Antigüedad
3000 AC - Las primeras evidencias de faldas se encuentran en los
dibujos de la civilización Sumeria.
1500 AC - Los egipcios utilizaban faldas largas y ajustadas, hechas
de lino.
500 AC - Los griegos usaban faldas plisadas y confeccionadas con
telas de alta calidad, como la seda y el lino.
400 AC - En Roma, las faldas eran utilizadas por hombres y
mujeres, y eran de longitud variable según la época y la moda.
Edad Media
500 DC - La falda se convierte en una prenda exclusiva para
mujeres, y se utiliza para cubrir todo el cuerpo.
1000 DC - Las faldas se vuelven más cortas y ajustadas, y se
utilizan para resaltar la figura femenina.
1300 DC - Aparecen las primeras faldas acampanadas, que se
utilizan para dar volumen y movimiento al vestido.
1500 DC - Las faldas se vuelven más sofisticadas y decoradas, con
bordados y aplicaciones de joyas.
Renacimiento y Barroco
1600 - Las faldas se vuelven más amplias y pesadas, y se utilizan
en combinación con crinolinas y miriñaques para dar forma al
vestido.
1700 - Las faldas se vuelven más estrechas y ajustadas, y se
utilizan en combinación con corsés y enaguas para resaltar la figura
femenina.
Siglo XIX
1800 - La falda se convierte en una prenda más práctica y funcional,
y se utiliza en combinación con botas y abrigos.
1850 - Aparecen las primeras faldas plisadas y confeccionadas con
telas más ligeras, como el algodón y el muselina.
1890 - La falda se acorta por encima del tobillo, y se utiliza en
combinación con medias y zapatos de tacón alto.
Siglo XX
1910 - La falda se acorta aún más, hasta la rodilla, y se utilizan en
combinación con zapatos de tacón bajo y sombreros.
1920 - Aparecen las primeras faldas rectas y cortas, conocidas
como "faldas flapper", que se utilizan en combinación con medias y
zapatos de tacón bajo.
1950 - La falda vuelve a ser amplia y acampanada, y se utiliza en
combinación con zapatos de tacón alto y chaquetas ajustadas.
1960 - Aparecen las primeras faldas mini, que se utilizan con botas
y medias de colores.
1980 - La falda se acorta hasta la mitad del muslo, y se utiliza en
combinación con zapatos de tacón alto y chaquetas oversize.
Siglo XXI
2000 - La falda se utiliza en combinación con zapatillas deportivas y
sudaderas, en una tendencia conocida como "sporty chic".
2010 - Las faldas midi vuelven a estar de moda, y se utilizan en
combinación con botas y abrigos oversize.
2020 - La falda se adapta a la moda de la pandemia, y se utiliza en
combinación con mascarillas y zapatos cómodos.
Con esta línea del tiempo, podemos apreciar la evolución histórica de la
falda a lo largo de los siglos, y cómo ha ido cambiando según las
tendencias y la moda de cada época. Aunque la falda ha pasado por
muchos cambios a lo largo de la historia, sigue siendo una prenda
esencial en el armario femenino, y una forma de expresión de
Origen de la falda
Los origines de la falda se remontan a varios miles de años. Los asirios,
sumerios y egipcios, ya contaban en su vestuario con la falda. Curiosamente, era
una prenda de vestir utilizada tanto por hombres como mujeres. Pero fueron
los antiguos egipcios los que la evolucionaron. La historia de la falda es la de un
progresivo alargamiento, mientras la falda pantalón egipcia de hace tres mil
quinientos años, estaba hecha con un simple retalón de lino.
Originalmente la falda en Egipto era pieza unisex, que subía por encima de la
rodilla para los hombres y caía hasta los pies para las mujeres. En los tiempos del
mundo clásico prefirió el vestido talar, atuendo que terminó por dividirse en dos:
la falda sería definitivamente, desde entonces, lo que bajaba de la cintura a los pies.
Por lo tanto, tanto los Griegos como los Romanos utilizaban la falda hasta las
rodillas para los hombres, y la falda larga para las mujeres. Algunas de estas últimas
incluso llevaban tirantes.
Y en la Edad Media, la saya (precedente de la falda) era la prenda característica
más habitual en el vestuario femenino. En el fondo, las sayas eran faldas con
pliegues que a veces incluso arrastraba un palmo. De todos modos, mediatizada
por la falda fue vestido popular hasta principios del siglo XIX. En los hombre
principalmente solía ir acompañada de una camisa.
Por si no lo sabías, debes saber que la palabra falda es de origen alemán
antiguo que significa pliegue. La falda es prenda de vestir que sin ceñirse al
cuerpo cae cintura abajo.
Evolución de la falda
En el siglo XVI en España, la falda se generalizó con Carlos I, hacia el año 1520,
tras la llegada de las modas de Flandes, quedando desde entonces marcada
profundamente la moda española masculina y femenina en todas las esferas de la
vida cortesana, mudando modos y modas de la noche a la mañana.
Entre los cambios producidos está el de la falda saboyana. En los siglos XVI y
XVII españoles, se hablaba también de las basquiñas, especie de saya negra o
falda acortada hasta un palmo por debajo de la rodilla, que se llevaba encima de
otras ropas y servía para salir a la calle en días de fiesta.
Era una prenda plisada, de rizos y arrugas regulares que caían en vertical, rizada a
pliegues, ajustada sobre las caderas. Tanto la saya como la basquiña era una falda
cerrada que se vestía por la cabeza. Mención especial merece la falda escocesa,
también conocida como kilt escocés. Realizada con una tela de tartán (cuadros
escoceses), usada solamente por los hombres, tiene su origen en el siglo XVIII.
La falda larga fue común hasta el siglo XVIII. Hacia 1730, la bailarina belga
Mariana de Cupis alias La Camargo, una de las más brillantes bailarinas de la Ópera
de París, innovadora del ballet, cansada de arrastrar faldones decidió acortarlos casi
por la mitad y provocó un escándalo: cortar las faldas era castigo que se daba
entonces a la mujer sospechosa de mala vida.
Para paliar los posibles problemas que podía suponer falda tan corta, La
Camargo, adoptó un pantaloncito de seguridad que apenas descendía unos
centímetros ingles abajo. Aquella faldita corta resultó graciosa, y muchas
empezaron a llevarla fuera del teatro, aunque cubrían el largo del cuerpo con
amplios mantos que en un momento dado, podían de forma coqueta descuidar,
para mostrar la reluciente pierna. No prosperó, sin embargo.
Pero en 1851, la neoyorquina Amelia Jenks Bloomer, pionera del feminismo
reivindicativo, adoptó una especie de bombachos, mezcla de pantalón y falda,
que facilitaba movimientos y funciones corporales. Pensó que una prenda así, no
sólo era más cómoda sino que además resultaba más modesta y moral que
la falda ahuecada con miriñaque de la época.
Al ganar fuerza el movimiento de liberación de la mujer o Women’s Lib, las
sufragistas adoptaron como símbolo de su posición la prenda de Amelia Jenks. A
su consagración contribuyó la moda de la bicicleta que para las mujeres suponía
un peligro al engancharse las faldas en el piñón o la cadena, por lo que la falda
pantalón resultaba apropiada y decente.
Historia de la falda moderna y la minifalda
A la falda moderna le precedió el escándalo y la protesta. La precedente de la
falda actual llegó a España desde Francia, donde se la denominaba jupeculotte, y
se la tachó de prenda subversiva.
Fue por entonces, a principios del siglo XX, cuando empezó a hablarse de falda
pantalón, moda llegada a España en febrero de 1911. En Madrid y Barcelona, se
organizaron polémicas ruidosas en distintos medios, pero también tuvo defensores
que veían en ella una vestimenta práctica.
Su éxito fue casi instantáneo entre las mujeres, independientemente de
connotaciones políticas, aunque nadie aconsejaba a las señoras salir solas a la calle
vistiéndola, por temor a ser abordadas por los más furibundos enemigos de
aquella pieza. En Madrid se dieron casos en los que los caballeros abucheaban, en
vez de piropear a las atrevidas “pantalonfalderas”, a las que los guardias de orden
público se veían obligados a defender.
La prensa del momento recoge episodios de esta naturaleza, y sus titulares
abundan al respecto. Solo se admitía con alguna reticencia, que se patinara en el
Parque del Retiro con falda pantalón.
La falda pantalón tuvo su momento de gloria: la década de los sesenta, al amparo
del éxito de la minifalda. Fue esta prenda la que ganó la partida. Todo empezó
en Londres como desarrollo de una idea y creación de la modista Mary Quant,
cuyo Bazaar de la popular King’s Road exhibió y vendió por primera vez la
novedosa prenda en la primavera de 1965. Es el nacimiento de la minifalda.
Paralelamente, el modista francés André Courrèges lanzaba su línea: falda
cortita de espíritu futurista, con leotardos opacos y casco de astronauta en la
cabeza. Pero lo del modista francés era alta costura mientras que la prenda de
Mary Quant estaba diseñada para el gran público, hecho que la catapultó al éxito.
La falda había sido reducida a la mínima expresión. Con gran regocijo para los
hombres, ya podían casi comprender literalmente, aquello de viva la diferencia.