CAPÍTULO 4
4. Comunicación escrita empresarial y elaboración de documentos comerciales.
Desde la perspectiva empresarial, el elemento principal de la comunicación es la
información, por lo que su generación, comprensión y difusión son claves para su
realización. La información, a su vez, para que sea analizada o compartida debe estar
bien documentada. Por ello, la documentación debe usar un cuadro lógico de técnicas y
métodos a fin de satisfacer las demandas de los usuarios (Rico y Lorente, 2004: 303).
La elaboración de documentos tiene como uno de sus propósitos satisfacer la
necesidad de información de los miembros de la empresa, quienes pueden estar
conectados directa o indirectamente con el entorno de ella, para que ejerzan su labor de
manera coordinada y dinámica. Es más, dado que las empresas son cada vez más
complejas, lo que acelera el ritmo de trabajo, la fluidez y actualización de la información
son cada vez mayores, lo cual plantea más retos para generar documentos empresariales
confiables (Rico y Lorente).
4.1 Clases de discursos en las organizaciones
Con el objeto de establecer los tipos de documentos que deben incluirse en la
enseñanza de redacción comercial, primero se distinguen los distintos tipos de discursos
que se originan en una organización, ya sea una empresa o institución. Cassany (2004)
plantea que, haciendo la división clásica de comunicación interna y externa, la
comunicación se da en cuatro ámbitos: el técnico-científico, el organizativo, el comercial
y el protocolario. Estos ámbitos son fundamentales para comprender de manera integral
la comunicación empresarial, y a partir de ello diseñar el contenido de los cursos de
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redacción comercial, así como las distintas actividades que deben realizarse para lograr
que el estudiante reciba una enseñanza integral (Apéndice B).
Tal como se señala Cassany, los discursos que se dan en una organización pueden
dividirse según las funciones que cumplen. Así, el discurso técnico-científico, que es muy
objetivo, se centra en la presentación de datos especializados, haciendo uso de conceptos,
cierto nivel de abstracción y terminología densa. En este tipo de discurso las claúsulas
son del tipo afirmativas y despersonalizadas, expresadas en tercera persona. En adición,
se hace uso de tablas, gráficos, esquemas, dibujos, fotografías, entro otros. En este ámbito
es donde se generan los informes técnicos, los proyectos y las memorias, los mismos que
son principalmente de uso interno.
Por su parte, los discursos organizativos cumplen funciones referenciales para
describir; conativas, para dar órdenes e instrucciones; y metalingüísticas, para indicar
instrucciones y procedimientos. Por tratarse de un discurso direccional, el lenguaje que
más se usa es de tipo jurídico-administrativo, en el cual los detalles y especificaciones
tienen gran relevancia. El principal documento que se genera en este ámbito es el manual
de procedimientos y funciones, cuyo objetivo principal es guiar el trabajo coordinado de
todos los miembros de la empresa.
En cuanto al discurso de tipo comercial, cuya función es de tipo conativo y
referencial, y tiene como uno de sus principales objetivos mantener las relaciones, el
lenguaje es más de tipo persuasivo y hace uso de elementos técnicos. En este ámbito los
dos campos de actuación son el comercial y el publicitario. Los documentos que se
generan en este ámbito son: las correspondencias comerciales, principalmente las cartas,
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los anuncios, y los relacionados con el proceso de transacción como las facturas y
recibos.
El discurso protocolario, que se caracteriza por su carácter cortés y estético, tiene
como objetivo mantener la relación entre el emisor y receptor. Utiliza estructuras
estereotipadas y designan explicitamente al emisor (1ra persona) y al receptor (usted /
ustedes). El lenguaje es ameno, cordial y muy atractivo. Los documentos que se generan
en este ámbito son las tarjetas y cartas de agradecimiento, dirigidos a clientes,
proveedores o colaboradores.
Como se puede apreciar, los documentos que se generan en la empresa son
diversos y no se limitan sólo a las cartas comerciales. Por ello, desde el punto de vista
pragmático, es decir, de la aplicación en contexto, al estudiante se le debe proveer de
todas las herramientas para que pueda aprender a redactar en cualquiera de los cuatro
ambitos mencionados. Al ser el registro mucho más amplio de lo que los libros de
redacción comercial consideran, las destrezas necesarias en la comunicación comercial
escrita suponen un espectro más amplio de conocimientos que los difundidos actualmente
en dichos libros.
4.2 La audiencia de los textos comerciales
Todo documento escrito tiene un destinatario, y siempre hay por lo menos un
lector a quien va dirigido el mensaje, por tanto, es válido definir primero quién o quiénes
van a leer los textos empresariales, esto es, identificar la audiencia. El conocimiento de la
audiencia ayuda bastante a precisar el lenguaje que se va a utilizar, ya que no será lo
mismo escribir una carta a un director de un banco que a los clientes o trabajadores. Cada
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uno de estos lectores supone un cierto nivel y un tipo de lenguaje diferente, tanto en la
forma como en el contenido.
La clasificación de las audiencias, siguiendo a Foster (2002), son internas y
externas. Las primeras se dividen ente los directivos (la alta dirección, los gerentes y
jefes) y los empleados (actuales, candidatos y jubilados). Las segundas incluyen a las
financieras (fuentes, accionistas, analistas de inversiones), clientes (actuales, anteriores y
potenciales), la competencia, los medios de comunicación, la comunidad y las
autoridades.
A nivel de las primeras, el mensaje a los directivos debe prepararse considerando
que, por lo general, ellos disponen de poco tiempo y escasa paciencia, grandes
preocupaciones y una agenda muy apretada. Los empleados, por el contrario, disponen de
más tiempo, y la preocupación que generalmente tienen es la seguridad del puesto del
trabajo o un incremento salarial. En cuanto a las fuentes financieras, por ejemplo, desean
ver cifras y resultados positivos, tendencias crecientes, y una sana economía. Por su
parte, los clientes, quieren una satisfacción total y desean ser tratados como socios en
lugar de meros consumidores. La competencia quiere conocer los elementos
diferenciadores en lugar de una obvia similitud. Los medios están en busca de
información de manera permanente, algo extraordinario. La comunidad quiere ver a la
empresa como un agente de progreso, y por lo tanto, quiere saber cómo va con la
generación de empleo, por ejemplo. Las autoridades con quienes la empresa tiene que
realizar trámites siempre esperan que la empresa les trate como algo importante (Foster,
2002: 24-26).
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4.3 Documentos usados en los negocios
Los documentos empresariales se han incrementado y diversificado como
resultado de la complejidad de los procesos económicos y el desarrollo tecnológico. Así,
Brandt (2005: 166) señala la existencia de 27 tipos de documentos escritos usados por
una empresa típica. La producción escrita mencionada por dicha autora es: correo
electrónico, notas de prensa, trípticos, copias de páginas en red, correo directo, plan de
negocios, plan de marketing, reportes anuales, manuales de seguridad, contratos, libros
institucionales, cartas, propuestas, políticas y procedimientos, documentación del
software, guías de estilo, artículos, reglas de negocio, evaluación del personal, panfletos,
acuerdos laborales, paquetes de préstamos, órdenes legales, notas de prueba, evaluación
de negocios y discursos. Para ella, la masiva escritura no sólo es un fenómeno económico
sino también es el desarrollo mismo en la historia de la educación con serias implicancias
culturales, políticas, sociales y personales.
En forma similar, Rico y Lorente (2004: 311) señalan que los documentos
empresariales son un soporte importante del quehacer empresarial, y que su objetivo es
escencialmente informativo. Para estas autoras los documentos más relevantes son: las
actas de reuniones, la nota de información, el folleto, la carta personal, el periódico de la
empresa para el personal, los boletines especializados, la encuesta de opinión, la nota de
prensa, el fax, las ayudas visuales, el manual de acogida, el anuario, el directorio o guía,
el informe, la maqueta, la marca de fábrica, la muestra, la patente y la publicación oficial.
Si bien los documentos mencionados por Brandt, y por Rico y Lorente, son parte
del quehacer comunicativo de la empresa, ellos son distribuidos y manejados según las
áreas funcionales. Así, por ejemplo, el plan de negocios es responsabilidad de la alta
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dirección o el mando superior de la empresa; la evaluación del personal es competencia
de recursos humanos.
Una división diferente lo propone Golanó y Flores (2002), quienes señalan que
los tres documentos más importantes en la empresa son los proyectos, los informes y las
memorias. Mientras los proyectos buscan planificar las tareas para conseguir un fin, los
informes recogen información, la analiza y propone soluciones. La memoria, por su parte,
evalúa una actuación.
En particular, los informes se dividen según la temática (financiero, económico,
jurídico y administrativo), el destinatario (interno, externo) y la frecuencia (periódico,
excepcional). Los informes también pueden clasificarse por la función que cumplen, y
esto es lo más importante dado que la elaboración de ellos involucra a la mayoría de los
trabajadores, particularmente desde el mando medio hasta la alta dirección.
En general, los informes atendiendo a su función se clasifican de la siguiente
manera: i) informe de síntesis, que informa de manera breve la situación de un asunto
específico, y por su carácter técnico es muy preciso; ii) informe de actividad, que
sintetiza el desarrollo de una determinada actividad o proyecto en curso; iii) informe de
gestión, que analiza y valora la gestión de una unidad de la empresa; iv) informe de
investigación, que analiza un problema y plantea soluciones, y su elaboración está a
cargo de expertos; v) informe de propuesta, que presenta un conjunto de propuestas a
otras unidades de la empresa; y vi) informe técnico o dictamen, que ofrece la opinión de
un consultor sobre un tema específico relacionado con el quehacer empresarial. Estos
informes, en realidad, buscan informar un asunto de interés para la empresa, presentan
resultados y proponen soluciones (Golanó y Flores, 2002: 82).
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Además de los informes, hay otros documentos que cumplen funciones de
correspondencia, como la carta, el memorándum, el recado y los circulares (Doyle, Fryer
y Cere, 2006). De todos ellos, tanto por su frecuencia como por su función, la carta es la
más importante, y su división puede hacerse considerando su carácter comercial o
administrativo. Desde el punto de vista estrictamene comercial, las cartas se dividen en:
carta de solicitud, carta de acuse, carta de pedido, carta de presentación, carta de
reclamación, carta de quejas, carta de relaciones con la banca, carta de relaciones con las
compañías de seguro, carta de relaciones con los servicios públicos (Gómez, 1990). Hay
otro tipo de escritos como el circular, el memorandum, la convocatoria, el oficio, el
certificado, y el acta, entre otros. Del mismo modo, los documentos que registran las
operaciones mercantiles de la empresa son: la factura, el recibo, la letra de cambio y el
pagaré. Finalmente, el documento de carácter publicitario más relevante es el anuncio,
que tiene por finalidad informar sobre las bondades del producto o servicio que ofrece la
empresa, y persuadir al destinatario.
4.3.1 Estructura de los informes, proyectos, memorias y cartas
Los informes técnicos, llamados también reportes, se elaboran con el propósito de
presentar estudios o análisis sobre determinados hechos o actividades, y su objetivo es
informar de manera específica a los superiores, dentro de la empresa, o a las autoridades,
accionistas y clientes, fuera de la empresa (Maurial, 1991). En general, las partes de un
informe son: el encabezamiento, el objetivo, los hechos, el análisis, las conclusiones, las
recomendaciones y los anexos. El encabezamiento contiene los datos de los destinatarios;
el objetivo indica el motivo del informe; los hechos describen las actividades o
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acontecimientos que se desea informar; el análisis explica la relación entre los elementos
involucrados en los hechos; las conclusiones indican los resultados del análisis; las
recomendaciones son ideas para tomar decisiones; y los anexos soportan con datos el
informe (Maurial).
Los proyectos son guías que sirven para la toma de decisiones y emprender
acciones futuras, y por lo mismo contienen los objetivos, el plan de trabajo y los recursos
materiales y humanos (Golanó y Flores, 2002). Como conjunto de actividades
distribuidas en un período de tiempo y con un presupuesto determinado, la estructura de
los proyectos incluyen: a) la portada, b) el resumen, c) el índice, d) la introducción, e) los
objetivos, f) los beneficios, g) las actividades del equipo solicitante, h) el plan de trabajo,
i) los recursos disponibles y j) el presupuesto.
Las memorias, que incluye el anuario, son publicaciones periódicas que se editan
con el objetivo de informar la situación económica, financiera, operativa, y de mercado
de la empresa. Su contenido está estructurado por áreas funcionales (recursos humanos,
marketing, operaciones y administración), y el lenguaje es altamente técnico (Golanó y
Flores, 2002). Estas memorias son importantes porque presentan los resultados de la
empresa durante un año fiscal, un semestre, un trimestre, o según los requerimientos del
momento, y en su elaboración participan los altos representantes de la empresa. Por su
carácter técnico y su propósito informativo, las memorias son claras y concisas. Las
memorias son informes especiales agrupados en un solo cuerpo, por lo que la
información contenida en ellas, procedentes de las distintas áreas funcionales de la
empresa, es elaborada con profesionalidad técnica y lingüística. La estructura de una
memoria se divide en tres partes: a) los preliminares, que contienen el título, el índice, la
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presentación y el organigrama; b) el cuerpo, en el cual se incluyen las actuaciones de
cada departamento y la gestión económica y el presupuesto; y c) los apéndices, que
contienen los gráficos y anexos.
Las cartas como documentos comerciales tienen entre algunos de sus objetivos
coordinar las actividades de la empresa y mantener la comunicación entre los empleados,
clientes, proveedores e instituciones, entre otros. Además, las cartas se utilizan para
ofrecer y promocionar productos, realizar pedidos, notificar ascensos, solicitar
informaciones, entre otros. En general, las cartas tienen el siguiente esquema: a) el
encabezamiento, en el que se anotan el membrete, la fecha, la dirección, el asunto, la
referencia, la línea de atención y el saludo; b) el cuerpo, que incluye el objetivo de la
carta y las ideas principales; y c) el cierre, en el cual se incluyen las despedida, la firma,
el nombre del responsable, el cargo o título del que firma, iniciales de la identificación,
los anexos (Gómez, 1997).
Los otros documentos comerciales, como los mencionados tanto por Brant (2005)
como por Rico y Lorente (2004), que forman parte de la comunicación empresarial, se
pueden incluir dentro de los cuatro mencionados como escenciales, esto es, los informes,
los proyectos, las memorias y las cartas. Por ello, el diseño del curso de redacción
comercial que a continuación se presenta, menciona sólo estos cuatro, aunque ello no
significa que en el desarrollo del curso, y como parte de las actividades, no se presenten
sino todos por lo menos aquellos documentos que por su frecuencia de uso o por la
complejidad de su estructura sean necesarios desarrollar.
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CAPÍTULO 5
5. Propuesta de un curso de redacción comercial a nivel universitario
Los conocimientos y destrezas comunicativas en el área de los negocios, los
mismos que integran el conocimiento gramatical, técnico, cultural y numérico, son la base
para aprender a redactar los documentos comerciales. Las relaciones comerciales que
establece la empresa son cada vez más diversas y complejas (Pümpin y García, 1995), por
lo que la definición de los objetivos de un curso de redacción comercial a nivel
universitario debe hacerse considerando la producción de documentos que se dan en toda
actividad empresarial.
Los objetivos del curso propuesto se enmarcan en el enfoque composición
planteado por Lee y Patten (1995), siguiendo el marco teórico de la Pragmática. Además,
el referente principal para trazar las metas del curso es el esquema planteado por Cassani,
en el que se aborda los cuatro ámbitos en los cuales se generan todos los documentos
empresariales.
5.1 Diseño de un curso de redacción comercial en español
El diseño de un curso de español para propósitos específicos pasa por definir los
participantes, esto es, hacia quién está dirigido. Si bien el curso de redacción comercial
no se ofrece como un curso completo sino que forma parte del curso español comercial,
en los libros de texto dedicados a la redacción especializada se menciona que un requisito
para poder tomarlo es tener conocimientos generales de español. Un curso de redacción
comercial es principalmente para bilingües cuya segunda lengua es el español y quieren
desarrollar la destreza de la redacción especializada en el campo de los negocios.
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Un paso previo para que el estudiante interesado en tomar el curso de redacción
comercial pueda inscribirse, es que tome un examen de proficiencia de español. Con el
objeto de aprovechar mejor los conocimientos impartidos en el curso de redacción
comercial, es recomendable que se establezcan requisitos mínimos para proceder con la
matrícula. Los estudiantes que muestren competencias lingüísticas en español a nivel
avanzado y/o hayan llevado el curso de negocios en español, son los más indicados para
tomar el curso de redacción comercial. El departamento de lenguas de las universidades
podría hacer uso de sus centros de evaluación de proficiencia para realizar esta tarea de
selección.
El objetivo propuesto para el curso de redacción comercial es desarrollar las
habilidades comunicativas del estudiante a través del diseño y elaboración de documentos
comerciales. Para alcanzar este objetivo, hay objetivos secundarios específicos que deben
alcanzarse, los cuales se resumen en: aprender funciones, conceptos y términos
económicos relacionados con la actividad de las empresas dentro de un contexto global;
introducir el uso correcto de las herramientas gramaticales usados con mayor frecuencia
al redactar un documento comercial; desarrollar capacidades de comprensión intensiva
(obtener información específica) y extensiva (obtener comprensión global), en el área de
los negocios; incorporar los aspectos principales de la interculturalidad en la
comunicación escrita; y aprender a usar los números estadísticos y contables como parte
de la redacción de documentos comerciales así como los cálculos básicos involucrados en
este proceso, junto al uso de gráficos y tablas.
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5.1.1 Libros de texto y el programa semanal del curso
La falta de un libro de texto que reúna los conocimientos necesarios que deben
impartirse en un curso de redacción comercial, y debido a que en este curso convergen
diferentes disciplinas, se ha elegido un conjunto de libros cuyo aporte en cada tema es
relevante. En primer lugar, el libro Curso de redacción para escritores y periodistas
provee valiosos ejemplos sobre los principales errores gramaticales en los que se incurre
al momento de redactar. Asimismo, el libro Aprender a redactar documentos
empresariales presenta un esquema completo sobre los documentos empresariales más
importantes en el mundo de los negocios. Del mismo modo, Exito comercial, cuaderno
de correspondencia, documentos y ejercicios comerciales, contiene una vasta cantidad de
modelos de cartas comerciales y ejercicios muy bien estructurados de acuerdo a los
principales temas vistos en el español comercial. En adición, se usa determinados
capítulos de otros libros de textos y diversos artículos que complementan los
conocimientos pertenecientes a otras disciplinas como economía, estadística, finanzas,
recursos humanos y administración. En particular, el libro El arte de escribir es el que
sirve para guiar principalmente la parte correspondiente a las estrategias de lectura en
forma práctica, y el libro Manual del redactor de informes provee las pautas generales
para elaborar una variedad de informes técnicos así como reglas específicas para usar
números en los textos.
Por la propia naturaleza de la comunicación en los negocios, el curso de redacción
comercial incorpora la comunicación presentacional y trabajos de composición en
equipo. Las lecturas sirven como base para que los estudiantes desarrollen las habilidades
de síntesis y análisis, y para ello, se usa estudios de casos cuyos resultados se presentan
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por escrito y se discuten en clase. Del mismo modo, hay proyectos colaborativos cuyo
desarrollo fomenta la interacción social, tal como se da en un contexto real.
Las actividades están diseñadas en función de los objetivos trazados en el curso,
pero tiene como referente principal los estándares nacionales de lenguas extranjeras
(Omaggio, 2001:37). Los estándares de comunicación, cultura y conexiones se
desarrollan por medio de lecturas, debates y presentaciones en clase, mientras que los
relacionados con comparaciones y comunidades se logran por medio de trabajos de
composición específicos y con diálogos directos con invitados especialistas en el campo
de los negocios.
Es imperativo que los estudiantes presenten por escrito la síntesis y análisis de las
lecturas de casos, y también que los expongan ante la clase, según el programa semanal
establecido. Junto a estas lecturas, el estudiante toma breves pruebas periódicas sobre los
principales errores gramaticales, vocabulario y conceptos.
La estructura de evaluación se basa en la participación (20%), la presentación
escrita de casos (20%), presentación escrita del informe grupal (15%), presentación
escrita del proyecto individual (15%), pruebas cortas (10%) y el examen final (20%). La
nota de participación está basada en las presentaciones del informe y proyecto (10%), de
los casos (5%), y la cantidad y calidad de los comentarios orales en clase (5%).
Los estudios de casos provienen del libro Español para los negocios: estudios de
casos. A los estudiantes se les presenta un total de 12 casos, de los cuales ellos eligen
cinco para su respectivo análisis. La presentación de cada tema se realiza bajo la
modalidad de debate entre toda la clase. Cada alumno debe adjuntar el caso en forma
escrita, bajo las especificaciones técnicas de un informe de negocios. Asimismo, a partir
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de la octava sesión, tanto los casos como los informes y proyectos, originales y finales,
deben presentarse adjuntando una carta, indicanco la razón de la misma.
Se considera también la elaboración de un proyecto grupal sobre un tema
relacionado con la empresa o una actividad comercial. Para la presentación, los miembros
del grupo discuten el tema, cada uno expresando su punto de vista, hasta llegar a un
acuerdo. Este ejercicio, siguiendo el estilo empresarial, permite, entre otras cosas, el
desarrollo de las habilidades de la negociación, desde el punto de vista lingüístico y
comercial. Por su parte, el proyecto individual trata sobre un plan de negocios sobre un
tema libre, por ejemplo, introducir un nuevo producto en el mercado o expandir el
negocio hacia otros mercados. Este ejercicio permite el desarrollo de la habilidad del
estudiante para realizar presentaciones.
El examen final consiste en elaborar un informe de un caso proporcionado por el
profesor, siguiendo las pautas metodológicas aprendidas en clase. A este informe se le
adjunta una carta dirigida al gerente general de la empresa mencionada en el caso.
El curso utiliza videos con información de fuentes primarias a fin de enriquecer la
enseñanza con información auténtica. Los estudiantes tienen la oportunidad de escuchar y
ver experiencias de empresas que han seguido estrategias innovadoras para lograr el
éxito. Al final de cada presentación, los estudiantes dan una opinión y escriben sus
reflexiones juntamente con preguntas que consideren importantes formularlas.
Otro recurso importante para la enseñanza son los invitados, quienes dan a
conocer cómo se desarrollan los negocios, cuáles son los principales desafíos, y
específicamente, cómo se maneja la comunicación empresarial. Se tiene programado dos
invitados que abordarán los temas desde dos ángulos: la primera, la generación de
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información dentro de la empresa; la segunda, la generación de documentos a partir de la
información que se genera en la empresa. De esta manera, los estudiantes tendrán
oportunidad de tener una visión completa sobre la gestión de la comunicación
empresarial.
Por otro lado, las fuentes de información complementarias provienen de la
Administración de Pequeños Negocios de los Estados Unidos (SBA, por sus siglas en
inglés), la Cámara de Comercio de Madrid y la Organización Mundial de Comercio. Con
información proveniente de estas organizaciones, los estudiantes tienen oportunidad de
trabajar con datos reales, tal como lo hacen las empresas. La SBA dispone de muchos
recursos en español en su sitio Web, siendo el más importante el Plan de Negocios, con
ejemplos completos sobre casos y proyectos de negocios. Por su parte, la Cámara de
Comercio de Madrid provee información sobre los principales temas considerados en los
exámenes que disponen para la certificación de español comercial avanzado. La
Organización Mundial de Comercio provee valiosa información estadística sobre el
comercio mundial, y también una variedad de recursos en español, en el que destaca la
enseñanza a distancia con un conjunto de videos interactivos.
Un curso con las características aquí expuestas enriquece el trabajo académico en
el campo de la comunicación escrita comercial, en beneficio de los estudiantes y los
profesores universitarios de los programas de español.
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CONCLUSIÓN
La enseñanza de redacción comercial en español es un campo fértil para realizar
investigaciones que aporten nuevos métodos, refuerce y complemente los contenidos de
los cursos, y ayude a los estudiantes a desarrollar sus habilidades comunicativas. Los
actuales libros de redacción comercial en español se efocan en el ámbito comercial de
acuerdo al esquema de Cassany, dejando de lado los otros ámbitos que componen el
discurso en las organizaciones, específicamente las empresas. Tal como señala Felices,
aún no se han elaborado libros o manuales específicos de muchas especializaciones
temáticas, particularmente los orientados al campo sectorial. Es más, la mayoría de los
libros existentes reproducen los contenidos de aquellos que se dedican a la lengua
general.
El ritmo de crecimiento de la población hispana, la globalización y los tratados de
libre comercio entre los Estados Unidos y los países latinoamericanos, y el desarrollo de
la tecnología de la información, permiten vislumbrar más trabajo de carácter teórico y
también práctico en este campo. Por ello, la dirección que ha seguido hasta ahora la
producción de textos de redacción comercial tendrá que orientarse hacia contenidos más
integrales que contemplen además de los aspectos lingüísticos, los técnicos, culturales y
numéricos. En este sentido, los alumnos tendrán que familiarizarse más con la
información de contenido técnico y económico, así como darle mayor relevancia a la
información cultural orientada a los usos y costumbres de la actividad económica de cada
país (Felices, 2004). También tendrán que aprender la utilización de números y cifras en
los escritos comerciales y de empresa, es decir, aprender a expresar cantidades y valores
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numéricos en forma adecuada, por el alto componente numérico y estadístico presentes
en el lenguaje comercial.
Para enriquecer la enseñanza de redacción comercial en español a nivel
universitario, los profesores pueden trabajar con información real proveniente de las
organizaciones empresariales, no sólo considerando los documentos que ellas utilizan
sino también teniendo en cuenta los contenidos de los discursos utilizados. Asimismo, el
conocimiento puramente lingüístico no es suficiente para dictar un curso de calidad que
considere los estándares nacionales, sino que el profesor debe saber también el campo de
los negocios tal como es. Por ello, recomiendo que el profesor estudie constantemente los
cambios que se van dando en el contexto económico nacional e internacional, siguiendo
de cerca la evolución de los grandes temas que dominan la agenda mundial del comercio
mundial.
Es razonable esperar que el interés de las instituciones académicas por la
enseñanza de redacción comercial en español se incremente en los próximos años, a fin
de atender a una mayor y creciente demanda. Por ello, la instrucción que propongo
pretende sentar las bases de un curso integral pero con un sentido práctico, que permita al
estudiante enfrentar con éxito los retos de la comunicación especializada en negocios, en
un mundo global y en constante cambio.
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