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9) La Bendicion

El documento habla sobre la importancia y el poder de la bendición. Explica que Dios le dio a Moisés la fórmula para bendecir, que incluye pedir protección, luz y favor divino. También describe cómo Jesús bendice a sus discípulos y les da paz. Además, destaca que tanto sacerdotes como laicos pueden bendecir, y que al recibir una bendición, se reciben gracias espirituales como fortaleza y santificación.

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9) La Bendicion

El documento habla sobre la importancia y el poder de la bendición. Explica que Dios le dio a Moisés la fórmula para bendecir, que incluye pedir protección, luz y favor divino. También describe cómo Jesús bendice a sus discípulos y les da paz. Además, destaca que tanto sacerdotes como laicos pueden bendecir, y que al recibir una bendición, se reciben gracias espirituales como fortaleza y santificación.

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LA BENDICIÓN

Al Terminar o Comenzar el Nuevo


Año. Empezamos invocando la
Bendición del Señor. Como Dios
dijo a Moisés: “Di a Arón y a sus
hijos: Esta es la fórmula con que
bendeciréis: ‘El Señor te bendiga
y te proteja, Ilumine Su rostro
sobre ti y te conceda su favor.
Que el Señor te mire con benevolencia y te
conceda la paz’. Así invocarán mi Nombre y
Yo los bendeciré”. (Num.6,22).
Siempre al iniciar y finalizar cualquier
acontecimiento hemos de pedir al Señor su Santa
Bendición. Pedirle que nos colme de bienes, en
especial, su gracia santificante.
Por eso siempre al finalizar la Santa Misa, el
sacerdote nos bendice en nombre de la Santísima
Trinidad: “La bendición de Dios Todopoderoso:
Padre, Hijo, y Espíritu Santo descienda sobre
vosotros”. Con estas palabras podemos también
bendecir nosotros con frecuencia, haciendo la
señal de la Cruz.
Los sacerdotes bendicen a los moribundos,
muertos, habitaciones, campos, animales, etc.
Porque la señal de la Cruz emite una fuerza
confortable que protege y consuela…
Los Laicos también podemos bendecir. Y es
muy valioso que los cristianos se bendigan
mutuamente… Toda bendición procede de la cruz
de Cristo. Por eso se bendice con el signo de la
cruz. Y por eso nos persignamos cuando
recibimos la bendición, y hemos de hacerlo de
modo que penetre en nuestro cuerpo, alma,
pensamientos, palabras y obras…
Lo que no se puede bendecir es el pecado.
Porque ahí no llega la bendición del Señor, y ya
Jesús dijo: “No echarle perlas a los cerdos”.
Al comenzar el Nuevo Año te pido que hagas
esta resolución: Bendice a los que están cerca de
ti. Comenzar con una bendición que brote del
fondo de tu corazón y decir: “El Señor te
bendiga”. Puedes hacer la señal de la cruz. Poco a
poco puedes extender esa bendición a otros:
Gente que encuentres en los asuntos diarios, a tu
hijo cuando salga de casa, a familiares y amigos.
La bendición les ayudará y te ayudará a ti
también. La bendición tendrá gran poder si brota
de tu buena voluntad.
Puedes bendecir así: “Nuestro Señor
Jesucristo esté contigo y te proteja. Este en ti y
te santifique. Esté en ti y te defienda. Esté
sobre ti y te bendiga”. (C M B, 52).
Jesús habla de las bendiciones a Teresa Neuman:
“Deseo enseñarte a recibir mi bendición con
fervor. Pues algo grande sucede cuando recibes la
bendición de mi sacerdote.
La Bendición es una emanación de mi Divina
Santidad. Abre tu alma para que se santifique por
la Bendición… La Bendición es un celestial rocío
para el alma, y por esta Bendición, todo lo que se
hace será provechoso. A través de la bendición Yo
he dado al sacerdote el poder de abrir el tesoro de
mi Corazón, para derramar por medio de él una
lluvia de gracias a las almas.
Cuando el sacerdote bendice, Yo bendigo.
Entonces una gran corriente de gracias fluye de
mi Corazón hacia tu alma en su más grande
extensión. Recuérdalo y mantén tu corazón
abierto para no perder los beneficios de la
Bendición. A través de mi Bendición tú recibes la
gracia de amar, la fortaleza en el sufrimiento, y la
protección para tu cuerpo y tu alma… Mi santa
bendición contiene todo lo necesario para socorrer
las necesidades de la humanidad… A través de mi
Bendición, se os da la fortaleza y el deseo para
buscar el bien y apartarse del mal. Es un gran
privilegio recibir la Bendición. Tú no puedes
comprender cuantas mercedes te doy por medio
de ella. Por lo tanto, nunca recibas la Bendición
de una manera descuidada. No importa lo pobre
que seas antes de recibirla, pues después de ella,
tú serás rica espiritualmente… Me apena que la
Bendición de la Iglesia sea tan poco apreciada y
tan raramente recibida. Tu buena voluntad es
fortalecida por la Bendición, tus empresas tendrán
más éxito por mi especial Providencia, tus
debilidades serán vencidas con mi Poder, tus
pensamientos e intenciones serán espiritualizados,
y toda mala intención neutralizada.
He dado a mi Bendición gran poder. Mientras
mayor sea el fervor con que la Bendición sea dada
y recibida, será mayor su eficacia… A menudo yo
mantengo escondido el resultado de mi Bendición,
para que este sea solo conocido en la eternidad. A
menudo parece que las Bendiciones no tiene
resultado, pero los frutos de las bendiciones son
maravillosos. Aunque aparezca sin resultados, los
frutos están escondidos. Estos son misterios de mi
Providencia que no quiero manifestar.
Mis Bendiciones producen a veces efectos
inadvertidos en el alma. Por lo tanto, ten
confianza en estos efluvios de mi Sagrado
Corazón a favor tuyo, porque los resultados
aparentes están escondidos para ti.
Recibe la Sagrada Bendición sinceramente,
porque sus gracias solo entran en un corazón
humilde. Recíbela con buena voluntad y con la
intención de ser cada día mejor, y entonces la
Bendición penetrará en las profundidades de tu
corazón y producirá sus efectos… Sé un hijo de
Bendición y entonces tú serás una bendición para
otros. Amén”. (Circulo Mariano de Bendición)
¿COMO RECIBIR LA BENDICIÓN?.-
La Bendición debe recibirse de rodillas y con
humildad.
• Pues al dar Jesús la Bendición le dice a los
apóstoles: “Arrodillaos para que os Bendiga y
mi Bendición abra vuestras inteligencias para
que podáis reflexionar…” (Hombre-Dios. v.11, pg.726)
• Le preguntan: “¿Señor, no nos bendices?”...
“Arrodillaos”. Y los bendijo. (Hombre-Dios. v.11, pg.732)
• Jesús dice: “Arrodillaos para que os
Bendiga: Ciudadanos de Betania, Yo os
bendigo a todos y os doy mi paz. Te bendigo en
particular a ti, Lázaro y Marta. Bendigo a mis
discípulos, a los que envío por el mundo”. Y
todos se arrodillan sobre el heno. (H-D. v.1, pg.414).
• Jesús sale de la casa de Pedro. Y Porfiria se
arrodilla para recibir la bendición. (H-D. v-5,pg.1042).
• El padre de Tomás pide a Jesús la Bendición:
Jesús abre sus brazos y pronuncia la bendición
mosaica… Uno pregunta: “¿Por esta bendición
todos serán justos?”. Jesús contesta: “No por ella,
sino por sus acciones. Les he dado la fuerza de
mi Bendición para robustecerlos en sus actos,
pero toca a ellos el realizarlos y hacer solo
cosas justas para conseguir el Cielo. Yo
bendigo a todos, pero no todos los de Israel se
salvarán”. (Hombre-Dios-v.6, pg.337).
• Jesús abre los brazos y Bendice: “Por la
virtud del Señor, por el deseo de su siervo, que
la gracia para el espíritu y para el cuerpo
descienda en cada grano, cada racimo, fruta, y
haga prósperos y santos a los que de ellos
comieren con espíritu recto, limpio de odios, y
concupiscencias. Y deseosos de servir al Señor
obedeciendo a su Voluntad divina y perfecta.”
El grupo repite: “Que así sea”. Y se pone de pie,
se habían arrodillado para recibir la Bendición.
(Hombre-Dios.v.7, pg.608)
EJEMPLOS DE BENDICIÓN
Una señora que hacía esta oración: “Señor,
Bendecid”. Y enumeraba los nombres de las
personas… Luego pide al Señor que las bendiga.
Después lo consultó con el sacerdote que le dijo
que estaba bien su oración, pero que añadiera una
cruz, para que la oración se transformara en
verdadera bendición. (CMB. 57).
• La bendición es una de las formas más puras
de amor al prójimo. Los cristianos deberían
hacerlo, portadores de la bendición y de ese
modo, auxiliadores y santificadores. (CMB. 58).
• Quien bendice a menudo suele ser bueno, o
llegará a serlo muy pronto… Rezar, sacrificarse,
exorcizar, y bendecir, es la mejor base para un
fructífero apostolado.
• ¿Cómo se bendice? En el nombre de Jesús, se
hace la señal de la cruz con la mano, con una
medalla o con una cruz bendecida. (CMB. 62).
¿Qué eficacia tiene la bendición?
La bendición es luz en la oscuridad de la vida…
Es fuerza en las tribulaciones y dificultades
diarias. Es la mano que el Señor nos tiende para
guiarnos. Es protección y ayuda en los peligros.
Es fructificación de nuestro trabajo y afanes para
que todo sea para la mayor gloria de Dios. Es un
fluir de la bondad de Dios, siempre pronto a
conducirnos a la vida Eterna. (CMB. 74).
• Hemos de procurar rezar antes de las comidas,
pidiendo ser bendecidos nosotros y los alimentos.
De este modo nos libraremos de males, difíciles
de especificar, porque ignoramos las influencias
que pueda tener Satanás… Bastará decir:
“Bendícenos, Señor, a nosotros y a estos
alimentos que vamos a tomar. En el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén”. Trazando la señal de la cruz. (CMB. 85).
AGUA BENDITA.- La Iglesia puso en el
agua bendita la virtud de perdonar los pecados
veniales, movida quizás por la alusión que hace
San Pablo de ella: (1Tim. 4,4). Lo dice San
Cipriano: “Es preciso que el agua sea purificada y
santificada por el presbítero”. Desde aquellos
tiempos, la Iglesia rocía a los fieles con agua
bendita para librarlos de malignas influencias en
el cuerpo y en el espíritu… (CMB. 92).
El sacerdote, en nombre de la Iglesia, Bendice el
agua con una oración en la que ruega a Dios que
proteja los sitios y personas que sean rociadas con
ella… Con el uso del agua bendita obtenemos la
protección de Dios y la salud del alma y cuerpo.
Nos defiende de las tentaciones del demonio y
limpia nuestra alma de pecados veniales.
Por eso deberíamos encontrarla a la entrada de
las Iglesias… Muchas familias tienen la buena
costumbre de llevar agua bendita a sus casas y la
tienen a la cabecera de la cama o en otro sitio a
mano, para santiguarse con ella durante el día, al
levantarse o acostarse, en las tentaciones, para
rociar un enfermo, o al morir una persona…
No basta cualquier uso que se haga de ella. Hay
que estar en gracia de Dios, y utilizarla con
devoción… (Circulo Mariano de Bendición 96).
---ooo---

“BENDICEME, MADRE MIA”


“Madre, que vuestra bendición me prevenga, me
acompañe, me defienda, me aliente, me sostenga
en todo lugar y en cada momento… Cuando salga
de casa a cualquier cosa, Bendíceme, Madre mía.
Cuando la prueba venga y el cáliz del dolor se
presente porque la Divina Misericordia quiera
enseñarme y purificarme con padecimientos,
Bendíceme, Madre mía. Cuando el infierno se
desencadene contra mí, y la tentación sea mi
compañera, Bendíceme, Madre mía. Cuando vaya
a buscar el remedio de mis males y la cura de mis
llagas al tribunal de la Penitencia, Bendíceme,
Madre mía. Cuando llegue el banquete sagrado
para alimentarme con el Pan de los Ángeles, del
Verbo Encarnado en vuestras entrañas,
Bendíceme, Madre mía. Cuando por la noche me
prepare para el descanso, Bendíceme, Madre mía.
Que vuestra Bendición permanezca en mi vida día
y noche, en la alegría y en la tristeza, en el trabajo
y en el descanso, en la vida y en la muerte y
durante la eternidad. Amén”. (CMB. 70).
Divino Niño Jesús, te pido que bendigas a los
enfermos, tristes, con necesidades económicas,
problemas difíciles. Por favor derrama tu
bendición sobre el mundo y permite que en la
tierra florezca la esperanza y el bienestar. Amén.
---ooo---

Jesús nos dice: “Esta es mi despedida y con


ella os doy mi Bendición. Arrodillaos para que
os de fuerzas. El Señor os bendiga y os guarde.
El Señor muestre su rostro y tenga
misericordia de vosotros. El señor os de su
paz.”. (H-D. v.7, pg.552)
Que el Padre celestial confirme esta Santa
Bendición en el Cielo y en la tierra, multiplicando
sus gracias y bendiciones, y glorificándonos un
día entre sus Santos. Amén.

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