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García Fernández, Máximo (dir.). Cultura material y vida cotidiana mo-
derna: escenarios, Madrid, Sílex, 2013, 306 págs.
Los trabajos que tienen por objeto principal el estudio de la vida coti-
diana en la España Moderna han experimentado un auge más que significativo
durante los últimos veinte años. Una muestra clara, sin lugar a dudas, del
creciente interés por el análisis de las manifestaciones de lo íntimo y privado
en la Historia. Se ha venido configurando, de este modo, una nueva forma de
acercarse al pasado, de hacer Historia, en definitiva. Plenamente justificada,
como es evidente. No en vano, siempre han sido los pequeños aspectos del día
a día los que han marcado la paradoja vital de hombres y mujeres, tanto en el
pasado como en el presente.
Esta forma relativamente novedosa de estudiar las manifestaciones de la
cotidianeidad durante los siglos XVI, XVII y XVIII se ha consolidado ya, de
hecho, como una auténtica corriente historiográfica en sí misma. Una tendencia
enormemente dinámica y ecléctica que cuenta en su haber con enormes ventajas,
entre las que destacan su flexibilidad y su falta de prejuicios. Dos factores que, sin
duda, la han permitido abrirse a disciplinas como la Antropología, la Sociología,
la Historia del Arte o de la Literatura. Entre sus intereses primordiales —por
citar tan sólo algunos de los más destacados, que son muchos— se encuentran
el análisis exhaustivo de las diversas estructuras familiares; las condiciones
materiales de la vida diaria: alimentación, vestido, mobiliario y vivienda; la
aspiración a la privacidad e intimidad; los cauces de sociabilidad del Antiguo
Régimen, incluyendo sus gremios y cofradías, sus fiestas civiles y religiosas; los
niveles de alfabetización, y los gustos librescos y el origen y composición de las
bibliotecas privadas; y todo lo dicho anteriormente, observado con frecuencia
desde una perspectiva de género. Dentro de lo que puede definirse como una
verdadera revolución de lo cotidiano han venido destacando, en el caso español,
autores ya consagrados como José Alcalá Zamora, Pegerto Saavedra, Mª Ángeles
Pérez Samper, Inmaculada Arias de Saavedra Alías, Manuel Peña Díaz, Gloria
Franco o Máximo García Fernández.
A este último especialista, precisamente, corresponde la edición del volu-
men Cultura material y vida cotidiana moderna: escenarios, publicado por la
editorial Sílex en 2013. Una obra surgida del Congreso Internacional Cultura
Material y Vida Cotidiana en el panorama historiográfico modernista español:
Proyectos y Escenarios, celebrado en Valladolid en abril de 2010.
El libro se abre con una presentación que corre a cargo del director de la
obra. Bajo el título Cultura e identidades: nuevos hori zontes y planteamientos
de futuro, Máximo García Fernández lleva a cabo un sólido estado de la cuestión
que recorre los estudios sobre la cultura material y la vida cotidiana, tanto en
España como en Europa. Realizando, al mismo tiempo, un acertado ejercicio de
reflexión sobre el presente y futuro inmediato de la disciplina histórica. Sobre las
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nuevas perspectivas de estudio, cada vez más consolidadas dentro de la Historia
Social y la Historia Cultural, que trascienden los estudios seriales y puramente
cuantitativo para sumergirse de lleno en otros mucho mas cualitativos. Algo que,
como correlato, da cabida en su seno a cuestiones de alcance como el género,
las distinciones sociales y estamentales, los grupos de edad o la difusión de las
modas culturales. En este sentido, el profesor García Fernández propone una
relectura de las fuentes históricas que sea susceptible de reformular la historia
de la familia. Haciéndola capaz, por lo pronto, de tener en cuenta la incidencia
de los hábitos sociales de moda, los patrones y ritmos femeninos, el deseo de
parecer, la demanda prestigio o el efecto emulación sobre la cultura material de
los siglos modernos. Lo que incluye ajuares, mobiliario, tipología de vivienda,
formas de sociabilidad. La extensión de nuevas pautas de comportamiento y
consumo, en definitiva.
Nos encontramos a continuación ante una cuidada selección de quince
trabajos, obra de diecisiete autores de reconocido prestigio. Todos ellos, espe-
cializados en la Historia de la vida cotidiana y de la cultura material durante los
siglos XVI, XVII y XVIII. Las aportaciones de todos ellos, repartidas en tres
grandes secciones, proporcionan al lector un conjunto cohesionado. Pero, a la
vez, capaz de trasmitir una visión múltiple de los objetivos científicos y métodos
utilizados en la actualidad.
La primera sección lleva por título La vida material en las fuentes docu-
mentales. La abre el estudio La documentación de bienes de difuntos y el estudio
de la vida cotidiana, en el que María del Mar Barrientos Márquez y Magdalena
Guerrero Cano abordan cuestiones como los testamentos, inventarios y tasaciones
de bienes realizados por los españoles que emigraban a Indias en el siglo XVIII.
Le sigue a continuación el trabajo El consumo festivo. Galas y gasto de boda
en las capitulaciones matrimoniales de una zona rural castellana en el siglo
XVIII, de María de los Ángeles Sobaler Seco. En sus páginas se presta atención
a la composición de los ajuares que llevaban consigo las mujeres castellanas,
compuestos por tejidos, prendas y adornos para la casa y para el propio vestido
personal. Margarita Torremocha Hernández, pos su parte, se ocupa del estudio de
expedientes matrimoniales que incluyen fes de soltería, dispensas de amonesta-
ciones y reclamaciones por palabras de casamiento en su aportación Las causas
matrimoniales en el Archivo de la Catedral de Valladolid. Fuentes para la historia
de la vida cotidiana. Acto seguido, Juan Manuel Bartolomé Bartolomé analiza
en las páginas de su Patrimonios, condiciones de vida y consumo. la burguesía
administrativa y las profesiones liberales en la ciudad de León. 1700-1850 los
niveles de riqueza, condiciones de vida y pautas de consumo de una parte de
las élites leoneses a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Cierra este apartado
Rosa María Dávila Corona con su aportación Los patrimonios de la burguesía
comercial vallisoletana, 1760-1860, en la que estudia las diferentes estancias
de la vivienda burguesa castellana en la transición entre las edades Moderna y
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Contemporánea, prestando especial atención al mobiliario, el menaje de cocina,
las vajillas, cristalerías y cuberterías.
Un segundo grupo de aportaciones encuentran su lugar en el apartado
Espacios domésticos. Dentro del mismo, Isabel dos Gimarães Sá presta su
atención a los diferentes tipos de vivienda que podían encontrarse en la Edad
Moderna, incluyendo universidades, hospitales, orfanatos, conventos y cárceles,
en su artículo Habitar: del espacio a los objetos. Le sigue el trabajo de Glo-
ria Franco Rubio La vida cotidiana de las mujeres y su regulación. Entre los
modelos ideales y las conductas transgresoras, en el que su autora analiza los
modelos de mujer ideal propiciados por el Renacimiento y la Contrarreforma,
el peso de la cultura patriarcal sobre la sociedad; y las incipientes reivindicacio-
nes femeninas, traducidas en litigios legales que aparecen como una forma de
transgresión. Encontramos a continuación la contribución de Natalia González
Heras, Vivienda e interiores domésticos en el Madrid ilustrado, en cuyas pági-
nas se utilizan la Planimetría General de Madrid de 1774 y diversos tratados de
arquitectura como fuentes primordiales a la hora de comprender el nuevo interés
por la comodidad, la intimidad y la salubridad de las viviendas en el Madrid
dieciochesco. La aportación de María de los Ángeles Pérez Samper, Tiempos
y ritmos de la alimentación en la España del siglo XVIII, nos propone un in-
teresante recorrido por la alimentación de la España del Setecientos, prestando
atención a los horarios, los días de ayuno y los banquetes que tenían lugar en
los días festivos, como la Navidad, el Carnaval o la Pascua de Resurrección.
Esta segunda sección del libro termina con el trabajo Aproximación a la mesa
de los burgaleses. Cuberterías y platos en el setecientos, de Francisco José Sanz
de la Higuera. Sus páginas acercan al lector a las buenas maneras en la mesas
dieciochescas. Y a los ajuares, en forma de vajillas y cuberterías, que estaban
presentes en las casas de las élites de la ciudad de Burgos.
Cierra el volumen el apartado que lleva por título genérico Proyectos y
Escenarios. Comienza con el estudio de Inmaculada Arias de Saavedra Alías y
Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, Fiesta y sociabilidad en la Andalucía del
siglo XVIII, que analiza el papel desempeñado por los miembros de las Reales
Sociedades de Amigos del País y las Reales Maestranzas de Caballería en los
ceremoniales cívicos y religiosos que tenían lugar en Sevilla, Granada o Ronda.
Le sigue el trabajo de Mariela Fargas Peñarrocha Experiencias subjetivas de las
estrategias familiares: una aproximación a la vida cotidiana desde la historia
de la familia, en el que su autora aborda la confusión de los ámbitos público
y privado y el papel jugado por la primogenitura en las estrategias de repro-
ducción y ascenso social de las familias durante el Antiguo Régimen. Máximo
García Fernández realiza una segunda aportación al libro con su trabajo Cultura
material, consumo, moda e identidades sociales: la almoneda de bienes. En sus
páginas, se adentra en lo cotidiano y en la cultura material distinguiendo entre la
situación de las clases populares y la de las gentes acomodadas utilizando como
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fuente las almonedas públicas que tenían lugar tras el fallecimiento de un deter-
minado personaje. Le sigue el trabajo de Margarita Birriel Salcedo, Clasificando
el mundo. Los libros de trajes en la Europa del siglo XVI, en el que se analiza
cómo algunos de los libros sobre trajes publicados en el Quinientos creaban
una jerarquía que distinguía entre lo europeo y lo que no lo era; entre el centro
y la periferia del propio continente; entre nobles y plebeyos; y entre pueblos
blancos y de color. A modo de epílogo, el volumen termina con la aportación
de Manuel Peña Díaz Los tiempos en la vida cotidiana (siglos XVI-XVII). Una
propuesta protagonizada por el tiempo y su medida, entendidos ambos de una
forma plural y enfocados al análisis de los ritmos que adaptaba la cotidianeidad.
Ritmos que incluían el paso de las horas, la edad, el tiempo de ocio y negocio,
el día y la noche. Para ilustrarlo, el autor recurre a la tratadística. A la obra de
autores que van desde Séneca, a otros del Siglo de Oro como Gracián, Mexía,
Montalbán o López de Gómara.
El resultado final es un libro que, en mi opinión, aborda desde la cohe-
rencia la vida cotidiana y la cultura material de la Edad Moderna a partir de
perspectivas múltiples y rigurosas. Nos encontramos, en definitiva, ante una
obra que, debido a la calidad científica de las aportaciones que la conforman y
la acertada estructura diseñada por su director, me parece de lectura más que
recomendable para todos aquéllos que deseen acercarse a la vida cotidiana de
quienes nos precedieron a partir de una visión científica, sólida y, por qué no
decirlo, de gran amenidad.
Julián J. Lozano Navarro
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