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Neoliberalismo: Impacto y Evolución

El documento resume el surgimiento y evolución del neoliberalismo desde la posguerra hasta la década de 1990. Explica que el neoliberalismo ganó terreno en respuesta a la crisis económica de 1973 y que gobiernos como el de Thatcher en el Reino Unido y Reagan en EE. UU. implementaron políticas neoliberales como la desregulación, privatizaciones y contención del gasto social. Sin embargo, estas políticas no lograron restaurar altas tasas de crecimiento, a pesar de lograr otros objetivos como control de la inflación
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Neoliberalismo: Impacto y Evolución

El documento resume el surgimiento y evolución del neoliberalismo desde la posguerra hasta la década de 1990. Explica que el neoliberalismo ganó terreno en respuesta a la crisis económica de 1973 y que gobiernos como el de Thatcher en el Reino Unido y Reagan en EE. UU. implementaron políticas neoliberales como la desregulación, privatizaciones y contención del gasto social. Sin embargo, estas políticas no lograron restaurar altas tasas de crecimiento, a pesar de lograr otros objetivos como control de la inflación
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Presidencia Nuevo CECSo

ANDERSON RESUMEN - Neoliberalismo: un balance provisorio

El neoliberalismo nació después de la SGM, en una región de Europa y de América del Norte donde
imperaba el capitalismo. Fue una reacción teórica y política vehemente contra el Estado
intervencionista y de Bienestar. Su máxima expresión teórica está dada por Camino de
Servidumbre, de Friedrich Hayek. Se trata de un ataque apasionado contra cualquier limitación de
los mecanismos del mercado por parte del Estado, denunciada como una amenaza letal a la
libertad, no solo económica sino también política.

Con la llegada de la gran crisis del modelo económico de posguerra, en 1973 cuando todo el
mundo capitalista avanzado cayó en una larga y profunda recesión, combinando, por primera
vez, bajas tasas de crecimiento con altas tasas de inflación fue que las ideas neoliberales
pasaron a ganar terreno. Las raíces de la crisis, afirmaban Hayek y sus compañeros, estaban
localizadas en el poder excesivo y nefasto de los sindicatos y, de manera más general, del
movimiento obrero, que había socavado las bases de la acumulación privada con sus presiones
reivindicativas sobre los salarios y con su presión parasitaria para que el Estado aumentase cada
vez más los gastos sociales.

Estos dos procesos destruyeron los niveles necesarios de beneficio de las empresas y
desencadenaron procesos inflacionarios que no podían dejar de terminar en una crisis
generalizada de las economías de mercado. La solución era mantener un Estado fuerte en su
capacidad de quebrar el poder de los sindicatos y en el control del dinero, pero limitado en lo
referido a los gastos sociales y a las intervenciones económicas. La estabilidad monetaria
debería ser la meta suprema de cualquier gobierno. Para eso era necesaria una disciplina
presupuestaria, con la contención de gasto social y la restauración de una tasa “natural de
desempleo”, o sea, la creación de un ejército industrial de reserva para quebrar a los sindicatos.
Además, eran imprescindibles reformas fiscales para incentivar a los agentes económicos. El
crecimiento retornaría cuando la estabilidad monetaria y los incentivos esenciales hubiesen sido
restituidos.

La ofensiva neoliberal en el poder


La hegemonía de este programa no se realizó de la noche a la mañana. Llevo más o menos una
década, los años 70, cuando la mayoría de los gobiernos de la OECD trataba de aplicar remedios
keynesianos a las crisis económicas. Pero al final de la década, en 1979, surgió la oportunidad.
Primero, en Inglaterra, fue elegida Tatcher, que fue el primer régimen en proponer medidas
neoliberales. Un año después, Reagan, llego a la presidencia de los EEUU; y en 1982, Kohl derroto
al régimen social liberal de Schmidt en Alemania. El ideario de neoliberalismo había incluido
siempre, como un componente central, el anticomunismo más intransigente de todas las
corrientes capitalistas de posguerra.

¿Qué hicieron, en la práctica, los gobiernos neoliberales del periodo?

El modelo ingles fue, al mismo tiempo, la experiencia pionera más acabada de estos regímenes.
Durante sus gobiernos, Thatcher contrajo la emisión monetaria, elevo las tasas de intereses, bajo
drásticamente los impuestos sobre los ingresos altos, abolió los controles sobre los flujos
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financieros, creo niveles de desempleo masivo, aplasto huelgas, impuso una nueva legislación
antisindical y corto los gastos sociales. Finalmente, se lanzó un amplio programa de políticas de
privatización. Este paquete fue el más sistemático y ambicioso de todas las experiencias
neoliberales en los países del capitalismo avanzando.

En los EEUU, fue bastante diferente. Donde casi no existía un estado de bienestar del tipo
europeo, la prioridad neoliberal se concentró más en la competencia militar con la URRS,
concebida como una estrategia para quebrar la economía soviética y por esa vía derrumbar el
régimen comunista en Rusia. Reagan impuso las mismas políticas internas que Thatcher, pero no
respetó la disciplina presupuestaria, ya que, por el contario, se lanzó a una carrera armamentista
sin precedentes, comprometiendo gastos militares enormes que crearon un déficit publico mucho
mayor que cualquier otro presidente de la historia norteamericana. Solo los EEUU, a causa de su
peso en la economía mundial, podían darse el lujo de un déficit masivo en la balanza de pagos
resultante de tal política.

En el continente europeo, los gobiernos de derecha de este periodo a menudo de perfil católico
practicaron en general un neoliberalismo más cauteloso y matizado que las potencias
anglosajonas, manteniendo el énfasis en la disciplina monetaria y en las reformas fiscales más que
en los cortes drásticos de los gastos sociales o en enfrentamientos deliberados con los sindicatos.

Alcances y límites del programa neoliberal


Lo que demostraron estas experiencias fue la impresionante hegemonía alcanzada por el
neoliberalismo en materia ideológica. Si bien en un comienzo solo los gobiernos de derecha se
atrevieron a poner en práctica políticas neoliberales, poco tiempo después siguieron este rumbo
inclusive aquellos gobiernos que se autoproclamaban a la izquierda del mapa político. En los
países del capitalismo avanzado, el neoliberalismo había tenido su origen a partir de una crítica
implacable a los regímenes socialdemócratas. Sin embargo, la propia socialdemocracia europea
(como Gauchele en Francia) fue incorporando a su programa las ideas e iniciativas que defendían e
impulsaban los gobiernos neoliberales

La prioridad más inmediata del neoliberalismo fue detener la inflación en los años 70’. En este
aspecto, su éxito ha sido innegable. La deflación, a su vez, debía ser la condición para la
recuperación de las ganancias y también en este sentido el neoliberalismo obtuvo éxitos reales (Si
en los años ‘70 la tasa de ganancia en la industria de los países de la OECD cayó cerca de 4,2%, en
los años ‘80 aumentó 4,7%). La razón de esta gran transformación fue sin duda la derrota del
movimiento sindical, expresada en la caída dramática del número de huelgas durante los años 80
y en la notable contención de los salarios. Esta nueva postura sindical, mucho más moderada,
tuvo su origen, en gran medida, en un tercer éxito del neoliberalismo: el crecimiento de las tasas
de desempleo, concebido como un mecanismo natural y necesario de cualquier economía de
mercado eficiente.

En todos estos aspectos (deflación, ganancias, desempleo y salarios) podemos decir que el
programa neoliberal se mostró realista y obtuvo éxito. Pero, a final de cuentas, todas estas
medidas habían sido concebidas como medios para alcanzar un fin histórico: la reanimación del
capitalismo avanzado mundial, restaurando altas tasas de crecimiento estables. En este aspecto,
sin embargo, el cuadro se mostró sumamente decepcionante. Entre los años ‘70 y ‘80 no hubo
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ningún cambio significativo en la tasa media de crecimiento, muy baja en los países de la OECD.
Esto es debido a que la efectiva inversión en el parque de equipamientos productivos, apenas
creció en los años ‘80, y cayó en relación a sus niveles ya medios de los años ’70. ¿Por qué la
recuperación de las ganancias no condujo a una recuperación de la inversión? Esencialmente,
porque la desregulación financiera, que fue un elemento de suma importancia en el programa
neoliberal, creo condiciones mucho más propicias para la inversión especulativa que la productiva.

Por otro lado, y este fue un fracaso del neoliberalismo, el peso del Estado de Bienestar no
disminuyo mucho, a pesar de todas las medidas tomadas para contener los gastos sociales. Dos
razones básicas explican esta paradoja:

 el aumento de los gastos sociales como el desempleo, lo cual significo enormes


erogaciones para los estados
 el aumento demográfico de los jubilados, lo cual condujo a gastar otros tantos millones en
pensiones.

Por fin, irónicamente, cuando el capitalismo avanzado entro de nuevo en una profunda recesión,
en 1991, la deuda pública de casi todos los países occidentales comenzó a reasumir dimensiones
alarmantes, inclusive en Inglaterra y EEUU, en tanto que el endeudamiento privado de las familias
y las empresas llegaba a niveles sin precedentes desde la SGM. En estas condiciones de crisis
aguda, era lógico esperar una fuerte reacción contra el neoliberalismo en los años 90. Pero no
sucedió de esta forma, al contrario, por extraño que parezca, el neoliberalismo gano un segundo
aliento, por lo menos en su tierra natal, Europa.

El segundo aliento de los gobiernos neoliberales


El proyecto neoliberal continúa demostrando una vitalidad impresionante. Su dinamismo aún no
está agotado, como puede verse en la nueva ola de privatizaciones llevadas a cabo en países que
hasta hace poco tiempo bastantes resistentes a ellas, como Alemania. La hegemonía neoliberal se
expresa igualmente en el comportamiento de partidos y gobiernos que formalmente se definen
como claros opositores a este tipo de regímenes.

¿Cómo explicar este segundo impulso en los regímenes neoliberales en el mundo capitalista
avanzado? Una de sus razones fundamentalmente fue, la victoria del neoliberalismo en otra
región del mundo. En efecto, la caída del comunismo en Europa oriental y en la URSS, se produjo
en el exacto momento en que los límites del neoliberalismo occidental se tornaban cada vez más
evidentes. La victoria de Occidente en la Guerra Fría, con el colapso de su adversario comunista,
no fue el triunfo de cualquier capitalismo, sino el tipo específico liderado y simbolizado por Reagan
y Thatcher en los años 80.

El dinamismo continuado del neoliberalismo como fuerza ideológica a escala mundial está
sustentado en gran parte, hoy, por este efecto de demostración del mundo postsoviético. Los
neoliberales pueden ufanarse de estar frente a una transformación socioeconómica gigantesca,
que va a perdurar por décadas.
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América Latina, escenario de experimentación


Este continente fue testigo de la primera experiencia neoliberal sistemática del mundo. Chile bajo
la dictadura de Pinochet que sus programas de forma drástica y decidida: desregulación,
desempleo masivo, represión sindical, redistribución de la renta en favor de los ricos, privatización
de los bienes públicos. El neoliberalismo chileno, bien entendido, presuponía la abolición de la
democracia y la instalación de una de las más crueles dictaduras de posguerra. Todo esto comenzó
casi una década antes que el experimento thatcheriano.

El viraje continental en dirección al neoliberalismo comenzó con las presidencias de Salinas, en


México, en 1988, seguido de la llegada de Menem al poder, en 1989, de la segunda presidencia de
Carlos Andrés Pérez en el mismo año en Venezuela, y de la elección de Fujimori en el Perú en el
‘90. Ninguno de esos gobernantes confesó al pueblo, antes de ser electo, lo que efectivamente
hizo después.

De las cuatro experiencias vividas en esta década, podemos decir que tres registraron éxitos
impresionantes a corto plazo (México, Argentina y Perú) y una fracasó: Venezuela. La diferencia es
que la condición política que garantizó la deflación, la desregulación, el desempleo y la
privatización de las primeras fue una concentración formidable del poder ejecutivo, cosa que no
pudo ocurrir en Venezuela.

Un balance provisorio
Cualquier balance actual del neoliberalismo solo puede ser provisorio. Se trata de un movimiento
inconcluso. Por el momento, a pesar de todo, es posible dar un veredicto sobre su actuación
durante casi quince años en los países más ricos del mundo, única área donde sus frutos parecen
maduros. Económicamente, el neoliberalismo fracaso. No consiguió ninguna revitalización
básica de capitalismo avanzado. Socialmente, por el contrario, ha logrado muchos de sus
objetivos, creando sociedades marcadamente desiguales. Política e ideológicamente, sin embargo,
ha logrado un grado de éxito quizás jamás soñado por sus fundadores, diseminando la simple idea
de que no hay alternativas para sus principios, y que todos, partidarios u opositores, tienen que
adaptarse a sus normas. Probablemente, desde principio de siglo, ninguna sabiduría convencional
consiguió un predominio de carácter tan abarcativo como hoy lo ha hecho el neoliberalismo. Este
fenómeno se llama hegemonía, aunque, naturalmente, millones de personas no crean en su
promesa y resistan cotidianamente a sus terribles efectos. Creo que la tarea de sus opositores es
ofrecer otras recetas y preparar otros regímenes. Alternativas que apenas podamos prever cuando
y donde van a surgir. Históricamente, el momento de viraje de una onda es siempre una sorpresa.

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