LA CADENA DE VALOR DE UNA
EMPRESA
¿Qué es la cadena de valor de una empresa?
La cadena de valor es un proceso por el cual se analizan las fases
por las que pasa nuestro negocio. Con esto, se encuentran las
actividades que se desarrollan para alcanzar la propuesta de valor
fijada.
Se trata de un sistema estratégico imprescindible para comprender
tus ventajas competitivas, poniendo la atención en las actividades
que llevas a cabo y cómo interaccionan tus clientes con ellas.
La idea es complementar a otras herramientas como el análisis
FODA. Cuando ya tienes la imagen completa después de esta
revisión, la cadena de valor te ayudará a potenciar el aspecto
interno de tu FODA.
¿Para qué sirve la cadena de valor y su
importancia?
Como vemos, la cadena de valor empresarial es una herramienta
que te ayudará a analizar a nivel estratégico tu negocio. Con ella
podrás identificar los fundamentos y actividades que te permiten
tener una ventaja competitiva concreta.
Para esto habrá que desengranar todas las actividades de la
empresa, y enlazarlas unas con otras.
Es decir:
Se pasa de la actividad A a la B, de esta a la C, y así sucesivamente,
creando así la cadena de valor. Y en cada punto se va añadiendo
valor al producto o servicio de tu negocio.
La importancia de este proceso reside en que te mostrará qué
actividades son más valoradas por tus clientes. Así, podrás actuar
más sobre estos ámbitos concretos, y separarte de aquellos que
aportan menos valor.
Diferencia entre cadena de valor y cadena de
suministro
Puede que al leer el concepto del que hablamos hoy hayas pensado
en la cadena de suministro, algo que está ciertamente relacionado
pero donde hay diferencias importantes.
Por un lado, la cadena de suministros trata esas actividades y
operaciones que trabajan con la gestión de materiales, proveedores
y otros aspectos de la producción. Su función es reducir las
posibles pérdidas, enfocando la línea desde el punto de vista de la
empresa.
Por otro lado, la cadena de valor pone el foco en el cliente. Aquí se
analizan las actividades relacionadas con el producto o servicio que
te permiten obtener una ventaja competitiva.
Como ves, ambas pueden complementarse e incluso coincidir en
algunos casos, pero la clave está en el prisma desde el que se
observa.
Componentes de la cadena de valor
La mejor manera de dividir los componentes de una cadena de valor
de un negocio es en dos categorías principales: actividades
primarias y actividades secundarias o de apoyo.
Ten en cuenta que te estoy contando esto de manera general, pero
cada sector laboral tendrá sus propias actividades específicas.
Actividades primarias
La misión principal de estas actividades primarias es la de añadir
valor a aquello que ofreces, creando una ventaja competitiva frente
a los demás.
• Logística de entrada: Son las actividades relacionadas con la
recepción, almacenamiento y gestión de los materiales e
inventario.
• Operaciones: En este punto analizamos los procesos de un
negocio para convertir la materia prima inicial en productos
ya finalizados.
• Logística de salida: Aquí encontraremos todas las funciones
que tienen que ver con la distribución del elemento final a los
clientes.
• Marketing y ventas: Este componente maneja las estrategias
establecidas para mejorar la exposición de la marca y la forma
de llegar a los consumidores.
• Servicio postventa: En esta última línea se hace uso de la
experiencia del público (atención al cliente, mantenimiento y
reparación, etc.) para mejorar lo anterior.
Actividades secundarias
Para estas actividades secundarias, el valor está en optimizar la
eficiencia de los componentes primarios que antes comentaba.
Cuando realizas una mejora en cualquiera de ellas,
automáticamente lograrás una repercusión positiva en al menos
una actividad primaria.
• Adquisición: Todas aquellas actividades que resulten en la
obtención de las materias primas necesarias para trabajar.
• Desarrollo tecnológico: Los procesos de Investigación y
Desarrollo ayudan a perfeccionar las técnicas y procesos que
dan como resultado final el producto de tu empresa.
• Gestión de recursos humanos: El personal es una pieza clave
en cualquier proceso, desde el diseño hasta la
comercialización o la estrategia de tu negocio.
• Infraestructura: Aquí pondremos el foco en los sistemas de
administración que rigen la empresa (contabilidad, control de
calidad, finanzas, etc.).
Cómo hacer una cadena de valor de una empresa
Para llevar a cabo el análisis estratégico de una cadena de valor,
tendrás que plantear tres grandes bloques de trabajo.
El primero será descomponer todos los procesos y actividades de
tu empresa. Cada uno de ellos debe analizarse profundamente: cuál
es su función, cómo se realiza, qué recursos requiere… Y, sobre
todo, qué valor aporta al producto final y al cliente.
Gracias a esto, podrás identificar los procesos que se incluyan en
tus actividades primarias y de apoyo, ya sea de forma directa o
indirecta.
El segundo bloque es analizar el entorno en el que se encuentra tu
negocio.
En este sentido, es importante que tengas en cuenta algo:
Debes comprender que tu empresa forma parte de un sistema
empresarial que, a su vez, forma parte de un mercado global;
infinidad de empresas competidoras que tienen una relación
concreta con cada uno de los elementos.
Por lo tanto, este análisis de la cadena de valor no solo se interesa
por los procesos internos, sino por el conjunto de factores y agentes
externos en los que se engloba la empresa.
Como parte del último bloque, tu función será la de identificar los
vínculos principales entre todas las actividades previamente
mencionadas. Así encontrarás diversas oportunidades que te
permitirán aumentar el valor de tu negocio.
Con esto, conseguirás información muy valiosa con la que
determinar los puntos fuertes y débiles de las diferentes etapas. Así
podrás proponer acciones de mejora en diferentes ámbitos.
Ejemplo de cadena de valor de una empresa
Para terminar, vamos a ver un par de ejemplos de cadena de valor
en empresas de servicios y de productos.
Empresa de servicios
Piensa en una aerolínea. Dentro de todas las actividades primarias
y secundarias que existen, hay algunas que son más importantes
para el cliente que otras.
Seguramente el espacio para las piernas en los asientos o la comida
que se sirve en cabina tiene más valor que la empresa que traslada
las maletas de la terminal a la bodega.
Te centrarás en este caso en la seguridad, ya que puede ser un buen
punto en el que trabajar. El trayecto que se recorre y el tiempo de
viaje son difícilmente mejorables, así que se debe buscar esta otra
opción para diferenciarse.
Se ideará una manera en la que los vuelos sean más seguros y el
viajero se sienta más protegido en su asiento.
Hacer espacios más grandes puede ser complicado, porque
depende de la fabricación de los aviones, pero se puede probar a
incluir un sistema de luces que relaje a las personas, un respaldo
más acogedor u otras opciones que valoren los clientes.
Cuando se haya decidido, habría que implantarlo en algunos de los
vuelos con más popularidad y mayor afluencia. ¿Cómo? Es sencillo:
Se elige un grupo de control y otro con las nuevas estrategias, y se
indican los KPIs más importantes para ver si es un cambio positivo.
Empresa de productos
Ahora te llevo hasta una tienda de decoración en pleno centro de
Madrid. De la misma manera, divide las actividades primarias y
secundarias de todo el proceso de ventas.
Desde la recepción del mobiliario hasta el acompañamiento
posterior a los clientes.
Cuando tengas la cadena de valor bien definida, identifica qué
acciones son las más importantes para el cliente y cuáles suponen
una ventaja. Digamos que en este caso se trata del trato al cliente,
algo diferencial frente a las demás.
Tendrás entonces que potenciar esta fortaleza, para retener a los
clientes habituales y atraer a los potenciales.
Por ejemplo, invirtiendo en cursos para los nuevos empleados sobre
empatía, relaciones interpersonales y atención al público.
Cuando hayas puesto las estrategias sobre la mesa, es el momento
de aplicarlas al día a día y, sobre todo, medir los resultados para ver
si realmente funciona.
Acuérdate de elegir los indicadores y KPIs correctos (podrían ser
“nuevos clientes” y “número de ventas”) para no caer en la
saturación de información. Es un error bastante común, pero puedes
evitártelo.
Fuente: José David Fernández, Consultorías de Modelos de
Negocios