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Tuberculosis

La tuberculosis sigue siendo un problema de salud mundial importante. En 2019, hubo 10 millones de nuevos casos y 1,4 millones de muertes a nivel global. Los países con mayor carga de enfermedad son India, Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica. La tuberculosis es tratable y curable, pero la resistencia a los medicamentos, especialmente la tuberculosis multirresistente, plantea un desafío creciente para los esfuerzos de control.

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La tuberculosis sigue siendo un problema de salud mundial importante. En 2019, hubo 10 millones de nuevos casos y 1,4 millones de muertes a nivel global. Los países con mayor carga de enfermedad son India, Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica. La tuberculosis es tratable y curable, pero la resistencia a los medicamentos, especialmente la tuberculosis multirresistente, plantea un desafío creciente para los esfuerzos de control.

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Notas descriptiva

Tuberculosis
14 de octubre de 2020

Datos y cifras

 Un total de 1,4 millones de personas murieron de tuberculosis en 2019


(entre ellas 208 000 personas con VIH). En todo el mundo, la tuberculosis es
una de las 10 principales causas de muerte y la principal causa por un único
agente infeccioso (por encima del VIH/sida).
 Se estima que en 2019 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas
en todo el mundo: 5,6 millones de hombres, 3,2 millones de mujeres y 1,2
millones de niños. La tuberculosis está presente en todos los países y
grupos de edad. Es curable y prevenible.
 En 2019 enfermaron de tuberculosis 1,2 millones de niños en todo el
mundo. Los proveedores de salud suelen pasar por alto la tuberculosis
infantil y adolescente, que puede ser difícil de diagnosticar y tratar.
 En 2019, los 30 países con una carga elevada de tuberculosis representaron
el 87% de los nuevos casos de la enfermedad. Ocho países acaparan los
dos tercios del total; encabeza esta lista la India, seguida de Indonesia,
China, Filipinas, el Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica.
 La tuberculosis multirresistente sigue representando una crisis de salud
pública y una amenaza para la seguridad sanitaria. En 2019 se detectaron y
notificaron en todo el mundo un total de 206 030 personas con tuberculosis
multirresistente o resistente a la rifampicina, lo que supone un aumento del
10% con respecto a las 186 883 personas de 2018.
 A nivel mundial, la incidencia de la tuberculosis está disminuyendo en
aproximadamente el 2% anual, y entre 2015 y 2019 la reducción acumulada
fue del 9%. Esto supone menos de la mitad del camino para lograr el
objetivo intermedio de la Estrategia Fin a la Tuberculosis, consistente en
alcanzar una reducción del 20% entre 2015 y 2020.
 Se estima que entre 2000 y 2019 se salvaron 60 millones de vidas gracias al
diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis.
 Acabar con la epidemia de tuberculosis para 2030 es una de las metas de
los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionadas con la salud.

La tuberculosis es causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi


siempre afecta a los pulmones. Se trata de una enfermedad curable y prevenible.
La infección se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando un enfermo
de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa bacilos tuberculosos al
aire. Basta con que una persona inhale unos pocos de estos bacilos para quedar
infectada.

Se calcula que una cuarta parte de la población mundial está infectada por el bacilo de
la tuberculosis, lo que significa que dichas personas están infectadas por el bacilo pero
(aún) no han enfermado ni pueden transmitir la infección.

Las personas infectadas por el bacilo tuberculoso tienen un riesgo de enfermar de


tuberculosis a lo largo de su vida de entre el 5% y el 15%. Las personas
inmunodeprimidas, por ejemplo las que viven con el VIH o padecen desnutrición o
diabetes, así como los consumidores de tabaco, corren un riesgo mucho mayor de
enfermar.

Cuando alguien desarrolla tuberculosis activa, los síntomas (tos, fiebre, sudores
nocturnos, pérdida de peso, etc.) pueden ser leves durante muchos meses. Esto
puede hacer que la persona afectada tarde en buscar atención médica, con el
consiguiente riesgo de que transmita el bacilo a otros sujetos. Una persona con
tuberculosis activa puede infectar a lo largo de un año a entre 5 y 15 personas por
contacto estrecho. Sin un tratamiento adecuado, morirán en término medio el 45% de
las personas VIH-negativas con tuberculosis y la práctica totalidad de las personas
VIH-positivas con tuberculosis.

¿Quiénes presentan más riesgos?

La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en sus años más productivos. Sin
embargo, todos los grupos de edad están en riesgo. Más del 95% de los casos y las
muertes se concentran en los países en desarrollo.

Las personas infectadas por el VIH tienen 18 veces más probabilidades de desarrollar
tuberculosis activa (véase el apartado «Tuberculosis y VIH» más abajo). Ese riesgo de
desarrollar tuberculosis activa también es más elevado en las personas que padecen
otros trastornos que dañan el sistema inmunitario. Las personas con desnutrición
presentan un riesgo tres veces mayor. A nivel mundial, en 2019 hubo 2,2 millones de
nuevos casos de tuberculosis atribuibles a la desnutrición.

El trastorno por consumo de alcohol y el tabaquismo aumentan el riesgo de contraer


tuberculosis en un factor de 3,3 y 1,6, respectivamente. En 2019, 0,72 millones de
nuevos casos de tuberculosis en todo el mundo fueron atribuibles al trastorno por
consumo de alcohol y 0,70 millones al tabaquismo.

Repercusión de la tuberculosis en el mundo

La tuberculosis está presente en el mundo entero. En 2019, el mayor número de


nuevos casos de tuberculosis se produjo en la Región de Asia Sudoriental de la OMS,
en la que se registraron el 44% de los nuevos casos, seguida de la Región de África
de la OMS, con el 25% de los nuevos casos, y la Región del Pacífico Occidental de la
OMS, con el 18% de los nuevos casos.

En 2019, el 87% de los nuevos casos de tuberculosis se produjeron en los 30 países


con mayor carga de tuberculosis. Ocho países registraron dos tercios de los nuevos
casos de tuberculosis: la India, Indonesia, China, Filipinas, el Pakistán, Nigeria,
Bangladesh y Sudáfrica.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas comunes de la tuberculosis pulmonar activa son tos productiva (a veces
con sangre en el esputo), dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y
sudores nocturnos. La OMS recomienda el uso de pruebas rápidas de diagnóstico
molecular como prueba diagnóstica inicial en todas las personas con signos y
síntomas de tuberculosis, ya que tienen una alta precisión diagnóstica y conducirán a
mejoras importantes en la detección precoz de la tuberculosis y la tuberculosis
farmacorresistente. Las pruebas rápidas recomendadas por la OMS son Xpert
MTB/RIF, Xpert Ultra y Truenat.

El diagnóstico de la tuberculosis multirresistente y otras formas resistentes de la


enfermedad (véase el apartado «Tuberculosis multirresistente» más abajo), así como
el de la tuberculosis asociada al VIH, puede ser complejo y caro.

La tuberculosis es especialmente difícil de diagnosticar en niños.

Tratamiento

La tuberculosis es una enfermedad que se puede tratar y curar. La tuberculosis activa


sensible a los antibióticos se trata con una combinación estándar de cuatro
medicamentos que se administra durante seis meses al paciente y debe ir
acompañada de la facilitación de información y apoyo por parte de un trabajador de la
salud o un voluntario capacitado a tal efecto. Sin ese apoyo, la adhesión al tratamiento
es más difícil.

Se calcula que desde 2000 se han salvado 63 millones de vidas gracias al diagnóstico
y el tratamiento de la tuberculosis.

Tuberculosis y VIH

Las personas con VIH tienen 18 (entre 15 y 21) veces más probabilidades de
desarrollar tuberculosis activa que las VIH-negativas.

La combinación de la infección por el VIH con la tuberculosis es letal, ya que la una


acelera la evolución de la otra. En 2019 fallecieron unas 208 000 personas por
tuberculosis asociada al VIH. El porcentaje de casos notificados de tuberculosis para
los que se disponía de un resultado documentado de una prueba de VIH en 2019 fue
del 69%, en comparación con el 64% en 2018. En la Región de África de la OMS,
donde la carga de tuberculosis asociada al VIH es la más elevada, el 86% de los
pacientes con tuberculosis tenían un resultado documentado de una prueba del VIH.
Globalmente, el 88% de los pacientes de tuberculosis con infección conocida por el
VIH estaban en tratamiento antirretrovírico en 2019.

Para reducir las muertes, la OMS recomienda adoptar un enfoque basado en 12


componentes de las actividades colaborativas contra la tuberculosis y el VIH, incluidas
las medidas de prevención y tratamiento de la infección y la enfermedad.

Tuberculosis multirresistente

Los medicamentos antituberculosos se utilizan desde hace decenios, y la existencia de


cepas resistentes a uno o más de esos medicamentos se ha constatado en todos los
países estudiados. La farmacorresistencia surge cuando los medicamentos
antituberculosos se utilizan de manera inadecuada, debido a una prescripción
incorrecta por parte de los proveedores de atención de la salud, a la mala calidad de
los medicamentos o a la interrupción prematura del tratamiento por parte de los
pacientes.

La tuberculosis multirresistente es una forma de tuberculosis causada por bacterias


que no responden a la isoniazida y la rifampicina, los dos medicamentos
antituberculosos de primera línea más eficaces. La forma multirresistente se puede
tratar y curar con medicamentos de segunda línea. Sin embargo, las opciones de
tratamiento de segunda línea son limitadas y requieren quimioterapia de larga duración
(hasta dos años de tratamiento) con fármacos caros y tóxicos.

En algunos casos se puede desarrollar una farmacorresistencia más severa. La


tuberculosis causada por bacterias que no responden a los medicamentos
antituberculosos de segunda línea más eficaces puede dejar a los pacientes sin más
opciones de tratamiento.

En 2019, la tuberculosis multirresistente sigue representando una crisis de salud


pública y una amenaza para la seguridad sanitaria. En 2019 se detectaron y
notificaron en todo el mundo un total de 206 030 personas con tuberculosis
multirresistente o resistente a la rifampicina, lo que supone un aumento del 10%
en comparación con las 186 883 personas de 2018. Aproximadamente la mitad de
la carga mundial de tuberculosis multirresistente se registra en tres países: la India,
China y la Federación de Rusia.

A nivel mundial, apenas el 52% de los pacientes con tuberculosis multirresistente


reciben actualmente un tratamiento eficaz. En 2020, la OMS recomendó un nuevo
régimen terapéutico más corto (9-11 meses) y administrado exclusivamente por vía
oral para los pacientes con tuberculosis multirresistente. Esta investigación ha
demostrado que a los pacientes les resulta más fácil completar el régimen, en
comparación con los regímenes más largos que duran hasta 20 meses. La resistencia
a las fluoroquinolonas debe excluirse antes del inicio de este tratamiento.

De conformidad con las directrices de la OMS, la detección de la tuberculosis


multirresistente o resistente a la rifampicina requiere la confirmación bacteriológica de
la tuberculosis y puesta en evidencia de la farmacorresistencia mediante pruebas
moleculares rápidas, métodos de cultivo o tecnologías de secuenciación. El
tratamiento consiste en la administración de medicamentos de segunda línea durante
un periodo de entre 9 y 20 meses, y ha de ir acompañado de un servicio de
asesoramiento y de monitoreo de eventos adversos. La OMS recomienda ampliar el
acceso a los tratamientos administrados exclusivamente por vía oral.

A finales de 2019, 89 países empezaron a utilizar tratamientos más cortos contra la


tuberculosis multirresistente, y 109 habían importado o empezado a utilizar la
bedaquilina con el fin de mejorar la eficacia del tratamiento contra la forma
multirresistente de la enfermedad.

Compromisos mundiales y respuesta de la OMS


El 26 de septiembre de 2018, las Naciones Unidas celebraron su primera reunión de
alto nivel sobre la tuberculosis, elevando el debate sobre la situación de la epidemia de
tuberculosis y la forma de ponerle fin al nivel de los jefes de Estado y de gobierno.
Esta reunión siguió a la primera conferencia ministerial mundial sobre la tuberculosis
organizada por la OMS y el Gobierno de la Federación de Rusia en noviembre de
2017. El resultado fue una declaración política acordada por todos los Estados
Miembros de las Naciones Unidas, en la que se reafirmaron los compromisos
existentes con los ODS y la Estrategia Fin a la Tuberculosis de la OMS y se
adquirieron otros nuevos.

La meta 3.3 de los ODS incluye poner fin a la epidemia de tuberculosis para 2030. La
Estrategia Fin a la Tuberculosis establece objetivos intermedios (en 2020 y 2025) y
metas (en 2030 y 2035) relativos a la reducción de los casos de tuberculosis y las
muertes por la enfermedad. Las metas para 2030 son una reducción del 90% en el
número de muertes por tuberculosis y una reducción del 80% en la tasa de incidencia
de la tuberculosis (nuevos casos por cada 100 000 habitantes por año) en
comparación con los niveles de 2015. Los objetivos intermedios para 2020 son una
reducción del 35% en el número de muertes por tuberculosis y una reducción del 20%
en la tasa de incidencia de la enfermedad. La estrategia también incluye como objetivo
intermedio para 2020 que ningún paciente de tuberculosis ni sus familiares se vean
confrontados con costos catastróficos como resultado de la enfermedad.

La declaración política de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas incluyó


cuatro nuevas metas mundiales:

 tratar a 40 millones de personas con tuberculosis en el período de 5 años


comprendido entre 2018 y 2022;
 administrar un tratamiento preventivo a al menos 30 millones de personas con
una infección tuberculosa latente en el período de 5 años comprendido entre
2018 y 2022;
 movilizar al menos US$ 13 000 millones anuales con el fin de facilitar el acceso
universal al diagnóstico, el tratamiento y la atención de la tuberculosis para 2022;
 movilizar al menos US$ 2000 millones anuales para la investigación de la
tuberculosis.

Como se solicitó en la declaración política:

 La OMS finalizó y publicó un marco de rendición de cuentas multisectorial para la


tuberculosis en 2019. La OMS está apoyando a los países en la adaptación y
utilización del marco para traducir los compromisos en acciones y supervisar,
comunicar y examinar los progresos con la participación de un liderazgo de alto
nivel, de todos los sectores pertinentes, de la sociedad civil y de otras partes
interesadas.
 En 2020 se elaboró y publicó, con el apoyo de la OMS, un informe del Secretario
General de las Naciones Unidas a la Asamblea General acerca de los progresos
realizados.
 Entre los ejemplos de liderazgo de alto nivel en materia de rendición de
cuentas multisectorial cabe citar las iniciativas presidenciales o de jefes de
Estado para poner fin a la tuberculosis y los mecanismos formalizados para la
participación y la rendición de cuentas de las partes interesadas en la India,
Indonesia, el Pakistán, Filipinas y Viet Nam, así como las campañas nacionales
para impulsar los progresos, como la «Carrera para poner fin a la tuberculosis».

La OMS está colaborando estrechamente con los países, los asociados y la sociedad
civil en la ampliación de la respuesta a la tuberculosis. La OMS lleva a cabo seis
funciones básicas para contribuir a la consecución de las metas de la declaración
política de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas, los ODS, la Estrategia Fin a
la Tuberculosis y las prioridades estratégicas de la OMS:

 Ejercer un liderazgo mundial para poner fin a la tuberculosis mediante la


elaboración de estrategias, el compromiso político y multisectorial, el
fortalecimiento de la revisión y la rendición de cuentas, la promoción y las
alianzas, en particular con la sociedad civil;
 Configurar la agenda de investigación e innovación sobre la tuberculosis y
estimular la generación, traducción y difusión de conocimientos;
 Establecer normas y estándares sobre la prevención y la atención de la
tuberculosis y promover y facilitar su aplicación;
 Desarrollar y promover opciones normativas éticas y basadas en la evidencia
para la prevención y atención de la tuberculosis;
 Garantizar la prestación de apoyo técnico especializado a los Estados Miembros
y los asociados junto con las oficinas regionales y en los países de la OMS,
catalizando el cambio y creando una capacidad sostenible;
 Monitorear e informar sobre la situación de la epidemia de tuberculosis y los
avances en la financiación y la aplicación de la respuesta a nivel mundial,
regional y nacional.

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