ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL EJERCICIO MÉDICO VETERINARIO LEGAL
EN VENEZUELA
Preparamos este documento como mecanismo de difusión de conceptos legales y
filosóficos que pueden esgrimirse en la defensa de la Profesión Médico
Veterinaria en Venezuela para combatir los ataques permanentes del Intrusismo y
el Ejercicio Ilegal.
Revisamos para su elaboración el marco legal asociado a la profesión en el país así
como otros documentos normativos; veamos:
La ley suprema venezolana, la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela del año 1999 establece en su Artículo 105:
“La ley determinará las profesiones que requieren título y las condiciones que
deben cumplirse para ejercerlas, incluyendo la colegiación” y en su Disposición
Transitoria Decimoquinta:
“Hasta tanto se apruebe la legislación a que se refiere el artículo 105 de esta
Constitución, se mantendrá en vigencia el ordenamiento jurídico aplicable antes
de la sanción de esta Constitución”
Por tanto, la Ley de Ejercicio de la Medicina Veterinaria (G.O. 28.737 24/09/1968)
está en plena vigencia, y en su Artículo 4 se puede leer:
“Constituye ejercicio de la Medicina Veterinaria, con las responsabilidades
inherentes, la prestación de servicios y el desarrollo de cualesquiera de las
actividades que requieran la capacitación científica proporcionada por la
educación superior y que sean propias de dicha profesión según se determine
reglamentariamente.”
y en el Artículo 11 Parágrafo 1° eiusdem se establece:
“Ejercen ilegalmente la Medicina Veterinaria quienes sin poseer el título
respectivo, se anuncien como Médicos Veterinarios, se atribuyan ese carácter u
ostenten las insignias, placas o emblemas de tales, o realicen las actividades
reservadas por esta Ley y su Reglamento a los Médicos Veterinarios.”
Por otro lado, en el Artículo 1 del Reglamento de la Ley de Ejercicio de la Medicina
Veterinaria
(G.O. 29.860 21/07/1972) se lee:
“Constituye ejercicio de la Medicina Veterinaria, la prestación de servicios y el
desarrollo de cualesquiera de las actividades que requieran la capacitación
científica que acredita el título de Médico Veterinario y que sean propias de dicha
profesión tales como el conocimiento anatómico fisiológico de los animales; la
prevención y tratamiento médico quirúrgico de las enfermedades que los afecten,
la fisiopatología de la reproducción y la higiene de los animales, sus productos y
subproductos.”
Como en el caso de otras leyes de ejercicio de cualquier país estas normas
establecen el monopolio, las incumbencias y la regulación profesional que tienen
como objetivo la salvaguarda integral del interés público y la protección de la
sociedad, ya que por una parte se garantiza que el servicio profesional al que se
accede esté prestado por una persona digna y honesta, debidamente formada,
preparada y acreditada, cumpliendo además los estándares científicos
convencionales así como las normas y principios de ética profesional.
De hecho esta exclusividad y las restricciones en el campo del ejercicio médico
veterinario establecidas en el Artículo 1 del referido reglamento son fortalecidas
con la decisión del Presidente de la República, Dr. Luis Herrera Campins de
derogar, a través del Decreto N° 1.698 de fecha 04/11/1982 (G.O. 32.596
05/11/1982), el Aparte Único del artículo 5° del reglamento original de 1972 que
alarmantemente permitía, sin incurrir en ejercicio ilegal, a personas con
conocimientos prácticos en la materia desempeñar actividades propias de la
profesión en situaciones en donde no existan o sea difícil obtener los servicios de
médicos veterinarios.
Todo este marco legal está en plena concordancia con lo establecido en la
fundamentación filosófica y el perfil profesional del Médico Veterinario
plasmados en el documento Perfil y Ejercicio Profesional de las Ciencias
Veterinarias en Latinoamérica emanado en 1998 de la Asociación Panamericana
de Ciencias Veterinarias-PANVET (Organismo al cual pertenece Venezuela y cuya
declaración también suscribió), en el cual se mencionan como Actividades
Profesionales Específicas del Médico Veterinario en el continente, las siguientes:
“Diagnóstico Clínico, Terapéutica Médica y Quirúrgica, Cirugía Estética y
Zootécnica, Promoción del Bienestar Animal, Mejoramiento Genético,
Reproducción, Administración de Recursos Forrajeros, Alimentación y Nutrición,
Diseño de Edificios e Instalaciones para Animales, Gestión Epidemiológica,
Transformación y Protección de Productos de Origen Animal, Administración
Pública, Pecuaria y Sanitaria,...”
Norma ésta considerada como ley en nuestro país tal y como lo indica el Artículo
153 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del año 1999
cuando dice:
“La República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña,
en aras de avanzar hacia la creación de una comunidad de naciones, defendiendo
los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región.
La República podrá suscribir tratados internacionales que conjuguen y coordinen
esfuerzos para promover el desarrollo común de nuestras naciones, y que
garanticen el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de sus habitantes.
Para estos fines, la República podrá atribuir a organizaciones supranacionales,
mediante tratados, el ejercicio de las competencias necesarias para llevar a cabo
estos procesos de integración. Dentro de las políticas de integración y unión con
Latinoamérica y el Caribe, la República privilegiará relaciones con Iberoamérica,
procurando sea una política común de toda nuestra América Latina. Las normas
que se adopten en el marco de los acuerdos de integración serán consideradas
parte integrante del ordenamiento legal vigente y de aplicación directa y
preferente a la legislación interna.”
Por tanto y basados en este ordenamiento jurídico nacional e internacional, todas
las actuaciones y conductas que atenten contra la Medicina Veterinaria, como el
Intrusismo o Ejercicio Ilegal de la Profesión Médico Veterinaria, constituyen Delito
(En términos legales, Delito, del latín Delictum o fuera del camino, se define como
“toda acción u omisión penada por la ley”. Así se conoce una acción típica,
antijurídica y culpable o intencional en la que no existe una causal de justificación,
legalmente válida, que explique y por ende exima de responsabilidad a la persona
que lo comete).
En adición, el Intrusismo o Ejercicio Ilegal de la Profesión implican además de
ejecutar al Menos un Acto de los Propios de la Profesión, una serie de Elementos
Copulativos y Concurrentes que pueden agravarlo como: el Fingimiento o la
Falsedad Personal, la Toma en la Buena Fe del Otro, la Afectación de un Bien
Jurídico Tutelado, la presentación del Complejo
Impericia/Imprudencia/Negligencia, la Estafa y la provocación de Daños
Concretos.
En este sentido, ejemplos prácticos evidentes de intrusismo o ejercicio ilegal, es
decir delito, de la profesión Médico Veterinaria en Venezuela son:
La actividad de estudiantes de Medicina Veterinaria en actividades no
académicas ni bajo la supervisión y dirección directa de un Médico
Veterinario al que se la hayan asignado oficialmente los roles de docente o
tutor. (Ver documento especial anexo al final)
La actividad de Biólogos, Ingenieros Agrónomos, Zootecnistas, Ingenieros
en Producción Animal, Profesores de Educación Agropecuaria, TSU
Agropecuarios, TSU en Sanidad Animal (Incluida la salida intermedia de los
controvertidos PNF en Medicina Veterinaria), Peritos Agrónomos o
Agropecuarios, entre otros, y lamentablemente hasta personas sin
preparación universitaria, en las áreas de reproducción animal, nutrición y
más aún sanidad animal. Problema que en general viene de la creación
misma de estas carreras, y en la falta de supervisión del Estado de las
actividades de atención animal, contraviniendo lo que determina la ley.
La presencia de asignaturas y contenidos del área Médico Veterinaria en
los pensa de las anteriormente mencionadas carreras.
La dirección, coordinación, gerencia o administración de programas o
proyectos en áreas o con contenidos reservados exclusivamente por la ley
para la Medicina Veterinaria, por parte de profesionales (y hasta por
individuos sin preparación) diferentes al Médico Veterinario.
Los cursos a público general o cursos de asistente o auxiliar veterinario
cuyo contenido incluya las áreas profesionales que son de competencia
legal exclusiva de la Medicina Veterinaria.
La presencia de establecimientos comerciales, experimentales, de
diagnóstico o en general de atención al público, en áreas reservadas
exclusivamente por la ley para la Medicina Veterinaria, adscritos a
organismos ajenos a las Ciencias Veterinarias.
Pero, debemos también advertir y reconocer que constituyen para el Médico
Veterinario faltas a su Código Deontológico así como a su Ley y Reglamento de
Ley del Ejercicio de la profesión, por tanto delitos:
Permitir que profesionales como Ingenieros Agrónomos, Zootecnistas,
Ingenieros en Producción, Profesores de Educación Agropecuaria o TSU
Agropecuarios ingresen a Maestrías, Especializaciones y Diplomados con
contenido reservado exclusivamente por la ley para Médicos Veterinarios.
Patrocinar, permitir o promover el ejercicio ilegal de la Profesión Médico
Veterinaria en el Personal de Enfermería o Paraveterinario o en los
Estudiantes a su cargo. Por cierto, el Código Penal de Venezuela (G.O. Nº
5.768 Extraordinario 13/04/2005) es claro en su Artículo 118 cuando indica
al respecto que
“Son también responsables subsidiariamente los maestros y las personas
dedicadas a cualquier género de industria, por las faltas o los delitos en que
incurran sus discípulos, oficiales o aprendices en el desempeño de su obligación o
servicio. No incurren en esta responsabilidad si prueban que no han podido evitar
el hecho de sus discípulos, oficiales o aprendices.”
Lo que también afirma el código Civil de Venezuela (G.O. Nº 2.990 Extraordinaria
26/07/1982) en su Artículo 1.190 al expresar
“… Los preceptores y artesanos son responsables del daño ocasionado por el
hecho ilícito de sus alumnos y aprendices, mientras permanezcan bajo su
vigilancia.
La responsabilidad de estas personas, no tiene efecto cuando ellas prueban que no
han podido impedir el hecho que ha dado origen a esa responsabilidad…”
Preparar, formar y asesorar en Conocimientos Médicos Veterinarios
Exclusivos a grupos estudiantiles de facultades diferentes a las de Medicina
Veterinaria, así como al público general.
Subordinarse, en las áreas de su exclusiva competencia, a las directrices de
profesionales diferentes.
Prestar colaboración, apoyo y aval a situaciones que contravienen el
marco legal profesional.
Callarse ante afrentas graves contra la profesión.
Todas estas conductas, por cierto infractoras del Artículo 26 del Código
Deontológico de la Medicina Veterinaria (FCMVV 15/05/2004) que exige que
“Todo Médico Veterinario tiene la obligación de combatir el empirismo y el
ejercicio ilegal de la profesión, denunciándolo ante su respectivo Colegio o
Delegación. “
También es menester aprovechar hacer mención particular al caso del variado
Personal de Enfermería o Paraveterinario (PPV; tradicionalmente tecnólogos,
técnicos o auxiliares técnicos, asistentes y auxiliares veterinarios y más
recientemente las categorías de estudiante veterinario enfermero, zoocuidador y
cuidadores de animales, trabajador de salud animal primaria o trabajador de
salud animal de base comunitaria) cuya multiplicación y actuación descontrolada
es una amenaza real a la profesión Médico Veterinaria debido al intrusismo o al
ejercicio ilegal y un verdadero riesgo a la salud pública por la subsecuente baja en
la calidad de la atención sanitaria animal. Por esta razón, los organismos técnicos
internacionales como la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE) en su
Código Sanitario para Animales Terrestres o simplemente Código Terrestre (OIE,
1968; última actualización 2021) o la Asociación Mundial de la Medicina
Veterinaria (WVA) recomiendan al respecto la formulación de legislaciones
actualizadas así como la creación de organismos estatutarios que reglamenten,
delimiten, regulen y supervisen efectivamente la formación, las competencias y
los campos de desempeño del PPV con la intención de conjurar tales riesgos.
En el caso venezolano el Artículo 13 de la Ley de Ejercicio de la Medicina
Veterinaria (G.O. 28.737 24/09/1968) y los Artículos 6 y 7 del Reglamento de la
Ley de Ejercicio de la Medicina Veterinaria (G.O. 29.860 21/07/1972) proveen del
marco legal de este tipo de personal dictando que su actuación inequívocamente
debe realizarse estando graduados solamente en escuelas técnicas o especiales,
oficiales o privadas, reconocidas por el Estado y bajo normalización, regulación y
control de los Colegios de Médicos Veterinarios.
En todo caso, ambas normas legales exponen literalmente que el personal técnico
y auxiliar tiene prohibido diagnosticar, prescribir y organizar programas médicos
veterinarios.
Se entiende entonces que cada Médico Veterinario como miembro operativo de
su colegio y garante del cumplimiento de las normas y la salvaguarda de la
profesión tiene la responsabilidad de supervisar y controlar la actuación del
Personal de Enfermería o Paraveterinario a su cargo, so pena de complicidad; tal
como establece el Código Deontológico de la Medicina Veterinaria (FCMVV
15/05/2004).Consideración deontológica y legal similar se hace para los
profesionales Médicos Veterinarios que se involucran en la formación de los
Paraveterinarios.
Todos los delitos que hemos mencionado están tipificados y se les adjudica
sanciones en el Código Penal de Venezuela (G.O. Nº 5.768 Extraordinario
13/04/2005); veamos:
El Artículo 214 dice:
“Cualquiera que usare indebida y públicamente hábito, insignias o uniformes del
estado clerical o militar, de un cargo público o de un instituto científico, y el que se
arrogue grados académicos o militares, o condecoraciones o se atribuya la calidad
de profesor y ejerciere públicamente actos propios de una facultad que para el
efecto requiere título oficial, será castigado con multa de cincuenta a mil UT.”
Por otro lado, el Artículo 462 refiere
“El que, con artificios o medios capaces de engañar o sorprender la buena fe de
otro, induciéndole en error, procure para sí o para otro un provecho injusto con
perjuicio ajeno, será penado con prisión de uno a cinco años.”
Y el Artículo 463 Numeral 1 dice
“Incurrirá en las penas previstas en el artículo 462 el que defraude a otro (…)
Usando de mandato falso, nombre supuesto o calidad simulada.”
En el mundo legal y jurídico estas acciones relacionadas con nombres supuestos,
calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o
aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación o valiéndose de
cualquier ardid, están tipificadas dentro de los delitos de Estafa, Fraude y Engaño
o Timo, cuyo régimen sancionatorio penal es claro.
Pero también en el caso de la Medicina Veterinaria actuaciones en detrimento de
la salud y la condición de los animales es considerado delito de Maltrato Animal,
como se plantea en su articulado del Código Penal de Venezuela (G.O. Nº 5.768
Extraordinario 13/04/2005):
“Artículo 478. El que sin necesidad haya matado un animal ajeno o le haya
causado algún mal que lo inutilice, será penado por acusación de la parte
agraviada, con arresto de ocho a cuarenta y cinco días.
Si el perjuicio es ligero, podrá aplicarse solamente multa hasta por ciento
cincuenta unidades tributarias (150 U.T.).
Si el animal tan sólo hubiere disminuido de valor, la pena de arresto será, a lo
más, de quince días o la multa, de ciento cincuenta unidades tributarias (150 U.T.)
como máximum.”
(…)
Artículo 537. El que cometa crueldades con los animales, los maltrate sin
necesidad o los someta a trabajos manifiestamente excesivos, será penado con
multa hasta por cien unidades tributarias (100 U.T.). El que solo con un fin
científico o didáctico, pero fuera de los lugares destinados al estudio o enseñanza,
haya sometido los animales o pruebas o experimentos que causen disgusto a las
personas que las presencien, incurrirá en la misma pena.
Faltas o delitos contemplados igualmente en la Ley para la Protección de la Fauna
Doméstica Libre y en Cautiverio (G. O. N° 39.338 04/01/2010) cuando expresa en
su Artículo 32 Numeral 2
“El propietario o propietaria, tenedor o tenedora de animales domésticos, no
podrán: (…) Maltratarlos, agredirlos físicamente o someterlos a cualquier otra
práctica que les ocasione sufrimiento, daño o muerte.”
Así como en su Artículo 66 Numerales 1 y 4
“Para efectos de la aplicación de sanciones, se entenderán por actos de crueldad,
los siguientes: (…) Los que causen al animal dolores, sufrimientos o que afecten su
salud. (…) Cualquier mutilación orgánicamente grave que no se efectúe por
necesidad y bajo el control veterinario.”
Igualmente, el Artículo 72 plantea como infracciones graves sancionables con
multas que van desde cuarenta unidades tributarias (40 U.T.) a setenta unidades
tributarias (70 U.T.) acciones como por ejemplo:
“1. El maltrato de animales domésticos que genere dolor o lesiones
independientemente de su tipo.
(…)
6. La negligencia o impericia en el manejo de los animales, provocando daños a
personas o sus bienes.
(…)
18. La evaluación y control sanitario de animales por personas sin la experiencia
necesaria, ni la acreditación como profesional de la medicina veterinaria, en virtud
de la circunstancia de la cual se trate.
19. La prescripción o aplicación de tratamiento médico sin estar facultado
legalmente para ello o sin la supervisión de un profesional de la medicina
veterinaria. 20. La realización de cirugías a ejemplares por parte de personas que
no muestren certificación alguna que las acredite como profesionales de la
medicina veterinaria.”
Asimismo, la Responsabilidad Penal tiene asociada una de orden Civil. Así, el
Artículo 113 del Código Penal de Venezuela (G.O. Nº 5.768 Extraordinario
13/04/2005) establece que
“Toda persona responsable criminalmente de algún delito o falta, lo es también
civilmente.
La responsabilidad civil nacida de la penal no cesa porque se extingan éstas o la
pena, sino que durar como las demás obligaciones civiles con sujeción a las reglas
del derecho civil.
Sin embargo, el perdón de la parte ofendida respecto a la acción penal, produce la
renuncia de la acción civil si no se ha hecho reserva expresa.
Se prescribirá por diez años la acción civil que proceda contra funcionarios
públicos por hechos ejecutados en el ejercicio del cargo.”
Concatenado a lo expresado en el Código Civil de Venezuela (G.O. Nº 2.990
Extraordinaria
26/07/1982) que reza
“Artículo 1.185.- El que con intención, o por negligencia o por imprudencia, ha
causado un daño a otro, está obligado a repararlo.
Debe igualmente reparación quien haya causado un daño a otro, excediendo, en
el ejercicio de su derecho, los límites fijados por la buena fe o por el objeto en vista
del cual le ha sido conferido ese derecho.
Artículo 1.186.- El incapaz queda obligado por sus actos ilícitos, siempre que haya
obrado con discernimiento.
(…)
Artículo 1.196.- La obligación de reparación se extiende a todo daño material o
moral causado por el acto ilícito.”
Luego de toda esta exposición jurídica debemos también recordar que el
desconocer los instrumentos legales que hemos analizados no es excusa en lo
absoluto de las faltas o delitos ya que tal y como establece el mencionado Código
Penal de Venezuela (G.O. Nº 5.768 Extraordinario 13/04/2005) en los siguientes
artículos:
“Artículo 60.- La ignorancia de la ley no excusa ningún delito ni falta
Artículo 61.- Nadie puede ser castigado como reo de delito no habiendo tenido la
intención de realizar el hecho que lo constituye, excepto cuando la ley se lo
atribuye como consecuencia de su acción u omisión.
El que incurra en faltas, responde de su propia acción u omisión, aunque no se
demuestre que haya querido cometer una infracción de la ley.
La acción u omisión penada por la Ley se presumirá voluntaria, a no ser que conste
lo contrario.” al igual que el Código Civil de Venezuela (G.O. Nº 2.990
Extraordinaria 26/07/1982) que en su
Artículo N° 2 expone
“La ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento.”
SEGUNDA PARTE
CONSIDERACIONES ESPECIALES SOBRE
LAS IMPLICACIONES DEL EJERCICIO ILEGAL DE LA
PROFESIÓN MÉDICO VETERINARIA
POR PARTE DE ESTUDIANTES DE LA CARRERA EN VENEZUELA
Un profesional, según su definición en el Diccionario de la Lengua Española RAE
(Edición Tricentenario, Actualización 2021) es:
Una persona que cierta capacidad y preparación que ejerce una profesión,
empleo, facultad u oficio, y por cuya actividad percibe una retribución.
Y un estudiante es:
Una persona que cursa estudios en un establecimiento de enseñanza, como
universidades u otros centros docentes, para recibir enseñanzas.
Como claramente se ve, no son equivalentes en ningún momento.
De hecho la Ley de Universidades (G.O. N° 1.429 Extraordinario 08/09/1970)
vigente establece en su Artículo 116 que:
“Los alumnos de las Universidades son las personas que, después de haber
cumplido los requisitos de admisión establecidos en la Ley y los Reglamentos,
sigan los cursos para obtener los títulos o certificados que confiere la Universidad.
Se entiende por alumno regular de una Universidad al estudiante debidamente
inscrito en ella, y que cumpla a cabalidad con todos los deberes inherentes a su
condición de alumno, conforme a la Ley, los Reglamentos y los planes regulares de
estudio.”
Concepto que reafirma el Reglamento Parcial de la Ley de Universidades (Decreto
Número 753 de la Presidencia de la República 14/02/1967 G.O. N° 28.262
17/02/1967) en su Artículo 38 cuando expresa:
“A los fines de la Ley, se entiende por alumno regular de una Universidad, al
estudiante que, estando debidamente inscrito en esa Institución, cumpla a
cabalidad con todos los deberes inherentes a su condición de alumno conforme a
la Ley y los Reglamentos y no tenga materia pendiente en la cual haya resultado
aplazado.”
Por tanto, un estudiante universitario no es un profesional, es exactamente
alguien que está formándose como un futuro profesional.
Tal condición, en el caso de la Medicina Veterinaria venezolana la ampara el
Código Deontológico de la Medicina Veterinaria (FCMVV 15/05/2004) en su
Artículo 48 que reza:
“El Médico Veterinario, debe considerar que el estudiante de Medicina
Veterinaria, será un futuro colega, por lo que deberá prestarle el apoyo,
colaboración y orientación debida para que culminen sus estudios.”
No obstante, este reconocimiento del estudiante universitario como futuro
profesional de ninguna manera lo faculta para ejercer libremente la profesión.
Así, mientras el estudiante de Medicina Veterinaria ostente tal condición deberá
estar bajo una estricta, continua y continuada, dirección, asesoría, orientación,
supervisión, control, evaluación y valoración de un Médico Veterinario al que se la
hayan asignado oficialmente los roles de docente o tutor y de ninguna manera
podrá tener actividad de ejercicio profesional totalmente independiente.
En caso de contravenir este condicionamiento, el estudiante puede ser imputado
del delito de Ejercicio Ilegal de la Profesión Médico Veterinaria, tal y como fue
suficientemente fundamentado en la primera parte de este escrito, con las
sanciones civiles y penales correspondientes.
Pero además el Ejercicio Ilegal de la Profesión Médico Veterinaria por parte de un
estudiante de la carrera puede repercutir en responsabilidades Morales y Éticas
ya que, en su condición de futuro profesional que le asigna el Artículo 48 del
Código Deontológico de la Medicina Veterinaria (FCMVV 15/05/2004),sus
conductas y comportamientos deberían ser cónsonas a las exigencias
profesionales como lo exige en el Artículo 20
“La conducta del Médico Veterinario, debe ajustarse siempre y por encima de
cualquier otra consideración, a normas de ética, dignidad, honradez, seriedad y
respeto.” o en el ya mencionado Artículo 26
“Todo Médico Veterinario tiene la obligación de combatir el empirismo y el
ejercicio ilegal de la profesión, denunciándolo ante su respectivo Colegio o
Delegación. “
Y si bien es cierto que este Código no puede ser aplicado en su régimen
sancionatorio a personas que no sean Médicos Veterinarios, el incumplimiento de
sus directrices filosóficas por individuos que van eventualmente a serlo y cuya
formación y preparación, ya sea personal, ciudadana o profesional, así como sus
actuaciones de hoy definitivamente tendrán una repercusión en la sociedad, en la
profesión y en sus vidas mismas en el mañana. Por eso es imperativo que este
asunto deba ser atendido de forma insoslayable si queremos mantener los altos
estándares de calidad e impacto social positivo en la Medicina Veterinaria.
Es que cuando hablamos de estudiantes cometiendo ilícitos, al margen de las
normas y en indisciplina, sobre todo en relación con la profesión que estudian, no
podemos dejar de pensar que su calidad personal-profesional puede estar en
entredicho.
Propicio recordar por tanto la famosa frase del neuropsicologo y académico
estadounidense Howard Gardner (1943- ), postulante de la Teoría de las
Inteligencias Múltiples, que enfatiza:
“… las malas personas no pueden ser profesionales excelentes. No llegan a serlo
nunca. Tal vez tengan pericias técnicas, pero no son excelentes.”
Es por ello que además tales faltas podrían servir para promover su declaratoria
como estudiante infractor y ser agravantes en procedimientos de orden
disciplinario en el ámbito universitario y su subsecuente sanción, toda vez que el
decoro, la dignidad y la excelencia son valores importantes para el éxito integral
buscan los estudios superiores, mismos que están expresados como normas de
conducta universitaria y los cuales cualquier futuro egresado no debe traicionar.
El articulado de la Ley de Universidades (G.O. N° 1.429 Extraordinario
08/09/1970) se determina claramente como debe ser el comportamiento de un
estudiante universitario:
“Artículo 124.- Los alumnos están obligados a asistir puntualmente a las clases,
trabajos prácticos y seminarios. Deben mantener un espíritu de disciplina en la
Universidad y colaborar con sus autoridades para que todas las actividades se
realicen normal y ordenadamente dentro del recinto universitario. Los alumnos
deben tratar respetuosamente al personal universitario y a sus compañeros,
cuidar los bienes materiales de la Universidad y ser guardianes y defensores
activos del decoro y la dignidad que deben prevalecer como normas del espíritu
universitario.
Artículo 125.- Los alumnos que no cumplan las obligaciones universitarias
establecidas en el artículo anterior, serán sancionados, según la gravedad de la
falta, con pena de amonestación, de suspensión temporal, de pérdida del curso o
de expulsión de la Universidad, de acuerdo con lo que establezcan los
Reglamentos respectivos.”
Como ejemplo podemos mencionar que el Reglamento General de la Universidad
Centroccidental
“Lisandro Alvarado” (Decreto de la Presidencia de la República No. 2526
10/09/1992 - G.O. N° 4485 Extraordinario 29/10/1992 - Gaceta Universitaria UCLA
N° 28) acoge tales preceptos de la siguiente manera:
“Artículo: 73 Los alumnos están obligados a asistir puntualmente a las clases,
trabajos prácticos y seminarios. Deben mantener un espíritu de disciplina en la
Universidad y colaborar con sus autoridades para que todas las actividades se
realicen normal y ordenadamente dentro del recinto universitario. Los alumnos
deben tratar respetuosamente al personal universitario y a sus compañeros,
cuidar los bienes materiales de la Universidad y ser guardianes y defensores
activos del decoro y dignidad que deben prevalecer como normas del espíritu
universitario.
Artículo: 74 Los alumnos que no cumplan las obligaciones universitarias
establecidas en el artículo anterior, serán sancionados, según la gravedad de la
falta, con pena de amonestación, de suspensión temporal, de pérdidas de cursos o
de expulsión de la Universidad.”
(…)
Artículo: 78 Los alumnos que infrinjan las obligaciones universitarias establecidas
en los Reglamentos serán sancionados según la gravedad de la falta de la manera
siguiente 1. Con amonestación oral o escrita del profesor o del Director de
programas. 2. Con suspensión temporal hasta por cinco (5) días, que será aplicada
por el Decano. 3. Con suspensión temporal hasta por quince (15) días, que será
aplicada por el Decano del Programa, previa consulta con el Consejo de Decanato.
4. Con la pérdida del período lectivo que será aplicado por el Consejo de Decanato.
5. Con la expulsión de la Universidad por un lapso no mayor de cinco (5) años, que
será acordado por el Consejo Universitario.
Artículo: 79 Para la aplicación de las sanciones contempladas en los ordinales 4 y
5 del artículo anterior deberá instruirse el expediente respectivo, con sujeción a las
formalidades legales.
(…)
Artículo: 81 Toda sanción aplicada debe ser registrada en el expediente personal
del alumno, salvo que se trate de la amonestación contemplada en el numeral 1
del artículo 78 de este Reglamento.”
Mismos que son desarrollados en el Reglamento que establece las Faltas,
Sanciones, Procedimientos y
Recursos del Régimen Disciplinario de los Alumnos de la Universidad
Centroccidental "Lisandro
Alvarado" (CU No. 588 Ordinario 01/11/1993 - Gaceta Universitaria UCLA N° 30) al
establecer:
“Artículo: 3 Serán faltas graves:
(…)
4. La falta de probidad y los hechos constitutivos de delitos, así como el daño
intencional causado a los bienes de la institución.”
Que se sancionan de la siguiente forma
“Artículo: 7 Las sanciones aplicables a las faltas de los alumnos serán:
1) De las graves:
a.- Con la expulsión de la Universidad por un lapso no mayor de cinco (5) años, que
será acordado por el Consejo Universitario. b.- Con la pérdida del período lectivo
que será aplicado por el Consejo de Decanato.”
Finalmente, sabemos que en Venezuela es un hecho el Intrusismo y el Ejercicio
Ilegal de la Medicina Veterinaria y si tratamos de buscar las causas para que
aparezcan tales irregularidades, notaremos que algunas pasan por los múltiples
sectores que progresivamente han intervenido o conviven con el de la medicina
veterinaria: por un lado, en el sector de pequeños animales, la peluquería canina,
los criadores, las tiendas de alimentos y complementos para mascotas, los grupos
animalistas, las fundaciones protectoras y rescatistas o los refugios y centros de
acogida animal; por el lado de los animales de producción los ganaderos, los
profesionales de otras carreras o los vendedores de productos de uso animal; y en
el caso de fauna silvestre los biólogos, proteccionistas y ecologistas.
No obstante, seguimos pensando que la causa principal continua habitando
dentro de la propia Medicina Veterinaria y subyace en fenómenos como la pobre
asociatividad, la fragilidad gremial, la permisividad cómplice, en el
desconocimiento del marco legal, en la apatía profesional, en el abandono supino
de áreas de conocimiento exclusivas filosófica, epistemológica, legal y
tradicionalmente, en el mal ejemplo de profesionales en el ejercicio profesional
abierto y en funciones académicas, y hasta en la mediocridad que
lamentablemente muestra, en algunos casos, la Medicina Veterinaria; problemas
que ameritan ser atacados y conjurados urgentemente a través de la acción
inmediata.
En tal sentido, la PANVET ha planteado que:
“La dilución de las fronteras entre las profesiones hace que se requiera una
revisión y adecuación de la formación para aumentar la calidad, la competitividad
y la eficacia (...) Los espacios laborales ya no pueden defenderse únicamente a
través de leyes o decretos que fijen la incumbencia o competencias de un ejercicio
profesional cualquiera, sino que deberán ser acompañados de respuesta de alto
impacto y calidad fundamentadas desde [una muy alta calidad en] nuestra
formación científica y nuestro conocimiento del campo laboral [y profesional]”
Entonces, podemos tomar una primera acción destruyendo amenazas que el Dr.
Alfonso Maldonado, padre del Decanato de Ciencias Veterinarias de la
Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (DCV-UCLA), identificaba como los
indicativos precisos de la precaria situación de la Medicina Veterinaria en
Venezuela: la Frustración, la Represión, la Inseguridad y el Silencio; y
comencemos a sentir, mostrar y enseñar “Respeto a la profesión que tendremos
tenemos, practicamos, estudiamos o enseñamos”; y recordemos que en la
Medicina Veterinaria, como en todas las demás profesiones, el ejemplo es la vía
de triunfo o destrucción.
Tomemos todos las decisiones y las acciones correctas!!! Respeto a la Medicina
Veterinaria y a su Ley de Ejercicio!!!