MUSICA
La música es una de las llamadas Bellas Artes, es decir, a un género artístico,
que consiste en conseguir efectos estéticos a través de la manipulación
de sonidos vocales o instrumentales, conforme a estándares culturales
de ritmo, armonía y melodía.
La música es una de las mayores formas de expresión artística desde tiempos
ancestrales. Además, constituye el sostén de una gigantesca industria global,
ya que en la cultura tienen cabida muy distintos tipos de música, empleados
con fines recreativos, ceremoniales, publicitarios o de distinta naturaleza.
Existen muchas y diversas maneras de producir música, algunas muy
tradicionales como una orquesta clásica, y otras más contemporáneas como
una banda de rock. Sin embargo, el principio que las guía es similar. Cada una
pertenece a un contexto específico en cuanto a historia, cultura, valores y
consideraciones en torno a lo que es y lo que no es el arte.
Por otro lado, la música se asocia con ciertos aspectos de la mente humana y
se considera un estímulo importante para el pensamiento lógico y matemático,
la adquisición del lenguaje, el desarrollo psicomotriz y otro vasto rango de
actividades sociales y mentales propias del género humano. Por eso se la
incluye usualmente en los distintos programas escolares.
Historia de la música
En un principio la música estaba vinculada a prácticas religiosas.
El origen de la música se encuentra cubierto de misterio, aunque se estima
comenzó en la prehistoria de la humanidad y se lo vincula con los ritos de
apareamiento y con el trabajo colectivo.
Características de la música
La música puede definirse a muy grandes rasgos como una sonoridad
organizada, coherente, significativa. Se caracteriza por el empleo de los
sonidos (y de los instrumentos para producirlos) con el objetivo de producir
una secuencia estéticamente apreciable y significativa.
Como todo sonido, se propaga por el aire (o el medio en el que se inserte) y
por lo tanto sus propiedades dependerán de las condiciones en que se ejecute
un instrumento.
Posee un ejecutor o intérprete, que es quien emplea el instrumento musical,
pero también un compositor, que es quien concibió el lenguaje rítmico y
sonoro que será luego interpretado en escena. Ambas personas bien pueden
ser la misma.
Se compone de cuatro parámetros fundamentales, que son:
La altura. Que no es más que la frecuencia de los sonidos
producidos, permitiendo clasificarlos en graves o bajos, y agudos o
altos, dependiendo de cuántos ciclos completen por segundo sus
vibraciones.
La duración. O sea, el tiempo en que permanecen vibrando o
emitiendo un sonido los instrumentos, lo cual está fuertemente
relacionado con el ritmo.
La intensidad. Que es la fuerza con que se produce un sonido, o
la energía que contienen sus ondas sonoras, representado por la
amplitud de onda de las mismas.
El timbre. Que es la cualidad del sonido, determinada por la forma
de las ondas que lo componen (en el caso de sonidos complejos,
como los musicales) y es lo que nos permite distinguir a los distintos
instrumentos que suenan en una orquesta.
Elementos de la música
La armonía es el efecto que resulta de combinar dos o más notas musicales.
Los elementos fundamentales de la música suelen ser siempre tres, aunque su
concepción y su aplicación concreta bien puede variar de una cultura a otra.
Estos elementos son:
Melodía. Se refiere al conjunto de sonidos que, dentro de un mismo
ámbito sonoro específico, suenen sucesivamente, o sea, uno
después de otro, y que, al percibirse como una unidad completa de
sonido, poseen identidad y significado propio. En ella tienen cabida
los silencios, sirviendo de pausas en el “discurso” de la melodía, e
incluso puede haber dos o más melodías simultáneas, conformando
lo que se llama un “contrapunto”.
Armonía. En este caso nos referimos al efecto que resulta al
combinar dos o más notas musicales, y que puede llegar a ser más o
menos grato al oído (más o menos armónico). Un conjunto de
sonidos concordantes constituye un acorde, y se reproducen todos al
mismo tiempo.
Ritmo. Este elemento es el que vincula a la música con el tiempo,
permitiéndole transmitir cierta emoción dependiendo de la
vertiginosidad, placidez o las formas con que los anteriores
elementos se manifiesten. Estrictamente hablando, el ritmo no es
más que los patrones existentes en la sucesión de los sonidos, la
combinación específica de figuras y silencios que compone la
música.
Tipos de música
Existen muchas formas de clasificar la música, ya que se trata de un arte
milenaria y de historia vasta y compleja. Sin embargo, a simple vista es posible
discernir entre:
Música popular. Este término se refiere usualmente a las
manifestaciones musicales provenientes del pueblo llano, es decir,
del folklore, la tradición y en ocasiones, la protesta. Se caracteriza
por transmitirse de generación en generación y no siempre tener un
autor determinado. Suelen tener profundos vínculos con la historia
local y a menudo va acompañada de baile o danza.
Música académica. Diametralmente opuesta de la música popular,
la música académica o “clásica” es la que proviene de una tradición
cultural más elitista, europea y clasicista, ya sea que provenga de los
grandes compositores medievales, o bien de los estudiosos y
compositores vanguardistas de la música. No siempre tiene un gran
público, pero sí una importante valoración dentro de la cultura.
Música comercial. Se llama así a la música consumida por el gran
público de manera recreativa, y que impulsa mayormente
la industria discográfica o musical del mundo entero. Abarca diversos
géneros y por lo general es tenida en poca estima por la academia,
aunque dichos criterios de elitismo musical siempre son
cuestionables.
Música ceremonial. En este caso, hablamos de la música que se
utiliza para marcar celebraciones, rituales u ocasiones especiales, sin
importar su autoría ni otros detalles, como es el caso de la marcha
nupcial, la marcha fúnebre, la marcha presidencial de un país, etc.
Música publicitaria. Aquella que acompaña a la publicidad o que
sirve de cortina a programas televisivos o shows radiales. Suele ser
anónima y formar parte del patrimonio de una empresa o de los
productores del show. No suele ser considerada música artística en
absoluto.