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La Incomprensibilidad de Dios

El documento discute cómo, a pesar de los límites de nuestra comprensión finita, podemos llegar a entender algo sobre la naturaleza infinita de Dios. Explica que Dios se revela a sí mismo en términos humanos para que podamos comprenderlo, aunque nuestro conocimiento de Él siempre será limitado. También describe las diferentes formas en que los teólogos sistemáticos hablan de Dios, como la vía negativa, la vía de la eminencia y la vía de la afirmación.

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La Incomprensibilidad de Dios

El documento discute cómo, a pesar de los límites de nuestra comprensión finita, podemos llegar a entender algo sobre la naturaleza infinita de Dios. Explica que Dios se revela a sí mismo en términos humanos para que podamos comprenderlo, aunque nuestro conocimiento de Él siempre será limitado. También describe las diferentes formas en que los teólogos sistemáticos hablan de Dios, como la vía negativa, la vía de la eminencia y la vía de la afirmación.

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Dios ha revelado su existencia claramente a todas las criaturas de la

tierra; toda la gente sabe que Dios existe, sea que lo reconozcan
o no. Sin embargo, necesitamos movernos más allá de saber que Dios
existe y llegar a un entendimiento más profundo que quién es él —su
carácter y naturaleza— porque ningún aspecto de la teología define
todo lo demás de manera tan completa como nuestro entendimiento
de Dios. De hecho, solamente al entender el carácter de Dios podemos
entender todas las otras doctrinas de manera apropiada.
DIOS INCOMPRENSIBLE
Históricamente, el primer objetivo de la teología sistemática ha
sido el estudio de la incomprensibilidad de Dios. A primera vista,
esa meta parece contradictoria; ¿cómo se puede estudiar algo que es
incomprensible? Sin embargo, esta búsqueda tiene sentido cuando
entendemos que los teólogos utilizan el término incomprensible de
manera más estrecha y más precisa que en el lenguaje cotidiano.
Teológicamente hablando, incomprensible no significa que no pode-
mos saber nada de Dios sino que nuestro conocimiento de él siempre
será limitado. Podemos tener un conocimiento de Dios aprehensivo
y significativo, pero jamás podremos tener (ni siquiera en el cielo)
un conocimiento exhaustivo de Dios; no podemos comprender
plenamente todo lo que Dios es.

Juan Calvino articuló una de las razones para explicar esto por
medio de la frase finitum non capax infinitum, que significa "lo finito
no puede comprender lo infinito". La frase se puede interpretar de dos
maneras distintas porque la palabra capeo: se puede traducir "contener"
o "comprender". No hay forma de que un vaso de cien mililitros pueda
contener una cantidad infinita de agua porque solo tiene un volumen
finito; lo finito no puede contener lo infinito. Pero cuando la frase de
Calvino se traduce con el otro significado de capax, "comprender",
indica que Dios no puede ser comprendido en su totalidad. Nuestras
mentes son finitas y no tienen la capacidad para comprender todo lo
que Dios es. Sus caminos no son nuestros caminos. Sus pensamientos
no son nuestros pensamientos. Dios sobrepasa nuestra habilidad de
comprender su plenitud.

DIOS REVELADO
Ya que lo finito no puede comprender lo infinito, ¿cómo podemos
nosotros, como seres humanos finitos, aprender algo sobre Dios, o
tener algún conocimiento significativo de quién es Dios? Calvino
decía que Dios en su gracia y misericordia condesciende a balbucear
para nuestro beneficio. En otras palabras, Dios se dirige a nosotros
en nuestros términos y en nuestro propio idioma, igual que un papá
o mamá habla con su bebé. Lo llamamos "lenguaje de bebé"; sin
embargo, sí comunica algo significativo e inteligible. .
Antropomorfismo
Encontramos esta idea en el lenguaje antropomórfico de la Biblia.
Antropomórfico proviene del vocablo griego anthropos, que significa
"hombre", "humanidad", "humano", y morfología, que se utiliza para
el estudio de las formas. Por lo tanto, podemos ver fácilmente que
antropomórfico significa "en forma humana". Cuando leemos en las
Escrituras que los cielos son el trono de Dios y la tierra es el estrado de
sus pies (Isaías 66:1), nos imaginamos una deidad de tamaño masivo
sentada en el cielo y estirando sus pies sobre la tierra, pero no pensamos
que eso es lo que Dios hace en realidad. De la misma manera, leemos
que Dios es dueño del ganado de los montes (Salmo 50:10), pero no
interpretamos eso pensando que Dios es un gran estanciero que se
aparece de vez en cuando para tirotearse con el diablo. Al contrario,
esa imagen nos comunica que Dios es poderoso y autosuficiente,
así como un estanciero que posee gran cantidad de ganado.
Las Escrituras nos dicen que Dios no es un hombre. Dios es
espíritu (Juan 4:24) y, por lo tanto, su existencia no es física; pero
a menudo se describe a Dios con atributos físicos. Se mencionan
sus ojos, su cabeza, su brazo fuerte, sus pies y su boca. La Biblia nos
dice que Dios tiene no solamente atributos físicos, sino también
emocionales. Hay lugares en que leemos que Dios se arrepiente, pero
en otro sitio leemos que Dios no cambia de opinión. Eso es porque en
algunas ocasiones se describe a Dios en términos humanos porque
esa es la única manera en que el ser humano sabe hablar de Dios.
Debemos tener cuidado en entender lo que comunica el lenguaje
antropomórfico de la Biblia. Por una parte, la Biblia afirma lo que
comunican esas formas sobre Dios; por la otra, de manera más
didáctica, nos advierte que Dios no es un hombre. Pero eso no
significa que un lenguaje teológico abstracto y técnico es superior a
un lenguaje antropomórfico, y no significa que es mejor decir "Dios es
omnipotente" que decir "porque míos son... los millares del ganado
en mis montes". La única forma de entender la palabra omni o todo es
por nuestra habilidad humana de entender lo que significa la palabra
todo. Del mismo modo, no podemos concebir el poder de la misma
manera que Dios lo concibe. Dios tiene una comprensión infinita del
poder, mientras que nosotros tenemos una comprensión finita.
Por todas estas razones, Dios no nos habla en su lenguaje; nos
habla en el nuestro, y debido a que Dios nos habla en el único lenguaje
que podemos entender, entonces nosotros podemos comprenderlo.
En otras palabras, todo lenguaje bíblico es antropomórfico, y todo
lenguaje sobre Dios es antropomórfico, porque el único lenguaje que
tenemos a nuestro alcance es lenguaje antropomórfico, y esto es así
porque somos seres humanos.

Dios descrito
Debido a estos límites que nos impone el inmenso abismo entre el
Dios infinito y los seres humanos finitos, la iglesia ha tenido que ser
muy cuidadosa sobre la manera en que intenta describir a Dios.
Una de las formas más comunes de describir a Dios se conoce
como la via negationis. Via es camino o sendero. Negationis significa
simplemente negación. Es una manera primordial para hablar de Dios.
En otras palabras, describimos a Dios diciendo lo que Dios no es. Por
ejemplo, hemos dicho que Dios es infinito, lo cual significa "no finito".
Del mismo modo, los seres humanos cambian con el tiempo. Sufren
mutaciones, así que son "mutables". Pero Dios no cambia, así que
Dios es inmutable, lo cual significa "no mutable". Ambos términos,
infinito e inmutable, describen a Dios diciendo lo que Dios no es.
Hay otras dos formas en que los teólogos sistemáticos hablan de
Dios. Una se llama la via eminentiae, "el camino de la eminencia", en
el cual tomamos referencias o conceptos humanos conocidos y los
elevamos hasta el grado máximo, como los términos omnipotencia y
omnisciencia. Aquí, la palabra para poder (potentia) y la palabra para
conocimiento (scientia) son elevadas al grado sumo, omni, y aplicadas
a Dios. Dios es todo-poderoso y todo-conocimiento, mientras que
nosotros solo somos parcialmente poderosos y parcialmente sabios.
La tercera forma es la via affirmationis, el camino de la afirma-
ción. Se trata de decir afirmaciones específicas del carácter de Dios,
como "Dios es uno", "Dios es santo", "Dios es soberano". Atribuimos
positivamente ciertas características a Dios y afirmamos que son
verdad en él.

TRES FORMAS DE LENGUAJE


Al considerar la incomprensibilidad de Dios, es importante notar
tres formas distintas del lenguaje hum ano que la iglesia ha delineado:
unívoco, equívoco y analógico.
El lenguaje unívoco se refiere al uso de un término descriptivo que,
cuando se aplica a dos cosas diferentes, tiene el mismo significado.
Por ejemplo, se dice de un perro que es "bueno" y también se puede
decir de un gato lo mismo, que es "bueno". En ambos casos significa
que son obedientes.
El lenguaje equívoco se refiere al uso de un término que cambia
radicalmente su significado cuando se usa para dos cosas diferentes.
Si vas a escuchar una lectura de poesía dramática pero te desilusionara
la presentación, podrías decir: "Esa narración estuvo muy pobre".
Seguramente no estarás hablando de la condición económica baja
del artista; lo que estás diciendo es que algo faltó en esa presentación.
No había pasión ni interés. Así como a una persona pobre le faltan las
cosas necesarias para la vida, algo estaba faltando en aquella lectura
dramática. Estás empleando un uso metafórico de la palabra pobre,
y al hacerlo te estás alejando del significado de la palabra cuando se
aplica a una persona.
En medio del lenguaje unívoco y el lenguaje equívoco está el
lenguaje analógico. Una analogía es una representación basada
en la proporción. El significado cambia en proporción directa a la
diferencia de las cosas que se describen. Un hombre y un perro pueden
ambos ser buenos, pero su bondad no es exactamente la misma.
Cuando decimos que Dios es bueno, queremos decir que su bondad
es parecida o similar a la nuestra, no idéntica pero lo suficientemente
parecida como para que podamos hablar significativamente sobre
ella entre nosotros.
El principio fundamental es que aunque no conozcamos a Dios
comprensiva y exhaustivamente, sí tenemos formas lógicas de hablar
acerca de él. Dios se ha dirigido a nosotros usando nuestros términos,
y debido a que Dios nos ha hecho a su imagen, hay una analogía que
nos abre una avenida de comunicación con él.

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