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Constitución de 1978 y Derechos Laborales

La Constitución española de 1978 establece los principios fundamentales que rigen el orden social y político en España. Reconoce varios derechos laborales específicos, tanto individuales como colectivos. Entre los derechos individuales se incluyen el derecho al trabajo, a la negociación colectiva, a la libertad sindical, a la igualdad salarial y a no ser discriminado. Los derechos colectivos son la libertad sindical y el derecho a la huelga. La legislación básica que desarrolla estos derechos constitucionales

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Constitución de 1978 y Derechos Laborales

La Constitución española de 1978 establece los principios fundamentales que rigen el orden social y político en España. Reconoce varios derechos laborales específicos, tanto individuales como colectivos. Entre los derechos individuales se incluyen el derecho al trabajo, a la negociación colectiva, a la libertad sindical, a la igualdad salarial y a no ser discriminado. Los derechos colectivos son la libertad sindical y el derecho a la huelga. La legislación básica que desarrolla estos derechos constitucionales

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TEMA X.

LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y LA NORMATIVA LABORAL

I. Introducción a la Constitución española

Origen:

Como resultado de las Elecciones Generales del 15 de junio de 1977 se formaron las Cortes
Generales, las cuales aprobaron el 31 de octubre de 1978 la Constituci n Espa ola. Posteriormente,
fue ratificada por el pueblo espa ol el 6 de diciembre de 1978 y fue promulgada por S. M. el Rey el
d a 27 de diciembre de 1978. Su publicaci n en el «Bolet n Oficial del Estado» tuvo lugar el 29 de
diciembre de 1978, entrando en vigor el mismo d a de su publicaci n.
Concepto:

La Constituci n es la norma suprema del ordenamiento jur dico elaborada por el poder
constituyente, el pueblo, en el ejercicio de su soberan a. Establece los principios fundamentales que
deben regir el orden social, pol tico y econ mico de la sociedad. En este sentido, contiene, las reglas
de funcionamiento b sicas de una sociedad que se dota a s misma de una norma superior. Delimita
los poderes del Estado, su distribuci n de competencias entre las distintas administraciones que lo
integran y las relaciones entre las mismas.

Características :

- Es r gida, es decir, s lo puede ser reformada por un procedimiento espec fico expresamente
previsto en la Constituci n.
- Es la m s larga y extensa de todas las constituciones anteriores, a excepci n de la de 1812.
Contiene 169 art culos.
- Se trata de una Constituci n que instaura un r gimen pol tico democr tico parlamentario cl sico o
de democracia occidental, concibiendo a las Cortes Generales no como soberanas, sino como
representaci n del pueblo espa ol.
- Es una Constituci n consensuada.
- En ocasiones, resulta ambigua e imprecisa, al remitirse a sus normas de desarrollo.
- Es de aplicaci n directa, ya que se trata de la norma primaria que establece el sistema
de fuentes del derecho.

II. Derechos sociolaborales contenidos en la Constitución


1. Derechos constitucionales laborales específicos individuales
• Derecho al trabajo.
• Derecho a la negociación colectiva.
• Derecho a la libertad sindical.

Los derechos laborales específicos son aquellos que la Carta Magna reconoce en conexión con el
ámbito laboral y tienen eficacia en la relación existente entre el empresario-empleador y el
trabajador-empleado, por lo que su ejercicio se circunscribe a las relaciones laborales. El
constituyente español reconoce, a su vez, derechos laborales específicos de carácter colectivo, cuyo
titular es el colectivo y no el individuo, y derechos laborales específicos de carácter individual, cuyo
titular es el individuo. El desarrollo básico de la mayoría de los derechos de los trabajadores
































reconocidos en el texto constitucional se encuentra en la legislación básica de aplicación, esto es, el
Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se
aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores).

• Derechos constitucionales laborales específicos individuales:


• Derecho al trabajo y deber de trabajar (art. 35.1 CE): se reconoce el derecho al trabajo y el
deber de trabajar de todos los españoles. Este reconocimiento del derecho al trabajo, al que
se ha hecho referencia anteriormente, opera a modo de marco general, junto con el
contenido de los artículos 37 y 38 CE, para el resto de los derechos laborales de los
trabajadores con reconocimiento constitucional.
• Derecho a la libre elección de profesión u oficio (art. 35.1 CE): como resultado del
protagonismo inicial de la libertad de acceso al trabajo por influencia de la corriente liberal,
anterior al reconocimiento del derecho al trabajo, el constituyente reconoce también de
forma expresa la libertad del trabajador para la elección de su profesión u oficio.
• Derecho a la promoción a través del trabajo (art. 35.1 CE): el trabajador tiene reconocido
como derecho la posibilidad de promocionar por medio de su desempeño profesional, para
lo que suelen considerarse criterios como la antigüedad, los méritos y los conocimientos
adquiridos y, en determinados puestos de trabajo, la libre designación por el empresario o
directivo de rango superior.
• Derecho a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades del trabajador y las de
su familia (art. 35.1 CE): el trabajador debe recibir por su trabajo un salario suficiente en
cuantía para cubrir tanto sus necesidades como las de su familia, para lo que el Estado fija la
percepción de al menos una cantidad en concepto de remuneración, esto es, el salario
mínimo interprofesional.
• Derecho a la igualdad salarial y a la no discriminación retributiva (art. 35.1 CE): se aplica el
principio de igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, sin que tenga cabida un
salario desigual por la realización de igual trabajo. De forma expresa se prohíbe que la
discriminación salarial sea por razón de sexo, esto es: hombres y mujeres deben recibir igual
salario por igual trabajo realizado.
• Derecho a sindicarse (art. 28.1 CE): se reconoce como derecho constitucional fundamental
la pertenencia a un sindicato de forma libre, sin que quepa obligación a la sindicación.
Igualmente la Ley puede limitar o exceptuar el derecho de sindicación a los miembros de las
Fuerzas o Institutos Armados, o cuerpos sometidos a disciplina militar –como es el caso de
los miembros del Ejército y de la Guardia Civil, que pueden agruparse en torno a
asociaciones profesionales, pero no pertenecer a sindicatos–, así como regular las
peculiaridades de su ejercicio por los funcionarios públicos –es el caso de jueces,
magistrados y fiscales en activo, que tampoco pueden pertenecer a un sindicato (art. 127.1
CE)–.
• Derecho a la huelga (arts. 28.2 CE): de igual modo que el anterior en cuanto a derecho
fundamental, se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus
intereses, remitiéndose a la ley para regular su ejercicio y el establecimiento de las garantías
para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales a la comunidad, es decir, la
fijación de los conocidos como servicios mínimos. La legislación aplicable en torno a la
huelga se establece a través del Real Decreto-Ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre relaciones
de trabajo, previo a la entrada en vigor del propio texto constitucional.
2. Derechos constitucionales específicos colectivos

• Derecho a la libertad sindical (art. 28.1 CE): además del derecho individual a pertenecer
libremente a una organización sindical –esto es: sindicarse–, también se reconoce el derecho
a fundar sindicatos, a formar confederaciones y a fundar organizaciones sindicales de
ámbito internacional.
• Derecho a la huelga (art. 28.2 CE): la vertiente colectiva de este derecho está referida a la
posibilidad del sindicato –como agrupación de trabajadores– para promover y convocar una
huelga, así como a la capacidad de negociar los servicios esenciales para la comunidad
durante el tiempo de duración de la huelga.
• Derecho a la negociación colectiva (art. 37.1 CE): se reconoce el derecho a los
representantes de los trabajadores y de los empresarios a negociar cuestiones relativas a la
relación jurídica laboral que les une, otorgando fuerza vinculante a los convenios colectivos
suscritos entre ambas partes.
• Derecho a la adopción de medidas de conflicto (art. 37.2 CE): en el caso de los trabajadores,
se legitima la adopción de medidas en caso de conflicto para la defensa de sus intereses, lo
que se conecta con el ejercicio del derecho fundamental a la huelga (art. 28.2 CE).
• Derecho a la participación en la empresa (art. 129.2 CE): se reconoce la posibilidad de que
los trabajadores como colectivo accedan a la propiedad de los medios de producción a
través, por ejemplo, de la creación de sociedades cooperativas.

3. Derechos laborales inespecíficos

aquellos derechos atribuidos con carácter general a los ciudadanos que, al mismo tiempo, son
trabajadores y, por lo tanto, se convierten en verdaderos derechos laborales por razón del sujeto y de
la naturaleza de la relación jurídica en que se hacen valer, esto es, la relación laboral.

En torno a este grupo, podemos identificar al menos los siguientes derechos, todos de carácter
fundamental y de ejercicio individual: derecho a la igualdad y la no discriminación (art. 14 CE),
derecho a la vida e integridad física y moral (art. 15 CE), derecho a la libertad ideológica y religiosa
(arts. 16.1 y 16.2 CE), derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen (art. 18.1 CE),
derecho al secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE), derecho a la protección de datos de
carácter personal (art. 18.4 CE), derecho a la libertad de expresión (art. 20.1.a CE), derecho a la
libertad de información (art. 20.1.d CE), derecho de reunión (art. 21 CE), derecho a la tutela judicial
efectiva (art. 24 CE) y derecho a la educación (art. 27.1 CE).

4. Principios rectores de la política económica y social

• La Constitución española dedica el Capítulo III del Título I a los “Principios rectores de la
política social y económica”. Este es (y sigue siendo) uno de los capítulos más discutidos de
la Constitución, por dos razones.
• En primer lugar, porque su contenido es muy heterogéneo. Bajo la rúbrica de “principios
rectores” se incluyen derechos como el derecho a la protección de la salud, el derecho a
disfrutar de un medio ambiente adecuado y el derecho a una vivienda digna, entre otros;
también, se imponen mandatos a los poderes públicos, a fin de garantizar la justicia social:
la protección de la familia y de la infancia; la distribución equitativa de la renta; la garantía
de la formación profesional y de los derechos laborales; la asistencia y prestaciones sociales;
el acceso a la cultura; la promoción de la participación de la juventud; la protección de las
personas con discapacidad; la defensa de los consumidores, etc. Por último, en el Capítulo
III también se reconocen instituciones como la Seguridad Social.
• En segundo lugar, el Capítulo III también es conflictivo por el sistema de garantías que
establece la Constitución. Aunque el contenido de este Capítulo es muy variado, los
preceptos que contiene comparten el problema de su eficacia jurídica y protección, que está
condicionada por el 53.3, que clasifica los derechos de la Constitución atendiendo a su
sistema de garantías. Justamente estos principios rectores son los que están menos
protegidos por la Constitución. Los derechos que aquí se incluyen no cumplen los requisitos
mínimos para que se puedan considerar derechos fundamentales en sentido estricto, por la
razones siguientes: primero, no tienen eficacia directa, pues su aplicación está condicionada
y se hará conforme a las leyes que los desarrollen; y segundo, aunque se podrán alegar ante
los tribunales de justicia conforme a lo establecido en esas leyes, si esos derechos se
vulneran no podrán ser protegidos mediante recurso de amparo ante el Tribunal
Constitucional. A pesar de estas limitaciones, los principios rectores tienen fuerza normativa,
pues, en la medida en que definen un canon de constitucionalidad, deberán ser respetados
por la legislación, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos. Esto supone,
que, ante una eventual vulneración de esos preceptos, cabría plantear un recurso de
inconstitucionalidad.

III. Garantías de protección de los derechos constitucionales

1. Las garantías genéricas

Las garantías genéricas son principios y derechos fundamentales que se aplican de manera amplia
en diversos contextos jurídicos. Ejemplos de garantías genéricas podrían incluir la tutela judicial
efectiva, el derecho a la igualdad, el derecho a la libertad personal, entre otros. Estas garantías son
fundamentales para la protección de los derechos humanos en cualquier ámbito normativo.

• Tutela judicial efectiva.


• Recurso de amparo.

2. Las garantías específicas

Las garantías específicas se refieren a derechos y protecciones particulares que pueden estar
establecidos en leyes específicas o en documentos legales con un enfoque más limitado. Por
ejemplo, en el ámbito laboral, podría haber garantías específicas relacionadas con la negociación
colectiva, el derecho a la huelga, o derechos específicos para ciertos grupos de trabajadores.

• Jurisdicción social y laboral.


• Procedimientos y recursos específicos en caso de conflictos laborales.

3. Las garantías institucionales

Órganos y entidades encargados de velar por la protección de los derechos laborales.


Garantías institucionales genéricas. El control parlamentario de los derechos fundamentales que le
corresponde a las Cámaras sobre la actividad del Gobierno y en ese sentido las propias atribuciones
pueden incidir en la salvaguardia del sistema de derechos y libertades fundamentales. Los
instrumentos para hacer efectivo dicho control son: la potestad de las Cámaras y sus Comisiones
para solicitar, por medio de sus Presidentes, toda la información que precisen del Gobierno; la
facultad de solicitar la presencia en las Cámaras de los Ministros del Gobierno para dar
informaciones; el derecho de los diputados y senadores a hacer preguntas al gobierno y a cada uno
de sus miembros; las interpelaciones y mociones en las que las Cámaras manifiestan su posición y
la posibilidad de plantear mociones de censura para exigir responsabilidad política al Gobierno (art.
113.1 CE). También merecen ser citadas las Comisiones de Investigación y el derecho de petición
individual o colectivo, siempre por escrito, a las Cámaras por parte de la ciudadanía.

Entre los instrumentos de tutela parlamentaria destaca también la iniciativa legislativa popular (art
87.3 CE) que abre una vía para hacer real y efectiva la participación ciudadana en el proceso
legislativo, impulsando el desarrollo normativo de los derechos fundamentales.

La institución del Defensor del Pueblo (art 54 CE). Es un alto comisionado de las Cortes Generales
para la defensa de los derechos del Título I de la CE. Lo nombran las Cortes por mayoría de tres
quintos de sus miembros y su mandato tiene una duración de cinco años. Está obligado a supervisar
los actos de la mala administración que sean denunciados por los ciudadanos, dando cuenta de ello
a las propias Cortes con un informe que ha de presentar anualmente. Ese informe se debate y
además debe hacerse público. Está legitimado para interponer recursos de inconstitucionalidad y de
amparo y su importancia ha trascendido a las CC.AA., que han nombrado sus propios Defensores
del Pueblo. En nuestra Comunidad Autónoma recibe el nombre de Procurador del Común.

IV. La suspensión individual y colectiva de las garantías de los derechos y libertades

La Constitución Española aborda la suspensión de derechos y libertades en su Capítulo Quinto del


Título I, dedicado a los derechos y deberes fundamentales. Esta medida se contempla como
excepcional y se aplica en situaciones de crisis o emergencia para preservar la estabilidad del
Estado. La suspensión puede ser general o individualizada.

1. La suspensión colectiva (Situaciones excepcionales que permiten la suspensión colectiva de


derechos laborales.)
La suspensión colectiva de las garantías de derechos y libertades es una medida extrema que
implica la limitación temporal de ciertos derechos y garantías establecidos en la Constitución.

Este tipo de suspensión se considera una medida excepcional y se implementa en situaciones de


emergencia o crisis que amenacen gravemente la estabilidad del Estado.

En el contexto laboral y social, la suspensión colectiva puede afectar a grupos de personas o a la


sociedad en su conjunto. Aquí se exploran algunos aspectos clave de la suspensión colectiva:
• Se aplica en estados de excepción o sitio, declarados cuando circunstancias extraordinarias
amenazan la normalidad.
• Derechos suspendidos incluyen libertad personal, inviolabilidad del domicilio, secreto de
comunicaciones, libertad de expresión, derechos de reunión, manifestación, huelga, entre
otros.
• Limitada en tiempo, debe ser proporcional y sujeta a revisión judicial. Los actos durante la
suspensión son impugnables.

Situaciones que Justifican la Suspensión Colectiva:

• Estado de Alarma o Excepción: En muchos sistemas legales, la suspensión colectiva de


garantías se vincula a la declaración de estados de alarma o excepción. Estos estados son
situaciones excepcionales que permiten la adopción de medidas extraordinarias para hacer
frente a amenazas significativas.
• Crisis Económica o Social Grave: En algunos casos, la suspensión colectiva puede
justificarse en situaciones de crisis económica o social grave, donde se considera necesario
adoptar medidas excepcionales para proteger la estabilidad o seguridad del país.

1.3. Alcance de la Suspensión:

• La suspensión colectiva puede implicar la limitación o restricción temporal de ciertos


derechos y libertades. En el ámbito laboral, esto podría incluir la modificación de
condiciones de empleo, la suspensión de derechos de huelga o la imposición de restricciones
a la negociación colectiva.

1.4. Control Judicial y Garantías:

• Aunque la suspensión colectiva implica limitar ciertos derechos, generalmente está sujeta a
control judicial para garantizar que sea proporcionada, necesaria y que no se abuse de ella.
También se buscan mecanismos para proteger derechos fundamentales incluso durante la
suspensión.

1.5. Duración y Revisión:

• La suspensión colectiva generalmente tiene un carácter temporal y está sujeta a revisión


periódica. La legislación puede establecer plazos definidos y requerir la evaluación regular
de la necesidad de mantener dicha suspensión.

2. La suspensión individual (situaciones en las que se puede afectar individualmente a derechos


laborales.)

• Aplicable sin declarar estados excepcionales, dirigida a personas vinculadas a bandas


armadas o actos terroristas.
• Derechos suspendidos pueden incluir duración máxima de detención, inviolabilidad
del domicilio, secreto de comunicaciones, entre otros.
• Involucra intervención judicial y control parlamentario. Su abuso puede conllevar
responsabilidad penal y civil.

V. Normativa laboral
1. Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la
Ley del Estatuto de los Trabajadores
2. La Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical
3. La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de Riesgos Laborales
4. El Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre relaciones de trabajo
5. La Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo
6. El Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de
la Ley General de la Seguridad Social
7. El Real Decreto Legislativo 5/2025, de 30 de octubre, por el que se aprueba el Estatuto Básico
del Empleado Público
8. La Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social

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