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Análisis de la Epístola de Santiago

La epístola de Santiago fue escrita probablemente por Santiago, el hermano de Jesús, a una comunidad de cristianos judíos a fines del siglo I. Tuvo dificultades para ser aceptada como canónica debido a que su autor no era un apóstol. Enfatiza la fe activa y las buenas obras, aunque fue criticada por Lutero por parecer contradecir a Pablo. Presenta características literarias hebreas y hace referencias al Antiguo Testamento, indicando que sus lectores eran judíos.

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Análisis de la Epístola de Santiago

La epístola de Santiago fue escrita probablemente por Santiago, el hermano de Jesús, a una comunidad de cristianos judíos a fines del siglo I. Tuvo dificultades para ser aceptada como canónica debido a que su autor no era un apóstol. Enfatiza la fe activa y las buenas obras, aunque fue criticada por Lutero por parecer contradecir a Pablo. Presenta características literarias hebreas y hace referencias al Antiguo Testamento, indicando que sus lectores eran judíos.

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EPÍSTOLAS GENERALES

Lección 3
SANTIAGO
Contenido
I. ¿Cuál es la historia de la VII. Ocasión
epístola? VIII. Propósito
II. ¿Es esta una epístola? IX. Mensaje teológico de Santiago
III. Autor X. Género literario
IV. Fecha XI. Estudio de frases y palabras
V. Lugar XII. Bosquejo
VI. Destinatarios
*****

I. ¿CUÁL ES LA HISTORIA DE LA EPÍSTOLA?


Durante más de un siglo y medio después de haber sido escrita, la epístola
de Santiago no circuló ni alcanzó a obtener publicidad. Quizá por haber sido
dirigida a un grupo limitado de cristianos judíos, la carta haya sido pasada
por alto en la iglesia cristiana gentil. El hecho de que Santiago no hubiese
sido un apóstol fue también causa del desinterés que la iglesia mostró
acerca de esta carta. La iglesia aplicaba la regla de que si un libro no era
apostólico no podía ser canónico (Kistemaker, 2007, p.32-33).
El Concilio de Cártago del año 397 d. C. reconoció oficialmente la epístola
de Santiago como canónica. Durante la época de la Reforma, Erasmo dio a
conocer sus dudas de que Santiago, el hermano de Jesús, escribiese esta
epístola. Él pensaba que Santiago, a causa de su trasfondo judío, no pudo
haber escrito un griego de la calidad que exhibe la epístola. Martín Lutero
añadió sus propias referencias, observando ‘que la epístola enseña poco
acerca de Cristo, no es apostólica, enfatiza la ley en vez del evangelio y se
opone a Pablo en la doctrina de la fe y las obras (Kistemaker, 2007, p.32-
33).
Pocos libros de la Biblia han sido más atacados que el de Santiago. La
controversia ha girado alrededor de su autoría, su fecha, sus destinatarios,
su canonicidad y su unidad (Sweeney, 2014).
Es una “buena epístola que despierta”, y fue diseñada para exhortar y
animar, desafiar y convencer, reprender y revivir, describir la santidad
práctica y conducir a los creyentes hacia la meta de una fe que actúa.

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Santiago es severamente ético y a la vez, refrescantemente práctico
(Sweeney, 2014).
Santiago presenta a Jesús como el “Señor Jesucristo” (Stg. 1:1), objeto de
fe (Stg. 2:1), glorioso Señor (Stg. 2:1). Insta a su audiencia a tener paciencia
en vista de Su venida (Stg. 5:7–8), y llama a los ancianos entre sus
destinatarios a ungir a los enfermos en Su nombre (Stg. 5:14–15). Además,
las enseñanzas de Jesús como se preservan en los evangelios sinópticos
(Mateo y Lucas) tienen un fuerte eco en Santiago. Santiago también
presenta lo que se podría llamar una estructura de la salvación (Sweeney,
2014).
 Santiago enfatiza el aspecto práctico de la vida diaria del cristianismo.
 Es el libro que menos le gustaba a Martin Lutero porque parece
contradecir a Pablo en el énfasis que hace respecto a la idea de
“justificados por fe” en Romanos y Gálatas.
 Es un género distinto a los demás hallados en el Nuevo Testamento.
 Muy parecido a un libro de Proverbios del nuevo pacto (es decir,
literatura de la sabiduría) narrado por un profeta.
 Escrito poco después de la muerte de Jesús, aún muy judío y práctico.
(Utley, 2015).

II. ¿ES ESTA UNA EPÍSTOLA?


Santiago comienza su carta con un encabezamiento y un saludo (1:1),
emplea los pronombres vosotros y nosotros a lo largo de su epístola y con
frecuencia apela a sus lectores llamándolos “hermanos míos amados” o
“hermanos míos”. Él no identifica por nombre a ninguno de los
destinatarios, no aporta información personal acerca de ellos ni menciona
ningún detalle personal acerca de sí mismo. Concluye la epístola sin una
bendición y un saludo final (Kistemaker, 2007, p.13).
Esta carta no es, entonces, un documento personal sino más bien una
epístola general. Las epístolas generales del Nuevo Testamento (las de
Pedro, Juan y Judas y la Epístola a los Hebreos) y otras cartas, preservadas
durante siglos en las arenas de Egipto, pero recientemente descubiertas,
tienen la misma forma literaria. Algunos eruditos desean establecer una
distinción entre los términos epístola y carta. Estos sostienen que las cartas
por lo general exhiben temporalidad, en tanto que las epístolas muestran
permanencia y universalidad. Otros, empero, consideran que estos
términos son sinónimos (Kistemaker, 2007, p.13).

Pág. 2
¿Cuáles son las características de la epístola?
Principalmente, las características de esta carta son estilísticas y culturales.
A. CARACTERÍSTICAS ESTILÍSTICAS
En primer lugar, aunque la epístola esté escrita en un griego que puede
compararse favorablemente con el mejor del Nuevo Testamento (es decir,
con el griego de la Epístola a los Hebreos), su estilo literario muestra un
colorido peculiarmente hebraico (Kistemaker, 2007, p.15-16).
En segundo lugar, la carta está llena de imperativos. Alguien ha llegado a
contar 54 de ellos. El uso frecuente del imperativo indica que el escritor es
una persona que habla con autoridad, y que cuenta con el respeto de los
miembros de su iglesia. Al mismo tiempo demuestra su amorosa
preocupación pastoral por aquellos a quienes se dirige (Kistemaker, 2007,
p.15-16).
En tercer lugar, el escritor comunica su mensaje eficazmente por medio de
numerosos ejemplos y comparaciones tomados de la naturaleza y de la vida
humana. En el primer capítulo, por ejemplo, se refiere al viento y a las olas,
al sol naciente y al calor quemante, a la planta y a su flor, a las luminarias
celestiales y a las sombras cambiantes, a la imagen del espejo y al dominio
de la lengua. El estilo de esta epístola es atrayente: captura y retiene la
atención del lector porque las imágenes que utiliza son naturales
(Kistemaker, 2007, p.15-16).
B. CARACTERÍSTICAS CULTURALES
Santiago y sus lectores están totalmente familiarizados con los nombres
que aparecen en la historia del Antiguo Testamento: Abraham, Isaac,
Rahab, Job y Elías. La inclusión de estos nombres es una indicación
preliminar de que Santiago dirige su carta a lectores cristianos de origen
judío (Kistemaker, 2007, p.16).
A lo largo de su epístola, Santiago hace referencia a las tres partes del canon
del Antiguo Testamento—la Ley, los Profetas y la Literatura Sapiencial. Al
dirigir la atención de sus lectores a la totalidad de la ley, los exhorta a
guardarla (2:10). Además, en cuanto a tener paciencia frente al sufrimiento,
el escritor les dice que tomen como ejemplo a los profetas (5:10). Y cuando
les recuerda la perseverancia de Job, está haciendo alusión a la literatura
sapiencial (5:11) (Kistemaker, 2007, p.16).
Santiago también habla de “las lluvias del otoño y de la primavera” (5:7).
Esta es una descripción que cuadra bien con el clima de Israel, no así con el
Pág. 3
de otros países que rodeaban el Mar Mediterráneo. Por consiguiente, el
escritor revela que vive en Israel y que los lectores también tienen allí su
origen (Kistemaker, 2007, p.16).
C. UNIDAD
La queja predominante contra Santiago ha sido la supuesta falta de unidad.
Algunos afirman que el libro tiene un formato libre, tal como el de la
literatura sapiencial hebrea del tipo que se encuentra en Proverbios. Sin
embargo, no hay necesidad de confundirse. La epístola demuestra una
marcada unidad y una meta clara.

III. AUTOR
El autor humano de esta epístola no se identifica fácilmente. El N.T.
menciona al menos a cuatro hombres que se llamaron Santiago (Jacobo):
(1) el hijo de Zebedeo y hermano de Juan (Mr. 1:19), (2) el hijo de Alfeo (Mr.
3:18), (3) el hermano de Judas (no Iscariote; Lc. 6:16), y (4) el medio
hermano del Señor (Gá. 1:19). En gr., Santiago es realmente Jacobo
(Iakōbos). No es clara la razón por la que los trad. escogieron “Santiago” en
lugar de “Jacobo”. “Santiago” es una contracción de “santo” y “Jacobo”
(Strauch, 2001, p.261-262).
Jacobo, el hijo de Zebedeo, no pudo escribirla puesto que fue martirizado
bajo el gobierno de Herodes Agripa I antes de que esta epístola se escribiera
(Hch. 12:2) (Strauch, 2001, p.261-262).
Es poco probable que el hijo de Alfeo, prácticamente desconocido, fuera el
autor, aunque algunos, especialmente los católicos romanos, igualan al hijo
de Alfeo con el hermano del Señor. Afirman que Jacobo realmente era el
primo de Jesús nacido de María, la esposa de Cleofas (Alfeo) y hermana de
la virgen María. Sin embargo, esta aseveración viola la interpretación lit. de
“hermano”, y es claramente un intento por apoyar el dogma de la virginidad
perpetua de María (Strauch, 2001, p.261-262).
Parece claro a partir de la Escritura, que José y María tuvieron otros hijos
después del nacimiento virginal del Señor Jesucristo. A Jesús se le llama “su
primogénito” (Lc. 2:7), queriendo decir que después de él nacieron otros
hijos. Las Escrituras declaran que José no tuvo unión conyugal con María,
no tuvo una relación física normal “hasta” (jeōs) después del nacimiento de
Jesús (Mt. 1:25). En la Biblia se hacen referencias continuas a los medio
hermanos y hermanas del Señor y cuatro de sus hermanos se nombran

Pág. 4
específicamente: Jacobo, José, Simón y Judas (Mt. 13:55) (Strauch, 2001,
p.261-262).
Jacobo, el hermano de Judas (no el Iscariote) no figuró como persona
importante en la iglesia primitiva. Difícilmente podría ser el autor de esta
epístola (Strauch, 2001, p.261-262).
Por lo tanto, parece claro que el autor es Jacobo, el medio hermano del
Señor, quien llegó a ser el líder reconocido de la iglesia de Jerusalén. Esta
conclusión está sustentada por el tono autoritario de la carta, y por las
marcadas similitudes que hay en el idioma gr. entre esta epístola y el
discurso de Jacobo registrado en Hechos 15 (Strauch, 2001, p.261-262).
Aunque Santiago se crio en el mismo hogar junto con el Señor Jesús,
aparentemente no llegó a ser creyente sino hasta después de la
resurrección de Cristo. Juan escribió, “porque ni aun sus hermanos creían
en él” (Jn. 7:5) (Strauch, 2001, p.261-262).
La evidencia más fuerte para aceptar la autoría de la epístola de Santiago
claramente favorece al medio hermano de Cristo. El autor de la epístola de
Santiago, es Santiago el “hermano del Señor” (Gálatas 1:19). Es el mismo
Santiago que se menciona en Hechos 21:18. Junto con Pedro y Juan,
Santiago fue uno de los líderes más destacados y sumamente respetados
de la iglesia de Jerusalén (Gálatas 1:9) (Strauch, 2001, p.261-262).

IV. FECHA
Flavio Josefo, el historiador del primer siglo, registra que Jacobo fue
martirizado en el año 62 d. C., por lo que la epístola debió haberse escrito
antes de esa fecha. Puesto que no se menciona el concilio de Jerusalén (49
d. C.), en el cual Santiago jugó un papel muy activo, es probable que la carta
fuera escrita entre 45 y 48 d. C. Veamos algunas razones:
 El uso de la palabra “sinagoga” en 2:2
 La falta de organización de la iglesia
 El uso de la palabra “anciano” en el sentido judío en 5:14
 La falta de mención de la controversia surgida alrededor de la misión
a los gentiles (ver Hch. 15).
 Santiago pareciera estar escribiendo a comunidades judías creyentes
lejos de Jerusalén y probablemente, fuera de Palestina (ver 1:1)
(Utley, 2015).

Pág. 5
Santiago escribió su epístola después de haber accedido a la dirección de la
iglesia de Jerusalén en el año 44 después de Cristo y antes de encontrar su
muerte como mártir en el año 62 d. C. (Kistemaker, 2007, p.32).

V. LUGAR
El escritor de la epístola no da información acerca de su domicilio, aunque
alude a condiciones climatológicas que cuadran con las de Israel. Su
observación de que el labrador espera pacientemente “las lluvias del otoño
y de la primavera” (5:7) tiene vigencia sólo en la región de Palestina. Los
países al sur y al este de Israel, o aun Siria hacia el norte, no experimentan
el ciclo recurrente de lluvias de otoño y de primavera que le son peculiares
a Israel. Santiago también hace notar “el calor abrasador” (1:11) que
predomina en su tierra natal, e informa al lector acerca de los productos de
su tierra: higos y aceitunas (3:12) (Kistemaker, 2007, p.32).

VI. DESTINATARIOS
Esta epístola fue dirigida claramente a “las doce tribus que están en la
dispersión” (Stg. 1:1), y tiene un marcado sabor judío. El libro tiene la
sustancia y autoridad de los profetas, así como el estilo y la belleza de los
salmos. Se refiere a las “primicias” (1:18 Lv. 23:10), la sinagoga o la
“congregación” (Stg. 2:2), “Abraham nuestro padre” (2:21), “infierno” (3:6),
al “Señor de los ejércitos” (5:4, Gn. 17:1), y a las lluvias de otoño y primavera
o “la lluvia temprana y la tardía” (Stg. 5:7; Dt. 11:14). Aunque algunos
sugieren que las “doce tribus” debe interpretarse metafóricamente como
la iglesia gentil que se encontraba diseminada por todo el imperio romano,
es mucho más lógico tomar la expresión en su sentido normal.
La carta está dirigida definitivamente a una audiencia judía y aunque
muestra un cuidadoso vocabulario griego, está llena de simbolismos
hebreos. Es probable que Pedro escribiera a los judíos cristianos esparcidos
en el occidente (1 P. 1:1), y que Santiago se dirigiera a los judíos cristianos
diseminados hacia el oriente, en Babilonia y Mesopotamia (Walvoord y
Zuck, 2006, p.59-60).
Hay tres posibles interpretaciones de la frase en 1:1:
a) Judíos —esto parece ser poco probable debido al recurrente uso de
“hermanos”, la falta de las mayores verdades de los evangelios
respecto de Jesús, así como la mención específica de la fe en Cristo
en 2:1. Además, luego del exilio babilónico, muchas de las 12 tribus

Pág. 6
originales nunca regresaron. La misma metáfora de los creyentes es
empleada simbólicamente en Apocalipsis 7:4–8.
b) Cristianos judíos —esta pareciera ser la más acertada debido al tono
judío del libro y la posición de liderazgo de Santiago en la iglesia de
Jerusalén.
De hecho, Santiago llama hermanos a los lectores que son “creyentes en
nuestro glorioso Señor Jesucristo” (2:1). Se trata de judíos cristianos que
viven “dispersos entre las naciones” (1:1), pero que no obstante saben que
son el pueblo de Dios. Santiago no aporta en su epístola ninguna evidencia
de estar dirigiéndose a cristianos gentiles. Los lectores de esta epístola son
exclusivamente judíos, a excepción de los ricos opresores a quienes
Santiago reprocha (5:1–6) (Kistemaker, 2007, p.16-17).
Estos judíos, entonces, son cristianos. El escritor se presenta como “siervo
de Dios y del Señor Jesucristo” (1:1). Aparte de dirigirse a los lectores como
a hermanos que creen en Jesucristo (2:1), escribe que Dios ha escogido
“hacernos (al escritor y a sus lectores) nacer por la palabra de verdad” (1:18,
bastardillas añadidas). Los lectores pertenecen a Jesús, cuyo buen nombre
es calumniado (2:7).
(Kistemaker, 2007, p.16-17).

VII. OCASIÓN
Existen dos teorías importantes:
a. Un intento por aplicar el Nuevo Pacto a los judíos cristianos del siglo
I que vivían en un contexto pagano.
b. Algunos creen que se trataba de judíos ricos persiguiendo a judíos
cristianos. Es probable que los primeros cristianos hayan sido objeto
de abusos antisemitas paganos. Sin dudas fue un tiempo de
necesidades físicas y persecución (ver 1:2–4, 12; 2:6–7; 5:4–11, 13–
14)
(Utley, 2015).

VIII. PROPÓSITO
El propósito de esta poderosa carta es exhortar a los primeros creyentes a
procurar madurez cristiana y vivir la santidad. Esta epístola trata más de la
práctica de la fe cristiana que de sus preceptos. Santiago dice a los
creyentes cómo pueden lograr la madurez espiritual manteniendo una
Pág. 7
posición confiada, sirviendo compasivamente, hablando cuidadosamente,
siendo sumiso y compartiendo sinceramente con otros. Trata con todas las
áreas de la vida del cristiano: lo que es, lo que hace, lo que dice, lo que
siente y lo que tiene.
Con su enseñanza algo severa sobre la santidad práctica, Santiago mostró
cómo se deben expresar la fe y el amor cristianos en una variedad de
situaciones reales. Las partes del libro que aparentemente no tienen
relación, se pueden armonizar a la luz de este tema unificador (Walvoord y
Zuck, 2006, p.61-62).
El texto no expresa una ocasión específica. El contenido indica la
preocupación del autor porque sus receptores expresen con hechos una fe
activa y vibrante en un contexto social hostil. La comunidad a la que va
dirigida probablemente estaba experimentando alguna prueba (Stg. 1:2,
12) y sufrimiento (Stg. 5:10, 13). Por lo menos algunos de sus miembros
habían sido objeto de injusticia social y de procedimientos legales por parte
de los terratenientes ricos (Stg. 2:6) quienes eran hostiles a la fe de los
receptores (Stg. 2:7). Estos terratenientes reciben una crítica severa en
Santiago 5:1–6 por sus injusticias pasadas y presentes (Sweeney, 2014).
La comunidad recibe consejos de parte del autor:
• El autor llama a sus receptores a resistir en medio de las pruebas (Stg.
1:3–4; 5:11) y a tener paciencia (Stg. 5:7–8, 10), especialmente en
vista de la venida del Señor (Stg. 5:7–8).
• También les recomienda una fe de obediencia (Stg. 1:22–25; 2:14–
26), no una simple fe de confesión (Stg. 1:22; 2:18–19).
• Sus receptores no deben mostrar favoritismo entre las personas
basados en su condición económica o social real o percibida (Stg. 2:1–
4), sino que deben comportarse como quienes saben que enfrentarán
el juicio futuro de Dios (Stg. 2:12a).
• Deben caracterizarse por:
o Usar bien la lengua (Stg. 1:26; 3:1–12; 4:11; 5:12)
o Tener la sabiduría que viene de arriba (Stg. 3:17–18)
o Su sometimiento al Señor (Stg. 4:7–10)
o La paciencia en medio del sufrimiento (Stg. 5:7–11)
o Su constancia en la oración (Stg. 5:12–18).
• Sobre todo, por cuidarse unos a otros, por ser responsables entre sí
para que nadie caiga en el error (Stg.5:19–20).
(Sweeney, 2014).

Pág. 8
IX. MENSAJE TEOLÓGICO DE SANTIAGO
Le epístola de Santiago parece ser una colección de dichos y pensamientos
agrupados sin mayor cohesión. Santiago presenta una serie de
exhortaciones y numerosas amonestaciones que reflejan un énfasis más
ético que doctrinal, y aunque estas exhortaciones parecen estar vagamente
conectadas, Santiago exhibe progreso y desarrollo en su presentación
(Kistemaker, 2007, p.21-22).
Por lo general, Santiago introduce un tema en forma resumida, ampliándolo
más tarde. Algunos de estos temas son la fe, la prueba, la sabiduría (1:2–5);
el dominio de la lengua, el control de la ira y la sumisión ante Dios (1:19–
20). Más tarde, él vuelve a algunos de estos asuntos para analizarlos más
plenamente: prueba y tentación (1:12–15); cumplir la ley en la fe (1:22–
2:26); sujetar la lengua (3:1–12); la sabiduría terrenal y la celestial (3:13–
18); vivir en armonía con la voluntad de Dios (4); y ejercitar la paciencia por
medio de la oración (5) (Kistemaker, 2007, p.21-22).
Santiago da la impresión de estar familiarizado con el evangelio oral de
Jesús, pero no con los libros del Nuevo Testamento. “No puede
demostrarse el caso a favor de una dependencia literaria de nuestro
Evangelio según Mateo (ni tampoco de Lucas o Juan)”. Santiago se
fundamenta en la predicación de Jesús, analiza el tema de la fe y las obras
independientemente de las enseñanzas de Pablo, y escribe acerca del
sometimiento a Dios en una forma más elemental que la que presenta
Pedro en sus epístolas (Kistemaker, 2007, p.21-22).
Santiago se identifica desde el comienzo como siervo en relación con Dios
y con el Señor Jesucristo (Stg. 1:1). Dios es:
• Padre (Stg. 1:17, 27)
• Señor y Padre (Stg. 3:9)
• Dios es uno (Stg. 2:19)
• No puede ser tentado (Stg. 1:13)
• El Creador del ser humano a su imagen (Stg. 3:9)
• Objeto de oración (Stg. 1:5)
• Objeto de la fe (Stg. 2:23)
• Quien otorga la recompensa escatológica (Stg. 1:12)
• Resiste a los soberbios (Stg. 4:6)
Pág. 9
Para Santiago, Jesús es:
• Señor y Cristo (Stg. 1:1; 2:1)
• Señor Jesucristo glorioso (Stg. 2:1)
• Señor venidero (Stg. 5:7–8)
• Objeto de fe (Stg. 2:1)
(Sweeney, 2014).
La carta de Santiago comienza y termina con oración (Santiago 1:5–7; 5:13–
18). Insiste en que creer en la oración es una de las principales soluciones a
las pruebas y adversidades de la vida. Santiago declara que “la oración
eficaz del justo puede mucho”. De modo que para todas las aflicciones y las
alegrías de la vida, Santiago prescribe la oración y la alabanza: “¿Está alguno
entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante
alabanzas” (Strauch, 2001, p.262-263).
Cristología
En su epístola, Santiago revela su cristología no en forma directa sino
indirecta, y de este modo parece manifestar una etapa temprana de
desarrollo doctrinal dentro de la iglesia cristiana (Kistemaker, 2007, p.23-
24).
La epístola de Santiago carece de referencias a la vida, sufrimiento, muerte
y resurrección de Jesús. Aunque la doctrina de la resurrección es el
substrato de la predicación apostólica y el tema fundamental del libro de
Hechos, Santiago no le presta atención en su epístola a este evento
redentor. Él está interesado en proclamar el evangelio de Cristo no tanto
en términos de su persona como en términos de la aplicación práctica y
ética de sus enseñanzas (Kistemaker, 2007, p.23-24).
La epístola contiene solamente dos referencias directas a Jesucristo. La
primera está en el encabezamiento: “Santiago, siervo de Dios y del Señor
Jesucristo” (1:1). La segunda se encuentra en la discusión sobre la fe, donde
Santiago llama a los destinatarios “creyentes en nuestro glorioso Señor
Jesucristo” (2:1) (Kistemaker, 2007, p.23-24).
Además de incluir estos testimonios cristológicos directos, Santiago se
refiere indirectamente a Jesús al emplear once veces el término Señor. Sin
embargo, me apresuro a indicar que en el caso de algunas de estas
referencias dicho término es equivalente al nombre Dios (3:9; 5:4, 10, 11)
(Kistemaker, 2007, p.23-24).
Pág. 10
Cuando Santiago llama a Jesús “Señor”, quiere que sus lectores piensen en
el Cristo ascendido. Los nombres de Dios y de Jesús son paralelos en el
encabezamiento (1:1); la intención es la de enfatizar que el Señor exaltado
es divino. Además, Santiago le atribuye actos divinos a Jesús: él perdona
pecados (5:15), sana a los enfermos (5:14–15) y, como Juez, está a la puerta
(5:9) (Kistemaker, 2007, p.23-24).
Santiago hace una alusión más a Jesús. Les dice a los lectores que los ricos
“blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros” (2:7).
Ese noble nombre es el que pertenece a “nuestro glorioso Señor Jesucristo”
(2:1). Nótese que Santiago describe al Señor como “glorioso” (en griego, “el
Señor de la gloria”) (Kistemaker, 2007, p.23-24).
Y finalmente, la iglesia primitiva entendía que la frase nuestro glorioso
Señor Jesucristo significaba que Jesús había ascendido al cielo donde reina
con Dios en la gloria celestial (Kistemaker, 2007, p.23-24).
Oración
Santiago, de quien se dice que pasaba mucho tiempo en oración, informa a
sus lectores acerca de este tema en por lo menos tres lugares de su epístola.
En la sección introductoria les exhorta a pedir sabiduría de Dios (1:5–7).
Cuando los reprende por su pecado de contiendas y luchas, les indica que
no reciben nada de Dios porque le piden cosas que desean usar para sus
propios placeres personales (4:2–3). Y en caso de que haya enfermedad o
de que se haya cometido pecado, Santiago aconseja a los lectores ofrecer
una oración para que la persona pueda ser curada y el pecado perdonado
(5:14–16) (Kistemaker, 2007, p.25-26).
Fe y obras
Una comparación entre Romanos 4 y Santiago 2 revela una aparente
similitud en la selección de los términos fe y obras y en la cita de Génesis
15:6: “Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia” (Ro. 4:3; Stg.
2:23). ¿Cuál es la relación entre la presentación que hace Pablo de la fe y
las obras en Romanos y la que hace Santiago en su epístola?
Santiago utiliza la palabra fe subjetivamente en el sentido de confianza en
el Señor. Esta fe activa le da al creyente perseverancia, certeza y salvación
(1:3; 2:14; 5:15). La fe es la participación activa del creyente en la iglesia y
en el mundo. Por medio de la fe recibe sabiduría (1:5), justicia (2:23) y
sanidad (5:15) (Kistemaker, 2007, p.26-28).

X. GÉNERO LITERARIO
Pág. 11
Esta carta/sermón refleja un conocimiento de la literatura de la sabiduría,
tanto canónico (Job - Cantar de los Cantares) como interbíblico (Eclesiastés
alrededor de 180 a. C.). Pone el énfasis en la vida práctica —la fe en acción
(ver 1:3–4).
De alguna manera, el estilo es muy similar al de los maestros de sabiduría
judíos y a los maestros de moral griegos y romanos itinerantes (como los
estoicos). Algunos ejemplos son:
• Estructuras débiles (alternando de un tema a otro)
• Abundancia de imperativos (54 en total)
• Diatribas (un supuesto objetor haciendo preguntas, ver 2:18; 4:13).
Esto también lo encontramos en Malaquías, Romanos y 1 Juan.
Contiene algunas citas directas del Antiguo Testamento (ver 1:11; 2:8, 11,
23; 4:6), y también, como en el libro de Apocalipsis, abundan las alusiones
al Antiguo Testamento (Utley, 2015).

XI. ESTUDIO DE FRASES Y PALABRAS


Veamos algunas palabras y frases:
1:9 “hermano” Si bien Santiago tiene un aire judío, está dirigido a una
audiencia cristiana. Esto está confirmado por (1) el uso del término
“hermano” (ver 1:2, 16, 19; 2:1, 5, 14; 3:1, 10, 12; 4:11; 5:7, 9, 10, 12, 19);
(2) el uso del término “Señor” (ver 1:1, 7, 12; 2:1; 4:10, 15; 5:4, 7, 8, 10, 11,
14, 15); (3) la mención específica de la fe en Cristo (ver 2:1); y (4) la
expectativa del regreso Jesús (ver 5:8).
1:10 “el (que es) rico (exáltese) en su humillación” El punto exacto de la
comparación es poco claro, pero se vuelve obvio cuando asumimos que
ambos son creyentes (ver Mt 23:12; Lc 14:11; 18:14). Sin embargo, el
término “hermano” no aparece en el v. 10. Este pasaje podría contraponer
a creyentes pobres y ricos no creyentes, como en 5:1–6 y en la parábola de
Jesús en Lucas 16:19–31.
“pues él pasará como la flor de la hierba” esto hace referencia a la
naturaleza transitoria de todas las cosas materiales (ver 2 Co 4:18) Estas
palabras en los versículos 10–11 son una alusión a Isaías 40:6–8 o Salmos
103:15–16 (ver 1 Pe 1:24–25). El pobre necesita un sentido de valor y el rico
necesita un sentido de humildad.

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1:11 “Porque el sol sale con calor abrasador” esto se refiere a los vientos
del desierto conocido como siroco. La hierba (y la humanidad) es frágil,
dependiente y temporaria.
1:12 “Bienaventurado” Esto refleja el uso hebreo (ver Sal 1:1; Pr 3:13; 8:34;
Job 5:17; Is 56:2; Jer 17:7). Puede ser traducido como “feliz”. Es el mismo
término utilizado en las bienaventuranzas del sermón del monte (ver Mt
5:1–17).
(Utley, 2015).
2:4 “¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos…?” Los
versículos 4 y 5 son preguntas que suponen un “sí” como respuesta. Los
creyentes fueron y son culpables de mostrar distinciones y favoritismos.
“Distinciones” es una palabra compuesta por la palabra dia (a través) con
krina (juez).
“herederos” Las Escrituras dicen que los creyentes heredan muchas cosas
por medio de su relación con Jesús, quien es heredero de todas las cosas
(ver Heb 1:2), y ellos son coherederos (ver Ro 8:17; Gá 4:7) de:
1) El reino (ver Mt 25:34; 1 Co 6:9–10; 15:50)
2) La vida eterna (ver Mt 19:29)
3) Las promesas de Dios (ver Heb 6:12)
4) La protección de sus promesas (ver 1 Pe 1:4; 5:9).
“el reino” Esta es una frase clave en los evangelios sinópticos. El primero y
último de los sermones de Jesús, y muchas de sus parábolas, lidiaban con
este tema. La frase se relaciona con el impulso escatológico (de fin de los
tiempos) de las enseñanzas de Jesús (continuado por Santiago). Esta
paradoja teleológica de “ya, pero no aún” está relacionada con el concepto
judío de las dos eras, la presente era de maldad y la era de justicia por venir,
la cual será inaugurada por el Mesías.
(Utley, 2015).
“maestros” Esto parece reflejar (1) la alabanza de la iglesia primitiva donde
cualquiera podía hablar o (2) el lugar de honor del rabino en la sociedad
judía. La enseñanza forma parte de los dones espirituales en 1 Corintios
12:28 y 14:26. También figura como una de las funciones de los pastores
(ver 1 Ti 3:1–2; Ef 4:11). En Hechos 13:1 está conectada con los profetas,
pero aquí se presenta como una opción para todos los creyentes. Es mi
creencia teológica que todos los creyentes deban de participar de todos los
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dones a un nivel práctico. Seguramente no aceptaríamos que un cristiano
dijera:
• No tengo el don de la oración así que no oro
• No tengo el don de la ofrenda así que no doy
• No tengo el don de la evangelización así que no testifico.
(Utley, 2015).
5:1 “Oíd ahora” Esto es un paralelo con 4:13. Se trata de la técnica literaria
de la diatriba. Santiago presenta la verdad haciendo una afirmación y luego
muestra cómo algunos reaccionarán ante esta verdad presentada.
“ricos” Esto se refiere a (1) creyentes ricos como en 1:10 o (2) los no
creyentes explotadores (ver 2:1–13). La riqueza tiene tentaciones y
problemas exclusivos (ver Mt 6:2–4, 19–34; Lc 6:24; 1 Ti 6:9–10, 17).
“llorad” Esto es un IMPERATIVO AORISTO ACTIVO, que habla de urgencia y
se refiere al juicio escatológico. En 4:9–10, estos mandamientos están
relacionados con un llamado al arrepentimiento y a la humildad como en
Mateo 5:3–9; pero esta sección, 5:1–12, se relaciona con la Segunda Venida
y el Día del Juicio.
“aullad” Esto es un PRESENTE PARTICIPIO ACTIVO usado en un sentido
IMPERATIVO. Este término es utilizado en AT para describir el dolor de
cierto juicio (ver Is 13:6; 14:31; 15:2, 3; 16:7; 23:1, 14; 65:14).
“miserias” Este es un término muy fuerte (ver Ro 7:24; Ap 3:17)
“que vienen sobre vosotros” Este es un PRESENTE PARTICIPIO MEDIO.
¡Esto proclama la certeza de que Dios le pedirá cuentas a la humanidad de
sus planes, así como de sus actos! Este juicio no es tan solo futuro
(escatológico) sino también presente (temporal). Cosechamos lo que
sembramos (ver Gá 6:7, 8). Para entender a fondo este texto es necesario
tener claro dos aspectos de la riqueza: (1) los judíos veían la riqueza como
una muestra de aceptación y bendición de Dios (ver Dt 28:1–13), pero
ignoraban las responsabilidades y advertencias contextuales del pacto (ver
Dt 27; 28:15–68), y (2) los judíos ricos eran a menudo los que perseguían a
los primeros cristianos. Es incierto este pasaje se refiere a los judíos ricos o
creyentes carnales. Ellos esperaban la bendición de Dios, no así su juicio
(ver Is 13:6). Ellos se habían engordado a sí mismos para el juicio (ver v. 5,
Jer 12:3; 25:34).

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5:3 “vuestro oro y vuestra plata” En el mundo antiguo, existían tres fuentes
de riqueza: (1) alimentos almacenados, (2) vestimenta y (3) metales
preciosos.
“consumirá vuestra carne como fuego” El fuego se utiliza a menudo como
un símbolo del juicio de Dios. Aquí está relacionado con la forma de
destrucción que puede sucederle a la riqueza terrenal acumulada. Los
humanos piensan que las riquezas los protegerán y los ayudarán, pero bien
podrían causar su destrucción (ver Lc 12:15–21; 16:19–31).
“habéis acumulado tesoros” Esto refleja el Sermón del monte de Jesús (ver
Mt 6). A menudo, Santiago alude a las palabras de Jesús en este sermón.
Uno se pregunta si Santiago estuvo presente o si la iglesia primitiva utilizaba
el evangelio de Mateo para entrenar a los nuevos creyentes (catecismo).
“en los últimos días” Esto hace referencia al concepto judío de las dos eras,
una de maldad y la otra de justicia. Para los cristianos se refiere al período
del nacimiento de Jesús hasta su segunda venida. En los planes de Dios (ver
Hch 2:23; 3:18; 4:28; 13:29), el Mesías viene dos veces, una como el
Salvador y luego como Juez Los últimos días se refieren a este período entre
la encarnación (Dios convirtiéndose en humano) y la Parousia (la segunda
venida).
5:4 “el jornal de los obreros… que ha sido retenido por vosotros” Los
pobres necesitaban su dinero a diario para alimentar a sus familias, pero los
ricos lo retenían para asegurarse que regresaran a trabajar al siguiente día
(ver Lv 19:13; Dt 24:14, 15). Hay una variante de manuscrito en este
versículo que es típico para la mayoría de las variantes en la tradición
escriba (Utley, 2015).

XII. BOSQUEJO
I. Permanezcan firmes con confianza (cap. 1)
A. Presentación y saludo (1:1)
B. Regocíjense en diversas pruebas (1:2–12)
1. Actitud en las pruebas (1:2)
2. Ventaja de las pruebas (1:3–4)
3. Ayuda para las pruebas (1:5–12)
C. Resistan la tentación mortal (1:13–18)

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1. La fuente de la tentación (1:13–14)
2. Pasos de la tentación (1:15–16)
3. Solución para la tentación (1:17–18)
D. Descansen en la verdad divina (1:19–27)
1. Receptividad de la palabra (1:19–21)
2. Disposición de responder a la palabra (1:22–25)
3. Sumisión a la palabra (1:26–27)
II. Sirvan con compasión (cap. 2)
A. Acepten a otros (2:1–13)
1. Cortesía para todos (2:1–4)
2. Compasión para todos (2:5–9)
3. Consistencia en todo (2:10–13)
B. Ayuden a otros (2:14–26)
1. Expresión de la fe genuina (2:14–17)
2. Evidencia de la fe genuina (2:18–20)
3. Ejemplos de la fe genuina (2:21–26)
III. Hablen con cuidado (cap. 3)
A. Controlen el habla (3:1–12)
1. La lengua es poderosa (3:1–5)
2. La lengua es perversa (3:6–8)
3. La lengua está contaminada (3:9–12)
B. Cultiven el pensamiento (3:13–18)
1. La sabiduría es humilde (3:13)
2. La sabiduría extiende gracia (3:14–16)
3. La sabiduría es pacífica (3:17–18)
IV. Sométanse con contrición (cap. 4)
A. Conviertan el odio en humildad (4:1–6)
1. Causa del conflicto (4:1–2)
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2. Consecuencia del conflicto (4:3–4)
3. Cura para el conflicto (4:5–6)
B. Conviertan la crítica en justicia (4:7–12)
1. Consejo para la justicia (4:7–9)
2. Ventaja de la justicia (4:10–11)
3. Autor de la justicia (4:12)
C. Conviertan la arrogancia en fe (4:13–17)
1. Declaración de la arrogancia (4:13)
2. Sentencia sobre la arrogancia (4:14)
3. Solución para la arrogancia (4:15–17)
V. Compartan con preocupación (cap. 5)
A. Compartan sus posesiones (5:1–6)
1. Preocupación por la riqueza (5:1)
2. Destrucción de la riqueza (5:2–3)
3. Condenación en la riqueza (5:4–6)
B. Compartan con paciencia (5:7–12)
1. Esencia de la paciencia (5:7–9)
2. Ejemplos de la paciencia (5:10–11)
3. Evidencia de la paciencia (5:12)
C. Compartan en oración (5:13–20)
1. Sensibilidad a las necesidades (5:13)
2. Súplica por las necesidades (5:14–18)
3. Importancia de las necesidades (5:19–20)
(Walvoord y Zuck, 2006, p.62-63).

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REFERENCIAS
Kistemaker, S. J. (2007). Comentario al Nuevo Testamento: Santiago y 1-3
Juan (pp. 32–33). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Strauch, A. (2001). Liderazgo Biblico De Ancianos: Un Urgente Llamado a
Restaurar El Liderazgo Biblico En Las Iglesias. (D. N. Rosso, Trad.) (pp.
261–262). Cupertino, CA; Littleton, CO: DIME (Distribuidora
Internacional de Materiales Evangélicos); Lewis and Roth Publishers.
Sweeney, J. (2014). Santiago, Epístola de. En J. D. Barry & L. Wentz (Eds.),
Diccionario Bíblico Lexham. Bellingham, WA: Lexham Press.
Utley, B. (2015). Las cartas de Santiago y Judas: Hablan los medio Hermanos
de Jesús: Santiago y Judas. (P. Cabral & G. Ramos, Eds., J. López Mora,
Trad.) (Stg). Marshall, TX: Lecciones Bíblicas Internacional.
Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (2006). El conocimiento bíblico, un comentario
expositivo: Nuevo Testamento, tomo 4: Hebreos-Apocalipsis (pp. 59–
60). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.

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