Edición: ESPAÑA
EL PAÍS
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EL HEREJE. Miguel Delibes
Una recreación histórica de Valladolid en la corte imperial de Carlos V
HÉCTOR MORENO DÍAZ
09 MAR 2022 – 11:38 CET
Tengo que reconocer, que he abusado del llamado thriller histórico en mis últimas
lecturas, subgénero novelesco muy de moda que puede aportar al lector una ambientación
histórica hacia una trama de misterio, suspense y casi siempre relacionada con tópicos
como el Santo Grial, templarios, masones y otros grupos más o menos esotéricos. Me he
saturado de este tipo de novelas y agradezco la lectura de esta que voy a comentar. Buena
novela histórica, con un relato muy bien construido, su lectura es amena, con unos
personajes cuya vida se incluye en un marco histórico determinado, y esto me sirve para
explicar y justificar muchas de sus experiencias. Cuenta con un esquema aparentemente
fácil pero en realidad no es así, todas estas características las encontramos en “El hereje”
(1998), última novela de su autor, así como su primera y única novela histórica.
Miguel Delibes (1920-2010) escritor de larga trayectoria profesional. Periodista y
novelista, reconocido con una gran cantidad de premios literarios, así como elegido
miembro de la Real Academia Española. Siempre se le ha considerado como uno de los
grandes escritores españoles de postguerra. Sus obras literarias se caracterizan por tener
profundidad psicológica para retratar a sus personajes (Cinco horas con Mario), y por
realizar una crítica social de la España rural atrasada y pobre (Los Santos Inocentes). La
naturaleza sirve como herramienta de la conducta y experiencia de sus personajes, esta
será una de sus señas de identidad. Personaje enamorado del paisaje castellano y
apasionado por la caza. Ambos temas los trata con frecuencia tanto en sus novelas como
en artículos de prensa. Sus obras fueron mayoritariamente escritas durante el régimen
franquista. En sus funciones de periodista y novelista tuvo repetidos enfrentamientos con
la censura, pero gozaba de un talante conservador y su vinculación juvenil a la rebelión
nacionalista lo arroparon contra un supuesto desafecto. Intelectual que resistió al régimen
desde dentro de una forma sublime, con una posición entre loable y sospechosa.
Pasando a la parte argumental de “El hereje” debemos decir que la obra se basa en un
hecho real, todo transcurre dentro de un grupo de reformistas luteranos en Valladolid a
mediados del siglo XVI, el texto culmina con la ejecución de muchos miembros en el
famoso Auto de fe de 1559, todo esto presidido en la plaza mayor de la ciudad por el
joven rey Felipe II. Existe un personaje principal, Cipriano Salcedo, miembro del grupo
antes mencionado, su nacimiento en 1517, hace coincidir metafóricamente con el
comienzo de la reforma protestante, en el momento que Martín Lutero cuelga sus 95 tesis
en las puertas de la iglesia de Wittenberg. En el prólogo aparece Cipriano de vuelta de
un viaje por Alemania, este mantiene conversaciones con el capitán del barco y se
nos pone al corriente de los principales sucesos que ocurren en la reforma protestante;
también se hace mención a los antecedentes en las ideas teológicas de Erasmo de
Rotterdam; así como la condena del luteranismo en las llamadas dietas alemanas tanto en
Worms y Spira; históricamente el apoyo político a las nuevas doctrinas de algunos
príncipes alemanes, así como el acuerdo final de compromiso aceptado por el emperador
Carlos, compromiso que se basaba principalmente en el principio por el cual la religión
oficial de cada pueblo sería la que fuera aceptada por su príncipe, lo que se llamó (cuius
regio, eius religio). Por otro lado se considerarán aspectos sociales del luteranismo
(guerra de los campesinos), radicalización de reformistas de la talla de Calvino y Zuinglio
y la contrarreforma que se inicia en el Concilio de Trento. Esto no se va a tratar de una
lección de historia sino una puesta en escena de la narración posterior que comienza con
una analepsis o también denominado retorno retrospectivo (flashback) a la infancia del
personaje protagonista nacido dentro de una familia de propietarios rurales rentistas y sin
ningún tipo de título nobiliario.
En cuanto a la trama argumental no daré más detalles, querría destacar una perfecta
ambientación histórica reflejada tanto en las costumbres como en los usos de la época. La
economía castellana principalmente basada en el trigo y el comercio de la lana con
Flandes, grandes diferencias sociales, continua pobreza del mundo rural y abusos que
soportan los pobres cuyo único recurso defensivo es la picaresca, son las causas claves de
la sociedad en aquel momento. Aspectos curiosos, como las diversas prácticas médicas
cuyas bases científicas son nulas, con remedios curativos como la sangría, letales y
perjudiciales en la mayoría de los casos. También he de comentar la recreación histórica
de Valladolid en la época de Carlos V, así como su frustrado intento por convertirse en
corte definitiva de los Austrias. Hipocresía social, continua obsesión por la pureza de
sangre y por los títulos nobiliarios, aislamiento cultural impuesto por la censura,
prohibición de importar libros extranjeros, escrúpulos religiosos en demasía,
controversias teológicas y el opresivo ambiente de sospecha fomentados por el Santo
Oficio son algunas de las características que tiene esta corte. Dentro de este variado marco
histórico, los personajes están descritos con gran profundidad en cuanto a su carácter, con
vivencias emotivas y a la par realistas, se mencionan pocas licencias al heroísmo. La
narración por lo tanto interesa de principio a fin a pesar de que el final lo podemos suponer
desde el comienzo.
He de concluir este artículo mencionando que esta época de la historia de España fue
decisiva, ya que nuestro carácter como pueblo se va a ver condicionado por esta, con sus
virtudes y sus defectos de los que algunos todavía seguimos manteniendo. La lectura de
“El hereje” me sugiere una pregunta histórica ficticia: ¿Qué planteamiento hubiera tenido
España en su conjunto si la reforma protestante hubiera triunfado? Opino de manera
totalmente subjetiva que posiblemente hubiéramos tenido menos patrimonio histórico,
menos catedrales y tradiciones religiosas; pero seríamos más emprendedores y
comerciantes, no nos tendríamos que anclar tanto a la rentas, nuestra industria sería más
potente y nuestra actividad agraria sería menor; concluyendo, más europeos y menos
latinos. Pero esto no lo sabremos nunca ya que la historia está escrita.