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Inspección
Visual
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CAPITULO 0
0.1 OBJETO
Este curso tiene por objeto, proporcionar los conocimientos fundamentales para la
realización de inspecciones por el método de Inspección Visual, asegurar la calidad y
capacitar al personal, de forma que pueda determinar cuál es la técnica (o combinación
de técnicas) más adecuada para cada caso, y ser capaz de interpretar y valorar los
resultados de cualquier ensayo.
a) Poder visualizar una imagen, que guarde relación con la indicación de discontinuidad del
material ensayado.
b) Determinar el origen y naturaleza de la indicación.
c) Clasificar los materiales aceptables y los no aceptables en consonancia con las normas
establecidas.
No puede considerarse que un ensayo se ha realizado satisfactoriamente mientras no se
haya hecho una valoración de los resultados obtenidos en el ensayo.
La valoración de los resultados, solo puede hacerse correctamente cuando se conoce el
proceso de fabricación utilizado.
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CAPITULO I
CONCEPTOS GENERALES
1.1 GENERALIDADES
En el hombre, la mayor parte de la información bruta que le llega, procedente del mundo
exterior, lo hace a través del “canal” visual, es más, la inmensa mayoría de los
experimentos y ensayos realizados sobre los materiales nos proporcionan sus resultados,
en última instancia, en forma óptica.
Esta información es, generalmente, indirecta: el sentido de la vista proporciona
sensaciones acerca de las posiciones de agujas indicadoras, de diagramas u otras
representaciones gráficas de puntos que se mueven en las pantallas de los osciloscopios,
etc., a partir de las cuales se infiere una realidad física.
En última instancia para esta tarea, tal como analiza Sir Arthur Eddington (Nuevos
Senderos de la Ciencia), sobrarían la mayor parte de las facultades visuales: la percepción
del color, o de la forma, la definición de la imagen, la sensación de relieve, bastaría con la
capacidad para distinguir la luz de la oscuridad; lo blanco de lo negro.
El ocelo de una ostra acoplado al cerebro de un físico podría, empleando los artificios
técnicos adecuados, facilitar la información necesaria para la construcción física del
mundo.
Sin embargo, la vista puede proporcionar información de primera mano inalcanzable por
otros medios, de hecho el ojo no ha evolucionado a lo largo de miles de millones de años
para ver diagramas u osciloscopios, sino para proporcionar un amplio ventanal al mundo
exterior, a través del que éste se muestra asequible a una interpretación visual rica y
compleja.
Tanto, que aún hoy, en plena explosión de la informática, no se ha podido poner a punto
una “máquina de ver” que se aproxime, ni de lejos, a las características del ojo humano.
Ciñéndose a los ensayos de los materiales, “ver” un objeto industrial proporciona,
generalmente, una masa de información muy superior a la alcanzable por otros medios
más sofisticados, esto suele pasar desapercibido por la obvia razón de que esa
información se adquiere sin esfuerzo por quien examina y ser ésta, un poco, “de dominio
público”.
De hecho una gran parte de los juicios que se emiten sobre un determinado objeto
presuponen una información visual implícita que ha pasado desapercibida, pero que está
sirviendo para ordenar y dar sentido a datos obtenidos por otros medios.
Además, la IV es el ensayo no destructivo por excelencia. La luz, su agente físico, no
produce daño alguno en la inmensa mayoría de los materiales. Excepción importante, si
bien muy concreta, son los materiales fotográficos.
Al ojo le basta una pequeña fracción de la luz reflejada o transmitida por el objeto para
conseguir la información precisa que transmitir al cerebro.
Otra cosa es que el sujeto sea capaz de interpretar correcta y/o completamente esta
información, porque como es bien sabido, hay una diferencia radical entre “ver” y “mirar”.
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Para “ver” es preciso no solo “mirar”, sino mirar adecuadamente, conforme a una técnica
específica y aun esto no basta si no se acompaña de una clave interpretativa por parte del
observador.
Esta clave consiste en el mayor acopio posible de conocimiento sobre el objeto examinado
que permitan guiar la interpretación en los muchos puntos en que ésta es ambigua.
Recordar la anécdota de M. Portevin, uno de los padres de la Metalografía, dando una
fantástica interpretación metalúrgica de la imagen de un trozo de salchichón que, más por
humor que por malicia, algunos de sus alumnos le habían colocado en el microscopio.
La Fig. 1 muestra otro ejemplo que ilustra la imprescindible simbiosis ojo-cerebro en el
proceso de la interpretación de una imagen en función de claves intelectuales.
Se trata del conocidísimo sombrero-boa al que se refiere A. de Saint-Exupéry en “El
pequeño Príncipe”.
Fig. 1
Volviendo a nuestro campo, no hay que insistir para comprender que una persona que no
sepa nada de soldadura poco provecho sacará por mucho tiempo que emplee mirando
una soldadura. Probablemente hará comentarios sobre aspectos irrelevantes, mientras
omite los que son verdaderamente significativos para el metalurgista.
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Otros ensayos
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Una burbuja en una masa de vidrio transparente se detecta visualmente por ser el índice
de refracción del gas contenido en la burbuja, distinto del índice de refracción del vidrio,
en que está atrapada.
En este caso el parámetro físico discontinuo es el índice de refracción.
Fig. 2
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No obstante no debe caerse en la tentación de que “lo que se ve” es “como se ve”
En muchos casos, lo visto debe ser elaborado en función de los aspectos materialográficos
del problema e incluso de la propia técnica de observación, tal como el tipo o color de la
luz empleada, si es o no polarizada, incidencia de la iluminación, etc…
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CAPITULO II
EL OJO Y LA VISIÓN
2.1 GENERALIDADES
El equipo base para la inspección visual es, por supuesto, el ojo, vale pues dedicarle
alguna atención.
El sistema nervioso central ha especializado ciertas células de forma que al ser éstas
irradiadas por radiación electromagnética de longitud de onda comprendida entre los
4.000 y los 8.000 Å, envían a determinadas áreas del cerebro señales nerviosas de
naturaleza eléctrica. El cerebro interpreta estas señales como “luz”.
El ojo consiste, en su mayor parte, en un sistema óptico de fuerte convergencia, destinado
a proyectar sobre estas células fotosensibles una imagen del mundo exterior.
Anatómicamente el ojo tiene aproximadamente forma esférica, y está dividido, tal como
muestra la Fig. 3, en dos cámaras, anterior y posterior. Ambas están separadas por el
cristalino, lente de curvatura variable, y por el iris, auténtico diafragma circular cuya
abertura central es lo que llamamos “pupila”.
Fig. 3
La cámara anterior está llena de una sustancia líquida transparente conocida como humor
acuoso, mientras que la cámara posterior que forma, con mucho, la mayor parte del ojo,
está rellena de una materia gelatinosa transparente que recibe el nombre de humor o
cuerpo vítreo.
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Toda la cámara posterior está tapizada internamente de una membrana nerviosa llamada
retina formada por las células sensibles a la luz. No obstante, la parte anterior de la retina
está atrofiada, presentando una estructura embrionaria. Sólo el casquete posterior,
limitado por una zona conocida como “ora serrata”, posee fotorreceptores suficientemente
desarrollados.
2.2 LA RETINA
La retina útil, o posterior, es una membrana de espesor variable entre 0,4 mm (fondo de
ojo) y 0,1 mm (ora serrata) situada detrás del humor vítreo y delante de la membrana
intermedia del ojo o “coroides”, aunque sin estar adherida a esta última, no realizaremos
una exposición detallada del ojo, sin embargo, conviene, tener algunas ideas generales
claras.
Los elementos fotorreceptores de la retina son de dos clases, denominados habitualmente
conos y bastones.
Los Conos: Son sensibles a altos niveles de iluminación y se consideran responsables
de la visión de los colores.
Los Bastones: Funcionan de un modo útil con iluminación escasa.
De hecho se trata de dos retinas entremezcladas que funcionan a dos niveles de estímulo,
para ciertos niveles de iluminación, ambas retinas actúan conjuntamente, dando lugar a
la “visión compuesta”, típica de algunas actividades, como la conducción nocturna.
El reparto de ambos tipos de fotorreceptores no es uniforme.
Los bastones predominan en la región periférica de la retina, mientras que los conos van
adensándose hacia el eje óptico, llegando en una pequeña zona deprimida o “mácula
lútea” a ser el único constituyente nervioso de la retina.
Sobre esta zona es donde fijamos la imagen de aquellos objetos que nos interesan
especialmente, cuando los miramos.
Como es natural, este hábito resulta contraproducente cuando los niveles de iluminación
son muy bajos, puesto que en la mácula lútea no hay bastones, en estos casos conviene
acostumbrarse a dirigir el ojo un poco de través, de forma que la imagen que nos interese
se forma cerca de dicha zona, aunque no sobre ella.
Conviene saber que el punto de entrada del nervio óptico en la retina es insensible a la
luz y constituye el llamado “punto ciego” del ojo, a partir de éste, las fibras nerviosas se
reparten por la superficie interior de la retina, tal como muestra la Fig. 4 y desde allí se
conectan con los elementos fotosensibles que están, podemos decir, de “espaldas” a la
luz.
Conos y bastones no disponen de fibras nerviosas individuales, sino que se interconectan
a través de células “multipolares” y se asocian a “células ganglioneras”, de modo que hay
muchas menos fibras que fotorreceptores.
Tal disposición sugiere que la primera síntesis de la información visual se realiza a nivel
de la retina, concretamente mediante las células multipolares, que de algún modo ordenan
y depuran cada una, las señales de varios fotorreceptores.
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Fig. 4
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Fig. 5
Las cintas ópticas dedican una parte de sus elementos (aprox. el 1,5%) a estimular a
través del bulbo raquídeo las vías ópticas reflejas, lo que ocurre a la altura de los cuerpos
geniculados del cerebro. El resto de las fibras sigue hasta distribuirse en una zona
concreta de la región occipital situada en la vecindad de la cisura calcarina. Es allí donde
los estímulos nerviosos dan lugar a las sensaciones visuales específicas.
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RODOPSINA
LUMIRRODOPSINA
RETINENO METARRODOPSINA
ESCATOPSINA
Las moléculas de opsona irradiada que han perdido su retineno adquieren un cierto
potencial eléctrico que constituye el estímulo nervioso visual. Al mismo tiempo, la vitamina
A (B-caroteno) permite la creación de nuevas moléculas de retineno que tienden a
regenerar la rodopsina. La presencia de la luz desplaza este equilibrio fotoquímico en el
sentido de destruir la rodopsina, mientras que la oscuridad favorece su regeneración.
Naturalmente, el exceso de la luz puede impedir tal reconstrucción, lo que llega a
“embotar” a los fotorreceptores, disminuyendo la generación de estímulo nervioso visual.
Este fenómeno es una forma de deslumbramiento que trae consigo la consiguiente
pérdida de eficacia en la visión.
A título de anécdota mencionaremos que durante la segunda guerra mundial los pilotos
aliados que habían de sobrevolar Alemania por la noche, incluían en su dieta gran cantidad
de zanahorias crudas, por ser esta raíz muy rica en vitamina A y, según lo antedicho, su
ingestión favorecería la formación de púrpura retiniana.
Sin llegar al extremo de recomendar a los inspectores que se atiborren de zanahorias, sí
debemos señalar que una avitaminosis A, aunque sea ligera, puede disminuir sus
facultades profesionales, de hecho, a parte de la Xeroftalmia, existe una avitaminosis
(Hemeralopía) en la que la capacidad de percepción de bajos niveles de iluminación está
muy disminuida.
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1
2 CONOS
3
4 BASTONES
5
6
5 10 15 20 25 30 35
Fig. 7 Minutos
LEY DE WEBER
Se trata de una de las primeras leyes que se descubrieron en psicología experimental.
Aplicada el caso de las sensaciones luminosas, establece que la diferencia mínima de
excitación luminosa que se puede percibir, es proporcional al brillo que se toma como
sustrayendo para hallar dicha diferencia.
Dicho en otras palabras: B1 – B2 = B2 * C
Siendo: B1 = Brillo mayor. B2 = Brillo menor. C = Constante de proporcionalidad.
Para un incremento de B2 suficientemente pequeño:
dB = B * C * dE dB
= C * dE
B
Siendo dE el incremento de la excitación.
Por integración se tiene que: E = k ln B+C
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Sólo cuando ésta llega a tener una frecuencia suficientemente baja, permite la recepción
significativa de la información que envían los bastones.
Desde un punto de vista práctico podemos ver que, si se procede de un ambiente
fuertemente iluminado, los primeros diez minutos son totalmente inútiles para cualquier
observación a bajo nivel de iluminación.
A partir de ahí, las señales significativas enviadas por los bastones van, poco a poco,
dominando el decreciente “ruido de fondo”. Aunque, como puede apreciarse, la adaptación
completa a la oscuridad, lleva varias horas, en la práctica, una adaptación de unos quince
minutos, suele ser suficiente para realizar observaciones con niveles bajos de iluminación.
De estudios realizados en poblaciones de diferentes edades, se ha encontrado que la
rapidez en la adaptación a la oscuridad, disminuye muy lentamente con la edad hasta los
40 - 50 años, descendiendo a partir de este momento con mayor rapidez. Tal circunstancia
unida a otras disfunciones del ojo deberán ser tenidas en cuenta a la hora de seleccionar
personal o asignar funciones.
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Brillo: B0 = k / δ
Siendo k una constante y δ el ángulo subtendido por la zona estudiada (regla de Piper).
Como el flujo luminoso es proporcional al producto del brillo por la superficie y ésta es
proporcional al cuadrado del ángulo, se tendrá:
Flujo: Φ=k*δ
Si lo examinado es aún menor (δ <10º) los elementos de retina impresionados son muy
pocos y a veces uno solo. En este caso es aplicable la regla de Ricco que dice:
B0 = k / δ2 Φ=k
O sea, que para superficies luminosas extensas el brillo es constante, mientras que para
objetos cuasipuntuales, lo es el flujo umbral.
En cuanto al contraste, ya definido, su percepción es función del brillo.
Si llamamos B al valor B1 – B2, el valor de B, cuando B1 y B2 se encuentra en el límite de
la discernibilidad, es el “umbral de percepción del contraste absoluto” y análogamente
definiremos el “umbral diferencial relativo” (UDR) como el cociente B/B1.
Finalmente, se define como “sensibilidad al contraste” el valor recíproco del UDR, esto es,
B1B.
La inflexión hacia los 10-3 Sb es debida al deslumbramiento.
En el caso de objetos cuyo ángulo subtendido sea inferior a unos 20º la sensibilidad es
menor, si bien tiende a aproximarse a la correspondiente a brillos mayores, cuando el flujo
luminoso es elevado.
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Como puede verse, idealmente, la observación de las imágenes debería realizarse entre
valores de brillos de 10-2 Sb y 102 Sb.
Si los contrastes son demasiado altos, puede ocurrir un “deslumbramiento relativo” ya que
el ojo tiende a adaptarse al brillo mayor, en cuya situación las zonas menos brillantes
aparecen confusas.
Si Bb es el brillo que produce deslumbramiento y Ba aquél al que el ojo se encuentra
adaptado, se tendrá, según Blanchard:
Log Bb = k1 * log Ba + k2
Ba
Bb 0,26 3
10 4
En la que Ba y Bb se expresan en Stilbs.
B/ΔB
100
10
Fig. 8
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Por lo que llevamos dicho y por sentido común, es fácil comprender que para un cierto
observador, su capacidad para distinguir la forma de una indicación dependerá del tamaño
de ésta y de su luminosidad, pues damos por hecho que tiene contraste suficiente para
ser percibida.
Si el tamaño de la indicación es tal que su imagen proyectada sobre la retina afecta
únicamente a un elemento sensorial, como o bastón, no habrá posibilidad de distinguir su
forma, sino solo de constatar su existencia.
Esto ocurre cuando el ángulo subtendido por el objeto es inferior, aproximadamente, a 1´
de arco.
Tal valor fue tomado por Snellen para definir la unidad de “agudeza visual” o de capacidad
de percepción de formas. Si δ es el valor angular mínimo percibido por el observador, se
define como “agudeza visual” al recíproco de δ, esto es, 1/δ. Para una agudeza unitaria,
se tiene que:
1/δ = 1 = 1/1’ = 60/60’’ = 6/6
Ya que los oculistas acostumbran a expresar en “sextos” la agudeza visual. Así, un sujeto
capaz de distinguir dos puntos separados por un ángulo subtendido de 30´´ tendría una
agudeza visual de:
60/30 = 6/3 = 12/6
Cuanto mayor es el valor de la fracción, tanto más elevada es la agudeza visual.
También varía mucho la agudeza visual con el brillo del objeto, aumentando primero
lentamente (zona crepuscular) y después de modo exponencial, hasta que la luminosidad
de lo observado sea suficiente para provocar deslumbramiento.
2.9 DESLUMBRAMIENTO
Deslumbramiento es una palabra con muchos, demasiados, significados. Todos ellos, sin
embargo, connotan una acción perturbadora sobre la observación. Trataremos de
enumerar las formas de deslumbramiento más corrientes.
b) Por contraste: tiene lugar cuando existen, próximas, zonas brillantes y oscuras. El ojo
se adapta a las primeras y queda más o menos dificultado para ver detalles en las
segundas. Si las diferencias de brillo son muy grandes, puede darse una verdadera
irradiación de las zonas brillantes sobre las oscuras, siendo imposible la observación
de éstas. Este efecto se evita utilizando máscaras que tapen las zonas brillantes. Como
la luz de los brillos aparece fuertemente polarizada especialmente si procede de
objetos no metálicos, empleo de filtros polarizados orientados convenientemente
atenúa este efecto.
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2.10 FATIGA
La observación visual puede ser, frecuentemente, una tarea dura para el ojo; de ahí que
la fatiga del observador aparezca al cabo de más o menos tiempo.
El efecto de la fatiga visual más notable, desde el punto de vista técnico, es la aparición
de errores y omisiones en el trabajo.
Desde el punto de vista médico, el enrojecimiento de los ojos y las cefaleas son los
síntomas más comunes.
Sin embargo, mucho antes de que estos síntomas se muestren, el observador lleva ya
bastante tiempo “mirando sin ver” lo que tiene delante.
Si bien el estudio de la fatiga visual con bajos niveles de iluminación no ha aportado
demasiados trabajos, en el caso de luces intensas sí se tienen referencias abundantes.
Así, por ejemplo, los test de fatiga desarrollados para profesionales tales como la
corrección y composición de pruebas de imprenta, pueden ser empleados, con ligeros
retoques, para la valoración de la fatiga en los inspectores visuales.
De estos trabajos se deduce que:
La fatiga crece en razón inversa al nivel de iluminación de la zona de trabajo,
siempre que no se produzcan fenómenos de deslumbramiento.
Una iluminación inadecuada que produzca fuertes brillos y/o zonas de sombra
oscura, incrementará, asimismo, la fatiga del inspector.
La fatiga puede medirse por el número de errores cometido en un cierto intervalo.
Las características del trabajo determinan la evolución de la fatiga del observador.
Así, la detección de indicaciones muy pequeñas o poco contrastadas puede dar
lugar a la aparición de errores en una etapa temprana de la inspección. La
monotonía del trabajo actúa también en el mismo sentido.
La capacidad de fatiga varía notablemente de unos sujetos a otros y aun en el
mismo sujeto puede variar notablemente con su estado de salud, preocupaciones
privadas o laborales, o fatiga previa.
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CAPITULO III
PROPIEDADES FISICAS DE LA ILUMINACIÓN
3.1 FOTOMETRIA
El ojo funciona con luz. Si hemos de fijar condiciones a su buen funcionamiento y uso,
será preciso estudiar algunos aspectos de la óptica, especialmente los relacionados con
la técnica de medida de la luz o fotometría.
La fotometría se refiere exclusivamente a las medidas de radiación electromagnética
visible y de modo más preciso de la medida de la luz tal y como es percibida por un ojo
humano medio, teórico.
La respuesta de tal ojo ha sido establecida por la Comisión Internacional de la iluminación
tal como aparece en la Fig. 9.
Fig. 9
Eficacia de la luz
1.0
0.8
0.6
0.4
0.2
A x 103
4 4.5 5 5.5 6 6.5 7
Fig. 10
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Como puede verse, la respuesta del ojo a la luz no es constante, presentando un máximo
en la región amarillo-verdosa del espectro, hacia los 5500 Å, luego cae rápidamente hacia
el azul (unos 4000 Å) y el rojo (aprox. 7000 Å).
La tabla indica los factores de conversión a emplear para pasar de unidades luminosas
(lúmenes) que enseguida definiremos, a unidades energéticas (watios) y viceversa.
Como puede verse hace falta diez veces más luz azul que verde para conseguir igual
sensación luminosa en el mencionado ojo tipo.
De las numerosas unidades luminosas adoptadas, las siguientes son las recomendadas
por los organismos internacionales que conviene conocer, así como los parámetros
luminosos que miden.
a) Flujo luminoso: Potencia total de la luz emitida por una fuente. Se expresa en lúmenes.
b) Iluminación: Densidad de flujo a una cierta distancia del centro de la fuente. Es igual al
flujo dividido por la superficie sobre la que se reparte. Su unidad es el lux o lumen por
metro cuadrado.
e) Luminancia o brillo: expresada como relación entre la intensidad luminosa de una fuente
y su emitancia. Su unidad es el Nit o candela por m2, siendo su múltiplo más utilizado el
stilb o candela por cm2. Según esto, 1 Sb representa una luminancia 10.000 veces mayor
que 1 Nit.
El Nit (o el Sb) son adecuados para la valoración del brillo de manantiales primarios, pero
resultan engorrosas en la valoración de reflejos (manantiales secundarios) para los que
se prefiere utilizar dos unidades derivadas: el Apostilb o el aponit o Lambert.
1 apostilb = 1 asb = 1/10π Sb
Representa el brillo de un blanco ideal, cuando su iluminación es de 1 lux.
De acuerdo con estas definiciones puede haber cinco formas diferentes de caracterizar
una fuente luminosa, bien partiendo del punto de emisión, bien midiendo desde una cierta
distancia de la fuente.
Conociendo uno de esto valores y la geometría de la fuente pueden determinarse los otros
cuatro.
De la definición de las unidades fotométricas se deduce que sólo pueden ser utilizadas
para valorar fuentes luminosas o manantiales secundarios en relación con sus efectos
sobre el ojo.
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Flujo de energía: Es la potencia total emitida por el manantial de luz y, como hemos dicho,
se expresa en watios.
Iluminación energética: Es la densidad de flujo a cierta distancia de la fuente. Se mide
en watios/m2.
Intensidad energética: Es la relación entre el flujo de energía y el ángulo sólido de
emisión. Su unidad es el watio/estereorradián.
Emitancia energética: Es el flujo energético total por la superficie de la fuente. Su unidad
es el wat/m2 x estereorradián. El cuadro siguiente resume el sistema expuesto.
Fuente
Fuente esférica Fuente plana
cilíndrica
Superficie 4πr2 a*b π b*a
Angulo sólido de
4π π π2
emisión
Superficie
iluminada a la 4 πd2 d2 π 2 d2
distancia d
R= radio; a y b dimensiones lineales. Ángulo de emisión w en estereorradianes.
o Unidades fotométricas
Flujo luminoso Φ, lumen (lm).
Densidad de flujo luminoso:
o
Emitancia luminosa M = Φ/A (A en m2), lumen/m2
o Iluminación E=lm/m2, lux (lx), lm/cm2, Phot (ph)
Intensidad luminosa I, I = Φ/w = lm/er = candela (cd).
Luminancia L, L = Φ/w, lm/m2.er = I/A = cd/m2
Cd/m2 = nit (nt)
Cd/cm2 = Stilb (sb)
Cs/m2 = apostilb (asb)
Cd/cm = Lambert (L)
Todas las unidades anteriores se refieren a luz de una determinada longitud de onda.
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o Unidades radiométricas
Flujo energético = watt (w).
Densidad de flujo energético.
o Emitancia energética: M = Φ/A, w/m2
o Iluminación energética: E = /A, w/m2
Intensidad energética I = Φ/w, w/er.
Emitância energética L =Φ /wA, w/m2 er = I/A.
Fig. 11
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3.3 COLOR
La importancia del color en la inspección visual es muy variable en función del problema
abordado. Dejando de lado aquellos problemas de control en los que el color es,
precisamente, el protagonista de la calidad, como puede ocurrir en el caso de las pinturas,
hay muchos problemas industriales en los que el color puede contribuir de modo
importante a la detección e identificación de discontinuidades.
Por ejemplo, el examen de productos de corrosión en superficies metálicas permite su
clasificación, casi siempre basándose en las coloraciones que presentan.
Sin entrar en una teoría completa del color, es conveniente repasar algunas ideas.
Ante todo, el color es un “fenómeno”, lo que en su sentido etimológico quiere decir que es
algo que “se nos aparece” así, se trata, de un hecho subjetivo, cuyo correlato físico es la
frecuencia de la radiación electromagnética que es la luz.
Un sujeto normal identifica ciertos colores como “puros” mientras que otros le parecen
mezclados, “contaminados” o “impuros”.
Cotejando los resultados de observaciones realizadas con varias personas de visión
normal, se tiene que las longitudes de onda de los colores puros o “únicos” son:
477 mμ azul único - 515 mμ verde único
El rojo único se encuentra fuera del espectro con una longitud de onda superior a los 600
mμ (6000 Å) pues el rojo más puro que puede percibirse está algo contaminado de amarillo
y es preciso mezclarlo con algo azul, para obtener una sensación “falsa” de rojo puro.
Esta situación imaginaria del rojo puro en la frontera de los extraespectrales púrpuras, fue
estudiada por ver primera por Dimmick y Hubbard, en 1939.
Dimensiones de un color
La sensación cromática se puede reconstruir manipulando el color según tres
propiedades, parámetros o “dimensiones”.
Matiz.
Saturación.
Brillo.
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Así una luz amarilla de 5800 Å tiene como perfecto complementario el azul de 4800 Å. Los
verdes (entre 5000 y 5600 Å aprox.) no tienen complementarios perfectos entre los colores
reales. El complementario de un verde será siempre mezcla de otras dos luces, una roja
y otra azul en proporciones variables.
Fig. 12
El matiz de los cuerpos es una capacidad que poseen de reflejar determinadas longitudes
de onda y absorber el resto.
Por ejemplo, un limón refleja las longitudes de onda correspondientes a los amarillos y
amarillo verdoso y un tomate maduro absorbe toda radiación que no sea roja o azul.
Cuando un objeto sólo tiene capacidad para reflejar luz de una cierta longitud de onda,
aparecerá de ese color al estar bajo una luz blanca, pero si se le ilumina con una luz que
sea monocromática aparecerá del color de la luz, negro o de un nuevo color.
En efecto, un objeto verde, bajo luz roja aparece negro y bajo luz verde, verde. En cambio,
un objeto amarillo bajo luz azul aparece también verde.
Los pigmentos, cuyo color se percibe por reflexión, al mezclarse siguen estas reglas y así
el verde, como es bien sabido, puede prepararse mezclando pintura azul y amarilla,
mientras que el negro puede conseguirse de la mezcla de verdes y púrpuras.
La saturación (croma) se refiere a la pureza del matiz aunque éste esté formado por una
mezcla de longitudes de onda.
Si se mezclan dos luces de color complementario en proporciones adecuadas el resultado,
como vimos, es luz blanca cuya saturación, por definición, es nula. Si se incrementa uno
de los componentes el resultado es una luz pálidamente coloreada del componente en
exceso.
Este matiz tendrá una saturación baja, si bien será el mismo que el de la luz
correspondiente.
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Fig. 13
Finalmente, si se suprime uno de los componentes, la saturación del otro será la máxima
posible, compatible con la naturaleza del manantial luminoso.
En el caso de los colores reflejados, la dilución creciente de un matiz con blanco da lugar
a toda la escala de saturación de dicho matiz. Así, refiriéndonos a colores del lenguaje
corriente podemos decir que los lilas son violetas poco saturados, lo mismo que ocurre
con los rosas respecto de los púrpuras o los salmones respecto a los naranjas. Hay que
hacer notar que para colores espectrales puros la retina puede ser afectada de distintas
maneras.
Por ejemplo, la luz amarilla excita fotorreceptores sensibles al amarillo, al verde y al rojo,
lo que da lugar a una reconstrucción “fisiológica” de blanco a partir de estos dos últimos,
por lo que el amarillo siempre aparece diluido en blanco a nivel de sensación y de ahí su
luminosidad. ¿Cómo sería un amarillo que solo excitase fotorreceptores amarillos? Pues,
marrón. Lo que ocurre es que esto solo puede conseguirse con luz reflejada, esto es, con
pigmentos y no con luz directa y de ahí que no existan sensaciones luminosas de marrón.
Los marrones son, pues, amarillos sobresaturados.
Finalmente el brillo (valor) constituye la tercera dimensión del color-pigmento que lo hace
más “opaco” o más “luminoso”. Se interpreta como la proporción de negro incorporada al
pigmento.
La escala de brillos absolutos se obtiene mezclando negro y blanco. Se trata, pues, de
una escala de grises. Un gris mezclado a un matiz puro, dará lugar a un matiz poco
saturado y tanto menos brillante, cuanto más oscuro sea el gris.
La representación de la totalidad de los colores según estas tres dimensiones da lugar a
un sólido cromático conocido como “cuerpo” o “sólido” de Münsell.
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3.4 RELIEVE
En ocasiones observaciones es fundamental la apreciación del relieve, o “topografía” de
las superficies. Esta facultad depende de varios factores:
Cambio del punto de vista.
Cinestesia del enfoque del ojo.
Experiencia acumulada del tamaño o forma de los objetos.
Visión binocular.
En visión próxima, que es lo que en este momento nos interesa más, el factor experiencia
juega un papel relativamente modesto, sobre todo teniendo en cuenta que los objetos de
nuestro interés suelen ser irregulares y, a veces, imprevisibles. En cambio, el factor de
acomodación del ojo es en este caso muchísimo más importante que en el de la
percepción del relieve de objetos relativamente distantes. En cuanto a los factores primero
y último pueden considerarse, hasta cierto punto, equivalentes, ya que la visión binocular
consiste en la adopción simultánea de dos puntos de vista distintos: uno de cada ojo.
La sensación de tridimensionalidad la consigue el observador por la combinación
automática e inconsciente de tales factores. Cuando falta alguno de estos elementos de
la percepción del relieve los otros pueden suplirlo bastante satisfactoriamente.
Esto explica que la apreciación del relieve a corta distancia sea esencialmente correcta
en el caso de un observador tuerto, a pesar que la binocularidad es el factor de mayor
peso en la apreciación de la tercera dimensión. Quede no obstante claro que apreciar
correctamente el relieve no equivale a la “sensación directa” de relieve, que sólo
proporciona la visión simultánea con ambos ojos.
Los trabajos de R. Luneburg han puesto de manifiesto que el espacio subjetivo creado
por la sensación visual no es euclidiano, a diferencia del espacio objetivo, que sí lo es (al
menos a escala humana).
ESR
VT 29
2
dξ2 + dη2 + dζ2
(ds) =
[ 1 + ¼ k (ξ2 + η2 + ζ2)]2
ESR
VT 30
ESR
VT 31
CAPITULO IV
INSPECCION VISUAL PROCEDIMIENTO
4.1 GENERALIDADES
De acuerdo con las características del sistema de percepción visual, pueden resumirse
los requisitos y condiciones necesarios para la realización de una inspección visual
correcta en las etapas siguientes.
Selección de personal: No puede emprenderse un trabajo de este tipo sin tener la
seguridad de que el personal que lo realiza no tiene una visión defectuosa.
Identificación del sujeto de examen: Se trata de que se va buscando.
Curiosamente lo directo y “familiar” de este método de inspección parece excusar de tales
precisiones, lo normal es ponerse a mirar “a ver que se ve”. Es muy importante disponer
de ejemplos reales o fotográficos de buena calidad, que deberán estudiarse antes de
emprender la inspección. En cualquier caso, deberá redactarse un cuestionario que deba
ser contestado por la inspección.
Veamos un ejemplo, se trata de inspeccionar tubos de acero para generadores de vapor.
Tales tubos han de ser sometidos a doblado en frío y se sabe que a veces han reventado
en servicio por procesos de corrosión-cavitación y/o corrosión bajo tensión.
Es importante conocer su estado superficial nada más que lo imprescindible, (por ejemplo,
señalando los extremos de las generatrices) se procederá al examen metódico directo de
la superficie externa y por endoscopia el de la interna.
Serán objeto de anotación:
Presencia de óxidos
o Tipos y coloraciones de los óxidos.
o Forma de agrupación.
o Macrodistribución.
o Estimación cualitativa de puntos corroídos si existen.
Discontinuidades debidas al proceso de fabricación. Se supone que se trata de
tubos sin costura, hechurados
o Estrías u otras huellas de mandrilado.
o Pliegues. Forma.
o Desgarraduras: dirección.
o Incrustaciones.
Discontinuidades debidas a manipulación
o Huellas de cables, cadenas, etc. utilizados para mover el tubo.
o Huellas de golpes, tratando de identificar su naturaleza, efectos producidos y
antigüedad.
o Señales de identificación grabadas.
o Recubrimientos protectores (si existen) y estado de los mismos.
Cada uno de los apartados indicados deberá ser objeto de cumplimentación, positiva o
negativa.
ESR
VT 32
Finalmente el inspector hará un juicio global breve, que resumirá los aspectos
significativos registrados.
Nivel de iluminación
Se establecerá un nivel de iluminación acorde con la naturaleza del problema. Así, se
tendrá en cuenta:
a) Tamaño de las discontinuidades buscadas.
b) Contraste visual de las mismas.
c) Coloración y reflectancia del campo a investigar.
Material Reflectancia
Acero brillante 55 - 60 %
Acero oxidado (magnética) 10 -15 %
Acero oxidado (limonita) 20 - 50 %
Aluminio mate 55 - 60 %
Aluminio brillante 65 - 75 %
Aluminio pulido a espejo 85 - 90 %
Cromo mate 40 - 45 %
Cromo pulido 60 - 65 %
Hojalata 65 - 70 %
Latón mate 50 - 55 %
Latón brillante 60 - 62 %
Níquel mate 45 - 55 %
Níquel brillante 55 - 60 %
Níquel pulido 60 - 65 %
Plata brillante 85 - 92 %
Plata pulida a espejo 90 - 95 %
Bronce patinado 15 - 20 %
ESR
VT 33
Nunca el nivel ambiental será demasiado bajo en relación con el nivel local por producirse,
como se dijo, una fatiga de adaptación considerable.
Los niveles de iluminación pueden determinarse con la tabla siguiente:
Las piezas cilíndricas convexas dan lugar, cuando son brillantes, a reflejos muy difíciles
de eliminar aunque se cambie la posición de las lámparas. En estos casos conviene
emplear manantiales difusos alargados, dispuestos perpendicularmente al eje de la pieza.
En piezas planas o cóncavas bastará orientarlas de modo que el reflejo vaya a pasar fuera
del campo visual del observador.
En piezas pulidas es conveniente que exista un entorno claro uniforme para evitar que se
produzcan reflejos de objetos oscuros cuya proyección anamórfica dará lugar a zonas
lineales de valores bajos, con la consiguiente confusión en la apreciación de resultados.
ESR
VT 34
LUZ
FOCO
Fig. 14
La iluminación rasante con un bajo nivel de luz ambiental pone de manifiesto la existencia
de pequeños relieves o las indicaciones obtenidas mediante ciertos métodos de END,
tales como las partículas electrizadas.
En materiales oscuros, la iluminación rasante debe ser matizada con luz “rebotada” de
una superficie difusora. Puede ser útil que ésta sea coloreada o bien emplear un manantial
secundario de color.
La iluminación axial, por ejemplo para examinar el fondo de taladros, puede conseguirse
mediante un cristal plano orientado 45º respecto de la luz, cuya luz se dirige a través de
la vista. En este caso lo más conveniente es tener un dispositivo montado acorde con esta
filosofía.
ESR
VT 35
Técnica de observación
La inspección visual puede realizarse según las técnicas siguientes:
Inspección visual
ESR
VT 36
PERSONAL
Como en cualquier otro END, la selección del personal se realiza en función de varios
factores:
Conocimientos teóricos.
Experiencia.
Facultades físicas generales.
Facultades físicas específicas.
Características Psicológicas.
Factores económicos.
Otros.
En el caso de la inspección visual las características más importantes serían las facultades
físicas específicas (naturalmente, al mencionar las facultades físicas específicas nos
referimos a la capacidad visual del operador) y la experiencia.
Nadie disfruta de una visión perfecta, pero aun en ese hipotético caso, la edad es un factor
que influye negativamente a lo largo de toda la vida laboral.
Debe pues contarse con ciertas irregularidades en la visión; ahora bien, éstas deben
encontrarse bajo control y corregidas, si su magnitud así lo requiere.
Veamos algunos de los defectos de visión que deben investigarse y, en su caso,
corregirse.
ESR
VT 37
o Miopía.
o Hipermetropía.
o Astigmatismo.
Fig. 15
Fig. 16
ESR
VT 38
El astigmatismo se produce por una variación de curvatura del ojo en el sentido de sus
meridianos, corregible mediante lentes cilíndricas. Si no es acusado, no representa un
inconveniente para el inspector aunque no lleve lentes correctoras. (Fig. 17)
Fig. 17
Defectos de sensibilidad
Se engloban causas muy diversas que se traducen en pérdida de la capacidad visual
de uno o de ambos ojos. De estas causas pueden señalarse:
o Estrabismo, con la consiguiente pérdida más o menos intensa de la visión en uno
de los ojos.
o Escotomas o zonas ciegas de la retina. Especialmente grave si afecta a la mácula
lútea.
o Cataratas u opacidad del cristalino.
o Opacidades corneales.
• Dunteranopos:
no distinguen matices, pero sí brillos, no distinguen el rojo del
verde.
Los más corrientes son los dunteranopos, entre los que se clasifica a los comúnmente
conocidos daltónicos.
ESR
VT 39
Aún más frecuentemente, son deficiencias intermedias defectos acromáticos en los que
hay una capacidad aceptable de distinción entre colores vivos, pero hay imposibilidad de
distinguir tonos intermedios o colores suaves.
Estas anomalías son bastante frecuentes. Aproximadamente la padece el 1 % de las
mujeres y, nada menos que el 6,6 % de los hombres, lo que orienta sobre el origen
genético de estos trastornos.
El conjunto de pruebas a aplicar en el reconocimiento visual de un inspector es, pues, muy
variado.
En primer lugar deberá determinarse su agudeza visual a corta distancia ya que aquella
no es constante.
A tal fin se emplean las letras de Snellen o mejor aún los anillos de Landlor o los test de
barras paralelas.
Partiendo de una visión normal a 6 metros se trata de determinar qué signos son visibles
para el sujeto en relación con la distancia a que serían visto por una persona normal. Así,
si el candidato solo ve signos que una persona normal vería a 30 metros, su agudeza
visual será:
6/30 = 1/5
Otras veces se prefiere acercar al sujeto hasta que llega a percibir cierto tamaño de signos
expresándose el resultado en función de la distancia en la cual un individuo ve los signos
que una persona normal es capaz de distinguir a 6 metros.
Estas pruebas pueden servir para corroborar si las reacciones diópticas introducidas
permiten considerar aceptables las facultades visuales del inspector. Lo mismo cabe decir
de los test de líneas radiales para la determinación del astigmatismo.
Finalmente en la investigación de deficiencias de visión cromática el test más utilizado es
el de Isihara, en el que se trata de identificar números formados por puntos coloreados
entre un fondo de puntos similares de colores neutros o complementarios de los primeros.
ESR
VT 40
Amplificación Aproximación
Inspecciones en puntos
inaccesibles
Sistemas electrónicos de TV
A la hora de decidir el empleo de una determinada lupa deben tenerse en cuenta los
siguientes factores:
a) Potencia (aumentos).
b) Distancia de enfoque.
c) Campo (amplitud y planitud).
d) Corrección de aberración cromática.
e) Tipo de visión: mono o binocular
ESR
VT 41
Todos estos sistemas funcionan exactamente igual que una lupa simple, difiriendo de
estos en artificios destinados a mejorar su rendimiento óptico.
Tal como muestra la Fig. 18, una lupa simple consiste en una lente convergente,
generalmente biconvexa, de corta distancia focal dentro de la cual se sitúa el objeto,
examinado éste a través de la lente, aparece de mayor tamaño que el que se le aprecia a
simple vista.
La imagen virtual agrandada se forma de acuerdo con las leyes de la óptica, por la
intersección de los rayos virtuales que partiendo del objeto pasan, respectivamente, por
el centro óptico del cristal y los que son paralelos al eje óptico.
B
b
O
F A a F
’
Fig. 18
La óptica enseña que en lentes reales no excesivamente gruesas, se cumple con
aproximación suficiente la ecuación
1 1 1
= (n-1) - f: distancia focal
f R1 R2
n: índice de refracción
R1 y R2: radios de curvatura de las caras
ESR
VT 42
Por otra parte la situación de la imagen y del objeto respecto de la lente se expresa por la
ecuación de Gauss:
1 1 1
+ =
S S’ f
en la cual: S: distancia objeto - centro lente
S´: distancia imagen - centro lente
Por su parte, como es fácil demostrar, los aumentos de una lupa vienen dados
precisamente por la relación entre estas distancias:
S’
X=
S
Lupas especiales
Con el fin de mejorar o hacer más cómodo el empleo de la lupa simple se han desarrollado
algunas modificaciones, tales como las relacionadas en la tabla anterior.
Lupas dobles: Formadas como indica la Fig. 19 a por un “tándem” de dos lupas plano-
convexas que funcionan como un único cristal de aumento en el que se han aminorado
las aberraciones de esfericidad.
En ocasiones las lupas dobles se montan en una unidad (Fig. 19 b) que fija la distancia
de observación con el fin de poder superponer un retículo para mediciones o
comparaciones dimensionales.
En este caso una de las lentes es móvil, para adaptarse el enfoque a la visión del
observador.
Fig. 19 a Fig. 19 b
Lupa de Coddington: Consisten en una pareja de lentes biconvexas entre las que se
intercala un diagrama iris. Son bastante potentes aunque su campo es, más bien,
reducido.
Triplete de Hastings: Formado por tres lentes cuyos índices de refracción se eligen
de modo que se corrija la aberración cromática. Esto permite incrementar bastante la
amplificación, con una razonable planitud de campo.
ESR
VT 43
Fig. 20
Coma: Se produce en la imagen de los puntos del objeto no situados sobre el eje óptico.
Fig. 21
Tanto la coma como la aberración de esfericidad se traducen, en la práctica, en una falta
de enfoque de la periferia de la imagen, supuesto correctamente enfocado el centro.
ESR
VT 44
P
Imagen de P
Distorsión: Las aberraciones descritas se refieren a la imposibilidad que tiene una lente
para formar una imagen puntual de un objeto.
La distorsión se produce a causa de que la ampliación de la lupa es, en general, diferente
para las diferentes distancias de enfoque, al ser mayor la distancia de un objeto puntual
situado sobre el eje a la periferia de la lupa que al centro, la ampliación varía, lo que se
traduce en una distorsión típica de la imagen: si la ampliación aumenta con la distancia se
tiene la llamada “distorsión en barrilete”.
Fig. 23
ESR
VT 45
Fig. 24
Como es fácil notar la diferencia de índices de refracción para cada color, además de
enfocar la imagen correspondiente en un plano propio distinto al de los demás colores, es
causa de que los aumentos de esta imagen sean diferentes. Así el halo rojo conforma una
imagen de mayor tamaño, siempre, que el halo azul.
El conjunto de aberraciones que se da en una lente resulta prácticamente imposible de
corregir en su totalidad. No obstante, si se emplean grupos de lentes equivalentes a un
único cristal, es posible que las aberraciones de unas se compensen con las de otras y el
conjunto presente aberraciones residuales irrelevantes para la inspección visual.
Microscopios
Generalmente los microscopios empleados con tal nombre en inspección visual son
instrumentos que responden a las características siguientes:
Se trata de microscopios compuestos formados por un sistema ocular y un sistema
objetivo.
Suelen ser de tipo binocular con el fin de no perder las características binoculares de la
observación, tan importantes en la apreciación del relieve.
Proporcionan ampliaciones entre x5 y x100 como máximo.
Pueden emplearse en la inspección de objetos completos, e incluso “in situ”.
Algunos autores los dividen en aparatos de bajo poder (hasta x20) a los que llaman
“macroscopios” e instrumentos de poder medio (hasta x100). Personalmente creemos que
se trata de una división poco útil, ya que el fundamento es similar para ambos.
El objeto a examinar se sitúa fuera de la distancia focal del objetivo, aunque muy próximo
al foco. El objetivo proyecta la imagen real del objeto dentro del campo focal del ocular
que proporciona al observador la imagen virtual muy ampliada respecto al tamaño del
objeto.
ESR
VT 46
Los sistemas binoculares son en realidad dos microscopios gemelos cuyos objetivos se
encuentran muy próximos. Un sistema de prismas de reflexión total desvía los rayos
convenientemente para adaptar el campo a la visión binocular del observador.
El aparato se completa, casi siempre, con un pequeño reflector móvil que proporciona la
luz con la incidencia e intensidad adecuadas. Con estos instrumentos puede obtenerse a
x 60 un poder de resolución del orden de 0,0048 mm.
Fig. 25
ESR
VT 47
Periscopios
Son dispositivos ópticos que permiten observar, desde puntos protegidos, zonas que
pueden resultar peligrosas o molestas para una inspección visual directa. Generalmente
los periscopios se instalan de forma fija en determinados puntos o protecciones.
La figura muestra tres sistemas periscopios clásicos en uso industrial. El nº 1 corresponde
al dispositivo más simple formado por dos prismas de reflexión total, sustituibles por dos
espejos planos a 45º, el nº 2 combina las propiedades de un anteojo terrestre con los
periscopios propiamente dichos. Esto permite observar puntos relativamente alejados con
suficiente amplificación.
Fig. 26
ESR
VT 48
Los instrumentos más corrientes son los anteojos de tipo terrestre (sin inversión de
imagen), o mejor, de tipo prismático binocular, menos frecuentemente, los anteojos
astronómicos y telescopios.
Respecto a las características de estos instrumentos por razones obvias de brevedad nos
remitimos a cualquier libro de óptica instrumental.
Endoscopios
Etimológicamente, “endoscopia” significa observación desde dentro de objetos huecos.
Hay, en efecto, puntos de difícil acceso a la inspección visual sencilla, que han de ser
inspeccionados mediante dispositivos adecuados, que permitan “guiar” la luz y la visión
hasta allí. Por ejemplo: la cámara de combustión de un cilindro de motor de explosión
puede explorarse por endoscopia a través del orificio de la bujía, previamente
desmontada.
Los aparatos ópticos diseñados y construidos a tal fin se conocen con el nombre de
“endoscopios” y también, aunque con menos propiedad, como “boroscopios”.
Los endoscopios deben poseer diversas características en función de las necesidades de
su empleo.
Así, en relación con la dirección de examen hay las siguientes posibilidades:
ESR
VT 49
DIRECCIONAL ORTOGONAL
OBLICUO RETRO
Fig. 27
La figura muestra estas características y no requiere más comentarios.
Hay también exigencias derivadas de condiciones de empleo particulares, por ejemplo:
Necesidad de obtener imágenes con ampliación superior a x 2: microendoscopios.
Necesidad de empleo de iluminación UV para la observación de indicaciones
proporcionadas por líquidos penetrantes o partículas magnéticas fluorescentes.
Necesidad de una óptica estanca para hacer observaciones bajo el agua u otro
líquido transparente.
Necesidad de refrigeración del sistema óptico para aplicarlos brevemente en la
inspección de hornos, motores a temperaturas relativamente altas.
Endoscopios rígidos
Como acabamos de indicar la óptica de los endoscopios rígidos suele ser convencional,
el sistema óptico consta de un grupo de lentes objetivo, un sistema intermedio de lentes
cuya misión es “conservar” la imagen sin pérdidas de luz a lo largo de los tubos del
endoscopios y un sistema ocular formado por lentes y prismas.
ESR
VT 50
A0 = n sen α
Siendo n el índice de refracción del medio interpuesto entre el objeto y el objetivo y α el
ángulo subtendido por el semidiámetro de la “pupila” de entrada del sistema óptico. La
apertura numérica de los sistemas endoscópicos rígidos es, en general, muy pequeña si
se compara con la que poseen los sistemas de microscopía, pero en cambio, la
profundidad de campo es muchísimo mayor. Esto permite el empleo de oculares de foco
fijo en los instrumentos más sencillos.
Por otro lado el campo es bastante amplio, generalmente del orden de unos 50º. Esto
corresponde a un campo de trabajo de aproximadamente 25 mm de ø a 25 mm de las
lentes objetivos.
Finalmente, los aumentos del sistema vienen dados por la relación:
Aumentos = M = m1 x m2 x m3
En la cual m1, m2 y m3 son los aumentos respectivos del objetivos, lentes intermedias y
ocular.
La amplificación total varía entre x 2 y x 8, según los modelos. Por otra parte la
amplificación real depende de la distancia del objetivo a la muestra según una relación
inversa al cuadrado de la distancia. Por ejemplo: si el aparato aumenta x2 a 50 mm, la
amplificación a 25 mm será de x4.
Fig. 28
ESR
VT 51
Fibroóptica
En los párrafos que siguen, trataremos de dar las noticias imprescindibles de ópticas de
fibras necesarias para entender el funcionamiento de los endoscopios basados en su
empleo.
En esencia una fibra óptica consiste en un filamento, generalmente flexible, de un material
transparente de alto índice de refracción, envuelto por un material de bajo índice que,
ocasionalmente, puede ser el aire.
En general, cuando un rayo luminoso que se propaga por un medio de índice de refracción
es n2, tal que n1>n2, se produce una reflexión y la refracción, señalada en trazo continuo.
i
f
Fig. 29
sen î
= n ………….. r > î
sen r Ley de Snell
sen î
= 1 ………….. î = f
sen f
ESR
VT 52
En el caso general considerado, esto es, cuando hay refracción y reflexión, la energía
luminosa del rayo incidente ser reparte entre ambas, lo que comporta un debilitamiento de
la luz.
En cambio, si se verifica que f es tal que f > 90º, el rayo refractado desaparece, por lo que
toda la energía incidente pasa al reflejado.
Esto se traduce en una transmisión de energía cuya atenuación depende únicamente del
coeficiente de reflexión en la superficie límite de los dos medios y del de atenuación propio
del medio transparente.
Resultado: La energía luminosa puede transmitirse a grandes distancias sin pérdidas
considerables, ya que los coeficientes de reflexión y de transmisión suelen ser altos.
n2 r
if
r1
r2
r2
n1
r1
Fig. 30
ESR
VT 53
Coeficiente de reflexión
Î ≥ ángulo límite
ite
lím
lo
gu
án
Î<
Coeficiente de transmisión
Fig. 31
Características ópticas de una fibra transparente
En condiciones ideales, la luz entra por un extremo de la fibra bajo un ángulo tal que se
produzca la condición de reflexión total; se propaga a lo largo del filamento, con ligeras
pérdidas dependientes de los coeficientes de reflexión total y transmisión, y sale por el
otro extremo.
Especial interés presenta analizar cómo entra la luz en la fibra. Tal como muestra la Fig.
32, en general coexisten tres medios diáfanos: el de la fibra con ir=n 1, el recubrimiento
(ir=n2) y el del medio del que procede la luz que, generalmente, es el aire, ir=1. Todos los
rayos cuyo ángulo de incidencia con la sección de entrada en la fibra no tengan la
inclinación necesaria para que sufran reflexión total en la superficie lateral de la fibra (rayos
r2) se debilitarán rápidamente, permaneciendo, en cambio, los que, como ocurre con los
r2, sí cumplen dicha condición. De este modo la propia fibra selecciona automáticamente
los rayos útiles (Fig. 33).
n3 n2 recubrimiento
fibra
i
aire
r
ir n1
Fig. 32
ESR
VT 54
i f
i f
Fig. 33
A0 = √ n12 n22
En caso contrario, la transmisión de la luz, supuesta nula la absorción y máxima la
reflexión, viene dada por:
sen2 f0
t1 =
sen2 f
En realidad, la apertura numérica nominal es una característica fundamental de la guía de
luz y determina su poder se concentración de luz (luminoconvergencia), así como de
transmisión de energía, o sea, de su luminosidad, que de acuerdo con las fórmulas
anteriores vale:
Fig. 34
En realidad, la mayor parte de los rayos del cono de luz no cumplen esta condición. Esto
no es importante, ya que la incidencia dentro de la fibra para cualquier plano tal como el
π se cumplirá también la condición de reflexión total.
Esto significa que una fracción importante de la luz que se transmite por la fibra sin
pérdidas de refracción procede de rayos oblicuos que están fuera del cono de luz
teóricamente transmisible. Estos rayos oblicuos no axiales se propagan por la fibra
helicoidalmente.
En la práctica, la mitad de la luz viaja de este modo girando a la izquierda y la otra mitad
a la derecha, siendo relativamente bajo el porcentaje de luz que ese trasmite bajo las
condiciones de incidencia máxima antes descrita. En general, el ángulo de incidencia f
para condiciones de reflexión total, en cualquier plano, viene dado por:
A0
sen f´´0 =
d2
1-
D2
En la cual d es el diámetro del cilindro tangente a la hélice poligonal descrita por el rayo;
y D el diámetro de la fibra. Hasta aquí se está considerando que el medio de la fibra es
absolutamente diáfano y que la reflexión total es perfecta, lo que no corresponde a la
realidad. Sea I la intensidad luminosa que se transmite a través de un elemento dx de
longitud de fibra, cuyo coeficiente de atenuación sea ε.
∞ ∞
dI = -Iεdx ∫_0
dI
I
= - ∫ _ Idx
0
ESR
VT 56
x es el recorrido real, en general helicoidal, de la luz en la fibra y viene dado por la fórmula:
L
X = L sec r =
sen2 f0
1-
n12
-L
sen21
De donde: I = I0e /1 - 0
n 1
2
I -εL
sen210
Siendo L la longitud de la fibra. Por otra parte: = t2 = e / 1 -
I0 n12
Como ε = f (), la transparencia de la fibra es diferente para cada longitud de onda por lo
que, salvo en el caso de luz monocromática, será preciso tener esta circunstancia en
cuenta en los cálculos.
Por otro lado están las pérdidas por reflexión que dependen, naturalmente, del número de
éstas que se produzcan (N). Para un rayo cuya propagación está contenida en cualquier
plano axial se tiene que:
L L sen2 f0
N= tg r =
D D n2 – sen2 f0
Si se tiene en cuenta la distribución helicoidal de los rayos oblicuos (d>0) se demuestra
que el valor medio del número de reflexiones N´=1´18N, lo que llevado a las fórmulas
anteriores proporciona la ecuación siguiente:
Pérdidas por reflexión:
t3 = p´´
Siendo p el coeficiente de reflexión.
Finalmente, debe considerarse que no toda la luz que incide con inclinación adecuada en
la sección interior de la fibra penetra en ella o toda la que llega a la sección de salida sale
realmente, ya que las reflexiones en estas caras deben ser tenidas en cuenta. En tal caso
las pérdidas por transmisión (t1) valen:
t11 = (1 – p)2
Suponiendo que el coeficiente de reflexión sea el mismo para ambas caras y para la
superficie cilíndrica de la fibra. En consecuencia la transmisión total (T) valdrá:
(1 – p)2 sen2 f0
T=
sen2r
ESR
VT 57
En algunos casos la fibra de la guía de luz puede sustituirse por un líquido transparente
de alto índice de refracción.
De cualquier modo la fibra o columna diáfana por la que viaja la luz suele poseer una
superficie cilíndrica (en ocasiones poligonales) pulida y recubierta por un material vítreo
de índice de refracción más bajo y cuya misión principal es proteger la superficie de la
fibra óptica.
Una de las grandes ventajas de las fibras ópticas es su posibilidad de flexión que permite
guiar la luz o la imagen a través de conductos sinuosos. Sin embargo debe tenerse en
cuenta que al curvarse, el ángulo límite disminuye en la región cóncava y aumenta en la
convexa, lo que puede dar lugar a pérdidas de luz por refracción, tal como se aprecia en
la figura.
α´ α
´
α α
Fig. 35
Por otra parte, es lógico que, cuanto más finas sean las fibras, tanto más elevado será el
poder de resolución del haz. Este poder tiene un valor máximo dado por la expresión:
1
R=
2Df
Siendo D, el diámetro de una fibra aislada.
En realidad el paso de la luz que compone una imagen a través de un haz de fibras da
lugar a toda una serie de fenómenos complejos cuyo resultado práctico es que el poder
de resolución está siempre por debajo del teórico.
ESR
VT 58
Si tenemos en cuenta que cada fibra está rodeada por una capa de vidrio de bajo índice
de refracción y que para ciertos ángulos de incidencia puede pasar luz de unas fibras a
otras, la incidencia aleatoria de luz a la cara de entrada de la guía de imagen da lugar
siete componentes de las cuales sólo una es útil siendo otras cinco perturbadoras del
contraste de la imagen y la sexta, que representa la luz reflejada sobre sí misma en la
guía, solo afecta a aquélla en pérdida de luminosidad.
No obstante, las guías de imagen se construyen de tal modo que el flujo útil sea
predominante.
De la combinación de todos estos flujos (excepto el Φ e) resulta el llamado “efecto de los
tres anillos” que se observa en la cara de salida u ocular del haz cuando la guía de imagen
recibe iluminación difusa y uniforme por su cara anterior u objetiva.
El efecto de mosaico en las guías de imagen
Ya hemos visto que los haces de fibras ópticas descomponen y recomponen la imagen en
puntos. Esto da lugar inevitablemente a un efecto de mosaico en la imagen observada.
De los muchos e ingeniosos dispositivos para eliminar o atenuar este efecto de mosaico,
no se aplica ninguno a los endoscopios industriales por implicar montajes relativamente
voluminosos o complicados a incorporar en la porción objetiva de la fibra. En realidad se
ha preferido hacer éstas lo más finas posibles de tal modo que la estructura de mosaico
no puede afectar de modo sustancial al poder de resolución del sistema.
ESR
VT 59
ESR
VT 60
ESR
VT 61
CAPITULO V
DEFECTOLOGÍA
DISCONTINUIDADES INHERENTES
Las discontinuidades inherentes, son las producidas durante los procesos de fusión y
solidificación originales de los lingotes.
Cuando se vierte el metal quedan atrapadas en el lingote tanto las burbujas de gas como
escorias, arrastres de refractario, etc.
Los lingotes después son desmochados para eliminar la mayoría de las impurezas que se
encuentra situadas en la zona de mazarota del lingote, pero no se puede evitar que
algunas impurezas que han quedado atrapadas en el interior del mismo lleguen hasta el
producto acabado.
ESR
VT 62
DISCONTINUIDADES EN SERVICIO
Las discontinuidades en servicio producidas por fatiga son discontinuidades muy
importantes y que deben de ser tenidas en cuenta.
Las piezas cuando entran en servicio desarrollan defectos debidos a la fatiga metálica.
Están considerados como muy críticos y requieren la máxima atención del personal y de
los inspectores en END.
GRIETAS DE FÁTIGA
Las grietas de fatigas se desarrollan y producen dentro de o en áreas adyacentes a
aquellas que tienen concentración de tensiones.
Estas áreas donde hay concentración de tensiones incluyen:
Agujeros u orificios
Bandas
Chaveteros
Estrías
Roscas
Etc...
Estas áreas con gran concentración de tensiones incrementan la posibilidad de aparición
de grietas de fatiga en ellas.
Una grieta de fatiga comienza como una grieta superficial muy pequeña y fina,
prácticamente submicroscópica, o por una acumulación de este tipo de grietas.
Estas grietas crecen bajo la acción repetida de las tensiones, crecimiento que se conoce
como propagación y continua hasta que la sección de la pieza ha sido reducida a un límite
en el cual la pieza rompe o se fractura por esa sección bajo la acción estática de una carga
muy pequeña.
Una vez formada la grieta la propagación se incrementa por la zona de concentración de
tensiones producidas por la propia grieta. Esta velocidad de propagación varía con
diversas condiciones de las tensiones.
Así hay piezas que pueden operar varios días agrietadas, con grietas de fatiga, mientras
que otras rompen de forma prácticamente instantánea en cuanto se agrietan.
Las grietas de fatigas son extremadamente importantes y su detección fundamental.
Producen el rechazo de la pieza de forma instantánea.
ESR
VT 63
TABLA 10 – A
Diferencia en la relación de
Fisuración en
enfriamiento entre secciones Superficiales
caliente
delgadas y gruesas
Aplanado y alargamiento de
discontinuidades o grietas
Grietas Subsuperficiales
superficiales existentes en el
LAMINADO metal original
Separación interna del material,
Exfoliaciones paralela a la superficie, en
chapas.
Falta de fusión Superficiales
SOLDADURA Soldadura incompleta presentes en
Laminaciones
TUBERÍAS el metal original. Subsuperficiales
(exfoliaciones)
Superficiales
Porosidad Presentes en el metal original.
EXTRUSIÓN Subsuperficiales
Rozaduras Inadecuado flujo de metal a través
Superficie
del troquel.
ESR
VT 64
TABLA 10 – B
DISCONTINUIDADES EN PROCESO DE ACABADO
Superficiales y
Grietas cráter Uso no correcto del calor.
Subsuperficiales
Grietas bajo Tensiones creadas por contracción
Superficiales
tensiones de soldadura.
Superficiales y
Porosidad Gases ocluidos.
Subsuperficiales
Grietas Superficiales
DOBLADO Sobretensión de material.
ESR
VT 65
DISCONTINUIDADES INHERENTES
INCLUSIONES
Indicaciones discontinuas o continuadas, de carácter generalmente débil y paralelas a la
dirección de forja y laminación.
ESR
VT 66
POROS / SOPLADURAS
Indicaciones discontinuas y cortas en el caso de forja, laminación o extrusión. En
fundición o moldeado las indicaciones son de difícil detección al no tener una orientación
preferente.
ESR
VT 67
SEGREGACIONES / VETAS
Aunque generalmente son internas pueden aflojar si el mecanizado es severo. Su
indicación es longitudinal y continuada.
ESR
VT 68
DISCONTINUIDADES EN PROCESO
JUNTA FRÍA (Función)
Indicación quebrada y continua. A veces son subsuperficiales siendo la indicación difusa.
CALCINADOS
Arena adherida a la superficie de la pieza, normalmente en superficies irregulares o
zonas con concentración de calor.
ESR
VT 69
RECHUPES
Cavidad debida a la contracción, originada por el enfriamiento desigual del metal en el
molde. Se sitúa en la zona que solidifica en último lugar.
ESR
VT 70
FISURACIÓN (Fundición)
Indicación fina y continua situada en cambios de sección o artistas.
GRIETAS DE CONTRACCIÓN
Indicaciones quebradas con ramificaciones múltiples agrupadas en áreas localizadas de
la pieza.
ESR
VT 71
PLIEGUES DE FORJA
Indicaciones curvadas o sinuosas. Pueden producirse tanto en piezas pequeñas
estampadas o en grandes de forja libre.
ESR
VT 72
DESGARROS (Forja)
Indicaciones quebradas con bordes definidos y ramificaciones.
GRIETAS DE LAMINACIÓN
Indicaciones muy finas y derechas orientadas siempre en dirección de la laminación.
ESR
VT 73
EXFOLIACIONES
ESR
VT 74
ESTALLADURAS
Grieta por enfriamiento. Indicaciones muy definidas en forma recta o curva.
ESR
VT 75
GRIETA DE SOLDADURA
Indicaciones quebradas bien definidas. Pueden tener orientación longitudinal o
transversal al cordón pudiendo estar en el mismo o zonas adyacentes. En el caso de
grieta térmica las indicaciones son paralelas al cordón de soldadura.
ESR
VT 76
POROS EN SOLDADURA
ESR
VT 77
ESR
VT 78
DISCONTINUIDADES EN SERVICIO
GRIETAS DE FATIGA
Se desarrollan durante el proceso de trabajo de la pieza. Sus indicaciones son finas de
bordes bien definidos y tienen su origen en cambios de sección, chaveteros, roscas,
estrías, grietas de rectificado, etc.
ESR
VT 79
ESR