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El documento describe los avances y desafíos en el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y tribales en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Corte ha establecido estándares importantes relacionados con el derecho a la propiedad colectiva, la protección de los recursos naturales, y los derechos económicos, sociales y culturales a través del concepto de "vida digna". Además, la Corte ha reconocido a las comunidades como colectivos

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El documento describe los avances y desafíos en el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y tribales en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Corte ha establecido estándares importantes relacionados con el derecho a la propiedad colectiva, la protección de los recursos naturales, y los derechos económicos, sociales y culturales a través del concepto de "vida digna". Además, la Corte ha reconocido a las comunidades como colectivos

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AVANCES, APROXIMACIONES Y DESAFÍOS EMERGENTES EN EL

RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS COLECTIVOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y


TRIBALES EN LA JURISPRUDENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS
HUMANOS

Jorge Calderón Gamboa

I. Introducción; II. Avances puntuales en el derecho a la propiedad colectiva; III. Avances en la


protección de los recursos naturales; IV. Avances en el reconocimiento de derechos económicos,
sociales y culturales, a través del concepto de “vida digna”; V. Avances en el reconocimiento de las
comunidades como colectivo ante el SIDH; VI. Avances en las medidas de reparación integral con
carácter colectivo; VII. Aproximaciones de la Corte a la realidad indígena o tribal; VIII. Desafíos
emergentes para la jurisprudencia de la Corte IDH; IX. Conclusión.

I. Introducción

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte) es hoy en día un


referente para el importante desarrollo en el reconocimiento de los derechos colectivos de los
pueblos indígenas y tribales a nivel internacional, con un impacto para más de 45 millones de
personas indígenas, integrantes de un aproximado de 826 pueblos indígenas en la región
1
latinoamericana .

Es así como el Derecho Internacional ha dado pasos recientes, en los términos de la


historia de la humanidad, en el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas. En esta
2
esfera, fue con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 1989 que se
dio el primer reconocimiento efectivo de sus derechos colectivos. La Declaración de Pueblos

Abogado Coordinador Senior de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lic. Universidad Iberoamericana, México
DF; Maestría (LL.M.) en International Legal Studies, American University, Washington Collage of Law. Las opiniones aquí
expresadas son exclusividad del autor y no representan la opinión de la Corte IDH.
1
Del Popolo, Fabiana y Reboiras, Leandro, Los Pueblos Indígenas en América Latina: Avances en el último decenio y retos
pendientes para la garantía de sus derechos, Chile, ONU, CEPAL, 2014, p. 120. Dicha cifra, tomando en cuenta su auto
reconocimiento. Actualmente es posible contabilizar 826 pueblos indígenas en los países de la región, también con un
panorama muy diverso: en un extremo se ubican el Brasil, donde existen 305 pueblos indígenas, y luego Colombia (102), el
Perú (85) y México (78); y en el otro, Costa Rica y Panamá, en cada uno de los cuales viven 9 pueblos indígenas, y luego El
Salvador (3) y el Uruguay (2).
2
Convention concerning Indigenous and Tribal Peoples in Independent Countries (ILO No. 169), 72 ILO Official Bull. 59,
entered into force Sept. 5, 1991. El Convenio 169 de la OIT sobre los Pueblos Indígenas y Tribales fue el primer convenio
internacional que trató a las necesidades específicas de derechos humanos de los pueblos indígenas. El Convenio perfila
las responsabilidades de los gobiernos en la promoción y protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas.
http://www.ilo.org/indigenous/Conventions/no169/lang--es/index.htm

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 95


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
3
Indígenas de la ONU , aprobada por la Asamblea General en el 2007 reconoció derechos
colectivos, incluyendo sobre el territorio y los recursos naturales. En el Sistema Interamericano
4
desde 1997 se ha trabajado en el Proyecto de Declaración Americana de los Pueblos Indígenas
que hasta la fecha no ha sido aprobada por los Estados Miembros de la Organización de Estados
5
Americanos (OEA). Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Comisión) y
la Corte han venido trabajando, principalmente a partir de este milenio, en el análisis de casos
contenciosos donde se han sentado importantes estándares respecto de los derechos de los
pueblos indígenas en las Américas. En los últimos años, la jurisprudencia de la Corte ha impactado
de manera sustantiva en el desarrollo de estos derechos en la región y a nivel internacional.

La Corte ha conocido de al menos 22 casos contenciosos relacionados con temas


indígenas o tribales, referentes a 9 países del continente Americano. A saber: Aloeboetoe vs.
Suriname; Awas Tingni vs. Nicaragua; Yakye Axa vs. Paraguay; Moiwana vs. Suriname; Plan de
Sánchez vs. Guatemala; Yatama vs. Nicaragua; López Álvarez vs. Honduras; Escué Zapata vs.
Colombia; Sawhoyamaxa vs. Paraguay; Saramaka vs. Suriname; Tiu Tojín vs. Guatemala; Chitay
Nech vs. Guatemala; Xámok Kásek. Paraguay; Fernández Ortega vs. México; Rosendo Cantú vs.
México; Sarayaku vs. Ecuador; Operación Génesis vs. Colombia; Norín Catrimán vs. Chile;
Pueblos Indígenas Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano Panamá vs. Honduras; Garífunas
de Triunfo de la Cruz vs. Honduras; Garífunas de Punta Piedra vs. Honduras; Kaliña y Lokonos vs.
6
Suriname .

Las principales temáticas abordadas han versado sobre: a) los derechos a la propiedad
colectiva; b) el derecho a la vida digna de las comunidades; c) los derechos políticos; d) el

3
UN-GA. Resolution, A/RES/61/295, (A/61/PV.107, 13 Sept. 2007 GA/10612) The United Nations Declaration on the Rights
of Indigenous Peoples. Antecedent: Human Rights Council Res. 2006/2, Working group of the Commission on Human
Rights to elaborate a Draft Declaration in accordance with paragraph 5 of the General Assembly res. 49/214 of 23 December
1994 (2006). Establece derechos colectivos en mayor grado que cualquier otro documento protector de los derechos
humanos a nivel internacional. También protege el derecho de pueblos Indígenas de poseer la tierra colectivamente y la
protección de sus recursos naturales. Cfr. Artículos 25 a 32.
4
Propuesta de Declaración Americana sobre Derecho de los Pueblos Indígenas (Aprobada por la CIDH el 26 de febrero de
1997, en su 95 Periodo Ordinario de Sesiones,), OEA/Ser/L/V/.II.95 Doc.6 (1997). http://www.oas.org/OASpage
/Events/default.asp?eve_code=8
5
La Comisión Interamericana cuenta con una Relatoría de Pueblos Indígenas desde el año 1990, la cual emite informes
temáticos, reportes de países, realiza visitas in loco, etc. La CIDH ha emitido resoluciones en los siguientes casos, inter alia:
Dann Case vs. USA (2002); Comunidad de San Mateo de Huanchor respecto Perú (2004), Mercedes Julián Huenteao
Berioza respecto Chile (2004), Yanomani respecto Brasil; Comunidades Indígenas Mayas del Distrito de Toledo (Belice)
(2004). Comunidad de la Oroya respecto Perú (2007). Ver. Informe sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales
sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales. Normas y Jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos. 30 de diciembre de 2009. OEA/Ser.L/V/II. Doc. 56/09 Ver. http://cidh.org/countryrep/TierrasIndigenas2009
/Indice.htm.
6
Los últimos tres casos, dos de Honduras y uno de Suriname, se encuentran pendientes de resolución ante la Corte, ha
ser resueltos a finales de 2015.

96 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
reconocimiento de su personalidad jurídica; e) el derecho a la lengua propia; f) los derechos de los
niños indígenas; g) el desplazamiento forzado y derecho de circulación; h) el acceso a la justicia i)
el derecho a la identidad cultural; j) la prohibición de la discriminación de leyes, estructural, a través
de estereotipos; y k) los recursos naturales y proyectos de desarrollo en sus territorios ancestrales,
entre otros.

A fin de brindar una protección de tales derechos, la Corte ha debido interpretar la


Convención Americana de Derechos Humanos (CADH), mediante diversas vías de interpretación,
tales como la sistemática, evolutiva, pro persona, ya que dicho tratado no contempló ninguna
clausula especial referente a los derechos de estos pueblos. Es por ello, que la Corte ha utilizado
7
el corpus juris internacional en la materia (supra) , a fin de dar una interpretación conforme a la
CADH.

Sin perjuicio de las amplias temáticas abordadas por la Corte, los mayores ejemplos de
esta interpretación del Tribunal en la materia, consisten en lo referente al derecho a la propiedad
8
colectiva y protección de los recursos naturales de los Pueblos Indígenas , así como las garantías
de algunos derechos económicos, sociales y culturales, a través del concepto de “vida digna”,
temas de referencia a continuación.

II. Avances puntuales en el derecho a la propiedad colectiva

En el caso de la Comunidad Mayagna relacionado con la falta de demarcación, delimitación y


titulación del territorio ancestral de la Comunidad, frente afectaciones por concesión de explotación
maderera a una empresa privada en su territorio, la Corte por primera ocasión interpretó el artículo
21 de la CADH sobre “propiedad privada” desde una visión más amplia. Así, estableció que
mediante una interpretación evolutiva de la Convención, tomando en cuenta las normas de
interpretación aplicables y de conformidad con el artículo 29.b de dicho tratado --que prohíbe una
interpretación restrictiva de los derechos--, “el artículo 21 protege el derecho a la propiedad en un

7
Adicionalmente a las ya citadas, inter alia: ONU. Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas;
ONU. Comité de Derechos Humanos; Comité para la Discriminación Racial; Relator Especial sobre los derechos de los
pueblos indígenas; ONU, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas; Relatoría sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas de la CIDH; Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
8
Algunos fragmentos de este artículo han sido publicados en el artículo: Calderón Gamboa Jorge. Pueblos Indígenas y
Recursos Naturales en la Jurisprudencia de la Corte IDH. En Libro: "Los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema
Interamericano: Principios Básicos". OEA. Secretaría de Asuntos Jurídicos. 2014. Washington DC.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 97


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
sentido que comprende, entre otros, los derechos de los miembros de las comunidades indígenas
9
en el marco de la propiedad comunal” .

Asimismo, la Corte señaló que los Estados deben tener en cuenta que los derechos
territoriales indígenas abarcan un concepto más amplio y diferente que está relacionado con el
derecho colectivo a la supervivencia como pueblo organizado, con el control de su hábitat como
una condición necesaria para la reproducción de su cultura, para su propio desarrollo y para llevar
a cabo sus planes de vida. La propiedad sobre la tierra garantiza que los miembros de las
10
comunidades indígenas conserven su patrimonio cultural .

En este sentido, la Corte se ha pronunciado respecto de diversos supuestos en que la


propiedad tradicional se encuentra en conflicto respecto a situaciones de posesión, despojo o
pérdida de la misma, señalando que: 1) la posesión tradicional de los indígenas sobre sus tierras
11
tiene efectos equivalentes al título de pleno dominio que otorga el Estado ; 2) la posesión
tradicional otorga a los indígenas el derecho a exigir el reconocimiento oficial de propiedad y su
12
registro ; 3) el Estado debe delimitar, demarcar y otorgar título colectivo de las tierras a los
13
miembros de las comunidades indígenas ; 4) los miembros de los pueblos indígenas que por
causas ajenas a su voluntad han salido o perdido la posesión de sus tierras tradicionales
mantienen el derecho de propiedad sobre las mismas, aún a falta de título legal, salvo cuando las
14
tierras hayan sido legítimamente trasladadas a terceros de buena fe , y 5) los miembros de los
pueblos indígenas que involuntariamente han perdido la posesión de sus tierras, y éstas han sido
trasladadas legítimamente a terceros inocentes, tienen el derecho de recuperarlas o a obtener
15 16
otras tierras de igual extensión y calidad ” .

Además, respecto de la relevancia en la protección del territorio tradicional y sus recursos


naturales, la Corte en el caso Mayagna sumo Awas Tingni señaló que los Estados deben

9
Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni vs. Nicaragua. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 31 de agosto de 2001. Serie C No. 79, párr. 148.
10
Ibíd. párr. 146.
11
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, párr. 151, Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa vs. Paraguay. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de marzo de 2006. Serie C No. 146, párr. 128.
12
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, supra, párr. 151, y Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa, supra, párr. 128.
13
Cfr. Caso de la Comunidad Mayagna, supra, párr. 164; Caso Comunidad Indígena Yakye Axa vs. Paraguay, párr. 215, y
Caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam, párr. 194.
14
Cfr. Caso de la Comunidad Moiwana vs. Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
15 de junio de 2005. Serie C No. 124, párr. 133, y Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa vs. Paraguay, párr. 128.
15
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Sawhoyamaxa, supra, 215, párrs. 128.
16
Cfr Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de agosto
de 2010. Serie C. 214, párr. 109. , 60, párr. 109.

98 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
garantizar la propiedad efectiva de los pueblos indígenas, y abstenerse de realizar actos que
puedan llevar a que los agentes del propio Estado, o terceros que actúen con su aquiescencia o su
17
tolerancia, afecten la existencia, el valor, el uso o el goce de su territorio . En el caso Saramaka
estableció que los Estados deben garantizar el derecho de los pueblos indígenas de controlar
efectivamente y ser propietarios de su territorio sin ningún tipo de interferencia externa de
18
terceros . En el caso Sarayaku dispuso que los Estados deben garantizar el derecho de los
19
pueblos indígenas para el control y uso de su territorio y recursos naturales . En el caso Kuna de
Madungandí y Emberá de Bayano la Corte especificó que: 1) la posesión tradicional de los
indígenas sobre sus tierras tiene efectos equivalentes al título de pleno dominio que otorga el
Estado; 2) la posesión tradicional otorga a los indígenas el derecho a exigir el reconocimiento
oficial de propiedad y su registro, y 3) el Estado debe delimitar, demarcar y otorgar título colectivo
20
de las tierras a los miembros de las comunidades indígenas .

III. Avances en la protección de los recursos naturales

En particular, y respecto de la protección de los recursos naturales en territorio tradicional, en el


caso de la Comunidad Saramaka vs. Suriname, referente a la concesión a una empresa privada
para llevar a cabo trabajos de explotación maderera y minería en el territorio de la Comunidad
afrodescendiente, la Corte analizó a mayor profundidad lo que se refiere a recursos naturales y
señaló que tales recursos son los necesarios para la propia supervivencia, desarrollo y continuidad
21
del estilo de vida de dicho pueblo .

El Tribunal estableció que el artículo 21 de la CADH no impide al Estado emitir


concesiones para la exploración o extracción de recursos naturales, no obstante, para que éstas
no impliquen una denegación de la subsistencia del pueblo como tal y a fin de preservar, proteger y
garantizar dicha relación especial de los miembros, el Estado debe cumplir con las siguientes
22
salvaguardias : 1) consultar para obtener consentimiento; 2) compartir beneficios generados a
partir de las concesiones emitidas; 3) realizar estudios de impacto ambiental y social, y 4) no

17
Comunidad Mayagna, supra, 214, párr. 153 y 164.
18
Caso del Pueblo Saramaka, supra 59, párr. 115.
19
Corte IDH, Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27
de junio de 2012 Serie C No. 245., párr. 146.
20
Cfr. Caso Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano, párr. 117. Ver también: Caso de la Comunidad Moiwana, párr.
209; Caso de la Comunidad Mayagna, párr. 151 y 153, y Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek, supra, párr. 109.
21
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 122.
22
Ibid. párr. 129 y 143.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 99


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
afectar la sobrevivencia del pueblo. La Corte ha desarrollado el alcance de cada uno de sus
aspectos en su jurisprudencia en los casos Saramaka y Sarayaku.

a) Derecho a ser consultado y obligación de obtener consentimiento

La consulta debe garantizar la participación efectiva de los integrantes de la comunidad y


debe ser realizada: i) de buena fe y con el fin de llegar a un acuerdo; ii) conforme a las propias
costumbres y tradiciones de la comunidad y métodos tradicionales para la toma de decisiones; iii)
en las primeras etapas del proyecto en cuestión, y iv) previa entrega de toda la información
23
relevante, inclusive los posibles riesgos . La Corte aclaró que es el pueblo y no el Estado quien
debe decir sobre quién y quiénes representan a la comunidad en cada proceso de consulta de
24
acuerdo a sus costumbres y tradiciones . Asimismo, mediante Sentencia de Interpretación, la
25
Corte precisó al menos seis asuntos de consulta para el caso concreto .

Agregó que cuando se trate de planes de desarrollo o de inversión a gran escala, el Estado
tiene la obligación de obtener el “consentimiento” libre, informado y previo de las comunidades,
26
según sus costumbres y tradiciones . En relación a ello, la salvaguarda de la participación efectiva
es un requisito adicional debido al impacto profundo que dichos planes pueden tener sobre el
27
derecho a la propiedad .

El caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador (Sarayaku o Pueblo
28
Sarayaku) de 2012, se refiere a al otorgamiento por parte del Estado de un permiso a una
empresa petrolera privada para realizar actividades de exploración y explotación petrolera en
territorio indígena, incluyendo la introducción de explosivos de alto poder en varios puntos del
mismo, sin haber realizado el debido procedimiento de consulta y demás salvaguardias, creando

23
Ibid. párr. 133.
24
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 18.
25
(1) el proceso de delimitación, demarcación y otorgamiento de título colectivo del territorio de los miembros del pueblo
Saramaka; (2) el proceso mediante el cual se otorgue a los miembros del pueblo Saramaka el reconocimiento legal de la
capacidad jurídica colectiva correspondiente a la comunidad que ellos integran; (3) el proceso de adopción de medidas
legislativas, administrativas o de otra índole que sean necesarias a fin de reconocer, proteger, garantizar y dar efecto legal
al derecho de los integrantes del pueblo Saramaka a ser titulares de derechos bajo forma colectiva sobre el territorio que
tradicionalmente han ocupado y utilizado; (4) el proceso de adopción de medidas legislativas, administrativas o de otra
índole que sean necesarias para reconocer y garantizar el derecho del pueblo Saramaka a ser efectivamente consultado, de
conformidad con sus tradiciones y costumbres; (5) sobre los resultados de los estudios previos de impacto social y
ambiental, y (6) en relación con cualquier restricción a los derechos de propiedad del pueblo Saramaka, particularmente
respecto de planes de desarrollo o inversión dentro o que afecten el territorio. Ibid. párr. 16.
26
Caso del Pueblo Saramaka, supra, párr. 134.
27
Ibid. párr. 138.
28
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador.

100 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
con ello una situación de riesgo para la población, ya que durante un período le habría impedido
buscar medios de subsistencia y limitado sus derechos de circulación y de expresar su cultura. El
área total que sería afectada por el proyecto en el territorio Sarayaku comprendía bosque primario,
sitios sagrados, zonas de cacería, pesca y recolección, plantas y árboles medicinales y lugares de
ritos culturales. Al respecto, la Corte desarrolló mayores estándares sobre la obligación de
garantizar el derecho a la consulta en relación con el derecho a la identidad cultural del Pueblo
Indígena.

La Corte estableció que el reconocimiento del derecho a la consulta previa, libre e


informada de las comunidades y pueblos indígenas y tribales está cimentado, entre otros, en el
respeto a sus derechos a la cultura propia o identidad cultural, los cuales deben ser garantizados,
particularmente, en una sociedad pluralista, multicultural y democrática. Dicho derecho está
29
reconocido en el Convenio 169 de la OIT , entre otros instrumentos internacionales y una práctica
constante de los más altos tribunales de justicia de la región. El deber de consultar se genera
cuando se vayan a afectar determinados intereses de las comunidades y pueblos indígenas. Por
tanto, el Estado debe incorporar los estándares nacionales e internacionales en la materia desde
las primeras etapas de la elaboración o planificación de la medida propuesta, a modo de generar
canales de diálogos sostenidos, efectivos y confiables con los pueblos indígenas en los
procedimientos de consulta y participación a través de sus instituciones representativas. Frente a
ello, corresponde también al Estado llevar a cabo tareas de fiscalización y de control en su
aplicación y desplegar, cuando sea pertinente, formas de tutela efectiva por medio de los órganos
30
correspondientes .

Asimismo, especificó la Corte que respecto del carácter previo de la consulta “los
gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a los pueblos
interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, y en qué
medida, antes de emprender o autorizar cualquier programa de prospección o explotación de los
recursos existentes en sus tierras”. Lo anterior puede aplicar a medidas legislativas, respecto de

29
Ecuador ratificó el Convenio Nº 169 de la OIT en abril de 1998, y ese mismo año se consagraron constitucionalmente los
derechos colectivos de los pueblos indígenas y afro ecuatorianos, al entrar en vigor la Constitución Política del Ecuador de
1998. La Corte señaló que “era indudable que al menos desde mayo de 1999 el Estado tenía la obligación de garantizar el
derecho a la consulta previa al Pueblo Sarayaku, en relación con su derecho a la propiedad comunal e identidad cultural,
para asegurar que los actos de ejecución de la referida concesión no comprometieran su territorio ancestral o su
supervivencia y subsistencia como pueblo indígena”.
30
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku, supra, párrs. 159 a 179.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 101


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
las cuales deberán ser consultados previamente en todas las fases de producción normativa, y
31
dichas consultas no deben ser restringidas a meras propuestas .

Respecto de la buena fe y finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento, se


pretende concebir un verdadero instrumento de participación con miras a alcanzar un consenso
entre las partes, y por tanto es incompatible cualquier medio de coerción o intentos de
desintegración de las comunidades. El deber de consulta es un deber del Estado que no puede
delegarse a una empresa privada o terceros, mucho menos en la misma empresa interesada en la
32
explotación de los recursos en el territorio de la comunidad sujeto de la consulta .

Para que la consulta sea adecuada y accesible, debe realizarse a través de procedimientos
culturales adecuados, tomando en cuenta sus tradiciones y la naturaleza de la medida consultada.
La adecuación también implica que la consulta tiene una dimensión temporal, que de nuevo
depende de las circunstancias precisas de la medida propuesta, teniendo en cuenta el respeto a
33
las formas indígenas de decisión .

Finalmente, la consulta debe ser informada, en el sentido de que los pueblos indígenas
tengan conocimiento de los posibles riesgos del plan de desarrollo o inversión propuesto, incluidos
los riesgos ambientales y de salubridad. En ese sentido, la consulta previa requiere que el Estado
34
acepte y brinde información e implica una comunicación constante entre las partes .

El Tribunal aclaró que es deber del Estado –y no de los pueblos indígenas– demostrar en
el caso concreto, que todas las dimensiones del derecho a la consulta previa fueron efectivamente
35
garantizadas . En específico, en el caso Sarayaku el Estado no cumplió con los estándares antes
referidos, por lo que la Corte declaró que Ecuador violó el derecho a la consulta del Pueblo
36
Indígena .

Respecto de otras afectaciones derivadas de la falta de la consulta, en el caso Sarayaku la


37
Corte desarrolló pautas para esbozar el derecho a la identidad cultural . Al respecto, señaló que

31
Ibid. párrs. 180 a 184.
32
Ibid. párrs. 185 a 200.
33
Ibid. párrs. 201 a 203.
34
Ibid. párrs. 208 a 2010.
35
Ibid. párr. 179.
36
Ibid. párr. 211.
37
Dos instrumentos internacionales tienen particular relevancia en el reconocimiento del derecho a la identidad cultural de
los pueblos indígenas: el Convenio Nº 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales y la Declaración de las Naciones

102 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
éste es un derecho fundamental y de naturaleza colectiva de las comunidades indígenas, que debe
ser respetado en una sociedad multicultural, pluralista y democrática. “Bajo el principio de no
discriminación, el reconocimiento del derecho a la identidad cultural (o a la cultura) es ingrediente y
vía de interpretación transversal para concebir, respetar y garantizar el goce y ejercicio de los
derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas protegidos por la Convención y por
los ordenamientos jurídicos internos”. En específico, la Corte sostuvo que la falta de consulta al
Pueblo Sarayaku afectó su “identidad cultural”, dándole valor como derecho innominado en la
CADH, por cuanto no cabe duda que la intervención y destrucción de su patrimonio cultural implicó
una falta grave al respeto debido a su identidad social y cultural, a sus costumbres, tradiciones,
cosmovisión y a su modo de vivir, produciendo naturalmente gran preocupación, tristeza y
38
sufrimiento entre los mismos .

b) Compartir beneficios

El Estado deberá compartir razonablemente los beneficios que se produzcan de la


explotación de los recursos naturales de los territorios indígenas y que derivan de la explotación de
39
las tierras y recursos naturales necesarios para la supervivencia de los pueblos , como una forma
40
de justa indemnización exigida por el artículo 21 de la CADH . La Corte especificó que la
comunidad es quien deberá determinar y resolver respecto de quiénes son los beneficiarios de una
41
compensación según sus costumbres y tradiciones y de acuerdo con lo ordenado por el Tribunal .

c) Elaboración de estudios de impacto ambiental y social (EIAS)

Las autoridades deberán realizar o supervisar los estudios necesarios para asegurar que
los proyectos que se realicen afecten en la menor medida posible los derechos de los miembros de
la Comunidad. En este sentido, el Estado deberá garantizar que no se emita ninguna concesión a
menos y hasta que entidades independientes y técnicamente capaces, bajo la supervisión del

Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Varios instrumentos internacionales de UNESCO también desarrollan
el contenido del derecho a la cultura y a la identidad cultural. Por su parte, tanto la Comisión Africana de Derechos
Humanos y de los Pueblos, en casos en que se alegaba la violación de los artículos 17.2 y 17.3 de la Carta Africana sobre
los Derechos Humanos y de los Pueblos, como el Comité PIDESC y, en alguna medida, el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos en casos relativos a minorías, se han referido al derecho a la identidad cultural y la dimensión colectiva de la vida
cultural de las comunidades y pueblos nativos, indígenas, tribales y minoritarios. (Ibid., párr. 215 y 216).
38
Sarayaku, supra nota 30 párr. 220.
39
Saramaka, supra nota 1, Ibid. párr. 140.
40
Ibid. párr. 139.
41
Saramaka, supra, párrs. 26 y 27.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 103


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
42
Estado, realicen un estudio de impacto social y ambiental . Así, la Corte también especificó que
“los EIAS deben realizarse conforme a los estándares internacionales y buenas prácticas al
43
respecto , y deben respetar las tradiciones y cultura del pueblo. Uno de los factores que debiera
tratar los EIAS es el impacto acumulado que han generado los proyectos existentes y los que
vayan a generar los proyectos que hayan sido propuestos. Este análisis permitiría concluir de una
manera más certera si los efectos individuales y acumulados de actividades existentes y futuras
44
pueden poner en peligro la supervivencia de los pueblos indígenas o tribales” . La Corte notó que
el nivel de impacto aceptable demostrado por los EIAS puede diferir en cada caso, no obstante el
principal criterio consiste en que éste no niegue la capacidad de los miembros de la comunidad a
45
sobrevivir como pueblo .

En específico, en el caso Saramaka la Corte concluyó que no sólo se había dejado a los
integrantes del pueblo Saramaka un “legado de destrucción ambiental, privación de los recursos de
subsistencia y problemas espirituales y sociales”, sino que además “no [había] recibido ningún
46
beneficio de las operaciones madereras que se encuentran en su territorio” . Asimismo, encontró
que las concesiones madereras dañaron el ambiente y que el deterioro tuvo un impacto negativo
sobre las tierras y los recursos naturales de la comunidad, sobre los cuales tiene un derecho a la
propiedad comunal. El Estado no llevó a cabo ni supervisó estudios ambientales y sociales
previos, ni puso en práctica garantías o mecanismos a fin de asegurar que estas concesiones
madereras no causaran un daño mayor al territorio y la comunidad. Además, el Estado no permitió
la participación efectiva del pueblo y, a su vez, los miembros del pueblo no recibieron ningún
beneficio de la extracción maderera en su territorio. Todo ello violó el derecho de propiedad
47
reconocido en el artículo 21, en relación con el artículo 1.1 de la CADH .

En el caso Sarayaku, la Corte concluyó que el plan de impacto ambiental no se llevó a


cabo de conformidad con lo dispuesto en su jurisprudencia ni con los estándares internacionales
en la materia. Así, observó las obligaciones al respecto derivadas del artículo 7.3 del Convenio 169

42
Saramaka, supra nota 1 párr. 129.
43
Uno de los más completos y utilizados estándares para EIAS en el contexto de pueblos indígenas y tribales es conocido
como Akwé:Kon Voluntary Guidelines for the Conduct of Cultural, Environmental and Social Impact Assessments Regarding
Developments Proposed to Take Place on, or which are Likely to Impact on, Sacred Sites and on Lands and Waters
Traditionally Occupied or Used by Indigenous and Local Communities, el cual puede ser encontrado en:
http://www.cbd.int/doc/publications/akwe-brochure-en.pdf
44
Saramaka, supra párr. 41.
45
Ibid. párr. 42.
46
Las estadísticas gubernamentales que se presentaron como prueba ante la Corte indicaban que se extrajo una gran
cantidad de madera valiosa del territorio Saramaka y no se les pagó ningún tipo de indemnización por ello. Saramaka,
supra, párr. 153.
47
Saramaka, supra, párr. 154.

104 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
48
de la OIT , y reiteró que los Estudios de Impacto Ambiental deben realizarse conforme a los
estándares internacionales y buenas prácticas al respecto; respetar las tradiciones y cultura de los
pueblos indígenas, y ser concluidos de manera previa al otorgamiento de la concesión. En el caso
concreto, el plan de impacto ambiental: a) fue realizado sin la participación del Pueblo Sarayaku; b)
fue realizado por una entidad privada subcontratada por la empresa petrolera, sin que conste que
el mismo fue sometido a un control estricto posterior por parte de órganos estatales de
fiscalización, y c) no tomó en cuenta la incidencia social, espiritual y cultural que las actividades de
49
desarrollo previstas podían tener sobre el Pueblo Sarayaku .

IV. Avances en el reconocimiento de derechos económicos, sociales y culturales, a través


del concepto de “vida digna”

La Corte ha desarrollado el concepto de “vida digna”, en interpretación del artículo 4.1 de la


Convención Americana en casos de grupos en situación de vulnerabilidad y en relación con el
artículo 1.1 (deber de garantía), así como del artículo 29 de la misma, dándole contenido a su
interpretación a la luz de otros instrumentos nacionales e internacionales.

Así, la Corte ha señalado que “no son admisibles enfoques restrictivos al derecho a la vida.
En esencia, este derecho comprende no sólo el derecho de todo ser humano de no ser privado de
la vida arbitrariamente, sino también el derecho a que no se generen condiciones que le impidan o
50
dificulten el acceso a una existencia digna” . En específico, el Estado debe generar las
condiciones de vida mínimas compatibles con la dignidad y a no producir condiciones que la
dificulten o impidan. Asimismo, “el Estado tiene el deber de adoptar medidas positivas, concretas y
orientadas a la satisfacción del derecho a una vida digna, en especial cuando se trata de personas
51
en situación de vulnerabilidad y riesgo, cuya atención se vuelve prioritaria” .

En los casos paraguayos de pueblos indígenas (supra), derivado de la falta de su territorio


ancestral, los miembros de las comunidades se encontraban en una situación de extrema pobreza,
con índices deplorables en sus condiciones de vida, tales como la falta de acceso al agua potable,
alimentación, salud, vivienda, etc. Al respecto, la Corte desarrolló a mayor profundidad el concepto

48
Artículo 7.3 del Convenio 169 de la OIT “[l]os gobiernos deberán velar por que, siempre que haya lugar, se efectúen
estudios, en cooperación con los pueblos interesados, a fin de evaluar la incidencia social, espiritual y cultural y sobre el
medio ambiente que las actividades de desarrollo previstas puedan tener sobre esos pueblos. Los resultados de estos
estudios deberán ser considerados como criterios fundamentales para la ejecución de las actividades mencionadas”
49
Sarayaku, supra, párrs. 204 a 207.
50
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párr. 161.
51
Ibid., párr.162.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 105


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
de vida digna a través de una interpretación evolutiva del derecho a la vida en relación con el deber
general de garantía contenido en el artículo 1.1 de la CADH y con el deber de desarrollo progresivo
contenido en el artículo 26 de la misma, y de los artículos 10 (derecho a la salud); 11 (derecho a un
52
medio ambiente sano ); 12 (derecho a la alimentación); 13 (derecho a la educación) y 14 (derecho
a los beneficios de la cultura) del Protocolo de San Salvador (DESC), y las disposiciones
53.
pertinentes del Convenio No. 169 de la OIT La Corte también observó lo dispuesto por el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en su Observación
54
General No. 14 .

De esta manera, la Corte en el caso Yakye Axa observó que, en el supuesto de los
pueblos indígenas, el acceso a sus tierras ancestrales y al uso y disfrute de los recursos naturales
que en ellas se encuentran, está directamente vinculado con la obtención de alimento y el acceso a
55
agua limpia . Por tanto, concluyó que la privación de su derecho a la propiedad comunitaria había
afectado el derecho a una vida digna de los miembros de la Comunidad, ya que los había privado
de la posibilidad de acceder a sus medios de subsistencia tradicionales, así como del uso y disfrute
de los recursos naturales necesarios para la obtención de agua limpia y para la práctica de la
56
medicina tradicional de prevención y cura de enfermedades . En consecuencia, el Estado no
había adoptado medidas frente a las condiciones que afectaron sus posibilidades de tener una vida
digna en contravención con los artículos 4.1 y 1.1 de la CADH.

Posteriormente, en el caso Sawhoyamaxa el Tribunal especificó que para encontrar


responsabilidad del Estado por riesgo de vida, debía éste al momento de los hechos tener
conocimiento de la existencia de una situación de riesgo real e inminente para la vida y no tomar
57
las medidas necesarias para prevenir o evitar el riesgo . En el caso Xákmok Kásek, en el que el
Estado ya había prestado ciertas medidas de asistencia humanitaria a la comunidad, el Tribunal
destacó que la asistencia estatal brindada en materia de acceso y calidad de agua, alimentación,
servicios de salud y educación no había sido suficiente para superar las condiciones de especial
vulnerabilidad en que se encontraba la Comunidad. Consideró también que esta situación estaba

52
Artículo 11. Derecho a un Medio Ambiente Sano 1. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y a
contar con servicios públicos básicos. 2. Los Estados partes promoverán la protección, preservación y mejoramiento del
medio ambiente.
53
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párr. 163.
54
Ibid., párr. 166, citando el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). Articulo 12.
55
Cfr. U.N. Doc. E/C.12/1999/5. El derecho a una alimentación adecuada (art. 11), (20º período de sesiones, 1999), párr.
13, y U.N. Doc. HRI/GEN/1/Rev.7 at 117. El derecho al agua (artículos 11 y 12 del PIDESC, (29º período de sesiones 2002),
párr. 16.
56
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Yakye Axa, supra, párrs. 167, 168 y 176.
57
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena, Sawhoyamaxa, supra, párr. 155.

106 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
estrechamente vinculada a la falta de sus tierras. En efecto, la ausencia de posibilidades de
autoabastecimiento y auto-sostenibilidad de los miembros de la Comunidad, de acuerdo a sus
tradiciones ancestrales, los llevó a depender casi exclusivamente de las acciones estatales y verse
58
obligados a vivir de una forma no solamente distinta a sus pautas culturales, sino en la miseria .

Por tanto, el concepto de vida digna en estos casos incluye, de manera intrínseca,
garantizar a los pueblos indígenas de las condiciones favorables para utilizar y disfrutar de los
recursos naturales en sus territorios, para así brindar las condiciones mínimas de vida y desarrollo,
a la luz de los derechos económicos, sociales y culturales.

V. Avances en el reconocimiento de las comunidades como colectivo ante el SIDH

En cuanto al reconocimiento colectivo por parte de los órganos del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos (SIDH), cabe señalar que si bien la Corte venía exigiendo a los Estado el
reconocimiento interno colectivo de los derechos de estos pueblos, la jurisprudencia del Tribunal
interamericano en casos de pueblos indígenas y tribales había consistido en interpretar el concepto
de persona establecido en los artículos 1.2 y 44 de la CADH, derivando que las violaciones a ésta
exclusivamente se podían declarar en perjuicio de los “miembros o integrantes” de las
comunidades indígenas (debidamente individualizados), y no así a la comunidad como colectivo.
No obstante el carácter colectivo de las violaciones declaradas y las consecuentes medidas de
59
reparación que la Corte otorgaba en beneficio de toda la comunidad . Al respecto, finalmente en el
caso Sarayaku y en adelante, la Corte reconoció a los Pueblos Indígenas como sujetos colectivos
de protección de la CADH, al considerar que “la normativa internacional relativa a estos reconoce
derechos a los pueblos como sujetos colectivos del Derecho Internacional y no únicamente a sus
miembros. Puesto que los pueblos y comunidades indígenas o tribales, cohesionados por sus
particulares formas de vida e identidad, ejercen algunos derechos reconocidos por la Convención
60
desde una dimensión colectiva” .

Lo anterior, adquiere gran relevancia no sólo en el plano enunciativo, sino que en la


protección de los recursos naturales, que en su mayoría tienen un carácter difuso y su titularidad
se hace indispensable vincularla con el pueblo como sujeto colectivo. Asimismo, la jurisprudencia

58
Cfr. Caso de la Comunidad Indígena Xákmok Kásek, supra, párr. 215 y 216.
59
Cfr. Voto Concurrente del Juez Eduardo Vio Grossi, Caso Xákmok Kásek, supra nota 19. En el sentido de reconocer a las
comunidades indígenas como sujetos colectivos protegidos por la CADH.
60
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Sarayaku, supra, párr. 231.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 107


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
en materia de propiedad colectiva, identidad e integridad cultural y reparaciones adquiere sentido
en el entendido que es la comunidad en la que recaen dichas afectaciones como parte lesionada.

VI. Avances en las medidas de reparación integral con carácter colectivo

Las medidas de reparación integral que ha otorgado en estos casos, han incluido una perspectiva
colectiva de los derechos en juego y con un perfil étnico aplicado al caso, a la luz de un catálogo
de al menos seis categorías de medidas aplicadas a pueblos indígenas: restitución territorial;
satisfacción compensatoria; rehabilitación del territorio o comunidad; garantías de no repetición;
compensación (con fondos de desarrollo); deber de investigar, tomando en cuenta la no
discriminatción y el acceso a la justicia. Bajo ese catálogo, la Corte ha ordenado: la demarcación,
titulación, restitución y protección del territorio ancestral; la adopción de mecanismos para el
reconocimiento de su personalidad jurídica, debida implementación de la consulta y demás
salvaguardas para los Pueblos Indígenas. Creación de fondos de desarrollo y diversas medidas de
infraestructura en favor de las comunidades, publicaciones del resumen de la sentencia y actos
públicos en lenguas indígenas, becas de estudios, retiro de materiales peligros del territorio
tradicional, entre otras medidas legislativas y administrativas para evitar la repetición de los hechos
61
y en favor de la demás población indígena o capacitaciones para funcionarios en la materia .

Estas medidas con perspectiva étnica han permitido a la Corte reorientar situaciones de
desventajas o discriminación estructurales en al menos los 9 países que han recibido sentencias, y
orientado así a muchos otros países que han utilizado la jurisprudencia de la Corte para interpretar
62
sus propias decisiones .

VII. Aproximaciones de la Corte a la realidad indígena o tribal

En este apartado destacamos dos tipos de diligencias probatorias que han permitido al tribunal
acercarse a las conflictividades particulares de los casos: Por un lado, las modalidades en la
prueba documental o testimonial que se reciben ante la Corte y las visitas o diligencias in situ en
territorio indígena.

61
Caso del Pueblo Indígena Sarayaku, supra párr. 302.
62
Vease por ejemplo Corte Constitucional de Colombia, Sentencia 38713, párrs. 9 y ss.

108 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
Sobre la prueba, el Tribunal ha escuchado en audiencia pública y mediante affidávits, no
sólo testimonios de declarantes y peritos en materia legal, sino que de relatores especiales de la
ONU, antropólogos, sociólogos, historiadores, líderes de las comunidades, chamanes, etc.

Para mostrar un ejemplo de ello, recordamos la emblemática declaración de la perito


Rosalina Tuyuc, líder indígena maya, quien en el caso Chitay Nech vs. Guatemala rindió peritaje
sobre la persecución a los líderes indígenas durante el conflicto armado interno, y señaló ante el
Tribunal que “la conexión energética con la tierra tiene una importancia fundamental en la
cosmovisión maya”, por lo que el abandono de la comunidad no solo ha sido material para las
63
familias que tuvieron que huir, sino que también significó una gran pérdida cultural y espiritual .
Así, refirió que:

“Muchos de los hijos de campesinos, o de mayas su principal conexión es la Madre


Tierra. […] Para la cosmovisión de los pueblos mayas, principalmente está esa
conexión con la tierra, con el aire, con el agua, con los bosques, y cuando uno está
fuera de la comunidad prácticamente no tiene esa conexión energética, y por ello es
que actualmente muchos de los miles y cientos de hijos huérfanos ya no saben por
qué el movimiento de estas energías, por haber sido negado, inducido a estar fuera
de su comunidad […] y fuera de las costumbres ancestrales de los pueblos
indígenas”.

Dichos testimonios han sido rendidos en diversos idiomas y lenguas indígenas, aunque no
sean parte de los idiomas oficiales de la OEA. La prueba documental recibida también ha sido
amplia para probar cuestiones de facto que existen en las realidades sociales.

Respecto de las visitas, la Corte ha realizado ya seis diligencias in situ a territorio indígena
a fin de comprender la situación del caso y recabar información de campo. Desde el caso
Aloeboetoe vs. Suriname (1993), Sarayaku vs. Ecuador (2012), Kaliña y Lokono vs. Suriname
(2015), Comunidad Garífuna Triunfo de la Cruz y Comunidad Garífuna de Punta Piedra vs.
64
Honduras (2015) , y Caso Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano Panamá vs. Honduras
(2015, en supervisión de cumplimiento).

63
Cfr. Caso Chitay Nech y otros vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
25 de mayo de 2010. Serie C No. 212, párr. 145.
64
Ver comunicado del 53 Período extraordinario de sesiones en Honduras.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 109


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
Dichas prácticas han permitido al Tribunal comprender las realidades sociales y humanas
de estos pueblos, lo cual se ha visto reflejado en la interpretación de la CADH y la resolución de los
casos, en el sentido de comprender de mejor forma la cosmovisión indígena.

VIII. Desafíos emergentes para la jurisprudencia de la Corte

Algunos de los principales desafíos que se presentan en la materia, consisten en los estándares
que el SIDH deberá generar respecto de la compatibilidad entre reservas naturales y áreas
65
protegidas dentro de territorios tradicionales indígenas .

Asimismo, será importante definir el alcance del concepto de territorio ancestral que debe
ser titulado, si este incluye la zona habitacional y de trabajo, o también otras áreas que
corresponden parte de su hábitat funcional, y si también alcanzaría otras áreas más extensas de
desplazamiento o desarrollo de su cultura. Cómo aplica lo anterior, respecto de territorios
66
ocupados por pueblos nómadas o agricultores .

De especial importancia resultará establecer cuáles es el alcance de la garantía del uso y


goce de la propiedad indígena frente a invasiones de terceros, a través de medidas como el
saneamiento, lo cual se incluiría como un deber adicional a los ya reiterados sobre delimitación,
67
demarcación y titulación . Cabe señalar que esta temática es común en la región, donde un gran
porcentaje de tierras indígenas, ya reconocidas por el Estado o tituladas se encuentran en manos
68
de terceros no indígenas . Pero también, resulta relevante cómo conciliar dichos derechos
preferentes frente a otros campesinos que también puedan constituir grupos vulnerables, o dónde
se disputen territorios tradicionales entre indígenas y pueblos tribales.

La Corte deberá definir y especificar también los límites a las salvaguardas para la
explotación de recursos naturales en territorio indígena, así como definir el alcance entre los
conceptos de consulta y consentimiento frente a proyectos de desarrollo, temas que ha anunciado

65
Ver Casos pendientes ante la Corte: Comunidad Triunfo de la Cruz vs. Honduras; y Pueblos Kaliña y Lokono vs.
Suriname.
66
Ver artículo 14.2 del Convenio 169 de la OIT.
67 Ver Caso pendiente ante la Corte: Comunidad Garífuna de Punta Piedra vs. Honduras y Caso de los Pueblos Indígenas
Kuna de Madungandí y Emberá de Bayano y sus Miembros vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 14 de octubre de 2014. Serie C No. 284.
68
Ver por ejemplo Audiencia Pública en la CIDH sobre “Denuncias de violación de derechos humanos de pueblos indígenas
en Costa Rica”. 153 Período de Sesiones de la CIDH. Viernes, 31 de octubre de 2014. Ver también casos derivados de la
titulación del Pueblo Mayagna en Nicaragua, Peticiones ante la CIDH.

110 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
en casos anteriores, así como los alcances y límites a la autonomía y autodeterminación indígena
y/o tribal.

El SIDH deberá enfrentar también casos relacionados con la protección colectiva de


conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas, como por ejemplo el uso de medicinas
naturales, arte, tradiciones, etc.

Por otra parte, hasta el momento la jurisprudencia de la Corte no ha lidiado con un tema
complejo como lo es la jurisdicción indígena en la aplicación de su autonomía, sus usos y
costumbres que puedan ser contrarios a principios democráticos, de igualdad y no discriminación
(género) o inclusive contrarios a los derechos civiles y políticos de los Estados.

Otros desafíos se presentan en el rol del Estado social frente a los pueblos nativos no
contactados, al igual que respecto de los conflictos territoriales entre personas del mismo grupo
indígena.

Resulta también relevante replantear en la jurisprudencia de la Corte la visión de los


pueblos indígenas en relación con sus formas de vida ancestrales y de subsistencia, siendo que la
movilidad de éstos a lo largo de los siglos pareciera exigir un reconocimiento también de sus
formas de desarrollo moderno y evolución como pueblos que no pueden estar supeditados a las
exigencias meramente del folclor indígena o basadas en estereotipos. Al respecto, también se
deberán replantear algunas visiones paternalistas por parte de la Corte en el sentido que los
Estado intervengan en la toma de decisiones o administración de los fondos de desarrollo
indígenas ordenados por ese Tribunal interamericano.

Además, existen también desafíos en el análisis de las políticas públicas para garantizar
los derechos económicos, sociales y culturales de estos pueblos, también respecto de las políticas
trasfronterizas o migratorios que los puedan afectar significativamente.

Finalmente, es relevante tomar en cuenta que la Corte queda vinculada a sus propias
medidas de reparación ordenadas, ya que le corresponde a ella la supervisión de su cumplimiento.
Si bien muchas de las principales medidas en estos casos aún se encuentran pendiente de

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 111


Sistema Interamericano de Derechos Humanos
69
cumplimiento, otras se han efectivizado positivamente . Para ello, la Corte ha jugado un rol
sumamente activo para llamar a las partes a audiencias privadas o públicas de supervisión de
cumplimiento, emitir resoluciones e inclusive visitar los países y comunidades indígenas (supra).
No obstante, el desafío en la adecuada implementación se juega también con que ésta sea pronta
y efectiva. En este sentido, destacamos que es un reto de todo el SIDH y particularmente de toda
la región, hacer que los fallos de la Corte, especialmente en materia de grupos en situación de
vulnerabilidad, sean adoptados de manera inmediata.

IX. Conclusión

Frente a la dimensión del impacto que la jurisprudencia de la Corte en esta materia tiene para
millones de personas y pueblos de la región, ésta ha garantizado una protección amplia para el
reconocimiento colectivo de los derechos de los pueblos indígenas y tribales, a través de la
adecuada interpretación del corpus juris internacional aplicable, el desarrollo de estándares
relevantes en diversas temáticas y el otorgamiento de medidas de reparación integral con
perspectiva étnica, lo cual ha posicionado al Tribunal interamericano como uno de los principales
órganos a nivel internacional en esta materia.

Asimismo, cada vez son más los tribunales internos que han adoptado en su derecho
interno los criterios emitidos por la Corte vía interpretativa o por medio de la doctrina del control de
70
convencionalidad , alcanzando así un efecto multiplicador en beneficio de una mayor protección
para estas poblaciones de la región.

69
Ver las Resoluciones de Supervisión de Cumplimiento en los distintos casos indígenas aquí abordados.
70
Ver por ejemplo: Corte Constitucional de Colombia, Sentencia 38713, párrs. 9 y ss. Mediante la cual siguiendo los
precedentes del SIDH ha señalado que el Estado se encuentra obligado a proteger los territorios colectivos contra actos de
terceros. Sobre el concepto de imprescriptibilidad del territorio indígena, ver por ejemplo: Argentina: Constitución de la
Nación Argentina de 1994, artículo 75.17; Constitución de la Provincia del Chaco de 1994, artículo 37; Constitución de la
Provincia del Chubut de 1994, artículo 34; Constitución de la Provincia de Salta de 1986, artículo 15.I; Ley N o. 4086 de
1966, Provincia de Salta; Constitución de la Provincia de Formosa de 1957, artículo 79; Ley 2727 de 1989, Provincia de
Misiones. Bolivia: Nueva Constitución Política del Estado de 2008, artículo 394.III; Ley No. 1715 de 1996, “Ley del Servicio
Nacional de Reforma Agraria”; Brasil: Constitución Política de la República Federativa de Brasil de 1988, artículo 231.4;
Chile: Ley 19.253 de 1993 “[e]stablece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas, y crea la
corporación nacional de desarrollo indígena” (reformada 25 de marzo de 2014). Colombia: Constitución Política de
Colombia de 1991, artículos 63 y 329; Decreto 2164 de 1995. Costa Rica: Ley 6172 de 1977, “Ley indígena”. Ecuador:
Constitución del Ecuador de 2008, artículo 57.4. Honduras: Decreto N o. 82-2004, “Ley de propiedad” de 2004. Paraguay:
Constitución Nacional del Paraguy de 1992, artículo 64. Perú: Decreto Legislativo No. 295 de 1984, “Código Civil”; Decreto
Ley No. 22175 de 1978, “Ley de Comunidades Nativas y de Desarrollo Agrario de la Selva y Ceja de Selva”. Venezuela:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, artículo 119; Ley orgánica de pueblos y comunidades
indígenas de 2005. Ver Citas: Caso Pueblo Sarayaku, supra, párr. 164.

112 Minerva E. Martínez Garza, Fernando Elizondo García, Alexandra Sandoval Mantilla, Agustín Enrique Martín,
María Florencia Reggiardo, María Daniela Rivero, Jorge Calderón Gamboa, Patricia Tarre Moser
La reciente práctica de la Corte de realizar visitas in loco para este tipo de casos, es un
elemento positivo que alerta la perspectiva que puede mantener un tribunal de derechos humanos
al resolver realidades complejas. Es por ello que el SIDH y, particularmente la Corte, cuentan con
las bases necesarias para enfrentar las diferentes problemáticas y desafíos sociales y jurídicos
emergentes en esta materia, en vista de un adecuado reconocimiento de la calidad colectiva de los
pueblos indígenas y tribales, en armonía y ponderación con otros factores sociales que se
presentan en la actualidad en la región interamericana.

La Protección de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad en el 113


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