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Este documento presenta una introducción al método de inspección visual para la detección de discontinuidades en materiales sólidos. Explica que la inspección visual es una técnica básica de control no destructivo que se aplica para detectar defectos superficiales. También destaca la importancia de la interpretación visual y la necesidad de que el personal esté capacitado en los materiales a inspeccionar. Finalmente, delimita el alcance del tema, centrándose en la inspección a simple vista y técnicas de apoyo como endoscopía, y ex

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Este documento presenta una introducción al método de inspección visual para la detección de discontinuidades en materiales sólidos. Explica que la inspección visual es una técnica básica de control no destructivo que se aplica para detectar defectos superficiales. También destaca la importancia de la interpretación visual y la necesidad de que el personal esté capacitado en los materiales a inspeccionar. Finalmente, delimita el alcance del tema, centrándose en la inspección a simple vista y técnicas de apoyo como endoscopía, y ex

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Inspección

Visual

ESR
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CAPITULO 0
0.1 OBJETO
Este curso tiene por objeto, proporcionar los conocimientos fundamentales para la
realización de inspecciones por el método de Inspección Visual, asegurar la calidad y
capacitar al personal, de forma que pueda determinar cuál es la técnica (o combinación
de técnicas) más adecuada para cada caso, y ser capaz de interpretar y valorar los
resultados de cualquier ensayo.

0.2 CAMPO DE APLICACIÓN


Este método, es una de las técnicas básicas del control no destructivo de materiales, tanto
metálicos como no metálicos, (laminados, forjados, tuberías, soldaduras, chapas de
acero, cerámicas, plásticos, etc.). La Inspección Visual se aplica fundamentalmente para
la detección de discontinuidades superficiales en materiales sólidos.
Con este método se ponen de manifiesto los diferentes tipos de discontinuidades
superficiales de un material, por lo que resulta ser una herramienta indispensable para
asegurar la calidad.

0.3 PREPARACION DEL PERSONAL


Es imperativo que el personal que realice inspecciones visuales, tenga una comprensión
técnica de los materiales que va a ensayar y entrenado en la técnica a utilizar.

0.4 METODO DE ENSAYO


Para la realización de una inspección visual, los procedimientos se fijan básicamente, por
el análisis y la experiencia e información disponible referente a discontinuidades o
defectos en controles análogos. Es misión del personal que revisa los ensayos el
asegurarse de que los procedimientos de ensayo se realizan adecuadamente y que se
cumple el objetivo del ensayo.

0.5 FINALIDAD DE UNA INSPECCION


El objetivo de una inspección es el de asegurar la calidad de un producto, mediante los
medios necesarios para:

a) Poder visualizar una imagen, que guarde relación con la indicación de discontinuidad del
material ensayado.
b) Determinar el origen y naturaleza de la indicación.
c) Clasificar los materiales aceptables y los no aceptables en consonancia con las normas
establecidas.
No puede considerarse que un ensayo se ha realizado satisfactoriamente mientras no se
haya hecho una valoración de los resultados obtenidos en el ensayo.
La valoración de los resultados, solo puede hacerse correctamente cuando se conoce el
proceso de fabricación utilizado.

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CAPITULO I
CONCEPTOS GENERALES

1.1 GENERALIDADES
En el hombre, la mayor parte de la información bruta que le llega, procedente del mundo
exterior, lo hace a través del “canal” visual, es más, la inmensa mayoría de los
experimentos y ensayos realizados sobre los materiales nos proporcionan sus resultados,
en última instancia, en forma óptica.
Esta información es, generalmente, indirecta: el sentido de la vista proporciona
sensaciones acerca de las posiciones de agujas indicadoras, de diagramas u otras
representaciones gráficas de puntos que se mueven en las pantallas de los osciloscopios,
etc., a partir de las cuales se infiere una realidad física.
En última instancia para esta tarea, tal como analiza Sir Arthur Eddington (Nuevos
Senderos de la Ciencia), sobrarían la mayor parte de las facultades visuales: la percepción
del color, o de la forma, la definición de la imagen, la sensación de relieve, bastaría con la
capacidad para distinguir la luz de la oscuridad; lo blanco de lo negro.
El ocelo de una ostra acoplado al cerebro de un físico podría, empleando los artificios
técnicos adecuados, facilitar la información necesaria para la construcción física del
mundo.
Sin embargo, la vista puede proporcionar información de primera mano inalcanzable por
otros medios, de hecho el ojo no ha evolucionado a lo largo de miles de millones de años
para ver diagramas u osciloscopios, sino para proporcionar un amplio ventanal al mundo
exterior, a través del que éste se muestra asequible a una interpretación visual rica y
compleja.
Tanto, que aún hoy, en plena explosión de la informática, no se ha podido poner a punto
una “máquina de ver” que se aproxime, ni de lejos, a las características del ojo humano.
Ciñéndose a los ensayos de los materiales, “ver” un objeto industrial proporciona,
generalmente, una masa de información muy superior a la alcanzable por otros medios
más sofisticados, esto suele pasar desapercibido por la obvia razón de que esa
información se adquiere sin esfuerzo por quien examina y ser ésta, un poco, “de dominio
público”.
De hecho una gran parte de los juicios que se emiten sobre un determinado objeto
presuponen una información visual implícita que ha pasado desapercibida, pero que está
sirviendo para ordenar y dar sentido a datos obtenidos por otros medios.
Además, la IV es el ensayo no destructivo por excelencia. La luz, su agente físico, no
produce daño alguno en la inmensa mayoría de los materiales. Excepción importante, si
bien muy concreta, son los materiales fotográficos.
Al ojo le basta una pequeña fracción de la luz reflejada o transmitida por el objeto para
conseguir la información precisa que transmitir al cerebro.
Otra cosa es que el sujeto sea capaz de interpretar correcta y/o completamente esta
información, porque como es bien sabido, hay una diferencia radical entre “ver” y “mirar”.
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Para “ver” es preciso no solo “mirar”, sino mirar adecuadamente, conforme a una técnica
específica y aun esto no basta si no se acompaña de una clave interpretativa por parte del
observador.
Esta clave consiste en el mayor acopio posible de conocimiento sobre el objeto examinado
que permitan guiar la interpretación en los muchos puntos en que ésta es ambigua.
Recordar la anécdota de M. Portevin, uno de los padres de la Metalografía, dando una
fantástica interpretación metalúrgica de la imagen de un trozo de salchichón que, más por
humor que por malicia, algunos de sus alumnos le habían colocado en el microscopio.
La Fig. 1 muestra otro ejemplo que ilustra la imprescindible simbiosis ojo-cerebro en el
proceso de la interpretación de una imagen en función de claves intelectuales.
Se trata del conocidísimo sombrero-boa al que se refiere A. de Saint-Exupéry en “El
pequeño Príncipe”.

Fig. 1
Volviendo a nuestro campo, no hay que insistir para comprender que una persona que no
sepa nada de soldadura poco provecho sacará por mucho tiempo que emplee mirando
una soldadura. Probablemente hará comentarios sobre aspectos irrelevantes, mientras
omite los que son verdaderamente significativos para el metalurgista.

1.1 LIMITES DEL TEMA


Como hemos apuntado, creemos que el tema de la inspección visual es importante por sí
mismo y, quizá aún más, porque siéndolo, no se le reconoce y se le trata como baladí.

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Sin embargo importa que acotemos su alcance si no queremos ir a parar a lugares


demasiado apartados.
Dejar a la inspección visual en el puro examen a simple vista es, técnicamente, demasiado
pobre, por el contrario, englobar como inspección visual todos los métodos ópticos
utilizables como métodos de END, es sin duda exagerado. Nos ocuparemos, pues, sólo
de:
 La inspección a simple vista.
 Medios simples de apoyo a la inspección a simple vista (lupas, espejos, etc.).
 Endoscopía.
 Registro de indicaciones.

Quedan pues, excluidas aquellas técnicas, tales como:


 Interferometría.
 Holografía.
 Microscopía (por encima de x 50)
 Análisis fotoelástico.
 Contraste de fase, etc…

1.2 LA INSPECCIÓN VISUAL COMO “METAENSAYO”


En teoría de conceptos, cuando un concepto se hace objeto de si, se convierte en
“metaconcepto”. Así nació el de metalenguaje en manos de Bertrand Rusell, a principios
de siglo, no es abusivo introducir el término “metaensayo” en relación con la inspección
visual porque, como se verá a continuación, esta actúa constantemente en el campo de
los END como un “ensayo de ensayos”. Una vez más una situación trivial ha pasado
desapercibida, precisamente, por serlo.
En efecto, algunas de las técnicas más comunes de END, como son, por ejemplo, la
radiografía, las partículas magnéticas o los líquidos penetrantes y muchas otras que no lo
son tanto, como la holografía, la termografía, las partículas filtradas o electrificadas, etc.,
proporcionan sus resultados en forma de “indicaciones-objeto” que deben ser a su vez
examinadas e interpretadas visualmente.
Estas indicaciones visuales son, a veces, confusas, poco luminosas, o aparecen sobre
fondos abigarrados y exigen técnicas de observación o “metainspección” visual muy
elaboradas.
Por desgracia tal evidencia puede pasarse por alto y así todos los desvelos de las
especificaciones, procedimientos y órdenes técnicas van encaminados a la consecución
de la indicación propia del método, desentendiéndose a partir de ahí si el inspector es
daltónico, bisojo, o como suele decirse, no ve tres en un burro.
Y no digamos de las condiciones de examen, de las indicaciones, color de la luz,
intensidad de iluminación, fondos luminosos, o del estado de fatiga del examinador.
Como puede verse se trata de un mundo, dentro del de los END, inexplorado y que puede
deparar bastantes sorpresas.

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No vamos a ocuparnos, sino tangencialmente de la inspección visual en este sentido; sin


embargo, es importante dejar aquí constancia del interés de este punto de vista que
debería ser desarrollado con una aplicación particular de la IV, dentro de las técnicas
correspondientes.

1.3 LA INSPECCIÓN VISUAL COMO “PROTOENSAYO”


Una vez más, en el poco trecho andado, nos encontramos con algo elemental que suele
ser desatendido, nos referimos a la inspección visual previa a todo END.
En efecto, frecuentemente, los ensayos proporcionan indicaciones de discontinuidades
que afectan a la superficie de los objetos examinados, a veces tales discontinuidades son
precisamente lo que se busca, otras veces no, y su presencia puede dar lugar a
indicaciones que deberán ser consideradas irrelevantes, siempre que se sepa que lo son.
En los dos casos se impone la inspección visual previa al ensayo programado. En efecto,
puede ocurrir que ya a simple vista se aprecien las discontinuidades cuya existencia se
iba a descubrir con un ensayo más complejo, lento y costoso.
También es útil, como se ha indicado, conocer aquellas discontinuidades o características
se ha indicado, conocer aquellas discontinuidades o características geométricas de la
muestra que pueden dar lugar a indicaciones que sin estos conocimientos previos podrían
confundir los resultados del ensayo posterior.
Consecuentemente, dentro de la secuencia de operaciones de un programa de aplicación
de los END, la IV deberá situarse del modo siguiente:

Muestra a examinar identificación IV Rechazo

Otros ensayos

En este sentido de “ensayo preliminar” es como debe entenderse la


designación adoptada de “protoensayo”.

1.4 LA INSPECCIÓN VISUAL COMO ENSAYO NO DESTRUCTIVO


Independientemente de su papel como protoensayo o como metaensayo, al servicio de
otros ensayos, la IV es un método de END en sí, de características similares a las de los
demás elementos de este conjunto. Así, convendrá repasar algunos conceptos comunes
con el fin de unificar criterios.

1.4.1 El concepto de la discontinuidad


Todos los métodos de END están basados en la detección o medida de la variación de
algún parámetro físico del material. Toda discontinuidad física de éste implica una
irregularidad local de, al menos, uno de dichos parámetros, por ejemplo:

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Una burbuja en una masa de vidrio transparente se detecta visualmente por ser el índice
de refracción del gas contenido en la burbuja, distinto del índice de refracción del vidrio,
en que está atrapada.
En este caso el parámetro físico discontinuo es el índice de refracción.

Fig. 2

Los métodos de END tratan de poner de manifiesto la presencia de discontinuidades


mediante la detección de las variaciones locales de parámetros físicos y como éstos
pueden ser tan variados como lo son las diferentes ramas de la Física, de ahí que el
fundamento de los END abarque principios tan diversos como pueden ser la Física
Nuclear, la Óptica, la Acústica o el Magnetismo, por mencionar algunos.
La discontinuidad puesta de manifiesto por un método de END proporciona una indicación
característica, o “indicación propia”, peculiar del procedimiento de inspección utilizado.
Por ejemplo: un determinado oscilograma, en los ensayos ultrasónicos convencionales, o
una cierta mancha fotográfica en la radiografía.
Hay ensayos cuyas indicaciones propias recuerdan, más o menos fielmente, el aspecto
visual de la discontinuidad, si nuestros ojos gozaran de facultades apropiadas para verlas.
Tal es el caso de los líquidos penetrantes, las partículas magnéticas o la misma
radiografía, otros, en cambio, proporcionan indicaciones abstractas de las que se deduce
la forma de la discontinuidad, que es lo que en definitiva nos interesa, como ocurre con
los métodos de corrientes inducidas, ultrasonidos convencionales y tantos otros.
En el caso de la inspección visual el método proporciona indicaciones inmediatas que
frecuentemente no precisan de interpretación elaborada.

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No obstante no debe caerse en la tentación de que “lo que se ve” es “como se ve”
En muchos casos, lo visto debe ser elaborado en función de los aspectos materialográficos
del problema e incluso de la propia técnica de observación, tal como el tipo o color de la
luz empleada, si es o no polarizada, incidencia de la iluminación, etc…

1.4.2 Interpretación y evaluación.


La interpretación debe conducir a la identificación de la discontinuidad responsable de la
indicación proporcionada por el método. Se trata, pues, de hallar la correlación entre ésta
y la naturaleza, morfología, situación y orientación de aquélla.
Es evidente que la interpretación es el punto clave de la inspección, siendo aquí esencial
la experiencia del inspector no solo en relación con la aplicación del ensayo, sino muy
principalmente, respecto al conocimiento del material ensayado y su Defectología.
La interpretación es un dictamen que no permite decidir acerca de la aceptabilidad o
rechazabilidad del objeto inspeccionado.
Es preciso disponer a tal fin de un criterio de aceptación que suele venir impuesto por una
especificación u orden técnica concretas en los que se fijan los límites de tamaño,
situación, número y orientación que pueden hacer inadmisibles a las discontinuidades
detectadas e identificadas.
Si tales documentos no existen, la única posibilidad de juicio consistirá en que un equipo
de expertos sea capaz de valorar la incidencia que la presencia de las discontinuidades
pueda tener en la funcionalidad del objeto examinado.

1.4.3 Defecto e imperfección


De la aplicación de especificaciones o del juicio de los expertos puede deducirse que tal
o cual discontinuidad no alteraría significativamente con su presencia la funcionalidad de
la muestra. En tal caso la discontinuidad se clasificará como “imperfección” y no nos
volveremos a ocupar de ella.
Si por el contrario hay la seguridad o, al menos, dudas razonables de ser cierto lo contrario,
entonces será clasificada como “defecto” y el material será reparado o rechazado
definitivamente.

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CAPITULO II
EL OJO Y LA VISIÓN

2.1 GENERALIDADES
El equipo base para la inspección visual es, por supuesto, el ojo, vale pues dedicarle
alguna atención.
El sistema nervioso central ha especializado ciertas células de forma que al ser éstas
irradiadas por radiación electromagnética de longitud de onda comprendida entre los
4.000 y los 8.000 Å, envían a determinadas áreas del cerebro señales nerviosas de
naturaleza eléctrica. El cerebro interpreta estas señales como “luz”.
El ojo consiste, en su mayor parte, en un sistema óptico de fuerte convergencia, destinado
a proyectar sobre estas células fotosensibles una imagen del mundo exterior.
Anatómicamente el ojo tiene aproximadamente forma esférica, y está dividido, tal como
muestra la Fig. 3, en dos cámaras, anterior y posterior. Ambas están separadas por el
cristalino, lente de curvatura variable, y por el iris, auténtico diafragma circular cuya
abertura central es lo que llamamos “pupila”.

Fig. 3
La cámara anterior está llena de una sustancia líquida transparente conocida como humor
acuoso, mientras que la cámara posterior que forma, con mucho, la mayor parte del ojo,
está rellena de una materia gelatinosa transparente que recibe el nombre de humor o
cuerpo vítreo.

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Toda la cámara posterior está tapizada internamente de una membrana nerviosa llamada
retina formada por las células sensibles a la luz. No obstante, la parte anterior de la retina
está atrofiada, presentando una estructura embrionaria. Sólo el casquete posterior,
limitado por una zona conocida como “ora serrata”, posee fotorreceptores suficientemente
desarrollados.

2.2 LA RETINA
La retina útil, o posterior, es una membrana de espesor variable entre 0,4 mm (fondo de
ojo) y 0,1 mm (ora serrata) situada detrás del humor vítreo y delante de la membrana
intermedia del ojo o “coroides”, aunque sin estar adherida a esta última, no realizaremos
una exposición detallada del ojo, sin embargo, conviene, tener algunas ideas generales
claras.
Los elementos fotorreceptores de la retina son de dos clases, denominados habitualmente
conos y bastones.
Los Conos: Son sensibles a altos niveles de iluminación y se consideran responsables
de la visión de los colores.
Los Bastones: Funcionan de un modo útil con iluminación escasa.
De hecho se trata de dos retinas entremezcladas que funcionan a dos niveles de estímulo,
para ciertos niveles de iluminación, ambas retinas actúan conjuntamente, dando lugar a
la “visión compuesta”, típica de algunas actividades, como la conducción nocturna.
El reparto de ambos tipos de fotorreceptores no es uniforme.
Los bastones predominan en la región periférica de la retina, mientras que los conos van
adensándose hacia el eje óptico, llegando en una pequeña zona deprimida o “mácula
lútea” a ser el único constituyente nervioso de la retina.
Sobre esta zona es donde fijamos la imagen de aquellos objetos que nos interesan
especialmente, cuando los miramos.
Como es natural, este hábito resulta contraproducente cuando los niveles de iluminación
son muy bajos, puesto que en la mácula lútea no hay bastones, en estos casos conviene
acostumbrarse a dirigir el ojo un poco de través, de forma que la imagen que nos interese
se forma cerca de dicha zona, aunque no sobre ella.
Conviene saber que el punto de entrada del nervio óptico en la retina es insensible a la
luz y constituye el llamado “punto ciego” del ojo, a partir de éste, las fibras nerviosas se
reparten por la superficie interior de la retina, tal como muestra la Fig. 4 y desde allí se
conectan con los elementos fotosensibles que están, podemos decir, de “espaldas” a la
luz.
Conos y bastones no disponen de fibras nerviosas individuales, sino que se interconectan
a través de células “multipolares” y se asocian a “células ganglioneras”, de modo que hay
muchas menos fibras que fotorreceptores.
Tal disposición sugiere que la primera síntesis de la información visual se realiza a nivel
de la retina, concretamente mediante las células multipolares, que de algún modo ordenan
y depuran cada una, las señales de varios fotorreceptores.

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Fig. 4

Conos y bastones no disponen de fibras nerviosas individuales, sino que se interconectan


a través de células “multipolares” y se asocian a “células ganglioneras”, de modo que hay
muchas menos fibras que fotorreceptores. Tal disposición sugiere que la primera síntesis
de la información visual se realiza a nivel de la retina, concretamente mediante las células
multipolares, que de algún modo ordenan y depuran cada una, las señales de varios
fotorreceptores.

2.3 LAS VIAS ÓPTICAS


Los nervios ópticos se cruzan en la base del cerebro formando lo que los anatomistas
llaman el “quiasma óptico”. Allí las fibras procedentes de la mitad nasal de cada retina
pasan al nervio procedente del otro ojo, de modo que cada uno de los nervios o “cintas”
ópticas, una vez pasado al quiasma, está formado por las fibras procedentes de la media
retina de cada ojo.
Las cintas ópticas dedican una parte de sus elementos (aprox. el 1,5%) a estimular a
través del bulbo raquídeo las vías ópticas reflejas, lo que ocurre a la altura de los cuerpos
geniculados del cerebro.
El resto de las fibras sigue hasta distribuirse en una zona concreta de la región occipital
situada en la vecindad de la cisura calcarina. Es allí donde los estímulos nerviosos dan
lugar a las sensaciones visuales específicas.

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Fig. 5

Las cintas ópticas dedican una parte de sus elementos (aprox. el 1,5%) a estimular a
través del bulbo raquídeo las vías ópticas reflejas, lo que ocurre a la altura de los cuerpos
geniculados del cerebro. El resto de las fibras sigue hasta distribuirse en una zona
concreta de la región occipital situada en la vecindad de la cisura calcarina. Es allí donde
los estímulos nerviosos dan lugar a las sensaciones visuales específicas.

2.4 FISIOLOGIA DE LA VISIÓN


El proceso por el que se generan estos estímulos es, básicamente, químico. Aunque se
sabe que es similar para conos y bastones, la sensibilidad al color que poseen los primeros
ha hecho más complicada, en su caso, mejor conocido, existe un pigmento o “púrpura
retiniana”, que bajo la acción de la luz se desdobla, recuperando su aspecto primitivo en
la oscuridad.
En detalle el proceso es como sigue:
En la “púrpura retiniana” existe una sustancia (rodopsina) formada por una proteína
(opsona) unida inestablemente a una sustancia (retineno) derivada de la vitamina A (B-
caroteno), que en la actualidad se conoce como retinal 1.
En cuanto al papel de la opsona se supone que actúa como enzima fotoisomerásica.
Cuando la rodopsina recibe la luz, el retineno se separa de la opsona pasando a través
del sistema capilar retiniano a la sangre y luego al hígado, donde será transformado en
vitamina A.

El ciclo completo se muestra en el esquema adjunto.

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RODOPSINA

LUMIRRODOPSINA

RETINENO METARRODOPSINA

ESCATOPSINA

Fig. 6 - Descomposición – Regeneración de la púrpura retiniana

Las moléculas de opsona irradiada que han perdido su retineno adquieren un cierto
potencial eléctrico que constituye el estímulo nervioso visual. Al mismo tiempo, la vitamina
A (B-caroteno) permite la creación de nuevas moléculas de retineno que tienden a
regenerar la rodopsina. La presencia de la luz desplaza este equilibrio fotoquímico en el
sentido de destruir la rodopsina, mientras que la oscuridad favorece su regeneración.
Naturalmente, el exceso de la luz puede impedir tal reconstrucción, lo que llega a
“embotar” a los fotorreceptores, disminuyendo la generación de estímulo nervioso visual.
Este fenómeno es una forma de deslumbramiento que trae consigo la consiguiente
pérdida de eficacia en la visión.
A título de anécdota mencionaremos que durante la segunda guerra mundial los pilotos
aliados que habían de sobrevolar Alemania por la noche, incluían en su dieta gran cantidad
de zanahorias crudas, por ser esta raíz muy rica en vitamina A y, según lo antedicho, su
ingestión favorecería la formación de púrpura retiniana.
Sin llegar al extremo de recomendar a los inspectores que se atiborren de zanahorias, sí
debemos señalar que una avitaminosis A, aunque sea ligera, puede disminuir sus
facultades profesionales, de hecho, a parte de la Xeroftalmia, existe una avitaminosis
(Hemeralopía) en la que la capacidad de percepción de bajos niveles de iluminación está
muy disminuida.

2.5 LA ADAPTACION A LA OSCURIDAD


De lo dicho anteriormente se deduce que la doble retina implica un doble funcionamiento
del ojo en función de la intensidad luminosa. Cuando ésta es alta, funciona la retina de
conos y de esta visión fotópica es característica la percepción de los colores. Si la
intensidad luminosa es baja, se tiene visión escotópica, ciega al color y muy inferior en
precisión a la fotópica, pero que permite el uso útil del ojo a niveles tan bajos de iluminación
como los de la luz de las estrellas.

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Cuando se pasa de un ambiente fuertemente iluminado a otro tenebroso, las púrpuras


retinianas de conos y bastones están fuertes gastadas. La brusca disminución del estímulo
(luz) no puede ir seguida de una inmediata regeneración de las púrpuras, por ser éste un
proceso químico que depende entre otras cosas de la afluencia de sangre a los órganos
fotosensibles. Los conos, adaptados a las fuertes luces, regeneran su púrpura con relativa
rapidez, aproximadamente en unos siete minutos, pero los bastones necesitan bastante
más tiempo: una hora o más.
Tanto los conos como los bastones, bruscamente privados de la luz, siguen mandando al
cerebro señales correspondientes a la rodopsina descompuesta, señales cuya frecuencia
va disminuyendo a medida que ésta se regenera.
Por otra parte, los bastones, cuya púrpura ha sido regenerada, pueden detectar la escasa
luz de la nueva situación, pero la señal que manda al cerebro queda enmascarada por el
ruido de fondo de la retina aún deslumbrada.
Sensibilidad

1
2 CONOS

3
4 BASTONES
5
6

5 10 15 20 25 30 35
Fig. 7 Minutos
LEY DE WEBER
Se trata de una de las primeras leyes que se descubrieron en psicología experimental.
Aplicada el caso de las sensaciones luminosas, establece que la diferencia mínima de
excitación luminosa que se puede percibir, es proporcional al brillo que se toma como
sustrayendo para hallar dicha diferencia.
Dicho en otras palabras: B1 – B2 = B2 * C
Siendo: B1 = Brillo mayor. B2 = Brillo menor. C = Constante de proporcionalidad.
Para un incremento de B2 suficientemente pequeño:

dB = B * C * dE dB
= C * dE
B
Siendo dE el incremento de la excitación.
Por integración se tiene que: E = k ln B+C

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Sólo cuando ésta llega a tener una frecuencia suficientemente baja, permite la recepción
significativa de la información que envían los bastones.
Desde un punto de vista práctico podemos ver que, si se procede de un ambiente
fuertemente iluminado, los primeros diez minutos son totalmente inútiles para cualquier
observación a bajo nivel de iluminación.
A partir de ahí, las señales significativas enviadas por los bastones van, poco a poco,
dominando el decreciente “ruido de fondo”. Aunque, como puede apreciarse, la adaptación
completa a la oscuridad, lleva varias horas, en la práctica, una adaptación de unos quince
minutos, suele ser suficiente para realizar observaciones con niveles bajos de iluminación.
De estudios realizados en poblaciones de diferentes edades, se ha encontrado que la
rapidez en la adaptación a la oscuridad, disminuye muy lentamente con la edad hasta los
40 - 50 años, descendiendo a partir de este momento con mayor rapidez. Tal circunstancia
unida a otras disfunciones del ojo deberán ser tenidas en cuenta a la hora de seleccionar
personal o asignar funciones.

2.6 EFECTO PURKINJE


Si se estudia por separado, para conos y bastones, la sensibilidad que presentan frente a
luces de diferentes colores (longitudes de onda) nos encontramos con que los primeros
son más sensibles al verde-amarillento (≈5000 Å) y los segundos al verde (≈5200 Å). Por
otra parte la sensibilidad al violeta de los conos es muy baja, en tanto que, para los
bastones es, todavía, considerable.

Para B0, H=0 de donde C = -k ln H = k ln B/B0


B0
Para niveles altos de iluminación la ley de Weber se cumple bastante bien, siendo C
aproximadamente el 1% de I2. Sin embargo con niveles bajos de iluminación C crece
rápidamente a medida que la luz es más débil, esto quiere decir que en tales condiciones
el ojo necesita valores de I cada vez más altos para que el cerebro pueda distinguir I 1 e I2
del ruido de fondo.

Llevando estas ideas a la ecuación E = k ln B + C, teniendo en cuenta que, de acuerdo


con B1 – B2 = B2 * C, podemos sustituir brillos por flujos luminosos y sabiendo que éstos
son proporcionales a I, resulta que para cada nivel medio de brillo, existe un valor mínimo
de B1 – B2 que permite la recepción del contraste.
Dicho de otro modo: cuanto menos luminosa es la imagen, el contraste debe ser
más alto para poder ser percibido.
Insistimos en este hecho, aparentemente trivial, para marcar diferencias entre el contraste
fotométrico o “físico” de las imágenes y el visual.
Para niveles altos de iluminación, la ley de Weber se cumple con suficiente aproximación,
por lo que existe correlación entre el contraste fotométrico y el contraste visual.

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2.7 SENSIBILIDAD AL CONTRASTE


Ya se indicó que la sensibilidad de los bastones es notable.
Un ojo totalmente adaptado a la oscuridad puede percibir brillos del orden de 10 -10 Sb3.
Entre este valor y el umbral inferior de los conos, situado hacia los 10 -6 Sb, solamente
actuarán los bastones.
La visión compuesta (conos y bastones funcionando a la vez), existe para brillos de
imagen comprendidos entre los 10-6 Sb y 3.10-3 Sb.
La visión fotópica pura se desarrolla desde este valor y no tiene límite superior, si bien, a
efectos prácticos el fenómeno de deslumbramiento lo es.
Naturalmente, los valores umbrales reseñados, se refieren a zonas suficientemente
extensas, pues para áreas u objetos pequeños, los umbrales pueden variar mucho.
Así, si el tamaño del objeto es tal que el ángulo visual que lo abarca es de 10º, el valor
umbral depende del tamaño del objeto.
Entre 10º y 20º se utiliza como fórmula aproximada:

Brillo: B0 = k / δ
Siendo k una constante y δ el ángulo subtendido por la zona estudiada (regla de Piper).
Como el flujo luminoso es proporcional al producto del brillo por la superficie y ésta es
proporcional al cuadrado del ángulo, se tendrá:

Flujo: Φ=k*δ
Si lo examinado es aún menor (δ <10º) los elementos de retina impresionados son muy
pocos y a veces uno solo. En este caso es aplicable la regla de Ricco que dice:

B0 = k / δ2 Φ=k

O sea, que para superficies luminosas extensas el brillo es constante, mientras que para
objetos cuasipuntuales, lo es el flujo umbral.
En cuanto al contraste, ya definido, su percepción es función del brillo.
Si llamamos B al valor B1 – B2, el valor de B, cuando B1 y B2 se encuentra en el límite de
la discernibilidad, es el “umbral de percepción del contraste absoluto” y análogamente
definiremos el “umbral diferencial relativo” (UDR) como el cociente B/B1.
Finalmente, se define como “sensibilidad al contraste” el valor recíproco del UDR, esto es,
B1B.
La inflexión hacia los 10-3 Sb es debida al deslumbramiento.
En el caso de objetos cuyo ángulo subtendido sea inferior a unos 20º la sensibilidad es
menor, si bien tiende a aproximarse a la correspondiente a brillos mayores, cuando el flujo
luminoso es elevado.

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Como puede verse, idealmente, la observación de las imágenes debería realizarse entre
valores de brillos de 10-2 Sb y 102 Sb.
Si los contrastes son demasiado altos, puede ocurrir un “deslumbramiento relativo” ya que
el ojo tiende a adaptarse al brillo mayor, en cuya situación las zonas menos brillantes
aparecen confusas.
Si Bb es el brillo que produce deslumbramiento y Ba aquél al que el ojo se encuentra
adaptado, se tendrá, según Blanchard:

Log Bb = k1 * log Ba + k2

En la cual k1 y k2 son constantes.


Una fórmula aproximada, derivada de la anterior, en la que aparecen englobados los
valores de k1 y k2, determinados experimentalmente, es:

Ba
Bb  0,26 3
10 4 
En la que Ba y Bb se expresan en Stilbs.

B/ΔB

100

10

10-4 10-3 10-2 10-1 100 101 102 103 104 Sb

Fig. 8

2.8 SENSIBILIDAD A LA FORMA: Agudeza Visual


Una parte considerable de la información que puede proporcionar una indicación depende
de nuestra capacidad para distinguir su “forma”.
También resulta esencial para distinguir una indicación significativa, de una falsa
originada, por ejemplo, por una sombra o una mancha.

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VT 18

Por lo que llevamos dicho y por sentido común, es fácil comprender que para un cierto
observador, su capacidad para distinguir la forma de una indicación dependerá del tamaño
de ésta y de su luminosidad, pues damos por hecho que tiene contraste suficiente para
ser percibida.
Si el tamaño de la indicación es tal que su imagen proyectada sobre la retina afecta
únicamente a un elemento sensorial, como o bastón, no habrá posibilidad de distinguir su
forma, sino solo de constatar su existencia.
Esto ocurre cuando el ángulo subtendido por el objeto es inferior, aproximadamente, a 1´
de arco.
Tal valor fue tomado por Snellen para definir la unidad de “agudeza visual” o de capacidad
de percepción de formas. Si δ es el valor angular mínimo percibido por el observador, se
define como “agudeza visual” al recíproco de δ, esto es, 1/δ. Para una agudeza unitaria,
se tiene que:
1/δ = 1 = 1/1’ = 60/60’’ = 6/6

Ya que los oculistas acostumbran a expresar en “sextos” la agudeza visual. Así, un sujeto
capaz de distinguir dos puntos separados por un ángulo subtendido de 30´´ tendría una
agudeza visual de:
60/30 = 6/3 = 12/6
Cuanto mayor es el valor de la fracción, tanto más elevada es la agudeza visual.
También varía mucho la agudeza visual con el brillo del objeto, aumentando primero
lentamente (zona crepuscular) y después de modo exponencial, hasta que la luminosidad
de lo observado sea suficiente para provocar deslumbramiento.

2.9 DESLUMBRAMIENTO
Deslumbramiento es una palabra con muchos, demasiados, significados. Todos ellos, sin
embargo, connotan una acción perturbadora sobre la observación. Trataremos de
enumerar las formas de deslumbramiento más corrientes.

a) Por adaptación: ocurre al pasar de un recinto fuertemente iluminado a otro en


penumbra o viceversa. Se evita con un razonable periodo de adaptación.

b) Por contraste: tiene lugar cuando existen, próximas, zonas brillantes y oscuras. El ojo
se adapta a las primeras y queda más o menos dificultado para ver detalles en las
segundas. Si las diferencias de brillo son muy grandes, puede darse una verdadera
irradiación de las zonas brillantes sobre las oscuras, siendo imposible la observación
de éstas. Este efecto se evita utilizando máscaras que tapen las zonas brillantes. Como
la luz de los brillos aparece fuertemente polarizada especialmente si procede de
objetos no metálicos, empleo de filtros polarizados orientados convenientemente
atenúa este efecto.

ESR
VT 19

c) Ambiental: se produce cuando el local donde se realizan las observaciones en un área


poco iluminada mantiene un nivel de luz excesivo. El ojo, entonces, no se encuentra
bien adaptado, y casi siempre se producen brillos perturbadores. El mejor remedio es
mantener un nivel general de iluminación tan bajo como sea posible y el local, lo más
alto que se pueda.

2.10 FATIGA
La observación visual puede ser, frecuentemente, una tarea dura para el ojo; de ahí que
la fatiga del observador aparezca al cabo de más o menos tiempo.
El efecto de la fatiga visual más notable, desde el punto de vista técnico, es la aparición
de errores y omisiones en el trabajo.
Desde el punto de vista médico, el enrojecimiento de los ojos y las cefaleas son los
síntomas más comunes.
Sin embargo, mucho antes de que estos síntomas se muestren, el observador lleva ya
bastante tiempo “mirando sin ver” lo que tiene delante.
Si bien el estudio de la fatiga visual con bajos niveles de iluminación no ha aportado
demasiados trabajos, en el caso de luces intensas sí se tienen referencias abundantes.
Así, por ejemplo, los test de fatiga desarrollados para profesionales tales como la
corrección y composición de pruebas de imprenta, pueden ser empleados, con ligeros
retoques, para la valoración de la fatiga en los inspectores visuales.
De estos trabajos se deduce que:
 La fatiga crece en razón inversa al nivel de iluminación de la zona de trabajo,
siempre que no se produzcan fenómenos de deslumbramiento.
 Una iluminación inadecuada que produzca fuertes brillos y/o zonas de sombra
oscura, incrementará, asimismo, la fatiga del inspector.
 La fatiga puede medirse por el número de errores cometido en un cierto intervalo.
 Las características del trabajo determinan la evolución de la fatiga del observador.
Así, la detección de indicaciones muy pequeñas o poco contrastadas puede dar
lugar a la aparición de errores en una etapa temprana de la inspección. La
monotonía del trabajo actúa también en el mismo sentido.
 La capacidad de fatiga varía notablemente de unos sujetos a otros y aun en el
mismo sujeto puede variar notablemente con su estado de salud, preocupaciones
privadas o laborales, o fatiga previa.

Lógicamente, a la hora de planificar un trabajo de inspección visual deberá tenerse en


cuenta lo dicho en cuanto a establecimiento de tiempos de observación e intervalos de
descanso y, por supuesto, habrá de planificarse cuidadosamente la iluminación de las
muestras.

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ESR
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CAPITULO III
PROPIEDADES FISICAS DE LA ILUMINACIÓN

3.1 FOTOMETRIA
El ojo funciona con luz. Si hemos de fijar condiciones a su buen funcionamiento y uso,
será preciso estudiar algunos aspectos de la óptica, especialmente los relacionados con
la técnica de medida de la luz o fotometría.
La fotometría se refiere exclusivamente a las medidas de radiación electromagnética
visible y de modo más preciso de la medida de la luz tal y como es percibida por un ojo
humano medio, teórico.
La respuesta de tal ojo ha sido establecida por la Comisión Internacional de la iluminación
tal como aparece en la Fig. 9.

Fig. 9
Eficacia de la luz

1.0

0.8

0.6

0.4

0.2

A x 103
4 4.5 5 5.5 6 6.5 7

Fig. 10

ESR
VT 22

Como puede verse, la respuesta del ojo a la luz no es constante, presentando un máximo
en la región amarillo-verdosa del espectro, hacia los 5500 Å, luego cae rápidamente hacia
el azul (unos 4000 Å) y el rojo (aprox. 7000 Å).
La tabla indica los factores de conversión a emplear para pasar de unidades luminosas
(lúmenes) que enseguida definiremos, a unidades energéticas (watios) y viceversa.
Como puede verse hace falta diez veces más luz azul que verde para conseguir igual
sensación luminosa en el mencionado ojo tipo.
De las numerosas unidades luminosas adoptadas, las siguientes son las recomendadas
por los organismos internacionales que conviene conocer, así como los parámetros
luminosos que miden.
a) Flujo luminoso: Potencia total de la luz emitida por una fuente. Se expresa en lúmenes.

b) Iluminación: Densidad de flujo a una cierta distancia del centro de la fuente. Es igual al
flujo dividido por la superficie sobre la que se reparte. Su unidad es el lux o lumen por
metro cuadrado.

c) Intensidad luminosa: Es la relación entre el flujo y el ángulo sólido de emisión de la


fuente. Su unidad es la candela o lumen por estereorradián.

d) Emitancia: Se expresa como la relación entre el flujo y la superficie que lo emite. Se da


en lúmenes por m2. Debe observarse que en este caso se trata de la superficie emisora,
no receptora, lo que diferencia conceptualmente la emitancia de la iluminación.

e) Luminancia o brillo: expresada como relación entre la intensidad luminosa de una fuente
y su emitancia. Su unidad es el Nit o candela por m2, siendo su múltiplo más utilizado el
stilb o candela por cm2. Según esto, 1 Sb representa una luminancia 10.000 veces mayor
que 1 Nit.

El Nit (o el Sb) son adecuados para la valoración del brillo de manantiales primarios, pero
resultan engorrosas en la valoración de reflejos (manantiales secundarios) para los que
se prefiere utilizar dos unidades derivadas: el Apostilb o el aponit o Lambert.
1 apostilb = 1 asb = 1/10π Sb
Representa el brillo de un blanco ideal, cuando su iluminación es de 1 lux.
De acuerdo con estas definiciones puede haber cinco formas diferentes de caracterizar
una fuente luminosa, bien partiendo del punto de emisión, bien midiendo desde una cierta
distancia de la fuente.
Conociendo uno de esto valores y la geometría de la fuente pueden determinarse los otros
cuatro.
De la definición de las unidades fotométricas se deduce que sólo pueden ser utilizadas
para valorar fuentes luminosas o manantiales secundarios en relación con sus efectos
sobre el ojo.

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VT 23

Las medidas fotométricas se adaptan bien para la calibración de lámparas, definición de


la iluminación del campo de trabajo del inspector, medida de contraste absoluto,
reflectividad de superficies, etc., por citar sólo aquellas aplicaciones ligadas a este tema.
Si lo que se quiere es tener una referencia absoluta, independiente de la sensación
luminosa hay que acudir a un conjunto de unidades derivadas de la potencia emitida
expresada en watios. De acuerdo con la tabla anterior se deduce que 1 watio de energía
luminosa produce flujos luminosos muy dispares, según sea su color.
He aquí los parámetros radiométricos y sus unidades:

 Flujo de energía: Es la potencia total emitida por el manantial de luz y, como hemos dicho,
se expresa en watios.
 Iluminación energética: Es la densidad de flujo a cierta distancia de la fuente. Se mide
en watios/m2.
 Intensidad energética: Es la relación entre el flujo de energía y el ángulo sólido de
emisión. Su unidad es el watio/estereorradián.
 Emitancia energética: Es el flujo energético total por la superficie de la fuente. Su unidad
es el wat/m2 x estereorradián. El cuadro siguiente resume el sistema expuesto.

Fuente
Fuente esférica Fuente plana
cilíndrica
Superficie 4πr2 a*b π b*a
Angulo sólido de
4π π π2
emisión
Superficie
iluminada a la 4 πd2 d2 π 2 d2
distancia d
R= radio; a y b dimensiones lineales. Ángulo de emisión w en estereorradianes.
o Unidades fotométricas
 Flujo luminoso Φ, lumen (lm).
 Densidad de flujo luminoso:
o
Emitancia luminosa M = Φ/A (A en m2), lumen/m2
o Iluminación E=lm/m2, lux (lx), lm/cm2, Phot (ph)
 Intensidad luminosa I, I = Φ/w = lm/er = candela (cd).
 Luminancia L, L = Φ/w, lm/m2.er = I/A = cd/m2
Cd/m2 = nit (nt)
Cd/cm2 = Stilb (sb)
Cs/m2 = apostilb (asb)
Cd/cm = Lambert (L)
Todas las unidades anteriores se refieren a luz de una determinada longitud de onda.

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VT 24

o Unidades radiométricas
 Flujo energético = watt (w).
 Densidad de flujo energético.
o Emitancia energética: M = Φ/A, w/m2
o Iluminación energética: E = /A, w/m2
 Intensidad energética I = Φ/w, w/er.
 Emitância energética L =Φ /wA, w/m2 er = I/A.

3.2 NIVELES DE ILUMINACION E INSTRUMENTOS DE MEDIDA


En toda especificación de procedimiento de inspección visual es imprescindible definir el
nivel o niveles de iluminación con que debe llevarse a cabo y éstos son función de las
características de lo que ha de ser detectado. Así, para la detección de grandes
discontinuidades en objetos de gran tamaño es suficiente una iluminación del orden de los
160 - 200 lux sobre las zonas de interés.
Sin embargo, la mayor parte de los problemas de inspección visual van ligados a la
percepción de discontinuidades pequeñas o poco contrastadas, en cuyo caso el nivel
luminoso no deberá ser inferior a unos 550 lux. La detección de discontinuidades de bajo
contraste y contornos difusos puede exigir niveles de 1500 lux o más.
Naturalmente, si se especifican unos valores de iluminación necesarios para llevar
adelante una inspección, será necesario disponer de medios adecuados para su medida.
De los diferentes dispositivos existentes para la medida de la radiación electromagnética
en la banda visible radiómetros, bolómetros, espectrómetros, etc…-interesará seleccionar
aquellos cuya respuesta sea lo más parecida a la del ojo medio teórico. Tal condición la
cumplen los fotómetros, los modelos de uso práctico son detectores consistentes en
células fotoeléctricas, fotodiodos de silicio y a veces, tubos fotomultiplicadores dotados de
filtros correctores para adaptar su respuesta a la visual.
Están graduados directamente en lux (o en nit) y abarcan un rango de luminosidad
suficiente, tanto para la planificación de inspecciones visuales, como para fotografía.
En el caso de zonas iluminadas pequeñas (cosa que en general no es deseable) es muy
conveniente emplear fotómetros de campo estrecho o direccionales. Si el fotómetro puede
situarse sobre la zona a examinar debe cubrirse la ventana del aparato con una caperuza
translúcida semiesférica. Si esto no fuera posible, se mediría la luz difundida desde la
posición del ojo del observador, con la ventana descubierta

Fig. 11

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VT 25

3.3 COLOR
La importancia del color en la inspección visual es muy variable en función del problema
abordado. Dejando de lado aquellos problemas de control en los que el color es,
precisamente, el protagonista de la calidad, como puede ocurrir en el caso de las pinturas,
hay muchos problemas industriales en los que el color puede contribuir de modo
importante a la detección e identificación de discontinuidades.
Por ejemplo, el examen de productos de corrosión en superficies metálicas permite su
clasificación, casi siempre basándose en las coloraciones que presentan.
Sin entrar en una teoría completa del color, es conveniente repasar algunas ideas.
Ante todo, el color es un “fenómeno”, lo que en su sentido etimológico quiere decir que es
algo que “se nos aparece” así, se trata, de un hecho subjetivo, cuyo correlato físico es la
frecuencia de la radiación electromagnética que es la luz.
Un sujeto normal identifica ciertos colores como “puros” mientras que otros le parecen
mezclados, “contaminados” o “impuros”.
Cotejando los resultados de observaciones realizadas con varias personas de visión
normal, se tiene que las longitudes de onda de los colores puros o “únicos” son:
477 mμ azul único - 515 mμ verde único
El rojo único se encuentra fuera del espectro con una longitud de onda superior a los 600
mμ (6000 Å) pues el rojo más puro que puede percibirse está algo contaminado de amarillo
y es preciso mezclarlo con algo azul, para obtener una sensación “falsa” de rojo puro.
Esta situación imaginaria del rojo puro en la frontera de los extraespectrales púrpuras, fue
estudiada por ver primera por Dimmick y Hubbard, en 1939.

Dimensiones de un color
La sensación cromática se puede reconstruir manipulando el color según tres
propiedades, parámetros o “dimensiones”.
 Matiz.
 Saturación.
 Brillo.

El matiz es el parámetro cromóforo, esto es, el responsable de la sensación que


identificamos como color. Reconociendo lo difícil que es describir sensaciones con
palabras, pudiera decirse que el matiz es el responsable de la “rojez” de los rojos, de la
“verdosidad” de los verdes o la “cianosidad” de los azules.
Como quedó dicho en el epígrafe dedicado a la visión, el matiz de un color se origina en
ciertos orgánulos de la retina, los conos, sensibles a determinadas longitudes de onda.
Cuando se mezclan luces, de matices concretos (dados por sus longitudes de onda) se
obtiene una luz cuya sensación de color es diferente de la de los colores mezclados.
Si el resultado de la mezcla es el color blanco, se dice que los colores son
complementarios.

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VT 26

Así una luz amarilla de 5800 Å tiene como perfecto complementario el azul de 4800 Å. Los
verdes (entre 5000 y 5600 Å aprox.) no tienen complementarios perfectos entre los colores
reales. El complementario de un verde será siempre mezcla de otras dos luces, una roja
y otra azul en proporciones variables.

Fig. 12
El matiz de los cuerpos es una capacidad que poseen de reflejar determinadas longitudes
de onda y absorber el resto.
Por ejemplo, un limón refleja las longitudes de onda correspondientes a los amarillos y
amarillo verdoso y un tomate maduro absorbe toda radiación que no sea roja o azul.
Cuando un objeto sólo tiene capacidad para reflejar luz de una cierta longitud de onda,
aparecerá de ese color al estar bajo una luz blanca, pero si se le ilumina con una luz que
sea monocromática aparecerá del color de la luz, negro o de un nuevo color.
En efecto, un objeto verde, bajo luz roja aparece negro y bajo luz verde, verde. En cambio,
un objeto amarillo bajo luz azul aparece también verde.
Los pigmentos, cuyo color se percibe por reflexión, al mezclarse siguen estas reglas y así
el verde, como es bien sabido, puede prepararse mezclando pintura azul y amarilla,
mientras que el negro puede conseguirse de la mezcla de verdes y púrpuras.
La saturación (croma) se refiere a la pureza del matiz aunque éste esté formado por una
mezcla de longitudes de onda.
Si se mezclan dos luces de color complementario en proporciones adecuadas el resultado,
como vimos, es luz blanca cuya saturación, por definición, es nula. Si se incrementa uno
de los componentes el resultado es una luz pálidamente coloreada del componente en
exceso.
Este matiz tendrá una saturación baja, si bien será el mismo que el de la luz
correspondiente.

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VT 27

Fig. 13
Finalmente, si se suprime uno de los componentes, la saturación del otro será la máxima
posible, compatible con la naturaleza del manantial luminoso.
En el caso de los colores reflejados, la dilución creciente de un matiz con blanco da lugar
a toda la escala de saturación de dicho matiz. Así, refiriéndonos a colores del lenguaje
corriente podemos decir que los lilas son violetas poco saturados, lo mismo que ocurre
con los rosas respecto de los púrpuras o los salmones respecto a los naranjas. Hay que
hacer notar que para colores espectrales puros la retina puede ser afectada de distintas
maneras.
Por ejemplo, la luz amarilla excita fotorreceptores sensibles al amarillo, al verde y al rojo,
lo que da lugar a una reconstrucción “fisiológica” de blanco a partir de estos dos últimos,
por lo que el amarillo siempre aparece diluido en blanco a nivel de sensación y de ahí su
luminosidad. ¿Cómo sería un amarillo que solo excitase fotorreceptores amarillos? Pues,
marrón. Lo que ocurre es que esto solo puede conseguirse con luz reflejada, esto es, con
pigmentos y no con luz directa y de ahí que no existan sensaciones luminosas de marrón.
Los marrones son, pues, amarillos sobresaturados.
Finalmente el brillo (valor) constituye la tercera dimensión del color-pigmento que lo hace
más “opaco” o más “luminoso”. Se interpreta como la proporción de negro incorporada al
pigmento.
La escala de brillos absolutos se obtiene mezclando negro y blanco. Se trata, pues, de
una escala de grises. Un gris mezclado a un matiz puro, dará lugar a un matiz poco
saturado y tanto menos brillante, cuanto más oscuro sea el gris.
La representación de la totalidad de los colores según estas tres dimensiones da lugar a
un sólido cromático conocido como “cuerpo” o “sólido” de Münsell.

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3.4 RELIEVE
En ocasiones observaciones es fundamental la apreciación del relieve, o “topografía” de
las superficies. Esta facultad depende de varios factores:
 Cambio del punto de vista.
 Cinestesia del enfoque del ojo.
 Experiencia acumulada del tamaño o forma de los objetos.
 Visión binocular.

En visión próxima, que es lo que en este momento nos interesa más, el factor experiencia
juega un papel relativamente modesto, sobre todo teniendo en cuenta que los objetos de
nuestro interés suelen ser irregulares y, a veces, imprevisibles. En cambio, el factor de
acomodación del ojo es en este caso muchísimo más importante que en el de la
percepción del relieve de objetos relativamente distantes. En cuanto a los factores primero
y último pueden considerarse, hasta cierto punto, equivalentes, ya que la visión binocular
consiste en la adopción simultánea de dos puntos de vista distintos: uno de cada ojo.
La sensación de tridimensionalidad la consigue el observador por la combinación
automática e inconsciente de tales factores. Cuando falta alguno de estos elementos de
la percepción del relieve los otros pueden suplirlo bastante satisfactoriamente.
Esto explica que la apreciación del relieve a corta distancia sea esencialmente correcta
en el caso de un observador tuerto, a pesar que la binocularidad es el factor de mayor
peso en la apreciación de la tercera dimensión. Quede no obstante claro que apreciar
correctamente el relieve no equivale a la “sensación directa” de relieve, que sólo
proporciona la visión simultánea con ambos ojos.
Los trabajos de R. Luneburg han puesto de manifiesto que el espacio subjetivo creado
por la sensación visual no es euclidiano, a diferencia del espacio objetivo, que sí lo es (al
menos a escala humana).

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Así, la proyección en el espacio subjetivo de una colección de puntos situados en el plano


horizontal objetivo, da lugar a una familia de hipérbolas conocida como “planos horópteros
frontales”. El conjunto de puntos del espacio subjetivo difundidos por la visión binocular se
conoce como “espacio horóptero” y es donde tiene lugar la proyección tridimensional
congruente del espacio eucluídeo.
De acuerdo con la Geometría de Riemann para espacios de curvatura constante, la
distancia entre dos puntos viene dada por la versión no euclidiana del teorema de
Pitágoras, en la cual k es la curvatura del espacio, variable según el sujeto y ζ, η y ξ las
coordenadas angulares del espacio objetivo, a través de una familia de ecuaciones
exponenciales cuya presentación y desarrollo caen fuera de los objetivos de estas notas.

2
dξ2 + dη2 + dζ2
(ds) =
[ 1 + ¼ k (ξ2 + η2 + ζ2)]2

Lo que sí importa destacar es la complejidad del fenómeno de apreciación binocular del


relieve.
En relación con la inspección visual simple, la apreciación de relieve es importante, por
ejemplo, en fractografía, pero no suele presentar problemas a un observador experto. Sin
embargo puede plantearse el problema de determinar cuantitativamente la profundidad o
el relieve de una irregularidad.
Para esto existen métodos fotogeométricos de gran precisión, pero tan complejos que
caen, por ahora, fuera de las técnicas posibles de la IV. El método mecánico de hurgar
con un alambre en los recovecos de la superficie investigada, además de producir daño,
es enormemente impreciso.
La adopción de la fotografía estereoscópica, siempre que se disponga de un
estereoscopio de gran campo y de un micrómetro de paralajes puede proporcionar
soluciones precisas con un costo relativamente bajo.

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CAPITULO IV
INSPECCION VISUAL PROCEDIMIENTO

4.1 GENERALIDADES
De acuerdo con las características del sistema de percepción visual, pueden resumirse
los requisitos y condiciones necesarios para la realización de una inspección visual
correcta en las etapas siguientes.
Selección de personal: No puede emprenderse un trabajo de este tipo sin tener la
seguridad de que el personal que lo realiza no tiene una visión defectuosa.
Identificación del sujeto de examen: Se trata de que se va buscando.
Curiosamente lo directo y “familiar” de este método de inspección parece excusar de tales
precisiones, lo normal es ponerse a mirar “a ver que se ve”. Es muy importante disponer
de ejemplos reales o fotográficos de buena calidad, que deberán estudiarse antes de
emprender la inspección. En cualquier caso, deberá redactarse un cuestionario que deba
ser contestado por la inspección.
Veamos un ejemplo, se trata de inspeccionar tubos de acero para generadores de vapor.
Tales tubos han de ser sometidos a doblado en frío y se sabe que a veces han reventado
en servicio por procesos de corrosión-cavitación y/o corrosión bajo tensión.
Es importante conocer su estado superficial nada más que lo imprescindible, (por ejemplo,
señalando los extremos de las generatrices) se procederá al examen metódico directo de
la superficie externa y por endoscopia el de la interna.
Serán objeto de anotación:
 Presencia de óxidos
o Tipos y coloraciones de los óxidos.
o Forma de agrupación.
o Macrodistribución.
o Estimación cualitativa de puntos corroídos si existen.
 Discontinuidades debidas al proceso de fabricación. Se supone que se trata de
tubos sin costura, hechurados
o Estrías u otras huellas de mandrilado.
o Pliegues. Forma.
o Desgarraduras: dirección.
o Incrustaciones.
 Discontinuidades debidas a manipulación
o Huellas de cables, cadenas, etc. utilizados para mover el tubo.
o Huellas de golpes, tratando de identificar su naturaleza, efectos producidos y
antigüedad.
o Señales de identificación grabadas.
o Recubrimientos protectores (si existen) y estado de los mismos.

Cada uno de los apartados indicados deberá ser objeto de cumplimentación, positiva o
negativa.
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VT 32

Finalmente el inspector hará un juicio global breve, que resumirá los aspectos
significativos registrados.
Nivel de iluminación
Se establecerá un nivel de iluminación acorde con la naturaleza del problema. Así, se
tendrá en cuenta:
a) Tamaño de las discontinuidades buscadas.
b) Contraste visual de las mismas.
c) Coloración y reflectancia del campo a investigar.

Valores orientativos de la reflectancia expresada en % de la luz incidente sobre la


superficie a examinar:

Material Reflectancia

Acero brillante 55 - 60 %
Acero oxidado (magnética) 10 -15 %
Acero oxidado (limonita) 20 - 50 %
Aluminio mate 55 - 60 %
Aluminio brillante 65 - 75 %
Aluminio pulido a espejo 85 - 90 %
Cromo mate 40 - 45 %
Cromo pulido 60 - 65 %
Hojalata 65 - 70 %
Latón mate 50 - 55 %
Latón brillante 60 - 62 %
Níquel mate 45 - 55 %
Níquel brillante 55 - 60 %
Níquel pulido 60 - 65 %
Plata brillante 85 - 92 %
Plata pulida a espejo 90 - 95 %
Bronce patinado 15 - 20 %

En función de estas consideraciones se establecerá el nivel de iluminación, que tendrá


dos componentes relacionados:
o Nivel ambiental.
o Nivel local.

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Nunca el nivel ambiental será demasiado bajo en relación con el nivel local por producirse,
como se dijo, una fatiga de adaptación considerable.
Los niveles de iluminación pueden determinarse con la tabla siguiente:

Trabajo Iluminación ambiental Iluminación local


I basto Min. 40 lx 50-100 lx
II normal Min. 80 lx 100-300 lx
III fino Min. 150 lx 300-1000 lx
IV especial Min. 300 lx 1000-4000 lx

I. Identificación de grandes marcas, identificación de piezas rotas, etc.


II. Identificación de marcas, irregularidades superficiales de gran tamaño,
generalmente corroborables al tacto. Inspecciones corrientes en materiales claros.
III. Inspección corriente de materiales de reflectividad media. Inspección normal
mediante partículas magnéticas o líquidos penetrantes coloreados, etc.
IV. Inspección ordinaria de materiales muy oscuros. Inspección de discontinuidades
muy pequeñas. Estudios macrofractográficos, recuento de macroinclusiones, etc.

Brillo y geometría de las piezas


Las piezas pulidas de materiales de alta reflectividad dan lugar a reflejos perturbadores
por producir deslumbramiento diferencial y fatiga visual. Estos problemas se atenúan
adoptando las siguientes medidas:
 En materiales no metálicos empleando cristales polarizados con ángulo de polarización
adecuado. La luz reflejada por estos materiales está fuertemente polarizada, lo que
permite controlar su brillo.

 En materiales metálicos el grado de polarización es menor y la disminución de brillo


mediante observación a través de un vidrio polarizado no da buen resultado. El empleo
de luz polarizada en la inspección es más racional en este caso, aunque puede presentar
una disminución generalizada de los contrastes, también se puede emplear una segunda
luz no polarizada.

 Las piezas cilíndricas convexas dan lugar, cuando son brillantes, a reflejos muy difíciles
de eliminar aunque se cambie la posición de las lámparas. En estos casos conviene
emplear manantiales difusos alargados, dispuestos perpendicularmente al eje de la pieza.
En piezas planas o cóncavas bastará orientarlas de modo que el reflejo vaya a pasar fuera
del campo visual del observador.

 En piezas pulidas es conveniente que exista un entorno claro uniforme para evitar que se
produzcan reflejos de objetos oscuros cuya proyección anamórfica dará lugar a zonas
lineales de valores bajos, con la consiguiente confusión en la apreciación de resultados.

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Geometría y características de la iluminación


Insistiendo en lo acabado de exponer, cada problema necesita un tipo específico de
iluminación.
Por desgracia, no hay un mercado dirigido a satisfacer estas necesidades. De forma
resumida se expondrán algunas orientaciones:
 Las piezas brillantes se iluminarán con grandes superficies de luz difusa, que evitarán la
presencia de reflejos luminosos así como los reflejos de objetos oscuros del entorno.

 La simultánea iluminación y manipulación en la zona examinada da lugar a sombras


perturbadoras. La solución ideal es el proyector elíptico tal como indica la Fig. 14. Como
puede verse, la presencia de una pequeña herramienta de trabajo apenas da lugar a
sombras.

LUZ

FOCO

Fig. 14
 La iluminación rasante con un bajo nivel de luz ambiental pone de manifiesto la existencia
de pequeños relieves o las indicaciones obtenidas mediante ciertos métodos de END,
tales como las partículas electrizadas.

 En materiales oscuros, la iluminación rasante debe ser matizada con luz “rebotada” de
una superficie difusora. Puede ser útil que ésta sea coloreada o bien emplear un manantial
secundario de color.

 La iluminación axial, por ejemplo para examinar el fondo de taladros, puede conseguirse
mediante un cristal plano orientado 45º respecto de la luz, cuya luz se dirige a través de
la vista. En este caso lo más conveniente es tener un dispositivo montado acorde con esta
filosofía.

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VT 35

Técnica de observación
La inspección visual puede realizarse según las técnicas siguientes:

Inspección visual

Directa Remota Translúcida


(Endoscopia y similares)

Simple Con medios


auxiliares
Dejando aparte esta última cuyo interés se centra en materiales transparentes o
translúcidos (vidrios, plásticos, resinas sintéticas, materiales compuestos, tejidos, papel,
maderas), comentamos algunos requisitos que deberán cumplir la inspección directa y la
remota.
La primera sólo deberá abordarse si el ojo del inspector puede situarse a una distancia no
superior a 60 cm y siempre que el ángulo bajo el que se inspecciona la zona no sea más
de 30º (criterios del código ASME).
La segunda sólo debe considerarse admisible si es capaz de proporcionar una resolución
equivalente, al menos, a la que se conseguiría por inspección directa.
En cualquier caso, el conjunto técnico adoptado (iluminación, equipo óptico auxiliar,
capacidad del inspector) deberá permitir apreciar una línea negra de 0,75 mm de grosor
sobre un fondo gris neutro de 18% situado bajo las mismas condiciones que la superficie
a inspeccionar.
La superficie deberá estar limpia de suciedad no significativa que pudiera interferir la
detección de las discontinuidades.
Los resultados de la inspección se consignarán en un informe en el que constará:
a) Procedimiento escrito seguido
1. Realización de la inspección.
2. Estado de la superficie.
3. Método de preparación de las superficies.
4. Técnica seguida (remota o directa).
5. Iluminación.
6. Medios ópticos auxiliares.
7. Secuencia de la inspección.
8. Modelos de documentos.

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VT 36

b) Identificación del inspector


1. Identificación personal.
2. Identificación técnica (Nivel).
3. Aptitud inicial.
4. Fecha de la última revisión médica.

c) Criterios de aceptación o rechazo


d) Resultados obtenidos
e) Registro gráfico (fotos, dibujos)

PERSONAL
Como en cualquier otro END, la selección del personal se realiza en función de varios
factores:
 Conocimientos teóricos.
 Experiencia.
 Facultades físicas generales.
 Facultades físicas específicas.
 Características Psicológicas.
 Factores económicos.
 Otros.

En el caso de la inspección visual las características más importantes serían las facultades
físicas específicas (naturalmente, al mencionar las facultades físicas específicas nos
referimos a la capacidad visual del operador) y la experiencia.
Nadie disfruta de una visión perfecta, pero aun en ese hipotético caso, la edad es un factor
que influye negativamente a lo largo de toda la vida laboral.
Debe pues contarse con ciertas irregularidades en la visión; ahora bien, éstas deben
encontrarse bajo control y corregidas, si su magnitud así lo requiere.
Veamos algunos de los defectos de visión que deben investigarse y, en su caso,
corregirse.

 Defectos de adaptación a la distancia


El más común es la presbicia, que se manifiesta como “vista cansada” a partir de los 40
años aprox.
Se caracteriza por una incapacidad de enfocar en la retina los objetos próximos. Defecto
muy grave para IV si no está perfectamente corregido.
 Defectos de refracción
Debidos a deformaciones ópticas de los medios de propagación de la luz en el ojo. Los
más importantes son:

ESR
VT 37

o Miopía.
o Hipermetropía.
o Astigmatismo.

El primero, la miopía, debido a un diámetro anteroposterior del ojo demasiado largo, no


permite que la imagen se forma sobre la retina, salvo si el objeto está anormalmente
próximo.
Si no es muy acusada, puede incluso ser favorable para determinados trabajos. De todos
modos debe ser corregida en previsión de accidentes. (Fig. 15)

Fig. 15

La hipermetropía es el defecto inverso, debido a un ojo demasiado “corto”. Se corrige


como la presbicia. Es defecto importante para IV. (Fig. 16)

Fig. 16

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VT 38

El astigmatismo se produce por una variación de curvatura del ojo en el sentido de sus
meridianos, corregible mediante lentes cilíndricas. Si no es acusado, no representa un
inconveniente para el inspector aunque no lleve lentes correctoras. (Fig. 17)

Fig. 17
 Defectos de sensibilidad
Se engloban causas muy diversas que se traducen en pérdida de la capacidad visual
de uno o de ambos ojos. De estas causas pueden señalarse:
o Estrabismo, con la consiguiente pérdida más o menos intensa de la visión en uno
de los ojos.
o Escotomas o zonas ciegas de la retina. Especialmente grave si afecta a la mácula
lútea.
o Cataratas u opacidad del cristalino.
o Opacidades corneales.

 Defectos de adaptación a la luz


Ligado a la ausencia de pigmentos oscuros. Es típico del albinismo, de origen genético.
 Defectos de la sensibilidad cromática
Carencia de capacidad de percibir los colores. La acromaropsia o ceguera total al color
es muy rara (sólo se conocen hasta este momento 105 casos en todo el planeta). Mucho
más frecuente es la visión en dos colores o dicromatismo, que presenta variedades:

• Dunteranopos:
no distinguen matices, pero sí brillos, no distinguen el rojo del
verde.

Diacrómata  Protonopos: totalmente ciegos al rojo.


s
• Tritanopos: totalmente ciegos al azul

Los más corrientes son los dunteranopos, entre los que se clasifica a los comúnmente
conocidos daltónicos.

ESR
VT 39

Aún más frecuentemente, son deficiencias intermedias defectos acromáticos en los que
hay una capacidad aceptable de distinción entre colores vivos, pero hay imposibilidad de
distinguir tonos intermedios o colores suaves.
Estas anomalías son bastante frecuentes. Aproximadamente la padece el 1 % de las
mujeres y, nada menos que el 6,6 % de los hombres, lo que orienta sobre el origen
genético de estos trastornos.
El conjunto de pruebas a aplicar en el reconocimiento visual de un inspector es, pues, muy
variado.
En primer lugar deberá determinarse su agudeza visual a corta distancia ya que aquella
no es constante.
A tal fin se emplean las letras de Snellen o mejor aún los anillos de Landlor o los test de
barras paralelas.
Partiendo de una visión normal a 6 metros se trata de determinar qué signos son visibles
para el sujeto en relación con la distancia a que serían visto por una persona normal. Así,
si el candidato solo ve signos que una persona normal vería a 30 metros, su agudeza
visual será:
6/30 = 1/5

Otras veces se prefiere acercar al sujeto hasta que llega a percibir cierto tamaño de signos
expresándose el resultado en función de la distancia en la cual un individuo ve los signos
que una persona normal es capaz de distinguir a 6 metros.
Estas pruebas pueden servir para corroborar si las reacciones diópticas introducidas
permiten considerar aceptables las facultades visuales del inspector. Lo mismo cabe decir
de los test de líneas radiales para la determinación del astigmatismo.
Finalmente en la investigación de deficiencias de visión cromática el test más utilizado es
el de Isihara, en el que se trata de identificar números formados por puntos coloreados
entre un fondo de puntos similares de colores neutros o complementarios de los primeros.

4.2 MEDIOS AUXILIARES


Si bien la inspección visual se realiza básicamente a simple vista, y el ojo y el sistema de
iluminación empleados son los únicos medios esenciales a tal fin, con cierta frecuencia
resulta necesario, o al menos aconsejable, acudir a determinadas ayudas ópticas que
optimicen o posibiliten la obtención de los resultados esperados.
Hay que señalar que, en cualquier caso, dichos medios auxiliares deberán facilitar
imágenes de calidad y aspecto similares a las obtenidas por visión directa o con aumentos
débiles, como máximo de (x30) y, corrientemente, desde (x1) a (x10).
También pueden incluirse, aunque con ciertas reservas, aquellos dispositivos de
amplificación hasta (x100) que por su probabilidad y robustez puedan emplearse “in situ”,
y no requieren especial acondicionamiento o preparación de las superficies a examinar.

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VT 40

Clasificación : Una clasificación “funcional” de estos medios puede ser la siguiente:

Amplificación Aproximación

Lupas Microscopios Telescopios Anteojos


(hasta x20) (hasta x100)

Inspecciones en puntos
inaccesibles
Sistemas electrónicos de TV

Espejos Periscopios Endoscopios

4.2.1 Medios de amplificación

Lupas: son instrumentos ópticos sencillos que permiten amplificaciones de imagen de


unos pocos aumentos, en general no superiores a (x 20).
Se utilizan para la observación de detalles que por su pequeñez resultan de difícil
apreciación en la visión directa.
Las lupas que proporcionan aumentos superiores a (x 5) suelen también llamarse
microscopios simples, aunque a veces puedan estar formados por lentes compuestas.

A la hora de decidir el empleo de una determinada lupa deben tenerse en cuenta los
siguientes factores:
a) Potencia (aumentos).
b) Distancia de enfoque.
c) Campo (amplitud y planitud).
d) Corrección de aberración cromática.
e) Tipo de visión: mono o binocular

Por desgracia, la mejora de unos parámetros de los aquí listados, va inevitablemente en


detrimento de otros, también apreciables.
Por ejemplo: no es posible emplear sistemas binoculares si las distancias de enfoque son
cortas, o incrementar la potencia sin disminuir el campo y aumentar la aberración
cromática.

ESR
VT 41

Características de los tipos de lupas (simples o compuestas) más corrientes.


Uso Tipo Campo Potencia Distancia Poder
(mm) enfoque (mm) resolución
(mm)

Binocular Lupa corriente ≈25 ø x1,5 101 0,05


Monocular Lupa de relojero 20 x2 90 0,04
Monocular Lupa doble 20 x3,5 76 0,025
Lupa de
Monocular 20 x7 25 0,01
Coddington
Lupa triple de
Monocular 22 x10 19 0,007
Hastings

Todos estos sistemas funcionan exactamente igual que una lupa simple, difiriendo de
estos en artificios destinados a mejorar su rendimiento óptico.
Tal como muestra la Fig. 18, una lupa simple consiste en una lente convergente,
generalmente biconvexa, de corta distancia focal dentro de la cual se sitúa el objeto,
examinado éste a través de la lente, aparece de mayor tamaño que el que se le aprecia a
simple vista.
La imagen virtual agrandada se forma de acuerdo con las leyes de la óptica, por la
intersección de los rayos virtuales que partiendo del objeto pasan, respectivamente, por
el centro óptico del cristal y los que son paralelos al eje óptico.

B
b
O
F A a F

Fig. 18
La óptica enseña que en lentes reales no excesivamente gruesas, se cumple con
aproximación suficiente la ecuación

1 1 1
= (n-1) - f: distancia focal
f R1 R2
n: índice de refracción
R1 y R2: radios de curvatura de las caras

ESR
VT 42

Por otra parte la situación de la imagen y del objeto respecto de la lente se expresa por la
ecuación de Gauss:
1 1 1
+ =
S S’ f
en la cual: S: distancia objeto - centro lente
S´: distancia imagen - centro lente
Por su parte, como es fácil demostrar, los aumentos de una lupa vienen dados
precisamente por la relación entre estas distancias:

S’
X=
S
Lupas especiales
Con el fin de mejorar o hacer más cómodo el empleo de la lupa simple se han desarrollado
algunas modificaciones, tales como las relacionadas en la tabla anterior.
 Lupas dobles: Formadas como indica la Fig. 19 a por un “tándem” de dos lupas plano-
convexas que funcionan como un único cristal de aumento en el que se han aminorado
las aberraciones de esfericidad.
 En ocasiones las lupas dobles se montan en una unidad (Fig. 19 b) que fija la distancia
de observación con el fin de poder superponer un retículo para mediciones o
comparaciones dimensionales.
 En este caso una de las lentes es móvil, para adaptarse el enfoque a la visión del
observador.

Fig. 19 a Fig. 19 b

 Lupa de Coddington: Consisten en una pareja de lentes biconvexas entre las que se
intercala un diagrama iris. Son bastante potentes aunque su campo es, más bien,
reducido.

 Triplete de Hastings: Formado por tres lentes cuyos índices de refracción se eligen
de modo que se corrija la aberración cromática. Esto permite incrementar bastante la
amplificación, con una razonable planitud de campo.

ESR
VT 43

Aberraciones de las lupas


La óptica geométrica predice con exactitud como son, en cuanto a naturaleza y tamaño,
las imágenes proporcionadas por lentes teóricas. En la práctica, las lentes reales se
separan más o menos de estos principios ideales. En general la discrepancia es tanto más
acusada, cuanto mayor es el grosor de la lupa y cuanto más elevado es su índice de
refracción.
Las aberraciones más corrientes son:
 De esfericidad: Que como muestra la figura, consiste en el desenfoque de los rayos
oblicuos procedentes del objeto, supuesto éste situado, como es debido, sobre el eje
óptico del cristal.

Fig. 20

 Coma: Se produce en la imagen de los puntos del objeto no situados sobre el eje óptico.

Fig. 21
Tanto la coma como la aberración de esfericidad se traducen, en la práctica, en una falta
de enfoque de la periferia de la imagen, supuesto correctamente enfocado el centro.

ESR
VT 44

 Astigmatismo y curvatura de campo: Se trata de dos aberraciones que tienen el mismo


origen: discrepancias entre la curvatura real y la teórica de las superficies de la lente.
En general, tales discrepancias de traducen en una cierta “cilindricidad” del cristal que de
este modo es incapaz de enfocar correctamente la imagen en dos direcciones radiales a
la vez.
La curvatura de campo aparece como la distorsión producida en los bordes de la imagen
a causa de la esfericidad de las lentes. Como es lógico, si existe astigmatismo, la curvatura
de campo no es uniforme.
Imagen primaria de Q

P
Imagen de P

Superficie de imagen Superficie de imagen


primaria secundaria
Superficie de mejor
enfoque
Fig. 22

 Distorsión: Las aberraciones descritas se refieren a la imposibilidad que tiene una lente
para formar una imagen puntual de un objeto.
La distorsión se produce a causa de que la ampliación de la lupa es, en general, diferente
para las diferentes distancias de enfoque, al ser mayor la distancia de un objeto puntual
situado sobre el eje a la periferia de la lupa que al centro, la ampliación varía, lo que se
traduce en una distorsión típica de la imagen: si la ampliación aumenta con la distancia se
tiene la llamada “distorsión en barrilete”.

Fig. 23

ESR
VT 45

 Aberración cromática: Deriva este fenómeno de la diferencia de índices de refracción


de las diferentes longitudes de onda que integran la luz blanca. La imagen del objeto se
desdobla así en su espectro cromático de imágenes, cada una de las cuales se enfoca en
un plano distinto, aunque próximas las unas a las otras. El resultado es que la imagen
observada aparece rodeada de un halo irisado que puede llegar a ser muy perturbador si
es suficientemente importante.

Fig. 24
Como es fácil notar la diferencia de índices de refracción para cada color, además de
enfocar la imagen correspondiente en un plano propio distinto al de los demás colores, es
causa de que los aumentos de esta imagen sean diferentes. Así el halo rojo conforma una
imagen de mayor tamaño, siempre, que el halo azul.
El conjunto de aberraciones que se da en una lente resulta prácticamente imposible de
corregir en su totalidad. No obstante, si se emplean grupos de lentes equivalentes a un
único cristal, es posible que las aberraciones de unas se compensen con las de otras y el
conjunto presente aberraciones residuales irrelevantes para la inspección visual.

Microscopios
Generalmente los microscopios empleados con tal nombre en inspección visual son
instrumentos que responden a las características siguientes:
Se trata de microscopios compuestos formados por un sistema ocular y un sistema
objetivo.
Suelen ser de tipo binocular con el fin de no perder las características binoculares de la
observación, tan importantes en la apreciación del relieve.
Proporcionan ampliaciones entre x5 y x100 como máximo.
Pueden emplearse en la inspección de objetos completos, e incluso “in situ”.

Algunos autores los dividen en aparatos de bajo poder (hasta x20) a los que llaman
“macroscopios” e instrumentos de poder medio (hasta x100). Personalmente creemos que
se trata de una división poco útil, ya que el fundamento es similar para ambos.
El objeto a examinar se sitúa fuera de la distancia focal del objetivo, aunque muy próximo
al foco. El objetivo proyecta la imagen real del objeto dentro del campo focal del ocular
que proporciona al observador la imagen virtual muy ampliada respecto al tamaño del
objeto.

ESR
VT 46

Los sistemas binoculares son en realidad dos microscopios gemelos cuyos objetivos se
encuentran muy próximos. Un sistema de prismas de reflexión total desvía los rayos
convenientemente para adaptar el campo a la visión binocular del observador.
El aparato se completa, casi siempre, con un pequeño reflector móvil que proporciona la
luz con la incidencia e intensidad adecuadas. Con estos instrumentos puede obtenerse a
x 60 un poder de resolución del orden de 0,0048 mm.

Fig. 25

ESR
VT 47

4.2.2 Medios de aproximación


Si bien no tienen tanta aplicación como los microscopios y lupas en inspección visual,
pueden dar muy buenos servicios en la inspección de objetos relativamente distantes.
Sin embargo, hay que señalar que si bien el instrumento permite ampliar
considerablemente el tamaño aparente del objeto, el tamaño real suele ser mayor que el
observado.
En consecuencia, la inspección mediante estos procedimientos no proporciona resultados
comparables a los que se conseguirían mediante inspección visual directa. Una excepción
la constituyen ciertos dispositivos de óptica muy avanzada que permiten ampliaciones
absolutas de x100 a distancias de casi 1m.
Estos aparatos están especialmente indicados para la observación de superficies muy
calientes o relativamente inaccesibles.
Los espejos empleados pueden ser planos o ligeramente cóncavos, en este último caso
proporcionan una ampliación de la zona explorada, por lo que considerarse como lupas.
Para problemas delicados pueden utilizarse espéculos de odontología que tienen grandes
posibilidades de accesibilidad.

Periscopios
Son dispositivos ópticos que permiten observar, desde puntos protegidos, zonas que
pueden resultar peligrosas o molestas para una inspección visual directa. Generalmente
los periscopios se instalan de forma fija en determinados puntos o protecciones.
La figura muestra tres sistemas periscopios clásicos en uso industrial. El nº 1 corresponde
al dispositivo más simple formado por dos prismas de reflexión total, sustituibles por dos
espejos planos a 45º, el nº 2 combina las propiedades de un anteojo terrestre con los
periscopios propiamente dichos. Esto permite observar puntos relativamente alejados con
suficiente amplificación.

Fig. 26

ESR
VT 48

Los instrumentos más corrientes son los anteojos de tipo terrestre (sin inversión de
imagen), o mejor, de tipo prismático binocular, menos frecuentemente, los anteojos
astronómicos y telescopios.
Respecto a las características de estos instrumentos por razones obvias de brevedad nos
remitimos a cualquier libro de óptica instrumental.

4.2.3 Medios de inspección de puntos inaccesibles


Dos son los motivos que pueden hacer considerar un punto inaccesible a la inspección
visual directa:
 La inaccesibilidad física al ojo del observador.
 El riesgo potencial que pueda representar para el observador la realización de la
inspección visual directa.

En función de estas dos diferentes necesidades, a veces combinadas, se han diseñado


numerosos artificios y aparatos con el fin de resolverlas.
Los más sencillos consisten en espejillos con mangos suficientemente largos y/o flexibles
que nos permiten observar, por reflexión, imágenes de puntos escondidos de estructuras,
tuberías, equipos.
Como suele ocurrir que tales puntos pueden estar mal iluminados es conveniente disponer
de pequeños sistemas de iluminación que puedan alumbrar debidamente la zona de
interés sin deslumbrar por reflexión.
También es posible, si se tiene suficiente habilidad, iluminar el campo mediante reflexión
de una luz exterior en el propio espejo.
Hay que hacer notar que el actual desarrollo de los sistemas de televisión permite la
sustitución de estos engorrosos aparatos por circuitos cerrados en los que la calidad de la
imagen, amplitud de campo y posibilidades de variar el punto de vista se resuelven con la
mayor eficacia y calidad de imagen.

Endoscopios
Etimológicamente, “endoscopia” significa observación desde dentro de objetos huecos.
Hay, en efecto, puntos de difícil acceso a la inspección visual sencilla, que han de ser
inspeccionados mediante dispositivos adecuados, que permitan “guiar” la luz y la visión
hasta allí. Por ejemplo: la cámara de combustión de un cilindro de motor de explosión
puede explorarse por endoscopia a través del orificio de la bujía, previamente
desmontada.
Los aparatos ópticos diseñados y construidos a tal fin se conocen con el nombre de
“endoscopios” y también, aunque con menos propiedad, como “boroscopios”.
Los endoscopios deben poseer diversas características en función de las necesidades de
su empleo.
Así, en relación con la dirección de examen hay las siguientes posibilidades:

ESR
VT 49

 De visión directa, esto es, alineada con el eje del aparato.


 En ángulo recto.
 Oblicua (con ángulo inferior a 90º).
 Retrovisión (con ángulo superior a 90º).
 Panorámico (con ángulo de 180º, transversal).

DIRECCIONAL ORTOGONAL

OBLICUO RETRO

Fig. 27
La figura muestra estas características y no requiere más comentarios.
Hay también exigencias derivadas de condiciones de empleo particulares, por ejemplo:
 Necesidad de obtener imágenes con ampliación superior a x 2: microendoscopios.
 Necesidad de empleo de iluminación UV para la observación de indicaciones
proporcionadas por líquidos penetrantes o partículas magnéticas fluorescentes.
 Necesidad de una óptica estanca para hacer observaciones bajo el agua u otro
líquido transparente.
 Necesidad de refrigeración del sistema óptico para aplicarlos brevemente en la
inspección de hornos, motores a temperaturas relativamente altas.

En los últimos tiempos el perfeccionamiento de las fibras ópticas ha permitido la


construcción de aparatos con una accesibilidad mucho mayor que la que poseen los de
óptica convencional basándose en lentes.
En general éstas se conservan en los endoscopios rígidos, mientras que las fibras se
emplean en los flexibles y como guías de luz en éstos y en aquéllos.

Endoscopios rígidos
Como acabamos de indicar la óptica de los endoscopios rígidos suele ser convencional,
el sistema óptico consta de un grupo de lentes objetivo, un sistema intermedio de lentes
cuya misión es “conservar” la imagen sin pérdidas de luz a lo largo de los tubos del
endoscopios y un sistema ocular formado por lentes y prismas.

ESR
VT 50

En un sistema como el descrito la apertura numérica viene dada por:

A0 = n sen α
Siendo n el índice de refracción del medio interpuesto entre el objeto y el objetivo y α el
ángulo subtendido por el semidiámetro de la “pupila” de entrada del sistema óptico. La
apertura numérica de los sistemas endoscópicos rígidos es, en general, muy pequeña si
se compara con la que poseen los sistemas de microscopía, pero en cambio, la
profundidad de campo es muchísimo mayor. Esto permite el empleo de oculares de foco
fijo en los instrumentos más sencillos.
Por otro lado el campo es bastante amplio, generalmente del orden de unos 50º. Esto
corresponde a un campo de trabajo de aproximadamente 25 mm de ø a 25 mm de las
lentes objetivos.
Finalmente, los aumentos del sistema vienen dados por la relación:
Aumentos = M = m1 x m2 x m3
En la cual m1, m2 y m3 son los aumentos respectivos del objetivos, lentes intermedias y
ocular.
La amplificación total varía entre x 2 y x 8, según los modelos. Por otra parte la
amplificación real depende de la distancia del objetivo a la muestra según una relación
inversa al cuadrado de la distancia. Por ejemplo: si el aparato aumenta x2 a 50 mm, la
amplificación a 25 mm será de x4.

Fig. 28

Endoscopia mediante fibras ópticas


El empleo de fibras ópticas en endoscopía puede realizarse para incorporar la iluminación
local a un endoscopio óptico rígido mediante “guías de luz”, o bien, además, lograr la
transmisión de la imagen al operador a través de un haz de finas “guías de imagen”.
Si bien las guías de imagen son más delicadas y complejas que las guías de luz, el
fundamento de la transmisión de la luz a su través es el mismo, por lo que lo estudiaremos
conjuntamente.

ESR
VT 51

Fibroóptica
En los párrafos que siguen, trataremos de dar las noticias imprescindibles de ópticas de
fibras necesarias para entender el funcionamiento de los endoscopios basados en su
empleo.
En esencia una fibra óptica consiste en un filamento, generalmente flexible, de un material
transparente de alto índice de refracción, envuelto por un material de bajo índice que,
ocasionalmente, puede ser el aire.
En general, cuando un rayo luminoso que se propaga por un medio de índice de refracción
es n2, tal que n1>n2, se produce una reflexión y la refracción, señalada en trazo continuo.

i
f

Fig. 29

Por las leyes de la óptica se tiene:


C
n1 =
V1 n2 V1
= =n
C n1 V2
n2 =
V2

sen î
= n ………….. r > î
sen r Ley de Snell
sen î
= 1 ………….. î = f
sen f

ESR
VT 52

En el caso general considerado, esto es, cuando hay refracción y reflexión, la energía
luminosa del rayo incidente ser reparte entre ambas, lo que comporta un debilitamiento de
la luz.
En cambio, si se verifica que f es tal que f > 90º, el rayo refractado desaparece, por lo que
toda la energía incidente pasa al reflejado.
Esto se traduce en una transmisión de energía cuya atenuación depende únicamente del
coeficiente de reflexión en la superficie límite de los dos medios y del de atenuación propio
del medio transparente.
Resultado: La energía luminosa puede transmitirse a grandes distancias sin pérdidas
considerables, ya que los coeficientes de reflexión y de transmisión suelen ser altos.

n2 r

if
r1
r2

r2
n1
r1
Fig. 30

Puede escribirse entonces:


n2
sen î = =n
n1

ya que sen f = 1, pues, por definición de ángulo límite f = 90º.


La diferencia que hay entre las situaciones representadas en las figuras anteriores queda
perfectamente aclarada con los respectivos gráficos que llevan ángulos de incidencia en
el medio más denso (con mayor índice de refracción) frente a coeficientes de reflexión (eje
“y” izquierdo) y coeficientes de transmisión (eje “z” derecho)
Se aprecia inmediatamente que cuando la incidencia está por encima del ángulo límite, la
transmisión de energía se “dispara”, casi verticalmente, como corresponde a una
propagación de la luz sin apenas pérdidas.

ESR
VT 53

Coeficiente de reflexión

Î ≥ ángulo límite

ite
lím
lo
gu
án
Î<
Coeficiente de transmisión

Fig. 31
Características ópticas de una fibra transparente
En condiciones ideales, la luz entra por un extremo de la fibra bajo un ángulo tal que se
produzca la condición de reflexión total; se propaga a lo largo del filamento, con ligeras
pérdidas dependientes de los coeficientes de reflexión total y transmisión, y sale por el
otro extremo.
Especial interés presenta analizar cómo entra la luz en la fibra. Tal como muestra la Fig.
32, en general coexisten tres medios diáfanos: el de la fibra con ir=n 1, el recubrimiento
(ir=n2) y el del medio del que procede la luz que, generalmente, es el aire, ir=1. Todos los
rayos cuyo ángulo de incidencia con la sección de entrada en la fibra no tengan la
inclinación necesaria para que sufran reflexión total en la superficie lateral de la fibra (rayos
r2) se debilitarán rápidamente, permaneciendo, en cambio, los que, como ocurre con los
r2, sí cumplen dicha condición. De este modo la propia fibra selecciona automáticamente
los rayos útiles (Fig. 33).

n3 n2 recubrimiento

fibra

i
aire

r
ir n1

Fig. 32

ESR
VT 54

i f

i f

Fig. 33

La condición de propagación se deduce fácilmente que ha de ser:

sen f0 n0 sen fa n0 cos f √ n12 n22


= = sen f0 = = n0
sen f n1 cos f n1 n1

La magnitud A0 recibe el nombre de apertura numérica nominal de la fibra y representa el


cono de luz incidente capaz de propagarse por ésta bajo condiciones de reflexión total.

A0 = √ n12 n22
En caso contrario, la transmisión de la luz, supuesta nula la absorción y máxima la
reflexión, viene dada por:
sen2 f0
t1 =
sen2 f
En realidad, la apertura numérica nominal es una característica fundamental de la guía de
luz y determina su poder se concentración de luz (luminoconvergencia), así como de
transmisión de energía, o sea, de su luminosidad, que de acuerdo con las fórmulas
anteriores vale:

l= A02 = n12- n22


Hasta ahora estamos considerando rayos luminosos que se propagan dentro de un plano
axial con la fibra (Fig. 34).
ESR
VT 55

Fig. 34
En realidad, la mayor parte de los rayos del cono de luz no cumplen esta condición. Esto
no es importante, ya que la incidencia dentro de la fibra para cualquier plano tal como el
π se cumplirá también la condición de reflexión total.
Esto significa que una fracción importante de la luz que se transmite por la fibra sin
pérdidas de refracción procede de rayos oblicuos que están fuera del cono de luz
teóricamente transmisible. Estos rayos oblicuos no axiales se propagan por la fibra
helicoidalmente.
En la práctica, la mitad de la luz viaja de este modo girando a la izquierda y la otra mitad
a la derecha, siendo relativamente bajo el porcentaje de luz que ese trasmite bajo las
condiciones de incidencia máxima antes descrita. En general, el ángulo de incidencia f
para condiciones de reflexión total, en cualquier plano, viene dado por:

A0
sen f´´0 =
d2
1-
D2
En la cual d es el diámetro del cilindro tangente a la hélice poligonal descrita por el rayo;
y D el diámetro de la fibra. Hasta aquí se está considerando que el medio de la fibra es
absolutamente diáfano y que la reflexión total es perfecta, lo que no corresponde a la
realidad. Sea I la intensidad luminosa que se transmite a través de un elemento dx de
longitud de fibra, cuyo coeficiente de atenuación sea ε.

∞ ∞
dI = -Iεdx ∫_0
dI
I
= - ∫ _ Idx
0

ln I = -Iεx + C si x 0,c I0…= I0e-ex

ESR
VT 56

x es el recorrido real, en general helicoidal, de la luz en la fibra y viene dado por la fórmula:

L
X = L sec r =
sen2 f0
1-
n12

-L
sen21
De donde: I = I0e /1 - 0
n 1
2

I -εL
sen210
Siendo L la longitud de la fibra. Por otra parte: = t2 = e / 1 -
I0 n12
Como ε = f (), la transparencia de la fibra es diferente para cada longitud de onda por lo
que, salvo en el caso de luz monocromática, será preciso tener esta circunstancia en
cuenta en los cálculos.
Por otro lado están las pérdidas por reflexión que dependen, naturalmente, del número de
éstas que se produzcan (N). Para un rayo cuya propagación está contenida en cualquier
plano axial se tiene que:

L L sen2 f0
N= tg r =
D D n2 – sen2 f0
Si se tiene en cuenta la distribución helicoidal de los rayos oblicuos (d>0) se demuestra
que el valor medio del número de reflexiones N´=1´18N, lo que llevado a las fórmulas
anteriores proporciona la ecuación siguiente:
Pérdidas por reflexión:

t3 = p´´
Siendo p el coeficiente de reflexión.
Finalmente, debe considerarse que no toda la luz que incide con inclinación adecuada en
la sección interior de la fibra penetra en ella o toda la que llega a la sección de salida sale
realmente, ya que las reflexiones en estas caras deben ser tenidas en cuenta. En tal caso
las pérdidas por transmisión (t1) valen:

t11 = (1 – p)2
Suponiendo que el coeficiente de reflexión sea el mismo para ambas caras y para la
superficie cilíndrica de la fibra. En consecuencia la transmisión total (T) valdrá:

(1 – p)2 sen2 f0
T=
sen2r

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Guías de luz: algunos aspectos constructivos


Las guías de la luz son fibras ópticas gruesas cuya misión es transmitir la luz al punto de
observación. Esto puede realizarse luego:
 A simple vista o con medios auxiliares sencillos.
 Mediante endoscopios ópticos convencionales.
 Mediante fibras ópticas (guías de imagen).

En algunos casos la fibra de la guía de luz puede sustituirse por un líquido transparente
de alto índice de refracción.
De cualquier modo la fibra o columna diáfana por la que viaja la luz suele poseer una
superficie cilíndrica (en ocasiones poligonales) pulida y recubierta por un material vítreo
de índice de refracción más bajo y cuya misión principal es proteger la superficie de la
fibra óptica.
Una de las grandes ventajas de las fibras ópticas es su posibilidad de flexión que permite
guiar la luz o la imagen a través de conductos sinuosos. Sin embargo debe tenerse en
cuenta que al curvarse, el ángulo límite disminuye en la región cóncava y aumenta en la
convexa, lo que puede dar lugar a pérdidas de luz por refracción, tal como se aprecia en
la figura.

α´ α
´
α α

Fig. 35

Por otra parte, es lógico que, cuanto más finas sean las fibras, tanto más elevado será el
poder de resolución del haz. Este poder tiene un valor máximo dado por la expresión:

1
R=
2Df
Siendo D, el diámetro de una fibra aislada.
En realidad el paso de la luz que compone una imagen a través de un haz de fibras da
lugar a toda una serie de fenómenos complejos cuyo resultado práctico es que el poder
de resolución está siempre por debajo del teórico.

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VT 58

Si tenemos en cuenta que cada fibra está rodeada por una capa de vidrio de bajo índice
de refracción y que para ciertos ángulos de incidencia puede pasar luz de unas fibras a
otras, la incidencia aleatoria de luz a la cara de entrada de la guía de imagen da lugar
siete componentes de las cuales sólo una es útil siendo otras cinco perturbadoras del
contraste de la imagen y la sexta, que representa la luz reflejada sobre sí misma en la
guía, solo afecta a aquélla en pérdida de luminosidad.

No obstante, las guías de imagen se construyen de tal modo que el flujo útil sea
predominante.
De la combinación de todos estos flujos (excepto el Φ e) resulta el llamado “efecto de los
tres anillos” que se observa en la cara de salida u ocular del haz cuando la guía de imagen
recibe iluminación difusa y uniforme por su cara anterior u objetiva.
El efecto de mosaico en las guías de imagen
Ya hemos visto que los haces de fibras ópticas descomponen y recomponen la imagen en
puntos. Esto da lugar inevitablemente a un efecto de mosaico en la imagen observada.
De los muchos e ingeniosos dispositivos para eliminar o atenuar este efecto de mosaico,
no se aplica ninguno a los endoscopios industriales por implicar montajes relativamente
voluminosos o complicados a incorporar en la porción objetiva de la fibra. En realidad se
ha preferido hacer éstas lo más finas posibles de tal modo que la estructura de mosaico
no puede afectar de modo sustancial al poder de resolución del sistema.

Aspectos constructivos de los endoscopios de fibras ópticas


Dado el alto poder de acceso a lugares recónditos que se exige a estos aparatos, es muy
importante dotarlos de medios muy compactos de observación en cualquier dirección.
En primer lugar, la guía de luz en su tramo final se incorpora a la guía de imagen de modo
que la iluminación del campo se produzca desde la propia cara objetiva del haz de fibras.
La iluminación puede realizarse anualmente o por dos o tres puntos luminosos situados
en dicho lugar.
El segundo término, y aparte del juego que la propia flexibilidad del endoscopio le permita,
el objetivo, mediante combinaciones de prismas de reflexión total y lentes, puede dirigir el
rayo visual en varias direcciones.

A continuación se muestran las condiciones geométricas para que se produzca cada


componente según la nomenclatura especificada.

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VT 59

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CAPITULO V
DEFECTOLOGÍA

CLASIFICACIÓN DE LAS DISCONTINUIDADES POR SU ORIGEN


Para hacer una correcta interpretación de las discontinuidades, no solo hay que conocer
las condiciones de la inspección realizada, hay que conocer la historia del componente o
pieza desde su fabricación, siguiendo los procesos de fabricación hasta su terminación, y
acabando por su utilización o por su vida en servicio.
Por todo ello de acuerdo con su origen las discontinuidades se clasifican en:
 Discontinuidades inherentes.
 Discontinuidades de proceso.
 Discontinuidades de servicio.

DISCONTINUIDADES INHERENTES
Las discontinuidades inherentes, son las producidas durante los procesos de fusión y
solidificación originales de los lingotes.
Cuando se vierte el metal quedan atrapadas en el lingote tanto las burbujas de gas como
escorias, arrastres de refractario, etc.
Los lingotes después son desmochados para eliminar la mayoría de las impurezas que se
encuentra situadas en la zona de mazarota del lingote, pero no se puede evitar que
algunas impurezas que han quedado atrapadas en el interior del mismo lleguen hasta el
producto acabado.

DISCONTINUIDADES DEL PROCESO


Son las que se producen durante los procesos de conformados o fabricación. Estas
discontinuidades se dividen en dos grandes grupos discontinuidades de proceso primario,
que incluyen aquellas formadas durante los procesos de fundición, laminado, forjado, etc.
y las discontinuidades producidas por mecanizado, conformado final, fresado, soldadura,
tratamiento térmico y tratamientos galvánicos.

DISCONTINUIDADES DEL PROCESO PRIMARIO


En la tabla 10-A se indican las discontinuidades más importantes de este tipo, que se
producen durante los procesos primarios de procesado metálico, indicándose sus causas
y localizaciones.
DISCONTINUIDADES DE PROCESO DE ACABADO
En la tabla 10-B se muestran las discontinuidades más importantes del proceso de
acabado metálico requerido para completar la fabricación de la pieza o componente.

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DISCONTINUIDADES EN SERVICIO
Las discontinuidades en servicio producidas por fatiga son discontinuidades muy
importantes y que deben de ser tenidas en cuenta.
Las piezas cuando entran en servicio desarrollan defectos debidos a la fatiga metálica.
Están considerados como muy críticos y requieren la máxima atención del personal y de
los inspectores en END.

GRIETAS DE FÁTIGA
Las grietas de fatigas se desarrollan y producen dentro de o en áreas adyacentes a
aquellas que tienen concentración de tensiones.
Estas áreas donde hay concentración de tensiones incluyen:
 Agujeros u orificios
 Bandas
 Chaveteros
 Estrías
 Roscas
 Etc...
Estas áreas con gran concentración de tensiones incrementan la posibilidad de aparición
de grietas de fatiga en ellas.
Una grieta de fatiga comienza como una grieta superficial muy pequeña y fina,
prácticamente submicroscópica, o por una acumulación de este tipo de grietas.
Estas grietas crecen bajo la acción repetida de las tensiones, crecimiento que se conoce
como propagación y continua hasta que la sección de la pieza ha sido reducida a un límite
en el cual la pieza rompe o se fractura por esa sección bajo la acción estática de una carga
muy pequeña.
Una vez formada la grieta la propagación se incrementa por la zona de concentración de
tensiones producidas por la propia grieta. Esta velocidad de propagación varía con
diversas condiciones de las tensiones.
Así hay piezas que pueden operar varios días agrietadas, con grietas de fatiga, mientras
que otras rompen de forma prácticamente instantánea en cuanto se agrietan.
Las grietas de fatigas son extremadamente importantes y su detección fundamental.
Producen el rechazo de la pieza de forma instantánea.

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TABLA 10 – A

DISCONTINUIDADES EN PROCESOS PRIMARIOS

PROCESO DISCONTINUIDAD ORIGEN SITUACIÓN

Falta de fusión entre dos capas de


Junta fría metal debido a dos flujos de Superficiales
fundición diferentes

Diferencia en la relación de
Fisuración en
enfriamiento entre secciones Superficiales
caliente
delgadas y gruesas

Cavidad de Falta de metal fundido en espacio


FUNDICIÓN Subsuperficiales
contracción creado por la contracción

Inadecuado diseño del molde que


Microcontracción Subsuperficiales
causa bloqueos en la fundición.

Imposibilidad de escape de gases


Sopladuras Superficiales
externos del molde.
Superficiales
Porosidad Atrapado de gases internos.
Subsuperficiales
Plegado de una capa fina de metal
Pliegue Superficiales
en la superficie del forjado
FORJA
Desgarro Forjado a temperatura no adecuada Subsuperficiales

Aplanado y alargamiento de
discontinuidades o grietas
Grietas Subsuperficiales
superficiales existentes en el
LAMINADO metal original
Separación interna del material,
Exfoliaciones paralela a la superficie, en
chapas.
Falta de fusión Superficiales
SOLDADURA Soldadura incompleta presentes en
Laminaciones
TUBERÍAS el metal original. Subsuperficiales
(exfoliaciones)

Grietas Presentes en el metal original. Superficie Externa

TUBERIA SIN Desgarres metálicos de proceso y


Limaduras Superficie Interna
SOLDADURA de mandrinado.

Estriado Arrastre de metal en el mandrinado. Superficie Interna

Grietas Presentes en el metal original Superficie

Superficiales
Porosidad Presentes en el metal original.
EXTRUSIÓN Subsuperficiales
Rozaduras Inadecuado flujo de metal a través
Superficie
del troquel.

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TABLA 10 – B
DISCONTINUIDADES EN PROCESO DE ACABADO

PROCESO DISCONTINUIDAD ORIGEN SITUACIÓN

Exceso de calentamiento local


RECTIFICADO Grietas producido por la rectificadora en el Superficiales
metal.

Tensiones creadas por procesos


TRATAMIENTO Grietas bajo
no adecuado. Desigual Superficiales
TÉRMICO tensiones
calentamiento o enfriamiento.

Sobretensiones por grandes


ESTAMPACIÓN Grietas y fisuraciones Superficiales
deformaciones del material.

Superficiales y
Grietas cráter Uso no correcto del calor.
Subsuperficiales
Grietas bajo Tensiones creadas por contracción
Superficiales
tensiones de soldadura.
Superficiales y
Porosidad Gases ocluidos.
Subsuperficiales

Mala limpieza de escoria de Superficiales y


Inclusiones de escoria
soldadura entre pasadas. Subsuperficiales
SOLDADURAS
Superficiales y
Falta de penetración Mala técnica de soldadura.
Subsuperficiales

Falta de fusión Mala técnica de soldadura Subsuperficiales

Socavado Mala técnica de soldadura Superficiales

Soldadura de solapes metal base.


Solapamiento Superficiales
Falta de fusión

Grietas Superficiales
DOBLADO Sobretensión de material.

MECANIZADO Fisuraciones Superficiales


Trabajo utillaje romo o corte
demasiado profundo.
Reflejo tensiones presentes en el
DECAPADO Grietas Superficiales
material.
TRATAMIENTOS Reflejo tensiones presentes en el
Grietas Superficiales
GALVÁNICOS material.

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DISCONTINUIDADES INHERENTES
INCLUSIONES
Indicaciones discontinuas o continuadas, de carácter generalmente débil y paralelas a la
dirección de forja y laminación.

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POROS / SOPLADURAS
Indicaciones discontinuas y cortas en el caso de forja, laminación o extrusión. En
fundición o moldeado las indicaciones son de difícil detección al no tener una orientación
preferente.

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SEGREGACIONES / VETAS
Aunque generalmente son internas pueden aflojar si el mecanizado es severo. Su
indicación es longitudinal y continuada.

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DISCONTINUIDADES EN PROCESO
JUNTA FRÍA (Función)
Indicación quebrada y continua. A veces son subsuperficiales siendo la indicación difusa.

CALCINADOS
Arena adherida a la superficie de la pieza, normalmente en superficies irregulares o
zonas con concentración de calor.

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RECHUPES
Cavidad debida a la contracción, originada por el enfriamiento desigual del metal en el
molde. Se sitúa en la zona que solidifica en último lugar.

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FISURACIÓN (Fundición)
Indicación fina y continua situada en cambios de sección o artistas.

GRIETAS DE CONTRACCIÓN
Indicaciones quebradas con ramificaciones múltiples agrupadas en áreas localizadas de
la pieza.

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PLIEGUES DE FORJA
Indicaciones curvadas o sinuosas. Pueden producirse tanto en piezas pequeñas
estampadas o en grandes de forja libre.

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DESGARROS (Forja)
Indicaciones quebradas con bordes definidos y ramificaciones.

GRIETAS DE LAMINACIÓN
Indicaciones muy finas y derechas orientadas siempre en dirección de la laminación.

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EXFOLIACIONES

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GRIETAS DE TRATAMIENTO TÉRMICO


Bordes muy definidos, indicaciones rectas quebradas y curvas en zonas de geometría
variable, aristas, etc.

ESTALLADURAS
Grieta por enfriamiento. Indicaciones muy definidas en forma recta o curva.

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GRIETA DE SOLDADURA
Indicaciones quebradas bien definidas. Pueden tener orientación longitudinal o
transversal al cordón pudiendo estar en el mismo o zonas adyacentes. En el caso de
grieta térmica las indicaciones son paralelas al cordón de soldadura.

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POROS EN SOLDADURA

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GRIETAS DE RECTIFICADO - AMOLADO


Indicaciones bien definidas formando retículos o redes características. Son
extremadamente finas y de difícil detección.

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FISURACIÓN POR HIDRÓGENO (Copos)


Generalmente no afloran a la superficie. Son finas, cortas y se dan en aceros muy
aleados. Originadas por fragilidad en zonas anteriormente tensiones y se producen en
tratamientos de galvanizados, decapitados, limpieza, etc. las indicaciones son finas y
cortas mostrándose, por ejemplo, en forma radial en la superficie de un taladro.

DISCONTINUIDADES EN SERVICIO
GRIETAS DE FATIGA
Se desarrollan durante el proceso de trabajo de la pieza. Sus indicaciones son finas de
bordes bien definidos y tienen su origen en cambios de sección, chaveteros, roscas,
estrías, grietas de rectificado, etc.

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VT 79

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