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Arquitectura Brasileña

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Anvario de Espacios Urbanos Historia» Cultura + Diseno, 19.9.8 Brasilia: una civilizacién en gestacion Jean L. Herbert Escuela de Arquitectura de Saint-Etienne ——— 1. Costa Lucio, Basile, cidade que invente, frase manuscita sobre la ccubierta de a reedicin del Relatrio do Plano Foto de Brasil (reedicion or el gabiemo dal cistrito federal de Gratlia en 1981, con traduccion en ings y trance. dEs posible construir una ciudad sin calles, sin fa- chadas, sin plazas, sin parcelaciones ni otra forma de trazado? (Es posible hablar de vida urbana sin confundir animacion urbana y agitacién mercantil? ZEs posible reconciliar ruralidad y urbanidad de modo distinto al de espacios verdes abstractos o el estallido urbano? {Es posible imaginar una ciudad més alla de nuestras senas, de nuestras costum- bres, de nuestros conceptos, de todos los concep- tos e historias particulares de oriente y occidente, del Norte y del Sur, sin reducir la utopia a un no- lugar? {Es posible convocar maltiples memorias para “inventar una ciudad” en un lugar “virgen” en que las potencialidades no sean anuladas por la fascinacion de la tabla rasa? 2Es posible ser decidi- da y absolutamente modemno sin estar confundido por y con las teorias del urbanismo moderno? Urbs, urbano, urbanidad, civitas, ciudad, ... todas estas palabras ¢son todavia pertinentes para nombrar aquello que se aglomera, se dispersa, se destruye y se construye en nuestro planeta desde hace més de un siglo? iQue visitante, turista, nuevo residente, investi- gador que llega a Brasilia no se encuentra sumido en estas preguntas y algunas mas? Este fue mi caso durante la primera y rapida estadia en octubre de 1993, Suelos y horizontes verdes profundos, cielo de tinta por la tarde al oeste, en esa lejania proxima al ee monumental. Decidi volver para permanecer, habitar, dejarme habitar por las preguntas dejadas en suspenso, Julio y agosto del 95, el sol rojo ladri- lio, hierba seca, cielo claro, brisa de este Planalto sin limites. Por lo general en los pacos escritos sobre Brasilia, incluidas las guias turisticas, se confirma y alimenta el rumor dominante: aburrimiento, vacio, muerte, abstraccién, formalismo, racionalismo, monumenta- lismno, autoritarismo, favelas, "prueba del fracaso de 57 desarrollo urbano Sure la modernidad” , que constituyen, desde hace una veintena de afos, el repertorio casi obligado de epitetos que han empafiado el entusiasmo funda- dor. Escucho y leo casi los mismos comentarios so- bre la Unite d'Habitation (unidad de vivienda) Le Corbusier de Firminy, donde vivo desde hace 23 afios, y sé demasiado bien que lo que se dice no guarda ninguna relacién con la vida cotidiana de los habitantes. Es por esto que deseaba conocer Brasilia como antropélogo de terreno. Intentar ha- cerme parte del ritmo cotidiano de las labores, de los cambios, de los rituales de las diferentes gene- raciones y grupos sociales, sumergirme en la vida cotidiana a todas horas y todos los dias de la sema- 1a, participar en los debates publicos sobre politica territorial y urbana, desplazarme en los transportes publicos y sobre todo a pie. Combinando todo esto con cincuenta entrevistas con especialistas sobre el ame tn ep ca) tema y la lectura de la bibliografia local. En princi- pio y de acuerdo al buen metodo, “definamos el objeto”. ¢De qué hablamos cuando nos referimos a Brasilia? {Del distrito federal? Ese casi rectangulo de 100 x50 km. de longitud (véase plano 1) situado a ,000 km. del litoral, recortado en una inmensa meseta poco poblada de un pais de |60 millones de habi- tantes, es un lugar que, en 1956, fue minuciosa- mente elegido para convertirse en el emplazamiento de la nueva capital. Este rectngulo cobija hoy a 2 millones de habitantes y participa del movimiento de redistribucién regional y nacional de 'a pobla- cién en el conjunto del territorio. Este era uno de 105 objetivos de la implantacion de la nueva capital en relacién a la ordenacién del territorio, de los flu- jos econémicos y los recursos de los transportes por carreteras, y también ferroviarios al momento de su fundacién (la linea Sao Paulo-Brasilia con una estacidn ferroviarial notable proyectada por el ar- quitecto L. Costa). Esta idea geopolitica muy vo- luntarista fue concebida dentro de la dinamica de “interiorizacion" deseada desde hace 200 afios, € inscrita en la constituci6n de Brasil desde su inde- pendencia, y es una condicién del desarrollo de la identidad brasilefa. Tanto en el imaginario como en la decisi6n de realizacion, esta dimension se con- funde con el proyecto de civilizacion brasileno. No es mi propésito desarrollar aqui la reflexion a esta escala del territorio, pero es importante no olvidar estas incidencias en todas les otras escalas, en tanto queda como causa primera y activa, si no principal. Elegf estudiar el conjunto del Plan Piloto’ de esta capital disetada por L. Costa en marzo de 1957 (véa- se plano 2), inaugurada en abril de 1960, “revisita- da" por él mismo en 1987 para hacer proposiciones complementarias; clasificada por la unesco como Pa- ‘trimonio de la Humanidad el mismo afio. Hoy tiene 350,000 habitantes de los 500,000 esperados, y se han construido dos tercios de los edificios previstos (instituciones del estado federal y del distrito, aloja- mientos, comercios, bancos, hospitales, estadios, escuelas, universidades, lugares de culto, cemente- fios, transportes y muy escasas industrias). O bien nos reducimos a la Brasilia de las posta- les, la que han difundido las revistas y los libros de arquitectura, la plaza de los Tres Poderes y sus dos cuencos con cipulas invertidas, el Palacio Presiden- cial de la Alvorada y sus "columnas que no tocan el suelo”, la catedral cuya plasticidad y luminosidad encantan a los fotégrafos. Esta reduccién de Brasi- lia a la belleza de las curvas arquitecténicas de Os- car Niemeyer conduce a menudo a confundir el nombre del arquitecto con el de Brasilia. Ciertamen- te, todo gran lugar merece sus emblemas y es sig- [Link] nificativo que Brasilia los haya encontrado inme- diatamente. Pero seamos aqui y en lo demés, res- petuosos de la pluralidad de escalas, de la diversidad de morfologias, de las practicas sociales, del habi- tar La aglomeracién urbana de Paris es a la vez y separadamente Sarcelles, Montreuil, Evry, Chanti- lly, Neuelly, Etoile, La Concorde, los muelles del Sena, el periférico y, Brasilia, asimismo, esta com- puesta hoy por: a. una ciudad dormitorio de casi un millon de habi- ‘antes que se extiende a lo largo de mas de vein- te kilémetros; b. una “urbanidad difusa” de “condominios” al es- tilo de Los Angeles, devoradora de una buena parte del territorio del distrito federal; c. residencias individuales de gama alta con jardi- nes de 2,000 metros cuadrados al borde del lago; d. algunas favelas en las que viven poco més de 50,000 habitantes muy pobres, cuya incidencia sobre el suelo es casi nula a escala del distrito; e. el eje residencial del plan piloto, arco de casi doce kilometros de largo y cuatro de ancho, construi- do al ritmo de “supercuadras” donde viven al- rededor de 300,000 habitantes (una quinta parte aun no se ha construido); f. el je monumental de una decena de kilometros donde junto a los edificios politicos, administra- tivos y religiosos dignos de una capital, quedan emplazamientos vacios, previstos principalmente para los edificios culturales en espera de finan- ciamiento (Biblioteca, Archivo, Museo, etcétera); g. y, a otra escala de practicas sociales, como no mencionar la curva de Calle-Foro-Universidad de 2. CF Cost Luci, Registro de uma vivencia, tora empresa das ares, San Pablo, 1995, pig, 2762 342. Estas 66 paginas retnen los documen: tos indispensables para comprender ls intanciones del ubarista, espe Cialmente el texto poco conccdo: Baila revsiteda, 1987 59 6 desarrollo urbane Plano 2 LEGENDE: feop Ambassades <2, Habitat ingividuel G1 secteur banques et commerces LN secteur sporti casi 800 metros con sus pérticos y sus cascadas de flores, el parque urbano trazado por Burle Marx con dimensiones que captan la inmensi- dad del lugar, o la serenidad del cementerio en spiral con su corola de hormigén que sirve como mercado de flores, 0 la diversidad de edificios de culto, a menudo llamativos, que hacen posi- ble que en la guia turistica oficial se lea: Brasilia, capital espiritual del tercer milenio, y que indu- ye, en otfos, el Templo de la Democracia (Me- moral del Presidente Tancrédo Neves, construido por O. Niemeyer en la Plaza de los Tres Poderes en el 87). Esta ennumeracién, aunque muy in- completa, querria solamente expresar la diversi- dad de vida que se ha ido construyendo desde hace 30 afios, veinte de los cuales fueron de dictadura militar (1964-1985). Periodo que no permitié prolongar el acuerdo excepcional que hizo posible su fundacion; acuerdo entre el poder politico (J. Kubitschek), el urbanista (L. Costa), el arquitecto (0. Niemeyer), el ingeniero-admi- nistrador (|, Pinheiro). Después de estos 35 afios de historia disconti- nua, la pregunta no es saber si Brasilia es un fraca- 50 0 un “modelo”, sino comprender cémo la intencién profunda del proyecto inicial es capaz de acoger, acompafiar, orientar, re-accionar a la pujante energia colectiva en todo el vigor y la complejidad contradictoria de un pueblo de 160 millones de habitantes, de los cuales l2 mitad tiene menos de veinte aftos y su nueva capital, ha cumplido ya treinta y cinco Ala escala de la aglomeracion: una morfologia capitalista La calidad excepcional de la voluntad politica que Presidio el |anzamiento del proyecto hizo posible joloherbert instituir la propiedad publica del territorio en el con- junto del distrito federal salvo, por supuesto, en al- gunas localidades preexistentes (Planaltina y Brazilandia); se concedieron atribuciones a los dife- rentes actores sociales e institucionales a través de una sola administracién publica (la novaces). Como la historia urbana de este ultimo siglo lo muestra en abundancia, Brasilia, capital de una sociedad ca- pitalista particularmente salvaje, heredera de cua- tro siglos de latifundios esclavistas, ha estado embargada desde los primeros afios de su existen- cia por todas las contradicciones entre propiedad publica y privada. Hasta este dia, en el Pian Piloto, la propiedad publica del suelo ha resistido bastante bien las diferentes presiones. Dos graves excepciones sin embargo’ Una parte del territorio del eje residencial con- cedido a las instituciones publicas (Ministerios, Uni- versidad) para la construccién de alojamientos de su personal, ha sido congelado con fines especu- lativos, lo que explica la no construccién de cerca de un quinto de las supercuadras, en particular en el ala norte y, en consecuencia, se presenta el des- plazamiento de esta poblacién e inversiones o bien hacia los bordes del lago, o hacia los condominios periféricos. Esta distorsién ha llevado a la privati- zacién casi completa del contorno de! lago por re- sidencias 0 clubes privados, sustrayendo asi al conjunto de la poblacién de un hermoso recurso liadico; desequiliorando la reparticion hidrdulica y provocando en parte la contaminacién del lago, lo cual se estd remediando con costosos trabajos publicos. 3. Sida, E, Historia de Brasilia, Ed. Senado Federal de Brasiia, 1985, Escrito por uno de los actores principales entre el momento de la de sién y la inauguracion 6 desarrollo urbano Los condominios periféricos, copropiedades es- trictamente cerradas y provistas de sistemas de pro- tecci6n, resultado de muchas apropiaciones salvajes y de tréfico de influencias, desarrolian todos los in- convenientes de la forma de habitat privado y difu- 50: costos ce las redes y equipamientos, e incoherencia en la proliferacion. En comparaci6n con estas invasiones de lujo de- sencadenantes de despilfarros multiples, las inva- siones u ocupaciones populares son de escala y consecuencias reducidas, sin hablar de su mayor legitimidad social. Pongamos entonces en su justa medida el t6pico “Brasilia y sus favelas”, o el mas caricaturesco aun, pero no menos frecuente de “monumentalidad y favelas”. Poco mas de 50 mil personas viven en favelas, la més importante esta integrada por 10 mil habitantes —Cidade Estrutu- ral instalade sobre el depésito de basuras, en el limite del Plan Piloto del Parque Nacional y de una posible zona industrial, es actualmente el centro de una intensa polémica politica en la que se oponen dos posiciones habituales en este tipo de situa- ciones: e| desplazamiento forzado o la conso- lidaci6n legalizada. Los argumentos de los industriales, de los ecologistas, de los higienistas, de partidos populistas 0 no, no se alinean sobre una cémoda discrepancia derecha-izquierda, sino todo lo contrario. Sin embargo, para un numero de habitantes —apro- ximadamente un millon—, el tipo de construccion 4. Ver principaimente: Fronteiras, C. Aubert, £6, UN-Brasla-o1s70, 1987; The two Brasian capitas,N. Everston, Ed. Newhaven and London, 1973; The modernist city an anthropological critic of Basia, J. Holston, Ed, Univesity of Chicago Press, 1989; ideology realided, A. Pavia et af, Breslia, Ed. Projeto Sao Paulo, 1985; A gestao dos confitos en Brasilia, A. Pavlari, et. al, Urbanizagas @ Metropolozacao, F4. Universidade de Bratia, 1988; “Brasilia, oté débordée”, . Nasciment, ewe Urbanisme, No. 276, Paris, 1994 més importante corresponde a una densa distribu- cidn del terreno de mayoria popular, pero no exclu- sivamente, que se ha visto coaccionade a vivir fuera del Plan Piloto desde los primeros aftos de las obras; a lo largo de un eje Sur-Suroeste —segiin una ur- banizacion de vao (véase plano 3)— se desarrolla un tipo de frente popular, pionero desde Nucleo Bandeirante hasta Samambaia pasando por Tagua- tinga y Ceilandia. El Plan Piloto preveia una diversificacién de aloja- mientos en términos de costo y, por tanto, de alqui- ler, lo que debia permitir una relativa diversificacion social. Pero ni esta disposicién inicial del proyecto de Lucio Costa, ni tampoco sus nuevas proposiciones de habitat popular de 1987, han sido respetadas, si no es aqut 0 alld a titulo de muestra no generaliza- da. Una gran parte de las investigaciones realizadas desde hace 15 afios,“se refieren alos fendmenos de diversificacién morfolégica de la agloreracion, ana- lizados en términos de periferizacién espacial, segre- gacién social, desigualdades de equipamentos pablicos. Las constantes, a fin de cuentas indiscuti- bles, fuertemente apuntaladas estadisticamente a partir de un enfoque socio-econémico, conducenen general —por parte de sus autores— a la condena inapelable del proyecto urbano inicial Como si el urbanismo estuviese encargado de resolver las desigualdades extremas de ingresos y de poderes de la sociedad brasilefia que se manifies- tan tanto en Brasilia como en otras partes. Parad6o- jicamente, este sociologismo critico unidimensional, focalizado casi exclusivamente en los fenémenos de empobrecimiento mas que en aquellos de acu- mulacion, implicitamente otorga al urbanismo un poder ordenador exhorbitante que, por otro lado, reprocha vivamente al Plan Piloto. Por tanto, una vez subrayadas a grandes trazos las contradicciones territoriales, especulativas, pollti- 0 ame apni poplten iste ——e. pen Gam ie Sates gem BS Beco EEE HE casy sociales, a menudo tan escandalosas aqui como en cualquier pais, queda uno sorprendido de la cali dad de los logros y de las potencialidades del Pian Piloto que, lejos de ser una fortaleza preservada de estas contradicciones, se encuentra evidentemente en el corazén de ellas, y hasta este momento las absorbe bastante bien. Desearia exponer esta dialé- ctica entre la intencién y la realidad actual del Pian Piloto, siguiendo paso a paso las cuatro escalas pro- puestas por Lucio Costa, ya que estas fundan la ori- Ginalidad radical de Brasilia en su enunciado, y aun mas en sus relaciones de interdependencia jolohenbert OD Worms crwoansaten “res sais GY) ror shas yo era ert 1. Escala residencial: sociabilidad de una “ciudad” construida sobre pilotes Brasilia, en su parte residencial, es la Unica ciudad del mundo construida sobre pilotes. Esta experien- cia singular merece en si misma la mayor atencién No estar encerrados entre dos fachadas, que nues- tros pasos no estén limitados a seguir el trazado de las calles, no estar obligados a una relacion de frente 0 de lado altera nuestras percepciones, sensaciones, sefas urbanas. En el sentido real y figurado esta- mas sin rumbo. Se nos regala la posibilidad de ele- 6 desarrollo urbano gir permanentemente un camino, y la libertad es exigente. Sin duda una metafora, pues siempre exis- te un recorrido mas propicio y agradable, aunque no necesariamente més corto, para ir de casa a la parada del bus, ala panaderia, al colegio, al campo de fUtbol, al terreno de juegos infantiles, o simple- mente a la sombra del arbol mas hermoso. Todo esto como una posibilidad para todos y todas. Una sorprendente variedad de opciones abiertas en to- das direcciones, de acuerdo a nuestro humor, in- tencién y compania. Todo puesto a nuestro alcance yala puerta. Después de unos dias de esta practi¢a inédita se tiene una sensacién asombrosa de liber tad. De regreso a Europa el entramado de las ca- Iles, ortogonales 0 no, como el de la muy querida Barcelona, me ha parecido literalmente opresivo. E! grado de las posibilidades abiertas en plena “ciu- dad”, de golpe hace surgir el recuerdo de otros vastos paisajes sin barreras 0 propiedades privadas, estoy pensando en Larzac, en Castilla, en el altipia- no andino. Apertura a la lontananza en lo urbano. Esta liberacion del suelo y el horizonte por los pilo- tes, queda muy sutilmente reforzada por el efecto de suave pendiente continuada del emplazamien- to de Brasilia, el cual nos situa permanentemente entre un alto y un bajo, sin esfuerzo, con una tension ligera (300 metros de pendiente regular entre el memorial a J. Kubitscheck —cota 1,300 metros— y el nivel del lago —cota 1,000 metros—). Esta pen- diente poco pronunciada, pero més atin la orienta- d6n exacta del conjunto de la ciudad, y la justa posicién mediana de las dos alas residenciales en su extensién curvada, producen la conciencia in- mediata y global de nuestra situacién en el conjunto arquitect6nico. En efecto, la toponimia compuesta de iniciales y cifras solo resulta abstracta durante los dos 0 tres primeros dias, rapidamente retene- mos el lugar donde estamos, a donde vamos en relaci6n al lago, al poniente, al levante, al Sur o al Norte cuyas iniciales sirven de referencia toponimia (L= Lago; W= Oeste; S= Sur y N= Norte). Al componer estas iniciales se designan tanto las supercuadras como las vias de transporte en su jerarquia. La numeracion de 1 a 16 de las super- cuadras permite completar su posicion respecto al eje monumental. Esta “ciudad sin calles” que alte- ra nuestras referencias es, al mismo tiempo, curio- samente memorable en su globalidad, como podria serlo un pueblo por las mismas razones: la inscrip- cién del lugar donde nos encontramos en las coor denadas geogréficas precisas, percibidas de inmediato gracias a la precisi6n del gesto urbano en el lugar y a su explicitacion en la toponimia, Lo que en un primer momento se ha percibido como pérdida de referencia urbana, muy répidamente se transforma en inclusién, pertenencia a orientacio- res primordiales (esta experiencia personal dificil de escribir se verifica por los gestos cotidianos de los lugares de encuentro e intercambios de direcciones). La supercuadra (véase plano 4) es al mismo tiem- po un lugar geografico y mas que nada el lugar de pertenencia a una sociabilidad intensa. El suelo li- berado tiene numerosas utilzaciones posibles: para paseos, gimnasia, juegos de nifios de todas las eda- des, presencia de animales, ejercicios de capoeira, encuentros amorosos, deportes colectivos, etcéte- ra, !Brasilia ofrece un campo de basquetbol o de {Utbol junto a cade vivienda! Recordemos que la supercuadra es un cuadra- do de 300 metros de lado, en principio rodeado por una hilera de arboles y que contiene una dece- na de inmuebles de seis pisos construidos sobre pi- Jotes, con una poblacién de 2,500 habitantes. La altura de la construcci6n corresponde aproximada- mente al crecimiento de los arboles en su madurez, como se puede observar en las supercuadras que herbert Plano 4 tienen una treintena de afios (ala Sur). Brasilia Plan Piloto se convierte poco @ poco en una lujuriosa ciudad jardin como lo quiso su autor, La densidad de la edificacién, como su escasa altura en relacién con la vegetacién, hace diferente inmediatamente las supercuadras de la Unidad habitacional de Le Corbusier, aunque ambas estén hechas sobre pilo- tes y devuelven a la ciudad “las condiciones de la naturaleza”. Algunas fotografias aviesas y engafto- sas de las supercuadras evocan mas bien una resi- dencia de lujo cerca del hotel de Boulogne. No lo son, no dnicamente porque el futbol, el basquet- 66 desarrollo urbano bol, la vida social al pie de esos inmuebles de calidad son practicas muy intensas, sino, sobre todo, porque la supercuadra pertenece a una unidad de vecindari. En efecto, en el proyecto de Lucio Costa, la uni- dad de vecindario se compone de cuatro supercua- dras;> tiene una calle comercial llamada intercuadra y los equipamientos colectivos correspondientes a su poblacién: unos 10,000 habitantes. Escuelas, centros de salud, centros sociales, lugares de culto y cines han de acompafiar a todas las unidades de vecindario. Pero aqui, como en otras partes, las politicas de financiamiento no siempre han segui- do las intenciones del proyecto. Detengémonos en un aspecto pocas veces co- mentado del Plan Piloto. Esta ciudad sin calles po- see, no obstante, “fragmentos de calles” muy animados. Si, en estas calles intercuadras son nu- merosas, activas y vitales las terrazas de los cafés y restaurantes; y si hay escaparates de tiendas de ropa, alimentos, electrodomesticos, electroactsticos, libre rias, diarios, correos. De golpe el europeo cree reen- contrar sus sefiales, sus habitos “urbanos”, lo que muestra de paso hasta qué punto nuestros criterios de “urbanidad de calle”, y de “animacién urbana” 5. Aqui, una vez mas, para evita las frecuentes confusiones meneiades por los ertcas apresuracos del urbanisma modem, subrayarnos enesie punto a gran diferencia de concepcion entre Le Corbusier y Lucio Costa, {que exe lejos de ser Gnicamente semantica. Por el nimero de habitan- ‘tesla unidad de vecindaio de Le Corbusier corespondes lasupercuadia de Lucio Costa. ¥ la dstnbucién de las prolongaciones de viviendas de! primero coresponde a la unidad de vecindario del segundo, porto me: og cuatro veces mas habitad Por lo tanto, no se vata solode un tema ela aitura del aticio, y menos ain de respuestas diferentes a situacio: nes cimsticaseierentes, sno de dos experencias tan cas la una como Ia ota, a tra0aer fos umbrales, la proxmid26, el flujo de a souabiidad De igual modo el acuerdo respecto a los plotes no lleva al mismo tata mento de la “quinta fachada” y todos los desarrollo del techo-teraza tan queries por Le Corbusier con frecuencia no son otra cosa que la animacion comercial. Por io tanto, incluso si se observa una cierta di- ferenciacién de estas calles intercuadras, segun el standing y la naturaleza de los comercios, estan repartidas de acuerdo @ una regularidad y a una dimensi6n que limitan el fendmeno de polarizacion funcional o econémica bien conocida de los secto- res mercantiles de la ciudad europea. En efecto, la distribucién igual de estos “fragmentos de calles” en todo el eje residencial, asegura un policentrismo comercial que apoya la multifocalidad de las super- cuadras. Esto cuestiona radicalmente, tanto a es- cala local como global, nuestras concepciones habituales de la centralidad. Hay que decir que estas calles comerciales, des- de el primer momento, tendieron a reconstruir la alle escaparate junto a los accesos en auto, aun- que cada vez mas se abren comercios y artesanados en el interior de las supercuadras, beneficidndose Ge sus condiciones naturales. De este modo se re- fuerza la osmosis entre la sociabilidad ligada a las supercuadras, ligada a su vez con la unidad de ve- indario y el conjunto de la ciudad, Estas observa ciones destacan la intencién inicial que propuestas recientes de la politica urbana desearian reforzar, 10 sin suscitar algunos temas que implican decisio- nes delicadas. A quién pertenece el suelo de la supercuadra? ZEs propiedad publica o del promo- tor con la servidumbre de los servicios publicos? {Cada inmueble de una supercuadra puede atri- buirse una parte de ese suelo, no solamente para plantar flores o hacer huertas, sino también para marcarlo, es decir, cercarlo e incluso hacer un apar- camiento bajo los pilotes? Si un local de artasano 0 de comerciante, una terraza de restaurante se ex- tiende hacia el interior, equién lo autoriza y con qué limitaciones? Si una asociacion de vecinos particu- larmente dindmica quiere construir un cenador, un espacio para juegos infantiles mas 0 menos priva- do, zquién toma la decision y como se establece el derecho de propiedad? Todas estas situaciones con- cretas observadas durante mi visita demuestran una abundancia de realizacién de los posibles que has- ta ahora testimonian un respeto global por el ca- racter pUblico del suelo, el cual permite un gran abanico de usos sociales del lugar. Los pocos abu- 505 © infracciones por el momento estén localiza~ dos y dan lugar a un debate puiblico. Aqui como en la unidad de viviendas Le Corbusier donde vivo, se constatan catidianamente todas las posibles reali- zaciones que facilita la propiedad publica o semi- publica del suelo o de las habitaciones y sus prolangaciones; pero al mismo tiempo, se observa hasta qué punto el derecho a |a propiedad privada y sus derivados capitalistas son una fuente de cifi- cultades 0 de cierre —en el sentido propio—, a la consecucion de estas posibilidades. Le Corbusier y Lucio Costa han ofrecido un ur- banismo que propone diferentes umbrales de so- ciabilidad correspondientes a los diferentes niveles de propiedad y responsabilidad. Sumarnos 2 la cons- truccién de un derecho urbano adecuado, capaz de superar el maniqueismo propiedad privada-co- lectivizacién, es uno de los desafios de la mo- dernidad urbana concreta, Numerosas son las unidades de vecindario que no se han beneficiado de todos los equipamientos publicos deseables, muchos se han desplazado al margen del eje residencial, a lo largo de las vias de comunicacion L2 y W3; especialmente los lugares de culto y los establecimientos escolares. Su implan- tacion, forma muy privatizada, perturba localmen- te la fluidez de los caminos y sobre todo se convierten en lugar de fuertes presiones especula- tivas. Los comercios y las oficinas se unen en este joloherbert proceso, lo cual confiere a estas vias de circulacion un aspecto muy habitual al de las avenidas urbanas (especialmente la W3). El eje residencial presenta, en este momento, practicas sociales de habitar muy diversas y proliferantes, bastante alejadas de cual- uier supuesto funcionalismo. La sociabilidad acti- va y polifacética de cada supercuadra se afirma como un grado de pertenencia mas real que el de la unidad de vecindario. Hay que sefalar, pese al buen funcionamiento de las calles intracuadra, que la unidad de vecindario sufre por la realizacién in- completa de los equipamientos publicos y de una falta de identificacién institucional de su gestién Entre la asociaci6n de habitantes de proximidad in- mediata y la politica urbana global, aqui como en otras partes, falta un grado de representacién, de reconocimiento, de gestién. La generosidad de los espacios compartidos, la intensidad y la calidad de las formas de sociabilidad ciferenciadas, la rapidez de los transportes (15 mi- nutos en autobus para atravesar el eje residencial), ofrece a los habitantes de las supercuadras la ex- cepcional calidad liberadora de esta ciudad jardin sobre pilotes. I nivel de satisfaccién experimenta- do por los nitios y los j6venes es testimonio del gran apego a este nuevo arte de vivir. En 1995, casi tres cuartos de la pequefia y mediana burguesia que vivia en el Plan Filoto vot6 por el Partido de los Tra- bajadores que lucha por una superacién de la ideolo~ gia capitalista; este voto aparentemente paraddjico {podria interpretarse, en parte, como la expresion de una defensa a un modo de vivir y habitar? 2. Una monumentalidad ofrecida en participacién En relacién con las dos alas de la curva residencial, que casan con una distancia respetuosa el borde 0 desarrolle vurbano del lago, y estan abiertas a toda la diversidad de imprevistos y encuentros de la vida cotidiana, el je monumental (véase plano 5) aparece como una firme y larga incision rectilinea, reforzada por su orientacion Este-Oeste, o més precisarnente, en di- reccién al punto més bajo, el lago, el levante, para desaparecer al poniente tras el punto més alto (me- morial a J. Kubitscek). La monumentalidad de este ee no tiene relacién con la dimension de los edificios sino, con la forma en que estan inscritos en la vastedad del lugar, subrayado por la ampli- tud de la via que los une. A la inversa de lo que pueden hacer creer algunas fotografias centradas © encuadradas en estas obras, la plaza de los Tres Poderes, la Explanada de los Ministerios, |a Cate- dral, estan al servicio de los horizontes de la in- mensidad del Planalto. Aparecen como sefiales discretas pero exactas, faros o balizas en este inte- rior de las tierras donde a menudo se tiene un sen- timiento oceénico por el hecho de estar expuestos en este punto con los trescientos sesenta grados del horizonte. "La estética de la fluidez”,® la ex- trema liviandad con la cual O. Niemayer posa deli- cadamente su arquitectura en el suelo, confieren a esta monumentalidad el inverso de la arrogan- cia del poder que se exhibe y se anuncia, pues emana una dignidad noble, segun las palabras tan queridas para Lucio Costa, Esta monumentalidad es y nos invita desde el primer momento a ser tes- 16. Tomamos prestada esta expresion del titulo del hermoso trabajo ‘ce Gilbert Luigi, ©. Memayer Une esthétique de fa fiuidite, Ed Parentheses, Marzella, 1987. Del mismo autor, Basile, une metaphore de liberté, w ccloquio Francia-Brasi, 1995, Facultad de Arquitectura de Rio de Janeiro, texto disponible en la escuela de Arquitectura de Seint-€tienne. 7. Expresiin citada en @ libro con excelente informacion de A. Espeio, Rationafté et formes croccupation de Ispace, le projet de Braslia, Ed “Anthropos, 1984 tigos del lugar, abiertos y sensibles a todas las vi- braciones. ¢Existe otra capital que se haya atrevi- do a edificar esos lugares de responsabilidad y de poderes politicos y religiosos de un modo tan ale- jado de toda ostentacién, representacién, teatra- lizacién, y que por el contrario, literalmente se bafen en la belleza del cosmos, poniéndose més bien al servicio de ésta. Gnomones del cosmos, estas arquitectura son también lugares propuestos al ejercicio siempre inacabado de la democracia, sabiendo, no obstan- te, que somos ciudadanos del universo o del mun- do antes de serlo de un pais o de un pueblo en particular. Ecumenismo en el sentido mas radical, parece ser la idea fundadora y el proyecto de la civilizacion brasilefia, de la cual Brasilia seria la pri- mera obra manifiesta. Hemnos subrayado suficien- temente que ni la catedral, ni la plaza de los Tres Poderes ocupan el centro? {Existe por lo demas un centro? Estamos de nuevo ante la pérdida de nues- tras sefales y costumbres de ciudadanos europeos Laicos © no, nos hemos construido un imaginario urbano en que, desde la poblacién feudal hasta la ciudad burguesa, los castillos, las iglesias, las cate- drales, los ayuntamientos, los consistorios, sirven para ubicar centralidad urbana. La literalidad de la catedral de Brasilia, el estricto igualitarismo de los ministerios (salvo los de justicia y asuntos exterio- res), |a equilateralidad de la plaza de los Tres Pode- res, la accesibilidad de todos (sin murallas, cierre, cercado), y la plataforma que permite al pueblo dominarlos a todos; nunca la monumentalidad se ha oftecido de esta forma para compartir. Como si la composicién revolucionaria de estos lugares in- tentase dar respuesta al desafio contenido en la exclamacién de F. L. Wrights: "jamés se ha cons- truido para la democracia”.” Evidentemente seria tan necio deducir que esta arquitectura produce [Link] democracia, como decir que nuestro Palacio de Jus- ticia 0 Parlamento con frontén y columnatas romanas trae consigo el despotismo. La escala mo- numental, aun mas que la escala residencial, igno- rala puesta en escena o el enclaustramiento dentro. de un espacio cualquiera que recuerde el Agora o el Foro, teatro de intercambios con justas retdricas de actores y espectadores, transeuntes y mirones. Todo se da simulténeo y desde todos los horizon- tes, en la medida del vacio en que nos bahamos. Hasta la modernidad, esta nocién que ha sido con- jurada y exorcizada por la filosoffa europea y por su arquitectura, en Brasilia se hace primordial. Por lo demés en la escansién del eje monumental con cuatro terrazas o escalonamientos, Lucio Costa se refiere explicitamente a la tradicién china tan pre- sente a lo vacio, Sin duda también se puede com- prender Ia liviandad fluida del hormigon en la arquitectura de O. Niemayer, como una danza con el vacio. Vacio activo como el de la masa y la cavidad de la ola en movimiento. Las olas de las manifestacio- ‘nes pUblicas que se despliegan arriba, abajo, en esta plaza de los Tres Poderes. Se puede imaginar lo que ocurriré el dia en que la demograffa de Brasil alcan- ce la medida de su territorio y sus recursos (y tam- bién cuando el transporte de viajeros por ferrocarril a Brasilia deje de estar “suspendido” a causa de la competencia ruinosa de los transportes por carretera). cy desarrollo urbano Esta presencia del vacio activo puede sorpren- der, acaso violentar © perturbar al visitante. Ponga- monos en guardia, sin embargo, para no confundir este gesto de sobrepasar el antropocentrismo con las flaquezas unidas a la no conclusion del proyec- to, No conclusién particularmente evidente y lamen- table de los lugares culturales previstos en el eje monumental entre el teatro y los ministerios (lado norte del eje), estas carencias sintomaticas de algu- nas elecciones econdémicas y politicas del pais afec- tan gravemente la intencion del urbanista y aun mas la intensidad de la vida colectiva de la capital; con- secuencia de esta carencia: la falta de cuidado ha- cia los arreglos paisajisticos y de vegetacién teclamados con insistencia por Lucio Costa, pero que hasta ahora no se han llevado a cabo en el eje monumental. Sobre este eje monumental el gran paseo de la democracia que va desde la Torre de la Televisin al Templo de la Democracia, solo balbucea, como lo demuestra la vida festiva de los fines de semana en las cercantas del mercado de artesanias, la consoli- dacién de las barracas de un mercado que no aca- ba de ser provisorio, cerca de la Rodoviaria, los bodegones precarios que se instalan al costado de los ministerios y los vendedores ambulantes en la plaza de los Tres Poderes. 3. gCruces, intercambio, centralidad? Al evocar este recorrido Este/Oeste, actualmente muy puntuado, literalmente tocamos el punto crucial del Plan Piloto. Este lugar de cruce (véase plano 5) del eje residencial y del eje monumental corresponde al primer gesto disefiado y al primer terrazamiento. Lucio Costa lo ha definido ala vez como lugar de cruce de los flujos principales de transporte —individuales y colectivos—, y como. lugar de articulacién de las escalas monumental y fesidencial para conformar la tercera escala, lla- mada “gregaria” (o de intercambio). Los trans- portes, los intercambios comerciales, el ocio y poco a poco el sector de negocios, los bancos, ciertas instituciones nacionales y los grandes ho- teles; la proposicién inicial pretendia reunir el paseo, el intercambio, la centralidad comercial y el nudo de transportes, todo esto en una dimen- sién compatible con las demas escalas. Lucio Costa cuidé de proyectar personalmente este amplio nudo de transportes en varios niveles, al mismo tiempo estacién terminal de autobuses y dallepont sobre el cual se han instalado dos centros de intercambios y ocio de cinco pisos y cuyas fachadas sirven de soporte publicitario autorizado. Este lugar, llamado cominmente la Rodovia- ria, ha sido objeto de las polémicas mas encendi- das. Resumiremos brevemente las posturas. a) En las condiciones actuales, el transporte in- dividual se desarrolla de acuerdo al estallido de aglo- meracién causada por la urbanizacion difusa de los condominids, fas residencias individuales; la in- terseccién prevista no puede absorber el flujo de vehiculos durante las horas punta. Pese al sobre- dimensionamiento de las vias principales de acceso y la multiplicidad de los intercambiadores, os em- botellamientos, el ruido y los gases, invaden el ambiente. Se multiplican los proyectos de aparca- mientos subterraneos y en altura. Se ha desenca- denado la espiral de la destruccién urbana por el automdvil, No obstante Lucio Costa esperaba “do- mesticar” a los coches con un sobre dimensiona- miento de los ejes y una multialicaci6n de (os flujos que plantean graves y peligrosas dificultades a los peatones, y que no resuelven los problemas del transporte. Pese a todas las precauciones, Brasilia hubo de constatar lo que nosotros sabemos dema- siado bien: la prioridad del transporte individual y la urbanidad no son compatibles. La estacin cen- tral de autobuses encargada de absorber los flujos, pendulares de las ciudades dormitorio esta también saturada por contaminaciones mbltiples debido al modo de transporte elegido (autobus). El metro, en construccién, es muy caro y aqui como en otras partes solo trasladaré las dificultedes. La facilidad topogréfica, el ordenamiento general del pian urbana, la gran disponibilidad ofrecida por la longitud de las vias, todo invita a una salucién rapida con una combinacion ce transportes co- lectivos, taxis colectivos de dimensiones diferen- tes, los tranvias y las bicicletas pueden jugar un papel fundamental. Resulta grato verificar que desde hace algunos afos, los domingos por ia mafana, el eje viario Norte/Sur esta cerrado al trafico rodado, para gran alegria de los ciclistas,, Jos que pasean a pie, o se desplazan en skate- hoerds, quienes encuentran la via libre de una gran comodidad. b) Las cificultades dei transporte podrén resol- verse a bajo costo durante los préximos aftos. Mu- cho més delicada es la cuestion de la centralidad planteada por los diferentes actores sociales (res- ponsables actuantes dela politica urbana, la cama- ra de comercio, los partidos politics, los arquitectos, los investigadores). Se habla de un proyecto de con- curso, circulan diferentes propuestas, a menudo la prensa hace eco de esta importante polémica. Ano- temnos que en un texto de 1987, e! propio Lucio Costa reconoce que la vida ha sido mas poderosa, que se equivocaba en ese punto. Los sectores co- merciales y de ocio colindantes con la Rodoviaria habian sido previstos para un centro cosmopolita de nivel alto, vinculado a los grandes hoteles y a los sectores administrativos y financiero, cercanos. Pero pelheebert han sido las mayorias populares quienes se han apoderado de la Rodoviaria, debido, por una par te, al desarrollo anticipado y acelerado de las ciu- dades satéiites No cuesta verificarlo ante la numerosa presen- cia de vendedores ambuiantes; en ias colas que es- peran autobuses, en el tipo de consumo en los tenderetes y en los habitantes nocturnos del lugar. Aquellos que fueron empujados a la periferia por Jos mecanismos especulativos, vuelven al centro para trabajar y ganarse ‘a vida. La densa vide popular que se instala poco a poco en la bella corriente cen- tral entre la Torre de Television y la Rodoviaria, 0 entre el inmueble de Conic Sud y la zona hotelera, invita a algunas decisiones arquitecténicas como continuacién de lo ya existente. Otros intereses empujan a la apertura de centros comerciales fuera del plano, del tipo Trade Center, articulados con baterias de aparcamientos y el metro. Afaditernos que a unos cientos de metros de la Rodoviaria, des- de |a época de la dictadura militar, se han multipli- cado los centros administrativos y financieros, los hoteles de! més puro estilo internacional, mas odio- 05 aun en Brasilia que en cualquier otro centro de negocios. ¥ si Brasilia llega a ser la capital del Mer- cosur, como se dice tan mas a menudo, esta tendencia podria agravarse rapidamente. La con- tradiccién entre centro de negocios y centralidad comercial, inducida por una parte, y las practices populares de la ciudad, por la otra, nos lleva a pos- turas sociales, politics, sociolégicas, financieras, que ya conocemes bien en Europa. El policentrs mo constitutive de Brasilia ofrece, sin embargo, grandes posibilidades de elecciones matizadas ca- paces de superar el dualismo centro/periferia. Como complemento a una centralidad de negocios refor- zada y en la misma logica, se habla del proyecto de “lienar el vacio” entre la plaze de los Tres Poderes n desarrollo urbane yel lago (proyecto ona). Se trata de proponer mari- nas, restaurantes, hoteles, lugares de ocio y reposo. que correspondan a las costumbres de los ejecutivos internacionales que se espera sean cada vez mas, umerosos en esta capital en que no se habia previs- to esta dimension del turismo internacional. 4. La intrusién de lo césmico en la urbanidad Esta prueba ambigua de éxito pone directamente en cuestion la cuarta escala, |a escala que Lucio Cos- ta denominaba “bucélica™. El término cubre varios aspectos. Bucélica la presencia del lago y el paseo que propone, presencia refrescante, serena, sobre este llano a veces seco, drido, de vegetacién irregular. Bucdlico el lago percibido en transparencia a tra- vés de los pilotes 0 la vegetacion frondosa que cu- bre las supercuadras. Bucdlico el vasto parque publico excelentemen- te disenado por el paisajista Burle Marx. Bucélica el area de palmas imperiales, llamado lugar Le Corbusier, en que la impecable plantacion no tardara en jugar con la explanada del Congreso y la plaza de los Tres Poderes. Bucélica esta capital “derramada”, extendida al horizonte, en las sutiles inclinaciones y concavida- des de donde parten las aguas de las principales cuencas hidréulicas del pais. Bucdlica la apertura a los trescientos sesenta gra- dos de horizonte, que son los ejes ‘undadores dela capital, trazados con gran justeza. 8..C1. Quéiraz, Pasajem poderosae preistencia, Urwersdade de Bras- lia, 1991. Del misma autor, ver su contibucin al v Coloquio Francia: Brasil, Basia, préqnance ds payzage, Fresses Universtares de Lyons, 1996. En el mismo volumen ver también J. L Herbert, Architecturer ‘Fécologie, écologiser archinecture:articulo que preterde insenbir esta ‘temétia en una continuidad: |. Cerda, Le Corbusier, Lucio Casta, Bucélica 0 cosmica esta “ciudad” tan suavemen- te posada en la tierra que nos devuelve la totalidad de la cipula celeste. Y este ovoide de nervazones en espiral de re- vestimiento a la vista, tan bien trabajado, cue re- posa cerca dela catedral como una cabeza derecién nacido de Brancusi Zes un aerolito o un fésil mol- deado por la confluencia de las aguas, del cielo y el llano, 0 mas bien, guijarro dejado ali por una edad geolégica lejana, en ese lugar dande nuestro mar #5 el cielo? (Se trata en efecto del baptisterio de la catedral 0, como en otras obras de Niemayet, pare- ce que esa fuese la energética sonora que haya construido el disefto de las curvas). Si, la presencia tan intensa de este vacio césmico: en que esta “cuidad” nos abre a todos los horizon- tes, es sin duda la escala, la medida constitutiva pri- mordial de esta urbanidad inédita, comparable solamente con algunos lugares megaliticos, con un Machu Pichu, o aigin templo taoista entre cielo y tierra. Pero esta medida no esta reservada para un templo u oratorio, pues se prodiga y est activa en toda la ciudad. Es la medida de la ciudad.® Esta ex- trema democratizaci6n de lo sagrado (de una sacra- lidad césmica) desplaza el tema de la centralidad al punto en que el vacio se convierte en este centro ausentefactivo, durante tanto tiempo conjtrado y obturado en las Gudades europeas. Durante siglos estas ciudades han sido la respuesta al mizdo, al bosque, a la naturaleza, a los animales feraces, a los invasores; son ciudades acurrucadas al abrigo de! castillo, la iglesia, el ayuntamiento, que se han ence- rrado en cinturones sucesivos de murallas, produ- ciendo esa urbanizacién de calles, de redes, de intercambio, Estas ciudades sitven como morada para abrigarse, protegerse, defenderse. Para abrittas sera necesarig la liberacion de las energias cientificas, tec- niicas y humanas de la modernidad. Fue necesaria toda la confianza licida de Lucio Costa enunciada en sus textos sobre un humanis- mo cientifico y tecnolégico,’ toda la “sencillez* del hormigén ligero, ondulante de O. Niemayer, toda la audacia de la decision tomada por J. Ku- bitschek, para edificar esta experiencia de la urbanidad moderna. Una de fas rarisimas expe- riencia en nuestro siglo que se ha arriesgado a crear otro paradigma del habitar, en resonancia con la metamorfosis civilitatoria que atravesamos desde hace 150 afos. Ciertamente Brasilia es signo de la sociologia urbana y como todo proyecto urbano siempre en movimiento, hace manifiestas las relaciones socia- les y las contradicciones de la sociedad global. He — 9. Ver en L. Costa, Regis de uma vivencia, op ct, pig. 392-308, los atculos:© Novo, Humaniimo Gentfcae Technatogico, Museu de Cien- ie Tecnologia; Deserwolvimiento cietifice e recnalégeco coma parte dda natureza. Teoria das Resultantes convergentes. 1 lherbert subrayado las que me parecian més graves y mas urgentes. Pero Brasilia, obra humana excepcional- mente voluntarista, colectiva y juvenil, contiene Aumerosos posibles que No se pueden reducir al anilisis social. Como lo expresara Andre Malreaux magnificamente en su discurso pronunciado en Brasilia el 25 de octubre de 1959, antes incluso de la inauguracién de la capital: “es la primera capi- tal de la nueva civilizacién que esta elaborandose [...]y que hace de nosottos los herederos de toda la tierra” Las construcciones de Brasilia en general no tie- nen una quinta fachada, {sera acaso porque Bra- silia podria convertirse en la quinta fachada de Brasil?

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