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Traducción de "Revivamos a Ofelia"

Este capítulo describe el cambio en la personalidad y comportamiento de la prima Polly durante la adolescencia. De niña era enérgica, atlética y líder entre sus amigos, organizando aventuras. Pero cuando entró a la pubertad y al colegio, fue excluida por ser "poco femenina" y se volvió confundida y solitaria. Más tarde se adaptó al rol femenino esperado, pero perdió su espíritu aventurero original.

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Traducción de "Revivamos a Ofelia"

Este capítulo describe el cambio en la personalidad y comportamiento de la prima Polly durante la adolescencia. De niña era enérgica, atlética y líder entre sus amigos, organizando aventuras. Pero cuando entró a la pubertad y al colegio, fue excluida por ser "poco femenina" y se volvió confundida y solitaria. Más tarde se adaptó al rol femenino esperado, pero perdió su espíritu aventurero original.

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REVIVAMOS

A OFELIA

HACIA LA PROTECCION DE
NUESTRAS ADOLESCENTES

MARY PIPHER
3

Prefacio

Al escri bir e n 1 985 Hunger Pains: The American Women's Tragic Quest for

Thinness [Dolor de hambre: La lucha desesperada de las mujeres por adelgazar],

buscab a entender l a ca usa de la g ran ca ntidad de trastornos alimentarios q ue

afectab a a las m ujeres de m i reg ión . M e preguntaba por q ué les sucedía esto a

tantas jóvenes y descubrí m uchas respuestas med iante un análisis d e la cultura y

el mensaje q ue ésta les transm ite sobre e l peso y la belleza .

Revivamos a Ofelia: hacia la protección de nuestras adolescentes, es un

intento por com prender las experiencias q ue he tenido atend iendo a las

adolescentes . M u chas de ellas vienen a las sesiones de terapia con problemas

tan serios que pOd rían req uerir tratam iento de por vid a , como la anorexi a , el

deseo de hace rse daño físicamente o de suicidarse . Otras tienen problemas

menos peligrosos, pero más enigmáticos , com o negarse a asistir a l colegio , ser

alumnas de baj o rendim iento , tener ca m bios de humor repentinos o estar en

constante d iscord i a con sus padres ; m uchas son víctimas de violencia sexu a l .

A l cha rl a r con e llas, me he percatad o de l o poco q u e entiendo e l m undo d e

las adolescentes de hoy. N o ha bastado mi propia experiencia de j oven d e

principios de l o s sesenta para genera lizar. Ellas viven en u n m undo

completa mente n uevo .


Prefacio 4

Como tera pe uta , con frecuencia me sentía desconcertada y frustrad a . Esto

me l levó a preg u nta rm e : ¿ por q u é h a y ta ntas jóvenes necesitadas de terapia en

la a ctualidad ? , ¿ por q ué hoy d ía más adolescentes se m utilan a sí m ism as? ,

¿cuál es el sign ificado de esas perforaciones en labios, nariz y cejas? , ¿ cómo

puedo ayud ar a las jovencitas de trece a ñ os a tratar el herpes o las verrugas

genitales? , ¿ por q ué son ta n com u nes ·Ias d rogas y el alcohol en las historias de

las estud iantes de sétimo año?, ¿por q ué ta ntas h ijas od ian a sus pad res?

Entre tanto , mi propia h ij a estaba en la ad olescenci a . Ella y sus a m ig as

parecían vivir en una monta ñ a rusa . A veces eran felices y se interesaban por su

mundo; en otras ocasiones se ve ían destrozadas , eran d u ras consig o m ismas y

con sus familias, especialmente las q ue estaban en edad coleg i a l , parecían un

crisol. Alg unas que ten ía n confianza e n s í m is m as y e ra n eq u i l i b radas , se

transformaron en j óvenes triste s , fracasadas y de mal carácter.

Muchas de mis am igas ten í a n h ijas adolescentes . Cuando conversábamos

nos notábamos confundidas , molestas e i nseg u ras de cóm o proceder, algunas

hasta nos sentíamos atormentadas por n uestras h ijas, q u ienes se m olestaban

con nosotras por las cosas más insig n ificantes .

Las habíamos enseñado a ser emprendedoras y tener confianza en s í

mismas, pero s e ve ían i nseg u ras y preocu padas p o r su fem i n id ad. Me surg ía n

interrogantes constantemente : ¿ cómo alentar a n uestras h ijas a ser

independientes y a utónomas, pero mantenerlas seguras?, ¿ cómo animarlas a

echarse el mundo a las espaldas, cuando ese m undo esconde secuestradores y


Prefacio 5

violadores? Incluso en n uestra peq ueña ci udad , en la que la m ayoría de la

población e s de cl ase med i a , con frecuencia las j ovencitas experimentan traumas,

¿cómo podríamos ayud arlas a supera rlos? , y ¿ q ué hacer para prevenirlos?

El año pasado traté d e entender: ¿ por qué las j óvenes tienen más

problemas ahora que los que mis a m igas y yo ten í a m os cuando adolescentes?

Muchas de nosotras od iábamos esa época , sin embarg o , la m ayoría no teníamos

tendencias suicid as, ni padecí a m os de trastornos alimentarios; no nos heríamos,

ni huíam os de casa .

A sim ple vista , las cosas deberían ser mejores ahora , después de todo ,

existe un movi m iento fem i n ista . ¿ Ha servido esto de algo? Creo q ue s í y q ue n o .

Muchas d e m i s am igas , de mediana edad y de clase media, m ujeres com o yo ,

tienen la oportunidad d e rea l izar cosas q ue pocas han pod ido hacer desde los

primeros tiem pos de la civil ización , m u chas de nosotras estamos haciendo cosas

que nuestras m a d res nunca soñaron poder rea l izar.

Pero las j óvenes de hoy están más opri m idas, alca nzan l a mayoría de edad

dentro de una cultura más peligrosa , sexual y colmada de med ios publicitarios,

enfrenta n presiones incre íbles q ue las obligan a l ucir bellas y sofisticadas , lo q ue

para las coleg ialas sig nifica acudi r a estupefacientes y ser sensuales. Están

inmersas en u n m undo más peligroso , pero están menos proteg idas .

En tanto o bservaba esta cultura , me impresionó lo contam inante que es

para las j ovencitas. Cuanto más m i raba alrededor, cuanto más escuchaba la

música modern a , veía l a televisión y las pel ículas que se exhi ben , u observaba
Prefacio 6

los a n uncios sexistas , más me conve ncía de que l leva mos a nuestras hijas por el

camino eq u ivocado. Actualmente nuestro pa ís l i m ita el desarrollo de las

adolescentes , tru n ca su integ ridad y tra u m a a muchas de ellas.

Por medio de este libro q uiero com parti r mis ideas con padres , ed ucadores ,

profesionales e n salud física y menta l , legisladores y tod a persona que tra baje

para y con las adolesce ntes ; por supuesto q ue tam bién lo escri bo para ellas. E n

la década de 1 960, Betty Fried a n 1 se refirió al "problema sin nom bre". Señalaba

que m u chas m ujeres son infelices, pero no pueden expresar el motivo de esa

desd icha. Las adolesce ntes de hoy tam bién enfrentan u n problema sin nombre ,

saben q u e algo a n d a m a l , pero tienden a busca r el m otivo dentro de s í m ismas o

dentro de sus fa m ilias, e n vez de busca rlo en problemas cultu rales m ás a m plios .

Quiero ayudarlas a ver s u s vidas e n u n contexto cultura l m á s extendido.

Creo que m u chas personas comparten las preocupaciones q ue tengo por

las adolescentes ; Hillary Rod ham Clinto n , Tipper Gore , J anet Ren o , M a rian

Wright Edelman 2 y muchas otras están haciendo una llamada de alerta . Espero

que este l ibro ofrezca l a descripción de u n periodo específico en la vida de las

jóvenes ; al llega r a la p ubertad las m ujeres se estrellan contra una cultura

chatarra . Una form a de expresar todo el d olor y la patolog ía de la adolescencia

es decir, q ue para la m ayoría de las adolescentes l a cultura es m uy compleja y

domina , en ese momento , su desarrollo; ellas se sienten a brumadas y

sintomáticas.
Prefacio 7

¿Cómo ayudarlas? Podemos forta lecerlas para que se prepare n , alentar

su fuerza emocional y sentid o de a utoprotección , a poya rlas , g u iarlas, pero lo más

importante: podemos ca m biar n uestra cultura , tra baj a r j u ntos en construir una

menos complej a y más form ativa , menos violenta y sexual , con un m ayor nivel de

crecim iento y prod ucción . N uestras h ijas merece n una socied ad en la que todos

sus tale ntos pued a n desarrollarse y ser a p reciados. Espero que este libro genere

un d e b ate sobre cóm o poder constru i rles u n a mejor socied ad .


C a pít u lo 1

VÁSTAGOS EN

LA TORMENTA

En la infa n cia , m i pri m a Polly era como energ ía e n m ovi m iento . Bailaba ,

hacía piruetas y despatarradas, j ug a b a fútbol , baloncesto y béisbol con los

m u chachos del vecindari o , tam b ié n a l a lucha libre con m is hermanos, andaba en

bici cleta, subía a los á rboles y m ontaba a ca ballo. Era tan flexible y fue rte com o

u n a ram a de sauce , y tan desenfrenad a com o u n león cachorro . Polly hablaba

tanto com o se m oví a , d a ba noticias y órdenes a g ritos , chillaba cuando g a naba

una apuesta o d isfruta ba de u n buen chiste , se re ía con la boca bien abierta ,

peleaba con los ni ños y los ad u ltos e insultaba a sus enemigos con el leng uaje

que usa un a l ba ñ i l .

É ramos Las saqueadoras, u n clu b secreto q ue s e reu n ía enci m a del g a raje

de s u casa ; Polly era e l Tom Sawyer del clu b : planeaba las i niciaciones (reg las de

adm isión a l g rupo) , guiaba las expediciones de espionaj e y las larg as cam i n atas a

las casas embrujadas . Ella nos mostró el ritua l para ser "hermanos" d e sangre ,

nos enseñó trucos con barajas y a fum a r.

Cuando Polly tuvo su primera menstruación y entró al coleg io i ntentó seg uir

con su antig ua rutin a , pero le decían m a ri macha y la reg añaban por n o ser más
Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 9

fina. Fue excluida por sus com pañeros y por las j ovencitas q ue em peza ban a

interesarse más e n el maquil laje y los n oviazg os.

Esto la confu n d i ó , se em berrinchaba y se m a nten ía a lejada de los g rupos

tanto de hom bres com o de m ujeres . Tiem po después , POl lY se había a pacig uado

y reingresaba a l g rupo, ya no com o Tom Sawyer, sino com o Becky Thatcher, el

personaje aristocrático d e sus aventuras. Vestía ropa elegante y miraba de lejos

cóm o hablaban y se com portaban los varones. Una vez más era a ce ptada y

popular. Se fue escu rriendo lentamente dentro d e nuestra peq ueña sociedad ,

nadie comentó los ca m bios o lamentó l a pérdida de la ciudadana m ás dinám ica

que ten íamos , yo fui la ú nica q ue sintió q ue una traged ia había suced ido .
3
Las niñas dentro d e lo que Freud llamó e l período d e latenci a ; más o

menos desde los seis y siete años hasta su pubertad , son cualquier cosa menos

latentes . Recuerd o a m i h ij a Sara d u ra nte esos años , practicando experi mentos

de química y trucos de m ag i a , tocando el viol í n , protagonizando sus propias

obras , rescatando animales salvajes y paseando e n bicicleta por toda l a ciudad .

Recuerdo a su a m i g a Tamara , q uien escri bió una novela de 300 pág inas dura nte

las vacaciones , cuando estaba en sexto g rado. Me veo a mí m is m a de niña,

leyend o todos los libros infantiles en la biblioteca de m i pueblo; u n a semana

quería ser una g ra n doctora com o Albert Scheweitzer4 , la sig uiente q uería escribir

como Lou isa May AlcoU5 o bailar e n París com o I sadora Duncan6 , desde

entonces no he sentido tanta a m bición y confianza en mí m isma .


JO
Cap. 1 Vástagos e �t=-
n
en la torm::::. .: a _
_____ __ ------- ------

Dura nte la pu bertad, l a m ayoría de las jovencitas son una excelente

compañía , porque les i nteresa tod o : el deporte , la naturaleza , la gente , la m úsica

y los libros . Casi tod as las heroínas de la literatura infantil está n dentro de u n

grupo de la m i s m a edad : Anne la de Tejas Verdes, Heidi, y Pippi Calzas/argas.

En esta etapa prepara n paste les , resuelven misterios y busca n tesoros, pueden

cuidar de sí m ismas sin cargar todavía con e l peso de cuidar a otros, pueden

tomar un breve respiro en cuanto a l papel femenino y ser mari machas , palabra

que transm ite valentía , com petencia y atrevim iento .

Pueden ser andróg inas, tener la capacidad de adaptarse a cua lq u ier

situación sin preocuparse de las obligaciones por el papel del género . Una

persona andróg ina puede consolar a u n bebé o cam biar un neumático , prepara r

una com ida o presid i r una j u nta ; las investigaciones han demostrado que, com o

son libres de actuar sin preocuparse si su com portam iento e s femenino o

masculino , son q u ienes m ejor se adapta n .

Las niñas de entre l o s siete y l o s once años raramente asisten a terapia,

porque no la necesita n . Puedo contar con los dedos de la mano a las que he

atend id o : Coreen , q u ien fue agred ida sexualmente ; a Anna , cuando sus pad res

se estaban divorciand o ; y Brend a , cuyo pad re se suicidó . Eran niñas val ientes y

tuvieron la ca pacidad de recobra rse fácil mente . Brenda llegó a afirmar un d ía :

"Si mi padre n o q uiso q uedarse por aq u í , é l se lo pierde". Coreen y Anna estaban

enojadas , no consigo m ismas, pero s í un poco con los adultos , q u ienes seg ún
Cap. 1 Vástagos en la tormenta 11

ellas, cometían los errores. Es sorprendente la poca ayuda q ue necesitaron de

mi parte , para poder cicatrizar sus herid as y salir adela nte .

Una horticultora m e rel ató una historia reveladora . Le correspond ió ser la

guía d u rante la visita de u n g rupo de coleg ialas a una feria de ciencia y

matemática q ue h a b ía e n su ca m pus; les mostró d iferentes especies foresta les

como el zacate banderi l l a y el indio , el á rbol de J udea , el arce , el nog a l y el sauce .

Las más jóvenes s e i nterru m p í a n entre s í con s u s preg u ntas y s e empuj a b a n para

ver, tocar y olerlo tod o , las mayores , las de noveno g rado era n d iferentes , se

mantenían atrás, no tocaban las plantas o lanzaban sus preg untas, se m a nten ía n

remilgadamente a u n l ad o , parecían aburridas y hasta d isg ustadas p o r e l

entusiasmo de s u s com pañeras m á s j óvenes . M i a m i g a s e preg u ntó q ué le

pasaba a estas adolescentes , q ué era lo q ue no les había g ustad o ; me comentó

que hab ía q uerido sacud i rlas y deci rles : "Despierte n , reg rese n , ¿ hay alg uien a h í?"

Recientemente me senté a asolea rme en una banca de mi heladería

preferid a . U n a madre y su h ij a adolescente s e detuvieron frente a m í a esperar

que la luz del semáforo cambiara ; oí a la mad re decir: "Debes d ej a r de

manipularnos a tu pad re y a m í , cuando no obtienes lo q ue q uieres dices q ue vas

a irte de la casa o q ue vas a suicidarte , ¿ q ué te pasa? , a ntes eras más llevadera

aunque no hiciéramos tu voluntad . " La h ij a m i ró fijamente hacia el frente , apenas

prestando atención a las palabras de su madre , la l uz del semáforo cambió y yo

seguí com iendo mi helado . Otra madre se acercó al m ismo semáforo con su h ija
Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 12

preadolescente , iban d e l a m a n o , l a j ovencita l e d ij o a s u madre : " i Qué d ivertido,

hagamos esto tod a la tard e ! " .

Algo dra m ático les sucede a l a s m ujeres a l lleg a r a la adolescenci a . Al

igual que los avio nes y los barcos desaparecen m i steriosamente en el Triángulo

de las Berm udas , las personalid ades de las j óvenes se hunden estrepitosamente

y arden en un "Triángulo de las Berm udas" soci a l y de desarrollo. Al em pezar su

adolescenci a , las cal ificaciones demuestran q ue e l cociente intelectua l de las

jóvenes desciende , sus n otas e n m atem ática y ciencias se van abaj o ; pierden l a

capacidad de reponerse y el opti m ismo ; d is m i n uye su curiosidad y s e inclinan

menos a correr riesg os; pierden s u ag resividad , energía y personalidad

"marimacha"; y se vuelven más respetuosa s , críticas de s í m ismas y depresivas ,

comunican g ra n descontento por sus propios cuerpos .

La Psicolog ía documenta pero no explica los cam b ios violentos . Las

adolescentes que se precipitan a a bsorber todas las experiencias de una sola

vez, quedan estáticas . Autoras com o Silvia Plath , M a rgaret Atwood y O live

Schreiner7 se han referid o a l naufrag i o , Diderot, en u n escrito a Sophie Volland 8 ,

decía de modo despiad ad o : "Todas ustedes m ueren a los q u ince años".

Los cuentos de hadas captura n l a esencia de este fenómeno. Las m ujeres

jóvenes comen m a nzanas envenenadas o se pinchan la yema del dedo con

agujas embrujadas y d uermen d u ra nte a ños , vaga n de aqu í para allá, se

encuentran con g ra ndes pelig ros , son rescatadas por príncipes y transformadas

en criatu ras dóciles y pasivas .


Cap. 1 Vástagos en la tormenta 13

L a historia de Ofelia , personaje d e l Hamlet de Sha kespea re , m uestra las

fuerzas destructivas que afecta n a las adolescentes. De n i ñ a , Ofelia es fel iz y

libre, pero con la l legada d e la ad olesce n ci a , se pierde a s í misma: a l enamorarse

de H a m le t , piensa sólo en com placerlo. Ya no tiene control i ntern o , m ás bien

procura cumplir las dem andas de su padre y de Hamlet, su valor está

determ inado absol utamente por la a probación de estos dos personajes . Los

esfuerzos de Ofelia por servir la destroza n ; cuando Ham let la rechaza por ser una

hij a obed iente , en loq uece de pena , se viste con u n traje eleg a nte y pesado, y se

ahoga en un riach uelo lleno de flores .

Las jóvenes saben q ue se están perd iendo a s í mismas. Una llegó a

afirmar: ''Tod o lo bueno de m í m u rió a l e ntrar a la secundaria". La i nteg rid ad se

hace ped azos por el caos de l a adolescen ci a , las personalidades se d ividen en

enigmáticas contradicciones, son sensibles y cariñosas , a m biciosas y poco

amables , superficiales e idealistas. Están seg uras d e s í m ismas por la mañana y

llenas de ansied ad al anochecer, van deprisa por sus vidas con energ ía salvaje y

de repente caen e n el letarg o , prueban n uevas facetas : esta semana , buena

estudiante ; la próxim a , delincuente ; y l a siguie nte , a rtista ; y espera n q ue sus

familias se mantengan a l d ía con estos cam bios .

M is pacientes, q ue acaban d e e ntrar en l a adolescenci a , tratan de esq uivar

a los ad ultos y no confían en ellos con faci l idad . Se ofenden solo con una mirada ,

o porque s u interlocutor s e aclara l a garganta , g uard a silencio, n o m uestra m ucho

entusiasmo, o cuando no reciben una frase q ue satisfaga sus necesidades


:ap.I Vástagos en la tormenta 14

lmediatas. SUS voces se h a n s u mergido bajo l a tierra : son indecisas y menos

xpresivas al h a b l a r. Su h u m or se ta m ba lea considerablemente ; una sem a n a les

ncanta su mundo y sus fa m i lias, y a la sig uiente lo critica n todo . Su

omporta miento es generalmente i n com prensible , sus problemas son

omplicados y metafóricos tales com o los desórdenes alime n ticios , fobia al

olegio y herid as a utoinflin g i d a s . Como psicóloga tengo q ue pregu ntar una y otra

ez, de mil form as d ifere ntes : ¿ q ué i ntentas decirme?

Michelle, por eje m p l o , era una j oven d e d iecisiete años, hermosa e

,teligente . Su m a d re la trajo después de q ue q uedó embarazada por tercera vez

�n un períod o de tres años , traté de q ue ella me expl icara por q ué le ocu rría esto ,

,e pintó una sonrisa de Mona Lisa para contesta r a cad a una de m is preguntas :

N o m e i nteresa ta nto el sexo"; "Yo no lo planeé , solo suced ió". Cuando term i né

a consulta con M ichelle, m e sentí como si hubiera estado hablando desde m uy

ejo s con alguien q u e no h a blaba m i leng u a .

Holly era otro m isteri o . Tímid a , d e hablar pausado , lenta en sus

novim ientos , bel l a tras todo aquel maquillaje y cabello rojizo enredado, era

ldmiradora de P ri n ce9 , y vestía solo de color púrpura . Después q u e Holly

ntentara suicidarse , su pad re la trajo a m i consulta . Ella no q uería estud iar, hacer

.us tareas , participar en a l g u na actividad del coleg io o busca r trabaj o . L a j oven

:ontestó a m is preg untas con monos ílabos , tranquila y cortés. Hablaba m ucho

.obre Prince ; dura nte varias semanas charlamos sobre él y me perm itió escuchar

.u música . Prince de alg u n a manera se expresaba por y para ella .


Cap. 1 Vástagos en }(1 tonnenta 15
------

Gail se quemaba o se g o l peaba a s í misma cuando se sentía infel iz, se

vestía de neg ro, era delgada com o u n a paj i l l a y se sentaba frente mí callad a . Su

cabello era un desastre , l leva ba a ros en las orejas, los labios y la nariz. Opinaba

del conflicto en Bosnia , y el a g ujero en la capa de ozono, y me preg u ntó si me

gustaba la m úsica de m od a . Cuando le ped ía q ue se refiriera a su vid a, solo se

tocaba los aretes y se q uedaba en silencio.

Las adolesce ntes q ue n o asisten a terapia , no son distintas a mis

pacientes . Soy profesora de u n a peq ueña u n iversidad y las j ovencitas de mis

cursos poseen e n el fondo las m ismas experiencias que las q ue asisten a

consulta , una estudia nte se preocu paba por su mejor a m iga , q uien había sufrido

un ataque sexu a l ; otra fa ltó a clases después d e ser golpeada por su novio ; otra

me preg untó qué debía hace r con las llamadas obsesivas de un hombre q ue

amenazaba con violarl a ; otra , cuando se sentía baj o presión, se metía clips en los

dedos hasta hacerlos sang ra r y m uchas me han ped ido consej os sobre

desórdenes alimenticios .

Después de impartir charlas e n los coleg ios, las j óvenes se acercan a

decirme que han sido violad as , q ue q uieren huir de casa , o q ue tienen una amiga

anoréxica o a lcohólica . Al principio los traumas me sorprend ían ; ahora los

espero .

Dura nte muchos años, la Psicolog ía no ha puesto atención a las m ujeres

jóvenes . Hasta hace poco ellas no eran objeto de estudio por parte de los

expertos y habían confundido a m uchos tera peutas. Es d ifíci l estudiar a las


Cap. 1 Vástagos en la tormenta 16

adolesce ntes porq ue son reservadas con los adultos y está n l lenas de

contradicciones , hay m u chas cosas q ue ocu rren en el interior y q ue no se

manifiesta n .

Simone d e Beauvoir 1 o afi rm a q ue l a adolescencia s e d a cuando las j óvenes

advierten que los hom bres tienen el poder, y que el único que el las poseen es el

d e c on s e ntir ser convertid as en objetos s u m isos de adoración , ellas no sufren de

la envid ia de pene q ue postu l a ba Freud , sino de l a envid i a de poder.

Beauvoir descri b ía el "Tri á n g u l o de las Berm udas" de esta form a :

adolesce ntes q ue fueron los s ujetos d e s u propia vid a s e convierten en objetos d e

la vida de otros , "las jóvenes entierran lentamente s u niñez, ponen d e lado s u

indepen dencia y la personalidad d o m inante para entra r a la edad adulta

dócilmente". Experimenta n un conflicto entre su personalidad autónoma y su

necesidad de ser femeninas, entre s u calidad de seres h u m a nos y su vocación d e

féminas. Beauvoi r dice: " Las j óvenes d ej a n de s e r y em piezan a parecer".

Las adolescentes se vuelven "im itadoras", aj ustan toda su personalidad a

pequeños y apretados espacios. J ovencitas dinám icas que confiaban en s í

mismas se vuelven tímidas e i nseg u ras, dejan d e pensar " ¿ q u ién soy?", "¿q ué

quiero?" y comienzan a preg u ntarse "¿q ué debo hacer para com placer a otros?"

Este vacío entre la personalidad rea l de las jóvenes y las prescripciones

culturales de lo que es propio para las m ujeres , crea enormes problemas.


11
Parafraseando el poema d e Stevie S mith sobre nadar en el mar: "Ellas no están
Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 17

saludando, s e están a hog a ndo", y precisamente cuando más ayud a necesitan se

ven im posibilitad as de tom a r las manos de sus pad res.

Olive Sch reiner plasmó sus experiencias j uveniles en The Story o f an

African Farm [Historia de una granja africana], d iciendo q ue "el m u ndo nos indica

qué v a m os a ser y nos moldea para los fines que h a d ispuesto , para los hombres :

trabaj o, para nosotras: aparienci a . E ntre menos tenga la m ujer en su cerebro ,


·
más llevadera". Describe el coleg i o privado a l q ue asistió de esta manera : "Era

una máquina para condensar el alma en el espacio m ín i m o . Yo he visto almas

tan oprimidas que podrían ca ber en u n dedal".


1
Margaret Mead 2 cre ía q ue la cultura ideal es aquella e n la q ue hay u n

lugar para todas l a s cualidades humanas. Por sus normas, n uestra cultura

occidenta l está m uy lejos de esta expectativa , m uchos d ones se subesti m a n o no


13
se u s an , m uchas voces son silenciadas. Stend h a l decía : "Todos los genios

que nacen m ujer, se pierden por el bien público".


14
Alice M iller se refiere a las presiones q ue se sufren d u rante la infancia por

negar la personalidad p ropia y asumir una falsa para com placer a los pad res.

Revivamos a Ofelia señala algo similar q ue les sucede a las adolescentes , a l

dividir s u personalidad en falsa o verdadera , pero en este caso no s e d e b e a los

padres sino a la cultura ; es la etapa en q ue las j ovencitas experimentan la presión

N . d e la t.: Según el Random House Webster's Unabridged Dictionary, s e refiere a u n a institución


educativa, por lo general del nivel de secundaria, donde se enseña a las mujeres jóvenes buenos
modales y se les prepara para la vida en sociedad.
Cap. 1 Vástagos en la tormenta 18

social d e poner a u n lado s u personalidad a uténtica y proyecta r sólo una parte de

sus cualidades.

Esto desorienta y deprime a la m ayoría de ellas, porq ue sienten la

obligación de ser l o q ue n o son ; luch a n , pero se enfrentan a un "problema sin

nombre". Una j ove n lo puso de esta m a ne ra : "Soy como una za nahoria sana y

perfecta q ue tod os q uiere n convertir e n u n a rosa ; como zanahoria tengo buen

color y hojas frondosas, pero a l convertirme e n rosa , me torno de color m a rrón y

me marchito".

Las ad olescentes son com o vástagos en un h u racá n , son árboles j óvenes y

vulnerables q ue el viento azota con la fuerza de u n ventarró n .

Tres factores hacen q ue las m ujeres j óvenes estén más expuestas a l

efecto del huracá n : U n o e s su n ivel de desarro l l o . Todo está cambiando: la

forma del cuerpo, las horm onas , la piel y e l cabello , l a calma es sustituida por l a

ansiedad , su form a de pensar también cam bia. Más a l l á de lo aparente s e

enfrentan a l a s preg untas primord ia les del s e r h u m a n o : ¿ cuál e s m i lugar en e l

mundo?, ¿cuál e s m i razón de ser? Seg u nd o , la cultura estadounidense siem pre

ha recibido con u n a bofetada a las mujeres cuando entran en la adolescencia . Es

entonces cuando se cam bian a una cultura más am plia , llena de hostigantes

"ismos" como el sexismo y el capitalismo y d onde se pe rm ite ca lificar a las

personas de acuerd o con s u apariencia . Y tercero , q ue en este país se espera

que las jóvenes se aparten de sus pad res precisamente cuando más necesitan de

su apoyo. M ientras l uchan contra n uevas e incontables presiones , deben


:ap. 1 Vástagos en la tormenta 19

enunci a r a la protección y la cerca n ía q ue han tenido con sus fa m i l ias d u rante la

liñez; buscan apoyo entonces , e n sus poco lea les am istades .

De hecho l os pad res saben q u e algo les ocurre a sus h ijas. Las q ue eran

;onsideradas y tranquilas ahora son exigentes , d istantes y d e repente ca m bian de

lumor; a las que les enca nta ba hablar, ahora son reservad as y calladas; si les

�ustaba abrazar, ahora se enoj a n cuando las toca n . Las madres se q ueja n de

�ue no pueden hacer nada frente a sus h ijas, los pad res responsables l a menta n

�ue los alejen repentinamente d e sus vid as, pero pocos se dan cuenta de lo

comunes que son sus experiencias . Las hijas han entrado en una tierra nueva ,

un lu gar peligroso q ue sus padres apenas pueden com prender, pareciera que

cuando ellas más necesitan del hog a r, se desligan y dejan de tener contacto con

ellos.

La mayoría de los padres tienen l a meta de m a ntener a salvo a sus hijas

mientras crecen y explora n el m u n d o . Su trabaj o e s protegerlas; el de ellas,

explorar. La d iferenci a entre éstas tareas siem pre ha creado tensión en las

relaciones entre padres e � ijéls , lo cua l en l a actualidad se ha vuelto más d ifíci l .

Por l o genera l , l o s padres protegen más a s u s h ijas de lo que lo hace la socied ad

de consumo. No quiere n genera r dinero con ellas vendiéndoles panta lones de

marca, o cigarrillos; lo único q ue les interesa es que se sientan bien adaptadas.

Ellos no las ven com o objetos sexua les o consu m istas sino como gente rea l , con

talentos e intereses. Pero las hijas les dan l a espalda a sus pad res cuando

entran a esta nueva tierra , se hacen a m igas de los de su m isma edad , q ue son
Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 20

cohabitantes de ese nuevo lugar, que comparten su leng uaje y conj u nto de

costum bres , a menudo adoptan los valores superfluos de la cu ltura de masas .

Este rechazo hacia los pad res se fu ndamenta en el desarrollo, la

adolescencia tem p rana es una época de cam bios físicos y psicológicos,

ensimismam iento , preocu pación por la aprobación de su g ru po de am istades y la

formación de la identid ad . Es una época e n l a que las adolescentes se

concentran interiormente e n sus propios y asom brosos cam bios .

Esto se debe en parte a razones culturales . E n los Estados U n id os

definimos la edad ad u lta com o el momento de separarse de las fam i l ias para

formar parte de una cultu ra más a m plia ; la adolescencia es el momento para

cortar vínculos e i n iciar una nueva vid a . Las j ovencitas exigen independencia d e

los pad res , pero están conscientes y s e sienten avergonzadas p o r l a

disconform idad q ue tienen ellos con la norm a . No les g usta q ue l a s vea n con

ellos y encuentra n sus i m perfecciones molestas, el corte de cabello de una madre

o el chiste de un padre puede arruinarles el d ía , se enfurecen si ellos dicen algo

inadecuado o no contestan con las respuestas correctas . Las adolescentes se

niegan a escuchar a sus pad res, pero con sus amistades discuten hasta el

cansancio todas las actitudes parentales . Con una agudeza asom brosa , le dan

sentido a la sutileza , a la d uda , a la som bra de la ambigüedad , a la discrepancia y

a la hipocresía .

Las jovencitas conservan algo del pensamiento mág ico de la i nfancia y

creen que sus proge nitores tienen el poder de mantenerlas seg uras y felices , los
:Up. 1 Vástagos en la tormenta 21

ulpan por s u desd ich a , pero no les cuentan cóm o s e sienten ni q ué piensa n ; y

asta guardan secretos , l o q ue viene a com pl ica r las cosas. Por ejemplo, las

dolescentes que han sido violadas puede que no les d ig a n lo suced ido a sus

adres, pero se vuelven h ostiles y rebeldes. Por ca usa de esa i rritación y

omportam iento que no pueden controlar, ellos deciden traerlas a una sesión de

�rapia, cuando me cuentan sobre este enoj o inexp licable, les preg u nto s i han

,ido violad as . I rónicamente , las jóvenes m u chas veces no se muestra n tan

mfadadas con los violadores com o con sus progen itores porq ue sienten q ue el los

lebieron saber sobre el peligro y ser m ás protectores , ten ía n q ue darse cuenta de

.u dolor y ayud arlas .

La mayoría de los pad res se sie nten frustrados d u ra nte esta etapa, se ven

lxcluidos, impotentes e i n comprendidos . Con frecuencia les atri buyen estas

jificultades a sus h ijas y a sus propios fracasos , no entienden q ue estos

problem as dependen de esta etapa de desarrollo, de la cultura y de la época .

Los padres experim entan u n devastador sentim iento de pérd ida cuando

sus jovencitas entran e n este n uevo mundo; echan de menos a las hijas q ue

solían cantar en la coci n a , que les leían las tareas de la escuela, q ue los

acompa ñaban a pescar o a los j uegos d e béisbol . Extrañan a aquellas niñas q ue

les gustaba hacer galletitas, jugar rayuela y esperar el beso de las buenas

noches; es com o si sus h ijas hubie ra n sido suplantadas: en lugar de j ovencitas

afables, llenas de vid a , se encuentra n con adolescentes más melancólicas q ue se


Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 22

enojan con más frecuencia y son m á s com p l icadas . Es decir, ta nto pad res com o

hijas está n afl igidos .

Afortu nada mente , l a adolescencia tiene un tiempo l i m itad o . Hacia los

últimos años de secund a ri a , las j óvenes son más fuertes y los á n i m os se

tranquiliza n , algunos de los peores problemas com o la i nfluencia de las

amistades , que sig nifica e l p unto central sobre las apariencias y las l uchas con los

padres están en declive. Pero la m anera en q ue las j óvenes tratan los problemas

de la adolescencia les puede traer consecuencias en su madurez. Sin un poco

de ayuda , la pérd id a de l a i nteg rid ad , de l a confi anza en s í m ismas y de la

dirección propia puede d u rar perfectam ente hasta la ed ad ad ulta. M uchas

pacientes l ucha n contra los m ismos conflictos q ue las habían afectad o d u rante su

adolescenci a . Contadoras y corredoras de bienes ra íces de tre inta años , amas

de casa y médicas de cuare nta , enfermeras y m aestras de treinta y cinco se

hacen las m ismas preg u ntas y luchan contra los m ismos problemas q ue sus hijas

ado lescentes.

Aún más triste es e l caso d e las m ujeres q ue no se enfrentan , q ue han

olvidado q ue tienen identid ades propias y que vale la pena defenderlas , q ue han

reprimido el dolor de su adolescencia y los conflictos interiores con e l fin de

complacer a los demás. Estas m ujeres vienen a terapia con el propósito de ser

todavía más complacientes , asisten porq ue tratan de red ucir su peso, salvar su

matrimonio o rescatar a sus h ijas. Cuando les preg u nto por sus propias

necesidades , reaccionan confund idas ante la preg unta.


�apo 1 Vástagos en la tormenta 23

La m ayoría de las m ujeres luchan solas contra e l tra u m a de la

�dolescenci a y pasa n décadas de su vid a adulta sin exa m i n a r las experiencias de

3quella etapa . Las lecciones q ue h a b ía n aprend ido se olvid a n , y se m i n i m iza el

°ecuerd o del dolor. As isten a las sesiones de terapia porq ue su m atrimonio

)elig ra , porq ue od i a n su tra baj o , o porque sus propias h ijas les d a n m otivos , ta l

,ez el dolor de sus jovencitas despierta su propio d olor. Algunas están

jeprimidas, son adictas a d rogas o padecen de a lg u n a enfermedad relacionad a

con e l estrés com o ú l ce ras, col itis , m i g raña o psoriasis. M uchas han tratad o de

ser mujeres perfectas y han fracasad o . Aunque han seg uido las reg las y han

hecho las cosas com o se les h a d icho , el mundo no las h a reco m pensado , se

sienten molestas, desd ichadas, víctimas de traición , m ujeres a las q u e no se les

da la i m porta ncia q ue merece n , a las q ue se usa en vez de d a rles amor.

Las m ujeres casi siempre saben cóm o piensa y cóm o se siente cada

miembro de su fam ilia , excepto ellas. Son excelentes eq u i l i brando las

necesidades d e sus com pañeros d e trabaj o , esposos , h ij os y a m istades , pero se

olvidan de ponerse en algún lugar dentro de la ecuación. Luchan contra

preguntas de la adolescenci a q u e siguen sin respuesta : ¿ cuál es la importancia

de las apariencias y l a popularid ad? , ¿ cómo me intereso por m í m isma sin ser

egoísta?, ¿cómo puedo ser sincera y seg uir recibiendo amor?, ¿cómo tener éxito

sin perjud ica r a los demás?, ¿ cómo puedo ser sensual y no ser un objeto sexual?,

¿cómo ser responsable, pero no responsable por todos?


Cap. 1 Vástagos en la tormenta 24

Mientras converso con ellas retrocedem os a l g u nos años; reg resamos al

coleg io, a las pand illas, a la h u m i llación y la verg üenza por nuestro cuerpo , a l

deseo de s e r aceptadas y a las d udas sobre nuestra habilidad . M uchas m ujeres

adultas piensan que son estúpidas y feas, se sienten culpables si se toman

tiempo para s í mismas, no exp resan enoj o n i piden ayud a .

Hablamos sobre l a i nfa n cia , d e cóm o fue l a m ujer a los d iez y a los quince

años , completamos u n cua d ro de pérd i d a d e l a n iñez, revisam os su h istoria

particular, su propio paso por el huracá n . Los recuerd os se desbord a n , m uchas

veces hay lágrimas , a rrebatos de cólera , tristeza por lo q ue se ha perd id o , por el

tiempo desperd iciado fi ngiendo ser lo que otros q uería n . Pero tam bién h a y una

nueva energ ía que proviene d e hace r relaciones , contar los secretos , d e escoger

ser conscientes de su problem ática en vez de neg a rl a .

Em pezamos a trabaj a r ahora , veinte años después . Restablecemos a

cada mujer com o el sujeto d e su vid a , no com o e l objeto de la vida d e otros ,

contestamos la preg u nta condescendiente d e Freud "¿qué q u ieren las m ujeres?",

cada una quiere algo d iferente y particular; y sin e m barg o cad a m ujer q uiere lo

mismo: ser quien realmente es , convertirse e n q u ien d esee .

M uchas m ujeres recuperan la a utenticidad d e la preadolescencia con la

menopausia . Debido a q ue ya no son objetos herm osos , ocupadas

principalmente en cuid a r de otros , son libres de n uevo para convertirse en los

sujetos de sus propias vid a s . Se vuelven más seg u ras de s í mismas, llenas de

energ ía y con dirección propia . Margaret Mead reconoció este fenómeno en las
Cap. 1 Vástagos en la tormenta 25

culturas de todo el mundo y lo l l a m ó entusiasmo posmenopáusico (PMZ). Se dio

cuenta de que a lg u nas cultu ras m uestra n profundo respeto por estas m ujeres

mayores , m ientras q ue en otras las considera n una escori a .

Antes d e estud iar Psicolog í a , estudié Antropolog ía cultura l . Siempre he

estado_ interesada en ese pu nto e n e l que se intercepta n la cultura y la psicolog ía

individ ual , en por q ué las cu ltu ras crean unas personalidades y no otras, en cóm o

esas culturas presionan fuerzas específicas en s u s m iembros, en cóm o algu nos

talentos se util izan m ientras q ue otros de atrofian por falta d e atención. Estoy

interesad a en el papel que dese m peñan las culturas en el desarrollo de la

patolog ía ind ivid u a l .

Para un estudiante de cultura y personalidad , la adolescencia es

fascinante . Es un momento extraord inario cuando la ind ivid ualidad , el desarrollo

y los factores culturales se com binan d e ta l forma que m oldean la edad ad u lta .

Es un momento d e desarrollo interno marcad o y masiva doctrinación cu ltura l .

E n este libro q uiero tratar de poner en relación la historia d e cada

adolescente con problemas cultura les más a m plios , examinar la intersección

confusa de lo personal y lo pol ítico , q ue e n este punto se e ntrelazan para d i rig i r la

vida de los individ uos . Nuestra mente , m oldeada por la sociedad en la q ue

N. de la t.: sig las en inglés de "postmenopausical zest".


26

¡ivimos, nos puede oprimir, no obstante también puede analizar y trabajar para

cambiar la cultura,

Un análisis de la cultura no puede pasar por alto las diferencias

individuales en las mujeres: algunas florecen y crecen bajo las condiciones más

hostiles, mientras que otras se marchitan después de las tormentas más

pequeñas, Sin embargo, somos más parecidas que diferentes en cuanto a los

problemas que nos ocurren, la pregunta importante es ¿bajo qué condiciones

florecen y crecen la mayoría de mujeres jóvenes?

Las pacientes adolescentes me interesan, ya que luchan por apartarse de

ellas mismas, Pero no hubiera escrito este libro, si no fuera porque en estos

últimos años, han llegado a mi consultorio muchas jóvenes con problemas de

trastornos alimentarios, alcohol, reacciones de tensión postraumáticas a ataques

físicos o sexuales, enfermedades de transmisión sexual, heridas autoinflingidas y

extrañas fobias, adolescentes que han querido suicidarse o huir de la casa, Un

informe del Departamento de Salud mostró que el 40% de las jóvenes que

habitan en mi ciudad del medio oeste de Estados Unidos, pensaron en suicidarse

·
el año pasado , Los Centros para el Control de Enfermedades, de Atlanta,

demostraron que durante 1979 y 1988, los casos de suicidio de la población entre

los diez y catorce años, significaron casi el 75%. Algo dramático les está

pasando a las adolescentes, algo de lo que no se han dado cuenta quienes no

están en los frentes de batalla.

N. de la 1.: El año se refiere a 1993.


Cap. 1 Vástagos en la tormenta 27

Al principio me sorprend ía q ue las j óvenes enfrentasen más problemas en

la actualidad, ya que desde la década de 1 960 hemos conta ndo con un

movim iento fem i ni sta consciente . Hoy d ía , las m ujeres desempeñamos

profes iones que era n tradicional mente para los va rones; ta m bién sobresalen en

los d eportes , además algu nos pad res ayuda n con las ta reas domésticas y el

cuidado de los n i ños . P a reciera q ue estos ca m b ios s i rven de algo, y a s í es ; pero

de alg una manera el avance resulta confuso. La Ley sobre los Derechos de

Igualdad tod avía no ha sido ratificada en este p a í s ; el feminismo representa un

término peyorativo para m ucha gente , y m ientras alg unas m ujeres tienen trabajos

con un alto nivel de a utorid ad , l a m ayoría trabajan m ucho con bajos salarios y

laboran durante e l seg u nd o tu rnQ. Y es q ue hablar de igualdad , de los d ientes

para afuera , es lo que hace la d is cri m inación más confusa .

Muchas de las presiones q ue las ad olescentes siem pre enfrenta n , se han

inten sificado en los años noventa : m ás fa m i l ias desinteg radas por el d ivorci o ,

adicciones a estupefacientes , relaci ones sexua les esporádicas y la violencia

contra la mujer son aspectos q u e contri buyen con ese incremento . Debido a los
1
medios publicitarios, que Clare n ce Page 5 llama "papel tapiz electrónico" , todas

las jovencitas viven en una g ra n ciud ad : u n pueblo de mala fam a , peligroso y

oropelado, con m o ntones de licoreras y pocos lugares seg uros . Poco a poco , a la

mujer se le perci be com o obj eto sexu a l , su cuerpo ha sido comercializad o para

vender tractores o pasta denta l , l a pornog rafía d u ra y ligera se encuentra por


Cap. 1 Vástagos en la tonnenta 28

joquier, los ataq ues fís i cos y sexua les en las adolescentes está n a la orden del

jía; en la actualidad las m ujeres son más vulnera bles y temerosa s , tienen más

posibilidad de traumas y menos l ibertad para andar solas . Esta com b i nación

entre lo que causaba tensión a ntes y lo q ue sucede ahora envenena a las

joven citas .

De igual form a , los progen itores padecen de una preocupación s i n


·
precedentes . A lo larg o de la ú lti m a m itad de este siglo , los pad res s e h a n

preocupado p o r l a s h ijas d e d ieciséi s a ñ os q ue y a conducen u n veh ícu l o , pero e n

esta época , con l o s robos de a utos , y con el peligro de q ue m ientras se conduce

se puede reci bir u n d isparo , los pad res pueden entra r en pánico . S ie m pre han

estado alerta sobre el com portam iento sexual de sus h ijas, pero ahora , con las

violaciones diarias , e l herpes y e l S I DA, pueden genera r una aversión a l sexo .

Tradicionalmente los pad res se preg u nta ban qué esta rían haciendo sus

adolescentes; parece q ue ahora , es más p robable q ue estén haciendo algo que

les cause la muerte .

E n este libro s e rel atan historias desde el frente de bata l l a . S e refie re a las

adolescentes porq ue tengo conoci m iento sobre ellas. Las he visto baj o

tratam iento , mi h ij a es u n a j ovencita , enseño principalmente a m ujeres j óvenes y,

además, yo misma pasé por esa etapa. N o me voy a referir a los problemas de

• N. de la t. : Se refiere al siglo XX.


:ap. J Vástagos en la t o nnenta 29
------

IS varones porq ue los conozco poco , no es q ue haya d iferencias radica les entre

mbos sexos , sino q ue les s u ceden experiencias d iferentes .

Sostengo q ue las adolescentes tienen más problemas de los q ue ten ían

ace t re i n ta años , cuando yo era jove n , incl uso m ás d e los que enfrentaban hace

iez años . Sucede algo nuevo : la adolescencia siem pre ha sido d ifíci l , pero ahora
*
lás, debido a los cam bios cu lturales de l a ú lti m a década . El lugar en el tiempo

en el espacio donde nos sentía m os proteg idas y a l q ue una vez llamamos

lfancia se ha red u cid o . Hay u n proverbio african o q ue d i ce : "Para criar a u n

liño s e necesita la aldea com pleta". Pero la m ayoría de las adolescentes ya

10 pueden conta r con un pueblo q ue se preocupe por s u cria nza .

Los pad res , m aestros , o rientadores y enfermeras saben q ue las jóvenes

ladecen problem a s , pero no se dan cuenta de lo un iversal y extremo q ue es ese

¡ufrimiento . Este l i b ro es u n intento por com partir lo q ue he visto y escuchad o .

Es u n a alerta de huracá n ; u n mensaje a la cu ltu ra d e q ue a l g o i m portante está

sucediend o ; es un boletín del servicio cli m atológico nacional desde el centro de

tormentas .

N . de l a t. S e refiere a l a década d e 1 980


30

C a pít u lo JI

AS P ECTOS TEÓRI COS :

POR TU PRO P IO B I E N

CA YENNE (15 AÑOS)

En u n vídeo casero fil m a d o cua n d o ten ía d iez años, Cayenne lucía ág i l y

llena d e energ ía . Sus 68 libras se centraban en l a bola m ientras corría por l a

plaza , su cabello roj izo se meneaba ata d o con una col a , su rostro brillaba d e

sudor m ientras esq uivaba a los d e m ás j ug ad ores , siempre empujando y cad a vez

que anotaba un g o l , levantaba s u s brazos sobre la cabeza com o señal d e

autofelicitación, pero antes d e tom a r su posición n uevamente , l e s lanzaba a s u s

padres una sonrisa de org u l l o .

A ellos l e s encantaban s u s g a n a s d e conquistar el u nivers o . U n d ía s e

vestía como bailarina orienta l ; el siguiente, com o astronauta . L e ca ían b i e n los

adultos y los bebés, los n i ños y las n i ñ a s , los perros y los gorriones . Con

absoluta democraci a , Cayenne trataba a todos con res peto y esperaba ser

tratad a i g u a l .
ap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 31

Cuando se sentía indignada se e nfad a b a con todo e l m u n d o . U n a vez

!cibió un golpe en el oj o , por pelear con un niño q ue d ij o q ue las niñas no pod ían

Igar fútbol ; en otra ocasión la nzó a una pileta a un varón m ucho m ayor q ue le

staba tirando pied ras a una peq ueña tortuga, y hasta amenazó con peg a rles a

IS niños racistas. Com o era buena para defenderse a s í m isma y se preocupa ba

or la justicia , sus m aestros predecían que iba a estud iar Derecho .

Ca yenne no s e preocupó m ucho de s u apariencia d u rante l a pri m a ri a , se

esaba una vez al año en el consultorio médico y se alegraba por los a u mentos

e peso y estatura . Usaba pantalón vaquero y cam iseta , a menos q ue l a

bligaran a vestirse de gala ; su madre ten ía q ue insistirle para q u e saliera a hacer

ompras y recordarle que se peinara .

Todos los d ías ca m inaba a l a escuela con su mejor a m iga Chelsea . Sol ían

Indar juntas en bicicleta , ver televisión , j ugar en el mismo equipo de fútbol ,

Iyudarse mutuamente con las tareas domésticas. Hablaban de tod o : los padres ,

3 escuela, los deportes y sus i ntereses . Compartían sus sueños : Chelsea q uería

ier pilo to y Cayenne médica , i nventaban j uegos en los q ue Chelsea llevaba a

;ayenne en avión hasta una rem ota villa d e Alaska para q ue asistiera u n parto o

Imputara la pierna de u n pescador.

A Cayenne le g ustaba la escuela , obte n ía buenas calificaciones y le

mcantaban los proyectos , especialmente los de ciencias. Com pitió d os veces

:on el equipo escolar, en las Olim piadas del Saber. Conocía a la m ayoría de sus
�ap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 32

;ompañeros desde q ue esta ban en preescolar, j ug a ba béisbol con el los e iba a

;us casas a las fiestas de cu m pleaños .

Cayenne se l levaba bien con sus pad res . M a ri a , su hermana m ayor, h a b ía

;ido l a hij a más m a l h u m orada y desobediente ; de adolescente se h a b ía escapado

je la casa para i rse a beber licor con sus a m istades , y Cayenne sentía lásti ma

por sus padres cuando M a ria les g rita ba o los hacía preocuparse , por lo q ue

prometió que ella j a m á s a ctuaría de esa form a .

Desde lueg o , Cayenne no era perfecta . Nunca l e g u stó arreg lar s u cuarto ,

era desasoseg ada en l a igles i a , prefería l a com i d a chatarra a las frutas y

vegetales , d os veces a l a ñ o se i rritaba y se volvía i ntratable, pero le d u raba solo

un día ; por lo genera l e ra m uy l levadera . Sus d ías de mal humor eran tan

ocasionales com o el g ra n izo . Cayenne e ra el eje em ocional de sus padres,

quienes en bro m a l a llamaban Chispita .

Su primera m enstruación fue a los doce años . Con e l rá pido crecim iento ,

su cuerpo dej ó d e ser tan flexible y controlable. Aumentó de peso, especialmente

en las caderas y le brotó acné . De l a escuela de s u barri o , Cayenne pasó a un

colegio con dos mil estudiantes . Estab a nerviosa el primer d ía porq ue había

escuchado ru mores de q ue a los de sétim o año les metían l a cabeza en el

inodoro y q ue los varones les halaban las blusas a las m ujeres.

Afortunadamente , estas cosas no sucedieron , pero reg resó m uy m olesta a casa

porque algunos m uchachos se burlaron d e ella. Además , las adolescentes se

maquillaban y usaban ropa cara . La criticaron por su pantalón q ue había


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 33

comprado en oferta , y hasta Chelsea le rog ó q ue dejara los entrenamientos de

fútbol y sal ieran de com p ras e l sábad o .

Cayenne s e volvió m á s ca llada y con menos energ ía . Por primera vez

tenían que engatusarla para q ue h i ciera cosas con la fa m i l i a , dej ó de q uerer q ue

sus pad res la abraza ra n y se los q u ita ba d e enci m a cuando se le acerca ba n , ya

no re ía ni hablaba con ellos .

Sus pad res esperaban algunas de estas actitudes y aunque se

entristecieron cuando Cayenne e m pezó a preocuparse por su propia aparienci a ,

sabían que eso e s "normal". Sin e m b a rg o , s e d isg ustaron cuando dej ó de jugar

fútbol y sus notas descend iero n , incluso l a d e ciencias , materia q ue ahora

Cayenne consideraba d ifícil y aburrida .

Entretanto los padres d e Chelsea s e d ivorcia ron , y ella se unió a una

pan dill a agresiva , invitó a Cayenne a participar y la trataba de "pendeja" si

titubeaba . Cayenne se volvió parte d e l g rupo, sus pad res sospechaban q ue

consum ía n alcohol y d rogas , así q ue l a a lentaban para q ue saliera más con otras

adolescentes , pero ella se quej a ba d e las pandillas; trataron de que se

incorporara en los deportes y otras actividades coleg iales, pero ella decía q ue

esas cosas eran para sabiondos.

Conocí a Cayenne d u ra nte el inviern o , cuando ella cursaba el noveno año.

Su médico la rem itió a m i consulta cuando le diagnosticaron herpes , porque

consideró que tanto ella com o s u fam ilia necesitarían ayuda a l lidiar con esa

enfermedad i nfecciosa .
Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 34

Se se ntó apretujada en med io de s u s pad res , vestía una ca m iseta con la

leyend a : "Si no te g usta la m ús ica fuerte , estás hecho un viejo". La postu ra de su

cuerpo expresaba : "Mis pad res pueden traerme a la fuerza , pero nadie me puede

hacer hablar", cuando le ofrecí un refres co g a seos o , g i ró los oj os y me contestó

con evidente i ro n ía : i Q ué m a ravi l la ! .

La madre d e l a j ovencita d ij o as í : "Cayenne actúa como s i fue ra alérg i ca a

n osot ros , tod o l o q ue deci m os está mal". Su pad re habló sobre las notas, las

amis t ades , el herpes y l a depresión de su h ij a , pero sobre todo se lamentó por la

pérdida de /a re/ación que llevaba n . Cayenne h a b ía sido m uy apag a d a a s us

padres y solía ser d ivertid a , pero ya no era l a chispita , sus m alos d ías su peraban

los b u enos . É l pensa b a que hasta M a ria h a b ía sido más l levadera , por l o menos

no había contra ído una e nfermedad de transmisión sexual. Después d e compartir

sus preocupaciones, e l pad re preg untó : " ¿ Es preciso hospitalizarla o su

comportamiento es el norm a l en una j oven de q u ince años?". "Buena preg u nta",

pensé .

Luego me reu n í a solas con la adolescente . Sus ojos azu les lucían com o

u n hielo bajo su encrespad o cabello roj o . Me m i ró casi retándome a hacerla

hablar, pero descubrí que a u nque en el exterior su com portamiento era de

enfado, en el inte rior h a b ía d o lor. Busqué una forma de em pezar l a conversación,

finalmente me preg u ntó : "¿ Los loqueros analizan los sueños?", "¿Tienes uno?"

le dije.
Cap. [[ Aspectos teóricos: por tu propio bien 35

Cayenne me contó un sueño q ue se repetía : estaba d orm ida en su cuarto ,

en la segunda planta , cuando o ía pasos en las escalera s , ella sabía q uien estaba

subiendo, aterrada presta ba atención a las pisadas q ue cad a vez se sentían más

cerca. Un hombre entraba a s u habitación , con una cabra y un cuchillo largo y

afilado; Cayenne yacía en s u ca m a i n m óvi l , m ientras é l le rebanaba los dedos de

los pies, y daba las rod ajas a la cabra . Genera lmente , se d espertaba cuando él

alcanzaba sus rod i l l a s , para entonces ya sudaba a mare s , su corazón latía

aceleradamente , y el m iedo d e q ue el hombre reg resara le d ificultaba volver a

dormir.

Cuando term inó, le preg unté q ué cre ía ella que significaba ese sueño y me

contestó: "Significa q ue me da m ied o que me corten viva y me coman".

Durante los meses s ig u ientes Cayenne hablaba en fragmentos , casi en

código, algunas veces hablaba tan baj o q ue no le pod ía escuchar. No era feliz en

el colegio, extrañaba s u a ntig ua escuela y a s u hermana Maria que estaba lejos,

e n la Universidad ; estaba seg u ra q ue era s u familia la q ue había cam biado y no

ella, pero extrañaba la cercan ía q ue hab ía tenido con s u s pad res .

El com portam iento de Cayenne era precavid o y s u form a de hablar

enigmática , pero seg u ía a s i stiendo a las sesiones de terapia . Od iaba s u

apariencia , pensaba que ten ía el cabello m uy brillante ; caderas y m u slos m uy

flojos. Trató de red ucir de peso pero no lo consiguió; se tiñó e l cabello, pero se le

tomó de un extraño color morado y se le secó. Sentía que casi todas las jóvenes
Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 36

eran más hermosas q ue e l l a , u n d ía m e d ij o : "Seamos sincera s , soy un bicho

raro " .

Ya no se sentía bien entre aq uellos con q u ienes había tenido am istad .

Hablamos sobre sus com pa ñera s q ue l a m olestaban por s u ropa y sobre los

varones q ue le hacían pasar m a los rato s . Cayenne ten ía problemas con la

mayoría de sus a m istades ; todo era i m p revisible, una sem a na se sentía cómoda y

aceptad a , la siguiente com o una paria . Si les d ecía algún secreto a sus amigas,

ellas lo d ivulgaban por tod o el coleg i o ; u n d ía era incluida en u n círculo y al

siguiente la dejaban fuera . A veces los varones la llamaban zorra , pero otros d ías

esos mismos muchachos trataban d e sed ucirl a .

S e sentía presionada a cons u m i r d rogas y alcohol . "Yo era el ángel

perfecto en primaria", me d ij o . "Nunca pla neé fumar o tom ar pero de repente e l

alcohol aparecía p o r todos lados ; hasta el presidente d e l clu b 'Di no a las d rogas'

se embriagaba a cad a rato".

Si el coleg io había sido d ivertid o ahora era u n tormento . Se sentía

estúpid a en sus lecciones de m atem ática y ciencias, y se aburría en todo lo

demás. Un d ía me señaló: "El coleg io es la n iñera q ue el gobierno le pone a las

personas de mi ed ad".

Hablamos de las reg las d e sus padres, q ue se habían vuelto más estrictas

después del contag io de herpes . Sus protestas era n sorprendentemente débiles ,

experimentaba ambivalencia en relación con sus padres, una parte de ella se


Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 37

sentía cu lpable p o r tod as l a s peleas q ue h a b ían tenido, pero por otra l o s culpaba

de no entender la presión q ue ten ía y por no mantenerla a sa lvo .

Le recomendé q ue escribiera tod os los d ías tres cosas de las q ue se

sintiera orgullosa , y que me e ntreg ara una carta con sus cua lidades . En la ca rta

dijo que estaba o rg u llosa d e corta r el césped , de lavar los platos y asistir a la

iglesia con su abuela; sus m ejores atributos era n su ombligo y sus pies . Cuando

le ped í las características de su personalidad , mencionó su valentía y e l ser

directa , por lo menos record aba q ue sol í a ser as í .

E n cierta ocasión , d u ra nte una d e las sesiones , Cayenne m e comentó q ue

Chelsea estaba asustada : su menstruación se había atrasad o u n mes y una

prueba de embarazo que se h a b ía hecho en su casa había resu ltad o positiva , por

lo que cre ía q ue estaba embarazada . Ese d ía Cayenne vestía u n abrigo y ten ía

la nariz roja por u n resfriado ; hicimos comentarios genera les sobre las j ovencitas

que se embaraza n , las madres adolescentes , el a borto y las pastillas

anticonceptivas. Cayenne estaba contenta de poder comentar la conducta sexua l

i d e s u amiga, pero no d ij o nada de s í m ism a .

E n la sesión sig uiente m e d ij o q ue Chelsea no estaba embarazada , q ue iba

de dejar de tener relaciones sexuales hasta q ue cumpliera d ieciséis años y q ue

! habían ido al cine a celebra r. Conversamos sobre la pel ícula q ue habían visto ,

, Mermaids [Sirenas}, en la q ue una adolescente tiene relaciones sexua les

explícitas con un muchacho q ue apenas conoce. Le pregunté a Cayenne q ué

, opinaba de eso y se refirió d e esta manera : "Muestra la realidad tal cual es".
Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 38

Aca bo de ver la pel ícu la "El curandero", la historia de un científico q ue se

encuentra en un bosque l l uvioso buscando la cu ra para el cán cer y q ue es

visita d o por una científica cuare nta años menor q ue é l , vestida con pa ntalón corto

y una aj ustada ca m iseta de escote pronunciad o . El se m uestra consternado a l

darse cuenta que " e l coleg a" es una m ujer y s e reh úsa a trabajar c o n e l l a . La

joven es presumida y adem á s , le aterran las serpientes ; luego sufre un accidente ,

él la salva y ella se le echa a llorar en los brazos. Red ucida a un nivel

insignificante , la científica es más femenina y atractiva ; sig ue al experto por tod as

partes , él la recom pensa con sonrisas y caricias. Al final ella olvida su carrera

para ayudarle a é l e n su búsq ued a .

E n m i opinión e s sexista y l e expliqué p o r q u é : " E n esta pel ícula s e dice

que las m ujeres pueden ser científicas siempre y cuando sean bellas, j óvenes y

seductoras, eso s í deben dejar q ue las rescate u n hombre y olvid arse de sus

carreras para servirle a él en sus necesidades".

M ientras me preg u ntaba en voz alta , si una pel ícula de este tipo pOd ía

influir en las calificaciones d e una j ove n , en el áre a de las ciencias, le conté a

Cayenne sobre u n d ía q ue ve ía MTV mientras estaba en el cuarto de un hotel en

Chicago , me causó mucha impresión ver q ue las escenas y la letra de las

canciones se referían al sexo . En el primer vídeo , las m ujeres boq uiabiertas y

gimiendo se retorcían a l rededor del cantante . E n el segund o , había cuatro

mujeres girando , usaban vestidos escotados y altas botas neg ras, ten ían los ojos

perdidos; sus rostros casi no se ve ían , porque lo que más se presentaba eran sus
Cap. Il Aspectos teóricos: por tu propio bien 39

senos y s u s traseros . Cuando expresé m i desa liento , Caye n ne me d ij o . "Eso no

es nada, debería ver los v íd eos de Guns and Roses 16" .

Conversa mos sobre l a pel ícula El silencio de los inocentes. Para m i

consternación, insistió e n descri birme l a s fotos de m ujeres desolladas y

mutiladas. Mientras hablaba , me d i cuenta de lo d iferentes que éramos, la

violencia y las relaciones sexuales esporád icas que tanto me molestaban no era n

d e su preocupació n , de hecho parecía enorg u l lece rse de poder ver e s e tipo de

escenas, porq ue esto dem ostra ba que n o era cobarde. A pesar de nuestras

reacciones d iferentes con respecto a los medios publicita rios, la conversación

alcanzó temas i m portantes com o l a obsesión con la aparienci a , el sexismo, los

estereotipos cultura les de los h o m b res y las m ujeres, así como la importancia del

se xo y la violencia en las pel ículas .

Final mente Cayenne se hallaba en condiciones de hablar sobre sus

propias experiencias sexu ales , primero u n poco indecisa , pero después de forma

más relajad a . Se b u rlaba d e las pel ículas de dibujos animad os que exh i b ía n en el

coleg io, con embrion�s y esperm atozoides q ue parecen renacuajos . Mencionó

que sus pad res le habían d icho que se a bstuviera de tener relaciones íntimas

hasta que concluyera el colegio y estuviera enamorada de su parej a .

L e preg unté : "¿Se relaciona , de a l g u n a m a nera , t u experiencia con lo q ue

te habían d icho tus padres?", me m i ró con los ojos bien abiertos y expresó: "Mis

padres no saben nada del sexo".


Cap. [] 40
Aspect os teóricos: por tu propio b��!2 __ ________________
_

Se levantó el pelo de la frente y d ij o : "En sétimo año, tod os hablaban sobre

¡exo, me preg u ntaban si ya yo l o había hech o , o si q uería hacerl o ; y todo eso .

.os muchachos me agarraban en los pasillos, estaba consternada pero no q uería

jemostrarlo , después me acostumbré . "

A med iados d e l octavo a ñ o , Cayenne q u iso tener relaciones sexuales . Sus

amigas decían q ue era d ivertido y se burlaban de ella por ser virgen ; pero ella

tenía m iedo , se preg u ntaba s i l e iba a d oler o si se podría contag iar de S I DA, si

quedaba em barazada o si su com pa ñero ya no la respetaría más. Sabía q ue

cuando los va rones tienen relaciones sexua les se les considera "machos", pero a

las m ujeres se les llama "mujerzuelas".

En el verano previo a su n oveno año, ella y Chelsea asistiero n a una fiesta

d o nde no habría nadie vig ilándolas . Ah í esta ba un muchacho que había

participado con ella en las O l i m piadas del Saber. Tim h a b ía tenido buen aspecto

y daba una sensación de inocencia cuando esta ba en sexto g rado. Ahora estaba

en déc imo año, ten ía e l ca bello l a rg o peinado hacia atrás y un sentid o del h u m o r

sarcástico .

El am igo de Tim h a b í a invitado a d iez mujeres y a nueve varones . Abrió el

lugar d o nde sus pad res g ua rd a ban el l i co r y sirvió crema de menta a las j óvenes y

güisqui a los hombres . Cayenne detestaba la sensación de j a rabe para l a tos q ue

le provoca ba el licor, pero com o estaba nerviosa se lo tom ó . Tim se a cercó y se

sentó j u nto a Cayenne . Le h izo un cumplido por su blusa , bromeó acerca de los
Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 41

bufones que esta ban e n l a fiesta y volvió a l lenar los vasos . E l amigo d e Tim

puso música de Madonna 1 7 y apagó las l u ces.

Cayenne esta ba nerviosa y emocionad a . Tim la abrazó y la besó en el

cuello; susurra ron d u ra nte u n rato y luego hicieron el amor. Tod os los demás

estab a n haciend o lo mismo o más. Alg u nos se fueron a otras habitaciones .

La adolescente me explicó : "Yo sabía q ue esa sería la noche , ten í a m iedo

pero estaba l ista ; me sorprendió lo rápido q ue sucedieron las cosas , hicimos el

amor en la primera hora d e la fiesta".

Después de esa noche y d u ra nte el mes sig u iente , ella y Tim charlaban por

teléfono, comentaban asuntos del coleg i o , la m úsica y las pel ículas, pero nunca

sobre el sexo . Vivían e n d iferentes partes de la ciudad y no pod ían a rreg lárselas

para encontrarse. Dos veces hicieron planes pero éstos no se pud ieron realizar.

Pasado un tiempo a m bos se i nteresaro n en jóvenes de sus propios coleg ios y se

alejaro n .

Le preg unté a Cayenne cuáles era n sus sentimientos hacia Tim ahora , ella

se rozó la frente y exclamó: "Hubiera deseado q ue fuera más romántico".

Esta jovencita e ra una típica paciente . Había tenido una infancia

razonablemente feliz, pero con la pubertad , los cam bios y los retos de su vid a la

habían confundid o , por lo menos tempora l mente. Sus notas habían descendido,

dejó los deportes y olvidó su sueño d e ser médica . Como se cam bió de u n

espacio relativamente segu ro , en una escuela primari a , a l m u n d o m á s com plej o

del coleg io, todas s u s relaciones s e volvieron turbulentas . Ten ía que tomar
Cap. JI A spectos teóricos: por tu propio bien 42

decisiones sobre asu ntos de adultos com o el a lcohol y el sexo ; y fue mientras los

resolvía que contraj o el herpes .

Cua ndo trabaj é por primera vez con m uchachas com o Cayenne, no sab ía

qué hacer. Dura nte m is estudios de Psicolog í a , en la década de 1 970, había sido

educada por varones. Con la excepción del tra bajo de Carol Gillig a n 1 8 , casi toda

la teoría sobre adolesce ntes había sido escrita por hombres com o Lawrence

Kohlberg y E. H. Erikson 1 9 , q u ienes habían estud iado a los varones

principalmente .

Descubrí que las jovencitas se obsesionan con las relaciones compl icadas

e intensas , se sienten obligadas y resentidas; cariñosas y enojadas; cercanas y

distantes ; todo a l m ismo tiempo y con la m isma gente . Los conceptos sobre

sexualidad , noviazg o e intim idad esta ban mezclados cuando deberían

considerarse por separado . Sus s í ntomas parecían relacionarse con su edad y

sus experiencias en comú n . Alg unos aspectos com o la preocupación por el peso ,

el temor de ser rechazadas y l a necesidad de perfección, parecían estar

arraigados a lo que la sociedad espera de la m ujer, y no a la "patolog ía" ind ivid ual

de cada adolescente . Las j óvenes luchaban contra mensajes contradictorios : sé

bella, pero la belleza es superficial ; sé atractiva , pero no sensua l ; sé honrada ,

pero no lastimes los sentim ientos de nad ie; s é independ iente , pero cortés ; sé

inteligente , pero no en tal medida que puedas poner en d ud a la capacidad de los

varones .
Cap. [J Aspectos teóricos: por tu propio bien 43

Las adolescentes m e presenta ban todo tipo de problemas , q ue m i

educación y m i experiencia no pod ían ayud ar a resolver. Testarud amente probé

todos los métod os trad iciona les de psicoterapia, pero no funcionaron . Por el

contrario , las j ovencitas dejaban de asisti r a las sesiones , o peor aún, ven ía n de

manera obed iente , m a nte n í a n una cha rl a agrad able, pero a l fi n a l , no pasaba

nada . Como era n los casos más d ifíciles , em pecé a pensar m ucho sobre mis

pacientes adolescentes . Quería conceptuar sus problemas , de ta l forma , q ue de

verdad hiciera una a cción positiva , por lo q ue traté de conectar su

comportamiento externo con sus luchas internas , y para eso me asesoré con los

escritos de Alice M i l ler.

Miller fue una experta e n el sacrificio de la i nteg ridad . En The Drama of the

Gifted Child [El drama del niño talentoso}, describe cómo algunas personas q ue

asistían a su terapia habían perdido su propio yo en los primeros años de la

infancia. Pensaba q ue en esa etapa ten ían una decisión d ifícil de tomar: ser

auténticas y honradas, o ser amadas ; si eleg ían su i nteg ridad , eran abandonadas

por sus pad res ; y si escog ían el amor, abandonaban su propio yo .

Los padres de tales pacientes, por sus propias experiencias infa ntiles ,

consideraban alg unas partes de la personalid ad de sus h ijos e h ijas com o

inaceptables ; entonces , l e s enseñaron q ue s o l o un grupo red ucido d e

pensamientos , emociones y com portam ientos iban a ser tolerados . D e esta

manera , esas personas dejaron de poseer aquello q ue no era tolerable, por


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 44

ej e m p lo : si el enoj o era intolerable, a ctuaban com o si no existiera , si el sentir

sexua l no era perm itid o , se com portaban com o si no lo necesitara n .

Como esta ban en la eta pa d e la i nfa n cia , l o s pacientes de la doctora M i ller

habían escog ido l a aprobación de los pad res y experimentaban la pérdida de sus

propias personalidades, ya no expresaban los sentim ientos inacepta b les ni

manifesta ban ese tipo de cond ucta , por lo menos frente a los a d u ltos . Dejaban

d e com partir los pensamientos que era n sancionados, escond ían baj o tierra

aquella parte de s í m ismos q ue no pod ía ser aceptada y eventualmente se

exting u ía por falta de atención , o bien se proyectaba en otros .

Alice Miller cre ía q ue cuando la personalidad verd adera estaba

despose ída , la falsa se eleva b a . Si otros aprobaban l a personalidad fa lsa , ésta

era vá lida y la persona se sentía fel iz tem po ra l mente ; m ientras la fa lsa

personalidad dominara , tod a validación provenía del exte rior del i nd ivid u o , si esa

personalidad fallaba a l obtener acepta ción , la persona era d evastad a .

Esta pérdida de l a verd adera personalidad era tan trau m ática q ue sus

pacientes l a repri m í a n . Ten ía n solo u n vago recuerd o d e lo q ue se h a b ía perdido,

un sentimiento de vacío y traición ; se sentían vulnera bles y desorientadas ; fel i ces

cuando las elogiaban y devastadas cuando no les pon ían atención o cuando las

criticaban. Eran como barcos d e vela , no ten ían u n panel de controles ; su

valoración propia cam biaba a cualq uier d i rección q ue soplara e l viento .

Miller señalaba las d iferencias entre las personas adultas con personalidad

falsa y las a uténticas que hab ían experimentad o todos los senti m ientos en una
Cap. IJ Aspectos teóricos: por tu propio bien 45

forma honesta , i ncl uido el dolor. É stas se acepta ban a sí m ismas en vez de

esperar a q ue otros lo h iciera n ; a este estado d e salud mental M i l ler le llamó:

resonanci a .

S u arma contra las enferm edades menta les fue "el descu brimiento y

aceptación emocional de la verdad d e cad a persona", Alice M i l ler les dada el

valor a sus pacientes para que a cepta ra n lo q ue les h a b ía pasado e n la ni ñez, y

de esa manera pod ían convertirse e n gente auténtica .

M i ller se refi rió a este proceso com o un fenómeno excl uyente , pero en

realidad la creación de l a personalidad e n l a infanci a , sigue un hilo q ue va desde

la socialización básica hasta e l abuso. Esto está presente en todas las familias;

todos los pad res acepta n y rechazan a l g u nas d e las conductas de sus h ij os e

hij as ; y les enseñan a sacrifica r algu nos aspectos d e su personalidad para lograr

aceptación soci a l . D e cualquier m a nera , i ncluso l o s pad res más a utoritarios,

muchas veces n o tienen éxito tota l en l a destrucción d e las personalidades

verdaderas de sus h ijos e hijas .

Alice M i l ler propuso sus ideas e n otra época y en otro lugar, con base en

un tipo de fam i l i a d istinto a l tipo promedio q ue habita e n los Estados Unidos en

los noventa . Lo q ue n o pierde i m po rtancia con el paso del tiempo es l a

descripción q ue hace Miller d e l proceso de desintegración de la personalidad .

Plantea cla ramente la d ivisión entre lo pol ítico y l a personalidad del individ u o ;

señala el daño q ue esto puede causar y describe el proceso de su curación.


Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 46

Considero q ue u n proceso análogo al q ue ind icó M i l ler les ocu rre a las

jovencitas en su tempra n a adolesce n ci a . Esta doctora ve a l o s pad res com o

responsables d e l a desintegración q ue ocu rre en la tem pra na i nfa n cia , m ientras

que en mi opinión la cultura es la razón por la q ue las m ujeres ad olescentes se

dividen en verdadera o fa lsa ide ntidad . La cultura es lo que hace q ue las j óvenes

abandonen sus verd aderas form as de ser y se apodere n de las fa lsas .

Con frecuenci a , los pad res luchan por salvar la personalidad rea l de sus

hijas , las motivan a mantener sus i ntereses de i nfancia y desavienen con ellas

sobre temas com o l a actividad sexual tem pra n a , el maquillaj e , las d ietas y los

noviazgos . Tratan de i nteresarlas en los deportes o en las clases de m atem ática

y de ciencias. No les ag rad a n los "va lores" q ue transmiten los medios

publicitarios y se resisten a las defi n i ciones cu ltura les de sus hijas com o

consum istas u o bjetos sexuales ; no q u iere n q ue e l l a s vendan s u s a l m as por

popularid ad y luchan por preservar l a i nteg rid ad y la autenticidad .

Pero debido a la etapa d e desarro l l o de las adolescentes , la fam ilia tiene

poca infl uencia sobre ellas. Cayenne, por ejemplo, hablaba pocas veces con sus

padres . Cuando las h ijas entra n a una cultura más a m p l i a , se preocupan por lo

que piensan sus am istades y no por lo q ue dicen sus progenitores; el las se

moldean de acuerd o con las estrellas de moda y no seg ún los ideales de los

padres .

Con l a pubertad , las j ovencitas enfrentan enormes presiones cultu rales q ue

las hacen d ivid irse en personalidades fa lsas . La presión viene de los coleg ios , las
Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 47

revistas , l a música , l a televisió n , los a n u n cios y las pel í culas; viene d e los g rupos

d e ig uales. Las adolescentes pueden ser honestas consigo m ismas y a rriesg arse

al a bandono de pa rte de sus pares o bien rehusarse a ser leg íti mas y lograr ser

socialmente a ceptadas ; la m ayoría escoge esta seg unda opción , por lo q ue se

d ividen en dos personalidades, una a uténtica y otra culturalmente asig nad a . En

público , las jovencitas se convierten en q u ie nes se espera q ue sean .

La autenticidad e s u n a "posesión" d e tod as las experiencias, i n cl uyendo las

emociones y pensam ientos q ue no son socialmente a ce ptados . Como la

autoestima está basada e n la a ceptació n d e todos los pensam ientos y

sentimientos q ue una posee , las m ujeres pierden s u propia confianza m ientras se

"desapropian" a sí m ismas y sufren enormes pérd idas cuando dej a n de expresa r

ciertos pensam ientos y sentim ientos .

Cayenne eje m p lifica e l proceso d e desposeer el verdadero yo . Con l a

pubertad dejó de s e r una persona a uténtica y com pleta , para convertirse en u n a

versión no satisfecha de s í m isma , ese s u e ñ o e n q ue la cortan en trozos y s e l a

dan a comer a una cabra reflej a perfectam ente s u pérdida de integ rid ad . M uchas

adolescentes tienen sueños com o el de Cayenne, sueñan q ue se a h og a n , q ue

son paralizadas o q ue cae n en a rena m oved iza , u n sueño com ú n es el de ser

atacadas y no poder g ritar o pelear en ning una forma ; los atacantes pueden

variar: hombres , com pañeros del coleg i o , insectos o serpientes ; los elementos

importantes son el ataque, la parálisis y la inm inente destrucción de sí mismas.


Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 48

Con la adolescencia , Cayenne comienza a actuar desde una fa lsa

personalidad , cuando expresa "sea m os sinceras, soy un bicho ra ro", está

aceptando el derecho de la sociedad de d efinirla sólo por su aparienci a , incluso ,

ella misma se d efine de esa m a nera . Antes peleaba por salvar una tortuga o

defe nder un ideal , ahora está acostum b rada a ser "u ltrajada" y ya n o hay

protestas cuando se d a ñ a su integ ridad .

Al adopta r una fa lsa personalidad , Cayenne pierde confia nza en s í mism a ,

s u tranq uilidad a s í com o su m a nera de hablar clara y d i recta . S e alej a de sus

proge nitores que la alientan a ser sincera consigo mism a . Su com portam iento

externo y sus sentimientos más profu ndos no son cong ruentes. Ya no se

comporta de manera q ue satisfaga sus necesidades verdaderas .

No piensa bien sus decisiones , ni las tom a de forma consciente , tan solo

reacciona a la presión que ejercen sus a m istades , q ue l a obligan de cierto modo a

usar estupefacientes y a mantener relaciones íntimas . Cayenne está fuera de

rumbo y desconcentrad a ; ha a bandonado su meta a largo plazo de ser médica .

Cayenne sufrió l o que todas las m ujeres experimentan e n la tem p rana

adolescenci a : u n entrenamiento rigu roso para e l papel de m ujer; en este punto

se espera q ue las jóvenes sacrifiquen , en el a ltar de la aceptabilidad social,

aquella parte d e s í mismas q ue n uestra cultura considera m asculina y q ue

reduzca n sus a l m as a una talla de m uñeca Barbie. Claudia Bepko y Jo-Ann

Krestan 20 lo llaman adoctrinam iento en el código de la generosidad .

Esencialmente , su d iscusión se mantiene sin ca mbios desde la década de 1 950;


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 49

las reg las son las m ismas: s é atractiva , sé una d a m a , sé servicial , n o seas

ego ísta , has que las relaciones fu ncionen , y sé com petente sin q uej arte .

De esta m a nera es com o las j óvenes aprenden a ser antes agrada bles que

honrad as . Cayenne me d ij o : "Lo peor es cua ndo t e d icen 'desgraciad a ' , eso

reprime a cualquiera . Se supone que las adolesce ntes deben sonre ír. Cuando

tengo un mal d ía , mis profesores y com pañeros me repiten q ue sonrí a , pero

nunca he escuchado q ue se lo d ig a n a u n varón".

Las adolesce ntes descubren q ue es im posible ser femeninas y ad ultas a l

mismo tiempo. El psicólogo I . K. Broverma n 2 \ e n su y a clásico estud io,

documenta esta im posibilidad . Las personas que participaron deb ían señalar los

adjetivos con los q ue se descri b ían las características de un hom bre , una m ujer y

un adulto saludables ; los resultados demostra ron q ue la gente describe a l va rón y

I al adulto saludables con las mismas cualid ades , en tanto que a la m ujer de

manera d iferente . Por ejemplo, las m ujeres saludables fueron definidas com o

pasivas , dependientes e ilóg i cas, y los adultos com o activos , independ ientes y

lógicos . De hecho no h u bo u n punto de convergencia entre am bos sexos.

Las normas q ue deben seg uir las m ujeres son confusas . El albur siem pre

está en su contra , pero l lega un momento en q ue aprenden que esto es lo único

que pueden j ugar. Una amiga m ía recuerd a , q ue cuando estaba en sétim o año,

deseaba q ue alguien l a g u ia ra , expresaba q ue : "era tan d ifícil jugar sin saber las

reglas".
Cap. I1 Aspectos teóricos: por tu propio bien 50

Au nque las pa utas para el com portam iento a propiado de una m ujer no se

estab lecen con clarid ad , se castig a severamente su q uebra nto . A las

adolescentes francas se les etiq ueta com o "arp ías", s i no son atractivas se les

menosprecia . Además, las imágenes d e la pornog rafía d u ra y ligera , la letra de

las canciones , los comenta rios ocasiona les , las críticas, las burlas y las bromas

sirven de refuerzo a este conj unto d e reg las . As í , por ejemplo, se le ha

etiquetad o a Hillary Rod h a m Clinton d e "zorra" sim plemente por ser una m ujer

adulta , saludable y com petente .

M uchas de mis a l u m nas d e l a u niversidad , recuerdan algunas de sus

opciones : no ser m uy activas e n clase , para no a rriesgarse a q ue les d ijera n

"sabelotod o"; hacer d ietas , en vez de comer cuando ten ían ham bre ; s a l i r con el

correcto grupo de a m istades, y no con e l q ue ellas q uería n ; ser ed ucadas , en vez

de h onestas; no d ivertirse a cambio de ser bel las . Una estudiante lo d ij o de esta

manera: "Tienes que sufrir si q uieres ser hermosa". Sin embarg o , las j ovencitas

no sa b en expresarse con cla ridad en el momento en q ue experimentan u n

traum a ; los problemas q ue enfrentan s o n d iscutidos en l a cultura raras veces , n o

hay p alabras para describir l o q ue vive n : l a protesta e s delincuenci a ; l a

frustració n , malicia ; el aislam iento s e percibe com o depresión ; y l a desesperanza

es et i q uetada como un problema hormonal . M uchas g uerras s e ganan y se

pierden por la personalidad , sin i nform a r a los frentes de bata l l a .

Las jóvenes a bandonan s u s verdaderas formas de ser, p o r m uchas y

diferentes experiencias . En l a tem pran a adolescenci a , aprenden l a i m portancia


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 51

de la apariencia para defi n i r una acepta b i l idad socia l , el ser atractivas es ta nto

una ne ces idad com o la condición sufi cie nte para su éxito . Este es un problema

antiguo; Julieta n o fue amada g racias a su habilitad e n m atem ática , n i m i les de

barcos se la nzaron a l mar porq ue Helena de Troya era una a rd u a trabajadora .

The Ladie's Guide to Health [Guía para la salud de la mujer], escrita en

1 888, señalaba que, m ientras los varones vestían pantalones de lana , chaq uetas

y abrigos en el inviern o , las adolescentes usaban vestidos de sed a y e ncajes que

caían g raciosa mente de sus hom bros , pero q ue dejaban a l descubierto los

brazos ; el autor lamentaba que las j ovencitas m u riera n por d ifteria y neu m o n í a .

Las revistas para adolescentes s o n u n b u e n ejemplo del entrenam iento q u e

reciben las m ujeres en cua nto a l a aparienci a . E n una ocasión en q ue m i h ij a se

enfermó, q u ise comprarle lecturas sencillas, entonces cuando fu i por los

antibióticos a la farmaci a , hojeé las revistas . Todas las m odelos lucían de seis

pies de estatura y anoréxicas; se acentuaba el maquillaj e , la moda y el pes o , y de

esta forma se m otivaba a las j ovencitas a gastar dinero , hacer d ietas y ejercicio

para desarrollar las apariencias q ue atraen a los varones , com o s i eso fuera el

único propósito en su vid a . Las revistas n o ten ía n artículos sobre carreras,

pasatiempos , política o ñnes académicos , no habla ninguna cu')'o mensaie no


fuera "No te preocupes por sentirte bien o ser buena, preocúpate por lucir bien ".

Las m ujeres l leg a n a alca nzar su edad adulta en una cultura m isógina , en

la que los hombres tienen más poder pol ítico y económ ico . Leen l a historia de la

civilización occidenta l l a cual , básicamente , es la bitácora de la vida de los


Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 52

hom b res . Com o d i ce Dale Spende,-22 , "los log ros de las m ujeres está n relegados

a la categoría de 'Objetos perd idos"' . Al estudiar esta civilización las jóvenes se

van dando cuenta poco a poco , de que "la Historia del hombre" es en realid ad la

historia de los hom bres .

Descu brí esto cuando le í Outline of History [perfil de la Historia} de H . G .

Wells 23 , y History o f the Western World [Historia del Mundo Occidental}, d e

Winston Churc h i l l 24 . Ambas s o n h istorias de l a guerra y la d istribución d e l a

pro pi e d ad , en l a s q u e no se le pon ía atención a l a vid a d e l a s m ujeres, excepto

cuando ten ían alguna i nfl uencia en la vida de los varones . Sol ía preg u ntarm e :

¿dónde estuvieron las m ujeres d u ra nte todos estos acontecim ientos? Mi h ij a

tuvo l a misma reacción a nte su l i b ro d e histori a : "Es tan aburrido, un m ontón d e

reyes y generales peleando entre s í , ¿ q u é hacían l a s m ujeres?"


'
Las adolescentes lleg a n a una cultura cuya constitución le dio al hombre

blanco , no a tod os los estadounidenses , e l derecho a votar y q ue tod avía no h a

aprobad o la Ley de Derechos sobre la I g uald ad . Ellas , son parte de una cu ltura

en la que los d ocu mentos históricos proclaman los derechos de los hom bres .

Como señaló Tillie Olson 25 , las voces d e las m ujeres han sido cal ladas durante

años, y ésto continúa sucediendo en el p resente .

En los primeros a ñ os de coleg i o , las j ovencitas se dan cuenta de su falta

de p od er, pero generalmente no pueden decir lo q ue siente n , ven q ue los

hombres , en su m ayoría , son congresistas , directores , banq ueros y ejecutivos de

corporaciones ; se percatan de q ue los escritores , m úsicos y artistas fam osos , por


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 53

lo genera l son varones ; pero a ellas lo pol ítico no les importa , sus q uej as son

pe rsonales .

Lo que ellas d icen sobre los problemas de género y poder depende de

cómo se les preg u nte : cua n d o les pido a las ad olesce ntes q ue me d i g a n s i son

fem i nistas , la m ayoría l o nieg a , porque para ellas e l feminismo es una m a l a

palabra , como el com unismo o e l fas cism o ; pero si l e s preg unto si creen q ue l o s

hombres y las m ujeres d e b e n tener derechos igua les , responden q ue s í . Es m uy

probable que me digan q ue sus colegios n o son sexistas , pero me confi rm a n q ue

alguna vez han sido hostigadas sexualmente en esos centros, y hasta me

cuentan algunas historias. Saben q ue los hombres elaboran l a m ayor parte del

material que estudian y son conscientes de q ue el d i rector del coleg io casi

siempre es varón; si les preg u nto q ue q uién tiene más poder, ind ica n que los

hombres .

En mis cursos exho rto a las adolescentes a pensar sobre estos problemas

y a traerme ejem plos de d iscri m i na ción , una j oven se percató d e que las

montañas de Colorado , denom inadas en honor a varones ten ía n sus a pellidos ,

trajo u n mapa para señalar: M onte Ada m s , Monte Audu bo n , Pico Babcock , M onte

Edwards, Monte Garfield , Pico Hilliard , Monte Sheffels y Monte Richthofen, las

pocas superficies natura les en honor a m ujeres llevan solo el nom b re com o :

Monte Alice , Monte Em m a , M o nte Eva , Lago Emmaline , Lago Ag nes , Cañada

Maggie y Monte Flora .


Cap. JI Aspectos teón"cos: por tu propio bien 54

Las niñas se q uej a n de hacer más tareas domésticas q ue sus hermanos ,

d e que los pad res elogien m á s s u s log ros q u e l o s de e l l a s , o de q u e ellas

obtienen menos d i nero com o niñeras , q ue ellos corta ndo el cés ped .

Una atleta se quej ó de que su entrenador les dedicaba más tie m po a los

varones ; otra se d i o cuenta q ue solo las g i m nastas tienen que pesarse en las

prácticas; una j ugad ora d e softbol señaló que la cobertu ra period ística es mejor

para las actividades mascu l i nas ; una estud ia nte de m úsica tom ó conciencia q ue

la mayoría de las estrellas de rock son hombres.

Como lectora , recuerd o el problema q ue tuve con los escritores m isóg inos.

A m í me enca nta ba Tolstói 26 , pero cuando leí Sonata de Kreutzer me dolió

enterarme de que el escritor detestaba a las m ujeres. Después , tuve la m isma

experiencia con Schopenhauer, Henry M i l ler y Norman Maile ¡2 7 . Mi h ija Sara

estudió los textos d e Aristóteles en su clase de filosofía ; una noche me leyó una

parte y me d ij o : "Este hombre no respeta a las m ujeres" . M e pregu nté qué

significaba para e l l a , q ue uno de los hombres más sabios de la historia fuera

misóg ino .

Es importa nte q ue las adolescentes tengan más contacto con la l iteratura

que escriben las m ujeres , as í como ca mbiar la forma en que ellas son

enmarcadas por los med ios publicitarios . H oy en d ía , no son m uchas las m ujeres

que leen a Tolstó i , pero casi todas ven televisió n . Observan q ue en la pantalla,

por lo genera l , las m ujeres aparecen medio vestidas y con una imagen de tontas

que esperan ser rescatadas por un hombre bien vestido y vivaz. En m i s clases
Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 55

les pido a las a l u m nas q ue se fijen en cóm o son estereotipadas las m ujeres por la

televisión , tod as hablan d e lo q ue o bservan y yo les preg unto : " ¿ Q ué les enseña

esto sobre el papel de la m ujer?"

Cayenne se dio cuenta de q ue la televisión casi nunca presenta a las

m uj e res poco atractivas , q ue son viejas o gordas. Tam bién observó q ue en la

pantalla si una m ujer es médica o i ntelectua l luce como una conej ita d e Playboy.

Otra adolescente notó que las m ujeres, a menudo son víctimas de l a violenci a : en

muchas h istorias las m ujeres son violadas, golpead as , perseg uidas o

aterrorizadas por los hom bres; advirtió q ue en algunas escenas d onde había

relaciones sexuales la m úsica d e fondo era tenebrosa m ientras q ue en las

violentas había m úsica sensu a l , d e manera q ue e l sexo y l a violencia se

mezclaba n . Se percató además , de q ue la voz de los hom bres en los anuncios

publicitarios es más a utoritari a , los varones son los méd icos y científicos q ue

respaldan un producto , mientras q ue los cuerpos de las m ujeres venden aunque

no tengan nada q ue ver d i rectamente con éste (llantas , tractores, l i co r y armas) .

Otra paciente od iaba u n anuncio publicitario de cerveza en el q ue u n g rupo

de mujeres en vestido d e baño, se arrojaban en paraca ídas a una playa , para

satisfacer las fantas ías sexuales de un bebedor. La j oven decía : "Las mujeres

son enmarcadas como j ug uetes caros , com o lo último en d iversión". Trajo varios

anuncios de colonia, en uno se m uestra a una mujer sem idesnuda besando a un

hombre , la etiqueta indicaba: " Las cosas más salvajes ocurren baj o cubierta".

Otro mostraba una pareja en l a cam a , con el cuerpo de la m ujer e n primer plano y
Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 56

decía: "Santa Fe es u n l ugar m u y ca liente". H a b ía u n a n u ncio de coñac en el

que aparece una m ujer con fa lda corta y aj ustad a , sentada en el regazo de un

hom bre , dándole u n apasionado a b razo . M i paciente expresó: "Hace pensar q ue

si él compra este licor conseg u i rá con q u ien tener relaciones sexua les".

Para m i verg üenza , una paciente trajo de m i p ropia sala de espera , un

boletín de estud iantes q ue destacaba las a rtes y las cien ci a s . L a p u b l icación , d e

3 5 páginas , tenía 45 fotog rafías, de l a s cuales 4 4 era n d e varones , y la ú n ica

mujer estaba en la ú lti m a pág i n a ; se trataba de un a rtículo sobre clases de bal let,

el profesor posaba j u nto a la j ovencita que l levaba puesto un tutú .

M is alumnas de Psicolog ía saben q ue este es u n cam p o de dominio

masculino. Aunque el 90% del estudiantado son mujeres , casi tod os los teóricos

y terapeutas famosos son hom bres . Es d ifícil encontra r libros sobre psicoterapia

escritos por m ujeres o pel ículas sobre ellas .

I rónicamente , las j ovencitas brillantes y sensibles son las más vul nera bles

a los problemas de l a adolescencia. E n su mayoría entienden las i m plicaciones

de los medios publicitarios que están a s u alrededor, y se alarm a n ; cuentan con la

capacidad mental necesaria para comprender la ambivalencia cultura l a propósito

de las mujeres , pero carecen de las habilid ades cog n itivas, e mocionales y

sociales para utilizarl a . Se para l izan ante la información com plej a y contradictoria

que no pueden i nterpretar, l uchan por resolver lo q u e no tiene solución y de

encontrar el sentido en lo q ue es absurdo; se confunden en este i ntento por

entender la experiencia com pleta de la adolescenci a .


Cap. II Aspectos teóricos: por tu propio bien 57

P u e d e q ue l a s j óvenes menos perceptivas no l leg uen a ca pta r tod o el

si g n i ficado de los a n u ncios sexistas , l a m úsica y los espectácu los . Tienden a

negar los problem a s y a pensar q ue son simples. N o i ntentan i nteg rar aspectos

de su experienci a o "conecta r los pu ntos" entre los hechos culturales y los de sus

propias vid a s . En vez d e p rocesa r s u experienci a , se cieg a n en l a confu s i ó n .

A m e n u d o l a s a d olesce ntes b ri l lantes lucen más vulnera b les q ue aquellas

que han captado menos o h a n escog ido conform a rse a nte tod a l a com plej idad .

Pero puede ser q ue estas j óvenes b rillantes después se a d a pten , sea n a uténticas

y s e vuelvan más interesa ntes , aunque en la adolescencia tem pran a p a rece com o

s i estuvieran p roteg idas d entro d e una con ch a .

Las j óvenes pueden reaccionar de cuatro formas d iferentes a nte l a presión

cultural para q ue a bandonen s u identidad : ser conform istas, aislarse , sumirse en

una depresión o enoj a rse. La depresión o el enoj o dependen de l a i m p utación;

q u i e nes se culpan a s í m is m as se sentirá n deprimidas, m ientras q ue las q ue

culpan a los demás (generalmente a los pad res) demostra rá n enoj o .

Naturalmente , l a s adolescentes pueden reaccionar con u n a com b i nación de éstas

cuatro forma s .

La manera para a ceptar totalmente las defi niciones cultu ra les de l a

feminidad y conform a rse con l a s p resiones e s eliminando su propia personalidad .

Las adolescentes q ue hace n esto son las "muñecas Barbie" con el cabello y la

sonrisa en su lugar, aunque l levan un terrible sentim iento de m uerte escondido .

Son las q ue me hace n q ue re r g ritar: " N o t e rindas , defiéndete". Con frecuencia ,


Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 58

las j ó ve n es que trata n de conformarse se pasan de la raya . Por ejem plo : las que

padecen de anorexi a h a n intentado a tod a costa ser delgad a s , femeninas y

perfectas , pero se han vuelto flacas, paquetes relucientes, con apariencia de

haber sido envueltas con m ucho cu idad o , pero por dentro son u n com p l eto

desastre .

Las jovencitas h a n sido entrenadas dura nte m ucho tiem po para ser

femeninas, a un costo m uy a lto en su cond ición de seres h u m a nos. Han sido

calificad as seg ú n su apariencia y puestas entre la espada y la pared : rea l ízate ,

pero no mucho; sé cortés, pero sé tú misma; sé femenina y madura ; debes estar

consciente de tu herencia cultura l , pero no hables sobre el sexismo . Este

proceso también se puede d escribir com o el entrenamiento falso de sí misma. Se

trata de que las adolescentes sean menos de lo que realmente son , se les educa

para que sean lo que la cultura quiere , no lo que ellas quieren ser .

Hoy d í a , Estado s Unidos e s u n lugar destru ctivo para l a s adoles centes


.
Por d oquier se las alienta a sacrificar sus verdad eras identid ades . Ta l vez
sus
padres luchen para proteg e rlas, pero tienen un lim itado poder. M u chas pierde
n
contacto con su yo verdad ero , y cuand o eso sucede se vuelve n extrem adame nte

vulnerables a una cu ltu ra que se enorgu llece de usarlas para sus


propios
propósit os .

Alice M il ler decía : "Lo que nos enferm a es lo que no podem os ver'.

Convien e que las niñas analic en el efecto que la cultura tiene en su crecim iento y

des a rrollo; todas se beneficia n al tomar concie nci a . Una vez q ue las
Cap. JI Aspectos teóricos: por tu propio bien 59

adolescentes entienden los efectos de la cu ltu ra sobre sus vid as, pueden

defenderse . Aprenden q ue tienen q ue h a cer elecciones conscientes y enfrentar

la responsabilidad por éstas. La resistencia aplicada de form a inteligente

conserva vivas las personalid ades.


60

e a p ít u l o 111

C U ESTI ONES SOBRE EL DESARROL LO :

" NO ESTOY SALU DAN D 0 1

ME ESTOY AHOGAN DO"


CHARLOTTE (15 AÑOS)

La l l uvia tam borileaba en la ventan a de m i oficina y resbalaba por los

marcos m ientras Rob y Sue, con pena , hablaban de su hij a . Charlotte ten í a

quince años , pero su recargado m aquillaje y su aj ustado vestid o l a hacían l ucir

mayor. Su rostro ten ía esa d ureza q ue d etesto ver en cualquiera , especialmente

en alguien tan j ove n .

Sue pensaba q ue l o s problemas de su h ij a había n em pezado con e l

divorCio , que h a b ía suced ido cuando la n i ñ a ten ía tres a ñ o s . Charlotte no h a b í a

extrañado a su pad re , q u ie n era alcohólico , pero s í a S u e q uien ten ía que trabajar

tiempo com pleto e n u n establecim iento comercial. Sue se m i ró los dedos

manchados de nicotina , luego dijo: " Después del divorcio se m e red ujo el tiempo ,

el dinero y la pacien ci a ; creo que eso lastim ó a Charlotte".


7ap. III Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy alwgando " 61

Mientras Sue h a b l a b a , Charlotte perm a necía ríg ida en su asiento , con l a

loca ta n apreta d a q ue p a recía u n a l ínea delgad a .

Rob cam bió el tem a : "Sue y yo nos conocimos e n u n a reunión de

personas solteras, s a l i m os d u ra nte d iez m eses ; nos casamos cuando Cha rlotte

tenía ocho a ños , ella l l evó e l ram o d e flores , era u n a n i ñ a verdaderamente

encantad ora".

La mad re a g regó : "Al p ri ncipio Charlotte i ba bien en el coleg i o , pero

después las cosas se e m peza ron a d ificultar rá pidamente . Desa rrolló cierta

actitud , em pezó a fu m ar, a vestirse com o una m ujerzuela y a salir a beber con

muchachos m ayores . "

El pad rastro comentó : " E l l a no es la ú n i ca en problemas; tres de sus

amigas ya son madres . En n uestro pueblo habitan mil personas y hay tres

licoreras . Los jóvenes no tienen nada que hacer, solo meterse en l íos . "

Sue me d ij o : "No h e m o s cuidado b i e n de n uestra h ij a . R o b debe viajar

diariamente a ad min istrar u n estableci m iento y yo lo hago desde la casa".

Charlotte estaba m etida en casi todos los embrollos en los que puede estar

una adolescente : le iba mal en el coleg i o , fum a b a , beb ía g üisq u i , consum ía

drogas , ten ía un novio m ucho m ayor que ella, rara vez hablaba con sus pad res y

se em berrinchaba cad a vez que ellos trataban de protegerla. U n mes antes ,

cuando le pid ieron hacerse u n examen para com p robar el uso de d rogas y

I alcohol , ella huyó de la casa .


I
Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy alwgando " 62

Dura nte tres semanas Rob y Sue estuvieron preocu pados de q ue CharloUe

hubiera sido vícti m a de un secuestro o la h u b iera n asesinad o . Sue m a n ifestó :

"No tienes idea d e lo q ue es el m iedo hasta q ue sa bes q ue tu h ij a anda de

aventón en aventón por tod o e l pa ís". Tiem po después , Cha rloUe los llamó desde

Seattle para decirles que q ue ría reg resar. Parecía aterrada y prometió q ue haría

cualquier cosa q ue q uisiera n sus padre s , e l los decid ieron traerla a una sesión de

te ra p ia .

Le pregunté a CharloUe s i estaba d e acuerd o en reu n i rse conmigo d u ra nte

un tiem po. Encog ió los hom bros exageradamente sim ulando exasperación ; pero

durante los meses siguientes logra m os res olver algunas cosas.

A CharloUe le había ido bien d u ra nte la pri m a ria , j ug a ba béisbol en el

verano, hasta q u e se acabaro n los fondos q ue financiaban la Peq ueña Lig a del

puebl o . Le g ustaba frecuentar el establecimiento d o nde Sue trabajaba , ahí sol ía

tomar zarza y leer revistas . Se puso muy contenta cua ndo Rob se convirtió en su

pa dras tro : él la llevó a acampar, le compró una bicicleta y hacía re ír a su madre .

Pero con su adolescencia todo cam bió. Primero l a s s ituaciones com unes :

pe l e a s con las demás jovencitas y las bromas a los m uchachos. Los senos se le

desarrollaron a temprana edad y los varones se rozaban con ella , la tomaban por

detrás , y le ponían apod os . Ella era más g ruesa q ue l a mayoría d e sus

com pa ñeras , y como le preocupaba s u peso compró pastillas para adelgazar q ue

surtieron un rápido efecto. A CharloUe le gustaba la sensación d e ligereza q ue le


Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando" 63

daban esas pasti l l a s ; e m pezó a fu m a r p a ra ayudarse a adelgaza r, y hasta l leg ó a

robar cig a rrillos d e l a tienda de s u m a d re .

Rob y S u e detestaban q u e s u h ij a fu mara , pero com o e l los tam bién lo

hacían , no pod ían pretender que ella l o dej a ra . Tam poco les g ustaban sus

amistades , s u d ieta perm anente , l a m ú sica q ue escuchaba , s u voca b u l a ri o , n i q ue

sus n otas estuviera n baj a n d o ; las conversaciones entre pad res e h ij a se tornaron

tensas e irritables . Charl otte trataba de pasar en su cuarto o fuera de l a casa .

En el vera n o , d u ra nte s u octavo g rad o , comenzó a "irse d e fiesta", u n

eufemismo usad o para d ecir q ue s e i ba de tragos . Se reu n ía con m u chachos en

una cantera a l s u r d e l a ciudad , ahí bebían cerveza y vino ba rato a l rededor de

una fogata hasta e l a m anecer, " Estaba ahí para o lvidar m i vida", d ij o .

E n cierta ocasión Rob llegó a busca rla pero ella s e escondió d etrás de u n

álamo y q u ienes la aco m pañaban m i ntieron sobre s u paradero . M u chas veces

sus pad res l l a m a ron a la policía para q ue los ayudara a e ncontrarl a , l a

encerraban pero se esca paba p o r la ventana. Por fin Rob y Sue experi mentaron

l o que Charlotte describe com o u n a "fundición de emociones". Se sintieron

derrotados , así q ue le perm itían hacer l o q ue q uisiera .

Se habían dado p o r vencidos hasta q u e comenzó a salir con Mel , u n j oven

de veintidós años q ue trabajaba en una cooperativa , con un salari o q u e apenas le

alcanzaba para com prar cerveza y lotería . Era atractivo pero desaliñad o . Rob y

Sue estaban firmes e n q u e él n o sería la pareja de su h ija.


:ap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando" 64

Desd ichadamente Charlotte ya n o les obedecía . Usaba ropa provocativa ,

!I p elo ru bio com o Madon n a , y hacía l o q u e se le a ntojaba . Era tra n q u i l a y dóci l

:o n los muchachos , a nsiosa por com placer (el tipo de novi a que Mel q uería ) .

;uanto m á s luch a b a n R o b y Sue , m á s apetitosa se volvía l a fruta d e l pecado y a l

¡nal e llos perd ieron esta bata l l a ta m bién .

Cuando Cha rlotte m e habló de M e l , me sorprend í del realismo de sus

)ercepciones . Sabía que era u n perded o r y desaprobaba su actitud d e tomar

anta licor y a posta r. I ncl uso , ad m itía q ue a l g unas veces se aburría de é l , porq ue

o único que hacían era a lq u i la r pel ículas y beber en su apartamento . De vez en

�uando salían a pesca r barbos y ca rpas , pero ella afirmaba que "esos paseos

�ran un pretexto para pasar bebiendo toda l a noche".

A Mel n i siqu iera le g usta ba hacer el amor m uy a menud o , pero Charlotte le

era intensamente fie l ; h a b ía sido e l primer hom bre q ue e n verd ad se había

interesado en ella , seg ú n l a misma j oven l o expresaba , con é l no se trataba sólo

de sexo.

Mel le confiaba sus propios problemas fam i l i a res . Su padre e ra e l borracho

de un pueblo del oeste , cerca no a l a autopista . Una vez Mel reg resó a casa

después de la escuela y descubrió q ue se había robado tod os los m uebles para

comprar licor. Recordaba las Navidades s i n regalos, las canastas con alimentos

que a lg unas iglesias les mandaban con sus propios com pañeros de clase y

algunos niños de buenas fam i l ias a q u ienes no les perm itían jugar con é l .
Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 65

La m i rada de Cha rlotte se ablandaba a l hablar de M e l , su m isión era

salva rlo y hacerlo ta n feliz com o n u nca a ntes , ad m itía que hasta ahora Mel no se

ve ía muy contento , pero pensaba q ue con el tiempo pod rían unir sus vid as.

Mel era la única persona en q u ien ella confiaba . Od iaba a los muchachos

de secundaria q ue "solo q uerían una cosa". La m ayoría de las m ujeres de su

coleg io era n presu ntuosas ; sus b uenas a m igas ya era n madres , estaban m uy

ocupadas con sus propios problemas y "no ten ía n tie m po para ella"; Rob y Sue

peleaban m ucho y "no era n tan ca riñosos com o apare nta ban en las sesiones de

terapia".

Particularmente , detestaba el colegio y a los instructores . Sentía que su

profesor de m atem ática , el señor Jenso n , la h u m i llaba deliberada mente . Su

profesor de español le m i raba los senos e n cua nto se le presenta ba oportunidad .

Ninguno de los cursos ten ía algo q ue ver con la vida rea l . Los estudiantes

lisonjeros eran los que obte n í a n buenas notas . Los almuerzos era n una

"porquería". Cuando le pregu nté s i había algo del colegio q ue le g ustara , se puso

a pensar y respond ió: "Me g ustaría la clase de costura , s i la profesora no fuera

una desg raciada".

Un d ía Charlotte comenzó a hablar sobre las relaciones sexuales : "Antes

de Mel , yo ten ía que estar borracha para hacer el amor; de otro m od o , recordaba

cosas del pasado , cuando estaba bajo el efecto del licor y las d rogas no me

importaba".
Cap. ID Cu estiones sobre el desa rrollo: "No estoy saluda ndo, me e stoy a hoga ndo " 66

"¿ Te han violado?", le preg unté suavemente . Ella se echó hacia atrás el

cabello q ue le ca ía en el rostro y d ij o con voz l l a na : "No puede imaginarse los

problemas que he tenido". Y m ientras seg u íamos sentadas en silencio, después

de estas palabras, Charlotte lucía más j oven y vulnerable . No procuré más

información , la obtend ría en sesiones posteriores . Reflexioné sobre la frase de

William Faul kne � 8 : "El pasado no está m uerto , n i siquiera ha pasado".

Aunque Charlotte era de un pequeño y tranquilo pueblo , ejemplifica los

problemas de las jóvenes en los noventa . Tuvo u n padre abusivo y alcohólico ; su

madre se d ivorció cuando ella tod avía era peq ueña ; la familia era pobre y estuvo

sobrecargada de trabajo d u ra nte muchos años . De adolescente , Charlotte se

involucra en tod o tipo de l íos : bebe ; fum a m a ri h uana y ciga rrillos; ha huido de la

casa y ha sido violad a ; está d ista nciada de sus padres y estaría sola de no ser

por un novio adicto y m ucho mayor q ue ella ; con los hom bres , especialmente , es

dócil y se dej a d i rigir; hace lo q ue piensa que debe hacer con tal de ser aceptada .

Charlotte h a escog ido sacrifica r s u propia forma d e ser y se h a a poyado en

una falsa personalid ad . Tiene sus decisiones g rabadas en el rostro . Hay una

sensación de m uerte en su cond ucta , por no ser a uténtica , ya que ha dejado

demasiadas cosas de l ad o . Esta adolescente es el testimonio d e la infancia

perdida y lo q ue ha venido a ocupar ese espacio resplandeciente no es oro .

Espero q u e la terapia le ayude a encontrarse a s í m is m a , el trabaj o consistirá e n

reclam a r lo q u e le han a rrebatado.


I Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo, "No estoy saludando, me estoy ahogando ' 67

LORl (12 AÑOS): EN LA CÚSPIDE

El mes pasad o , Lori , a quien conozco desde s u nacim iento , entró a l

coleg io. Asiste a un centro ed u cativo m uy g rande , reconocid o por s u s adinerados

y com petitivos estud ia ntes .

La visité en su casa para saber cóm o m a rchaban las cosas. Nos reunimos

en su dorm itorio recientemente redecorado. Lori estaba org u l losa de su ca rtel de

Elvis 29 , así com o de la sobre ca m a y las cortinas d e su ídolo. Ten ía un escritorio

blanco, ordenadamente a co m odado con pape l , bolíg rafos y u n d iccionario ;

asientos rel lenos , de color rosado y u n a jaula g rande de plástico para su m ascota

Molasses , liM o" de cari ñ o .

Me sorprendió ver lo fresca y alegre que lucía . Vestía pantalón y abrigo d e

color verde; su ca bello castañ o , corto y rizado le ca ía sobre u n o s a retes de plata

con form a de estrella . Saltaba de u n lado a otro en su cuarto , m ostrándome un

libro que le g usta , sus trofeos de natación y los trucos q ue sabía hace r "Mo". Lori

me hacía sentir com o e n otro l ug a r y e n otra é poca , de reg reso a los años

cincuenta , a la casa de una fa m ilia a d inerada , pad res fel izmente casados , hijos

sin temores ni tensiones . U n a parte de cinismo dentro de m í se preg u ntaba:

¿dónde esconden la realidad ? , ¿en el g ua rd a rropa? Si no hubie ra conocido esta

familia d u rante vei nte años, hubiera sido más cínica respecto a tanta felicidad .

Lori es m uy talentosa , lo que en n uestro siste m a educativo se traduce a un

cociente intelectual superior a 1 45 . Ella pudo haber contado con un tutor


i Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 68

especia l , pero consideró q ue eso la iba a aislar del resto de sus a m istades , así

que prefi rió una com binación de clases reg ulares y otras intensivas. A Lori le

encanta el coleg io; ta m bién le había g ustado la p rimaria , aunque para el ú ltimo

año ya se sentía m uy m a d u ra . E l colegio era em ocionante , con sus pasillos

llenos de estudiantes , n ueve d ocentes , l a mesa llena d e am igos y a m igas a la

hora del a l m uerzo y una pisci n a en e l g i m nasio .

Estaba ocupada d entro y fuera del coleg io. I ba a nad a r y a bailar alg unas

noches por semana , ca nta ba y actuaba en cuanto se le presentaba la ocasión .

Este a ñ o tom a clases p a ra la voz, en la universidad . Su madre se q ueda en casa ,

así que puede acompañarl a a tod as las lecciones, ensayos y encuentros de

natación ; su pad re es u n a bogado q ue puede pagar estas activid ades y asistir a

las presentaciones .

Su hermana menor, Lisa , tam bién practica l a n atación y baila, tiene un

lalento único para tocar el piano. Lori es más sociable y achispad a , en cam bio

Lisa es más tranq uila e introvertid a . M ientras q ue Lisa s e sume p o r completo en

un libro o toca e l piano e n l a sal a , su hermana puede hablar durante horas por

leléfono .

Lori conserva l a m ayoría d e sus viejas a m istades y tiene otras nuevas e n el

colegi o : "Tengo a m ig os y a m igas, y soy un poco popular; para ser m uy popular

�ay que lucir como una m odelo y vestir ropa cara", mencionó. Describe a sus

amistades más cercanas com o a s í mism a : sobresalientes en los estud ios ,

lelices y q ue les g usta participar de activid ades .


Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando" 69

Lori me contó q ue se le conoce por su independencia y por ser d iferente :

"Sé quién soy y no estoy de acuerd o siem pre con lo que piensa otra gente" .

Otro aspecto d iferente que encontré en ella fue que no le preocupa la

apa ri en cia . A d iferencia de l a m ayoría de sus a m igas q ue se leva ntan tem prano

para te ner tiempo de arreg l a rse a ntes d e i r a l coleg i o , Lori se levanta 1 0 minutos

antes de sal i r y se pone cualquier cosa q ue encuentre , come lo q ue q u iere sin

preocuparse de su peso: "A m u chas d e m i s a m igas les gustaría ser com o yo en

lo que tiene q ue ver con m i actitud hacia mi apariencia", me comentó .

Le mencioné el alcohol y las d rog a s , y opinó: "Creo q ue son una

estupidez, nu nca los consu m i ría"; "¿Y s i te vieras forzad a a tom a rlos e n alguna

fiesta?", le preg unté . Ella respond i ó : "Yo d i rí a : H az tú lo que desees , q ue yo

haré lo que yo q u iera", se rió y continuó: "Después me retiraría de la fiesta".

A algunos muchachos q ue conocía les g ustaba tom a r licor, pero ninguna

d e su s am istades cercanas lo hacía . Le hablé sobre el hostig a m iento sexu a l , Lori

se rascó la cabeza y me d ij o : "Alg unas a m igas han sido acosad as, yo no, ta l vez

porque sé a q u ién debo evad i r. Hay un pasillo especial por donde nunca paso" .

Conversamos sobre los noviazg o s , tem a que ya Lori había reflexionad o .

N o quería salir con ning ú n joven hasta que estuviera en los últimos años del

colegio y ni siquiera entonces sería algo formal . Estaba convencida de q ue l a

vida sexua l l lega con el m atrimonio. L e preg unté qué pensaba de la m úsica y de

las pel ículas en q ue aparecen jovencitas que tienen rel aciones sexuales

esporád icas, me contestó : "Aunque no tengo m ucho tiempo para ver televisión , lo
Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 70

apago cuando presenta n esas cosas. E n cua nto a la m úsica , no le p resto

atención a la letra".

"Parece q ue h a ces a u n lado las cosas q ue te molesta n", le señalé y ella

agreg ó : "No tod as; solo las q ue no puedo ca m biar".

Se le iluminó el rostro cuando cha rlamos sobre el baile , esta ba m uy

orgullosa porq ue había ascendido recientemente a u n g rupo avanzado . Ta m bién

le g ustaba nadar, así q ue cre ía que tod a esa práctica le ayud aba a m a nej a r el

estrés : "Hago eje rcicio cas i todos los d ías".

Au nque ad m itió que sus pad res pod ían avergonzarla en público , los

amaba ; consideraba q ue s u pad re e ra m uy flacucho y su m a d re dem asiado

amigable ; me comentó que ú lti m a mente su madre le había estado crispando los

nervios porque ella q uería m ás i nti m id ad . No obstante , tod avía le g usta ban los

domingos por l a noche , cuando l a fam i l i a se reunía a jugar baraja o a ver una

película m ientras d isfrutaban de u n refresco g aseoso, manzanas y palom itas de

maíz.

Le preg unté q ué q uería estud iar y me hizo saber q ue le g usta la d a nza ,

pero considera que no es u n a carrera práctica . Com o está m uy org ullosa de su

forma de escribir, h a pensado en el period ismo; ya se entrevistó con algu ien de

ese campo, como parte d e u n proyecto estudiantil y de hecho ya publicó un

artículo en el boletín del coleg io.

Lori me acom pañó hasta la puerta ; sus aretes brillaba n . Lisa estaba

practicando m úsica e n el nuevo g ra n piano, su madre sentada j u nto a ella


Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 71

volteaba las páginas de una sonata Clementina ; su pad re leía el periód ico cerca

de ellas.

De ca mino a casa pensé en Lori . Parecía q ue sabía m a nej ar su p ropia

personalidad m i lag rosa mente bie n . E ra socia ble, pero no le i m p resionaba la

I popularidad , p refi rió esta r con sus a m istades q ue tener un mentor y aun así

obtenía excelentes ca l ificaciones . Ha conservado todos sus intereses de la

preadolescenci a : cantar, bailar, nadar y a ctuar. N o tiene preocupaciones sobre

la apariencia y su peso; y a u n q ue a veces se siente averg o nzad a por sus pad res ,

los ama y d isfruta e l tiempo q ue pasa con el los .

Lori es independ iente y disti nta d e los d e m ás . H a tomado decis iones

consientes sobre el sexo , las d rog as y e l alcohol ; d e hecho sobre tod os los

aspectos . Busca orientación y res puestas e n su interior, ha clasificado su

experiencia en lo q ue puede y no puede cam b i a r; y sabe cóm o apartarse de

aquello que está fuera de su contro l . Sabe q u ién h a sido y tiene u n rumbo hacia

el futuro . Aunque podría cam biar d e idea en cuanto a estudiar period ismo, el

hecho de que tenga una meta dem uestra que su vida no es de u n momento .

Esta jovencita es tan centrada saludable y mentalmente q ue me he

detenido a pensar en una expl icación . Lori es m uy afortunad a , heredó una

personalidad aleg re , llena de energ ía , es hermosa , i nteligente , le g usta la m úsica

y el deporte . Sus padres son cariñosos y la cuid a n , pero no son sobreprotectores

ni demandan demasiado. Vive en u n vecindario relativamente sano y próspero ,


Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando" 72

en el q ue habita n fa m i l ias esta bles y ha log rado escaparse de los traumas y

posibles violaciones .

Puede q ue tenga más problemas en los próximos años, de lo que hasta

ahora se vislumbra . El am biente socia l se le hará más duro , sus em ociones más

turbulentas, y l leg a rá un m o mento en que piense q ue la noche fa m i l ia r es una

estupidez. Ahora se halla j usto e n e l momento en q ue las adolescentes

realmente luchan . N o obsta nte , considero q ue Lori tendrá l a habilid ad , más q ue

la mayoría de las j óvenes , d e m antener su propia forma de ser. Su centro de

atención está en s í m isma y se tiene confianza , lo que creo q ue le ayud ará a

resistir.

Deseé poder p rotegerl a , envolverla en una ca pa mágica que la m antuvie ra

segura; pensé en la última l ínea de un poe m a q ue escribió una madre sobre su

hij a: "Te lanzo a l u n iverso y rezo".

Mi amiga, la horticultora , d i ce que donde la naturaleza es m ás rica y

diversa es en los l í m ites d onde se encuentran los á rboles con los cam pos, el

desierto con las montañas o los ríos atraviesan las praderas . La adolescencia es

un límite entre la i nfancia y la edad adulta ; y com o tal posee una riq ueza y una

diversidad superior e incomparable a la de cualq uier otra eta pa de la vid a . Es

imposible entender la com plej id ad e i ntensidad de las adolescentes . Recuerdo a


Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando" 73

una paciente de doce años q ue q uería ser modelo o a bog ada en una corporación

(lo que le hiciera g a n a r más d i nero) ; ta m bién a una j ovencita asiático-a mericana

que huyó de Vietna m y m e explicó tímidamente q ue q uería estudiar Medicina .

Pienso en Sara q ue va ca ntando las tonad illas de comedias m usicales m ientras la

llevo al coleg i o ; ta m bién pienso en los m ovim ientos torpes y la m i rada baj a de una

menor que trabaj a en la pastelería d e sus padres o en la confia nza en sí misma

con que una vecin ita se retira del m o ntículo después de ponchar al últi m o

batead o r .

Las adolescentes son viajeras que viven lejos de casa y no tienen tierra

natal ; no son niñas n i adultas . Son com o miem bros del jet-set que vuelan de un

país a otro a una velocidad sorprendente . A veces parecen tener cuatro años,

una hora después es com o si tuvieran veinticinco . En realidad no encaj a n en

n i ng una parte , a n helan u n lugar, busca n tierra firme .

L a adolescencia es u n momento de intensa preocupación en cuanto a l a

personalidad que crece y cambia d ía a d ía ; todo parece nuevo . Viene a m i

memoria l a mañana en q ue m i madre m e despertó para i r al coleg i o y sentí u n

deseo d e golpearl a ; aunque estaba enoj ad a , me aterrorizó ese sentim iento

extraño. Recuerdo ta m bién cómo se me afloj a ban las rodillas, cua ndo ciertos

muchachos cam inaban a mi lado en los pasillos . Esos momentos me q uitaron el

aliento y me hicieron preg u ntarme en q uién me estaba convirtiendo; estaba tan

sorprend ida de m is reacciones com o lo hubiera estado de las de otra person a .


Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 74

A los doce años, h a b ía q ue record a rle a Sara q ue debía cepillarse los

diente s , pero ya ella q uería alquilar pel ículas para adu ltos y busca r tra baj o . I ba

de una cosa a otra ; un m i n uto d iscutía con nosotros sobre pol ítica y a l siguiente

rogaba q ue le com prá ramos u n animalito d e peluche . Evita ba q ue nos vieran en

público con ella, pero se m olestaba si no asistía mos a sus presentaciones del

colegio; ya no dejaba que la abrazá ra m os o q ue le d iéramos u n beso. Una

noche, durante esta época de consta ntes declaraciones de independencia , Sara

me despertó porq ue ten ía fiebre , q uería q ue le pusiera algo frío y me senta ra a su

lad o , me complació esta pausa en ese com porta m iento que le prohibía el

contacto físico conmigo.

Aunq ue no siempre de forma i nteg rada , en la adolescencia ocurren

diversos tipos de desarrollo: físico , emocional, i ntelectua l , académ ico , social y

espiritual . Puede q ue las jóvenes altas y bien desarrolladas físicamente

manifiesten la conducta emocional de una niña , q ue las pensadoras a bstractas

tengan las cond iciones sociales de una estudiante de primer g rado . Estas

diferencias de los n iveles de desarrollo, en una misma jovencita , desconciertan a

los adultos : ¿a q ué parte de la adolescente debemos responder? , ¿ a la de q u ince

o a la de cuatro a ños?

Por lo genera l , la pubertad se define com o un proceso biológ ico , en tanto

que la adolescencia es la experiencia personal y social de ese proceso, sin

embargo, la cultura tam bién incide sobre la pubertad .


Cap. ID Cu estiones sobre el des a rrollo: "No e s toy saluda ndo, me es toy a hoga ndo " 75

Las jovencitas alca nza n su menarq u ía a una edad más tem pra na q ue
I

I cómo ocurría con las adolesce ntes en la época colonial , e i ncluso en la década de

1950 . Hay muchas teorías q ue tratan de expl ica r por q ué la pubertad se

adelanta : cam bios e n la n utrición (las jóvenes se desarrollan antes porq ue están

mejor alimentadas) , ad ición d e horm onas a la carne de res y de pollo (las

hormonas de crecim iento q ue se sabe afectan a los hum anos , podrían d isparar la
'
pubertad) y la electricidad (Ios cuerpos están prog ramados para entra r a esta

etapa después de exponerse a cierta cantidad de luz, lo q ue le sucede a las

mujeres desde una corta edad , en la era de la electricid ad) . El asunto es q ue las

mujeres entran a la ad olesce ncia mucho antes de lo que lo hacían hace cuarenta

años , algunas menstrúa n desde la edad de nueve .

La pubertad tem pran a retrasa muchos aspectos del creci m iento . El

desarrollo anticipado y l a , ahora más d ifíci l , cultura de los años noventa ,

aumentan el nivel d e tensión e n las adolescentes. Las jovencitas que acaban d e

aprender a hacer gal letas y n a d a r no están preparadas para manejar l a s ofertas

de pastillas adelgazantes. Las q ue han estado leyendo sobre Pippi Calzaslargas

no están listas para e nfrentar el hostigam iento sexua l q ue encuentra n en el

coleg io; no es fácil para las q ue les g usta tocar el piano y visita r a su abuela ser

excluidas por sus a m istades . Y al m ismo tiempo , deben enfrentar situaciones

prematuras, n uestra cultura las alienta a alejarse de sus padres y depender de la

orientación q ue les den sus amistades; por lo que no nos debe sorprender q ue

sufran y que cometan tantos e rrores .


Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 76

En la actua lidad , las m ujeres perm a necen por más tiempo en la eta pa de la

adolescenci a . Durante las décadas de 1 950 y 1 960, la m ayoría de las

adolescentes se m udaban d e su casa apenas se g rad uaban del coleg io y jamás

regresaban. Después de 1 980, ha ido a u mentando el número de adultos j óvenes

que n o q u ieren i rse de su h og a r o se van por un tiempo y lueg o , cuando tienen

veinte años, reg resan a vivir con sus padres . En parte prefieren q ued a rse por e l

aspecto económ ico , en p a rte por l a seg u ridad q ue l e s d a el hogar, e n u n m u n d o

que cada vez es más peligroso. Actualmente , la adolescencia puede em pezar

alrededor de los d iez a ños y extenderse hasta los veintidós ; les puede tomar doce

años atravesar e l crisol .

Hay una g ra n brecha entre la estructura superficial del com porta m iento y la

estructura profunda del sig n ificado. La estructura superficial es lo visible : torpeza ,

energ ía, enoj o , cam bios d e h u m o r e inqu ietud . La estructura profunda es lo

interno: la lucha por encontrarse consigo m isma , el i ntento por integ rar e l pasad o

y e l presente ; y darse u n lugar dentro de esta amplia cultura . El com portamiento

superficial transm ite muy poco de la lucha i ntern a ; de hecho, trata de opaca rla .

. Por definición , las adolesce ntes n o les comunica n con claridad a los

adultos, las preg u ntas que nacen en la estructura profunda . En su l ug ar, las

preguntas q ue se hacen e n la superficie son cód igos para hablar de temas más

amplios: "¿ Puedo teñ i rm e el cabello de morado?" puede significar "¿Me

permitirían ser una persona creativa?", "¿ Puedo ver películas para adultos?" ta l

vez quiera decir "¿ Soy una persona q ue puede manejar las experiencias
Cap. m Cuestiones sobre el desarrollo: "No estoy saludando, me estoy ahogando " 77

sexuales"? , "¿ Puedo partici par de otra religión?" q u izá se refiera a "¿Tengo

libertad para explorar m i propia es p i ritualid ad?"

Las preg u ntas de la estructu ra profunda se procesa n de form a escurrid iza

con las am istades . Las j ovencitas d iscute n , de manera i nterm i nable , los menores

detalles sobre conversaciones o eventos : ¿quién vistió q ué ? , ¿ q uién d ij o qué? ,

¿él le sonrió o no a ella? , ¿ella me m i ró molesta cuando yo hice eso ? ; entre lo

superficial se busca información del i nterior en u n esfuerzo interm inable.

Esta d ivisión de la estructura profunda y l a estructura superficia l es una de

las razones por las q ue las adolescentes experimentan tanto fracaso en las

relaciones. La comunicación es confusa y tiende a confundir; com o las relaciones

entre las am istades está n "en cód igo" abundan los ma lentendidos; con

frecuencia , los padres q ue se fija n en la estructura superficia l pierden el sentid o

de la situación .

Como el funcionam iento d e la estructura profunda es tan serio, el

comportam iento superficial tiende e n ocasiones a relaj a r las tensiones , como una

forma de d isipar la energ ía interna que debe salir de alguna form a . Esta

diferencia marcad a entre los com porta m ientos , me hace record a r mis primeros

años como terapeuta : pasaba muchos d ías tratando asuntos serios , hablando de

problemas y analizando situaciones , y después del trabaj o q uería d ivertirme con

mis hijos, les contaba chistes estúpidos y miraba las pel ículas de W. C . Fields •
30

Cuanto más d ifícil había resultado m i d ía , más deseaba relajarm e por med io de
Cap. ID Cuestiones sobre el desarrollo: aNo estoy saludando, me estoy ahogando " 78

algo cóm ico . Las j ovencitas ta m bién practica n la terapia todo el d ía , solo que en

sus p ropias mentes , así q ue necesitan d istraerse apenas pued a n .

Cuando tra baj o con adolescentes procuro entender lo q ue d i ce s u

com portam iento superficia l , sobre los problemas de su estructura profu nd a .

Intento acertar si su com porta m iento está asociado con sus verd aderas

personalidades o si es e l res u ltado de la presión por una falsa personalidad , ¿ cuál

pensam iento debo res peta r y fomentar? , ¿ cuál debo desafiar?

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