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Carmen Baez

El cuento 'La Cilindra' de Carmen Báez retrata la vida de una pareja durante la Revolución Mexicana, explorando los prototipos de género femenino presentes en la cultura a través de los personajes de La Cilindra, una perra, y La Marota, la esposa celosa de un revolucionario.

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El cuento 'La Cilindra' de Carmen Báez retrata la vida de una pareja durante la Revolución Mexicana, explorando los prototipos de género femenino presentes en la cultura a través de los personajes de La Cilindra, una perra, y La Marota, la esposa celosa de un revolucionario.

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CARMEN BAEZ CARRILLO

Carmen Báez fue una escritora michoacana que destacó en la poesía y el cuento;
ejerció la diplomacia y el periodismo y "tuvo a su cargo la Dirección de
Cinematografía de 1958 a 1964" (Almazán, 2010). En 1955 ganó el "Premio Nacional
para el mejor cuento con 'Dos o tres meses'" (Leal, 1976: 115). Dada su trayectoria en
1993 se creó el Premio Nacional de Cuento que entregaba CONACULTA, el cual
llevaba su nombre15.
Cabe señalar que dicho reconocimiento se otorgó durante más de 16 años. A pesar
de dichas distinciones, en la actualidad Carmen Báez es una escritora poco leída.
"La Cilindra" se publicó en 1946 en la Antología de Cuentos mexicanos de autores
contemporáneos16. En él la autora hace un retrato costumbrista de la vida de una
pareja que está en la lucha revolucionaria. Por ello, a partir de la metodología de
género, se analiza el cuento para explicar la relación entre la literatura como un
discurso mediante el cual se pueden construir, reproducir y proponer prototipos de
género que están presentes en la cultura y que en la relación dialéctica con el
discurso se viven, se enseñan y se continúan.
La mímesis del cuento está ubicada en la Revolución. Por medio de unidades como
la metáfora y la personificación, referida a manera de sinestesia -formas comunes
de las fábulas- se desarrolla la historia. La ficción está narrada a través de un sujeto
de enunciación extradiegética, con algunos elementos de narrador omnisciente. En
éste, a través de varios mecanismos literarios como los tropos, se personifica a la
Cilindra de tal manera que se hace una comparación ficcional con la Marota, la
esposa de Juan Lanas. De este modo, a través de la ficción se lleva a cabo una
reflexión crítica de los prototipos de género.
Por medio de varios personajes se van configurando los esquemas, uno es Juan
Lanas, revolucionario de uno de los bandos armados, bien a bien no se sabe de
cuál, más a partir de las descripciones, los usos y costumbres, los valores y las
acciones se conoce que es un soldado. La Cilindra es la perra que sigue a Juan a
todos lados. La Marota es la esposa del militar, compañera celosa del aprecio de
Juan por la Cilindra. La mujer es un personaje que representa el prototipo de la
señora que falla porque incumple con el deber ser de su prototipo. Los compañeros
del ejército son hombres que en esta singularización del plural fungen como
observadores y actores de esta historia que termina en tragedia, con la muerte física
del héroe y simbólica de la heroína, quien a través del recurso de la sinestesia
adquiere características humanas.
Uno de los cuestionamientos que subyace en "La Cilindra" es ¿cómo una mujer en
tiempos de la Revolución pudo traicionar a su hombre y, desde la perspectiva
patriarcal, actuar contrario a lo que su ser natural, de ser mujer, propone? Con lo
que se explicita que los esquemas dados a las mujeres estaban delimitados por la
concepción de la diferencia sexual y, en ello, coloreados por preconcepciones de
figuras míticas, imposibles de existir en lo cotidiano, sustentadas en preconceptos
teológicos, pero que cimentaron algunos de los conceptos del ser mujer en la
Revolución.
A través de la diégesis y de los tropos literarios, la Marota y la Cilindra son dos
figuras femeninas que compiten por el efecto de Juan Lanas. Representan a las
mujeres que estaban inmersas en los esquemas ideales promovidos por esta
racionalidad17. A partir de sus representaciones se delinean dos elementos que
constituían el ser mujer: por un lado, la diferencia sexual, asumida como aquel
instinto dado por la biología que hacía que las mujeres actuaran de determinadas
maneras, algunas por ejemplo son el deseo "natural" por la maternidad, que incluye
el amor por los hijos, el goce por el servicio a los otros, la dulzura y la paz; por el
otro, la educación, las mujeres eran enseñadas a competir y celarse, porque desde
esta perspectiva las relaciones solidarias y de apoyo no se contemplaban ni se
favorecían.
Desde estos esquemas promovidos por el pensamiento patriarcal que cautivaba el
ser mujer desde lo propuesto por la diferencia sexual -que posicionaba a las
mujeres como madres, obedientes, brindadas, tiernas y pacíficas por naturaleza- se
castigaba a todas aquellas que no se incluyeran en dichos modelos. Por igual,
desde la educación las mujeres aprendían a pensarse y pensar a las otras como
amenazas, que las llevaban a competir y a no desarrollar, mayoritariamente,
conductas de solidaridad.

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