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372915-Text de L'article-537487-1-10-20200803

Este documento propone ejercicios prácticos para enseñar la teoría de placas tectónicas utilizando modelos de papel. Se presentan ejemplos de movimiento de placas en 2 y 3 dimensiones y ejercicios sobre polos eulerianos y reconstrucción de placas antiguas. El objetivo es que los estudiantes comprendan mejor la teoría manejando modelos físicos en lugar de solo leer o hablar sobre ella.
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Este documento propone ejercicios prácticos para enseñar la teoría de placas tectónicas utilizando modelos de papel. Se presentan ejemplos de movimiento de placas en 2 y 3 dimensiones y ejercicios sobre polos eulerianos y reconstrucción de placas antiguas. El objetivo es que los estudiantes comprendan mejor la teoría manejando modelos físicos en lugar de solo leer o hablar sobre ella.
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Poniendo las placas tectónicas en movimiento:

Experiencias
e ideas
para el aula
ejercicios sencillos de cinemática de placas

Putting tectonic plates into motion: simple plate


kinematics exercices

Carlos Fernández
Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Huelva, 20171-Huelva. [email protected]

Resumen En este trabajo se proponen ejercicios para poner en práctica la teoría de la tectónica de
placas. Los medios necesarios son modestos, poco más que lápiz y papel. El aprendizaje
de la tectónica de placas gana en profundidad e interés cuando estudiantes y profesores
diseñan, recortan y mueven modelos de las placas con sus propias manos. Así, después
de una breve introducción teórica a cada técnica, se presentan distintos ejemplos de
movimientos de placas en dos y tres dimensiones, y se proponen prácticas para aclarar
aspectos como los polos eulerianos y sus implicaciones tectónicas, las variaciones
temporales en el tamaño de las placas y de sus límites, la reconstrucción de placas ya
desaparecidas, o la naturaleza escurridiza del concepto de límite transformante.

Palabras clave: Evolución de las placas tectónicas, polos eulerianos, velocidad angular y lineal, rotación,
tectónica de placas.

Abstract A set of exercises is proposed in this work to put into practice the theory of plate tectonics.
The needed equipment is very modest, little more than pencil and paper. The teaching
of plate tectonics gains in depth and interest when both students and teachers design,
cut, and move plate representations with their own hands. Thus, after a brief theoretical
introduction to each technique, different examples of plate movements in two and three
dimensions are presented, and distinct exercices are proposed to clarify aspects such as
the Eulerian poles and their tectonic implications, the temporal variations in the size of
the plates and their limits, the reconstruction of already disappeared plates, or the elusive
nature of the concept of a transform boundary.

Keywords: Evolution of tectonic plates, Eulerian poles, angular and linear velocity, rotation, plate
tectonics.

INTRODUCCIÓN y que debería, por eso mismo, captar rápidamen-


te la atención de cualquier estudiante. Medio siglo
Han pasado unos cincuenta años desde que la después de la última gran revolución en ciencias de
teoría de la tectónica de placas logró imponerse la Tierra, cabe preguntarse si estamos presentan-
como paradigma central de la geología (Moores et do adecuadamente la tectónica de placas a nuestro
al., 2013). Lo ha conseguido con todo merecimien- alumnado. ¿Le estamos sacando suficiente partido
to, si atendemos a su rigor formal, a su coherencia en las aulas?
interna, o a su capacidad explicativa e incluso pre- Este trabajo pretende aportar algunos recursos
dictiva. La tectónica de placas nos ofrece las he- para conseguir que los y las estudiantes se sorpren-
rramientas para comprender aspectos esenciales dan primero, comprueben luego cómo la teoría pue-
de la conformación e historia de nuestro planeta, de ayudarles a comprender mejor el mundo que les
como las características y ubicación de los grandes rodea, y reflexionen finalmente sobre la teoría, sus
rasgos topográficos, la situación de las principales fundamentos y aplicaciones. Y también aprenderán
cuencas sedimentarias, la evolución de la vida y sobre sus limitaciones y puntos débiles. Ese es el
del clima, la estructura de la corteza, la génesis de mejor camino para llegar a un conocimiento sólido
los principales tipos de rocas o de los yacimientos y, por tanto, para formar personas verdaderamente
minerales. Y lo hace presentándonos una litosfera críticas. El trabajo está pensado y dirigido esencial-
móvil, activa, en constante cambio. Es una teoría mente al profesorado de enseñanza secundaria,
que nos devuelve la imagen de un mundo dinámico ya que se ha procurado que la profundidad de las

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 323


ISSN (edición impresa): 1132-9157 - (edición electrónica): 2385-3484 – Pags. 323-333
explicaciones y ejercicios propuestos sea la ade- ¿DOS O TRES DIMENSIONES?
cuada para esos niveles educativos. Obviamente,
no se ha intentado ser exhaustivo, sino solamente Pocas herencias científicas son tan fructíferas
mostrar algunas pinceladas de lo que, con medios como la que nos dejó el geofísico y geólogo cana-
muy básicos (en realidad, con unas hojas de papel, diense John Tuzo Wilson. En una de sus más notables
unos lápices de colores y unas tijeras podría ser su- contribuciones (Wilson, 1966), Tuzo Wilson mostró,
ficiente), podemos avanzar en el conocimiento de basándose en la distribución de faunas marinas del
este extraordinario planeta en el que vivimos. Si- Palezoico inferior a ambos lados del Atlántico, que
guiendo la afortunada frase de que llegamos a ver hubo un “proto-Atlántico” que se cerró durante el
más lejos cuando nos aupamos en hombros de gi- Paleozoico medio y superior, para volver a abrirse
gantes, es preciso aquí reconocer la influencia a lo originando el océano actual. El proceso de rotura de
largo de todo este trabajo de uno de los manuales un continente para generar un océano que, tras su
más brillantes y didácticos sobre tectónica de pla- cierre, permite que vuelvan a ensamblarse los frag-
cas, el libro de texto de Cox y Hart (1986), en cuyo mentos continentales dispersos, recibió el nombre,
prefacio los autores aseguran que “con la tectóni- en su honor, de ciclo de Wilson. El rigor con el que
ca de placas, como en el ajedrez, se consigue una Tuzo Wilson presentó el concepto, y el peso abruma-
mayor comprensión jugando el juego que hablando dor de los datos que lo avalaban, convirtió al ciclo
o leyendo sobre él”. Ese es el enfoque también de de Wilson en una de las herramientas más eficace
este mismo artículo. Que comience el juego. en la explicación de la evolución de los continentes.
No hay hasta el momento objeciones importantes al
proceso que Tuzo Wilson presentó. Otra cosa es la
Las figuras relevantes y más necesarias de forma en la que habitualmente se ilustra en los libros
los distintos ejercicios que se proponen están de texto (Fig. 1). El uso de cortes o secciones vertica-
ampliadas en el material suplementario, de les es un procedimiento habitual en geología. Combi-
modo que puedan ser copiadas, recortadas nados con un mapa geológico y realizados en varias
y usadas en clase con facilidad. Asimismo, en direcciones, son útiles cuando se pretende dar idea
dicho material suplementario se ofrecen ejer- de la geometría de una estructura más o menos com-
cicios adicionales que sirven para completar pleja. Pero si queremos ilustrar la historia de obje-
los de cada apartado y ofrecen distintas pers- tos en movimiento cuya trayectoria puede variar (las
pectivas de cada situación tectónica. placas tectónicas necesariamente lo harán, como se
verá después) a lo largo de la sección efectuada, dis-
poniéndose oblicuamente a la propia sección, esta-
ríamos cometiendo un grave error centrándonos en
ese único corte. Inevitablemente, la figura 1 produce
en quien la contempla (en este caso, nuestro alum-
nado) la sensación de que el continente inicial (Fig.
A 1A) vuelve a ensamblarse (Fig. 1G) por el mismo sitio
por el que se rompió. Con ello, la teoría de la tectóni-
ca de placas se reduce a una simplificación bidimen-
B sional abusiva e injustificada que la empobrece. Y, lo
más importante, se convierte en una teoría ramplona
y algo acartonada, perdiendo gran parte de su fasci-
nación, de su capacidad explicativa, de la posibilidad
C de cautivar al estudiante. Veamos por qué.
Para empezar, los continentes raramente se
ensamblan de la misma manera en la que se frag-
mentaron. Por ejemplo, las litosferas de los actuales
D continentes africano y sudamericano formaban par-
te de la misma placa dentro de Pangea, y se situaban
en continuidad (Fig. 2A). Sin embargo, la posición de
ambas litosferas será previsiblemente muy distinta
Fig. 1. Representación E dentro de 250 Ma, en un hipotético supercontinente
esquemática, futuro (Fig. 2B). De acuerdo con la reconstrucción de
bidimensional, del
Scotese (2000), África colisionará por el oeste con
ciclo de Wilson, tal y
América del Norte. Por tanto, si equiparamos el cor-
como habitualmente se
presenta en los libros
te I-I’ (Fig. 2) a la figura 1A, resulta evidente que el
de texto (evolución en F corte II-II’ no puede corresponder a la figura 1G. A no
el tiempo desde A hasta ser que entendamos que la imagen bidimensional
G). Los bloques más de la figura 1 no representa realmente la cinemática,
gruesos, de colores el verdadero movimiento de las placas tectónicas.
claros, corresponden a Comprendiendo esto, habremos abierto la puerta
la litosfera continental, G a un mundo asombroso. Puede que alguien piense
mientras que las bandas que ese futuro supercontinente no es más que una
más finas, de color azul elucubración y que su comparación con Pangea no
oscuro, simbolizan la demuestra nada. La objeción a la figura 1 no nece-
litosfera oceánica. sita de tal supercontinente, por muy atractivo que

324 – Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3)

Fig. 1
Fig. 2. Reconstrucciones
de Pangea durante
el Pérmico superior
(A) y de un futuro
supercontinente dentro
de 250 Ma (B). Las
secciones I-I’ y II-II’
aparecen localizadas
en cada mapa, y pasan
aproximadamente por la
parte central del actual
continente africano.
Figuras redibujadas a
partir de los mapas del
Proyecto PALEOMAP de
Scotese (2000).
Se recomienda consultar
la versión digital.

resulte que la tectónica de placas permita predecir y antipolo). A efectos prácticos, podemos describir
el futuro. Basta con que echemos un vistazo a la dis- la rotación con uno solo de estos polos, ya que el
tribución de las masas continentales a lo largo de segundo queda automáticamente determinado por
la historia de la Tierra (por ejemplo, en una revisión el primero. Cada partícula de la placa en cuestión
reciente del ciclo del supercontinente elaborada por se mueve a lo largo de un círculo menor (por acla-
Nance et al., 2014). ¿Qué aspecto pasa por alto la rar el significado de un círculo menor, los paralelos
representación del ciclo de Wilson mostrada en la son ejemplos de círculos menores para el caso del
figura 1? Le falta la tercera dimensión espacial. Las movimiento de rotación de la Tierra en su conjunto
placas litosféricas se desplazan sobre la superficie alrededor de su eje, Fig. 3A). El centro común sobre
de un planeta aproximadamente esférico, lo que la superficie del planeta de todos los círculos me-
impone que se muevan siguiendo unas reglas muy nores por los que se desplazan los distintos puntos
precisas. Conviene que nos detengamos un poco materiales de una misma placa es el polo euleriano
aclarando dichas reglas. (de la misma manera que los polos geográficos lo
son para los paralelos). Por supuesto, los polos eu-
lerianos son absolutamente independientes de los
ALGUNAS IDEAS SOBRE LAS REGLAS QUE polos que describen el movimiento de rotación de la
RIGEN LA CINEMÁTICA DE LAS PLACAS Tierra (polos norte y sur, Fig. 3B), y no coinciden con
TECTÓNICAS ellos, salvo por casualidad. Para una placa determi-
nada habrá distintos polos eulerianos, cada uno de
Una vez explicados los rudimentos de la tectó- los cuales expresará su rotación con respecto a cada
nica de placas al alumnado, podemos preguntarle una de las demás placas, o con respecto al interior
si considera que los movimientos relativos entre las de la Tierra.
placas son desplazamientos en línea recta o rotacio- Pero es más fácil entender estos conceptos si los
nes. Probablemente la inmensa mayoría se decanta- representamos gráficamente (Fig. 3). De paso, pode-
rá por la primera opción, con un grupo optando por mos utilizarlos para explicar por qué razón los conti-
un salomónico reparto entre ambos tipos, depen- nentes se fragmentan y ensamblan de manera muy
diendo del caso. La respuesta correcta es la segun- distinta a la expresada en la figura 1. Supongamos
da, lo que seguramente causará un buen estupor que un gran continente ((A+B)i en la Fig. 3A) sufre
entre los presentes. La razón es obvia: si asumimos un proceso de rifting y se fragmenta originando dos
como aproximación razonable que la superficie de la nuevos bloques continentales (A y B, Fig. 3B). Cada
Tierra es esférica, cualquier objeto que se desplace uno de ellos forma parte de una placa distinta. El
sobre ella manteniendo las características cinemáti- movimiento relativo de A y B se describe mediante la
cas de su movimiento, y si no encuentra obstáculos rotación alrededor del polo euleriano situado en la
que se lo impidan, volverá al punto de partida tras posición indicada (PE en las Figs. 3B a E). La rotación
completar una trayectoria circular. Es decir, rotará. Y de A sigue los círculos menores (líneas rojas, Fig. 3)
este hecho es independiente de que la placa se de- centrados en el polo euleriano, y se desplaza en
tenga antes, cambie su cinemática, o consideremos sentido anti-horario. De este modo, nueva litosfera
la rotación relativa de la placa tectónica con respecto oceánica crece al suroeste de A, mientras se consu-
a otra placa, o su rotación “absoluta” con respecto me por subducción bajo B la situada al noreste de A
al interior de la Tierra. Este giro de las placas, como (Fig. 3C). Cuando A llega a contactar con la protube-
cualquier otra rotación, se verifica alrededor de un rancia de B (punto 4 en la figura 3C), la zona de sub-
eje ideal que, en este caso, atraviesa todo el planeta ducción da paso a un cinturón orogénico colisional
pasando por su centro. Dicho eje corta a la superfi- (Fig. 3D). Finalizada la colisión, A se ha incorporado
cie de la Tierra en dos puntos conocidos como polos a B (el término científico utilizado es acreción) ori-
de rotación o polos eulerianos, situados en posi- ginando un nuevo continente ((A+B)f, Fig. 3E), que
ciones diametralmente opuestas del planeta (polo no coincide con el de partida. Si continúa el movi-

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 325


Fig. 3. A) Imagen
idealizada del globo
terrestre, en la que
se muestra un bloque
continental hipotético,
(A+B)i. B) Dicho
continente experimenta
un proceso de rifting,
separándose en dos
nuevos bloques, cada
uno formando parte de
una placa litosférica
distinta (A y B). C) a E)
Rotación relativa de los
bloques continentales
A y B alrededor de
su polo euleriano
(PE), hasta llegar a
colisionar para formar
el continente (A+B)f. El
color azul representa
la litosfera oceánica,
para diferenciarla de
los citados bloques
continentales. Las
trayectorias de
movimiento de distintos
puntos de la placa A
se muestran en forma
de arcos de círculos
menores de color rojo. miento relativo entre las placas, el océano situado el continente (A+B)i de cualquier otra manera que
Las flechas rojas señalan al sur y suroeste de A puede comenzar a subducir les parezca. Una última pregunta: ¿viendo la figura
la orientación de los bajo el continente, de manera que el margen conti- 3D, es esperable que la colisión entre A y B sea orto-
vectores de velocidad nental pasa de ser pasivo a activo (comparar el bor- gonal en todos los puntos, o será más probable que
lineal en distintos de sur de A en las Figs. 3D y 3E). Si tenemos ahora encontremos movimientos oblicuos en estos límites
puntos de los límites de en cuenta que, en realidad, no son dos sino muchas de placas? Evidentemente, esto último es lo habitual
la placa A. F) Situación
las placas que se desplazan sobre la superficie de en la realidad, a pesar de lo que las figuras 1E y F
tectónicamente más
la Tierra (Fig. 3F), podemos fácilmente entender que parecen sugerir.
compleja, con hasta
cuatro placas distintas la evolución de los bloques continentales durante Alternativamente, se puede trabajar con una
moviéndose entre sí (no los sucesivos episodios de fragmentación y colisión imagen a escala del planeta en tres dimensiones:
se ha distinguido en este deben ser tan complejos como los deducidos para son ideales las esferas que se utilizan para contener
caso la litosfera oceánica el pasado o los predichos para el futuro (Fig. 2). La regalos y chucherías en las máquinas expendedoras
de la continental). imagen resultante puede marear, pero es mucho situadas en bares y restaurantes. Se puede marcar
Los subíndices en más entretenida (y realista) que la de la presenta- sobre una de esas esferas un polo euleriano con ro-
los distintos polos ción estándar del ciclo de Wilson. tulador, dibujando de manera aproximada (a mano
eulerianos aluden a las alzada) círculos menores alrededor de ese polo, re-
dos placas cuya rotación Ejercicio 1: Rotación de continentes; la magia de cortando luego en papel los bloques continentales y
controlan. En todos los los polos eulerianos moviéndolos de las distintas maneras indicadas en
casos PN se refiere al
Para ponernos manos a la obra bastaría con el párrafo anterior.
polo norte, marcándose
tomar la imagen de la figura 3B convenientemente
también una red de
meridianos y paralelos
ampliada y recortar el bloque correspondiente al
sobre la superficie del continente A. Se recomienda que el alumnado lo LAS LECCIONES DE UNA TIERRA PLANA
globo (líneas azules). desplace (manteniendo fijo el bloque B) según las
Se recomienda consultar trayectorias marcadas por las líneas rojas para re- A pesar de lo dicho antes, no siempre es posible
la versión digital. producir los estadios B a E de la figura 3, comentan- o didácticamente conveniente trabajar con rotacio-
do los resultados que se van obteniendo y las carac- nes en la superficie de una esfera. Al menos no al
terísticas tectónicas de cada punto de la figura en principio. Antes de seguir con tales complejidades
cada estadio (márgenes pasivos, márgenes activos (que no lo son tanto, como después veremos), inten-
y zonas de subducción, dorsales, transformantes, temos extraerle todo el partido posible a una Tierra
zonas de colisión continental). Podría ser también plana. Solemos asumir que una proporción elevada
ilustrativo que el bloque recortado sea el B, rotán- de la población medieval pensaba que la Tierra era
dolo según el mismo polo euleriano, pero en sentido plana. No deberíamos suponer que tal creencia esta-
contrario al indicado en la figura 3B (y mantenien- ba desprovista de bases empíricas. De hecho, cuan-
do fijo, en este caso, el bloque A). ¿Hay diferencias do nos enfrentamos a las vastas extensiones del
tectónicas con respecto al otro caso (no debería)? océano o de una gran llanura, nuestros sentidos nos
También se les puede pedir que roten el bloque A (o empujan a admitir un carácter esencialmente plano
el B) según otro polo euleriano (a elegir) y observen para la superficie sobre la que nos situamos. Lo que
las diferencias con el ejemplo inicial. O que rompan sucede es que hay una enorme diferencia entre el

326 – Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3)


tamaño del planeta que habitamos y el nuestro. De
la misma manera que obtenemos un segmento de
recta como el límite de un arco de circunferencia
cuando el radio tiende a infinito, la superficie de una
esfera puede parecernos plana cuando el radio de
tal esfera (comparado con nuestro tamaño) es enor-
memente grande (Fig. 4). Como en el caso anterior,
las figuras relevantes de este apartado también se Fig. 4. Imágenes de la
muestran ampliadas en el material suplementario. Tierra obtenidas con
Google Earth, Landsat/
Ejercicio 2: Relación entre el desplazamiento de dos Copernicus y TerraMetrics.
placas y la naturaleza de los límites entre ambas La imagen de detalle
Supongamos que estamos observando dos muestra una geometría
aproximadamente
placas tan pequeñas que podemos suponer que se
plana, que corresponde
mueven en una superficie plana. Más adelante vere-
realmente a una gran
mos que la velocidad lineal entre dos placas depen- ampliación de una
de de la distancia al polo euleriano, de modo que superficie esferoidal.
si dicha distancia es muy grande podemos asumir
que su movimiento se produce en línea recta. Asu-
mamos además que una de las placas (B) tiene for-
ma triangular y se sitúa completamente dentro de la A Signos convencionales
otra (A) (Fig. 5; basada en uno de los ejercicios del
libro de Cox y Hart, 1986). Recortemos la placa B, y
permitamos que se mueva en distintas direcciones
Fig. 4 de placas divergente
Límite
dejando fija la placa A (ejemplos I y II en la figura
5). El resultado final es que los bordes entre A y B B Límite de placas convergente
pueden corresponder a distintos tipos de límites de
placas (divergentes, convergentes, transformantes),
oblicuos o no, dependiendo del vector de velocidad Límite de placas transformante
relativa escogido. Esto permite discutir el alumna-
do acerca de la naturaleza, polaridad y oblicuidad
de los límites de placas. Se puede jugar cambiando
la orientación del vector y comprobando los resul-
tados obtenidos. También entenderá que el tipo de
límite entre dos placas puede variar longitudinal- Ejemplo I
mente simplemente porque cambia su orientación, Desplazamiento de la placa B Resultado final Interpretación tectónica

sin modificaciones en la cinemática que rige el movi- A A A


miento relativo entre ambas placas.

Ejercicio 3: Moviendo tres placas a la vez; reflexi - X A VB


nes sobre la placa africana
B B B
Igual que en los ejercicios de malabaristas,
cuando comienzan a hacer girar bolas en el aire con
sus manos y van aumentando su número progresi-
vamente, añadiremos a continuación una placa más.
Ejemplo II
Hagámoslo con un ejemplo también inspirado en el Desplazamiento de la placa B Resultado final Interpretación tectónica
libro de Cox y Hart (1986). Supongamos ahora que
A A A
tenemos tres placas ideales (A, B y C), de forma rec-
tangular, y que se desplazan en línea recta (Fig. 6).
Ya sabemos que eso no es cierto, pero que pode- VB
X A
mos asumirlo a efectos prácticos si el polo euleriano B
está muy lejos de la zona mostrada en el mapa. Los B B
vectores representados en la figura 6 indican la ve-
locidad lineal relativa entre cada par de placas. Los
límites entre las placas son paralelos. Por otro lado,
en la parte izquierda y derecha de la figura 6 cambia
la posición relativa de las tres placas. Si compara- Fig. 5. Ejercicio sencillo manejando dos placas (A y B) en
un espacio plano (tomado, con alguna modificación, de
mos en cada límite de placas la orientación de dicho Fig. 5
Cox y Hart, 1986). Una vez recortada la placa B, puede
límite con la del vector de velocidad, llegaremos a ésta desplazarse en distintas direcciones manteniendo
la conclusión de que ambos límites son divergen- fija la placa A (ejemplos I y II), lo que permite evaluar la
tes (dorsales) en el ejemplo de la izquierda. Por el naturaleza (divergente, convergente, transformante) de
contrario, el límite entre C y A es convergente en el cada límite de placas. Se sugiere desplazar la placa B en
ejemplo de la derecha. Resulta que, aun forzando un los límites convergentes tanto cabalgando sobre la A (que
poco la realidad, estos ejemplos tan aparentemen- es lo que se muestra en esta figura) como al contrario,
te artificiales también encuentran su paralelo en la con lo que se puede predecir si evolucionará creciendo de
Tierra, como se ve en los mapas de placas reales de tamaño con el tiempo, o al revés.

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 327


Fig. 6. Ejercicio sencillo
manejando tres placas
(A, B y C) en un espacio
plano (modificado de
Cox y Hart, 1986). Los
vectores representan
el movimiento (vectores
de velocidad lineal) de la
placa que suponemos
móvil (subíndice
derecho) con respecto a
la que suponemos fija
(subíndice izquierdo).
Cuando hay tres placas
en juego, es posible
determinar el vector que
describe el movimiento
de dos de ellas (por
ejemplo, A y C) si
conocemos por separado
su velocidad con
respecto a una tercera
placa (por ejemplo, la B),
como se muestra en el
recuadro central.
Comparando los vectores
de velocidad relativa con
la orientación y posición la parte inferior de la figura 6. Lo que nos lleva a un Todos los caballitos giran a la misma velocidad an-
de los límites de placas par de reflexiones importantes. La primera tiene que gular (podríamos medirla mediante vueltas por mi-
es posible determinar su ver con la placa central (B o placa africana) del caso nuto; en el caso de las placas tectónicas hablaría-
tipo (convergente, de la izquierda. ¿Cómo es posible que esté afecta- mos de grados o radianes por millón de años). Si no
divergente, da por dos vectores de velocidad de direcciones fuera así, los caballitos se separarían unos de otros.
transformante). La fila
opuestas? ¿Se deformaría internamente la placa B? Sin embargo, los que se mueven por el exterior lo
inferior muestra
Pregunta interesante para planteársela al alumna- hacen a mayor velocidad lineal (caballito 3, Fig. 7A)
ejemplos naturales
similares a los del
do. La respuesta es que no, por la sencilla razón de que los que lo hacen por el interior (caballito 2). En
ejercicio. que se trata de vectores de velocidad que describen el punto (1) de la figura 7A, coincidente con el centro
movimientos distintos. La mejor manera de probar del carrusel y, por tanto, con el eje de rotación, la
esto es recortando las tres placas y moviendo C ha- velocidad lineal es nula. La relación entre los vecto-
cia la derecha y A hacia la izquierda (las placas que res de velocidad lineal ( ), velocidad angular ( ) y
se mueven se marcan en la figura 6, y en las figuras distancia al eje de rotación ( ) sigue la conocida ex-
siguientes, con una mano cerrada –agarrando la pla- presión del producto vectorial. El profesorado pue-
ca- y una flecha), dejando fija B (marcada en la fig - de coordinar algunos ejercicios con las asignaturas
ra con una mano abierta y una X). Veremos, primero, de Física y Matemáticas. Por ello, a mayor distancia
que la placa B no se dobla ni desgarra y, segundo, del eje (caballito 3), mayor velocidad lineal. Y, por
que aparecen “huecos” en ambas dorsales, al sepa- supuesto, la dirección de los vectores de velocidad
rarse las tres placas, lo que nos servirá para discutir lineal varía a lo largo del carrusel, describiendo dis-
en clase por qué no se observan esos “huecos” en tintas trayectorias circulares, todas ellas con centro
la Tierra real. Obviamente, no se observan porque en el eje de rotación.
se genera nueva litosfera oceánica incesantemente
a medida que las placas se separan. Ejercicio 4: Placas que rotan, velocidades lineales
Y eso nos lleva a la segunda reflexión, ¿crece y forma de las transformantes
con el tiempo la placa B (africana)? Lo ha hecho y Si queremos aplicar el ejemplo del carrusel al
lo sigue haciendo, debido a que está casi comple- movimiento relativo entre las placas podríamos to-
tamente rodeada por dorsales, es decir, límites mar una pequeña modificación de la figura 3, como
constructivos de placas. Las personas interesadas se muestra en la figura 7B. La placa B rota alrededor
encontrarán más detalles al respecto en el material del polo euleriano, alejándose de la placa A, gene-
suplementario. rándose un límite divergente escalonado (segmen-
tos de dorsal y de transformante alternantes) entre
ambas. Podemos resolver el ejercicio directamente
SI LAS PLACAS ROTAN: ¿SE PUEDE HABLAR sobre la esfera dibujada (o sobre la analógica). O
DE VELOCIDAD LINEAL? podemos acudir a una proyección bidimensional
dibujando en un mapa las dos placas, el polo eule-
Acabamos de ver que sí se puede hablar de velo- riano y las trayectorias circulares de rotación (Fig.
cidad lineal. Aunque la realidad es un poco más 7C). En este caso, cortaríamos con unas tijeras el
compleja de lo que resulta al considerar una Tierra límite entre ambas placas hasta el polo de rotación
plana, o un polo euleriano muy alejado de la zona (dicho sea de paso, éste no tiene por qué situarse
que se analiza. Podemos ilustrarlo con la clásica en el límite entre las placas, pero no es imposible y
imagen del carrusel de caballitos o tiovivo (Fig. 7A). se trata de una licencia conveniente en este caso).

328 – Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3)


A continuación podemos pedirle al alumnado que, mino, proporciona el mismo tipo de información que
manteniendo fija una de las placas (por ejemplo la la técnica anterior.
A), gire un cierto ángulo la otra (placa B) pivotando 3.- Velocidad de expansión en dorsales. Si se de-
alrededor del polo euleriano. Ahora les solicitaría- termina la velocidad lineal de separación entre dos
mos que describan el resultado. Las placas se des- placas en distintos puntos de una dorsal (como en el
plazan lateralmente en los segmentos (curvos, por ejercicio 4, por ejemplo), es posible obtener no solo
supuesto) de las transformantes. Por tanto, si las las coordenadas del polo euleriano, sino también el
fallas transformantes aparecen con trazados curvi- módulo del vector de velocidad angular, gracias a la
líneos en los mapas no es solo como resultado de la definición del producto vectorial que relaciona vel -
proyección, sino que necesariamente su geometría cidad lineal y angular (Fig. 7A).
es curva, paralela a las trayectorias de rotación, esto 4.- Trazas de puntos calientes (hot spots). Preci-
es, los círculos menores centrados en los polos eule- samente dedicaremos un ejercicio en este apartado
rianos. Las fallas transformantes rectas del ejercicio a esa técnica.
2 son el resultado de un polo euleriano muy alejado
a efectos prácticos, no un reflejo fiel de la realidad. Técnicas geodésicas
Y, no menos importante, comparando la figura 7D 5.- Posicionamiento láser de satélites. Mediante
con la 7A, preguntaríamos al alumnado si encuentra las redes de triangulación de estaciones de segui-
diferencias en la velocidad lineal entre las placas A miento de satélites de órbita geoestacionaria es po-
y B con la distancia al polo euleriano. ¿Es mayor la sible no solo controlar la trayectoria de los satélites,
velocidad lineal en el punto 5 que en el punto 1 de
la figura 7D? Poniendo una escala arbitraria y su-
poniendo un intervalo de tiempo geológicamente
razonable, sería posible determinar las velocidades A ω
lineales en los puntos 1 a 5 y representarlos en un
diagrama con la velocidad lineal en el eje de ordena-
das y la distancia al polo euleriano en el de abscisas.
¿Qué conclusiones podemos sacar de ese diagrama?
¿Es esperable que la velocidad lineal sea idéntica en
todos los puntos de una misma dorsal? Ciertamente
no, variará sistemáticamente a medida que nos ale-
jamos del polo euleriano; hecho que suele resultar V=ωxR
(3) (2)
sorprendente para el alumnado. (1) V(3)>V(2)>V(1)=0
R V(1)
En el material suplementario se proponen tres
V(2)
ejemplos con datos reales del ejercicio 4. V(3)

C
APEB
¿PERO SE PUEDEN MEDIR ESAS
ROTACIONES?
AωB B
A
B
PN
Esa es una de las preguntas más interesantes
cuando hablamos de tectónica de placas. No solo
se pueden medir, sino que su determinación ha per-
A
mitido entender con rigor la historia de las distintas B
placas en el pasado y predecir –hasta cierto punto-
su evolución futura, además de poder realizar una
serie de comprobaciones acerca de la coherencia D V(1) A ωB
interna de la teoría. La tectónica de placas es una V(2)
teoría científica aceptada mayoritariamente por la A V(3)
B V(5)
gran solidez de los argumentos –cualitativos y cuan- V(4)
titativos- que la respaldan, por su carácter explica- X
tivo, predictivo y coherencia interna. A sus más de
cincuenta años goza de una salud inmejorable. V(5)>V(4)>V(3)>V(2)>V(1)=0
Entre las técnicas para medir rotaciones de pla-
cas se pueden citar las siguientes, sin pretender ser
exhaustivos:
Fig. 7. Relaciones entre velocidad lineal y angular. A) Carrusel de caballitos mostrando
Técnicas geológicas-geofísicas la variación de la velocidad lineal ( ) con
Fig.la7distancia al eje de rotación y para una
determinada velocidad angular ( ). La relación matemática entre ambos tipos de
1.- La dirección de las transformantes. Al ser
velocidad se indica en el recuadro. B) Imagen idealizada del globo terrestre mostrando
círculos menores centrados en el polo euleriano, si
la rotación de la placa B (supuesta móvil) con respecto a la placa A (supuesta fija). La
conocemos la dirección local de distintas transfor- flecha negra indica el vector de velocidad angular entre las placas, y las líneas rojas son
mantes que limitan un determinado par de placas, las trayectorias de desplazamiento de distintos puntos de B. C) Proyección en dos
técnicas geométricas sencillas permiten obtener las dimensiones de las dos placas dibujadas en la figura 7B. D) Recortando el límite de
coordenadas de dicho centro. placas es posible desplazar la placa B rotándola alrededor del polo euleriano. En el
2.- Mecanismos focales de terremotos. Su expli- texto principal se discuten las principales implicaciones de los resultados obtenidos.
cación excede con mucho las pretensiones de este Siempre es posible rotar B en sentido contrario (los resultados variarán), o rotar solo la
trabajo, aunque puede avanzarse que, en último tér- placa A o las dos simultáneamente.

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 329


sino también medir la separación relativa entre las de volcanes –activos y extinguidos- de Hawái. Preci-
propias estaciones cuando están en distintas placas. samente fue Tuzo Wilson quien utilizó esa zona para
6.- Interferometría de muy larga base. Debido a definir el concepto de punto caliente (Wilson, 1963).
la curvatura de la Tierra, picos concretos del patrón Su descripción del movimiento de la litosfera por en-
de radiaciones procedentes de enormes distancias cima de la fuente de los puntos calientes sigue sien-
(como las generadas en los quásares) es recibido do válida hoy en día y es el fundamento de la técnica
con un desfase temporal de unos observatorios a que comentamos.
otros. Este desfase varía con el tiempo si los obser-
vatorios están en distintas placas, lo que permite Ejercicio 5: Midiendo la velocidad lineal de la placa
calcular la modificación en las distancias entre ellos. del Pacífico gracias a los volcanes de Hawá
7.- GPS. Es la más reciente de las técnicas geodé- Sobre imágenes de Google Earth de la alinea-
sicas. Está aportando una información ingente sobre ción de volcanes asociada al punto caliente de Ha-
movimientos entre bloques litosféricos y corticales a wái (Fig. 8) se han marcado tanto las edades de cada
muy distintas escalas, ya que es mucho más econó- edificio volcánico (en millones de años, Ma) como su
mica que las dos anteriores, y permite disponer de distancia con respecto al Kilauea (volcán activo hoy
muchos más puntos de control. en día). La idea es pedir al alumnado que dibuje un
diagrama cartesiano representando la edad de cada
Mientras que las técnicas geológicas-geofísicas volcán en abscisas, frente a la distancia al Kilauea
permiten obtener movimientos pasados entre pla- en ordenadas (gráficos inferiores de la Fig. 8). Si
cas, las geodésicas ayudan a determinar con gran el diagrama se elabora con una hoja de cálculo, se
precisión los actuales. Tras décadas de observación puede obtener con facilidad la recta de mejor ajus-
y de estudio intensivo de nuestro planeta hemos te, cuya pendiente nos indica la velocidad lineal de
llegado a obtener modelos progresivamente más movimiento en ese punto de la placa del Pacífico con
precisos de rotaciones entre placas (por ejemplo, el respecto al interior de la Tierra. Si se hace con su-
de DeMets et al., 2010, centrado en los movimien- ficiente detalle, podrá observarse que la velocidad
tos actuales). Estos modelos sirven de base para parece ser mayor desde hace 1.5 Ma hasta la actuali-
los programas que calculan mediante algoritmos de dad. Pero que, en líneas generales, ha permanecido
rotación la posición de dos bloques continentales bastante constante durante los últimos 30 Ma. Con
en el pasado o prevén su disposición razonable en estos resultados se puede discutir en clase el sig-
el futuro. Uno de los procedimientos para medir ro- nificado de los puntos calientes, y cómo se efectúa
taciones absolutas de placas consiste en el estudio el movimiento de la placa sobre la fuente del mag-
de las trazas de los puntos calientes (técnica 4 de la matismo (los penachos del manto o mantle plumes).
Fig. 8. Imágenes Google lista anterior). El ejemplo clásico es el alineamiento Si dicha fuente permanece o no fija con respecto al
Earth del fondo oceánico
en la alineación del
punto caliente (hot
spot) de las Hawái.
Los números indican
la edad del vulcanismo
en cada isla y la
distancia con respecto
al volcán Kilauea (zona
activa hoy en día). Los
diagramas de edad
frente a distancia de
la parte inferior de
la figura muestran la
proyección de dichos
datos, así como las
líneas de regresión,
sus ecuaciones y
sus coeficientes de
correlación. El recuadro
con línea discontinua
del diagrama de la
izquierda señala el
área ampliada en el
diagrama de la derecha.
Puede observase que
la velocidad lineal
promedio de la placa del
Pacífico con respecto al
interior de la Tierra en
la zona ocupada por el
archipiélago de Hawái
es de unos 87 km/Ma
durante los últimos 30
Ma.

330 – Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3)


Fig. 9 Evolución de las
placas compuestas
mayoritaria o
exclusivamente por
litosfera oceánica y que
ocupaban la posición del
actual océano Pacífico.
Modificado de Müller et
al. (2008).

Fig. 10. Ejemplo teórico


de variación a lo largo
del tiempo geológico
de la superficie de una
placa constituida por
litosfera oceánica. Se ha
tomado como referencia
el límite entre las placas
norteamericana y del
Pacífico, aunque no
pretende ser una imagen
fiel de su historia.
Desarrollado a partir de
un ejercicio de Cox y Hart
(1986).

interior de la Tierra es algo que excede de las preten- Edad de la litosfera oceánica en Ma
siones y posibilidades del ejercicio. 60 50 40 30 20
La manera de determinar el polo euleriano en
este caso se explica con más detalle en el material
suplementario. Nótese que, aunque hay pequeños
edificios volcánicos activos a escasos kilómetros al
este y sudeste del Kilauea (por ejemplo, el volcán
80 70 60 50 40 30 Placa
submarino Loihi), su presencia se relaciona con las di- norteamericana
mensiones del punto caliente de Hawái, y no modific
esencialmente el cálculo realizado en este ejercicio.

70 60 50 40 30 20 10
LA AZAROSA Y ACCIDENTADA VIDA DE LAS
PLACAS TECTÓNICAS Placa del N
Pacífico 80 70 60 50 40
De los anteriores apartados podemos concluir
que las placas pueden crecer o menguar y también
que su cinemática puede permanecer estable du-
rante largos periodos de tiempo para cambiar brus- 0 500 1000 1500 2000 km
camente. Podemos explicar este comportamiento
si comprendemos que las placas tectónicas están Reconstrucción para t = 10 Ma Reconstrucción para t = 20 Ma
sometidas a unas reglas cinemáticas muy estrictas,
que hemos descrito en parte con anterioridad en Placa Placa
norte- B
este trabajo. Y que se desplazan en número elevado
americana
sobre una superficie finita, que no parece haber au-
mentado ni disminuido, al menos durante el Fanero- Placa Placa
A A
zoico (p. ej., McElhinney et al., 1978; Fowler, 1990).
Debemos concluir que la evolución de las placas
Placa del
tectónicas sobre la Tierra es azarosa y llena de limi- Pacífico
taciones y percances (Fig. 9). Hay placas que apa-
recen en un momento dado y luego crecen durante 0 1000 2000 km
decenas e incluso centenares de millones de años N
(como la placa del Pacífico), otras que disminuyen Reconstrucción para t = 30 Ma Reconstrucción para t = 50 Ma
de tamaño hasta desaparecer (placas de Izanagi y
Kula) o disgregarse en otras menores (placa de Fara-
llon que originó las placas de Juan de Fuca, de Cocos Placa Placa
y de Nazca). ¿No es ésta una imagen viva y hasta A+B A+B
emotiva de la litosfera?

Ejercicio 6: Experimento cinemático para compro-


bar que las placas pueden reducirse de tamaño
hasta fragmentarse y desaparecer

Fig. de
Enseñanza 10las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 331
Un ejemplo, tomado también del libro de Cox la Tierra. ¿Habrá desaparecido esa dorsal al mismo
y Hart (1986), sirve para ilustrar la desaparición tiempo a lo largo de toda la fosa? Obviamente, no.
progresiva de una placa con litosfera oceánica, en En la parte central lo habrá hecho hace menos de
este caso la placa de Farallon (Fig. 10). Se trata, 10 Ma, mientras que al norte (hacia los 20 Ma) y al
no obstante, de una simplificación casi abusiva: sur (algo menos de 50 Ma) lo hizo antes. Pidamos
asumimos que las placas norteamericana y del al alumnado que dibuje la dorsal reconstruyendo
Pacífico no se mueven una con respecto a la otra, su geometría hacia atrás en el tiempo. Así, hace
y que los polos eulerianos se sitúan a una distan- 10 Ma el único segmento activo sería el de la zona
cia virtualmente infinita (transformantes rectas). central (Fig. 10). Al este de dicho segmento debe-
El nombre dado a las placas en la figura 10 es, ríamos encontrar un pequeño resto de una placa
pues, puramente orientativo, y no pretende refl - hoy desaparecida (color naranja en la figura 10,
jar la evolución real de las mismas. Para ello se- placa A). Dicha placa A estaría subduciendo por
ría necesario utilizar técnicas que exceden lo que su parte oriental, definiendo el único segmento
estamos viendo en este trabajo. Pero el ejemplo de la zona de subducción activo en ese momento,
sirve para mostrar de qué manera pueden ir redu- así como un pequeño segmento de transformante
ciéndose las dimensiones de una placa hasta que limitando la placa A por el sur. La reconstrucción
llega a fragmentarse formando otras menores, que hace 20 Ma debería mostrar dos placas, la A (de
acaban también por desaparecer totalmente. Co- mayores dimensiones que hace 10 Ma) y una placa
menzaríamos por pedir al alumnado que analice B en el norte de la figura. Análogamente, hace 30
las isócronas registradas en el fondo del océano Ma o más (Fig. 10, fila inferior), las placas A y B
(anomalías magnéticas). Han tenido que ser gene- habrían formado una placa única, de grandes di-
radas en una dorsal pero, al contrario de lo espe- mensiones. Si comparamos esta evolución con la
rable, su edad aumenta hacia el centro del océano de la placa de Farallon desde hace 50 Ma hasta la
(oeste), mientras que disminuye hacia la fosa inac- actualidad (Fig. 9), comprobaremos que, a pesar
tiva. Por tanto, dicha dorsal debe haber desapare- de su simplicidad, el ejemplo nos permite enten-
cido por subducción. Esto nos plantea una nueva der que, efectivamente, las placas pueden cambiar
discusión con el alumnado: ¿puede subducir una notablemente de tamaño. Y que analizando la dis-
dorsal? ¿Los límites de placas pueden también tribución de las anomalías magnéticas del fondo
aparecer en un momento dado, crecer, menguar de los océanos, cartografiadas con mucho esfuer-
y acabar desapareciendo? Pueden, y lo llevan ha- zo por los buques oceanográficos a lo largo de dé-
ciendo desde que la tectónica de placas actúa en cadas, podemos demostrar la antigua existencia
de placas hoy completamente desaparecidas de la
superficie de la Tierra, e incluso conocer las vicisi-
geometría inicial tudes por las que pasaron.
A dorsal B de la dorsal Para demostrar la realidad de la última afirm -
ción, en el material suplementario se echará un
Placa A Placa A vistazo a la distribución de edades de la litosfera
transformante oceánica en el océano Pacífico y a sus implicacio-
nes tectónicas. Lo que nos permitirá entender que
la historia mostrada en la figura 9 no es una mera
Placa B Placa B elucubración, sino que está firmemente basada en
dorsal datos de observación.

C Tiempo 0 D t0 t1 t0 Tiempo 1
UN PEQUEÑO COROLARIO FINAL: ¿NOS ACLA-
Placa A Placa A RAMOS CON LAS TRANSFORMANTES?
y y
X Desde su definición por Tuzo Wilson como uno
de los tres tipos básicos de límite entre las placas
Placa B Placa B litosféricas (Wilson, 1965), las fallas transformantes
x x han constituido un elemento esencial de la teoría de
t0 t0 t1 t0
la tectónica de placas. Pero, ¿conocemos realmente
cómo funcionan las transformantes? Éste es habi-
Fig. 11. A) Representación ideal de un límite de placas escalonado de tipo tualmente un aspecto poco obvio para el alumnado
dorsal-transformante. El polo de rotación estaría a una distancia infi ita. y suele agradecer que se les aclare. Ya hemos visto
B) Interpretación clásica de la transformante como una falla de desgarre que el trazado de las transformantes es necesaria-
que habría desplazado la dorsal con un movimiento sinestral. C) Ejercicio mente curvo, de acuerdo con su naturaleza cinemá-
propuesto: recortar el límite de placas con unas tijeras. Previamente tica y con independencia del sistema de proyección
habríamos señalado dos marcadores, Fig.uno11en la placa A (círculo) y otro en la empleado para representarlas. No obstante, y como
placa B (triángulo). Se pueden medir sus coordenadas con respecto a unos en ocasiones anteriores, procedamos de lo sencillo
ejes de referencia (x e y en la figura). D) Manteniendo fija la placa B, desplaza a lo complejo. Comencemos suponiendo que el polo
hacia la derecha la placa A. El resultado es que ha aumentado la coordenada x euleriano está en el infinito a efectos prácticos, y la
del círculo, no habiéndose modificado la del triángulo. El desplaza iento en transformante es una línea recta. Y consideremos el
la transformante es, pues, dextral y no sinestral. Las etiquetas to y t1 señalan caso, muy común en la Tierra, de un límite de placas
líneas isócronas generadas en los segmentos de dorsal durante el estadio escalonado con segmentos de dorsal alternantes
inicial (tiempo 0) y el final (tiempo 1), respectivamente con fallas transformantes.

332 – Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3)


Ejercicio 7: Un ejercicio sencillo, aunque sorpren- tual o pasada de la Tierra, y a plantear o vislumbrar
dente, con transformantes implicaciones muy diversas basadas en esos movi-
Principalmente con el afán de provocar, en el buen mientos, como la compleja evolución de las placas
sentido de la palabra, mostremos en clase el esque- en el Pacífico, el origen de la falla de San Andrés, la
ma de la figura 11A, y preguntemos por el sentido de forma del Atlántico norte, el crecimiento de la placa
movimiento que se deduciría para la transformante. africana, o la futura formación de un supercontinen-
Teniendo en cuenta que su cinemática es la de una fa- te. El mayor éxito de este trabajo sería el de servir
lla de movimiento en dirección: ¿es dicho movimiento de incentivo para que, con los ejercicios planteados
dextral o sinestral? En el primer caso, si nos situamos aquí a modo de recetario, o con otros diseñados
en uno de los bloques litosféricos (placa B en la Fig. por cada cual, los y las estudiantes perciban que
11A, por ejemplo) mirando hacia la falla, el movimien- “aprendiendo los aspectos prácticos de la tectónica
to del bloque del lado opuesto de la falla (placa A) de placas, obtienen una nueva perspectiva de su po-
sería hacia nuestra derecha; en el segundo caso, ha- der y de sus limitaciones” (Cox y Hart, 1986).
cia la izquierda. La inmensa mayoría responderá que
el movimiento de la transformante que analizamos es
sinestral (Fig. 11B), por el desplazamiento aparente AGRADECIMIENTOS
que produce la falla en los dos segmentos de dorsal.
Es una respuesta lógica, obvia incluso. Se parece Este trabajo pretende ser un sencillo homenaje a
mucho a la interpretación que dan los adultos en El los pioneros de la tectónica de placas, en particular
principito de Saint-Exupéry al dibujo de una boa que a John Tuzo Wilson por su inmensa aportación a la
se ha tragado un elefante. Las personas mayores cre- teoría. Y, como no podría ser menos, también a Allan
yeron ver un sombrero. En tectónica de placas sucede Cox y Robert B. Hart por la publicación de su libro Pla-
lo mismo, no todo es lo que parece. Para ver las cosas te Tectonics: How It Works, referencia esencial para
con más claridad es conveniente llevarlas a la prácti- introducir en los recovecos de la tectónica de placas,
ca. Recortemos las dos placas (Fig. 11C). Dibujemos siempre de manera rigurosa y amena, a muchas gene-
sobre cada placa un elemento inicialmente cercano a raciones de geólogos. Los comentarios y aportaciones
la dorsal (círculo para la placa A y triángulo para la B de Pedro Alfaro y de un revisor anónimo han sido fun-
en la Fig. 11C), y movamos una con respecto a la otra damentales para mejorar el manuscrito original.
(Fig. 11D). El resultado puede parecer sorprendente,
pero es rigurosamente cierto. El desplazamiento de
la transformante es dextral, no sinestral. Y los datos BIBLIOGRAFÍA
sísmicos avalan esa interpretación. ¿A qué velocidad
se mueve el círculo con respecto al triángulo? Si esta- Cox, A. y Hart, R.B. (1986). Plate Tectonics: How It
blecemos una escala espacial arbitraria (por ejemplo, Works. Blackwell Sci. Pub., Palo Alto, California, 392 p.
1 cm del papel equivale a 10 km en la realidad) y les DeMets, C., Gordon, R.G. y Argus, D.F. (2010). Geolo-
asignamos valores concretos a los tiempos conside- gically current plate motions. Geophysical Journal Interna-
rados (por ejemplo, to=10 Ma –en el pasado- y t1=0 tional, 181, 1-80.
Ma), es posible determinar la velocidad lineal de des- Fowler, C.M.R. (1990). The Solid Earth: An Introduction
plazamiento en la falla transformante. Lo que permi- to Global Geophysics. Cambridge University Press, Cam-
tirá calcular, entre otras cosas, cuántos millones de bridge, UK, 685 p.
años después del tiempo to alcanzará el círculo al McElhinney, M.W., Taylor, S.R. y Stevenson, D.J.
triángulo (es decir, se situarán alineados según el eje (1978). Limits to the expansion of Earth, Moon, Mars, and
x). De nuevo podemos comprobar la capacidad pre- Mercury and to changes in the gravitational constant. Na-
dictiva de la teoría. ture, 271, 316–321.
Puede ser divertido ir un poco más allá con las Moores, E.M, Yikilmaz, M.B. y Kellogg, L.H. (2013). Tec-
transformantes. Quien quiera hacerlo encontrará un tonics: 50 years after the revolution. The Geological Society
ejercicio esclarecedor en el material suplementario. of America, Special Paper, 500, doi:10.1130/2013.2500(10)
Müller, D., Seton, M., Gaina, C., Steinberger, B. y Hei-
ne, C. (2008). Long-term sea-level fluctuactions driven by
CONCLUSIONES ocean basin dynamics. Science, 319, 1357-1362.
Nance, R.D., Murphy, J.G. y Santosh, M. (2014). The
Este trabajo pretende, ante todo, proporcionar supercontinent cycle: a retrospective essay. Gondwana
herramientas que ayuden al profesorado a trans- Research, 25, 4-29.
mitir de manera más eficiente los fundamentos de Scotese, C.R. (2000). PALEOMAP Project. http://www.
la tectónica de placas a sus estudiantes, una teoría scotese.com
fundamental para la comprensión de la historia de Wilson, J.T. (1963). A possible origin of the Hawaiian
nuestro planeta y de su aspecto y estructura actua- islands. Canadian Journal of Physics, 41, 863-870.
les. La idea básica consiste en que es posible trasla- Wilson, J.T. (1965). A new class of faults and their bea-
dar una idea más dinámica de la Tierra si se permite ring on continental drift. Nature, 207, 343-347.
que los estudiantes manejen con sus propias manos Wilson, J.T. (1966). Did the Atlantic close and then re-
unos modelos sencillos de las placas tectónicas, open? Nature, 211, 676-681. n
construidos con papel o esferas de plástico, y usan-
do un poco de lógica mental. Y que, a pesar de su
aparente simplicidad, esos modelos nos ayudan a Este artículo fue recibido el día 12 de enero de 2019 y acep-
entender en el aula cómo se mueven realmente las tado definitivamente para su publicación el 30 de abril de
placas, a encontrar razones para explicar la faz ac- 2019.

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3) – 333


MATERIAL SUPLEMENTARIO. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2019 (27.3). Pags. 323-333

Poniendo las placas tectónicas


en movimiento: ejercicios
sencillos de cinemática
de placas
En este documento se incluye todo tipo de infor-
mación gráfica y escrita que complementa los
aspectos desarrollados en el cuerpo principal del
artículo. En algunos casos se trata simplemente de
figuras ampliadas con objeto de que puedan ser
utilizadas con más comodidad en las prácticas. En
otros, se añaden ejercicios adicionales a los pre-
sentados en el artículo con objeto de reforzar ideas
ya desarrolladas, o de avanzar en la comprensión
de problemas tectónicos de interés.

Enseñanza de las
Enseñanza Ciencias
de las de la
Ciencias deTierra, 2013
la Tierra, (21.1)
2019 –1
(27.3)

ISSN: 1132-9157
Ejercicio 1. Ampliación de la figura 3B
Ejercicio 2. Ampliación de la figura 5
Ejercicio 3. Ampliación de la figura 6
¿LA PLACA AFRICANA CRECE CON EL TIEMPO? cualitativa, o planimetrando la superficie en
cada caso, compruebe cómo ha ido creciendo
La respuesta a la pregunta planteada en el artí- con el tiempo. Si se realizan las planimetrías se-
culo es que sí. Parece obvio si vemos el resultado ría incluso posible elaborar un diagrama de cre-
de nuestro sencillo experimento. Al separarse A cimiento del área (absoluta o porcentual) en el
y C de B en la figura 6, el espacio (“hueco” escri- eje de ordenadas, frente al tiempo en el eje de
bíamos en el cuerpo principal del artículo) que abscisas. E intentar extraer algunas conclusiones
aparece entre ellas debe ser completado con la a partir de dicho diagrama (por ejemplo, cuál es
formación de nueva litosfera de las tres placas. la tasa promedio de crecimiento, o si ha habido
Y esto es precisamente lo que se ve en la placa algún periodo de mayor o menor velocidad de
africana (Fig. A1, siguiente página). Ha crecido crecimiento). Puede ser también interesante, y
por todos sus límites (con excepción del norte). más rápido, cuantificar el crecimiento de la placa
Sus dimensiones hace 140 Ma eran muy inferio- africana a partir de la longitud de una serie de
res a las actuales (0 Ma), debido a la formación transversales este-oeste por el mismo lugar de
progresiva en las dorsales que la circundan de la placa y en distintos estadios (por ejemplo, 120
nueva litosfera oceánica que se va incorporando Ma –corte I-I’- y 0 Ma -corte II-II’-, Fig. A1).
a la placa. Se sugiere que el alumnado recorte Dejamos pendiente una última e inquietan-
varias copias de la placa africana (por ejemplo, te pregunta: ¿si hay placas que crecen con el
las 8 que aparecen en la parte inferior de la Fig. tiempo, debe haber otras que menguan? Sigan
A1) simulando su aspecto en distintos periodos leyendo el resto del artículo para encontrar la
de tiempo del pasado. Y que por comparación respuesta.

Fig. A1. Imagen de la placa africana mostrando la litosfera


continental en gris y la litosfera oceánica con colores indicativos
de su edad, determinados a partir de las isócronas establecidas
mediante el trazado de las anomalías magnéticas medidas en el
fondo del océano. En la parte inferior de la figura se representa
el crecimiento durante los últimos 140 Ma de la superficie de la
placa africana, en intervalos de 20 Ma. Los cortes I-I’ y II-II’ pueden
servir como referencia para estimar semi-cuantitativamente dicho
crecimiento, entre 120 y 0 Ma, en una sección este-oeste por la
parte meridional de la placa.
Primer ejemplo real del ejercicio 4. El límite en- dedor de un polo euleriano situado al norte de Si-
tre las placas euroasiática y norteamericana beria ha permitido que la velocidad de expansión
sea mucho mayor entre Iberia y Terranova (muy
No pensemos que el ejemplo propuesto en el lejos del polo euleriano), que en el propio Ártico.
ejercicio 4 del artículo es una mera elucubración El alumnado puede recortar una de las placas en
teórica. Comparémoslo con la geometría de la li- la figura A2 (inferior) y desplazarla alrededor del
tosfera oceánica resultante de la separación de polo de rotación simulando los tres estadios re-
las placas euroasiática y norteamericana en los presentados con distintos colores. Conociendo el
océanos Ártico y Atlántico norte (Fig. A2, página tiempo y la escala espacial (aproximada, se puede
siguiente). En Google Earth podemos comprobar obtener en Google Earth), ¿cuáles serían las ve-
que la anchura de la litosfera oceánica es mucho locidades lineales en las transversales de Iberia,
mayor cuanto más al sur nos desplazamos (Fig. de Islandia y de Siberia para cada uno de los pe-
A2 arriba). La cosa se clarifica si coloreamos dicha riodos representados? (Recordar que la velocidad
litosfera oceánica según la edad de su formación lineal es igual a la distancia dividida entre la uni-
(Fig. A2 abajo). La rotación de ambas placas alre- dad de tiempo.)
Fig. A2. Imagen Google Earth, Landsat/Copernicus del límite entre las placas norteamericana y euroasiática abarcando
parte del océano Ártico y el Atlántico norte (imagen superior). La interpretación en términos de tectónica de placas es
directa si situamos el polo de rotación entre ambas placas y observamos la variación espacial en la anchura de las bandas
de edad de la litosfera oceánica producida durante su separación (bandas coloreadas con indicación de su edad en la
imagen inferior). Compárese con la figura 7D del artículo.
Segundo ejemplo real del ejercicio 4. El límite esa predicción midiendo las velocidades lineales en
entre las placas del Pacífico y de Coco las transversales I a IV. Para ello disponemos de una
escala aproximada, y de unas líneas isócronas (con
Como nuevo ejemplo, observemos el mapa del edades expresadas en millones de años) obtenidas
límite entre las placas del Pacífico y de Coco (Fig. A3; a partir de las anomalías magnéticas del fondo oceá-
el nombre de la placa procede de la isla del Coco, nico. ¿En qué sentido varía la velocidad lineal y dón-
perteneciente a Costa Rica, y que en inglés se cono- de es menor? Por tanto, ¿hacia dónde esperaríamos
ce con el nombre de Cocos; en este material suple- encontrar el polo euleriano? ¿Coincide con lo espe-
mentario se ha preferido utilizar el nombre español rado a partir de la geometría de las transformantes?
de la isla). Con los conocimientos adquiridos ante- (Y, aunque exceda de los contenidos en secundaria
riormente, explicar la razón del trazado curvo de las o bachillerato, quizá alguien podría tomar como reto
transformantes. De acuerdo con ese trazado, ¿dón- calcular el módulo del vector de velocidad angular
de se situaría aproximadamente el polo euleriano de entre las dos placas para los últimos 5 Ma a partir
rotación entre ambas placas? Confirmemos ahora de los datos de velocidad lineal en los cortes I a IV.)

Fig. A3. Esquema cartográfico de la placas del Pacífico y del Coco en las proximidades del límite entre ambas. Se muestran
también las isócronas determinadas en la litosfera oceánica de las dos placas. Modificado de Tartarotti y Crispini (2006).

Tartarotti, P. y Crispini, L. (2006). ODP-IODP Site 1256 (East Pacific Rise): An in-situ section of upper ocean crust formed at
a superfast spreading rate. Ofiolit , 31, 107-116.
Tercer ejemplo real del ejercicio 4. El límite en- Golfo de Cádiz), de desplazamiento lateral (en el
tre las placas africana y euroasiática Atlántico) y de separación (Azores) entre África y
Euroasia. Pueden ahora reinterpretar el mapa de
Estamos ya preparados para aplicar los co- la figura A4A añadiéndole unos signos que indi-
nocimientos adquiridos en un ejemplo que nos quen la naturaleza del límite de placas en cada
atañe más de cerca. La evolución del límite entre sector (Fig. A4D). Luego pueden comparar el re-
las placas africana y euroasiática, que recorre el sultado con mapas publicados en la bibliografía,
Mediterráneo de este a oeste y que se prolonga y sentir orgullo por las conclusiones alcanzadas
a través del Golfo de Cádiz hacia las Azores (Fig. en el ejercicio. O cerciorarse de que la polaridad
A4). Los modelos de rotaciones de placas predi- (el sentido de movimiento) en la Falla Gloria es
cen que el polo euleriano de desplazamiento de la misma que la obtenida en el ejercicio (trans-
la placa africana con respecto a la euroasiática formante dextra). O podrían comparar la sismici-
se sitúa al suroeste de Canarias (Fig. A4A). La ve- dad reciente en el Mediterráneo (variación en la
locidad angular entre ellas se ha estimado (para densidad de epicentros, por ejemplo: se pueden
los movimientos actuales y recientes) en aproxi- obtener en las páginas web del US Geological Sur-
madamente 0.131 °/Ma (DeMets et al., 2010; ver vey o del Euro-Mediterranean Earthquake Center)
la referencia completa en la lista bibliográfica del con las velocidades lineales indicadas en la figura
artículo principal), rotando África en sentido anti- A4A, y extraer conclusiones acerca de la relación
horario para una Eurasia fija (Fig. A4A, curvas ro- entre recurrencia sísmica y velocidad lineal de
jas). La consecuencia es que la velocidad lineal de movimiento entre las placas. O aprender que un
movimiento en el Mediterráneo es mayor cuanto mismo límite entre dos placas puede cambiar de
más al este nos posicionamos (Fig. A4A). El ejer- naturaleza aunque no varíe su orientación, sino
cicio que se propone al alumnado es recortar la como consecuencia inevitable del carácter rota-
placa africana (Fig. A4B) y girarla unos pocos gra- cional del movimiento entre placas. O… (Cada cual
dos alrededor del polo euleriano (Fig. A4C). Deben puede aquí seguir extrayendo implicaciones útiles
observar que aparecerán zonas de solapamiento para el alumnado de los resultados de éste o de
(convergencia: en todo el Mediterráneo y en el ejercicios similares.)
Fig. A4. A) Representación del límite entre las placas africana (AF) y euroasiática (EU) con la localización del polo euleriano
correspondiente (PE), y de algunas trayectorias de desplazamiento relativo de distintos puntos de la placa africana (flecha
curvas de color rojo, con trazado discontinuo). Se señalan también los vectores de velocidad lineal relativa de África
medidos en varios puntos del límite. B y C) Figuras que pueden servir para trabajar en el aula, recortando el límite de placas
y girando después la placa africana alrededor del polo euleriano. (Nótese que, para ser realistas, la placa africana debería
introducirse bajo la euroasiática.) D) La interpretación tectónica basada en dicha experiencia incluye un extenso segmento
convergente en el Mediterráneo (triángulos negros), allí donde ambas placas se solapan, un segmento transformante en
el Atlántico (falla Gloria, allí donde las placas se desplazan lateralmente), y un pequeño segmento divergente a la altura
de las islas Azores (rift de Terceira, allí donde las dos placas se separan en nuestra simulación en papel, apareciendo un
“hueco” entre ellas).
Ampliación de las figura A4B (para recortar)
¿Cómo se puede calcular el polo euleriano a par- 43 Ma puede servir para demostrar que la placa del
tir de trazas de “hot spots”? Pacífico varió bruscamente su movimiento –visto
desde el interior de la Tierra-, pudiéndose además
Si usamos distintas trazas de “hot spots” en determinar la posición del polo euleriano antes de
la misma placa podríamos (combinando técnicas esos 43 Ma (Fig. A5). Con esto añadimos un pasito
geométricas y cinematicas similares a las de la di- más de complejidad, y de realismo, en la descripción
rección de transformantes y la velocidad de expan- de la teoría: las placas tectónicas no rotan siempre
sión en dorsales) establecer las coordenadas del de la misma manera. ¿Pero qué puede hacer que
polo euleriano de la placa pacífica con respecto al cambie tan bruscamente su cinemática? Interesan-
interior de la Tierra (Fig. A5; por tanto, movimientos te asunto de debate que se puede plantear en este
“absolutos”), así como calcular el módulo del vector punto al alumnado. Más adelante se avanza una
de velocidad angular. Es más, el cambio drástico en hipótesis explicativa en este mismo material suple-
la dirección de las trazas que tuvo lugar hace unos mentario.

Fig. A5. Esquema mostrando la orientación y localización de algunas de las principales trazas de puntos calientes en el
Pacífico. Esta información, junto con las dataciones del magmatismo en cada punto han permitido situar los polos de
rotación (PE) de la placa del Pacífico (PA) con respecto al interior de la Tierra (fuente de los puntos calientes, hot spots:
HS). Un cambio muy marcado en la dirección de este movimiento absoluto tuvo lugar hace unos 43 Ma. Modificado de
http://volcano.oregonstate.edu/book/export/html/1090
Ejercicio 6. Ampliación de la figura 10
Sobre la distribución de edades en la litosfera final del ejercicio, en la Fig. A7 se muestran las re-
oceánica del Pacífico y sus implicaciones tectó- construcciones del Pacífico noreste hace 80 y 50 Ma.
nicas Las líneas rojas señalan el trazado de las anomalías
magnéticas (isócronas) generadas en las dorsales.
Echemos un vistazo a dicha distribución de eda- Obsérvese cómo la curvatura situada actualmente
des (isócronas, basadas en la determinación de las al sur de las Aleutianas se generó en la placa del
anomalías magnéticas) de la litosfera oceánica en Pacífico en relación con la unión triple entre dicha
el océano Pacífico (Fig. A6, página siguiente). Fijé- placa y las de Kula y Farallon, y es análoga a la geo-
monos, en particular, en el efecto que produce en el metría desarrollada más modernamente en la placa
trazado a gran escala de las isócronas la presencia antártica. La desaparecida placa de Izanagi explica
de tres placas (del Pacífico, antártica y de Nazca) las curvaturas observables hoy al este de Japón y de
que convergen en una unión triple en el Pacífico sur. Filipinas. La curvatura al este de Nueva Guinea (Fig.
Así, en la placa del Pacífico las isócronas se desvían A6) se asocia a la placa de Fénix (obsérvese la evo-
bruscamente desde una dirección aproximadamen- lución de la unión triple entre las placas del Pacífico,
te norte-sur al norte (en relación con el límite entre de Fénix y de Farallon en la Fig. 9).
las placas del Pacífico y de Nazca), a otra noreste- Estas desapariciones de placas enteras en el
suroeste al sur (en relación con el límite entre las Pacífico tuvieron una influencia determinante en
placas del Pacífico y antártica). En las placas antár- las reorganizaciones de la cinemática de las placas
tica y de Nazca las isócronas aparecen dibujando restantes. Así, se ha propuesto (Cox y Hart, 1986)
ángulos más cerrados, incluso rectos, asociados a que la desaparición completa de la parte septentrio-
la geometría de los tres límites de placas que con- nal de la placa Izanagi hace más de 50 Ma permitió
vergen en la unión triple. Movamos ahora nuestra que la placa del Pacífico entrara en contacto con la
atención al Pacífico norte. Allí solo tenemos actual- norteamericana, comenzando a subducir bajo ella,
mente una placa con litosfera oceánica (la placa del lo que (por el efecto de la fuerza de slab pull) ha-
Pacífico). Sin embargo, se observa una clara des- bría arrastrado a la placa del Pacífico hacia el norte.
viación en la dirección de las isócronas, que pasan De este modo se generó el segmento más norteado
de orientarse norte-sur (centro del Pacífico norte) de la alineación del hot spot del Grupo Emperador-
a girar hacia la dirección este-oeste justo al sur de Hawái (línea verde en la Fig. A5). En ese momento,
las Aleutianas. Al este del Japón observamos tam- en el oeste del Pacífico no habría una zona de sub-
bién un ángulo recto en el trazado de las isócronas, ducción generalizada de la placa del Pacífico bajo
y otros son visibles al este de Filipinas y de Nueva la euroasiática, filipina o australiana. Sin embargo,
Guinea, respectivamente. Obviamente, por compa- al completarse dicho sistema de subducción, hace
ración con lo que vemos en el Pacífico sur, estas algo más de 40 Ma, el efecto del slab pull hacia el
geometrías revelan la antigua existencia de placas oeste a lo largo del enorme segmento subductivo
con litosfera oceánica hoy completamente desapa- en el Pacífico occidental habría vencido al slab pull
recidas. Comparando el Pacífico norte con el sur, y más modesto debido a la subducción hacia el norte
acordándonos de lo aprendido en el ejercicio 6, los en las Aleutianas. Esta nueva situación explicaría el
estudiantes deberían poder ensayar una reconstruc- cambio hacia la dirección de movimiento más mo-
ción de las placas del Pacífico desde hace unos 140 derna de la placa del Pacífico, dando lugar a la traza
Ma hasta la actualidad. Puede servir como referen- hawaiana (de dirección más este-oeste) de dicho
cia la figura 9. Y como elemento de comprobación hot spot (línea roja en la Fig. A5).
Fig. A6. Esquema cartográfico de la litosfera oceánica del actual océano Pacífico, con colores indicativos de su edad. En
gris, litosfera continental. El trazado de las isócronas en el Pacífico norte es indicativo de la antigua existencia de distintas
placas, hoy desaparecidas por subducción.
Fig. A7. Reconstrucción del trazado de los límites entre las placas de Izanagi, Kula, Farallon, norteamericana y del Pacífic
hace 80 y 50 Ma. Se ha marcado también el trazado de algunas de las isócronas en la placa del Pacífico (líneas rojas
continuas) y del resto de las placas (líneas rojas discontinuas, al haber desaparecido en su mayor parte por subducción).
Modificado de Torsvik y Cocks (2016).
Torsvik, T.H. y Cocks, L.R.M. (2016). Earth History and Palaeogeography. Cambridge University Press, Cambridge, UK, 317 p.
Yendo más allá con las fallas transformantes. relativo de las placas). Como se puede observar,
Un ejercicio esclarecedor sólo los puntos 3 a 7 han experimentado un des-
plazamiento relativo con respecto a los puntos 3’
Y vayamos, para finalizar, un poco más allá en a 7’. Era esperable, ya que pertenecen a distintas
lo que a nuestro conocimiento de las fallas trans- placas. Sin embargo, el resto de los puntos no
formantes se refiere. ¿Quién no se ha fijado en la han modificado sus posiciones relativas. Lo que
enorme longitud de las fracturas que atraviesan se debe a que en realidad están situados sobre la
los océanos (Google Earth es una buena fuente misma placa (1 y 2, con sus homólogos, sobre la
para comprobar este hecho, Fig. A8A, página si- placa B; 8 y 9, con sus homólogos, sobre la placa
guiente)? ¿Son tan extensas las fallas transfor- A). Por tanto, debemos concluir que el único arco
mantes? No, no lo son. A lo largo del trazado de activo tectónicamente de la gran fractura es el
esas gigantescas fracturas hay que distinguir dos comprendido entre los dos segmentos de dorsal.
tipos de segmentos completamente distintos: zo- Ése es el único sector que podemos denominar
nas de fractura y fallas transformantes. Veamos falla transformante. Sus prolongaciones laterales
un ejemplo realista de transformante curva (Fig. no son activas tectónicamente, no pueden consi-
A8B). Recortemos las placas a lo largo de su lí- derarse transformantes, y se denominan genéri-
mite (Fig. A8C) y marquemos a ambos lados de la camente zonas de fractura. Puede comprobarse
gran fractura distintos tipos de elementos perte- este hecho observando la distribución de los epi-
necientes a una u otra placa (del 1 al 9 al norte de centros de los terremotos en cualquiera de estas
la fractura y sus homólogos del 1’ al 9’ al sur de grandes fracturas oceánicas. Sistemáticamente
la fractura). Finalmente (Fig. A8D), rotemos una la sismicidad se concentra en las transforman-
placa con respecto a la otra (utilizando la trans- tes. Puede ser interesante ahora comentar con el
formante como trayectoria que guía la rotación, alumnado por qué las zonas de fractura son tan
algo así como si se tratase de vías de ferrocarril extensas, y no se limitan al segmento puramente
que encauzan a lo largo de ellas el movimiento transformante. Pero esa es ya otra historia.
Fig. A8. A) Imagen tomada de Google Earth, Landsat/Copernicus centrada en la zona de fractura ecuatorial, en el Atlántico
sur. Obsérvese su trazado curvo (arco de círculo menor alrededor del polo euleriano que describe la rotación de las placas
africana y sudamericana), y el escalonamiento en la dorsal atlántica a ambos lados de la zona de fractura. B) Mapa que
representa una idealización de la zona de fractura ecuatorial y de los segmentos de la dorsal atlántica separados por ella.
PE sería el polo euleriano perteneciente a la rotación entre las placas A (africana) y B (sudamericana). C) Recortar la figur
a lo largo del límite de placas. Previamente, marcar a ambos lados de la fractura una serie de puntos pareados (del 1 a 9,
señalados con círculos, al norte la fractura; del 1’ al 9’, señalados con triángulos, al sur de la fractura). D) Manteniendo fij
la placa B, girar la placa A haciéndola rotar alrededor del polo euleriano. Puede comprobarse que hay un segmento de la
zona de fractura a lo largo del cual se observa un desplazamiento relativo entre los citados puntos pareados: el señalado
de color rojo en la figura, que coincide con la única parte de la zona de fractura que podemos llamar falla transformante
(límite de placas). Las etiquetas to y t1 señalan las isócronas generadas en los segmentos de dorsal durante el estadio
inicial (tiempo 0) y el final (tiempo 1), respectivamente.
Ampliación de la figura A8

Common questions

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Los polos eulerianos son fundamentales para entender la cinemática de las placas tectónicas, ya que actúan como los ejes de rotación sobre los cuales giran las placas. Estos polos, situados en posiciones diametralmente opuestas del planeta, permiten describir la rotación de las placas a lo largo de círculos menores alrededor de estos puntos . Este concepto es crucial ya que, debido a la esfericidad aproximada de la Tierra, cualquier movimiento continuo y sin obstáculos sobre su superficie resulta en una rotación .

Las fallas transformantes permiten que las placas tectónicas se desplacen lateralmente, y su geometría puede proporcionar información sobre la trayectoria y velocidad de rotación relativa de las placas. Las transformantes, cuando aparecen curvi-líneas, reflejan la geometría de círculos menores centrados en los polos eulerianos. Esto se debe a que la rotación de las placas se guía a lo largo de estas fallas como si fueran vías, afectando la interpretación de mapas geológicos y revelando detalles del movimiento tectónico al ser analizadas .

La distribución de edades en la litosfera oceánica del Pacífico revela la presencia de antiguas placas tectónicas que ya no existen debido a procesos de subducción. Por ejemplo, la orientación y desvíos de isócronas indican dónde solían encontrarse límites de estas placas desaparecidas, como la de Izanagi y Fénix. Este trazado ayuda a reconstruir su existencia y los cambios en la dinámica tectónica a lo largo de millones de años .

El concepto de "hot spots" puede ser utilizado para determinar los polos de rotación de las placas tectónicas mediante el análisis de las trazas de estos puntos en la misma placa. Combinando técnicas geométricas y cinemáticas, se pueden establecer las coordenadas del polo euleriano de la placa con respecto al interior de la Tierra. Por ejemplo, en el caso del Pacífico, se pueden utilizar las dataciones del magmatismo en las trazas de "hot spots" para hacer este cálculo .

Asumir una Tierra plana inicialmente puede facilitar la enseñanza de conceptos básicos de tectónica, simplificando la visualización de movimientos tectónicos. No obstante, esta simplificación tiene limitaciones, pues la realidad es que las placas se mueven sobre una superficie esférica, lo que impone reglas más complejas que no pueden ser ignoradas. Eventualmente, una comprensión completa debe incluir la rotación en una esfera para reflejar con precisión los movimientos tectónicos .

La desaparición de placas tectónicas en el Pacífico, como la placa Izanagi, influyó significativamente en la reorganización de las placas restantes. Por ejemplo, tras la desaparición de Izanagi, la placa del Pacífico se acercó y comenzó a subducir bajo la placa norteamericana, generando fuerzas que alteraron el movimiento de la placa del Pacífico hacia el norte. Este evento reorganizó la dinámica de otras placas, llevando a cambios en la dirección del movimiento absolutas de estos bloques tectónicos .

La tercera dimensión espacial es importante en el estudio del ciclo de Wilson ya que las placas tectónicas no solo se desplazan sobre una superficie plana, sino que lo hacen sobre una superficie esférica. Esto implica reglas muy específicas de movimiento que deben ser consideradas para una representación más precisa de la tectónica de placas. Ignorar esta dimensión llevaría a una comprensión incompleta de la dinámica global de estos movimientos .

La evidencia del cambio en el movimiento de la placa del Pacífico hace aproximadamente 43 millones de años proviene de las trazas de puntos calientes (hot spots) y la dirección de las isócronas magnéticas en el océano Pacífico. Estas trazas muestran un cambio drástico en dirección, lo que indica un cambio en la cinemática de la placa. Antes del cambio, las isócronas se alineaban en una dirección norte-sur, mientras que después presentan una dirección noreste-suroeste .

La posición de un polo euleriano influye directamente en la velocidad lineal de las placas tectónicas porque esta velocidad no es homogénea en toda la placa. De hecho, la velocidad lineal de una placa varía sistemáticamente con la distancia al polo euleriano: es mayor cuanto más cerca de los polos. Esto resulta en trayectorias de movimiento caracterizadas por círculos menores centrados en los polos eulerianos, lo cual puede sorprender por su complejidad a estudiantes .

El "slab pull", o tracción de la placa sumergida durante subducción, ha tenido un impacto significativo en el movimiento de la placa del Pacífico. Históricamente, cambió su dirección hacia el norte bajo la influencia del "slab pull" en las Aleutianas, y posteriormente, hacia el oeste cuando se completó una zona de subducción más extendida en el Pacífico occidental. Este cambio reorientó la traza hawaiana, demostrando cómo las fuerzas tectónicas internas pueden dirigir el movimiento de placas .

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