Educación Inclusiva en América Latina
Educación Inclusiva en América Latina
EDUCACIÓN DE
LAS PERSONAS
CON DISCAPACIDAD:
Cómo estamos en
América Latina y el Caribe?
Reflexiones y recomendaciones a partir de consulta a
organizaciones y comunidades educativas de la región
Campaña “Empecemos en la Escuela” (RREI)
2
EL DERECHO A LA
EDUCACIÓN DE
LAS PERSONAS
CON DISCAPACIDAD:
Cómo estamos en
América Latina y el Caribe?
Reflexiones y recomendaciones a partir de consulta a
organizaciones y comunidades educativas de la región
Realización: Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación
Apoyo:
OREALC UNESCO Santiago
Light for the World International
Coordinación de la consulta: Camilla Croso
Coordinación editorial: Giovanna Modé
Investigación y textos: Fabiana Vezzali, Adelaida Entenza y Giovanna Modé
Colaboración: Fabíola Munhoz, Samuel Grillo y Thais Iervolino
Revisión: María Mercedes Salgado
Diseño Gráfico: Adesign
Ilustraciones: Catarina Bessell
Foto de la portada: pertenece a la campaña “Empecemos en la Escuela” y fue cedida por la Red
Regional por la Educación Inclusiva (RREI)
Oficina de la CLADE
Av. Professor Alfonso Bovero, 430 cj. 10
Perdizes - São Paulo - SP - CEP 01254-000 - Brasil
Teléfono: (55-11) 3853-7900
E-mail: clade@[Link]
[Link]
1. PREFACIO:
LA INCLUSIÓN COMO VEHÍCULO POR DONDE AVANZA LA EDUCACIÓN ................................................... 7
2. PRESENTACIÓN ........................................................................................................................................................................................................ 11
• Financiamiento .......................................................................................................................................................................................... 68
6. RECOMENDACIONES ......................................................................................................................................................................................... 73
7. ANEXO ................................................................................................................................................................................................................................ 81
Matriz de preguntas ............................................................................................................................................................................................. 81
Carolyn Viss
1
PREFACIO:
LA INCLUSIÓN COMO
VEHÍCULO POR DONDE
AVANZA LA EDUCACIÓN
“A QUIEN SE LE IMPIDE APRENDER SE LE NIEGA
EL MUNDO, Y LO QUE ES QUIZÁ MÁS GRAVE
ES QUE EL MUNDO TAMPOCO PUEDE CAMBIAR SI
TODAS LAS PERSONAS NO ESTÁN INCLUIDAS”
(PAULO FREIRE)
E
l Derecho a la Educación de las Personas con Discapacidad: ¿Cómo estamos en América
Latina y el Caribe? Encontrar respuestas a la pregunta que titula esta investigación quizá
sea el mayor desafío para conocer los problemas relacionados con las garantías para
lograr una educación de calidad para todas y todos en los diversos contextos de nuestra región,
desde las más pobladas y modernas ciudades, hasta los rincones más alejados.
Para que un modelo de educación sea inclusivo, nuestra sociedad no puede ser excluyente. De
esta forma, más que garantizar una educación de calidad, al promover, construir y fortalecer
una educación inclusiva, transformamos la sociedad como un todo, deconstruyendo sus pilares
desiguales para transformarlos en ejes que permitan relaciones sociales basadas en la solidaridad
y el reconocimiento de la diversidad, desde un abordaje integral.
7
La integralidad y multisectorialidad de las políticas para la inclusión es el tercer aspecto. No
podemos pensar en un modelo inclusivo dentro de una comunidad excluyente, de manera que la
inclusión debe ser una política de Estado. La exclusión social no se puede resolver de manera
incidental, así que es necesario abordarla integralmente. Así entonces, un Estado que no defienda
los derechos de las mujeres y que elimina la perspectiva de género en la educación ni de lejos
puede considerarse un Estado inclusivo. Un Estado que criminaliza a la población LGBTI fallará
también en sus intentos de educación inclusiva.
Según esta perspectiva, muchos de los problemas educativos en materia de inclusión no provienen
de la educación misma, sino de un entorno social, político y económico discriminatorio. Por lo
tanto, es injusto pretender que la educación pueda resolver problemas que muchas veces los
políticos no quieren resolver.
Las leyes y las políticas públicas en materia de inclusión no pueden ser neutras. Estas políticas
públicas y esta legislación tienen que proponer la nivelación de las asimetrías y deben expresarse
políticamente en acciones afirmativas, para transformar los escenarios de discriminación.
Por ello, la cuarta característica de la educación inclusiva debe ser la progresividad. Este concepto
se refiere a que las políticas públicas son un mecanismo para avanzar en la realización de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible y los derechos humanos. Entonces, de alguna manera, deben
también aspirar a la utopía. Como alguna vez pintaron en las paredes parisinas, en mayo de 1968:
hay que ser realistas y pedir lo imposible. Tenemos que soñar con un mundo diferente.
Alcaldía de Piñas
8
Tenemos derecho no a cualquier educación, sino a una educación que nos permita desaprender la
violencia y el odio. Para ser inclusiva, la escuela también debe cambiar. No podemos pretender
enseñar a vivir en comunidad mediante un sistema educativo que fue pensado exactamente para
lo contrario, para estandarizar, para homogeneizar, para segregar, para disciplinar. Tenemos que
repensar la escuela como un asunto de Estado y de manera urgente.
La última característica es el sentido la educación. Esto quiere decir que las educadoras y los
educadores, las políticas públicas, deben dotar de sentido a la educación. Deben marcar un camino
de defensa y de protección de la diversidad, porque la convivencia en la diversidad es lo que hace
posible los aprendizajes significativos. Debemos recordar las palabras de Paulo Freire: aprendemos
siempre con los otros y las otras, de manera tal que lo contrario del aprendizaje no es la ignorancia,
sino la soledad: a quien se le impide aprender se le niega el mundo, y lo que es quizá más grave
es que el mundo tampoco puede cambiar si todas las personas no están incluidas.
Por Vernor Muñoz, ex relator especial de la ONU sobre el derecho a la educación y actual
director de Políticas e Incidencia de la Campaña Mundial por la Educación (CME)
9
Sabine
2 PRESENTACIÓN
P
ese a los avances en el reconocimiento de la inclusión como un elemento clave para
realizar el derecho a la educación para todas las personas y su afirmación como pilar
de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible, aún es necesario exigir a los Estados
la adopción e implementación de políticas inclusivas. Muchos países de América Latina y el
Caribe cuentan con leyes y políticas que aseguran el derecho a la educación de las personas con
discapacidad y el modelo de educación inclusiva, pero todavía hay muchos obstáculos para que las
personas con discapacidad accedan y concluyan sus trayectorias en sistemas educativos regulares.
En los últimos años, la CLADE trató de poner en marcha una serie de esfuerzos e iniciativas que
contribuyan con una educación inclusiva y no discriminatoria. Desde el 2015, coordina, con OREALC
UNESCO Santiago, IIPE UNESCO Buenos Aires, UNICEF, CEPAL, IBE UNESCO y la Organización de Estados
Iberoamericanos (OEI), el Observatorio Regional de Educación Inclusiva (OREI), importante herramienta
para acompañar la situación de América Latina y el Caribe. En 2009, presentó la situación de la región
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en alianza con el CEJIL y el Relator Especial de
las Naciones Unidas para el Derecho a la Educación en ejercicio en aquel momento, Vernor Muñoz. Esta
fue la primera audiencia pública en el ámbito de la Comisión que trató sobre el tema del derecho a la
1 [Link]
[Link]
11
Juan Mejuto
educación de las personas con discapacidad en las Américas. Asimismo, a través de la Semana de Acción
Mundial de 2014, movilizaciones en diversos países trataron de llamar la atención para la necesidad de
superación del estigma y la discriminación desde una perspectiva de la educación inclusiva.
Todos los esfuerzos anteriores aportaron a conocer algunos de los obstáculos que de manera
sistemática dificultan la realización del derecho a la educación de las personas con discapacidad.
Además de las barreras físicas y económicas, se nota la prevalencia de una visión estereotipada de
estas poblaciones, la subsistencia de políticas basadas en el modelo médico de la discapacidad,
la falta de priorización en los presupuestos públicos, cobertura limitada en escuelas que han
avanzado o están dispuestas a avanzar en inclusión, así como la persistencia de la noción de
“educación especial” segregadora. En particular, se destaca la ausencia o limitado desarrollo de
un proyecto Político Pedagógico que considere y valore la diferencia.
En los años recientes, dos procesos internacionales han sido de fundamental importancia para
profundizar el debate y efectivamente ampliar la perspectiva de la educación inclusiva en las leyes,
políticas y prácticas de la región. De un lado, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible,
en 2015, abre una nueva oportunidad para continuar realizando esfuerzos conjuntos hacia el pleno
respeto de los derechos de las personas con discapacidad, para garantizar su inclusión, asegurando
la activa participación de las personas con discapacidad en este proceso. El Objetivo 4 garantiza el
derecho a una educación inclusiva para todos y todas, al mismo tiempo en que su meta 4.5 destaca
12
el compromiso de los Estados de eliminar las disparidades de género en la educación en todos sus
niveles y asegurar el acceso en condiciones de igualdad también a las personas con discapacidad.
A la vez, en 2016, el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adopta
la Observación General Nº 4 (2016) sobre el derecho a la educación inclusiva, ampliando
la información y recomendaciones sobre el derecho a una educación inclusiva, plasmado en el
artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).
Luego de estos nuevos avances, que se suman a una larga trayectoria de lucha por el derecho humano
a la educación (DHE) de las personas con discapacidad, la CLADE tomó la iniciativa de poner en
marcha un proceso de consulta para indagar en qué medida dichos acuerdos internacionales se están
implementando a través de las leyes, políticas y prácticas en los países de América Latina y el Caribe.
Es así que en 2017 abrió esta consulta a distintos actores como organizaciones de la sociedad civil,
representantes de la academia, estudiantes, docentes, gestores/as y familiares de las personas con
discapacidad. En esta publicación, compartimos los principales hallazgos de la Consulta El Derecho a
la Educación de las Personas con Discapacidad: ¿Cómo estamos en América Latina y el Caribe? Las
respuestas de 216 personas y organizaciones de 19 países son una importante contribución a que se
conozca mejor la situación en que estamos en nuestra región y revelan puntos clave en que debemos
incidir por la realización plena del derecho humano a la educación para todos y todas.
¡Buena lectura!
13
Maíra Soares
3
PUNTO DE PARTIDA:
LA EDUCACIÓN
INCLUSIVA EN AMÉRICA
LATINA Y EL CARIBE
S
egún los datos de la CEPAL, basados en las estadísticas censitarias de los Estados que componen
América Latina y el Caribe (2000 a 2010), existían en la región más de 66 millones de personas
que vivían con alguna discapacidad. El número equivale a un 12,3% del total de la población
de la región. El documento alerta sobre la ausencia de datos más actualizados y afirma que ese número
puede ser mucho mayor, llegando a superar a los 100 millones de personas actualmente.
Tanto el Informe Mundial sobre la Discapacidad (OMS, 2011) como la Red Latinoamericana de
Organizaciones no Gubernamentales de Personas con Discapacidad y sus Familias (RIADIS) observan
que las personas con discapacidad están sobrerrepresentadas en la población en situación de
pobreza y extrema pobreza. Las causas son varias y se articulan entre sí de manera compleja. Por
un lado, la misma pobreza y la vulnerabilidad exacerban situaciones de discapacidad por falta de
atención y cuidado oportunos. Por otro, la ausencia de servicios de cuidado lleva en muchos casos
a que al menos un miembro de la familia de la persona con discapacidad deba dejar de trabajar,
con lo que disminuyen aún más los ingresos del núcleo familiar. Asimismo, el hecho de tener una
discapacidad hace más probable que la propia persona viva en situación de pobreza. Al no tener
acceso a una educación de calidad y al tener pocas posibilidades de acceder a un empleo, están
más expuestas a eso.
Mujeres y niñas de todas las edades y con diferentes tipos de discapacidad forman uno de los grupos más
marginados y, por ello, son más propensas que los hombres con discapacidad a sufrir discriminación.
Asimismo, hay mujeres y niñas que pueden quedar discapacitadas como consecuencia de maltrato en
el seno de la familia y de diversas formas de violencia de género (WomenWatch, 2012).
Los datos sobre acceso y permanencia de las personas con discapacidad en los sistemas educativos
son todavía dispersos y de difícil comparabilidad a nivel regional en América Latina y el Caribe. Se
estima que 7 de cada diez niños y niñas con discapacidad no tienen acceso a educación en América
Latina y el Caribe, lo que representa 6,4 millones de niños(as) (UNICEF, 2016).
15
logros de las personas con discapacidades. En la subregión centroamericana los logros promedio
difícilmente superan los 3 años de estudios. En el Uruguay, Costa Rica y Panamá se encuentra
la mayor proporción de personas con discapacidad que han completado 7 años de educación,
correspondientes a la enseñanza primaria.
La inclusión de los y las estudiantes con discapacidad en las escuelas regulares confiere importantes
ventajas psicológicas, y atiende mucho más las necesidades intelectuales y especialmente sociales
y emocionales mediante una interacción regular con un grupo diverso de estudiantes. Además, una
de las mejores maneras de combatir estereotipos y promover la conciencia sobre el potencial de las
personas con discapacidad es garantizarles que puedan frecuentar desde la más temprana edad todos
los niveles del sistema educativo, aprendiendo y participando en condiciones de igualdad.
Por otro lado, en las escuelas regulares frecuentemente existe una renuencia a incluir a los y
las estudiantes con discapacidad y estas terminan por expulsar a aquellos/as a los que resulta
difícil educar, a aquellos/as que desafían las formas tradicionales de enseñar. Los efectos negativos
para todos y todas de ese tipo de concepción se reflejan en las distintas evaluaciones educativas
nacionales e internacionales. La práctica de separar a los y las estudiantes con discapacidad puede
entrañar su mayor marginación social, situación en la que se encuentran generalmente las personas
con discapacidad, y con ello afianzar la discriminación.
2
Estudio Derecho a la educación de las personas con discapacidad en América Latina y el Caribe (CLADE, 2009). Disponible en
[Link]
[Link].
16
Carlos Palácio
3 Apartado disponible en el estudio Derecho a la educación de las personas con discapacidad en América Latina y el Caribe (CLADE, 2009).
Disponible en [Link]
[Link].
17
Esta resolución distingue a los grupos a los que se les debe poner especial atención: los niños y las
niñas muy pequeños y preescolares con discapacidad (considerando que la intervención precoz es de
máxima importancia para ayudarles a desarrollar todas sus posibilidades) y las personas adultas con
discapacidad, sobre todo las mujeres, que sufren de doble (o hasta múltiple) discriminación. Advierte a
los Estados sobre la importancia de contar con una política claramente formulada, que sea comprendida
y aceptada en las escuelas y por la comunidad en general, además de permitir que los planes de estudio
sean flexibles y adaptables, pudiendo añadirle distintos elementos según sea necesario, proporcionar
materiales didácticos de calidad y prever la formación constante de personal docente y de apoyo.
La Declaración de Salamanca sigue diciendo que “las escuelas ordinarias con esta orientación
integradora representan el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminatorias, crear
comunidades de acogida, construir una sociedad integradora y lograr la educación para todos”. La
Declaración deja claro, por lo tanto, que el enfoque inclusivo es importante no solamente para las
personas con discapacidad, sino que para el conjunto de estudiantes ya que promueve valores y
posturas de no discriminación, de convivencia en la diversidad, de respeto tanto a la dignidad como
las diferencias de todos los seres humanos, clave para lograr los propósitos últimos de la educación.
Otro marco clave aprobado cinco años más tarde, en 1999, es la Convención Interamericana para la
eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, conocida
también como Declaración de Guatemala. La Convención, la cual reconoce que la discapacidad sigue
siendo un grave obstáculo a la plena participación en la vida social, cultural, económica y educacional
de la región, parte de la premisa de que todos los derechos humanos y las libertades fundamentales
son universales, por lo que comprende sin reservas a las personas con discapacidad. De ahí se
reconoce que todas las personas tienen el mismo derecho a la vida y al bienestar, a la educación
y al trabajo, a vivir independientemente y a la participación activa en todos los aspectos de la
sociedad. Por esa razón, se considera que cualquier acto de discriminación contra una persona con
discapacidad es una violación de sus derechos fundamentales.
18
La definición que presenta de “discriminación contra las personas con discapacidad” es clave
para la interpretación de los derechos, afirmando que se trata de “toda distinción, exclusión
o restricción basada en una discapacidad, antecedente de discapacidad, consecuencia de
discapacidad anterior o percepción de una discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto
o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas
con discapacidad, de sus derechos humanos y libertades fundamentales.” Y más, aclara que
“no constituye discriminación la distinción o preferencia adoptada por un Estado parte a fin
de promover la integración social o el desarrollo personal de las personas con discapacidad,
siempre que la distinción o preferencia no limite en sí misma el derecho a la igualdad de las
personas con discapacidad y que los individuos con discapacidad no se vean obligados a aceptar
tal distinción o preferencia”.
Esta aclaración sobre cuáles son las distinciones que no constituyen discriminación, y por
lo tanto que son permitidas, es de suma importancia ya que muchas discriminaciones son
perpetradas en nombre de una supuesta y necesaria “distinción”. La Declaración reconoce la
necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades a la población con discapacidad mediante
la supresión de todos los obstáculos determinados socialmente, ya sean físicos, económicos,
sociales o psicológicos que excluyan o restrinjan su plena participación en la sociedad.
Vestida
19
Carolyn Viss
Eso implica, en el campo del derecho a la educación, la necesaria inclusión de las personas
con discapacidad, en igualdad de oportunidades y sin discriminación, en el sistema regular de
enseñanza, a partir de la retirada de obstáculos y la implementación de los apoyos y ajustes
que sean necesarios.
En septiembre de 2006, el Comité sobre los Derechos del Niño aprobó la Observación General
Nº 9 (2006). Los derechos de los niños con discapacidad, la cual una vez más afirma el
principio de la no discriminación y de la igualdad de oportunidades en lo que toca al derecho
a la educación de los niños y niñas con discapacidad. Esta Observación le da legitimidad
aún más a la educación inclusiva al afirmar claramente que “La educación inclusiva debe
ser el objetivo de la educación de los niños con discapacidad” y que los niños y niñas con
discapacidad deben recibir “el apoyo necesario dentro del sistema general de educación, para
facilitar su formación efectiva”. En este sentido, la educación inclusiva “no debe entenderse
y practicarse simplemente como la integración de los niños con discapacidad en el sistema
general independientemente de sus problemas y necesidades”. O sea, es fundamental que la
escuela se adapte y haga los ajustes necesarios para responder y acoger a las personas con
discapacidad. La observación es importante porque introduce la idea de mantener servicios y
programas de apoyo, siempre dentro de escuelas y clases regulares, y asegurando que la persona
con discapacidad esté matriculada en los años que correspondan a la educación obligatoria,
derecho inalienable de todos y todas.
20
La Convención sobre los derechos de las personas
con discapacidad y un nuevo paradigma
Por último, en diciembre del 2006, se aprobó la Resolución de la Asamblea General 61/106.
Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, clave para interpretar
el derecho a la educación de personas con discapacidad, considerando al nivel de detalle
a que llega sobre este asunto. La Convención de las Naciones Unidas, vale decir, retoma
la definición de “discriminación por motivos de discapacidad” presente en la Convención
Interamericana y añade que “la denegación de ajustes razonables” también configura una
forma de discriminación.
Esta Convención, que entró en vigor en mayo de 2008 y hasta la fecha cuenta con 163
ratificaciones, reconoce sin ambigüedades la relación existente entre la educación inclusiva y el
derecho a la educación de las personas con discapacidad, en particular en su artículo 24, que
dispone lo siguiente: “Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad
a la educación (…) y asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles así como
la enseñanza a lo largo de la vida” de manera que “los niños y las niñas con discapacidad no
queden excluidos de la enseñanza primaria gratuita y obligatoria ni de la enseñanza secundaria
por motivos de discapacidad”.
Algunos años más tarde, el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD),
que da seguimiento a la implementación de la Convención sobre los derechos de las personas
con discapacidad en todo el mundo, adopta la Observación General Nº 4 (2016) sobre el
derecho a la educación inclusiva, que trata justamente de ampliar el entendimiento sobre la
educación inclusiva plasmado en el artículo 24 de la Convención. Entre otros aspectos, señala
que el derecho a la educación inclusiva conlleva una transformación en la cultura, la política
y la práctica en todos los centros educativos formales y no formales, al igual que requiere la
transformación de los sistemas educativos en la esfera de la legislación, de los mecanismos de
financiamiento, y de la elaboración y monitoreo de las políticas educativas.
21
2016
Observación General Nº 4 sobre
el derecho a la educación inclusiva
Entre otros aspectos, señala que el derecho a la
educación inclusiva conlleva una transformación en la
cultura, la política y la práctica en todos los centros
educativos formales y no formales, al igual que requiere la
transformación de los sistemas educativos en la esfera de
la legislación, de los mecanismos de financiamiento, y de
2015
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
la elaboración y monitoreo de las políticas educativas
El Objetivo de Desarrollo Sostenible de número 4,
referido a la educación, establece como responsabilidades
1989
Convención de la ONU sobre los Derechos de
igualdad de acceso a la educación como parte
integrante del sistema educativo”
22
Cabe destacar también la relevancia de otras dos Observaciones emitidas por este Comité. La Observación
General Nº 3 (2016), sobre las mujeres y las niñas con discapacidad, en la que se destaca la
existencia de formas múltiples e interseccionales de discriminación contra las mujeres y las niñas con
discapacidad, recordando a los Estados que deben adoptarse medidas positivas para velar por que las
mujeres con discapacidad estén protegidas contra la discriminación múltiple y puedan disfrutar de los
derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones; advirtiendo además que los
estereotipos nocivos de género y discapacidad se combinan para fomentar actitudes, políticas y prácticas
discriminatorias, todo lo cual redunda en tasas más elevadas de analfabetismo, fracaso escolar, tasas
irregulares de asistencia diaria, absentismo y en el abandono de la educación.
En segundo lugar, la Observación General Nº 5 (2017) sobre el derecho a vivir de forma independiente
y a ser incluido en la comunidad, en la que se reafirma que este derecho está intrínsecamente vinculado
con la educación inclusiva. La inclusión de dichas personas en el sistema general de educación genera
una mayor inclusión de estas en la comunidad y los Estados deben ser conscientes de la función que
desempeña el ejercicio del derecho a la educación inclusiva en el desarrollo de las cualidades, las
aptitudes y las competencias necesarias para que todas las personas con discapacidad puedan disfrutar y
beneficiarse de su comunidad y contribuir a ella.
Elisa Jarquin
23
La Convención en América Latina y el Caribe
Hasta el momento, 30 países de América Latina y el Caribe ratificaron la Convención, que representa
un importante marco para asegurar el enfoque de derechos. A su vez, en los ámbitos constitucionales y
legales, corresponde resaltar que, de los 33 países de América Latina y el Caribe, en 17 países es posible
encontrar menciones directas al tema de la discapacidad en las normativas constitucionales, y 23 países
de la región cuentan con normativas específicas nacionales sobre discapacidad4.
Para conocer mejor la percepción y las recomendaciones del Comité sobre nuestra región, aquí tratamos de
sistematizar las principales recomendaciones que hizo a los Estados de América Latina y el Caribe en los
últimos tres años (2015 a 2018), a partir de las Observaciones Finales para Bolivia, Brasil, Chile, Colombia,
Guatemala, Haití, Honduras y República Dominicana. De manera general, se notan dos grandes ejes de
preocupación: de un lado las lógicas de exclusión y estigmatización notadas en estos contextos, y de otro
la urgente necesidad de medidas de protección. Ambos ejes resultan en total correspondencia, dado que
los mecanismos de protección son necesarios para garantizar la seguridad, dignidad y plena realización
de los derechos humanos de las personas con discapacidad, frente a los procesos de estigmatización y
exclusión del entorno.
La exclusión y la estigmatización constituyen los obstáculos estructurales que con mayor fuerza impiden
la realización de los derechos humanos de las personas con discapacidad, en general, y específicamente
el derecho a la educación. Según el Comité, entre los indicadores de exclusión se encuentran los bajos
niveles de matriculación y altos porcentajes de “deserción” escolar de personas con discapacidad.
Además, indica que en el caso de quienes sí se encuentran matriculadas/os, lo hacen mayoritariamente
en la modalidad de educación especial y segregada. Los pocos avances que se registran en la construcción
de sistemas educativos inclusivos, encuentran barreras también en la falta de financiamiento suficiente
y adecuado para consolidar modelos incluyentes y de calidad (Brasil) y la puesta en marcha de un
mecanismo encargado de prohibir, supervisar y sancionar la discriminación por motivo de discapacidad
en los sistemas educativos público y privado (Colombia). A esto además se suma la existencia de normas
legales que restringen (Colombia) parcial o totalmente la capacidad jurídica de personas con discapacidad.
Los mecanismos de exclusión y estigmatización tienen raíces históricas que se reproducen de manera
consciente o inconsciente en los espacios sociales, culturales, políticos e institucionales, incluyendo las
dinámicas familiares, por lo que es necesario que los Estados desarrollen políticas públicas sistémicas
para avanzar en la erradicación de esos obstáculos.
Al mismo tiempo, el Comité destaca que las políticas públicas deben incluir acciones afirmativas y medidas
de protección, concientización y educación para las familias y comunidades de niños, niñas y adolescentes
con discapacidad, según el Comité ha recomendado a Bolivia. Una acción afirmativa debe ser, por ejemplo,
el reconocimiento de la lengua de señas como lengua oficial del Estado (Bolivia). La puesta en marcha
4 CEPAL: [Link]
24
de estas medidas requiere de una efectiva y sistemática recopilación, análisis y difusión de datos sobre
todos los sectores, como la salud, la educación, el empleo, la participación política, el acceso a la justicia,
la protección social y la violencia, desglosados en función de la discapacidad y de las otras categorías
(Brasil). Es por esto que el Comité ha instado a los Estados a garantizar la promoción de imágenes
respetuosas de los derechos de las personas con discapacidad en todas las campañas de educación pública
y combatir estereotipos negativos, incluyendo mediante iniciativas privadas, y las cuestiones relacionadas
con educación sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos y sobre la planificación familiar a las
personas con discapacidad, en formatos accesibles, como los de lectura fácil (Colombia, Haití).
Mirando específicamente al derecho humano a la educación, entre los principales motivos de preocupación,
se encuentran: las dificultades de acceso de niños y niñas con discapacidad a los centros educativos
regulares (Brasil), que va desde la negación de matrícula hasta el cobro de tasas adicionales.
También preocupa la baja escolarización de los niños y niñas con discapacidad, especialmente en
zonas rurales y comunidades indígenas (Guatemala) y la falta de ajustes razonables y de entornos
escolares accesibles en el sistema educativo general y contratación de personal auxiliar de apoyo
en las aulas de las escuelas públicas y privadas, especialmente en las zonas rurales (Brasil, Haití).
Otra preocupación tiene que ver con los bajos niveles de matriculación de personas con discapacidad
en todos los niveles educativos y el predominio de “aulas especializadas” con financiamiento
público dentro de escuelas regulares (Colombia), por lo que el Comité ha recomendado adoptar
planes nacionales para transformar el sistema hacia la educación inclusiva y de calidad para todas las
Maíra Soares
25
personas con discapacidad, en todos los niveles, asegurando la prohibición de la discriminación por
motivos de discapacidad en la educación; garantizar el cumplimiento por ley del derecho a la educación
inclusiva, incluyendo mediante la adopción de una política de no rechazo en las escuelas públicas y
privadas, especialmente para beneficiar a quienes viven en las zonas rurales y más remotas; garantizar
la accesibilidad de los entornos, los ajustes razonables, y el otorgamiento de materiales y técnicas
pedagógicas accesibles a estudiantes con discapacidad, incluyendo el Braille y la lengua de señas; y
garantizar que la educación inclusiva y los derechos de las personas con discapacidad sean componentes
fundamentales de la formación de docentes en sus carreras desde el principio y que sean obligatorios en
la capacitación de los maestros antes y durante el ejercicio de sus funciones (Colombia).
El Comité también ha observado con inquietud que los esfuerzos por incluir a niñas, niños, jóvenes y personas
adultas con discapacidad en la educación regular continúan dependiendo en gran medida de las organizaciones
de sociedad civil en ausencia de una política estatal con este objetivo (República Dominicana).
Otros comités de derechos humanos igualmente han destacado el tema de la importancia de los derechos
de las personas con discapacidad, como la CEDAW y el Comité de los Derechos del Niño (CDN). Desde
el 2015, este ha exhortado a que se aplique plenamente un enfoque de la discapacidad basado en los
26
Carlos Palácio
derechos humanos y que se garantice la igualdad de acceso a una educación inclusiva de buena calidad
en las escuelas ordinarias, priorizando la educación inclusiva frente a la asignación en instituciones y
clases especializadas (Argentina), llamando la atención sobre la continuación de la educación especial
segregada para niños y niñas con discapacidad así como el establecimiento de escuelas especiales,
y los escasos programas de formación de docentes (Argentina, Brasil, Guatemala), intensificándose
los esfuerzos destinados a asegurar una educación y una formación profesional sin ningún tipo de
discriminación (Chile).
A este Comité le preocupa que en algunos Estados no exista una estrategia para lograr la educación
inclusiva, servicios inclusivos, edificios accesibles (Colombia) o una estrategia integral para garantizar que
todas/os las niñas y niños con discapacidad accedan al sistema regular de educación inclusiva (Ecuador);
el acceso sumamente limitado de los a la educación, que imparten solo unas pocas escuelas especiales
con infraestructura deficiente y que no son accesibles en su totalidad, así como las insuficientes medidas
tomadas para propiciar una educación inclusiva (Haití); el hecho de que casi la mitad de las niñas y niños
con discapacidad se vean privados de educación (Honduras); la falta de escuelas y materiales educativos
accesibles y de docentes habilitados, lo que incide especialmente en niños(as) con discapacidad que
pertenecen a comunidades indígenas y los que viven en zonas rurales y alejadas (México). Refuerza la
importancia de asignarse recursos financieros suficientes para su aplicación, aumentando el número de
maestros y profesionales especializados en zonas rurales e indígenas.
27
JURISPRUDENCIA
En los últimos años, la pujanza del movimiento por la educación inclusiva en América Latina ha
permitido avanzar progresivamente hacia una introducción del tema en la agenda pública de los
países de la región. La necesidad de incluir a las y los estudiantes con discapacidad en el sistema
educativo regular está adquiriendo un protagonismo creciente en los discursos de funcionarias/os
estatales, en las investigaciones académicas, en los debates de la comunidad educativa y en
los contenidos de los medios de comunicación. Como causa y consecuencia de ese proceso de
visibilización, las violaciones del derecho reconocido en el artículo 24 de la Convención sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) están llegando –cada vez con mayor frecuencia–
a los tribunales judiciales latinoamericanos.
Así, existen numerosos casos en los que jueces y juezas de la región han reconocido el derecho a la
educación inclusiva y han ordenado la adopción de una amplia gama de medidas para remediar su
vulneración. En efecto, se han dictado sentencias obligando a centros educativos y a los Estados
a matricular alumnas/os con discapacidad, a accesibilizar las instalaciones edilicias, a garantizar
personal de apoyo para la inclusión, a realizar ajustes razonables en las trayectorias educativas, a
entregar títulos que acrediten la finalización de los niveles obligatorios de enseñanza, a modificar
normas y políticas públicas y a producir datos sobre la situación de las personas con discapacidad
en las escuelas.
A modo de ejemplo, la justicia argentina resolvió en 2014 un caso sobre inclusión de una persona
con discapacidad motriz en el nivel superior5. El joven había solicitado ingresar a la carrera de
Profesorado de Educación Física y ser eximido de cumplir con las exigencias vinculadas a rendimientos
físicos o contar con las adecuaciones curriculares que fueran necesarias. Dicho pedido había sido
rechazado por la universidad, bajo el argumento de que él no reunía las aptitudes requeridas por el
plan de estudios. En su fallo, el tribunal afirmó que, de acuerdo con la CDPD y la legislación interna
de Argentina, las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a la educación superior
en igualdad de condiciones, que la universidad tiene el deber de implementar apoyos y ajustes
y que la negativa a hacerlo constituye un acto de discriminación. Además, sostuvo que imponer
una imagen de los rasgos físicos que debe tener una persona para ejercer la profesión significa la
adscripción a un paradigma obsoleto y contrario a la normativa internacional, y destacó el beneficio
5 “ N.,E.P. c/ Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM) s/ amparo Ley 16.986” (expediente 18040126/2011),
Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, Argentina.
28
que reportaría al alumnado tener un profesor que no cumple con los cánones impuestos desde la
concepción tradicional del cuerpo. En consecuencia, obligó a la universidad a inscribirlo en forma
inmediata y a revisar los métodos de examen en lo relativo a las exigencias físicas.
El Tribunal Superior de Justicia de Brasil, por su parte, también ha reconocido el derecho a la educación
inclusiva. En una causa resuelta en 2016 convalidó la llamada “cláusula contra el rechazo”6, al aseverar
que las escuelas de gestión privada tienen la obligación de incluir estudiantes con discapacidad7. La
acción la había iniciado la Confederación Nacional de Establecimientos Educativos con el objetivo
de que se declarara la inconstitucionalidad de ciertos artículos de la Ley Brasileña de Inclusión
(ley 13.146/2015), que imponían a las instituciones privadas el deber de admitir personas con
discapacidad e implementar medidas de apoyo sin cobrar sumas adicionales. Esta entidad sostenía que
brindar atención educativa a este grupo era obligación del Estado, y que la ley no podía arrojar sobre
la libre empresa los costos de la inclusión. La justicia brasileña rechazó la petición, argumentando
que no solo las escuelas públicas, sino también las particulares, están obligadas garantizar el derecho
fundamental a la educación y a respetar las normas vigentes en la materia, y que el hecho de que
se trate de un servicio abierto a la iniciativa privada no significa que los agentes económicos que lo
presten puedan actuar ilimitadamente o sin responsabilidad. En un contexto de creciente privatización
de la educación a nivel mundial, esta decisión deviene particularmente valiosa.
La Corte Constitucional Colombiana cuenta con una vasta jurisprudencia en materia de educación
inclusiva. Entre los casos que ha resuelto, se encuentra el de una persona con discapacidad
auditiva que solicitó a la Secretaría de Educación del municipio de Montería el nombramiento de
un/a profesor/a intérprete en Lengua de Señas a fin de culminar sus estudios para ser maestro
normalista8. La Alcaldía de Montería se había negado a proveerlo/a alegando que en la planta
de cargos de la entidad no existía ninguno creado para intérprete oficial, que no contaba con
los recursos necesarios para brindar ese servicio y que tampoco estaba obligada a hacerlo, pues
–según un decreto vigente en ese entonces– solo los grados que contaban con un mínimo de 10
estudiantes con discapacidad auditiva tenían derecho a esa/e profesional, mientras que el resto
únicamente podía acceder a una persona de apoyo pedagógico itinerante. La Corte consideró que la
política plasmada en esa norma (por su diseño presupuestal, la distribución de responsabilidades,
6 A
quella en la que se prohíbe la denegación de la admisión en la enseñanza general y se garantiza la continuidad de
la educación.
7 “ Referendo na medida cautelar na ação direta de inconstitucionalidade 5.357 Distrito Federal” (ADI 5357 MC-REF /
DF), Supremo Tribunal Federal, Brasil.
8 “ Acción de tutela interpuesta por J.D.P.L contra la Alcaldía de Montería” (expediente T-2650185), Corte
Constitucional, Colombia.
29
Tomaz Silva – Agência Brasil
En Argentina también se dictó una interesante decisión judicial en materia de titulación igualitaria9.
La acción fue iniciada por un joven con discapacidad intelectual que había estudiado en una
9 “ R.,C.A c/ GCBA y otros s/ amparo” (expediente A47249-2015/0), Juzgado nro. 1 en lo Contencioso Administrativo
y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
30
escuela regular de la Ciudad de Buenos Aires con apoyos y ajustes. Aun cuando había aprobado
todas las materias con excelentes calificaciones, la escuela y el Ministerio de Educación le
negaron el diploma secundario, por considerar que no había adquirido los contenidos mínimos
necesarios para acreditar la finalización de ese nivel. El Poder Judicial de la Ciudad ordenó
a estas entidades la entrega y legalización del título y declaró la inconstitucionalidad de las
normas locales que le impedían obtenerlo, fundándose en que la igualdad de condiciones no
implica evaluar a todas/os con idénticas condiciones y en los mismos contenidos, sino que
supone que a cada alumna/o se le exija alcanzar los objetivos que se plantearon para ella o él.
A su vez, la jueza a cargo de la causa afirmó que era irrazonable exigirle que aprendiera algo
que la escuela nunca le había enseñado y que él, como cualquier persona, tenía derecho a que
se le reconociera la finalización de los niveles obligatorios de enseñanza. El estado público
que tomó la lucha del joven determinó que el derecho a obtener diplomas en igualdad de
condiciones se introdujera en el debate público, abriendo el camino a una discusión más amplia
sobre la necesidad de remover los obstáculos que las personas con discapacidad enfrentan
en las instituciones educativas. La repercusión del caso contribuyó, además, al tratamiento
y posterior aprobación de una resolución sobre el tema en el seno del Consejo Federal de
Educación de Argentina.
No obstante estos avances hacia el reconocimiento judicial del derecho a la educación inclusiva,
aún existen múltiples situaciones de discriminación que no llegan a los tribunales de justicia.
Esto se debe a una pluralidad de factores, entre los cuales se encuentra el elevado costo en
tiempo y dinero que implica la tramitación de los procesos judiciales, la naturalización de
ciertas prácticas de exclusión por parte de las familias y su temor al quiebre de la relación con
las escuelas y universidades.
Lo que sí es indudable es que cada vez más personas con discapacidad y familiares están
dispuestas/os a luchar por el reconocimiento de sus derechos, y que cada vez más abogadas/
os, activistas y organizaciones de la sociedad civil ponen sus conocimientos al servicio de la
educación inclusiva. El resultado: la construcción paulatina de un cuerpo de jurisprudencia
con gran potencial para generar transformaciones en los sistemas educativos y hacer de las
instituciones de enseñanza espacios de valoración de la diversidad humana.
31
Elisa Jarquin
4 QUÉ SE HIZO?
Como se pudo notar en la revisión del panorama latinoamericano y caribeño, los desafíos
presentes para hacer efectivo el disfrute del derecho a la educación de las personas con
discapacidad se encuentran relacionados no solo con los ámbitos jurídico-normativos y su
necesaria armonización con los enunciados de la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad, sino también con el reconocimiento de la educación inclusiva como derecho
de todos y todas, así como la integración de la perspectiva de género en atención a la especial
discriminación que sufren las mujeres y las niñas con discapacidad en el ámbito educativo.
La generación de información de calidad e indicadores sobre la situación educativa de las
personas con discapacidad, así como la formulación de presupuestos acordes que aseguren
la implementación y sostenibilidad de las políticas educativas se plantean también como
importantes retos hacia el futuro.
Para conocer mejor los avances y también los retos y desafíos que persisten en los sistemas
educativos de América Latina y el Caribe en la materia, la CLADE desarrolló la Consulta “El
derecho a la educación de las personas con discapacidad ¿Cómo estamos en América Latina y el
Caribe?”, que trató de escuchar a distintos actores, en un ejercicio de diálogo estratégico con la
ciudadanía que nutre y califica las acciones de incidencia de la red ante las autoridades políticas
al presionar por la realización plena del derecho humano a la educación para todos y todas.
Asimismo, la encuesta se dividió en siete categorías analíticas, con base en los derechos
consagrados en la CDPD y los instrumentos de protección del derecho a la educación como
un derecho humano fundamental para todas las personas a lo largo de todo su ciclo de vida.
33
Maíra Soares
Son ellas: (1) Sistemas educativos y desarrollo de políticas de educación inclusiva; (2) Permanencia
y trayectoria educativa; (3) adaptabilidad de los centros educativos; (4) formación docente;
(5) prácticas pedagógicas y currículos; (6) Participación en el debate y definición de la política
educativa; y (7) financiamiento educativo (ver Anexo 1).
La Consulta fue realizada a partir de la publicación de dos cuestionarios en línea10, uno para
cada público destinatario, entre noviembre 2017 y febrero del 2018 a través de la página web de
la CLADE, desde el enlace al Observatorio Regional de Educación Inclusiva11. Los cuestionarios
fueron publicados en español y portugués, asegurando recursos de accesibilidad, con la grabación
de audios en portugués y español, así como videos con Lenguas de Señas Brasileñas y del Estado
Plurinacional de Bolivia12.
10 L a propuesta inicial de cuestionario fue elaborada por la CLADE, y luego enriquecida con los aportes y contribuciones
de las organizaciones: Mais Diferenças, Inclusion International, Campaña Mundial por la Educación y del Instituto
Interamericano sobre Discapacidad y Desarrollo Inclusivo
11 Enlace para el observatorio: [Link]
12 L a organización Mais Diferenças fue responsable por los recursos de accesibilidad y el video en Lenguas de Señas de
Brasil, mientras que la Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación se hizo cargo del video del Estado Plurinacional
de Bolivia
34
Para promover la amplia difusión de esta Consulta, se diseñó un plan de comunicación y
movilización que incluyó: piezas de comunicación en distintos formatos para difusión en las redes
sociales y en las páginas web de organizaciones aliadas; articulación con organizaciones aliadas y
miembros de la red CLADE para divulgar la iniciativa en sus redes de contacto y canales virtuales;
envío de invitaciones virtuales por correo electrónico para participar en la Consulta; y envío de
mensajes específicos a más de 100 organizaciones de la sociedad civil y puntos focales, como
representantes de Ministerios de Educación que integran la Red Intergubernamental Iberoamericana
de Cooperación para la Educación de Personas con Necesidades Educativas Especiales (RIINEE),
sectores académicos y personas referentes en este campo.
La Consulta contó con aportes de 216 personas, de los dos públicos elegidos, considerando
tanto a la comunidad educativa (148 respuestas), como a las organizaciones de la sociedad civil
y academia (68 respuestas). Entre la comunidad educativa, contestaron principalmente docentes
y familiares de personas con discapacidad, mientras que, en el segundo grupo, contestaron
principalmente organizaciones de la sociedad civil. En total, participaron personas de 19 países:
Argentina, Bolivia Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala,
Haití, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
ProtoplasmaKid
35
Sobre el perfil de las personas que contestaron
a la consulta
•M
ayoritariamente, las personas que contestaron tenían más de 40 años (73,5%) e indicó ser
del sexo femenino (80%). Vale subrayar que el 14% del total afirmó ser una persona con
discapacidad. Entre las personas que contestaron tener alguna discapacidad, el 32% mencionó
discapacidad visual y ceguera; el 24% discapacidad física; el 24% discapacidad intelectual y
de desarrollo y el 20% indicó discapacidad auditiva y sordera.
• E n lo que toca a la identidad del sujeto de la comunidad educativa, el 47% se identificó como
docente; el 5% directores(as); el 4% como gestores(as); el 22% como familiares de personas
con discapacidad; el 6% como estudiantes; y el 2% no contestó la pregunta. El 14% eligió
la categoría “Otro”, apuntando identidades combinadas como como: docente y persona con
discapacidad; gestor/a y familiar de una persona con discapacidad; estudiante, persona con
discapacidad y gestor/a; además de múltiples profesiones.
entro del grupo de personas que se identificó como estudiantes y familiares de personas
•D
con discapacidad (47 personas), tenemos la siguiente división respecto al tipo de escuela
(regular o especial): el 53% afirmó estudiar en escuelas regulares, 9% en escuelas regulares
con clases especiales (clases en las que solo asisten estudiantes con discapacidad), el 9%
en escuelas especiales y el 6% no contestó. A su vez, el 23% seleccionó la opción “Otro”
(11 respuestas), mencionando centro de capacitación (1), centro de rehabilitación temporal (1)
y la universidad (5). Además, 3 personas afirmaron que no estudiaban en el momento debido
a situación de discapacidad y una persona no justificó su respuesta.
•H
aciendo referencia a la división entre los sectores públicos y privados, tenemos que el 51%
declaró asistir a la escuela pública, el 34% a la escuela privada, 4% a la escuela subvencionada
y el 11% dijo no saber o no contestó la pregunta.
• C on relación al tipo de escuela, el 73% afirmó trabajar en escuelas públicas, mientras el 17%
citó escuelas privadas, el 3% escuelas subvencionadas y el 7% dijo no saber o no contestó
esta pregunta.
36
•A
demás, el 78% (79 personas) afirmó tener experiencia en trabajar con estudiantes con distintas
discapacidades (el 16% dijo que no y el 6% no contestó). La pregunta ofrecía la posibilidad de
seleccionar más de una opción entre los tipos de discapacidad. En ese sentido, las respuestas más
elegidas fueron “discapacidad intelectual y de desarrollo” (22 menciones), “discapacidad física
y discapacidad intelectual y de desarrollo” (9 menciones), “discapacidad física, discapacidad
auditiva y personas sordas, discapacidad visual y personas ciegas y discapacidad intelectual y
de desarrollo” (7 menciones).
•M
ayoritariamente, las personas que contestaron tenían más de 40 años (60%) e indicó ser de sexo
femenino (69%). Vale subrayar que el 21% del total afirmó ser una persona con discapacidad, siendo
que, entre ellos y ellas, el 29% mencionó discapacidad visual y ceguera; el 21.5% discapacidad
física; el 21.5% indicó discapacidad auditiva y sordera; el 14% discapacidad intelectual y de
desarrollo y 14% mencionó discapacidad múltiple.
Maíra Soares
37
Mario Bollini
5 PRINCIPALES
HALLAZGOS
Para comprender mejor los resultados de la Consulta, es necesario tomar en cuenta que los mismos
derivan de un estudio exploratorio con base en la percepción de un conjunto de participantes y
actores que ya presentan algún nivel de proximidad con la temática. Y precisamente por tratarse
de un público propio, sus aportes y reflexiones resultan de gran relevancia para el campo de la
educación inclusiva; su análisis permite visibilizar asuntos comunes, así como recuperar algunas
cuestiones específicas y reafirmar algunos resultados que ya han sido identificados en procesos
anteriores, en cuanto a las serias dificultades existentes para el pleno ejercicio del derecho a la
educación de las personas con discapacidad.
En ese apartado, se presenta primero un panorama de los hallazgos considerando los dos
grupos consultados, para luego presentar la información recopilada desde cada uno de los 7 ejes
analíticos elegidos.
Concretamente, señalan como problemáticas centrales la discriminación contra las personas con
discapacidad y su reconocimiento como sujetos de derechos; la falta de una amplia formación docente
y de gestores públicos respecto al tema de la educación inclusiva; las barreras arquitectónicas
presentes en los centros educativos y en su entorno; la insuficiente política de producción y
39
distribución de materiales en formatos accesibles a los/as estudiantes, así como la baja asignación
presupuestaria a los sistemas educativos de la región.
Señalan, además, la persistencia de escuelas especiales en los países, las situaciones de rechazo a la
matrícula de las personas con discapacidad en las escuelas públicas y privadas, y el desconocimiento
o insuficiente abordaje a las particularidades de las escuelas de las zonas rurales. Las respuestas
también apuntan a que la inclusión efectiva de las y los estudiantes con discapacidad en los centros
educativos y clases, en muchos casos depende de la voluntad y de la decisión individual de docentes
y gestores/as para adoptar prácticas pedagógicas diversas, garantizar atención a sus necesidades a
la hora de las evaluaciones, entre otros.
Por su parte, las respuestas aportadas por el conjunto de participantes de la comunidad educativa,
se puede observar que gran parte (58%) también considera que existen avances en la inclusión de las
personas con discapacidad en los sistemas educativos de la región, señalando la creación de leyes y
políticas (Argentina y Ecuador), así como cambios actitudinales inducidos por la inserción de este grupo
poblacional en los centros educativos (Argentina, Colombia y República Dominicana), aunque también
se demanda mayores avances, en especial en la necesidad de que la sociedad y las autoridades deben
reconocer a las personas con discapacidad como sujetos de derecho. Observan, además, una mayor
adaptación de materiales educativos y de evaluaciones; la preocupación por parte de docentes por recibir
formación sobre el tema y aprender distintos abordajes pedagógicos; mayor presencia de estudiantes
con discapacidad en las universidades, así como la realización de adaptaciones físicas para atender sus
necesidades (Argentina, Costa Rica y México).
40
Algunas familias se encuentran sensibilizadas respecto de la inclusión
educativa de estudiantes con discapacidad y fomentan la relación
extraescolar de sus hijos con y sin discapacidad
(ECUADOR)
Existe una percepción de que la región de América Latina y el Caribe vive un momento de transición a la
educación inclusiva, luego de un creciente reconocimiento del derecho a la educación de personas con
discapacidad por parte de los Estados, y que en ese contexto sigue habiendo una permanencia de escuelas
especiales. Asimismo, se señala la necesidad de observar la regulación de la educación promovida por el
sector privado, especialmente en lo que refiere al rechazo de las matrículas a personas con discapacidad,
así como a la práctica de cobro adicional para asegurar apoyos pedagógicos – mientras los Estados no
suelen tener políticas de control y sanción efectivas.
Entre los aspectos que todavía preocupan profundamente se encuentran: el desconocimiento por parte de
las autoridades y de la sociedad sobre los derechos de las personas con discapacidad y sobre la educación
inclusiva; la manifestación de distintas formas de discriminación contra las personas con discapacidad por
parte de la comunidad educativa; la insuficiente formación de docentes y de gestores públicos en el tema; la
escasez de recursos de accesibilidad, incluso arquitectónicos y de materiales educativos en distintos formatos
y de apoyos pedagógicos que deberían ser ofrecidos de manera gratuita y para todos y todas; la débil oferta de
prácticas pedagógicas diversificadas que aseguren el acceso a los mismos contenidos curriculares ofrecidos a
las y los demás estudiantes y capaces de asegurar las mismas oportunidades para desarrollar sus habilidades y
participar de las rutinas y prácticas que tienen lugar en el ámbito educativo; y la garantía de oferta educativa
para las personas con discapacidad en los distintos niveles, incluso en la educación superior.
Además, este conjunto de respuestas expresa, en distintos momentos, una demanda por políticas de atención
y apoyo que el poder público debería dirigir a las familias de personas con discapacidad, particularmente
en los casos en que estas tienen bajos ingresos económicos, poco acceso a información y desconocen sus
derechos o han enfrentado rechazo por parte de las escuelas, por ejemplo.
41
Maíra Soares
Tal como ya presentado en el apartado metodológico, la Consulta definió siete ejes analíticos,
con base en los derechos consagrados en la Convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad. Son ellas: (1) Sistemas educativos y desarrollo de políticas inclusivas; (2) Ingreso,
permanencia y trayectoria educativa; (3) Accesibilidad y adaptabilidad de los centros educativos;
(4) Formación docente; (5) Prácticas pedagógicas y currículos; (6) Participación en el debate y
definición de la política educativa; (7) Financiamiento educativo. Con base a eso, detallaremos
abajo los principales hallazgos encontrados por esa Consulta.
Un conjunto de avances fue destacado en lo que toca la organización de los sistemas educativos y
el desarrollo de políticas. En especial los y las participantes apuntaron avances en el campo de las
leyes, políticas y prácticas educativas que han contribuido a la garantía del derecho a la educación
de las personas con discapacidad. Se mencionó la ratificación de la Convención sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad y la aprobación de leyes y resoluciones ministeriales relativas
a los derechos de las personas con discapacidad y a la educación inclusiva (Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Paraguay y Perú). Las
respuestas recuerdan que en algunos casos estos avances fueron resultado de la presión ciudadana y
que estas políticas o reglamentaciones todavía no cuentan con plena implementación, lo que impide
que se promuevan cambios profundos para atender a la diversidad en los centros educativos.
42
En Bolivia se apuntó el reconocimiento de la lengua de señas13; en Colombia, el decreto 1421 del
2017 y Ley 7600 Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad y posicionamiento
de los docentes de apoyo en educación especial, continuidad de la educación del niño o niña
hospitalizado, las adecuaciones curriculares. En El Salvador se apuntó la conquista de espacios
decisorios a nivel político por las organizaciones sociales para poner en la agenda pública la garantía
del derecho a la educación de las personas con discapacidad. En Perú se subrayó el reconocimiento a
las Escuelas Valora que se otorga a las buenas prácticas pedagógicas y de gestión de las instituciones
educativas inclusivas (públicas y privadas). El 2015, fueron 56 las instituciones que recibieron este
reconocimiento en todo el país.
Partiendo del reconocimiento de dichos avances en los marcos legales internacionales y nacionales,
la Consulta quiso indagar cómo se venían poniendo en práctica, indagando sobre la rectoría de
su implementación, así como el grado de eficacia de las políticas públicas que se desprenden
de dichos marcos legales.
Por otro lado, el 69% de este grupo consideró que en sus países se han adoptado políticas específicas
para garantizar la oferta de matrículas para personas con discapacidad en clases comunes del
sistema regular, siendo en algunos casos la adopción y/o implementación más reciente y en otros
hace más tiempo14.
13 D
ecreto de 2009, disponible en [Link]
[Link]
14 S e han mencionado leyes y políticas específicas en Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua, Paraguay y República Dominicana. (hay países en los cuales legislaciones y políticas fueron aprobados hace
tiempo, otros recién adoptaron medidas de ese tipo y, en otros, estos marcos están todavía en proceso de debate y aprobación.
43
En lo que refiere a políticas intersectoriales que favorezcan el acceso y permanencia de
estudiantes con discapacidad en los sistemas educativos regulares, más de la mitad de los y las
participantes considera que en sus países existe este tipo de articulación, mencionándose por
ejemplo: políticas de atención educativa para personas con discapacidad hospitalizadas (Ecuador);
política integrada de acceso a salud (Costa Rica); apoyo económico específico a las personas con
discapacidad (Bolivia y República Dominicana), política de educación temprana para niñas y niños
de 3 a 5 años (Nicaragua). De forma más genérica, algunas de las personas participantes citan leyes
e instancias gubernamentales con esa responsabilidad, pero se subraya que su implementación es
aún insuficiente (Brasil y El Salvador).
Con relación con la caracterización de la oferta de matrículas para las personas con discapacidad
en los sistemas educativos, de manera general las respuestas apuntan a la existencia de matrículas en
todas las modalidades que se caracterizó en el apartado anterior: escuelas del sistema regular, clases
especiales en escuelas regulares y escuelas especiales, además de matices en cada una de ellas.
44
A maioria dos alunos com deficiência está matriculada em escolas
regulares e salas comuns. Há, porém, expressivo número de
matrículas em salas especiais de escolas comuns e escolas especiais
(BRASIL)
Asimismo, se menciona una insuficiente oferta educativa para estudiantes con discapacidad tanto
en escuelas regulares como en escuelas especiales (especialmente Haití, Nicaragua y Honduras),
además de la existencia de una selección sobre cuáles estudiantes asisten a escuelas regulares o
especiales de acuerdo con el tipo de discapacidad (Haití y Nicaragua).
Se destaca también, la existencia de una barrera específica para la inclusión de los y las estudiantes con
discapacidad intelectual, una vez que se les impide matricular en el sistema regular, a pesar de que existe
una política de educación inclusiva en el país (Argentina, Brasil y El Salvador); y sobre el rechazo de las
matrículas de las personas con discapacidad por parte de las escuelas privadas (Argentina y Colombia).
Por ley las escuelas deben recibir a personas con discapacidad, pero siempre
el padre de familia encuentra dificultad para que su hijo sea aceptado
(GUATEMALA)
45
Dependiendo de la situación de discapacidad, si es leve [le remiten a]
un centro de educación ordinaria. Si es moderada o severa, le remiten a un
centro de educación especializada de acuerdo al tipo de discapacidad
(ECUADOR)
Desde la comunidad educativa, se les preguntó específicamente si las personas con discapacidad
deberían asistir a escuelas regulares, el 49% opinó que sí y en cualquier situación, mientras que
otro 49% de personas seleccionó la respuesta: “Sí, en algunos casos”. Significativamente, solo el
2% contestó negativamente esta pregunta.
Para estos últimos casos, la consulta solicitaba que explicasen su opinión. Las respuestas presentadas
apuntaron a la falta de una formación docente adecuada y la ausencia de estrategias diversificadas
para respetar el proceso de aprendizaje de las(os) estudiantes.
En este país la docencia no está preparada para lidiar con algún tipo de
discapacidad. Para los estudiantes es superdifícil encontrar los medios y
lugares adecuados
(COSTA RICA)
Por su parte, algunas de las personas que seleccionaron la opción “Sí, en algunos casos”, afirmaron que
algunos tipos de discapacidad exigirían tipos específicos de apoyos no encontrados en la escuela regular.
46
Algunos casos requieren de profesionales específicos en algunas áreas y de
múltiples ayudas
(COSTA RICA)
Queda claro, de esa manera, que, en ningún caso consultado, los y las participantes defienden la
separación de personas con discapacidad en escuelas especiales como principio, el 2% que dijo que
no deberían estar en la enseñanza regular justificaron diciendo que “las escuelas regulares todavía no
están plenamente preparadas para asegurar una efectiva acogida de las personas con discapacidad”.
Sin embargo, esta afirmación ya ha sido contestada por los defensores de la educación inclusiva,
que los consideran una trampa, pues el sistema nunca va a estar preparado con las personas con
discapacidad afuera de la escuela, hay que proveerse de antemano de recursos que faciliten la
inclusión y seguir con la oferta de lo que sea necesario hacia la plena participación de las personas
con discapacidad.
Maíra Soares
47
2. INGRESO, PERMANENCIA Y TRAYECTORIA EDUCATIVA
En ese eje analítico, la Consulta quiso indagar sobre los factores que puedan contribuir positiva o
negativamente en el ingreso, la permanencia, el flujo y conclusión de la trayectoria educativa de las
personas con discapacidad.
El 97% de las personas participantes afirmó observar alguna forma de discriminación contra las
personas con discapacidad en el sistema educativo de su país. Al comentar esta percepción, las
y los participantes mencionan las siguientes manifestaciones de discriminación:
•R
estricción o denegación de matrícula para estos estudiantes en el sistema regular: “se niega
o se restringe la matrícula a estudiantes con discapacidad aduciendo (alegando) que no se cuenta
con los medios y preparación necesaria para atender a las necesidades específicas del estudiante,
o que las vacantes (2 mínimo por aula) se encuentran completas”; “La excusa más frecuente por
parte de los docentes es que no fueron preparados para eso”.
• Cobro de costos diferenciados: “Se exigen pagos adicionales a los regulares a las familias por
la atención a sus hijos(as) con discapacidad, asociándolos a los servicios de apoyo o recursos
utilizados”.
•
Baja expectativa sobre las capacidades de las(os) estudiantes: “Las percepciones sobre la
discapacidad en el sistema educativo son en su mayoría negativas, se cree que no pueden alcanzar los
contenidos, que no pueden aprender o que pueden aprender hasta un cierto punto. No hay conocimiento
del modelo social de la discapacidad y de los derechos que tienen las personas con discapacidad”.
•O
ferta educativa de baja calidad – “Evaluación común basada en piedad”: “Docentes no
preparados regalan notas como para ´deshacerse´ del estudiante”.
•R
echazo por parte de estudiantes sin discapacidad y de las familias que conlleva a dejar la
escuela: “Se tiende a creer que son menos capaces, no se les apoya en sus procesos de socialización,
48
los padres de los compañeros se oponen a que tomen clase juntos porque según ellos, van a hacerlos
atrasar y a bajar el rendimiento del resto del curso”.
•V
ergüenza y estigma social: “En general en áreas rurales son los propios padres los que esconden
a sus hijos con discapacidad y en áreas urbanas los perciben como diferentes, no los incluyen”.
• Exclusión: algunas de las respuestas mencionan que las personas con discapacidad son tratadas
con lastima, aisladas del resto de las personas y no son tomadas en cuenta.
•P
rácticas discriminatorias contra grupos específicos de la población con discapacidad:
“Se dan procesos de discriminación en especial hacia niñas con discapacidades, estudiantes de
las zonas rurales con discapacidades y para aquellos con discapacidad intelectual y psicosocial”.
La Consulta indagó respecto las razones por las cuales las y las estudiantes con discapacidad no
asisten a la escuela. Los dos motivos más mencionados fueron: que las escuelas no son accesibles:
105 respuestas y la falta de información respecto del derecho a la educación inclusiva:
102 respuestas. La discriminación por parte de otras/os estudiantes o docentes surge en tercer
lugar (81), seguido por la dificultad de transporte (69), falta de apoyo familiar (67) y falta
de dinero de la familia (62). En menor medida, apuntaron para: la ausencia de cupos (28) y la
imposibilidad de realizar la matrícula (9).
Maíra Soares
49
En lo que respecta a la selección de la opción “otros” presentaron las siguientes razones de exclusión
educativa: “Los padres y madres de familia prefieren no enviarlos por falta de ayuda y empatía por
parte de los docentes y de los directores”; “Las escuelas no quieren recibirlos porque les da miedo
que baje su estatus”; “Muchas veces las escuelas son expulsivas”; “Hay discriminación desde el
modelo médico, para acceder al cupo piden pruebas clínicas que demuestren que el estudiante
puede estar en el aula y esto es una barrera demasiado difícil de vencer todavía” ; “La lejanía del
hogar con respecto a los centros educativos, por ejemplo, los pueblos indígenas que viven en las
montañas o zonas muy alejadas con difícil acceso”
Es importante destacar que aproximadamente dos tercios de los/as participantes (62%) afirmó que
en su municipio o pueblo no se ofrece transporte accesible gratuito para que ellos/as concurran a
los centros educativos. A esta pregunta estimulada, el 26% de los/as participantes informó existir
este tipo de política pública en su localidad, mientras el 9% dijo no saber y el 3% no contestó.
50
trabajo de incidencia de las organizaciones de la sociedad civil (que muchas veces actúan accionando
la justicia para asegurar este derecho en los países). Asimismo, se puede deducir que este tipo de
información también debería ser más conocida en los órganos y por gestores/as del Estado, una vez
que se menciona diversas veces en este cuestionario que el avance en la inclusión en los centros
educativos (y en aulas) depende de “la voluntad” o del “compromiso” de directivos/as y docentes.
En ese sentido, es comprensible que uno de los factores de exclusión más seleccionados sea la
discriminación por parte de otras/os estudiantes o docentes, lo que además de referirse a una
demanda por cambio de actitudes y por la superación de prejuicios y estereotipos en nuestras
sociedades, se relaciona con la falta de reconocimiento de que el acceso a la educación como un
derecho de toda persona con discapacidad.
La consulta también indagó sobre la opinión de las personas relativa a las principales barreras que
estudiantes con discapacidad encuentran para permanecer en su trayectoria educativa, desde la
primera infancia hasta la enseñanza superior.
Ante esta pregunta abierta, los motivos más mencionados hicieron referencia a la insuficiente formación
de docentes para la atención a la diversidad, incluyendo menciones sobre el “poco compromiso” o
“interés” también por parte de directivos/as y equipos de las escuelas en este tema. En seguida, se
mencionó la falta de apoyo familiar y, en este caso, la mayoría no presentó más detalles sobre su
opinión. Sin embargo, algunas respuestas fueron complementadas relacionando esta falta de apoyo
familiar a los siguientes obstáculos: dificultad financiera, desinformación, falta de compromiso
y falta de tiempo para apoyar la trayectoria escolar de sus familiares y “vergüenza”.
Los y las participantes también indicaron como una barrera la ausencia de apoyos pedagógicos
y de materiales en distintos formatos para asegurar esta atención educativa. Asimismo, en
menor cantidad, hay menciones a la ausencia de metodologías y de estrategias diversificadas
(“Currículo no adecuado”; “Les exigen cumplir con los mismos objetivos que el resto del grupo, no se
reconoce la flexibilización como estrategia”), que de cierta manera se puede relacionar con la oferta
de apoyos pedagógicos y de recursos materiales dirigidos a atender las necesidades de las personas
con discapacidad.
Luego, la discriminación y la promoción de culturas segregadoras aparecen otra vez para explicar
también las barreras a la permanencia y flujo en la trayectoria educativa (“El desconocimiento de las
otras personas en relación con la discapacidad, el temor que genera no saber cómo trabajar con ellos en
el aula”; “La legitimación de la escuela especial como espacio de segregación desde el mismo ámbito
docente”). En este mismo tema, se subrayó la existencia de barreras actitudinales presentes en la
comunidad (“No están capacitados para tener niños con Autismo y NO quieren capacitarse en la mayoría
de los casos”; “Rehúsa de la escuela en matricular o incluir estos estudiantes”), así como la persistencia
de estereotipos y prejuicios (“Maestros que consideran que los estudiantes no pueden aprender”)
(“No se estimula a derribar esos prejuicios en la comunidad escolar, con otros estudiantes”).
51
La falta de accesibilidad en las escuelas; la dificultad económica de las familias con personas con
discapacidad (“Dificultades financieras para pagar al acompañante si se estudia en educación privada
regular”) y el desconocimiento sobre el derecho a la educación de las personas con discapacidad
también volvieron a ser citados.
Las respuestas también señalaron las barreras arquitectónicas y físicas del entorno escolar, la
falta de transporte accesible (una respuesta aborda particularmente la gratuidad), la dificultad de
acceder a las escuelas (falta de cupos y “acceso restringido de escuelas regulares”, por ejemplo);
entre otros motivos mencionados en menor cantidad.
Vale la pena destacar otros motivos menos citados en esta pregunta, pero que ponen de relieve
aspectos que van más allá de los comentarios ya presentes en otras respuestas dadas a la Consulta
y que se relacionan con accesibilidad, apoyos, formación docente y el desconocimiento sobre el
derecho a la educación. Así:
• La baja calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje impartido a estudiantes con discapacidad
y que les dificulta acceder a las siguientes etapas educativas (“Bases inútiles de la educación
primaria, por tanto, en la secundaria les cuesta mucho integrarse al ritmo de los profesores y demás,
ya que por lo general los colegios a los que asisten las personas con discapacidad son regulares”),
así como la escasa oferta educativa en las distintas etapas de enseñanza (“No existe educación
superior pública para personas con discapacidad intelectual con grado grave y moderado”; “Que en
la enseñanza media, se reducen al 90% los centros de enseñanza públicos que atiendan personas
con discapacidad”).
tras respuestas se refieren particularmente al tema de las evaluaciones. Las respuestas que
•O
subrayaron este motivo afirman que las escuelas rehúsan a los y las estudiantes con discapacidad
por considerar que su desempeño académico podría perjudicar su posición en estas evaluaciones
(“Las escuelas temen su bajo desempeño en las evaluaciones”; “Tengo entendido que en los niveles
primarios muchos no aceptan porque estos niños no responden a las evaluaciones censales, por ende,
baja las calificaciones de las maestras”; “Se establecen pruebas estandarizadas que los excluyen”).
52
Respecto a la garantía de la conclusión de los estudios, y concretamente en lo relativo a la
pregunta si en la escuela las personas con discapacidad que finalizan sus estudios reciben sus
diplomas, el 83% contestó positivamente, el 12% dijo no saber y el 3% no contestó la pregunta.
Quienes contestaron negativamente (2%), subrayan que tales estudiantes enfrentan dificultades en
recibir certificados iguales a los de las y los estudiantes sin discapacidad, lo que les impide seguir
estudiando o ingresar al mercado laboral.
Lo mismo comentaron otros participantes que, no obstante, eligieron las opciones “Sí” o “No sé”.
Para conocer otros tipos de dificultades que las y los estudiantes pueden enfrentar para permanecer en
su trayectoria escolar, la Consulta les preguntó: En su escuela, ¿las y los estudiantes con discapacidad
participan de las actividades en el aula, de las prácticas deportivas y de las actividades
extraescolares junto con los/as estudiantes sin discapacidad? El 47% afirmó que participan de todas
las actividades, mientras el 39% afirmó que participan solamente de algunas actividades. El 8% afirmó
que no participan, el 3% dijo no saber y el 3% no contestó la pregunta.
53
Por exemplo em Educação Física, ficam fazendo coisas mais simples
e às vezes nem isto. Em outras atividades o professor nem dá porque
acredita que o aluno não consegue fazer, ninguém quer “perder tempo’ (...)
o objetivo é bater metas com a sala toda, e este aluno que requer
mais atenção infelizmente vai ficando para trás
(BRASIL)
Finalmente, también fue señalado por parte de los y las participantes que la poca participación está
relacionada a un tipo de visión y a la baja expectativa del equipo docente respecto a las capacidades
y logros de las personas con discapacidad.
Vale decir que las respuestas tanto de la comunidad educativa como de las organizaciones de la
sociedad civil y academia fueron en la misma línea. Algunos puntos adicionales que aparecen en
cuanto a las barreras para la permanencia, se subraya la baja inversión pública en el sistema
educativo, poco interés de las autoridades políticas en el tema y en el cumplimiento de las
54
leyes que garantizan los derechos de las personas con discapacidad; la falta de conocimiento
sobre experiencias exitosas de educación inclusiva; la persistencia del modelo rehabilitador
entre las y los profesionales de la educación; la ausencia de políticas de apoyo a las trayectorias
educativas; así como la transferencia de la responsabilidad del sistema educativo a las familias
y estudiantes con discapacidad para su permanencia en el sistema educativo.
La Consulta indagó específicamente sobre la garantía del derecho a la educación de las personas
jóvenes y adultas (EPJA) con discapacidad: el 80% consideró que en sus países este derecho no
se encuentra asegurado para esta población. Solo el 13% contestó positivamente a esta pregunta
y el 7% dijo no saber.
Entre quienes contestaron que el derecho de personas con discapacidad a la EPJA no se cumple,
observan que dichas personas suelen encontrar muchas dificultades para tener acceso a la educación
a lo largo de su de vida y, en ese sentido, reciben educación de poca calidad, llegando a la edad
adulta no alfabetizadas. A la escasez de la oferta educativa se suma la falta de materiales didácticos
adaptados y de estrategias pedagógicas para la inclusión de esta población (Brasil, Colombia, El
Salvador, Honduras, México, Nicaragua y Perú).
Por su parte, quienes contestaron positivamente las respuestas no indicaron marcos políticos o
programáticos que puedan ser mencionados, con excepción del caso de Costa Rica en donde, según
las personas participantes de este país, existe una política para la EPJA a la cual las personas con
discapacidad pueden acceder.
55
No existen suficientes instituciones de educación de adultos y
poco conocimiento cómo incluir a la persona con discapacidad
(NICARAGUA)
Sin embargo, las distintas informaciones presentadas por los(as) participantes de un mismo país al respecto
no permiten identificar de manera adecuada en cuáles países hay una política “reglamentada” sobre este
tema y de qué manera se garantizan las certificaciones a las personas con discapacidad que acceden al
sistema regular, así como su reconocimiento oficial para que puedan seguir su trayectoria escolar.
Las y los participantes de Argentina destacan que una reciente resolución del Consejo Federal de
Educación15 representó un avance en la acreditación de las trayectorias escolares de estudiantes con
discapacidad que están en las escuelas regulares de este país.
Felipe Mebarak
56
3. ACCESIBILIDAD Y ADAPTABILIDAD EN LOS CENTROS EDUCATIVOS
La Consulta quiso conocer la opinión de las y los participantes respecto a la adaptabilidad de los
centros educativos de sus países para atender a las necesidades de las personas con discapacidad,
a través de una pregunta sobre infraestructura y otra sobre la política de los Estados para ofrecer
materiales didácticos en formatos accesibles, así como apoyos pedagógicos, humanos o tecnológicos
en las escuelas regulares.
Respecto a la primera pregunta, la mayoría de los y las participantes de la sociedad civil y la academia
(65%) clasificaron como malas las condiciones de infraestructura de los centros educativos
para atender a las necesidades de las personas con discapacidad así como la existencia de
dispositivos específicos (como rampas, comunicación visual, uso de lenguas de señas, entre otros).
El 34% las consideraron regulares y el 1% dijo que eran buenas16. Es importante destacar que las y
los participantes que eligieron las opciones “mala” y “regular”, de manera general, presentaron las
mismas observaciones respecto a la oferta insuficiente de escuelas con infraestructura accesible.
Aunque consideren que se puedan verificar avances y recientes inversiones financieras por parte
de algunos Estados en la adaptación de la infraestructura de las escuelas, las y los participantes
llamaron la atención sobre el financiamiento público insuficiente dirigido a la educación pública
y cómo esto se refleja en las condiciones precarias de los centros educativos y en la escasez de
adaptaciones físicas para las personas con discapacidad, en particular. En ese sentido, algunos/
as participantes pusieron de relieve que las barreras arquitectónicas en las escuelas son factores
que llevan a la deserción o a la exclusión educativa de las personas con discapacidad. Igualmente,
reforzaron que las dificultades son aún más graves para la población de la zona rural en este
aspecto. En general, los/as participantes consideraron que la estructura de las escuelas presenta
muchos problemas como la falta de rampas, baños adaptados, señalización, el uso de lengua de
señas, entre otros.
16 P ese la elección de esta alternativa, el/la participante comentó en su respuesta cualitativa que no hay infraestructura
accesible en los centros educativo de su país
57
María Rosa Díaz
Cuando se les preguntó si, en su país, el Estado asegura la distribución de materiales didácticos en
distintos formatos accesibles, así como la oferta de apoyos pedagógicos humanos o tecnológicos en
las escuelas regulares, para responder a las necesidades de las personas con distintas discapacidades,
el 56% respondió negativamente. A su vez, el 31% consideró que esta política está asegurada por
sus gobiernos, y el 13% dijo no saber o no contestó la pregunta.
La mayoría de los y las participantes afirmó que en sus países es escasa la oferta de profesionales
de apoyo, de materiales adaptados y de recursos tecnológicos para atender las necesidades de
estudiantes con discapacidad. Se mencionaron también situaciones en que hay oferta de materiales
y de recursos humanos y tecnológicos, pero estos no son suficientes para atender al conjunto de
estudiantes con discapacidad; la distribución entre los centros educativos es desigual o sus
formatos adaptados responden a un único tipo de discapacidad (Brasil, México y Perú). Asimismo,
algunas respuestas citaron casos en que se exige de la familia la responsabilidad por garantizar
materiales en formatos adaptados o profesionales de apoyo (Colombia y El Salvador).
58
Es baja la elaboración de materiales didácticos para personas con
discapacidad, así como la oferta de apoyos pedagógicos humanos o
tecnológicos en las escuelas regulares
(BOLIVIA)
Por otra parte, quienes contestaron positivamente a la pregunta mencionaron, por ejemplo, la existencia
de una política para la distribución de libros didácticos en formato accesible (Brasil y Costa Rica) y la
oferta de netbooks (Argentina) e intérpretes de lengua de señas (El Salvador). No obstante, se señala
que hay casos en que los materiales no son utilizados debido a la falta de apoyo pedagógico al docente
y se enfatiza una vez más la poca atención que las escuelas de las zonas rurales reciben en ese sentido.
59
Entre los/as que contestaron que las y los estudiantes no pagan por este tipo de apoyo, están participantes
de Brasil y Costa Rica. En el caso de Brasil, sin embargo, hay relatos contrarios, que si bien reconocen
la gratuidad del material, mencionan su ausencia en el aula, sugiriendo un desafío de gestión. “Tem um
professor especialista em educação inclusiva [na escola]. Porém, o material necessário para seu trabalho
não tem. É muito difícil. Desanimador”.
Entre los/as que contestaron positivamente a la pregunta, es decir, que las familias tienen que pagar por
recursos adaptados, se mencionaron docentes de apoyo (Argentina y Colombia) e intérpretes de Lengua
de Señas (Bolivia y El Salvador), además de los materiales en distintos formatos.
Como madre de familia pago una mensualidad más cara que el resto de los
niños del mismo nivel escolar, pago a un costo alto los materiales y debo
pagar de manera independiente al docente acompañante (salario, seguridad
social, uniformes, transporte
(COLOMBIA)
Estos no los ofrece la institución. Conozco algunas personas ciegas que pagan
para que otras personas graben con su voz lo que ellos deberían leer.
(HONDURAS)
Asimismo, se observa todavía que los/as docentes de su país desconocen acciones del Estado de
distribución de materiales adaptados para los niveles inicial y primario.
También existe una biblioteca accesible creada por una ONG que celebró
convenio con las editoriales que venden los textos más utilizados en los
términos del Tratado de Marrakech17. Pero esta información no está lo
suficientemente distribuida como para ser más y mejor aprovechada
(ARGENTINA)
17 h
ttp://[Link]/treaties/es/ip/marrakesh/ (Adoptado en el 2013, el Tratado de Marrakech facilita el acceso a las
obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso)
60
4. FORMACIÓN DOCENTE
La gran mayoría de participantes señaló la ausencia de este tema en la formación inicial docente,
afirmando que esto no está presente en los currículos de las facultades y universidades o todavía
aparece de manera incipiente. Algunos participantes mencionaron la existencia de la carrera de
educación especial en las universidades.
Asimismo, parte de las respuestas enfatizaron que la formación continuada en este campo se
caracteriza por la realización de talleres, cursos virtuales o iniciativas “aisladas”, que no llegan a
todos/as los/as docentes y por eso no se puede evaluar como una política educativa consistente.
Además, se enfatiza las pocas acciones en este campo destinadas a docentes de la zona rural.
Para estos/as participantes, la falta de una política de formación docente impide la superación de
una de las barreras de permanencia de las personas con discapacidad en la educación regular: el
rechazo por parte de algunos/as profesores/as o gestores/as públicos en recibir estudiantes con
discapacidad en clases regulares bajo el argumento de que no tienen conocimientos suficientes
para esto.
Es interesante resaltar que entre los/as participantes que respondieron positivamente a la pregunta,
muchos/as observan que las experiencias en ese sentido son escasas y reciben poca inversión por
parte del Estado. Una excepción se escuchó desde Nicaragua, cuando un/a respondiente menciona
61
la participación de las organizaciones de personas con discapacidad en la formación de los docentes
respecto al tema en su país (las y los estudiantes en las escuelas normales cuentan con los contenidos
de la educación inclusiva, hasta las organizaciones de personas con discapacidad participan en dicha
educación de normalistas).
La comunidad educativa por su parte, en relación con la pregunta de si en sus escuelas, los y las
docentes están preparados para la educación inclusiva, el 33% consideró que están poco preparados,
el 30% consideró que no están preparados, el 26% dijo que están medianamente preparados, mientras
que solo el 5% evaluó que los/as docentes de sus centros educativos están bien preparados/as.
El 3% no contestó y el 3% dijo no saber.
De acuerdo con estas respuestas, se puede observar, por lo tanto, que 63% afirma que los/as
docentes no están preparados o están poco preparados, llamando la atención una vez más para una
necesaria política de formación para la educación inclusiva en la región. Vale la pena recordar que el
47% de los/as participantes de este cuestionario son docentes (y el 5% se identificó como director/a
y el 4% como gestor/a), lo que nos permite reflejar la manera en la que los/as profesionales de la
educación evalúan su formación en este tema y podría evidenciar su propia demanda por políticas
consistentes en este sentido.
62
5. PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS Y CURRÍCULOS
Más de la mitad del conjunto de participantes de la sociedad civil y la academia (54%) afirmaron
que en sus países las y los estudiantes con discapacidad no tienen acceso al mismo currículo
que aquellas y aquellos sin discapacidad; el 40% consideró que es el mismo currículo y el 6% dijo
no saber.
Entre las respuestas negativas, se advirtió a su vez, que las adaptaciones curriculares suelen significar
en realidad la reducción de los contenidos ofrecidos a estudiantes con discapacidad, limitando sus
aprendizajes. Se llama la atención sobre que este tipo de medida puede dificultar la obtención de la
certificación (diploma) por parte de estudiantes, dado que no han recibido los contenidos mínimos
previstos en el currículo nacional (Argentina).
Por otra parte, también se observó que hay un abordaje pedagógico homogéneo en el sistema
educativo, que no considera las distintas necesidades de las y los estudiantes.
Por otro lado, entre quienes afirman que en sus países se garantizan estrategias para ofrecer el mismo
currículo, se subraya que esta no es una práctica presente en todos los centros educativos (Costa
Rica, El Salvador, Perú); o que se tiene acceso al mismo currículo, pero no se ofrecen estrategias
pedagógicas diversificadas (Honduras y República Dominicana).
63
Se nota que la comunidad educativa tiene una percepción más positiva respecto a la posibilidad
de que estudiantes con discapacidad tengan acceso al mismo currículo que estudiantes sin
discapacidad, considerando que la mayoría de las respuestas fue positiva (44%). Sin embargo, el
36% de respuestas fue negativa, el 17% no sabe y el 3% no contestó la pregunta.
Con relación a quienes contestaron de manera negativa, los comentarios se refieren también a esta
ausencia de los recursos de accesibilidad, así como de equipos docentes con formación adecuada
para diversificar sus prácticas pedagógicas. Hay comentarios sobre la oferta de un currículo
simplificado para estos/as estudiantes (Con actividades más sencillas que los mantienen ocupados;
las y los docentes en general brindan contenidos mínimos y no hacen los ajustes necesarios).
Se menciona también la escasez de materiales adaptados. Parte de las respuestas ponen de
relieve que la adopción de estrategias accesibles y diversificadas dependen de la “voluntad”
o del “compromiso” de docentes y gestores/as (A veces sucede que tienen el mismo acceso al
curriculum, pero a veces no, depende de la escuela, los docentes y el personal de gestión y de
cómo entre todos ellos trabajan en eso)
Não tem acesso porque a primeira coisa que professor fala é que não tem
formação pra isto, depois falta recursos materiais para adaptar atividades.
Fica sempre uma brecha entre boa vontade e falta de material
(BRASIL)
Cuando se les pregunta a representantes de la sociedad civil y academia si en sus países, los y las
estudiantes con discapacidad tienen acceso a atención educativa complementaria, individual o
en grupo, el mismo porcentaje de participantes contestó positiva y negativamente a esta cuestión
(44% cada), mientras el 10% dijo no saber y el 2% no contestó esta pregunta.
Entre quienes contestaron negativamente, la mayoría señala la ausencia de una política que
ofrezca este tipo de apoyo pedagógico a estudiantes en sus países (Guatemala, El Salvador,
Colombia, Ecuador, Honduras, México y Perú). Además, algunas respuestas indican que las familias
pagan servicios privados para tener acceso a este tipo de atención complementaria (Argentina,
Bolivia y Colombia). Las respuestas ponen de relieve todavía el número insuficiente de docentes
en los centros educativos para ofrecer este apoyo pedagógico (Colombia), la escasa cobertura de
64
los servicios que funcionan como centros de apoyo a la inclusión y no atienden al conjunto de
estudiantes (Paraguay), y la oferta de este tipo de asistencia en los centros educativos apenas en
situaciones puntuales (Haití).
Entre quienes contestaron positivamente, se menciona la oferta de estos apoyos en el periodo del
contra turno en las escuelas de educación especial (Argentina) y, por otra parte, la oferta de este
tipo de apoyo solamente a los y las estudiantes con discapacidad matriculados en escuelas especiales
(Guatemala). Algunas de las respuestas destacan que en sus países se encuentran políticas para esta
atención educativa complementaria, aunque su cobertura no sea suficiente (Brasil, Costa Rica, Perú)
y se verifique una falta de articulación con las actividades desarrolladas en las clases regulares,
además de la escasez de materiales y recursos pedagógicos.
Por otra parte, entre la comunidad educativa, la percepción es de nuevo positiva. El 48% opinan que
hay atención educativa complementaria, individual o en grupo en sus centros educativos, mientras
que el 35% afirmaron que las y los estudiantes no reciben este tipo de atención. A su vez, el 14%
dijo no saber y el 3% no contestó la pregunta.
Por otra parte, quienes afirmaron que no existe este tipo de oferta, destacaron que esto exige que las
familias garanticen estos servicios muchas veces de manera privada (Yo pago el docente acompañante
y tres veces a la semana en horas de la tarde va donde la educadora especial. Hasta este año iba a
Terapia de Lenguaje y a Terapia Ocupacional). Vale la pena señalar un comentario que pone de relieve
una vez más la dependencia de la decisión del o de la docente para recibir este tipo de apoyo:
No he visto que exista la atención individual y cuando mi hijo la requería fue dada como un favor de
parte de un profesor que nos ayudó.
65
Con respecto a las evaluaciones en las escuelas, cuando se le pregunta a la sociedad civil y academia
si existen políticas y procedimientos que respondan a las necesidades específicas de las y los
estudiantes, el 62% de participantes afirmaron que no, apenas el 28% contestaron que sí y el 10%
no sabían.
Muchas de las respuestas comentaron que no se realizan adaptaciones en las pruebas para atender a las
necesidades de estudiantes con discapacidad (Bolivia, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Paraguay,
República Dominicana). Perú menciona adaptaciones para la participación de los/as estudiantes con
discapacidad en la prueba “Evaluación Censal de Estudiantes”, promovida por el Ministerio de Educación de
este país, en el 2016. Algunos/as participantes enfatizaron también que estos procedimientos dependen
de la decisión del/de la docente o del centro educativo o universidad (Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú).
Todos los niños contestan las mismas evaluaciones, los niños con
discapacidad pueden responderla con el apoyo del maestro o de un padre
de familia, pero sin ninguna adecuación a la prueba que se imparte
(MÉXICO)
A su vez, quienes contestaron afirmativamente a esta pregunta, subrayan que aun cuando existe una
normativa al respecto en sus países, estos procedimientos no son ofrecidos a todas las personas con
discapacidad en los centros educativos (Argentina, Colombia, El Salvador y Costa Rica)
Ya desde la comunidad educativa, las respuestas sobre este tema son nuevamente positivas, con
el 62% que consideran que sí se ofrecen, el 22% que no se ofrecen, el 13% no saben y el 3% no
contestó este punto.
66
6. PARTICIPACIÓN
En la consulta sobre este eje, centrado en conocer los niveles e instancias de participación de
las personas con discapacidad en la toma de decisiones sobre las políticas públicas, el 53% de
participantes de la sociedad civil y academia afirmaron que en sus países existen instancias
que aseguran la participación de las personas con discapacidad –o de organizaciones que las
representan– en la toma de decisiones. Por su parte, el 32% respondieron que estos espacios de
participación no están asegurados en sus países, mientras el 15% dijeron no saber responder.
Se debe destacar además que, entre quienes contestaron afirmativamente, se han mencionado
algunas dimensiones negativas de esta participación, como la poca influencia sobre la formulación
e implementación de las políticas (Honduras y Costa Rica) y dificultades para garantizar que la
representación en estas instancias refleje los intereses de las personas con discapacidad en los
debates (Brasil y Colombia). Una excepción es el/la participante de Paraguay que considera que el
foro nacional de participación en su país tiene un buen desempeño.
De manera general, las personas que contestaron positivamente consideran que se está fomentando
la participación en el aula y en otros espacios educativos (Argentina, Bolivia, Brasil). Algunas de las
respuestas señalaron también la participación en asambleas y centros de estudiantes, así como en
elecciones para cargos directivos y gremios estudiantiles (Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, Honduras, México).
Es importante destacar que en algunas de las respuestas se consideró que todavía es necesario
realizar adaptaciones en estos mecanismos de participación para garantizar una participación
efectiva (“Bueno en varios espacios, pero en otros aún falta fortalecer su participación en tanto no
solo estén como espectadores, o como una simulación para que les tomen una foto”).
67
7. FINANCIAMIENTO EDUCATIVO
La pregunta sobre el financiamiento educativo disponible, una condición esencial para la realización del
derecho a la educación de las personas con discapacidad, se incluyó únicamente en el cuestionario dirigido
a participantes de la sociedad civil y la academia. De manera general, se notó que el financiamiento
público insuficiente dirigido a la educación pública se refleja en las condiciones precarias de los centros
educativos y en la escasez de adaptaciones físicas para las personas con discapacidad.
En este punto, un dato relevante es la ausencia de detalles en las respuestas de las y los participantes,
ante un tema de suma importancia. Así, se hace necesario ampliar no sólo la disponibilidad de recursos
públicos para que sea posible la educación inclusiva y la transferencia de recursos presupuestarios de
los entornos segregados a los inclusivos, sino también la disponibilidad de la información en materia
de financiamiento educativo, siempre con datos desagregados, permitiendo un atento escrutinio por
parte de la sociedad civil.
Alcaldía de Piñas
68
PRIVATIZACIÓN
En las últimas décadas, se ha observado una tendencia global al crecimiento del sector
privado en la educación, tanto en el nivel primario como secundario, y a la proliferación de
instituciones comerciales con fines de lucro como prestadoras de dicho servicio público.
De modo general, puede afirmarse que ello ha derivado en un abordaje educativo “de mercado”,
basado en principios de eficiencia de costos, innovación, estandarización, autonomía, libertad
de elección y competencia.
18 L as conclusiones presentadas en este recuadro han sido extraídas de un documento realizado por la Asociación Civil
por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) con el apoyo de Open Society Foundations (OSF) para el Foro Internacional sobre
Inclusión y Equidad en la Educación, organizado por la UNESCO en Cali, Colombia en septiembre del año 2019. El
documento se encuentra disponible en el siguiente enlace: [Link]
19 E n este tema, resultan de central importancia los Principios de Abidjan sobre las obligaciones de derechos humanos
de los Estados de proveer educación pública y de regular la participación privada en la educación, adoptados en el
año 2019 por un grupo de expertos/as internacionales en la materia.
69
Si bien parte de las investigaciones muestran algunos resultados positivos, principalmente
vinculados a un aumento en los puntajes obtenidos en pruebas internacionales, la mayoría de los
estudios en la materia resaltan los efectos adversos que tiene en términos de equidad educativa. La
literatura académica tiende a ser muy crítica con el fenómeno de privatización educativa y la inserción
de lógicas de mercado en la provisión de este servicio público, entendiendo que tiende a generar
procesos de exclusión, segregación y estratificación que naturalmente tienen un impacto negativo en
la educación inclusiva y conducen a la exclusión de diversos grupos de estudiantes, como las personas
con discapacidad. Según señalan varios/as especialistas, las externalidades negativas están presentes
primordialmente en el caso de escuelas con fines de lucro y en contextos de escasa o débil regulación y
control por parte del Estado.
El impacto de estas lógicas se manifiesta de una manera singular sobre las personas con discapacidad,
ya que se trata de un grupo que ha sido histórica y sistemáticamente excluido del sistema educativo
general. Los principales efectos que tiene sobre esta población, según la bibliografía analizada, pueden
agruparse en –al menos– tres campos:
De acuerdo a diversas fuentes, los incentivos más usuales de las escuelas para “reclutar” a determinados/
as estudiantes y rechazar a otros/as, son: a) los supuestos costos más elevados que implicaría la
educación de determinadas/os alumnas/os –incluyendo aquellos/as con discapacidad– por la realización
de ajustes razonables o la provisión de apoyos que puedan requerir; y b) la búsqueda y selección
de estudiantes con “alto rendimiento” en pruebas estandarizadas (en las que no se realizan ajustes
razonables para personas con discapacidad) como modo de competir en el mercado educativo, tanto
por el prestigio como por el financiamiento que en muchos casos depende de los resultados obtenidos
70
en dichos testeos. El hecho de que en muchos países las instituciones privadas (o semiprivadas) operen
con cierta autonomía, estén reguladas por normativa diferente de la que rige en materia de educación
pública y/o no se encuentren debidamente controladas por las autoridades estatales, permite que las
prácticas discriminatorias expuestas anteriormente se lleven a cabo sistemáticamente y sin ninguna
consecuencia para dichas instituciones.
3) Falta de ajustes razonables y apoyos: las lógicas de mercado y de competencia en el sistema educativo
tienden a alentar la imposición de “modelos dominantes” de estrategia educativa y la estandarización de
los métodos de enseñanza, los contenidos y las evaluaciones. Ello reduce la flexibilidad necesaria para la
implementación de la educación inclusiva y la realización de ajustes razonables. Asimismo, se advierte
una reticencia de las escuelas comunes privadas a efectuar las modificaciones que requieran las personas
con discapacidad y una creciente tendencia hacia la privatización de los costos de los apoyos que pueda
necesitar un/a alumno/a, ya sea obligando a las familias a financiarlos con sus propios recursos o
imponiéndoles matrículas con costos diferenciales.
Como se observa, los principios que gobiernan los mercados educativos competitivos con alta presencia
de actores privados, tienden a entrar en contradicción con aquellos que sustentan la educación inclusiva.
La presencia de lógicas de mercado en el campo educativo puede resultar perjudicial para el ejercicio
del derecho a la educación de aquellas/os estudiantes que no se ajusten a los parámetros definidos
como deseables por los actores privados. Frente a ello, cabe recordar que el Estado tiene la obligación
primordial de garantizar una educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad a todas las personas
y de asegurar y controlar que todas las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, sean
verdaderamente inclusivas.
71
Carolyn Viss
6 RECOMENDACIONES
En el escenario actual, las personas con discapacidad continúan enfrentando múltiples dificultades
para hacer efectivo su derecho a la educación sin discriminación y sobre la base de la igualdad de
oportunidades, tal como lo establece la CDPCD. Es innegable el impulso y fortalecimiento que se
ha venido dando desde que la Convención entró en vigor, pero la Consulta pone en evidencia toda
una serie de desafíos a superarse. Es así que, con base en lo escuchado, se formulan las reflexiones
finales y recomendaciones para cada eje de la consulta.
Así, pese a los avances sigue existiendo un largo recorrido para la construcción de una cultura
escolar verdaderamente inclusiva. Como dice el CDPD, una de las características de la educación
inclusiva es justamente “el respeto y el valor de la diversidad: todos los miembros de la comunidad
discente tienen cabida por igual y el respeto por la diversidad se manifiesta independientemente
de la discapacidad, la raza, el color de la piel, el sexo, el idioma, la cultura lingüística, la religión,
la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico, indígena o social, el patrimonio,
el nacimiento, la edad o cualquier otra condición. Todos los alumnos deben sentirse valorados,
respetados, incluidos y escuchados” (Observación General Nº 4).
Se destaca, de tal forma, la necesidad de un esfuerzo coordinado por impulsar esta perspectiva como
narrativa vigente de nuestros sistemas educativos. Es decir, instaurar un profundo debate acerca
de los sentidos y significados presentes en la idea de educación inclusiva. Esto es fundamental
para que los cambios educativos no sean simples transformaciones de nomenclatura respecto a los
grupos y a los sujetos pensados como “diferentes” y sí, por el contrario, nuevas modalidades de
relación pedagógica entre todos los miembros de la comunidad educativa (CLADE, 2009).
73
Preocupan, en particular, los casos de retrocesos narrados, como el de Brasil, que con el cambio
de gobierno a inicios de 2019, propone políticas que promueven la educación especial en detrimento
de todos los avances en pro de la participación de las personas con discapacidad en los sistemas de
enseñanza regular. Es necesario frenar todo y cualquier retroceso en este sentido, que ponen en riesgo
conquistas históricas del movimiento que desde hace décadas lucha por la educación inclusiva y
los derechos de las personas con discapacidad.
Asimismo, a nivel regional hubo coincidencia en dos casos sensibles que ameritan acciones concretas
de refuerzo para que se cumpla con el derecho de sus sujetos. De una parte, las personas con
discapacidad que buscan ingresar en la modalidad de Educación de Personas Jóvenes y Adultas
(EPJA) encuentran aún más barreras. El 80% de las y los respondientes de la Consulta consideró
que el derecho a la educación de esta población no está asegurado para esta población – de hecho las
respuestas mencionan en su amplia mayoría a niños, niñas y jóvenes, casi nunca personas adultas. Y en
este punto hay una doble violación: generaciones que por décadas tuvieron negada la posibilidad a los
sistemas educativos ahora siguen sin poder hacerlo. De otro lado, también muy mencionadas fueron
las poblaciones rurales, como ejemplos de lugares en donde la infraestructura es más precaria
y por lo tanto el acceso y posibilidades son más restrictos a las personas con discapacidad. Para
ambas situaciones son necesarias políticas públicas específicas que les pongan atención.
Luego de observar los hallazgos de la consulta, sintetizamos a seguir algunas recomendaciones según
sus ejes.
Timothy Krause
74
1. S
obre los sistemas educativos en los países y
el desarrollo de políticas inclusivas
El respaldo a la inclusión en escuelas regulares vino por la amplia mayoría de las y los participantes.
En ningún caso consultado, se defiende la separación de personas con discapacidad en escuelas
especiales como principio, y sí porque las escuelas regulares todavía no están plenamente preparadas
para asegurar una efectiva acogida de las personas con discapacidad, por distintos factores que
deben de ser abordados y superados.
Pese a los avances, algunos puntos relatados merecen especial atención de manera a seguir el largo camino
hacia el desarrollo de verdaderas prácticas de atención a la diversidad en los sistemas educativos. Una
primera preocupación fueron los casos de retroceso recientes mencionados en algunas respuestas, de manera
que se hace necesario proteger las leyes y políticas como políticas de Estado, conquistadas por lucha social
y demanda ciudadana, de manera que nunca pueden estar vulnerables a los cambios de gobierno. En materia
de derechos humanos, no se puede abrir brechas a retrocesos.
En términos de políticas inclusivas son fundamentales los planes para transformar las escuelas
especiales en escuelas regulares o en centros de apoyo a la inclusión y capacitación de funcionarios y
funcionarias públicos/as.
Finalmente, es primordial que se reglamente el sector privado y se controle su accionar, de manera que
no sea permitida la negativa del ingreso de estudiantes con discapacidad. Son diversos los testimonios
que demuestran esta práctica, que viola frontalmente el derecho de todos y todas a la educación. Como
dice la Observación General 4 de la Convención: “Los Estados partes deben reconocer que el derecho a la
educación inclusiva abarca la prestación de todos los servicios educativos, no los prestados únicamente
por las autoridades públicas. Asimismo, deben adoptar medidas de protección contra las violaciones
75
de los derechos por terceros, incluido el sector empresarial (…) Las instituciones educativas, incluidas
las instituciones educativas privadas y las empresas, no deben cobrar tasas adicionales por integrar
la accesibilidad y/o realizar los ajustes razonables” (art. 74). A tal fin, se considera relevante poner a
disposición de las personas con discapacidad y sus familias procedimientos eficaces de reclamo para
denunciar las situaciones de discriminación que ocurren en los sistemas educativos.
2. B
arreras a la permanencia y finalización de los
estudios de las personas con discapacidad
Una barrera central a superarse, como se ha dicho anteriormente, es la concepción misma del derecho
a una educación inclusiva y cómo este se realiza. El hecho de que el 97% hayan afirmado que observan
alguna forma de discriminación contra las personas con discapacidad en los sistemas educativos de
su país es muy significativo, lo que demanda acciones inmediatas y potentes que miren a cambios de
actitudes, superación de prejuicios y estereotipos en nuestras sociedades.
Pese a su ingreso en los sistemas educativos, se nota la persistencia de barreras que dificultan la realización
del derecho a la educación, mencionadas en esta consulta y ya ampliamente referenciadas en los marcos
legales para la educación inclusiva: es fundamental que haya disponibilidad de arquitectura y transporte
accesibles, materiales pedagógicos adaptados, además de una política consistente de formación docente
para la atención a la diversidad. La plena gratuidad de la educación es igualmente un imperativo para
que las barreras sean eliminadas.
Las respuestas sobre la infraestructura nos llevan inmediatamente a la magnitud de la distancia entre
legislación y práctica: apenas el 1% de las/os respondientes de la academia y sociedad civil y el 14%
de las comunidades educativas la consideran buena. En ambos casos, se considera que la situación es
aún más grave en las zonas rurales. Es así que se hace urgente hacer las adaptaciones arquitectónicas,
76
en los materiales educativos y en las estrategias de enseñanza que sean necesarias, eliminando toda
suerte de barreras que las poblaciones con cualquier discapacidad puedan encontrar para frecuentar
los centros educativos.
Con relación a la disponibilidad de recursos y materiales, si bien se han notado avances, es muy significativo
que más de la mitad (56%) afirma que el Estado no asegura esta distribución gratuita, lo que es claramente una
violación de derechos. Por ende, se hace necesario subrayar la importancia de una oferta amplia de todos los
recursos de apoyo que requieren todos los tipos de discapacidad presentes, asegurando la cobertura de la totalidad
de los centros educativos. Para que esto sea posible, una etapa fundamental es un diagnóstico permanente de la
presencia de estudiantes con discapacidad, por tipo de discapacidad y necesidades de recursos adaptados.
Al contrario de lo que se documentó en la consulta, estos recursos deben ser gratuitos, no se puede
pagar por ninguna suerte de ajuste razonable – ni tampoco en escuelas privadas, como recuerda la
Observación 4 del CDPD.
4. Formación docente
Si bien el tema de la formación docente salió articulado a la gran mayoría de las preguntas, el cuestionario
tenía una apartado específico para entender cómo las y los participantes percibían este aspecto en sus
países. Como se ha dicho, la gran mayoría señaló la ausencia de la perspectiva de la educación inclusiva
tanto en la formación inicial como en la formación continuada de las y los docentes, afirmando que esto
no está presente en los currículos de las facultades y universidades o todavía aparece de manera incipiente.
En particular, traen una alerta las respuestas de la comunidad educativa, cuando dicen que solo el 5%
evalúa que los/as docentes de sus centros educativos están bien preparados/as, recordando que casi la
mitad (un 47%) de los/as participantes de este cuestionario son docentes, es decir, están tratando de
su propia formación.
Es urgente la puesta en marcha de una estrategia potente de formación inicial y continuada del personal
docente, para que cuenten con conocimientos, herramientas y recursos para el desarrollo de una educación
verdaderamente inclusiva. En particular, para que sean parte de la construcción de entornos inclusivos,
cocreadores de estrategias que permitan la realización del derecho humano a la educación para todos y
todas, incluyendo aquellos/as con cualquier discapacidad.
77
5. Prácticas pedagógicas y currículos
Para entender mejor las prácticas pedagógicas, se indagó sobre el currículo, la atención educativa
complementaria y las evaluaciones. De manera general, se observó la prevalencia de un abordaje pedagógico
homogéneo en el sistema educativo, que no considera las distintas necesidades de las y los estudiantes.
De otro lado, las personas que observan prácticas que van en la contramano expusieron caminos
interesantes para avanzar en la inclusión, como por ejemplo la elaboración de proyectos pedagógicos
que atiendan a las respectivas necesidades particulares, además del trabajo conjunto entre docentes de
atención especializada y docentes regulares en las adaptaciones del currículo y modificaciones en las
formas de evaluación para analizar el aprendizaje de las y los estudiantes, asegurándoles el acceso a los
mismos contenidos.
Las evaluaciones son todavía un desafío: menos de un tercio de las/os participantes afirmó que no existen
políticas y procedimientos que respondan a las necesidades específicas de las y los estudiantes.
La Observación Nº 4 del CDPD, en su párrafo 74, dice que la educación inclusiva de calidad requiere
métodos de evaluación y seguimiento que tengan en cuenta las barreras a las que se enfrentan los
que tienen discapacidad. “Los sistemas tradicionales de evaluación, que utilizan la puntuación de los
exámenes de evaluación normalizados como único indicador de éxito para los estudiantes y las escuelas,
pueden desfavorecer a los alumnos con discapacidad”. En tal sentido, se deben ofrecer metodologías
de enseñanza, apoyo y los ajustes adecuados, incluyéndose evaluaciones flexibles y múltiples y por
el reconocimiento de los progresos individuales hacia objetivos generales que aportan itinerarios de
aprendizaje alternativos (art. 26). Asimismo, es sumamente importante que los y las estudiantes con
discapacidad certifiquen las capacidades y logros en igualdad de condiciones con los demás.
6. Participación
Considerando la participación social como un derecho y un principio fundamental para una sociedad
democrática, a esta consulta interesaba también conocer si existen instancias que aseguren la participación
de las personas con discapacidad (o de organizaciones que las representan) en la elaboración, monitoreo
y evaluación de las políticas educativas dirigidas a ellas. El 53% de participantes de la sociedad civil
y academia afirmó que sí, sin embargo algunos/as expresaron preocupaciones por su efectividad,
capacidad de influencia sobre la formulación e implementación de las políticas. En las escuelas, el 48%
de participantes de la comunidad educativa consideró que las y los estudiantes mantienen algún nivel de
participación en las instancias de toma de decisión.
78
La búsqueda de una participación efectiva de las comunidades incluyendo en particular los y las
estudiantes y docentes con discapacidad, en la toma de decisiones, debe ser una constante. Su voz es
fundamental como un principio, y en particular en el desarrollo de leyes y políticas que afecten sus
vidas. Es así que se recomienda la puesta en marcha de acciones que creen condiciones y estimulen
esta participación y que aseguren que sus opiniones sean efectivamente tomadas en cuenta.
El art. 4.3 de la CDPD habla justamente de la obligación de celebrar consultas estrechas en la elaboración
y aplicación de legislación y políticas sobre cuestiones relacionadas con las personas con discapacidad.
Más allá de la obligación genérica, en temas de discapacidad esto está expresamente regulado como
una obligación de los Estados, que deben trabajar en colaboración con las personas con discapacidad
incluyendo a niñas y niñas, a través de las organizaciones que las representan.
7. Financiamiento educativo
Como se ha dicho anteriormente, en este punto, un dato relevante es la ausencia de detalles en las
respuestas de las y los participantes, ante un tema de suma importancia. Así, se hace necesario ampliar no
sólo la disponibilidad de recursos públicos para que sea posible la educación inclusiva y la transferencia
de recursos presupuestarios de los entornos segregados a los inclusivos, sino también la disponibilidad de
la información en materia de financiamiento educativo, siempre con datos desagregados, permitiendo un
atento escrutinio por parte de la sociedad civil.
Los mecanismos de financiación inadecuados e insuficientes para ofrecer los incentivos y realizar los ajustes
razonables encaminados a la inclusión de estudiantes con discapacidad es preocupación del CDPD, que
expresa en el párrafo 69 de su Observación General Nº 4: “Los Estados partes deben destinar recursos
financieros y humanos suficientes a la elaboración de un plan del sector de la educación y de planes
intersectoriales para apoyar la aplicación de la educación inclusiva, de conformidad con el principio de la
progresiva efectividad. Los Estados partes deben reformar sus sistemas de gobierno y sus mecanismos de
financiación para garantizar el derecho a la educación de todas las personas con discapacidad.”
Asimismo, como señalamos anteriormente, es necesario poner atención en cómo las múltiples dinámicas de
privatización de la educación en nuestra región tienen impacto en la realización del derecho a la educación
de las personas con discapacidad. Los principios que gobiernan los mercados educativos competitivos
con alta presencia de actores privados, tienden a entrar en contradicción con aquellos que sustentan la
educación inclusiva. Cabe recordar que el Estado tiene la obligación primordial de garantizar una educación
pública, gratuita, inclusiva y de calidad a todas las personas y de asegurar y controlar que todas las
instituciones educativas, tanto públicas como privadas, sean verdaderamente inclusivas.
79
Grace Nichols
7 PUBLICO:
ANEXOS
CUESTIONARIO 1 CUESTIONARIO 2
PUBLICO:
ORGANIZACIONES DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA
SOCIEDAD CIVIL Y ACADEMIA (ESTUDIANTES, DOCENTES, FAMILIARES
DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD)
Nombre: Nombre:
Edad: Edad:
( ) menos de 25 años ( ) menos de 12
( ) entre 25 y 40 ( ) entre 12 y18
( ) más de 40 años ( ) entre 18 y 25 años
( ) entre 25 y 40
Sexo: ( ) más de 40 años
81
¿Cuál es el tipo de escuela dónde estudia?
( ) Escuela regular
( ) E scuela regular con clases de educación
especial (o sea, en esas clases solo asisten
estudiantes con discapacidad)
( ) Escuela especial
( ) Otro Explique___________________
Su escuela es:
( ) Pública ( ) Privada ( ) Subvencionada ( ) No sé
82
2. ¿La responsabilidad por garantizar la educación de 2. E n su opinión, ¿las personas con distintas
todas las personas con distintas discapacidades en discapacidades deberían asistir a escuelas
su país está bajo el Ministerio de Educación? regulares?
83
7. E n su opinión, ¿cuáles son las principales 4. ¿ Cuáles son los motivos por los cuales los/as
barreras que las personas con distintas estudiantes con distintas discapacidades NO
discapacidades encuentran para permanecer en asisten a la escuela? (Se puede seleccionar más
su trayectoria escolar desde la primera infancia de una opción):
hasta la enseñanza superior?
( ) Falta de dinero de la familia
( ) Dificultad de transporte
8. En su opinión, ¿las personas adultas no ( ) Ausencia de cupos
alfabetizadas con distintas discapacidades tienen ( ) L as escuelas no son accesibles para atender las
asegurado su derecho a la educación en su país? necesidades de los/as estudiantes
( ) D iscriminación por parte de otros/as
SÍ Por favor, describir brevemente. estudiantes o docentes
NO Por favor, describir brevemente. ( ) Imposibilidad de realizar la matricula
NO SÉ ( ) Falta de apoyo familiar
( ) F alta de información al respecto de este
derecho
9. En su país, ¿la política educativa garantiza la ( ) Otros ¿Cuáles?_______________________
acreditación o certificación de los/as estudiantes
con distintas discapacidades que están en las
escuelas regulares para que concluyan sus estudios? 5. E n su opinión, ¿cuáles son las principales
barreras que las personas con distintas
SÍ Por favor, describir brevemente. discapacidades encuentran para permanecer en
NO E n caso negativo, por favor, mencione las su trayectoria escolar desde la primera infancia
barreras normativas que dificultan que los/ hasta la enseñanza superior?
as estudiantes reciban sus diplomas.
NO SÉ
6. E n su escuela, ¿las personas con distintas
10. E n el sistema educativo, ¿observa usted discapacidades que finalizan sus estudios reciben
discriminación en contra las personas con sus diplomas?
discapacidad?
SÍ
SÍ Por favor, comente su percepción. NO Por favor, explique los motivos.
NO NO SÉ
NO SÉ
84
11. U
sted considera que, en general, la 9. U
sted considera que, en general, la
infraestructura de los centros educativos de su infraestructura de su centro educativo responde
país responde a las necesidades de las personas a las necesidades de las personas con distintas
con distintas discapacidades (como rampas, discapacidades (como rampas, comunicación
comunicación visual, uso de lenguas de señas, visual, uso de lenguas de señas, etc.) de manera:
etc.) de manera:
( ) Mala ( ) Regular ( ) Buena
( ) Mala ( ) Regular ( ) Buena
Por favor, comente su percepción. 10. E n su escuela, ¿las personas con distintas
discapacidades reciben materiales educativos
adaptados a sus necesidades (como materiales
12. E n su país, ¿el Estado asegura la distribución en braille, en lengua de señas, etc)?
de materiales didácticos en distintos formatos
accesibles, así como la oferta de apoyos SÍ
pedagógicos humanos o tecnológicos en NO
las escuelas regulares, para responder a las NO SÉ
necesidades de las personas con distintas
discapacidades?
11. E n su escuela, ¿las personas con distintas
SÍ Por favor, describir brevemente. discapacidades que asisten a las escuelas
NO Por favor, describir brevemente. regulares tienen que pagar por materiales
NO SÉ educativos adaptados, profesionales
especializados y apoyo pedagógico
complementario?
SÍ
NO
NO SÉ
13. ¿ Considera que se implementa en su país una 13. E n su escuela, ¿los/as docentes están
política para la formación inicial y continuada preparados para la educación inclusiva?
para los/as docentes respecto a la educación
inclusiva? ( ) Están bien preparados/as para la
educación inclusiva
SÍ Por favor, comente su percepción. ( ) Están medianamente preparados/as
NO Por favor, comente su percepción. para la educación inclusiva
NO SÉ ( ) Están poco preparados/as para la
educación inclusiva
( ) No están preparados/as para la
educación inclusiva
( ) No sé
85
14. E n su país, ¿los y las estudiantes con 14. E n su escuela, ¿los y las estudiantes con
discapacidad tienen acceso al mismo discapacidad tienen acceso al mismo
currículo que estudiantes sin discapacidad, currículo que estudiantes sin discapacidad,
garantizándoles recursos de accesibilidad y garantizándoles recursos de accesibilidad y
diversificación de estrategias? diversificación de estrategias?
15. En su país, ¿los y las estudiantes con 15. En su escuela, ¿los y las estudiantes con
discapacidad tienen acceso a atención educativa discapacidad tienen acceso a atención educativa
complementaria, individual o en grupo? complementaria, individual o en grupo?
16. A
la hora de las evaluaciones en las escuelas, 16. E n su escuela, ¿se ofrece el apoyo que los/
¿existen políticas y procedimientos que as estudiantes necesitan para participar de las
respondan a las necesidades de cada estudiante? evaluaciones?
17. P or favor, destaque avances en las leyes, 17. ¿ Usted identifica algún avance con respecto a
políticas y prácticas educativas que han la inclusión de estudiantes con discapacidad en
contribuido a la garantía del derecho a su escuela?
la educación de personas con distintas
discapacidades en su país. SÍ P or favor, comente especificando hasta 3
aspectos
NO
18. P or favor, en caso de que exista, destaque NO SÉ
cualquier retroceso que haya tenido lugar en lo
que toca el derecho a la educación de personas
con distintas discapacidades en su país.
19. E n su país, ¿existen instancias que aseguren la 18. E n su escuela, ¿las personas con discapacidad
participación de las personas con discapacidad participan de los debates y de los espacios de
(o de organizaciones que las representan) en decisión?
la elaboración, monitoreo y evaluación de las
políticas educativas dirigidas a ellas? SÍ P or favor, comente como usted evalúa el
funcionamiento de esos mecanismos de
SÍ Por favor, comente como usted evalúa el participación.
funcionamiento de esos mecanismos de NO
participación. NO SÉ
NO
NO SÉ
86
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