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Circuito Motor Principal

El documento describe el circuito motor principal, incluyendo sus características como su organización jerárquica y la interacción bidireccional entre las zonas. El circuito involucra varias áreas del cerebro como la corteza motora, el cerebelo, el puente, la médula espinal y los músculos. El cerebelo juega un papel importante en la coordinación del movimiento a través de la integración de señales sensoriales y motoras.

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Circuito Motor Principal

El documento describe el circuito motor principal, incluyendo sus características como su organización jerárquica y la interacción bidireccional entre las zonas. El circuito involucra varias áreas del cerebro como la corteza motora, el cerebelo, el puente, la médula espinal y los músculos. El cerebelo juega un papel importante en la coordinación del movimiento a través de la integración de señales sensoriales y motoras.

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UNIVERSIDAD TÉCNICA DEL NORTE

PSICOLOGÍA GENERAL

FACULTAD DE EDUCACIÓN CIENCIA Y TECNOLOGÍA

ASIGANTURA: BASES BIOLÓGICAS DE LA PSICOLOGÍA II

Daniel Navarrete

CURSO: SEGUNDO

CIRCUITO MOTOR PRINCIPAL

IBARRA, ABRIL – 2018


Definición

A partir de la neurona considerada como la unidad funcional básica del sistema


nervioso y la sinapsis “que permite que una neurona se comunique con otra neurona,
músculo o epitelio glandular” (Velayos & Diéguez, 2015, p. ), un grupo de neuronas y
zonas dentro del sistema nervioso constituyen los denominados circuitos neuronales “que
son las unidades fundamentales de las funciones cerebrales complejas” (Lector, 2017).
Existen diversos circuitos neuronales como los sensoriales, motores, cognitivos en el que
intervienen varias zonas tanto del sistema nervioso central como periférico.

De ahí se podría definir al circuito motor como “la actividad neuronal que controla
el movimiento, que podría representarse como una pirámide de órdenes a ser ejecutadas,
en cuya base están las neuronas motoras que se comunican con las células musculares”
(Szezupak, 2017).

Características

Se podría decir que el circuito motor en general presenta las siguientes


características:

 “Está organizado de manera jerárquica” (Corr, 2008, p. 160). Significa básicamente


que las órdenes superiores se dan a nivel cortical y las señales bajan a diversas zonas
encefálicas y por médula llegan hacia los músculos esqueléticos.
 “Existe una interacción bidireccional hacía arriba y hacia debajo de la jerarquía”
(Corr, 2008, p. 160). Es evidente que al ser un circuito las señales serán desde la
corteza hacia las demás zonas y viceversa.
 Las zonas corticales encargadas de la parte motora usan diferentes sistemas de apoyo
dependiendo el tipo de movimiento del que se trate.
 Dada la complejidad del ser humano y los organismos biológicos en general “no se
puede establecer un único punto de partida en la búsqueda de los mecanismos neurales
que controlan el movimiento” (Carlson, 2005, p. 280).

Desarrollo

El cerebelo ha sido objeto de estudio por más de 200 años por distintos campos;
inicialmente se lo consideraba como una estructura relacionada estrictamente con el
aprendizaje motor, sin embargo se evidenció una función de aprendizaje del cerebelo
y no solo de ejecución como se pensaba. Las investigaciones del cerebelo han podido
determinar que está encargado de funciones como la coordinación, la postura, el tono
muscular, control de los movimientos oculares y los movimientos finos (Cabezas,
2015).

Desde el punto de vista funcional, el cerebelo es el sitio de integración de las vías


sensoriales y motoras, forma parte del mantenimiento del equilibrio y el tono
muscular; según recientes investigaciones realizadas en humanos, interviene en
ciertas funciones cognitivas, como la atención y el procesamiento del lenguaje, el
aprendizaje, la música y la discriminación sensorial (Infante, Escalona, Sierra, &
Palacios, 2015).

La investigación que realizó Mitchell Clickstein y Alan Cibson (1976), indica que la
mayor parte de la información que llega al cerebelo pasa por el puente. El cerebelo
se comunica con la corteza, de manera especial con las áreas sensorial y motora.
Algunos neurocientíficos creen que el cerebelo recibe información avanzada de la
corteza acerca de comandos motores que aún no se han ejecutado; en consecuencia,
puede coordinar movimientos ya aprendidos y muy rápidos, como la escritura o el
manejo del arco de un violín. Se piensa que estas acciones son demasiado rápidas
para ser corregidas por mecanismos normales de retroalimentación. Cuando las
personas sufren lesiones en el cerebelo, por lo general les es difícil regular la fuerza,
velocidad, dirección o estabilidad de acciones deliberadas rápidas; podría dificultarse
la marcha. Tomar una copa sin errar o sin voltearla también podrían ser desafíos. Los
temblores involuntarios en el curso de movimientos, frecuentes en la vejez, parecen
deberse a disfunciones del cerebelo y de las regiones con las que se interconecta
(Davidoff, 2009, pp. 77-78).
El componente corticopontino emerge prácticamente de
toda la corteza cerebral, incluyendo los lóbulos frontal,
parietal, temporal, occipital y componentes del sistema
límbico, e incluso, de los cuerpos mamilares
hipotalámicos. Las fibras descienden en todo momento
ordenadamente por la cápsula interna y luego por el
mesencéfalo, donde discurren por el pie agrupadas de
en dos tractos que flanquean a ambos lados de la vía
piramidal.

En general, las fibras que procedentes de áreas


corticales motoras se proyectan, preferentemente, en los
núcleos pontinos más caudales y terminan en la corteza
Figura 1. Aferencias y eferencias del
cerebelo. (Carlson, 2005, p. 297) del lóbulo anterior del cerebelo.

La información que transportan los tractos corticopontocerebelosos comprende


todos los aspectos funcionales de la corteza cerebral, como son la planificación de
los movimientos, las órdenes motoras, la información visual, información
emocional, etc. (García-Porrero & Hurlé, 2015, pp. 137-138)

Figura 2. Vía ponto cerebelosa rubro tálamo cortical (En azul). (Carpenter, 1994, p. 235)
Los circuitos neuronales responsables del movimiento están organizados en tres
niveles jerarquizados, cuya actuación está, a su vez, regulada por dos sistemas de
control: el cerebelo y los ganglios basales. En cada uno de estos niveles se encuentran
circuitos nerviosos en los que se desarrollan programas motores responsables de
distintos aspectos del movimiento. Según el grado de automatismo o voluntariedad,
se distinguen tres tipos de movimientos. Los movimientos reflejos son respuestas
completamente automáticas e involuntarias ante un estímulo. Otros movimientos son
rítmicos o semiautomáticos como andar o tragar; la voluntad puede participar.
Finalmente, están los movimientos voluntarios, que requieren planificación, si bien
el aprendizaje puede automatizarlos y modificar el grado de voluntariedad. (García-
Porrero & Hurlé, 2015, pp. 306-307).

Figura 3. Vías cerebelosas que se dirigen a corteza. (Fitzgerald, Gruener, & Mtui, 2012, p. 272)
Vías corticales del control del movimiento

De corteza motora a Coger y manipular


Fascículo Corticoespinal Dedos, manos y brazos
médula objetos
Vías Descendentes

Manos, parte inferior de Movimiento de


Grupo Lateral Fascículo Corticobulbar De núcleo rojo a médula
extremidades infer. antebrazos y manos

De corteza motora a Cara y movimientos de la


Fascículo Rubroespinal Cara y lengua
nervios craneales lengua

Fascículo Nucleos vestibulares a Tronco corporal y


Postura
Vestíbuloespinal médula piernas

Tubérculos Coordinación de
Fascículo Tectoespinal Cuello y tronco corporal
cuadrigéminos médula movimientos
Grupo Ventromedial
Formación reticular a Músculos flexores de
Fascículo Retículoespinal Andar
médula piernas

Parte inferior de
Fascículo Corticoespinal Corteza motora a médula Locomoción y postura
extremidades super.

Figura 4. Vías corticales del control del movimiento. (Carlson, 2005)

Conclusiones

El complejo funcionamiento del ser humano, muy bien orquestado por el cerebro y
el sistema nervioso nos lleva a contemplar el misterio de la evolución filogenética y
ontogenética de las especies, el acoplamiento de diversas funciones para que el organismo
actué como un todo pone de relieve la organización minuciosa de cada sistema y circuito
específico, a nivel del sistema nervioso deja prever la suma importancia del
funcionamiento adecuado de cada parte inclusive a niveles celulares e intracelulares para
que los sistemas y el organismo funcionen de manera adecuada.

Toda actividad motora requiere de la intervención de diversos circuitos neuronales


del sistema nervioso hasta llegar a la actividad de los músculos en un complejo sistema
en donde además intervienen los circuitos sensoriales para determinar movimientos que
podrían ser o no voluntarios.

La búsqueda de información referente a la vía córtico pontina cerebelosa resulta muy


compleja de encontrar, las referencias bibliográficas se enfocan en su mayoría en la vía
piramidal cruzada y la vía piramidal directa como los ejes centrales del control motor y
hacen referencia a dos zonas importantes como los ganglios basales y el cerebelo en el
procesamiento de la información motora, además se enfocan en las vías descendentes y
sus diferentes tractos cuyas funciones controlan los movimientos de las diferentes partes
del cuerpo.

La irrupción de la tecnología en la investigación del campo neuronal a través de las


técnicas de neuroimagen van dando a luz, tanto a nivel de estructuras como de funciones,
los mecanismos y procesos que se ejecutan en el sistema nervioso, con ello se puede
conocer a ciencia cierta los fallos que se pueden producir en las diferentes zonas
neurológicas y buscar alternativas de tratamientos que ayuden a las personas en su
proceso de rehabilitación.

Referencias Bibliográficas

Cabezas, A. (2015). Funciones no motoras del cerebelo y memoria implicita, una


revisión bibliografica. Cuadernos de Neuropsicología / Panamerican Journal of
Neuropsychology, 9(1), 120-129. Obtenido de
[Link]

Carlson, N. (2005). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson.

Carpenter, M. (1994). Neuroanatomía. Fudamentos. México: Panamericana.

Corr, P. (2008). Psicología biológica. México: McGraw-Hill Interamericana.

Davidoff, L. (2009). Introducción a la Psicología. México: McGraw-Hill.

Fitzgerald, M., Gruener, G., & Mtui, E. (2012). Neuroanatomía clínica y neurociencia.
Barcelona: Elsevier.

García-Porrero, J., & Hurlé, J. (2015). Neuroanatomía humana. Madrid: Panamericana.

Infante, N., Escalona, R., Sierra, L., & Palacios, G. (2015). Estudio histomorfométrico
de la corteza cerebelosa con microscopia holográfica digita. Medisan, 21(11),
3244-3250. Obtenido de [Link]

Lector, C. (2017). Una neurona o red de neuronas. Medicina (Buenos Aires), 77(1), 79.
Obtenido de [Link]
76802017000100017&lng=es&tlng=es

Szezupak, L. (2017). Cómo los animales controlan sus movimientos. Ciencia Hoy,
26(156), 25-30. Obtenido de
[Link]
Velayos, J., & Diéguez, G. (2015). Anatomía y fisiología del sistema nervios central.
Madrid: CEU Ediciones.

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