Modelo atómico de Demócrito (450 a.C.
La “Teoría Atómica del Universo” fue creada por el filósofo griego Demócrito junto a su mentor, Leucipo. En
aquella época los conocimientos no se alcanzaban mediante la experimentación, sino mediante el razonamiento
lógico, basándose en la formulación y el debate de ideas.
Demócrito propuso que el mundo estaba formado por partículas muy pequeñas e indivisibles, de existencia
eterna, homogéneas e incompresibles, cuyas únicas diferencias eran de forma y tamaño, nunca de
funcionamiento interno.
El primer modelo atómico con bases científicas nació en el seno de la química, propuesto por John Dalton en sus
“Postulados Atómicos”. Sostenía que todo estaba hecho de átomos, indivisibles e indestructibles, incluso
mediante reacciones químicas.
Dalton proponía que los átomos de un mismo elemento químico eran iguales entre sí y tenían la misma masa e
iguales propiedades. Por otro lado, propuso el concepto de peso atómico relativo (el peso de cada elemento
respecto al peso del hidrógeno), comparando las masas de cada elemento con la masa del hidrógeno.
Modelo atómico de Lewis (1902 d.C.)
También llamado “Modelo del Átomo Cúbico”, en este modelo Lewis proponía la estructura de los átomos
distribuida en forma de cubo, en cuyos ocho vértices se hallaban los electrones. Esto permitió avanzar en el
estudio de las valencias atómicas y los enlaces químicos
Modelo atómico de Thomson (1904 d.C.)
Propuesto por J. J. Thomson, descubridor del electrón en 1897, este modelo es previo al descubrimiento de
los protones y neutrones, por lo que asumía que los átomos estaban compuestos por una esfera de carga
positiva y los electrones de carga negativa estaban incrustados en ella, como las pasas en el pudín.
Este modelo hacía una predicción incorrecta de la carga positiva en el átomo, pues afirmaba que esta estaba
distribuida por todo el átomo.
Modelo atómico de Rutherford (1911 d.C.)
Ernest Rutherford realizó una serie de experimentos en 1911 a partir de láminas de oro. En estos experimentos
determinó que el átomo está compuesto por un núcleo atómico de carga positiva (donde se concentra la mayor
parte de su masa) y los electrones, que giran libremente alrededor de este núcleo. En este modelo se propone
por primera la existencia del núcleo atómico.
Modelo atómico de Bohr (1913 d.C.)
El físico danés Niels Bohr propuso este modelo para explicar cómo podían los electrones tener órbitas estables (o
niveles energéticos estables) rodeando el núcleo. Además explica por qué los átomos tienen espectros de emisión
característicos.
En los espectros realizados para muchos átomos se observaba que los electrones de un mismo nivel energético
tenían energías diferentes. Esto demostró que había errores en el modelo y que debían existir subniveles de
energía en cada nivel energético.
Modelo atómico de Sommerfeld (1916 d.C.)
Este modelo fue propuesto por Arnold Sommerfield para intentar cubrir las deficiencias que presentaba el
modelo de Bohr.
Se basó en parte de los postulados relativistas de Albert Einstein. Entre sus modificaciones está la afirmación de
que las órbitas de los electrones fueran circulares o elípticas, que los electrones tuvieran corrientes
eléctricas minúsculas y que a partir del segundo nivel de energía existieran dos o más subniveles.
Modelo atómico de Schrödinger (1926 d.C.)
Propuesto por Erwin Schrödinger a partir de los estudios de Bohr y Sommerfeld, concebía los electrones como
ondulaciones de la materia, lo cual permitió la formulación posterior de una interpretación probabilística de la
función de onda (magnitud que sirve para describir la probabilidad de encontrar a una partícula en el espacio) por
parte de Max Born.
Eso significa que se puede estudiar probabilísticamente la posición de un electrón o su cantidad
de movimiento pero no ambas cosas a la vez, debido al Principio de Incertidumbre de Heisenberg.