Investigaciones sobre la Cultura Maya
Investigaciones sobre la Cultura Maya
LA CULTURA MAYA
18
Tomo I
Foto de portada:
Oxpemul, Campeche.
Estela 22, Glifo Emblema
Trono de Piedra. Siglo V
CIHS - UAC
Composición en 3D:
María José Paredes Lanz
Memorias.
XVIII Encuentro Internacional:
Los Investigadores de la Cultura Maya 2009.
Tomo I
Primera Edición: 2009
Derechos Reservados:
Universidad Autónoma de Campche
Dirección General de Difusión Cultural
Av. Agustín Melgar s/n entre Juan de la Barrera y Calle 20
Col. Buenavista C.P. 24039
Campeche, Campeche. México
Impreso en México.
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE CAMPECHE
83 Las formas cefálicas en las vísperas del periodo posclásico. Implicaciones para el cambio
social en el área maya
Vera Tiesler Blos, Arturo Romano Pacheco, Carlos Pallán Gayol
125 Reconstrucción paleoambiental de los ultimos 5000 años en la parte centro y sur de la
península de Yucatán, México
Nuria Torrescano Valle
153 La conexión telica: Comunidad y modo de vida en Chichicaste y Dos Quebradas, Hondu-
ras
Virginia Ochoa-Winemiller, Terance L. Winemiller
171 El descubrimiento y mapeo de arquitectura de madera del clásico maya en una turbera
debajo del suelo marino en el Parque Nacional Paynes Creek
Heather McKillop
203 Cambios en patrones de afiliación de esferas cerámicas en el drenaje del río Champotón,
Campeche
Jerald D. Ek, Wilberth Cruz Alvarado
219 Las poblaciones del posclásico en la península de Yucatán: Afinidades biológicas y patro-
nes poblacionales
Andrea Cucina, Allan Ortega, Stanley Serafín, Vera Tiesler
Centro INAH-CAMPECHE
Coordinación Nacional de Arqueología, INAH
lógica de Tabasqueño. Dicho plano cubre poco En este mismo edificio, pero en el costa-
más de 131 hectáreas, la mayor parte dentro del do sur, registramos una almena casi completa.
Ejido de Pakchén, un sector oriental dentro del Estos elementos aparecen con cierta frecuencia
predio particular de Rosa Negrín y un sector en la arquitectura monumental y en este caso
pequeño al sur dentro del Ejido de Dzibalchén. la pieza recuperada es similar a una colectada
Durante junio y julio de 2009 Sara Nove- en Edzná. No obstante, las dimensiones del
lo y Antonio Benavides supervisaron las labo- montículo no parecen indicar que contara con
res de mantenimiento menor en la zona arqueo- almenas y es posible que la pieza proceda del
lógica de Tabasqueño. Se atendieron entonces basamento piramidal cercano. La almena de
algunos problemas de conservación arquitec- Tabasqueño tiene una longitud máxima de 44
tónica en la crestería del Palacio-Templo, en la cm, un ancho máximo de 31 cm y un grosor
Torre y en los muros de dos edificios cercanos. promedio de 12 cm.
Durante algunos recorridos por el sitio se vi- En el lado norte del patio y sobre una
sitó el conjunto ubicado a unos 120 metros al plataforma baja que cierra al conjunto arquitec-
suroeste de la Torre para constatar el estado de tónico también localizamos un fragmento de lo
los monolitos brevemente reportados en 1987 que semeja un aro de juego de pelota. Se encon-
(Zapata 1989). Las piezas se encontraban ex- tró roto y fue unido con argamasa. La base del
puestas a la intemperie, fragmentadas en varias aro mide 50 cm de largo por 20 cm de grosor.
partes, pero al unir sus pedazos y apreciarlas Cabe comentar que hasta ahora no se ha encon-
con luz rasante pudimos observar diversos re- trado ninguna construcción que corresponda a
lieves cuyo registro consideramos constituye la tradicional forma de un juego de pelota. En el
una importante contribución a la iconografía extremo poniente del conjunto, en el pasaje que
regional del Clásico Terminal. va hacia el basamento piramidal, registramos
un altar monolítico. Las dimensiones promedio
UN GRUPO CON MATERIALES del altar, que fue dejado in situ, son 120 cm de
ESCULTÓRICOS diámetro por 25 cm de altura. Está casi comple-
to pero muy erosionado (Figura 3).
A poco más de 100 metros al suroeste de la To- Los cuatro monumentos con relieves
rre existe un grupo arquitectónico que desplan- fueron trasladados a uno de los aposentos abo-
ta sobre una nivelación artificial del terreno. vedados del Palacio Templo, en su ala ponien-
Los edificios conforman un patio, abierto en su te. Ahí fueron unidos los fragmentos de los tres
esquina suroeste, donde la nivelación conduce primeros monumentos mediante una argamasa
a un basamento piramidal. El edificio ubicado de sascab, agua de pixoy (Guazuma ulmifolia) y
en el sector suroeste del patio cuenta con una cemento blanco. Esta tarea fue realizada por
elevación en su extremo oriental y ésta posible- Perfecto Ucán, trabajador de Cumpich. Está
mente tuvo escalinatas mirando al patio. En el pendiente la unión de los fragmentos del cuar-
sector poniente de esa construcción, sobre su to monolito.
costado norte, localizamos cuatro bloques de
piedra caliza (denominados como Monumen- LOS MONOLITOS
tos 1 a 4) con distintos relieves. Al parecer, los
monumentos formaron parte de la decoración El Monumento 1 se halló fragmentado en dos
exterior de la estructura, haciendo las veces de partes; es un prisma rectangular con dimensio-
tableros o paneles. Sólo el Monumento 3 fue nes promedio de 90 cm de largo por 60 cm de
hallado in situ; los otros se encontraron frag- ancho y 45 cm de grosor. En una de sus caras
mentados y ligeramente separados de la línea anchas muestra a un personaje recostado so-
de escombro, quizá removidos y afectados por bre un elemento no identificado pero que po-
saqueadores (Figura 2). dría ser un nombre calendárico (¿Uno Mono?).
El individuo porta un collar del que salen dos sido sugerido por Stephen Houston y Zachary
elementos curvilíneos. La posición de manos y Nelson (Houston y Nelson 2006) en la Estela 14
pies parece indicar que no está de pie. En una de Uaxactún, cuya fecha podría aproximarse
de las caras largas y angostas del bloque hay a 810 d.C. (Boot 2006: 16). Houston y Nelson
tres cartuchos jeroglíficos, aparentemente dos plantean que la sílaba maya ko en Uaxactún po-
de ellos con subfijos (Figura 4). dría funcionar en contexto toponímico dentro
Naturalmente, un primer paso es deter- de la secuencia K’AN-ko. De ser así, se trataría
minar si los signos involucrados son auténticos de una raíz maya k’an con un sufijo toponímico
jeroglíficos con valores de lectura, o bien cons- nahua –co, similar al empleado en topónimos
tituyen únicamente “pseudoglifos”, es decir nahuas como Nonohualco, Chalco, Copilco, Co-
imitación de escritura auténtica, en ocasiones malcalco, etc. Una vez más, se trata tan sólo de
con la intención de imbuir de connotaciones de una entre otras posibilidades de interpretación,
prestigio y “alta cultura” a los objetos en que aunque no deja de ser sugerente que aparezca
eran plasmados, aún ante la ausencia de autén- en relación con cartuchos glíficos “cuadrados”
ticos escribas versados en el funcionamiento y otros fenómenos asociados a procesos cultu-
del sistema de escritura, cuyo número y dis- rales propios del Clásico Terminal.
ponibilidad parecen haber mermado conside- Este tipo de cartuchos cuadrados han
rablemente desde las postrimerías del Clásico sido considerados como indicativos de influen-
Terminal (Pallán 2009). cia “foránea” por diversos autores (cf. Thomp-
En este sentido, si bien es preciso guar- son 1970; Justeson et al. 1985: 69; Chase 1995:
dar cierta cautela debido a la erosión, uno de 111; Boot 2005: 71). En el área maya, su intro-
los signos del Monumento 1 guarda ciertas si- ducción parece asociada con la cerámica Pa-
militudes con el signo T529 WITZ, que tiene el bellón Moldeado de la costa del Golfo, y con
significado de “montaña”. Pero debe verificarse ejemplos como la Estela 5 de Moral Reforma,
lo referente a una hendidura o “partidura” en asociados a fechas glíficas de 649 d.C. Poste-
la parte superior del signo, así como una voluta riormente, su difusión puede rastrearse hacia el
o “rizo” en la porción superior derecha. Pare- Petén, en sitios como Jimbal, Ucanal y Seibal.
cen visibles también las diagnósticas marcas de Tales elementos parecen haber formado parte
Kawak, especialmente en la inspección in situ de nombres calendáricos, algunos incluso iden-
con luz artificial, aunque el estado de preser- tificables como el signo SIPAK o Sipaktli, lo
vación y ciertos rasgos inusuales del conjunto, cual en principio apoya la noción de que po-
incluso “aberrantes”, no admiten por ahora lle- drían involucrar rasgos culturales importados
gar a ningún tipo de identificación definitiva. de otras áreas de Mesoamérica y, en algunos
De tratarse de WITZ, podría argumentarse que, casos, parece posible asociarles con individuos
en la mayoría de los casos, la presencia de este específicos de carácter histórico con nombres
signo denota referencias toponímicas (Figura “calendáricos” de este tipo (Pallán 2009).
5). A grandes rasgos, nuestro análisis pre-
Ello resultaría compatible con otros sig- liminar de los monumentos de Tortuguero les
nos que aparecen como subfijos en el texto, re- ubica dentro de un periodo que fue denomina-
miniscentes del signo T110 descifrado tiempo do por Tatiana Proskouriakoff como la “Fase
atrás por Nikolai Grube y David Stuart como Decadente”, entre el 9.19.0.0.0 y el 10.3.0.0.0,
la sílaba ko. Este signo se emplea en topóni- es decir, entre 810 y el 870 d.C. Esta investiga-
mos dentro de textos mayas, tales como Kob’a’ dora de origen ruso planteó una secuencia de
(Cobá, Edzná, Tikal, etc.), Kohtkab’(Comalcalco) desarrollo estilístico basada en el estudio com-
y Kohk “TRONO”, aunque rara vez se utiliza en parativo de centenares de monumentos de las
posición final (como subfijo) dentro de contex- tierras bajas del sur y del norte de Yucatán, tras
tos toponímicos. Un posible caso de este tipo ha lo cual definió cuatro grandes grupos: la “Fase
Formativa”, la “Fase Ornamental”, la “Fase Di- plástica que perduró a través de los siglos con
námica” y por último, la “Fase Decadente”, que diversas variantes. Para Proskouriakoff (1950)
nos parece la más relevante para el caso de los equivaldría a “rasgos arcaizantes”, es decir a
monumentos de Tabasqueño que aquí presen- características que evocan el pasado, que so-
tamos. Proskouriakoff definió entre las prin- brevivieron en el arte escultórico maya posible-
cipales características de la Fase Decadente el mente por su importancia en la tradición oral
abandono de la composición axial o simétrica, de muchas generaciones portadoras de una cul-
a favor de otra basada en líneas curvas, aun- tura común.
que prestando menor atención al detalle, a la Pero el Monumento 2 de Tabasqueño,
regularidad de la línea y a la calidad del relie- como hemos visto, presenta elementos que
ve, llegando en ocasiones a introducir “groseras permiten compararlo, por ejemplo, con el pa-
distorsiones y exageraciones; y en algunas regiones, trono del mes Mac representado en el panel de
elementos y modos de diseño no clásicos fueron fre- Bonampak del Clásico Temprano (Taube 1992,
cuentes” (Proskouriakoff 1950: 18). Fig. 26e). Esa misma representación lleva una
El Monumento 2 estaba fragmentado en orejera en forma de Ik, signo que en el Monu-
cuatro partes. Sus dimensiones promedio son mento 2 de Tabasqueño se encuentra entre los
107 cm de largo por 65 cm de ancho y un gro- pies del personaje. Landa (1966: 78-79) con-
sor máximo de 40 cm. El relieve muestra a un signó que en el mes Mac se hacía una fiesta a
personaje con ambas piernas en movimiento, “los chaces, dioses de los panes, y a Izamná.” En-
mirando hacia arriba y en evidente actitud di- tendemos aquí el desdoblamiento de la entidad
námica. Su cinturón va decorado con dos ban- Chaak (los chaces) como dadora de lluvia pero
das cruzadas y la parte superior del adorno que también de viento y de frutos agrícolas (dioses
lleva bajo la espalda parecen volutas de humo de los panes).
o bien hojas vegetales. Bajo el pie derecho y la La actitud dinámica del personaje gra-
rodilla izquierda hay un cartucho glífico con el bado en el Monumento 2 de Tabasqueño, su
signo Ik. El tocado es un poco más elaborado diadema floral y el signo de Ik nos llevan a pro-
que el del Monumento 1 y sobre la frente porta poner que en este caso se trata de la represen-
una diadema floral. Además, el personaje pare- tación de una deidad de la lluvia y del viento,
ce mostrar una exhalación nasal. En las manos fenómenos naturales estrechamente ligados y
lleva lo que parece ser una sonaja. Esta pieza mismos que facilitaban el desarrollo de los cul-
no parece haber tenido jeroglíficos en sus lados tivos. La posible sonaja que lleva entre las ma-
(Figura 6). La ubicación del sector en el que se nos sería el instrumento que evocaría el sonido
hallaron los monumentos 1 y 2 fue registrada de la lluvia.
con un GPS portátil que proporcionó las coor- El Monumento 3 fue hallado práctica-
denadas siguientes: 19° 29’ 57” de latitud Norte mente completo, pero el sector superior ha
y 89° 47’ 05” de longitud Oeste. sufrido exfoliaciones que han desintegrado el
La comparación del Monumento 2 de relieve del rostro y elementos asociados que
Tabasqueño con el relieve preclásico en estuco acaso tuvo. También es un bloque calizo rectan-
modelado de El Mirador y con la estela 31 de gular con dimensiones promedio de 100 cm de
Tikal es interesante. La posición dinámica de los largo por 64 cm de ancho y grosor de 32 cm. En
individuos guarda gran semejanza, si bien las uno de los lados anchos sólo se aprecia un tor-
escenas, los objetos asociados y la cronología, so del que salen los brazos, la pierna izquierda
por supuesto, no son los mismos. De ninguna y parte del braguero. Sobre la mano izquierda
manera estamos proponiendo relación alguna parece portar un elemento alargado colocado
entre Tikal Tabasqueño y El Mirador. Aquí sólo horizontalmente (Figura 7).
interesa señalar la postura del personaje de Ta- En uno de los lados angostos también
basqueño, que parece repetir una concepción observamos jeroglíficos, grandes y burdos. El
signo inferior podría leerse como 2 Oc (Dos Pe- círculos, a manera de pulsera y sobre la cabeza
rro), posible nombre calendárico. Este mismo parece portar un tocado. Bajo el felino y el mo-
signo, delineado de manera similar, aparece tivo circular hay una serpiente de cascabel, cla-
en un pasaje de la Estela 9 de Edzná, fechada ramente identificada por la forma alargada, el
para 810 d.C. La factura de dichos elementos crótalo y las marcas triangulares del cuerpo. La
evidentemente no corresponde a la tradición representación de los motivos es burda, similar
de hegemonía Clásica, sino al Clásico Terminal, a la de los otros monumentos (Figura 8).
cuando vemos una clara diferencia en los moti- El material comparativo para el Monu-
vos representados así como una menor calidad mento 4 de Tabasqueño no es abundante. Co-
en su ejecución al compararlos con logros de mencemos por la serpiente. Si bien el ofidio es
tiempos previos (Figura 5). un motivo común durante el periodo Clásico,
En línea recta, la distancia entre Tabas- que aparece en una gran variedad de contextos
queño y Edzná es prácticamente de 50 km. Los asumiendo distintas formas, su semejanza con
materiales cerámicos de ambos sitios nos indi- las serpientes verdaderas es sumamente casual.
can que fueron contemporáneos y seguramente En ocasiones podemos reconocer el crótalo o la
los contactos entre ambas comunidades exis- cabeza del animal mostrando los colmillos y la
tieron, dado que poco más de 50 km debieron lengua bífida, pero estos elementos aparecen
recorrerse en un promedio de tres jornadas, es combinados con motivos imaginarios, con ele-
decir tres días de camino. La presencia de tex- mentos humanos (como una barba, una nari-
tos jeroglíficos en Tabasqueño debió ser otro guera tubular o un tocado) o con detalles anató-
elemento de prestigio para sus gobernantes. micos de otros animales (molares, plumas, etc.).
La relación entre Edzná y Tabasqueño se En muchos casos la identidad de la serpiente
ve además reforzada por un paralelismo entre se funde con la de un monstruo fantástico (Cfr.
la Estela 9 de la ciudad de los itzáes, fechada en Proskouriakoff 1950: 39, Fig. 14). Generalmente
810 d.C. y un cartucho glífico del Monumento 3 se omite el cuerpo de la serpiente y su cabeza es
de Tabasqueño. De manera muy similar se re- añadida a otra forma (como una barra de man-
presentó el signo T802 ‘OK (perro). Otro punto do o un cetro-maniquí) o bien usada como un
compartido es que en Edzná también se han re- elemento simbólico-ornamental.
portado elementos arquitectónicos a la usanza En el caso de la serpiente del relieve de
de los edificios Chenes, como por ejemplo las Tabasqueño observamos claramente la emula-
columnas de mampostería recubiertas con si- ción de una forma natural. El escultor plasmó
llares bien cortados (recuérdese el primer nivel una imagen que muestra una cabeza, un cuerpo
del Edificio de los Cinco Pisos, lado poniente) o alargado con segmentos triangulares y una cola
bien los sillares curvos propios de las fachadas provista de los típicos cascabeles que indican
zoomorfas y que representaban las piezas den- al Crotalus durissus durissus. No hay lugar para
tales del Monstruo de la Tierra (Cfr. Benavides dudar de qué animal se trata. Otro ejemplo de
2008: 249-250). representación naturalista de la serpiente se ha-
El Monumento 4 fue encontrado entre los lla en la Estela 13 de Seibal, con marcas trian-
monumentos 2 y 3. Nuevamente se trata de un gulares y largos colmillos (Greene et al 1972,
bloque de piedra caliza cuya longitud máxima Lámina 111) pieza fechada entre los años 800 y
es de 105 cm, su anchura máxima es de 53 cm 900 de nuestra era.
y su grosor promedio es de 48 cm. También se Por lo que corresponde al jaguar, las re-
encontró fragmentado (en 5 partes) y sólo tie- presentaciones escultóricas del periodo Clásico
ne relieves en una de sus caras. Muestra a un también son parciales, generalmente limitándo-
felino de pie, en una de cuyas garras parece se a la piel manchada del animal, a sus garras o
proteger o asir un motivo circular que semeja a la cabeza del felino. La piel del jaguar deno-
el signo muyal (nube). La garra muestra cuatro taba autoridad, ejercicio del poder político. Por
ello la portan los funcionarios de mayor nivel entremezclada con escritura en los llamados
como en el Tablero del Templo de la Cruz, de compuestos “emblemáticos” (cf. Taube 2000),
Palenque; en la Estela 10 de Seibal o en la Es- fuertemente reminiscente de otros “compues-
tela 22 de Tikal (Greene at al 1972, Láminas 11, tos” que aparecen en contextos interpretados
109 y 128). La Estela 8 de Seibal muestra al go- previamente como escriturarios en grandes ca-
bernante con guantes y botas que son garras fe- pitales del mundo Epiclásico a través de Meso-
linas (Greene et al 1972, Lámina 107). También américa, como fueron Cacaxtla, Xochicalco, Ta-
hay varios ejemplos de tronos cubiertos con la jín y Chichén Itzá.
piel del jaguar, como en el caso de la Estela 20 En primer término, el elemento circular
de Edzná (Benavides 1997: 180). que aparece sujeto o próximo a las garras del
En Edzná hay varios ejemplos de cintu- felino puede identificarse como el signo T632
rones decorados con cabezas de jaguar en las MUYAL, con el significado de “nube”, cono-
estelas 1, 3, 18,19, 21 y 22 (Cfr. Benavides 1997). cido en una época previa a su desciframiento
Otro cinturón con una cabeza felina se aprecia fonético como el motivo “Lazy S”, debido a que
en la Estela 31 de Tikal (Greene et al 1972, Lá- asemeja una letra “S” recostada. Se trata de un
mina 133). También vemos cabezas del felino signo antiguo cuya presencia data de relieves
en los tableros del Palacio y del Templo del Sol olmecas del Preclásico Medio, a juzgar por una
de Palenque (Greene et al 1972, Láminas 2 y 9), conocida representación en el sitio de Chalca-
en el tocado del gobernante de la Estela 4 de tzingo, Morelos.
Tikal (Idem, Lámina 121) o en algunos tocados Posteriormente, resulta clara la presencia
de encumbrados personajes de Yaxchilán (Este- de una serpiente de cascabel tropical cuyo valor
la 20; Idem, Lámina 59), de Seibal (Estela 7) o de fonético de lectura podría oscilar entre CHAN
Copán (Estela 2). Un raro ejemplo de la imagen y KAAN, dependiendo de la región dialectal
completa del jaguar puede verse en las estelas involucrada. En este caso, por tratarse de un
1 y 2 de La Amelia, Guatemala (Proskouriakoff ejemplo tardío de la península de Yucatán,
1950 fig 66c), piezas fechadas entre 790 y 870 tendemos a favorecer la alternativa de KAAN.
d.C. (Greene et al 1972, Láminas 82 y 83). Ambos casos, CHAN y KAAN resultan térmi-
Pero en las piezas del Clásico Terminal y nos homófonos para escribir “serpiente”, “cie-
del Posclásico la imagen del jaguar nuevamen- lo” o el número “cuatro” y con frecuencia los
te suele mostrarse de manera completa. El Mo- escribas solían intercambiar cualquiera de estos
numento 4 de Tabasqueño es un ejemplo que signos para aludir a cualquier otro de estos sig-
viene a sumarse a piezas como la Estela 10 de nificados, por lo cual no debe asumirse que el
Xultún, Guatemala, o bien a la estela reporta- significado que se intentó indicar aquí fue ne-
da en Dzehkabtún (Benavides 1994), así como a cesariamente el de “serpiente”.
esculturas más tardías como aquellas que pre- Resulta obvio que el signo principal, o
sentan relieves con jaguares agazapados que dominante, dentro del compuesto emblemático
se añadieron a la escalinata del edificio oriente lo constituye un gran felino, con toda proba-
de la Pequeña Acrópolis de Edzná (Benavides bilidad un jaguar, si bien plasmado en forma
1997: 84)1 . no enteramente “naturalista” o zoomorfa, sino
La forma y disposición de los “signos” con algunos atributos sobrenaturales, como po-
en el Monumento 4 de Tabasqueño se aleja de drían ser la presencia de brazaletes de cuentas
las convenciones mayas del periodo Clásico y de jade y un posible tocado. Quizá la mejor po-
presenta características propias de iconografía sibilidad para entender este último signo resul-
te verlo como una forma “emblemática” para
indicar el valor B’AHLAM, o jaguar. De resul-
1 A quien interese un estudio específico sobre jaguares pre-
colombinos y su representación incluso en nuestros días tar correcta la anterior interpretación -sin dejar
puede consultar a Valverde 2004. de lado aún en este análisis preliminar otras
(1997: 176) reportó un fragmento de estela pero Calakmul y muchos otros sitios con vestigios
que las investigaciones recientes han documen- escultóricos abundantes no habían sido inves-
tado también posee más jeroglíficos e imágenes tigados con detalle y tal parece que habría que
labrados en piedra (Iken Paap, comunicación proponer una “escuela” para cada asentamien-
personal 2008). to grande o capital regional. Si bien es posible
La existencia de los relieves de Tabasque- que existieran escuelas o tradiciones escultó-
ño arriba comentados aumenta el corpus icono- ricas vinculadas a determinadas elites del pe-
gráfico de la región chenera. La calidad de los riodo Clásico, al desaparecer la fuerza hege-
relieves no corresponde a la de las imágenes del mónica y quebrantarse las grandes entidades
periodo Clásico Temprano o Tardío; los temas políticas conformando comunidades menores,
representados tampoco pueden enmarcarse en debieron generarse también nuevas corrientes
esos tiempos y las inscripciones glíficas carecen escultóricas.
de asignación calendárica larga o corta, todo lo El caso de Tabasqueño, con arquitectura
cual parece indicar que estamos ante una mani- monumental y elementos escultóricos propios
festación correspondiente al Clásico Terminal. parece indicarnos su activa participación en el
Dado que en general los vestigios arquitectó- Clásico Terminal, separándose así de entidades
nicos de la región Chenes han sido fechados vecinas de menor tamaño y sin recursos sufi-
cuando más tarde entre los años 800 y 850, esta- cientes como para erigir grandes inmuebles o
mos aquí ante la posibilidad de extender algu- para contar con artistas escultores.
nos años más la actividad en Tabasqueño (¿850 Por otra parte y tratando de comparar los
al 900?). motivos representados en Tabasqueño con otras
Los únicos datos que complementan la imágenes similares, sólo recordamos aquella
cronología del sitio proceden del análisis cerá- pieza de procedencia desconocida que reportó
mico realizado por Williams-Beck (1999), quien Kart Herbert Mayer en un patio de Santa Rita
estudió cuatro muestras de cerámica de super- Becanchén (Mayer 1987) y que, según versión
ficie de Tabasqueño. Los tiestos más tempra- del informante que la conserva, procede de un
nos corresponden al Clásico Temprano. Luego sitio ubicado a unos 10 km al sur del poblado.
hay un fuerte aumento de tipos cerámicos del Ello parecería indicar a Dzibiltún como origen
Clásico Tardío. Este incremento continúa, aun- de la pieza. Este monolito representa a un juga-
que con menor fuerza, en el Clásico Terminal, dor de pelota en difícil posición anatómica, po-
periodo al que pertenece la mayor parte de los siblemente por encontrarse en el aire en plena
tiestos. No se reportan tepalcates de periodos jugada. El relieve de Santa Rita Becanchén mide
posteriores. 106 cm de largo por 64 cm de ancho y 32 cm de
Las formas de representación de los mo- grosor (Figura 9).
numentos de Tabasqueño según Proskouriakoff Al comparar las piezas de Tabasqueño con la
son “no Clásicas” por presentar distorsión, con- pieza de Santa Rita Becanchén son evidentes
tornos anatómicos simplificados, pies y manos cuatro características compartidas: las dimen-
fuera de proporción y sin detalles. El formato y siones son similares; presentan jeroglíficos en
los motivos representados también difieren de un costado; la ejecución carece de la maestría
lo que podría denominarse una “escuela tradi- del Clásico Tardío y se muestran temas nuevos
cional” apreciada en estelas, altares y tableros o correspondientes al Clásico Terminal. Si bien
paneles del Clásico Tardío. no podemos confirmar que el monolito de San-
Proskouriakoff (1950: 156) señala la ta Rita Becanchén fue sustraido de Tabasqueño,
existencia de cuatro escuelas del periodo Clá- planteamos dicha posibilidad y creemos confir-
sico: Cobá, Edzná, Jaina y Santa Rosa Xtampak, mar así su temporalidad.
pero evidentemente ello refleja el estado de co-
nocimiento a fines de los 1940s. Tikal, Copán,
1987 Maya monuments: sculptures of unknown pro- 1956 Estudio preliminar de las ruinas de Hochob, Mu-
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