NOMBRE: AXEL DE LA CRUZ
GRADO: 4.TO BACH
MATERIA: COMPUTACION
COLEGIO:
Contenido
DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA..................................................................................2
LOS VIAJES DE COLÓN........................................................................................................................4
Primer viaje de Colón (1492)..............................................................................................................4
En el segundo viaje.............................................................................................................................5
En su tercer viaje................................................................................................................................5
En su cuarto viaje (1502-1504),..........................................................................................................6
Nicolás de Ovando,............................................................................................................................7
DEL REPARTIMIENTO DE INDIOS A LA ENCOMIENDA.........................................................................7
CONQUISTA DE TIERRA FIRME Y DESCUBRIMIENTO DEL PACÍFICO.................................................10
LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO.....................................................................................................14
CASTILLA DEL ORO...........................................................................................................................15
CONQUISTA DE MÉXICO POR HERNÁN CORTÉS (1519)....................................................................16
Francisco Hernández de Córdoba.....................................................................................................16
Pedro Alvarado.................................................................................................................................20
CONQUISTA DE AMÉRICA CENTRAL.................................................................................................22
Francisco Hernández de Córdoba,....................................................................................................23
LA CONQUISTA DE CHILE, BUENOS AIRES, ASUNCIÓN.....................................................................30
El Río de la Plata,..............................................................................................................................31
DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA
Los descubrimientos del siglo XV y XVI fueron posibles gracias a los adelantos
técnicos y el perfeccionamiento de los instrumentos de navegación como la
brújula, el astrolabio, y las cartas de navegación, así como la construcción de
embarcaciones más ligeras, las llamadas carabelas.
Cristóbal Colón (1451-1506) era un navegante genovés al servicio de la Corona
de Castilla. Sobre su origen se han defendido las tesis más dispares: que era
catalán, mallorquín, judío, gallego, castellano, extremeño, corso, francés, inglés,
griego y hasta suizo.
Entre 1470 y 1476 recorrió todas las rutas comerciales importantes del
Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta la península Ibérica; al servicio de
las más importantes firmas genovesas. También participó en empresas bélicas.
En 1476 se estableció en Portugal, donde concibió el proyecto de llegar a Oriente
por una ruta de Occidente. El primero que lanzó la idea de llegar a Asia
navegando hacia el oeste a finales del siglo XV parece que fue Paolo dal Pozzo
Toscanelli (1397-1482), matemático y astrónomo florentino, en
su Correspondencia y Mapa que, en 1474, había hecho llegar al rey de Portugal
Alfonso V a través de su amigo, el canónigo lisboeta Fernando Martins. El mapa
de trazaba un mapa del Atlántico sin América e indicando una distancia de 5000
km entre las costas de Europa y Asia, error que resultó fecundo una vez
examinado por Cristóbal Colón.
Rechazado el proyecto de Colón en Portugal, fue aceptado por los Reyes
Católicos, que firmaron con Colón las Capitulaciones de Santa
Fe (17.04.1492), documento-contrato que estipulaba las condiciones en que
Cristóbal Colón haría el viaje descubridor: 10% del producto de lo descubierto,
cargo hereditario de virrey y almirante para Colón. Con este documento en mano,
Colón se dirigió a la villa de Palos a preparar la flota descubridora. Zarpó del
antiguo Puerto de Palos. La denominación toponímica “Palos” procede del
vocablo romano “Palus” (‘laguna’), y de hecho se llamó únicamente Palos hasta
1642. Los primeros cronistas de Indias, creyendo que Palos y Moguer eran un
solo pueblo, crearon el incorrecto “Palos de Moguer”. Para subsanar este error,
en mayo de 1642, el Concejo Municipal de Palos adoptó el nombre de Palos de la
Frontera. La actual Palos de la Frontera es considerada la “cuna del
descubrimiento”, como reza su escudo, ya que en esta ciudad se gestó y se
preparó el primer viaje de Cristóbal Colón. Pero el nombre de esta ciudad era, en
tiempos de Colón, solamente “Palos”.
«Pese a la futura repercusión del descubrimiento, la mayor parte de los españoles
de la época permanecerían ajenos a la expedición y Cristóbal Colón moriría
convencido de haber arribado a las cosas asiáticas por la espalda, sin comprender
que su afán emprendedor había multiplicado asombrosamente el mundo. No
llevarán su nombre las tierras descubiertas, sino el del florentino Américo
Vespucio, navegante y maestro de pilotos. Pero ha sido él, Cristóbal Colón, quien
ha encontrado ese deslumbrante color que no existía en el Viejo Continente.
El hallazgo de América señalaría un nuevo rumbo a la historia de España. De
pronto el suelo ibérico hace de puente entre la vieja Europa y un continente
virgen, insólito, con una geografía exuberante y unas civilizaciones inéditas y
ricas. La Iglesia no se haría rogar para dar carácter sagrado a la hazaña del
descubrimiento. Con el papa Alejandro VI de su lado, Isabel y Fernando
recibieron el regalo de las bulas pontificias que daban una cobertura legal a la
impredecible expansión colonial de Castilla y erigía a los Reyes Católicos en
soberanos de todas las tierras descubiertas y por descubrir. En 1494 el Tratado de
Tordesillas eliminaba las desavenencias con Portugal y dividía el globo terrestre
entre las dos potencias marinas. El singular documento ratificaba la hegemonía
ibérica de los océanos y trazaba una nueva línea de demarcación que separaba los
dominios de ultramar de portugueses y castellanos, dejando vía libre a los
primeros en Brasil. [...]
Cruzaba el Atlántico la Castilla guerrera, hija de la reconquista, decidida a adueñarse por la
fuerza del Nuevo Continente, y unas Indias legendarias tomaban el camino de vuelta para
alimentar la avidez y primacía social de los desheredados y segundones de la Península.»
[García de Cortázar, Fernando: Historia de España. De Atapuerca al euro. Barcelona:
Planeta, 2004, p. 93-94 y 106]
LOS VIAJES DE COLÓN
Primer viaje de Colón (1492).
Parte con tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María el 2 de agosto de 1492.
En la madrugada del 11 al 12 de octubre el marinero Rodrigo de Triana lanzó el
grito esperado: ¡tierra! Habían llegado a Guanahaní (que ellos bautizaron como
San Salvador), hoy Watling en el archipiélago de las Bahamas. Después
descubrieron Cuba y La Española (hoy Haití y la República Dominicana) y
regresaron con la buena nueva a España.
En el segundo viaje
(1493-1496), Colón exploró Cuba y Santo Domingo y descubrió Jamaica, y a
finales de 1494 descubrió Sudamérica al arribar a la zona de la actual ciudad
venezolana de Cumaná.
En su tercer viaje
(1498-1500), Colón descubrió la isla de Trinidad, recorrió la costa de la
península de Paria (Venezuela). Siempre llevado por su ensueño asiático, cree
que han llegado al entorno del Paraíso Terrenal. “Este constante escape hacia el
delirio poético, hacía que el glorioso almirante, magnífico para las grandes
audacias, no acertara con los detalles realistas del gobierno de los hombres
cuando quiso hacerse cargo de él en la isla Española” (J. M. Pemán).
Llegó a la costa de Darién (Panamá), que exploró. Al llegar a la nueva capital de
las Indias, Santo Domingo, se encontró con que los españoles, encabezados por
Francisco Roldán, se habían rebelado contra su autoridad por su poca capacidad
como gobernante. Colón, mezcla de navegante y mercader, nunca tuvo la
intención de gobernar en el sentido político de la palabra. Fue gerente de una
factoría comercial monopolística en la Española, cuyos gastos y empleados
pagaban los reyes, y que él se esforzó por convertir en rentable.
En 1500, la metrópoli envía al comendador Francisco de Bobadilla como
gobernador interino a las Indias (1500-15001). Bobadilla se tuvo que enfrentar a
la resistencia de los Colón a dejar el mando, por lo que Bobadilla mandó prender
primero a Diego Colón, luego al almirante y por último a Bartolomé y confiscó
sus bienes. Presos y cargados de cadenas fueron enviados a España en 1500.
Colón no fue repuesto más en los oficios perdidos, pero los Reyes Católicos le
concedieron un cuarto viaje, cuyo objetivo era encontrar un paso que permitiera
llegar a la Especiería (islas de las Especias, las actuales Molucas), ya que Colón
seguía creyendo que la zona antillana era la antesala de Asia.
En su cuarto viaje (1502-1504),
Colón exploró todo el mar Caribe, llegó a las costas de Honduras, Nicaragua,
Costa Rica y Panamá. Naufraga junto con sus hombres cerca de la isla de
Jamaica, donde fueron rescatados por órdenes del virrey de la Española, Nicolás
de Ovando, gobernador de las Islas y Tierra Firme (1501-1509), que durante
su gobernación demostró una oposición abierta a Cristóbal Colón y a todo lo
colombino.
Cristóbal Colón volvió a España, fue a la Corte a reclamar infructuosamente sus
derechos. Después de su muerte en 1506, su hijo Diego entabló los Pleitos
Colombinos.
Nicolás de Ovando,
hombre de confianza de los Reyes Católicos, fue nombrado gobernador de las
Islas y Tierra Firme (de las Indias) en 1501, en sustitución de Francisco de
Bobadilla. Gobernó de 1501 a 1509. Fue destacada figura del primer periodo de
dominio español sobre los territorios americanos. La tarea inicial de Ovando
consistiría en resolver el problema de los colonos anteriores que, tras la rebelión
contra Colón, se habían repartido a su gusto por toda la isla, viviendo entre los
indios, cuidando sus ganados y cultivos y explotando las arenas auríferas. Se
habían convertido en verdaderos caciques en proceso de indianización.
DEL REPARTIMIENTO DE INDIOS A LA ENCOMIENDA
Se autoriza a todos para buscar oro y explotarlo, teniendo que pagar un tercio del
que obtengan al rey como tributo. La explotación del metal consistía en localizar
arenas auríferas, lavarlas y recoger los granos. La demanda de mano de obra fue
cada vez mayor. Le emigración estaba limitada por la Corona a súbditos de los
reinos peninsulares. La compra de esclavos africanos a los portugueses resultaba
cara. La solución se encontró en la población indígena. Los taínos resolvieron la
cuestión a los conquistadores, a quienes habían acogido bien como protectores
contra los caníbales caribes. Pero los españoles les hicieron trabajar para los
colonos. Los taínos no veían sentido alguno en un trabajo que sólo les daba para
subsistir; para ellos el oro no tenía valor alguno. Los españoles consideraban a
los taínos como holgazanes y primitivos por su poco interés en trabajar a cambio
de un jornal. La consecuencia de todo ello fue que se comenzó a organizar
un repartimiento de indios, organización de mano de obra indígena. El trabajo
forzoso planteaba serios problemas de orden ético y jurídico, ya que las Corona
había declarado que los indios eran súbditos libres del rey, obligados sólo a pagar
tributo, pero no podían ser forzados a trabajar. Pero sin el trabajo indígena, no se
podía sostener el negocio del oro.
En 1503, la reina Isabel la Católica firmó una Real Provisión legalizando los
repartimientos de indios en favor de los españoles. Con este documento nacía
la encomienda americana. Desde 1503 hasta 1505 Nicolás de Ovando
generalizó los repartos de indios en la isla de La Española, lo que permitió
desarrollar inmediatamente y a gran escala la producción aurífera. En 1509,
Ovando fue sustituido por el hijo del descubridor de América, Diego Colón, en la
gobernación de las Indias.
Diego Colón, hijo y sucesor de Cristóbal Colón en el virreinato y gobernación de
las Indias, inició los denominados Pleitos Colombinos contra la Corona
castellana para obtener la devolución a la familia Colón de los privilegios
concedidos por los Reyes Católicos al descubridor de América. Se casó con
María de Toledo, sobrina del duque de Alba y persona de gran ayuda para
defender los intereses familiares; y el 8 de agosto de 1508, con el apoyo del
duque de Alba, resultó nombrado gobernador de las Indias y Tierra Firme (1509-
1511), aunque no virrey. En 1511, la Sentencia de Sevilla, dada por el Consejo
Real en los Pleitos Colombinos, reconoció al segundo almirante el virreinato de
las Indias. La segunda gobernación colombina duró desde finales de 1520 hasta
1523.
El problema de la necesidad de mano de obra indígena y la prohibición de
someter al indio a trabajos forzados, se solucionó bajo el gobierno de Diego
Colón.
«Durante el gobierno de Diego Colón (1509-1515), se hallaron dos fórmulas que
permitirían hacer a cada uno de su capa un sayo, aunque respetando
exteriormente la ley y la justicia. Esta sería, respecto a los indios de guerra,
la guerra justa o defensiva; para los indios de razón, la encomienda. En caso de
que pacíficos europeos dedicados a la explotación o el rescate se viesen atacados,
sin provocación ni motivo, tenían derecho a defenderse y a esclavizar a los
prisioneros de guerra así obtenidos. A los indios de razón [pacíficos] se les aplicó
la encomienda, vieja institución medieval nacida en la frontera peninsular: un
hombre libre y sin recursos servía a un señor o encomendero a cambio de
protección, cobijo, alimento y vestido (encomienda personal); o un pequeño
propietario libre cedía al señor toda su tierra, o parte de ella, o bien pagaba un
censo o canon en especie a cambio de protección eficaz contra los enemigos
musulmanes (encomienda territorial). La encomienda se aplicó a los indios de
razón, por supuesto sin consultarles, falseando el propósito y finalidad de aquélla.
Los repartimientos de indios se convirtieron en encomiendas de indios, y el
empresario minero en encomendero; nada variaba en la práctica, pero en teoría se
dignificaba el sistema. El encomendero protegía a los indios, como en la antigua
encomienda personal, y obtendría para sí el oro recogido en lugares que sin duda
pertenecen a los indígenas, tal ocurría en la vieja encomienda territorial. Por
añadidura, se acabó permitiendo llevar a las explotaciones auríferas a indios de
las denominadas “islas inútiles” (las Lucayas, hoy Bahamas), que en un periodo
de cuatro años quedaron despobladas.» [Céspedes, Guillermo: “La conquista”.
En: Carrasco, Pedro / Céspedes, Guillermo: Historia de América Latina. Madrid:
Alianza Editorial, 1985, vol. 1, p. 312-313]
CONQUISTA DE TIERRA FIRME Y DESCUBRIMIENTO DEL
PACÍFICO
Los españoles llevaron a cabo la conquista de América media con una increíble
facilidad. En el transcurso de sus diversos viajes, entre 1492 y 1504, Cristóbal
Colón descubrió las Antillas, Venezuela y una parte del litoral atlántico de
América central, pero murió sin saber que había descubierto un nuevo continente.
La Española, isla de las Antillas, en el mar Caribe, situada al sureste de Cuba y al
oeste de Puerto Rico (hoy dividida en dos países: Haití y la República
Dominicana), fue la isla preferida por Colón y la primera en ser colonizada
(Santo Domingo, 1496). En las grandes Antillas le siguieron Cuba (La Habana,
1519) y Puerto Rico (San Juan, 1521). Pero Santo Domingo constituía la base a
partir de la cual los conquistadores se lanzaban al asalto de la Tierra Firme en sus
dos puntos más privilegiados: el istmo de Panamá y las tierras altas de México
central, corazón del Imperio Azteca.
En 1498, los reyes permitieron a cualquier ciudadano explorar las nuevas tierras
descubiertas por Colón. Alonso de Ojeda, acompañado de Juan de la
Cosa y Américo Vespucio, fue el primero en aprovechar el permiso real en
1499, iniciando los Viajes Menores que exploran el litoral americano, la Tierra
Firme, desde Brasil a Panamá y demuestran que se trata de un nuevo continente
entre Europa y Asia.
Tierra Firme fue el término con el que se designó en principio, y para
distinguirlas de las islas antillanas, a las tierras del continente americano más
próximas al mar Caribe; en especial a la costa norte de Sudamérica, desde el río
Orinoco hasta el istmo de Panamá, descubiertas y conquistadas por españoles
desde la primera mitad del siglo XVI. Más tarde hizo referencia a toda la zona
continental del Caribe en general. Desde principios del siglo XVI Tierra Firme
fue el centro desde donde se gobernaba Castilla del Oro. La denominación del
reino de Tierra Firme quedó restringida desde 1563 al límite jurisdiccional de la
Audiencia de Panamá.
El territorio de Tierra Firme se dividió en dos gobernaciones: Nueva Andalucía
(costa atlántica de Colombia), encomendada a Alonso de Ojeda, y Castilla del
Oro (Panamá), encomendada a Diego de Nicuesa. La colonización de estas dos
gobernaciones fracasó y los supervivientes se refugiaron en el golfo de Darién,
fundando Santa María de la Antigua del Darién (1510), en el litoral oeste del
golfo de Urabá, cerca de la frontera con Panamá. Esta llamada ciudad o simple
campamento fue el primer asentamiento europeo del continente americano.
Fundada por Martín Fernández de Enciso el 25 de diciembre de 1510 a
sugerencia de Vasco Núñez de Balboa, recibió su nombre en homenaje a la
imagen venerada en Sevilla (España), añadiéndose 'del Darién' para rememorar la
comarca de su ubicación.
Dos años después de su fundación, vivían en Santa María de la Antigua del
Darién unos trescientos españoles desmoralizados y mal avituallados por la
incapacidad de sus dirigentes. Un grupo de ellos se rebela contra Nicuesa y
nombra alcalde a Vasco Núñez de Balboa, un lugarteniente de Ojeda. Surgiría así
el primer gran jefe que iba a producir la sociedad de la frontera y que sería, con
Hernán Cortés, uno de los conquistadores con más tacto y talento político. Desde
este asentamiento, Núñez de Balboa exploró el territorio hacia el oeste, atravesó
el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico, al que llamó mar del
Sur (1513) por encontrarlo en dirección de este punto cardinal.
Vasco Núñez de Balboa era un hidalgo extremeño y pobre que había viajado
mucho por el Caribe y se había cargado de deudas en la Española. Bajo su
influencia, un grupo destituyó en Santa María de la Antigua a sus jefes y los
envió a Santo Domingo, nombrando a Balboa para sustituirles en 1511.
«El nuevo líder no exigió a los indios tributo alguno, ni tampoco trabajo forzoso;
cuidó de disciplinar y contener a sus hombres, sin repetir ninguna de las
crueldades y horrores que había visto cometer a sus compatriotas en las Antillas.
Usó la fuerza para imponerse a los jefes nativos, mas tan pronto lo aceptaron
como a jefe más capaz y poderoso, Balboa les prometió amistad, y cumplió
siempre sus promesas. Respetó las estructuras sociales y políticas de los nativos;
incluso los puso en paz, mediando como árbitro paciente y hábil en las hasta
entonces allí frecuentes disputas y luchas entre caciques –nombre que en algunos
lugares del Caribe daban los indios a sus señores, y que los castellanos
extenderían a toda Mesoamérica para designar a los jefes de comunidades
indígenas.
Balboa exploró la cuenca del Río Atrato hacia el Sur, en busca del origen de las
piezas de oro labrado que se hallaban en la costa. Hacia el Oeste, atravesó el
istmo de Panamá, descubriendo el océano Pacífico o mar del Sur (1513). Sentó
las bases de una colonia de conquista en la que los castellanos empezaron a vivir
sobre el terreno como minoría militar dominante y parásita, más sin perturbar
apreciablemente la vida política, económica, social y cultural de los nativos.
Balboa escribió al rey dando cuenta de sus éxitos, pero en la Corte no
consideraron a un pobre advenedizo ni capaz ni digno de consolidar su propia
obra; por ello fue nombrado gobernador y capitán general de Castilla del Oro un
anciano aristócrata, duro, envidioso y absolutamente ignorante del mundo en el
que iba a actuar: Pedrarias Dávila. Dado que los méritos de Balboa no podían
ser desconocidos, un poco tardíamente se le nombró adelantado del Mar del
Sur y gobernador de los territorios de Coiba y Panamá; fue algo que Pedrarias no
pudo encajar nunca; en enero de 1919 y tras una apariencia de proceso legal,
Balboa acabó siendo degollado junto a cinco de sus compañeros. Y éste sería el
fin del primer gran líder surgido en la frontera del Caribe.» [Céspedes,
Guillermo: “La conquista”. En: Carrasco, Pedro / Céspedes, Guillermo: Historia
de América Latina. Madrid: Alianza Editorial, 1985, vol. 1, p. 324-325]
La Leyes Nuevas de 1542 declaraban la encomienda a extinguir tras la muerte del
encomendero, es decir, del primer beneficiario. La encomienda no se podría dejar
en herencia a la descendencia. Estas leyes abolían prácticamente la esclavitud de
los indígenas y los liberaban de la servidumbre personal. A la muerte del
encomendero o primer beneficiario, los indígenas a su servicio pasarían a
depender directamente de la monarquía castellana.
LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO
Desde las Antillas se organizaron viajes al norte y centro de América. Juan
Ponce de León descubrió Florida en 1512, y Vasco Núñez de Balboa atravesó
el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico en 1513. El descubrimiento
del Pacífico motivó otros viajes en busca de un paso entre el Atlántico y el nuevo
océano. El primer intento fue el de Juan Díaz de Solís (1470-1516), quien en
1515, tras firmar una nueva capitulación para buscar un paso por el sur del
continente, navegó las costas brasileñas y uruguayas hasta llegar al río de La
Plata (1516) que llamó mar Dulce. Se adentró en su estuario hasta la isla de
Martín García y continuó por las aguas del Paraná, que se llamó de Solís. Al
desembarcar fueron atacados por los indios charrúas o guaraníes, que le dieron
muerte.
El segundo intento fue el de Fernando de Magallanes, un portugués al servicio de
Carlos V. Magallanes partió de Sanlúcar de Barrameda en 1519, bordeó la costa
del Sur y, atravesando el estrecho de su nombre, se internó en el Pacífico.
Llegados a las islas Filipinas, Magallanes y muchos de sus hombres perdieron la
vida a manos de los indígenas. La expedición siguió rumbo a Cabo de Buena
Esperanza al mando de Juan Sebastián Elcano, llegando en 1522 a Sanlúcar de
Barrameda con una sola nave, la Victoria. Por esta hazaña, el rey otorgó a Elcano
un escudo de armas en el que aparecía un globo terráqueo con la leyenda:
“Primus circumdediste me” (‘tú fuiste el primero en circunnavegarme’).
CASTILLA DEL ORO
Castilla del Oro fue el nombre dado por los colonizadores españoles, a principios
del siglo XVI, a los territorios centroamericanos que se extendían desde el golfo
de Urabá (en la actual Colombia) hasta el cabo Gracias a Dios (en la frontera
entre los actuales estados de Honduras y Nicaragua). La denominación de
Castilla del Oro fue otorgada, en mayo de 1513, por el rey Fernando II el
Católico (en calidad de regente castellano).
La región se denominaría Castilla del Oro por la cantidad de oro que se obtuvo
de los nativos, aunque allí no se producía: llegaba desde el sur del continente,
labrado en forma de objetos decorativos. La zona del origen de este metal
tardaría varias décadas en ser descubierta.
Pedro Arias Dávila, más conocido como Pedrarias Dávila gobernó Castilla del
Oro entre 1513 y 1526. No logró la prosperidad de la colonia y se caracterizó por
su crueldad, el mal trato dado a los indios y el afán desmedido por un rápido
enriquecimiento. Envió expediciones a recorrer los territorios limítrofes en 1514
y 1515, pero la mayoría de ellas se limitaron a realizar actividades de saqueo, a
buscar oro y a tomar esclavos, sin que el gobernador hiciera nada por evitarlo. A
fuerza de brutalidades y torpezas, fueron deshaciendo la obra de Núñez de
Balboa y se fueron ganando la hostilidad y odio eterno de la población indígena
de la región.
Nada constructivo se hizo hasta 1519, cuando Pedrarias Dávila fundó Nuestra
Señora de la Asunción de Panamá, que sería desde entonces la capital de Castilla
del Oro y base de partida de exploraciones y conquistas. De allí saldrían luego las
expediciones del lugarteniente de Arias Dávila, Francisco Fernández de Córdoba,
a Nicaragua, en 1523; y de Francisco Pizarro y Diego de Almagro al Perú, a
partir de 1531.
CONQUISTA DE MÉXICO POR HERNÁN CORTÉS (1519)
Francisco Hernández de Córdoba
descubre la península de Yucatán (México). En 1517 Diego Velázquez le puso al
mando de una expedición de tres naves y más de cien hombres, entre los que se
encontraban el piloto Antón de Alaminos y Bernal Díaz del Castillo.
Descubrieron la costa yucateca alcanzando el cabo Catoche, la bahía de
Campeche y Tabasco.
Desde 1516, los colonos de Cuba fueron reuniendo información y recursos
suficientes para utilizar la isla, hasta entonces poco productiva, como trampolín
para la conquista de México. La información proporcionada por las expediciones
que habían recorrido el golfo de México entre 1517 y 1518, impulsaron al
gobernador de Cuba, Diego Velázquez, a solicitar de los reyes la conquista de
aquellas tierras. Y antes de que le llegara la respuesta, organizó una expedición al
mando de Hernán Cortés, un valeroso hidalgo extremeño, inteligente y muy
dotado para la política.
Después de Vasco Núñez de Balboa, fue Hernán Cortés el otro gran líder surgido
en la frontera. Llegado a Santo Domingo en 1504, se asentó después en Cuba.
«Su educación fue más completa y su experiencia más rica y variada que la de
Balboa, de cuyo ejemplo aprendió y de quien fue el discípulo más aventajado.
Era, al igual que Balboa, un hidalgo extremeño pobre, que sabía algo de leyes y
de asuntos militares y mucho de práctica legal, administrativa y oficinesca. Sabía
preguntar aquello que ignoraba, y preguntarlo a quien, en su entorno, era la
persona más capacitada para responderle. Poseyó simpatía y don de gentes, y
realizó en Santiago de Cuba un buen aprendizaje en política municipal. Fue un
gran político nato, excelente diplomático, un verdadero estadista y un
imaginativo organizador capaz de crear grandes negocios y conducirlos con
acierto, aunque el hecho de tender, por temperamento y educación, más al gasto
que al ahorro le impidió llegar a ser un gran empresario capitalista. A diferencia
de Balboa, jugaba astutamente sin mostrar las cartas, diciendo a tiempo aquello
que le convenía decir, callándose cuando le convenía callar y sin descubrir su
juego hasta que la partida estaba concluida –y ganada por él–. Tuvo hasta la
difícil habilidad de parecer tonto: el gobernador de Cuba, creyéndole dócil y
manejable, le delegó el mando de una expedición a las costas de México, dirigida
a rescatar náufragos de exploraciones anteriores y a rescatar oro (1518). El
gobernador y Cortés actuaron de pillo a pillo, tratando cada uno de aprovecharse
del otro. Entre 1519 y 1522 Cortés conquistó por su cuenta los territorios de la
Confederación azteca y alguno más; y, lo que todavía resultó más difícil, pasó de
ser un subalterno en rebeldía a quedar absuelto de todo cargo y recibir de su
monarca el nombramiento de gobernador y capitán general de las tierras que
había conquistado.» [Céspedes, Guillermo: “La conquista”. En: Carrasco, Pedro /
Céspedes, Guillermo: Historia de América Latina. Madrid: Alianza Editorial,
1985, vol. 1, p. 326]
El 22 de abril de 1519, Cortés desembarcó en Chalchiuhuecan, cerca de la actual
Veracruz. Los habitantes de la zona, sometidos a los aztecas, le proporcionaron
información sobre el Imperio Azteca y su capital Tenochtitlán en el centro de la
meseta del Anáhuac. Cortés decidió desobedecer las órdenes de Diego
Velásquez, gobernador de Cuba, y emprender la conquista de Tenochtitlán por su
cuenta y riesgo.
Para evitar conflictos jurídicos y para legitimar su acción, Cortés copió el mismo
sistema empleado por Vasco Núñez de Balboa en Panamá: incitó a sus soldados a
fundar la ciudad Villa Rica de la Veracruz (al norte de la actual Veracruz);
dimitió su jefatura como delegado del gobernador de Cuba y cedió sus poderes al
cabildo o ayuntamiento de la ciudad; los gobernantes municipales, elegidos
democráticamente, nombraron a Cortés capitán General y Justicia Mayor de la
colonia. La artimaña jurídica otorgaba a Cortés autoridad propia, aunque interina,
no ya delegada como anteriormente, y convertía en sus cómplices a todos sus
compañeros, dejándoles ante el dilema de morir como rebeldes o vencer como
conquistadores. Esto legitimaba su empresa conquistadora y daba a Cortés mano
libre para emprender la conquista del Anáhuac.
Cortés se granjeó la amistad de Cempaola. Ayudado por los cempaoleses cayó
sobre Tlaxcala, ciudad enemiga del emperador azteca Moctezuma. Se hizo aliado
de los tlaxcaltecas y con ellos marchó hacia la meseta del Anáhuac. Llegó a
Tenochtitlán, capital del imperio azteca. Moctezuma le recibió en plan amistoso.
Cortés, para no provocar a los aztecas, despidió a los tlascaltecas que le habían
acompañado, quedando con un puñado de españoles en una ciudad pobladísima.
Con diplomacia y prudencia, pero con cautela, mantuvo su amistad con
Moctezuma.
El gobernador de Cuba, Diego Velásquez, indignado por la traición de Hernán
Cortés, envió un ejército de 1500 hombres al frente de Pánfilo de Narváez para
castigar a Cortés como un subalterno rebelde. Cortés tuvo que dejar Tenochtitlán
al mando de
Pedro Alvarado
y regresar a Veracruz para combatir a Narváez, pero Cortés neutralizó a los
hombres que el gobernador de Cuba había enviado para prenderle, que se pasaron
a las filas de Cortés casi sin oponer resistencia.
Al regresar a Tenochtitlán, encontró a su lugarteniente Pedro de Alvarado en
situación precaria frente a los aztecas, buscada por su propia falta de tacto y
prudencia en la resolución de algunos incidentes surgidos durante la ausencia de
Cortés. Los aztecas habían asesinado a los españoles que habían quedado allí.
Tuvo que abandonar la ciudad perseguido por los aztecas, la retirada fue un
auténtico desastre: La noche triste. Volvió a la carga y derrotó a los aztecas en la
batalla de Otumba, haciéndose dueño de la capital azteca.
Ante el éxito de las conquistas de Cortés, la Corona evitó repetir el error
cometido con Balboa. Cortés fue nombrado gobernador y capitán general.
«Más importante que la alegría del nombramiento era el hecho de haberse creado
una mitología política y religiosa sobre la, hasta Balboa, sórdida aventura
castellana en el Nuevo Mundo, y que esa mitología iba a ser aceptada por todos,
desde el rey hasta el más modesto colono. La empresa quedaba dignificada y
justificada a los ojos de quienes la acometían. La Corona se percató de que, en
vez de pagar como gobernadores a burócratas o nobles, mediocres por cierto y
con escasa iniciativa, podía conseguirlos mejores y sin desembolsos aceptando la
iniciativa privada de los conquistadores, tras el proceso selectivo que entre ellos
operasen la suerte y el destino.
Asimismo, merece subrayarse el hecho de que los conquistadores, procedentes de
una sociedad estamental en la que ya cada uno nacía y casi siempre moría en el
mismo lugar de la escala social, comprendieran que la extinguida frontera del
Medievo y sus oportunidades de movilidad social se habían abierto de nuevo para
los inteligentes, los fuertes, los audaces y los afortunados. A la nueva frontera,
asumiendo los mayores riesgos, un individuo de baja extracción social podía “ir a
valer más”, y obtener otra vez, como el Cid y como los primeros nobles
castellanos, prestigio, gloria, dinero, poder e incluso nobleza. El conquistador
podía contar, además, con la reconfortante seguridad de estar laborando por algo
trascendental y que empezaba a ser –según pronto escribiría un cronista– lo más
importante que había sucedido en el mundo desde que Cristo vivió y murió en él
para salvarlo. Una gigantesca fuerza había sido creada y puesta en
movimiento.» [Guillermo Céspedes, o. cit., p. 327-328]
En 1522, México central y buena parte del meridional se hallaban en manos de
los hombres de Cortés. Los conquistadores denominaron a todo el país la Nueva
España. Hernán Cortés gobernó con sensatez y acierto. Fue uno de los
conquistadores más y mejor recompensados por la Corona.
A partir de 1535 se inicia el gobierno del primer virrey de la Nueva España,
Antonio de Mendoza, quien en quince años de fecunda gestión política dejó
organizado un mundo que ya no es el de los conquistadores.
CONQUISTA DE AMÉRICA CENTRAL
La conquista de América Central se llevó a cabo a partir de los dos puntos de
apoyo: Panamá (Pedrarias Dávila) y México (Hernán Cortés). La unión se realizó
en la región fronteriza de Honduras y Guatemala. Desde Panamá, los españoles
conquistaron las tierras de Nicaragua. Costa Rica fue colonizada a continuación.
Los conquistadores españoles que habían partido de México, hacía tiempo que
habían alcanzado las fronteras meridionales de Mesoamérica. En 1543, fue
creada la Capitanía General de Guatemala, unida al virreinato de Nueva España y
con autoridad sobre toda la América Central.
La tónica común a los conquistadores españoles, se repitió en la conquista de
América Central: un conquistador, actuando por su cuenta, tomaba un territorio
desobedeciendo la autoridad de su superior; éste enviaba una expedición para
castigar al rebelde; el rebelde capturaba al enviado por su superior; en otros
casos, el rebelde era capturado y ejecutado.
En 1522, Gil González Dávila somete al poderoso cacique de Nicaragua. Tiene
que regresar a Santo Domingo para recoger alimentos y reclutar soldados. Al año
siguiente, regresa a Nicaragua y encuentra que el territorio había sido tomado por
Francisco Hernández de Córdoba,
lugarteniente del cruel gobernador de Castilla del Oro, Pedrarias Dávila, quien al
enterarse que Hernández de Córdoba se había independizado, marchó sobre
Nicaragua y ejecutó al rebelde.
Gil González Dávila se va a Honduras, donde tuvo que pactar con Cristóbal de
Olid, uno de los capitanes de Cortés, que se había hecho cargo del territorio
(1523) desobedeciendo la autoridad de su superior. Olid hizo prisionero
a Francisco de las Casas, enviado para castigarle, y a Gil González. Hernán
Cortés acudió en persona para dominar la rebelión de Olid (1524-1525), pero
cuando Cortés llegó a Honduras, De las Casas y González habían ejecutado a
Olid y conquistado Honduras.
Entre 1524 y 1530, Pedro de Alvarado, mano derecha de Cortés, conquistó los
territorios mayas de Guatemala. La conquista del Yucatán maya fue más
dificultosa y Francisco de Montejo y su hijo tardaron diecinueve años (1527-
1546) en conquistar las tierras bajas de Yucatán. La parte central, Petén-Itzá, no
sería conquistada hasta 1697.
CONQUISTA DEL PERÚ POR FRANCISCO PIZARRO
El territorio del Imperio de los Incas comenzó a ser llamado el Perú aún antes de
ser conquistado por los hombres de Francisco Pizarro. El nombre de Perú es la
hispanización del nombre del río “Birú”, en la vertiente suramericana del
Pacífico que, entre los vecinos de Panamá, vino a designar la totalidad de los
territorios situados en la ruta de levante, al suroeste y sur de dicha ciudad.
En 1522 Pascual de Andagoya exploró el Chocó colombiano y regresó a Panamá
con la sensacional noticia de la existencia de un reino llamado Birú. Esta noticia
llamó la atención del veterano Francisco Pizarro, que había servido con Ojeda y
Balboa y era hijo natural del coronel Gonzalo Pizarro y de Francisca González.
En 1519, Pizarro había formado parte del grupo que, capitaneado por el primer
gobernador de Castilla del Oro, Pedro Arias Dávila, fundó la actual ciudad de
Panamá, recibiendo a las orillas del río Chagres las tierras que le correspondían
como poblador, donde comenzó a atesorar una considerable fortuna y llegó a
desempeñar los cargos de regidor y alcalde.
Pizarro vino a España a obtener la licencia para la conquista de las tierras al sur
de Panamá. Inició su campaña con doscientos veintisiete hombres que fueron
capaces de apoderarse de una extensión de tierra poco menor que la mitad de
Europa. Desde el punto de vista estratégico, Pizarro copió el modelo y la
experiencia de su pariente Hernán Cortés en la conquista de México,
aprovechando la rivalidad entre los hermanos incas Huáscar y Atahualpa. Había
recibido importantes noticias del Imperio inca, cuyo jefe Huayna Cápac había
muerto en 1525, y que en esos momentos vivía una lucha entre los hijos de éste,
Huáscar y Atahualpa, por la sucesión.
Francisco Pizarro regresó a la península Ibérica en 1528 con numerosos presentes
y la intención de exponer al emperador Carlos V las peticiones acordadas con sus
compañeros, que se concretaban en la gobernación de las tierras descubiertas
para él mismo, el título de adelantado para Almagro y el obispado para Luque.
En 1529, la esposa de Carlos V, Isabel de Portugal, firmó en calidad de regente
las capitulaciones para la conquista del Perú, territorio que recibió el nombre
oficial de Nueva Castilla. En diciembre de 1529 llegó a su localidad natal,
Trujillo, donde se encontró con sus hermanastros, Hernando, Gonzalo y Juan
Pizarro, que le acompañarían en sus futuras conquistas.
Desde Panamá, Francisco Pizarro salió en 1531 hacia el sur, acompañado
de Diego de Almagro. Llegó a Túmbez, atravesó los Andes y con un puñado de
hombres llegó hasta Cajamarca, el corazón del país. Allí fingió entregarse al
ejército de Atahualpa, pero se apoderó de él quedando como dueño y señor del
país en 1532, una vez que Atahualpa ya había derrotado a Huáscar. Temiendo
Atahualpa que los españoles nombraran Inca a su hermanastro, le mandó
asesinar. Esto dio motivo a los españoles para juzgar a Atahualpa por fratricidio y
condenarle a muerte, siendo ejecutado en 1533, a la vez que su hermano Túpac
Hualpa (Toparpa), que había prestado fidelidad a Carlos V, resultó nombrado
nuevo soberano inca. En agosto de ese año, los españoles salieron hacia Cuzco,
pero antes de llegar el nuevo inca fue envenenado por el cacique quiteño
Calcuchimac, por lo que Manco Inca Yupanqui (Manco Cápac II) ocupó su lugar.
Pizarro entra triunfante en el Cuzco, capital del imperio inca.
En 1535 fundó la ciudad de Lima y llamó Nueva Castilla a las tierras
conquistadas. Diego de Almagro, su compañero de campaña, marchó hacia el
sur a la conquista de Chile.
Las torpezas de Fernando Pizarro, hermano de Francisco Pizarro, y el saqueo
en Cuzco por parte de los españoles desconcertaron a los incas, y al que era un
sincero aliado de los conquistadores, el príncipe Manco Inca Yupanqui, quien
encabezó la mayor, mejor organizada y más peligrosa rebelión contra los
conquistadores que tuvo lugar en toda América (1536-1537). Hernando Pizarro
quedó sitiado en Cuzco, Francisco Pizarro en Lima.
Las movilizaciones indígenas afectaron a la producción agrícola y el hambre
terminó con la rebelión de los incas, que fueron derrotados en Sacsahuamán. Tras
la derrota, Manco huyó hacia el oriente, fundando un centro de resistencia
conocido como Vilcabamba. Al morir Manco Inca, le sucedió en el trono su hijo
Sayri Túpac, quien firmó la paz con el virrey Andrés Hurtado de Mendoza,
marqués de Cañete, pero falleció en 1561, siendo reemplazado por Titu Cusi
Yupanqui, que reinició las hostilidades; finalmente, en 1570, asumió el poder
Túpac Amaru, quien fue derrotado y decapitado en 1572 por orden del virrey
Francisco de Toledo.
En marzo de 1534 tuvo lugar la fundación española de la ciudad de Cuzco.
Francisco Pizarro había recibido el título de marqués y se habían ampliado los
límites de Nueva Castilla para incluir a Cuzco, concediéndose a su socio Diego
de Almagro una gobernación que recibió el nombre de Nueva Toledo y que se
extendía 200 leguas hacia el sur, en el Chile actual. Francisco Pizarro fundó en
1535 la Ciudad de los Reyes, la futura Lima.
Apenas concluida la rebelión indígena, regresó Diego de Almagro de su difícil y
ruinosa expedición a Chile. Comienzan las llamadas “guerras civiles” entre
Pizarro y Almagro. Almagro reclamaba como parte de su gobernación la ciudad
de Cuzco, la cual había reconquistado en 1537 y estaba situada en la frontera de
sus gobernaciones. Convencido de que Cuzco se hallaba dentro de su
jurisdicción, tomó la ciudad y apresó a Hernando Pizarro. Tras una dificultosa
negociación, éste recuperó la libertad, pero se propuso vengarse de su captor. En
un sangriento encuentro, en la batalla de Salinas (1538), cerca de Cuzco,
Almagro fue vencido y ejecutado por los pizarristas tres meses después.
Francisco Pizarro nombró a Pedro de Valdivia en 1539 teniente gobernador de
Chile. En septiembre del año siguiente, el emperador Carlos V designó
gobernador del Perú a Cristóbal Vaca de Castro para sustituir a Pizarro y
ejercer como mediador entre el conquistador y Diego de Almagro el Mozo, hijo
del famoso conquistador Diego de Almagro y de Ana Martínez (una india
cristianizada). El 26 de junio de 1541, antes de que Vaca de Castro llegara a
territorio peruano, Pizarro fue asesinado en Lima por los almagristas,
encabezados por Almagro el Mozo, quien se hizo con el control del territorio
peruano.
Aunque Gonzalo Pizarro (hermano del conquistador) preparaba otra revuelta a
favor del mantenimiento de las encomiendas. Sin embargo, fue el gobernador del
Perú, Cristóbal Vaca de Castro, quien, al mando de los ejércitos reales, derrotó
a sus desmoralizadas tropas en la batalla de Chupas, el 16 de septiembre de 1542.
Almagro el Mozo fue capturado poco después y ejecutado en Cuzco.
LA CONQUISTA DE ECUADOR, COLOMBIA Y VENEZUELA
Ecuador fue conquistado por el inca Huayna Capac en 1475 a los caras. Fue
descubierto por Francisco Pizarro en 1524 y conquistado en 1526.
Sebastián de Belalcázar o Sebastián de Benalcázar fue el fundador de las
ciudades sudamericanas de Guayaquil, Quito, Popayán y Cali.
Viajó en la expedición encabezada por Pedro Arias Dávila a la región del Darién
(Castilla del Oro), situada en Tierra Firme. En 1532 vendió todo lo que tenía en
la zona de Panamá y se unió a Francisco Pizarro para la conquista del Perú.
En 1533 organizó la conquista del reino de Quito y en 1534 fundó San Francisco
de Quito. Un año más tarde, hizo lo propio con Santiago de Guayaquil. En 1536
emprendió una expedición en busca de El Dorado, durante la cual fundó las
ciudades de Cali y Popayán (Colombia). Llegó, junto con otros conquistadores, a
la recién fundada Santa Fe de Bogotá.
Tuvo que enfrentarse a Jorge Robledo, antiguo teniente suyo, que pretendía la
posesión de las tierras conquistadas en Antioquia (Colombia). Vencido Robledo,
Belalcázar le condenó a muerte. Poco después recibió una requisitoria que
solicitaba su propio procesamiento al acusarle tanto de los abusos cometidos por
sus subordinados como de la muerte de Robledo.
Gonzalo Jiménez de Quesada (1509-1579), abogado, literato y conquistador
español, fundador de Santa Fe de Bogotá. Se alistó en la expedición de Pedro
Fernández de Lugo con destino a Santa Marta (Colombia), donde llegó en 1536.
Partió de Santa Marta con 600 soldados y plenos poderes del gobernador para
explorar el río Magdalena, en busca del rico Perú. Tras incontables penalidades,
llegó a la planicie de Cundinamarca, que bautizó con el nombre de Nuevo Reino
de Granada, y fundó el 6 de agosto de 1538 la ciudad de Santafé de Bogotá.
En 1538 Nicolás Federmann, alemán al servicio de los banqueros Welser de
Augsburgo, saliendo de Venezuela penetró en la meseta de Bogotá buscando el
mítico Eldorado, el país del oro. Allí coincidió con otras dos expediciones que
perseguían el mismo objetivo: la de Sebastián de Banalcázar, conquistador de
Ecuador (1536), y la de Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Santa Fe de
Bogotá (1538). Cada cual de ellos se atribuía la conquista del territorio. Pero
incapaces de llegar a un acuerdo entre sí, no repitieron los sangrientos
enfrentamientos de Centroamérica y aceptaron que el Consejo de
Indias resolviese el pleito. Éste acordó la fundación de una nueva Audiencia, la
de Santa Fe de Bogotá (1546), con jurisdicción sobre las zonas de procedencia de
Federmann, Benalcázar y Jiménez de Quesada.
Hernán Pérez de Quesada, hermano Gonzalo Jiménez de Quesada, arriba a
Santa Marta (Colombia) en 1536. Un año después, su hermano Gonzalo bautizó
como Nuevo Reino de Granada los territorios de la planicie de Cundinamarca y,
en 1539, lo designó gobernador interino de los mismos. Recorrió el río Cauca en
busca de El Dorado (1541), descubriendo los actuales departamentos
colombianos de Caquetá y Putumayo.
Pedro de Heredia fundó en 1533 Cartagena de Indias (Colombia). Hidalgo de
nacimiento, por pendenciero debió salir de España y se estableció en La
Española. Obtuvo la gobernación de la Nueva Andalucía (actuales departamentos
de Antioquia, Tolima y parte del Chocó) y la autorización para conquistar
territorios. Emprendió el viaje acompañado de 150 hombres y llegó a la bahía de
Cartagena, donde combatió a los nativos hasta vencerlos y fundó la ciudad de
Cartagena de Indias.
Alonso de Ojeda y Américo Vespucio exploran en 1499 unos territorios en las
costas del Caribe, a los que Ojeda da el nombre de Venezuela (pequeña Venecia).
El emperador Carlos V había contraído una gran deuda con los banqueros
extranjeros (Fúcares: Fugger y Balsares: Welser) a partir de los gastos enormes
para la elección como emperador de Alemania (contra Francisco I). Para pagar
estas deudas a sus acreedores, les cede Venezuela a los banqueros de Augsburgo,
Welser, que mandaron a las tierras americanas a Alfinger, Federman y Spira y
sus soldados entre 1528 y 1556.
LA CONQUISTA DE CHILE, BUENOS AIRES, ASUNCIÓN
Desde el Perú, Diego de Almagro, el compañero y socio de Francisco Pizarro,
intentó superar la cadena de los Andes y pasar a Chile, defendido por los
indomables araucanos. Sólo consiguió descubrir la ruta andina de aquella
empresa que parecía imposible. Pero unos años más tarde, consumaría Pedro de
Valdivia y García de Mendoza, tras sostener una guerra cruenta con los
araucanos.
En 1539, tras obtener de Francisco Pizarro la autorización, así como el título de
teniente gobernador de Chile, Pedro de Valdivia inició los preparativos de la
expedición, que partió de Cuzco a mediados de enero de 1540. Una vez
atravesado el desierto de Atacama, Valdivia tomó posesión de la tierra en el valle
del río Copiapó, región que fue bautizada como Nueva Extremadura.
Valdivia volvió al Perú, donde luchó en el bando realista frente a Gonzalo
Pizarro, quien resultó derrotado y muerto. En recompensa, le fue reconocido en
nombre del emperador Carlos V el cargo de gobernador y capitán general de
Nueva Extremadura.
Al querer avanzar hacia los confines meridionales de Chile, Valdivia encontró
encarnizada resistencia por parte de los araucanos, quienes, encabezados por los
caudillos Caupolicán y Lautaro, hicieron frente y asesinaron a Valdivia en
Tucapel, el 25 de diciembre de 1553, hechos que recogió Alonso de Ercilla en La
Araucana, una de las obras más destacadas de la épica castellana.
El Río de la Plata,
explorado primero por Solís, fue dominado por Pedro de Mendoza. En 1534,
Mendoza firmó en Toledo la capitulación que le permitía conquistar y poblar
todas las tierras comprendidas entre el paralelo 25º y el 36º. Designado primer
adelantado, gobernador y capitán general de las tierras conquistadas en las
regiones del Plata, Mendoza se puso al frente de una expedición cuyo objetivo
principal era contrarrestar los avances portugueses en el Río de la Plata.
En 1535 fondeó en el estuario del Plata y fundó el fuerte de Santa María del Buen
Aire, nombre que se transformaría con el tiempo en el de Buenos Aires. Tras salir
hacia Brasil en busca de alimentos para sus hombres, los indios aniquilan la
ciudad.
Una segunda expedición, bajo el mando de Juan de Ayolas, remontó el río
Paraná y fundó el fuerte de Corpus Christi. Desde allí se dirigió, siguiendo el
curso del río Paraguay, hacia la casi mítica sierra de la Plata. En 1537 fundó el
fuerte de Candelaria, donde dejó como lugarteniente a Domingo Martínez de
Irala. En su búsqueda de una vía de comunicación con el Perú, reanudó la
expedición hasta llegar a las cercanías de los Andes (Alto Perú, o región de
Charcas) y cruzar por vez primera la región del Chaco, tras lo cual regresó al
fuerte de Candelaria (que encontró abandonado). Allí falleció tras un ataque de
los indígenas.
En 1537, Juan Salazar de Espinosa, un lugarteniente de la expedición dirigida
por el conquistador y colonizador español Pedro de Mendoza, primer adelantado
del Río de la Plata, funda la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción. Salazar
llamó a la ciudad Asunción debido a que el 15 de agosto es la onomástica de la
Asunción de la Virgen María.
DESCUBRIMIENTO DEL RÍO AMAZONAS
La región del delta de Amazonas pudo haber sido descubierta por Vicente
Yáñez Pinzón en 1500, pero la exploración no se inició hasta 1540-1541, cuando
una expedición dirigida por Francisco de Orellana empezó el descenso del río
Napo, en lo que hoy es Ecuador, y alcanzó el océano Atlántico.
La exploración del Amazonas fue iniciada por Gonzalo Pizarro, que partió en
busca del País de la Canela y Eldorado en 1540. Fracasó con su expedición y,
hambriento, regresó a Quito. Un miembro de su expedición, Francisco de
Orellana, se separó de Pizarro en busca de víveres. Construyó con sus hombres
un bergantín, descendió por el curso de varios ríos hasta desembocar en un
enorme río, que llamó río Grande, pronto rebautizado como río de las Amazonas;
al parecer, por el grupo de mujeres indias que atacó a las naves, hiriendo a
algunos tripulantes. Otros dicen que no eran indias, sino indios, pero como
llevaban el pelo largo y no tenía pechos, los españoles los identificaron con las
amazonas de las literatura clásica (que eran hábiles en el manejo del arco y se
cortaban un pecho para poder apoyar mejor el arco al disparar). Según otros
estudiosos, el nombre dado al río Amazonas deriva de la palabra
india amassona, que significa barco destruido.
Entre los tripulantes de la expedición de Orellana, viajaba el dominico fray
Gaspar de Carvajal, cuya Relación del nuevo descubrimiento del famoso río
Grande de las Amazonas constituye la crónica del viaje.
Pedro Teixeira fue el responsable del primer viaje corriente arriba; entre octubre
de 1637 y agosto de 1638 ascendió por el Amazonas hasta las fuentes del río
Napo y cruzó los Andes hasta Quito, en Ecuador. Más tarde, volvió por la misma
ruta.
LA CONQUISTA DE FLORIDA, CALIFORNIA Y TEXAS
La colonización en lugares de difícil acceso o incluso deshabitados se llevó
adelante, aunque fuera con elevado costo, cuando el valor estratégico o
económico del lugar justificaban el esfuerzo. Buscando riquezas, los
conquistadores se guiaron por la información proporcionada por los nativos y se
dirigieron a los lugares donde se encontraban las civilizaciones más ricas y
desarrolladas. Cuando los nativos eran nómadas, o vivían bajo una economía de
subsistencia y una cultura poco desarrollada, la colonización fracasó muy pronto.
Por este motivo, la fachada atlántica del continente americano se colonizó sólo en
parte, muy tardíamente y con poco éxito.
La fundación de San Agustín (en la actual Florida) por los españoles, en 1565, marcó el
inicio de la colonización europea dentro de las actuales fronteras estadounidenses.
Florida se descubrió pronto (1513) y se intentó años más tarde recorrer y
conquistar de nuevo (1519-1520 y 1526-1528). Juan Ponce de León exploró la
costa del estado en el año 1513 en busca de la mítica fuente de la juventud. Más
tarde, Pánfilo de Narváez, en 1528, y Hernando de Soto, entre 1539 y 1540,
descubrieron que Florida era una península y no una gran isla.
En 1562, Jean Ribaut dirigió un grupo de hugonotes a Florida, reclamó el nuevo
territorio para Francia y se desplazó entonces hacia Carolina del Sur. Ribaut
regresó a Florida en 1565, donde fue capturado, junto con otro grupo de
hugonotes, y ejecutado en Fort Caroline por las fuerzas españolas al mando
de Pedro Menéndez de Avilés. Después, en el mismo año, Menéndez fundó en
San Agustín la colonia estable más antigua de los Estados Unidos.
Los españoles sufrieron muchas dificultades para mantener Florida y, al final de
la guerra de los Siete Años (1763), cedieron Florida a Gran Bretaña. En 1779, los
españoles invadieron la Florida occidental. España recuperó Florida por medio
del Tratado de París en 1783. En 1810, los Estados Unidos demandaron Florida
occidental como parte de la compra de Luisiana, efectuada en 1803.
España entregó Florida a los Estados Unidos tras la firma del Tratado de Adams-
Onís de 1819.
California fue explorada por Juan Rodrigues Cabrillo explorar el norte,
convirtiéndose en el primer europeo que exploró lo que hoy día es el estado de
California. Hernán Cortés ya había hecho los primeros intentos de colonizar
California. Sebastián Vizcaíno recorrió toda la costa californiana en los años
1602 y 1603. En 1769 la expedición encabezada por Gaspar de Portolá y
fray Junípero Serra fundó San Diego. San Francisco fue fundado en 1776. Los
españoles mantuvieron un precario control sobre California hasta 1822, año en el
que pasó a formar parte de México, ya independiente.
El periodo mexicano (1822-1846) fue una época de transición del dominio
español al estadounidense. En 1848 México cedió California a Estados Unidos
mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Texas: Álvaro Núñez Cabeza de Vaca fue uno de los cuatro españoles que
naufragaron en las costas de Texas, vagaron durante ocho años por tierras
desconocidas hasta alcanzar la Nueva España (México). Estos cuatro náufragos
vivieron varios años entre los indios karankawa.
Francisco Vázquez de Coronado exploró las altas llanuras de Texas, desde las
proximidades del actual Lubbock hasta llegar a Kansas, en el norte, en 1539.
Estas expediciones sentaron las bases del dominio español en Texas, que formó
parte del virreinato de Nueva España a partir del siglo XVI.