RELIGIÓN AZTECA
RELIGIÓN Y DIOSES AZTECAS
• Los aztecas eran politeístas, tenían varios dioses, rendían culto a la lluvia, a
los astros y otros fenómenos naturales.
Para los aztecas el Universo fue originado por la Cipactli, una especie de
serpiente-dragón que vivía sola en el cosmos. Según la mitología fue
dividida en tres partes, de su cabeza nacieron los 13 cielos, de su cuerpo
nació el Tlalticpac o la Tierra y de su cola, los nueve inframundos.
LOS TRECE CIELOS
• En el primer cielo se mueven la Luna y las nubes. Aquí vive Meztli, la Luna;
Tlazolteotl, la comedora de inmundicias; Tiacapan, la hermana mayor, la que
va guiando; Ixcuina, la que quita el rostro; Tecotzin o Teicu, la menor. Todas
ellas representaciones de las fases de la Luna. Aquí también vive Tláloc,
dios de la lluvia, “el que punza el vientre de la nube”, y Ehecatl, dios del
viento, “el que hace caminar a las nubes”.
• En el segundo cielo se mueven las estrellas, Cintlalco; la vía láctea,
Citlaltonac; la Osa Mayor, Tezcatlipoca; la Osa Menor, Citlaxonecuilli y la
constelación de Escorpio, Colotl.
• En el tercer cielo se mueve Tonatiuh, el Sol. En el cuarto cielo se encuentra
Venus o Quetzalcóatl, bajo la advocación de Tlahuizcalpantecuhtli, señor de
la casa de la aurora. También vive aquí la diosa de la sal, Huixtocihuatl.
• El quinto cielo alberga a los cometas, Citlallinpopoca, “las estrellas que
humean”. En el sexto cielo yace la noche, Tezcatlipoca, con sus poderes
nocturnos. En el séptimo cielo se encuentra el día, el cielo azul,
Huitzilopochtli. En el octavo se encuentran las tempestades, donde está
Tláloc, junto con Iztlacoliuhqui, el dios “cuchillo torcido, señor del hielo”.
• El noveno cielo es la región del blanco. El décimo cielo es la región del
amarillo. El onceavo cielo es la región del rojo. El duodécimo cielo es la
morada de los dioses. El decimotercer cielo es el Omeyocan, “lugar de la
dualidad”. Éste es el lugar en donde habita la deidad suprema, el principio
de la divinidad, la dialéctica que genera el movimiento en el mundo.
LA TIERRA
• La Tierra, Tlaltipac, se define
a partir de los cuatro puntos
cardinales y un eje central.
Aquí se encuentra todo lo que
vemos, nuestra existencia, las
penas y alegrías.
EL INFRAMUNDO
• Este sitio no tiene nada que ver con el infierno cristiano, si bien se encuentra
por debajo de la tierra como aquél, es el lugar a donde tienen que ir todos
los seres que han muerto para lograr descarnarse y que su alma llegue a su
forma más pura. Dependiendo de la forma en que mueran podrán ir a
distintos lugares en donde alcanzarán el descanso eterno.
• El inframundo se compone de nueve niveles empezando por el que se
encuentra justo debajo de la superficie terrestre.
• Primer nivel: Aquí los recién llegados vadean un río con la ayuda de un
perro, de ahí la costumbre de venerarlos y tratarlos con respeto.
• Segundo nivel: Aquí dos grandes montañas se acercan y alejan impidiendo
el paso a los muertos, así que tienen que cruzar entre ambas rápidamente y
con cuidado para no quedar aprisionados.
• Tercer nivel: Llamado “cerro de navajas”, donde los visitantes son atacados
con cuchillos de obsidiana y pedernal sumamente afilados.
• Cuarto nivel: En este estrato hace un frío que corta y también cae nieve.
• Quinto nivel: En este sitio se encuentran los vientos más fuertes, los cuales
levantan los cuerpos y los golpean a su merced.
• Sexto nivel: Aquí mora el dios “de las flechas erradas”. Todas las flechas que
se han perdido en batalla y que no han acertado un blanco, son lanzadas
por él a los muertos en su camino y de este modo, los va desangrando.
• Séptimo nivel: Es la morada de un
jaguar que devora los corazones.
• Octavo nivel: Aquí el alma es por fin
liberada de su cuerpo, de toda
sensación y dolor.
• Noveno nivel: Es el recinto de la
muerte o del descanso eterno.
Chicunamictlan está regido por los
señores del inframundo:
Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl. Una
vez vencido el último obstáculo,
formado por una extensión de nueve
aguas, las almas alcanzan la paz
eterna.
LAS MORADAS FINALES
• Tonatiuhchan se ubica al oriente, es la “casa del sol”, aquí llegan los
guerreros muertos en combate y todos los que fueron sacrificados al culto
solar. Está cubierto con flores blancas, amarillas y rojas. Los guerreros y los
sacrificados se reúnen al amanecer para llevar al Sol por el camino del cielo
hasta que éste alcanza el cenit.
• Cinclaco se ubica al poniente y es
el lugar de la casa del maíz o el
lugar de las mujeres. A este lugar
van las mujeres que han muerto
dando a luz a su primer hijo, en la
creencia de que éste podría un
futuro guerrero, se entiende la labor
de parto como una gesta guerrera.
Son las famosas Cihuateteo,
encargadas de revelar a los
guerreros en el cenit y llevar al Sol
hasta el ocaso, donde entrará en
las regiones del inframundo.
• Tlalocan se ubica al sur, en este sitio se encuentran los que han muerto
ahogados, por un rayo, de hidropesía y lepra, debido a que estas
enfermedades están relacionadas con Tláloc.
• Tamoanchan es el lugar de nuestro origen, a este sitio van los que han
muerto siendo niños, aquí hay un árbol del cual mana leche para
alimentar a las almas antes de nacer. Estos niños pueden regresar a
completar su ciclo de vida y morir definitivamente.
EL PANTEÓN AZTECA
• Aquí mostramos los principales dioses del panteón náhuatl. Hay que
estudiar a fondo para entender bien la teología de los aztecas, ya que la
mayoría de los dioses son advocaciones diferentes de un mismo dios, un
dios dependiendo de la función que esté realizando toma cierta identidad.
• Centeotl: “Dios del maíz
seco”, según la madurez de la
mazorca se la llama con
diferentes advocaciones.
• Coatlicue: “La de la falda de serpientes”. Advocación antigua de Omecihuatl
que representa la tierra, la gestación, la fertilidad, la abundancia y el
alumbramiento. De ella brotan los remolinos de polvo y aire, como corazón
de la tierra, provoca los temblores y las grietas en la tierra.
• Coyolxauhqui: “La que se afeita a la
manera antigua” o “la del rostro
pintado con cascabeles”. Representa
a la Luna en el mito de
Huitzilopochtli, su hermano, es hija
de la Coatlicue. Muere todos los días
descuartizada por la Xiuhcoatl
“serpiente de fuego”, el arma de la
deidad solar. Su simbolismo lunar
incluye las aguas y la tierra, la
fertilidad, el nacimiento y la guerra
cósmica entre el Sol y la Luna, día y
noche.
• Chantico: “En el hogar” es la
diosa protectora del fogón del
hogar, es decir, de la vida familiar,
de la esposa, de la madre y ama
de casa. Como deidad del hogar y
de las instituciones e instintos
femeninos, participa en los ritos
relacionados con la predestinación
y la adivinación. Se le invoca
desde la construcción de una
vivienda.
• Huitzilopochtli: Otra deidad con
el mismo origen mítico-histórico
que Quetzalcóatl. Su mito empezó
con la peregrinación de los
aztecas. Huitzilon, es el sacerdote
que inicia la marcha desde el
norte hasta el altiplano, y después
de su muerte es deificado.
• Mayahuel: Es la diosa de la
planta del maguey y la
fertilidad. Protectora de los
úteros maduros que
regresan a la vida. Mayahuel
tiene muchos pechos para
alimentar a sus niños.
Mayahuel es la esposa de
Patecatl.
• Meztli: “La Luna”, es la
contraparte del Sol. Lleva un
caracol que está asociado a la
matriz y al nacimiento. Tiene sus
cuatro hermanas quienes
ayudan a las labores de parto y
desencadenan las pasiones
humanas. Al igual que a Meztli
se les representa con caracoles.
• Mictlantecuhtli y
Mictlancihuatl: “Señor y
señora del Mictla o de la
muerte”. Las segundas
manifestaciones de
Ometeotl, son los
antagonistas de la primera
pareja, los que quitan y
provocan la muerte.
• Ometeotl: “Dios de la dualidad”,
también llamado Moyocoyani, “El
que se creó a sí mismo”. Él se
pensó y se inventó para constituir
el principio y generar todo el que
existe. Fue la primera
manifestación divina, que dio
origen a todo.
• Ometecuhtli y Omecihuatl: “Señor y
señora de la dualidad”. Las primeras
manifestaciones de Ometeotl, la partición
de las energías, activa y pasiva, femenina y
masculina. Son los dioses creadores de
todo lo que existe.
• Opochtli: “El de la mano izquierda”. Dios
sagrado de los pescadores y los cazadores
de pájaros. Durante un periodo de la
historia azteca fue una deidad de
considerable importancia, ya que, por
generaciones, los aztecas habitaron en
pantanos y dependían de la comida diaria a
base de pescado de los lagos, y de pájaros
de los juncos.
• Quetzalcoatl: “Serpiente emplumada”, Quetzalcoatl es uno de los dioses
más complejos del panteón náhuatl, debido a que tiene varias advocaciones
y a que su figura permanece como un mito. No se sabe a ciencia cierta si
este numen existió, sin embargo, su influencia se dispersó por toda
Mesoamérica llegando a erigirse como el dios principal de estos pueblos,
por lo general se le considera el representante de lo material y lo espiritual.
Su figura combina los aspectos terrenales y celestiales, mezclando la
serpiente, un símbolo universal de fertilidad, movimiento y energías
telúricas, con el ave, mensajera e intermediaria de los hombres con los
dioses.
Estas son sus advocaciones:
Ce Acatl Topiltzin Quetzacóatl: es la representación humana de
Quetzalcóatl como sacerdote que cae en el pecado y que mediante la
penitencia se redime.
• Ehecatecuhtli o Ehecatl:
“Señor del viento”, está
representado con una máscara
de pico de ave. No sólo es la
representación del aire como tal,
sino también del soplo de vida,
del aliento divino que se
imprime en los seres para
dotarlos de movimiento.
Además, es también el aire que
separó el agua del cielo y de la
tierra.
• Tlahuizcalpantecuhtli:
“Señor de la casa de la
aurora”, es la
representación de Venus
en su aspecto matutino.
Simboliza la luz que rompe
con las tinieblas, la luz del
conocimiento o de la
iluminación espiritual.
• Xolotl: “Gemelo divino”, es la
representación de Venus en su
aspecto vespertino, y se muestra
en la forma de un perro. Es el alter
ego de Quetzalcóatl, representa la
lucha entre la razón y el instinto.
• Tlaloc y Chalchiuhtlicue: El
nombre correcto de Tlaloc es
Tlalloccantecuhtli “señor del lugar
donde brota el vino de la tierra”. La
traducción de Chalchiuhtlicue es “la
de la falda de jades”. Ambos son
númenes del agua en todas sus
formas, la lluvia, los ríos, las nubes
de tormenta, etc. Se entiende
también por “agua de vida” o vino,
la sangre que ofrendan los
hombres y los dioses, la sangre
que cae en gotas de los miembros
punzados con espinas de maguey.
• Tlaltecuhtli: “Señor de la Tierra”,
se le representa con la figura de
una rana de pelo encrespado,
enredado de alacranes, arañas y
bichos que simbolizan su conexión
con el inframundo. Tiene garras en
pies y manos, la boca inmensa y
abierta con colmillos o múltiples
bocas en las coyunturas, como
símbolo de su poder devorador. Sin
embargo, esta imagen no debe de
engañar, tras ella esconde la boca
que entrega la vida nuevamente al
mundo, la que le da vida a los
seres de la tierra.
• Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl:
“Señor y señora de nuestra carne
o del sustento”. son otras
advocaciones de Ometecuhtli y
Omecihuatl. Representan el
sustento diario, el aspecto humano
y paternal de los dioses como
proveedores del alimento en la
vida diaria, simbolizan el aspecto
bondadoso y fraternal de lo
espiritual.
• Xipe-Totec: “Nuestro señor
el desollado”. Su
característica más
importante es la de utilizar
sobre su cuerpo una piel
humana tomada de una
víctima sacrificada en su
nombre. Esta deidad está
relacionada con la primavera
y simboliza el renacimiento
evocado por el cambio de
piel.
• Xiuhtecuhtli: “Señor del
fuego y del tiempo”.
Advocación antigua de
Ometecuhtli, como el que
genera el calor, la vida, el
tiempo y la luz.
• Xochipilli: “Señor noble de las
flores”, en su casa es donde se
instruye a los poetas, músicos y
danzantes. Es dios de la primavera,
de las flores, del baile, del amor y
del verano. Se le representa
adornado con flores y mariposas.
• Xochiquetzal: “Flor preciosa”, es
patrona de los plateros, pintores,
tejedores de plumas y de las artes y
oficios. Ayuda en los temas del amor
y en lo sexual y pasional. Es numen
de la belleza y las flores, se le
representa como una bella joven,
decorado con flores y zarcillos de
oro. En las manos lleva manojos de
flores y su huipil y falda de color azul
tienen flores bordadas de todos
colores adornadas con plumas.
• Yacatecutli: Era el patrón de los
viajeros de la clase mercantil. Lo
adoraban colocando sus bastones
juntos y salpicando con un montón
de sangre sus narices y orejas. El
bastón del viajero era su símbolo, al
que se le hacía una oración y se le
ofrecían flores e incienso.
LEGADO AZTECA
AZTECAS LEGADO
• Escultura azteca
• Las piezas escultóricas mexicas se caracterizan por conservar el mismo
sentido de la proporción evidenciado en la arquitectura. Maestros en el
manejo de grandes y pequeñas proporciones, las piezas más pequeñas
exhiben la misma dignidad de las tallas más voluminosas que se hallaban
en los templos. Sobresale en la escultura mexica, una equilibrada combina-
ción entre realismo y simbolismo, de carácter monumental, pletórica en
figuras híbridas donde lo humano y lo animal se conjugan con singular
creatividad.
• Las grandes esculturas reproducen generalmente águilas, jaguares y
serpientes, pero sobre todo representaciones de los dioses. Igual que los
antiguos egipcios, pudieron mover gigantescas estatuas sin contar con
carros ni animales de tiro. La producción escultórica azteca revela una
curiosa relación entre realismo y simbolismo. Ejemplo de ello es la
representación de Coatlicue, diosa de la Tierra, donde el cuerpo de forma
humana se complementa con garras de águila como pies, y la falda
compuesta de serpientes entrelazadas. En el pecho luce un cráneo colgado
del cuello, a manera de collar. El rostro, finalmente, son dos cabezas de
serpiente viéndose una a la otra.
• Las Cabezas de piedra,
características de la cultura
olmeca, constituyen su legado
más destacado. Por lo general
predominan las formas
redondeadas, pero el rasgo
común es la monumentalidad de
su tamaño, alcanzando algunas
de ellas los 4 m de alto. Se
admite que representaban a
figuras divinas o a gobernantes.
También fueron utilizadas como
tronos en las regiones de La
Venta, San Lorenzo, Tres
Zapotes y Cobata.
LA PIEDRA DEL SOL
• Las esculturas aztecas se caracterizaban por la actitud feroz y severa de
los dioses tallados en piedra o en materiales volcánicos. La más famosa es
la Piedra del Sol, esculpida en una roca de basalto de olivino. Comenzó a
labrarse bajo el reinado de Axayacatl, en 1449, y se terminó tres décadas
más tarde. Sus medidas son asombrosas: 3,5 metros de diámetro y 24
toneladas de peso. En su centro se halla la imagen del Sol, con rostro feroz,
rodeado por los puntos cardinales y los cuatro soles o edades del mundo.
Además están esculpidos los veinte signos de los días junto con grandes
serpientes.
•
• La Piedra del Sol, exhibe un resumen del infinito universo azteca,
representando su cosmología y las edades del mundo. Esta pieza monolítica
tiene grabada sobre su superficie un resumen del conocimiento que de
astronomía y de la ciencia del tiempo habían alcanzado los Anahuacas en
miles de años. Además muestra en términos calendáricos, su percepción del
universo y la concepción del mundo, el cual dividieron en 5 grandes eras o
soles temporales. Cada era o sol llevó un nombre de la cuenta
del Tonalpohualli de acuerdo al día en que éste llegaba a su fin, así las
cuatro eras ya terminadas o completadas se nombraron con los nombres
de 4 Agua, 4 Lluvia, 4 Viento, 4 Jaguar, y finalmente la última era o Quinto
Sol lleva por nombre el de 4 Movimiento o "Nahui Ollin", nombre del día en
que terminará.
CALENDARIOS MEXICAS
• Los aztecas contaron con dos tipos de calendarios, que utilizaron tanto para
optimizar y sistematizar sus ciclos de producción económica como para
regular sus actividades religiosas. El calendario solar o civil, proporcionaba
las coordenadas de tiempo para realizar las siembras y las cosechas. El
calendario místico o sagrado, en cambio, era utilizado para realizar
predicciones, establecer horóscopos y señalar cuáles eran los días más
afortunados. El primero estaba dividido en 365 días, mientras que el
segundo en 260. Cada 52 años, estos dos ciclos diferentes se alinean,
causando que los aztecas llevaran a cabo el Festival del Fuego
Nuevo para evitar el desastre durante este evento, conocido
como Xiuhmolpilli, o "agrupación de años".
CALENDARIO CIVIL O SOLAR
• El año solar era la base del calendario civil mediante el cual los mexicas
determinaban la profusión de ceremonias y rituales relacionados con los
ciclos agrícolas. Asociaron los meses del año con sus principales
actividades económicas y sociales, y por lo general estaban determinadas
por las estaciones. El calendario estaba compuesto de 18 meses
llamados metztli de 20 días cada uno. Cinco días componían una semana y
de éstos, el quinto día, tianquiztli, era dedicado al mercado. El año se
completaba a 365 días con la adición de 5 días llamados nemontemi (días
vacíos), en estos días cesaba toda actividad normal, eran dedicados al
ayuno y la abstinencia.
• Meses del calendario azteca: El calendario solar marca y da nombre al
mes con la festividad o ceremonia que se lleva a cabo durante ese período.
En la siguiente tabla están explicitados el número, símbolo y nombre del
mes, con su significado, los dioses a quienes se dedica, y la fecha de la
ceremonia central.
CALENDARIO SAGRADO O MÍSTICO
• La disposición del calendario místico o sagrado azteca concebía un año
de 260 días, a cada uno de los cuales se asignaba una fecha por la
combinación de uno de los 20 signos de los días y un número de 1 a 13,
representado por puntos, de modo tal que era imposible confundir dos días
del ciclo anual. Por lo tanto, el almanaque estaba compuesto de 20
semanas de 13 días. Cada uno de estos días se dividía en 13 horas diurnas
y 9 nocturnas. El calendario sagrado, era especialmente importante por su
aplicación en las artes de la adivinación. De hecho, el destino de una
persona dependía de las buenas o malas cualidades que se le atribuían a la
fecha de nacimiento.
• La combinación de los dos calendarios, el solar y el sagrado, dio lugar al
calendario redondo de cincuenta y dos años. El tiempo y el destino de los
hombres y de la sociedad eran considerados cíclicos. Al final de cada
período de cincuenta y dos años renacían simbólicamente el tiempo y el
mundo, por lo que se celebraba la terrible "Ceremonia del Fuego Nuevo".
LITERATURA Y ESCRITURA
• Dado que no tenía un método efectivo de escritura, la literatura
azteca quedó limitada a la efímera producción oral. Esencialmente de
carácter pictográfica, hay sobradas evidencias de que estaba progresando
hacia la fonética silábica. Como carecían de alfabeto, la representación de
un animal o de un elemento u objeto podía combinarse con la de otros para
dar un tercer significado. Por ejemplo escribían el nombre de su capital,
Tenochtitlán, dibujando una piedra ("tena"), de la cual brotaba un cactus de
nopal ("notchli").
• Lo que hoy se conoce de la literatura azteca, en realidad, procede de los
textos en alfabeto latino que se escribieron a partir del siglo XVI. Por ellos se
sabe que conocieron la prosa, siendo los géneros más cultivados la historia
y los discursos educativos. La poesía no les fue ajena y tenía que ver con
las grandes celebraciones, ocasiones en las que se la declamaba
acompañada de música. De hecho, había un poema para cada ocasión: la
guerra; el culto a los dioses y el recuerdo de su historia; además, la poesía
expresaba los distintos estados de ánimo, como así también el erotismo.
MEDICINA
• En términos generales, puede afirmarse que se destacaron en medicina y
en el manejo curativo de las hierbas. Si bien la magia y la medicina estaban
muy relacionadas, bajo los ritos había conocimientos muy sólidos. De tal
manera, sus medicamentos eran eficaces, especialmente las infusiones y
fomentos. Las fracturas sufridas por los guerreros por el uso de las mazas
eran reducidas mediante el uso de clavos intraóseos.
• El baño daba origen a un ritual, en el que hombres y mujeres se bañaban
juntos. Por ese motivo los españoles prohibieron los baños de vapor.
Además, el contraste entre la higiene de aztecas y europeos era
extraordinario. El encendido de sahumerios de copal por parte de los
indígenas cuando estaban en presencia de los conquistadores fue atribuido
por algunos autores a que los aztecas creían ver en los españoles a dioses.
Por el contrario, otros creen que lo hacían pues no podían soportar el hedor
que desprendían los cuerpos de éstos, poco afectos a la higiene.
• Tanto hombres como mujeres practicaban la medicina. Las últimas, en espe-
cial, se dedicaban a los partos. También deben haber practicado la
odontología: se hallaron cráneos con deformaciones provocadas en los
dientes, así como implantes en ellos de piedras finas.
FARMACOPEA NATURAL
• Los aztecas poseían alrededor de mil doscientas plantas de uso medicinal.
Los curanderos y herboristas se abastecían en los mercados de las hierbas
curativas que otorgaba la naturaleza, cuya atenta observación les había
permitido conocer perfectamente las propiedades terapéuticas de las
plantas, los animales y los minerales, así como las enfermedades en que se
debían aplicar. La existencia en la región de gran cantidad de animales
sumamente agresivos, sumado al carácter mortífero del veneno, los obligó,
además, a elaborar remedios contra sus picaduras.
• Según un dicho popular azteca, había dos clases de serpientes: las buenas
y las malas. Para las mordeduras de serpiente aplicaban distintos antídotos
con éxito desigual. Los ungüentos y las pócimas no siempre sanaban al
atacado, pero podían por lo menos aliviar los efectos del envenenamiento. A
pesar de la peligrosidad de estos animales, los europeos se asombraron al
observar que las boas eran animales de compañía.
ASTRONOMÍA
• La astronomía, al menos en sus formas más incipientes, ya existía cuando
los aztecas llegaron al valle de México. Basada en la exactitud de las
mediciones, estaba estrechamente ligada al calendario. No obstante, lo que
resulta especialmente meritorio es que esta ciencia se desarrolló sin contar
con otros soportes que la experimentación. En efecto, los aztecas no
disponían de instrumentos ópticos ni de cálculo, por lo que la precisión de
sus datos se debía fundamentalmente a la observación paciente, ayudada
nada más que de líneas visuales. Aun así, los aztecas elaboraron el
calendario de 365,2420 días, más preciso que el europeo de Gregorio XIII,
de 365,2425 días.
SISTEMA NUMÉRICO
• El sistema numérico empleado por los aztecas era relativamente sencillo y
se fundamentaba en un registro vigesimal, indicando cantidades hasta
veinte con el número necesario de puntos. También empleaban una bandera
para indicar veinte, repitiéndola para representar cantidades hasta
cuatrocientas unidades. Un signo que representaba un abeto expresaba por
sí solo cuatrocientas unidades. Ocho mil unidades, o sea 20x20x20, se
indicaban por un costal debido al contenido casi incontable de granos de
cacao que podían caber en él.
• Representación
numeral azteca
LOS CÓDICES
• Los códices constituyen el testimonio más directo de la cultura mexica.
Narran la historia de sus dinastías, cultos religiosos y guerras. Estaban
elaborados en papel amate y piel de venado. Los códices se convirtieron en
emblemas de la cultura azteca, ya que develaron los elementos esenciales
de su sociedad y su desarrollo. Confeccionados como manuscritos
pictográficos, combinaban el dibujo con el texto en náhuatl. Se los clasifica
en prehispánicos y coloniales; los primeros fueron realizados sobre papel de
amate, piel de venado, tela de algodón y papel de maguey; los segundos, en
papel europeo, tela industrial y pergamino. Se conservan unos 500 códices,
la mayoría en México.
• La palabra códice proviene del latín (codex) y su significado está asociado
al libro manuscrito. Por lo general se le suele agregar un nombre referido al
lugar de su hallazgo, a su propietario (Códice Borgia) o a la autoridad que lo
encargó (Códice Mendoza). Las temáticas que abordan constituyen un
documento histórico, social y cultural único, que nos permite conocer
acontecimientos que van desde la migración originaria de los aztecas hasta
aspectos de su vida social y cotidiana.
FUENTES DE CONSULTA
• [Link]
dioses-aztecas/
• [Link]