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I. Introducción
Abogado Coordinador Senior de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lic. Universidad Iberoamericana, México
DF; Maestría (LL.M.) en International Legal Studies, American University, Washington Collage of Law. Las opiniones aquí
expresadas son exclusividad del autor y no representan la opinión de la Corte IDH.
1
Del Popolo, Fabiana y Reboiras, Leandro, Los Pueblos Indígenas en América Latina: Avances en el último decenio y retos
pendientes para la garantía de sus derechos, Chile, ONU, CEPAL, 2014, p. 120. Dicha cifra, tomando en cuenta su auto
reconocimiento. Actualmente es posible contabilizar 826 pueblos indígenas en los países de la región, también con un
panorama muy diverso: en un extremo se ubican el Brasil, donde existen 305 pueblos indígenas, y luego Colombia (102), el
Perú (85) y México (78); y en el otro, Costa Rica y Panamá, en cada uno de los cuales viven 9 pueblos indígenas, y luego El
Salvador (3) y el Uruguay (2).
2
Convention concerning Indigenous and Tribal Peoples in Independent Countries (ILO No. 169), 72 ILO Official Bull. 59,
entered into force Sept. 5, 1991. El Convenio 169 de la OIT sobre los Pueblos Indígenas y Tribales fue el primer convenio
internacional que trató a las necesidades específicas de derechos humanos de los pueblos indígenas. El Convenio perfila
las responsabilidades de los gobiernos en la promoción y protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas.
http://www.ilo.org/indigenous/Conventions/no169/lang--es/index.htm
Las principales temáticas abordadas han versado sobre: a) los derechos a la propiedad
colectiva; b) el derecho a la vida digna de las comunidades; c) los derechos políticos; d) el
3
UN-GA. Resolution, A/RES/61/295, (A/61/PV.107, 13 Sept. 2007 GA/10612) The United Nations Declaration on the Rights
of Indigenous Peoples. Antecedent: Human Rights Council Res. 2006/2, Working group of the Commission on Human
Rights to elaborate a Draft Declaration in accordance with paragraph 5 of the General Assembly res. 49/214 of 23 December
1994 (2006). Establece derechos colectivos en mayor grado que cualquier otro documento protector de los derechos
humanos a nivel internacional. También protege el derecho de pueblos Indígenas de poseer la tierra colectivamente y la
protección de sus recursos naturales. Cfr. Artículos 25 a 32.
4
Propuesta de Declaración Americana sobre Derecho de los Pueblos Indígenas (Aprobada por la CIDH el 26 de febrero de
1997, en su 95 Periodo Ordinario de Sesiones,), OEA/Ser/L/V/.II.95 Doc.6 (1997). http://www.oas.org/OASpage
/Events/default.asp?eve_code=8
5
La Comisión Interamericana cuenta con una Relatoría de Pueblos Indígenas desde el año 1990, la cual emite informes
temáticos, reportes de países, realiza visitas in loco, etc. La CIDH ha emitido resoluciones en los siguientes casos, inter alia:
Dann Case vs. USA (2002); Comunidad de San Mateo de Huanchor respecto Perú (2004), Mercedes Julián Huenteao
Berioza respecto Chile (2004), Yanomani respecto Brasil; Comunidades Indígenas Mayas del Distrito de Toledo (Belice)
(2004). Comunidad de la Oroya respecto Perú (2007). Ver. Informe sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales
sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales. Normas y Jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos. 30 de diciembre de 2009. OEA/Ser.L/V/II. Doc. 56/09 Ver. http://cidh.org/countryrep/TierrasIndigenas2009
/Indice.htm.
6
Los últimos tres casos, dos de Honduras y uno de Suriname, se encuentran pendientes de resolución ante la Corte, ha
ser resueltos a finales de 2015.
96 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
reconocimiento de su personalidad jurídica; e) el derecho a la lengua propia; f) los derechos de los
niños indígenas; g) el desplazamiento forzado y derecho de circulación; h) el acceso a la justicia i)
el derecho a la identidad cultural; j) la prohibición de la discriminación de leyes, estructural, a través
de estereotipos; y k) los recursos naturales y proyectos de desarrollo en sus territorios ancestrales,
entre otros.
Sin perjuicio de las amplias temáticas abordadas por la Corte, los mayores ejemplos de
esta interpretación del Tribunal en la materia, consisten en lo referente al derecho a la propiedad
8
colectiva y protección de los recursos naturales de los Pueblos Indígenas , así como las garantías
de algunos derechos económicos, sociales y culturales, a través del concepto de “vida digna”,
temas de referencia a continuación.
7
Adicionalmente a las ya citadas, inter alia: ONU. Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas;
ONU. Comité de Derechos Humanos; Comité para la Discriminación Racial; Relator Especial sobre los derechos de los
pueblos indígenas; ONU, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas; Relatoría sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas de la CIDH; Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
8
Algunos fragmentos de este artículo han sido publicados en el artículo: Calderón Gamboa Jorge. Pueblos Indígenas y
Recursos Naturales en la Jurisprudencia de la Corte IDH. En Libro: "Los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema
Interamericano: Principios Básicos". OEA. Secretaría de Asuntos Jurídicos. 2014. Washington DC.
Asimismo, la Corte señaló que los Estados deben tener en cuenta que los derechos
territoriales indígenas abarcan un concepto más amplio y diferente que está relacionado con el
derecho colectivo a la supervivencia como pueblo organizado, con el control de su hábitat como
una condición necesaria para la reproducción de su cultura, para su propio desarrollo y para llevar
a cabo sus planes de vida. La propiedad sobre la tierra garantiza que los miembros de las
10
comunidades indígenas conserven su patrimonio cultural .
9
Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni vs. Nicaragua. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 31 de agosto de 2001. Serie C No. 79, párr. 148.
10
Ibíd. párr. 146.
11
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, párr. 151, Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa vs. Paraguay. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de marzo de 2006. Serie C No. 146, párr. 128.
12
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, supra, párr. 151, y Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa, supra, párr. 128.
13
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, supra, párr. 164; Caso Comunidad Indígena Yakye Axa vs. Paraguay, párr. 215, y
Caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam, párr. 194.
14
Cfr. Caso de la Comunidad Moiwana vs. Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
15 de junio de 2005. Serie C No. 124, párr. 133, y Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa vs. Paraguay, párr. 128.
15
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Sawhoyamaxa, supra, 215, párrs. 128.
16
Cfr Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de agosto
de 2010. Serie C. 214, párr. 109. , 60, párr. 109.
98 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
garantizar la propiedad efectiva de los pueblos indígenas, y abstenerse de realizar actos que
puedan llevar a que los agentes del propio Estado, o terceros que actúen con su aquiescencia o su
17
tolerancia, afecten la existencia, el valor, el uso o el goce de su territorio . En el caso Saramaka
estableció que los Estados deben garantizar el derecho de los pueblos indígenas de controlar
efectivamente y ser propietarios de su territorio sin ningún tipo de interferencia externa de
18
terceros . En el caso Sarayaku dispuso que los Estados deben garantizar el derecho de los
19
pueblos indígenas para el control y uso de su territorio y recursos naturales . En el caso Kuna de
Madungandí y Emberá de Bayano la Corte especificó que: 1) la posesión tradicional de los
indígenas sobre sus tierras tiene efectos equivalentes al título de pleno dominio que otorga el
Estado; 2) la posesión tradicional otorga a los indígenas el derecho a exigir el reconocimiento
oficial de propiedad y su registro, y 3) el Estado debe delimitar, demarcar y otorgar título colectivo
20
de las tierras a los miembros de las comunidades indígenas .
17
Comunidad Mayagna, supra, 214, párr. 153 y 164.
18
Caso del Pueblo Saramaka, supra 59, párr. 115.
19
Corte IDH, Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27
de junio de 2012 Serie C No. 245., párr. 146.
20
Cfr. Caso Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano, párr. 117. Ver también: Caso de la Comunidad Moiwana, párr.
209; Caso de la Comunidad Mayagna, párr. 151 y 153, y Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek, supra, párr. 109.
21
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 122.
22
Ibid. párr. 129 y 143.
Agregó que cuando se trate de planes de desarrollo o de inversión a gran escala, el Estado
tiene la obligación de obtener el “consentimiento” libre, informado y previo de las comunidades,
26
según sus costumbres y tradiciones . En relación a ello, la salvaguarda de la participación efectiva
es un requisito adicional debido al impacto profundo que dichos planes pueden tener sobre el
27
derecho a la propiedad .
El caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador (Sarayaku o Pueblo
28
Sarayaku) de 2012, se refiere a al otorgamiento por parte del Estado de un permiso a una
empresa petrolera privada para realizar actividades de exploración y explotación petrolera en
territorio indígena, incluyendo la introducción de explosivos de alto poder en varios puntos del
mismo, sin haber realizado el debido procedimiento de consulta y demás salvaguardias, creando
23
Ibid. párr. 133.
24
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 18.
25
(1) el proceso de delimitación, demarcación y otorgamiento de título colectivo del territorio de los miembros del pueblo
Saramaka; (2) el proceso mediante el cual se otorgue a los miembros del pueblo Saramaka el reconocimiento legal de la
capacidad jurídica colectiva correspondiente a la comunidad que ellos integran; (3) el proceso de adopción de medidas
legislativas, administrativas o de otra índole que sean necesarias a fin de reconocer, proteger, garantizar y dar efecto legal
al derecho de los integrantes del pueblo Saramaka a ser titulares de derechos bajo forma colectiva sobre el territorio que
tradicionalmente han ocupado y utilizado; (4) el proceso de adopción de medidas legislativas, administrativas o de otra
índole que sean necesarias para reconocer y garantizar el derecho del pueblo Saramaka a ser efectivamente consultado, de
conformidad con sus tradiciones y costumbres; (5) sobre los resultados de los estudios previos de impacto social y
ambiental, y (6) en relación con cualquier restricción a los derechos de propiedad del pueblo Saramaka, particularmente
respecto de planes de desarrollo o inversión dentro o que afecten el territorio. Ibid. párr. 16.
26
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 134.
27
Ibid. párr. 138.
28
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador.
100 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
con ello una situación de riesgo para la población, ya que durante un período le habría impedido
buscar medios de subsistencia y limitado sus derechos de circulación y de expresar su cultura. El
área total que sería afectada por el proyecto en el territorio Sarayaku comprendía bosque primario,
sitios sagrados, zonas de cacería, pesca y recolección, plantas y árboles medicinales y lugares de
ritos culturales. Al respecto, la Corte desarrolló mayores estándares sobre la obligación de
garantizar el derecho a la consulta en relación con el derecho a la identidad cultural del Pueblo
Indígena.
Asimismo, especificó la Corte que respecto del carácter previo de la consulta “los
gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a los pueblos
interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, y en qué
medida, antes de emprender o autorizar cualquier programa de prospección o explotación de los
recursos existentes en sus tierras”. Lo anterior puede aplicar a medidas legislativas, respecto de
29
Ecuador ratificó el Convenio Nº 169 de la OIT en abril de 1998, y ese mismo año se consagraron constitucionalmente los
derechos colectivos de los pueblos indígenas y afro ecuatorianos, al entrar en vigor la Constitución Política del Ecuador de
1998. La Corte señaló que “era indudable que al menos desde mayo de 1999 el Estado tenía la obligación de garantizar el
derecho a la consulta previa al Pueblo Sarayaku, en relación con su derecho a la propiedad comunal e identidad cultural,
para asegurar que los actos de ejecución de la referida concesión no comprometieran su territorio ancestral o su
supervivencia y subsistencia como pueblo indígena”.
30
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku, supra, párrs. 159 a 179.
Para que la consulta sea adecuada y accesible, debe realizarse a través de procedimientos
culturales adecuados, tomando en cuenta sus tradiciones y la naturaleza de la medida consultada.
La adecuación también implica que la consulta tiene una dimensión temporal, que de nuevo
depende de las circunstancias precisas de la medida propuesta, teniendo en cuenta el respeto a
33
las formas indígenas de decisión .
Finalmente, la consulta debe ser informada, en el sentido de que los pueblos indígenas
tengan conocimiento de los posibles riesgos del plan de desarrollo o inversión propuesto, incluidos
los riesgos ambientales y de salubridad. En ese sentido, la consulta previa requiere que el Estado
34
acepte y brinde información e implica una comunicación constante entre las partes .
El Tribunal aclaró que es deber del Estado –y no de los pueblos indígenas– demostrar en
el caso concreto, que todas las dimensiones del derecho a la consulta previa fueron efectivamente
35
garantizadas . En específico, en el caso Sarayaku el Estado no cumplió con los estándares antes
referidos, por lo que la Corte declaró que Ecuador violó el derecho a la consulta del Pueblo
36
Indígena .
31
Ibid. párrs. 180 a 184.
32
Ibid. párrs. 185 a 200.
33
Ibid. párrs. 201 a 203.
34
Ibid. párrs. 208 a 2010.
35
Ibid. párr. 179.
36
Ibid. párr. 211.
37
Dos instrumentos internacionales tienen particular relevancia en el reconocimiento del derecho a la identidad cultural de
los pueblos indígenas: el Convenio Nº 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales y la Declaración de las Naciones
102 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
éste es un derecho fundamental y de naturaleza colectiva de las comunidades indígenas, que debe
ser respetado en una sociedad multicultural, pluralista y democrática. “Bajo el principio de no
discriminación, el reconocimiento del derecho a la identidad cultural (o a la cultura) es ingrediente y
vía de interpretación transversal para concebir, respetar y garantizar el goce y ejercicio de los
derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas protegidos por la Convención y por
los ordenamientos jurídicos internos”. En específico, la Corte sostuvo que la falta de consulta al
Pueblo Sarayaku afectó su “identidad cultural”, dándole valor como derecho innominado en la
CADH, por cuanto no cabe duda que la intervención y destrucción de su patrimonio cultural implicó
una falta grave al respeto debido a su identidad social y cultural, a sus costumbres, tradiciones,
cosmovisión y a su modo de vivir, produciendo naturalmente gran preocupación, tristeza y
38
sufrimiento entre los mismos .
b) Compartir beneficios
Las autoridades deberán realizar o supervisar los estudios necesarios para asegurar que
los proyectos que se realicen afecten en la menor medida posible los derechos de los miembros de
la Comunidad. En este sentido, el Estado deberá garantizar que no se emita ninguna concesión a
menos y hasta que entidades independientes y técnicamente capaces, bajo la supervisión del
Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Varios instrumentos internacionales de UNESCO también desarrollan
el contenido del derecho a la cultura y a la identidad cultural. Por su parte, tanto la Comisión Africana de Derechos
Humanos y de los Pueblos, en casos en que se alegaba la violación de los artículos 17.2 y 17.3 de la Carta Africana sobre
los Derechos Humanos y de los Pueblos, como el Comité PIDESC y, en alguna medida, el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos en casos relativos a minorías, se han referido al derecho a la identidad cultural y la dimensión colectiva de la vida
cultural de las comunidades y pueblos nativos, indígenas, tribales y minoritarios. (Ibid., párr. 215 y 216).
38
Sarayaku, supra nota 30 párr. 220.
39
Saramaka, supra nota 1, Ibid. párr. 140.
40
Ibid. párr. 139.
41
Saramaka, supra, párrs. 26 y 27.
En específico, en el caso Saramaka la Corte concluyó que no sólo se había dejado a los
integrantes del pueblo Saramaka un “legado de destrucción ambiental, privación de los recursos de
subsistencia y problemas espirituales y sociales”, sino que además “no [había] recibido ningún
46
beneficio de las operaciones madereras que se encuentran en su territorio” . Asimismo, encontró
que las concesiones madereras dañaron el ambiente y que el deterioro tuvo un impacto negativo
sobre las tierras y los recursos naturales de la comunidad, sobre los cuales tiene un derecho a la
propiedad comunal. El Estado no llevó a cabo ni supervisó estudios ambientales y sociales
previos, ni puso en práctica garantías o mecanismos a fin de asegurar que estas concesiones
madereras no causaran un daño mayor al territorio y la comunidad. Además, el Estado no permitió
la participación efectiva del pueblo y, a su vez, los miembros del pueblo no recibieron ningún
beneficio de la extracción maderera en su territorio. Todo ello violó el derecho de propiedad
47
reconocido en el artículo 21, en relación con el artículo 1.1 de la CADH .
42
Saramaka, supra nota 1 párr. 129.
43
Uno de los más completos y utilizados estándares para EIAS en el contexto de pueblos indígenas y tribales es conocido
como Akwé:Kon Voluntary Guidelines for the Conduct of Cultural, Environmental and Social Impact Assessments Regarding
Developments Proposed to Take Place on, or which are Likely to Impact on, Sacred Sites and on Lands and Waters
Traditionally Occupied or Used by Indigenous and Local Communities, el cual puede ser encontrado en:
http://www.cbd.int/doc/publications/akwe-brochure-en.pdf
44
Saramaka, supra párr. 41.
45
Ibid. párr. 42.
46
Las estadísticas gubernamentales que se presentaron como prueba ante la Corte indicaban que se extrajo una gran
cantidad de madera valiosa del territorio Saramaka y no se les pagó ningún tipo de indemnización por ello. Saramaka,
supra, párr. 153.
47
Saramaka, supra, párr. 154.
104 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
48
de la OIT , y reiteró que los Estudios de Impacto Ambiental deben realizarse conforme a los
estándares internacionales y buenas prácticas al respecto; respetar las tradiciones y cultura de los
pueblos indígenas, y ser concluidos de manera previa al otorgamiento de la concesión. En el caso
concreto, el plan de impacto ambiental: a) fue realizado sin la participación del Pueblo Sarayaku; b)
fue realizado por una entidad privada subcontratada por la empresa petrolera, sin que conste que
el mismo fue sometido a un control estricto posterior por parte de órganos estatales de
fiscalización, y c) no tomó en cuenta la incidencia social, espiritual y cultural que las actividades de
49
desarrollo previstas podían tener sobre el Pueblo Sarayaku .
Así, la Corte ha señalado que “no son admisibles enfoques restrictivos al derecho a la vida.
En esencia, este derecho comprende no sólo el derecho de todo ser humano de no ser privado de
la vida arbitrariamente, sino también el derecho a que no se generen condiciones que le impidan o
50
dificulten el acceso a una existencia digna” . En específico, el Estado debe generar las
condiciones de vida mínimas compatibles con la dignidad y a no producir condiciones que la
dificulten o impidan. Asimismo, “el Estado tiene el deber de adoptar medidas positivas, concretas y
orientadas a la satisfacción del derecho a una vida digna, en especial cuando se trata de personas
51
en situación de vulnerabilidad y riesgo, cuya atención se vuelve prioritaria” .
48
Artículo 7.3 del Convenio 169 de la OIT “[l]os gobiernos deberán velar por que, siempre que haya lugar, se efectúen
estudios, en cooperación con los pueblos interesados, a fin de evaluar la incidencia social, espiritual y cultural y sobre el
medio ambiente que las actividades de desarrollo previstas puedan tener sobre esos pueblos. Los resultados de estos
estudios deberán ser considerados como criterios fundamentales para la ejecución de las actividades mencionadas”
49
Sarayaku, supra, párrs. 204 a 207.
50
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párr. 161.
51
Ibid., párr.162.
De esta manera, la Corte en el caso Yakye Axa observó que, en el supuesto de los
pueblos indígenas, el acceso a sus tierras ancestrales y al uso y disfrute de los recursos naturales
que en ellas se encuentran, está directamente vinculado con la obtención de alimento y el acceso a
55
agua limpia . Por tanto, concluyó que la privación de su derecho a la propiedad comunitaria había
afectado el derecho a una vida digna de los miembros de la Comunidad, ya que los había privado
de la posibilidad de acceder a sus medios de subsistencia tradicionales, así como del uso y disfrute
de los recursos naturales necesarios para la obtención de agua limpia y para la práctica de la
56
medicina tradicional de prevención y cura de enfermedades . En consecuencia, el Estado no
había adoptado medidas frente a las condiciones que afectaron sus posibilidades de tener una vida
digna en contravención con los artículos 4.1 y 1.1 de la CADH.
52
Artículo 11. Derecho a un Medio Ambiente Sano 1. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y a
contar con servicios públicos básicos. 2. Los Estados partes promoverán la protección, preservación y mejoramiento del
medio ambiente.
53
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párr. 163.
54
Ibid., párr. 166, citando el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). Articulo 12.
55
Cfr. U.N. Doc. E/C.12/1999/5. El derecho a una alimentación adecuada (art. 11), (20º período de sesiones, 1999), párr.
13, y U.N. Doc. HRI/GEN/1/Rev.7 at 117. El derecho al agua (artículos 11 y 12 del PIDESC, (29º período de sesiones 2002),
párr. 16.
56
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párrs. 167, 168 y 176.
57
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena, Sawhoyamaxa, supra, párr. 155.
106 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
estrechamente vinculada a la falta de sus tierras. En efecto, la ausencia de posibilidades de
autoabastecimiento y auto-sostenibilidad de los miembros de la Comunidad, de acuerdo a sus
tradiciones ancestrales, los llevó a depender casi exclusivamente de las acciones estatales y verse
58
obligados a vivir de una forma no solamente distinta a sus pautas culturales, sino en la miseria .
Por tanto, el concepto de vida digna en estos casos incluye, de manera intrínseca,
garantizar a los pueblos indígenas de las condiciones favorables para utilizar y disfrutar de los
recursos naturales en sus territorios, para así brindar las condiciones mínimas de vida y desarrollo,
a la luz de los derechos económicos, sociales y culturales.
En cuanto al reconocimiento colectivo por parte de los órganos del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos (SIDH), cabe señalar que si bien la Corte venía exigiendo a los Estado el
reconocimiento interno colectivo de los derechos de estos pueblos, la jurisprudencia del Tribunal
interamericano en casos de pueblos indígenas y tribales había consistido en interpretar el concepto
de persona establecido en los artículos 1.2 y 44 de la CADH, derivando que las violaciones a ésta
exclusivamente se podían declarar en perjuicio de los “miembros o integrantes” de las
comunidades indígenas (debidamente individualizados), y no así a la comunidad como colectivo.
No obstante el carácter colectivo de las violaciones declaradas y las consecuentes medidas de
59
reparación que la Corte otorgaba en beneficio de toda la comunidad . Al respecto, finalmente en el
caso Sarayaku y en adelante, la Corte reconoció a los Pueblos Indígenas como sujetos colectivos
de protección de la CADH, al considerar que “la normativa internacional relativa a estos reconoce
derechos a los pueblos como sujetos colectivos del Derecho Internacional y no únicamente a sus
miembros. Puesto que los pueblos y comunidades indígenas o tribales, cohesionados por sus
particulares formas de vida e identidad, ejercen algunos derechos reconocidos por la Convención
60
desde una dimensión colectiva” .
58
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Xákmok Kásek, supra, párr. 215 y 216.
59
Cfr. Voto Concurrente del Juez Eduardo Vio Grossi, Caso Xákmok Kásek, supra nota 19. En el sentido de reconocer a las
comunidades indígenas como sujetos colectivos protegidos por la CADH.
60
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Sarayaku, supra, párr. 231.
Las medidas de reparación integral que ha otorgado en estos casos, han incluido una perspectiva
colectiva de los derechos en juego y con un perfil étnico aplicado al caso, a la luz de un catálogo
de al menos seis categorías de medidas aplicadas a pueblos indígenas: restitución territorial;
satisfacción compensatoria; rehabilitación del territorio o comunidad; garantías de no repetición;
compensación (con fondos de desarrollo); deber de investigar, tomando en cuenta la no
discriminatción y el acceso a la justicia. Bajo ese catálogo, la Corte ha ordenado: la demarcación,
titulación, restitución y protección del territorio ancestral; la adopción de mecanismos para el
reconocimiento de su personalidad jurídica, debida implementación de la consulta y demás
salvaguardas para los Pueblos Indígenas. Creación de fondos de desarrollo y diversas medidas de
infraestructura en favor de las comunidades, publicaciones del resumen de la sentencia y actos
públicos en lenguas indígenas, becas de estudios, retiro de materiales peligros del territorio
tradicional, entre otras medidas legislativas y administrativas para evitar la repetición de los hechos
61
y en favor de la demás población indígena o capacitaciones para funcionarios en la materia .
Estas medidas con perspectiva étnica han permitido a la Corte reorientar situaciones de
desventajas o discriminación estructurales en al menos los 9 países que han recibido sentencias, y
orientado así a muchos otros países que han utilizado la jurisprudencia de la Corte para interpretar
62
sus propias decisiones .
En este apartado destacamos dos tipos de diligencias probatorias que han permitido al tribunal
acercarse a las conflictividades particulares de los casos: Por un lado, las modalidades en la
prueba documental o testimonial que se reciben ante la Corte y las visitas o diligencias in situ en
territorio indígena.
61
Caso del Pueblo Indígena Sarayaku, supra párr. 302.
62
Vease por ejemplo Corte Constitucional de Colombia, Sentencia 38713, párrs. 9 y ss.
108 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
Sobre la prueba, el Tribunal ha escuchado en audiencia pública y mediante affidávits, no
sólo testimonios de declarantes y peritos en materia legal, sino que de relatores especiales de la
ONU, antropólogos, sociólogos, historiadores, líderes de las comunidades, chamanes, etc.
Dichos testimonios han sido rendidos en diversos idiomas y lenguas indígenas, aunque no
sean parte de los idiomas oficiales de la OEA. La prueba documental recibida también ha sido
amplia para probar cuestiones de facto que existen en las realidades sociales.
Respecto de las visitas, la Corte ha realizado ya seis diligencias in situ a territorio indígena
a fin de comprender la situación del caso y recabar información de campo. Desde el caso
Aloeboetoe vs. Suriname (1993), Sarayaku vs. Ecuador (2012), Kaliña y Lokono vs. Suriname
(2015), Comunidad Garífuna Triunfo de la Cruz y Comunidad Garífuna de Punta Piedra vs.
64
Honduras (2015) , y Caso Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano Panamá vs. Honduras
(2015, en supervisión de cumplimiento).
63
Cfr. Caso Chitay Nech y otros vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
25 de mayo de 2010. Serie C No. 212, párr. 145.
64
Ver comunicado del 53 Período extraordinario de sesiones en Honduras.
Algunos de los principales desafíos que se presentan en la materia, consisten en los estándares
que el SIDH deberá generar respecto de la compatibilidad entre reservas naturales y áreas
65
protegidas dentro de territorios tradicionales indígenas .
Asimismo, será importante definir el alcance del concepto de territorio ancestral que debe
ser titulado, si este incluye la zona habitacional y de trabajo, o también otras áreas que
corresponden parte de su hábitat funcional, y si también alcanzaría otras áreas más extensas de
desplazamiento o desarrollo de su cultura. Cómo aplica lo anterior, respecto de territorios
66
ocupados por pueblos nómadas o agricultores .
La Corte deberá definir y especificar también los límites a las salvaguardas para la
explotación de recursos naturales en territorio indígena, así como definir el alcance entre los
conceptos de consulta y consentimiento frente a proyectos de desarrollo, temas que ha anunciado
65
Ver Casos pendientes ante la Corte: Comunidad Triunfo de la Cruz vs. Honduras; y Pueblos Kaliña y Lokono vs.
Suriname.
66
Ver artículo 14.2 del Convenio 169 de la OIT.
67 Ver Caso pendiente ante la Corte: Comunidad Garífuna de Punta Piedra vs. Honduras y Caso de los Pueblos Indígenas
Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano y sus Miembros vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 14 de octubre de 2014. Serie C No. 284.
68
Ver por ejemplo Audiencia Pública en la CIDH sobre “Denuncias de violación de derechos humanos de pueblos indígenas
en Costa Rica”. 153 Período de Sesiones de la CIDH. Viernes, 31 de octubre de 2014. Ver también casos derivados de la
titulación del Pueblo Mayagna en Nicaragua, Peticiones ante la CIDH.
110 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
en casos anteriores, así como los alcances y límites a la autonomía y autodeterminación indígena
y/o tribal.
Por otra parte, hasta el momento la jurisprudencia de la Corte no ha lidiado con un tema
complejo como lo es la jurisdicción indígena en la aplicación de su autonomía, sus usos y
costumbres que puedan ser contrarios a principios democráticos, de igualdad y no discriminación
(género) o inclusive contrarios a los derechos civiles y políticos de los Estados.
Otros desafíos se presentan en el rol del Estado social frente a los pueblos nativos no
contactados, al igual que respecto de los conflictos territoriales entre personas del mismo grupo
indígena.
Además, existen también desafíos en el análisis de las políticas públicas para garantizar
los derechos económicos, sociales y culturales de estos pueblos, también respecto de las políticas
trasfronterizas o migratorios que los puedan afectar significativamente.
Finalmente, es relevante tomar en cuenta que la Corte queda vinculada a sus propias
medidas de reparación ordenadas, ya que le corresponde a ella la supervisión de su cumplimiento.
Si bien muchas de las principales medidas en estos casos aún se encuentran pendiente de
IX. Conclusión
Frente a la dimensión del impacto que la jurisprudencia de la Corte en esta materia tiene para
millones de personas y pueblos de la región, ésta ha garantizado una protección amplia para el
reconocimiento colectivo de los derechos de los pueblos indígenas y tribales, a través de la
adecuada interpretación del corpus juris internacional aplicable, el desarrollo de estándares
relevantes en diversas temáticas y el otorgamiento de medidas de reparación integral con
perspectiva étnica, lo cual ha posicionado al Tribunal interamericano como uno de los principales
órganos a nivel internacional en esta materia.
Asimismo, cada vez son más los tribunales internos que han adoptado en su derecho
interno los criterios emitidos por la Corte vía interpretativa o por medio de la doctrina del control de
70
convencionalidad , alcanzando así un efecto multiplicador en beneficio de una mayor protección
para estas poblaciones de la región.
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Ver las Resoluciones de Supervisión de Cumplimiento en los distintos casos indígenas aquí abordados.
70
Ver por ejemplo: Corte Constitucional de Colombia, Sentencia 38713, párrs. 9 y ss. Mediante la cual siguiendo los
precedentes del SIDH ha señalado que el Estado se encuentra obligado a proteger los territorios colectivos contra actos de
terceros. Sobre el concepto de imprescriptibilidad del territorio indígena, ver por ejemplo: Argentina: Constitución de la
Nación Argentina de 1994, artículo 75.17; Constitución de la Provincia del Chaco de 1994, artículo 37; Constitución de la
Provincia del Chubut de 1994, artículo 34; Constitución de la Provincia de Salta de 1986, artículo 15.I; Ley N o. 4086 de
1966, Provincia de Salta; Constitución de la Provincia de Formosa de 1957, artículo 79; Ley 2727 de 1989, Provincia de
Misiones. Bolivia: Nueva Constitución Política del Estado de 2008, artículo 394.III; Ley No. 1715 de 1996, “Ley del Servicio
Nacional de Reforma Agraria”; Brasil: Constitución Política de la República Federativa de Brasil de 1988, artículo 231.4;
Chile: Ley 19.253 de 1993 “[e]stablece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas, y crea la
corporación nacional de desarrollo indígena” (reformada 25 de marzo de 2014). Colombia: Constitución Política de
Colombia de 1991, artículos 63 y 329; Decreto 2164 de 1995. Costa Rica: Ley 6172 de 1977, “Ley indígena”. Ecuador:
Constitución del Ecuador de 2008, artículo 57.4. Honduras: Decreto N o. 82-2004, “Ley de propiedad” de 2004. Paraguay:
Constitución Nacional del Paraguy de 1992, artículo 64. Perú: Decreto Legislativo No. 295 de 1984, “Código Civil”; Decreto
Ley No. 22175 de 1978, “Ley de Comunidades Nativas y de Desarrollo Agrario de la Selva y Ceja de Selva”. Venezuela:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, artículo 119; Ley orgánica de pueblos y comunidades
indígenas de 2005. Ver Citas: Caso Pueblo Sarayaku, supra, párr. 164.
112 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
La reciente práctica de la Corte de realizar visitas in loco para este tipo de casos, es un
elemento positivo que alerta la perspectiva que puede mantener un tribunal de derechos humanos
al resolver realidades complejas. Es por ello que el SIDH y, particularmente la Corte, cuentan con
las bases necesarias para enfrentar las diferentes problemáticas y desafíos sociales y jurídicos
emergentes en esta materia, en vista de un adecuado reconocimiento de la calidad colectiva de los
pueblos indígenas y tribales, en armonía y ponderación con otros factores sociales que se
presentan en la actualidad en la región interamericana.