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Pío Baroja

Pío Baroja fue un escritor español de la generación del 98 nacido en 1872 en San Sebastián. Provenía de una familia acomodada relacionada con el periodismo y la imprenta. Estudió medicina pero se dedicó a la literatura. Escribió principalmente novelas que reflejaban un individualismo y pesimismo y en las que dejaba entrever su anticlericalismo. Tuvo simpatías anarquistas en su juventud y apoyó una dictadura militar. Murió en 1956 en Madrid.
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Pío Baroja

Pío Baroja fue un escritor español de la generación del 98 nacido en 1872 en San Sebastián. Provenía de una familia acomodada relacionada con el periodismo y la imprenta. Estudió medicina pero se dedicó a la literatura. Escribió principalmente novelas que reflejaban un individualismo y pesimismo y en las que dejaba entrever su anticlericalismo. Tuvo simpatías anarquistas en su juventud y apoyó una dictadura militar. Murió en 1956 en Madrid.
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Pío Baroja 46 idiomas

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Inicio
Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 28 de diciembre de 1872-Madrid, 30 de
Biografía
octubre de 1956) fue un escritor español de la generación del 98. Baroja, Pío Baroja
Familia que se doctoró en medicina, terminó abandonando dicha profesión en favor
Infancia de la literatura, actividad en la que cultivó la novela y, en mucha menor
medida, el teatro. En su obra, en la que con frecuencia deja traslucir una
Formación académica
actitud pesimista, dejó plasmado su individualismo. Su pensamiento político,
Carrera literaria
no exento de ambigüedades, transitó por las simpatías por el anarquismo
Periodo de viajes de su juventud, la oposición a la Segunda República y la defensa de una
Primeras novelas dictadura militar, no abandonando nunca su anticlericalismo.

Actividad política

Guerra civil: exilio


Biografía [ editar ]
intermitente
Familia [ editar ]
Posguerra

Obras Fue nieto del impresor y editor Pío Baroja, e hijo de José Mauricio Serafín
Baroja Zornoza y de Andrea Carmen Francisca Nessi Goñi, española de
Obra narrativa Información personal
padre italiano. Fue hermano de los escritores Carmen Baroja y Ricardo
Técnicas narrativas y Baroja y tío del antropólogo, historiador, lingüista, folklorista y ensayista Nombre
Pío Baroja y Nessi
estilo completo
Julio Caro Baroja y del director de cine y televisión y guionista Pío Caro
Obra teatral Nombre en
Baroja. Tío abuelo de Carmen y Pío Caro-Baroja Jaureguialzo, este último Pío Baroja Molinero Pravia
español
Material periodístico encontró y publicó una novela de su tío abuelo, Los caprichos de la suerte,
Nacimiento 28 de diciembre de 1872
65 años después de su muerte. San Sebastián (España)
Adaptaciones al cine
Fallecimiento 30 de octubre de 1956
H j Pío Baroja creció en el seno de una familia acomodada de San Sebastián, Madrid (España)
relacionada con el periodismo y los negocios de imprenta. Su bisabuelo Sepultura Cementerio civil de Madrid
paterno, el alavés Rafael Baroja, fue un boticario que se fue a vivir a Nacionalidad Española
Oyarzun e imprimió el periódico La Papeleta de Oyarzun y otros textos Familia
(proclamas, bandos, cartillas y ordenanzas de franceses y españoles) Padre Serafín Baroja
durante la Guerra de la Independencia. Allí se casó con la hermana de otro Educación
farmacéutico apellidado Arrieta y, ayudado por sus hijos, trasladó la Educado en Universidad Central (Doc. en
Medicina)
imprenta a San Sebastián y editó además El Liberal Guipuzcoano y algunos
números de La Gaceta de Bayona que dirigía el famoso periodista y escritor Información profesional
Ocupación Escritor y médico
Sebastián de Miñano desde Francia.
Movimiento Generación del 98
Su abuelo paterno del mismo nombre, Pío Baroja, aparte de ayudar a su Género Novela
padre a editar en San Sebastián el periódico El Liberal Guipuzcoano (1820- Miembro de Real Academia Española
1823) durante el Trienio Liberal, imprimió la Historia de la Revolución Firma
francesa de Thiers en doce tomos con traducción del citado Sebastián de
Miñano y Bedoya. Él y su hermano Ignacio Ramón continuaron con el
negocio de imprenta y un hijo de este último, Ricardo, tío del novelista, será,
con el tiempo, editor y factótum del periódico donostiarra El Urumea. [editar datos en Wikidata]

La madre de Pío Baroja, Andrea Carmen Francisca Nessi Goñi, nació en Madrid (1849) y descendía de una familia italiana
lombarda originaria de la ciudad de Como, a orillas del lago del mismo nombre, los Nessi, a la que el escritor debe su
segundo apellido. Debido a la repentina muerte de su padre, la madre marchó a educarlo a San Sebastián con el tío-abuelo
Justo Goñi, y esta rama materna de los Goñi estaba vinculada a la navegación, algo que influyó en la narrativa posterior de
Baroja, por ejemplo en su segunda tetralogía novelística, El mar.

El padre, José Mauricio Serafín Baroja Zornoza, fue un ingeniero de minas al servicio del Estado; hombre inquieto y de ideas
liberales, ejerció ocasionalmente el periodismo y su posición de ingeniero de minas condujo a su familia a constantes
cambios de residencia por toda España. Su primer apellido paterno, Baroja, procede del nombre de la aldea alavesa
homónima (citada como Barolha en 1025, y situada en el actual municipio de Peñacerrada), de etimología incierta, aunque
puede contener el elemento eusquérico ol(h)a 'cabaña', 'chabola'. En sus Memorias,1 el propio don Pío aventura una
posible etimología del apellido, según la cual «Baroja» sería una aféresis de ibar hotza, que en euskera significa 'valle frío' o
'río frío'. Aunque también podría tratarse de una contracción del apellido castellano Bar(barr)oja.

Baroja fue el tercero de cuatro hermanos: Darío, que nació en Riotinto y murió, joven aún, en 1894 de tisis; Ricardo, que
sería en el futuro también escritor y un importante grabador, conocido sobre todo por sus espléndidos aguafuertes, y Pío, el
hermano menor, que dejaría la profesión de médico por la de novelista hacia 1896. Ya muy separada de ellos
temporalmente, nació la última hermana: Carmen, que habría de ser la inseparable compañera del novelista y la mujer del
futuro editor de su hermano, Rafael Caro Raggio, ocasional escritora también. Es posible que naciera un quinto hermano,
César, y que falleciera a muy temprana edad.2 La relación estrecha con sus hermanos se mantuvo hasta el final de sus
días.

Infancia [ editar ]

Baroja nace en la ciudad de San Sebastián el 28 de diciembre de 1872 (día de los


Santos Inocentes) en el número sexto de la calle de Oquendo. Era la casa que
construyó su abuela paterna Concepción Zornoza. Al nacer se convirtió en el tercero
de tres hermanos, llevándole a Darío tres años y dos a Ricardo. A causa del
bombardeo de San Sebastián por el sitio que habían levantado en torno a ellos los
carlistas (descrito por Miguel de Unamuno en su novela Paz en la guerra), la familia
cambió de domicilio a un chalet del paseo de la Concha. Pero en 1879 se
trasladaron todos a Madrid cuando Baroja contaba apenas siete años, a la calle
Fuencarral y cerca de la era del Mico, entre la glorietas de Bilbao y Quevedo,
espacio que marcó su infancia madrileña. El padre trabajaba en el Instituto
Geográfico y Estadístico de Madrid y en un par de años volvió a cambiar de
domicilio a la vecina calle de Espíritu Santo. Baroja pudo contemplar durante este
periodo a los personajes madrileños de la época: los aguadores de origen asturiano,
los soldados que llenaban las calles procedentes de la guerra de Cuba, las porteras,
viajeros diversos...

El padre frecuentaba por aquel entonces las tertulias de café que proliferaban
alrededor de la Puerta del Sol y algunos de los escritores y poetas de la época
fueron invitados a la casa de la calle del Espíritu Santo. Pero un nuevo destino del
padre obligó a la familia a trasladarse a Pamplona, en Navarra. Baroja y Ricardo
tuvieron que acomodarse a un nuevo Instituto; Darío, el mayor, acusó menos los
cambios. Ricardo comenzó entonces a mostrar interés por la pintura y Pío se
transformó en un lector voraz no ya de la literatura contemporánea, sino de folletines
y clásicos juveniles como Robert Louis Stevenson, Julio Verne, Thomas Mayne-Reid Retrato de Baroja realizado por
y Daniel Defoe. En 1884 nace su hermana menor Carmen, cuando Pío tenía ya doce Ramón Casas, se trata de un dibujo al
carboncillo y pastel (ca. 1904) en su
años. El hecho es importante: Baroja señaló que su «fondo sentimental» se formó
periodo inicial como escritor.
entre los doce y los veintidós años.3 Una mujer entre tres chicos mayores.
Ciertamente, el periodo pamplonica dejó huella en él4 5 porque el abuelo Justo Goñi
abrió una fonda en el piso del mismo edificio donde vivía la familia, de forma que pudo ver pasar por el local a toreros,
compañías de títeres, cantantes, escritores... Un abigarrado y heterogéneo paisaje humano que recuerda a las
superpobladas novelas que llegará a escribir. El ambiente de Pamplona de final de siglo dio abundantes aventuras a los
componentes de la familia Baroja, así como a la adolescencia de Pío.6

El gusto de Serafín por la itinerancia lo llevó de nuevo a aceptar un puesto en Bilbao, pero el grueso de la familia regresó de
nuevo a Madrid en 1886 por intercesión de la madre, cansada de tanta mudanza. El argumento materno expuesto fue que
los hijos podrían desarrollar allí sus futuros estudios universitarios en la capital. Serafín, el padre, visitaría periódicamente
Madrid para ver a su familia y San Sebastián para cultivar las amistades de la infancia. En esta segunda etapa madrileña la
familia residía en un caserón propiedad de doña Juana Nessi, esposa del empresario aragonés Matías Lacasa, en la calle
Misericordia, junto al Monasterio de las Descalzas Reales que fuera «mansión de capellanes». La calle donde residían
gracias a la hospitalidad de Juana Nessi poseía solo un único número y se encontraba próxima a la Puerta del Sol y al hoy
desaparecido Teatro de Capellanes (también llamado Teatro Cómico) y el Hospital de la Misericordia.7 La vivienda
madrileña de los Baroja se encontraba en este periodo justo en medio de la pujante sociedad madrileña de finales del siglo
.8 Baroja regresaría a esta casa de la calle Capellanes años después, en su etapa prolífica de escritor.

Darío y Pío comenzaron a ir a una academia preparatoria para el ingreso en la Escuela Politécnica recién fundada. Baroja
acabó el bachillerato en el Instituto San Isidro, donde conoció a Pedro Riudavets, con el que mantuvo largas conversaciones
que Pío incluyó posteriormente en Las aventuras de Silvestre Paradox.9 Tras presentarse al examen de bachillerato, Pío
decidió estudiar la carrera de medicina iniciando el preparatorio correspondiente. Hasta el último instante estuvo indeciso si
estudiar la carrera de medicina o la de farmacia. En los exámenes finales aprobó todas las asignaturas, excepto química.

Durante los veranos, para escapar del calor de Madrid, la familia solía reunirse en San Sebastián y Baroja consiguió aprobar
en septiembre la asignatura que le faltaba para ingresar en la facultad. La familia se trasladó a la calle de Atocha, cerca del
Colegio de Cirugía de San Carlos cuando al padre le notificaron el traslado a Madrid de nuevo. En este periodo Pío comenzó
a asistir a las tertulias de los cafés y a llevar una cierta vida social reuniéndose con escritores y artistas en casa de su amigo
Carlos Venero. Este ambiente logró excitar la esencia escritora de Baroja. Algunas de estas amistades serían los futuros
compañeros de la facultad de San Carlos.10

Formación académica [ editar ]

Como estudiante de medicina no destacó, más por falta de interés que de talento,11
y ya por entonces se le apreció un carácter hipercrítico y descontentadizo; ninguna
profesión le atraía, solamente escribir no le disgustaba. Durante su periodo de
prácticas en el Hospital de San Juan de Dios, el de San Carlos y en el General,
descubrió su indiferencia por la profesión sanitaria. Es en este periodo de estudios
cuando comienza a escribir relatos cortos. Las reuniones en casa de Carlos Venero
incitan sus primeros escritos y empieza a esbozar dos de sus futuras novelas:
Camino de perfección y Las aventuras de Silvestre Paradox.10

En el cuarto año de la carrera tuvo como profesores en San Carlos a José de


Letamendi y Benito Hernando y Espinosa y tuvo la mala suerte de no caer bien a
ninguno. Los encontronazos públicos en las clases fueron frecuentes y ambos
profesores se dedicaron a entorpecer su carrera. De estos problemas y de la
decadente vida universitaria madrileña entonces ofrecerá un pintoresco panorama
Pío Baroja en los primeros capítulos de su, en parte, autobiográfica novela El árbol
de la ciencia. En estas ofrecieron al padre un cargo en Valencia que de nuevo obligó
a toda la familia a trasladarse.12 Sin embargo, los hermanos pudieron continuar sus carreras en la nueva ciudad, aun
cuando Baroja abandonó Madrid con el ánimo por los suelos por los encontronazos con los dos profesores. Primeramente
se establecieron en la calle Cirilo Amorós, algo distante del centro de Valencia, lo que solucionaron con una nueva mudanza
a la estrecha calle de Navellós aledaña a la mismísima Catedral. Por desgracia, Darío empezó a mostrar síntomas de
tuberculosis, algo que provoca la consternación de toda la familia y afectó profundamente al escritor, como refleja en su
novela El árbol de la ciencia, en que Darío aparece bajo el nombre del tísico hermano del protagonista Andrés Hurtado,
Luisito.

Pío continuó los estudios de medicina en Valencia, pero uno de sus profesores de este nuevo periodo Enrique Slocker de la
Rosa, discípulo de Letamendi, lo suspendió en la asignatura de Patología General. Pío acude frecuentemente al Hospital
General Universitario y centra su trabajo en concluir los estudios lo antes posible. Sin embargo, aunque aprobó las
asignaturas teóricas, los catedráticos lo increparon irónicamente en los exámenes por su poca dedicación a la praxis. Se
licenció, al fin, en Valencia, pero marchó a Madrid para doctorarse por el medio más rápido posible. Durante este periodo
inicia su carrera periodística escribiendo artículos en La Unión Liberal (1.ª fase 1889-1890) de San Sebastián, así como en
algunos periódicos madrileños como La Justicia. Su hermano Darío fallece durante las fiestas navideñas de 1894 y la
melancolía y la pena hicieron a la familia trasladarse a una casa en Burjasot para escapar de la ciudad,12 vivienda que
describiría posteriormente Pío en El árbol de la ciencia.10

Baroja se centra en el doctorado con el objeto de no prolongar sus estudios y finalmente presenta en 1896 el título de su
tesis: El dolor, estudio de psicofísica.13 La tesis fue defendida ante un tribunal de profesores de San Carlos. Regresa a
Valencia y allí se entera de una vacante de médico rural en Cestona en Guipúzcoa. Aunque en sus memorias Baroja
asegura haber sido el único pretendiente, los registros del Ayuntamiento indican que hubo otro candidato llamado Diego. El
conocimiento del vascuence fue un requisito necesario que pudo influir en la decisión.14

Baroja comenzó a ejercer la medicina como médico de espuela.15 Su hermana Carmen y la madre se trasladan a Cestona
cuando Baroja se instala en un caserón. Allí Baroja se traslada a los caseríos en auriga, sin apenas descanso. La vida de
doctor rural era penosa y muy mal remunerada. Un suceso le cambiará la vida: a su padre le nombran Jefe de Minas de la
provincia de Guipúzcoa, con residencia en San Sebastián. Baroja abandonó la plaza de Cestona definitivamente, dejando
una reputación (con razón/o no) de persona problemática.16 Tuvo alguna diferencia de criterio con el médico viejo, con el
alcalde, con el párroco y con el sector católico del pueblo, que le acusaba de trabajar los domingos en su jardín y de no ir a
misa, pues, en efecto, era agnóstico; nunca simpatizó con la Iglesia desde su misma niñez, como cuenta en una de sus
autobiografías, Juventud, egolatría. Tras un año escaso de actividad médica, Baroja logra plaza en Zarauz, pero finalmente
abandona.

Carrera literaria [ editar ]

Tras su experiencia interrumpida como médico rural decide regresar a la bulliciosa


Madrid; su hermano Ricardo dirigía una panadería (Viena Capellanes) que su tía
materna Juana Nessi les había legado tras la muerte de su marido17 y Ricardo le
había escrito desde Madrid que estaba harto y quería dejar el negocio. Baroja
decidió encargarse él mismo de regentar la tahona cercana al monasterio de las
Descalzas Reales, antigua casa de la familia (cerca de la plaza de Celenque). Sobre
esta situación laboral de Baroja gastaron bromas que le agradaban poco: «Es un
escritor de mucha miga, Baroja» — dijo de él Rubén Darío a un periodista. A lo cual
respondió el escritor: «También Darío es escritor de mucha pluma: se nota que es El Monasterio de las Descalzas en
Madrid (izquierda), la calle de
indio».
Capellanes (derecha) donde pasó Pío
Baroja parte de su juventud. En la
Instalado en Madrid, empezó a colaborar en periódicos y revistas, simpatizando con
actualidad esta calle se denomina de
las doctrinas sociales anarquistas, pero sin militar abiertamente en ninguna. Al igual la Misericordia.
que su contemporáneo Miguel de Unamuno, abominó del nacionalismo vasco,
contra el que escribió su sátira Momentum catastrophicum.18

La intervención de Baroja en la panadería de Viena Capellanes atrajo los odios de los familiares de Matías Lacasa. A esto se
añadieron los problemas con los trabajadores de la panadería, la lucha con el gremio. Todo este ambiente hizo que
dedicarse a la panadería no fuera de los negocios más felices de Baroja. A pesar de todo, conoce durante este periodo de la
panadería, trabajando en el obrador, a los personajes curiosos que nutrirían algunas de sus novelas (Silvestre Paradox, y la
trilogía La lucha por la vida). Eran épocas en la que se encontraban en la calle noticias de la guerra hispano-
estadounidense, algo que desataba pasiones encontradas. Baroja lee ávidamente en las largas horas en el mostrador.
Durante los meses de verano, Pío se iba a ver las obras de teatro que se representaban en los jardines del parque del Retiro
de Madrid. Una vez su madre y la hermana Carmen regresan de nuevo a vera de Baroja en Madrid, al poco de su regreso,
la tía Juana Nessi fallece. Los Baroja se instalan en la casa y cierran definitivamente la panadería de Capellanes. Esta
estancia en Madrid coincide con el auge del modernismo y con una bohemia literaria más o menos pintoresca.

La afición por la literatura que le surgió en su adolescencia se ve incrementada ahora en las largas estancias tras el
mostrador de la panadería, en las que lee con avidez filosofía alemana, desde Immanuel Kant a Arthur Schopenhauer,
decantándose finalmente por el pesimismo de este último. Su culto amigo suizo, el traductor e hispanista Paul Schmitz, lo
introduciría más tarde en la filosofía de Nietzsche. Baroja fue así acercándose cada vez más al mundillo literario. Estrechó
una especial amistad con el anarquista José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín. De igual manera cultivó la amistad
de Maeztu. Con él y Azorín formaron durante un breve período el Grupo de los Tres. En 1898, el animador de círculos
literarios, Luis Ruiz Contreras, lo visita repetidas veces para que escriba en Revista Nueva, de la que Baroja, tras escribir
algunos artículos, acaba renegando.

Periodo de viajes [ editar ]

En 1899 realizó Baroja el primero de sus numerosos viajes por Europa. Fue a París,
llevando en el equipaje ideas para una primera novela. Allí presenció la vida,
costumbres y alborotos de los franceses. Asiste a la vida nocturna de los cabarés y
vive apasionadamente los sucesos del caso Dreyfus. Frecuenta además a los
hermanos Machado, en especial a Antonio. Su figura se define ya con los rasgos
con que se la recordará en el futuro: barba recortada, calvo, ojos expresivos y la
típica boina vascongada. Al regresar a Madrid hace frecuentes excursiones a la
sierra de Guadarrama y al monasterio de Santa María de El Paular. En una de esas
Monasterio del Paular, lugar donde excursiones a la sierra madrileña conoce a su amigo suizo, el hispanista, escritor y
Baroja toma contacto con Nietzsche.
traductor de Friedrich Nietzsche al español Paul Schmitz y entra en contacto con las
Las excursiones al entorno de este
paraje fueron habituales en su periodo ideas del gran filósofo que impregnarán parte de su obra. A fines de 1900, invitados
de bohemia. él y su entonces amigo Azorín por el periodista Julio Burell, visitan Toledo,19 que en
su novela Camino de perfección aparecerá consignando además la excursión a El
Paular y el personaje del suizo, tan importante para él, bajo el nombre de Schulze, y
a quien hará decir lo siguiente:

Los españoles han resuelto todos esos problemas metafísicos y morales que nos preocupan a nosotros, los del Norte,
en el fondo mucho menos civilizados que ustedes. Los han resuelto negándolos; es la única manera de resolverlos (Pío
Baroja, Camino de perfección, cap. XIV).

Azorín, por su parte, recordará a Baroja con el nombre de Olaiz en su novela La voluntad, y dirá de él que «ha infundido
entre los jóvenes intelectuales castellanos el amor al Greco». Con el viajero Ciro Bayo realizará también varias excursiones
a Extremadura y hará también senderismo por Jutlandia en Dinamarca. Su activo vagabundeo por toda la Europa occidental
(él se definió en Juventud, egolatría como «hombre humilde y errante») quedará reflejado en sus novelas; solo Europa del
Este quedó al margen de su interés.

Sin embargo tampoco escapó a su curiosidad la propia España, que visitó periódicamente por medio de gran número de
excursiones con diversos familiares, amigos y escritores. Las hizo casi siempre acompañado por sus hermanos Carmen y
Ricardo, pero también por Ramiro de Maeztu, Azorín, Paul Schmitz e incluso José Ortega y Gasset en una ocasión en que
recorrieron en automóvil gran parte del itinerario del general Gómez en su famosa expedición durante la Primera Guerra
Carlista; sobre ello redactará Baroja un interesante libro de viajes. Todos estos periplos a comienzos del siglo fecundaron
su creatividad novelística y coinciden con su periodo literario más fértil: en él fue gestando, con su conocimiento de entornos
y personas, los tipos, ambientes y paisajes que luego poblarán sus novelas.

El periplo de Baroja por Europa y España se extendió también a la misma ciudad de Madrid en que residió largos años; de
sus impresiones quedan abundantes reflejos en toda su obra, pero sobre todo en la trilogía La lucha por la vida, un ancho
fresco de los ambientes humildes y marginales de la capital. Fue, de hecho, una especie de segundo Galdós por su
conocimiento de los rincones más recónditos de la capital de España, aunque, a diferencia del narrador canario, Baroja no
experimenta complacencia o complicidad con aquello que refleja, sino que critica con acritud cuando tiene que hacerlo y solo
a duras penas muestra su lirismo, tan intenso como escaso. Entre sus compañeros de paseo desgastaaceras (así se
llamaban) fue el más frecuente Valle-Inclán,20 pues el mayor de sus amigos entonces, Azorín, no gustaba de andar. Las
paradas en los bajos del café de Fornos de la calle de Alcalá eran frecuentes, al igual que en el Lyon d'Or.21 A sus tertulias
solían ir los escritores y actores de teatro de la época.

A principios del siglo (1903) estuvo en Tánger como periodista corresponsal de prensa escrita de El Globo, impreso en
Madrid. Viajó después por toda Europa (residió varias veces en París (1906) con su hermana Carmen y allí conoció a
Corpus Barga y al bohemio Francisco Iribarne, alias «Ibarra» que lo sableó sin piedad. Estuvo algún tiempo en Londres
(1906), y pasó por Italia (en Roma estuvo en 1907), Bélgica, Suiza, Alemania, Noruega, Países Bajos y Dinamarca. En 1902
se establece la familia en la casa de la calle Juan Álvarez Mendizábal del novísimo barrio de Argüelles. La casa era un
antiguo hotel que necesitaba numerosas reformas y allí estuvieron viviendo hasta que falleció el padre en 1912 y se casó su
hermana Carmen. La casa estaba llena de los gatos a que era aficionada la madre. Desde 1912 los veranos los pasaban en
Vera de Bidasoa.

Primeras novelas [ editar ]

En 1900 publicó su primer libro, una recopilación de cuentos titulada Vidas sombrías,22 la mayoría compuestos en Cestona
sobre gentes de esa región y sus propias experiencias como médico. En esta obra se encuentran en germen todas las
obsesiones que reflejó en su novelística posterior. El libro fue muy leído y comentado por prestigiosos escritores como
Miguel de Unamuno, quien se entusiasmó con él y quiso conocer al autor; por su amigo Azorín también y por Benito Pérez
Galdós. Siempre negó la existencia de la «Generación del 98» por considerar que carecían sus pretendidos componentes
de las necesarias afinidades y similitudes. En ese mismo año publica la que será su primera novela: La casa de Aizgorri,
iniciando así su carrera como escritor y ensayista.23

Como bibliófilo aficionado frecuentador de librerías de viejo, de la cuesta de Moyano


y de los bouquinistes a la orilla del Sena en París, fue acumulando Baroja una
biblioteca especializada en ocultismo, brujería e historia del siglo que fue
instalando en un viejo caserío del siglo destartalado (pero de magnífica
construcción), que compró en Vera de Bidasoa y restauró paulatinamente y con gran
gusto, convirtiéndolo en el famoso caserío de «Itzea», donde pasaba los veranos
con su familia, que se instaló en Vera del Bidasoa, aunque no en el caserío
inhabitable por el momento, sino en un piso alquilado, donde falleció el 15 de julio de
Caserío Itzea propiedad de los
1912 su padre Serafín Baroja cuando las obras de la restauración del caserío aún no
Baroja en Vera de Bidasoa, Navarra.
habían comenzado. Tras la muerte del padre y las bodas de su hermano y hermana,
Pío y su madre se quedaron solos en el caserón.

Su principal aporte a la literatura, como él mismo confiesa en Desde la última vuelta del camino (sus memorias
compendiadas, Ed. Tusquets, 2006), es la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le
rodeó. Tenía conciencia de ser persona dotada de una especial agudeza psicológica a la hora de conocer a las personas; es
un mito su pretendida misoginia, habiendo descrito numerosos personajes femeninos encantadores o sin denigración alguna
hacia éstos, más bien al contrario, se mostró un observador imparcial de la mujer con sus virtudes y defectos y creó
entrañables caracteres femeninos como el de Lulú en El árbol de la ciencia. Por demás, en su descripción de los personajes
asoman a veces ciertos prejuicios raciales derivados de sus lecturas como médico de las teorías frenológicas de Cesare
Lombroso, con cierto toque antropológico que derivaba de sus conversaciones con su propio sobrino, el antropólogo Julio
Caro Baroja, quien fue en su juventud ayudante suyo y residió largas temporadas en Itzea.

En sus novelas reflejó una original filosofía realista, producto de la observación psicológica y objetiva («Ver en lo que es»,
como decía Stendhal, a quien cita en Juventud, egolatría, junto a Dostoievski como una de sus fuentes a la hora de diseñar
psicologías), impregnada además con el profundo pesimismo de Arthur Schopenhauer, pero que predicaba en alguna forma
una especie de redención por la acción, en la línea de Friedrich Nietzsche: de ahí los personajes aventureros y vitalistas que
inundan la mayor parte de sus novelas, pero también los más escasos abúlicos y desengañados, como el Andrés Hurtado
de El árbol de la ciencia o el Fernando Ossorio de Camino de perfección (pasión mística), dos de sus novelas más
acabadas. Fuera de esto, su mundo literario bebió de las numerosas lecturas de folletines y libros decimonónicos de
aventuras que marcaron profundamente su juventud en el Madrid bohemio y de género chico de comienzos de siglo .

Escribe la realidad política de estos primeros años del siglo dedicando especial atención a las ideas anarquistas que
siempre salpican su obra. Dedicada a los esfuerzos ácratas versa su novela Aurora Roja, perteneciente a La lucha por la
vida. En El cabo de las tormentas describe el asesinato del cardenal Juan Soldevila. En su novela La familia de Errotacho
describe la euforia del exilio y hace un retrato de Francisco Ascaso.

Actividad política [ editar ]

La vida política de Baroja acusa una gran incoherencia, al igual que otros aspectos
de la vida del escritor,24 pero al cabo se deja ver una evolución hacia el
conservadurismo similar a la de otros autores de la llamada generación del 98 como
Azorín o Miguel de Unamuno (pero no como Antonio Machado o Ramón María del
Valle-Inclán). Los periodos anarquistas y republicanos se localizan al principio de su
trayectoria, y los totalitarios al final. Todos ellos quedaron reflejados en la obra
periodística de Baroja. En 1933 visita a Buenaventura Durruti y otros militantes
anarquistas en la cárcel de Sevilla tras lo cual escribe: "Al salir de la cárcel pensaba:
-¡Quién sabe si lo que propugnan estos hombres en vez de ser lo utópico del futuro,
sea en Andalucía algo ancestral y tradicional!".25

Consiguió librarse del servicio militar de la manera que cuenta en Juventud


egolatría. En una primera etapa de bohemia madrileña tuvo contacto con
anarquistas españoles como Mateo Morral, del que inspirado en su atentado contra Retratado por Sorolla en 1914.
Hispanic Society of America, Nueva
Alfonso XIII trazó una trilogía, La raza. Igualmente tuvo contacto con anarquistas York.
durante su estancia en Londres. Se alineó después con el Partido Republicano
Radical (PRR) de Alejandro Lerroux.26 Participó activamente en campañas
electorales, dando discursos en Barcelona. Impulsado por Azorín, hizo intento de entrar en política durante las elecciones
generales de España de 1914, presentándose de concejal en Madrid y de diputado por Fraga, pero fracasó. Al acercarse
Azorín al partido de Antonio Maura, rompió su antigua amistad con él. El gobierno del Partido Liberal-Conservador de
Eduardo Dato le era desagradable.

El 23 de septiembre de 1923 se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera y Baroja no parece interesarse por el
acontecimiento. Al poco tiempo da una conferencia en el Ateneo de San Sebastián en la que arremete contra la democracia
liberal, a pesar de ello, no abandonó jamás sus convicciones anticlericales.27 Curiosamente, fue cofundador el 11 de
febrero de 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética junto con otros autores no marxistas como Concha Espina
y Jacinto Benavente, que luego se adherirán al régimen franquista.28 En una entrevista realizada por Juan Aparicio López
en la revista jonsista La Conquista del Estado, fundada por Ramiro Ledesma Ramos, critica el advenimiento de la Segunda
República.29

El 13 de mayo de 1935 fue admitido en la Real Academia Española; presidía el acto de recepción del nuevo académico el
presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora. En el acto, Baroja dio lectura a su discurso de ingreso, titulado
"Formación psicológica de un escritor", de hora y cuarto de duración. Tras el discurso, Alcalá-Zamora dio la palabra al doctor
Marañón, quien contestó al nuevo académico. Al final, el presidente de la República colocó la medalla de académico a
Baroja, entre ovaciones del público.30

El 7 de septiembre de 1935 en su casa de Vera falleció Carmen Nessi, la madre de Baroja.

En 1938, durante la Guerra Civil, la vallisoletana Editorial Reconquista publicó Comunistas, judíos y demás ralea (1938), una
selección de textos de Baroja no editada directamente por él, reivindicando posturas antisemitas, antiparlamentarias,
antidemocráticas y anticomunistas,31 y con un prólogo de Ernesto Giménez Caballero donde denominó al autor como
«precursor español del fascismo».31 Pío Baroja publicaría Ayer y hoy en 1939.32 El pensamiento de Baroja durante este
periodo queda cristalizado en tres novelas donde la acción transcurre, en parte o totalmente, durante la guerra civil
española.

Guerra civil: exilio intermitente [ editar ]

Prefería el clima, luz, paisaje y vegetación del norte de España, por eso eligió Navarra para veranear en 1936. El 22 de julio
de 1936 fue arrestado por fuerzas carlistas (requetés) que se dirigían desde Pamplona a Guipúzcoa y le retienen en el
pueblo vecino de Santesteban;33 esta experiencia lo asustó bastante. Es liberado de la cárcel municipal por mediación de
Carlos Martínez de Campos y Serrano, duque de la Torre (años más tarde preceptor del príncipe de España, Juan
Carlos).34 Al regresar de nuevo a Vera, Baroja decide evitar problemas y marcharse a pie a la cercana frontera con Francia.
Tras cruzar la frontera con Francia en un automóvil se establece inicialmente en San Juan de Luz y posteriormente en París,
en el Colegio de España de la Ciudad Universitaria, gracias a la hospitalidad que le ofreció el director de dicho colegio, el Sr.
Establier (hospitalidad que le fue agriamente reprochada al director por el entonces embajador de la República en Francia,
Luis Araquistáin, que personalmente y a través de su esposa hizo repetidas gestiones ante el director Establier para que
expulsase a Baroja de su alojamiento, gestiones que gracias a la caballerosidad de dicho director, no dieron el menor
resultado).

Debido a las gestiones que realizó el profesor Manuel García Morente, a Baroja le concedieron un salvoconducto para
acceder a la España Nacional. El 13 de septiembre de 1937, tras un año de exilio regresa a España, cruza el puente
internacional de Irún. Vive en la casa de Vera y se deja ver poco. En enero de 1938, lo invitan a Salamanca para jurar como
miembro del recién creado Instituto de España y para gestionar la publicación de artículos periodísticos muy críticos con la
República en general y con los políticos republicanos (como el conocido «Una explicación», publicado en el Diario de
Navarra, 1-IX-1936).

Regresa a París, e inicia una serie de viajes de ida y regreso a España hasta el final de la guerra. A medida que se acercaba
el año 1939, en París se anuncia la proximidad de un confrontamiento. Regresa a España definitivamente en junio de 1940.
Ese mismo año regresa a un Madrid de posguerra. En La soledad de Pío Baroja (1953), Pío Caro relata la vida de la familia
en el periodo que va desde 1940 a 1950.35

Posguerra [ editar ]

De algún modo, su mejor literatura termina con la guerra, salvo la composición de sus
memorias Desde la última vuelta del camino, uno de los mejores ejemplos de
autobiografía en lengua castellana. Terminada la Guerra Civil, residió todavía una corta
época en Francia y se estableció más tarde definitivamente entre Madrid y Vera de
Bidasoa. Siguió escribiendo y publicando novelas, sus Memorias (que alcanzaron gran
éxito) y una edición de sus Obras completas. Sufrió algunos problemas con la censura,
que no le permitió publicar su novela sobre la Guerra Civil, Miserias de la guerra, ni su
continuación, Los caprichos de la suerte. La primera fue publicada en 2006, en edición
del escritor Miguel Sánchez-Ostiz, precedida, entre otros títulos, por Libertad frente a
sumisión en 2001. Sostuvo en su domicilio de Madrid una tertulia de sesgo escéptico
(en la cual participaban diversas personalidades, entre ellas novelistas como Camilo
José Cela, Juan Benet y otros).

Número 12 de calle de Ruiz de Su hotelito de la calle Mendizábal —paralela a la calle de la Princesa, cerca de la plaza
Alarcón, su último domicilio en
de España— fue destruido por una bomba del bando sublevado durante la Guerra Civil,
Madrid. Existe una placa
recordando este hecho. por lo que se perdieron muchísimos documentos de valor que allí tenía archivados. Tras
el fin de la contienda, se mudó a la calle Ruiz de Alarcón, cerca de la Bolsa.

Toda su vida fue un gran andarín, habiendo paseado por Madrid y todos sus alrededores
en su juventud, como queda reflejado en su trilogía La lucha por la vida (La busca, Mala
hierba y Aurora roja). En sus últimos años fue un gran paseante por el parque del Buen
Retiro madrileño, de forma que se le levantó allí la estatua que guarda su memoria (cruce
con la Cuesta de Moyano y Alfonso XII). Nunca estuvo casado y no dejó descendencia.

Su hermana Carmen murió en 1949 y su hermano Ricardo en 1953. Afectado poco a


poco por la arterioesclerosis, murió en 1956 y fue enterrado en el Cementerio Civil de
Madrid (junto al de La Almudena) como ateo, con gran escándalo de la España oficial, a
pesar de las presiones que recibió su sobrino, el antropólogo Julio Caro Baroja, para que
renunciase a la voluntad de su tío. Ello no obstante, el entonces ministro de Educación
Nacional, Jesús Rubio García-Mina, asistió en su calidad de tal al entierro. Su ataúd fue
llevado a hombros por Camilo José Cela y Miguel Pérez Ferrero, entre otros. Ernest Tumba de Baroja en el
Hemingway asistió al sepelio y John Dos Passos declaró su admiración y su deuda con cementerio civil de Madrid.
el escritor.

Entre los biógrafos de Pío Baroja y algunos familiares aún existen controversias sobre diversos aspectos de su personalidad
y de su obra.36

Obras [ editar ]

Baroja cultivó preferentemente el género narrativo, pero se acercó también con frecuencia al ensayo,23 y más
ocasionalmente al teatro,37 la lírica (Canciones del suburbio) y la biografía. Existe una contribución de Pío al libreto de una
opereta escrita por el músico Pablo Sorozábal titulada: Adiós a la bohemia (estrenada en el Calderón en 1933).

Obra narrativa [ editar ]

El propio autor agrupó sus novelas, un poco arbitrariamente, en nueve trilogías y dos tetralogías, aunque es difícil distinguir
en algunas de ellas qué elementos pueden tener en común: Tierra vasca, La lucha por la vida, El pasado, El mar, La raza,
Las ciudades, Agonías de nuestro tiempo, La selva oscura, La juventud perdida y La vida fantástica. Saturnales pertenece
en su temática a la Guerra civil y permaneció inédita a causa de la censura franquista, publicándose las dos últimas novelas
de la serie en el siglo .

Tierra vasca es una tetralogía que agrupa La casa de Aizgorri (1900), El mayorazgo de Labraz (1903), Zalacaín el
aventurero (1908) y La leyenda de Jaun de Alzate (1922).38
La vida fantástica está formada por Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox (1901), Camino de
perfección (pasión mística) (1902) y Paradox rey (1906).
La lucha por la vida integra La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora roja (1904).
El pasado consta de La feria de los discretos (1905), Los últimos románticos (1906) y Las tragedias grotescas (1907).
La raza está formada por La dama errante (1908), La ciudad de la niebla (1909) y El árbol de la ciencia (1911).
Las ciudades agrupa a César o nada (1910); El mundo es ansí (1912) y La sensualidad pervertida: ensayos amorosos
de un hombre ingenuo en una época de decadencia (1920).
El mar es su segunda tetralogía: acoge Las inquietudes de Shanti Andía (1911); El laberinto de las sirenas (1923); Los
pilotos de altura (1929) y La estrella del capitán Chimista (1930).
Agonías de nuestro tiempo recoge El gran torbellino del mundo (1926); Las veleidades de la fortuna (1927) y Los
amores tardíos (1926).
La selva oscura incorpora La familia de Errotacho (1932); El cabo de las tormentas (1932) y Los visionarios (1932).
La juventud perdida reúne Las noches del Buen Retiro (1934); El cura de Monleón (1936) y Locuras de carnaval
(1937).
Saturnales, la última, agrupa a El cantor vagabundo (1950); Miserias de la guerra (2006) y Los caprichos de la suerte
(2015).39

Una serie de novelas de la última etapa de la vida del escritor no fue recogida en trilogías y se las suele llamar «novelas
sueltas» porque el autor no llegó a escribir las que faltaban por causa de la vejez y la censura (especialmente en las que
trataban la Guerra Civil) principalmente: Susana y los cazadores de moscas (1938), Laura o la soledad sin remedio (1939),
Ayer y hoy (publicada en Chile en 1939), El caballero de Erlaiz (1943), El puente de las ánimas (1944), El hotel del Cisne
(1946) y El cantor vagabundo (1950).

El hotel del Cisne sería la primera pieza de otra inconclusa trilogía que llevaría por nombre Días aciagos. En cuanto a
Saturnales, trilogía sobre la Guerra civil, llegó a escribirla entera, pero la censura franquista impidió la publicación de dos de
las novelas que la integraban; la llegada de la democracia posibilitó que se imprimieran; son Miserias de la guerra (2006), y
Los caprichos de la suerte (2015).

Entre 1913 y 1935 aparecieron los veintidós volúmenes de una larga novela
histórica, Memorias de un hombre de acción, basada en la vida de un antepasado
suyo, el conspirador y aventurero liberal y masón Eugenio de Aviraneta (1792-1872),
a través del cual refleja los acontecimientos más importantes de la historia española
del siglo , desde la Guerra de la Independencia hasta la regencia de María
Cristina, pasando por el turbulento reinado de Fernando VII. Constituye una amplia
serie de novelas históricas comparable a los Episodios nacionales de Benito Pérez
Galdós y aproximadamente sobre el mismo periodo histórico, aunque el escritor
canario escribió casi el doble de novelas que el escritor vasco y Baroja se
documentó con tanto rigor como el propio Galdós, aunque su estilo es mucho más
impresionista. Son las siguientes: El aprendiz de conspirador (1913), El escuadrón
del «Brigante» (1913), Los caminos del mundo (1914), Con la pluma y con el sable
(1915), que narra el período en que Aviraneta fue regidor de Aranda de Duero, Los
recursos de la astucia (1915), La ruta del aventurero (1916), Los contrastes de la
vida (1920), La veleta de Gastizar (1918), Los caudillos de 1830 (1918), La Isabelina
Eugenio de Aviraneta en una
(1919), El sabor de la venganza (1921), Las furias (1921), El amor, el dandysmo y la
litografía de 1841, protagonista de las
intriga (1922), Las figuras de cera (1924), La nave de los locos (1925, en cuyo veintidós novelas históricas agrupadas
prólogo se defiende de las críticas hacia su forma de novelar vertidas por José en la serie Memorias de un hombre de
Ortega y Gasset en El Espectador), Las mascaradas sangrientas (1927), Humano acción.

enigma (1928), La senda dolorosa (1928), Los confidentes audaces (1930), La venta
de Mirambel (1931), Crónica escandalosa (1935) y Desde el principio hasta el fin (1935).

En 1938 publicó en la editorial Reconquista Comunistas, judíos y demás ralea, libro formado por fragmentos de obras y
artículos de Baroja anteriores a 1936, pero también contemporáneos a la Guerra civil, donde se muestra hostil a la
democracia y a la política en general.40

Baroja publicó también cuentos, recogidos al principio en Vidas sombrías (1900) y después en Idilios vascos (1902).
Asimismo, fue un asiduo del género memorialístico y autobiográfico (Juventud, egolatría, 1917 y los ocho volúmenes Desde
la última vuelta del camino, compuestos por El escritor según él y según los críticos, 1944; Familia, infancia y juventud,
1945, Final de siglo XIX y principios del XX, 1946; Galería de tipos de la época, 1947; La intuición y el estilo, 1948;
Reportajes, 1948; Bagatelas de otoño, 1949; y La Guerra civil en la frontera, 2005).41 Además redactó un par de biografías:
Juan van Halen, el oficial aventurero (1933) y Aviraneta o la vida de un conspirador (1931); ensayos como El tablado de
Arlequín (1904), La caverna del humorismo (1919), Momentum catastrophicum (contra el nacionalismo vasco), Divagaciones
apasionadas (1924), Las horas solitarias (1918), Intermedios. Vitrina pintoresca (1935), Rapsodias. Pequeños ensayos, El
diablo a bajo precio, Ciudades de Italia, La obra de Pello Yarza y otras cosas, Artículos periodísticos y algunas obras
dramáticas: Nocturnos del hermano Beltrán, Todo acaba bien... a veces, Arlequín, mancebo de botica, Chinchín, comediante
y El horroroso crimen de Peñaranda del Campo.

Técnicas narrativas y estilo [ editar ]

El Baroja narrador creía insuficiente el arte para reflejar lo que a él más le importaba: la verdad de la vida; su reflejo literario,
si de veras era sincero, debía despertar la misma insatisfacción que provocaba la propia vida. Por eso, como Miguel de
Unamuno, tenía una idea viva y proteica de lo que era la novela:

¿Hay un tipo único de novela? Yo creo que no. La novela, hoy por hoy, es un género multiforme, proteico, en
formación, en fermentación; lo abarca todo: el libro filosófico, el libro psicológico, la aventura, la utopía, lo épico;
todo absolutamente. Pensar que para tan inmensa variedad puede haber un molde único me parece dar una prueba
de doctrinarismo, de dogmatismo. Si la novela fuera un género bien definido, como es un soneto, tendría una
técnica también bien definida.
Pío Baroja, «Prólogo casi doctrinal sobre la novela»

Sin embargo, sus estructuras eran mucho menos concentradas que las del filósofo vasco y poseen una personalidad propia,
un modo de ser como el suyo. Y en el «Prólogo casi doctrinal sobre la novela» que antepuso a su La nave de los locos
respondió a las ideas que sobre su narrativa había esbozado José Ortega y Gasset. Su idea de la novela era abierta,
polifónica, permeable y fragmentaria, pues la consideraba un fluir en sucesión:

La novela, en general, es como la corriente de la Historia: no tiene ni principio ni fin; empieza y acaba donde se
quiera. Algo parecido le ocurría al poema épico. A Don Quijote y a la Odisea, al Romancero o a Pickwick, sus
respectivos autores podían lo mismo añadirles que quitarles capítulos. Claro que hay gente hábil que sabe poner
diques a esa corriente de la Historia, detenerla y embalsarla y hacer estanques como el del Retiro. A algunos les
agrada esa limitación; a otros nos cansa y nos fastidia.

Su composición debe ser heterogénea («la novela es un saco en que cabe todo»).
Conformaba sus obras como una serie de episodios dispersos, unidos muchas
veces por la presencia de un personaje conductor central en medio de cientos de
personajes episódicos o secundarios, o por una serie de personajes conductores
que se suceden, como en El laberinto de las sirenas. La mayor parte de los
personajes barojianos son seres inadaptados o antihéroes que se oponen al
ambiente y a la sociedad en la que viven, pero, impotentes e incapaces de
demostrar energía suficiente para llevar lejos su lucha, acaban frustrados, vencidos
y destruidos, en ocasiones físicamente, en muchas otras moralmente, y, en
consecuencia, condenados a someterse al sistema que han rechazado. Así ocurre
con sus personajes más famosos: el Andrés Hurtado de El árbol de la ciencia, que
se suicida; el Fernando Ossorio de Camino de perfección, incapaz de ver que la
sociedad se impone a sus vanas ilusiones; el César Moncada de César o nada, que
ve destruidos todos sus esfuerzos de político progresista al abandonar apenas un
momento la lucha para ocuparse de sí mismo, o el Martín Zalacaín de Zalacaín el
aventurero, asesinado por la familia rival, los Obando, o Manuel, protagonista de La
lucha por la vida, que se ve una y otra vez arrojado a los mismos barrios bajos
miserables. En cuanto a la caracterización de sus personajes, que Baroja llama Zalacaín el aventurero (1908)

«muñecos», opta por que se vayan reflejando mediante sus propios actos o
mediante las observaciones del propio narrador, pues aborrece absolutamente el monólogo interior:

Me reprochan [...] que la psicología de Aviraneta y de los demás personajes míos no es clara ni suficiente, ni deja
huella. Yo no sé si mis personajes tienen valor o no lo tienen, si se quedan o no en la memoria. Supongo que no,
porque habiendo habido tanto novelista célebre en el siglo XIX que no ha llegado a dejar tipos claros y bien
definidos, no voy a tener yo la pretensión de conseguir lo que ellos no han logrado
«Prólogo casi doctrinal sobre la novela»

Al respecto, tras examinar las virtudes de grandes psicólogos de personajes como Stendhal y Dostoievski, Baroja concluye
que es imposible crear caracteres sin incurrir en contradicciones, cuando a él lo único que le obsesiona es la sinceridad y la
verdad: profundizar en los caracteres determina siempre en la narrativa una propensión a la patología, por lo que no es raro
que muchos personajes, si se profundiza en ellos, terminen por aparecer raros o perturbados, como muchos en sus
novelas.42

El escepticismo barojiano, su idea schopenhaueriana de un mundo que carece de sentido, su falta de fe en el ser humano le
llevan a rechazar cualquier posible solución vital, ya sea religiosa, política o filosófica y, por otro lado, le conducen a un
marcado individualismo pesimista, y no por ello anarquizante. A menudo se ha reprochado a Baroja su descuido en la forma
de escribir. Eso se debe a su tendencia antirretórica, pues rechazaba los largos y laberínticos periodos de los prolijos
narradores del realismo, actitud que compartió con otros contemporáneos suyos, así como el afán de crear lo que denomina
una «retórica de tono menor», caracterizada por:

Empleo del período corto, de escasa subordinación compleja y lejano a toda impostación y academicismo.
Sencillez y economía expresiva: «El escritor que con menos palabras da una sensación es el mejor».
Impresionismo descriptivo: selecciona los rasgos significativos en vez de reproducir fotográficamente todos los detalles
como es característico de los minuciosos y documentados narradores del realismo.
Tono agrio, selección de un léxico que degrada la realidad a tono con la actitud pesimista del autor.
Breves ensayos en que el autor expone algunas de sus ideas e intensos intermedios líricos.
Tempo narrativo rápido, un cronotopo dilatado: el espacio y el tiempo de sus obras es poco concentrado y a veces
abarca toda una vida o incluso varias generaciones, como en El laberinto de las sirenas.
Atomización de la estructura novelística en capítulos muy cortos (probablemente por influjo de la novela por entregas
que leyó en su juventud) y con gran abundancia de personajes secundarios, en forma que anuncia ya algunas veces el
personaje o protagonista colectivo de novelas posteriores como La colmena de Camilo José Cela.
Diálogos respetuosos con la oralidad y la naturalidad.
Deseo de exactitud y precisión, rasgos estilísticos que confieren la amenidad, el dinamismo y la sensación de naturalidad
y vida que el escritor pretendía para sus novelas.

Pío Baroja utilizó a veces un tipo de novela formada esencialmente por diálogos, como en La casa de Aizgorri, Paradox, rey
y El nocturno del hermano Beltrán.

Obra teatral [ editar ]

El acercamiento de Baroja al mundo teatral estuvo marcado de dudas.43 No albergaba demasiadas esperanzas de ser
representado a causa de las muchas exigencias de los empresarios teatrales. Uno de sus primeros intentos corresponde a
su obra más temprana, La casa de Aizgorri (1900). Sin embargo, parece que le interesó siempre el teatro y cuanto lo
rodeaba desde que empezó su vida como escritor: durante un tiempo escribió crítica literaria en el El Globo y llegó a
participar incluso como actor esporádico en algunas obras de la época y en filmes que adaptaban sus obras. Aparte de
algunas novelas dialogadas de su primera época, dejó seis piezas teatrales, un conjunto algo heterogéneo:

La leyenda de Jaun de Alzate (leyenda vasca puesta en escena), 1922


Arlequín, mancebo de botica, sainete
Chinchín comediante
El horroroso crimen de Peñaranda del Campo, que el autor calificó de «farsa villanesca»
El nocturno del hermano Beltrán
Todo acaba bien... a veces, concluida en 1937 en París.

Cabe destacar también su colaboración con el cine en las dos adaptaciones de su novela Zalacaín el aventurero. En la
versión de finales de los años veinte de Francisco Camacho, él mismo interpreta el papel de carlista. En la de Juan de
Orduña de los cincuenta, hace de sí mismo junto con el propio director, que va a visitarle como prólogo a la historia. Si bien
no era mucha su afición al teatro ni a los espectáculos populares, adaptó su obra teatral Adiós a la bohemia y compuso el
libreto para la ópera chica homónima con música del compositor Pablo Sorozábal estrenada en 1933 en Madrid.

Material periodístico [ editar ]

Baroja nació en el seno de una familia de periodistas y sus abuelos fueron impresores y editores. Es más, su padre Serafín
era colaborador de diversos periódicos de San Sebastián. Sus primeros trabajos literarios los realizó Baroja precisamente
escribiendo pequeños artículos en periódicos y a lo largo de su vida surtió una abundante y constante creación de materia
periodística que ha sido objeto de profundos estudios.44 Baroja escribe en Ahora, El Liberal, en La Justicia, en El Imparcial,
todos diarios madrileños, pero también en periódicos como el Mercantil Valenciano y El País e históricos periódicos
donostiarras como La Unión Liberal, La Voz de Guipúzcoa y El Pueblo Vasco. Escribe en revistas finiseculares como
Germinal, Revista Nueva, La Vida Literaria, Alma Española y Juventud, prosiguiendo luego en La Lectura y España.45

A los diecisiete años de edad escribe sobre literatura rusa en La Unión Liberal de San Sebastián, periódico de corte
monárquico. A veces lo hace empleando pseudónimos: «Doctor Tirteafuera» (como hizo Dionisio Pérez Gutiérrez), «Pío
Quinto», «Juan Gualberto Nessy», etc. Fue también corresponsal de guerra. Y, durante su estancia en París en plena
Guerra civil española, tuvo que colaborar activamente para ganarse la vida y escribió en La Nación de Buenos Aires desde
fines de 1936 hasta mediados de 1940. En su primera etapa como periodista escribió artículos al alimón con su hermano
Darío y, tras su regreso a España y ya anciano, colaboró en Granada Gráfica, El Norte de Castilla y Heraldo de Aragón, así
como en otros muchos a que no puede bastar cuenta cierta.

El primer periódico donde probó a escribir fue El Ideal, propiedad del comandante Prieto; se trataba de un periódico de corte
republicano y lo hizo sin firmar. Tras este breve intento periodístico pasó a colaborar en La Justicia de Nicolás Salmerón. Las
colaboraciones en El Globo marcan un hito en la carrera literaria de Baroja. Fundó en 1915 la revista España, algunos de
cuyos colaboradores llegaron a ser ministros y cargos públicos durante la Segunda República.

Adaptaciones al cine [ editar ]

En 1955, el director Juan de Orduña adaptó Zalacaín el aventurero.46

En 1966, se estrenó La Busca, dirigida por Angelino Fons.47

Homenajes y reconocimientos [ editar ]

Ya durante su vida pudo ver Baroja traducir sus novelas a otros idiomas y su figura era ya
popular a comienzos del siglo . Se dio su nombre a una serie de monumentos, plazas,
calles, colegios, como el CEIP Pío Baroja (Móstoles).

En Madrid, entre la calle Alfonso XII que va desde el


monumento al Ángel Caído y la Cuesta de Moyano, hay una
figura en cuerpo entero de bronce que reproduce la estampa
de Pío Baroja, obra de Federico Coullaut-Valera. Fue
inaugurada por el alcalde Enrique Tierno Galván el 17 de
marzo de 198023 con asistencia de los sobrinos de Baroja.
En el pedestal puede leerse: «De Madrid a Pío». Placas
conmemorativas de su estancia en Madrid pueden
encontrarse en la calle Misericordia (junto a la plaza de
Monumento a Baroja en la
Celenque). Cuesta de Moyano de
Madrid.
Monumento a Baroja en Bilbao dedica una plaza a su memoria y da nombre a una de
Aranda de Duero (Burgos).
las estaciones del tranvía que para cerca de ella: Estación
de Pío Baroja (tranvía de Bilbao).

En 12 de mayo de 1935 fue admitido en la Real Academia Española con el discurso titulado La formación psicológica de un
escritor contestado por Gregorio Marañón. En él se define como un escritor de calle, sin formación en el lenguaje; fue este
acaso el único honor oficial que se le dispensó. Posteriormente algunos académicos entrarían en la Academia con discursos
relativos a la obra de Baroja. Se celebró en la Real Academia de la Historia el centenario de su nacimiento publicando
artículos en su Boletín sobre la historicidad de la novela barojiana.48

Véase también [ editar ]

Baroja (desambiguación)
Caro Baroja (desambiguación)
Generación del 98

Referencias [ editar ]

1. ↑ Desde la última vuelta del camino, tomo IV (Galería de 21. ↑ Estévez,Héctor Dona, María (2012). Reina del duende: la
tipos de la época). Biblioteca Nueva, Madrid 1947, pp. 342 y vida, los amores y el arte de una mujer apasionada (primera
343. edición). Madrid: Roca Editorial. ISBN 8499184987.
2. ↑ José-Carlos Mainer (2012), Pío Baroja (españoles 22. ↑ O S , Antonio (15 de enero de 1957). «Pío Baroja,
eminentes), primera ed., Penguin Random House Grupo el hombre malo de Itzea» . Ibérica 5 (1): 3-6. Archivado
Editorial España, Taurus Digital, ISBN 8430600035. desde el original el 24 de septiembre de 2015.
3. ↑ «Mi fondo sentimental se formó en un periodo Consultado el 7 de junio de 2015.
relativamente corto de la infancia y de la primera juventud, 23. ↑ a b c Saz Parkinson, Carlos Roberto (2011). Universidad
un tiempo que abarcó un par de lustros, desde los diez o Complutense de Madrid, ed. Positivamente negativo: Pío
doce hasta los veintidós o veintitrés años. En ese tiempo Baroja, ensayista (primera edición). ISBN 8499381138.
todo fue para mí trascendental: las personas, las ideas, las 24. ↑ Bayona Moreno, Moreno (2008). ¿Qué hacemos con
cosas, el aburrimiento; todo se me quedó grabado de una Baroja?: reflexiones sobre la «coherencia» barojiana.
manera fuerte, áspera e indeleble. Avanzando luego en la Madrid: Pamiela. ISBN 8476815433.
vida, la sensibilidad se me calmó y se me embotó pronto, y 25. ↑ «Latifundio y Comunismo». Ahora. 23 de abril de 1933.
mis emociones tomaron el aire de sensaciones pasajeras y 26. ↑ Bello Vázquez, Félix (1990). Ediciones Universidad de
más amables, de turista. Ahora mismo, al cabo de treinta Salamanca, ed. El pensamiento social y político de Pío
años de pasada la juventud, cuando trato de buscar en mí Baroja (primera edición). Salamanca. ISBN 8474815703.
algo sentimental que vibre con fuerza, tengo que rebañar en 27. ↑ Miguel Sánchez-Ostiz, (2006), Pío Baroja a escena. Ed.
los recuerdos de aquella época lejana de turbulencia», Pío Espasa Calpe. Madrid
Baroja, «Prólogo casi doctrinal sobre la novela», en La nave 28. ↑ Marcial Pons Historia, ed. (2002). El antisemitismo en
de los locos.
España: la imagen del judío, 1812-2002 (primera edición).
4. ↑ Miguel Sánchez-Ostiz, (2000), Derrotero de Pío Baroja, Madrid. ISBN 8495379449.
Alga Editores, Irún 29. ↑ Juan Aparicio López (1931), «Pío Baroja en la realidad de
5. ↑ Napal Lecumberri, Saturnino (2013). Itinerarios barojianos lo real». Semanario La Conquista del Estado, n.º 1 (14 de
por Navarra (primera edición). Pamplona: Editorial Evidencia marzo de 1931), p. 2.
Médica. 30. ↑ Recepción del nuevo Académico de la Española, don Pío
6. ↑ Pío Baroja (1982), Familia, infancia y juventud, vol. II de Baroja , en el diario La Voz, 14 de mayo de 1935, pág. 12.
memorias, Caro Raggio, ISBN 8470350692. 31. ↑ a b Casals, 1994, pp. 12-13.
7. ↑ García Velasco, Mónica. «La Sociedad de Cuartetos de
32. ↑ ABC, Baroja y su Ralea , Madrid, 10 de enero de 1975, p.
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33. ↑ «Los liberadores inmediatos de Baroja el 22 de julio de
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8. ↑ Juan Arbó, Sebastián (1963). Pío Baroja y su tiempo Archivado desde el original el 30 de julio de 2018.
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9. ↑ Lee Bretz, Mary (1979). La evolución novelística de Pío
34. ↑ Baroja, Pío (2005). La guerra civil en la frontera. Madrid:
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35. ↑ Caro Baroja, Pío (1953). Pío Caro Baroja (primera edición).
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Madrid.
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11. ↑ Sánchez Granjel, Luis (1973). Medline, ed. La edición). Barcelona: Ed. Península.
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37. ↑ C. Charlebois, Lucile (1987). El teatro de Pío Baroja: una
12. ↑ a b Ranch Fuster, Eduardo (1999). Institució Alfons el curiosidad (primera edición). Madrid.
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38. ↑ Mainer, José-Carlos (2012). Pío Baroja. Madrid: Taurus.
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13. ↑ Baroja Nessi, Pío (1896). Facultad de Medicina, ed.
39. ↑ El País, ‘Los caprichos de la suerte’, el testamento literario
Estudio acerca del dolor . Madrid. Consultado el 7 de junio
de Baroja , Madrid, 29 de octubre de 2015.
de 2015.
40. ↑ Un extracto de la obra: «Esta última época ha demostrado
14. ↑ Ramirez Garcia-Mina, Daniel (2018). IPSO Ediciones, ed.
lo que muchos hemos creído: que el parlamentarismo no es
Baroja (& yo). Pamplona. p. 67. ISBN 978-84-947729-6-2.
fecundo. Es imposible. El parlamentarismo es una hoguera
15. ↑ Sosa-Velasco, Alfredo Jesús (2010). Boydell & Brewer, ed.
que lo consume todo a su lado; la dictadura puede ser la
Médicos escritores en España, 1885-1955 (primera salvación...».
edición). Madrid. ISBN 1855662183.
41. ↑ La guerra civil en la frontera — Pío Baroja • Hislibris.
16. ↑ Castilla Urbano, Francisco (2002). CSIC, ed. El análisis
42. ↑ «En Dostoievski, lo inconsciente domina y lo inconsciente
social de Julio Caro Baroja: empirismo y subjetividad
es más instintivo, más fatal y más lógico que lo racional. Así
(primera edición). Madrid. ISBN 8400080858.
llegaríamos a una solución, a primera vista absurda, pero
17. ↑ Baroja Nessi, Pío (2006). Tusquets Editores, ed. Pío que no lo es, y que consistiría en afirmar que los personajes
Baroja: una vida en imágenes (primera edición). Barcelona. de psicología más clara y mejor determinada son los
pp. 43-45. inconscientes y los locos. Los héroes antiguos clásicos,
18. ↑ Almalel, Corazón (1973). Pío Baroja y el país vasco Aquiles, Ulises o Eneas, eran indudablemente sanos,
(primera edición). Madrid: Helios. ISBN 847331025X. limitados y mediocres; los héroes modernos, en cambio,
19. ↑ Calvo, Mariano (1992). «Azorín y Baroja en Toledo», en desde Don Quijote y Hamlet hasta Raskolnikof, son
Rutas literarias de Toledo. Toledo: Cuarto Centenario, pp. inspirados y locos. Toda la gran literatura moderna está
234-249. ISBN 978-84-940811-2-5. Como resultado de ese hecha a base de perturbaciones mentales. Esto ya lo veía
viaje toledano de los dos jóvenes escritores Azorín y Baroja Galdós; pero no basta verlo para ir por ahí y acertar; se
entre el 19 y el 24 de diciembre de 1900, surgieron dos necesita tener una fuerza espiritual, que él no tenía, y
novelas, La Voluntad y Camino de Perfección, en las que probablemente se necesita también ser un perturbado, y él
ambos vertieron las experiencias y deliberaciones vividas era un hombre normal, casi demasiado normal. El que tiene
conjuntamente. Experiencias que también quedaron fuerza para ser en literatura un gran psicólogo, se hunde
reflejadas en diversos artículos periodísticos, como el poco a poco en la ciénaga de la patología», Pío Baroja,
titulado Domingo en Toledo, que Baroja publicó en marzo de «Prólogo casi doctrinal sobre la novela», en su La nave de
1902. En Final del siglo XIX y principios del XX, Baroja los locos.
escribe: “Poco después de conocernos, Azorín y yo fuimos a 43. ↑ C. Charlebois, Lucile (1987). Nueva Revista de Filología
Toledo, y estuvimos a visitar a Burell, a quien habían Hispánica, ed. El teatro de Pío Baroja: una curiosidad.
nombrado Gobernador civil de la provincia. Burell nos México: t. 35, n.º 1.
convidó a comer a los dos en el Gobierno Civil”. Esta comida
44. ↑ De Arcos Morales, Beatriz (1998). «Pio Baroja: literatura y
y la visita a Burell aparecen reflejadas literalmente en periodismo en su obra». En Fundación Universitaria
Camino de Perfección. Ambos escritores regresaran en otras Española, ed. Tesis cum laude. Serie L, Literatura ; 2
muchas ocasiones a Toledo, concretamente el 13 de febrero
(primera edición) (Madrid). ISBN 84-7392-403-7.
de 1903, con motivo de la conmemoración de la muerte de
45. ↑ Rebollo Sánchez, Félix (1998). Huerga Y Fierro Editores,
Mariano Jose de Larra en el cementerio toledano del Cristo
ed. Periodismo y movimientos literarios contemporáneos
de la Vega, junto con un grupo de escritores y redactores del
españoles [1900-1939] (primera edición). Madrid.
periódico El Progreso. Y es posible también que Baroja
46. ↑ ´«Zalacaín el aventurero» . Consultado el 1 de julio de
acompañará a Azorín en 1914 cuando el escritor alicantino
2020.
acudió a la ciudad levítica para conmemorar el II centenario
47. ↑ Gregori, Antonio: El cine español según sus directores,
de la muerte del Greco.
págs. 726-737. Cátedra, Madrid, 2009. ISBN 978-84-376-
20. ↑ Balseiro, José Agustín (1949). Blasco Ibáñez, Unamuno,
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Bibliografía [ editar ]

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Enlaces externos [ editar ]

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Sucesor:
Predecesor:
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Leopoldo Cano y Masas Académico de la Real Academia Española
Loredo
Sillón a
1935-1956

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