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Dirección de Postgrado
Noviembre-2017
CONCEPCIÓN-CHILE
Universidad de Concepción
ii
A la memoria de mi madre
iii
Tabla de contenido
Resumen…………………………………………………………………......................vi.
Introducción…………………………………………………………………………1-14.
Crítica precedente……………………………………………………………..........15-20.
Marco teórico………………………………………………………………………21-74.
Capítulo I
Capítulo II
Negación del origen cholo de un modo ambiguo: un diálogo entre Raúl Salmón y
Jorge Icaza…………….………………………………………………………….120-131.
Capítulo III
Salmón……………………………………………………………………............144-157.
v
Capítulo IV
Conclusión………………………………………………………………………..191-195.
Anexos………………………………………………………………….................196-199.
Referencias……………………………………………………………………….200-211.
vi
Resumen
los años cincuenta a dos figuras, el cholo y la chola, las que desde el siglo XVI
aproximadamente han sido consideradas una contaminación del “mundo andino puro”.
Sus obras de teatro popular: Joven, rica y plebeya, Miss Ch’ijini, Hijo de Chola y La
Aquí el “uno” y el “otro” son dos caras que se mezclan: una vestimenta chola (las
polleras), un plato criollo (con tunta y chuño); un lenguaje cariñoso (aymara y español).
Sin embargo, uno de los protagonistas de estas obras, la hija o el hijo; buscan una
gracias al heredero piadoso (el que reúne sus dos ascendencias (aymara y español). De
esta forma, la dramaturgia de Salmón es parte del teatro popular, por cuanto es una
propuesta dramática que refiere la inclusión del el cholo y a su vez, apela al lector a
Introducción
dos figuras: el cholo y la chola, las que desde el siglo XVI han sido consideradas una
distorsión y una contaminación del “mundo andino puro”, cuestionadas por su posición
ambigua como descendientes del mundo indígena. Los personajes protagonistas no son
aceptados por las sociedades criollas de aquella época, ya que su madre es una chola.
Dicho conflicto está presente principalmente en las siguientes obras: Joven, rica y
marco del teatro popular, cuyo objetivo central es dar a conocer las desigualdades y
transformar dicha realidad. De esta forma, las obras del dramaturgo forman parte de una
estado “excluida del canon y ligada a una realidad histórica y a temáticas sociales de
1
Señala Raúl Bueno (1991) que el término literatura, tal como se lo ha venido utilizando, implica una serie
de cargas semánticas ocultadoras del trabajo que supone la escritura…La literatura, entonces, era
concebida como una categoría universal, del mismo rango que otros universales del idealismo, como la
verdad, la justicia o la belleza esenciales. Así la literatura existía (y aún existe para muchos) al margen de
contingencias y condicionamientos históricos e ideológicos. Y así la literatura permitió adscribir el proceso
creador a un orden cuasi-divino, en que los poetas podían ser entendidos como poseedores de
insondables facultades extraterrenas…las obras literarias son, pues, productos materiales y sociales. (24-
25-26)
2
sectores excluidos del poder” (24). Raúl Salmón reflexiona sobre la realidad boliviana de
De esta manera, la hipótesis que planteo en este trabajo es que las obras
birlocha de la esquina, Joven, rica y plebeya y Miss Ch’ijini; hacen visible el problema
hibridez. Esta presencia en los espacios urbanos de Bolivia a mediados del siglo XX; es
disidente para aquellos que rechazan la diferencia. En las obras de Salmón, las hijas y los
hijos de cholas tratan de buscar una identidad en la que se anulen los conflictos que
contradicciones. Por otra parte, la madre y el padre cholo, inmersos en esa contradicción,
tratan de configurar una identidad chola a través de distintas formas. La vestimenta chola
memoria cultural (lo que se evidencia en personajes reconocidos como los hermanos, los
vecinos y los amigos cholos). Igualmente, esta hibridez se revela en los espacios del
las paredes) y objetos criollos (alfombras que combinan con el tapiz de las sillas).
solución frente a estas contradicciones. Por ello, el apoyo solidario y el perdón serán una
constante para que los personajes hijos e hijas de chola retornen al hogar.
En este último proceso es donde estas propuestas dramáticas se acercan al teatro popular
3
y melodramático, apartándose así de los grupos literarios hegemónicos del periodo. Estas
obras dan cuenta de una identidad que, si bien coexiste con la del criollo, no acepta sus
identidad no asimilacionista.
presente en la novela El chulla Romero y Flores del escritor ecuatoriano Jorge Icaza.
Aquí el protagonismo está centrado en el cholo, aquél que está sujeto a constantes
tensiones con sus orígenes y que luego después de muchos desencuentros anuncia una
la chola y el cholo, los cuales son marginados por grupos elitistas. Para abordar esta
problemática propongo como primer capítulo el análisis del protagonismo de hijos e hijas
que desean ascender socialmente, lo que los lleva a una constante tensión con el criollo y
consigo mismos, ya que una de sus ascendencias es indígena. Por otra parte, la mirada
estará centrada en el protagonismo de la madre chola, la cual reúne a sus ancestros, dando
cuenta de una identidad híbrida. Para demostrar lo señalado me he apoyado en las obras
de Edmundo O´Gorman (2003), Tzvetan Todorov (2003), Antonio Cornejo Polar (1994),
Gunnar Mendoza (1992), Walter Mignolo (2005), Sonia Montecino (2010), Martín
Lienhard (2003), Mabel Moraña (2003). Todos ellos remiten al arribo de los
que estos actos de violencia se repiten a través de la historia, lo que demostraré en las
obras en análisis). Luego en las obras de Gunnar Mendoza (1992) Antonio Paredes
(1992), Alcides Arguedas (1937-1979), Franz Tamayo (1975), Irma Lorini (2006), Javier
construido la imagen del cholo desde la época de la conquista hasta la época moderna.
Finalmente recurro a los aportes teóricos de Conejo Polar (1994), Martín Lienhard
(2003), Ángel Rama (1982), Néstor García Canclini (2010), Roberto Fernández Retamar
(1997), Carlos Rincón (1978), Raúl Bueno (1991) y Sonia Montecino (2010), quienes
menos dos culturas. Será de importancia, además, analizar cómo estos escritores, que si
presentes en el mestizo, que son propios de sus procesos de adaptación en espacios que
son ajenos y adversos. De ahí que sus aportes son relevantes por cuanto dan cuenta de un
José María Arguedas, por ejemplo, dio protagonismo al mestizo, por cierto, después de
muchos desencuentros. Lo propio Ángel Rama cuando utiliza el concepto del “heredero
piadoso” (198). Lo que para nuestro estudio es aquel personaje cholo que trasplanta al
aquel que finalmente José María Arguedas propuso como protagonista en sus narrativas.
cholos que niegan a su madre; por ejemplo ante sus compañeras (Joven, rica y plebeya);
niegan la entrada de sus familiares cholos a espacios criollos (Joven, rica y plebeya e
Hijos de chola); asiente lo que dice el criollo y calla cuando éste lo ordena (Miss
Ch’ijini), hijas de chola que dejan las polleras (La birlocha de la esquina); y se cambian
el nombre (Joven, rica y plebeya, La birlocha de la esquina, Hijo de chola). Lo que estos
personajes anhelan es ser aceptados por el criollo, quien les exige anular el origen cholo.
Pese a ello, la madre chola, el vecino o el amigo se instalan recordando que una identidad
resistencia. Esta lucha que embisten los cholos, no es coincidente con lo que proponen los
grupos literarios homogenizadores de mediados del siglo XX. Por ello, propongo un
abigarrado; afín a su realidad, en palabras de Cornejo Polar (1994), “un sujeto que no es
capaz de configurar un yo que siempre sea el mismo” (20). Ahora bien, la propuesta
muchas veces aparentando lo que no son. Propuesta que se evidencia de forma similar en
la obra El chulla Romero y Flores (1958), del escritor ecuatoriano Jorge Icaza. De este
negación del origen cholo de parte de los hijos, lo cual les genera constantes
contradicciones y luego el modo de cómo estos hijos de chola aparentan o simulan para
pomposo (Richard, 1996). Para abordar este capítulo me apoyaré en las obras de Ricardo
Descalzi (1996), Renaud Richard (1996), Sonia Montecino (2010), Soruco Sologuren
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(2011), Alfredo Jérôme Stéphan (2011), Jacques Ranciêre (2010), Roberto Fernández
Retamar (1977), Karl Popper (1954), Martín Barbero (1987), Claudio Salinas (2010),
Mario T. Soria (1980) Antonio Cornejo Polar (1994), Néstor García Canclini (2010) y
Ahora bien, como ya lo he señalado, existen personajes cholos que hacen frente al
criollo recordando a cada instante que una identidad se construye en la mixtura; lo que
tercer capítulo revelar las acciones de personajes cholos (as) que inciden en aquellos que
reiteradamente da cuenta de desencuentros con otros y con ellos mismos. De este modo,
1992) a reconocer que pertenecen a un grupo colectivo cholo con memoria cultural. Esta
decirse que la propuesta de Salmón favorece una estética más cercana a la realidad
disidente, además; ya que lo cholo, “ya no es narrado desde lo que instaura el Estado, ni
es narrado desde la novela, ni del teatro selecto, ni referido desde periódicos [los que la
mayoría de las veces están al servicio de los grupos hegemónicos]” (Soruco, 2005:23).
En Salmón esta propuesta literaria es dada a conocer a través del teatro popular y el
presentadas a todo público); lo que, a su vez, marcó un precedente para las propuestas
escénicas posteriores. Ejemplo de ello son las obras de los dramaturgos Adolfo Mier,
Wilder Cervantes y Juan Barrera, quienes ponen en escena a personajes femeninos cholos
que luchan por subsistir en espacios, por cierto, inhóspitos (década de los años noventa y
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década del dos mil). En estas obras, las protagonistas cholas reciben el desmedro del otro
y ante ello dan cuenta de acciones solidarias y compasivas hacia quienes le rodean. De
protagonismo femenino piadoso; que apela a la unión chola, aunque para ello deba
Soruco Sologuren (2005) afirma respecto del teatro de Salmón que “el público
asistió (a ver las obras de Salmón) en forma masiva en los años 40 y siguió asistiendo en
los años 90 para presenciar obras de otros escritores que daban a conocer
representaciones de temática chola” (15). Una temática acorde a un público que estaba y
sigue estando conformado por aquellos que se reconocen en esta puesta en escena, cuyos
personajes que, al igual que ellos, son hijos de una chola: “un escenario frente a uno
mismo” (Soruco Sologuren, 2005: 6). Sus obras denuncian con el propósito de generar un
Desde este punto de vista, su dramaturgia es coherente a lo señalado por Jérôme Stéphan
emancipado donde plantea que éste “tiene como propósito enseñar a los espectadores, los
sociedad en la que está inserto” (15). Lo propio Pradenas (2006) señala que “el teatro
popular es un instrumento de lucha por el cual los aficionados están llamados a ocupar un
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rol protagónico tanto en la creación teatral como en la escena política” (333). Soruco
Sologuren (2005) confirma que la dramaturgia de Raúl Salmón está inserta dentro de lo
que se reconoce como teatro popular, ya que los hijos e hijas cholas, que figuran las
culturales, las que pone en escena la madre chola (al vestir pollera, al preparar platos
chola a través del arrepentimiento del hijo o hija. La puesta en escena, entonces,
pertenece al teatro popular, ya que se propone “una identidad chola que coexiste con
consolidación filial” (31). Ahora bien, este retorno al hogar ocurre de forma
señalado de forma explícita por el acotador. Las obras del dramaturgo se inscriben, pues,
filiales” (Brooks y Reguillo, 2000: 35). Se propicia de esta manera la historia colectiva
como una forma de mantener la identidad. El melodrama, según Martín Barbero (1987),
la cotidianeidad del otro” (23). De esta forma el melodrama se enlaza con lo popular, ya
que ambas envían a un grupo social común. James L. Smith (1973) plantea que el género
general, da cuenta de un final feliz” (5). La apelación a las emociones es una estrategia
para convencer al otro; de esta forma la madre o el padre cholo en las obras del
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dramaturgo boliviano Raúl Salmón tienen como objeto convencer al hijo pródigo o a la
hija pródiga que su felicidad reside en la convivencia con los suyos. Por otra parte, María
Nieves Rodríguez Ledezma (2012) propone que “el género melodramático da cuenta de
una situación inicial feliz que se ve interrumpida por actos de felonía” (22). La felonía en
las obras del dramaturgo es entendida como aquello que refiere a los hijos que traicionan
aprobando las conductas de aquél que aborrece lo cholo. Estas acciones, en especial de
los hijos e hijas cholas, son las que generan el quiebre en las obras de Salmón. Ahora
bien, debo agregar que las obras en estudio no presentan una situación inicial de
felicidad, ya que los hijos de chola manifiestan desde la primera escena conflictos con su
origen cholo. Otra característica del melodrama se relaciona con lo señalado por Peter
trata de la expresión” (56). Las obras de Salmón ponen en escena así, en forma especial, a
hijas e hijos de cholas, quienes muchas veces enmudecen ante la exclusión del criollo, lo
que a su vez conlleva situaciones climáticas. Los padres y madres cholas por su parte
resisten las negaciones de sus hijos. Finalmente, estos últimos se redimen gracias al
perdón de sus familias, acto de piedad que muchas veces sucede de forma melodramática
apoyo solidario de sus vecinos cholos. El desenlace, entonces, da cuenta de un final feliz
que armonizar lo ya dicho. Sucede así en el caso de las obras de Salmón: la identidad
chola que se caracteriza por su hibridez coexiste gracias a la alianza entre los cholos. En
coherencia a lo expuesto, trabajaré en este capítulo con Soruco Sologuren (2005), Jérôme
Stéphan (2011), Jacques Ranciêre (2010), Claudio Salinas Muñoz (2010), Peter Brooks
(1976), Rossana Reguillo (2002), Luis Pradenas (2006), Augusto Boal (2002), Jesús
Martín Barbero (1987), María Nieves Rodríguez (1994) y James L, Smith (1973). Cabe
un cuarto capítulo que refiere a un análisis aplicado a los espacios dramáticos, que se
convivencia con decorados criollos (alfombras que combinan con el tapiz de las sillas);
este abigarramiento genera tensión en aquellos personajes hijos de chola que al parecer
han aceptado los imperativos del criollo, problemática que está presente especialmente en
Mary (Joven, rica y plebeya), quien al volver a su hogar no soporta vivir “entre cholos”.
Y en el personaje Johnny (Hijo de chola), quien desea retirar del muro, la foto de la
madre chola, ya que no se condice con los tiempos modernos. El espacio y los objetos
más, el “espacio dramático (en el teatro) cumple una función similar a la del narrador”
intrínsecamente espacial” (McAuley, 2002:71). Esta analogía alude a que ambos, es decir,
respectivas obras; por otra parte, “el entorno espacial tiene que mantenerse separado de la
11
conciencia del espectador. Solo así se genera un escenario absoluto y, por ende,
dramático” (Szondi, 2011: 77). Por ello, con el objetivo de analizar el espacio en las
obras en estudio, trabajaré con Patrice Pavis en Diccionario del teatro. Dramaturgia,
Szondi en Teoría del drama moderno (1880-1950) Tentativa sobre lo trágico (2011);
Anne Surgers en Escenografías del teatro occidental (2005); José García Barrientos y su
texto Como se comenta una obra de teatro: ensayo de método (1992); Cristopher Balme
en Introducción a los estudios teatrales (2013); Julio Durán Cerda en El teatro chileno
moderno (1963) y María de Luz Hurtado en Dramaturgia chilena. 1890 - 1990. Autorías.
Textualidades. Historicidad (2011). Ahora bien, los textos consultados de Julio Durán y
María de Luz Hurtado analizan el espacio del conventillo, el que suele mostrar a sectores
que los personajes y el espectador debieran tomar conciencia de las injusticias sociales.
acción tiene lugar en un conventillo donde conviven personajes caracterizados por una
personajes como del espectador. Por ello podemos decir que el conventillo caracterizado
por el hacinamiento y la carencia se convierte en una fortaleza para los cholos, ya que al
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convivir de manera tan cercana se reconocen en sus aflicciones, lo que los hace resistir
ante el criollo.
estos son la salita del padre cholo y la salita de la madre chola, que se caracterizan por su
“lujo” donde lo cholo está excluido). No obstante, es aquí donde la madre adquiere
la elite letrada; de este modo presenta un discurso crítico marginal2, lo que a su vez es
contrario a los discursos ideológicos hegemónicos. Por ello, sus obras serán consideradas
por la elite letrada, “vulgares y groseras” (Soruco Sologuren, 2005). De esta forma
que valora su puesta en escena y que lo reconocen como aquel que marca un precedente
en el marco de lo que en ese entonces, era la futura dramaturgia, ejemplo de ello, Juan
Barrera, Adolfo Mier y Wilder Cervantes; quienes hasta hoy ponen en escena al cholo y
2
Juan Villegas en su obra Para un modelo de historia del teatro plantea que el discurso crítico hegemónico
ha tendido a privilegiar los textos teatrales que, de una manera u otra, coinciden o son ideológicamente
funcionales a la proclamación de la validez de sus propios códigos ideológicos, culturales o estéticos. Lo
cual ha dado origen a la marginación o subyugación de discursos teatrales o discrepantes; estos vendrían
a ser todas aquellas manifestaciones teatrales que no coinciden con los códigos estéticos e ideológicos de
los emisores del discurso crítico hegemónico…el discurso crítico marginal, es el tipo de discurso que,
coexistiendo con los discursos hegemónicos, se ve considerado por éstos con menos valor, carente de
relevancia, o no legitimado, dentro de la conflictividad de sistemas culturales en un momento
histórico(1997:11-12-109).
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sus conflictos, revelando como toda obra popular y melodramática, una realidad histórica
Para abordar esta crítica que solo advierte aspectos negativos de su dramaturgia,
haré referencia a los críticos Rivadeneira (1999) y Suárez Rodillo (1976), quienes
condice con lo impuesto por la elite letrada, es decir al mestizo acriollado. Oscar Muñoz
Cadima en Teatro boliviano contemporáneo señala que Salmón toma todo lo decadente y
con ello pretende conmover a un público, por lo que solo lleva al escenario a personajes
que pueden ser categorizados, de este modo el teatro popular no es más que una versión
vulgar del arte. Estos críticos plantean que las obras de teatro popular del dramaturgo no
podrían ser consideradas literatura; no obstante, Soruco Sologuren (2011) señala que
“para abordar el presente boliviano frente a este recorrido sobre “lo cholo”, es necesario
profundizar el fenómeno del “teatro popular” de Raúl Salmón” (200). El teatro popular
propuesto por Salmón devela una verdad silenciada, lo que vivió el cholo y la chola a
Salmón en sus obras, existe un público y una crítica literaria que lo valora, ya que el
dramaturgo resiste los embates de la elite letrada y emerge como un vocero de lo cholo.
desencuentro entre una crítica letrada que lo desprecia y un público que -pese a ella o más
bien ignorándola- acude año tras año a sus representaciones” (211). Por ello, haré
referencia además a otros críticos que valoran la obra de Salmón como Mario T. Soria y
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hija pródiga (2005) y La ciudad de los cholos. Mestizaje y colonialidad en Bolivia siglos
Candia en La chola boliviana (1992). Todos ellos refieren a Salmón como aquel que tuvo
una especial sensibilidad al escribir sobre un grupo marginado; reconocen de igual modo
que sus propuestas literarias no hayan estado dirigidas a una sociedad pudiente, sino a la
construcción de un teatro para todos. Las obras de Salmón perturban el orden pactado
entre los grupos de poder político y la elite letrada de mediados del siglo XX, pues
permite que se hagan audibles las voces que otros intentan enmudecer dentro del marco
Critica precedente
Las obras de Raúl Salmón, especialmente las obras en estudio no fueron bien
recepcionadas por la crítica hegemónica de mediados del siglo XX, ya que reconocen en
ellas una temática que no es común a sus intereses (ceder el liderazgo político,
económico y social al criollo). Por ello, los críticos de esa época, entre ellos: Rivadeneira
(1999) y Suárez Rodillo (1976) vieron en las obras de Salmón un “error” que no le
permitió ocupar un espacio en las antologías del “teatro nacional”. Soruco Sologuren
(2005) señala, “el círculo letrado de la época manifestó un profundo desprecio por él,
(espacio otorgado al criollo) y que posea autonomía económica; pero lo es también que
desventajas del pueblo, Salmón atrajo al público: presentó siempre a sala llena por
todo el país. El precio que se pagó fue la vulgarización del arte” (14)
de masificación (lo que por lo demás es propio del teatro popular). La afirmación “el
precio que se pagó” da a entender una derrota. De este modo, hablará de Salmón como el
atraer al público, “estas piezas expositoras de taras sociales son dramones y melodramas
Por su parte, el mismo Salmón advierte: “para la época de los estrenos de las
obras (1944-1949), resultaron una ofensa o sacrilegio, para una comunidad conservadora
empeñada en ocultar ciertas verdades que a esa altura del tiempo ya no podían
minimizarse.” (34). Salmón pone en escena una identidad que resiste y no una identidad
con los intereses de la elite letrada. Así, lo advierte Soruco Sologuren (2005), “a
mediados del siglo XX, se puede reconocer y estudiar obras literarias indigenistas y hasta
señalando: “la producción teatral decae visiblemente en este periodo… Raúl Salmón, que
comenzó con las piezas arrabaleras Condehuyo y La escuela de pillos, mejora en el drama
histórico” (337). El crítico no destaca la etapa social del teatro de Salmón, menos sus
obras de temática chola. En cambio, a Antonio Díaz Villamil, autor de La niña de sus
ojos, le concede tres páginas de crítica, destacando los aspectos positivos de una novela
que propone el proyecto del mestizo letrado lo que es acorde a las ideas implantadas por
[La niña de sus ojos] abre un horizonte de esperanza y redención, [aquí]la hija de
chola que no pudo aristocratizarse se entrega al gran ideal de instruir a los
indígenas. [así esta obra se destaca sobre otras]en contenido humano, en fervor
idealista por el porvenir de las mayorías, en el relato cálido y verídico del vivir
mestizo. (307)
De esta manera podemos decir que Diez de Medina favorece una propuesta
acorde con los intereses políticos del criollo de aquella época, esto es un protagonismo
17
cholo en las afueras de la ciudad, que se acriolla y además se dedica a transformar a los
indígenas.
anotada (1979), reúne en una antología las obras representativas del teatro popular de
Hispanoamérica de mediados del siglo XX. Sin embargo, no incluye a Raúl Salmón.
Vemos que la dramaturgia de Salmón no formó parte del canon literario de la época, el
que estaba conformado por obras que recreaban los arquetipos de héroes europeos para
un público selecto y occidentalizado o bien obras que referían a los indígenas. Sologuren
(2005) señala: “este desencuentro entre intelectuales y audiencia se debe a que el modelo
según el cual se define lo que es teatro y estética, es Europa” (16). Así, existe una
Ahora, ¿por qué existe una invisibilización del cholo en la narrativa nacional? La
respuesta es certera: porque el cholo representa una amenaza al liderazgo criollo. Por
ello, la literatura que surge en las primeras décadas del siglo XX definirá al mestizo de
forma segmentada. Por su parte Salmón, “desdibuja la dicotomía colonial (criollo) versus
chola coexisten. De este modo el liderazgo político, económico y social del criollo se ve
aminorado.
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Salmón y analiza sus distintas etapas de escritura, entre ellas: teatro social de protesta,
fue duramente criticada por la elite letrada y la alta sociedad, ya que veían en esta puesta
primera etapa (teatro social), ya que pone en escena problemas de la sociedad boliviana
evidenciando una especial habilidad para “hacer visible lo cholo”. El dramaturgo tuvo la
social de mediados del siglo XX. De igual forma poner en escena vicisitudes y conflictos,
por una parte, de las madres y padres cholos; y por otra parte, las hijas e hijos de chola
que al verse invisibilizados por su ascendencia indígena, buscan ser lo que no son.
Salmón, no solo llevó sus obras a un escenario, sino además a un medio masivo
importante para la época como la radio. A partir del año 1962 sus obras fueron
transmitidas a través de este medio que se “hizo tan necesario como el pan, para un
19
oyente más consciente de su ser, de sus angustias y sus desdichas. Un pueblo humilde,
muchos de ellos semialfabetos, embarazado de protesta social” (Soria, 1980: 69). Tal vez
su popularidad lo llevó a ser elegido alcalde, asunto que ha sido planteado recientemente.
además señala que “en virtud de su prestigio, ocupó el cargo de Alcalde de la Paz de1979
nombre” (5). Raúl Salmón fue Alcalde de La Paz en los años 1979-1982 y 1988 y “se
Antonio Paredes Candia (2006), señala que Salmón, no buscó ser reconocido por
la elite letrada, por ello es voz de protesta de aquellos que fueron acallados por una
Salmón escribe sobre la chola, aquella que no podía entrar a ciertos locales
públicos que se los conceptualizaba de primera clase, sólo por vestir polleras y
manta. Escribe sobre la chola auténtica en el bien y el mal, el ser humano que no
es mejor ni peor que otro de cualquier latitud. (Paredes, 2006, 500)
análisis de sus obras y que solo emite juicios superficiales, entre ellos: que “Salmón
3
Revista Municipal de culturas, en la cual reconocen a Raúl Salmón como aquel que impactó con su
radioteatro (http:/[Link]/doc(31126197/Jiwaki-mayo-2010)
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estereotipa a sus personajes”. Por otra parte, existe una crítica que valora sus obras
propias del teatro popular, en las que se destaca una identidad chola híbrida y en
constante cambio.
intereses hegemónicos de la elite letrada que destaca el teatro de temática criolla, de igual
deben subsistir y resistir la descalificación. Y, por otra parte, hijas e hijos que, tras
Marco Teórico
Negación de la otredad
como aquel día en que los españoles arribaron. Esta fábula contiene dos conceptos que no
espacio que existe a partir del nombre otorgado. Ahora, bien sabemos que este periodo
choque entre dos culturas antagónicas; sabemos, además, que una de ellas tuvo que
contagio” (los protestantes)” (50). Lo indiscutible es que en ambos casos “se niega la
identidad del otro; ya sea en el plano de la existencia, como en el caso de los católicos, ya
sea en el de los valores, como sucede con los protestantes, y es un poco irrisorio buscar
cuál de los partidos es campeón en la vía de la destrucción del otro” (Todorov, 2003:202).
alteridad, lo que no se condice con su innegable egocentrismo, de ahí que tratarán de que
las identidades “halladas” sean a su propia semejanza. Antonio Cornejo Polar en Escribir
discusión “la condición humana” de los naturales de las Indias; cuando debatieron en
22
obra La invención de América (2003), aquí plantea que el arribo del conquistador implicó
traer desde el occidente todo aquello que recreara su viejo mundo, arrasando de paso todo
relación con el otro, basándose en la idea que, “los seres “hallados” no tenían
exterminio y quedar exentos de toda culpa, ya que, según sus creencias religiosas, ciertos
estuvieron abocados a reducir a sus habitantes, dominar y usurpar sus riquezas, sino
además a procrear hijos sin padre; hecho que denuncia Gunnar Mendoza (1992):
De este modo, la ambición del conquistador va más allá de bienes materiales, pues
implica además imponer su supremacía. Esta postura avasalladora advertida por Todorov,
O´ Gorman, Cornejo Polar y Gunnar Mendoza implicó que el colonizado se sintiera frágil
ante el mundo circundante. Según Cornejo Polar (1994), “se destrozaba al sujeto y
pervertía todas las relaciones (consigo mismo, con los nuevos señores, con los dioses, con
el destino y sus deseos) que lo configuran como tal” (19). Los actos de violencia del
23
conquistador, los que se traducen en anular sus creencias, desmoronar sus concepciones
idea de América latina la herida colonial y la opción decolonial (2005), sostiene que el
que “ellos ni siquiera existían como pueblo, lo que a su vez incrementó sus estados de
fragilidad, de esta forma se dio pie a una colonización sin freno” (28).
señala que el inicio de la cultura mestiza latinoamericana estaría dado por “un choque
entre dos pueblos que al mezclarse formaron uno nuevo” (2010: 48). El concepto choque
quien debe despojarse de todo lo que tiene y luego aprender abruptamente lo impuesto
El concepto cultura sirvió a los europeos para la creación de una unidad nacional.
Las lenguas nacionales, las literaturas nacionales, las banderas y los himnos
nacionales eran todos ellos manifestaciones de una “cultura nacional”. La
“cultura” se utilizó como instrumento para nombrar e instituir la homogeneidad
del Estado-nación… la cultura también fue útil para el propósito colonial de
nombrar y definir a las culturas foráneas como aquellas inferiores. (22)
resto del mundo podía tener cultura, pero no civilización, ya que éste es un concepto que
nace con ellos. Nuevamente la evidencia de un total egocentrismo, por cierto, que los
24
facultó a declarar que “antes de su llegada el continente estaba habitado por seres de
menos valor o bien debían ser merecidamente borrados de la memoria” (O’ Gorman,
Es por ello que la época de la conquista es, sin duda, el periodo que marca un
artística tenía cabida: la oralidad, los códices, los kipus y otros. Luego, con la llegada del
Lienhard, en su texto La voz y su huella (2003), sostiene: “el primer contacto entre
autóctonos y españoles no facilitó ningún diálogo [tampoco hubo escritura]... Sólo una
idea de parte de los colonizados hacia los colonizadores: “un género de jente no oyda ni
vista en nuestras nasciones”. (97). Los conquistadores, por su parte, descubren grupos de
sociedades que catalogaron como “bárbaros idólatras” y, de una u otra forma, buscaron
implantó su primacía; sino además aminoró la tradición oral existente. De esta forma,
solo se validó la escritura, por cierto, un modo de expresión extraño para el conquistado,
Así, la conquista del occidental se puede entender como los actos más aberrantes
afectuosamente. Al respecto, Cornejo Polar (1994) plantea que “el triunfo inicial de la
letra en los Andes es la primera derrota de la voz” (48). No obstante, ante la falta de
en la escritura (Polar, 1994). Lo que nos lleva a entender que la conservación del arte es
embargo, estos ejercicios escriturales no solo serán practicados por aquellos venidos de
occidente, sino también por aquellos que habitan en el espacio “hallado”. Así, tendrán la
tarea de unir la memoria de sus ancestros con la escritura alfabética de un modo singular,
esto es mezclándola con su lengua originaria (Lienhard, 2003). Esta producción literaria
distinta, no será bien vista por la elite letrada presente especialmente en el territorio
con lo instaurado por el occidental, ya que para estos últimos la literatura debe estar
centrada en su voz. Cornejo Polar (1994) señala, “aquel que es capaz de emplear la letra
altera sustancialmente el orden y los límites del espacio letrado de las naciones andinas”
(50). Esta nueva literatura heterogénea que surge en América andina, por cierto
26
consideraba una fuente válida de producción literaria, “las prácticas literarias que surgen
en los márgenes, abiertas hacia las culturas orales marginadas, de la cultura escrita, se
populares” (Lienhard, 2003:96). Por ello los grupos literarios hegemónicos tratarán de
preestablecido por ellos. Lo que a su vez nos lleva a comprender que la literatura
Este modo de expresión implica una tarea del todo difícil, ya que deberán resistir
los embates de los colonizadores, los que no aceptarán de ningún modo que la narrativa
de menos valor.
27
indígena (aquellos a quienes se les impuso la escritura), querrán aprender esta nueva
forma de comunicarse ajena a sus tradiciones orales, pero indispensable en su intento por
Este nuevo modo de expresión literaria refiere a una mixtura, por ejemplo: “los
inédita el aporte europeo e indígena” (Polar, 1994: 78). Esta nueva forma de escribir da
cuenta:
un tejido escritural que deja de ser una unidad tersa y sellada, para ser pensado
como una red inextricable de relaciones con lo histórico y cultural, lo que se lee
no es solamente lo lingüístico, sino que el denso tramado de signos de distintos
órdenes, en que lo social es parte esencial de esta totalidad porosa. (Cornejo
Polar, 1994:78)
construirse, según Cornejo Polar (1994), “con los restos de la identidad antes de la
sujeto surgido en este contexto se reconoce por su alteridad, la cual se caracteriza por su
hibridez y mutabilidad,
cuenta de sus antepasados, sino de su realidad social muchas veces basada en la injusticia
indígenas y occidentales.
alegoría de un mestizaje chileno señala que “algunos autores como Pedro Morandé,
Octavio Paz y Jorge Guzmán, entre otros, encaminan sus reflexiones hacia la aseveración
de que somos una cultura ritual cuyo nudo fundacional es el mestizaje acaecido durante la
“la conjunción de las culturas indígenas- y en muchos casos negras-con las europeas
2010: 45).
Ahora bien, buscar el origen del mestizaje es complejo, pero es interesante señalar
que el arte barroco sería un modo de referir al mestizaje, “otros autores han precisado que
(Montecino, 2010:46). Por otra parte, bien sabemos que la cultura barroca da cuenta de
un periodo que tiene sus raíces en Europa, no obstante “será en Latinoamericana donde se
puede reconocer como una cultura mestiza, barroca y ritual; es pensarla como una
complejas combinaciones que torna, muchas veces, difícil definir su rostro” (Montecino,
2010:47). Podemos agregar que escribir sobre el mestizaje resulta entreverado cuando se
debe considerar que se construye en las memorias de sus antepasados y además son
Tiene que ver con las diferencias. Con el otro. Con lo desconocido. También con
los miedos. Con las “fobias”. Articular una identidad implica necesaria e
imperativamente hacer referencia a la alteridad, aunque sea por omisión. La
identidad funciona por alteridad. Tengo identidad en tanto me diferencio de otros.
(Neira: 2010: 1)
Una identidad que reúne sus orígenes, lo que da cuenta de las diferencias
existentes entre ambos y a su vez de los vínculos que les son inherentes. Una identidad
Paz (2007), “la costumbre de comer el 2 de noviembre panes y dulces que fingen huesos
(41). Lo propio señala José María Arguedas “yo no soy un aculturado; yo soy un peruano
en quechua” (citado por Valdés: 8) (2005: 45). Una identidad latinoamericana que ha
con deconstruir, sino que hay que aprender desde categorías que puedan dar cuenta de la
ahora no solo envía a una ascendencia (la occidental), sino a las dos (indígena y
vivencias de sectores sociales a los cuales se les mantuvo en silencio y ante lo cual
emergen. De este modo la producción literaria da cuenta de una textura escritural diversa
imposible homogeneidad plantea que Cornejo Polar manifestó un constante afán por dar a
modernidad plantea que una identidad no puede definirse, ya que es parte de un proceso
en contante cambio
procesos de hibridación que han estado presentes desde que comenzaron los
intercambios entre sociedades; sin embargo, en la década final del siglo XX
(época moderna), se extiende el análisis de hibridaciones a procesos culturales,
especialmente la literatura. En ella, veremos la fusión muchas veces presente en
los sectores populares de ascendencia indígena que emigraron del campo a la
ciudad. Estos se vieron en la necesidad de pactar con la sociedad urbana. (17)
de sus ascendencias, lo que la hace mutable. Una identidad híbrida que se gesta en
la vez de difícil comprensión, lo que muchas veces surge cuando se desea definirla o
encasillarla
Ahora bien, lo cierto es que la elite letrada en la época colonial no acepta esta
oficiales que dieran cuenta de la alteridad, así lo advierte Mignolo (2005), “idea
planteada por los conquistadores sobre América al llegar en 1492, periodo en el cual,
América no figuraba en ningún mapa” (28). Al parecer el hecho de que los conquistados
De acuerdo a esta premisa, podemos entender por qué la elite letrada refiere a una
identidades heterogéneas, esto no es asumido por los grupos de poder letrado, porque en
literatura en bloque” (159). La marca colonial impone que la literatura sea delimitada
bajo sus intereses, por ello el protagonismo de la creación literaria debe estar centrado en
que dan voz a dos ascendencias. Al respecto, Antonio Cornejo Polar (1994), señala que el
Esta relación entre la nube y el mestizaje nos envía a la idea de una alteridad
latinoamericana en constante mutabilidad a través del tiempo, lo que bien explica Neira,
Valdés, Paz, J.M. Arguedas, Cornejo Polar, López Maguiña y García Canclini. En este
tratando de definirla y de categorizarla; imponiendo conceptos que son válidos solo desde
la voz del dominador. Ejemplo de ello es el modo de definir cultura, un concepto que
“sirvió a los occidentales para aminorar las culturas foráneas” (Mignolo, 2005). A modo
de resumen, este afán de clasificación está sujeto a intereses de grupos de poder, los que
cambios.
Identidad cultural
Pero ¿qué se entiende por identidad cultural? Este concepto es tratado en diversos
artículos y en cada uno de ellos es común encontrar las referencias de escritores que
concepto de identidad dice relación con nosotros mismos, “en función o en comparación
con otros que no son como nosotros […], que no tienen ni las mismas costumbres,
34
de lo que piensa acerca de sí mismo, requiere del reconocimiento del otro; por ello se
dice que la identidad "emerge y se reafirma en la medida en que se confronta con otras
(1996) que “la identidad no es una esencia, no existe por sí misma; sino por el contrario,
la identidad es un proceso social complejo, que sólo cobra existencia y se verifica a través
de la interacción” (271).
conjunto de rasgos culturales; lo que a su vez está en constante cambio. José Tappan
Merino señala que el concepto identidad es “un efecto de la cultura. La identidad son las
raíces que dan un sustento y sentido de pertenencia, pero ello debe existir en una tierra,
donde se fijen esas raíces y una sustancia que la nutra, y eso es la cultura” (1992: 88). Por
ello son conceptos que van enlazados. De ahí que la identidad implica un "proceso de
(Castells, 1999:28).
La identidad no es estática sino dinámica. Por ello se dice que "las identidades
identidad presentan ritmos de cambio disímiles. Por tanto, no se encuentran dadas de una
identificación" (1991:31).
de las cuales los sujetos van apropiándose del sistema simbólico-cultural en donde se
establecen los requisitos para formar parte del grupo, los criterios para reconocerse y ser
mantienen los sujetos entre sí, a través de las cuales van delimitando lo propio en
ambiguo.
36
ellos: José Aguado, Manuel Castells, Gilberto Giménez, Jürgen Habermas, Hugo
Mansilla, José Tapan, Andrés Piqueras, Paris, Castellón y Araos, José Manuel Valenzuela
e Ignacio González Varas. En cada uno de ellos está presente la idea de una identidad en
divergente a lo instalado desde la llegada del occidental hasta nuestros días, ya que su
afán es negar la otredad; en palabras de Todorov (2005), “se niega la existencia de una
sustancia humana realmente otra” (50). Negación, por cierto, hallada en aquellos grupos
narrativa en américa latina (1982), plantea “que las letras latinoamericanas nunca se
resignaron a sus orígenes y nunca se reconciliaron con su pasado ibérico” (11). Sin
sensibilidad fijando la mirada en grupos sociales que hasta entonces habían sido
marginados.
Bien sabemos que escribir sobre una identidad entreverada resulta complejo dado
mantuvo en los inicios de sus producciones literarias una visión dicotómica con
respecto a los indios y los mistis, estos últimos aparecen en sus cuentos siempre
al servicio de los señores y son figuras esquemáticas, meramente ancilares del
poder… Sin embargo, se necesitaba mucha comprensión para entender la
situación social del mestizo, su vivir en una tierra de todos los demás, pero no
suya. Lo que le obligaba a desarrollar condiciones adaptables a ambientes
hostiles… De ahí el papel protagónico que en su literatura fue conquistando,
progresivamente, un determinado tipo de mestizo: aquel que podríamos llamar el
heredero piadoso (en oposición al renegado), el que transporta a sus padres (el
conquistador y el conquistado) desde un universo a otro cumpliendo dentro de sí
las trasmutaciones necesarias para permitirles la supervivencia. (Rama, 1982:198
y 201)
hibridez, considerando, por ejemplo, los cambios en su idioma quechua, así “[lo]defendió
Ángel Rama señala además que José María Arguedas tuvo la sensibilidad al escribir sobre
una identidad que surge y se forma en la mezcla de dos o más memorias ancestrales,
En síntesis, vemos que existe una valoración de parte de Ángel Rama con respecto
a la producción literaria de José María Arguedas, por cuanto reivindica las identidades
grupos hegemónicos que han sido categóricos en la negación del pasado prehispánico o,
por otro lado, han idealizado el pasado ibérico. Lo propio sucede en la propuesta literaria
de Jorge Icaza, escritor ecuatoriano, quien en su obra El chulla Romero y Flores propone
alta sociedad, sin embargo, uno de sus orígenes no es valorado por el otro que solo
reconoce la ascendencia española. Por ello, el protagonista exalta sus apellidos paternos,
ya que en ellos está la “preeminencia española.” Sin embargo, esta negación de su madre
entender que su identidad se sustenta en la mezcla: indio y español. Jorge Icaza escribe
Podemos decir que los escritores José María Arguedas y Jorge Icaza dan cuenta de
resultan más cercanas a una realidad histórica. Por otra parte, es necesario agregar que la
producción literaria de estos escritores es discrepante con lo propuesto por los grupos
(1998), “como proceso lineal que diera una síntesis armónica y no conflictiva” (86).
Según Ángel Rama, en Transculturación narrativa en América latina (1982), “el mestizo
homogéneo y no sentirse excluido por grupos de poder (81). Por ello podemos señalar
que surgen estrategias de parte de los grupos literarios hegemónicos. Por ejemplo, dar
embargo, solo fue con el fin de resaltar su conversión, lo que implícitamente era
conforme a los intereses de grupos elitistas para mantener el poder. En palabras de Rama,
incluyendo a los remanentes indígenas a quienes exalta, pero a quienes propone una
económicos imperantes en una realidad histórica, “[estos] pueden exigir que el arte, en
este caso la literatura, haga referencia a un solo modelo, ya que en esa homogeneidad se
estrategias, entre ellas, referir al mestizo que acepta aculturarse o bien, a temas
idealismo, la verdad, la justicia o la belleza esenciales” (24). Una suerte de artimaña para
impuesto desde intereses mezquinos; por otra parte, valora a aquellos escritores que
verdaderamente están comprometidos con su historia, aquellos que optan por una
propuesta literaria que refiere a las demandas de sectores populares. Una propuesta
Fernández Retamar realza a aquellos escritores que proponen una escritura que
revela problemas sociales que muchas veces son ocultados dado intereses de parte de
grupos que lideran en lo político y en lo económico. De igual forma existe una valoración
de aquellas propuestas literarias que tienen como objetivo generar conciencia en el lector
y así transformar la sociedad en la que está inserto. Lo que a su vez es coherente con los
creyendo que las obras literarias son solo medios de esparcimiento y no además
signos iluminadores de la realidad?)...olvidan también nuestros críticos que las
obras literarias, aunque de efectos no predecibles con certeza, suelen tener un
formidable impacto en el curso de los hechos sociales, al extremo de variar
sensiblemente, en no pocos casos, la historia de naciones y países (1991: 85-86).
alejan de una realidad histórica, muchas veces opresoras; acusa de igual forma aquellas
propuestas literarias que solo han estado abocadas a entretener al lector. Por otra parte,
valora, así como lo han señalado Cornejo Polar (1994) y Fernández Retamar (1997),
aquellas producciones que denuncian las innumerables injusticias que datan a través del
tiempo. De igual modo, exalta las producciones literarias que pueden generar un cambio
en las primeras décadas de 1900 fue liderado por escritores que emigraron y se instalaron
Rama aprecia el aporte de estos escritores, ya que sus propuestas literarias son
más acotadas con respecto a lo que sucede a su alrededor. No obstante, los insta a escribir
de forma más precisa sobre las desigualdades sociales. Carlos Rincón en su texto El
Latinoamericana señala que la literatura debe ocuparse de las necesidades de los que han
sido marginados:
estar dedicadas a establecer una nueva relación con el lector. Al respecto, Raúl Bueno
(1991) propone que: “la literatura debe dar cuenta de problemas sociales e incluso
generar cambios en la sociedad, aunque esto genere molestias en aquellos que pretenden
que la literatura sea ajena a una realidad social” (85). De esta manera, la literatura no
debería referir solo a temas universales como lo denuncia Raúl Bueno, sino dar cuenta
hemos señalado con Fernández Retamar que la novela se ha considerado un género que a
través del tiempo ha sabido denunciar lo injusto. Pero ¿qué ocurre en otros ámbitos de la
literatura? Para comenzar apuntamos lo que refiere Juan Villegas (1997) en su texto Para
un modelo de historia del teatro en cuanto a la necesidad de renovar los estudios sobre la
historia del teatro. Lo que también puede ser aplicado a la historia de la narrativa, en el
mundo hispánico, ya que muchas veces este género ha sido ordenado y clasificado de
una de las principales fuentes de comunicación, de ahí que los discursos literarios
hegemónicos privilegian los textos teatrales acordes a sus fines políticos. Por ello, el
teatro que refiere a los sectores marginados se considera un discurso teatral disidente, lo
que como ya sabemos tiene que ver con develar una sociedad discriminadora. Al respecto
El campo del teatro es, ciertamente, uno de aquellos en donde mejor puede
apreciarse el cambio actual de la noción de literatura que tiene lugar en
Latinoamérica. Así, en los años cincuenta -e inclusive de comienzo de los
sesenta; se presentan temáticas que están directamente ligadas a nuevas e inéditas
situaciones de lucha de clases. (92)
El escritor destaca el teatro, pero por sobre todo aquel que surge en los años
(1991), Cornejo Polar (1994), con respecto a una producción literaria ligada a una
realidad social, que denuncie las opresiones y dé cuenta de las injusticias. Augusto Boal
(2009) plantea, por su parte, que el teatro debe dar a conocer un mundo más justo e
igualitario:
Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo
es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos
entrando en escena, en el escenario y en la vida. Asistan al espectáculo que va a
comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos
y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no
puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida! Actores somos todos nosotros,
el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma! (22).
44
Las reflexiones de Augusto Boal son concordantes con lo que señala Carlos
Rincón, ya que ambos aluden a una propuesta teatral social, traducida en generar cambios
en la sociedad, la que muchas veces opera bajo premisas opresoras. Augusto Boal en
Juego para actores y no actores explica a través de un ejemplo testimonial todo lo que el
teatro engloba:
Así, el teatro es visto como aquel arte que puede generar una mirada crítica en el
crítico y luchar por una sociedad más justa e igualitaria. Podemos ver que el ámbito del
teatro, al igual que el de la novela, cumple una función importante en cuanto a generar
cambios en la sociedad.
45
momentos de la historia, en develar una realidad social, la que muchas veces opera bajo
transformación del mundo en aras de sociedades más justas e igualitarias. Así lo hace ver
Juan Villegas (1997), al señalar que “los discursos teatrales discrepantes son aquellos que
Rincón (1978), al señalar que “el teatro de los años cincuenta sería el más representativo,
ya que está ligado a la lucha de las clases sociales” (92); Boal (2010), al plantear que “el
la que se está inserto” (33). Ranciêre (2010), quien señala que “la mediación teatral debe
Podemos agregar además que los grupos literarios hegemónicos cumplen lo establecido
por los grupos de poder de turno, quienes a través el tiempo han procurado que no se
lo que remite a una invisibilización del otro que muchas veces está relacionada con la
falta de tolerancia hacia la diferencia. Ahora bien, ¿qué grupos sociales de Latinoamérica
Este dato solo envía a la aparición del mestizaje entre españoles e indígenas. Pero
existen, además, apreciaciones respecto de lo cholo. De este modo, éste, figura central de
el cual es considerado un ser de bajas costumbres, “de actitudes serviles, adulón, traidor,
aquel que es descendiente del mulato. Los límites entre el término cholo y mestizo no son
claros. Sonia Montecino (2010) plantea que el origen del término mestizo reside en un
hibridez; señala además que Guamán Poma de Ayala reconoce lo mestizo como lo cholo,
el origen de esta palabra remite “al quiltro, al cruce de un perro fino con uno corriente, es
decir de un perro sin raza definida. El mestizo era hasta ese entonces impensable dentro
del marco de las categorías precolombinas. Pero, también para las europeas” (48).
47
Desde la época colonial no existía una absoluta distinción entre ambos, sin
tanto de los indígenas como de los españoles. El Inca Garcilaso de la Vega en Los
Comentarios Reales de los Incas (1604) refiere al cholo como a un “perro (…) de los
muy bellacos gozcones, infames”4 El cholo figura como el otro no humano, aquel que en
la del perro callejero, el cholo no tiene lugar en una organización social ni en cualquier
otro ámbito. Ahora bien, para Alcides Arguedas, en Historia General de Bolivia, este
del abrazo fecundante de estas dos razas de señores y esclavos nace la mestiza
trayendo por herencia los rasgos característicos de ambas, pero mezclados en una
amalgama estupenda a veces porque determina contradicciones en ese carácter
que de pronto no se sabe de qué manera explicar, pues trae del ibero su
belicosidad, su ensimismamiento, su orgullo y vanidad, su acentuado
individualismo, su rimbombancia oratoria, su invencible nepotismo y del indio su
4
Como parte de la historia de los grupos sociales de Hispanoamérica que originaron las distintas mezclas,
trataremos de descifrar algunos de los significados de los nombres que fueron impuestos en la
clasificación de las castas más conocidas, aunque nunca "reconocidas" durante los trescientos años que
dura la Colonia, desde la llegada de Cristóbal Colón hasta el establecimiento de las Repúblicas. Se cree que
fue hasta el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, cuando se inventó la clasificación racial de las personas
mezcladas. Y ya en esta primera clasificación aparecía una variedad de posibilidades infinitas. Y es que fue
precisamente a principios del siglo XVIII cuando apareció en el arte la llamada "Pintura de Castas". Estas
eran un conjunto de pinturas en las que se hacía presente la agrupación de gente de conforme a sus
afinidades. En ellas se deja ver la vida de la sociedad novohispana, y se muestran a la clasificación racial y
el ropaje que los distinguía, en algunas se puede ver el oficio que desempeñaban y el tipo de
construcciones que habitaban. De esta complicada estructura social, de las cincuenta y tres castas más
identificadas, tomamos aquellos detalles que en un principio sobresalían para darle nombre a los
diferentes linajes. La mayoría de estos nombres fueron dados para hacer sobresalir que cierto grupo de
personas comparte al menos un mismo rasgo característico, como, por ejemplo: por su parecido con
ciertos animales La mnemotecnia de los nombres se presenta como una forma de discriminación social.
Esta diferenciación podía ser, agraria, esclavista, servil, por otra parte, aparece como clasificación de lo
cholo el término “gozcones” que proviene del término gozque: voz onomatopéyica: nombre que recibe el
perro pequeño y que ladra mucho. Esta adjetivación entonces proviene por su parecido con ciertos
animales. (45)
48
Esta descripción del cholo nos permite reconocer a un escritor que presenta una
absoluta aversión de lo cholo. Además, rechaza la hibridez, señalando que en ella está la
Estas reiteradas citas sobre los pensamientos de Alcides Arguedas no solo son
para reconocer su posición racista y clasista, sino además para señalar que estuvo de la
mano con la elite que lideraba tanto en lo político como en lo económico en las primeras
49
décadas del siglo XX en Bolivia. Por otra parte, esta posición que se caracteriza por el
menosprecio del otro nos lleva a preguntar la existencia de un modo distinto con respecto
del chaco, (1919-1945), afirma que existe una realidad histórica que presenta actitudes
paternalistas:
bolivianos de inicios del siglo XX, los cuales manifiestan la intención de idealizar la
José María Arguedas, quien, en sus primeros textos, denuncia la vida miserable de los
indios y por otra parte, es distante con respecto a los mestizos, a quienes siempre vio al
espacios que le son ajenos. Así, José María Arguedas reivindica la figura del mestizo, lo
que no sucedió con el ensayista e historiador boliviano, Alcides Arguedas, quien como ya
como ya lo he señalado es categórico con la figura del cholo, ahora en su ensayo Pueblo
Lo mismo sucede en su novela Raza de bronce (1919); aquí uno de los personajes
es el cholo-mestizo, una figura que representa todo lo negativo, que reprime al indígena
quien no tiene capacidad de alzarse ante los abusos. De este modo, esta obra denuncia el
padecimiento del indio, haciendo explícita la actitud del terrateniente (el cholo Troche).
Según Marcela Naciff (2008), en Raza de bronce se ridiculiza la figura del cholo:
Este escritor solo da cuenta de una posición reaccionaria, así lo hemos visto en sus
obras Historia General de Bolivia, Pueblo enfermo y Raza de bronce. Cabe señalar que
desterrar al cholo del imaginario simbólico (la ciudad), exiliándolo a tierras donde su
qué existe el interés de excluir al cholo sobre todo en el ámbito de la literatura? Antes de
responder esta pregunta debemos recordar que este afán de privilegiar a ciertos grupos
sociales se debe, según Cornejo Polar, al dominio de determinados grupos, que “en su
ambición propiciarán que las propuestas literarias den cuenta de referentes totalmente
pródiga, señala que el cholo comienza a figurar en la escena económica boliviana a fines
aminore la autonomía chola; tarea que no fue fácil, ya que su despliegue económico y
de los cholos mestizaje y colonialidad en Bolivia en los siglos XIX y XX (2011), agrega
Es así que la elite letrada se hizo cargo de este quiebre, el que ocurre
económica era impensable sobre todo para aquellos que sostenían que debía ser borrado
de la memoria. Sologuren (2011) señala que, “entre 1861 y 1901, surge una literatura
enseñar patriotismo” (36). Los criollos bajo su afán de mantener su poderío, según
del monopolio público de la nueva república, silenciando a los otros, especialmente a los
mestizos” (2011: 36). La elite letrada hizo uso del género teatral, ya que a través de él se
Así, en este periodo (fines del siglo XIX), la literatura estuvo basada en dar
fotografía.5 Según Soruco Sologuren, este arte era la evidencia de su vestimenta lo que es
En ella se apreciaban imágenes que delataban una “elite chola”, modelo para los
nuevos migrantes. Así, queda en cuestión que el paso del indígena al mundo
criollo fuese a través de una rápida homogenización. La presencia de esta
burguesía chola, marca pautas de ascenso social y, códigos culturales de
pertenencia que, aunque buscan alejarse de su origen indígena, no se mimetizan
completamente con la casta criolla” (Soruco Sologuren, 2011:114).
de la elite criolla se ven reducidos, ya que, si bien las fotografías revelan a un grupo
minoritario de cholas, de igual modo éstas procuran mantener aspectos de sus orígenes,
5
Soruco Sologuren (2011) plantea, “De las fotografías cholas existentes en esta colección y otras
presentadas por Paredes y Romero, las más comunes son las de una mujer, en plano entero o primer
plano, luciendo trajes elegantes compuestos de polleras abultadas, botines, blusas con encaje, mantillas y
joyas, además el peinado tiene una raya a la mitad y dos trenzas que caen a sus espaldas. Como se
observa, se está ante una lógica cultural, mientras las normas de decencia victorianas obligan a un mayor
recato y austeridad en las mujeres criollas, las cholas exhiben su riqueza y feminidad abiertamente
(figs.13-16). Las cholas de estas fotografías llevan joyas y ropas llamativas (aretes grandes, anillos en casi
todos los dedos, polleras de terciopelo y seda) y muchas aparecen mirando directamente a la cámara,
como enfrentando al fotógrafo y al espectador, actitud que no es adecuada en las imágenes criollas. A
veces también las mantillas, típicas de su vestimenta, pero acomodadas en una asilla. La presencia de la
mantilla es indicadora de la fecha de la imagen, pues al parecer las más tardías (1930 y 1940) muestran la
moda de colgarse la manta como parte del ajuar de estas mujeres… No siempre aparecen solas o en
grupos de mujeres, sino con sus esposos e hijos, en ellas la única que porta los símbolos visuales
característicos de los cholo son las esposas o madres, ni hombres ni niños(as) llevan algún atuendo que los
identifique como cholos (119-120).
53
El líder de ello es Alcides Arguedas, quien propone una literatura que explicita el repudio
a la mezcla entre cholos y criollos, “el problema de los cholos” [según Alcides Arguedas
exogámicos) [ellos son] una amenaza para la sobrevivencia de los criollos como casta
Así, la “casta pura” impulsa en los inicios del siglo XX un discurso en contra de
invasivo, con respecto a la identidad del mestizo. Javier Sanjinés (2005) señala al
respecto,
Irma Lorini en su obra El nacionalismo de la pre y pos guerra del Chaco (1910-
1915), en coherencia a lo señalado por Javier Sanjinés advierte que Franz Tamayo
nacional (1975[1910]) donde propone un estilo de enseñanza para que pueda aprender
54
no piensan. De esta forma su postulado al igual que el de Alcides Arguedas es por sobre
todo racista y descalificador, ya que al mestizo letrado se le liga a las pautas culturales
occidentales; y a los cholos, a los sectores indígenas urbanos desfavorecidos, por cierto
que solo tienen fuerza, pero no inteligencia. Por ende, el discurso de Tamayo sostenido en
de una elite, que definitivamente niega la cultura del otro y niega a la vez, el ascenso
Por esto, la literatura de principios del siglo XX genera una diferencia entre el
sobre el mestizaje en Bolivia. Soruco Sologuren (2011) señala, “el protagonismo mestizo
se siente con mayor fuerza a partir de la derrota de la Guerra del Chaco” (131). En este
periodo se propone un discurso literario que proclama la educación del mestizo (no
obstante, esta educación será por sobre todo desigualitaria), lo que veremos más adelante
a través de las palabras de Raúl Ruiz). Así podemos concluir que el mestizo en Bolivia es
aquel que acepta la transformación y se reconoce como el mestizo letrado. Y el cholo, por
su parte, es reconocido como aquel que coexiste con su identidad, lo que para los grupos
cholo en Bolivia en el siglo XX o a mediados?; y si las hay, ¿de qué forma se propone su
protagonismo?
señala que la felicidad de la hija chola reside en unirse a un proyecto nacional letrado que
se basa en la homogenización. Es por ello que su madre que es alcohólica y que sólo “la
casa con el intelectual, aquél que presenta ideas de transformación, rescatándola de “su
época, ejemplo de ello Fernando Diez de Medina en su texto Literatura boliviana (1981),
criollo que trae consigo los saberes de Europa. El fin de ambos es educar a los indígenas
que habitan en estos lares. De esta forma, Díaz Villamil cumple con lo estipulado por
56
Franz Tamayo (instruir a los mestizos). Al respecto, Soruco Sologuren (2011) señala,
como madre simbólica de la nación” (132). A nuestro modo de ver, lo cierto es que esta
novela refiere al orden ansiado por los grupos de poder, ya que se acoge al proyecto
En La niña de sus ojos, Domy representa el mestizo ideal de Tamayo, quien tiene
la inteligencia de los criollos (su educación y espíritu cultivado) pero es
moralmente superior (herencia de la raza india): de tal manera, Domy está
destinada a guiar la nación. Pero, la recreación de esta mestiza en su hogar cholo
también representa la tipología racial de Arguedas, el cholo-de origen aymara-
bárbaro y la necesidad de mezcla racial con predominancia de sangre criolla para
evitar la degeneración del cuerpo social. (Soruco Sologuren, 2011:181)
basada en una comunidad colectiva, borra el origen cholo y se instala una identidad
“es característica del romance histórico, como búsqueda de la unión que signifique la
solo implica la asimilación del indígena, lo que implica la instrucción de parte de Domy
cholo. Por ello, podemos decir además que la narrativa de Díaz Villamil es cercana a los
brutalidad”. Es necesario agregar que Díaz Villamil supo proponer una temática chola a
ciudad, de igual forma esta población, en su mayoría no sabe leer ni escribir. Al respecto
Raúl Ruiz en su obra Bolivia El Prometeo de los Andes (1999), advierte que a fines de los
años veinte, solo “tres familias (Patiño, Hochschild y Aramayo) tienen el poder
económico, mientras que el resto de la población vive en la absoluta miseria” (22). Esta
carencia se acentúa en el periodo que comprende la guerra del Chaco (guerra fratricida
entre bolivianos y paraguayos que tiene sus inicios el año 1932); producto de ello
Este contexto advertido por Ruiz nos permite comprender que la mayor parte de la
población no es atingente al receptor que acusa la elite letrada. Estos últimos escriben a
criollo, “un mestizaje que se presenta como la solución nacional; supeditado a las
condiciones del proyecto hegemónico” (Soruco Sologuren, 2011: 132). Los grupos
económicos, menos proyectos que remitan a lo cultural. Por otra parte, sí está la idea de
58
A partir de 1940 la literatura boliviana comienza poco a poco a proponer otra mirada
constantemente pactan sus saberes para lograr coexistir. Esta presencia, por otra parte ha
perturbado a los grupos hegemónicos que han intentado encasillarlos sin lograrlo.
social que no se puede individualizar, ya que son identidades que reúnen sus memorias
culturales, dando cuenta de una fuerza colectiva. Una identidad chola que mezcla sus
castellano; vive en las ciudades, pero no rompe sus relaciones con el campo, sino que
2011:231). Este caminar entre el campo y la ciudad, les permite adquirir autonomía y
emancipación.
Ahora bien, como ya lo hemos advertido, los grupos de poder buscarán que se
refiera al cholo de forma dicotómica para mantenerlos al margen. Así, la elite letrada,
entre ellos los escritores Alcides Arguedas y Franz Tamayo (los que influyen
estirpe de gente híbrida” (Alcides Arguedas, 1909). Todas estas estrategias de poder serán
según Martín Lienhard es evidencia del predominio de una “lógica del colonizador para
subordinar al otro” (2003: 93). Sin embargo, pese a este afán de sometimiento, el cholo
habita en la ciudad “y se sabe excluido pese a los turnos que parecen integrarlos” (Soruco
Sologuren, 2005:37).
De este modo, en los años cuarenta aparece una puesta en escena que refiere a
personajes hijos e hijas de chola que anhelan pertenecer a las sociedades criollas y para
ello negarán a su madre. No obstante, ante esta falta, existe un plan solidario de parte de
heredero piadoso).
popular, aquel que en Bolivia pone en escena una identidad híbrida, la cual es disidente
60
proponen el género teatral, pero como un medio para fortalecer al criollo). El teatro
popular denuncia una sociedad que opera bajo la injusticia con el objetivo de lograr en el
Este teatro dará protagonismo a aquellos que han tenido que resistir los embates del
criollo. Una propuesta literaria que refiere a una realidad histórica (la invisibilización de
Sologuren (2005), surge como contra respuesta, ya que “se opone a los intereses de los
intelectuales de la época moderna […] era al mismo tiempo una rebeldía al molde del
teatro nacional del pasado”. (12). El teatro popular que surge a mediados del siglo XX ya
boliviano, figurado principalmente en el cholo y la chola. Este tipo de teatro tendrá como
dramática no será bien visto por la elite, la que de una u otra manera buscará resaltar
“presentó obras de Casona, Pirandello, Ibsen, Camus, O´ Neill, etc., con grandes elogios
de la prensa boliviana” (Soruco Sologuren, 2011:23). Sin embargo, el éxito en las páginas
61
culturales se contrasta con la indiferencia del público. Raúl Rivadeneira, integrante del
(La culpa de las salas vacías) es de quienes no han sabido señalar el derrotero del
arte y la cultura. Lo es de los gobiernos que no han sabido cultivar la educación,
la instrucción y la belleza. Lo es de quienes han permitido que se sobreponga lo
vulgar a lo selecto, lo bajo a lo elevado. (Rivadeneira, citado en Soria, 1980:130)
está fuertemente ligada a los dictámenes de los grupos hegemónicos es por eso que se
categórico de parte de la elite letrada hacia el teatro popular? ¿Es solo porque refiere a
se requiere para apreciar el “teatro escogido”. Es decir, existe una limitación del género
teatral en cuanto a que debe ser un arte apreciado por un grupo selecto. Sin embargo,
contrario a esta idea, el teatro popular que se propone a mediados del siglo XX es
escuchado en forma masiva incluso en los años 90, “la gente continúa asistiendo a las
colectividad chola se hace presente” (Soruco 2005: 14). Este debate se inscribe, además,
en la antigua polémica entre creadores y críticos teatrales. Según Josette Féral en Acerca
la naturaleza misma del proceso de pensamiento que abarca los discursos teórico y
62
práctico” (81). En el caso del teatro popular, esta tensión tiene, además, una fuerte razón
dominante hegemónico6, dando importancia al teatro culto que, de una u otra forma, es
popular es marginado, ya que presenta un discurso teatral que difiere del imaginario
social del círculo letrado. Marginado en el sentido en que lo define Radrigán, “que no es
parte activa del sistema social establecido, compacto, sólido” (1976:4). En este aspecto,
es un teatro afín a los discursos críticos marginales. Juan Villegas (1997) afirma que
6
Juan Villegas (1997) Para un modelo de historia del teatro lo define como: tipo de discurso crítico que
corresponde a la práctica del poder cultural dominante dentro de una formación social. El emisor se
sustenta en el sistema de valores, los códigos culturales e ideológicos del grupo cultural dominante, el que
no es necesariamente-en el caso del discurso crítico sobre el teatro-el grupo político o económico
dominante. El emisor del discurso y el destinatario tienden a pertenecer a los sectores medios o urbanos
cultos. Por lo tanto, el desplazamiento de los mismos proviene de las variantes de intereses de estos
sectores. En el plano de los discursos críticos sobre el teatro en América Latina y España, por ejemplo, ha
predominado un discurso crítico teórico fundado en los llamados grandes teóricos de Occidente, desde
Aristóteles hasta nuestros días, lo que ha impuesto un discurso sustentado en los códigos estéticos y
culturales de los llamados sectores urbanos cultos, de orientación europeizante“(103).
63
letrada no solo porque no refiera a temas universales o porque refiera a temas “vulgares”
literaria, el protagonismo es cedido a una identidad chola que pese a los prejuicios,
colectiva, lo que es contrario al individualismo que han fomentado los grupos de poder de
El teatro popular propone una temática chola que resiste al criollo (quien se ve
chola que defiende su identidad, la hija de chola que esconde su origen, el cholo piadoso,
el criollo que aparenta y el mestizo letrado figurado en el personaje “el bobo”. Este
palabras de Soruco Sologuren, “de ninguna manera tienen como objetivo descalificar la
cultura nacional, sino advertir sobre los peligros que surgen al aceptar la transformación
propuesta por el estado” (221). El personaje “bobo” en el teatro popular boliviano figura
al mestizo que propone Tamayo, pero no como aquel que acepta la educación
regimentativa sino como aquel que niega a su madre chola, el que acepta con pasividad lo
impuesto por el Estado y además es presumido ante los demás cholos. Este personaje
puede aparecer en escena como, “un tinterillo oportunista y a veces padrino de los cholos,
que pese a negar su origen (con un lenguaje grandilocuente y el énfasis en sus títulos
64
2011: 221)
populares; al respecto García Canclini (2010) se pregunta por qué es tan reconocido en
diversos medios (el tango, los boleros, la telenovela, la nota roja, el cine masivo). De
igual modo se pregunta por qué estremece y genera diversas emociones en el espectador.
Ahora bien, la respuesta la halla en Martín Barbero, el cual señala que el melodrama
El melodrama al igual que el teatro popular surge como contra respuesta a los
mucho, entre algunos aspectos, que refiere a la cotidianeidad de sectores sociales. Según
Claudio Salinas Muñoz (2010), el melodrama da voz a los sectores populares y se devela
artículo El desborde popular en Bolivia (2012) señala, “ellos se han transformado, en las
últimas décadas, en uno de los sectores económicos emergentes que están desplazando a
prácticas económicas, sociales y festivas locales, que dan cuenta del denso mundo de
que el teatro popular apela a los lazos familiares para consolidar una identidad. Otra
característica del melodrama según Jesús Martín Barbero (1987), es que existe “una
estructura central que articula cuatro sentimientos básicos: el miedo (o los miedos), el
entusiasmo, la lástima y la risa [las cuales] serán personificadas por cuatro tipos de
(87). Por ello un tercer rasgo que es común al teatro popular, dice relación con el
protagonismo del “bobo”. Otro aspecto del melodrama señala Martín Barbero (1987) es
contradictorio, ya que es el relato sobre la cotidianeidad del otro” (23). De este modo, la
similitud con el teatro popular dice relación con la puesta en escena de un sector social
heterogéneo.
uno está tentado a especular que los diferentes tipos de drama tienen sus
correspondientes privaciones de sentido: para la tragedia, ceguera, ya que la
tragedia trata sobre la visión interior y la iluminación; para la comedia, la sordera,
ya que la comedia está relacionada con problemas de comunicación,
66
El melodrama hace uso del exceso gestual que constituye el intento expresivo de
lo que Brooks (1976) llama “el “texto de lo mudo”: “dispositivos como la pantomima, los
retablos escénicos y el espectáculo llegan a alcanzar lo que no puede ser generado a partir
del código del lenguaje escrito o hablado” (68). Así, la mudez presente en un personaje
será una forma de hiperbolizar su expresión, por tanto, de igual modo es común al teatro
popular.
Ahora, la interrogante que surge es ¿existe una característica del melodrama que
lo hace distinto del teatro popular? Al respecto, María Nieves Rodríguez Ledezma en su
que puede referir a “una situación feliz que luego se ve interrumpida por actuaciones de
final feliz” (22). Ahora bien, el conflicto en el teatro popular es develado en las primeras
que dan cuenta de una identidad heterogénea, excluidos por grupos hegemónicos; los
de un final feliz, además los personajes presentan estados de mudez. Esto implica que al
no decir nada o referir monosílabos centran la atención del lector y espectador, lo mismo
67
sucede con la exageración de sus expresiones corporales, lo que Peter Brooks (1976)
define como “un procedimiento utilizado por el melodrama para generar mayor
emotividad en el receptor” (45). Por otra parte, según la definición de Ledezma sobre
melodrama, podemos concluir que el teatro popular difiere, ya que este último no
de una secuencia de acciones las cuales son el resultado de la relación entre: personajes,
espacio, tiempo y público. Según García Barrientos en Cómo se comenta una obra de
teatro: ensayo de método (1992), señala que la acción dramática podría definirse como
“lo que ocurre entre unos personajes en un espacio y durante un tiempo ante un
público…” (45).
Los personajes presentes en una obra son dramáticos en cuanto son “la
encarnación del personaje ficticio en la persona escénica, esto es, un actor representando
relación locutor/alocutor, esto es, la estructura del diálogo, sin la cual, a nuestro modo de
ver, no hay teatro como discurso” (Fernando de Toro, 2008: 37). Así, los personajes
presentes en una obra dramática cumplen un rol fundamental para conocer la historia
tratada. Por otra parte, podríamos decir que el discurso de una obra dramática implica el
68
texto de los personajes, ya sea verbal y no verbal. Además, todo lo que refiere al
sustenta en palabras escritas que se agrupan en dos clases complementarias del texto: el
diálogo y las acotaciones, estas últimas muchas veces nos permiten conocer el espacio en
fuera de él” (García Barrientos, 2012:145). La existencia del personaje en una obra
dramática es gracias al espacio el que puede comprenderse como la primera entrada a una
obra (la cual es reconocida en la voz del acotador). De esta manera, permite la existencia
de “un personaje “dramático” lo que implica “figurar en el reparto y ser encarnado por un
que hable o no hable o incluso de que haga algo o que simplemente esté allí…será
1992: 144-145).
Toda obra posee un drama, la cual es una entidad absoluta. Para constituir una
ligazón pura, o sea, de naturaleza dramática, tiene que verse despojado de cuanto
le sea ajeno, no conoce nada fuera de sí mismo. En el drama se encuentra ausente
el dramaturgo. No interviene, sino que hace cesión de la palabra. El drama es solo
en su conjunto propiedad del autor, sin que esa relación constituya un elemento
esencial en su condición” (74)
69
través de los diálogos de los personajes o del acotador, quienes solo logran dramaticidad
y elocuencia cuando se presentan en un espacio. Por otra parte, estos espacios presentes
El espacio diegético [aquel que refiere] al conjunto de los lugares ficticios que
intervienen o aparecen (es aquel) listo para ser representado en un teatro. El
espacio escénico [aquel] espacio real de la escenificación, el espacio teatral
representante, con formas que varían según las diferentes épocas y culturas y
plasmaciones concretas distintas en cada teatro (edificio) particular. El espacio
dramático [aquel que refiere] a la relación entre los espacios de manera
específicamente teatral de representar los espacios ficticios del argumento en los
espacios reales disponibles para su escenificación (García Barrientos: 151-152).
(1984), el espacio se puede clasificar en, “dramático al cual se refiere el texto es a la vez
espacio escénico espacio real donde se mueven los actores, tanto si lo hace en el
lector, de ahí su existencia y su visibilidad. El espacio escénico por otra parte es concreto
y adquiere utilidad y sentido cuando los objetos escénicos que lo constituyen son
interpretados por el espectador. De igual modo, estos objetos pueden adquirir relevancia
los tipos de espacios reconocidos por el autor son parecidos en cuanto a su clasificación a
lo que señala McAuley; esto es que los espacios dan cuenta de tres dimensiones: real,
teatrales en el noreste argentino: Tucumán, 1954-1976 (2011), de igual modo que los
70
escritores anteriores, reconoce el espacio diegético el cual define “como aquellos lugares
ficticios que intervienen en la fábula” (371), por otra parte el espacio escenográfico el
cual “es producto del texto espectacular” (371). Ahora bien, estos espacios son
coincidentes en algunos aspectos, según los espacios definidos por García Barrientos. No
obstante, existe para Tossi un espacio que él reconoce como lúdico aquel que refiere a “la
relación entre los propios actores, o entre los espectadores e intérpretes, son los múltiples
ámbitos constituidos por la palabra, el gesto, la acción de los juegos actorales, por los
372).
espacio mimético, en coherencia con lo que postula Tossi, refiere al espacio representado
en escena y que es visible para el espectador, mientras que el espacio diegético sólo se
describe o es aludido a través de los parlamentos de los personajes de la obra. “El espacio
mimético puede incluir también el espacio “evocado por signos acústicos, como sonidos
que provienen de fuera de escena, por ejemplo, aunque se relaciona principalmente con la
escenografía y el diseño visual del espacio escénico” (Balme, 2013:104). De este modo el
lector y espectador.
Scolnicov (1987), plantea que “el espacio mimético puede incluir además el
Anne Surgers señala que una obra dramática pude ser representada en un teatro a
este mismo plan” (Surgers, 2005: 61). Desde una perspectiva estética e historiográfica, el
Respecto del escenario, Szondi reconoce la forma del escenario con que se dotó el
Es decir, el escenario pasa a ser parte de la historia tratada, “un lugar que participa
cómo se organiza un espacio: punto de encuentro entre los actores y los espectadores.
igual modo plantea que “el arte de organizar este espacio se denomina “escenografía”
(Surgers, 2005:61).
¿Cómo defines tú poética del texto? Veo el hecho escénico que se construye a
partir de la simbiosis de una poética del texto con aquella de espacio. Como texto
y lugar, desde cómo se construyen, conforman el significado final. De ahí que la
continua reelaboración del texto y espacio van elaborando construcciones
escénicas que nos remiten a planos inesperados de percepciones emotivas. Así, la
palabra, el texto, genera una visualidad espacial como la visualidad espacial
generará a su vez un texto. Decir te quiero será potencializado y cambiará su
significado; si se está en la playa haciendo un castillo, al interior de un
refrigerador, cortando el miembro a tu amante o siendo clavado a una plancha,
etc., etc…En la poética del espacio intervienen el cuerpo, el gesto, los sonidos, la
música, la luz, los objetos, los elementos escenográficos, la construcción de
lugares, topos y el uso de los planos y composiciones. El espacio se lee, genera
ideas y emociones. Un cuerpo en un lugar, un objeto en otro plano, una música,
una gotera, gansos que corren por el espacio, etc., etc., lo que va construyendo la
poética del espacio elaborado para un texto. Un teatro sin poética del espacio es
un acto literario de representación y un teatro sin poética del texto es una suma de
imágenes. (76).
Las respuestas de Griffero nos permite señalar que el espacio dramático nos permite
conocer lo que el personaje no señala en su parlamento. Por ello podemos agregar a modo
de ejemplo, que, si una obra dramática refiere como primera lectura a un conventillo,
podremos reconocer que esa obra nos revela la desigualdad social. Del mismo modo si
nos da a conocer un espacio donde todo está debidamente dispuesto, entenderemos que
mismo, su tiempo será siempre el presente” (Szondi, 2011:75). Ahora bien, esto no
significa que el tiempo permanezca estático, ya que toda obra dramática que refiera a una
De esta forma podemos decir que el drama refiere un tiempo lineal, la historia
Así, la iluminación puede dar cuenta que ha trascurrido más de un día, meses o años. Este
también en el discurso del acotador. De igual forma, el tiempo dramático muchas veces
desenlace. Para finalizar, cabe agregar que el tiempo dramático está en estrecha relación
con la escenografía la que de igual modo se reconoce a través del discurso del acotador.
Así como la réplica entre los personajes deja de ser un enunciado del autor,
también deja de ser una alocución dirigida al espectador, la pasividad absoluta ha
de tramitarse (y ahí radica la experiencia dramática) en actividad irracional: el
espectador se verá arrastrado hacia el ser de la función convirtiéndose en agonista
(bien entendido que a través de los protagonistas). La relación entre espectador y
drama conoce solo la separación absoluta y la entidad absoluta, pero no
injerencias por parte del espectador ni tampoco interpelaciones a éste desde el
drama (Szondi, 2011:76).
A modo de conclusión, toda obra dramática implica la unión entre personajes, espacio,
Capítulo I
Las obras de Salmón dan cuenta, por una parte, de un protagonismo cholo
centrado en hijos e hijas que desean ser aceptadas por el criollo quien no acepta su
diferencia. Por ello, el hijo o la hija tratarán de esconder una de sus ascendencias. La
presencia de la madre chola, por otra parte; recordará que una identidad se construye en
La obra Joven, rica y plebeya (1989 [1949]) de Raúl Salmón comienza la narración de la
historia con el discurso del acotador, una voz que refiere a un espacio delimitado.
ACTO PRIMERO
colegialas. Esta voz es el pilar de una obra dramática, ya que a través de sus diálogos se
relación locutor/alocutor, esto es, la estructura del diálogo, sin la cual, a nuestro modo de
ver, no hay teatro como discurso” (Fernando de Toro, 2008: 37). La presencia de este
(García Barrientos, 1992: 145). La instalación en este espacio le permite ser un personaje
que hace cesión de la palabra” (Szondi, 2011: 371). De este modo, la misión de contar es
Escena Uno
a colegialas que aceptan con agrado todo lo que ella dice, de este modo se muestra un
ambiente de aparente armonía. Este personaje utiliza diversas estrategias para mantener el
orden determinando: cómo deben moverse y en qué momento deben responder a sus
preguntas. Cabe agregar que sus instrucciones son afectuosas y cercanas, las que se
77
reconocen en las palabras: “esperen tranquilitas a sus familias”. Entonces podemos decir
ausencia de conflictos:
Escena Ocho
SUPERIORA Y MARY
Este personaje no solo modera las manifestaciones de alegría, sino además tiene la
facultad a través del “toque de una campanilla” de que las alumnas criollas puedan
responden dócilmente. No obstante, la hija de la chola no recibe el mismo trato; por ello
Escena Nueve
SUPERIORA. - Sé lo que dices ahora, querida, eh. Repítele que el convenio con
tu padrino, el doctor Cadina, fue muy estricto. El solamente debía visitarte…Sin
embargo, se toleró bastante…
78
que puedan transgredirlo, determina lo que está bien y lo que está mal y además sugiere
la expulsión de la madre chola. Para que esta orden sea ejecutada, utiliza argumentos que
excluyente que disfraza su tiranía. Por ello podemos decir que es afín con lo que propone
la elite intelectual y la elite política de aquella época (mediados del siglo XX), la cual
sugiere una identidad homogénea. Lo que según Cornejo Polar (1994), “está
inclusivo” (21).
Este personaje que dirige el internado debe procurar que la hija de chola mantenga, al
igual que las compañeras criollas, la compostura, actitud que es imprescindible para
expresiones de la hija de chola y además sugerir que aleje a su madre. Lo que Edmundo
de toda culpa, ya que, según sus creencias religiosas, ciertos seres debían borrados de la
aminoración tanto de su madre chola como de Mary. Al respecto Todorov (2003) señala
79
términos de superioridad e inferioridad (en su caso, evidentemente, los inferiores son los
indios); se niega la existencia de una sustancia humana realmente otra, que pueda no ser
un simple estado imperfecto de uno mismo” (50). La superiora figura al conquistador, por
Por otra parte, el personaje femenino hija de chola, solo manifiesta pasividad. Lo
que según Peter Brooks (1976) “es característico del melodrama, ya que paradójicamente
refiere a la idea de represión para alcanzar una total expresividad” (45). Esta limitación
según Cornejo Polar (1994) implica comprender “al mestizo en su humanidad” (20). Un
espectador que según Szondi es parte de esta complicidad dramática, “la relación entre
injerencias por parte del espectador ni tampoco interpelaciones a éste desde el drama”
(Szondi, 2011:76).
madre chola), la hija no es capaz de contradecir; sin embargo no quiere hacerse cargo de
tal deslealtad. La hija de chola da cuenta de un estado reprimido lo que nos permite
nuevamente presente al no saber qué hacer ante la presencia de su amigo Rigucho, quien
se ha asomado por el muro. Este personaje cholo al parecer no recibirá el mismo trato que
Lalito:
(Lalito empieza a descolgarse y las chicas hacen fuerza cuando éste desaparece.
De pronto todas caen porque la sábana vuelve sola)
Escena Trece
MARY Y RIGUCHO
que le ha permitido reconocer las conductas déspotas de sus compañeras criollas. Por ello
Escena Catorce
DICHOS Y MUCHACHAS
Rigucho).
LULA (Paseándose y preparada para tomar el pelo) ¡Ah! ¡Muy bien…! ¿Puede
decirnos el señor de quién es galán?
un muro; a Mary solo le resta observar. Aquí, la protagonista manifiesta pena la que se
es reconocido por las colegialas, en forma despectiva (el cholito de todos los jueves), al
que además deciden expulsar (acto que han repetido todos los jueves). Cabe reparar que
solo es la separación entre el espacio externo y el interno es, además, la división entre
grupos sociales: los criollos y los cholos. Por cierto, estos últimos son los marginados. Al
respecto, Gunnar Mendoza (1992), señala “el cholo ha sido considerado un ser de bajas
costumbres” (9); lo propio el Inca Garcilaso de la Vega (1609) quien de igual modo
advierte, “al cholo se le asocia a los perros de los muy bellacos gozcones” (256); Guamán
Poma de Ayala quien sostiene que, “al cholo se le asocia con el quiltro: cruza entre un
82
perro fino y uno callejero” (Montecino, 2010:43). Lo que a su vez es congruente con las
palabras de Soruco Sologuren (2011), “la imagen del aymara siempre provoca recelos en
exclusivo del criollo, de este modo es impensable que su amigo pueda entrar, ya que uno
La hija de chola no es capaz de imponerse ante tanta violencia. De ahí que sus
acciones remitan a enmudecimiento y contención, estados que han estado instalado desde
la época de la conquista, al respecto Walter Mignolo (2005) señala que en ese periodo el
colonizado fue acallado violentamente, lo que los hizo vulnerable. Luego estos estados
aumentaron en forma gradual, ya que se les impuso “la idea de que ellos ni siquiera
existían como pueblo, de esta forma se dio pie a “una colonización sin freno” (28). El
personaje femenino cholo presentía que su amigo sería agredido, sin embargo, no fue
capaz de hacer frente. Por su parte, los personajes femeninos criollos actuaron
voz de reprimenda. Lo que nos permite reconocer a personajes que se sienten respaldadas
discusión “la condición humana” de los naturales de las Indias; y cuando debatieron en
señalar que los conquistadores sostuvieron la idea que los seres “hallados” no poseían la
“capacidad de hacer frente”, por ello el despojo de su identidad. De una u otra forma,
83
trataron de “justificar su exterminio y quedar exentos de toda culpa, ya que, según sus
158).
personas que proceden bajo la tiranía. Al respecto, Mabel Moraña en el prólogo del texto
internado como el espacio “que no puede ser alterado por la presencia del cholo”,
exclusión de la alteridad que como ya hemos dicho, ha estado instalada desde los tiempos
ensayista que manifestó un rotundo rechazo hacia lo cholo, así lo hace ver Sanjinés
(1998)
los postulados de la elite letrada. Sin embargo, este protagonismo envía a una contraparte,
una hija de chola (de ascendencia indígena y occidental) que estudia en el internado,
presencia genera un quiebre; existe la posibilidad que pueda ser transformada, pero para
planteado por Franz Tamayo, quien sostiene que el cholo puede ser educado “a través de
ejecute las órdenes de quienes habitan en el internado, esto envía a los postulados de
que Todorov registra como, “dos componentes, que se vuelven a encontrar en el siglo
colonizado” (50). Por cierto, actitudes que envían a un total egocentrismo que se repite a
De este modo, la obra Joven, rica y plebeya inicia la acción con la puesta en
escena de personajes que evidencian un rechazo categórico hacia lo cholo. La hija, por su
parte, podría ser aceptada, pero para ello debe transformarse en mestiza letrada.
85
Una hija de chola que está imposibilitada a responder (¡tú no te mueves!) lo que
vulnerabilidad y desamparo. Según Cornejo Polar (1994), “la negación de la identidad del
lo configuran como tal” (19). Esta violencia hacia la alteridad se revela desde el inicio de
señoritas. Espacio donde habitan personajes que, en la primera escena, sólo aparentaban
Ahora bien, en la obra Miss Ch’ijini, (1989 [1949]) de Raúl Salmón, la acción
arrendatarios:
ESCENA I
DOÑA BENITA. - ¿Qué queres, pues? ¿Qué te esté contemplando tu linda cara?
¡Ay, tata, las de este tiempo no sé cómo son! Todo es la fábrica y todos los diyas
venirse tarde en vez de estar remendando sus cuatro trapos (1949:16 y 17)
orden hegemónico que no solo comprende lo lingüístico, sino el denso tramado de signos
nivel sociolingüístico.
Raúl Salmón utiliza estos registros lingüísticos para dar cuenta de la realidad de
descalificado por el criollo. Al respecto Raúl Bueno (1991) señala, “la literatura debe dar
genere molestias en aquellos que pretenden que la literatura sea ajena a una realidad
social” (85). La obra Mis Ch’ijini centra la acción en un espacio y un grupo social que es
imaginario social dado su pobreza y su origen cholo. Lo que Fernández Retamar (1977),
reconoce como “la amulatada, la híbrida, la “ancilar” (91). La puesta en escena es sobre
87
personajes dispuestos a develar y denunciar una realidad injusta. Por tanto, podríamos
decir que Salmón fue un dramaturgo que verdaderamente estuvo comprometido con su
historia, una propuesta literaria más inclusiva, lo que es coherente con lo que advierte
(90). Al respecto, Raúl Bueno (1991) propone que: “la literatura debe dar cuenta de
molestias en aquellos que pretenden que la literatura sea ajena a una realidad social” (85).
La obra de teatro Mis Ch’ijini refiere a un sector social que habita en un conventillo,
teatral disidente, lo que como ya sabemos tiene que ver con develar una sociedad
discriminadora. Al respecto Carlos Rincón (1978), señala el teatro es, ciertamente, uno de
aquellos en donde mejor puede apreciarse “el cambio actual de la noción de literatura
aquella que refiere a temáticas que están directamente ligadas a nuevas e inéditas
Así, la obra Mis Ch’ijini da protagonismo a una madre chola (Doña Benita) que
no se aminora ante el criollo y expresa lo que siente y piensa. Una madre chola que
88
valora su trabajo y autonomía económica y, a su vez, interpela a su hija que solo vive
DONA BENITA. - ¡Helay! ¡Una ya no puede hablar que esta le viene a fear
aquí! Si’ps. La niñita por lo que está trabajando en la fábrica ya cree ponerse
altitonante con una pogre. ¿Vos solas trabajas? Yo’ pstamién estoy lomiando pal
pan de cada diya. ¿O creyes que en las casas soy la niña bonita? Una pobre de
cocinera tiene que estar soportando caracteres de las patronas que cada diyas son
más mankajihuatas… ¡Miren’ps a esta! (Dándole un empujón) Choy, apúrate.
¡No mauleyes! (16)
un tejido escritural que deja de ser una unidad tersa y sellada, para ser pensado
como una red inextricable de relaciones con lo histórico y cultural, lo que se lee
no es solamente lo lingüístico, sino que el denso tramado de signos de distintos
órdenes, en que lo social es parte esencial de esta totalidad porosa. (Cornejo
Polar, 1994:78)
La madre chola de igual modo no calla ante el hijo de la dueña del conventillo
Escena II
DICHAS Y TITO
TITO. - (Por foro; con libros debajo del brazo, abre e ingresa a la
habitación del fondo).
TITO. - ¡Hola! A ver si hablan más despacio, che. ¡Tengo que estudiar!
(Mutis)
TITO. - (Saliendo de la puerta) ¡Se van a callar o no! ¡Mi madre ya está
caliente con todos los de esta casa! ¡Qué tipas, che! (Mutis)
según Sologuren (2005) “el sacrifico que le asigna la cultura nacional…es ahora la madre
Por otra parte, quien desprecia lo cholo es reconocido en las palabras “los de esta
casa”, lo que refiere a una actitud despectiva, algo parecido a la postura del conquistador,
quien al arribar a América declaró que el continente está habitado por “seres de menos
valor” (158).
egocentrismo y vanidad. Un personaje que solo da cuenta de una pose al llevar libros bajo
Ahora, si bien, la madre no calla ante aquél que las descalifica; su hija sí calla y se
engaña al no darse cuenta de las actitudes despectivas del criollo, ya que lo ama. Por ello,
para agradarlo: se riza el cabello (lo que en palabras de Montecino sería una forma de
simular); hace callar a su madre sin reparar que el criollo no quiere escucharlas y además
pide a Doña Benita que se retire del espacio donde transita el criollo. De esta manera,
90
Juana, apoya la marginación de los cholos y olvida que igualmente es hija de una chola.
Podemos observar que esta obra al igual que Joven, rica y plebeya da cuenta de un inicio
se inicia con el diálogo entre madre chola e hijo que no son interrumpidos (así como lo
evidencia Tito en Mis Ch’ijini), ni controlados (lo que es evidente en los personajes la
superiora y las colegialas en Joven, rica y plebeya). La escena de esta obra da cuenta al
igual que la obra Mis Ch’ijini de personajes que presentan discursividades propias de lo
popular:
ESCENA I
LA MADRE Y EL HIJO
MADRE (Mientras con un trapo limpia el hule que cubre la mesa). Pa que es
decir, yo ya estoy hasta la coronilla con la jeta de la Domitila.
HIJO: Si vos mamá, está hasta la coronilla yo estoy pa reventar con el carácter de
mi hermana.
MADRE: Seya de donde seya los dos, marido y mujer, me tiene más aburrida
todaviya…Tu hermana deste que se ha puesto vestido se creye una reina.
HIJO: Yo creyo más bien, mamita, que eso es lo que la tiene enjetada día y noche.
MADRE: tantas veces le hey dicho a ella que cuando yo hey comenzando
vendiéndome papas por arrobas, ya me lo hablaba la gente. Si aquí no perdonan
la prosperidad. Después cuando ya me agarraba papa, “chuño”, tunta, maíz y
vendiya por cargas, peyor me lo hablaba la gente.
una hija de chola que ha dejado las polleras, lo que, en palabras de Montecino, “son
visajes que evocan el “ladinismo” de hacer aparecer la realidad como algo que no es”.
(Montecino, 2010:52)
no se condice con su identidad, esto es: el uso de su vestimenta chola. Según Sologuren,
subversor de la pureza (pos) colonial que se debe limpiar. (107). Lo que Alcides Arguedas
(1937) reconoce como una falla para continuar el progreso, “casta de gentes híbridas
problema (Domy se ha puesto vestido), no obstante, cabe agregar que la madre no acepta
la crítica de los vecinos, quienes de igual modo protestan. Ante estos reclamos, el
hermano propone una solución (que Domy vuelva a ponerse las polleras). En otras
92
palabras, vuelva a usar la manta y el sombrero (lo que es propio de la moda europea
anacrónica), en mixtura con las borlas de lana y el aguayo (propio del aymara).
Entonces, el conflicto está presente en la madre y el hijo que se ven aquejados por
las actitudes de Domy, la que está preocupada por pertenecer a la alta sociedad, un
periodo en el que escribe el dramaturgo Salmón, “época donde existe un profundo valor a
de castas de Bolivia” (44). Por ello, la hija de chola es reconocida como una chola
entrajada, aquella que por el afán de aparentar ha dejado las polleras. De esta manera,
esta obra presenta al igual que las dos obras anteriores un conflicto que se relaciona con
en un hogar mestizo, donde dialogan Francisco (el padre del hijo que niega a su madre) y
Manuela (la persona que crió a este hijo). El ambiente es de melancolía, ya que existe el
recuerdo de la madre chola fallecida. Manuela hace alusión a los vecinos, los cuales se
quejan por el engreimiento del joven Johnny. El padre no acepta esta crítica, sin embargo,
de igual forma Manuela se expresa. Por tanto, no existe contención de parte del personaje
femenino cholo:
ESCENA UNO
(El viste corbata que se la arranca al entrar y MANUELA sujeta en las manos un
epitafio impreso sobre cartulina negra y una fotografía enmarcada que coloca en
unos de los esquineros).
93
MANUELA. -El joven Johnny; el niño Johnny desde el año pasado ha prohibido
que se ponga un aviso en el periódico; un aviso necrológico. (1993:12-13-14).
Existe una advertencia de parte del personaje femenino cholo, esto es que existe
un hijo que no quiere recordar a la madre chola porque desea borrar de la memoria que es
hijo de chola.
Ahora bien, las obras Mis Ch’ijini, La birlocha de la esquina e Hijo de chola dan
cuenta de espacios en los que habita el cholo: el conventillo, el hogar de la familia criolla
y el hogar mestizo. Además, la madre convive con la hija o hijo, mantienen un diálogo
ha fallecido, aún se le recuerda. Por otra parte, estas tres obras se diferencian de Joven,
rica y plebeya, ya que esta última presenta en sus inicios a personajes criollos que se
expresan libremente, lo que no sucede con el personaje femenino hija de chola, la cual es
94
reprimida: ¡tú no te mueves! (21). Los personajes cholos (Mary y Rigucho) no mantienen
un diálogo cercano (ya que son violentados) y menos dan cuenta de discursividades
propias de lo popular. Además, en esta obra, la hija de la chola vive en un espacio donde
no le permiten la compañía de su madre. Por otra parte, las cuatro obras en estudio no
presentan un estado inicial de felicidad. Desde este punto de vista, no cumplen con una
de las características del género del melodrama, esto es: “toda obra melodramática
presenta una escena inicial de felicidad la que se ve interrumpida por actos de felonía”
(Ledezma, 2012:22).
El conflicto que se presenta en las hijas e hijo de chola es que desean ascender
socialmente y agradar al criollo, no obstante este último no acepta el origen cholo. Así, el
conflicto en Joven, rica y plebeya se reconoce en el personaje Mary que convive con
en el diálogo de los personajes cholos: la madre y el hijo; los cuales están aquejados por
las conductas reprochables de la hija chola que ha dejado de ponerse polleras dado los
tiempos modernos.
sus ascendencias, la indígena, ya que el criollo o los tiempos modernos según sea el caso,
no aceptan su diferencia. Podemos decir que las actitudes recurrentes en el inicio de estas
obras remiten a hijos que aceptan los imperativos del criollo. Esta actitud, según lo
analizado, puede deberse como ya lo hemos referido, al anhelo de ser aceptado por las
“en falta ante el mundo” y ante ellos mismos al descubrir que carecen de una
identidad clara y distinta. Debido a ello buscan una identidad en la que se anulen
las similitudes y los conflictos que entraña su heterogeneidad simbólica e
imaginaria. Tratan de establecerse como sujetos homogéneos. (Cornejo Polar,
1994:20-21)
su actuar, ya que muchas veces aceptó, por temor al exterminio, los estados de
asimilación impuestos por el colonizador. Por ello y en coherencia con lo planteado por
hija de chola, solo puede ser visitada por el doctor Cadima (su tutor), de este modo
aparenta que es distinguida y de familia honorable. En la obra Mis Ch’ijini, Juana, que se
esquina, donde Domy deja las polleras y se cambia el nombre para simular lo que no es.
En Hijo de chola, Johnny, que se cambia el nombre y viste de forma pomposa para
Hemos visto que los personajes hijos e hijas presentan conflictos con sus orígenes,
ya que uno de ellos, el indígena no es aceptado por el criollo, de este modo tratan de
aparentar. No obstante, ante estos engaños está la presencia de la madre chola que se
expresa libremente aun cuando el criollo la haga callar (Mis Ch’ijini); la madre que
último está presente Manuela, que si bien no es la madre es la persona que crió a los
hijos. Este personaje de igual modo verbaliza el “engreimiento” del hijo de chola y
reivindica el uso de las polleras, lo que es explicitado en la voz del acotador (Hijo de
chola). Ahora bien, esta presencia aún no es evidente en la obra Joven, rica y plebeya, ya
que la voz solo ha estado cedida a las criollas (Superiora y compañeras). Sin embargo, la
Escena Diez
FAUSTINA Y MARY
madre da cuenta de gestos de ternura, ya que sostiene con delicadeza un paquete envuelto
98
en papel de diario. Dentro de este envoltorio hay un plato de comida preparado con tuntas
Escena Once
MARY Y MUCHACHAS
CHARO. - (Revolviendo la comida con una punta del dedo meñique) Chuño…
MIMI. - (Id) Estas cosas blancas creo que se llaman tuntas… (28)
Las compañeras autoritariamente ordenan abrir un regalo que era para Mary,
rechazo, ya que contiene alimentos de origen indígena. Según Javier Albó (2010), la tunta
y el chuño son usados en rituales sagrados aymaras para expresar amor: “Mientras se
productos, entre los agricultores. Mientras se realizaba el ritual, expusieron sus productos
(que trajeron principalmente frutas) y los del Altiplano (que trajeron principalmente papa,
7
El chuño blanco se obtiene, “lavando” la papa ya congelada. El lavado se hace de varias formas. Unos
trasladan la papa al río donde forman estanques en los que se depositan las papas congeladas. En áreas
donde no hay ríos cercanos, extienden el producto sobre mantas o paja y rocían constantemente agua fría
a fin de humedecer el producto. Al cabo de tres semanas la cáscara se va desprendiendo. El paso final
consiste en el secado al sol, el resultado se llama tunta. El chuño negro es el que se obtiene directamente
de la congelación. No se somete el producto al agua, concluida la congelación y el proceso de “pisado”, se
seca al sol durante 45 días. (Tomás Ramírez Del chuño y la tunta:
[Link]
99
chuño y tunta)” (2010: 43). Faustina pone en escena alimentos que indirectamente
recuerdan a su hija lo que es: una hija de chola (de ancestros indígena y español). El plato
no solo contiene el chuño y la tunta (parte importante de los rituales aymaras), sino que
además la carne y los ajíes (parte importante del plato “criollo”). De este modo podemos
apreciar que la madre prepara alimentos que remiten a la unión de saberes, “la chola ha
los platos criollos, si los españoles hacen el pollo en vino; la chola prepara el pollo en
chicha” (Paredes, 1992: 43). Así se une lo indígena con lo criollo. Por otra parte, Javier
Albó (1983) advierte que esta mixtura podría ser figurada como “un cabalgar entre dos
mundos” (14). Esta negociación de los saberes, según García Canclini, evidencia los
Faustina prepara un plato que afecta el orden establecido por la superiora, quien se
“dinámicas de poder” (Cornejo Polar, 1994: 20); esas dinámicas de poder por medio de
las cuales ciertas fuerzas aspiran a la hegemonía (Foucault, 1978:76), las que a su vez no
solo son llevadas a cabo por la Superiora, un personaje que no se hace cargo de lo que
propone, sino también por las compañeras, las que categóricamente expulsan lo cholo:
Escena Once
MARY Y MUCHACHAS
LULA. - ¿Y estas carnes? ¿Y estos ajíes…? ¡Oh! (Gesticula). Qué feo: comida
criolla.
presenciar la mezcla con ingredientes criollos (carnes y ajíes), los que son parte de su
tradición culinaria de ascendencia española; origen que según ellas, es “superior”. Por
ello es inaceptable que sea usado por una chola. Esta actitud es coherente con lo señalado
por los grupos hegemónicos que sostienen que “los cholos han sido considerados
por su posición social ambigua como descendientes del mundo indígena, que, sin
ignorado, idea instalada, como hemos sostenido, desde los tiempos de la conquista en
América. Antonio Gunnar Mendoza (1982) advierte que el cholo constituye un tipo
se le relaciona con lo imperfecto. El cholo figura como el otro no humano, aquél que en
la del perro callejero, que no tiene lugar en una organización social humana. Ante esta
de amor entre madre e hija, ordenando que la chola desaparezca. La hija de la chola
(Mary), por su parte, no responde. De este modo se comienza a instalar lo deseado: alejar
a la madre chola.
101
la comida de la madre, sino también en forma implícita sus polleras8, ya que al parecer
esto altera la uniformidad de su vestuario, en la voz del acotador: “un traje uniformado,
juvenil y pleno de alegría” (7). Sin embargo, pese a estos anhelos de “compostura” y
“buen gusto”, la madre chola se instala en el internado, con su plato criollo y sus polleras.
Así, en Joven, rica y plebeya, Mary, repetidas veces trata de alejarse de su madre
chola, tal como lo ha estipulado el colegio. Sin embargo, la madre pese a la distancia
MARY. - (Se pone de pie al ver primero si no cruzan las visitas y se abalanza a
los brazos de la chola).
8
Soruco Sologuren (2011) plantea: la chola no es blanca ni es indígena, y ella -a diferencia del cholo- ha
decidido encarnar esta diferencia en su propio cuerpo. La vestimenta de estas mujeres constituye un
“código visual diferenciado (indisciplinado) en la sociedad estamental boliviana. Las polleras, el bolsicón,
falda que protege a la pollera, lleva idénticas prensas que los trajes típicos de Extremadura; este y la blusa
bordada vienen de la época Barroca de España la mata que cuelga de su espalda y el sombrero borsalino
corresponden a una moda europea anacrónica, y los elementos indígenas que completan el conjunto
(tupo o prendedor que sostiene la mantilla), las trenzas anudadas por borlas de lana, el aguayo (tejido
andino que se cuelga en la espalda) convierten a esta presencia en un indeseable subversor de la pureza
(pos) colonial que se debe limpiar. (107)
102
lejanía de su hija. Sin embargo, cabe agregar que hace ostentación ante las otras madres
cholas señalando que su hija estudia en un colegio particular, lo que se explicita cuando
Escena Cuatro
RIGUCHO. - (Entusiasmado) Harta gente ps, che. ¿No ves que tu mamá les ha de
sacar pica a todas las han recibido los otros años? Nunca ps nuestra preste se ha
de comparar con las otras. ¡Espérate nomás cuando veyas la fiesta! Cuatro o
cinco camiones de cerveza como si nada se han de gastar y hasta diputados de
estar viniendo invitados. ¿No ves que la quinta está bien acreditada? Tu mamá
dice ps que los otros prestes chiquititas se han de quedar. ¡Ojj! ¡Las otras que han
recibido prestes ni siquiera tiene el orgullo de decir que su hija está en colegio
particular. (42 y 43)
La madre presta importancia a este espacio adverso a lo cholo dando cuenta de este
esquina. Recordemos que esta última no acepta la crítica de sus vecinos. Sin embargo, la
9
Soruco Sologuren (2011) señala que esta fiesta se realiza en devoción al lienzo del señor del gran poder, a
quien se pide favores económicos o familiares. Hasta hace pocos años la imagen tenía tres rostros (padre,
hijo y espíritu santo) y los devotos pedían al rostro del lado derecho por un favor por otras personas, al del
izquierdo para un castigo y el centro correspondía a la persona que rezaba (Paredes Candia, 1975:288). Los
participantes, según Sologuren se organizan en comparsas o conjuntos folklóricos con filiaciones por
actividad económica, origen (residentes de Achacachi; es decir que viven en la Paz, pero han emigrado de
la misma región), etc. Preparan sus bailes con varios meses de anticipación y el día de la fiesta hay
demostraciones de poder económico de los prestes (organizadores de la comparsa) que compiten por la
mejor representación. Los prestes son las persona que hará todos los gastos: bebida, música, comida, toda
la atención., todos los miembros de la comunidad tienen que ser prestes en algún momento para ser
considerados personas de gran prestigio y respeto todos compiten para ganar y atender mejor que su
antecesor, es singular la forma en que los ahorros de todo un año o de varios años se los gasta en tres días.
Esta fiesta permite que este capital circule al interior de la comunidad. La fiesta también tiene ese
componente de reciprocidad por el que la persona baila a cambio de los favores del Patrono o Santo. (181)
103
particularidad de estas madres cholas en las obras de teatro popular es que tienen la
cholo está prohibida. Por ello, Faustina no se deja abatir y recuerda a su hija, una y otra
vez que sus orígenes están unidos (indígena y occidental). Esta forma de habitar del
sentido, recuerda lo señalado por Adriana Valdés (1989), “en cada sujeto existe “el uno” y
transculturales que no basta con deconstruir, sino que hay que aprender desde categorías
Escena diez
FAUSTINA Y MARY
FAUSTINA. -Mal meyestau soñando estas noches, hija. Esas lagartijas que entre
sueños estau viendo creyo que medio de mal awero son. Eso dicen que cuando
los hijos…
oral (sueños de raigambre popular) y el espacio letrado (el internado), lo que Martín
Lienhard reconoce después de la llegada del conquistador, la mixtura entre las tradiciones
por ello podríamos decir que las lagartijas simbolizan la traición; palabra que Faustina no
solicita a su madre que se vaya. De esta forma nuevamente trata de ejecutar lo que le han
sugerido. La madre chola, por su parte, no se rinde ante las insinuaciones y para ello la
interpela, utilizando registros lingüísticos que son propios de lo andino, un lenguaje por
Escena diez
FAUSTINA Y MARY
FAUSTINA. - Bueno ps. Me estaré yendo, ja. Te haste cuidar ps hija. Te haste
kepichar bien; por las noches pesde estarte agarrando la gripe que està dando, ja.
Mal está el tiempo estos diyas.
MARY. - Sí, sí… (La toma del brazo, pero en cierto modo la presiona para que
camine). (27)
La palabra kepichar, de origen kunza (tapar con cariño), es utilizada por la madre
chola, lo que da cuenta de la unión de otras ascendencias, de una identidad que tiene,
según Cornejo Polar, “una índole abigarrada concomitante con la realidad en la que
participa hecha de fisuras que acumula varios tiempos en un tiempo” (1994: 20). No
cariño por cuarta vez, no genera respuesta en la hija. Sin embargo, Faustina no duda en
seguir insistiendo para que Mary responda a su cariño. Finalmente utiliza la palabra
Escena diez
FAUSTINA Y MARY
FAUSITNA. - Hija…
MARY. - ¿Qué?
FAUSTINA. - ¿Estaré medio sorda pero creyo que ni una vez me has dicho:
“Mamita”?
MARY. - (Escucha aquella pregunta tan a quemarropa que sus ojos brillan de
vergüenza y en un arranque de sinceridad la abraza diciéndole:) ¡Mamita!
Faustina no solo utiliza palabras de origen andino como kepichar, sino además
palabras en español como mamita. Este lenguaje empleado, que remite a la ternura y el
apego, genera el estremecimiento de Mary. En ese momento siente vergüenza, que luego
nos permite advertir a un personaje vulnerable ante el mundo que le exige reprimirse o
autoexcluirse y a su vez, una madre que lucha para que su hija la reconozca.
hecho todo lo que está al alcance para lograr acercar a su hija. Sin embargo, las acciones
que remiten a su origen no logran instalarse por un largo periodo, ya que son
interrumpidas por las miradas de las compañeras (lo que da cuenta de un control
Escena Diez
FAUSTINA Y MARY
(Atina a pasar con los suyos, por el fondo, Lula y ve los besos que la mujer
deposita en la cara de Mary. Esta, a su vez, advierte las miradas de su amiga y se
deshace de Faustina. -Lula, sigue su camino).
realidad evidenciada en la voz del acotador es que la hija de chola reside en un espacio
Escena Once
MARY Y MUCHACHAS
LULA. - (Seguida de las chicas y con unas cartas en la mano). Esperen, esperen.
(A Mary) ¿Y tú? ¿Qué hacías? ¿Por qué no saliste al patio?
MARY. -Estuve…
LULA. -Mentira… ¡Ah! Y dime, che… ¿Quién era esa chola que te besaba?
madre, sin embargo, ante la presión de sus compañeras, titubea. Luego responde,
intuido en sus sueños. En su afirmación “sí era mi sirvienta”, la hija de chola acepta los
imperativos de las criollas, ubicándola por sobre los cholos. Podemos decir entonces que
homogenizado donde habita una parte de la sociedad criolla (la de castas) a la cual desea
pertenecer. Sin embargo, y como consecuencia de este anhelo, da cuenta de una evidente
inestabilidad. En este espacio que rechaza lo cholo “se destrozaba al sujeto y pervertía
todas las relaciones (consigo mismo, con los nuevos señores, con los dioses, con el
destino y sus deseos) que lo configuran como tal” (Polar, 1994:19). El personaje
femenino Mary evidencia estados de vulnerabilidad, por ello simula lo que nos es; de lo
contrario recibiría el mismo trato violento que recibió su amigo (un cuerpo agredido).
Las obras de Raúl Salmón dan cuenta de hijas e hijos de chola que deberán recibir
todo el apoyo de los suyos para no olvidar su origen. Por ello, la madre chola presente en
Joven, rica y plebeya no sabe aun lo que sucede, sin embargo, lo intuye y resiste para no
108
perder a su hija. Sin embargo, en el internado (escuela privada) esta lucha, al parecer ha
resultado estéril.
Por otra parte, la madre chola presente en la obra Mis Ch’ijini no se deja acallar,
revela los engaños del criollo e interpela a su hija que deje de lado la apariencia. Esta
verbaliza que dada su juventud e inexperiencia, se vio tentada a abandonar sus raíces (sus
polleras). No obstante, agrega, que su propia madre fue la que le recordó su ascendencia
chola:
Estamos ante la presencia de una madre chola que resiste los estados de
apariencia: estados engañosos para ser aceptada por aquel que persigue la simetría. No
“tentaciones del diablo”; al dejar de lado sus polleras de algún modo está rindiéndose
ante el criollo, el que persigue su aculturación. Por otro lado, está la presencia de un hijo
que recuerda su niñez y cómo fue descalificado dado su origen, aunque los mismos que lo
discriminaban se arrimaban a él por conveniencia. Es por esto que escena tras escena
veremos de qué modo los hijos se sentirán tentados a olvidar sus raíces como sucede con
el personaje Marido:
ESCENA II
MARIDO. - Mamita: los tiempos están cambiando. Por eso también le hey dicho
a la Domy que se cambie la pollera por el vestido.
MADRE. - Pero, por esos pistos, ahura todos estamos pagando. Pa tu mujer se lo
hablan todos. La hermana de los moqos, la Ulupica, matame que te mataré están
con nosotros.
MARIDO. - ¡Es el costo social que se paga por adaptarse a los tiempos
modernos!
MADRE. - ¿Queps tiene una pollera? ¿Es hedionda? ¿Contagia? Porque es chola
tu magre. ¿O te has olvidado? (13, 14)
Según Soruco Sologuren, a quien hemos seguido en estas líneas, “en el teatro
popular, la madre chola no solo asume su rol materno, sino que reivindica el uso de las
polleras y el alimento que es parte de una identidad” (2011: 216). El personaje femenino
olvidar: “que su madre es chola también”. Es decir, al negar este vestuario niega su
origen. De este modo, el personaje madre se presenta como aquella que resiste ante los
estados de homogenización del criollo e interpela al otro para que no olvide su origen.
110
su vestimenta de chola paceña. Lo que es repudiado por doña Zoila y don Cornelio. Así,
ACTO SEGUNDO
La escenografía de este segundo acto representa un ambiente de
“lujo”, en lo que puede entenderse por lujo la forma como vive la
burguesía paceña.
ESCENA TERCERA
LOS ANTERIORES Y MANUELA
de la chola, la que “no podía entrar a ciertos locales públicos sólo por vestir polleras y
igual modo ocurre en Joven, rica y plebeya, donde Faustina lleva “un paquete envuelto en
papel de diario”, sin embargo, esta manifestación de cariño no es bien vista por el criollo.
Cabe señalar que en la obra Hijo de chola, a diferencia de las otras obras de Raúl
femenino Manuela no debe estar en este ambiente de “lujo”, no solo porque viste
polleras, sino además porque es sirvienta; dos estados que no se condicen con aquellos
ACTO SEGUNDO
ESCENA SEXTA
Alcides Arguedas (1922) remite a “las taras de su estirpe” (39). Las obras de teatro
popular de Salmón pone es escena a la chola que junta al uno y al otro (al indígena y al
occidental) dando cuenta de una identidad que resiste y coexiste. De este modo, su
protagonismo figura un puente entre el campo y la ciudad, instalándose, por cierto en este
último espacio. Esto para la elite letrada, “[especialmente para Alcides Arguedas] es una
Sologuren, 2011:130). Una postura absolutamente racista que pretende influir en las
propuestas literarias de los escritores de la época (mediados del siglo XX). Lo que Soruco
Sologuren (2011) explica como “un discurso elitista que tiene sus raíces desde fines del
siglo XIX, basado en el antimestizaje, obras que son lecciones morales dirigidas a los
criollos, para mostrarles los peligros de alianzas (familiares, políticas, económicas) con
Sologuren, 2011: 53). Por ello, usan polleras, preparan platos criollos, relatan sueños en
quiere acallarlas, utilizan registros populares y expresan la verdad; demostrando con esto
especialmente femenino (que surja con fuerza económica, pero sin protagonismo
cultural), emerge el discurso discrepante presente en el teatro popular, aquel que pone en
escena a la madre chola, la que genera un quiebre con la elite letrada de mediados del
identidad chola. Para ello, da protagonismo a la madre chola que apela a la fidelidad de
su hija e hijo, quienes como hemos visto en el principio de estas obras, niegan su origen.
Ejemplo de ello en Hijo de chola un hijo que desea pertenecer a las sociedades de casta.
De ahí que desconozca a quien lo crió y a su propio hermano. Lo propio en Joven rica y
plebeya donde Mary reconoce ante sus compañeras que la chola que la besaba es su
sirvienta. En Mis Ch’ijini, Juana que al estar enamorada del criollo (quien repulsa lo
cholo), acude al engaño ocultando sus rasgos, concediéndole la palabra sin reparar en su
nombre dado su ascenso social. No obstante, pese a estos hijos e hijas ingratas, existe la
113
diferimos de lo planteado por Willy O. Muñoz (1992), quien sostiene que el dramaturgo
“utiliza personajes estereotipados, los cuales manipula para sus propósitos” (14).
madres cholas que se instalan en espacios urbanos dando cuenta de su hibridez. Esta
algunos escritores bolivianos. Así, lo hace ver Soruco Sologuren (2011), quien realiza un
análisis de las obras La niña de su ojos, (1948)10 de Antonio Díaz Villamil; la novela La
10
En esta novela el protagonismo está en una hija chola, Domitila. Este personaje ha estado la mayor parte
del tiempo en un internado de señoritas, allí ha sido “debidamente instruida”; luego se ve “enfrentada” a
convivir con su madre, una mujer alcohólica y sin posibilidades de recuperación. Por tanto, es
“comprensible” que Domy se aleje de su madre y de su padre cholo. Estos últimos no luchan para
recuperar a su hija, ya que reconocen que no son dignos de su cariño. Así, la madre chola se retira del
escenario, ya que “representa la cultura indígena, la marca colonial que la joven hija rechaza, esconde,
niega, [así ] en la novela y el proyecto nacionalista, desaparece sin resolución” (Soruco Sologuren, 2011:
214). De este modo, el final envía a una madre chola que debe desaparecer. Y la hija, por su parte, se
convierte en una mestiza letrada (acorde a la preparación del internado en el que estudió). Promoviendo,
la transformación e invisibilización del cholo.
11
En esta novela se relata la historia de Adolfo Reyes, criollo natural de San Juan de Chirca. Este joven va a
estudiar una carrera a Sucre. Cuando retorna a Chirca para arreglar asuntos de herencia, se enamora
perdidamente de una chola, así abandona la vida letrada y urbana y resuelve casarse con ella. De este
modo la Claudina, es la salvación del criollo. Así, “la chola es válida como símbolo nacional precisamente
porque se aparta de un occidente en decadencia” (Soruco Sologuren, 2011:150).
12
Este cuento da protagonismo a Martina, la cual ha sido abandonada por su madre chola, la que tiene
dos ascendencias: aymara y español. Sin embargo, su “falta” se presenta en la madre indígena, aquella
que al igual que su hija tiene un alma estéril. De este modo, podemos anticipar que de parte de Martina
no habrá gestos de cariño, “no es una madre ideal, ni siquiera una prostituta, es un producto grotesco del
odio hacia los hombres criollos” (Soruco Sologuren, 2011:159). Sin embargo, esta indiferencia de la chola,
genera en los hombres curiosidad. Por ende, muchos deciden cortejarla. Ella, por su parte, no demuestra
ningún tipo de atracción. Luego, será “un corregidor”, un forastero que ha escuchado sobre el carácter
indómito de la chola, quien se proponga conquistarla. Y como no lo consigue, la viola, dejándola
114
Augusto Guzmán. En estas obras, la escritora advierte que la madre debe desaparecer y
mestiza y su alter ego: el cholo” (Soruco Sologuren, 2011: 45). De este modo según lo
forma dicotómica dando una solución excluyente. Así, en La niña de su ojos de Díaz, la
una mestiza letrada, priorizando una sola ascendencia, la española. Por otra parte, en La
a través de la voz del narrador: “Adolfo necesitaba una mujer así, que lo maneje y
domine y tenga la fuerza que ella tiene para impedirle que se aleje por completo del
alcohol” (1947: 267). Este personaje femenino cholo es madre-esposa en el campo. Por
tanto, vemos que sutilmente, el escritor retira a la chola de la ciudad, porque este espacio
embarazada. El final de este cuento es impensado para el lector, porque Martina tiene a su hijo y organiza
una cena donde está invitado, en forma especial, el corregidor (todos creen, incluso la tía, que Martina
aceptará los cortejos de éste). La protagonista recibe a sus visitas con su bebé en brazos, luego después de
un tiempo viene el momento de la cena, la cual es servida por la propia Martina, lo que deleita a todos.
Luego en el reposo, las personas asistentes le preguntan por el bebé y ella responde; “¿cómo puedo yo
traerles el niño, si ustedes mismos acaban de comérselo?” (1997*1954+:39).
115
Cabe agregar que estas obras son producidas en la misma época en que escribe
Salmón y revelan el carácter conflictivo del campo cultural de mediados del siglo XX, ya
los grupos de poder hegemónico: el autoexilio del cholo de los espacios urbanos. De este
Cabe agregar, que las narrativas de estos escritores coetáneos a Salmón tienen
como receptor: un público selecto, ya que, así como lo señala Soruco Sologuren (2005),”
si hubiese sido dedicada a un público popular, lo más probable que sus propuestas
Raúl Salmón, por su parte, en sus obras Joven, rica y plebeya, Miss Ch’ijini, La
abandona a sus hijos, resisten y embisten los imperativos del criollo. Un protagonismo
cholo que negocia sus saberes tanto del campo como de la ciudad, lo que es coherente a
lo señalado por García Canclini (2010), “fusión muchas veces presente en los sectores
populares de ascendencia indígena que emigraron del campo a la ciudad. Estos se vieron
en la necesidad de pactar con la sociedad urbana” (17). Esta mixtura se caracteriza por
una constante mutabilidad, de ahí que García Canclini prefiera referir a “procesos de
hibridación” (17). Dicha vinculación entre los saberes campesinos y saberes modernos
urbanos de Bolivia. De este modo muestra que “la hibridación interesa tanto a los
sectores hegemónicos como a los populares que quieren apropiarse los beneficios de la
modernidad” (García Canclini, 2010:17). Al respecto, es necesario señalar que a partir del
período de “caos” político y del aumento de posibilidades, lo que conlleva, según Soruco
Sologuren, (2011) “una emergencia económica y social sin precedentes para los mestizos
y cholos” (36). En este contexto el cholo se convierte en una amenaza para los grupos
cultural. Así, en Joven, rica y plebeya, la madre chola Faustina es la dueña de una quinta
de recreo (la cantina). En Mis Ch’ijini, la madre doña Benita es cocinera en una casa
chofer de micro. En Hijo de chola, el personaje cholo Don Francisco es el dueño de una
cultural (uso de las polleras, lenguaje mixturado, uso de alimentos mixturados: papa,
chuño, tunta y maíz, raigambres populares, expresiones contestarias). Cabe agregar que
con sus orígenes. Lo que a su vez es propio de una identidad que “presenta procesos
cambios disímiles. Por tanto, no se encuentran dadas de una vez y para siempre"
letrada que sostiene que el liderazgo cultural y económico debe figurar en el criollo, ya
que “son los gobernantes cholos, con su manera especial de ser y concebir el progreso,
propio sucede con su identidad, ya que según Alcides Arguedas son un peligro, lo que no
humanidad.
excluye a los cholos ni los presenta como personajes que generan el contagio. Al
esquina e Hijo de chola, está dado al cholo y a la chola que habita en la cuidad en forma
independiente. Podemos agregar que las obras de Salmón son parte de lo que se reconoce
público que se reconoce en la puesta en escena, “[es ver] al otro al urbano exitoso que
todos aspiran ser, confesando que, pese a todo, él también es un “hijo de chola” (Soruco
Sologuren, 2005:06). Ahora bien, las obras de teatro popular de Raúl Salmón pueden ser
editoriales13 que publicaron sus obras, lo que permitió que fueran leídas en forma masiva
en los colegios, sino además porque sus obras fueron llevadas a otros medios de
13
Editorial Juventud, dedicada a textos escolares y de bajo costo, publica las obras de Raúl Salmón. Esta
popularidad y fácil acceso a sus guiones hacen que profesores de educación cívica, literatura e historia de
escuelas pública-no privadas-lleven a sus estudiantes a las representaciones del teatro popular y organicen
sus propias representaciones en los festivales del teatro estudiantil (Soruco Sologuren, 2005:08).
118
una realidad opresora y a la vez se insta a un sentido trasformador de una sociedad basada
en la desigualdad y marginación.
crítica, tal vez se expresa en la huella que su propuesta ha dejado en dramaturgos actuales
vendiendo sándwich. Ella no solo se dedica al comercio, sino que además escucha a
hacia el otro: “MARY: Lo que tengo es frío; mucho frío (Extendiendo las manos) ¿Me
con este frío, mi “anafre” ni calienta siquiera” (1999:22). Esta obra refiere a un
protagonismo cholo caracterizado por la dulzura y empatía hacia el otro. Los personajes
apelan a mantenerse unidos en una época donde aún está instalada la problemática de la
14
Raúl salmón adquiere en1961 Radio América, donde introduce a Bolivia el llamado “periodismo
testimonial” y así, empieza a transmitir sus obras en el formato de radioteatro. El uso de un medio de
comunicación tan masivo como la radio le permitió abarcar otras ciudades y el ámbito rural, pero también
dirigirse a otros países andinos [entre ellos Perú, donde es reconocido por el escritor Mario Vargas Llosa],
quien señala “los radioteatros de Raúl Salmón, los oían hasta las piedras, los peruanos alfabetos,
semialfabetos, desde la aristocracia hasta el proletariado” (Soruco Sologuren, 2005:08).
15
Jorge Wilder Cervantes, dramaturgo boliviano contemporáneo, publica La sanguchera de la esquina el
año 2001. En esta obra se cuenta la historia de una mujer de pueblo que además de atender su precario
negocio ambulante, atiende a quienes, habitando la ciudad como ella, viven condiciones de abandono
emocional. La sanguchera de la esquina (lunes 05, octubre de 2008). Diario Potosí (Bolivia).
119
dramaturgo Adolfo Mier16 (2009) en la obra Niña camba da protagonismo a una madre
chola, Mariana, la que debe trabajar para educar a su hija, esta última sufre una serie de
desventuras, ya que es violada por el padre y luego por el hombre que posteriormente
convive con la madre. Años más tarde, la hija de la chola ingresa a la universidad donde
lucha por la reivindicación de los derechos humanos. Hasta aquí pareciera que el
proyecto de la madre para educar a su hija había dado resultado. Sin embargo, una nueva
sucede decide matar al torturador, liberando a su hija, no sin antes pedirle perdón. Esta
chola, sin duda aún es posible de advertir en las obras previamente señaladas.
16
Adolfo Mier, dramaturgo boliviano, publica su primera obra en 1970, Santa Veracruz Tatala y la
Sebastiana. En la actualidad, ha escrito y representado 22 obras de teatro, entre los cuales destacan
comedias, monólogos y teatro para niños. Adolfo Mier. 1983. Sebastiana. La Paz-Bolivia: Librería Editorial
“G.U.M”.
120
Capítulo II
origen de un modo confuso, muchas veces aparentando lo que no son. Esta postura se
debe a que no quieren recibir el desmedro del otro que no acepta la existencia del otro.
forma similar en la novela El chulla Romero y Flores de Jorge Icaza. Aquí, el personaje
Luis Alfonso Romero y Flores, un chulla17, hijo de madre india y padre español, esconde
una de sus ascendencias (por cierto, la indígena). De esta forma, existe en ambas
diferencia.
Negación del origen cholo de un modo ambiguo: un diálogo entre Raúl Salmón y
Jorge Icaza
personaje cholo que se siente atormentado por una de sus ascendencias, aquélla que le
17
Según el escritor Ricardo Descalzi, el término chulla recibe diversas acepciones, una de ellas refiere a
“aquel personaje que viste a la moda y que desea evidentemente ascender socialmente, por otra parte, el
de ser ambiente donde “todos se conocían”, el concepto de “chulla” vino menos, pero el pueblo lo ha
conservado para designar a cualquier joven “decente” que despierte simpatías como mozo soltero,
tarambana y enamoradizo, tramposos, jaranero, agradable, llamándolo “chullita, por la amistad y
confianza demostrada y así expresarle estimación y cariño” (1996:154).
121
inserto descalifica a su madre india, lo que lo lleva a un estado contenido, una actitud que
ello, “el simulacro será una de las actitudes evidentes de la constitución mestiza, la puesta
su caminar para no develar lo que es: un cholo también. Entonces, tenemos no solo a una
sociedad ecuatoriana que repudia el origen indígena, sino a un hijo que niega a su madre.
Lo propio ocurre en Joven, rica y plebeya, donde el personaje Mary aparenta ante
las amigas, estado que se aprecia especialmente cuando niega a su madre reconociendo
que la chola que la abrazaba era su sirvienta. Una hija de chola que evidencia estados de
122
contención, lo que se reconoce especialmente en la voz del acotador: Quiere decir algo y
se contiene; enunciado similar al estado de apariencia del chulla quien modera su andar.
pues el personaje Mary presenta un despliegue lo que ocurre en el espacio la salita, donde
Escena Dos
DICHOS Y MARY
PADRINO. - ¿Te dije, nenecita? No te volveré a llamar así… ¿Pero..., para qué
afligirla a tu madre, a ver? No, no. ¡Eso no está bien, nenecita!
MARY. - (Alocada, increpándoles) ¡Nenecita, nenecita! ¡Se han figurado que soy
una mocosa! ¿O han creído que me pueden tener metida toda la vida entre estas
gentes? Mi padre no dijo que estudiara para venir a meterme en una cantina y
entre… (Se contiene cuando quiere decir la palabra: cholos) ¡Oh! ¡Mañana
mismo quisiera volver al colegio! (Sale llorando). (39)
123
la cantina donde se encuentra abruptamente con el novio criollo. Aquí, Willy la descubre.
Cabe agregar que este es el único diálogo entre Willy y Mary; a la vez, el diálogo más
extenso de la obra:
Escena Seis
WILLY Y MARY
MARY. - (Saliendo con una carta en la mano. Queda sorprendida viendo a Willy)
¿Eh?
WILLY. - ¿A qué?
MARY. - Vine a…
Mary. - No…
Willy. - ¿Entonces?
MARY. - (Serena ya) Bien. Para qué ocultar más tiempo la verdad. Yo…
(Volviendo suplicante a los brazos de Willy) ¡Nunca comprenderás! ¡Qué te baste
saber lo mucho que te quiero! Lo mucho que yo…
MARY. - Fingirme distinguida para ganar tu amor, sí, pero no fingí amor que ello
es mi honra y mi orgullo; porque en el colegio aprendí el vocabulario del corazón,
porque sabiéndome joven y sabiéndote el primero en mi vida te entregué en
besos, en miradas y en palabras todo cuanto la ilusión de los 18 años creó en mis
pensamientos juveniles que se desmoronan ante la realidad.
MARY. - ¿Por qué? ¿Porque en mi historia hay una pollera? ¿Por qué el amor
jamás podrá unir a un marqués con una cocinera? ¿O porque el prejuicio social
hace de los hombres unos cobardes? (Suplicante) ¡No, no! Willy, no me hagas
caso. Estoy para perder la cabeza por lo que acaba de suceder. ¿Sabes que en
estas dos semanas sin verte me ahogaba en esta casa? ¡Necesito libertad, la
libertad que tú me darás!
Esta escena comienza con sucesivas interrogantes de parte del criollo, ya que no
puede comprender y por ende aceptar que Mary (la cual señaló pertenecer a otra cuna)
habite en una habitación continua a una cantina. Esta revelación genera en el criollo
desconcierto, la hija de chola, por su parte, vuelve a titubear. No obstante, ante las
125
repetidas órdenes del criollo reconoce la verdad: que es una hija de chola, expresando así
su descontento ante los prejuicios sociales. Sin embargo, estos argumentos son
mestizo que se puede comparar con la nube, “una forma desesperadamente compleja,
(Karl Popper, 1954: 70). Una hija chola que afirma lo que el criollo piensa, luego
huyendo con aquél que aborrece lo cholo). Estos estados contradictorios del personaje
hija de chola, al parecer, son propios de aquellos que son descendientes de indígena y
español. Problemática que de igual modo, como ya hemos visto, está presente en la
está atormentado además porque uno de sus orígenes es indígena. No obstante, así como
lo señala el narrador, solo había heredado los apellidos españoles, lo que juega en contra
126
de sus deseos de ascender y figurar. Por otra parte, la sociedad que lo rodea, con o sin
- ¡Soy el fiscalizador!
- ¡Oh!
- ¿Romero y Flores?
- ¿Cuál?
-El concubinato público con una chola. Con una india del servicio
doméstico. ¿No es así joven? -interrogó la informante con ironía de bofetada en el
rostro.
quiere aceptar.
Esta novela es similar a las obras de teatro popular de Salmón, ya que, en ambas
porque en ella está la marca colonial18. Lo que es contrario a sus deseos, esto es:
ESCENA DOS
(Johnny tiene la traza del joven abogado mestizo. Viste chaleco, pero sus rasgos
son genuinamente aymaras-Trata de aparentar buenos modales).
18
Lo que Walter Mignolo (2005) reconoce como “un propósito para nombrar y definir a las culturas
foráneas como aquellas inferiores” (22). Polar (1994) quien refiere al término “contexto colonial el cual
influyó en el actuar mestizo, ya que muchas veces aceptó, por temor al exterminio, los estados de
asimilación impuestos por el colonizador” (20). Lo que Montecino (2010) reconoce como “una experiencia
colonizadora que ha quedado como huella en nuestro ser mestizo, favoreciendo, por ejemplo, valores
como el culto a las apariencias” (45). En coherencia a lo señalado por Soruco Sologuren (2011), la cual
reconoce como “prácticas coloniales que implican la opresión del otro” (112).
128
Este personaje trata de fingir buenos modales y sugiere al padre dejar el pasado. No
obstante, lo que realmente desea es que se deje de recordar a la madre chola, ya que en
ESCENA II
El personaje Marido es descrito por el acotador como aquel cholo que aparenta lo
que no es, lo que se evidencia no solo en su vestimenta y oficio, sino además en las
nuevas costumbres que han acordado con Domy. Esta última ha dejado las polleras y se
ESCENA IV
DOMY, SOLA
DOMY: (Entrando vestida con un abrigo de piel color negro, unos calzados que
le aprietan los pies y le hacen caminar como desequilibrándose y con un peinado
de esos que son comunes para fiestas criollas) ¿Jacinta? Aijj está imilla que no
aparece. (Sacándose los zapatos) “Atatau”, “¡che!” (Frotándose los pies). Aijj, no
129
mimetizarse con la alta sociedad. Lo propio en El chulla Romero y Flores, donde Luis
Alfonso desea figurar ante la sociedad a la cual desea pertenecer. Lo que Renaud Richard
por fingir lo que no es. Así, su vestuario será el modo más recurrente para cubrir su
origen indígena y su preferencia será vestir a la usanza europea. Un disfraz que utiliza
para aparentar una sola ascendencia, por cierto, occidental. El protagonismo de esta
novela refiere a un personaje que según Montecino realiza acciones ladinas. Lo propio
130
sucede en su anhelo de una progenie que borre en cierta forma sus rasgos que delatan que
es un hijo de chola. Es por ello, que cuando se entera de que Rosario, la mujer chola, va a
tener un hijo, él se niega puesto que no es con ella con quien quería tener descendencia:
“él anhelaba la belleza aristocrática (…) de ojos claros, de pelos rubios, de labios finos”
chola que desea ocultar o en el peor de lo casos borrar por imitación aquella ascendencia
hija de chola que ha dejado las polleras y se ha puesto vestido; son propuestas
el origen indígena. En la obra de Salmón, Domy es reconocida por los vecinos como la
novela de Icaza, donde Luis Alfonso es reconocido como el Chulla, nombre que se le da
aquel “hombre de clase media que trata de aparentar para acceder a un estatus superior”
Alfonso, porque se siente vulnerable ante las miradas de aquellos que no le perdonan que
una de sus ascendencias (su madre) sea indígena y además sirvienta. El Chulla “se cree
calzando el coturno de una superioridad ostentosa” (Richard 1996: 254). Así, la novela de
Jorge Icaza, lo mismo que las obras de teatro popular de Raúl Salmón revelan un
protagonismo de hijos e hijas de chola que desean ser aceptados por una sociedad que
131
directa o indirectamente los obliga a ser lo que no son y que además instalan la idea que
de muchos engaños con otros y con ellos mismos comienzan a cambiar. Esto implica la
insertos reprime y exige la imitación para ser aceptados (no obstante, este anhelo solo les
reflexión individual, revelando la fuerza individual que existe en cada uno de ellos. La
segunda situación que facilita el cambio es el apoyo de una fuerza colectiva. Un apoyo
solidario de los cholos que le rodean. Lo que Ángel Rama (1982) reconoce como el
indígenas” (198). Por ende, ambas propuestas literarias dan cuenta de personajes cholos
Capitulo III
En este capítulo daremos a conocer las acciones de personajes cholos (la madre, el padre,
ACTO PRIMERO
Escena IX
DON TOMÁS. - Los jóvenes, mi distinguido patroncito deben comer lo que les
corresponde a los jóvenes, ¿Oh qué dicen? Y en este tiempo hay que ser el
primero, porque si usted no es el primero, lo será este mi otro, patroncito…
Así, pareciera que el personaje Don Tomás podría acercarse a lo estipulado por
Alcides Arguedas, ya que cubre las fechorías cometidas por el criollo, quien solo desea
aprovecharse del personaje femenino Juana. Además, establece la jerarquía entre criollos
y cholos al señalar que el joven Tito es el patrón, aquél que puede hacer lo que quiera,
ACTO CUARTO
Escena III
TITO. - ¡Ah! También tú estás en contra mía, eh. ¡Contra mí después que te hice
perdonar un año de alquileres! ¡Borracho y degenerado había de ser!
TITO. - ¡Tú también complotado para arruinarme! ¡Ahora mismo desocupas esa
habitación y te mandas a jalar donde te dé la gana!
DON TOMAS. -No, no, no señor don Tito. No le permito esos insultos.
TITO. - ¡Qué! ¿Con quién crees que estás tratando? ¿Con la gente de tu laya?
TITO. - ¡Me oíste? ¡Tú y tu hija se largan de aquí, hoy mismo si no quieren que
sus trapos eche a la calle!
TITO. - ¡Te doy una hora de plazo y en tanto puedes decirles a los cholos de tus
amigos que no les tengo miedo y que si ellos vienen con mandamientos judiciales
yo los reventaré con mi plata! ¡Conque ya lo sabes! (1989:90-91)
Esta escena deja ver a un personaje que no se intimida ante el criollo (aunque lo
haya amenazado); aun así, no delata a sus vecinos cholos. El cholo al contestar “difícil de
ser” no solo anuncia lo que sucederá (Tito será arrestado por bigamia), sino además da
cuenta de la fuerza entre los vecinos cholos para hacer frente al criollo.
Juana, por su parte, está escondida y ha escuchado lo declarado por el criollo. De este
modo comienza a comprender la realidad, esto es: los engaños del criollo.
ACTO CUARTO
Escena IV
TOMAS Y JUANA
DON TOMÁS. - (Recogiendo la llave) Sí, sí… (Abre) Por qué te has cerrado,
che.
DON TOMÁS. - ¡Ah! ¿Del juicio en el que yo he declarado? ¡Muy bien! ¡Que se
le caiga el fobe! (91-92)
135
En esta escena vemos a dos personajes cholos, por una parte, Juana que en las
primeras escenas hizo callar a la madre para ceder la autoridad a Tito (que solo las ha
despreciado). No obstante, luego es capaz de encararlo. Y, por otra parte, don Tomás que,
en el inicio, solo adulaba y complacía al criollo, luego es capaz de hacer frente junto a sus
vecinos cholos. De esta manera, vemos a personajes que presentan cambios y son
reconocidos en su humanidad. Por ello, lo advertido por la elite letrada, que señala que la
como marionetas para los propósitos didácticos del autor” (Muñoz, 1992:14); no se
condice con el protagonismo complejo y cambiante presente en sus obras. De igual modo
la crítica que establece que sus propuestas son populacheras y que sus personajes son
según nuestra lectura no dice relación, ya que vemos el protagonismo de personajes que
(Cornejo Polar, 1994:20). La obra Mis Ch’ijini del dramaturgo presenta personajes que no
Romero y Flores 19de Jorge Icaza, donde el protagonista cholo comprende y reconoce los
fuertes lazos con aquellos a quienes tanto despreció, “se sentía otro”. Por primera vez era
el que en realidad debía ser; un mozo del vecindario pobre con ganas de unirse a las
suyos.
En Miss Ch’ijini, por su parte, la hija reconoce que pertenece a un grupo colectivo
solidario. El criollo Tito, por su lado, se siente desconcertado ante tal resistencia chola, ya
ACTO CUARTO
Escena VI
19
Aquí, si seguimos los planteamientos de Richard, da cuenta de tres episodios donde se observa la ayuda
fraterna de personajes que rodean a Alfonso Romero y Flores. Primero, cuando debe huir de la policía, ya
que se le acusa injustamente de un robo, “la misma noche de la persecución, cuando los indios y
vagabundos a los que despierta involuntariamente el Chulla bajo el “ancho alero de hoja de zinc” (otro
lugar semiabierto…), se niegan a revelar a los policías qué rumbo tomó el fugitivo” (Richard, 1996:269).
Luego, cuando es apoyado por las prostitutas de un burdel, “tras intercambiar los vestidos del Chulla con
los del putero Víctor Londoño, tampoco delatan al joven.” (Richard, 1996: 269). Y en tercer lugar, el
episodio cuando fallece la esposa del Chulla y no tiene cómo costear el funeral, “los inquilinos pobres de
mama Encarnita ofrecen su presencia física, su comprensión cariñosa, también dinero para pagar el
médico y costear el entierro de la mujer” (Richard, 1996:269).
137
JUANA. - ¡No quero ningún arreglo! ¡Si usté se ha portado como se ha portado
chúpeseps la píldora!
TITO. - No. Déjame. Veremos si estas piltrafas han de vencerme. ¡Dónde está ese
Max! ¡Ahora, en mi delante, que hable de juicio!
JUANA. - ¡No solamente ha de hablar de juicio! ¡Le ha de quitar las ganas a usté!
TITO. - ¡Todas ustedes van a ir a dar a la calle! ¡Como perros los echaré de esta
casa! ¡Mozos advenedizos!
DOÑA BENITA. - ¡Cállate, nomás hija! ¡Este hombre tiene malas intenciones!
llevar las angustias bolivianas solamente a la sociedad pudiente sino hacer teatro para el
El dramaturgo escribe sobre los cholos que viven en los conventillos, hacinados y
obra solo daba cuenta de constantes tensiones con sus orígenes. No obstante, finalmente
gracias a un plan solidario cholo, lo que les permite hacer frente a la tiranía presente en
engañar a la hija de la chola (él tiene pensado casarse con una señorita de su clase). Sin
embargo, su plan no dará resultado, ya que los cholos le preparan una trampa. Ahora es el
ACTO CUARTO
Escena II
COCO Y TITO
TITO. - ¡Ese cholito de Max me hizo la jugarreta como a un chico! ¡Yo le pedí
plata para que trajera a un Notario figurado, a uno de sus amigos y el muy canalla
me hizo casar legalmente! ¡Caí en la trampa! ¿Quién iba a imaginarse?
¡Enjuiciado por bigamia!
esos cholitos / ¡Qué! ¿Con quién crees que estás tratando? ¿Con la gente de tu
laya? /puedes decirles a los cholos de tus amigos que no les tengo miedo y que si
ellos vienen con mandamientos judiciales ¡yo los reventaré con mi plata!/
Veremos si estas piltrafas han de vencerme/ ¡Todas ustedes van a ir a dar a la
calle! ¡Como perros los echaré de esta casa! ¡Mozos advenedizos! (89-95-97-98)
Ahora bien, todas estas formas de referirse a los cholos recuerdan lo ya advertido
por Gunnar Mendoza (los cholos son aquellos de poco entendimiento), a su vez, lo
señalado por el Inca Garcilaso (los cholos son aquellos reconocidos como los perros, los
hicieron grupos de la época de la colonia; así, menoscaba a la hija de chola, sin embargo,
Escena VI
TITO Y JUANA
JUANA. -sips, las cholas y las birlochas somos pa ustedes el pueblo, cuando
nos necesitan. Y después somos barro, ¿no? (95)
Soruco Sologuren, esta escena da cuenta de la intención política del Estado de mediados
del siglo XX, quienes restan valor al cholo “los cholos solo son un voto político, pero sin
rol protagónico, excluidos culturalmente” (Soruco Sologuren, 2005: 45). Por otra parte, la
La obra revela, por una parte, los intereses del criollo (engañar a los cholos) y, por
otra parte, da cuenta del llamado a los personajes cholos a unirse y hacer frente a las
realidad violenta e injusta, mediante personajes que aspiran a un cambio social (Jérôme
2010); y una lucha que surge desde la creación teatral que incide en la escena política
(Pradenas, 2006).
es una de las claves de las obras de teatro popular de Raúl Salmón. Así su dramaturgia se
plan para desenmascarar a aquellos que sólo viven mimetizados y aparentan lo que no
son.
ESCENA OCTAVA
SERGIO. -No señora. A Uds., no les da un infarto cuando se trata de hacer plata
(A uno de sus amigotes) Che “Picacho haz lo que te he dicho”.
SERGIO. -Nada de cholos porque también hay que mirarse la paja en el ojo
ajeno. Ustedes, decían que eran Wilkeke y que venían de una familia de Boston.
¡Qué Boston ni que Boston!
(Al otro folklorista le dice que saque la foto de un campesino y la foto se coloca
en alto).
SERGIO. - Y esta es la foto del abuelo de la novia que no era wilkeke sino…
¡Millu…Milluchu! Y de Milluchu que es apellido aymara se han cambiado a
Wilkeke. Ahí están¡¡¡ Un jake y una chola! (59-60 y 61)
141
Esta escena da cuenta de personajes cholos (el novio y la novia) que actuaron bajo
el engaño, no solo cambiándose los apellidos aymaras, sino además ocultando las fotos
de su madre (el novio) y la de su abuelo (la novia). El personaje cholo que los
desenmascara revela que ambos son hijos de chola; esta denuncia no es bien recibida por
la madre de la novia, la cual los descalifica, señalando que son inmundos y asquerosos.
Domy, deje de ser una “birlocha entrajada” y decida ponerse nuevamente las polleras:
ESCENA X
(Entran con la camisa afuera, con los cabellos desgreñados y con evidentes
signos de haber sido golpeados).
DOMY: ¿Y ahura?
MADRE: (Con Domy). No, no, no. No peleyes más. No, no, (Hablan
desparejadamente). No. Dentren adentro. Dentren adentro, hijos.
142
HERMANO: Esperen. No voy a sacar el revolver para que tengan en cuenta que
la venganza es “chamuña.”
(Ellos van entrando. Ellas los empujan para que salgan de escena, pero el
hermano, le hace una seña que han engañado a su madre y a su hermana…) (39-
41)
hija de chola, comprensión que ocurre gracias a un plan, lo que a su vez es parte del
teatro popular y del melodrama, ya que se da cuenta de la apelación a los lazos familiares
y a las prácticas colectivas, que pueden transformar la sociedad en la que se está inserto.
hechas de una materialidad particular: las escenas de la vida misma… espacio en el que
Las obras de teatro popular de Raúl Salmón dan cuenta de un plan que se basa en
personaje Hermano como por el personaje Marido; ambos pretenden que Domy
recapacite y se ponga nuevamente las polleras. Este anhelo se basa en el cariño que
sienten por ella. En Mis Ch’ijini, el plan es llevado a cabo por los vecinos cholos que
143
el plan es ejecutado por el hermano y los amigos, quienes revelan la verdad (que los
novios tienen ascendencia chola), lo que posibilita que el hijo cholo, quien niega su
origen, pueda arrepentirse. Este anhelo del hermano hacia el otro se basa en el cariño y el
amor fraterno.
144
Salmón
esta forma, el desenlace en las obras de Raúl Salmón refiere a un final feliz lo que es
parte del teatro popular y melodramático. Podemos ver, además, a personajes que luego
una colectividad chola caracterizada en su hibridez. Este cambio en los hijos e hijas de
chola ocurre gracias a la ayuda de la madre o de un plan solidario. Ahora bien, algo
parecido sucede en El chulla Romero y Flores de Jorge Icaza, no obstante, en esta novela
que le permite regresar a sus orígenes. Esto envía a la unión del padre español y la madre
india de forma armónica: aquellas voces que en el principio y desarrollo de la obra eran
20
La transformación en Luis Alfonso se acentúa cuando vive el dolor de perder a su esposa, lo que lo lleva
a retornar a su hogar: “Dos hombres metieron el cadáver en el nicho, cubrieron el hueco con cemento.
“Para siempre. ¡Ella y…! Yo en cambio-chulla Romero y Flores-, transformándome…En mi corazón, en mi
sangre, en mis nervios”, se dijo el mozo con profundo dolor…lo que rompió las ataduras que aprisionaban
su libertad y que llenó con algo auténtico lo que fue su vida: amar y respetar por igual en el recuerdo a sus
fantasmas ancestrales y a Rosario, defender a su hijo, interpretar a sus gentes”. (Icaza, 1996: 139-140).
145
sido un tonto, un cobarde. ¡Sí! Les desprecié, me repugnaban, me sentía en ellos como
una maldición. Hoy, me siento de ellos como una esperanza, como algo propio que
puede entender como un personaje que no solo hace suya las demandas del cholo, sino
que además es voz de denuncia de una realidad de los años cincuenta en Ecuador (la
desvalorización del cholo y la idea de las clases sociales). Por ello, el final de la novela
de Icaza refiere a una reivindicación de lo cholo y a la vez es disidente con una realidad
histórica.
Ahora, lo cierto es que la resolución del conflicto (negación del origen cholo) en
personajes dicotómicos que oscilan entre el bien (figurado en la hija de la chola) y el mal
mayoría de los personajes femeninos son agentes de cambio en lugares remotos y sin la
presencia de madres, vecinos, o amigos cholos. En las obras de teatro popular de Salmón,
en cambio, existe una fuerza colectiva (Richard,) que permite que los cholos resistan y
cabida, ya que según los grupos literarios hegemónicos está cedido al criollo). De este
revela lo que había estado vedado por los grupos de poder, la invisibilización y la
146
exclusión del cholo de la ciudad, ya que veían en ellos una amenaza a su poderío
económico y cultural. El teatro popular de Salmón genera polémica, además, porque pone
público que -pese a ella o más bien ignorándola- acude año tras año a sus
En esta obra existe una propuesta literaria disidente respecto de los proyectos
literarios de los años cincuenta, ya que no solo plantea la unión entre la chola y el criollo,
sino además denuncia una sociedad basada en las apariencias, lo que se aprecia en el
Willy.- Perdóneme, mamá. A esta altura alguien tenía que volvernos a la realidad.
Papá quiso hacerlo, pero su acendrado cariño venció su moral que usted le
arrebató para perjuicio mío y para perjuicio de nosotros todos. Sí a Mary puede
acusársele de mentir para aparentar otra cuna, a nosotros se nos debe reprochar de
existir un mundo que no nos pertenece. Echamos por la ventana la fortuna de
papá y arrebatamos su trabajo para aparentar una posición que nunca tuvimos.
Aparentando ser tanto o más poderosos que nuestros amigos crecí y me eduqué
para truhan. Creo que mi reflexión no puede ser más sensata: deseo trabajar. No
importa cómo ni de qué, pero será imposible seguir merced a la limosna de
nuestras relaciones. Ahí está mi padre: amargado; con una vejez prematura como
avergonzado de sí mismo porque solo le hicieron ver el trabajo en el presupuesto
nacional. ¡Cómo no hubiera deseado ser zapatero o albañil para liberarse de la
intriga y de la humillación! (1989: 73).
la obra odia la diferencia de los cholos. No obstante, al final presenta un cambio, ya que
verbaliza que los estados de apariencia no solo estaban instalados en Mary, sino además
que no tiene). De este modo, devela una realidad. Esto es que el deseo de aparentar no
147
solo está presente en el cholo, sino además en el criollo. La comprensión de esta realidad
esfuerzo, lo que va acompañado además del deseo de casarse con Mary, porque la ama y
no por conveniencia económica como muchos podrían pensar. Esta puesta en escena que
por la elite letrada de los años cincuenta, la cual repulsa esta unión entre sujetos de
cincuenta. Por ello, estos dan cuenta, según el análisis de Soruco Sologuren, de una
madre chola enferma que debe ser excluida y de una hija que se casa con el criollo y se
adentran al campo (La niña de sus ojos). Una hija de chola que se convierte en mestiza
campo. Una chola que es reconocida en su barbarie; por tanto, no puede casarse menos
habitar en los espacios urbanos (La cruel Martina). De esta manera, estas propuestas
literarias posibilitan que el criollo vuelva a habitar tranquilamente en la ciudad sin “la
La obra Joven, rica y plebeya de Raúl Salmón, por su parte, difiere de lo que
advierte Alcides Arguedas, en cuanto a la categorización de una sociedad (lo que remite a
existe una identidad que coexiste; de este modo invalida la división de clases sociales, a
148
su vez invalida la idea de una identidad subalterna, ya que la puesta en escena de sus
obras es sobre una identidad que habita en forma paralela, pese a los mandatos de
exclusión.
personaje que presenta una transformación: WILLY. - “¡No me importa cómo juzguen los
extraños esta actitud! ¡Ya no me interesa que me señalen tildándome de audaz que se
pega a una pollera por dinero! ¡Mi conducta hará silenciar la maledicencia! (1989:73-74).
El final feliz de esta obra da cuenta de un criollo que comprende y reivindica a la madre
resistencia. Por otra parte, el final feliz nos permite reconocer a una hija que retorna al
hogar. Para ello, Salmón utiliza el perdón, a través de este acto generoso se entiende la
comprensión de la madre (la que perdona las veces que sea necesario), pero, a la vez, se
reconoce una estrategia (lo que yo reconozco de modo indirecto), ya que al mantener el
lazo con la hija se hace frente a lo propuesto por los grupos hegemónicos quienes
El proyecto nacional de los cincuenta se basa en la lealtad de la madre chola, quien asume
un rol histórico que le asigna la nación: ser la fuerza económica y autonegarse como
generadora de cultura. A nombre del sacrifico por la nación, ella renuncia a ser madre
para que su hija pueda tener un futuro mejor. Las madres cholas del teatro popular, en
cambio, rompen esta lealtad esperada y, además, la condenan como traición. En este
sentido, el sacrifico que le asigna la cultura nacional se niega y se tergiversa
radicalmente: es ahora la madre quien exige la lealtad su hija (Soruco Sologuren,
2005:34)
del cholo piadoso, por sobre todo presente en la madre. Así, en obras contemporáneas
149
(años noventa y dos mil), encontramos a personajes femeninos madres que perdonan las
veces que sea necesario para mantener los lazos con sus hijas. Ejemplo de ello, la
polleras. Esta obra da cuenta del protagonismo cholo: María y Jacinto, los cuales deciden
armar una familia. Al cabo de un tiempo tienen una hija, llamada Graciela. Sin embargo,
Jacinto se dedica a beber y a salir con los amigos; María, por su parte, debe trabajar de
empleada en la casa de una familia que no tiene hijos, luego, como no tiene dónde dejar a
su hija, la lleva consigo. Cierto día un accidente altera la vida de la chola, su marido
muere. Debido a una extraña confusión, la familia donde se emplea la chola se lleva a su
hija al extranjero. Años más tarde, su madre llega a trabajar a la casa donde su hija es la
cual señala que es un atrevimiento que una chola “le responda”; por ello “la golpea”, su
la que desprecia y agrede, es su madre; lo que ocurre gracias a un plan que organizan los
MARÍA: Cómo, una madre no va a perdonar a su hija, cómo una madre después
de haberla perdido chiquita, ahora la va a perder otra vez…
Aquí la hija de chola, Graciela, reconoce su falta, lo que traduce en haber pensado
superioridad e inferioridad (en su caso, evidentemente, los inferiores son los indios)”
este modo, esta escena parte de una obra de teatro de los años noventa, refiere a lo ya
advertido en las obras de teatro popular de Salmón en los años cincuenta: velar una
151
aquellos que habiéndose instalado en la ciudad reciben los desmedros del criollo. No
constantemente su identidad chola a través de una lucha permanente. Así, las obras de
teatro de Salmón pertenecen al teatro popular “[el que] debe ser un instrumento de lucha”
El desenlace de la obra Joven, rica y plebeya permite visualizar a una madre chola
en sus expresiones, pidió a su madre que se retirara del internado (espacio excluyente de
lo cholo), confirmó a sus compañeras que la chola que la abrazaba era su sirvienta,
manifestó rabia al tener que vivir entre cholos, robó dinero para huir con el criollo. Sin
ACTO TERCERO
Escena Seis
FAUTINA. - (Sin contenerse) Hija, kolila, wawa. ¿Qué´ps tey hecho pa que me
hagas esto? ¿No has pensado en la pena de tu magre? ¡Wawa! ¡Paloma! ¡Que ´ps
te han dado, hija? ¿Por qué ´ps te has ido ja?
MARY. - Cállate mamita y perdóname ¿quieres? ¡Soy una mala hija! ¿Me
perdonas, mamacita, me perdonas?
FAUSITNA. - ¿Y cuál´ps es esa magre que no perdona a su hija por más que le
coma su propia carne, ja?
literarios hegemónicos de aquella época, ya que la hija de chola, en Joven rica y plebeya,
pese a estudiar en un colegio que le exige alejarse de su madre (por cierto, realizando lo
madre chola, por su parte, no se deja abatir y no cede autoridad a las exigencias del
criollo. Por lo tanto, el desenlace discrepa de lo que propone Franz Tamayo, ya que la
“evidencia que la cultura chola califica el proyecto de la nación mestiza como un acto de
canibalismo” (Soruco Sologuren, 2005:35). De ahí que el texto del personaje Faustina
que refiere a la pregunta: “¿y cuál´ ps es esa magre que no perdona s u hija por más que
le coma su propia carne?” (71); tenga sentido para el lector, ya que el final feliz
parentesco” (Brooks y Reguillo 2000:45). Alianzas que permiten que los cholos
aumenten en número en la ciudad y se unan en sus demandas. Así, lo planteado por los
153
grupos hegemónicos, consolidar una nación mestiza a través de la división de los cholos,
en las obras de Salmón es revertido, ya que ellos se unen a través del perdón o ejecutando
obra trató de olvidar a su madre, pidiendo que retiraran su foto, cambiándose su nombre y
apellido y vistiendo de modo ostentoso para ocultar sus rasgos; sin embargo, en la
ESCENA OCTAVA
(Casi melodramatizado).
Un padre tiene que corregir a sus hijos y perdonarlos. ¿Qué padre ¡Señor! ¿No
perdona? Ya pasó todo y las cosas vuelven a su lugar.
El perdón posibilita el retorno del hijo perdido; de este modo, y al igual que la obra
familiares. El padre cholo presenta una actitud compasiva, que como lo advierte la voz
del acotador es casi melodramatizado, ya que solo así podrá generar un cambio: la vuelta
Un final feliz que ocurrió además, gracias a la lucha que sostuvo su hermano Sergio y
seguir ocultando lo que es, una chola. De este modo, decide que lo mejor es volver a usar
polleras:
ESCENA XI
DOMY Y LA MADRE
MADRE: Sí hija…
MADRE: Sí hija…
MADRE: Mmmmm…
tomar la decisión de volver a ponerse polleras, deja los tacos y vestidos apretujados. La
la chola entrajada o la birlocha de la esquina. Así, podemos decir que los finales felices
presente en las obras de teatro popular de Salmón dan cuenta de personajes que
El desenlace en Miss Ch’ijini refiere a una protagonista que estuvo enamorada del
personaje Tito y luego comprende que no puede estar ligada a alguien que descalifica a su
madre y a su hijo y que además desea expulsarlos del conventillo (espacio en el que
habita la gente del pueblo, en palabras del acotador). La protagonista finalmente entiende
ACTO CUARTO
Escena Seis
TITO. - (Con desesperación) ¿Qué? ¿Qué hay conmigo? (Uno de los agentes saca
de su bolsillo un mandamiento y lo extiende con indiferencia).
TITO. - No. Déjame. Veremos si estas piltrafas han de vencerme. ¡Dónde está ese
Max! ¡Ahora, en mi delante, que hable de juicio!
JUANA. - ¡No solamente ha de hablar de juicio! ¡Le ha de quitar las ganas a usté!
TITO- ¡No, no! ¡No voy a la cárcel! ¡No soy un ladrón vulgar! Vean ustedes;
podemos arreglar esto. ¡Mi casa, mi fortuna, cualquiera cosa reparará mi
error…Esta afrenta la pagarás muy cara infeliz…
MAXCICHO. -Es posible señor. Con su plata ustè saldrá pronto y quién sabe yo
vaya a reemplazarlo en San Pedro. No importa. Un día, una hora aunque sea
quiero verlo donde están los que sufren por remordimiento. (A los agentes)
¡Pueden llevárselo!
156
TITO. - (Conducido del brazo) ¡Cholo, cholo…No seré quién soy sino los
extermino a todos…! (Van saliendo con Coco).
quienes tanto despreció. El desenlace de esta obra revierte lo que había establecido el
criollo: engañar a los cholos. La hija de chola, por su parte, que en un principio aceptó los
amoríos con el criollo. Luego comprende que estaba equivocada, reconociendo que debe
permanecer junto a sus vecinos cholos. Es necesario agregar que este cambio no solo
ocurre gracias al apoyo y el perdón, sino además por la toma de decisiones de parte de
cada uno de los personajes cholos. De este modo el desenlace remite a lo que propone el
teatro popular y el melodrama. Esto es referir a una realidad histórica y dar cuenta de una
una práctica colectiva, lo que se visualiza especialmente cuando elaboran un plan para
favor del pueblo y propone un “teatro elitista para todos.” Las obras analizadas interpelan
cambiar la sociedad” (Stéphan, 2011:9 y 10). Así, las conclusiones de las obras proponen
un desenlace que puede ser entendido como una herramienta de lucha tanto en la creación
teatral como política (Pradenas, 2006). Es el espacio textual que con más intensidad
157
espacio y en el tiempo. Las obras de teatro de Salmón por ello dan cuenta de una
propuesta teatral revolucionaria, ya que dan voz al cholo, a quien no solo se le tenía
prohibido hablar dado su origen. Es, especialmente relevante, ya que Salmón ilumina y
mediados del siglo XX. Podemos decir además que las obras de Salmón dan cuenta de un
drama, “la cual es una entidad absoluta. [Y] Para constituir una ligazón pura, o sea, de
naturaleza dramática, tiene que verse despojado de cuanto le sea ajeno, no conoce nada
fuere de sí mismo” (Szondi, 2011:74). Este drama implica la interconexión entre “lo que
Capítulo IV
memoria cultural de la madre y el padre cholo, de igual modo veremos a hijos e hijas que
tratarán de negar dichos espacios; ya que en ellos está el recuerdo de su origen cholo.
Según Patrice Pavis (1984), “el espacio dramático al cual refiere el texto dramático es a la
vez, un espacio abstracto que el lector o espectador debe construir con su imaginación
lo que estos espacios comunican. En el texto dramático, muchas veces existe información
que no está explícita, es por esto que el lector muchas veces debe inferir. Así, la voz del
acotador es crucial para que el lector pueda completar la lectura. El espacio dramático
único. Existe además el espacio escénico, que se reconoce como lo que es parte de la
que Anne Surgers (2005) reconoce como “el arte de organizar el espacio” (62). A través
de estos elementos escenográficos podemos saber un poco más sobre cómo viven los
personajes. Por ejemplo, si la pieza que es parte de un conventillo posee ventanas con
visillos puede significar, entre otras cosas, que las personas que allí habitan están
preocupadas por proteger su intimidad o bien marcar una diferencia con sus vecinos. Por
159
otra parte, si se usa papel de diario para envolver un regalo o un mantel de hule de
floreados colores para cubrir la mesa puede indicar sencillez o precariedad económica.
Por lo tanto, podemos agregar que los objetos escenográficos poseen una intencionalidad,
la cual es completada por su contexto. Según, Ramón Griffero, “la palabra, el texto,
genera una visualidad espacial como la visualidad espacial generará a su vez un texto.
siendo clavado a una plancha, etc., etc…” (76). De ahí que para dilucidar lo que significa
Esta visualidad espacial exige del lector una mirada perspicaz, lo que se puede
examinar en las obras de teatro popular de Salmón, ya que los objetos que constituyen la
escenografía son utilizados como un juego escénico para generar la cooperación del
función de dar a conocer la diferencia entre una familia criolla: “ambiente de elegancia y
refinamiento y buen gusto” (57); y una familia chola: “salita criolla que posee alfombras
que guardan relación con el tapizado de los muebles, y las paredes adornadas con
criollo y los cholos, los cuales se caracterizan por su hibridez. Esto no está dicho en los
diálogos de los personajes, sino que se desprende de la voz del acotador. De ahí que su
contexto de extrema pobreza, donde los cholos viven hacinados, en palabras del acotador:
“cuelgan sus ropas blancas que están expuestas y sillas y cajones dispuestos también para
el secado de otras prendas” (15). No obstante, una de las piezas de este conventillo,
puerta con visillos” (15). De este modo, la escenografía cumple un rol importante no solo
porque alude a la diferencia social presente en el conventillo y en las salitas criollas, sino
también porque envía a las diferencias sociales en Bolivia a mediados del siglo XX.
evidente; la calle, lugar que recibe el cuerpo del cholo agredido; la salita criolla, lugar del
que es dueña la madre chola; la quinta de recreo, lugar que alude al bienestar económico
dueña, lugar donde el criollo irrumpe y donde es develada la verdad ;y por último, la casa
de los criollos, espacio de apariencias, donde lo cholo está prohibido. Estos espacios son
En cada uno de ellos veremos de qué forma transita el cholo, en algunos, su represión es
(Pavis, 1984), y a la vez un espacio naturalista, que, según Pavis, “imita al máximo el
historicidad-está centrada en un medio que encierra a los personajes” (174). El jardín del
acotador sirve para el recreo de las alumnas. Por ello podemos agregar que existe alusión
complementa con una pequeña gruta, lo que de igual forma está vinculado con la
la espera pasiva:
ACTO PRIMERO
21
El mito de la edad de oro da lugar al tópico del Locus Amoenus, utilizado por la retórica y la poesía para
la descripción de paisajes ideales. El tópico del paisaje ideal aparece por primera vez con Homero. El Jardín
de Alcino constituye la representación de un lugar maravilloso. Cabe precisar, sin embargo, que el paisaje
ameno aparece plenamente en el género bucólico en Los Idilios de Teócrito y en Las Bucólicas de
Virgilio. Las Bucólicas resulta capital porque fija las características del paisaje ideal y su oposición con la
urbe. Virgilio confiere al paisaje ameno una serie de elementos codificados poéticamente, tales como el
vergel, el crepúsculo, los árboles, la fuente, los animales paciendo, el motivo musical y erótico.
Ciertamente, estos elementos funcionan exclusivamente a favor del placer. El paisaje virgiliano está regido
por la temporalidad cíclica de la naturaleza, es el lugar de la eterna primavera y, en consecuencia, aparece
como un territorio utópico. Los rasgos fundamentales del Locus Amoenus son la oposición entre campo y
ciudad, el elemento musical, la ausencia de tiempo cronológico, el motivo erótico, el atardecer y del agua
(citado por Alexis Candia en su artículo El paraíso perdido de Jorge Teillier. Rev. chil. lit., Santiago, n. 70, p.
57-77, abr. 2007. Disponible en <[Link]
22952007000100003&lng=es&nrm=iso>. Accedido en 20 marzo 2017. [Link]
22952007000100003.
162
Así el discurso del acotador sitúa la acción en un jardín separado del espacio
criollo y lo cholo.
Este espacio descrito en Joven, rica y plebeya presenta además una escenografía
depende de una construcción mental que el lector o espectador le confiere, solo así se
la gruta. El jardín, que es parte del internado, está desconectado de la calle, espacio de lo
público. Por esto, podemos decir que se caracteriza por la privacidad, pero además por la
negación de lo cholo, lo que se explicita en la voz del personaje que dirige el internado de
163
como son ellas. Bastante hay con aquello de que guardamos reserva sobre los tuyos…”
(21-22). Ante esta exclusión, la respuesta de la hija de la chola se explicita en la voz del
tu sirvienta. Es feo para el colegio. /LULA. -Y para nosotras, hija. Imagínate que Betty,
mi prima, pensó que era tu madre y…claro yo desmentí sería un absurdo/ Mary. - Desde
comprender que una hija chola estudie en un espacio exclusivo para el criollo donde la
burguesía lleva a sus hijos y, “si de algún modo un hijo de cholo se educa en este último
traduce en elementos escenográficos que dan cuenta de un espacio, por cierto, de origen
occidental, habitado además por personajes criollos que controlan, ordenan y agreden.
Todas estas acciones son veladas bajo la imagen de un lugar idílico, que, en realidad, es
una poética del texto con aquella de espacio. Como texto y lugar, desde cómo se
construyen, conforman el significado final” (76). Este significado alude a un espacio que
personaje hija de chola que quiere decir algo y se contiene, de esta forma es invisible para
el otro. Tzvetan Todorov (2005) señala: “conozco o ignoro la identidad del otro…;
evidentemente no hay aquí ningún absoluto, sino una gradación infinita…” (195). Así, la
hija de chola se sentirá: “en falta, ante el mundo” y ante ellos mismos al descubrir que
Este espacio nos anticipa en la obra, así como el narrador omnisciente en una
novela, que los personajes que allí habitan (especialmente la hija de chola) actuarán
2.-La calle
mimético, lo que según Cristopher Balme (2013) define como aquel espacio
“representado en escena y que es visible para el espectador y…que puede incluir también
el espacio evocado por signos acústicos, como sonidos que provienen de fuera de escena”
(104). De este modo, adquiere visibilidad con la fuerte caída de Rigucho: “LULA. - ¿Está
para que lo empujen) Entonces a la carga. ¡Empujémoslo! (Lo hacen y sólo se oye el
ni siquiera sus compañeras llegan a oírle) ¡No! ¡No! (34). La calle, espacio exterior-
público, es además un espacio urbano de Bolivia que repulsa lo cholo, ya que no existe
Ramón Griffero señala, “en la poética del espacio interviene el cuerpo, el gesto,
los sonidos, la música, la luz, los objetos, los elementos escenográficos, la construcción
emociones” (76). Las primeras escenas de esta obra aluden a un espacio que apela a las
Así, Joven, rica y plebeya presenta, en primera instancia, dos espacios que se
El acto segundo es clave para comprender el sentido que subyace tras el espacio
Acto segundo
Desde esta salita criolla-por la puerta foro –se advierte un espacioso jardín o patio
con algunos árboles y sendas propias de una Quinta de Recreo en la que están
algunas mesas cubiertas de manteles y los clásicos sapos. A juicio del director de
escena, puede o no haber desplazamiento de comparsas (mozos, parroquianos,
etc.) La salita tendrá una puerta lateral y la que da al foro, ya citado. La alfombra
deberá guardar relación con el color del tapiz de los muebles de la sala, muebles
éstos imprescindibles en las salitas criollas. Las paredes están adornadas con
pequeños aguayos indígenas colocados en sentido romboidal, sobre los que
166
relación con el color del tapiz de los muebles, lo que a su vez se mixtura con las paredes
adornadas con “pequeños aguayos indígenas en forma romboidal” (36). Esta descripción
cada sujeto existe el “uno” y el “otro”, el dominante y el dominado…” (Valdés, 1989: 6).
Por ende, podemos decir que esta salita criolla remite a la alteridad, ya que existen
escenográficos que son propios de una sociedad criolla de los años cincuenta en la ciudad
discurso del acotador; entre ellos: “la alfombra, la que debe guardar relación con el tapiz
de los muebles; y los aguayos los cuales están ubicados en forma romboidal” (35). Estos
objetos no están dispuestos solo para completar el espacio, sino, como lo advierte el
acotador, son necesarios para generar un contraste entre el espacio del cholo y el living de
la criolla, lo que se verá en el tercer acto. Existen, además, artefactos electrónicos que
dan cuenta de un tiempo mezclado: radio receptor (mediados del siglo XX) y vitrola
(inicio del siglo XX), lo que de igual modo da cuenta de la alteridad figurada en la madre
chola.
MARY. - ¿han creído que me pueden tener metida toda la vida entre estas gentes? Mi
167
padre no dijo que estudiara para venir a meterme en una cantina y entre… (Se contiene
cuando quiere decir la palabra: cholos) ¡Oh! ¡Mañana mismo quisiera volver al colegio!
(Sale llorando). (39). Este espacio, que alterna lo indígena y lo occidental, es el lugar en
el que la hija de chola deja de estar contenida. Sin embargo, no quiere estar, ya que al
sistemáticamente reprimida.
Ahora bien, la salita criolla va acompañada de un tiempo que es parte del texto
dramático, ya que a través del cambio de cuadro comprendemos que Mary ha terminado
presente en la obra es lineal, “es un tiempo diegético y natural, dado que se trata de una
temporalidad no real, sino ficticia; pero construida por el espectador o el lector de la obra
experiencia): por ejemplo, sin vacíos, ni saltos, ni marcha atrás” (García Barrientos,
1992:96). En Joven, rica y plebeya lo fabulado implica un orden secuencial, “el presente
permite visualizar a un personaje que ya no está contenido; tal vez, precisamente, por la
presencia de detalles que remiten a la componente que es expulsada del espacio del
internado. Lo que a su vez nos permite reconocer estados contradictorios en Mary, ya que
primeras líneas del discurso del acotador y se asemeja a “un gran patio o espaciosos
jardines, mesas cubiertas de mantel y los clásicos sapos” (35). Estos elementos
escenográficos, según Griffero (2001), no son “solo una suma de imágenes que solo son
imaginados por el lector, sino que además están ahí para conferirles un significado” (76).
presencia altera la relación con el criollo, ya que estos últimos no aceptan su diferencia,
menos su ascenso. Así lo hace ver Soruco Sologuren cuando discute sobre los
planteamientos de Alcides Arguedas, ya que según este último “el problema de los
cholos”, es su acumulación económica, ascenso social…lo que implica una amenaza para
169
2011:130). Esto nos permite entender que, si la chola da cuenta de algún tipo de
que viven los personajes cholos presentes en la obra Mis Ch’ijini. Por ello, podemos
señalar que el dramaturgo da a conocer la realidad del cholo en todo ámbito y cualquiera
5.-La cantina
La cantina, espacio referido por los personajes, está ubicada en forma aledaña a la
salita criolla donde habitan la madre chola y la hija. Es visible por primera vez cuando es
nombrado por la hija de la chola: “mi padre no dijo que estudiara para venir a meterme en
una cantina” (39). El texto remite a la incompatibilidad entre el espacio del internado
liberación de lo que debe estar disciplinado por el poder, o la salita criolla, caracterizados
por la heterogeneidad; estos últimos no se condicen con el anhelo de Mary que quiere
disciplinamiento social.
22
Esta transformación está presente en la novela La niña de sus ojos de Díaz Villamil. Aquí, el personaje
Domy estudia por un largo tiempo en el internado donde recibe la educación “regimentativa”. Luego
cuando regresa a su casa donde viven sus padres cholos, literalmente se enferma al tener que convivir con
una madre que apenas balbucea producto del alcohol. De este modo podemos decir que este espacio
literario es uno de los detonantes para que la hija chola se aleje y borre de su memoria su origen.
170
Por otra parte, la cantina es visualizada nuevamente a través del criollo, personaje
que aparece por primera vez en el acto segundo. Aquí se envalentona ante sus amigos y
se autopropone engañar a la dueña, la que él supone debe ser una chola. Esta actitud de
prólogo del texto Escribir en el aire ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las
WILLY. - (Del foro, por la izquierda, como si terminara de hablar con los
muchachos y el mozo) ¡A ver! ¿Aquí es la habitación de la dueña? (El garzón
asiente con la cabeza) ¡A mí me aceptará el vale! ¡Déjenme a mí! ¡Déjenme solo!
(Los otros se retiran) ¡Buenas! (Llama con palmadas) ¿Dónde estará esa chola?
¡Hola! (Avanza hasta el centro de la sala) ¡Señora! (49).
Así, este espacio, negado por aquellos que están sumidos en estados de
chola; a la vez se constituye en el puente para que el problema estalle, ya que es el punto
aludido a través de los parlamentos de los personajes de la obra (104). En este lugar, el
acciones del criollo generan en el lector el cuestionamiento del porqué siendo un espacio
privado es invadido por el criollo. Reconocemos además la relación amorosa que existe
obra:
El criollo da a conocer, al igual que Mary, su afán de aparentar; por otra parte, el
descalificación del origen cholo. Sin embargo, vuelve a presentarse vulnerable ante el
cambio de cuadro, de este modo es un tiempo “natural” (García Barrientos, 1992), ya que
del tiempo en el drama se constituye como un secuencia absoluta del presente “(Szondi,
2011: 76); y, porque, si seguimos a García Barrientos, el periodo que lleva Mary en su
casa supone un tiempo mayor y en la puesta en escena, la obra puede tener un tiempo
menor: “lo fabulado puede dar cuenta de dos años y el de la escenificación pueden ser
dos horas” (1992:96-97). Es, a la vez, “una sucesión absoluta del presente. De ello se
2011:76).
172
El acto tercero nos permite examinar el espacio diegético del living room:
ACTO TERCERO
Este espacio está lleno de elegancia, como lo señala la acotación. Contrasta con la
salita criolla, que presenta la mezcla mediante los aguayos indígenas. Es decir, podríamos
decir que la elegancia entendida por las sociedades de castas es contraria a la hibridez
la sociedad.
existe entre ellos: ELISA. - ¿Supongo que no me culparás de no haber podido salvar la
responsabilizo. /ELISA.- ¿A mí? (histérica) ¿A mí? ¡OH! ¡Lo único que faltaba! ¡Una
blasfemia! (58). Este espacio es habitado por personajes que están a punto de perder su
casa. Aquí se hace presente la madre chola que desea ver a su hija. La madre criolla
forma podemos ver que el dramaturgo hace uso de un espacio criollo para dar cuenta
nuevamente de un conflicto, ahora presente entre la madre criolla y la madre chola. Este
espacio según Balme (2013) es un espacio utilizado por “la dramaturgia realista
occidental por excelencia y, como tal, fue adoptado al momento de escoger el escenario
de sus obras, por dramaturgos indios que trabajaban de modo realista” (105). Karnard
(1995), añade:
El dramaturgo Raúl Salmón utiliza el living room además como un espacio donde
El espacio el living room revela una realidad. Esto es, el deseo de ascender
hogar: MARY. - Cállate mamita y perdóname ¿quieres? ¡Soy una mala hija! ¿Me
cholo. Esto es muy interesante, pues muestra como en un espacio criollo, que remite al
elementos escenográficos que remite a los años noventa; segundo: un ambiente de “lujo”
donde se llevará a cabo una boda, por ende los elementos escenográficos referirán a
1.-La salita
175
PRIMER ACTO:
Este acto tiene lugar en una de esas “salitas” criollas que todavía perduraron en
los hogares del mestizaje paceño hasta los años cincuenta.
Los muebles consistían en un sillón para tres personas, dos sillones de espaldar
curvilíneo y ocho sillas, tapizados con tela felpada, además de una mesita
central.
En las aristas de las paredes había, igualmente, algunas mesitas para colocar
algún “regalo” valioso de algún cumpleaños, siendo este preferentemente de
porcelana o de vidrio, pero principalmente el uso de las mesitas esquineras
estaba destinada a colocar los vasos y copas en algunas fiestas.
a los referidos en Joven, rica y plebeya, ya que en ambos están presentes los esquineros,
una vitrola y aguayos puestos en la pared en forma romboidal. Ahora bien, el espacio en
Joven, rica y plebeya la acción dramática transcurre a mediados del siglo XX; en cambio,
en Hijo de chola la acción transcurre e en los años noventa. Lo que queda demostrado en
Ahora bien, esta salita cumple una función parecida en Joven, rica y plebeya por
La obra Hijo de chola, además, da cuenta un tiempo lineal, lo que según García
reconoce como “el presente que transcurre y se convierte en pasado, dejando de ser
instantáneamente presente” (76). La primera escena de la obra da cuenta del diálogo entre
ESCENA UNO
madre y esposa que ha fallecido. Luego, los pequeños aguayos de forma romboidal, de
igual modo en la voz del acotador, son objetos donde se ponen las fotos. Así el esquinero
y los aguayos son elementos escenográficos que unen dos caras, lo indígena y lo criollo,
Las preguntas del hijo de chola dan cuenta de dos elementos escenográficos que le
recuerdan a su madre. Esto le genera molestia, ya que desea borrarla de su memoria. Así:
en falta ante el mundo” y ante ellos mismos al descubrir que carecen de una
identidad clara y distinta. Debido a ello buscan una identidad en la que se anulen
las similitudes y los conflictos que entraña su heterogeneidad simbólica e
imaginaria. Tratan de establecerse como sujetos homogéneos. (Cornejo Polar,
1994:20-21)
recuerda. Esta acción presenta un personaje que está sumido en las apariencias, ya que
desea pertenecer a las sociedades de castas, evidenciando, “valores como el “culto a las
apariencias”. (Montecino, 2010:52). Por ello, Johnny intentará casarse, usando una
2.- Ambiente
cambiado el apellido cholo y aymara; los padres de la novia, los cuales están en la
lo señalado por Nico Tassi (2012): “descendientes del mundo indígena, del que al mismo
ACTO SEGUNDO
El ambiente es grande, amplio pero los muebles están recogidos como para
mostrar lo que más tarde será un ambiente de fiesta.
Hacia el foro una abertura que dejará ver una silueta iluminada de edificios
multifamiliares, iluminados.
Una pequeña mesita, cubierta por un mantel de hilo blanco, es el mueble más
destacable en la escena, porque allí estarán ya colocadas los enormes libros que
utilizan los “Notarios de Fe Pública y Oficiales del registro Civil” para la
ceremonia de matrimonio.
Oficial Civil, los cuales saben que organizarán una boda basada en identidades falsas. En
este espacio reconocido como ambiente de “lujo” es donde el conflicto estalla, ya que
irrumpe el hermano del novio cholo y lo hace para desenmascarar a aquellos que figuran
lo que no son; para ello levanta en alto la foto de la madre chola. El origen de Johnny es
develado y los padres de la novia, que descalifican lo cholo, solo desearán que “el pez
gordo” no se les escape. De este modo, no solo se devela una sociedad que está sumida
en las apariencias, sino además el interés del criollo por arrimarse al cholo, ya que ahora
el confort económico está presente en cholo. Entonces, en este espacio se devela una
Ahora bien, en este espacio, existe el uso de luces, las que cumplen la función de
APAGÓN
(Es apagón u obscuro tiene por objeto, escénicamente, de hacer algo así como
una mutación de tiempo para evitar el tedioso movimiento de los personajes. O
sea; el Notario al centro, detrás de la mesita; los novios, en tres cuartos o
semiperfil a ambos lados de aquel. Los testigos; don Francisco; Manuela; Doña
Zoila, etc., MENOS Sergio que no está en escena. El apagón también sirve para
que la tradicional escena de la ceremonia civil, hubiese avanzado)
La luz apagada permite cuestionarnos la ausencia del hermano del novio. Por
tanto, este apagón lo que a su vez significa un lapsus de tiempo, permite a Sergio
aparecer en escena, por cierto, disfrazado, ya que su presencia había sido negada:
ESCENA OCTAVA
Así, este personaje revela una verdad: una boda entre personajes cholos que han
cambiado sus apellidos con el afán de ser aceptados por las sociedades de castas.
Finalmente deben reconocer la falta: “JOHNNY. -Sí papá. El engaño no dio resultado”
(62).
180
forma, este espacio es el puente para que se consolide una identidad chola, ya que aquí el
joven cholo comprende su pertenencia a una colectividad chola, la que prevalece a través
1.- Un comedorcito
Este espacio es diegético por cuanto es dado a conocer en forma abstracta para
que el lector lo pueda concretizar con su imaginación. Aquí, la madre y el hijo se sienten
ACTO UNICO
Hijo de chola en cuanto a los objetos dispuestos que dan cuenta de una identidad basada
en la mezcla: rústica vajilla y alacena, mesa y varias sillas que no coinciden con los
muebles, lo que puede entenderse a partir de las ideas de Cornejo Polar, quien señala que
la identidad heterogénea remite a un “sujeto ambiguo, que está instalado en una red de
personajes femeninos que defienden su identidad chola. Así lo hace ver la madre: “A mí,
ponga vestido, pero mi magre a tajlli limpio me ponía en mi lugar cuando yo teniya esas
pretensiones” (11) y otros que desean ocultar su origen, así lo hace ver el hermano de la
chola: “Lo que le hace broncar a la gente y le hace hablar de mi hermana es lo que se ha
puesto vestido. Por esops la tienen jo…fregada con eso de chola entrajada por aquí; chola
entrajada por allá” (11). De este modo, este espacio da cuenta de un conflicto, la hija de
chola ha dejado las polleras, lo que se condice con los imperativos del criollo, esto es
negar su identidad.
2.- La calle
Este espacio es referido por los personajes, por tanto, es un espacio diegético. Es
un lugar público-exterior, así lo hace ver el hermano de la chola: “Lo que hace broncar a
la gente y le hace hablar de mi hermana es lo que se ha puesto vestido. Por esops la tiene
jo…frejada con eso de chola entrajada por aquí; chola entrajada por allá” (11). Este
suelo. No queren que una progrese y si progresa, le calumnian, le cuelgan cuentos. Todos
estos nuestros vecinos sonps unos “cuento-q´epis” (25). La hija de la chola no entiende
182
que la amonestación es por su estado de engreimiento. Por ello, los personajes Marido y
ESCENA X
(Entran con la camisa afuera, con los cabellos desgreñados y con evidentes signos
de haber sido golpeados). /HERMANO: ¡Maricones! ¡Waiquiadores!/DOMY:
¿Qué ha pasado, che?/MADRE: ¡Que ha pasado! ¡Miren la facha de estos ver!
/HERMANO: ¡Maricones, maricones! Nos han “waikeado” en pelota/MADRE:
¿Quenes hijo, quenes?/HERMANO: Los “Moqos”. Habían estado esperándolos
en la esquina. Por hay nomas y de todas las puertas han salido la “patota” de los
“Mokos”. (39)
“malheridos”, decide sacarse el vestido y ponerse polleras: “DOMY: Creyo que para
evitarnos más rabias, voya volverme a poner polleras y dejar de ser una birlocha
entrajada” (42). Este espacio difiere con el espacio de la calle, presente en Joven, rica y
chola.
diferentes piezas y un pequeño patio. En cada uno de los lugares del conventillo veremos
El discurso del acotador describe dos habitaciones. En una hay solo dos puertas
que corresponden a las habitaciones de los inquilinos, por cierto, cholos; y en el fondo, lo
183
que da a la calle, la otra habitación la cual es discreta y con visillos. Aquí habita el
criollo, quien actúa bajo el engaño. Así lo hace ver el personaje cholo don Tomas:
La habitación del criollo revela no solo la desigualdad social, sino además los
intereses de éste con respecto a la chola. Esto es engañarla: “He prometido corregirme…y
hoy es la última vez que piso este conventillo” (45). Este espacio, sin embargo, será la
antesala de su encarcelamiento.
acción de la obra.
ACTO PRIMERO
Patio de una casa suburbana, de una sola planta. Hacia el foro: la puerta de
calle. En cada una de las dos paredes laterales, dos puertas correspondientes a
las habitaciones de los inquilinos. En las puertas de las habitaciones de primer
término, cajones de madera o trastos viejos enhollinados, que sirven como
cocina. Frente al público –en el fondo-una habitación de discreta presentación:
el ventanal de la puerta con visillos. En el ángulo derecho del segundo término,
de panel a panel, pende un alambre sobre el que cuelgan ropas blancas que están
expuestas para secarse al sol. Sillas y cajones están dispuestas también para el
secado de otras prendas. (1989:15)
Podemos decir, además, que el patio del conventillo alude a una realidad; esto es
el modo de vida de una identidad chola a mediados del siglo XX en espacios suburbanos.
184
Este espacio a su vez contrasta drásticamente con la quinta de recreo de la cual es dueña
Entre los elementos escenográficos presentes en el patio está una batea: BENITA.
- (Mientras lava sobre una batea) ¡Apúrate, choy! (16). Ahora bien, en esta batea es donde
se lava la ropa, la que no solo es expuesta al sol, sino además a la vista de los vecinos, lo
2.-Habitaciones
Las habitaciones presentes en la obra Miss Ch’ijini son cuatro: 1.-la habitación de
embarazo; 2.- la habitación de Maxcicho, el cholo que desenmascara al criollo y que hace
justicia en Ch’ijini; 3.- la habitación del fondo, donde habita el criollo que solo busca
divertirse y repulsa a los cholos; 4.- la habitación de Carmicha y su padre Don Tomás, el
cholo servil que se vende por dinero, no obstante, cuando se trata de desenmascarar al
criollo ofrece su apoyo solidario. Es importante señalar que en el primer acto estas
habitaciones solo se mencionan indicando dónde vive cada uno de los personajes. Un
ejemplo de ello:
ESCENA II
DICHAS Y TITO
TITO. - (Por foro; con libros debajo del brazo, abre e ingresa a la
habitación del fondo) (17)
185
Esta acotación indica la ubicación de la pieza, luego sabremos que no solo está al
fondo, sino cerca de la calle, lo que permite al criollo entrar y salir con facilidad:
ESCENA IV
DICHAS Y MAXCICHO
ESCENA X
DICHOS Y MAXCICHO
En el diálogo del personaje Maxcicho entendemos que Don Tomás es el que vive
ACTO SEGUNDO
(PRIMER CUADRO)
El acotador define este espacio como “una de aquellas habitaciones de gente del
pueblo”; idea que tiene conexión con lo que advierte el dramaturgo chileno Armando
186
Moock cuando se alude al espacio del conventillo: “espacios de hacinamiento, donde los
que allí habitan necesitan tomar conciencia social del proceso histórico en el que están
insertos” (2012:43). De este modo, Salmón pone en escena espacios que remiten a una
La habitación de Don Tomás y su hija, por otra parte, nos permite conocer la
dinámica de su relación y las tensiones que se suscitan por el desleal comportamiento del
personaje masculino.
ESCENA IV
CARMICHA. - (dentro su habitación) ¡Ay, Tata! ¡Como pues! ¡Si aquisito nomás
estaba! ¡Vos has sido, papá! ¿Qué´ps los has hecho la plata? (49)
ACTO TERCERO
(CUADRO SEGUNDO)
JUANITA. - (Está tejiendo una blusita de lana para un bebé. Lo hace conteniendo
sus lágrimas). (63)
Esta acotación permite entender que Juana está embarazada, por tanto, ha
ACTO CUARTO
187
Decoración: La de los actos anteriores (En el patio están expuestas al sol, para
secarse, prendas de niño). (85)
igual modo se advierte que la decoración es la misma que en los tres actos anteriores. Se
hace alusión nuevamente a la habitación de Don Tomas, lo que contrasta con la escena
donde roba a su hija, ya que esta vez apoyará solidariamente a sus vecinos: “DON
TOMAS. - ¡Pero queps le pasa, don Tito!/TITO.- ¡Tú también complotado para
gana!” (90-91). La acción de Don Tomas permite que el criollo pueda ser
convierte en una fortaleza. Aquí, el cholo que ha sido definido dicotómicamente por la
elite letrada, “la historia de este país, Bolivia es pues, la del cholo en sus diferentes
1922:48- 49); da cuenta de su humanidad. El personaje Don Tomás actúa con lealtad al
Por otra parte, el tiempo dramático no ha pasado en vano, ya que de igual modo
permite la reflexión en Juana. Esto es reconocer que Tito ha actuado en base al engaño,
así es capaz de encararlo y expresar lo que siente y piensa: “TITO. -…Bien dicen que
meterse con cholos es descender a lo último /JUANA. -Sips, las cholas y las birlochas
somos pa ustedes el pueblo, cuando nos necesitan…y después somos barro, ¿no?” (95).
principios del siglo XX, ejemplo de ello es la obra dramática Los perros (1918) del
dramaturgo chileno Armando Moock. Al respecto María Luz Hurtado (2011) plantea:
188
conciencia de las injusticias de aquella época, lo que da cuenta de una literatura ancilar
Ahora bien, ambas obras se conectan con la obra Mis Ch’ijini del dramaturgo
aprendizaje con respecto al proyecto cultural, esto se demuestra en las palabras del
189
Este enunciado difiere a lo expuesto por Hurtado en el análisis de Los perros, ya que el
sector popular que habita en el conventillo santiaguino en la segunda década del siglo
estas obras, en la propuesta de Salmón los personajes cholos no se dejan avasallar por los
identidad.
La obra Miss Ch’ijini al igual que las obras Joven rica y plebeya, Hijo de chola y
aquella época. De este modo la dramaturgia de Salmón es afín a lo planteado por Carlos
deben dar cuenta de los conflictos sociales, sobre todo en el campo del teatro” (17). De
igual forma, es afín con lo que propone Augusto Boal (2009) “una obra de teatro debe
generar cambios en una sociedad” (22). Así, su propuesta dramática se relaciona con lo
que propone Rincón (1978); Stéphan (2011), quien propone: “la mediación teatral debe
político hegemónico, el que como ya sabemos propone la exclusión del cholo de los
Conclusión
parte, en hijos e hijas que muchas veces manifiestan el deseo de escalar socialmente. Para
ello recurren a estados de apariencia que tienen como propósito esconder su origen, de
este modo remiten a cuerpos contenidos y sin voz. La madre chola, por otra parte, está
instalada en el espacio urbano, donde recibe un rechazo categórico. Pese a esta exclusión
en la unión de ambos, caminando entre dos mundos (Albó, 1983). Así, reúne a sus
que lleva de regalo a su hija, un plato criollo, aquél es considerado “feo” por las
En estas obras hemos visto además que los hijos e hijas de cholos se alejan de su
hogar. Es por ello por lo que la madre y el padre cholo van en busca del hijo o de la hija
perdida y perdonan las veces que sea necesario. Lo propio los personajes cholos: vecinos,
amigos y hermanos cholos que prestan ayuda solidaria. Lo que estos personajes
pretenden es recordar al otro que una identidad prevalece a través de la pertenencia a los
suyos. De este modo, la crítica que excluye a Salmón, señalando que “hizo uso de piezas
ver no tiene asidero, ya que el dramaturgo apela a las emociones para conseguir un fin:
elite letrada, quienes, por cierto, se han sentido impotentes al no poder definirlos o
192
clasificarlos; sujetos ambiguos, ni indios ni españoles sino lo uno y lo otro; “el cholo
inunda las ciudades, es comerciante y artesano y habla castellano, pero no rompe sus
relaciones con el campo, sino que “invierte” en ellas para precisamente articular ambos
Ejemplo de ello, el discurso liderado por Alcides Arguedas quien define al cholo de forma
Tamayo quien propone una educación regimentativa. Lo que Sonia Montecino (2010),
mestizo en una cuestión puramente racial y biológica” (138). Así, la literatura que emerge
a principios del siglo XX genera una diferencia entre el cholo y el mestizo, distancia que
2011). Esto a su vez es concordante con los intereses de grupos políticos hegemónicos,
los cuales ven un peligro en el cholo no solo por su prosperidad económica, sino también
porque coexisten dando cuenta de su memoria cultural en espacios que eran exclusivos
para ellos. Por ello, exigirán a la elite letrada que se haga cargo de expulsarlos, lo que ha
quedado demostrado a través del análisis que realiza Soruco Sologuren de la narrativa
literarias se revela la separación entre la hija y la madre chola solo así se posibilita su
(2011) señala que este periodo comprende una etapa crítica de narrativas fundacionales23.
23
Bolivia, a diferencia de Perú, no tiene el fenómeno del teatro incaico. Sí se realizaron presentaciones
193
acriollado, sino sobre el cholo: el “uno” y el “otro”. Un protagonismo cholo que une sus
dramáticos, sino además en espacios dramáticos en los que habita el cholo: salitas criollas
que mezcla muebles de última moda y aguayos de origen indígena (Joven rica y plebeya)
abigarrada. El living room (Joven, rica y plebeya) donde habita la sociedad de castas y
además, la madre chola tiene prohibido hablar; sin embargo, resiste evidenciando su
disidente a lo propuesto por la elite letrada de aquella época. El espacio la cantina, el cual
es repulsado por Mary. Sin embargo, es aquí donde se presenta su primer despliegue. El
conventillo, espacio donde los personajes cholos enfrentan a una sociedad criolla
excluyente. Y, por último, el patio del conventillo donde el criollo es arrestado por sus
engaños, lugar además, en el que se hace justicia, de este modo la propuesta dramática de
esporádicas de Ollantay entre 1900 y 1930 por grupo de teatro peruano; sin embargo, el proyecto
nacional en Bolivia no legitima su pasado prehispánico, a excepción de Tiwanaku, ni en teatro ni en otro
registro literario porque precisa alejarse de lo peruano, de los incas y del Cuzco. La búsqueda de un “teatro
nacional”, que se inicia en 1920 donde se privilegia la trama urbana del mestizo republicano. (110)
194
Salmón remite a una literatura ancilar que lucha por transformar una sociedad
desigualitaria.
Raúl Salmón discute en sus obras el asunto de la identidad chola que recibe la
descalificación del criollo en la ciudad. En este espacio, no puede tener voz, tampoco
sobre todo las madres son autónomas y luchan para resistir los embates del criollo, dando
Romero y Flores de Jorge Icaza, donde se da conocer una sociedad excluyente de lo cholo
dialogo con las obras dramáticas de Salmón, por cuanto ambas refieren a una escritura
Podemos decir que Raúl Salmón abrió puertas en Bolivia para debatir sobre el
masivo, lo que quedó demostrado al señalar que sus obras fueron editadas y entregadas a
las escuelas, escuchadas a través de la radio y llevadas a “un escenario [donde] el público
Quisiera agregar que el estudio de las obras Joven, rica y plebeya, La birlocha de
obras de teatro boliviano de mediados del siglo XX. Además, me ha llevado a sentirme
vulnerabilidad.
195
reconocen al cholo. Por ello mis proyecciones son seguir abordando la escritura
dramática de Raúl Salmón de la Barra y amplificar el diálogo con obras de mediados del
Anexos
(Chola 1920)
Fotografía anónima
1910-1920
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