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La Locura y el Amor: Una Leyenda

La leyenda cuenta que la Locura propuso jugar al escondite a varias emociones y cualidades humanas. Mientras la Locura contaba hasta mil, las diferentes emociones se escondieron en diversos lugares en la Tierra. Cuando terminó de contar, la Locura comenzó a buscarlas y encontrarlas una por una, hasta que solo quedó por encontrar al Amor. Al final, la Locura encontró al Amor escondido entre los rosales, pero al mover sus ramas lastimó los ojos del Amor con las espinas, dejándolo ciego. Des

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La Locura y el Amor: Una Leyenda

La leyenda cuenta que la Locura propuso jugar al escondite a varias emociones y cualidades humanas. Mientras la Locura contaba hasta mil, las diferentes emociones se escondieron en diversos lugares en la Tierra. Cuando terminó de contar, la Locura comenzó a buscarlas y encontrarlas una por una, hasta que solo quedó por encontrar al Amor. Al final, la Locura encontró al Amor escondido entre los rosales, pero al mover sus ramas lastimó los ojos del Amor con las espinas, dejándolo ciego. Des

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Cuenta una leyenda que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra

todos los sentimientos y cualidades de los hombres.


El aburrimiento no paraba de bostezar. Y al tercer bostezo, la Locura, en
un intento de buscar algo divertido, les propuso:
– ¿Jugamos al escondite?

La Intriga arqueó mucho la ceja, y la Curiosidad, sin poder contenerse,


preguntó: ¿Al escondite? ¿Qué es eso? ¿Cómo se juega?

– Es muy sencillo- contestó la Locura– Yo me tapo los ojos y cuento


despacio hasta mil. Mientras, vosotros os escondéis. Cuando termine de
contar, empezaré a buscaros. Al primero que encuentre, ocupará mi
lugar, y tendrá que contar y buscar él.

El Entusiasmo se puso contentísimo de emoción y empezó a bailar


acompañado de la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por
convencer a la Duda e incluso a la Apatía (a la que por cierto, nunca le
interesaba nada).
Pero no todos quisieron participar: la Verdad, la Soberbia y la Cobardía
no quisieron jugar.
– ¿Para qué me voy a esconder?- dijo la Verdad– Si aunque me vean
nunca me encuentran…
La Soberbia opinó que era un juego muy tonto, aunque en el fondo lo
que le molestaba era que la idea no se le hubiese ocurrido a ella. Y la
Cobardía prefirió quedarse al margen para no arriesgarse.
– Uno, dos, tres, …- comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre, se dejó caer
detrás la primera piedra que se encontró en el camino. La Fe subió al
cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del más alto pino.
La Generosidad casi no consigue esconderse a tiempo, porque cada sitio
que encontraba, se lo cedía a alguno de sus amigos: que si un lago
cristalino, ideal para la Belleza…

… que el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad… una


rendija de un árbol, ideal para la Timidez; y una ráfaga del viento,
magnífica para la Libertad.
El Egoísmo encontró un sitio muy bueno, ventilado y cómodo, pero sólo
para él.
La Mentira se escondió en el fondo de los océanos; mientras que la
Pasión y el Deseo se ocultaron dentro de los volcanes. El Olvido… olvidó
en seguida dónde se escondió, pero eso no es lo importante.
La locura comienza a buscar al resto de emociones
Cuando la Locura llegó a mil, el Amor no había encontrado todavía un
lugar donde esconderse, pues todo estaba ya ocupado. Al final, en un
rincón del jardín encontró un rosal lleno de espinas, y como se pudo
imaginar, nadie se había ocultado allí.

– ¡Y mil! – dijo la Locura, y comenzó a buscar.

A la primera que encontró fue a la Pereza (estaba al lado de una piedra).


Después escuchó a la Fe hablando con Dios en el cielo sobre teología.
¡Encontrada! Y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los
volcanes.
En un descuido encontró al Triunfo y, claro, pudo enseguida deducir
dónde estaba la Envidia.
Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, porque salió disparado de su
escondite, que resultó ser un nido de avispas.
La Locura, de tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió a
la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró
sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.
Así fue encontrando la Locura a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a
la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris…
(¡mentira!, ella se ocultó en el fondo del océano) y hasta al Olvido, que
ya no se acordaba que estaban jugando al escondite.
Y la locura encuentra al fin al amor: Por qué el amor es ciego
Pero al Amor, al Amor no lo pudo encontrar por ninguna parte. La Locura
buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de
las montañas…, y cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un
rosal con bellas rosas rojas que lo adornaban.

La Locura se acercó a él, y con poco cuidado comenzó a mover sus ramas
pues por ser loca no tenía miedo a las espinas. Cuando de pronto, un
doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor. La
Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón
y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la


Tierra, el AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.

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