Fundamentos de Luminotecnia
Fundamentos de Luminotecnia
Naturaleza de la luz
Esta energía radiante comprende las longitudes de onda entre los 380 nm y los 770 nm del espectro elec-
tromagnético.
Cada tipo de onda electromagnética cubre un intervalo del espectro definido por la longitud de onda, , o la
frecuencia, f. La relación entre ambos es: = c/f siendo c, la velocidad de la luz en el vacío 3 .108 m/s.
La luz presenta una naturaleza compleja. Dependiendo de la forma en que la observamos se puede mani-
festar como una onda o como una partícula. Estos dos estados no son excluyentes, son complementarios
como demuestra la teoría de dualidad onda-corpúsculo.
En el primer caso, teoría ondulatoria, considera que la luz es una onda electromagnética. La luz consiste
en un campo eléctrico variable con el tiempo que a su vez genera un campo magnético y viceversa. La
onda de luz se propaga indefinidamente a través del espacio mediante los campos eléctrico y magnético
regenerándose continuamente. Las ondas son sinusoidales, con los campos perpendiculares entre sí res-
pecto a la dirección de la propagación. La caracterización de la onda electromagnética se realiza a través
de los parámetros:
Alguna de las características más importantes de la luz se explican fácilmente al considerar el carácter
ondulatorio.
El principio de superposición de ondas permite explicar los fenómenos de: la interferencia (al incidir en un
punto dos ondas con la misma longitud de onda, amplitud y estar en fase formarán una onda cuya ampli-
tud será la suma de las anteriores y tendrá la misma longitud de onda y estará en fase con las ondas ge-
neradoras); la difracción (cambio de dirección de propagación al cruzar un obstáculo puntiagudo o al pasar
por una abertura estrecha); la refracción (variación del sentido de la propagación por cambio del medio de
propagación); y la polarización (las ondas de luz vibran en todos los ángulo, al atravesar un medio polari-
zador sólo lo atravesarán las que vibren en un ángulo determinado por el polarizador).
El efecto Faraday y la teoría de Maxwell permiten calcular la velocidad de la luz, c, a partir de las constan-
tes eléctricas y magnéticas.
1
c siendo: µ0 = 4 .10-7 N A-2, permeabilidad magnética del vacío, y 0 = 8,8541878176.10-12
0 0
F(faradio) / m, la permitividad (constante dieléctrica) del vacío.
NOTA: c 1 1 1 m .A m .C / s
m /s
0 0 F N C2 N C C
2
m A N .m .m A
La teoría corpuscular estudia la luz como un flujo de partículas sin carga y sin masa o corpúsculos llama-
das fotones, que son capaces de transportar todas las formas de radiación electromagnética.
Existen tres efectos de carácter corpuscular de la luz. El primero, por orden histórico, fue la radiación del
cuerpo negro. Teóricamente, un cuerpo negro perfecto absorbe toda la luz que incide en él. Por tanto, se
calienta y se convierte en un emisor ideal de radiación térmica al producirse un intercambio de energía
entre radiación y materia. La distribución de frecuencias observadas en la radiación emitida por la cavidad
del cuerpo negro a una temperatura dada no se correspondía con las predicciones de la física clásica. Pa-
ra su explicación Max Planck estableció que la luz de una frecuencia f era absorbida por múltiplos enteros
de un cuantos de energía E, con un valor igual a:
Otro efecto que se puede explicar mediante la teoría corpuscular es el efecto fotoeléctrico. Este efecto
consiste en el desprendimiento de electrones de un sólido cuando incide sobre su superficie un haz de
radiación electromagnética. La emisión de estos fotoelectrones es única e independiente de la intensidad
del haz incidente. El número de electrones expedidos es proporcional a la intensidad del rayo incidente.
Einstein explicó que parte de la energía de la luz incidente formada por fotones sería para romper las fuer-
zas que ligan al electrón con la materia y el resto de la energía como energía cinética de los electrones. La
1
ecuación que propone es: m v max
2
h f f0 , siendo m la masa del electrón, vmax2 la velocidad máxima
2
observada, f la frecuencia de la luz incidente y f0 la frecuencia umbral característica del sólido emisor.
La teoría unificada de Louis Broglie y Werner Heisemberg, vigente hoy día, afirma que el fotón está forma-
do por una partícula con masa y una onda asociada a ella. Ambos tienen un cuanto de energía, que es
mayor cuanto mayor es la frecuencia y menor la longitud de onda.
Propagación de la luz
La luz se transmite por el vacío o por un medio material. Si hay un cambio en el medio de transmisión se
produce alguno, o varios, de los siguientes fenómenos: Reflexión, Refracción - Transmisión y Absorción.
Esta propagación se realiza en línea recta. Por ello, cuando la luz se encuentra con un objeto surge una
sombra que será más definida cuanto mayor sea la distancia entre el foco generador de la luz y el objeto.
Cuando la luz atraviesa un obstáculo puntiagudo o una abertura estrecha, el rayo se curva ligeramente.
Este fenómeno se denomina difracción.
La luz se propaga a una velocidad finita, en el vacío su valor, aceptado actualmente, es de 299.792.458
m/s. La velocidad de la luz, c, se propaga a través de la materia a una velocidad inferior a la del vacío.
Depende de las propiedades dieléctricas del medio y de la energía de la luz. Se denomina índice de re-
c
fracción de un medio a la relación entre la velocidad de la luz en el vacío y en la del medio: n , siendo
v
n el índice de refracción, c la velocidad de la luz en el vacío y v la velocidad de la luz en el medio.
Reflexión
La reflexión es el cambio de dirección de un rayo de luz al incidir sobre la superficie de separación de dos
medios de propagación diferentes. La forma en que se refleja la luz depende del tipo de superficie.
Si la superficie es pulida (especular) se produce la reflexión regular o especular. Toda la luz incidente se
refleja en una única dirección.
La reflexión se denomina difusa cuando la luz reflejada se dispersa en todas las direcciones. Aparece al
iluminar una superficie es mate.
La reflexión mixta, caso intermedio entre las dos anteriores. La luz reflejada se dispersa en todas las direc-
ciones existiendo una predominante. Aparece en superficies metálicas sin pulir, barnices, etc.
Leyes de la reflexión especular:
1.- El rayo incidente, el rayo reflejado y la normal a la superficie de separación de los medios están en un
mismo plano con respecto a la superficie de reflexión en el punto de incidencia.
2.- El ángulo formado por el rayo incidente y la recta normal a la superficie en el punto de incidencia es
igual al ángulo formado por dicha normal con el rayo reflejado.
Refracción
La refracción es el cambio de dirección que experimenta un rayo de luz al pasar de un medio material a
otro con índices de refracción distintos.
Índice de refracción
La relación entre el seno del ángulo de incidencia y el seno del ángulo refractado es igual a la razón entre
la velocidad de la onda en el primer medio y la velocidad de la onda en el segundo medio. Se suele expre-
sar por: n1 sen 1 n2 sen 2 , siendo n1 el índice de refracción del primer medio, 1 el ángulo de inci-
dencia del rayo en el primer medio (respecto a la normal a la superficie), n2 el índice de refracción del se-
gundo medio y 2 el ángulo de refracción. Si 2 = 90°, el rayo refractado permanece en la superficie del
medio, 1 = c ángulo crítico. El ángulo crítico viene dado por: sen c n2,1 , siendo n1,2 la relación de índi-
ces de refracción de los medios. Para valores superiores al ángulo crítico se produce una reflexión interna
total, no hay refracción.
Cuando un rayo se refracta al pasar de un medio a otro, él ángulo de incidencia es igual al ángulo de re-
fracción cuando vuelve a pasar al medio inicial (caso de láminas paralelas).
Transmisión
La transmisión de la luz a través de un medio transparente se puede considerar una doble refracción. Por
ejemplo el paso de la luz a través del vidrio de una ventana. Si después de este proceso el rayo de luz no
es desviado de su trayectoria se dice que la transmisión es regular. Si se difunde en todas las direcciones,
como en los vidrios translúcidos, se verifica la transmisión difusa. Si existen, dentro de la transmisión difu-
sa, direcciones privilegiadas de transmisión surge la transmisión mixta, como sucede con los vidrios talla-
dos o cristales con la superficie labrada.
Absorción
Es el proceso por el cual la radiación es captada por la materia. Cuando la radiación es la luz visible se
denomina absorción óptica. La radiación absorbida puede ser reemitida (fluorescencia) o transformada en
otro tipo de energía (calor, energía eléctrica).
Todos los materiales son absorbentes en algún rango de frecuencia. Los materiales que absorben la tota-
lidad la radiación de la luz visible se denominan opacos, mientras que si dejan pasar la luz en todo su ran-
go se denominan transparentes.
Los procesos de absorción, transmisión y reflexión son los que dan color a la materia. Cuando la luz blan-
ca (posee todas las frecuencias del espectro de luz visible) incide sobre un objeto una pare del espectro
que la compone es absorbido por la superficie y el resto es reflejado. Las componentes reflejadas son las
que determinan el color que percibimos. Si se refleja todo el espectro el color es blanco y si absorbe todo
el espectro el color es negro. Por lo tanto, el color con el que percibimos un objeto depende del tipo de luz
que incide sobre él y del espectro de luz que el objeto es capaz de reflejar. Lo mismo sucede con la luz
transmitida por un objeto.
Dispersión
La dispersión de Rayleigh es la dispersión de la luz visible, o cualquier otra radiación electromagnética, por
partículas cuyo tamaño es mucho menor que la longitud de los fotones dispersados. Sucede cuando la luz
viaja por sólidos y líquidos transparentes, per se ve con mayor frecuencia en gases. La dispersión de la luz
solar en la atmósfera es la razón principal de que el cielo se vea de color azul y durante la puesta de Sol
se vea rojo.
Si el tamaño de las partículas es mayor que la longitud de onda, la luz no se separa y todas las longitudes
de onda no son dispersadas, como sucede cuando la luz solar atraviesa una nube que se ve blanca, lo
mismo que cuando atraviesa los granos de sal o azúcar.
Para que la luz sea dispersada es necesario que el tamaño de las partículas sea similar o menor que la
longitud de onda de la luz.
El grado de dispersión de Rayleigh que sufre un rayo de luz depende del tamaño de las partículas y de la
longitud de onda de la luz, en particular del coeficiente de dispersión y por tanto la intensidad de la luz dis-
persada depende inversamente de la cuarta potencia de la longitud de onda, relación conocida como Ley
de Rayleigh. La dispersión de la luz por partículas mayores a un décimo de la longitud de onda se explica
con la teoría de Mie, que es una teoría más general de la difusión de la radiación electromagnética.
Polarización de la luz
La luz natural está formada por ondas electromagnéticas. Las oscilaciones del campo eléctrico se produ-
cen el plano del tiempo, siendo perpendiculares a las oscilaciones del campo magnético, y ambas perpen-
diculares a la dirección de propagación de la onda.
Cuando las vibraciones de la onda electromagnética tienen lugar en unas direcciones privilegiadas se dice
que la luz está polarizada. Si sólo vibra en un plano se dice que está totalmente polarizada. Cuando la luz
natural ha hace pasar por un objeto polarizador solo deja pasar la radiación que vibra en un plano determi-
nado debido a la estructura interna del objeto polarizador, emergiendo polarizada en ese plano. Si esta luz
polarizada se hace incidir en otro objeto polarizador cuyo plano de polarización sea paralelo al de la luz
incidente se produce la transmisión de la luz, pero si el plano de polarización no es paralelo al de la luz se
transmitirá menor luz cuanto mayor sea el ángulo entre los dos planos de polarización. Si los dos planos
de polarización están a 90°, la transmisión de la luz será nula.
Al reflejarse la luz natural sobre una superficie, la luz reflejada sufre una polarización parcial de forma que
la componente del campo eléctrico perpendicular al plano de incidencia tiene mayor amplitud que la com-
ponente contenida en el plano de incidencia. Cuando la luz incide sobre una superficie no absorbente con
un determinado ángulo, ángulo de Brewster, la componente del campo eléctrico paralelo al plano de inci-
n2
dencia no es reflejada. tg B n2,1 , siendo B el ángulo de Brewster, n1 índice de refracción del pri-
n1
mer medio (rayo incidente), n2 índice de refracción del segundo medio (medio que produce la reflexión).
Interferencia
Cuando dos ondas de luz, de la misma longitud de onda, inciden con diferentes fases de su vibración so-
bre una superficie, se combinan dando una sola onda cuya amplitud de vibración esta entre la suma y la
diferencia de las amplitudes de cada una de ellas, dependiendo de su fase relativa. Si están en fase la
amplitud se suma dando como resultado un aumento de la luminosidad lo que se denomina interferencia
positiva (interferencia constructiva). Si inciden en oposición de fase las amplitudes se restan dando lugar a
la oscuridad, interferencia negativa (interferencia destructiva).
Mediante recubrimientos especiales sobre los objetos es posible crear interferencias selectivas de forma
que se puede reducir la reflectancia en su superficie, transmitir o reflejar la luz según sea su color e incluso
eliminar las ondas infrarrojas.
Difracción
Efectos químicos
Algunas sustancias al absorber luz sufren cambios químicos. La energía que les transfiere la luz sirve para
alcanzar los niveles energéticos necesarios para reaccionar y obtener una conformación estructural más
adecua para lleva a cabo una reacción, o para romper algún enlace de su estructura o fotólisis.
El sistema humano de visión.
El ojo humano es una parte del sistema visual humano. El proceso de visión se establece desde que incide
la luz en el ojo. Sufre un proceso de acomodación y modificación y es absorbida por los fotopigmentos de
la retina. Éstos generan unos impulsos eléctricos que a través del sistema nervioso llegan al cerebro el
cual los interpreta formando una determinada imagen del mundo exterior.
El ojo humano es un sistema óptico que permite la formación de la imagen en la retina de objetos exterio-
res a él. En su estructura podemos distinguir la córnea y el cristalino, que son dos componentes ópticos
con un índice de refracción relativamente elevado, a modo de lentes, que modifican las trayectorias de la
luz haciendo que la imagen quede focalizada en la retina situada en el fondo del ojo. Entre la córnea y el
cristalino hay una sustancia acuosa que se denomina humor acuoso con un índice de refracción menor
que la del cristalino. Anterior al cristalino se encuentra el iris, cuya abertura central o pupila puede variar de
tamaño permitiendo regular la cantidad de luz que entra en el ojo. El humor vítreo es una sustancia gelati-
nosa y transparente que rellena el espacio entre la retina y el cristalino. Es más denso que el humor acuo-
so. Proporciona y mantiene la forma del globo ocular.
La retina es un tejido sensible a la luz situado en la superficie interior del ojo. Tiene una estructura comple-
ja. Está formada básicamente por varias capas de neuronas interconectadas. Las únicas células sensibles
directamente a la luz son los conos y los bastones. Los bastones funcionan principalmente en condiciones
de baja luminosidad y proporcionan una visión en blanco y negro (de noche todos los gatos son pardos).
Los conos están adaptados a situaciones de mucha luminosidad y proporcionan la visión de los colores. La
distribución de estas células no es uniforme. Existe una zona de la retina centrada en el eje de visión de-
nominada fóvea. En ella se presenta una mayor cantidad de conos. Dentro de esta zona existe otra muy
pequeña en la que solo hay células de este tipo. En la fóvea es la zona con mayor capacidad de fotorre-
cepción.
En la zona de la retina donde surge el nervio óptico no hay células sensibles a la luz, por tanto es un punto
ciego. Ante la falta de información visual en esa zona el cerebro la suple virtualmente con el entorno visual
que la rodea.
Mientras que la córnea es un componente rígido, el cristalino puede variar su forma e índice de refracción,
alterando su potencia óptica, de modo que posibilita la visión nítida de objetos situados a distintas distan-
cias. Este proceso de modificación del cristalino se conoce como acomodación. Gracias a él es posible la
visión tanto de lejos como de cerca.
La percepción del color no es la misma para todas las personas. En las especificaciones del color, sobre
todo en determinados tonos, no se pueden usar los nombres del lenguaje común para referir un color de
forma precisa. A esto hay que añadirle el cambio de apariencia de los colores por cambios de iluminación,
condiciones de observación, adaptación a otro ambiente luminoso, etc.
El color es un atributo de la percepción visual de los objetos. Es el resultado de la excitación del sistema
visual humano por un estímulo físico que es interpretado en el cerebro.
La Comisión Internacional de Iluminación (CIE) establece dos definiciones del término color: color percibi-
do y color psicofísico. El color percibido se define como el aspecto de la percepción visual que permite al
observador distinguir las diferencias entre dos objetos de las mismas dimensiones, forma y estructura,
siendo estas diferencias de la misma naturaleza que las producidas por una diferencia de composición
espectral de la radiación que interviene en la observación. El color psicofísico es la característica de la
radiación visible que permite al observador distinguir las diferencias entre dos objetos de las mismas di-
mensiones, forma y estructura, siendo estas diferencias de la misma naturaleza que las producidas por
una diferencia de composición espectral de la radiación que interviene en la observación. En la primera
definición se pone el acento en la percepción del observador (color percibido), mientras que en la segunda
se enfatiza en la radiación emitida (color psicofísico).
Desde el punto de vista perceptivo, el color se puede especificar mediante tres atributos:
Luminosidad.- Atributo de la percepción visual relacionado con la cantidad de luz emitida por una superfi-
cie.
Tono.- Atributo de la percepción visual por el que dice que una superficie es de un color o cualquier com-
binación de colores. Este atributo permite clasificar los colores en acromáticos (sin color) y cromáticos (con
tono).
Contenido de color.- Atributo de la percepción visual que indica si una superficie muestra un tono dado
con mayor o menor intensidad.
Con estos tres atributos se especifica un color procedente de una fuente emisora, sin considerarla en rela-
ción con otras superficies. Cuando se consideran en relación con otras superficies del campo de visión
(colores dependientes), el color se especifica desde el punto de vista perceptivo mediante:
Claridad.- Luminosidad relativa de una superficie con respecto a otra que parece blanca cuando ambas
están iluminadas de la misma forma. Está relacionada con la fracción de luz que una superficie reemite
hacia el observador en relación con la que recibe.
Croma (de un color dependiente).- Contenido de color de una superficie evaluado en proporción a la lumi-
nosidad de otra superficie que parece blanca cuando ambas está igualmente iluminadas.
La percepción del color queda definida por tres variables: luminosidad, tonto y cantidad de color (satura-
ción o croma). Pero si se quiere indicar un color de forma precisa a un interlocutor estos atributos no son
los adecuados.
Un sistema de ordenación del color es un método racional para la especificación del color de una superfi-
cie por medio de un conjunto de muestras normalizadas, seleccionadas y dispuestas de modo que repre-
senten adecuadamente el conjunto de todos los colores considerados, o de interés en un determinado
campo o disciplina.
Los sistemas de ordenación del olor se diferencian unos de otros en tres aspectos; el tipo de mezcla que
se utiliza para generar las muestreas, la geometría con la que se representa el orden, y el plan de ordena-
ción o criterio que se emplea para pasar de una muestra a otra.
Se han desarrollado multitud de sistema de ordenación con mayor o menor éxito. Alguno de ellos son el
Pantone, el CMYK en imprenta, pero ninguno ha llegado a ser universal.
Una mezcla aditiva de luces es aquella en que la luz resultante es la suma de las distribuciones espectra-
les de las luces que se combinan. Del estudio de estas combinaciones Grassmann propuso las leyes que
hoy en día son la base de la colorimetría, es decir, de la medida del color, de su especificación numérica.
Estas leyes son de carácter experimental y es la experiencia la que demuestra su cumplimiento dentro de
ciertos límites (visión fotópica).
La primera ley de Grassmann establece que si la sensación de color producida por un estímulo C1 es la
misma que la producida por otro estimulo C2 y si la sensación de otro estimulo C3 es la misma que la pro-
ducida por C4, entonces la mezcla aditiva de C1 y C3 produce la misma sensación de color que la mezcla
aditiva C2 y C4. Esta ley se cumple sin necesidad de que las distribuciones espectrales de C1 y C2 ni las
de C3 y C4 tengan que ser iguales. En términos de colorimetría, C1 y C2, así como C3 y C4, son metáme-
ros, es decir, tienen distinta composición espectral pero se perciben idénticos. Esta ley se suele represen-
tar por la ecuación matemática: C 1 C 2 C 3 C 4 , el signo igual significa igualdad en la sensación de
color.
La segunda ley establece que si dos estímulos de color producen la misma sensación de color, por ejem-
plo C1 y C2, al mezclar aditivamente esos estímulos con un tercero, C3, se mantiene la igualdad en la
sensación de color, matemáticamente se puede expresar por: C 1 C 3 C 2 C 3
La tercera ley establece que si dos estímulos, por ejemplo C1 y C2, producen la misma sensación de co-
lor, la misma proporción de esos estímulos seguirá produciendo la misma sensación de color. Escrito ma-
temáticamente: kC 1 kC 2
Basándose en estas tres leyes, se puede comprobar que si se mezclan aditivamente un estímulo rojo; R,
otro verde; G y otro azul; B, se obtiene un color C, matemáticamente: cC rR gG bB , siendo r, g y
b, las cantidades de cada estímulo que se usan para obtener la mezcla y, c es la cantidad de estímulo re-
sultante. En esta ecuación C, R, G y B representan las luces, los estímulos, que se obtienen y que se
mezclan, respectivamente. A R, G y B se les denomina colores primarios. La ecuación descrita se la cono-
ce como ecuación tricromática.
r g b
La ecuación anterior se normaliza para obtener la cantidad de color C: C R G B , siendo r/c,
c c c
g/c y b/c los valores triestímulo del color C en el espacio R,G,B. Así a partir de la ecuación tricromática y
los valores triestímulo se puede especificar un color.
Sucede que existen luces de color que no se pueden obtener como una mezcla aditiva de los tres colores
primarios, pero se cumple que la mezcla aditiva de ese estímulo con uno de los primarios se puede igualar
a la mezcla aditiva de los toros dos primarios, matemáticamente:
La especificación de un estímulo de color mediante sus valores triestímulo está determinada por el conjun-
to concreto de colores primarios utilizados en la determinación y por el observador que hace la igualación
de los colores. Para eliminar estas dependencias y obtener un sistema más universal de especificación del
color, la CIE recomendó, en 1934, utilizar un conjunto de colores primarios concreto, formado por tres es-
tímulos espectrales cuyas longitudes de onda fueran 435,8 nm (azul), 546,1 nm (verde) y 700 nm (rojo) y
realizar la observación de igualación bajo condiciones normalizadas.
Los investigadores Wright y Guild determinaron los calores triestímulo espectrales medios de un conjunto
de observadores. La CIE reconoció ese trabajo y aceptó sus resultados para definir el observador colori-
métrico medio RGB o espacio RGB CIE 1931. En este espacio los colores se especifican de forma univer-
sal y se pueden transmitir independientemente de un observador real. Las especificaciones de un color se
hace mediante sus tres valores triestímulo R, G y B, que se calculan mediante las ecuaciones:
_____
R k r E
_____
G k g E
_____
B k b E
siendo k la constante de normalización. La suma se realiza sobre todo el espectro visible con un incre-
mento . E() es la distribución espectral del estímulo de color en cuestión y r(), g() y b() son los valo-
res triestímulo espectrales, también conocidos como funciones de mezcla en el sistema CIE RGB.
Los valores triestímulo negativos n se comprenden fácilmente desde el punto de vista del usuario sin co-
nocimientos extensos en el campo del color. No existe ningún conjunto de colores primarios reales que
puedan dar lugar a unos valores triestímulo positivos para todos los estímulos espectrales. La CIE decidió
crear un nuevo espacio de color con primarios ficticios pero que generan valores triestímulo espectrales
positivos para cualquier estimulo espectral. Este espacio se conoce como CIE XYZ.
Surge la de una transformación del espacio CIE RGB 1931 al imponer las condiciones:
El cumplimiento de la segunda condición hace que se generen dos espacios XYZ diferentes ya que la cur-
va de eficiencia luminosa V() depende de las condiciones de observación. Se han definido dos curvas de
eficiencia diferentes, una para situaciones en las que el campo de visión es menor de 4°, observación en
detalle de una escena, y mayor de 4° para observaciones de una escena completa. En ambos casos el
nivel de iluminación corresponde al régimen fotópico.
Los valores triestímulo espectrales o funciones de mezcla de los observadores patrón de los espacios CIE
XYZ están tabulados en las publicaciones CIE.
En los espacios CIE XYZ los estímulos de color se especifican mediante sus valores triestímulo, que al ser
igual que en el sistema RGB se calculan según las expresiones:
_____
X km x E
_____
Y km y E
_____
Z km z E
Los valores triestímulo espectrales serán los correspondientes a cada observador patrón x(), y(), z(), y
la constante km es la constante de eficiencia luminosa para que el valor triestímulo Y sea igual a la magni-
tud fotométrica de interés. La suma se extiende desde la longitud de onda de 360 nm hasta la de 830 nm
(en la práctica 380 nm a 780 nm) y se debe realizar con incrementos de 1nm (en la práctica 5 nm) si se
quieren obtener los valores triestímulo correctos.
Los valores triestímulo X, Y y Z no muestran con claridad la diferencia de cromaticidad ya que su valor
cambia al variar la luminancia del estímulo. Para evaluar la cromaticidad de los estímulos de color en estos
espacios se definen las coordenadas de cromaticidad: x, y, z, definidas por:
X
x
X Y Z
Y
y
X Y Z
Z
z
X Y Z
Estas coordenadas cumplen la condición: x + y + z = 1, por lo que sólo dos de las variables son indepen-
dientes y se puede llevar a cabo un representación de la cromaticidad en dos dimensiones.
Los números que figuran en el perímetro del diagrama corresponden a las longitudes de onda de los colo-
res espectrales.
Iluminantes patrones
Los estímulos de color se pueden dividir en: emisores primarios, aquello que emiten su propia luz, y emiso-
res secundarios, los que modulan (reflejan o transmiten) la luz emitida por otras fuentes.
El color de los emisores primarios depende directamente de su distribución espectral. En el caso de la luz
blanca el color de la luz emitida se define con un solo número, la temperatura de color correlacionada.
Temperatura de color, Tc, es la temperatura a la que el radiador completo de Planck (negro) emite una
radiación de la misma cromaticidad que la de un estímulo dado. Su unidad es del Kelvin, K.
Temperatura de color correlacionada Tcc, es la temperatura del radiador de Planck para la cual el color
percibido se aproxima más, en las condiciones de observación especificadas, a la de un estímulo dado con
la misma luminosidad. Cuanto mayor es la Tcc el color de la luz es más azulado, más frío, y cuando menor
más rojizo, más cálido.
El color de los estimulos de los emisores secundarios depende de la fuente de luz que los ilumina y de su
forma característica de reflejar o transmitir la luz que reciben de la fuente que los ilumina.
1.2 Magnitudes y unidades luminosas.
Introducción.
El ojo no da la misma respuesta ante distintas radiaciones monocromáticas de igual energía, es espec-
tralmente selectivo. Será necesario utilizar una función de respuesta para evaluar correctamente una ra-
diación espectralmente compleja. Por razones de comodidad esta función se ha desglosado en una fun-
ción relativa y en una constante.
La función relativa es la eficiencia espectral luminosa, que el el cado de visión fotópica (niveles altos de
iluminación) se designa por V() con valores acordados por la CIE en 1924. Tiene su máximo en 555 nm
que corresponde al amarillo verdoso.
En la visión escotópica (niveles muy bajos) la eficiencia luminosa espectral de designa por V’() y sus valo-
res son los acordados por la CIE en 1951. Tiene su máximo en el azul, a 490 nm.
La función constante se denomina eficacia luminosa y es el cociente del flujo luminoso por el flujo radiante
correspondiente a una determinada radiación monocromática. Esta constante se designa por Km. Para una
radiación monocromática de 540 x 1012 Hz, Km = 683 lm w-1.
La palabra eficiencia luminosa comporta el cociente de dos cantidades con iguales dimensiones, es decir,
el resultado es adimensional, sin embargo eficacia luminosa es la relación entre dos cantidades dimensio-
nalmente distintas, dando un resultado dimensional.
Fijada la función V() y la constante Km, la conversión de magnitudes radiométricas a las fotométrica se
la magnitud luminosa cualquiera: flujo, intensidad, luminancia, etc. Y Xe la concentración espectral de la
d e
magnitud radiométrica correspondiente definida por: Xe
d
Por tanto las magnitudes fotométricas derivan de las radiométricas sin más que aplicar la función V().
Sin luz no hay visión, ya que el ojo no puede transmitir al cerebro ninguna información. En la percepción
visual intervienen los siguientes factores: Iluminación, Contraste, Sombras, Deslumbramiento y Ambiente
cromático. Todos ellos guardan una relación entre sí.
Iluminación.- La capacidad visual depende de la iluminación. También afecta al estado de ánimo de las
personas y de su aptitud para desarrollar un trabajo. Cada actividad requiere una determinada iluminación
que debe existir como valor medio en la zona en que se desarrolla la misma. Ésta, para una determinada
actividad, es función de una serie de factores entre los que se encuentran el tamaño de los detalles a cap-
tar, distancia entre el ojo y el objeto observado, factor de reflexión del objeto observado, contraste entre los
detalles del objeto y el fondo sobre el que destaca, tiempo empleado en la observación, rapidez del movi-
miento del objeto a observar. Cuanto mayor sea la dificultad para la percepción visual, mayor debe ser el
nivel medio de iluminación. Esto se acentúa en las personas de edad avanzada. Considerando todos estos
factores se han fijado unos valores mínimos de iluminación para cada cometido visual que se relacionan
en las normas correspondientes.
Contraste.- El ojo sólo aprecia diferencias de luminancias. La diferencia de luminancia entre el objeto que
se observa y su espacio inmediato es lo que se conoce como contraste. Los trabajos que requieren gran
agudeza visual, precisan un mayor contraste. Combinando adecuadamente los grados de reflexión de las
superficies de un recinto se obtiene una disminución armónica de la luminancia, produciéndose con ello un
contraste fácil de distinguir. La relación de luminancias en el campo visual no debe ser menor de 1:3, no
mayor de 3:1. Existe también un contraste de colores:
Este fenómeno actúa sobre la retina del ojo en la cual produce una enérgica reacción fotoquímica, insensi-
bilizándola durante un cierto tiempo, transcurrido el cual vuelve a recuperarse. Los efectos pueden ser de
tipo psicológico (molesto) o de tipi fisiológico (perturbador). Puede ser producido de forma directa, como
proveniente de lámparas, luminarias o ventanas situadas en el campo visual, o reflejado por superficies de
gran reflectancia, especialmente superficies especulares.
La iluminancia de la fuente de luz o de las superficies iluminadas. A mayor iluminancia mayor deslum-
bramiento, siendo el valor máximo tolerable para la visión directa 7.500 cd/m2.
Las dimensiones de la fuente de luz, en función del ángulo subtendido por el ojo a partir de los 45 con
respecto de la vertical. Un área grande de baja luminancia puede producir el mismo deslumbramiento
que una sola fuente de pequeñas dimensiones con mayor luminancia.
La situación de la fuente de luz. Cuanto más lejos se encuentre la fuente de luz de la línea de visión me-
nor deslumbramiento produce. También disminuye el deslumbramiento a medida que la fuente quede
más por encima del ángulo visual. La situación de los focos de luz, perpendicularmente a la dirección de
la mirada del observador, favorece el deslumbramiento. Debe evitarse el deslumbramiento reflejado si-
tuando las fuentes luminosas fuera de la zona por delante y en la línea de visión, siendo lo correcto que
la luz incida lateralmente.
El contraste entre la luminancia de la fuente de luz y la de sus alrededores. A mayor contraste de lumi-
nancias mayor deslumbramiento. Las máximas relaciones de luminancia admisibles en el campo visual
del observador, al objeto de evitar el deslumbramiento son:
El tiempo de exposición. Una luminancia de valor bajo puede producir deslumbramiento si el tiempo de
exposición es largo.
Ambiente cromático
El color de la luz y los colores sólidos existentes en el entorno facilitarán el reconocimiento de todo cuanto
nos rodea. Los efectos psicofísicos que producen se definen como ambiente cromático.
El ambiente cromático tiene gran influencia en el estado anímico de las personas. En la iluminación de un
recinto las intensidades de iluminación, el color de la luz, la reproducción cromática, los colores de las su-
perficies interiores deben estar perfectamente armonizadas y adaptadas a la función visual o trabajo a
desarrollar.
Magnitudes luminosas fundamentales. Unidades y medida
En la técnica de la iluminación intervienen dos elementos básicos: La fuente de luz y el objeto a iluminar.
Las magnitudes y unidades de medida fundamentalmente utilizadas para valorar y comparar las cualida-
des y los efectos de las fuentes de luz son:
Flujo luminoso.
Rendimiento luminoso.
Cantidad de luz.
Iluminancia.
Luminancia.
FLUJO LUMINOSO.
Es la cantidad total de luz radiada en todas las direcciones por una fuente luminosa en la unidad de tiem-
po, ponderada por la curva de respuesta, o eficiencia del ojo humano, V(). La energía radiante de una
fuente luminosa que produce una sensación luminosa se denomina flujo luminoso () cuya unidad de me-
dida es el lumen (lm). Un vatio de energía radiante de longitud de onda de 555 nm en el aire equivale a
683 lúmenes aproximadamente
Se define el lumen como el flujo luminoso emitido en un ángulo sólido unidad (un estereorradián) por un
manantial puntual uniforme, que tiene una intensidad luminosa de una candela.
Si Q es la cantidad de luz radiada visible y t el tiempo que se mantiene dicha radiación, se puede expresar
Q
por:
t
Por tanto el flujo luminoso representa la potencia de luz emitida por las lámparas en todas direcciones.
La medida del flujo luminoso se realiza en el laboratorio por medio de un fotoelemento ajustado según la
curva fotópica del ojo a las radiaciones monocromáticas, incorporado a una esfera hueca cuyo interior es
de color blanco que se le da el nombre de esfera integradora o de Ulbricht y en cuyo interior se coloca la
fuente luminosa cuyo flujo se desea medir.
La esfera integradora de Ulbricht se caracteriza por ser una esfera hueca de aproximadamente 1’5 m de
diámetro cuyo interior está pintado de color blanco mate para tener una superficie perfectamente difusa.
En el centro de su interior se sitúa de forma suspendida la lámpara bajo ensayo. Mediante una célula de
medida, que se encuentra en la parte lateral de uno de los hemisferios, y a través de un método indirecto
de medición se puede obtener el flujo luminoso que emite la lámpara. Este método de medición indirecto
mediante el espectroradiómetro mide la iluminancia del interior de la esfera el cual es proporcional al flujo
luminoso emitido. Además permite obtener las características cromáticas de las lámparas, el índice de
rendimiento de color y la temperatura de color, y mediante el uso de un vatímetro la eficacia de la lámpara.
RENDIMIENTO LUMINOSO.
El rendimiento luminoso () es el coeficiente de eficacia luminosa de una fuente de luz. Indica el flujo que
emite la fuente de luz por cada unidad de potencia eléctrica consumida para su obtención. La unidad de
medida es el lumen por vatio (lm/W).
La expresión matemática del rendimiento luminoso es: .
W
Si una lámpara transformase sin pérdidas toda la potencia eléctrica consumida en luz de una longitud de
onda de 555 nm, tendría el mayor rendimiento luminoso posible cuyo valor sería de 683 lm/W.
Ejemplo, una lámpara incandescentes de 100 W emite un flujo luminoso de 1380 lúmenes, su rendimiento
1380 lm
luminoso será de: 13'8 lm /W .
100 W
El rendimiento luminoso se da también para las lámparas de descarga, pero en el consumo se han de in-
cluir las pérdidas en los accesorios de conexión.
CANTIDAD DE LUZ.
De la misma forma que la energía eléctrica se determina por la potencia eléctrica en la unidad de tiempo,
la cantidad de luz o energía luminosa se determina por la potencia luminosa o flujo luminoso emitido en la
unidad de tiempo.
La cantidad de luz se representa por la letra: Q, y la unidad de medida es del lumen por segundo: lm x s.
Este concepto no tiene normalmente ninguna aplicación práctica en iluminación. Sin embargo, es impor-
tante en las lámparas de destellos utilizadas en fotografía, cuyo valor es decisivo para la iluminación de la
película o en lámparas estroboscópicas tanto terrestres como aeronáuticas. Una lámpara de destellos que
emite una cantidad de luz de 2’1 lm x h emitirá 7560 lm x s.
INTENSIDAD LUMINOSA
Una fuente de luz no emite su flujo luminoso por igual en todas las direcciones. Hace falta, entonces, dis-
poner de una magnitud que permita conocer cómo es esa distribución.
La intensidad luminosa es la cantidad de luz emitida por unidad de tiempo en una única dirección por una
fuente luminosa. Esta magnitud luminosa sólo está referida a una determinada dirección y contenida en un
ángulo sólido determinado. Se designa por la letra: I, y su unidad de medida es la candela: cd.
I , siendo el flujo luminoso expresado en lúmenes y el ángulo sólido expresado en estereorradia-
1 lm
nes (sr), así: 1 cd
1 sr
Con la intensidad luminosa se representa la forma de distribución de la luz procedente de una fuente lumi-
nosa.
La unidad fundamental de la fotometría es la candela y se define como la intensidad luminosa en una di-
rección dada de una fuente que emite radiación monocromática de 540 x 10 12 Hz de frecuencia y cuya
1 w
intensidad energética en esa dirección es de: .
683 sr
Estereorradián, es el ángulo sólido que, teniendo su vértice en el centro de una esfera, determina un área
en la superficie de ésta igual a la de un cuadrado de lados iguales al radio de la esfera.
El concepto de intensidad luminosa es importante en las aplicaciones luminotécnicas, tanto para el cálculo
de las curvas y sólidos fotométricos, como en los cálculos de iluminación por puntos.
La intensidad luminosa es el concepto de la concentración de luz en una dirección específica radiada por
segundo. No es una función de la distancia. Para la medida de la intensidad luminosa en las direcciones
requeridas se utilizan los goniofotómetros.
LUMINANCIA (Densidad de Intensidad Luminosa o Brillo)
La luminancia corresponde a la cantidad de luz que recibe el ojo. Es la cantidad de luz emitida por una
fuente de luz primaria o secundaria en dirección del observador.
Se representa por la letra: L, y se mide en candelas por metro cuadrado: cd/m2. La luminancia representa
la densidad de la luz de las superficies luminosas.
La luminancia hay que considerarla como una intensidad luminosa por unidad de superficie aparente, es
decir la proyección de la superficie real sobre el plano perpendicular a la dirección de visión. El valor de la
superficie aparente será igual a la de la superficie real multiplicada por el coseno del ángulo que forma la
Si una fuente luminosa tiene una superficie S, la luminancia de dicha fuente en la dirección de la visión
será la relación entre la intensidad luminosa en esa dirección y la superficie aparente que aprecia el obser-
vador. La sensación visual que se denomina iluminación depende de la luminancia que presenten los obje-
tos observados, de forma que luminancias iguales producen la misma iluminación subjetiva. El exceso de
luminancia produce deslumbramiento.
Emitancia luminosa
También llamada exitancia luminosa, es la cantidad de flujo luminoso que emite una superficie por unidad
de área: M , mientras que la iluminancia E es la cantidad de flujo luminoso que incide sobre una su-
S
perficie por unidad de área. Por tanto, la unidad de medida de la emitancia luminosa, como la de la Ilumi-
1 lm
nancia, es el lux que equivale a un lumen por metro cuadrado: 1 lx .
1 m2
Rendimiento luminoso.
También denominado eficacia luminosa. Es la relación entre el flujo luminoso emitido por una fuente lumi-
lm
nosa y la energía eléctrica consumida para producir ese flujo: , se mide en lúmenes por vatio:
W W
El espectro de radiación de una fuente luminosa no se compone solamente de luz visible sino que emite
en otras longitudes de onda del espectro no visible, para las cuales el rendimiento es nulo. Por tanto, el
rendimiento de una fuente luminosa dependerá del espectro de emisión y del procedimiento para generar
la luz.
Es la magnitud más importante del objeto o medio a iluminar. Se define como la cantidad de flujo luminoso
incidente por unidad de superficie del objeto iluminado: E
S
1 lm
Se denomina por la letra: E, y su unidad de medida es el lux: lx: 1 lx
1 m2
La iluminancia es una magnitud importante ya que para cada tarea visual se necesita una determinada
iluminancia fijada por normas. Definida la superficie a iluminar y conocida la tarea que se va a desarrollar
sobre ella, el objetivo del cálculo luminotécnico es determinar el flujo luminoso preciso conseguir la ilumi-
nancia necesaria.
Relación entre magnitudes:
El la figura se representa una esfera de radio 1 m en cuyo centro se ubica una fuente de luz puntual. Se
considera puntual una fuente luminosa cuando su tamaño es cinco veces menor que la distancia a la cual
se establecen las variables luminosas. Cuando la distribución del flujo luminoso sea uniforme y la cantidad
de dicho flujo que incida sobre un área de un metro cuadrado de la superficie esférica sea de un lumen, el
nivel luminoso de dicha superficie será de un lux y la intensidad luminosa en esa dirección será de una
candela.
Delimitando el casquete esférico de 1 m2 de superficie mediante radios que se unen al centro de la esfera
queda definido un cono de base esférica. El valor del ángulo sólido, determinado por el vértice de este
cono, es igual a un estereorradián (unidad de ángulo sólido) y la intensidad luminosa que limita dicho án-
gulo es de 1 candela, proporcionando una iluminancia sobre la superficie esférica de 1 lux:
I
E I L
S S
Si este cuerpo recibe un flujo luminoso por unidad de superficie, el flujo reflejado será , siendo el
factor de reflexión. La luminancia en dirección normal a la superficie será: L I0 S ´, pero la superficie
aparente S´ variará con el coseno del ángulo de reflexión. Según la ley de Lambert para un determinado
ángulo con la normal, la superficie aparente será: S ´ S cos . Para que la luminancia sea indepen-
diente del ángulo se tiene que verificar que: I I0 cos , siendo I0 la intensidad luminosa en la
dirección normal a la superficie, es decir para = 0. A esta relación se la conoce como Ley de Lambert,
que sólo la cumplen los emisores o difusores perfectos.
El flujo elemental reflejado entre dos conos de vértice O y separados un ángulo d será: d I d .
Para evaluar d se describe una esfera desde O, de radio unidad, y se tiene que: d d , siendo d la
superficie elemental de abertura d.
Teniendo en cuenta que: h r r cos r 1 cos .
Por tanto; 2 r 2 1 cos , para r = 1; 2 1 cos
Por otra parte la superficie del casquete esférico de abertura es:
2 1 cos y d 2 sen d
d 2 I 0 cos sen d I 0 sen 2 d 2 Io sen 2 d I 0
0
I0 E
Por tanto: L , en definitiva: L .
S S
500 0'8
Ejemplo, para el papel blanco E = 500 lux y = 0’85, la luminancia será de L 127 cd 2
m
1.3 LEYES DE LA LUMINOTECNIA.
Introducción.
El Sistema Internacional de Unidades (SI), sistema universal de unidades de medida, toma como unidad
fundamental de fotometría la intensidad luminosa I, que se mide en candelas (cd). Ésta se define como la
intensidad luminosa en una dirección dada de una fuente que emite radiación monocromática de frecuen-
cia 540 x 1012 Hz y que tiene una intensidad radiante de 1/683 W/sr. La candela es pues una unidad deri-
vada del vatio y del estereorradián. Como se define para una radiación de longitud de onda única, para
medir las candelas de la energía radiante producida por fuentes de luz reales de amplio espectro se debe-
rá aplicar la función V(). Aunque se hable de energía radiante se trata de una potencia radiante, es decir,
energía por unidad de tiempo, aunque se utilizan indistintamente.
Dos magnitudes muy importantes derivadas de la intensidad luminosa son el flujo luminoso () y la ilumi-
nancia (E.).
La unidad de flujo luminoso es el lumen. Dada una fuente luminosa puntual de una candela situada en el
centro de una esfera de radio unidad, la cantidad de flujo luminoso incidente sobre una unidad de área de
la superficie de la esfera se define como lumen. Una esfera de radio unidad tiene un área de 4 unidades
de superficie. Por tanto, una fuente isotrópica que tenga una intensidad luminosa de 1 cd produce un flujo
luminoso de 4 lúmenes.
La concentración de flujo luminoso incidente sobre una superficie, flujo luminoso por unidad de área, se
denomina Iluminancia (E). Para una esfera de radio 1 m, la iluminancia en la superficie de la esfera es de 1
lm/m2, o lux. Así, 1 lux es la iluminancia recibida en una superficie unidad sobre la que incide un flujo lumi-
noso de 1 lumen.
Otra magnitud importante es la Luminancia (L) que se refiere a la luminosidad percibida, es decir, el efecto
visual que produce la luz emitida por un objeto. La luminancia depende no sólo de la iluminancia sobre el
objeto y de sus propiedades reflectantes o de transmisión sino también del área proyectada sobre el plano
perpendicular a la dirección de visión. Existe una relación directa entre la luminancia de un objeto y la ilu-
minancia de la imagen resultante sobre la retina del ojo. La unidad de la luminancia es la candela por me-
tro cuadrado (cd/m2).
Esta ley establece que la iluminancia (E) en un punto de la superficie varía directamente con la intensidad
luminosa (I) de la fuente de luz, e inversamente con el cuadrado de la distancia (d) entre la fuente de luz y
el punto considerado.
I
Si la superficie es normal a la dirección de incidencia de la luz, se puede expresar como: E .
d2
Esta ley es válida cuando d es por lo menos 5 veces la dimensión máxima de la fuente o luminaria, para
que la fuente luminosa pueda considerarse puntual.
Es también conocida como ley de Lambert, que establece que la iluminancia sobre una superficie varía
con el coseno del ángulo de incidencia.
Si existe un ángulo () entre el rayo incidente y la normal a la superficie, la iluminancia será: E , para
S
una superficie S normal al rayo incidente.
La superficie S´ forma un ángulo con dicha dirección y recibe la misma cantidad de flujo luminoso. La
proyección de la superficie sobre la normal al rayo incidente será : S S ´cos , con lo que:
E ´ cos , o bien E ´ E cos .
S
Iluminación normal, horizontal, vertical y en planos inclinados: Ley del coseno al cubo.
Suponiendo un foco luminoso situado a una cierta altura h respecto a una superficie, la iluminancia en un
I
plano perpendicular a la dirección de la incidencia de la luz, o iluminancia normal, será: E , la ilumi-
d2
I cos
nancia en el plano horizontal se expresará por: EH , siendo I cos la intensidad luminosa que
d2
I sen
incide perpendicularmente al plano horizontal, y la iluminancia sobre el plano vertical: EV .
d2
I
La iluminancia horizontal se puede expresar por: EH cos3 , teniendo en cuenta que: h d cos , y
h 2
I
la vertical por: EV sen cos2 .
h 2
Un plano inclinado se puede obtener girando un ángulo un plano vertical. Este ángulo es el formado por
el plano vertical, que contiene al punto P considerado, con el plano de incidencia de la luz.
I
Teniendo en cuenta esto, la expresión de la ilumancia será: E pl cos2 sen cos .
h 2
Ley de Lambert.
La luminancia, o brillo de la superficie de un foco muy pequeño (foco puntual) tiene el mismo valor desde
cualquier ángulo de observación.
I0 I1 I2
L0 = ; L1 = ; L2 =
S0 S0cosα1 S0cosα2
I0 cosα1 =I1 ; I0 cosα2 =I2 , lo que se puede interpretar como si la luz procedente de la superficie elemental
tuviese una distribución de intensidad luminosa dada por la expresión:
La intensidad luminosa con la que se ve un foco puntual de intensidad I0 a una distancia r, en una atmósfe-
ra en la que se produce absorción de la luz, viene dada por la expresión de la ley de Bourguer:
I = I0 e-σ r , siendo una característica de la atmósfera llamada coeficiente de extinción, que da la idea de
la disminución del flujo luminoso de un foco de luz al atravesar una distancia determinada en el seno de un
medio que suele ser la atmósfera. Las dimensiones de este coeficiente son [L]-1.
CONDICIONES ATMOSFÉRICAS COEFICIENTE DE EXTINCIÓN:
en m-1
Muy claro 0’00006
Claro 0’00015
Ligera calima 0’0003
Calima 0’00075
Niebla fina 0’0015
Niebla ligera 0’003
Niebla moderada 0’006
Niebla espesa 0’015
Niebla densa 0’06
Niebla muy densa 0’1
Niebla excepcionalmente densa 0’2
Coeficiente de extinción en distintas condiciones atmosférica.
Combinando esta ley con la ecuación fundamental de la Luminotecnia, para el caso de incidencia normal
del haz de luz, se obtiene la Ley de Allard, que se expresa por:
I0 e-σ r
E=
r2
Esta expresión permite establecer un umbral de iluminación del ojo, sobre un fondo totalmente negro, de
forma que es posible establecer la distancia a la que puede ser vista un luz de una determinada intensidad
en unas condiciones dadas de visibilidad.
La luminancia de un objeto cercano, denominando luminancia propia o inherente, y la luminancia del mis-
mo objeto visto a gran distancia, denominada luminancia aparente, son muy distintas y dependen de la
luminancia de fondo que rodea al objeto. También interviene en la apreciación del objeto lejano el coefi-
ciente de extinción atmosférica que lo rodea.
Existen dos tipos de objetos que se pueden estudiar para ver su comportamiento en determinada atmosfe-
ra. Uno es un panel negro mate, que tiene la particularidad de no reflejar ninguna luz, es decir, absorbe
todas las radicaciones, y otro es un foco puntual que se supone que tiene luminancia propia infinita al ser
su superficie nula.
La ley de Koschmieder establece que la luminancia aparente de un panel negro, LPN sobre un fondo de
luminancia Lf, en una atmósfera con coeficiente de extinción y a una distancia r viene dada por:
LPN = Lf 1-e- σ r , lo que indica que a grandes distancias la luminancia aparente del objeto es igual a la
del fondo que lo rodea, por tanto no se vería.
De este hecho, de que el panel negro no se vea en unas determinadas circunstancias, se define el Con-
traste relativo expresado matemáticamente por la expresión:
LPN -Lf
C
r PN
=
Lf
, que toma valores negativos ya que LPN < Lf. De las expresiones anteriores resulta:
C
r PN
= - e- σ r .
Experimentalmente se ha comprobado que cuando el contraste relativo es inferior a 0’05, el ojo humano no
es capaz de detectar el objeto. A partir de este valor numérico, y considerando el valor redondeado al en-
3
tero más próximo, se obtiene la denominada distancia óptica meteorológica (MOR) de valor: MOR = .
σ
Esto representa la distancia máxima a la que puede verse un panel negro con unas determinadas condi-
ciones atmosféricas. En un dia claro con = 0, la distancia óptica meteorológica es infinita. En la tabla
siguiente se muestran los valores MOR para distintas condiciones meteorológicas.
Ley de Koschnieder para focos puntuales de luz. La luminancia aparente LPL de una lámpara puntual de
luz, en una atmósfera de coeficiente de extinción y luminancia de fondo Lf, a una distancia r viene dada
Lf
por: LPL = , se comprueba que para r = 0 la luminancia es infinita, lo que corresponde a un foco de
1 - e- σ r
luz puntual, y que para distancias muy grandes la luminancia de la luz es la del fondo y por tanto no se ve.
LPL -Lf 1
El contraste relativo se define como: Cr PL
=
Lf
, con lo que se obtiene: Cr
PL
=
e σr
1
, que toma
valores entre cero e infinito. Para valores pequeños del contraste la luz no se verá y cuanto mayor sea el
contraste mejor se verá la luz.
1 1
De la relación entre ambos contrastes: 1 , se comprueba que para (Cr)PL = 0 también
C
r PN C r PL
(Cr)PN = 0, que para (Cr)PL = resulta (Cr)PN = -1 y que para (Cr)PN = 0’05 resulta (Cr)PL = 0’048, es decir
prácticamente iguales. Esto indica que cuando un panel negro deja verse también dejará de verse una luz
puntual, y los valores de la tabla anterior para los paneles es aplicable a los focos puntuales de luz. Se
utilizará la palabra visibilidad en vez de distancia óptica meteorológica.
Luxómetro
El más simple consiste en un fotodiodo con un filtro de corrección fotópica. El fotodiodo está conectado a
un sistema electrónico que convierte la señal eléctrica a un valor fotométrico. Disponen de un microproce-
sador que realiza un autocalibrado del sistema, genera la medida y permite la conversión de unidades.
Se utilizan con frecuencia para medir el flujo luminoso incidente sobre una superficie. Parte de la luz que
llega la detector con ángulos de incidencia grandes son reflejados por la célula o por la superficie del filtro
o la cubierta de vidrio frente a él y no inciden sobre el receptor. El error resultante aumenta con el ángulo
de incidencia de la luz incidente y puede llegar a un 25% inferior al valor real de la iluminancia.
Los detectores actuales disponen de unas cubiertas difusoras construidas de forma que corrigen las lectu-
ras según la ley del coseno. Durante las medidas de sistemas de iluminación de lugares en los que la luz
se recibe de varias fuentes de luz discretas simultáneamente, es importante no dar sombra sobre el detec-
tor y mantener éste paralelo al plano de medida.
Luminancímetro
Son esencialmente fotómetros a los que se les ha añadido una óptica capaz de proyectar la imagen de un
objeto sobre el detector y en los que el usuario puede ver el área que está midiendo y sus alrededores. Por
su similitud con los telescopios también se les denomina telefotómetros.
Para caracterizar la distribución espacial de emisión de una fuente de luz se utilizan los fotogoniómetros.
Con ellos se realizan una serie de medidas de la intensidad luminosa de la fuente en diferentes direccio-
nes mediante un fotómetro calibrado. El conjunto de valores de la intensidad luminosa de un manantial en
todas direcciones constituye lo que se llama distribución luminosa.
Haciendo pasar un plano por el eje de simetría del cuerpo luminoso, se obtendría un sección limitada por
una curva que se denominada curva de distribución luminosa o curva fotométrica.
Mediante la curva fotométrica de un manantial luminoso se puede determinar con exactitud la intensidad
luminosa en cualquier dirección.
Las curvas fotométricas se dan referidas a un flujo luminoso emitido de 1.000 lm y, como generalmente, la
fuente de luz emite un flujo superior, los valores de la intensidad luminosa correspondientes se calculan
fácilmente mediante la relación: cd/klm.
Ejemplo, para una lámpara de vapor de mercurio alta presión tiene un flujo luminoso de 23.000 lúmenes,
los valores de la intensidad luminosa deducidos de su curva fotométrica dada para 1.000 lúmenes habrá
que multiplicarlos por 23.000/1.000, es decir, 23 para obtener el verdadero valor.
Cuando las curvas fotométricas se describen mediante coordenadas polares en las que el centro corres-
ponde al punto luminoso o centro de la luminaria, se denominan curvas fotométricas polares. Estos planos
se pueden hacer girar alrededor de un eje para explorar cada punto del sólido fotométrico.
Dependiendo del eje fijado para la rotación se tienen distintos sistemas de planos fijados por las norma
CIE.
Una modalidad alternativa de representación de las curvas fotométricas se obtiene substituyendo el siste-
ma de representación polar por un sistema de representación cartesiano. Este último sistema permite una
lectura más fácil de las fotometrías de haz estrecho. Se utiliza generalmente en la representación de las
intensidades luminosas de los proyectores. Los valores de los ángulos se muestran en el eje de abscisas
con el cero en el centro del gráfico, mientras que los valores de la intensidad se indican en el eje de orde-
nadas. Se representan normalmente dos planos, uno transversal y otro longitudinal, que en el sistema CIE
corresponden a los planos C0° - C180° y C90° - C270°, respectivamente.
La curva isocandela es la proyección sobre un plano de las intensidades en candelas de un cierto sólido
fotométrico. Representa la unión de los puntos del plano que poseen la misma intensidad en candelas. La
representación de estas curvas se hace, por mayor facilidad e interpretación, en un plano de coordenadas
cartesianas, siendo las escalas de los ejes los valores angulares de cada punto en la superficie del sólido
fotométrico, a partir de los planos perpendiculares de referencia que pasan por el centro del manantial.
En la siguiente figura se muestra el diagrama isocandelas de valores mínimos de intensidad luminosa de
las luces de eje de pista (luz blanca), espaciado 30 m y salida rápida (luz amarilla) de la pista de vuelo de
un aeropuerto (Anexo 14 de la OACI).
A paritr del sólido fotométrico se pueden obtener los flujos luminosos que atraviesan diferentes superficies
en todo el espacio y representar la distribución del flujo del manantial luminoso. Para ello se divide todo el
sólido mediante meridianos y paralelos, tomoando como origen el centro del foco y como planos de
referencia los mismos que se toman para la obtencion de las curvas isocandelas. De esta forma puede
dividirse el sólido fotométrico en pequeñas superficies y obtener el fluoluminoso que atraviese cada una de
las luperficies caracterizadas por dos paralelos y dos meridanos contiguos. Uilizando una representación
cartesia, como en el caso de las curvas isocandelas, siendo las coordenadas los ángulos correspondientes
meridianos y paralelos, se obtendrá una retícula en cuyo interior puede indicarse el flujo luminoso que
atraviesa la correspondiente superficie.
Este tipo de representación se utilizaba normalmento para los focos luminosos denominados proyectores y
que se utilizan en alumbrado de plataforma de aviones, autopistas, estadios, es decir, en iluminación de
exteriores. Estos gráficos únicamiente representan la mitad de todo el haz, ya que los proyectores suelen
ser simétricos. Se indica también el fllujo total del mismo. En muchos casos se hace una representación
combinada de curvas isocandelas y distribución del flujo luminoso para un proyector determinado.
La curva isolux representa la unión de los puntos del plano que tienen el mismo valor de iluminación.
El flujo emitido por un foco luminoso proporciona una iluminación en la superficie cuya iluminación se
desea analizar. El valor en cada punto de dicha superficie se puede determinar conociendo el diagrama
polar o fotométrico de intensidad luminosa del foco, aplicando la ecuación de la iluminación para un foco
I cos3θ
situado a una determinada altura o distancia: E = .
h2
De esta forma se puede conocer el valor de la iluminación de la superficie en todos sus puntos. Si se su-
pone una superficie plana y se levanta en cada punto de la superficie, perpendicular a ella, un segmento
de longitud proporcional a la iluminación en dicho punto y se unen todos los puntos extremos de esos
segmentos se obtiene una superficie curva que representa los niveles de iluminación en cada punto. Es
similar a las curvas de nivel de un terreno.
Cortando la superficie alabeada por planos paralelos a la superficie, se obtienen una serie de curvas de
igual iluminación, E, que al ser proyectadas sobre el plano dan lugar a las curvas isolux. Estas curvas
muestran los puntos que la misma iluminación.
En el caso de que la luminaria tenga un sólido fotométrico con simetría axial y esté colocado paralelo al
suelo, las curvas isolux son círculos con centro en el punto de proyección de la luminaria.
Cuando la luminaria no es de simetría fotométrica axial, las curvas isolux dejan de ser círculos para y para
determinar la iluminación en cada punto se necesita conocer el diagrama isocandela de la luminaria. Una
forma típica de esta curva es la elipse.
Las curvas isolux, corresponden a una determinada altura de la luminaria sobre el suelo y a un determina-
do tipo de lámpara con su potencia característica. Si se desean obtener las curvas para otra altura se utili-
zará la expresión anterior. En caso de considerarse una lámpara de diferente potencia, y por tanto de dife-
rente intensidad luminosa, los valores de las curvas isolux deben multiplicarse por la relación de intensida-
des luminosas.
Los dos ejes d/h y l/h relacionan el ancho del vial, l, con la distancia entre
báculos, d, y la altura h de las luminarias.
Cuando la luz de varias luminarias incide sobre una misma superficie, las iluminaciones proporcionadas a
cada punto, por cada una de ellas se suman, dando lugar a distintos valores. Se crean nuevas líneas de
igual nivel luminoso que dan lugar a curvas isolux compuestas por la superposición de las curvas isolux
correspondientes a cada luminaria. En la figura se representan las curvas isolux de una zona de aparca-
miento de aviones iluminada por varios proyectores situados en báculos o postes de unos 30 m de altura.
Se ha calculado el valor medio del nivel luminoso en una zona determinada y la relación entre el valor me-
dio y el valor mínimo del nivel dentro de dicha zona.
La curva de la iluminación se estudia para facilitar la selección de la luminaria para el alumbrado público.
El eje de ordenadas expresa los valores de la iluminación en lux, mientras que el eje de abcisas
proporciona la distancia al pié de la luminaria.En esta representación se muestran valores absolutos, es
decir, la altura de la luminaria y la real de la instalación; el flujo de la lámpara y la efectivamente emidita.
De esta forma se puede comprobar de forma inmediata la disponibilidad.
El ábaco de luminacias se utiliza para evaluar el deslumbramiento directo de cada luminaria. Los valores
de luminancia de las dos curvas, transversal y logintudinal se trazan considerando un observador dirigido
hacia la luminaria en un ángulo comprendido entre 45° y 85°. Los valores se trazon en una escala
logarítimica. Las curvas límites delimitan el área dentro de la cual la luminancia del aparato no provoca
deslumbramiento.