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Sentencia Civil: Proceso y Diligencias

La sentencia es el acto mediante el cual el juez decide sobre la estimación o desestimación de la pretensión ejercitada por el actor. Antes de dictar sentencia, el juez puede ordenar diligencias para mejor proveer o fallar, como solicitar documentos, realizar reconocimientos o considerar otros expedientes. La sentencia debe estar motivada y contener una operación intelectual que incluya examinar los hechos del caso, aplicar la ley a dichos hechos y determinar la consecuencia jurídica.
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Sentencia Civil: Proceso y Diligencias

La sentencia es el acto mediante el cual el juez decide sobre la estimación o desestimación de la pretensión ejercitada por el actor. Antes de dictar sentencia, el juez puede ordenar diligencias para mejor proveer o fallar, como solicitar documentos, realizar reconocimientos o considerar otros expedientes. La sentencia debe estar motivada y contener una operación intelectual que incluya examinar los hechos del caso, aplicar la ley a dichos hechos y determinar la consecuencia jurídica.
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La sentencia

Con esta base normativa puede doctrinalmente decirse que la sentencia civil es el acto procesal del
juez o tribunal en el que decide sobre la estimación o desestimación (total o parcial) de la pretensión
ejercitada por el actor, con base en su conformidad o disconformidad con el Ordenamiento jurídico.
VISTA (O CONCLUSIONES).
Estamos aquí, realmente, ante las que se han llamado tradicionalmente conclusiones, que son actos
de parte cuya finalidad es doble:
1) Criticar el resultado de las pruebas, positivamente el de las propias y negativamente el de
las contrarias.
2) Reconsiderar la fundamentación jurídica expresada por cada parte en sus actos de
alegación.
De lo que dice (alegar de palabra o por escrito) y de lo que no dice (contenido de ese alegar), resulta
que las conclusiones no son actos por los que se aportan hechos al proceso, dado que las
conclusiones sirven para comparar las pruebas practicadas con los hechos afirmados por las partes
en su momento, pero no para afirmar hechos nuevos.
Forma
En el proceso medieval las conclusiones siempre eran escritas, pero en la actualidad las
conclusiones pueden ser escritas u orales, como dice claramente el art. 196 del CPCYM, aunque
luego no regula ni la vista ni el escrito de conclusiones.
DILIGENCIAS PARA MEJOR PROVEER O FALLAR:
Concepto y naturaleza
Después de la vista se abre el plazo impropio de quince días para que el juez dicte la sentencia (art.
142 de la LOJ); durante ese plazo el juez o tribunal, antes de pronunciar su fallo, pueden acordar
para mejor proveer o fallar..., comienza diciendo el art. 197 del CPCYM y, a continuación, hace una
enumeración de diligencias que, en realidad, son medios de prueba.
a) Facultad de dirección material: Por eso han de caracterizarse como una facultad de
dirección material del proceso que se reconoce al juez. Las diligencias para mejor proveer
no suponen una “facultad inquisitiva” concedida al juez.
b) Actividad probatoria: la doctrina no ha dudado en considerar que la actividad que se realiza
en las diligencias para mejor fallar o proveer tiene esa naturaleza, aunque no puedan
acordarse todos los medios de prueba.
c) Actividad facultativa: la decisión judicial debe moverse entre los extremos que suponen que:
1) El juez no debe suplir la inactividad ni la negligencia de una de las partes,
2) Debe evitar que la falta de prueba conduzca a una solución judicial contraria a los
derechos de las partes.
Entre estos extremos debe moverse el juez y para ello sí le reconoce una facultad de decisión,
contra la que no se admite recurso alguno.
Procedimiento.
Dado que la actividad que se acuerda para mejor fallar es probatoria, contiene en realidad una
remisión a la regulación de los medios de prueba que regula.
a) Tiempo: las diligencias han de acordarse dentro del plazo para dictar sentencia. Las diligencias
han de practicarse dentro de un plazo no superior a quince días.
b) Actividad: la que ha de realizarse será la propia del medio de prueba que se acuerde en concreto,
y estos pueden ser:
1. Que se traiga a la vista cualquier documento que crean conveniente para esclarecer el
derecho de los litigantes (documentos como medio de prueba)
2. Que se practique cualquier reconocimiento o avalúo que consideren necesario o que se
amplíen los que ya se hubiesen hecho. La palabra “reconocimiento” debe entenderse como
reconocimiento judicial.
3. Traer a la vista cualquier actuación que tenga relación con el proceso. Con esta expresión,
en la que se ha sustituido la palabra “autos” por la de “actuación”, lo que se está diciendo es
que el juez o tribunal puede acordar que se tengan en cuenta otras actuaciones otros
expedientes que tengan relación con el proceso que debe fallar (porque son parecidos o
iguales los antecedentes o porque se ventila la misma o parecida cuestión).
El medio de prueba que sí se excluye, y claramente, es la declaración de testigos. La razón de ser
de ello, dejando a un lado la desconfianza que el Ordenamiento jurídico siente por la prueba
testifical, es que no puede permitirse que el juez utilice su conocimiento privado de los asuntos, su
conocimiento adquirido como ciudadano, para traer al proceso personas que él sabe que
presenciaron los hechos que se han de juzgar.
Debería haberse tenido en cuenta que los testigos pueden encontrarse en alguna de estas
posiciones:
1) Personas que fueron propuestas como testigos por las partes, pero a las que no pudo
recibirse declaración por cualquier circunstancia,
2) Personas que no fueron propuestas como testigos por las partes, pero cuyos nombres y
circunstancias conoció el juez a través del proceso, y
3) Personas de las que no se hizo mención alguna en el juicio, pero de las que el juez sabe por
su conocimiento privado de los hechos.
Recursos
Si el acordar diligencias para mejor proveer es facultad del juez se entiende que contra las oportunas
resoluciones no se admita recurso alguno. El acordar las diligencias puede hacerse también en el
recurso de apelación, pero no en el de casación, dado el contenido casi exclusivamente jurídico de
este último.
LA SENTENCIA: CONCEPTO
El art. 198 del CPCYM dice que, efectuada la vista o vencido el plazo del auto para mejor fallar, se
dictará la sentencia conforme a lo dispuesto en la Ley del Organismo Judicial, y ésta dice:
1) En su art. 142 que las sentencias se dictarán dentro de los quince días después de la vista,
2) En su art. 141, c) que las resoluciones judiciales son sentencias cuando deciden el asunto
principal después de agotados los trámites del proceso y aquellas que sin llenar estos
requisitos sean designadas como tales por la ley.
FORMACIÓN INTERNA DE LA SENTENCIA
Si la potestad jurisdiccional emana de la soberanía popular y se confía a los jueces y magistrados,
dicho está que sus decisiones comportan siempre el ejercicio de un poder constituido, desde el que
se explican tanto el efecto de cosa juzgada de las sentencias como el que se conviertan en título
para la ejecución, y atendido que la potestad jurisdiccional se ejerce siempre con sometimiento
pleno al imperio de la ley y que todos los poderes están sometidos a la Constitución y al resto del
Ordenamiento jurídico, el acto de voluntad no puede ser arbitrario, sino que ha de estar basado en
una operación intelectual vinculada a lo que la misma Constitución entiende por ejercicio de la
función.
a) Existencia en abstracto de la consecuencia jurídica pedida. Lo primero que debe
preguntarse el juez es si el Ordenamiento jurídico contiene en general la consecuencia
jurídica que el actor ha pedido en su pretensión.
b) Existencia en concreto de la consecuencia jurídica pedida. Una vez que se ha contestado
afirmativamente a la primera cuestión, el paso siguiente ha de consistir en preguntarse si,
concedido que sean ciertos los hechos afirmados por el actor, la consecuencia jurídica que
él pide la reconoce el Ordenamiento jurídico, pero precisamente con relación a esos hechos
y precisamente cuando sea él quien la pida.
c) Existencia de los hechos afirmados. Establecida la existencia de la consecuencia jurídica en
general y con relación a los hechos afirmados por el actor, el paso siguiente ha de consistir
en determinar la existencia de los hechos mismos, para lo cual puede estarse a dos
operaciones distintas:
1.º) Se tratara, ante todo, de constatar qué hechos no precisan de prueba para que queden fijados
para el juez en el proceso, con lo que habrá de estarse a la existencia de hechos no controvertidos
(los hechos que han sido admitidos expresamente por el demandado) y de hechos notorios.
2.º) Deberá atenderse después a los hechos controvertidos, es decir, a los que necesitan de prueba,
lo que presupone que debe examinarse la prueba practicada y respecto de la misma distinguir tres
operaciones:
1) La interpretación de cada uno de los medios de prueba. Se trata, pues, sin atender al valor
probatorio, de establecer qué es lo que el testigo ha dicho, cuál es la conclusión a la que
llega el dictamen pericial, qué es lo que realmente se dice en el documento, etc.
2) La valoración de los medios de prueba, que ha de consistir en determinar el valor concreto
que ha de atribuirse a cada uno de los medios de prueba, para lo que debe estarse al
sistema de valoración establecido en la ley.
3) La aplicación de las normas procesales que facultan al juez para estimar tanto existente un
hecho por no haber sido negado de modo expreso por la parte sobre la que recae la carga
de su pronunciamiento, como la ficta confessio en sentido estricto.
3.1)Subsunción de los hechos en la norma jurídica. Establecidos cuales son los hechos que el
juez estima existentes, debe procederse a determinar si esos hechos son el supuesto
jurídico de la norma aplicable, lo que debe realizarse, primero, sobre los hechos existentes
de los afirmados por el actor y, después, con atención a los hechos existentes de los
afirmados por el demandado
3.2)Determinación de la consecuencia jurídica. La determinación de la consecuencia jurídica,
dentro lógicamente de la congruencia, puede en ocasiones no suscitar problemas por
tratarse de una especificación para el caso concreto de la norma general, y así puede
consistir en condenar al demandado a pagar el precio de la cosa comprada que no pagó en
su momento, fijando la cantidad exacta, o en condenarlo a entregar la posesión de la cosa
reivindicada.
MOTIVACIÓN DE LAS SENTENCIAS
Hoy debe estarse al art. 147 de la LOJ, que en su letra d) establece claramente la necesidad de una
verdadera motivación.
a- La exigencia de motivar debe relacionarse más con la función jurisdiccional y el
sometimiento en el ejercicio de la misma al imperio de la ley o, en otros términos, al sistema
de fuentes del Derecho establecido, aparte de que es el medio para que la sociedad
conozca cómo se ejerce por sus jueces el poder que se les ha conferido.
b- La garantía procesal de la parte tiene mejor acomodo en el derecho a la tutela judicial
efectiva que presupone, no una resolución cualquiera, sino una resolución motivada.
El contenido de la motivación ha de atender a los hechos, determinando cuáles se estiman
probados, tanto con base en una norma legal de valoración (prueba tasada) como conforme a la
sana crítica, y al derecho, es decir, a las leyes, doctrina y principios aplicables al caso.
Redacción
Partiendo de la necesidad de motivar las sentencias se explica el contenido del art. 147 de la LOJ,
pues una parte del mismo atiende a esa motivación. El artículo establece los requisitos que la
sentencia debe cumplir, la forma de la redacción, y debe de integrarse con el art. 143, en el que se
establecen los requisitos generales de todas las resoluciones.
A) Encabezamiento: Todas las resoluciones han de iniciarse haciendo mención del grado y número
del Juzgado, del lugar en que se dictan y de la fecha (art. 143).
1) Identificación de los sujetos:
1.1) Nombre completo, razón social o denominación y domicilio de los litigantes.
1.2) Si alguna de las partes ha sido representada, el nombre completo del representante.
1.3) El nombre del abogado de cada parte.
B) Identificación del objeto del proceso: Forma parte también del encabezamiento la identificación de
la clase y tipo de proceso, especificando el objeto sobre el que versó, en relación a los hechos del
proceso.
Fundamentación
Comprende aspectos distintos, que se detallan en los incisos c) y d) del art. 147, aunque deben
ordenarse de manera lógica los requisitos:
1.) En párrafos separados deben consignarse resúmenes sobe el memorial de demanda, de la
contestación de la demanda, de la reconvención y de las excepciones interpuestas.
2.) Mucho más interés tiene la mención de “los hechos que se hubieren sujetado a prueba”, pues la
misma debe entenderse en el sentido de que se ha de distinguir entre hechos que no han resultado
controvertidos (que son los admitidos por las dos partes) y hechos controvertidos (sobre los que
existe controversia entre las partes).
3.) De los hechos controvertidos debe hacerse luego mención de “cuales de los hechos sujetos a
discusión se estiman probados”, lo que puede hacerse, bien por medio de la aplicación de las reglas
legales sobre prueba, bien mediante aplicación de la sana crítica.
4.) Se expondrán, por fin, las doctrinas fundamentales de derecho y principios que sean aplicables al
caso y se analizarán las leyes en que se apoyen los razonamientos en que descansa la sentencia.
Parte resolutiva o fallo
Por último la sentencia contendrá las decisiones expresas y precisas, congruentes con el objeto del
proceso.
Firmas
Tratándose de la sentencia de primera instancia, debe contener también la firma completa del juez, y
la del secretario que autoriza la resolución.

REQUISITOS DE LA PARTE RESOLUTIVA


El art. 147, letra e), de la LOJ se refiere a los requisitos de la parte resolutiva de la sentencia, al fallo
o parte también llamada dispositiva, diciendo que contendrá “decisiones expresas y precisas,
congruentes con el objeto del proceso”.
a) Decisiones expresas: La resolución no debe necesitar ser objeto de una compleja labor de
interpretación, por cuanto sus pronunciamientos deben ser expresos, no implícitos, por sí
mismos evidentes. Aquí debe entenderse incluido el requisito de que el fallo no puede
contener decisiones contradictorias.
b) b) Decisiones precisas: Puede concebirse como un aspecto del anterior requisito, pero por sí
mismo significa la posibilidad, tratándose de sentencias de condena, de que se pueda pasar
directamente a la ejecución sin necesidad de operaciones intermedias
Como decimos, con todo, el requisito más importante es el de la congruencia, que requiere examen
más detallado.
La congruencia: clases
En la doctrina tradicional la congruencia suele definirse poniendo de manifiesto que el mismo se
resuelve en una correlación o comparación entre dos elementos.
La correlación en que en todo caso se resuelve la congruencia, puede no producirse por dos causas
muy distintas entre sí, tanto que se ha sostenido doctrinalmente que en realidad son dos
instituciones diferentes que deberían tener también nombres propios:
a) Por omisión de pronunciamiento: Atiende al requisito de la sentencia que puede enunciarse
como exhaustividad, por cuanto se refiere a la necesidad de resolver todos los puntos
litigiosos que hayan sido objeto de debate.
b) Incongruencia por exceso: En general se refiere a sobrepasar los límites que vienen
marcados por las peticiones y las alegaciones de las partes.
Es dentro de esta verdadera incongruencia donde se procede a distinguir tipos de la misma, y
principalmente:
1) Incongruencia por ultra petitum: Con lo que suele hacerse referencia a los casos en que el
fallo de la sentencia otorgue más de lo pedido.
2) 2) Incongruencia por extra petitum: Palabras con las que suele aludirse tanto a que la
sentencia conceda lo no pedido como a que lo conceda o lo deniegue por causas distintas
de las alegadas.
Incongruencia por omisión de pronunciamiento
Si se quiere obtener un mínimo de claridad en lo que es la llamada incongruencia por omisión de
pronunciamiento debe tenerse en cuenta que debería distinguirse entre:
1) Falta de pronunciamiento sobre una petición de fondo realizada por el demandante.
2) Falta de pronunciamiento sobre una excepción perentoria opuesta por el demandado.
3) Falta de motivación que, desde luego, no guarda relación con la falta de pronunciamiento, pues la
falta de motivación supone que existe pronunciamiento, mientras que la falta de pronunciamiento, es
por sí misma suficiente para que exista vulneración constitucional, e implica además la no existencia
de motivación.
Fundamento y contenido
1) A pesar de que tradicionalmente la falta de pronunciamiento se viene considerando como
una supuesto de incongruencia, parece ya claro que el fundamento de aquél y de ésta son
diferentes.
2) 2) Para que exista falta de pronunciamiento respecto de las peticiones del actor parece
lógico partir del presupuesto de que éste ha tenido que formular varias. Debe distinguirse
entre incumplimiento de la obligación de resolver (art. 15 de la LOJ).
3) La falta de pronunciamiento sólo puede existir respecto de las peticiones formuladas
oportunamente en el proceso.
4) La desestimación tácita debería de desaparecer como argumento para justificar faltas de
pronunciamiento, pues todas las peticiones del actor han de recibir respuesta expresa.
La verdadera incongruencia: petitum y causa petendi Hemos dicho antes que la verdadera
incongruencia, aquella que lo es por exceso, es reconducible a una categoría única, en la que
quedan incluidos todos los casos, y hay que decir que su fundamento se encuentra en los principios
dispositivo y de aportación de parte, desde los cuales se delimita tanto el objeto del proceso en
sentido estricto como el objeto del debate.
Fundamento
Aunque en ocasiones se ha referido la incongruencia al derecho defensa o al principio de
contradicción, debe tenerse en cuenta que aquélla no asegura que el juez se pronuncie sólo sobre lo
que las partes han tenido la oportunidad de debatir contradictoriamente, dada la existencia de
cuestiones sobre las que el juez ha de decidir de oficio, tanto procesales (presupuestos procesales)
como de fondo (fundamentos de derecho). El fundamento, pues, de la incongruencia se encuentra
en que son las partes las que determinan lo que someten a la decisión judicial.
Elementos de la correlación
Aunque tradicionalmente se haya sostenido que la correlación tiene que producirse entre las
pretensiones de las partes y la parte dispositiva de la sentencia, esta afirmación se considera hoy
por la doctrina insuficiente por cuanto no atiende a todos los supuestos posible. Por eso se está
diciendo actualmente que la correlación debe establecerse entre, por un lado, la actividad de las
partes y, por otro, la actividad del juez desplegada en la sentencia.
Más en concreto: Cuando se habla de la actividad de las partes se está haciendo referencia a:
1) Actor
2) Demandado
3) Las dos partes
Si la congruencia ha de referirse a la causa de pedir, también ha de incluir la causa de estimar o
desestimar la petición de la parte y esto se contiene en la fundamentación.
c) Contenido de la correlación
Establecidos los elementos de la correlación, aquellos entre los que debe producirse la comparación,
resta por indicar en qué puede consistir la incongruencia por exceso. Partiendo de la sentencia ha de
atenderse pues:
1.) A las partes. La sentencia no puede contener pronunciamiento alguno respecto de quien no ha
sido parte en el proceso, ni para condenarlo ni para absolverlo; si la sentencia deja de contener
pronunciamiento sobre una parte estaremos ante el supuesto anterior de incongruencia omisiva
2.) A la pretensión. La pretensión determina el objeto del proceso y la sentencia ha de referirse a él
en su doble componente:
1) Petición: la incongruencia de la sentencia puede referirse a esas dos peticiones,
tanto porque se pronuncia sobre una clase de tutela no pedida por el actor, como
porque se pronuncia alterando los límites cualitativos o cuantitativos determinados
por el actor, esto es, porque el juez otorga algo que no se ha pedido o porque
deniega algo que tampoco se había pedido.
2) Causa de pedir: Esta también sirve para delimitar la pretensión y con ella el objeto
del proceso y, por tanto existirá incongruencia si el juez otorga lo pedido por el actor
pero por causa distinta de la alegada
3.) A la oposición. La incongruencia de la sentencia con relación a la resistencia sólo puede
producirse si el demandado ha opuesto excepciones perentorias, y aquélla existirá si el juez aprecia
una excepción no alegada.

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