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Crisis Institucional y Legado de San Martín

El documento critica la situación política y social en Argentina, contrastándola con la figura ejemplar del general José de San Martín. Señala que las instituciones son debilitadas por quienes las presiden, y que la sociedad actual no valora los símbolos patrios ni los ideales de los próceres como San Martín.
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Crisis Institucional y Legado de San Martín

El documento critica la situación política y social en Argentina, contrastándola con la figura ejemplar del general José de San Martín. Señala que las instituciones son debilitadas por quienes las presiden, y que la sociedad actual no valora los símbolos patrios ni los ideales de los próceres como San Martín.
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Que no se note

Domingo, 17 de agosto, 2008


Hoy estamos ante una situación increíble para cualquiera que viva en un país donde se
respeten las instituciones. Vivimos en una tierra donde las personas que presiden esas
instituciones -mala palabra- se dedican a defenestrar, desactivar, corromper, aniquilar,
destruir, esas mismas instituciones. En esta época de vergüenzas propias y ajenas, celebramos
un nuevo fin de semana largo. En estos tiempos de tanta gloria inexistente, logros no habidos, y
héroes de bolsillos llenos y escrúpulos ausentes, hoy es el segundo día de descanso.
Pocas veces ha pasado tan desapercibido el aniversario del fallecimiento del General José de
San Martín. Una persona que nos queda grande, gigante. No nos merecemos tener un prócer de
tamaña magnitud. Propio de una educación que nos impuso la santidad e inalcanzable
heroísmo del General, que nos quitó las esperanzas de ser como él, no hemos hecho nada por
imitarlo, por alcanzarlo, por igualarlo. Por querer ser como él, al menos en algún aspecto.
Pensar que no hace mucho, en las fechas patrias había que ir el mismo día, feriado, al Colegio
para celebrar el acto, cantar el himno y comer torta fritas, pastelitos y churros con chocolate
caliente. Hoy el himno se babea, escapándose un chiflido a través de los labios con piercing de
chicos con media cara tapada por un flequillo, que poco les importa el motivo, lo que vale es
que se tiene un día más para sacarse fotos.

No es para menos. La representante de nuestro país, la que lo preside, la imagen ante el


mundo, tiene un estilo de vida, de confrontar, de poca vergüenza para con su honor, que nada
se asemeja a la imagen de prócer de aquel hombre que más allá de ser militar, había adherido a
la Declaración de los Derechos del Hombre y al liberalismo español de Jovellanos y
Campomanes.
“Predilecto de la gloria, nació para la guerra. Tenía el numen que improvisa la victoria, la
prudencia que la prepara sabiamente. El pueblo hizo de Belgrano un héroe. San Martín hizo del
pueblo armado un Ejército. San Martín salvó la Revolución y la condujo triunfante por tres
naciones cuya libertad aseguró, huyendo del teatro político sin escuchar los llamamientos de
su ambición, gozoso de haber completado la obra mas hermosa que se haya acometido en el
Nuevo Mundo con el hierro y con la sangre”.
José Manuel Estrada
“Ahora pensad en San Martín en Lima teniendo que ultimar la guerra de la Independencia e
impedido de completar su estrategia de pinzas por la política de Rivadavia definida en la
zoncera anterior: “Lo que conviene a Buenos Aires es replegarse sobre sí misma”.
No olvidéis tampoco cómo entre rivadavianos y peruanos desafectos le han anarquizado el
ejército, mientras el Almirante Cochrane le subleva la escuadra. La política americana de San
Martín entra en conflicto con la política de achicamiento que paralelamente a la inglesa, tiende
a disgregar el continente y aún el Virreynato del Río de la Plata. Ya no está en condiciones de
cumplir su objetivo integralmente americano y busca la ayuda de Bolívar que está en el mismo
plano. Así se produce la entrevista de Guayaquil en que los dos libertadores hablan sin testigos.
¿Cuál es la consecuencia lógica de la entrevista?
Que el más fuerte en ese momento asuma el mando y que el más débil —debilitado por la
traición a sus fines americanos— lo ceda, precisamente para no traicionar esos fines. La
grandeza de San Martín lo hace adoptar la actitud que correspondía a ella, haciendo lo inverso
de los rivadavianos: no comprometer la suerte de América ni siquiera por su propia gloria. Eso
es todo.
¿Dónde está, pues, “el misterio de Guayaquil”, la zoncera constantemente reiterada? El único
misterio es éste, que se haya hecho un misterio de un hecho evidente, enturbiando la cuestión
con una pequeña e interminable polémica de dimes y diretes cuyo propósito último es ahondar
las diferencias entre americanos, justamente lo que San Martín quiso impedir con su austero
silencio. He ahí como hay otra traición a San Martín, es decir a su causa americana, en esto de
repicar con el “misterio”. Distraer la atención del conocimiento de las traiciones
antiamericanas de Rivadavia y los suyos que son las que obligaron a San Martín a retirarse.
Pero la entrevista de Guayaquil significó la pérdida definitiva del Alto Perú. ¿Porque lo quiso
Bolívar? ¡No!; porque lo quisieron los rivadavianos en su política de achicamiento civilizador.
Arturo Martín Jauretche

No se pueden esperar grandes frases de quien no puede explicar con palabras de dónde viene,
como llego ni a quién reprenta.
“Si dóciles a la experiencia de diez años de conflictos no dais a vuestros deseos una dirección
más prudente, temo que cansados de la anarquía suspiréis al fin por la opresión y recibáis el
yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien lejos de fijar vuestros destinos, no hará
más que prolongar vuestra incertidumbre.”
“Para defender la libertad y sus derechos se necesitan ciudadanos, no de café, sino de
instrucción, de elevación de almas”.
General José de San Martín
Espero que en algún momento, se ponga a pensar en cómo hacer para conseguir algo de
humildad, largar las carteritas y buscar la elevación de su alma. Yo conozco una buena forma,
aunque no muy filosófica.

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