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Ocio y Desarrollo Social Actual

Este documento trata sobre el ocio y el tiempo libre. Se divide en seis secciones que discuten el concepto de ocio y tiempo libre, las características del ocio en la sociedad actual, las implicaciones en el desarrollo social, las necesidades y demandas sociales relacionadas con el ocio, los criterios pedagógicos de las actividades de ocio y tiempo libre, y la atención a colectivos con necesidades especiales en el contexto del ocio. El documento proporciona una introducción detallada y un índice de los temas a disc
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Ocio y Desarrollo Social Actual

Este documento trata sobre el ocio y el tiempo libre. Se divide en seis secciones que discuten el concepto de ocio y tiempo libre, las características del ocio en la sociedad actual, las implicaciones en el desarrollo social, las necesidades y demandas sociales relacionadas con el ocio, los criterios pedagógicos de las actividades de ocio y tiempo libre, y la atención a colectivos con necesidades especiales en el contexto del ocio. El documento proporciona una introducción detallada y un índice de los temas a disc
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Tema Ocio y tiempo libre:

características del
5 ocio en la sociedad
actual. Implicaciones
en el desarrollo
social. Necesidades
y demandas sociales.
Criterios pedagógicos
de las actividades
socioeducativas y de
tiempo libre. Atención
a colectivos con
dificultades especiales:
ayudas técnicas, ajuste
de programas, técnicas
y actividades

Ana Isabel Guzmán Madrigal


ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN

2. OCIO Y TIEMPO LIBRE: CARACTERÍSTICAS DEL OCIO EN LA SOCIEDAD


ACTUAL
2.1. El concepto de ocio y tiempo libre
2.2. Características del ocio en la sociedad actual

3. IMPLICACIONES EN EL DESARROLLO SOCIAL

4. NECESIDADES Y DEMANDAS SOCIALES


4.1. Ocio como fuente de desarrollo personal
4.2. Ocio como fuente de alienación y consumismo

5. CRITERIOS PEDAGÓGICOS DE LAS ACTIVIDADES SOCIOEDUCATIVAS


Y DE TIEMPO LIBRE
5.1. La Pedagogía del ocio como guía para el animador
5.2. Principios de la Pedagogía del ocio

6. ATENCIÓN A COLECTIVOS CON DIFICULTADES ESPECIALES : AYUDAS


TÉCNICAS, AJUSTE DE PROGRAMAS, TÉCNICAS Y ACTIVIDADES
6.1. Ayudas técnicas
6.2. Ajuste de programas
6.3. Técnicas y actividades
6.3.1. Actividades de ocio y tiempo libre

GUIÓN-RESUMEN

BIBLIOGRAFÍA
Ocio y tiempo libre

1. INTRODUCCIÓN

El presente tema está estructurado en tres grandes bloques. El primero de ellos aborda
el ocio y tiempo libre, su conceptualización y las características que el mismo tiene en la
sociedad actual. Esta información es complementada con las implicaciones sociales que
tiene esta concepción de disfrute de ocio y tiempo libre, que supone que el ocio sea reco-
nocido como derecho y que sea el instrumento de cobertura de una serie de necesidades
y demandas sociales.
En un segundo bloque, se analizan cuáles son los criterios pedagógicos de las activi-
dades socioeducativas y de tiempo libre que debe seguir todo animador sociocultural, en
la medida que para la Animación Sociocultural, el ocio es un instrumento que permite el
desarrollo personal frente a otras opciones que suponen que el ocio sea una fuente de
alienación y consumismo para la persona. De ahí que en este bloque se recurra a las apor-
taciones de la Pedagogía del ocio y a la concreción de una serie de principios que deben
enmarcar cualquier acción de ocio y tiempo libre.
El último bloque se centra en las aportaciones que el ocio supone para el desarrollo
de personas incluidas en colectivos con dificultades especiales: fuente de autoestima y
fuente de prevención de marginación. Debido a la gran cantidad de colectivos que podrían
estudiarse en este apartado, se ha optado por centrarse especialmente en el colectivo de
discapacitados, determinando cuáles son las necesidades que para este colectivo cubre
el ocio, cómo puede originarse y perpetuarse el proceso de marginación y cuáles son las
ayudas técnicas, las técnicas y actividades que se le pueden ofrecer en un marco de pro-
gramas previamente ajustados a su realidad.

2. OCIO Y TIEMPO LIBRE: CARACTERÍSTICAS DEL OCIO EN


LA SOCIEDAD ACTUAL

2.1. El concepto de ocio y tiempo libre


A pesar de que comúnmente los conceptos de ocio y tiempo libre son empleados como
sinónimos, no lo son. El tiempo libre es un espacio temporal, mientras que el ocio es más
bien un conjunto de actividades con unas características específicas. A lo largo de este
apartado vamos a profundizar sobre esta diferenciación de conceptos.
Tradicionalmente, el concepto de tiempo libre se ha vinculado al tiempo de no trabajo,
pero esta concepción asimila que tiempo libre es simplemente un tiempo en el que no
se trabaja; pero no siempre que no estamos trabajando estamos disfrutando de nuestro
tiempo libre, es necesario dar un paso más para aclarar este concepto y no quedarnos
únicamente con la dicotomía trabajo-tiempo libre.
Para responder a esta realidad, Trilla establece una nueva definición basada en cate-
gorías que se denominan tiempo disponible y no disponible, donde el tiempo libre es un
subapartado temporal del tiempo disponible. El tiempo libre quedaría definido como el
tiempo exento de obligaciones. Véase el esquema que se ofrece a continuación y en el que
se inserta el concepto de tiempo libre:

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 13
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

– Trabajo remunerado o escuela.


Trabajo – Trabajo doméstico.
No – Ocupaciones paralaborales.
disponible – Necesidades biológicas básicas.
Obligaciones
– Obligaciones familiares.
no laborales
Tiempo – Obligaciones sociales.
– Actividades religiosas.
Ocupaciones
– Actividades voluntarias de tipo social.
autoimpuestas
Disponible – Formación institucionalizada.
– Ocupaciones personales no autotélicas.
Tiempo libre
– Tiempo libre estéril o desocupado: ocio.

Según este cuadro, el tiempo no disponible sería aquel que el individuo tiene comprome-
tido al punto que le resulta difícil sustraerse de sus ocupaciones. El tiempo disponible, por el
contrario, sería el que cualquiera puede emplear autónomamente, liberado de obligaciones.
En el tiempo no disponible cabe distinguir, en primer lugar, la jornada laboral remunerada (o el
tiempo escolar en el caso de los niños), con sus obligaciones derivadas, y el tiempo utilizado
en otras ocupaciones no profesionales, como el trabajo doméstico y el tiempo de ocupaciones
paralaborales (desplazamientos, búsqueda de empleo, etc.). En las obligaciones no laborales
del segundo apartado se incluyen la satisfacción de necesidades biológicas básicas, los debe-
res familiares y los compromisos sociales, administrativos, burocráticos, etc. La cantidad relati-
va de cada uno de estos tiempos dependerá, entre otras razones, del estatus socioeconómico,
del tipo de trabajo que desempeñe el individuo y de determinadas condiciones personales.
Una vez descontados estos tiempos, nos queda una parcela de la cual podemos dispo-
ner con mayor autonomía para uso personal. Ese tiempo disponible puede emplearse en la
realización de ocupaciones autoimpuestas o dejarse como tiempo libre propiamente dicho. El
primero se caracteriza por un alto grado de compromiso con alguna instancia ajena a noso-
tros mismos: las actividades religiosas, la dedicación voluntaria o alguna actividad de carácter
social (militancia política, participación en asociaciones, etc.), y las actividades institucionali-
zadas de formación, como acudir a una academia de idiomas, matricularse en la universidad
a distancia, etc. A pesar de que la decisión de realizar estas ocupaciones sea autónoma y vo-
luntaria, el nivel de compromiso que requieren hace que en muchas ocasiones la libertad del
individuo esté determinada por factores externos. Por esta razón no podemos denominar ocio
a estas actividades, aunque en efecto se desarrollen en el espacio de tiempo disponible.
Finalmente, en el espacio de tiempo libre como tal, podemos diferenciar tres tipos de
actividades: las ocupaciones personales no autotélicas, el tiempo libre estéril y, por supues-
to, el ocio. Las ocupaciones no autotélicas son aquellas que el sujeto elige autónomamente,
pero que no tienen una finalidad en sí mismas ni su realización es necesariamente placen-
tera, por ejemplo, aquellas personas que van a broncearse al gimnasio bajo un aparato de
rayos, no por el placer que conlleva el estar tumbado, sino para poder lucir luego un esplén-
dido color de tez. Por otro lado, la diferencia entre estas ocupaciones no autotélicas y las
anteriores ocupaciones autoimpuestas, está en que aquí el individuo asume un compromiso
consigo mismo y con nadie más, mientras que en las ocupaciones autoimpuestas tendrá
que dar explicaciones a otras instancias si en algún momento renuncia a tal ocupación.

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Ocio y tiempo libre

El tiempo libre estéril, tal como lo define Trilla, es un tiempo libre mal vivido: pasivo, te-
dioso, aburrido y frustrante. Se identifica con el simple “pasar el rato” o “matar el tiempo”.
Por último, el ocio es aquella actividad que encierra valor en sí misma, resulta interesante
y sugestiva para el individuo, y suele implicar una cierta motivación para la acción. El ocio
es, por tanto, una forma positiva de emplear el tiempo libre, que el sujeto elige autónoma-
mente y después lleva efectivamente a la práctica.

2.2. Características del ocio en la sociedad actual


La Sociología estudia la sociedad y los cambios que en ella se producen, por ello, en
una sociedad como la actual, en la que el progreso y los cambios tecnológicos son vertigi-
nosos, su campo de acción se ha ido extendiendo. Una rama de la Sociología, la Sociología
del ocio, ha adquirido una importancia extraordinaria, sobre todo en los países desarrolla-
dos a partir de los años cincuenta, debido a la configuración del estado de bienestar, ya
que uno de los efectos más importantes de esta situación se ha concretado en el aumento
del tiempo libre y en consecuencia, en la forma de vivir y disfrutar del ocio. La Sociología
del ocio analiza la evolución social del tiempo libre a lo largo de la historia y los cambios
producidos en la forma de considerar el ocio, que ha pasado de ser un privilegio de la élite
social, a un derecho humano reconocido por la Organización de las Naciones Unidas.
Basándonos en las aportaciones de la Sociología del ocio, debemos considerar que el
tiempo libre es un bien del que siempre han gozado las personas, aunque vivido de forma
distinta en cada sociedad y época. Antes de la Revolución Industrial el tiempo libre estuvo
ligado a los ritmos naturales, a los ciclos de la naturaleza y a las fiestas tradicionales re-
lacionadas con estos ciclos. De modo que el tiempo libre se vivía de forma espontánea y
natural, integrado en el devenir histórico.
Después de la Revolución Industrial esas tradiciones perdieron fuerza y el tiempo pasó
a distribuirse en tiempo de trabajo y tiempo de no-trabajo, y éste último, a su vez, en tiempo
para cubrir otras obligaciones y en tiempo libre, que dejaba de estar organizado socialmen-
te de una forma espontánea para pasar a ser una responsabilidad individual.
Tras la Revolución Industrial el tiempo libre ha ido creciendo progresivamente, producto
de los derechos conquistados por las clases trabajadoras en las luchas obreras (reducción
de las jornadas de trabajo), de los avances tecnológicos (automatización de procesos) o
de la consolidación del estado de bienestar (acceso a pensiones, gratuidad de servicios
públicos, etc.).
De esta manera, en las sociedades postindustriales se ha pasado de un tiempo libre
vivido espontáneamente, a un tiempo libre u ocio organizado socialmente del que puede
disfrutar la mayoría de la población. En el modo de vida actual en un país desarrollado,
pasear, viajar, hacer deporte, ver televisión, leer revistas y periódicos, se ha convertido en
algo cotidiano y frecuente.
Pero centrándonos en el caso español, ¿cuáles son las características específicas rela-
cionadas con el ocio en España? Siguiendo lo expuesto por Josué Llull Peñalba, el ocio en
España se caracteriza por:
– Un cambio significativo de las actividades de tiempo libre, que antes se llenaban
principalmente de elementos religiosos, localistas y lúdicos, y ahora está canalizado
hacia el consumo de masas por los medios de comunicación social y las organiza-
ciones mercantiles.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 15
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

– Aumento de tiempo libre sin posibilidad de ocio, por causa del paro, pero también
una inversión de tiempo en la propia formación o reciclaje, una participación social
cada vez mayor (política, sindical, voluntaria, asociativa), y la progresiva compleji-
dad de necesidades familiares secundarias).
– Estructuración cada vez mayor de las actividades de ocio, tanto en lo referente al
tiempo de las mismas (vacaciones, fines de semana, puentes) como a los medios
técnicos con los que se llevan a cabo (coche, televisor, vídeo, equipos de música, or-
denadores portátiles, videoconsolas, acceso a Internet), y a su soporte organizativo
(agencias de viajes, ofertas de las administraciones públicas, centros comerciales).
– Mayor oferta de actividades y equipamientos para el tiempo libre, mayor y cada vez
más variada, así como un incremento notable de clubes y asociaciones que actúan
a modo de plataformas canalizadoras de ocio.
– Paralelamente, se está produciendo una privatización cada vez mayor de las activi-
dades de ocio, que se disfrutan en casa o en compañía de personas muy cercanas,
lo que supone una importante barrera para la práctica del ocio en la sociedad; a
este respecto, la masificación de algunas actividades no evita que se sigan mante-
niendo conductas de ocio individualistas.
– El ocio sigue acentuando la estratificación social, en el sentido de que cada clase
tiene unos comportamientos específicos de empleo del tiempo libre, determinados
no sólo por las posibilidades económicas, sino también por otros condicionantes
como los geográficos o el nivel educativo cultural; en el proceso de ascensión social
suele darse una imitación de las prácticas de ocio del nivel social superior.
– En relación con este último aspecto, aparece con gran nitidez un sector de margi-
nación social en el consumo de ocio, objeto de intervención educativa.
– Finalmente, hay que advertir del desarrollo institucional que han ido adquiriendo las
investigaciones y los proyectos educativos relacionados con el tiempo libre y la ASC,
sobre todo a raíz de la creación de la Diplomatura Universitaria de Educación Social.
En este contexto, la Animación Sociocultural tiene como uno de sus fines promocionar
el empleo correcto del tiempo libre, en el sentido de vivirlo de una forma constructiva y no
alienante, de forma que contribuya al crecimiento personal y social, tal y como analizare-
mos en los posteriores apartados del tema.

3. IMPLICACIONES EN EL DESARROLLO SOCIAL


El aumento del tiempo libre ha hecho que el ocio se considere una necesidad social,
tanto es así, que ya en los años sesenta, el sociólogo J. Dumazadier auguró sobre la in-
minente llegada de la sociedad del ocio. En este sentido, la Declaración Universal de los
Derechos Humanos proclamaba en 1984 que toda persona tiene derecho al descanso,
al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a va-
caciones periódicas pagadas. Pero... ¿por qué está concepción del ocio como necesidad
social, en qué medida el ocio contribuye al desarrollo no sólo personal sino también
colectivo?
La respuesta está reflejada en las dimensiones del ocio señaladas por la WLRA (World
Leisure & Recreation Asociation). Esta asociación establece que el ocio es un instrumento
de crecimiento personal, y por ende social, en cuanto que el ocio es un área de experiencia

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Ocio y tiempo libre

humana, un recurso para el desarrollo personal, una fuente de salud y de prevención de


enfermedades físicas o mentales, un derecho humano que puede darse una vez cubiertas
las necesidades básicas del individuo, y un indicador de la calidad de vida cargado de un
enorme potencial económico (Josué Llull Peñalba, 2001).
Las dimensiones señaladas por la WLRA recogen estos ocho puntos significativos:
1. El ocio se refiere a un área específica de la experiencia humana, con sus beneficios
propios, entre ellos la libertad de elección, la creatividad, la satisfacción, el disfrute
y el placer, y una mayor felicidad. Comprende formas de expresión o actividad am-
plias cuyos elementos son frecuentemente tanto de naturaleza física como intelec-
tual, social, artística o espiritual.
2. El ocio es un recurso importante para el desarrollo personal, social y económico y
es un aspecto importante de la calidad de vida. El ocio es también una industria
cultural que crea empleo, bienes y servicios. Los factores políticos, económicos,
sociales, culturales y medioambientales pueden aumentar o dificultar el ocio.
3. El ocio fomenta una buena salud general y un bienestar, al ofrecer variadas oportu-
nidades que permiten a individuos y grupos seleccionar actividades y experiencias
que se ajustan a sus propias necesidades, intereses y preferencias. Las personas
consiguen su máximo potencial de ocio cuando participan en las decisiones que
determinan las condiciones de su ocio.
4. El ocio es un derecho básico humano, como la educación, el trabajo y la salud,
y nadie debería ser privado de este derecho por razones de género, orientación
sexual, edad, raza, religión, creencia, nivel de salud, discapacidad o condición eco-
nómica.
5. El desarrollo del ocio se facilita garantizando las condiciones básicas de vida, tales
como seguridad, cobijo, comida, ingresos, educación, recursos sostenibles, equi-
dad y justicia social.
6. Las sociedades son complejas y están interrelacionadas, el ocio no puede desligar-
se de otros objetivos vitales. Para conseguir un estado de bienestar físico, mental
y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y lograr aspiraciones,
satisfacer necesidades e interactuar de forma positiva con el entorno. Por lo tanto,
se entiende el ocio como recurso para aumentar la calidad de vida.
7. Muchas sociedades se caracterizan por un incremento de la insatisfacción, el es-
trés, el aburrimiento, la falta de actividad física, la falta de creatividad y la aliena-
ción en el día a día de las personas. Todas éstas pueden ser aliviadas mediante
conductas de ocio.
8. Las sociedades del mundo están experimentando profundas transformaciones eco-
nómicas y sociales, las cuales producen cambios significativos en la cantidad y
pauta de tiempo libre disponibles a lo largo de la vida de los individuos. Estas ten-
dencias tendrán implicaciones directas sobre varias actividades de ocio, las cuales,
a su vez, influirán en la demanda y la oferta de bienes y servicios de ocio.
De ahí que, debido a esta valoración actual del ocio, éste se haya constituido como
un derecho humano y sea considerado como un área de la vida que aporta bienestar y
contribuye a la calidad de vida (Setien, 1994). El ocio permite la búsqueda de satisfacción
personal, facilita el desarrollo del potencial creativo de las personas e incide sobre valores
como la libertad personal, el disfrute, la creatividad y la autorrealización.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 17
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

4. NECESIDADES Y DEMANDAS SOCIALES


El ser humano tiene necesidades de descanso, recreación, cultivo del cuerpo y el es-
píritu, necesidad de socializarse, etc. Todas estas necesidades, tal y como hemos visto en
apartados anteriores, pueden ser satisfechas a través del ocio y tiempo libre. Pero, el ocio
y tiempo libre puede ser aprovechado de diferentes maneras. Siguiendo el planteamiento
de las famosas tres “d” de Dumazedier, López Andrada y otros (1982) distinguen varios
niveles de aprovechamiento del ocio, según sea más o menos edificante para la persona.
Estos niveles son cinco:

Nivel superior 1. Formación


Ocio 2. Entretenimiento
3. Descanso
Ociosidad 4. Aburrimiento
Nivel inferior 5. Consumo

1. Ocio formación: el nivel superior de utilización del ocio. Se caracteriza por la


práctica de actividades culturales, la educación permanente y la contemplación
artística, que enriquecen espiritualmente a la persona.
2. Ocio entretenimiento: es un nivel de simple distracción, pasatiempo o diversión,
y comprende aquellos hobbys o aficiones por las que se decanta el individuo de
manera espontánea; quizá sea el tipo de ocio más extendido en la sociedad, pero,
aunque constituye un paso previo al nivel de formación, se convierte a veces en
un verdadero problema para aquellas personas que no han sido educadas en una
adecuada utilización del tiempo libre.
3. Ocio descanso: es el empleo del tiempo libre como simple reponedor de fuerzas,
tanto físicas como psíquicas; se trata de un nivel muy básico, de calma y sosie-
go del ocio, que es imprescindible para poder abordar cualquiera de los estadios
superiores. El ocio descanso no es un tiempo estéril, se identifica con la idea del
“dolce far niente”, es decir, la contemplación imaginativa, que encuentra placer en
el hecho de no hacer nada.
4. Aburrimiento (ociosidad): se trata de un nivel inferior en el uso del tiempo libre,
que no llega a la categoría edificante del ocio y se denomina “ociosidad”. Supone
un estado de apatía, de inactividad, de “estar sin más”, en el que se vive una ex-
periencia de frustración sin poner esfuerzo para salir de ella.
5. Consumo (ociosidad): es aquel estadio en el que el individuo delega sobre las
empresas de servicios y las industrias de ocio la entera responsabilidad de organizar
entretenimientos para su tiempo libre. Se produce una situación de dependencia
del individuo respecto a la sociedad de consumo, siendo frecuente la manipulación
y la falta de iniciativas personales.
Es decir, que ocio y tiempo libre puede ser ocupado tanto de forma positiva y potencia-
dora del desarrollo personal, como ser una fuente de alienación y fomento del consumis-
mo. En este contexto conviven dos realidades: las aportaciones realizadas por la educación
en el tiempo libre, y por otro lado, las características consecuentes de vivir en una sociedad
de ocio expansivo. Analizaremos más detalladamente estas dos aportaciones, puesto que
de ellas se derivan diferentes demandas sociales.

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Ocio y tiempo libre

4.1. Ocio como fuente de desarrollo personal


Defiende que la actitud personal va a ser el elemento fundamental para conseguir
un mayor aprovechamiento del ocio, hasta el punto de entender éste como una especie
de filosofía de vida. “Dime cómo vives tu ocio y te diré qué clase de persona eres”. Toda
conducta de vivencia positiva del ocio pasa por la selección de actividades basadas en la
autonomía, el autotelismo y la vivencia placentera (Trilla, 1993).
La autonomía se refiere a la libertad de elección, o al menos, percepción de la realidad,
sobre lo que quiero hacer con mi tiempo libre, teniendo la posibilidad de escoger la forma
en que voy a hacerlo, bajo mi entera responsabilidad. Naturalmente esta elección depende
de un complejo y variado cúmulo de factores, entre los que se encuentra la propia dispo-
nibilidad de tiempo libre, la motivación intrínseca del individuo, los condicionamientos del
medio y la proyección hacia el consumo.
El autotelismo significa que la actividad de ocio tiene fin en sí misma y no busca
obtener nada más que el simple deleite de realizarla. Aristóteles fue quien apuntó esta
característica del ocio, al pensar en él “como poseedor de un placer intrínseco, de una
felicidad intrínseca, de una dicha intrínseca”. Así pues, la actividad de ocio no es deseable
en función de lo que pueda producir posteriormente, sino en sí misma.
Por último, y en relación con el autotelismo, el ocio debe suponer un quehacer placen-
tero, satisfactorio, gratificante. Un ocio penoso, aburrido, tedioso, es un ocio fracasado y
frustrante. Sin embargo, el hecho de que el ocio tenga que proporcionar felicidad no debe
confundirse con la simple versión poblada de risas y algarabía, porque el ocio puede re-
querir un cierto esfuerzo automotivado, y sin embargo, provocar un sentimiento positivo de
estar bien con lo que se hace (Aranguren, 1989).
Así, desde esta perspectiva, el individuo demanda la ocupación de su tiempo libre de
forma positiva y creadora. El ocio se articula como un instrumento de crecimiento personal y
social siempre que las actividades de tiempo libre cumplan con los requisitos expuestos, de
forma que el individuo demanda autonomía, vivencia placentera y autotelismo a la hora de
disfrutar su tiempo libre. En este contexto, podríamos incluir las demandas sociales relacio-
nadas con la creación de infraestructuras públicas de bienes y servicios de ocio y tiempo libre
(instalaciones deportivas, museos, casas de la cultura, red de teatros públicos, etc.), que faci-
litan que el individuo pueda ser más autónomo a la hora de planificar sus actividades de ocio
y tiempo libre, ya que tiene a su disposición una oferta asequible y variada de actividades.

4.2. Ocio como fuente de alienación y consumismo


Frente a la perspectiva anterior, nos encontramos con una realidad bastante diferente
producto de la sociedad de ocio expansivo (Santcousky). Esta sociedad se caracteriza por
un desarrollo acelerado de las industrias del ocio y la cultura que intentan responder a la
nueva valoración del ocio y tiempo libre. El ciudadano aprecia que el trabajo no es el centro
de su vida, con lo cual aparecen nuevas necesidades, entre ellas, el disfrute del tiempo
libre, que son asumidas por la lógica del mercado.
Sin embargo, la existencia de una cada vez mayor oferta de ocupación del tiempo libre
se enfrenta a la imposibilidad de consumo de un porcentaje de la población, que no dispone
de recursos económicos (gente en paro, con escasos niveles de renta) o que no dispone de
tiempo suficiente para disfrutarlo (altos ejecutivos, personas con doble jornada laboral, etc.).

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 19
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

Las consecuencias de este fenómeno, podrían resumirse en:


a) Auto-programación de los individuos respecto a las diversas formas de ocio.
b) Aparición de una sociedad del espectáculo donde importa más el fenómeno que el
contenido.
c) Cultura y ocio en relación a modas, hábitos, etc.
Desde esta perspectiva, la demanda social quedaría reducida a la existencia de una
serie de actividades de ocio y tiempo libre que pudieran ser disfrutadas por el conjunto de
la población, y que respondieran a criterios de consumo de masas.

5. CRITERIOS PEDAGÓGICOS DE LAS ACTIVIDADES


SOCIOEDUCATIVAS Y DE TIEMPO LIBRE
5.1. La Pedagogía del ocio como guía para el animador
Para disfrutar del tiempo libre y el ocio, un individuo depende, entre otras cosas, de la
disponibilidad de tiempo y recursos, así como de la percepción y actitud que sobre ellos se
tiene. Dada la importancia que el ocio tiene para la formación integral de la persona y para
su desarrollo personal y social, es importante un planteamiento educativo que valore el ocio
y el tiempo libre como ámbito de formación que propicia el desarrollo humano y social, al
enriquecer la realidad de la persona y por ende, de la comunidad.
Este tipo de planteamiento es defendido desde la Pedagogía del ocio, una de las fuen-
tes teóricas (junto con la Pedagogía social y la Sociología del ocio) que son tenidas en
cuenta por el animador sociocultural para establecer sus líneas de actuación. La Pedagogía
del ocio proporciona a la Animación Sociocultural diferentes recursos para organizar las
acciones en este ámbito y evitar que el ocio se convierta en un consumo impulsivo, poten-
ciando que éste derive hacía el desarrollo máximo de las capacidades de las personas de
modo que, además de satisfacción, éstas alcancen un nivel superior de autorrealización.
Se ha de potenciar que la vivencia del ocio sea una experiencia integradora entre los valo-
res personales y el sentido que se le otorga a la vida. Esta experiencia será satisfactoria y
enriquecedora si existe una formación a lo largo de toda la vida, que permita aumentar la
capacidad de comprensión de los beneficios que proporciona un ocio de calidad.
Se puede sintetizar la esencia de la Pedagogía del ocio a tres objetivos, en este sentido
su pretensión es la siguiente:
– Vivir el tiempo de ocio de una manera enriquecedora.
– Colaborar en el desarrollo integral de la persona.
– Desarrollar valores, actitudes y destrezas tales como la creatividad, la solidaridad,
la tolerancia, el disfrute de lo cotidiano, etc.
Siguiendo a Trilla, la Pedagogía del ocio, defiende la necesidad de una intervención edu-
cativa basada en tres principios fundamentales: Educar en el tiempo libre, Educar para el
tiempo libre y Educar mediante el tiempo libre. Vamos a intentar aclarar estos conceptos:
– Educar en el tiempo libre, en el sentido de que el tiempo libre es el ámbito de
intervención educativa. Significa aprovechar este tiempo como marco de alguna
actividad educativa, sea del tipo que sea. Ésta puede ser una actividad propia del
ocio (autónoma, placentera, etc.) o puede no serlo; puede estar encaminada a
formar a la persona para que su ocio sea más enriquecedor, o bien puede ir dirigida

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Ocio y tiempo libre

a algún objetivo formativo o de aprendizaje alejado del tiempo libre. Por ejemplo, se
puede usar el tiempo libre para preparar unas oposiciones o para hacer un curso
de reciclaje profesional.
– Educar para el tiempo libre, pretende preparar, formar a la persona para que viva
su tiempo disponible de la manera más positiva. Este propósito se puede intentar
en el marco del tiempo libre, o incluso fuera de él. Por ejemplo, puede pensarse
que la escuela puede tener entre sus objetivos curriculares el preparar a sus alum-
nos para disfrutar de un ocio rico y creativo.
Así pues, educar en el tiempo libre y educar para el tiempo libre no son sinónimos pero
son conceptos que pueden complementarse entre sí. Precisamente, tienden a confundirse
entre sí, a materializarse simultáneamente, cuando la Pedagogía del ocio asume que su
acción ha de ser también mediante el ocio. Es decir, educar mediante el ocio, incluye
simultáneamente el en y el para.
En el esquema siguiente se resumen estas dimensiones (fuente: Puig, J.M.; Trilla, J.,
Pedagogía del ocio):

Objeto de la Pedagogía del ocio

Dirigida a objetivos ajenos


al ocio (ej.: curso de
reciclaje profesional fuera
Educación en el tiempo del horario laboral)
libre (el tiempo libre como
ámbito temporal de la
educación).
Dirigida a objetivos
relacionados con el ocio.
Educación mediante el
ocio (ej.: ludotecas,
colonias, clubes
Realizada en el marco infantiles, etc.).
del tiempo libre.
Educación para el tiempo
libre (el tiempo libre como
objetivo educativo). Realizada en ámbitos
que son estrictamente
de ocio (ej.: acción
de la escuela).

Completando esta aportación no debemos olvidar que el ocio como actitud vital y
condición esencial de la libertad aparece en las diferentes etapas de la vida, por lo tanto
la actitud hacia el ocio y el tiempo libre será muy diferente según los grupos de edades
y según también los diferentes colectivos. Por ello, las programaciones de ocio para las
diferentes edades y colectivos se deben formular adaptándose a las exigencias de cada
público objetivo.
Según Erich Weber, uno de los primeros investigadores en plantearse la necesidad de for-
marse para disfrutar del ocio, la persona necesita ser educada para disfrutar su ocio y tiempo
libre de una forma gratificante y con sentido, para integrarlo armónicamente en la cotidianei-

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 21
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

dad y en el conjunto de la vida. Considera que para una adecuada utilización del tiempo libre
se tienen que realizar actividades relacionadas con el descanso, los juegos, la diversión, la
cultura y el deporte. Estas actividades pueden clasificarse en cuatro grandes apartados:
– Actividades que tienen un componente físico: paseos, excursiones, deportes, etc.
– Actividades prácticas: bricolaje, jardinería, manualidades, cocina, etc.
– Actividades culturales: radio, televisión, cine, teatro, museos, música, etc.
– Actividades de carácter social y colectivo: tertulias, fiestas, vida familiar, etc.

5.2. Principios de la Pedagogía del ocio


Para que la contribución de la educación para el ocio sobre el desarrollo integral de la
persona sea más eficiente, la Pedagogía del ocio apunta una serie de principios prácticos
útiles que será necesario tener en cuenta (Puig y Trilla):
– No polarizar los tiempos. Procurar que tanto el tiempo libre como el tiempo de tra-
bajo proporcionen satisfacciones al individuo y contribuyan a su autorrealización.
– Liberar tiempo para el ocio formativo. Para ello se ha de mejorar la distribución y
aprovechamiento del tiempo libre. Se malgasta mucho tiempo a causa de la mala
organización del transporte en las ciudades, la desorganización de las tareas fami-
liares o el tiempo empleado en trámites burocráticos. Todo este tiempo se podría
emplear en actividades formativas y gratificantes.
– Formar a las personas para conseguir un ocio mejor. La familia, la escuela y la
sociedad tienen la responsabilidad de educar a las personas para que el tiempo de
no trabajo no se convierta en un tiempo malgastado, y especialmente dotarlas de
valores, hábitos, destrezas y recursos (intelectuales, lúdicos, artísticos…) orienta-
dos a un uso adecuado del tiempo libre.
– No aburrir. Proponer actividades durante el tiempo libre que suman a los individuos
en el aburrimiento es malgastar el tiempo y perder recursos. En todos los casos, las
actividades de ocio deben proporcionar un disfrute al individuo, ése es uno de los
pilares de la Pedagogía del ocio.
– Respetar la autonomía en el qué y en el cómo. Éste es uno de los principales valo-
res formativos de la Pedagogía del ocio. El individuo decide la actividad y cómo la
ejecuta, se trata de que cada persona se procure a sí misma los medios para no
aburrirse (proceso creativo). Las actividades estrictamente planificadas para divertir
al margen de la participación de los interesados limitan su autonomía convirtiéndo-
se en actividades de consumo que no favorecen la creatividad.
– Conjugar diversión, creación y aprendizaje en las actividades de ocio que se reali-
cen tanto a nivel individual como colectivo.
– Respetar la contemplación. No hacer nada. Hay que evitar el activismo frenético
en el que a veces se cae al organizar el ocio, activismo muy en consonancia con
el ritmo de nuestra sociedad. La persona tiene derecho a no hacer nada, lo cual
además de ser una fuente de aprendizaje, puede tener un efecto terapéutico.
– No evaluar con criterios utilitarios. Centrar la evaluación en el proceso de la activi-
dad y en la satisfacción que esta actividad produce, y no en su utilidad.

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Ocio y tiempo libre

– Potenciar el placer de lo cotidiano. Es un fin pedagógico recuperar el sentido pla-


centero de la vida cotidiana como las tareas del hogar, la compra, las relaciones
vecinales, etc.
– Potenciar lo extraordinario. Es bueno de vez en cuando romper con el ritmo y la
rutina de cada día. Las festividades y las actividades con aires de aventura son un
ejemplo de ello.
– Hacer compatibles el ocio individual (meditación, lectura, colecciones, etc.) con el
ocio compartido (tertulias, juegos, intercambios, etc.).
– Beligerancia contra los ocios negativos a través de la crítica y de la formación. Se
trata de crear un sistema de valores en el que los ocios nocivos no tengan cabida,
creando un rechazo hacia ellos.

6. ATENCIÓN A COLECTIVOS CON DIFICULTADES ESPECIALES:


AYUDAS TÉCNICAS, AJUSTE DE PROGRAMAS, TÉCNICAS
Y ACTIVIDADES
Al iniciar este apartado, lo primero que debemos de clarificar es qué entendemos por
colectivos con dificultades especiales. Definimos este concepto como todo grupo que,
como consecuencia de características biológicas, psíquicas, físicas, culturales o sociales,
requiere de procesos de discriminación positiva para el disfrute de sus derechos como ciu-
dadanos. Así pues, incluiríamos en colectivos con dificultades especiales a discapacitados,
marginados, inmigrantes, mujeres, etc.
Debido a la gran heterogeneidad de colectivos, nos centraremos en la realidad de
los discapacitados, tanto físicos, como psíquicos y sensoriales, analizando la impor-
tancia que para los mismos tiene el disfrute del derecho a vivir plenamente su ocio y
tiempo libre.
Este tipo de colectivos tiene menores posibilidades de acceso y disfrute de bienes y
servicios de ocio, con lo cual de forma indirecta, se está limitando su capacidad de desa-
rrollo personal y social. Todos los seres humanos tenemos unas necesidades que debemos
satisfacer. Cuando esto no ocurre así, se produce un desequilibrio. Es en el tiempo de ocio
donde podemos restablecer ese equilibrio perdido. Para todas aquellas personas con algún
tipo de discapacidad, el tiempo de ocio, además de cubrir las necesidades analizadas en el
apartado anterior, les permite:
a) Asumir el propio cuerpo. La persona con discapacidad muchas veces ve su propio
cuerpo como algo imperfecto y esta visión de sí mismo se extiende a otras áreas de
su personalidad.
La integración de personas con discapacidad en grupos de ocio y tiempo libre fa-
cilita que la persona con discapacidad se sienta aceptada, ya que por encima de
todo se valoran sus cualidades humanas por igual que las de las personas sin esas
discapacidades.
b) Sentirse independiente. Habitualmente la persona con discapacidad es muy de-
pendiente, sobre todo y en primer lugar, de su familia. Esto trae como consecuen-
cia la excesiva sobreprotección que va ampliándose a todo el entorno, restringiendo
el sentimiento de autonomía por parte del discapacitado.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 23
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

Es a través de los grupos de ocio y tiempo libre como las personas con discapa-
cidad van saliendo de ese ambiente de sobreprotección. Además, aprenderán a
conocer sus limitaciones y sus potencialidades.
c) Encontrar una motivación. Es esencial para el desarrollo personal. Está compro-
bado que las personas con grandes vínculos sociales y emocionales se incorporan
y disfrutan más fácilmente de todo aquello en lo que participan.
d) Desarrollar su autoestima. La autoestima es básica para sentirnos a gusto con
nosotros mismos. Pero también es cierto que la imagen que tiene uno de sí mismo
viene dada del reflejo que los demás proyectan sobre nosotros; por esto, la capaci-
dad de autoestima será adquirida en la medida en que uno se sienta estimado por
las personas que le rodean.
La inclusión de las personas con discapacidad en grupos de tiempo libre normalizado
hará que las demás personas las acepten como son.
El tiempo libre en las personas con discapacidad, al igual que cualquier otro colectivo
con dificultades especiales, supone los mismos logros y valores que en aquellas que no
poseen ningún tipo de discapacidad: tiempo de diversión, expansión, relación, comunica-
ción, formación desde lo lúdico, etc.; y algo más: el medio para enriquecer y potenciar su
integración y normalización en la sociedad.
Sin embargo, en los colectivos mencionados la existencia de círculos viciosos o cade-
nas de causa-efecto que impiden la integración son un hecho, favoreciendo la consolida-
ción de procesos de marginación, incluso en los momentos de disfrute de ocio y tiempo
libre. Esquemáticamente, estos círculos viciosos serían los siguientes (adaptado del libro
Iguales pero diferentes, varios autores):

NORMALES COLECTIVOS DIFICULTADES ESP.

Los perciben como Se sienten inferiores,


MARGINACIÓN anormales y frustrados.
raros y distintos.

No saben relacionarse, Miedos y rabia, vergüenza


miedos y actitud NO RELACIÓN y no saber relacionarse.
negativa.

No se atreven, no saben, No tienen recursos, no trabajan


miedos, no quieren. con estos colectivos.

MONITORES Y COORDINADORES

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Ocio y tiempo libre

El proceso de marginación

Así pues, el ocio en estos colectivos se constituye, además, como un instrumento que
permite luchar contra los procesos de marginación que pueden ser experimentados por
estos colectivos, y por consiguiente, se consolida como instrumento que favorece su inte-
gración. Para conseguir esta integración, todo educador-animador que trabaje con estos
colectivos cuenta con una serie de instrumentos que facilitan su tarea: ayudas técnicas, la
posibilidad de ajustar programas, y la utilización de técnicas y actividades específicas para
el disfrute del tiempo libre. A continuación detallaremos estos puntos.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 25
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

6.1. Ayudas técnicas


Según Puig de la Bellacasa, las ayudas técnicas pueden definirse como los utensilios,
dispositivos, aparatos o adaptaciones, productos de la tecnología, aplicados para suplir o
complementar las limitaciones funcionales de las personas con discapacidad.
Las ayudas técnicas permiten incrementar el grado de independencia y autonomía de
la persona, con lo que se favorece la integración de la misma, siempre y cuando cumplan
con las siguientes características:
– Normalizadora. Debe servir para que las personas que las utilicen se beneficien de
las mismas oportunidades que cualquier otra persona.
– Multiadaptable, que pueda servir para una o varias personas.
– Resistente, para que pueda utilizarse durante mucho tiempo.
– Fácil de manejar, para el usuario y terceras personas.
– Útil, ya que a través de ella se puede realizar alguna actividad que sin la ayuda
técnica el usuario no podría hacer.
– Motivadora, para eliminar problemas de rechazo.
Pero ¿qué tipo de ayudas técnicas pueden ser utilizadas? Basándonos en la clasifica-
ción según el tipo de carencia o necesidad a cubrir distinguiremos entre:
a) Ayudas técnicas para la comunicación, a través de:
– Sistemas de comunicación aumentativos y alternativos, que permiten la ex-
presión de quien se comunica a través de símbolos distintos a la palabra ar-
ticulada. Son sistemas mayoritariamente de comunicación no vocal, dirigidos
a personas con problemas de comunicación por deficiencia auditiva, visual,
motriz, etc. Aquí incluiríamos tanto los sistemas sin ayuda, que no requieren
ningún tipo de instrumento para que tenga lugar la comunicación (gestos de
uso común, códigos gestuales no lingüísticos, sistemas de signos manuales de
los no oyentes, sistemas de signos manuales pedagógicos, lenguajes codifica-
dos gestuales, etc.), como sistemas con ayuda, que requieren de algún tipo de
asistencia externa, instrumento o ayuda técnica para realizar la comunicación
(sistemas basados en el uso de objetos, miniaturas, fotografías, pictogramas,
lenguajes codificados con ayuda como el sistema Braille o el Morse, otros sis-
temas como el sistema Bliss o el sistema Rebus, etc.).
– Tableros de comunicación. Soportes de madera o cartón para el vocabulario o
repertorio de símbolos, imágenes o alfabeto. Para personas con deficiencias
motrices.
– Comunicadores electrónicos o eléctricos, que almacenan unos contenidos bá-
sicos de comunicación (signos, dibujos, letras...). El acceso se realiza mediante
un buscador electrónico que aprovecha movimientos residuales de la persona
con problemas de movimiento, al que se adapta un conmutador.
– Linterna señalizadora: permite dirigir un haz de luz desde un punto distante.
– Cabezal con varilla señalizadora: casco al que se sujeta una varilla con la que
se puede señalizar o pulsar las teclas de una máquina de escribir, un interrup-
tor, etc.

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Ocio y tiempo libre

b) Ayudas técnicas para la autonomía personal: asideros, platos adaptados, cerco


de platos, abridor multiusos, adaptaciones de grifos, botellas de micción, grúas ele-
vadoras, asientos para el WC, asideros para el desplazamiento, juguetes adaptados.
c) Ayudas técnicas para la rehabilitación, la locomoción y el control postural:
cuña postural, collarín, gateador, bastones y trípodes, bipedestador, andador, silla
adaptada.
Tras este somero listado de las posibles ayudas técnicas que pueden ser utilizadas con
los colectivos que requieren de una especial atención para el disfrute de su ocio y tiempo
libre, añadiremos que para la correcta utilización de las ayudas técnicas es necesario:
– Conocer las capacidades de la persona, en cuanto a sus capacidades de agarre,
prensión…
– Determinar las situaciones en que se precisa la ayuda técnica.
– Ajustar la ayuda a las características de la persona.
– Acompasar/orientar a la persona las primeras veces que recurra a la ayuda técnica,
hasta que adquiera soltura y seguridad en el uso.
– Eliminar el apoyo personal lo más pronto posible.

6.2. Ajuste de programas


Para planificar las acciones que abordan las situaciones de exclusión y marginación
social, es necesario seguir el siguiente proceso:
a) Comprender la multiplicidad de factores que inciden en el proceso de marginación,
así como la variedad de formas en que aparece, puesto que el proceso de margi-
nación es un fenómeno complejo.
b) Análisis de la colectividad o comunidad sobre la que se va a intervenir, determinan-
do cuáles son sus necesidades, características, recursos, demandas, etc.
c) Comprensión de los individuos o grupos que conforman estas comunidades, de-
tectando los roles y las relaciones sociales existentes, así como los valores, nor-
mas y pautas de comportamiento existentes. En ocasiones estos valores pueden
diferir de los valores de los propios, y pueden ser causa de rechazo de la inter-
vención.
Como ya hemos analizado con anterioridad, el proceso de marginación es complejo. El
equipamiento de ocio y tiempo libre supone un instrumento de intervención que contribuye
a la integración y normalización, siempre y cuando éste se coordine con otras entidades e
instituciones que conforman el tejido social.
Cualquier intervención en el ámbito de ocio y tiempo libre cumple con las siguientes
funciones:
– Incremento de la calidad de vida de la persona, pues es un espacio para la educa-
ción y la socialización, incidiendo pues en fomento del desarrollo integral del sujeto.
– Función preventiva, en el sentido de que facilita la integración y la adaptación del
colectivo.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 27
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

Sin embargo, la intervención en ocio y tiempo libre requiere una dimensión de traba-
jo comunitario; de nada sirve ofrecer programas de ocio y tiempo libre desgajados de la
realidad en la que se insertan. Es necesario plantearse la participación de otros agentes
sociales (entidades públicas, privadas, que conforman el tejido social) para responder de
forma globalizada a la problemática específica de un colectivo. De dicho colectivo es nece-
sario conocer y analizar las variables que pueden incidir a la hora de encontrar soluciones
a problemáticas. Entre otras:
– Conocer los procesos de grupo: pertenencia, liderazgo, niveles de influencia y cola-
boración existentes en el seno del grupo en el que se va a intervenir.
– Conocer lo que supone el paso de grupos primarios (familia) a grupos organizados.
En muchas ocasiones, la familia puede tener actitudes protectoras, autoritarias o
de pasotismo que inciden en la asunción de responsabilidades por parte del sujeto
en situación de riesgo social (marginados, discapacitados, etc.), limitando su de-
sarrollo. El hecho de que cambie a grupos organizados, supone un ruptura con los
roles y expectativas que de sí mismo posee.
– Influencia de la infraestructura física y organizativa en los comportamientos y acti-
tudes de los usuarios.
– Procesos de creación y transmisión de normas. ¿De qué forma el grupo crea y
difunde sus normas? ¿Son éstas externas o internas? ¿Son flexibles o sagra-
das?, etc.
– Características socioeducativas de los usuarios, ya que se precisa obtener un clima
de participación que posibilite la integración y la autoafirmación. Paralelamente se
debe tener en cuenta el significado del tiempo libre para los usuarios, sus necesi-
dades e intereses, así como valorar el lugar que ocupa el tiempo libre dentro del
tiempo de que disponen.
Pero además de estas especificidades, el animador sociocultural debe actuar siem-
pre bajo un principio metodológico básico que debe regir cualquiera de sus intervencio-
nes con este tipo de colectivos: el principio de normalización en el tiempo libre. Dicho
principio supone que en toda intervención con colectivos desfavorecidos debe primar la
utilización de las mismas técnicas, actividades, recursos, espacios, etc., que podrían ser
usados para cualquier otro colectivo. Esto supone que las actuaciones tienden a evitar la
aparición de guetos y fomenta la interrelación entre el colectivo con necesidades espe-
cíficas de atención y el colectivo “normal”. De ahí se deduce, que el Técnico en Anima-
ción Sociocultural, deberá seguir las directrices de planificación que sigue con cualquier
colectivo, sea éste el que sea, en el caso de ajuste de programas para colectivos con
necesidad de atención específica. Estas directrices, señaladas por Gabriel Martínez Rico,
son las siguientes:
1.ª Etapa: análisis del entorno inmediato y de la sociedad actual. En esta primera
etapa el equipo de animadores realiza un estudio con el fin de delimitar su acción y
de obtener indicadores de referencia para discriminar los parámetros y tipología de
su intervención.
2.ª Etapa: valoración de las características del grupo y de sus destinatarios. En
esta fase, el animador evalúa las características específicas de los destinatarios
(edad, intereses, valores compartidos…) intentando implicarlos en la medida de lo
posible con un proyecto común.

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Ocio y tiempo libre

3.ª Etapa: diseño del proyecto de intervención. Es el momento de planificar de-


talladamente el programa de intervención, teniendo presente que éste adoptará
diversos matices según esté enfocado hacia:
a) La actividad: fomentando la creatividad y participación cultural e instrumentan-
do los fines concretos de la acción como plataforma integradora de la organi-
zación comunitaria.
b) El grupo: propiciando la comunicación y confianza interpersonal de modo que
se produzca su estructuración a través de la autogestión y enriquecimiento
personal.
c) La persona: potenciando su crecimiento integral a partir de tres dimensiones
fundamentales:
– El descubrimiento de sí mismo, sus capacidades, valores y limitaciones.
– La interacción social, como elemento de autoconocimiento y desarrollo
personal.
– La relación con el medio, humano y natural.
4.ª Etapa: implementación del proceso y gestión de los recursos humanos. La
aplicación del proyecto diseñado pondrá a prueba la finalidad del mismo y la capa-
cidad del animador para dinamizar su ejecución.
El grupo evolucionará siguiendo un proceso complejo en el que se diferenciarán
diversas fases. En cada una de ellas deberá afrontar nuevos problemas y atravesar,
en consecuencia, situaciones críticas y/o conflictivas. Sus integrantes adoptarán
conductas que facilitarán o mermarán las interacciones o interrelaciones sociales.
La respuesta del educador-animador se adaptará a cada estadio permitiendo pro-
gresivamente la autorregulación del funcionamiento grupal.
Fases de la etapa de implementación (véase Pallarés, 1986):
a) Iniciación: se trata de un periodo de incertidumbre, ansiedad e interrogantes
implícitos a la existencia del grupo: nivelación de expectativas.
b) Clarificación: el grupo se centra en la fijación de los objetivos, el estilo de tra-
bajo y el tipo de relación grupal; concretando la responsabilidad, cooperación,
implicación, motivación y toma de decisiones.
c) Solución de conflictos: una vez los componentes llegan a una comunicación más
abierta e intensa, es fácil que aumenten los problemas o conflictos interperso-
nales e incluso que se produzcan algunas regresiones (replanteamientos) en la
identidad estructural y funcional. Así, los conflictos pueden estar relacionados
con: los objetivos programados, el grado de cooperación y participación, el tipo
de relaciones establecidas, el liderazgo, o la marginación de sus miembros.
d) Eficiencia: aparece en este momento un fuerte sentimiento de identidad, me-
diado o mediatizado por la etapa anterior. El grupo desarrolla su creatividad y
siente un alto grado de satisfacción: cohesión interna.
5.ª Etapa: evaluación del proceso de intervención. La evaluación tendrá carácter
continuo, sumativo y formativo, fijando las bases para posibles modificaciones y
adaptaciones en la planificación del diseño. El objetivo no es otro que el de siste-
matizar la acción social, cultural o educativa, de forma que se defina el ideario y
metodología propios.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 29
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

6.3. Técnicas y actividades


La aplicación de técnicas y la realización de actividades deben orientarse a la integra-
ción y al reconocimiento de la diferencia. Los ámbitos de actuación de estas técnicas se
centran en el ámbito social o comunitario, el ámbito grupal y el ámbito individual. Detallan-
do cada uno de estos ámbitos:
a) Ámbito social o comunitario. Desde esta perspectiva, las técnicas y actividades
planteadas se centran en cambiar la actitud respecto a la diferencia, modificar los
valores segregacionistas, no potenciar los guetos, favorecer la participación e impli-
cación de todos los usuarios y evitar las barreras físicas y sociales.
b) Ámbito grupal, desde el que se incide en el trabajo sobre las actitudes de los gru-
pos, en potenciar las actividades en equipo, evitar la competitividad, favorecer la
participación y valorar el papel de las asociaciones.
c) Ámbito individual, que se basa en la utilización de técnicas centradas en la obser-
vación personalizada, sin etiquetas; una atención singularizada, reconociendo la
diferencia; y técnicas encaminadas a evitar la sobreprotección y aislamiento, así
como potenciar la autonomía personal.
Pero ¿cuáles son estas técnicas?:
– Técnicas relacionadas con el análisis de la realidad: entrevista, observación,
análisis documental, cuestionarios, etc. Estas técnicas nos permiten adaptar la in-
tervención a realizar a las características del colectivo con el que vamos a trabajar
y a los recursos con los que se cuenta. Si son aplicadas al final de la intervención,
nos aportan información sobre los resultados obtenidos tras la acción, así como las
incidencias en el desarrollo de la acción, cuáles han sido los aciertos y los fallos, y
desde luego, si se han alcanzado los objetivos perseguidos, etc.
– Técnicas relacionadas con el proceso de planificación: como consecuencia de
los datos obtenidos gracias a las técnicas de análisis de la realidad, se pretende
establecer el sistema para hacer efectivas las decisiones tomadas, realizar el plan
elegido y conseguir los objetivos formulados. Resumiendo someramente las princi-
pales técnicas de planificación abordadas por Cembranos y otros, destacamos:
* La técnica de las nueve cuestiones, que planifica en función de la obtención de
respuestas a las siguientes cuestiones: por qué, para qué, el qué, para quién,
cómo, con quién, con qué, cuándo, dónde.
* Elementos encaminados a la gestión operativa de la intervención (confección
de la matriz de tareas, diagrama de secuencia de tareas, cronograma de ta-
reas, cronograma de tareas y responsabilidades, planigramas).
* Otras técnicas: técnica de grupo nominal, que se basa en la generación de
ideas por parte de un grupo para decidir las alternativas de acción, o la técnica
delphi, que se aplicaría a aquellos grupos que tienen dificultad para reunirse y
necesitan tomar decisiones sobre qué hacer.
– Técnicas relacionadas con la optimización del funcionamiento del grupo. En
este apartado incluiríamos todas aquellas técnicas aportadas por la dinámica de
grupo que inciden en el conocimiento del grupo y en la potenciación de su pro-
ductividad: técnicas de presentación, técnicas de cohesión, técnicas de confianza,
técnicas de creatividad, técnicas de comunicación, técnicas de resolución de con-
flictos, etc.

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Ocio y tiempo libre

6.3.1. Actividades de ocio y tiempo libre


La multiplicidad de posibilidades de ocupación del tiempo libre supone la posibilidad de
realizar una gran variedad de actividades, que pueden clasificarse en cinco grandes cate-
gorías, cada una de las cuales comprende, a su vez, una amplísima diversidad de acciones
socio-educativas-culturales, como se puede apreciar en el esquema-síntesis que presenta-
mos a continuación (Ander-Egg):
1. Actividades de formación. Actividades que favorecen la adquisición de conoci-
mientos y el desarrollo del uso crítico e ilustrado de la razón. Aquí incluiríamos:
talleres, cursos, seminarios, ciclos de conferencias, mesas redondas, debates, re-
uniones de trabajo, educación de adultos, etc.
2. Actividades de difusión. Actividades que favorecen el acceso a determinados
bienes culturales, bien del patrimonio heredado (monumentos históricos, mu-
seos), como de la cultura viva (galerías de arte, bibliotecas, fonotecas, videote-
cas, etc.).
3. Actividades artísticas (no profesionales). Actividades que favorecen la expresión
y que constituyen formas de iniciación o de desarrollo de los lenguajes creativos y
de la capacidad de innovación y búsqueda de nuevas formas de expresión. En este
tipo de actividades incluiríamos actividades relacionadas con:
– La artesanía o el arte popular (cerámica, barro, talla de madera, cestería, forja,
trabajo en piedra, etc.).
– Las artes visuales (pintura, escultura, grabado, dibujo artístico y funcional, bri-
colaje, tatuaje, pósteres gráficos, etc.).
– Las artes escénicas (teatro, mimo, títeres, juglares, etc.).
– La danza (ballet, folclore, expresión corporal, etc.).
– Música y canto (música folclórica, música clásica, música moderna, ópera,
jazz, coral, etc.).
– Lenguaje y literatura: periódico popular, periódico mural, talleres literarios, re-
vistas, producción de panfletos, etc.
– Nuevas formas de cultura (películas, audiovisuales, fotografía, uso de medios
de comunicación social, arte producido con computadoras).
4. Actividades lúdicas: actividades físicas, deportivas y al aire libre que favorecen
fundamentalmente el desarrollo físico y corporal. En este apartado se incluirían
actividades relacionadas con:
– Esparcimiento (diversiones al aire libre): marchas, acampadas, paseos.
– Protección de la naturaleza y el medio ambiente.
– Recreación: excursiones y juegos.
– Juegos predeportivos y paradeportivos.
– Gimnasia.
– Deportes.
– Etc.

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Volumen II. Animación Sociocomunitaria

5. Actividades sociales: actividades que favorecen la vida asociativa, la atención a


necesidades grupales y la solución de problemas colectivos. Incluiremos:
– Fiestas.
– Organización y realización de reuniones y encuentros.
– Acciones en y con los movimientos sociales (asociaciones de vecinos, ecologis-
tas, pacifistas, feministas...) que consolidan el desarrollo de organizaciones de
base.
– Movilizaciones de barrio para realizar acciones conjuntas, etc.

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Ocio y tiempo libre

GUIÓN-RESUMEN

1. OCIO Y TIEMPO LIBRE: CARACTERÍSTICAS DEL OCIO EN LA SOCIEDAD ACTUAL, Y NE-


CESIDADES Y DEMANDAS SOCIALES
Los conceptos de ocio y tiempo libre se han utilizado indistintamente como conceptos vincula-
dos en oposición al tiempo de trabajo, sin embargo, no son sinónimos:
– El tiempo libre es la parcela del tiempo global, medible, objetivable, cuantificable que
queda tras el cumplimiento de las obligaciones. Es, por así decirlo, el marco temporal.
– El ocio es la actitud respecto al tiempo libre, su forma de uso y aplicación. Es algo subjetivo
y cualitativo. Es, por así decirlo, el contenido de ese marco temporal.
En España, el ocio queda caracterizado por:
– La canalización hacia el consumo.
– El incremento del tiempo libre sin posibilidad de ocio por diferentes causas (paro, otras
obligaciones, o inversión en tiempo para la formación).
– Actividades de ocio más estructuradas, en cuanto a tiempo, sistema de organización y
recursos que requieren para su disfrute.
– Incremento de la oferta de actividades y equipamientos para el tiempo libre.
– Tendencia a conducta de ocio individualista.
– Estratificación social del ocio, que supone la aparición de sectores marginados que no
disfrutan de su tiempo libre.
– La existencia de más estudios sobre el ocio y el tiempo libre.

2. IMPLICACIONES EN EL DESARROLLO SOCIAL


El ocio en la actualidad es fruto de conquistas sociales que suponen que el individuo no acepta
que su vida quede reducida a las actividades laborales. El ocio se constituye como un elemento
de bienestar social, de disfrute, de tal modo que éste queda constituido como un derecho del
ser humano.
Según la WLRA (World Leisure & Recreation Asociation) el ocio es un área de experiencia
humana, un recurso para el desarrollo personal, una fuente de salud y de prevención de en-
fermedades físicas o mentales, un derecho humano que puede darse una vez cubiertas las
necesidades básicas del individuo, y un indicador de la calidad de vida cargado de un enorme
potencial, ya que:
– Posibilita que el sujeto sea libre, creativo, se sienta satisfecho y feliz en contraposición con
las problemáticas sociales cada vez más frecuentes ligadas al estrés, al aburrimiento, la fal-
ta de actividad física, etc. De ahí que pueda afirmarse que fomenta la salud y el bienestar.
– Crea empleo, bienes y servicios, al responder a la demanda social para disfrutar del tiempo
libre, que a su vez dependerá de las transformaciones sociales y económicas experimenta-
das por la sociedad.
En la medida que el ocio supone una mejora del individuo, también supone una mejora social.
3. NECESIDADES Y DEMANDAS SOCIALES
El ser humano tiene necesidades de descanso, recreación, cultivo del cuerpo y el espíritu, nece-
sidad de socializarse, etc. Todas estas necesidades, tal y como hemos visto en apartados ante-
riores, pueden ser satisfechas a través del ocio y tiempo libre, pero no siempre el tiempo libre es

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 33
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

utilizado en términos positivos que supongan una respuesta a estas necesidades, o tal y como
señalan Dumazedier, López Andrada y otros, podemos encontrarnos con ocio (que supone que
el individuo se forma, entretiene o descansa en su tiempo libre) o con ociosidad (que implica el
aburrimiento o el consumismo por parte del individuo a la hora de disfrutar su tiempo libre).
Desde la Pedagogía del ocio se hace una clara distinción del ocio como fuente de desarrollo
personal y como fuente de alienación y consumismo. La primera de las opciones es defendida
desde la postura de la Animación Sociocultural, mientras que la segunda es respaldada por la
aparición de una nueva industria, centrada en la oferta de actividades de ocio basadas en la
cultura del espectáculo, la cultura de masas, las modas, etc.
De todo lo expuesto podemos deducir la existencia de una doble demanda social: por una par-
te, aquella que aboga por un ocio de calidad versus aquella que aboga por un ocio en términos
cuantitativos, de ocupación del marco temporal del tiempo libre. Mientras que la primera puede
encontrar respuesta en actividades propuestas desde el marco de la Animación Sociocultural,
la segunda puede ser respondida a través de la industria del ocio y tiempo libre.

4. CRITERIOS PEDAGÓGICOS DE LAS ACTIVIDADES SOCIOEDUCATIVAS Y DE TIEMPO LIBRE


Los criterios pedagógicos que guían al animador en la planificación de actividades socioeducativas
y de tiempo libre han sido aportados por la Pedagogía del ocio, que defiende que el sujeto debe ser
educado en y para el tiempo libre, de modo que realmente el ocio se constituya como elemento de
crecimiento personal y social, es decir, se aboga por una educación mediante el ocio.
Para que esta educación sea posible, cualquier actividad de ocio y tiempo libre debe cumplir
los siguientes principios:
– No polarizar los tiempos.
– Formar a las personas para conseguir un ocio mejor.
– No aburrir.
– Respetar la autonomía en el qué y el cómo.
– Conjugar diversión, creación y aprendizaje.
– Respetar la contemplación.
– No evaluar con criterios utilitarios.
– Potenciar el placer de lo cotidiano.
– Potenciar lo extraordinario.
– Hacer compatible ocio individual y compartido.
– Beligerancia contra ocios nocivos.

5. ATENCIÓN A COLECTIVOS CON DIFICULTADES ESPECIALES: AYUDAS TÉCNICAS, AJUS-


TE DE PROGRAMAS, TÉCNICAS Y ACTIVIDADES
Definimos como colectivos con dificultad especial a aquel grupo que como consecuencia de sus
características biológicas, psicológicas, físicas, culturales o sociales requiere de procesos de
discriminación positiva para el disfrute de sus derechos como ciudadanos.
Entre los derechos ciudadanos se encuentra el derecho a disfrutar plenamente de su tiempo
libre, el derecho al disfrute del ocio como fuente de crecimiento personal y de bienestar social.
En el caso de los mencionados colectivos, y más específicamente en el caso del colectivo de
personas con discapacidad, el ocio se constituye como elemento que permite asumir el propio
cuerpo, sentirse independiente, encontrar una motivación y desarrollar la autoestima. Además

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Ocio y tiempo libre

de lo citado, el ocio se constituye como instrumento que permite luchar contra los procesos de
marginación que puedan experimentar estos colectivos y por consiguiente, se consolida como
instrumento favorecedor de procesos de integración.
Con el fin de potenciar esta integración, todo educador-animador cuenta con una serie de
elementos básicos que facilitarán su tarea: las ayudas técnicas, la posibilidad de ajustar pro-
gramas a las características específicas del colectivo, así como el uso de diferentes técnicas y
actividades que se adecuen a las necesidades, recursos y demandas expuestos por el colectivo.
Detallando cada una de ellas:
– Ayudas técnicas. Definidas como aquellos utensilios, dispositivos, aparatos o adapta-
ciones, productos de la tecnología, aplicados para suplir o complementar las limitaciones
funcionales de las personas con discapacidad.
Pueden ir encaminadas a facilitar la comunicación (sistemas alternativos o aumentativos
de comunicación, tableros de comunicación, comunicadores electrónicos, linterna señali-
zadora, etc.), la autonomía personal (asideros, platos adaptados, juguetes adaptados, etc.)
o la rehabilitación, locomoción y control postural (bastones, bipedestador, andador, silla
adaptada, etc.).
– Ajuste de programas: bajo el principio de normalización, el Técnico en Animación So-
ciocultural trabajará bajo las mismas directrices de planificación que haría con cualquier
otro colectivo, con el fin de facilitar la integración del mismo y evitar procesos de aparición
de guetos. Estas directrices serían las siguientes: análisis del entorno inmediato y de la
sociedad actual, valoración de las características del grupo y sus destinatarios, diseño del
proyecto de intervención, implementación del proceso y gestión de los recursos y evalua-
ción del proceso de intervención.
– Técnicas. Las técnicas que pueden emplearse para la realización de actividades de ocio
y tiempo libre pueden aplicarse tanto al ámbito social, individual como grupal. Dichas téc-
nicas favorecen la realización del análisis de la realidad (entrevista, observación, análisis
documental, cuestionario), el proceso de planificación (técnica de las nueve cuestiones,
grupo nominal, etc.), así como el trabajo en grupo (técnicas aportadas por la dinámica de
grupos).
– Actividades de ocio y tiempo libre, que pueden ser de muy diversa naturaleza: activida-
des de formación, de difusión, artísticas, lúdicas y sociales.

SERVICIOS A LA COMUNIDAD 35
Volumen II. Animación Sociocomunitaria

BIBLIOGRAFÍA

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