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100 metros masculinos
El fugaz y permanente récord de Bolt
El por hoy irrealizable deseo de ser el 'hombre más rápido del mundo'. Más que por el tiempo transcurrido -
unos relativamente recientes 13 años-, la fugaz plusmarca de 9,58 en los 100 metros del genial Usain Bolt en
el Mundial de Berlín de 2009 es ahora mismo inalcanzable con las marcas que se están viendo. Con su aire
fanfarrón a la par que carismático de siempre que le convirtieron en un icono universal, el 'Relámpago', ya dijo
que sus marcas "permanecerán por mucho tiempo".
Los mejores registros actuales se mueven en una dimensión muy inferior a la del jamaicano, pues la mayoría
están muy lejos de ni siquiera bajar de los 9,70: los sprinters más veloces en activo tienen como mejor
marca 9,76, en posesión de los favoritos al título en Eugene Chris Coleman, Trayvon Bromell y Fred Kerley,
siendo este el único que ha bajado de 9,80 este año. El que un día fue anunciado como sucesor de Bolt, su
compatriota Yohan Blake, comparte con Tyson Gay los ya galácticos 9,69 que firmó Bolt en los Juegos de
Pekín, pero la plusmarca data de 2011 y, a sus 32 años, los 9,85 que tiene como mejor registro del año Blake ni
divisan el récord de su paisano.
No se trata sólo de que surja un privilegiado en sí con una genética como la de Bolt, sino que le acompañe un
enemigo fuerte que le impulse, pues el día que el 'Relámpago' estampó 9,58 en el crono, el americano Gay
fue segundo con 9,71 tercera mejor marca de todos los tiempos.
100 metros femeninos
Thompson-Herah y Fraser-Pryce miran a los 'imposibles' 10,49 de Florence
Griffith
Jamaica va a por la pareja de humanos más veloces del planeta. En el apasionante pulso por tener al atleta más
rápido con Estados Unidos, el país caribeño podría tomar pronto también el trono femenino,
acercándose Shelly-Ann Fraser-Pryce y, sobre todo, Elaine Thompson-Herah a los 10,49 de la elegante y
también carismática estadounidense Florence Griffith en 1988. A nada se quedó el oro olímpico Thompson-
Herah con sus 10,54 en Tokio el año pasado -10,67 este año-, y algo más lejos Fraser-Pryce con los 10,60 que
también registró en 2021, mientras que este 2022 tiene 10,79 como mejor crono.
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200 metros masculinos
Otra 'inalcanzable' barbaridad de Bolt: 19,19
Caso muy parecido al de los 100 metros. También en el Mundial de 2009, trazando una curva majestuosa que
definió la perfección de su carrera, Bolt elevó la plusmarca de los 200 metros a la estratosfera con unos 19,19
que, vistos los cronos recientes, parecen algo más asumibles a medio plazo. Como sucede en el hectómetro,
Yohan Blake tiene la segunda mejor marca de la historia con 19,26 pero el crono es de 2011.
El vigente campeón olímpico, el canadiense Andre De Grasse (27 años), ganó el oro en Tokio con la novena
mejor marca de siempre con 19,62. Pero, si se considera edad y cronos, los proyectos más interesantes serían
el actual campeón del mundo, el estadounidense Noah Lyles -24 años y 19,50 en 2019-, y, sobre todo, otro
americano, el adolescente Erriyon Knighton, poseedor de unos 19, 49 registrados en enero con 18 años que
representan la cuarta mejor marca de la historia y, que, lógicamente, le postulan como serio opositor al cetro
mundial en Eugene.
200 metros femeninos
Misma reina, similares aspirantes
Florence Griffith también se encargó de dejar el récord de los 200 metros en 1988 en otra dimensión con los
21,34 que estableció. Puede mirar hacia este récord también Thompson-Herah, que ganó el oro olímpico en
la distancia parando el crono en 21,53. Otro prodigio jamaicano como Shericka Jackson -28 años-, llega al
Mundial como más rápida del año con 21,55, tercera mejor marca de la historia.
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400 metros femeninos
El viejo y lejano récord de Marita Koch: 47,60
Una de las plusmarcas mundiales con más canas, los 47,60 en los 400 de Marita Koch, de la República
Democrática de Alemania -estado satélite de la Unión Soviética-, establecidos en 1985. Un récord difícilmente
accesible por el momento, con la checa retirada Jarmila Kratochvílová como la otra única mujer en bajar de
los 48 segundos. De hecho, Jarmila fijó el récord del mundo dos años antes con 47,99. La actual campeona
mundial, la bahreiní Salwa Eid Naser, registró en 2019 la tercera mejor marca con 48,14 y su ambición es ir a
por el récord de Koch. Los mejores tiempos de este año son los 48,36 de la doble campeona olímpica, la
bahameña Shaunae Miller-Uibo, y los 49,49 de la dominicana Marileidy Paulino, plata en Tokio.
800 metros femeninos
El récord más longevo
Volvemos a hablar de la checa Jarmila Kratochvílová. Si bien vio cómo Koch le arrebataba el mejor tiempo
en los 400 sólo dos años después, nadie ha sido capaz de batir los 1:53.28 que estableció en el 800 también en
1983 y que suponen el récord más longevo de todo el atletismo mundial, masculino y femenino. La gran
esperanza para derribar ese récord es la joven estadounidense de 20 años y actual campeona olímpica Athing
Mu, que posee los 1:55.04 con que paró el crono en 2021, octava mejor marca de la historia. De las atletas en
activo Caster Semenya (31 años) tiene el mejor registro -y cuarto mejor de siempre-, con los 1:54.25 que
estableció en 2018. La sudafricana no competirá en el 800 sino en el 5.000.
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1.500 metros masculinos
Tan cerca y tan lejos de El Guerrouj
El del 'milqui' masculino es otro de los récords congelados del atletismo desde que uno de los mejores rivales
con los que se batió Fermín Cacho, el célebre Hicham El Guerrouj, parara el crono en 3:26 justos en 1998.
El campeón olímpico, el noruego Jakob Ingrebrigtsen -que justo le quitó a Cacho en Tokio el honor de haber
sido el último oro no africano en los Juegos-, firmó 3:28.32 el año pasado y, el campeón del mundo, el keniano
Timothy Cheruyiot, registró 3:28.28. Por su parte, Mo Katir batió la plusmarca nacional de Fermín Cacho,
rebajando los 3:28.95 del soriano de 1997 a 3:28.26 y estableciendo la décima mejor marca de siempre.
Sin embargo, la contrapartida es que este año se ha corrido lento, por encima de los 3:30 -también el mejor
crono, el del keniano Abel Kipsang (3:31.01)-, lo que casi equivale a pasar cada 400 prácticamente 2 segundos
más lento con respecto a la plusmarca mundial del marroquí, un mundo. El poseedor del tercer mejor crono
de todos los tiempos con los 3:26.69 que marcó en 2015 es el keniano Asbel Kiprop, ha vuelto a competir este
año tras cumplir sanción por dopaje pero no estará en Eugene.
3.000 obstáculos masculinos
La plusmarca de Shaheen va para los 20 años
El catarí Saif Saaeed Shaheen fijó el récord del mundo de los 3.000 obstáculos en 7:53.63 en 2004, una
plusmarca que, aunque ya va para los 20 años, no es de las más longevas y parece más imbatible por el
registro en sí. El que más se acerca en la actualidad a la marca es el marroquí Soufiane El Bakkali y a
mucha distancia con los 7:58.15 que marcó en 2018, mientras que el mejor registro mundial del año, en manos
del etíope Lamecha Girma, se queda en 7:58.68. En 2011, el ya retirado Brimin Kiprop Kipruto -keniano-, se
quedó a nada de Shaheen: 7:53.64.
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Salto de longitud masculino
El treintañero récord de 8,95 de Mike Powell
El celestial vuelo de Mike Powell en el Mundial de Tokio de 1991 superó al legendario de Bob Beamon en los
Juegos de México de 1968 al superar el estadounidense con unos increíbles 8,95 los 8,90 de su compatriota. 23
años tardó en caer el récord del salto de longitud y el actual supera ya las tres décadas. La tercera plaza es
también para otro mito retirado, Carl Lewis, a quien sus 8,87 en ese mismo Campeonato del Mundo no le
valieron al 'Hijo del Viento' para revalidar el título mundial de Roma.
Tan espectacular fueron todos esos saltos como cierto es que, por ahora, nadie amenaza el récord. El vigente
campeón del mundo, el jamaicano Tajay Gayle, ostenta la décima mejor marca con 8,69, mientras que el
favorito para llevarse el oro en Eugene, el griego Miltiadis Tentoglou -actual campeón olímpico-, tiene 8,60
como mejor registro personal. Ahora mismo, superar la frontera de 9 metros es inimaginable.
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Salto de longitud femenino
Galina Chistyakova, 7,52 en 1988
Apenas un año antes de la caída del muro de Berlín, la soviética Galina Chistyakova levantaba uno en salto
de longitud y, para mayor orgullo de la URSS en Leningrado, -actual San Petersburgo-. Un muro que, 34 años
después, todavía nadie ha derribado. Como pasa en el salto de longitud masculino, los registros que siguen al
récord -en este caso los tres siguientes-, también corresponden a atletas hace tiempo retiradas. La actual
campeona mundial y olímpica, la alemana Malaika Mihambo, tiene la mejor marca de las atletas en activo
con los 7,39 que estableció en 2019. La australiana Brooke Buschkuehl tiene el registro mundial del año con
7,13 .
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Triple salto masculino
Taylor quiere alcanzar los 18,29 de Edwards
Los 18,29 que marcó el británico Jonathan Edwards en 1995 tienen pretendiente, aunque condicionado. El
estadounidense Christian Taylor, cuádruple campeón del mundo y bicampeón olímpico, se quedó muy cerca
con los 18,21 que registró en 2015 y que le valieron para celebrar su segundo título mundial. Ahora con 32
años y tras salir de una grave rotura del tendón de Aquiles, su objetivo son los Juegos de París y, si sigue
vigente lo que dijo antes de lesionarse, ir a por el récord del mundo. El favorito en Eugene para suceder en el
palmarés a Taylor es el actual oro olímpico, el cubano Pedro Pablo Pichardo, el siguiente de los atletas en
activo con mejor marca con 18,08. Jordan Díaz, que todavía no puede ser seleccionado por España al estar
recién nacionalizado y no podrá estar en el Mundial, es quien tiene el registro más alto del año con 17,87.
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Salto de altura masculino
Barshim, a dos centímetros del récord de Sotomayor... pero con asterisco
Seguimos con las disciplinas de concursos, donde se acumulan la mayor parte de los récords con telarañas.
Llegamos al salto de altura, con plusmarcas estancadas en los dos sexos. En el masculino, sigue vigente el del
mejor saltador de la historia, los 2,45 del cubano Javier Sotomayor, especialmente recordado en España
porque fue registrado en Salamanca en 1993. La segunda mejor marca de la historia corresponde al
catarí Mutaz Essa Barshim, que se enfiló hasta los 2,43...pero en 2014. Desde entonces, casi que el actual
campeón del mundo no ha pasado de 2,40 y este año ha establecido unos todavía más lejanos 2,30. El vigente
campeón olímpico, el italiano Gianmarco Tamberi, también ha registrado 2,30 este año y en 2016 alcanzó su
mejor marca personal, 2,39.
13
Salto de altura femenino
Stefka Kostadinova, 35 años de récord
La plusmarca en salto de altura femenino es otra de las congeladas desde que la búlgara Stefka Kostadinova se
proclamara campeona del mundo en Roma en 1987 con unos 2,09 que rozó Blanka Vlasic en 2009 con 2,08.
De las saltadoras en activo, la actual campeona olímpica y mundial, la rusa Mariya Lasitskene -que no podrá
participar en el Mundial por las sanciones a Rusia-, tiene la mejor marca con los 2,06 que registró en 2017. Por
ese motivo y porque sólo la ucraniana Yaroslava Mahuchikh ha pasado de los dos metros este año con 2,03
parece improbable que sea en Eugene donde caiga este récord de hace 35 años.
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Disco masculino
Jürgen Schult, un récord de la Alemania Oriental muy lejano
Otro doblete de viejos récords entre las competiciones masculina y femenina y, en este caso, también un
doblete de plusmarcas de atletas de la República Democrática de Alemania o Alemania Oriental. En el caso de
los hombres, Jürgen Schult es quien lo ostenta con los 74.08 hacia los que lanzó el disco en 1986. El vigente
campeón mundial y olímpico, el sueco Daniel Stahl, posee la cuarta mejor marca de la historia, el problema es
que está lejos de los más de 74 metros de Schult con sus 71,86. Y la última vez que se llegó a los 72 metros o
se superaron fue en 2006, con el lanzamiento del estonio ya retirado Gerd Kanter, que se quedó cerca de la
plusmarca (73,38). O sea que al récord de disco masculino le queda también mucha vida.
15
Disco femenino
El registro de Reinsch, más inviable aún
Gabriele Reinsch tiene la misma nacionalidad que el recordman de disco masculino y estableció la plusmarca
en 1988 en la misma ciudad, Nuevo Brandeburgo, con 76,80 en este caso. Lo más impactante en el disco
femenino -y a la vez lo que le convierte en más inalcanzable-, es que las 14 primeras marcas históricas se
establecieron en los 80 o en los 90. Y en todos los casos, con un predominio de atletas de la Alemania
Oriental con 7, se trata de lanzadoras soviéticas o de países con influencia del imperio de la URSS: la misma
Alemania Oriental, Checoslovaquia o Bulgaria. La única al margen de este top-14, la china Yanling Xiao, en
cualquier caso también perteneciente a un país que fue acusado igualmente de dopaje de estado. La mejor
marca actual no aparece hasta la 15a posición, con los 71,46 de este año de la estadounidense Valarie Allman,
que se ha convertido en la primera atleta en 30 años en llegar o superar los 70 metros.
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Martillo masculino
Sedykh, otro bastión soviético
En plena efervescencia de la sospechosa eficacia soviética de la URSS Yuriy Sedykh dejó en 1986 otro
veterano récord hoy por hoy inalcanzable con 86,74. De los atletas actuales, el polaco Pawel Fajdek es quien
tiene el mejor registro -décimo de la historia-, con 83,93 pero en 2015. El campeón olímpico, el también
polaco Wojciech Nowicki, tiene 82,52 del año pasado. Cuatro de las 10 mejores marcas mundiales de la
historia son de lanzadores soviéticos.
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Peso femenino
El récord de Lisovskaya, de 1987
Seguimos con el imperio soviético edificado sobre los concursos de lanzamientos, en este caso los 22,63 que
estableció Natalya Lisovskaya en 1987 en plena capital de la URSS, en Moscú, con 22,63. Las 20 mejores
marcas de todos los tiempos de peso femenino se registraron en los 80 y los 90. Hasta 11 de estos registros son
de atletas soviéticas, excepto los 21,46 en el 2000 de la rusa Larisa Peleshenko. Y sólo 4 de las 40 primeras
marcas de la historia se han registrado en el nuevo milenio. El actual récord en cuanto a atletas en activo lo
tiene la vigente campeona mundial y olímpica, la china Lijao Gong, con 20,58.
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Jabalina masculina
Los 'galácticos' 98,48 de Jan Zelezny
Los 98,48 que lanzó el checo Jan Zelezny en 1996 parecían inviables hasta que sorprendentemente en
septiembre de 2020 -justo en la época posterior a las estrictas medidas Covid-, el alemán Johannes Vetter, se
fue hasta los 97,76. Vetter no podrá estar en el Mundial por lesión, por lo que parece casi imposible que
alguien pueda ni siquiera acercarse a Zelezny, ya que el actual campeón del mundo, Anderson Peters -de la
isla de Granada-, tiene 93,07 como mejor marca personal y, el olímpico, el indio Neeraj Chopra, 89,94.
19
Heptatlón femenino
Larga vida al récord de Joyner-Kersee
Otra plusmarca de finales de los 80, aunque en este caso de una atleta del otro bando de la Guerra Fría, la tiene
la estadounidense Jackie Joyner-Kersee con los 7.291 puntos que le valieron para llevarse el oro al cuello en
Seúl '88. La belga Nafissatou Thiam, oro en Tokio, es, con 7.013 puntos -tercer mejor registro de la historia-,
la única de las heptatletas actuales que ha igualado o superado los 7.000 puntos, cuando lo hizo en 2017. La
vigente campeona mundial, la británica Katarina Johnson-Thompson tiene el sexto mejor registro de
siempre con 6.981 puntos (2019).
20
4x400
Otro doblete de récords lejanos
Tanto en el relevo de 4x400 masculino como femenino los récords se van ya a los 30 años o más. En el caso de
los hombres, los 2:54.29 del potente equipo americano liderado por Michael Johnson y también con Andrew
Valmon, Quincy Watts y Butch Reynolds datan de 1993. En el de las mujeres, los 3:15.17 que estableció
la URSS con Tatyana Ledovskaya, Olga Nazarova, Mariya Pinigina y Olga Bryzginia datan de 1988
REFLEXIÓN
A quienes nunca tuvieron contacto con una persona con problemas de adicciones, posiblemente les cueste
comprender por qué tomamos al deporte como una de las claves para que los adictos puedan sobreponerse a su
enfermedad. Esto se debe fundamentalmente a que la persona adicta, no solo está caracterizada por el consumo de
alguna sustancia en particular, sino por un entorno, por hábitos, por pensamientos nocivos y por incapacidad de
manejar sus propias emociones. Las adicciones nos llevan lentamente a dejar de lado nuestras obligaciones,
actividades de ocio y rutinas básicas como comer adecuadamente o dormir. Es en este sentido que el deporte
adquiere una gran importancia, ya que brinda al adicto un espacio en el que puede despejar su mente y procesar con
mayor claridad sus problemas o preocupaciones. Teniendo pensamientos más claros que darán lugar a la reflexión y
al autoconocimiento. El deporte también actúa como una herramienta de organización en la vida del adicto. Una
forma de ayudarlo a retomar una rutina diaria, permitiendo organizar muchos otros aspectos de su vida. De este
modo, saber que tenemos que comer antes de hacer deporte, es una forma de organizar nuestro día que nos
permitirá, por ejemplo, definir un horario para despertarnos, un horario de desayuno y un horario para la
actividad física propiamente dicha. Tener pequeñas metas y propósitos claros a cumplir durante el día, nos da la
posibilidad de proyectarnos a futuro y nos mantendrá alejados de pensamientos autodestructivos. A todo esto, le
debemos sumar los beneficios a nivel físico que la actividad deportiva brinda. Por eso, en FORUM contamos con
la ayuda especializada de entrenadores personales como parte de la terapia de rehabilitación. Lo cual le permitirá
al adicto obtener mayores beneficios de la actividad física, tanto a nivel físico como psicológico.