Conquista Inca y Española de Ecuador
Conquista Inca y Española de Ecuador
Dentro de la historiografía de la
República del Ecuador la «conquista
de Ecuador» es el término para
definir el proceso histórico de
conquista de donde se originó el
Estado ecuatoriano contemporáneo.
Dicho proceso empieza con la
invasión inca de la mano de Tupac
Yupanqui en la batalla contra la tribu
Cañari. Después se llevarían a cabo las
guerras contra Huayna Capac en el
norte de los Andes por los Caranqui,
Puruhá y Quitu, así como la defensa
del río Guayas de los Manteño-
Huancavilca. Continua con la
conquista española que empieza con la
llegada de Francisco Pizarro a las
costas de Ecuador, después se lleva a
cabo la captura de Atahualpa y el
inicio de la conquista del norte del
Tahuantinsuyo con Diego de Almagro,
así como el acuerdo con Pedro de
Alvarado. Se consolida con Sebastián
de Belalcázar y sus campañas a lo
largo de todo el territorio para fundar
las ciudades de lo que sería la
Provincia de Quito. Posteriormente se
darían las expediciones de Francisco
de Orellana y el descubrimiento del
Río Amazonas, así como el descubrimiento de las Islas Galápagos por Tomás de
Berlanga.
La conquista de Ecuador inicia con la invasión de los Incas al territorio que era ocupado
por los señoríos étnicos: pueblos indígenas que pertenecen al periodo de integración y
que vivieron en el territorio que ahora conforma Ecuador. Estaban conformados por los
Cañaris, los Paltas, los Quitus, los Puruhaes, los Caranquis, los Manteños, los
Huancavilcas y los Shuar. Vivían alrededor de las tres regiones que ahora conforma ese
país, el Litoral, los Andes y la Amazonía. Además a partir de ellos nacerían poblados
importantes después de la conquista con la fundación de varias ciudades que hacen
referencia a los antiguos pobladores en su nombre. Quito por los Quitus, Guayaquil por
los Huancavilcas (también escrito Guancavilcas), Manta y Portoviejo por los Manteños,
Cañar por los Cañaris, Loja de los Paltas, Chimborazo por los Puruhaes y los
pobladores de la Amazonía por los Shuar.1
La resistencia de los Paltas y los Cañaris
Pirámides de Cochasquí
complejo arqueológico de los
Quitus y Caranquis.
Panorámica de la Laguna de
Yahuarchocha
Yahuarcocha o Lago de Sangre, donde los
Incas llevaría a cabo la masacre de los
Quitus, Puruhaes y Caranquis después de
la Segunda Batalla de Tiocajas
La primera batalla se dio justo a penas después de que los Cañaris firmaron el acuerdo
de paz y prometían la sumisión pacífica. Por la cercanía geográfica entre Cuenca y
Guayaquil, Tupac Yupanqui había enviado unos emisarios (a manera de diplomáticos)
que inicialmente fueron recibidos amablemente por las culturas Manteño Huancavilca
pero, antes de su regreso, fueron soprendidos por guerreros que los asecharon y
mataron, quedando la opción pacífica que había funcionado con los Cañaris descartada.
Esto ocasionó la reacción de los incas y terminó provocando la segunda batalla que
estaría liderada por el nuevo Inca Huayna Capac quien alistó un ejército de orejones y
empezó la invasión. Todo esto después de haber construido el fuerte en territorio
Cañari, de lo que ahora son de las pocas ruinas incas que existen en Ecuador: Inga Pirca
y Pumampungo.21
La tercera batalla se dio teniendo como contexto la enfermedad de Huyana Capac y las
primeras campañas militares de uno de sus hijos, Atahualpa quien controlaba
militarmente el norte del Tahuantinsuyo y quería continuar con el control de la costa de
Ecuador, sin embargo, no logró su cometido. Los Incas se encontraban al borde de una
guerra civil, con una crisis de sucesión y también aunque no lo sabían a las puertas de la
conquista española. Por esta razón, se cuenta el fin de la cultura Huancavilca con la
batalla frente a los españoles a través de la muerte de sus dos caciques Guayas y Quil.21
Con este contexto empezaría la guerra civil incaica que fue en realidad una guerra de
sucesión al trono puesto que Huayna Capac no dejó claro quien debía ser el siguiente a
la corona y el imperio había crecido hacia el norte donde Atahualpa tenía militares que
le eran fiel, mientras que al sur estaban los partidarios de Huáscar. Se estima que la
guerra empezaría en el año 1529 y se sabe que terminaría con la victoria de Atahualpa
en 1532, pero solamente unas pocas semanas antes de ser tomado capturado y ejecutado
por Francisco Pizarro en Cajamarca. Existen dos versiones del conflicto que se
desprenden de las crónicas: el primero que narra todo el suceso en un solo conflicto y el
segundo que se desarrolló a lo largo de varias batallas de muchos años y que no sería
hasta el final que Huáscar sería capturado. Los hechos favorecerían a Atahualpa puesto
que en el enfrentamiento de Quipaipán, lograrían los generales Chalcuchímac y
Quizquiz apresar al hermano mayor, Huáscar. Todo iniciaría con este último y su orden
a Atahualpa de presentarse en el Cuzco para jurarle lealtad y reconocerle como el Inca.
Desconfiando de las intenciones de Huáscar, Atahualpa ordenó públicamente preparar
el viaje pero complotó en secreto con sus generales para marchar además con tropas al
sur. Hizo caso a Huascar hasta la parte limítrofe de sus territorios donde aún tenía
control, mientras que el resto de su ejército seguía avanzando. De esta manera lograron
reunir 30 mil soldados cruzando el río Apurímac, completamente preparados para la
batalla. Llegarían hasta Villcacunca, a 30 kilómetros del Cuzco. El hermano mayor no
estaría preparado para tal emboscada y saldría a enfrentarlos con 10 mil soldados
mientras reunía refuerzos. No logró ganar el tiempo suficiente puesto que las tropas de
Atahualpa les atacaron en Quipaipán desbocando un enfrentamiento sangriento y los
quiteños resultaron vencedores, puesto que superaban en número y las numerosas
campañas militares del norte les habían granjeado experiencia valiosa. Con este
resultado el trato se invertiría y ahora sería Atahualpa quien en Xauxa llamaría a todos
los orejones y curacas del imperio al someterse. Para mantener el control sería necesario
la pacificación y muchas campañas serían sangrientas, al punto de que en Tomebamba,
capital de los cañaris, se masacraron a 60 mil personas. Esto impidió a Atahualpa lograr
llegar al Cuzco con fuerza e imponerse definitivamente hasta haber diezmado las tropas
de sus enemigos, pudo finalmente emprender la marcha hacia la capital imperial.
Mientras lo hacía se enteró de la llegada de un grupo de extranjeros, que resultaron ser
los conquistadores españoles.3
La conquista española
Los tres viajes de Pizarro
Retrato de Francisco Pizarro
La segunda expedición
sucedería dos años más
tarde, con los tres
conquistadores Pizarro,
Almagro y Luque.
Iniciaron los preparativos
para una segunda
expedición con el
permiso de Pedro Arias
Dávila quien siendo
gobernador, y preparando
una expedición al norte
de Nicaragua, no quería
inicialmente permitir otra
expedición, ya que había
perdido la confianza en
Pizarro. Sin embargo,
después de insistir, los
tres socios lograron
convencerlo y accedió. El
10 de marzo de 1526
Pizarro partió de Panamá
con dos naves con 160
hombres y varios caballos, llegando hasta el río San Juan que se encuentra en la actual
Colombia. Poco después de llegar, el grupo se separó: Pizarro se quedó para explorar el
nuevo y peligroso territorio de las pantanosas costas colombianas, mientras que el
comandante de la expedición, Almagro, regresó a Panamá en busca de refuerzos. El
Piloto Mayor de Pizarro, Bartolomé Ruiz, siguió navegando hacia el sur y, tras cruzar el
ecuador, encontró y capturó una balsa a vela con nativos de Tumbes. Para sorpresa de
todos, éstos llevaban textiles, objetos de cerámica y algunas piezas de oro, plata y
esmeraldas, convirtiendo los hallazgos de Ruiz en el eje central de esta segunda
expedición. Algunos nativos fueron llevados a bordo del barco de Ruiz para servir de
intérpretes. A continuación zarpó hacia el norte, hacia el río San Juan, y al llegar
encontró a Pizarro y a sus hombres exhaustos por las dificultades a las que se habían
enfrentado al explorar el nuevo territorio. Pronto Almagro navegó hacia el puerto
cargado de suministros y un refuerzo de al menos ochenta reclutas que habían llegado a
Panamá desde España con espíritu expedicionario. Los hallazgos y las excelentes
noticias de Ruiz junto con los nuevos refuerzos de Almagro animaron a Pizarro y a sus
cansados seguidores. Decidieron navegar de vuelta al territorio ya explorado por Ruiz y,
tras una difícil travesía debido a los fuertes vientos y corrientes, llegaron a Atacames, en
la costa ecuatoriana. Allí entraron comida y vieron que los indígenas llevaban algunas
joyas de oro. Sin embargo sus dificultades eran patentes: nada menos que unos 180
españoles habían fallecido hasta ese momento, desde que empezaran los viajes de
Pizarro. Fue en Atacames donde se produjo la llamada “Porfía de Atacames”, entre
Almagro y Pizarro. Ella se originó cuando Almagro reprendió severamente a los
soldados que querían volver a Panamá, calificándoles de cobardes, ante lo cual
reaccionó Pizarro defendiendo a sus hombres, pues él también había sufrido con ellos.
Ambos capitanes empezaron a discutir agitadamente y todo escaló llegando incluso a
sacar sus espadas. Se hubieran batido en duelo si no fuese porque Bartolomé Ruiz,
Nicolás de Ribera y otros lograron separarlos. De esta forma empezaron los
preparativos para lo cual regresaron a Panamá y Pizarro logró reunir tres naves a las que
proveyó con todo lo necesario para realizar la “entrada” definitiva al Perú.34
La tercera expedición sucedería alrededor de abril de 1528, cuando zarparon con destino
a las costas de Sudamérica y llegaron a la región noroccidental peruana de Tumbes. Este
lugar se convirtió en el primer éxito que los españoles tanto habían deseado. Fueron
recibidos con una calurosa bienvenida de hospitalidad y provisiones por parte de los
Tumpis, los habitantes locales. En días posteriores, dos hombres de Pizarro, Alonso de
Molina y Pedro de Candia, reconocieron el territorio y ambos, por separado, informaron
de las riquezas de la tierra, incluidos los adornos de plata y oro alrededor de la
residencia del jefe y las hospitalarias atenciones con las que fueron recibidos por todos.
Los españoles también vieron por primera vez la llama peruana, a la que Pizarro
llamaba "pequeños camellos". Pizarro siguió recibiendo los mismos relatos sobre un
poderoso monarca que gobernaba las tierras que estaban explorando. Estos hechos
sirvieron como prueba para convencer a la expedición de que la riqueza y el poder
mostrados en Tumbes eran un ejemplo de las riquezas del territorio peruano. Los
conquistadores decidieron regresar a Panamá para preparar la expedición final de
conquista con más reclutas y provisiones. Sin embargo, antes de partir, Pizarro y sus
seguidores navegaron hacia el sur a lo largo de la costa para ver si encontraban algo de
interés.34
La captura de Atahualpa
Pizarro
apoderándose del Inca de PerúJohn Everett Millais. Representación idealizada
perteneciente al romanticismo pictórico.
De esta manera, los soldados y nobles incas fueron cogidos completamente por
sorpresa. Los españoles contaban con varias ventajas militares desconocidas en los
Andes. Los nativos nunca habían visto caballos y no estaban preparados para resistir a
enemigos montados. Aunque aprendería rápido por lo que posteriormente intentarían
hacer hoyos en el suelo como trampas de caballos durante los últimos conflictos. Sin
embargo, armaduras españolas los hacían casi invulnerables a las armas nativas y las
espadas de acero atravesaban fácilmente las armaduras nativas. Los cañones y
mosquetes, disparados desde los tejados, hicieron llover truenos y muerte sobre la plaza.
Los españoles lucharon durante dos horas, masacrando a miles de nativos, incluidos
muchos miembros importantes de la nobleza inca. Los jinetes abatieron a los nativos
que huían por los campos de los alrededores de Cajamarca. Ningún español murió en el
ataque y el emperador Atahualpa fue capturado.5
Una vez que el cautivo Atahualpa comprendió su situación, aceptó un rescate a cambio
de su libertad. Ofreció llenar una gran sala una vez con oro y dos veces con plata y los
españoles accedieron rápidamente. Pronto se trajeron grandes tesoros de todo el
Imperio, y los codiciosos españoles los rompieron en pedazos para que la habitación se
llenara más lentamente. Sin embargo, el 26 de julio de 1533, los españoles se asustaron
ante los rumores de que el general Quitu-Cara Rumiñahui se encontraba en las
inmediaciones y ejecutaron a Atahualpa, supuestamente por traición al incitar a la
rebelión contra los españoles. El rescate de Atahualpa fue una gran fortuna: sumó unas
13.000 libras de oro y el doble de plata. Lamentablemente, gran parte del tesoro
consistía en obras de arte de incalculable valor que fueron fundidas.5
Mientras todo esto sucedía, Diego de Almagro que se encontraba en Panamá, decide
integrarse y emprende viaje a Sudamérica. Llegaron pues a las costas de Manabí (donde
Almagro crearía después Portoviejo) con un total de seis barcos. El 20 de enero de
1533, Francisco Pizarro había recibido a otros mensajeros enviados desde San Miguel
de Tangarará, avisándole de tal arribo. En total encallaron tres barcos grandes desde
Panamá con Almagro liderando a un total de 120 hombres. Las otras tres carabelas
venían desde Nicaragua pero con solo 30 hombres más. Llegaron además caballos y
municiones. Con esto empezaba una nueva etapa dentro de la caída del incario:
capturado Atahualpa y con refuerzos los españoles la situación se veía mucho más
favorable para estos últimos. Francisco Pizarro además de las presiones bélicas también
debía encarar dificultades financieras puesto que todos estos refuerzos se pagarían en
todos los rubros como los fletes, comida, recompensas. Dependía del éxito de su
empresa para que más gente se una.6
Según las dos versiones distintas de la guerra civil del incario la muerte de Huáscar
ocurrió, o al inicio de la misma solo en la única batalla, o en la versión ampliada
sucedería su muerte al final de la serie de batallas. Sin embargo, en ambas su muerte es
atribuida a su hermano, que temiendo que por traición se una a los españoles y sea
liberado, ordenó su ejecución en Andamarca. Se cuenta de que sus restos fueron
lanzados al río Yanamayo. Mientras tanto los conquistadores después de tomar el tesoro
del rescate, mataron de todas maneras a Atahualpa, sin antes intentar convertirlo al
catolicismo y juzgándolo por haber tirado una biblia al suelo. Sus tropas al ver lo que
estaba sucediendo reaccionaron e intentaron evitarlo sin éxito pues fue ordenado su
muerte por Pizarro en medio de la plaza de Cajamarca con la pena del garrote. Muerto
Atahualpa, terminaría la dinastía de los Incas, aunque existían varios hijos de él, uno de
ellos Francisco de Atahualpa quien sería educado por Fray Jodoco Ricke que llegaba a
las costas en el barco de Pedro de Alvarado. Hasta mientras, Francisco Pizarro decidió
nombrar a otro Inca, hijo de Huayna Capac: Túpac Hualpa. Él sería conocido por los
cronistas como Toparpa y gobernaría como un títere, reconociéndose como vasallo del
Rey de España.5
A pesar de esto, todas las tropas de Atahualpa que habían estado listas para la guerra
civil con Huascar todavía no habían sido neutralizadas, y Pizarro temía que estaban
siendo espiados y que un general Chalcuchímac enviaba informes a los ejércitos.
Partiendo desde Cajamarca con dirección al Cuzco Diego de Almagro llegaría
finalmente y se uniría a los ejércitos españoles. Se presentaría a un campamento de
Pizarro y seguirían caminando hasta donde se encontraba Hernando de Soto. De esta
forma ya se encontraban juntos y listos para la toma del Cuzco. Durmieron en
Jaquijahuana (Sacsahuana) el 12 de noviembre de 1533. Mientras se dirigían allá, los
cañaris que habían sido conquistados por Tupac Yupanqui ofrecieron apoyo a los
españoles por lo que la suerte de los conquistadores no podría estar mejor: el Inca
muerto, los refuerzos llegaron y nuevas alianzas se materializaban. Los cañaris que
después de la invasión de Túpac Yupanqui fueron esclavizados por los incas, buscaron
liberarse a partir de la llegada de los españoles. De esta forma se daría el enfrentamiento
y captura de Chalcuchímac a quien mataron en la hoguera. El cura Valverde que fungió
como intérprete intentó persuadir al capitán inca para que se convierta al cristianismo
sin éxito, pues el líder indígena empezó a convocar a Pachacámac para que a través del
capitán Quizquiz lo ayude. Murió no obstante quemado vivo en la plaza de Jaquijahuana
el 12 de noviembre de 1533.6
Por tanto que él, en nombre de su Majestad o del dicho señor Gobernador don Francisco
Pizarro, por virtud de los poderes que su señoría tiene como su Teniente General de
Gobernación e Capitán General, funda e fundó otro pueblo en el sitio e asiento donde
está el pueblo que en lengua de indios se llama "Quito".
Por otro lado, la fundación de la ciudad de Santiago de Guayaquil tardaría un poco más
por los varios asentamientos que se necesitó hasta encontrar su lugar definitivo. Tener control sobre el
Golfo de Guayaquil, desde la resistencia Huancavilca ante Huayna Capac, la derrota de Pizarro en la isla
Puná y con los continuos alzamientos de los Chonos fue siempre una tarea difícil. Por esta razón se
registra un total de cinco asentamientos de la ciudad que duró desde 1534 a 1547. Según la Cédula Real
del 4 de mayo de 1534, las fundaciones que hacían los conquistadores debían cumplir con ciertas
condiciones caso contrario se debería trasladar a otra localidad a las ciudades. Santiago de Quito sería
despoblada para la fundación de la nueva ciudad de Santiago ahora en la Costa con el fin de facilitar la
logística requerida, de manera similar a Puerto Viejo, ya que las provisiones y refuerzos para la conquista
dependían de una comunicación ágil con Centroamérica. Además la ciudad de San Miguel fundada en
Paita quedaba demasiado distante y se necesitaba controlar el golfo, el río y su cuenca como sector
estratégico. Por esta razón, Belalcázar marchó hacia el río Guayas y se asentó en un lugar cerca de lo que
ahora es el río Yaguachi, en la provincia de Babahoyo. Tuvo el nombre de Santiago de Amay y sería
fundada en 1535. Fue asaltada e incendiada por los Chonos por lo que tuvo que ser asentada un año más
tarde en Santiago de la Culata, solo para ser nuevamente invadida desde el norte y sur por una alianza
militar entre los Chonos y Punáes. Dos años más tarde en 1537 sería fundada como Santiago de la Nueva
Castilla cerca de la población Huancavilca que eran menos violentos, sin embargo fueron invadidos
nuevamente y además por los problemas de las enfermedades tropicales tuvieron que asentarse una vez
más, ahora si la definitiva en Guayaquile 1543. Desde entonces se conoce a esta ciudad como Santiago de
Guayaquil fundada oficialmente por Francisco de Olmos el 6 de abril de 1547. Después el 25 de julio del
año de 1547, día del patrono de la ciudad el Apóstol Santiago, atracaron en las Peñas y unos cerros que
ahora se conocen como Cerro Santa Ana y Cerro del Carmen. Las campañas militares de Sebastián de
Belalcázar continuarían hacia el norte donde fundaría otra ciudad con el mismo nombre, esta vez Santiago
de Cali, y posteriormente fundaría Popayán. Era común que las ciudades sean fundadas en honor a este
apóstol como ocurrió en muchas otras ciudades como Santiago de Chile o también la ciudad de Santiago
de León de Caracas.1
LAS CRÓNICAS
DE LA CONQUISTA
DEL ECUADOR
ALUMNA:
BRITHANY AHYLIN YEPEZ GALARZA
GRADO:
5TO “A”
DOCENTE:
LCDA. GRACE QUIMIS
Ventajas: Por la evangelización llegó la religión católica y
por el desarrollo llegaron nuevas tecnologías y métodos de
agricultura, minería, etcétera.
VENTAJAS
- Se generó una mezcla cultural masiva así como también mestizaje étnico.
DESVENTAJAS