Eres como el vino: Cata y Análisis Sensorial
Eres como el vino: Cata y Análisis Sensorial
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4. EXAMEN FINAL – ARMONÍA
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1 Los distintos tipos de degustación
Existen varios modos de degustación que permiten juzgar la calidad de un vino
según protocolos analíticos distintos. Se expondran cuatro, pero la lista es ilimitada.
Esta degustación es simple, muy rápida pero también muy eficaz. De este análisis
dependen la elección de técnicas o la toma de decisiones comerciales.
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son aquellos que los profesionales antes citados o los organismos que ellos dirigen han
establecido con anterioridad.
En materia de concursos, los consumidores son preferidos como jurado,
aunque los juicios cualitativos puedan variar con respecto a los de los profesionales.
Las fichas de degustación, a menudo criticadas, permiten ordenar las respuestas
y la eventual aplicación de tests estadísticos.
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molécula en el vino y el umbral de percepción de dicha molécula.
Tenemos pues una aproximación cuantitativa que permite pasar de una medida
relativa a una medida absoluta. En este contexto la degustación alcanza casi la categoría
de ciencia exacta.
Observar la parte del corcho que estuvo en contacto con el vino (llamada
espejo) y los laterales del corcho. Sobre el cuerpo no debe notarse el avance del vino
hacía el exterior, si esto hubiese ocurrido, prestar atención al aroma o la presencia de
moho. Si s e desea, olfatear el tapón. Este no debe presentar aromas extraños, como
olor a humedad, moho o sótano. De descubrir alguno de los olores mencionados es
posible que el vino esté alterado.
El siguiente paso es servir el vino en la copa. Seirvir entre treinta y cuarenta
centímetros cúbicos de vino, no más.
En este momento es cuando realmente comienza el examen.
Para comprender las sensaciones captadas, hay que detenerse en cada una de
ellas. Las operaciones descriptas serán llevadas adelante por alguna persona que no
debería participar en la apreciación de los vinos, dado que la misma conoce la
procedencia de las muestras.
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1.2 Examen visual – Aspecto
La zona de contacto entre copa y vino, es una pequeña aureola, conocida como
“menisco”, formada por una región casi transparente. Contigua a ésta, y hacia el
centro de la copa, se observa un degradé de colores que son los matices del color del
vino. La intensidad del color se evalúa en el centro de la copa; donde se encuentra
mayor profundidad de vino.
El color del vino nos da idea de su evolución. A medida que transcurre el
tiempo los vinos varían el color. Los vinos blancos evolucionan desde los tonos más claros
hacía tonos más intensos, y sus pasos podrían definirse como: incoloro, amarillo
pálido, amarillo verdoso, pajizo, amarillo dorado, hoja seca, parduzco.
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La gama de los vinos rosados, es muy amplia, Pueden tener colores pálidos o
colores semejantes a vinos tintos de muy poca intensidad. Evolucionan variando sus
colores de la gama de los rojos hacia los tonos anaranjados. Los vocablos que mejor
describen su color son: rosado, clarete, rosa, piel de cebolla, anaranjado.
De todos los vinos, los que más atraen por su color, son los tintos. Su color nos
lleva a imaginar sus sabores.
1. En algunos casos es preferible prestar primero atención al examen olfativo, en especial en los vinos
añejos
2 En realidad la emisión de burbuja se genera en alguna imperfección de la copa. Si la copa estuviese
perfectamente pulida el vino espumante no emitiría burbujas. Esto explica porque debe enjuagarse
perfectamente la copa evitando que restos de detergentes influyan sobre la generación de los haces de
burbujas
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1.3 Examen olfativo – Aroma, Bouquet
A diferencia de otros mamíferos con un sistema olfativo muy desarrollado, el
hombre posee una superficie olfativa mucho más reducida. Sin embargo, mediante un
constante ejercicio, puede llegar a distinguir hasta 4.000 olores diferentes.
A pesar de ello, al igual que para el resto de los seres vivos, para nosotros, el
mundo de los aromas es vital en nuestra vida de relación. Aunque la mayoría de las
veces, prestamos poca atención, cotidianamente, nos vemos “bombardeados” de
estímulos olfativos. Tanto en el reino animal como en el vegetal, la presencia de
moléculas aromáticas es una constante.
De allí que hoy, se trata de establecer un paralelismo entre las moléculas
aromáticas de las especies y el vino. Sin olvidar jamás, que esta exquisita bebida
se origina a partir de un fruto, que es la baya de la vid. Este fruto sufrirá una larga
secuencia de transformaciones biológicas, bioquímicas y tecnológicas, y de allí que a sus
aromas, en parte, existentes en el fruto, se sumarán otros constituyentes volátiles (con
un total de más de 500).
En la uva, como en otros vegetales, existen los precursores del aroma. Estos
compuestos inodoros que se hallan en el hollejo, son susceptibles de liberar sus moléculas
odorantes bajo la influencia de ciertos factores.
Si se acerca una copa de vino a la nariz, debido a las sustancias volátiles que éste
contiene, nos transporta a un mundo asociado a flores, especias, frutos, animales...
El aroma u olor3 es inhalado por la nariz, conducido a través de los cornetes
que se encuentran en las vías respiratorias hasta alcanzar la mucosa olfativa en donde
realmente es captado el estímulo.
Este estímulo es codificado por el sistema nervioso y llevado hacia el cerebro
donde se analizan e identifican los aromas. Es por medio de la memoria olfativa que
podemos asociarlos y compararlos con los registros ya conocidos. Debido a este
mecanismo, que se realiza en forma casi automática, se expresa que cierto vino presenta
aroma de flores, frutas, ahumados, …
El desarrollo del olfato, o mejor dicho, de la memoria olfativa, comienza dentro
del vientre materno y continúa con nuestro crecimiento. Por ejemplo en memoria se
guarda el aroma de una tarta de manzana con azúcar caramelizado de la niñez; u otro
recuerdo, grabado en el hipocampo que hay que rescatar.
Cabe destacar que el vino siempre posee olor a vino4 y es sólo por la
asociación con aromas registrados en el pasado que se puede realizar esta descripción.
Se debe tener cuidado de no exagerar la cantidad de términos usados en la descripción,
pues en algunos casos el vino se asemejaría más a una ensalada de frutas.
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Para realizar la olfación es necesario introducir la nariz dentro de la copa. Hay
diferentes formas de oler el vino:
En esta primera inhalación se prestará especial atención a los aromas que son
captados. Estos aromas deben ser placenteros, pero puede presentarse el caso de
que esta primera nariz s e detecte algún olor levemente desagradable o que evoque
al olor a humedad, en tal caso es conveniente agitar la copa para luego comprobar
si resultó ser una apreciación pasajera debido a una prolongada guarda y necesidad de
aireación. En otras oportunidades esta primera olfación nos indica que el vino está
alterado (aroma que evoca al vinagre). También en los principios de la alteración se
percibe una leve irritación en las narinas (entradas de las fosas nasales). Esta
irritación no es un olor sino una sensación táctil llamada pungencia5.
En líneas generales, los defectos del vino, presentan como primera manifestación
aromas desagradables que irán aumentando de acuerdo al estado de contaminación que
presente.
Es necesario decir que el vino puede presentar una cierta acidez volátil. Esta
resulta casi imperceptible en la boca, cuando se encuentra en pequeñas proporciones.
Es el olfato quien se encarga de detectarlo. El ácido acético (cuya manifestación
aromática es el acetato de etilo) es producido, en cantidades ínfimas, durante la
fermentación por las mismas levaduras que elaboran el vino y ciertas bacterias
(acetobater) no deseadas, que es necesario controlar para evitar la degradación del
alcohol en el ácido antes mencionado.
Pasado este primer examen, agitar la copa con el fin de liberar más sustancias
volátiles y realizar tres o cuatro inhalaciones, sentir como las fosas nasales se inundan
con el perfume. Éste puede ser complejo y estar formado por diferentes aromas:
5 Se denomina pungencia a una sensación táctil que puede identificarse en boca y nariz.
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• Aromas primarios: generados en el viñedo y debidos a la variedad de la uva
utilizada. Son compuestos químicos que se hallan además en plantas y animales.
De allí que se asocien con el vino y se exprese, por ejemplo, que un vino tiene
aroma a plátanos, pera, ananá. Los aromas primarios son el alma de los vinos
blancos y tintos jóvenes, donde la frescura y el gusto frutal son requeridos.
Es el paso del tiempo el que amalgama los tres aromas y desarrolla nuevos
perfumes por interrelación entre ellos.
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1.3.1 Aromas especiados
No existen dudas que las especias fueron las primeras aromatizantes naturales
utilizadas por el hombre, cita Ernesto Bertschi. Durante siglos, se usaron para hacer
los alimentos más apetitosos, despertando mucho interés y curiosidad a través de los
años. No obstante, vale la pena aclarar ciertos puntos.
Existe una diferencia entre hierbas y especias. Las especias pueden ser definidas
como plantas aromáticas presentadas bajo la forma entera, quebrada, en trozos o molida,
cuya función en el alimento es condimentar. Muchos tipos de especias representan varias
partes de la respectiva planta (ej: nuez moscada, canela, jengibre, clavo de olor, pimienta
negra, etc).
Las hierbas, suelen ser definidas como plantas cuyos tallos y hojas son usados en
alimentación o medicina o para conferir olor o sabor (ej: romero, orégano, albahaca,
etc.).
¿Qué ocurre con los terpenos durante la conservación del vino? Durante la
conservación, por diferentes reacciones químicas, los vinos pueden enriquecerse
en compuestos terpénicos. Disminuyen los llamados monoterpenoles, típicos de los
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vinos jóvenes y aparecen abundantemente terpenoles cíclicos, que son típicos de
vinos añejados. Por esta razón, si tenemos en cuenta los aromas terpénicos que
aparecen en las especias y los vinos, algunos están presentes en los vinos jóvenes
y otros en vinos añejados.
Esto explicación constituye una prueba más, de que los aromas presentes en
los vinos, no son una invención de los degustadores, sino de la riqueza y complejidad
aromática de las moléculas químicas que juegan un rol fundamental en la fineza de
los vinos. Nos referimos a fineza, por el hecho de que en vinos ordinarios sólo
podremos apreciar lo que se denomina comúnmente el olor vinoso, mientras que
en los vinos finos, comienza a aparecer esta paleta aromática extraordinaria; ya
que partimos de uvas de excelente calidad que poseen éstos y otros precursores
aromáticos que se desarrollan durante la vinificación y buena conservación.
Observemos algunos ejemplos:
PRINCIPAL
FUENTE CÓMO APARECE EN QUÉ VINOS SE
ESPECIA COMPONENTE
AROMÁTICA EN EL VINO ENCUENTRA
AROMÁTICO
Linalol da un toque de aroma
a madera de rosa en algunos
Linalol, cinelol y Como aromas
Albahaca Hojas y brotes vinos tintos durante la
metil chavicol fermetativos
conservación
Suele aparecer en
toques como aromas En vinos tintos finos aparece
Anís Fruto Anelol terciarios como un “toque”
Fue Pasteur, a mediados del siglo XIX, luego de cuatro años de intensa labor,
quien descubrió la fermentación alcohólica y láctica. Pasteur llegó por primera vez a la
obtención de cultivos de levaduras diferentes, estableciendo el origen y ciclo de
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algunas de ellas en la naturaleza, y precisando su existencia sobre la superficie de las
uvas verdes y maduras, adheridas a la pruina.
Así es que, en el mosto que deriva de diferentes uvas, habrá determinadas
poblaciones de levaduras que comenzarán a desarrollar el proceso de fermentación
alcohólica (transformando los azúcares en alcoholes).
Pero, además de ello, según las últimas investigaciones de Isabel Masneuf
(Facultad de Enología. Universidad de Burdeos, julio/ agosto 2003), queda demostrado
que, ese mundo de las levaduras influirá inevitablemente en las características aromáticas
de los vinos.
Desde hace una treintena de años se sabe que la levadura, en el curso de la
fermentación alcohólica produce compuestos odorantes (alcoholes superiores,
acetatos de alcoholes superiores, ácidos grasos), reunidos bajo el término de aromas
fermentativos. Estos compuestos, y en particular el acetato de isoamilo con su famoso
olor a banana o caramelo inglés, juegan un papel clave en el aroma del vino joven tipo
“primicia” o provenientes de viñedos neutros.
Luego, son importantes, los alcoholes comprendidos entre 6 a 10 carbonos en
proporción variable entre 0,40 a 1,45 mg/l. Variaciones que dependen de la cepa de
levadura.
Está hoy esclarecido -dice J. Masneuf- que algunos compuestos importantes
del aroma del vino, están presentes en la uva bajo formas de precursores no volátiles.
Su transformación en aroma activo, hace intervenir mecanismos químicos o enzimáticos,
a los cuales contribuye la levadura. Entre ellos, algunos compuestos volátiles como el
vinil–fenol que posee un olor farmacéutico, pudiendo, a partir de cierta concentración,
despreciar la calidad y fineza aromática de los vinos blancos
(Chatonnet 1993).
El vino que tuvo paso por barricas logra un bouquet refinado, luego de una estadía
lenta y progresiva. Al descorchar la botella hallaremos diversos colores, perfumes y
sabores, según las características de la barrica. Con tostado fuerte hay dejos de madera
quemada, pólvora, humo y hojas secas. Si se trata de un tostado medio el abanico
muestra almendras tostadas, tabaco, café, chocolate y caramelo. También pueden
distinguirse aromas de carne ahumada y de caza, cuero de montura, quesos y manteca.
Si las barricas ya fueron usadas habrá humedad de bodega, sotobosque, hongos y trufas.
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a flores blancas y amarillas dominan a los vinos blancos, y flores rojas en vinos
rojos.
Clasificar los aromas no es una tarea fácil, pero una de las clasificaciones más
interesantes la realizó E. Peynaud en su libro “El gusto del vino”:
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Animal: corresponde a aromas almizclados, olores a carne de caza, piel, cuero;
como desagradables algunos son: orín de ratón, de gato, sudor.
Balsámico: aromas de resinas finas, aceite de enebro, pino, vainilla.
Maderas: recuerda el aroma de los cascos de roble, maderas verdes,
maderas viejas, acacia, roble, cedro.
Química: olores como, ácido acético, dióxido sulfuroso, mercaptan, iodo, cloro.
Ésteres: compuestos por los alcoholes superiores provenientes de la
fermentación, acetato de isoamilo, acetona, esmalte de uñas, levaduras.
Especias: recuerda a las especias tales como, canela, clavo de olor, eneldo,
jengibre, y como desagradables, ajo y cebolla.
Empineumático: olores ahumados, quemado, humo de tabaco, cacao,
chocolate.
Florales: aromas a rosa, violeta, a la flor de la vid, azahar, jazmín, miel,
magnolia
Frutados: aromas de manzana, durazno, banana, grosellas, cereza, higos.
Vegetales: olores a eucalipto, tabaco, menta, hierba, laurel, sauce, hiedra,
humus...
• Vinos Tintos
Cabernet Sauvignon: pimiento verde, ahumado, ciruela (fresca y seca), mora, canela,
eucaliptos, frutos rojos.
Malbec: anís, cereza madura, pimienta, frutos rojos, violeta.
Merlot: hoja molida, cereza, ciruela, mermelada.
Pinot Noir: floral, fruta tropical (ananá, papaya), ciruela, frutilla, mermelada de frutilla,
banana.
Syrah: rosa, violeta, ciruela (fresca y seca), cereza, especias (pimienta negra, anís, comino)
Sangiovese: rosa, azucena, frutos rojos (grosella, frutilla, frambuesa)
• Vinos Blancos
Chardonnay: cítrico, manzana verde, melón, pera, ananá fresco, frutas tropicales,
nueces, coco, banana.
Chenin: durazno (enlatado y fresco), coco, herbáceo (hierbas del campo).
Riesling: frutas tropicales (burucuyá, ananá, banana), miel, resinoso, nuez moscada,
retamo.
Sauvignon Blanc: zarcillo, pasto recién cortado, ruda, almizcle, ahumado, miel, pera,
banana.
Semillón: pasto seco, miel, anís.
Torrontés Riojano: ruda, nuez moscada, rosa, geranio, hinojo, frutas (ananá, banana,
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2. GÉNESIS DE LOS OLORES Y GUSTOS ANORMALES EN LOS VINOS
Así como para tratar el tema de los aromas de los vinos hemos hablado del origen
de los mismos, agrupándolos, en los aromas pre-fermentativos o primarios, fermentativos
o secundarios y post-fermentativos o terciarios. Cuando hablamos de defectos aromáticos
decimos que existen olores desagradables de origen pre- fermentativos, fermentativos y
post-fermentativos.
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• Olores y gustos herbáceos. Se deben principalmente a sustancias químicas
como los alcoholes y aldehídos que provienen de la acción de algunas enzimas
sobre sustancias de la película del grano y las semillas. En realidad, estas
sustancias químicas, tanto alcoholes como aldehídos y la pirazina (típica de
cepajes de Cabernet Savignon), cuando se encuentran en bajas concentraciones
contribuyen al aroma agradable del vino, pero cuando sus concentraciones son
excesivas, donan los aromas herbáceos, de fruto verde u hoja frotada, que suelen
tornarse desagradables.
Estos compuestos en exceso son frecuentes cuando las uvas son cosechadas
verdes (vendimia precoz) o cuando los jugos son prensados sucesivamente, ya
que así se enriquecen en alcoholes, en donde el contenido aumenta alrededor de
10 veces más que los obtenidos en el primer ciclo.
La pirazynas son otra clase de compuestos responsables de los aromas herbáceos
(del tipo especiado, pimiento).
Sin embargo, también las anomalías de origen fermentativo están ligadas a las
desviaciones del metabolismo levaduriano, en función de factores tales como: calidad y
cantidad de levaduras en los mostos, riqueza azucarina, pH, acidez, cantidad de oxígeno
y de anhídrido sulfuroso, temperatura y duración de la fermentación, etc. La turbiedad
de los mostos es uno de los principales factores que pueden determinar las variaciones
de las características organolépticas del vino.
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que se produce en la boca con este gusto. La sustancia responsable, de naturaleza básica,
cuando se salifica, es liberada en la boca por la acción de la saliva o sea que se termina
de percibir en boca. Las sustancias responsables de este aroma y gusto tienen en los
vinos orígenes diferentes. Aunque Heresztyn, Peynaud y Domercq la han identificado
como procedente de “lactobacillus” o unas levaduras de tipo Brettanomyces capaces
de efectuar la síntesis de estas sustancias olorosas (aminas) a partir de un alcohol
como el etanol. Luego se producen una serie de transformaciones químicas
hasta llegar a las tetrahidropiridina. Todos estos autores han subrayado que este olor
es fruto de la mala higiene en bodega y la utilización de dosis de SO2 (antiséptico)
insuficiente.
Ratón = Tetrahidropiridina
Una vez que se adiciona sorbato de potasio, aditivo empleado por sus efectos
inhibitorios de las levaduras, se verifica que algunas bacterias lácticas pueden metabolizar
este aditivo con formación de un compuesto con olor a geranio.
Geranio = Exadienos
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2.3.3 Gusto a luz
Por esta razón, aconsejamos cuidar la elección de los vinos blancos que han
estado expuestos a la luz.
Algunos autores han detectado que vinos que poseen el mal llamado olor a tapón,
en realidad son compuestos como: las pirazinas y cloroanisoles identificados en los vinos
defectuosos. Estas sustancias se pueden formar por la intervención de la microflora del
corcho sobre los productos a base de clorofenoles utilizados para los tratamientos
antiparasitarios.
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El estudio de las alteraciones microbianas de los vinos, como las del resto de
los alimentos, ha sufrido un proceso histórico largo, bastante dificultoso y a veces,
hasta confuso. En cierto modo, estos estudios han ido desarrollándose de manera
paralela al crecimiento de nuevas tecnologías que la hicieron posible.
Los olores atribuidos al desarrollo de esta levadura son muy variados: animal,
caballeriza, sudor de caballo, cuero, farmacia, olores extraños, pintura al agua,
plástico, goma quemada…Parece, en efecto, que esta levadura, es capaz de producir
más de diez compuestos aromáticos diferentes que destruyen los caracteres frutados de
los vinos (Licker et al, 1999).
Esta nueva medida, que resulta muy fácil de mensurar mientras se está
degustando un vino, tiene connotaciones de real importancia para evaluar no sólo la
calidad, sino, sobre todo, la buena relación calidad/precio del producto.
Ejercicio:
1) Sirva un tercio de la copa de vino que va a degustar.
2) Coloque un sorbo pequeño de vino en la boca. Hágalo burbujear unos instantes
y tráguelo o escúpalo. (si lo traga la percepción será mayor).
3) Concéntrese en los estímulos odorantes que se encuentran aún en el
interior de su boca.
4) Cuente las caudalías (o segundos) con su reloj en que permanecen las
sensaciones odorantes en su boca.
5) Si no tiene reloj para medir los segundos, constate que el ritmo de su
“masticación” lenta corresponde a alrededor de un segundo.
6) Estime el PAI simplemente contando lentamente el número de
masticaciones durante las cuales dura la percepción.
7) Comparar el PAI de varios vinos.
8) Comparar el PAI de un mismo vino entre varios degustadores.
9) La PAI = impresión digital cualitativa de un vino. PAI es sinónimo de
jerarquización de los vinos. Pues si contamos la persistencia aromática en
boca y comparamos dos vinos, (uno que posee 5 caudalías y otro 10), será
mejor catalogado el de 10.
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2.6 El oreado
Muchas personas, entre ellos, degustadores, acostumbran someter al vino, una
vez colocado en la copa, a una violenta agitación mediante la rápida y acentuada rotación
del líquido contenida en la misma. ¿La finalidad de esta operación?...invariablemente se
le responderá: “aerear el vino”.
Después de lo que acabamos de expresar en el apartado anterior (¿qué
sucede cuando una botella de vino queda destapada?). Usted se preguntará si esto último
no es una evidente contradicción, sobre todo cuando recientemente muchos negocios
promueven entre sus clientes el uso de la garrafa decantadora.
Al respecto es necesario insistir en que: “Los olores, y en particular el olor fino
del bouquet, formado durante el añejamiento en botellas de las grandes vinos, son
verdaderamente debidos a sustancias, más exactamente a sistemas oxireductores,
que solamente tienen su perfume agradable bajo forma reducida. La formación del
bouquet es un proceso de reducción, es decir, privación del oxígeno”.
E. Peynaud, en esa obra incomparable que es el “Gusto del Vino”, refiere que
él mismo ha encontrado muy buenos vinos viejos, al borde de la decrepitud, pero muy
débiles, que no soportarían una decantación trasvasándolos a una garrafa.
Otros autores, sostienen, haber comprobado que: “los vinos excepcionales, los
muy buenos vinos reserva y los vinos varietales- Cabernet Sauvignon, Zinfandel, pierden
su bouquet, cuerpo y personalidad, cuando son decantados un par de horas antes; el
vino se “aplasta” y pierde los caracteres adquiridos por el añejamiento.
Por el contrario, los vinos que presentan ciertos defectos de nariz o ciertos gustos
extraños, son mejorados por una aireación.
Existen, sin duda, vinos muy reducidos que ganan con una ligera aireación,
pero que cuando en una degustación le propongan “airear” previamente el vino a
degustar, puede ser para ocultar un defecto del mismo.
Sin embargo, el hacer rotar lenta y prudentemente el vino en la copa, durante la
degustación, sí tiene un efecto positivo, ya que tiene por objeto ampliar la superficie
del líquido para percibir con mayor amplitud sus aromas durante la olfación.
(Fuente: ÉducVin. Votre Talent de la Dégustation. J.C. Buffin. C. Avenir Oenologie. Oenoplurimedia: 2000)
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Este contacto del vino con el aire, sobre todo si se prolonga por algunas horas,
facilitando la disolución del oxígeno en el líquido, aunque a primera vista resulta
imperceptible, suscita las manifestaciones del oreado o disipado. Una vez que aparece el
oreado, las sustancias odorantes del vino son modificadas o destruidas, al mismo tiempo
que aparece un amargor vinculado esencialmente con la presencia del etanal.
Desde la antigüedad, se sabía que la introducción de aire en el momento del
llenado de las botellas, modificaba los caracteres organolépticos de los vinos, este
fenómeno se denominaba: la enfermedad de la botella. Para evitar esto, es que, los
fabricantes de equipos de embotellado idearon dispositivos para efectuar un “barrido” del
aire de las botellas en el momento de su llenado.
En el mundo que nos rodea, las reacciones de óxido–reducción, son
frecuentes y generalmente reversibles; aparecen y desaparecen en condiciones inversas
a las que les dieron origen, siempre y cuando no se llegue a condiciones extremas.
(Frecuentemente, cuando cortamos una fruta como la manzana o una verdura como la
papa, observamos como al estar la superficie, casi incolora, en contacto con el aire, ésta
se va oxidando progresivamente, tomando un color pardo, que no solamente
desnaturaliza tan grato aroma como el de la manzana fresca, sino que esta pátina revela
un gusto desagradable).
Cuando la botella es descorchada y su contenido es consumido parcialmente,
poco después, el vino remanente en el envase queda un lapso más o menos prolongado
en contacto con una pequeña porción de aire, se produce el oreado, con la consiguiente
desaparición o negativa modificación del bouquet.
Cabe aclarar que para nosotros, en nuestro vocabulario corriente, un vino
oreado, es aquel que ha visto modificado su bouquet y presenta un cierto amargor o
acritud característicos. Serían éstas características de transición, hasta llegar a los vinos
que han tenido una aireación muy prolongada, que ya presentan los caracteres típicos
de la oxidación.
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3. EXAMEN GUSTATIVO – PALADAR
Los gustos son captados por las terminaciones sensibles, “yemas gustativas”,
ubicadas en las papilas. Estas yemas pueden captar un solo gusto (por ejemplo el
dulce o el amargo), otras reaccionan ante dos y hasta tres gustos. Recientes estudios
han demostrado que una terminal nerviosa (yema) es excitada por diferentes gustos y
según su ubicación en la lengua indicaría su mayor sensibilidad a un gusto determinado.
Esto estaría asociado a la geometría de la molécula estímulo. Es interesante comprobar
que dichas terminales no se distribuyen en forma uniforme sobre toda la superficie
de la lengua. Es decir no toda la lengua es sensible a cada uno de los gustos y éstos
se muestran mejor en zonas más o menos definidas.
Las papilas se ubican sobre la lengua, y podemos dividirlas en cuatro tipos según
su forma: las foliadas, las fugiformes, las filiformes, y las caliciformes.
Las yemas gustativas que se encuentran en las papilas caliciformes son sensibles
básicamente al sabor amargo, lo que implica que la mayoría de sus yemas gustativas
son monosensibles, y se distribuyen en forma de acento circunflejo en la parte
posterior de la lengua.
Las papilas filiformes son las receptoras de las sensaciones táctiles y su ubicación
es el centro de la lengua.
Las papilas foliadas no cumplen función gustativa alguna, y se ubican sobre los
laterales posteriores de la lengua.
Las yemas gustativas del gusto ácido se ubican en los laterales posteriores de la
lengua, mientras que las capaces de detectar el gusto salado se encuentran en los
laterales anteriores. Si la acidez es muy elevada se manifiesta además en las encías, ya
no como un gusto sino como una sensación táctil de causticidad.
9 Según los autores que se consulte el umami puede ser un gusto por si mismo o un potenciador de los
gustos restantes, debido a que los estímulos que produce son la suma de otros gustos. El autor se vuelca
por esta última apreciación.
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No todas las personas poseen la misma cantidad de papilas y todas responden en
forma diferente a los cinco gustos básicos. Debido a ello se define el “umbral de
sensibilidad de los diferentes gustos” que es la concentración mínima de una solución
que se puede reconocer y que produce un determinado gusto.
Cada uno de los gustos tiene su origen en los diferentes componentes del vino:
• El gusto amargo está sostenido por los polifenoles tánicos, que también
producen la sensación de astringencia.
10 Ver “porqué los taninos de los vinos tintos producen una sensación áspera en la boca”.
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• Los gustos ácido y amargo se enmascaran entre sí, produciendo
una disminución de la sensación propia de cada uno de ellos, pero no
desaparecen, sino que, se identifica el gusto amargo y el ácido.
• El gusto dulce atenúa a los gustos ácidos, amargos y la astringencia.
• Una solución dulce se ve magnificada por la presencia de un gusto
salado, pero una solución salada disminuye su sabor al agregarle
azúcar. Por todo lo mencionado nos damos cuenta que el gusto de un
vino se torna en un tema muy complejo, y sólo la práctica constante
nos va a servir para poder descubrirlo.
Para los gustos dulces, se dice que el vino es: seco, amable, abocado o dulce de acuerdo
a un tenor creciente de los azúcares reductores.
Para los gustos ácidos se utilizan los vocablos: chato, hueco, liviano, fresco,
ácido, mordiente y muy ácido.
La sensación tánica se expresa con palabras tales como: astringente, rugoso, áspero,
tánico y duro.
Las sensaciones táctiles como: el ardor producido por la riqueza alcohólica;
La pastosidad debida a la glicerina; la térmica producto de la temperatura de servicio y
el grado alcohólico;
y la pungencia que produce el dióxido de carbono, también cuentan con palabras
específicas.
Para la riqueza alcohólica se suele usar: aguado o lavado, débil, normal, alcohólico, vinoso
y muy alcohólico.
La pastosidad puede ser: suave, untuoso, aterciopelado, pastoso.
La pungencia se define como: tranquilos, aguja, petillant, espumante.
Para realizar está parte del examen gustativo se ingiere una pequeña cantidad de
vino y se lo hace rodar por toda la boca, con el fin de evaluar los diferentes
gustos y sensaciones táctiles que presenta la muestra.
Esta vía retronasal posibilita definir los sabores de los diferentes alimentos. Una
vez que el vino ingreso en la cavidad bucal se puede definir tres etapas:
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• Ataque o entrada: es la primera impresión que ocasiona el vino y
donde se detecta el dulzor de la muestra, si es que lo posee. Dura de dos
a tres segundos.
El sabor del vino va apagándose con el paso del tiempo. Se trata de que
esta persistencia sea lo más placentera y prolongada posible y se la describe
como corto,
11 El autor cree que el uso de esta palabra debería ser exclusivo para la remanencia de las sensaciones
gustativas y el término correcto debería ser post-sabor.
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medio o largo de boca. Cabe destacar que debe tenerse en cuenta la evaluación del
sabor y no del gusto del vino.
Luego se lleva acabo una revisión de los mensajes emitidos por el vino. Con el
pensamiento se recorre la lengua desde la punta hasta la garganta prestando atención a
las sensaciones captadas.
3.1 ¿Por qué los taninos de los vinos tintos producen una
sensación áspera en la boca?
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Pero…¿qué sensación producen los taninos en la boca? La sensación que
producen los taninos en la boca es de sequedad y aspereza. Las paredes interiores de la
lengua y las encías parecen encogerse y reaccionar de forma bastante
desagradable, y esto: …¿a qué se debe?.
También la madera de roble posee taninos que son cedidos al vino, pero son muy
diferentes a los de la uva.
Por último, existen taninos comerciales, cuya adición al vino es autorizada. Son
igualmente, muy diferentes a los que se presentan en la uva. La mayor parte, es extraída
de la madera de roble y otras sustancias vegetales.
Cuando nos referimos a la evaluación sensorial del perfil gustativo de los vinos,
estamos haciendo hincapié, en:
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En cuanto a los gustos, podemos agruparlos en: dulces, ácidos, salados y
amargos. Ahora, si analizamos las sensaciones en boca que nos produce un vino,
podemos hablar de un conjunto de percepciones táctiles que cada uno de nosotros puede
percibir y describir.
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vino en movimiento subiendo una vez la lengua hacia el paladar, sin ejercer
presión de una sobre otra. Se debe evaluar y notar la intensidad de la
sensación ácida sobre los receptáculos laterales de la mitad posterior de la lengua
en un plazo de 3 segundos luego de medir el volumen en boca.
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• Amargor: Sensación amarga semejante a la que define una solución de
cafeína en el agua. Séptimo descriptor a cuantificar luego de colocado el vino
en la boca. Mantener la cabeza erguida. Evaluar y notar la intensidad de la
sensación amarga sobre los receptores sublinguales del tercio posterior de la
lengua en un lapso de 2 segundos luego de medida la sequedad.
Términos frecuentes utilizados para expresar vinos que presentan alta graduación
alcohólica: fuerte, vigoroso, generoso, robusto.
Como lo expresa el Prof. E. Peynaud, para que un vino sea bueno, entre sus
grandes grupos sápidos (del sabor) y olores, debe haber una relación precisa, una
favorable combinación de constituyentes. Así, se dice que un vino es armonioso
cuando sus elementos forman un conjunto proporcionado y agradable.
Desde el punto de vista del sabor, como los vinos blancos contienen poco o
ningún “tanino”, tienen equilibrios muy simplificados. Su soporte está condicionado
solamente por las sustancias con sabores dulces y las de sabor ácido. Ambas representan
la base de su estructura gustativa.
Algunos expertos denominan untuosidad a este sabor dulce, que en los vinos
blancos secos, está representado por los alcoholes.
Es decir que cuando Usted degusta un vino blanco, para saber si está equilibrado,
debe analizar dos polos del sabor: el sabor dulce, dado por el alcohol (conjunto de
alcoholes del vino), llamado untuosidad y la acidez, dada por los ácidos que contiene el
vino.
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se llaman tiernos, pequeñas cantidades de azúcar como de 3 a 5 gramos por litros,
bastan para enmascarar una acidez que sería excesiva para vinos completamente secos;
los vinos blancos generosos soportan más acidez que los vinos sin azúcar.
Los vinos tintos son vinos de maceración. En donde el mosto (jugo de la uva)
está en contacto con los pellejos de las uvas negras y de las pepitas. Aquí, aparecen los
sabores más o menos amargos y astringentes extraídos de estos tejidos sólidos, que son
específicos de los vinos tintos. En consecuencia, aparecen los taninos. Entonces, al
vocabulario de las dos dimensiones del vino blanco (untuoisdad / acidez), le agregamos
el de los taninos.
Así decimos que un vino tinto está equilibrado, cuando existe una proporción
correcta entre el sabor dulce (untuosidad dada por el alcohol), el sabor ácido y el sabor
amargo (taninos).
Como en los vinos blancos (equilibrio bipartito: entre sabores dulces y ácidos), se
puede representar en diversos gráficos el equilibrio tripartito (entre sabores dulces,
ácidos y amargos de los taninos) de los vinos tintos.
Los tenores de acidez y de dulzura de un vino tinto, como ocurre en los vinos
blancos, son relativamente “fijos”. Son características “adquiridas” en el jugo de la uva
y un poco modificadas en el curso de la vinificación. Así, el vino joven que es ácido
quedará ácido hasta el fin de su ciclo evolutivo. Ocurre lo mismo con la untuosidad
(alcohol). Sin embargo, la astringencia de un vino tinto disminuye con el tiempo.
De esta manera, ante una copa de vino tinto, podemos preguntarnos ¿Cuál
será su evolución? ¿Mejorará o empeorará con el tiempo? o también podemos mirar
retrospectivamente ¿cómo fue su origen?.
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mantenido en botella durante años. E. Peynaud ofrece diferentes corolarios de esta ley
fundamental:
“Cuando menos taninos tiene un vino tinto más soporta la acidez (necesaria para
su frescor)”.
El examen final del vino viene dado por la evaluación de todos los mensajes
captados a lo largo de la degustación. Esta sucesión de mensajes deben complementarse
en forma coherente. Por ejemplo un vino de colores tenues, aromas frutales o florales,
no conduce a pensar que en la boca presentará un sabor de marcada presencia; o
en caso contrario, un vino cargado de color, aromas intensos, predispone a encontrar un
vino con marcado carácter gustativo.
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5. LAS TRES DIMENSIONES DE UN VINO TINTO Y CÓMO
EVOLUCIONARÁ EN EL TIEMPO
Cuando nos referimos a los equilibrios de los vinos blancos, afirmamos que debe
existir una armonía entre los sabores dulces y ácidos. Recordando que en los vinos
blancos secos, la percepción dulce está dada fundamentalmente por el alcohol.
Para los vinos tintos, a parte de estas dos dimensiones agregamos un tercer factor
a analizar que son los taninos. Así podemos afirmar que cuando analizamos el equilibrio
o armonía de los vinos tintos, debemos recurrir al análisis de los sabores dulces (alcohol),
ácidos y amargos (aportados por los taninos). Por esta razón decimos que el equilibrio
de los vinos tintos es siempre tripartito, siendo el de los blancos bipartito.
¿Cómo debo degustar un vino tinto? Una vez que coloco una porción de vino tinto
en la boca, debo detectar la relación de dulzura o untuosidad con la acidez y observar si
la acidez predomina sobre la dulzura o viceversa. Luego, una vez que el vino es tragado
y pasa por la garganta, debo analizar la intensidad de la astringencia por la cantidad y la
calidad de la rugosidad en la boca. El cruce de las dos informaciones nos dará la posición
correcta de nuestra sensación. Entonces definiremos el vino tinto degustado haciendo
referencia a un adjetivo que esté relacionado a la estructura del vino.
¿Qué vocabulario puedo utilizar? Podemos expresar las características del vino
tinto a través de una serie de adjetivos que el degustador puede ir incorporando y
precisando a través del juego de las tres dimensiones.
Por ejemplo: cuando se realizan los comentarios sobre un vino tinto puede decirse
que tiene una buena estructura, que sus taninos son redondos, suaves, dulces,
bien logrados. Que sus taninos quedan en boca, son agradables, sabrosos, etc.
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Ocurre lo mismo con la untuosidad. No así con el tercer parámetro a analizar
como los taninos. Estos a medida que transcurra el tiempo, irán disminuyendo su
astringencia, y el vino tinto se irá haciendo más suave y redondo.
¿Se puede evaluar la duración de vida potencial de un vino tinto? Sí, pues la
apreciación de la intensidad de la astringencia de un vino tinto en un momento dado,
nos dará algunas reseñas sobre su vida potencial, aceptando que existe una suerte de
constante en la velocidad de las reacciones en el interior de la botella, si las condiciones
de conservación son óptimas (es importante no olvidar analizar el punto de partida,
que es el año en que se elaboró el vino).
¿Cómo evaluar un buen vino tinto? Un buen vino tinto es aquel que en el curso
de la evolución, tiene una promesa de pasar al equilibrio y armonía de las
sensaciones. En el momento que usted lo compra, ya puede apreciar esta promesa.
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6. DIFERENCIAR VINOS DE BARRICA, CON LOS DE VIRUTAS
DE ROBLE
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6.1.1 En cuanto a los aromas de los vinos en contacto con la madera
Los aromas extraídos de la madera entran en sinergia o antagonismo con los del
vino. Se pueden formalizar los efectos, ya que podemos diferenciar los aromas directos
de la madera:
Sin embargo, si la madera de las barricas o toneles es nueva, cede sus propios
taninos al vino y esto se puede interpretar gustativamente, como una toma de
astringencia a veces percibida como un verdor o sequedad. Por eso es que si las barricas
son nuevas, los vinos permanecen menos tiempo en ellas y ya en botella van adquiriendo
esa suavidad tan buscada en los buenos tintos.
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7. PRÁCTICA DE ANÁLISIS SENSORIAL DE VINOS
La cata de dos vinos en dos copas es el ejercicio más corriente. Se llama cata
por pares o por parejas. Los dos vinos A y B se presentan juntos y se catan
sucesivamente.
1. Para distinguir las diferencias gustativas entre dos vinos; hay que contestar a la
pregunta: “¿Hay diferencia entre ambas copas?”
2. Para definir el grado de intensidad del carácter estudiado; la pregunta es la
siguiente: ”¿Qué muestra presenta el grado más elevado de intensidad del
carácter?” Es decir, con más exactitud: “¿Cuál es la más dulce, o la más ácida, o
la más aromática, o la más tánica?”
3. Para establecer una preferencia; entonces se pregunta: “¿Cuál prefiere A o B?”
Se pueden imaginar variantes para la realización de esta prueba por pares; por
ejemplo, probar en un principio conociendo la diferencia, y después tratar de encontrar
los dos vinos en una segunda cata a ciegas. Este método es el que se aplica para una
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serie continua de muestras que se comparan entre sí y que forzosamente se prueban
de dos en dos.
Esta prueba de cata por pares es a la vez más sencilla, la más precisa y la más
concreta. En comparación con las pruebas en las que se utilizan más de dos copas,
ocasiona también menor fatiga. Pero hay que saber sus inconvenientes. Por ejemplo,
tiende a hallar diferencias realmente inexistentes; si la diferencia que hay que
investigar esta en el limite de lo perceptible, se tiene una probabilidad sobre dos de estar
en lo cierto. La validez de los resultados se puede juzgar sólo con la repetición de
pruebas y de juicios, utilizando un número suficiente de participantes o
multiplicando las pruebas con un equipo más reducido.
Las diferentes pruebas gustativas en las que se utilizan tres copas se
pueden resumir así:
1) Se presentan dos vinos diferentes y al mismo tiempo una tercera copa que
contiene uno de esos dos mismos vinos; se pregunta al catador a cual de las dos
primeras copas se parece el tercero.
2) Se designa una de las tres copas como testigo y se le pregunta al catador cual
de los otros dos vinos es el repetido; de cada tres copas, dos son
desconocidas. A este ejercicio, interesante pero poco practicado, se le podría
llamar prueba de dos sobre tres; es el “ dúo- trío –test” de los autores de la
lengua inglesa.
3) Se presentan tres copas, de las cuales dos de ellas son idénticas; el catador
debe reconocer el vaso diferente; este ejercicio es llamado “cata triangular”
4) Con diferente protocolo a la prueba anterior, el catador puede elegir entre tres
respuestas: “las tres copas no son diferenciables, dos copas sobre tres no son
diferenciables o, las tres copas son diferenciables”.
Supongamos que desea experimentar el efecto de una pequeña adición de ácido
cítrico en el sabor de un vino (tratamiento de acidificación autorizado). Entonces, sin que
ellos lo sepan, se presentarán a los catadores de vino dos copas sin la adición y una copa
acidificada, e incluso dos copas acidificadas y una sola copa testigo. En esas condiciones,
si la mayoría de los catadores reconocen la o las copas que han recibido el añadido
del ácido cítrico, hay casi una certeza de que la diferencia gustativa existe, y que puede
llegarse a la conclusión de que el tratamiento ha modificado el sabor. Los catadores
no tienen más que una posibilidad entre diez de que les favorezca la suerte.
La prueba triangular se recomienda sobre todo en las catas técnicas, cuando se
dispone de un grupo de catadores poco numeroso, e incluso para la selección de los
catadores. Generalmente se reconoce una menor sensibilidad en este tipo de pruebas. Lo
que se ha observado muchas veces con catadores cualificados es que no siempre
encontraban las diferencias que percibfan cuando se les presentaban solamente dos
capas.
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