CONTESTA DEMANDA
Señor Juez:
MATIAS REICHMAN, inscripto al T° 92, F° 863 del C.P.A.C.F.,
en representación de Empresa Distribuidora Sur Sociedad Anónima,
manteniendo domicilio en la calle Montevideo 1012, Piso 2, Oficina “C”, Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (Estudio Busso & Fariña Abogados, mail:
mr@[Link]), y domicilio electrónico 20293945617, en los autos
caratulados “AZCONA, MARIA VICTORIA CONTRA EDESUR S.A.
SOBRE CONTRATOS Y DAÑOS - RC - SERVICIOS PÚBLICOS”,
Número: EXP 99144/2023-0, a V.S. respetuosamente digo:
I.- PERSONERIA
Tal como surge de la copia simple del poder judicial que acompaño
al presente, la cual declaro bajo juramento que es fiel de su original vigente, soy
apoderado de Empresa Distribuidora Sur Sociedad Anónima (en adelante
“EDESUR”), con domicilio real en la calle San José 140 de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires.
En el carácter invocado, solicito me tenga por presentado, por parte
y por constituido el domicilio legal y electrónico indicados.
II.- OBJETO
Siguiendo expresas instrucciones de mi mandante, en legal tiempo y
forma contesto la demanda interpuesta por AZCONA MARIA VICTORIA (en
adelante, la “Actora”), la cual me fue notificada mediante cédula el día 22/12/2023
y, asimismo, solicito que se rechace la demanda interpuesta, todo ello con expresa
imposición de costas, en atención a las consideraciones de hecho y de derecho que
a continuación expongo.
III.- NEGATIVAS
a) De los hechos
{BF: [Link] v.1}
Por un imperativo procesal, niego todos y cada uno de los hechos
alegados por la Actora en su demanda, salvo aquellos que sean objeto de expreso
reconocimiento en el presente.
En especial,
1. Niego por no constarme que la Actora revista de
condiciones de hipervulnerables;
2. Niego que el grupo familiar de la Actora esté compuesto por
su hijo Juan Alejandro Volkind de 7 años en la actualidad y de su esposo Alejandro
Volkind;
3. Niego que el Sr. Alejandro Volkind, posea una enfermedad
rara de inflamación de mesenterio. En consecuencia, niego que dicha enfermedad
le haya generado dos intervenciones quirúrgicas y la necesidad de hidratación
constante;
4. Niego que la Actora sea monotributista;
5. Niego que la Actora haya sufrido tres grandes cortes de luz
desde el 13 de febrero de 2023 al 15 de marzo de 2023;
6. Niego que que durante 12 días (entre todos ellos) la Actora
no haya tenido energía eléctrica ni agua corriente
7. Niego que durante ese tiempo, tanto la Actora como su
familia, hayan sufrido problemas de salud y daños materiales directos;
8. Niego que la Actora, su hijo, y su esposo hayan sufrido
golpes de calor;
9. Niego que el día 5 de marzo, el esposo de la Actora haya
sufrido un golpe de calor que implicó vómitos, y diarreas en más de cinco
ocasiones; pérdida de peso, profunda deshidratación y reposo por indicación
médica;
10. Niego que el esposo de la Actora le hayan tenido que
extirpar parte de su intestino delgado, situación que lo obliga a estar en constante
monitoreo médico;
{BF: [Link] v.1}
11. Niego que la Actora no haya tenido acceso a bebidas
frescas;
12. Niego que la Actora haya perdido alimentos;
13. Niego que la Actora haya sufrido un corte de tres días a
mediados de febrero;
14. Niego que la Actora haya tenido que tirar comida;
15. Niego que el 28 de febrero la Actora haya sufrido un corte.
En consecuencia, niego que a raíz de dicho corte la Actora haya tenido que tirar la
comida;
16. Niego que la Actora haya sufrido un corte de luz el 13 de
marzo;
17. Niego que la Actora no haya podido trabajar;
18. Niego que la Actora haya sufrido altas y bajas de tensión en
su domicilio. En consecuencia, niego que a raíz de ello se haya producido la rotura
de y la rotura del lavarropas y fuentes de PC;
19. Niego que la Actora haya sufrido daño material;
20. Niego que la Actora haya sufrido daño moral;
21. Niego que en el caso de autos corresponda aplicar una
multa a mi mandante en concepto de daño punitivo;
22. Niego que mi mandante deba indemnizar al Actor por la
suma de $1.323.879,22 ni en ninguna otra;
a) De la documental:
Por no emanar de EDESUR y serle ajena, desconozco la siguiente
documentación:
1) - DNI de la actora
2) - DNI de los integrantes de la familia (Alejandro y
3) Juan)
4) - Factura Edesur con nro. de cliente.
5) - Reclamos a Edesur por falta de suministro
{BF: [Link] v.1}
6) - Comprobante de atención médica domiciliaria
7) - Informe y presupuesto por arreglo lavarropas
8) - Compra de fuente computadora (PC)
9) - Constancia de internación y epicrisis CEMIC
IV.- REALIDAD DE LOS HECHOS
IV.1.- La obligación de Edesur no es de carácter absoluto.
Antes que nada, nuevamente niego que la Actora haya sufrido los
cortes denunciados en la demanda.
Sentado ello, debemos dejar en claro cuál es la obligación a cargo
de EDESUR (de brindar el servicio de suministro de energía eléctrica), para poder
juzgar correctamente su eventual responsabilidad en el caso que propone la parte
actora.
La obligación de EDESUR de brindar el servicio de suministro de
energía eléctrica no tiene carácter absoluto; de hecho existen y están legalmente
contempladas en el contrato de concesión (aprobado por la Resolución S.E.E. Nº
170/1992 conforme decreto 714/1992), una serie de circunstancias que admiten la
interrupción.
De esta manera, es de destacar que dentro del Marco
Regulatorio del suministro de energía eléctrica, en el Contrato de Concesión
de EDESUR S.A. aprobado por la Resolución SEE Nº 170/1992 (conforme
decreto 714/1992), se establecen en el Subanexo 4 punto 3.2, los valores
máximos admitidos de interrupciones del suministro eléctrico por semestre.
Dicha normativa y teniendo en cuenta que la accionante se
encuentra dentro de la categoría “Usuarios BT- pequeña y mediana demanda”, la
frecuencia máxima tolerada de interrupciones del suministro de energía eléctrica
permitida es de hasta sesenta horas por semestre.
Esta consideración -que evidencia que la obligación del prestatario
del servicio público no es absoluta-, se percibe en otros servicios públicos y en
{BF: [Link] v.1}
ninguno genera inevitablemente una obligación de resarcimiento en caso de
interrupción.
Las restricciones al suministro de servicio de gas natural que son
impuestas por una situación de hecho de carácter temporal (como es la falta o
escasez temporal del combustible), no dan lugar a indemnizaciones.
Lo mismo ocurre cada vez que un servicio de transporte (trenes,
subtes, colectivos) altera su frecuencia o deja de funcionar: no hay deber de
resarcir a los usuarios por plazos de tiempos breves.
Las circunstancias referidas en el párrafo anterior, evidencian que si
bien puede creerse que prestatarios como EDESUR tienen una obligación de
resultado para con los clientes, la misma no tiene carácter absoluto y esto fue
contemplado expresamente en la normativa que antes citamos. Es que, en caso
contrario, sería de imposible cumplimiento.
En su artículo titulado “La obligación de suministro de los
distribuidores de electricidad ante la crisis energética”, el Doctor Juan Manuel
Carassale enseña que si bien la obligación del distribuidor -EDESUR, en el caso-
puede ser considerada como de resultado, “…debe tenerse en consideración la
disponibilidad de medios idóneos para cumplirla y evaluarse si tales medios
idóneos existen o no, ya que si no los hubiera suficientes, la obligación se tornaría
de cumplimiento imposible, extinguiéndose o suspendiéndose transitoriamente
según el caso- su exigibilidad…”. Y a partir de allí, si no hubiera medios idóneos,
el prestador podría invocar tal extremo y liberarse de responsabilidad, por
inexistencia de nexo causal entre su obrar y el daño acusado por la víctima del
corte de energía.
Explica también Carassale en el mismo artículo antes citado (página
371), que el Decreto Nacional 1398/1992 establece en su artículo 21 que los
distribuidores deberán asegurar su aprovisionamiento “celebrando los contratos
de compraventa de energía eléctrica en bloque que considere conveniente.”,
refiriendo a continuación, que “…la regulación supone que el distribuidor
{BF: [Link] v.1}
dispondrá de los siguientes medios ... iii) la posibilidad de contar con recursos
económicos suficientes para celebrar y cumplir los contratos a término
(posibilidad que, en una actividad regulada como la distribución eléctrica,
depende esencialmente de las reglas tarifarias)…”. Y concluye afirmando que
“…el gran interrogante se presenta cuando alguna de las condiciones señaladas
se encuentra ausente, de modo tal que el distribuidor careciera de recursos
económicos suficientes para celebrar y cumplir los contratos a término, sin
comprometer la viabilidad económica de la concesión y, por ende, del servicio
público a su cargo…”.
A partir de lo expuesto, entonces, es claro que la obligación de
EDESUR para con los clientes podría, en ciertos casos ser de resultado, pero no de
carácter absoluto, pues existe una serie de factores contemplados en las normas
que regulan su actividad y en la realidad de todos los días, que deben ser
interpretados por V.S. como eximentes de responsabilidad.
EDESUR no puede asegurar un resultado pese a los eventos
climáticos y de otra naturaliza -que seguidamente se desarrollarán- como los
verificados durante los períodos que aquí se reclaman; tampoco puede asegurar un
servicio sin interrupciones a los usuarios por la naturaleza del servicio que ofrece,
y menos aún con tarifas congeladas durante más de una década.
Todo esto se encuentra expresamente contemplado en las normas
antes citadas y en nuestro ordenamiento civil y comercial, y evidencia que no basta
con probar el no cumplimiento para responsabilizar a EDESUR, sino que es
necesario indagar en las razones que eventualmente provocaron el incumplimiento,
tal como si se tratara su deber como una obligación de medios.
Dicho lo expuesto, veamos a continuación las razones que habrían
provocado en concreto el supuesto incumplimiento denunciado por la parte los
accionantes en su demanda, que en definitiva servirán para explicar que se ha
fracturado el nexo causal entre el daño y la conducta reprochada a EDESUR, y que
a la postre impiden responsabilizarla civilmente.
{BF: [Link] v.1}
IV.2.- Inexistencia de responsabilidad de Edesur.
La primera de las razones que determinan la improcedencia de la
acción de daños y perjuicios intentada se vincula con la inexistencia de una
conducta violatoria del ordenamiento jurídico por parte de mi representada.
Antijuridicidad significa la contradicción entre el hecho de una
persona y el ordenamiento jurídico, considerado de manera integral.
Consiste en una conducta que infringe un deber jurídico
preestablecido en una norma o regla de derecho y que causa daño a otro.
Como se dijo, la conducta antijurídica que la parte actora atribuye a
mi parte sería una supuesta deficiencia en la calidad de suministro del servicio de
energía eléctrica (cortes de luz o baja tensión).
De esa supuesta conducta antijurídica, la contraria hace derivar los
daños que reclama, ya que deficiencia en el suministro de energía (supuesta
conducta antijurídica), le habría ocasionado eventuales daños.
Sin embargo, es falso que mi representada haya prestado dicho
servicio de manera deficiente. Existe una ruptura del nexo causal que será
explicada en los capítulos siguientes.
IV.3.- Ruptura del nexo de causalidad. Eximentes de
responsabilidad.
Según surge expresamente de nuestra legislación, sólo son
resarcibles los daños que se hallan en una relación de causalidad jurídicamente
relevante con el acto lesivo.
En otras palabras, el daño debe poder ser objetivamente atribuido a
la acción u omisión de un hombre o al hecho de una cosa.
La teoría de causalidad actualmente dominante en materia civil y
penal es la de la causalidad adecuada, mediante la que se propugna distinguir “(…)
entre la “causa” y la mera condición; aquella es únicamente la condición que
“según el curso natural y ordinario de las cosas” –como dice el art. 901 del
Código Civil- era idónea para producir el resultado, debía normal o regularmente
{BF: [Link] v.1}
producirlo; “condiciones”, simplemente, son los demás antecedentes o factores de
ese resultado”.
Orgaz señala que la conexión causal consiste en “(…) determinar,
conforme a la ley, cuándo o con qué criterio un resultado debe ser atribuido a una
persona determinada”.
El “(…) daño para ser resarcible, también debe estar en cierta
relación causal jurídicamente relevante con el hecho generador, cuestión que
concierne a la causalidad (…)”, pues “la causalidad puede quedar comprobada
por medio de presunciones; pero ello no implica aceptar que la causalidad en sí
misma pueda ser presumida”.
El Código Civil y Comercial de La Nación establece que no hay
obligación sin causa, es decir, sin que sea derivada de uno de los hechos o de uno
de los actos lícitos o ilícitos de las relaciones de familia o de las relaciones civiles.
Del mismo modo, para que en derecho surja la responsabilidad de
alguien, sea en el área contractual o extracontractual, es menester que exista
conexión causal jurídicamente relevante entre el hecho de aquél es señalado autor
y el daño sufrido por quien pretende su reparación.
Como se ve, en el caso que se analiza en este expediente no existe
una relación de causalidad jurídicamente relevante entre los supuestos daños que la
Actora habrían padecido y el suministro de energía eléctrica que provee mi
representada a sus clientes.
Una solución legal contraria, que absorbiera la causalidad material
plenamente, conduciría a que inexorablemente todos y cada uno resultáramos
responsables de absolutamente todos los hechos que ocurren. “(…)Piénsese, por
ejemplo, si podría cargarse a la responsabilidad del sastre, que se retrasó en la
entrega de la ropa encargada, el accidente de tránsito que sufre un cliente cuando
debe volver a su taller para retirarla en una fecha posterior a la que se había
convenido originariamente. En tal caso hay un daño remoto y el Derecho, a pesar
de que sea una derivación del incumplimiento, no lo imputa al incumplidor...”.
{BF: [Link] v.1}
El derecho ha previsto y contemplado distintos grados de
determinación, a los que atribuye efectos diferentes. “…En el iter del suceder
causal el plexo jurídico sólo toma en cuenta aquéllos efectos que conceptúa
relevantes en cuanto pueden ser objeto de atribución normativa, de conformidad
con pautas predeterminadas legalmente, desinteresándose de los demás eslabones
de la cadena de hechos que no por ello dejan de tener, en el plano ontológico, la
calidad de consecuencias…”.
A veces circunstancias inevitables e imprevisibles desvían la cadena
causal y determinan que no pueda atribuirse fácticamente el resultado dañoso al
agente, cuyo accionar de ninguna manera podía llevar, conforme el curso natural y
ordinario de los acontecimientos, a provocar tal perjuicio; de ello, cabe entonces
concluir que necesariamente han sido otras, las condiciones que lo produjeron.
En los subapartados que siguen se explicaran los eximentes de
responsabilidad que hacen al caso.
IV.4.- Caso fortuito. La cuestión climática.
En el período en que se habría interrumpido el servicio según alega
la parte actora en su escrito de demanda, se produjeron altas temperaturas que
generaron un excesivo consumo y sobredemanda de energía que trajo aparejada
una sobrecarga inesperada en la red de tensión y diversas problemáticas en el
suministro.
Sobre el punto, la jurisprudencia tiene dicho que “…En las normas
de calidad del servicio no se excluye del concepto de continuidad no absoluta a la
vinculación prestadora-usuario, por más que ésta se desenvuelva en el campo del
derecho privado, cuyos principios propios y jurisprudencia civil forman un todo
armónico integrado con los que rigen el servicio público. Si bien la “continuidad”
no resulta definitiva e incluye en su ámbito los institutos jurídicos del caso fortuito
y la fuerza mayor, ya que para que haya un incumplimiento imputable a la
distribuidora, debe existir culpa o dolo de la misma en el cumplimiento de sus
obligaciones como factor de atribución de responsabilidades…” y que “…Entre la
{BF: [Link] v.1}
actora y la demandada existía un vínculo contractual, de manera que el
in-cumplimiento de la obligación de suministrar la energía eléctrica da origen a la
responsabilidad de EDENOR S.A., pues en este ámbito de la responsabilidad
contractual el mero incumplimiento hace presumir la culpa iuris tantum,
quedando en cabeza de la distribuidora la prueba del caso fortuito, culpa de la
víctima o de un tercero por el que no debe responder (conf. esta Sala, causa
3967/96 del 29.6.00; LLAMBÍAS J.J., "Tratado de Derecho Civil", Obligaciones,
[Link]., 1967, t. I, p.190, nº 168; ORGAZ, A., "El daño resarcible", [Link]., 1967, p.
14; ALTERINI, A.A. - AMEAL O.J. y LÓPEZ CABANA, R., "Derecho de las
Obligaciones", [Link]., 1995, p. 187; COLMO A., "De las obligaciones en
general", 3ª. Ed., nº 110; BUSSO E.A., "Código Civil Anotado", [Link]., 1949, t.
III, p. 258; etc.)…”.
Asimismo, la doctrina enseña que a diferencia de la fuerza mayor, la
noción del caso fortuito contempla los hechos de la naturaleza, más allá que ambos
tienen por caracteres la imprevisibilidad y la inevitabilidad o irresistibilidad. Es
decir, 1) un hecho, evento o acontecimiento imprevisto, exterior al obligado, vale
decir, ajeno a la voluntad del mismo y que no le es imputable, extraordinario, que
sale de lo normal u ordinario; 2) la imposibilidad de evitarlo, por parte de la
persona que lo invoca como eximente de la responsabilidad”.
También, se ha dicho que el caso fortuito y la fuerza mayor
constituyen “un acontecimiento que el deudor no tenía el deber ni el poder, sea de
prever o prevenir (imprevisibilidad), sea de combatir o evitar cuando se
realizara”.
De la definición que hemos dado del caso fortuito surgen los
caracteres constitutivos del hecho que lo configura: 1.- su imprevisibilidad, 2.- su
inevitabilidad, 3.- ser ajeno al deudor, 4.- ser actual, 5.- ser sobreviniente a la
constitución de la obligación, 6.- ser impedimento absoluto para el cumplimiento
de la obligación.
{BF: [Link] v.1}
Confrontando esos caracteres con las intensas olas de calor que se
vienen viviendo en los últimos períodos estivales -de público conocimiento, por
cierto-, es claro que para mi mandante ese hecho reviste el carácter de imprevisible
e inevitable y que le generó diversos problemas en el suministro.
EDESUR no pudo prever los mencionados desordenes climáticos ni
tampoco evitar algunas interrupciones en el suministro de energía eléctrica, por
cuanto la demanda de energía superó ampliamente la capacidad de brindarla.
La mejor prueba de que esto fue y es que mientras el clima no se
aparta de los registros históricos recabados -que son los considerados a la hora de
montar y mantener en funcionamiento toda una extensa red de distribución de
energía eléctrica-, la demanda de consumo es siempre correctamente atendida. No
se verifican interrupciones de esa magnitud mientras las temperaturas oscilan entre
los valores históricos.
En efecto, en el informe elaborado por la Facultad de Ingeniería de
la Universidad de Buenos Aires, se ha expuesto que “…las condiciones externas
que producen aumentos de temperatura en cables, son: aumento de la intensidad
de carga producida por el aumento intempestivo de la demanda, aumento de la
temperatura del terreno por efecto climático, aumento de la resistencia térmica
del suelo por migración de la humedad del terreno. En este sentido el solo efecto
del aumento de la temperatura del terreno disminuye la capacidad de carga de los
cables según los cálculos en aproximadamente 21%. Otro factor a tener en cuenta
es el alto nivel de ocupación con los distintos servicios que tienen las veredas de
la ciudad; como ejemplo, dos cables tendidos a una distancia de separación de 7
cm disminuyen en un 15% la capacidad de carga de ambos. El efecto combinado
de estos factores externos afecta de manera significativa la capacidad de
transporte de un cable subterráneo…”.
Asimismo, en el referido informe se expuso que “…aumentar la
temperatura del terreno significa limitar la capacidad de transmisión si además se
{BF: [Link] v.1}
producen sobrecargas debido al aumento del consumo, la probabilidad de falla de
los cables y principalmente de los empalmes aumenta fuertemente...”.
En el caso particular de marzo de 2023 se registraron temperaturas
extremadamente elevadas, con sensaciones térmicas de 38,9 grados, conforme se
desprende del informe emitido por el Servicio Meteorológico Nacional, que se
acompaña, donde queda demostrado que durante marzo de 2023 se registraron
elevadas temperaturas.
La capital de Argentina también registró, por primera vez en su
historia, 15 días consecutivos con temperaturas máximas por encima del umbral
(de máxima) de ola calor (32,3 °C). El récord anterior era de 11 días en 2017.
Esta cuestión no es menor, ya que el uso de los equipos de
climatización fue intensivo, lo que incidió lógicamente en la actividad de mi
mandante.
Es evidente, entonces, que en el período mencionado
precedentemente, las redes de distribución de energía de Edesur sufrieron un
proceso de esfuerzo térmico extraordinario a raíz de la persistencia de las altas
temperaturas señaladas.
En efecto, repárese que tal como señala el informe elaborado por la
Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, las redes de distribución
de energía eléctrica de EDESUR -aunque también las demás distribuidoras de
energía eléctrica del país- han sido desarrolladas teniendo en cuenta que en la
Argentina tenemos un clima subtropical.
Entonces, cuando eventos fortuitos de esa naturaleza ocurren, mi
mandante no se encuentra obligado a prestar igualmente y sin interrupciones el
servicio.
Del artículo 3º, inciso e) del Reglamento de Suministro de Energía
Eléctrica para los Servicios Prestados por EDESUR, como así también de las
normas de derecho común, surge que no existe incumplimiento cuando el daño
tiene su causa en un hecho calificado como fortuito, o bien como de fuerza mayor.
{BF: [Link] v.1}
La doctrina, por su parte, recuerda que “…los contratos de
concesión del servicio de distribución de jurisdicción nacional (y los contratos
provinciales que siguieron el modelo nacional) reconocen al “caso fortuito o
fuerza mayor” como eximente de las sanciones aplicables por incumplimientos en
la calidad del servicio (art. 5º.1, subanexo 4 de los contratos de concesión), de
modo que no puede afirmarse que los distribuidores asumieron ese riesgo…”.
En función de lo expuesto y previsto en las normas citadas, y de ser
cierto que existieron fallas en el suministro, es claro que EDESUR no debe
responder ante el reclamo de la parte actora, por haber mediado un evento ajeno y
fortuito que fractura el nexo causal.
IV.6.- Fuerza mayor. La situación tarifaria.
Con fundamento en las consideraciones expuestas en el apartado
anterior, se debe analizar una circunstancia de particular trascendencia y
relevancia. Nos referimos a la configuración de la fuerza mayor como
consecuencia de la situación tarifaria que ha afectado de manera notoria a mi
mandante y que se erige como un claro eximente de responsabilidad frente a
planteos como el de autos.
Es un hecho de público y notorio conocimiento que durante casi 15
años la tarifa de distribución que percibe EDESUR se encontró casi congelada.
Asimismo, desde el año 2019 y hasta 2022 las tarifas nuevamente
volvieron a ser congeladas.
Todo ello, en un marcado contexto inflacionario -el cual se ha
acelerado notoriamente en los últimos años- y devaluatorio del peso.
Para ello, debemos puntualizar ciertas precisiones sobre la
concesión del servicio de energía eléctrica que hacen al casus alegado.
EDESUR tiene, en su área, la concesión del servicio público de
distribución de energía eléctrica por 95 años. Entre el Marco Regulatorio de la
Energía Eléctrica y el Contrato de Concesión se dispuso que el régimen tarifario
debía ser revisado cada cinco años. Allí se estableció que el abastecimiento de
{BF: [Link] v.1}
EDESUR se realizaría mediante la compra mayorista de electricidad al MEM,
pagando el precio que fija el mercado regulado por el Estado.
Esta Tarifa tendría dos componentes: uno de ellos es el componente
de precio de compra de electricidad (passthrough) por parte de los usuarios y el
otro es el Valor Agregado de Distribución (VAD). Éste último es el que remunera
la operación, el mantenimiento, las inversiones y un margen de ganancias que
debería ser razonable para que el privado se vea incentivado a mantener y mejorar
la calidad del servicio al mismo tiempo que desarrolla una actividad lícita por la
cual pretende obtener rentabilidad.
En el año 2001 se congelaron las tarifas que se mantenían
regularmente estables desde el inicio de la concesión. Recién unos años después,
ante el restablecimiento de cierta estabilidad económica en el país, avanzaría la
idea de recomponer el valor de la Tarifa para hacer frente al mayor consumo
eléctrico y al mantenimiento del servicio público prestado.
Es un hecho de público y notorio conocimiento que el Acta
Acuerdo de Adecuación del Contrato de Concesión del Servicio Público de
Distribución y Comercialización Eléctrica, suscripta por EDESUR y el Estado
Nacional y ratificada por Decreto N° 1959/2006 (el “Acta Acuerdo”) estableció:
(i) el derecho de EDESUR a que se reconozcan y trasladen a tarifa las variaciones
de costos hasta tanto se llevara a cabo una revisión tarifaria integral (artículo 4 del
Acta Acuerdo), y (ii) el derecho de EDESUR a que se lleve a cabo tal revisión
tarifaria integral (art. 12 del Acta Acuerdo).
Este Acta Acuerdo -que contó con la aprobación del Congreso
Nacional- dispone que debían gestionarse los medios para lograr un aumento del
28% del VAD, así como un mecanismo de actualización de tarifas cada 6 meses
según el efectivo aumento de costos y, específicamente, determinaba un período
transitorio hacia una Revisión Tarifaria Integral (RTI). Es también un hecho
público y notorio que tanto el Estado Nacional y el ENRE injustificada y
arbitrariamente omitieron ejercer las competencias obligatorias que les habían sido
{BF: [Link] v.1}
impuestas por el instrumento firmado.
Como resultado de ello, no sólo no tuvo lugar –sino hasta el año
2015- la Revisión Tarifaria Integral sino que, además, tampoco se habían
reconocido ni trasladado a tarifa los incrementos reales de costos de EDESUR
experimentados desde noviembre de 2007. El propio E.N.R.E. admitió la falta de
reconocimiento y traslado a tarifa de los incrementos de costos correspondientes a
estos períodos tal como surge, por ejemplo, de la Nota E.N.R.E. N° 94.432 o al
imponer un cargo fijo destinado en forma exclusiva a un fideicomiso para la
ejecución de obras mediante la Resolución E.N.R.E. No. 347/12.
En 2008 se autorizó a EDESUR a retener y destinar a obras, los
montos que percibe por sanciones a usuarios, debidos al Programa de Uso
Racional de la Energía -PUREE-. Sin embargo, se debe aclarar que EDESUR no
era la titular originaria de los fondos y los mismos debían ser devueltos al Estado
Nacional ante su requerimiento, por lo que no se podían considerar a esos fondos
como un plus de Tarifa que compense la falta de revisión de la misma.
El año siguiente a esta autorización comenzó lo que parecería un
cambio en la situación tarifaria, pues se avanzó en el proceso de RTI y EDESUR
presentó una propuesta de régimen tarifario para 2009-2013 de $ [Link] de
inversiones por año, pero el Estado Nacional decidió suspender este procedimiento
sine die, dejando trunco el saneamiento de la situación financiera de EDESUR y
de la retarifación de la energía eléctrica. Como resultado de tales injustificadas
omisiones, la tarifa de EDESUR no se ajustó a los parámetros previstos en la Ley
N° 24.065 y el Contrato de Concesión, en tanto la misma sólo alcanzó para cubrir
los costos mínimos que insume la prestación diaria del servicio de distribución
eléctrica y los incrementos de egresos que requieren los mantenimientos y obras,
impidiendo ello aplicar pautas razonables para inversiones planificadas, las que, a
diferencia de cualquier otra industria o servicio que enfrenta una reducción en sus
ingresos deben ser definidas con previsiones ciertas de ingresos que solo una tarifa
debidamente aprobada permite. Las apuntadas circunstancias no son nuevas para el
{BF: [Link] v.1}
Estado Nacional (léase E.N.R.E.).
El E.N.R.E. tampoco desconoce que es esa misma situación tarifaria
la que impidió a EDESUR contar con los recursos necesarios para hacer frente a
eventos, en muchos casos por demás imprevisibles, que afectaban a los usuarios.
Tal como surge de los estados contables anuales de EDESUR
correspondientes a los ejercicios 2010 y 2011, y los estados contables semestrales
correspondientes al 30 de septiembre de 2012 que se encuentran agregados en el
expediente caratulados “EDESUR C/ RESOLUCIÓN 336/12” (Expediente Nº
37.456/12), que tramita ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Contencioso Administrativo Federal, Expediente Nº 825/2013), que han sido
presentados ante la Comisión Nacional de Valores1, EDESUR sufrió perjuicios
millonarios que se acrecientaron año a año.
Con relación al ejercicio 2011, surge: que EDESUR debió hacer
frente a un incremento del 51% de los costos de explotación y del 56% en su masa
salarial; que el VAD es entre 1/5 y la ½ de lo que perciben otras distribuidoras en
el país; que los costos de explotación aumentaron un 16.2% respecto del ejercicio
anterior; que la pérdida operativa del ejercicio 2011 fue de $ 410.270.000; y que,
de todas formas, se realizaron inversiones en el ejercicio por $ 679.700.000.
En el 2012 la situación ha sido peor. Tal como se explica en los
balances, estos severos perjuicios se derivaron de los limitados ingresos de
EDESUR por la inexistencia de aumentos en el VAD desde el año 2007, los
mayores costos de explotación y gastos de administración así como a la obligación
de cumplir con los planes de inversiones de la Distribuidora. Cabe resaltar que
estos planes fueron comprometidos sobre la base del cumplimiento de las
obligaciones asumidas por el ENRE y el Estado Nacional en el Acta Acuerdo en
torno al reconocimiento de los incrementos de costos y la realización de una RTI,
nada de lo cual ha sido cumplido a la fecha.
La situación financiera del año 2013 arrojó resultados aún peores,
1
La información es pública y puede consultarse en ttp://[Link]/info_Financiera.asp?Lang=0
{BF: [Link] v.1}
tal como podrá apreciar V.S. compulsando los estados contables de mí mandante
en el sitio de internet de la Comisión Nacional de Valores ([Link]).
Esta situación descripta demuestra el quiebre de la ecuación
económico-financiero del Contrato de Concesión, y por lo tanto, el severo
perjuicio que se ocasionó a EDESUR y a la prestación del servicio público, que de
cierta manera se extiende hasta la presente.
Este estado de situación ha sido reconocido expresamente por el
Ministro Arq. Julio De Vido en una conferencia brindada el 23 de noviembre de
2012 en la cual expresó que: “Cuando uno lo mira mínimamente dice “las
empresas están teniendo dificultades”, claro, porque nuestras tarifas son bajas,
necesariamente bajas”.
Cabe señalar, que el Contrato de Concesión, junto con el Acta
Acuerdo, es un contrato administrativo que crea obligaciones tanto para EDESUR
como para el E.N.R.E. y el Estado. En el caso particular del E.N.R.E. el Acta
Acuerdo le impone la obligación de poner en marcha los Mecanismos de Mayores
Costos - MMC- previstos en la cláusula 4 así como de llevar adelante la RTI
prevista en la cláusula 12. Mi representada efectuó todas las presentaciones
necesarias para que el E.N.R.E. pusiera en marcha los mencionados mecanismos.
Las obligaciones que el Contrato de Concesión y el Acta Acuerdo
imponen al ENRE, han sido especialmente tenidas en mira al momento de
suscribir los mismos, siendo condiciones esenciales para su celebración. Ello no
podía ser de otra manera si se considera la fuerte incidencia que tiene la estructura
de costos en un contrato de concesión de un servicio público.
No obstante ello, el E.N.R.E. ha incumplido su obligación de
revisión semestral de variaciones efectivas de costos y su traslado a tarifas, así
como la obligación de llevar adelante en término la RTI.
El límite natural de recursos materiales y de mano de obra de la
distribuidora dado por (i) limitaciones técnicas que impedían accionar en la red
mientras se mantienen efectos de los eventos climatológicos y de medidas de
{BF: [Link] v.1}
fuerza, (ii) ingresos acotados para el servicio público por la política tarifaria
impuesta por más de 10 años que benefició sustancialmente a los usuarios para que
abonaran menores precios, (iii) políticas de subsidios a la producción de
electricidad pero no a su distribución, lo que deriva en que mi mandante sólo
percibía para la prestación del servicio las tarifas retrasadas de los últimos 10 años
que no siempre permitieron contar con todos los recursos que aquella exige
permanentemente a la autoridad concedente.
Del “Estudio de Costos para Revisión Simplificada de Tarifas Año
2011 – Actualización estudio de la F.I.U.B.A. Año 2012” (se adjunta como prueba
documental) surge que el VAD percibido por EDESUR de conformidad con las
tarifas severamente atrasadas impuestas por el ENRE y el Estado Nacional, no
guarda relación alguna con el costo real de prestación de servicio de la red de
distribución que EDESUR tiene a su cargo.
Algo similar concluye el “Estudio Preliminar de Costos para
Revisión Simplificada de tarifas año 2013. Informe de Revisión del Costo Medio
Representativo de la Distribuidora” (se adjunta como prueba docuemtal). Allí,
luego de hacer un exhaustivo análisis sobre el retraso tarifario al que EDESUR
está siendo sometido concluyen los expertos de la FIUBA que: “(…) la empresa
necesita imperiosamente lograr un equilibrio económico financiero, o caso
contrario continuará deteriorándose su situación patrimonial y financiera, con
serias consecuencias en la prestación del servicio, ya que resulta imposible
financiar inversiones superiores a las ejecutadas y que como explicamos en
nuestro informe al 31 del 10 de 2012 son imprescindibles para recuperar el nivel
de calidad de servicio establecido en el Acta Acuerdo”.
El margen de distribución que EDESUR percibió por la prestación
del servicio público disminuyó de US$ 31/MWh en 2001 a US$ 72 en 2013, es
decir, aproximadamente un 78%.
Si bien la demanda de energía eléctrica en el área de concesión de
2
Hasta septiembre de 2013.
{BF: [Link] v.1}
EDESUR en millones de MWh se incrementó aproximadamente un 40% en el
período 2001/2013, la falta de un VAD en línea con los costos reales de prestación
de EDESUR, no permitió cubrir los mayores costos operativos de la empresa.
A pesar del reiterado incumplimiento del Estado Nacional a sus
obligaciones bajo el Contrato de Concesión y el Acta Acuerdo, EDESUR ha
continuado invirtiendo en el sistema de distribución por sumas incluso superiores
en dólares estadounidenses a las invertidas en 2001. EDESUR invirtió todo lo
ingresado y no observado por el E.N.R.E. (U$S 110 millones promedio anual entre
2006 y 2011) que permitía el contexto tarifario descripto para así mantener la
mejor prestación del servicio posible. El E.N.R.E., ante las presentaciones anuales
de inversión efectuadas por EDESUR, nada observó sino que, por el contrario,
aceptó dichos planes de inversión.
El único ingreso que percibía EDESUR por la prestación del
servicio público es la tarifa por la distribución de electricidad, los montos fijos de
la Resolución SE 347/2012, los fondos PUREE -que se debía devolver mientras la
–en aquel entonces- Secretaría de Energía no dispusiera su compensación- como
así también los préstamos de CAMMESA para hacer frente a planes de inversión,
pero que deterioran fuertemente la situación patrimonial de la Distribuidora.
Es claro entonces que, si la tarifa no respetaba los parámetros
exigidos por la Ley N° 24.065, el Contrato de Concesión y el Acta Acuerdo, no
sólo se le impidío obtener una ganancia razonable sino que, además, se puso en
jaque la prestación del servicio público.
Y fueron precisamente el incumplimiento del Estado Nacional y del
E.N.R.E. con las obligaciones a su cargo, las que en definitiva se tradujeron en la
imposibilidad de contar con los ingresos necesarios para poder prestar el servicio
con los estándares de calidad previstos en el Contrato de Concesión, la causa por la
cual mi representada se encuentra eximida y liberada de responder frente a daños
y/o responsabilidades que en modo alguno pueden serle imputados ni atribuidos.
Y tal es la gravitación e importancia que cabe asignarle a los
{BF: [Link] v.1}
ingresos, que fue el propio E.N.R.E. quien afirmó que: “…Esta 'organización' se
ve perturbada por la sentencia que altera la relación 'tarifa-calidad-penalidad',
los tres pilares en los que se asienta la estructura y viabilidad del servicio y si uno
de estos elementos no se corresponde con el otro el servicio fracasa (....)”3.
A la luz de tal expreso reconocimiento por parte del ENRE, queda
fuera de toda duda o discusión que fueron sus propios actos los que alteraron la
relación “tarifa-calidad-penalidad”, y conspiraron contra la estructura y viabilidad
del servicio, teniendo en cuenta que uno de los pilares o elementos –en el caso la
tarifa-, no se correspondía con los demás.
Si de acuerdo a lo establecido en el contrato y el pliego de bases y
condiciones que rigen la concesión, quien incumplió las obligaciones emergentes
de los mismos no fue precisamente mí representada, mal puede pretenderse
entonces que se haga cargo de daños o que asuma responsabilidades que se
originaron en el incumplimiento de la concedente. Es ésta quien debe, pues, asumir
los daños que se originaron como consecuencia de sus incumplimientos.
Nos encontramos, pues, frente a un hecho del príncipe de carácter
irresistible, que alteró el equilibrio del contrato en función de causas extrañas al
riesgo propio del mismo, configurándose de este modo la fuerza mayor que exime
de responsabilidad a mi mandante.
Fueron el Estado Nacional y el ENRE quienes, con sus
incumplimientos y omisiones, llevaron a mi representada a experimentar las
millonarias pérdidas a las que se hizo mención en los párrafos anteriores.
Si mi representada hubiese contado con los ingresos previstos en el
Contrato de Concesión, el servicio se hubiese ajustado a las pautas previstas.
Este accionar llevado a cabo por los agentes que representan al
concedente del servicio público no encuadra sino en el concepto de fuerza mayor
presente en nuestro ordenamiento jurídico que, como el caso fortuito, fracturan el
nexo causal y eximen de responsabilidad, en este caso, a mi mandante.
3
CSJN, T.328: P 651, “Ángel Estrada y Cía. S.A. c/ resol. 71/96 - Sec. Ener. y Puertos” (Expte. N° 750- 002119/96). A. 126.
XXXVI.; 05-04-2005.
{BF: [Link] v.1}
Nuestra doctrina está conteste en que ambos términos, caso fortuito
y fuerza mayor, corresponden a un mismo y único concepto; reconociéndoles
idénticos efectos: la liberación del deudor4.
Esta fractura del nexo causal se da cuando al agente le es
absolutamente imposible impedir el acaecimiento del suceso, como se da en este
caso, teniendo en cuenta que la ausencia de una reparación tarifaria por más de 10
años inmovilizó cualquier plan de inversión y obras a largo plazo. Este hecho,
además, es ajeno a la actividad en compromiso, ya que no es EDESUR quien tiene
potestad tarifaria sobre el servicio público de distribución de electricidad.
En el caso que nos ocupa, y sin perjuicio de resaltar que los cortes
alegados deben ser probados, no quedan dudas que Edesur se ha visto impedida de
cumplir con las obligaciones a su cargo debido a un acto de autoridad pública. No
interesa si dicho acto es legítimo o arbitrario, lo único que importa es que sea
imprevisible y obste al cumplimiento de la obligación5.
Del análisis de los hechos expuestos y de las consideraciones
jurídicas vertidas, se desprende con meridiana claridad que el incumplimiento por
parte del Estado Nacional y del ENRE, constituye un evento de fuerza mayor que
exonera de responsabilidad a mi representada frente a cualquier reclamo derivado
de sus eventuales incumplimientos.
IV.6.- La emergencia en materia energética. Decreto 134/2015.
Lo expuesto en los párrafos anteriormente fue ratificado
oportunamente mediante el Decreto PEN 134/2015 que declaró la Emergencia del
Sector Eléctrico Nacional.
El Poder Ejecutivo Nacional, a través del Decreto PEN 134/2015
(EMERGENCIA DEL SECTOR ELÉCTRICO NACIONAL), en sus
Considerandos, reconoció: (i) Fracaso evidente de la “renegociación contractual”
ordenada por las leyes 25.561, 25.790 y 27.200, la cual tras casi 15 años “no se ha
4
Bueres, Alberto J. - Higthon, Elena I, “Código Civil, Análisis doctrinario y jurisprudencial”, Tº 2ª, comentario al art.
513/514, & 1, p.177.
5
Alterini, A.A., Ameal, O.J, López Cabana, R, Derecho de Obligaciones, Civiles y Comerciales, ed.
AbeledoPerrot, p.375, nº 849, (2).
{BF: [Link] v.1}
completado”, y cuyo efecto directo cae en “la ausencia de esquema tarifario que
brinde señales hacia un consumo eficiente y racional para los distintos segmentos
y tipos de usuarios” (sic); (ii) la problemática aguda imperante en lo que hace a
“los sistemas de remuneración establecidos en el MERCADO ELÉCTRICO
MAYORISTA (MEM)”, los cuales, “a partir de 2003, no han dado señales
económicas suficientes para hacer que la Actora privados realicen las inversiones
que se requieren en el Sistema Eléctrico para permitir el crecimiento necesario de
la oferta de energía eléctrica para abastecer el crecimiento de la demanda de
dicho servicio” (sic); (iii) los riesgos actuales del sistema interconectado nacional
evidenciados en la precariedad de “los equipos de transmisión y transformación
del Sistema de Transporte en Alta Tensión, ante imprevistos, meteoros, atentados o
fallas que implican una afectación potencial significativa al abastecimiento de la
demanda” (sic); (iv) las debilidades que presenta la generación de energía ya sea
“térmica convencional”, “hidroeléctrica” o “nuclear”; (v) los “escasos niveles de
reserva operativa en días y horas de alta exigencia por condiciones
meteorológicas extremas” (sic); (vi) el incremento sustancial del consumo
eléctrico expresado en “los cambios de hábitos de consumo de la sociedad, así
como al avance tecnológico y la intensificación del consumo por el uso de
equipamiento eléctrico domiciliario, especialmente sistemas de climatización,
incluyendo sustituciones de otras fuentes de energía por el uso de la electricidad”
(sic); y, (vii) en especial, la crítica realidad que padece la CIUDAD AUTÓNOMA
DE BUENOS AIRES por “las características de la generación instalada en
determinados nodos de la red de distribución (…) para poder abastecer la
demanda local” (sic), entre otros factores.
El cuadro fáctico – jurídico reseñado pone de manifiesto que
existieron un conjunto de factores ajenos a la voluntad de Edesur que afectaron el
servicio que presta mi mandante.
O de otro modo, la posición de Edesur frente a la deficiente
prestación del servicio público de provisión de energía eléctrica a sus usuarios
{BF: [Link] v.1}
quedó enmarcada dentro de la figura del “casus” (artículo 1730, del Código Civil y
Comercial de la Nación). Pues la falta de una tarifa mínimamente razonable, con
más la carencia de crecimiento de la oferta eléctrica por las notorias dificultades
existentes en el MERCADO ELÉCTRICO MAYORISTA (MEM) a tenor de la
descripción oficial, los problemas serios en la generación energética, las
debilidades y riesgos del sistema interconectado nacional, y el exponencial
crecimiento del consumo eléctrico, etc., hicieron que tales circunstancias aludidas,
por cierto “ajenas” a Edesur -y que exceden a esta concesionaria-, sean “causa” de
la imposibilidad de dar cumplimiento correcto con el servicio.
De más está decir que el escenario de “emergencia” del Sector
Eléctrico Nacional al que se ha arribado luego de la política gubernamental
“errática” en la materia que fuera aplicada durante más de una década resulta ser
un hecho “totalmente” ajeno a Edesur -valga la reiteración-, ya que, como bien
explica el Decreto PEN 134/2015, el resultado de la cuestionable planificación
estatal ya detallada “supra” redundó en “un progresivo decrecimiento en la calidad
del servicio” (sic) que en modo alguno puede ser imputable a mi representada. Al
respecto, alcanzará con analizar los indicadores citados en el Decreto de referencia
sobre frecuencia media de interrupción de energía eléctrica por usuario, o bien la
duración media de los cortes, para comprender que con antelación al año 2003 el
servicio público prestado por Edesur estaba inserto en la consideración de una
prestación normal y eficiente.
El reconocimiento expreso de la “emergencia” que formula el
Decreto PEN 134/2015 daba cuenta de la imposibilidad de cumplir regular y
normalmente con el servicio público a cargo de mi representada. Justamente la
emergencia –como excepción a la regla- supone “una situación especial que
permite apartarse de lo normal, por circunstancias extraordinarias”
(LORENZETTI, “La emergencia económica y los Contratos”, p. 56), que, en este
caso particular, y en lo que respecta al cumplimiento prestacional de la provisión
de energía eléctrica al usuario debe considerársela como “fuerza mayor” (artículo
{BF: [Link] v.1}
1730, Código Civil y Comercial de la Nación) con sus efectos propios de eximente
de responsabilidad por los eventuales cortes de suministros aquí tratados.
Pero hay más, la situación de “emergencia” descripta, y el
consiguiente marco fáctico relatado más arriba, determina que la prestación
eficiente del servicio por mi mandante sea ponderada en cuanto a sus
incumplimientos como “inevitable”, ello así dado que, aun cuando Edesur aplicó a
su conducta obligacional la debida atención, cuidado y esfuerzo normal, en este
caso con los escasos recursos que contaba a tenor de la nociva política energética
citada, lo cierto es que la “inevitabilidad o irresistibilidad” frente a los hechos
distorsivos acaecidos en el Sector Eléctrico Nacional operan como definitorios del
“casus”.
Es decir, las circunstancias drásticas explicitadas que determinaron
la deficiencia del sistema de distribución de energía eléctrica, las cuales existieron
y todavía existen desde hace más de una década, resultaron reflejadas en la
normativa estatal de emergencia como un principio de reconocimiento del
problema en vistas de su solución; sin perjuicio de lo cual, cabe aclarar que la
admisión expresa del desmanejo estatal en la materia llevó consigo la aceptación
lisa y llana acerca de que el escenario descripto es ajeno a Edesur pues la
Concesionaria, sabido es, carece de atribuciones regulatorias, y bajo tales
consideraciones los hechos considerados por el PEN para declarar la emergencia
se erigieron y erigen como “inevitables” e “irresistibles” para mi representada.
Asimismo, la sujeción de Edesur al cuadro regulatorio establecido
por el Concedente –una vez más: “inevitable” e “irresistible” para esta
Concesionaria en tanto ajusta todo su accionar y comportamiento “a derecho”-,
hizo que mi representada tuviera que lidiar con una alteración del mercado
eléctrico, que, en el caso del “Mercado Eléctrico Mayorista”, se tradujo a partir de
2003 en un sistema remunerativo que dio por tierra con cualquier posibilidad de
inversiones por parte de los operadores dejando insatisfecho el abastecimiento de
la creciente demanda de energía eléctrica, todo lo cual en un comienzo –y por
{BF: [Link] v.1}
años- pareció representar un acentuado beneficio para el usuario, pero que, con el
paso del tiempo, y frente a una obsolescencia de la red por imposibilidad de
sostener a futuro cualquier inversión de magnitud sobre la misma en relación a la
irrisoria (diríamos, sin equivocarnos, “casi gratuita”) tarifa, concluyó en que los
clientes fueron quienes en definitiva sufrieron las consecuencias de las ineludibles
suspensiones del servicio. Tales consecuencias dañosas hoy injustamente
pretenden imputarse a Edesur cuando –como bien explicamos- las mismas fueron
derivación de circunstancias fácticas ajenas e inevitables para la Compañía.
IV.7.- Enriquecimiento indebido.
Por último, corresponde traer a consideración también la relación
entre el usuario y el régimen tarifario que se aplica, o la carga remuneratoria o
precio que le impone aquél y que se convierte en el único ingreso con que cuenta
la distribuidora para hacer frente al servicio.
Esto obliga a analizar los eventuales daños aducidos en estas
actuaciones en el marco de la reducida carga tarifaria que tiene lugar desde el año
2002 y que implica una material reducción de los ingresos que el concedente
decide destinar al servicio, para eventos extraordinarios como los sufridos durante
el período demandado.
La decisión del Estado Nacional de beneficiar a costa de EDESUR
a todos los usuarios con un precio inferior al recomendado y reconocido, debe
primar en el análisis de la relación entre el usuario y los eventuales daños que
sostiene haber sufrido.
A la luz del actual contexto tarifario, en modo alguno puede
pensarse y mucho menos pretenderse que sea EDESUR la responsable de prever
cualquier aumento extraordinario de demanda y de tomar las medidas necesarias
para evitar que tales aumentos afecten al sistema, cuando es justamente la
situación tarifaria que produce el Estado Nacional la que empuja a los usuarios a
un uso desmedido que hace imposible cualquier estimación razonable de aumento
de demanda, menos aún con el aumento constante de la demanda de energía
{BF: [Link] v.1}
eléctrica. El precio es tan bajo que sumado al evento de las temperaturas tan altas,
hace que los usuarios demanden un consumo y hagan un uso no responsable de la
energía. Es que no tiene costo en relación a los demás precios que deben abonar
como parte de la subsistencia.
Si las tarifas son exageradamente bajas, como sucede en la
actualidad y lo reconoce el mismo ENRE al tener que subsidiar los precios que
cobran los productores de energía, la demanda será irrazonablemente alta. Esto se
ve agravado cuando el usuario abona una tarifa infravalorada cuya incidencia en el
costo de vida diario se ve cada vez más reducida. Ello porque ante el aumento
generalizado de precios y salarios el usuario mantiene un costo fijo tremendamente
bajo por el uso del servicio público.
Lo expuesto significa, necesariamente, que la incidencia real de la
tarifa exigida al usuario lo beneficia cada vez más a medida que trascurre el
tiempo y aumentan los valores nominales del resto de los precios y de los salarios.
Es decir, el usuario ya se ve beneficiado en tanto una tarifa congelada representa
cada vez menos sacrificio por la obtención del servicio. Es en esta inteligencia que
debemos observar que el usuario que cada vez insume menos de sus recursos en
obtener un servicio acorde a lo abonado acude a los estrados judiciales a exigir
incluso más dinero, más dinero que aquel que no le fuera cobrado por el servicio
prestado en la exigua tarifa.
El cobro de una tarifa menor al costo real de llevar adelante el
servicio, implica necesariamente que parte del patrimonio de EDESUR sea
retenido por todos y cada uno de los usuarios que gozan de un servicio mucho más
costoso del que efectivamente abonan.
De esta forma debemos comprender que de otorgarse al usuario un
monto dinerario en concepto de resarcimiento por daños y perjuicios, existiría una
nueva transferencia del patrimonio de EDESUR y, consecuentemente, un nuevo
empobrecimiento que se sumaría a la no retribución del servicio mediante una
tarifa adecuada. Es entonces aplicable la doctrina del “enriquecimiento sin causa”
{BF: [Link] v.1}
ya que el usuario se vería doblemente beneficiado en detrimento de EDESUR en
caso de que se le otorgase monto alguno en concepto de daños y perjuicios, por lo
que se darían los fenómenos concomitantes del enriquecimiento de la parte actora
y el empobrecimiento del demandado sin nueva y justa causa que lo funde.
El usuario paga por el servicio de suministro de energía eléctrica
casi lo mismo que hace 10 años, siendo ello un beneficio patrimonial muy
importante. Si a ese beneficio le gravamos la indemnización que pretende, sí
habría un enriquecimiento sin justa causa.
Ello por cuanto el desplazamiento patrimonial que genera el pago
de una tarifa exigua implica ya un provecho para la aquí parte actora a costa de mi
mandante, por lo que cualquier nuevo desplazamiento de patrimonio de EDESUR
a la Actora en concepto de potencial resarcimiento, implicaría un enriquecimiento
adicional que atentaría contra toda equidad y justicia.
V.- IMPUGNA LOS RUBROS Y MONTOS RECLAMADOS
Sin perjuicio de todo lo hasta aquí expuesto, y para la hipótesis que
respetuosamente descarto, de que al final de este pleito V.S. encontrara que existe
alguna responsabilidad atribuible a Edesur S.A., la demanda tampoco podría
válidamente prosperar por los rubros y los abultados importes pretendidos.
Asimismo, bueno es recordar que en materia de daños, corresponde
a la parte pretensora la prueba de los mismos.
La acreditación de la concurrencia de los cuatro presupuestos de la
responsabilidad civil, corresponde demostrarlos a quien pretende un resarcimiento
por daños y perjuicios, conforme se expusiera en el apartado anterior.
Resulta fundamental la acreditación del daño y de su extensión, por
lo que se ha sostenido que desde un punto de vista metodológico, el daño es el
primer elemento de la responsabilidad civil, ya que sin él no hay acto ilícito
punible que genere deber de resarcir, es decir, que la responsabilidad civil recién
comienza a gestarse cuando se ha producido un daño y éste se acredita
fehacientemente.
{BF: [Link] v.1}
A mayor abundamiento, el daño debe ser cierto y no puramente
eventual o hipotético, pues no cabe acordar indemnizaciones por daños presuntos,
o meramente conjeturales. Como bien lo ha sostenido Bustamante Alsina, la
prueba de la existencia del daño consiste en la determinación ontológica del
perjuicio, o sea, cuál es su esencia (en qué consiste) y cuál es su entidad.
Aún cuando se trate de un precedente con cierta antigüedad, es
fundamental citar el precedente que invoca el maestro Mosset Iturraspe en su gran
artículo “La Prueba en los Juicios de Daños” (Revista de Derecho Privado y
Comunitario, Editorial Rubinzal-Culzoni, Prueba-II, página 47), que es una
definición perfecta del tema en cuestión, y dice: “Aunque se hubiere acreditado en
forma fehaciente la existencia del hecho generador de la responsabilidad y la
relación de causalidad entre éste y el perjuicio sufrido, para que la indemnización
resulte viable es de fundamental importancia probar en forma directa y propia la
existencia del daño y su cuantía, pues si dicha prueba no se produce, no se tendrá
conocimiento concreto del objeto de la reparación, cuya existencia se determina
por el perjuicio sufrido” (CNCom., sala C, 3-5-88, “Pulco, N. C/ Aramando
Pérsico S.A”, La Ley 1989-C-620).
A.- Daño moral
Desde ya anticipo que a juicio de mi parte tal perjuicio no ha
ocurrido en la medida de lo reclamado ni en ninguna otra.
Lo que es resarcido a través del daño moral no son las meras
incomodidades. Tiene que traducirse en un perjuicio cierto, probado y mensurable.
Es necesario tener presente que la indemnización por daño moral
tiende a reparar una situación y que de ninguna manera significa “crear o producir
utilidad o ganancia”6.
Por ello al analizar y justipreciar el daño moral “debe atenderse
según su permanencia, intensidad y prolongación en el tiempo respecto del
ofendido, distinción que refleja las consecuencias de la determinación de la cuantía
6
“Gagliardo, Mariano, Reparación del agravio moral”, publicado en La Ley 2009-D,1307
{BF: [Link] v.1}
de la indemnización lo que puede exteriorizarse bajo distintos síntomas”7.
En este sentido, la jurisprudencia del Fuero Federal ha precisado
que la privación temporaria de objetos, no configura daño moral susceptible de
reparación. En dicho fallo, la Sala II dijo que: “La indemnización del perjuicio
moral derivado de los perjuicios ocasionados por la sobrecarga de energía
eléctrica suministrada al domicilio de los actores por la empresa prestadora del
servicio de electricidad, resulta improcedente, ya que la privación temporaria de
objetos que no trascienden la órbita de lo útil carece, en el caso, de las
connotaciones que puedan conferirle aptitud bastante para configurar un
menoscabo indemnizable a título de daño moral que, por lo demás, no se halla
acreditado”8.
En el caso de autos, es preciso no solo que la parte actora pruebe
cada uno de estos factores de ponderación, pero también que el Magistrado
pondere el perjuicio siguiendo alguna regla para no hacerlo tan subjetivo, tal como
fuera señalado por las conclusiones de las XXI Jornadas de Derecho Civil
celebradas en el mes de Septiembre de 2007 en la Facultad de Derecho de Lomas
de Zamora.
Para ello, pueden seguirse las reglas que ha elaborado y sobre las
cual insiste el Dr. Jorge Mosset Iturraspe, que son sintetizadas de la siguiente
forma: “1) el daño inconmesurable: es una contradicción porque se intenta
mensurar el daño moral y de allí lo complejo de esta actividad. 2) Un piso flexible:
la indemnización no debe ser tan baja, tan insignificante que aparezca como una
indemnización meramente simbólica y cada Juez sabrá cual es su piso flexible. 3)
Un techo prudente: ni tan elevada que parezca extravagante y lleve a un
enriquecimiento injusto, a una situación que nunca se gozó. Entonces la idea se
aproxima a otro criterio de flexibilidad, "que tenga piso, que tenga techo, que
tenga razonabilidad". 4) Dentro del contexto económico del país: no se dice que el
7
Op. Cit.
8
C.N. Civ. y Com. Fed. Sala II, 15/07/1998, Tuma de Silva Leiva, María Elena y otro c.
Edesur S.A. s/ daños y perjuicios, publicado en ED-187-641.
{BF: [Link] v.1}
derecho debe ceder frente a una interpretación económica, pero nos parece que un
juez no puede ignorar estas cuestiones. 5) Una prueba convincente, firme y clara:
para que un Juez otorgue una indemnización por daño moral tiene que estar
convencido de que ese daño moral ha existido y para eso somos abogados, para
arrimar al caso los hechos, que los Jueces sabrán decir el derecho. 6) Capacidad
morigeradora del Juez: el 1069 le permite al Juez morigerar que quiere decir bajar,
pero también aumentar, depende de las circunstancias del caso. 7) Criterio de
equidad y las circunstancias particulares: una cuantificación del daño moral no
puede prescindir del condenado a pagarla y de las circunstancias porque esto está
en la justicia equitativa. 8) Necesidad de consenso: se aconseja el uso de la
informática, no la uniformidad, para establecer una especie de estadística donde se
vayan catalogando los daños morales más comunes. 9) Seguridad y predecibilidad
de los fallos: es deber que predecir cuanto nos darán los jueces por nuestros daños
morales, los objeto de la pretensión. La seguridad está en la predecibilidad. 10)
Coherencia de las decisiones: una misma indemnización para casos similares,
lesiones análogas tienen que ser reparadas de manera análoga, de lo contrario no
hay justicia...”9.
En el mismo sentido se hallan numerosos fallos de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, pregonando siempre que debe existir prudencia
en la fijación del resarcimiento sin desatenderse las reglas de la propia experiencia
y del conocimiento de la realidad (CSJN, 10/11/92, JA-1994-I-159), priorizando el
deber de examinar las pretensiones deducidas prudentemente, y verificando si se
han producido los perjuicios que se reclaman, evitando cuidadosamente no otorgar
reparaciones que puedan derivar en soluciones manifiestamente irrazonables
(CSJN, 24/9/96, JA-1997-III-142).
Entiendo que V.S. realizará esta ponderación lo que llevará a la
convicción de que no se ha producido perjuicio moral alguno, o en todo caso de
9
MossetIturraspe, Jorge, “Cuantía del resarcimiento por daño moral”, Colección Estudios
de Derecho Civil, 1994, 31-48.
{BF: [Link] v.1}
ninguna manera este será de la magnitud reclamada.
A la luz de lo expuesto, la pretensión resarcitoria contenida en la
demanda resulta un reclamo desmesurado, carente de apoyatura legal y por demás
arbitrario, que pareciera llevar insito ánimo de lucro que ha sido suficientemente
condenado por la doctrina al sostenerse que la concesión de una indemnización por
este rubro deberá “(...) sujetarse a una directiva general surgida de los principios
básicos que presiden la institución del daño moral: la de evitar que la
indemnización constituya para la víctima un enriquecimiento sin causa.”10.
En este sentido, deberá tenerse en cuenta la prueba a producirse en
autos.
B.- Daño punitivo.
La parte actora solicita la aplicación de una multa civil por daño
punitivo según lo previsto en el artículo 52 bis. de la ley 26.361, que establece: “Al
proveedor que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales con el
consumidor, a instancia del damnificado, el juez podrá aplicar una multa civil a
favor del consumidor, la que se graduará en función de la gravedad del hecho y
demás circunstancias del caso, independientemente de otras indemnizaciones que
correspondan. Cuando más de un proveedor sea responsable del incumplimiento
responderán todos solidariamente ante el consumidor, sin perjuicio de las
acciones de regreso que les correspondan. La multa civil que se imponga no podrá
superar el máximo de la sanción de multa prevista en el artículo 47, inciso b) de
esta ley”.
B.1.- La inconstitucionalidad del art. 52 bis de la Ley 24.240.
En virtud de los fundamentos que seguidamente se expondrán, esta
parte deja desde ya planteada la inconstitucionalidad del art. 52 bis de la Ley
24.240 toda vez que la posible aplicación a mi mandante de la multa allí prevista
pone en juego la vigencia de preciosas garantías constitucionales como las
contempladas en los arts. 18 y 19 de la CN.
10
Roberto H. Brebbia, “El Daño Moral”, página 211.
{BF: [Link] v.1}
Así, en el caso de hacerse lugar a la multa civil peticionada por la
accionante en su demanda se puede poner en juego la compatibilidad entre lo
establecido en el art. 52 bis de la Ley 24.240 y lo normado por los arts. 18 y 19 de
la CN, pues el modo en que han sido regulados los denominados “daños punitivos”
atentan contra el principio de legalidad consagrado en la CN.
Tal como fuera expuesto al impugnar el rubro el concepto de daño
punitivo es absolutamente novedoso en nuestra legislación y ha merecido diversas
críticas de la doctrina especializada.
Al respecto, bien vale recordar que el sistema de responsabilidad
civil que históricamente ha regido en nuestro derecho es de estricto carácter
reparador, mientras que el daño punitivo tiene una clara naturaleza sancionadora.
Se trata de una sanción que es más propia de la ley penal o administrativa que del
derecho civil (conf. Mayo, Jorge A., “La inconsistencia de los daños punitivos”,
L.L. 2009-B, 1269).
Sumado a lo señalado en el párrafo anterior, los términos y la
vaguedad con la que se pretende describir el concepto de daño punitivo, es decir la
conducta sancionada, permiten cuestionar la constitucionalidad de dicha norma.
Ello así, por cuanto del artículo 52 bis de la Ley 24.240 pareciera
surgir que cualquier incumplimiento daría lugar a la aplicación de daños punitivos,
ya sea habiendo dolo o no, culpa o no, haya o no un daño realmente causado al
consumidor o que el proveedor se haya enriquecido o no -en tanto hace referencia
“al proveedor que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales”-, lo cual
–reitero- resulta violatorio del principio de legalidad que consagran los artículos 18
y 19 de la CN.
En efecto, el principio de legalidad supone que la conducta
sancionada debe encontrarse precisamente tipificada, no admitiéndose leyes
penales en blanco que luego deban ser completadas por el juez de turno como es el
caso de los daños punitivos contemplados en el art. 52 bis de la Ley 24.240.
Así, la CSJN ha expresado que “El art. 18 de la Constitución
{BF: [Link] v.1}
Nacional exige indisolublemente la doble precisión por la ley de los hechos
punibles y las penas aplicables. Tal requisito constitucional no se satisface con la
existencia de una norma general previa, sino que ésta debe emanar de quien está
investido del poder legislativo” (Fallos 312:1920).
Contrariamente a ello, la norma en cuestión deja al arbitrio del juez
determinar si en el caso procede la aplicación de daños punitivos y, en su caso,
determinar su quantum en función de la gravedad del hecho y demás
circunstancias del caso.
En este sentido acabada doctrina tiene dicho que: “….En cualquier
caso el juez (a quien la expresión “podrá”, empleada por la ley, parece otorgarle
plena discrecionalidad al respecto) no se encuentra constreñido más que por su
buen sentido, puesto que el articulo solo exige el incumplimiento del proveedor
para que proceda la condena a pagar “daños punitivos”11.
Por otro lado se ha dicho que: “…el problema es que el precepto
castiga, lisa y llanamente, “Al proveedor que no cumpla con sus obligaciones
legales o contractuales con el consumidor, sin exigir ningún otro requisito”12.
Se evidencia pues que se trata de una regla de absoluta vaguedad
que deja al solo arbitrio del juzgador una facultad punitiva excepcional, lo cual
pone en riesgo la vigencia de preciosas garantías constitucionales, en particular
aquéllos que dimanan del art. 18 de la CN y aquéllos instrumentos internacionales
con jerarquía constitucional (Declaración sobre Derechos Humanos, arts.
11,Convención Americana sobre Derechos Humanos, arts. 8 y 9; Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 15). A saber:
(i) No describe con precisión la conducta
prohibida;
(ii) No precisa las pautas mínimas que habrán de
guiar la graduación de la sanción, siendo del todo insuficiente
11
Picasso- Vazquez Ferreira, Ley de Defensa del Consumidor. Comentada y Anotada T° I, p. 620
12
Trigo Represas, Feliz A. Publicado en La Ley 26/11/2009
{BF: [Link] v.1}
la referencia a la gravedad del hecho y demás circunstancias
del caso
Debe tenerse en cuenta que la inconstitucionalidad en cuestión no
puede ser purgada por una simple vía interpretativa judicial.
La protección del débil jurídico general, y del consumidor en
particular es, sin ninguna duda, un objetivo fundamental del derecho moderno,
plasmado incluso, en el art. 42 de la CN. Sin embargo, esa finalidad no puede
concretarse a costar de desconocer otros derechos y garantías constitucionales
igualmente dignas de tutela.
En definitiva, de lo hasta aquí expuesto se advierte que la figura de
los daños punitivos se encuentra en clara colisión con esenciales garantías y pilares
del sistema constitucional argentino.
En virtud de lo expuesto, solicito se tenga presente la tacha de
inconstitucionalidad formulada.
B.2.- Improcedencia del daño punitivo en el caso.
Sin perjuicio de lo desarrollado en el subapartado anterior, cabe
decir que no puede escapar al criterio de V.S. que si bien la finalidad de la norma
es sancionar al proveedor que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales,
“(...) es consenso dominante sobre la materia, en el derecho comparado y en
nuestra doctrina, el de que las indemnizaciones o daños punitivos sólo proceden en
supuestos de particular gravedad, calificados por el dolo o la culpa grave del
sancionado, o por la obtención de enriquecimientos derivados del ilícito, o, en
casos excepcionales, por un abuso de posición de poder, particularmente cuando
ella evidencia un menosprecio grave por derechos individuales o de incidencia
colectiva”13.
Los daños punitivos son, según Pizarro, “sumas de dinero que los
tribunales mandan a pagar a la víctima de ciertos ilícitos, que se suman a las
13
Félix A. Trigo Represas en “Desafortunadas innovaciones en punto a responsabilidad por
daños en la ley 26.361”; La Ley 26/11/2009,1.
{BF: [Link] v.1}
indemnizaciones por daños realmente experimentados por el damnificado, y están
destinadas a punir graves inconductas del demandado y a prevenir hechos
similares en el futuro”14.
En otros términos, es la sanción que se puede imponer al
demandado por una conducta particularmente grave15.
De lo expuesto se desprende, que el incumplimiento de una
obligación legal o contractual es una condición necesaria pero no suficiente para
imponer la condena punitiva –ya que, además, debe mediar culpa grave o dolo del
sancionado, la obtención de enriquecimientos indebidos derivados del ilícito o
evidenciarse un grave menosprecio por los derechos individuales del consumidor o
de incidencia colectiva16.
De allí se deriva el carácter excepcional de la figura, que sólo
procede en casos de particular gravedad17.
Los hechos que se ventilan en autos versan sobre cortes de energía
eléctrica que, tal como hemos expuesto y oportunamente se acreditará, su duración
fue de menor tiempo que el relatado por los Actores en la demanda y al previsto en
el artículo 3º, inciso e) del Reglamento de Suministro de Energía Eléctrica, razón
por la cual mi mandante no debe responder, ni se encuentra obligado a indemnizar
a la accionante como pretende. Máxime cuando los mismos se habrían producido
por un verdadero caso fortuito, extremo que nos hace pensar que difícilmente el
espíritu de los legisladores haya sido el de sancionar pormenores de esta índole.
El instituto en cuestión busca desalentar a quienes incumplan el
ordenamiento jurídico con el propósito de obtener un beneficio a costa de
consumidores sin reparar en sus derechos. Y sin lugar a dudas, Señor Juez, este no
14
Pizarro, Ramón, Daños punitivos, en Derecho de Daños, segunda parte, Libro homenaje al
Prof. Félix Trigo Represas, La Rocca, 1993, pág. 291/2.
15
cfr. Picasso, VázquezFerreyra, “Ley de Defensa del Consumidor, Comentada y Anotada,
Tomo I, ed. La Ley, junio de 1999.
16
López Herrera, Edgardo, “Daños punitivos en el derecho argentino. Art. 52 bis, Ley de
Defensa del Consumidor”, JA 2008-II-1198; Pizarro-Stiglitz, “Reformas a la ley de defensa del
consumidor”, LL 2009-B, 949.
17
cfr. Stiglitz-Pizarro, art. cit.; Nallar, F., “Improcedencia de los daños punitivos en un fallo
que los declara procedentes”, LL 2009-D-96, entre otros.
{BF: [Link] v.1}
es el caso planteado en autos.
Nuestra jurisprudencia ha dicho que: “la figura del daño punitivo es
de carácter excepcional y no rutinario, y debe ser empleada con sumo cuidado,
pues se trata de un instituto importado del derecho anglosajón, extraño a nuestro
sistema jurídico que prácticamente no concibe la existencia de las llamadas 'penas
privadas'”18.
Por su parte, nuestra doctrina viene sosteniendo que “los daños
punitivos no devienen aplicables ante cualquier supuesto de responsabilidad por
daños, sino que proceden frente a casos excepcionales en los cuales se demuestre
un accionar socialmente indeseable por parte del responsable, que haya actuado
–con el único propósito de obtener un beneficio económico ilícito– con total
indiferencia frente a los derechos de terceros”19 (SIC, aunque el resaltado me
pertenece).
La Sala III de la Excma. Cámara de Apelaciones del fuero en un
caso similar resolvió: “En cuanto al rubro daños punitivos, comienzo por señalar
que el art. 52 bis de la ley de defensa del consumidor, con las modificaciones
introducidas por la ley 26.361, prevé expresamente la multa civil en ese estricto
ámbito, para el caso de que el proveedor no cumpla sus obligaciones legales o
contractuales con el consumidor. Más allá de las fuertes críticas que mereció esta
parte de la norma por la doctrina autoral, lo cierto es que no encuentro en el caso
configurado uno de los principales requisitos de procedencia de los daños
punitivos, esto es, el tipo particular de reproche que se exige a la conducta del
agente dañador.
En este orden de ideas, pongo de relieve que no cualquier conducta
se hace merecedora de este tipo de sanción ejemplar. En efecto, los daños
18
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala F, Cañadas Pérez María c. Bank Boston
NA, 18/11/2009, Publicado en: LA LEY 23/12/2009, 10, con nota de Sebastián M. Serra; RCyS
2010-I, 112.
19
Florencia Nallar en “Los aciertos y errores del artículo 52 bis de la ley 24.240:
irretroactividad de los daños punitivos, supuestos de procedencia y aplicación de oficio”, publicado
en el diario La Ley del 11/06/2010
{BF: [Link] v.1}
punitivos son excepcionales, toda vez que proceden únicamente frente a un grave
reproche en la conducta del responsable de la causación del daño; el obrar de éste
debe haber sido particularmente grave. La doctrina argentina es prácticamente
unánime en aceptar la procedencia del instituto de los daños punitivos siempre y
cuando se compruebe la existencia de una conducta dolosa o cercana al dolo en
cabeza del responsable. Y no es necesario que medie un factor subjetivo de
atribución con relación específica al hecho perjudicial, sino que basta una
conducta objetivamente descalificable desde el punto de vista social, esto es,
disvaliosa por inercia, indiferencia hacia el prójimo, desidia, abuso de una
posición de privilegio.
Y si bien la norma habilitante de la multa civil sólo alude al mero
incumplimiento de las obligaciones legales o contractuales por parte del
proveedor, entiendo que el sub examen no encuadra en un supuesto de aplicación
de la sanción. Lo contrario implicaría -sin más- que los daños punitivos deben ser
automáticamente aplicados cada vez que se interprete una cláusula contractual en
sentido contrario a la posición de una de las partes contratantes, lo cual iría
claramente en contra de los fines propios de este instituto de excepción. Lo dicho
en los párrafos anteriores me lleva a declarar improcedente el rubro en cuestión y
confirmar -por ende- el pronunciamiento apelado en el aspecto que se examina.”20
En otros términos, para proceder a la aplicación de la multa prevista
por el art. 52 bis de la ley 24.240, no resulta suficiente el mero incumplimiento
para hacer efectiva la sanción, sino que es preciso determinar si el proveedor actuó
cuanto menos, con grosera negligencia21.
Tal como lo ha destacado esta la Cámara Nacional en lo Comercial
de la Capital Federal, la aplicación de la multa civil de que se trata tiene carácter
20
CNCCF, Sala III, 26/05/2015, “Lezcano Iván Alexis y otro c/ Edesur SA s/ daños y perjuicios”
21
CNCCF, Sala II, 30/3/2012, “Araujo María Fernanda c/ Galeno S.A. s/ Incumplimiento de
prestación de Obra Social / Medicina Prepaga”.
{BF: [Link] v.1}
verdaderamente excepcional y está reservada para casos de particular gravedad22,
en los que el sujeto hubiera actuado, precisamente, con dolo directo o eventual ─o
culpa grave -grosera negligencia-, no siendo suficiente el mero incumplimiento de
las obligaciones “legales o contractuales con el consumidor” mencionadas por el
precepto, sino una particular subjetividad, representada por serias transgresiones o
grave indiferencia respecto de los derechos ajenos23.
En otros términos, la conducta debe demostrar un actuar doloso o
una culpa grave, particularmente, porque el dolo (o la culpa grave, que se le
equipara) no puede ser presumido y requiere de una prueba específica que en el
caso no se ha rendido24.
En este sentido, resulta oportuno tener presente el despacho de la
Comisión de Derecho Interdisciplinario de las XXII Jornadas Nacionales de
Derecho Civil25, que concluyó que los daños punitivos proceden únicamente en
casos de particular gravedad, que trasunten menosprecio por derechos individuales
o de incidencia colectiva, abuso de posición dominante y también en los supuestos
de ilícitos lucrativos, con la finalidad de desmantelar plenamente sus efectos.
Asimismo, y en recientes antecedentes jurisprudenciales del Fuero
se ha resuelto que: “En lo relativo al instituto del daño punitivo, no resulta
procedente la pretensión indemnizatoria por dicho rubro en tanto no encuentro un
22
CNCom., Sala D, "Castañon Alfredo José c/ Caja de Seguros S.A. s/ ordinario", sentencia
del 9/4/2012, votos de los jueces Dieuzeide y Vassallo, Sala A, 9/11/2010, “Emagny S.A. c/ Got
SRL y otro s/ ordinario”; Stiglitz, R. y Pizarro, R., Reformas a la ley de defensa del consumidor,
LL 2009-B, p. 949; Nallar, F., Improcedencia de los daños punitivos en un fallo que los declara
procedentes, LL 2009-D, p. 96; Brun, C., Los llamados daños punitivos en la nueva Ley de
Defensa del Consumidor, DJ 2008-II, p. 369; Furlotti, S., Los daños punitivos: sentido y alcance
del art. 52 de la ley 24.240, LL Gran Cuyo 2010, octubre, pág. 819.
23
Cfr. Trigo Represas F., La responsabilidad civil en la nueva ley de defensa del consumidor,
LL del 3/5/2010; Colombres, F., Los daños punitivos en la ley de defensa del consumidor, LL
2008-E, p. 1159; Rua, A., El daño punitivo en la reforma de la ley de defensa del consumidor, LL
31/7/2009; Elías, A., Daño punitivo: derecho y economía en la defensa del consumidor, en la obra
de Ariza, A. [coordinador], “La reforma del régimen de defensa del consumidor por la ley 26.631”,
Buenos Aires, 2009, p. 141, espec. p. 153; Picasso S. y VázquezFerreyra R., ob. cit., t. I, p. 625 y
sus citas), que obviamente debe ser claramente acreditada por quien pretende la imposición de la
multa civil de que se traza (art. 377 del Código Procesal.
24
cfr. Picasso S. y VázquezFerreyra R., ob. cit., t. I, p. 632.
25
[Link]
{BF: [Link] v.1}
motivo en el actuar de Edesur con entidad suficiente para justificar la aplicación de
la multa pretendida. En tal sentido, el incumplimiento en cuestión no resulta
suficiente de por sí para hacer pesar sobre el incumplidor una pena que, al margen
de encontrarse regulada expresamente en el artículo 52 bis de la ley 24.240, no
deja de revestir un carácter de excepción dentro del ámbito del derecho de daños,
cuya principal función es atender a la posición de la víctima (CNCCFed, Sala 2en
la causa n° 11.412/09 del 11/04/13). En consecuencia, corresponde rechazar el
rubro”26.
Bajo tal marco conceptual, resulta claro:
● Que no existió en el caso de autos un proceder intencional y
habitual por parte de mi representada.
● Que tampoco se configuró en autos una conducta
particularmente grave, caracterizada por la presencia de dolo o, como mínimo, de
una grosera negligencia por parte de mi representada que amerite su aplicación, en
tanto la doctrina ha interpretado que no puede bastar el mero incumplimiento
contractual.
● Que no existieron graves inconductas por parte de mi
representada, quien en ningún momento actuó en forma deliberada o con grosera
negligencia.
Ello, sin perjuicio de destacar que no se advierte cual sería el
beneficio económico perseguido por mi representada con tales eventuales
conductas.
Por lo aquí expuesto, Señor Juez, solicito se rechace el daño
punitivo solicitado por la parte actora en su demanda.
VI.- OFRECE PRUEBA
A.- Documental: Se adjunta al presente:
1. Copia del Poder General Judicial que acredita la personería del
26
“Galindo Encarnación Delma c/ Edesur S.A. s/ Daños y Perjuicios”, Expte. Nº 709/2012)
y “Serial Sandra Verónica c/ Edesur S.A. s/ Daños y Perjuicios” (Expte. Nº 8437/11). Ambos
inéditos.
{BF: [Link] v.1}
suscripto.
2. Copia del informe elaborado por el Departamento de
Electrotécnica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires
titulado “Estudio de Costos para Revisión Simplificada de Tarifas Año 2011
–Actualización estudio de la F.I.U.B.A. Año 2012”.
3. Copia del informe elaborado por el Departamento de
Electrotécnica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires
titulado “Estudio preliminar de costos para revisión simplificada de tarifas año
2013. Informe de revisión del costo medio representativo de la distribuidora”
fechado el 12/3/2014.
4. Informe emitido por el Servicio Meteorológico Nacional.
B.- Informativa: Se libre oficio a:
1.- Ente Nacional Regulador de la Electricidad (E.N.R.E.): para
que: (i) remita copia certificada del Contrato de Concesión de Edesur S.A.
aprobado por la Resolución S.E.E. Nº 170; (ii) informe si el usuario N° 5539058,
recibió alguna bonificación a partir de los cortes de suministro que habría sufrido
en febrero y marzo del año 2023 . En su caso, indique a cuánto ascendió la misma.
2.- Secretaría de Gobierno de Energía del Ministerio de
Hacienda: a fin de que: (i) informe cuáles son los valores máximos admitidos de
frecuencia de interrupciones del suministro eléctrico por semestre, y cuál es el
tiempo máximo de interrupción para un usuario T2 “pequeña y mediana
demanda”, según lo establecido en el Subanexo 4 del Contrato de Concesión de
Suministro Eléctrico aprobado por la Resolución SEE 170/1992; (ii) remita a estos
autos copia de dicho Subanexo 4 del Contrato de Concesión de Suministro
Eléctrico, más específicamente del apartado 3.2 “Calidad del Servicio Técnico en
la Etapa 2”.
3.-Departamento de Electrotécnica de la Facultad de Ingeniería
de la Universidad de Buenos Aires: Para el caso en que la contraria desconociera
la autenticidad de los informes acompañados por esta parte como prueba
{BF: [Link] v.1}
documental, e indicados en los puntos 2 y 3 de la prueba documental, solicito se
libre oficio a dicho Departamento a los fines de que informe si la copia de los
informes que se adjuntara en cd al oficio que aquí se solicita, son fieles
reproducciones de los emitidos por el Departamento de Electrotécnica de la
Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.
4.- Al Servicio Meteorológico Nacional a los fines de que se
expida sobre la autenticidad de los informes que se acompañan al presente.
VII.- RESERVA CASO FEDERAL
Las consideraciones desarrolladas a lo largo de esta contestación
demuestran que el progreso de esta acción contra mi representada solo podría
disponerse desconociendo la letra misma de las normas legales vigentes y los
principios generales del derecho que gobiernan la materia. Como resultado de esas
transgresiones, se terminaría gravando indebidamente el patrimonio de mi parte
con obligaciones superiores a las legalmente exigibles. Por lo expuesto y atento a
encontrarse en juego garantías de mi mandante de rango constitucional, tales como
la de inviolabilidad de la propiedad, igualdad ante la ley, defensa en juicio, la del
debido proceso, y en el caso de aplicarse una multa civil en concepto de daño
punitivo, las garantías consagradas en los art. 18 y 19 de la CN, dejo desde ya
formulada la expresa reserva del caso federal del art. 14 de la Ley 48, a efectos de
recurrir por la vía extraordinaria por ante la Corte Suprema de Justicia.
Asimismo, hago reserva de recurrir ante el Excmo. Tribunal en el
caso que se dicte en autos un pronunciamiento arbitrario, ello en virtud de la
inveterada doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que ha admitido
la procedencia autónoma de dicha vía recursiva.
VIII.- AUTORIZA
Autorizo a compulsar el expediente, obtener copias de él, retirar
oficios, testimonios, mandamientos (en su caso en los términos de la ley 22.172),
efectuar desgloses, librar cédulas, diligenciar medidas cautelares, dejar nota en el
libro de asistencia, suscribir las minutas correspondientes y demás actos que
{BF: [Link] v.1}
fueran menester a los Dres. Carlos María Fariña (DNI 11.228.766 ) y/o Matías
Reichman (DNI 29.394.561) y/o Ricardo Daniel Foglia (DNI 27.216.064) y/o
Carlos Javier Fariña (DNI 27.667.662) y/o Andrea Paula García (DNI 26.088.302)
y/o Sebastián Fariña (DNI 35.142.083) y/o Juan Enrique Chiaramoni (DNI
31.860.520) y/o María Lucrecia Cesco (DNI 32.808.051) y/o Emilia Troilo
Dardano (DNI 34.542.885) y/o María José Benitez Portillo (DNI 28.679.436) y/o
Valeria Verónica Viña (DNI 22.935.855) y/o Sofía Inchauspe (DNI 40.310.150)
y/o a los Sres. Santiago Manuel López Rolando (DNI 41.758.597) y/o María Sol
Díaz Patrón (DNI 43.169.541) y/o Nicolás Emilio Figueroa Alcorta (DNI
43.990.588) y/o Ángela Carman (DNI 44.113.267) y/o Dennis Rafael Colarte
Bogarín (DNI 95.528.460) y/o a quienes éstos designen.
IX.- PETITORIO
Por todo lo expuesto, de V.S. solicito que:
1.- Se me tenga por presentado, por parte, y por constituido el
domicilio procesal indicado y el domicilio electrónico denunciado;
2.- Se tenga por contestada la demanda y por ofrecida la prueba en
legal plazo y forma;
3.-Se tenga presente el planteo de inconstitucionalidad formulada
respecto del art. 52 bis de la Ley 24.240;
4.- Se aplique el artículo 730 del CCyC, se tenga presente la reserva
del caso federal efectuada y las autorizaciones conferidas;
5.- Oportunamente, se dicte sentencia rechazando la demanda, con
expresa imposición de costas a la parte actora.
Proveer de conformidad,
SERÁ JUSTICIA.
{BF: [Link] v.1}
Leyenda: 1983 - 2023. 40 Años de Democracia
Tribunal: JUZGADO RC N° 25 - CAYT - SECRETARIA UNICA
Número de CAUSA: EXP 99144/2023-0
CUIJ: J-01-00099144-5/2023-0
Escrito: CONTESTA DEMANDA
Con los siguientes adjuntos:
PODER + INFORME DEL [Link]
INFORMES [Link]
FIRMADO ELECTRONICAMENTE 01/02/2024 [Link]
REICHMAN MATIAS - CUIL 20-29394561-7