NOMBRE DEL ALUMNO: MARINA BARRIOS MEZA.
CATEDRÁTICO: LIC. J. ANTONIO MOLINA RAMIREZ.
MATERIA: DERECHO PENAL.
TEMA: EXTORSIÓN.
GRADO: QUINTO CUATRIMESTRE.
CARRERA: LICENCIATURA EN CRIMINOLOGÍA Y
CRIMINALISTICA.
UPAV SEDE CÓRDOBA
INTRODUCCIÓN
El delito de extorsión se ha definido a lo largo de la historia reciente,
como parte de la actividad del crimen organizado y el terrorismo.
Aunque en los últimos años, y sobre todo tras el alto al fuego, en
nuestro contexto nacional, no ha captado en su globalidad la
atención de las políticas y planes estratégicos, sigue siendo una
tipología delictiva que prevalece y que tanto en sus formas
tradicionales, así como en nuevas formas relacionado con la
tecnología y el cibercrimen, la extorsión es un tipo de delito latente
y una de las tipologías con mayor cifra negra. Un gran porcentaje
de las víctimas de extorsión no denuncia los hechos por los riesgos
que acarrea, sobre todo en el caso de la extorsión a empresas.
La extorsión es una modalidad delictiva pluriofensiva que causa un
impacto significativo sobre la víctima y que puede ser estudiada
desde infinidad de perspectivas: desde el medio empleado, el
victimario, la víctima, en relación a otras actividades delictivas, la
periodicidad, etc.
La denominada extorsión sistemática, la tipología principal que
caracteriza a la delincuencia organizada, se ha asociado
tradicionalmente a los grupos uorganizaciones criminales de
estructura jerarquizada y de larga trayectoria, descrita como un
plan conspiratorio a través del cual el “parásito humano” se
alimenta y vive a costa del patrimonio de otros utilizando para su
mantenimiento la intimidación, la violencia y el terrorismo. La
presencia de “gangs” o bandas dedicadas a la actividad criminal en
centros penitenciarios es un persistente problema en las cárceles
de todo el mundo de las cuales provienen el 90% de las llamadas de
extorsión. Por ello, atender a la estructura organizativa de las
organizaciones o grupos criminales es determinante para estudiar
la configuración del delito de extorsión y sus características.
Se considera la extorsión como un delito de gran complejidad y
diversidad y cuya dinámica viene definida por el contexto social en
el que se realice. Una tipología delictiva que avanza y se ajusta a
los avances de la sociedad y las oportunidades que las nuevas
tecnologías comprenden y por la cual se debe trabajar en su
prevención y detección de forma activa y cooperativa. Por ello, se
estudia la extorsión como un delito pluriofensivo, desde una
perspectiva genérica; en relación a las organizaciones criminales y
al terrorismo; desde la perspectiva de la víctima y la psicopatología;
y en sus manifestaciones más novedosas, la extorsión y el secuestro
virtual, que son actual preocupación y amenaza de la seguridad.
CONCEPTOS
EXTORSIÓN
(C. P. V.)
Artículo 176 Bis. A quien por cualquier medio obligue a otro a
dar, hacer, dejar de hacer o tolerar algo en su perjuicio o de un
tercero, para procurarse a sí mismo o a otro un lucro indebido, o
para causar un daño, se le impondrán de cinco a diez años de
prisión y multa de cien hasta quinientas
unidades de medida y actualización diarias.
Se le aplicará al responsable de este delito, además de las
sanciones anteriores, de dos a seis años de prisión cuando se
actualice cualquiera de las siguientes hipótesis:
I. Intervenga más de una persona;
II. Se realice por una o más personas armadas o bien portando
instrumentos peligrosos;
III. Se emplee violencia física o psicológica;
IV. Se emplee cualquier mecanismo o amenaza, para hacer creer
a la víctima la supuesta intervención en el delito de algún grupo
vinculado a la delincuencia organizada, sin que ello
sea cierto, aun cuando sea únicamente para lograr que la víctima
acceda de manera pronta y con mayor facilidad a alguna de las
peticiones que se le hagan o bien para que no
denuncie el hecho;
V. Cuando la víctima sea una persona adulta mayor o sea mujer
embarazada, o sea persona
menor de dieciocho años;
VI. Que se allane el inmueble de la víctima o donde ésta se
encuentre para ejercer la conducta delictiva;
VII. Que el o los autores tengan vínculos de parentesco, amistad,
gratitud, confianza o relación laboral con la víctima o persona
relacionada con ésta;o
VIII. Si el sujeto activo por extorsión telefónica o por cualquier
medio electrónico fuere interno procesado o sentenciado.
EXTORSIÓN.
(C. P. F.)
“Artículo 390.- Al que sin derecho obligue a otro a dar, hacer,
dejar de hacer o tolerar algo, obteniendo un lucro para sí o para
otro o causando a alguien un perjuicio patrimonial, se le aplicarán
de dos a ocho años de prisión y de cuarenta a ciento sesenta días
multa.
Las penas se aumentarán hasta un tanto más si el
constreñimiento se realiza por una asociación delictuoso, o por
servidor público o ex-servidor público, o por miembro o ex
miembro de alguna corporación policial o de las Fuerzas Armadas
Mexicanas. En este caso, se impondrá además al servidor o ex-
servidor público y al miembro o ex miembro de alguna
corporación policial, la destitución del empleo, cargo o comisión
y la inhabilitación de uno a cinco años para desempeñar cargo o
comisión público, y si se tratare de un miembro de las Fuerzas
Armadas Mexicanas en situación de retiro, de reserva o en activo,
la baja definitiva de la Fuerza Armada a que pertenezca y se le
inhabilitará de uno a cinco años para desempeñar cargos o
comisión públicos”
ANTECEDENTES HISTORICOS.
Al remontarnos a los antecedentes históricos del delito de
Extorsión, nos encontramos con que su origen se dio en el
derecho romano, aunque anteriormente este delito estaba
dirigido a aquellos funcionarios públicos que recibían algún tipo
de recompensa por sus labores, dado que las magistraturas no
cobraban por sus servicios, por el contrario, ejercían de forma
gratuita. Con el pasar del tiempo la administración de justicia
gratuita fue decayendo al mismo tiempo que las leyes romanas
evolucionaban, evitando de esta manera el enriquecimiento
indebido de la magistratura.
Desde su origen etimológico latino (extorsión/extorquere), la
extorsión se refiere a la acción y efecto de usurpar, separar y
arrebatar por fuerza una posesión a una persona; realizar
cualquier daño o perjuicio. Si tomamos en cuenta la importancia
del lenguaje como un factor primordial para un acercamiento
inicial a la naturaleza de las conductas sociales, es significativo
que la raíz misma de este concepto se refiera al ejercicio de actos
violentos perjudiciales en que la voluntad individual de la persona
afectada se ve prácticamente anulada. Ser conscientes del
elemento anterior es fundamental para comprender este delito de
alto impacto, pues, a diferencia de cualquier forma de robo o
estafa, en la extorsión la victimización se consuma por acción
propia de la víctima, ya que ésta entrega sus bienes patrimoniales.
Durante los últimos años, en México se ha hecho alusión a este
delito como una de las principales conductas que afectan la
tranquilidad y seguridad de la sociedad en su conjunto, al grado
de que tal delito ha experimentado cierta normalización, dada su
cotidianeidad. Sin embargo, para generar un diagnóstico sobre
este ilícito en nuestro país, no basta con estas referencias, sino
que es relevante contar con una base teórica mínima que nos
permita ubicarlo en el marco de la diversificación de actividades
de las organizaciones del crimen organizado y la estrecha
conexión que tiene con la corrupción.
El fenómeno de la extorsión telefónica en México tiene sus
orígenes a principio del año 2000, cuando el acceso a la telefonía
celular se amplió a un mayor número de sectores de la población.
Los delincuentes comenzaron a utilizar esos aparatos de
comunicación para contactar a sus posibles víctimas, mediante
llamadas o mensajes de texto.
A través de la comunicación vía celular, los delincuentes
planteaban supuestos escenarios que incluían situaciones de
riesgo o peligro para la posible víctima y/o familiares, tales como
amenaza de daño físico o patrimonial, secuestros, detenciones de
familiares a causa de un delito, así como actividades de
organizaciones delictivas que “vendían” seguridad, entre otras.
Luego, evolucionaron y comenzaron a utilizar argumentos menos
agresivos y elaborados, entre los que se incluyeron premios
obtenidos tras algún sorteo, campañas publicitarias e incluso,
nombrar a fundaciones altruistas.
En la extorsión la delincuencia utiliza la violencia psicológica para
intimidar a las víctimas como, por ejemplo, utilizando agresiones
verbales. En otras ocasiones aprovechan la buena fe de las
personas para engañarlas.
En la mayoría de los casos, los delincuentes eligen al azar a la
víctima, utilizando directorios telefónicos, datos personales
obtenidos a través de distintas vías e incluso, tomando la
información difundida de forma pública en redes sociales por la
propia persona.
TIPOS DE EXTORSIÓN
Para entender de manera más clara las distintas estrategias y
acciones relacionadas con este delito, la extorsión se clasifica en
modalidad directa e indirecta.
EXTORSIÓN DIRECTA
Ocurre cuando el delincuente se presenta físicamente en el
establecimiento o domicilio particular, para amenazar al
propietario o al personal que ahí labora.
En esta modalidad, es común que el delincuente se identifique
como integrante de una organización delictiva. Pretende realizar
un cobro para brindar seguridad o no hacer daño; por ello,
amenaza con privar de la vida a algún familiar o a la probable
víctima, así como causar afectaciones materiales si no se entrega
una cantidad periódica de dinero.
En ocasiones, los delincuentes dejan una tarjeta con un número
telefónico y la instrucción de comunicarse para acordar la
cantidad de dinero a entregar.
Para intimidar a la víctima, la delincuencia puede realizar
distintas acciones como dañar el inmueble o enviar paquetes con
mensajes que asusten a la víctima.
EXTORSIÓN INDIRECTA
Se detectan seis versiones de este tipo de delitos, en el que es
frecuente el uso del servicio de telefonía.
1. Premio: se recibe una falsa notificación sobre la obtención de
un premio que consiste en un viaje, un vehículo, una televisión o
dinero en efectivo. El delincuente condiciona la entrega a cambio
de un depósito bancario e insiste que el valor del premio es
mucho mayor al monto solicitado.
2. Secuestro virtual de un familiar: en un tono violento, el
delincuente indica que tiene a un familiar secuestrado y transmite
la grabación de una persona, que por lo general es una mujer o un
niño llorando. Luego, exige una cantidad de dinero a cambio de
no hacer daño y dejarle en libertad.
3. Familiar proveniente del extranjero detenido: el
delincuente se hace pasar por un familiar lejano con el que hace
mucho tiempo no se tiene contacto. La retórica utilizada busca
que la víctima se emocione, se confunda o dude, lo que permite
al extorsionador obtener aún más datos a través de la plática. Por
ejemplo, espera
que se le proporcione el nombre del supuesto pariente “¿eres tú
tío Pepe?”, a lo que el delincuente contestará “si, soy tu tío Pepe”.
El siguiente argumento del supuesto familiar es que trae muchos
regalos y productos, pero que fue detenido por la autoridad
aduanal y al no contar con dinero en efectivo, requiere que le
envíen el dinero.
4. Amenaza de muerte o secuestro: el delincuente llama
utilizando el tono más agresivo e incluso vulgar que le sea posible
y así, le dice a la persona que contestó el teléfono que su familia
y vivienda se encuentran vigiladas. En muchas ocasiones el
delincuente utiliza datos reales que obtuvo previamente del
directorio telefónico, página de internet o red social. Esto provoca
que la persona que contesta se ponga más nerviosa, al grado de
que en ocasiones se produce un bloqueo mental. El delincuente
argumenta que de no depositar cierta cantidad de dinero en una
cuenta bancaria, secuestrará o asesinará a una persona, aunque
en muchas ocasiones ni siquiera se sabe de quién se trata. En
muchos casos el delincuente se encuentra en un lugar lejano o
confinado y dice formar parte de una organización delictiva; en
un menor número de casos el delincuente si conoce o ubica el
domicilio de la probable víctima y brinda información más
detallada.
5. Amenaza de supuestos funcionarios: el delincuente llama
identificándose como una autoridad, vinculada a la seguridad o
procuración de justicia e informa que tiene detenido a un familiar
de la probable víctima. Con habilidad en el manejo de la
conversación, buscará conseguir más datos, como por ejemplo
nombres de familiares. Intenta convencer de que está haciendo
un favor al dar la opción de recibir un pago para no remitir
al supuesto familiar a las autoridades competentes; es decir, exige
dinero a cambio de la liberación.
6. Deudas contraídas: se llama a un domicilio designado al azar
y se informa a quien contesta que es una llamada telefónica de
servicio de una institución bancaria o compañía encargada del
cobro de cuentas. Se intenta convencer con argumentos y
términos financieros que si la deuda no se paga, se puede generar
una situación de embargo. El tono va de agresivo a más amable,
con la promesa de evitar un daño mayor si se hace un pago mucho
menor de la supuesta deuda.
Aunque si bien cualquier persona puede ser víctima de una
extorsión, hay sectores que por su permanencia en el hogar,
sensibilidad o inocencia son más proclives a creer el engaño
requerido para cometer una extorsión. Niñas, niños y
adolescentes pueden ser más susceptibles a creer las amenazas
que impliquen causar daño a sus familiares, por lo cual atienden
la instrucción del delincuente de ocultarse o salir del domicilio.
En el caso de los adultos mayores, condiciones de abandono y
pocos cuidados, los convierten en un sector fácil de engañar.
NUEVAS MODALIDADES DE EXTORSIÓN.
Ante los esfuerzos de las autoridades para prevenir, combatir y
erradicar este tipo de delitos, los delincuentes exploran nuevas
vías para llegar a sus víctimas.
Depuran sus métodos mezclando los “tradicionales”, como
amenazas directas o agresiones a domicilios, con el uso de nuevas
tecnologías.
EXTORSIÓN TELEFÓNICA CON MODALIDAD
DE SECUESTRO VIRTUAL
El extorsionador realiza llamadas telefónicas a nuevos números
de teléfono fijo de forma aleatoria, esperando que alguna de ellas
sea atendida por un menor de edad, una persona de edad
avanzada o que suene vulnerable. Luego se identifica como
integrante de una organización delictiva de tipo violento. Tras la
primera intimidación, piden a la víctima un número telefónico
celular para llamarle y le ordenan no interrumpir la
comunicación, bajo la advertencia que de hacerlo, su familia o
propiedad será objeto de daño, Asimismo, piden descolgar el
teléfono de telefonía fija de la casa, tomar objetos de valor y
dinero de forma rápida y salir de casa. Ello recrea un escenario de
violencia o saqueo en el hogar.
Ordenan a la víctima acudir a una tienda de conveniencia o
autoservicio para comprar un celular nuevo y proporcionar el
número al delincuente. Pide apagar el celular personal,
trasladarse a un hotel y solicitar una habitación. Concretado lo
anterior, el extorsionador aprovecha para comunicarse al
domicilio de la persona supuestamente plagiada y menciona a
quien atienda la llamada, que se trata de un secuestro. Aunque el
familiar interrumpa la comunicación, al intentar contactar a la
presunta víctima, encuentra que el celular se encuentra apagado.
El extorsionador exigirá a la familia una elevada cantidad de
dinero y en una llamada tripartita simulará que se encuentra con
la víctima, quien en realidad se encuentra sola en un hotel. Algo
característico en este tipo de casos, es que el extorsionador reduce
su exigencia económica en corto tiempo.
Con diversos argumentos vía telefónica, el delincuente
mantendrá incomunicada a la supuesta víctima de secuestro; el
estado de ánimo y carácter de la víctima son factores
determinantes en esta modalidad de extorsión.
En paralelo, el extorsionador llegará a un acuerdo económico con
la familia y solicitará el pago de un rescate a través de un depósito
bancario o envío exprés. En esta modalidad, el delincuente no
tiene estructura ni capacidad de cobrar el dinero de forma directa.
El extorsionador pide dejar el rescate en algún lugar público,
donde el familiar de otra víctima de un caso similar es quien
recoge el pago del rescate y realiza el depósito bancario. Incluso
hay casos en donde las mismas víctimas del supuesto secuestro
son quienes recogen el “rescate”.
Es importante resaltar que en ningún momento el delincuente
tuvo contacto físico con la víctima, no la tenía vigilada y tampoco
tuvo la posibilidad de causar un daño real.
ACCESO A PERFILES EN REDES SOCIALES Y
MENSAJERÍA CELULAR.
Aprovechando la tecnología, los delincuentes ingresan a
plataformas de mensajería celular, de donde toman datos y
fotografías de los perfiles de usuario de sus posibles víctimas.
En las fotos de perfil es común ver la imagen del usuario del
teléfono, sus familiares y los lugares que frecuenta. Esta
información, junto con la que se obtiene a través de las redes
sociales, son insumos para intimidar a la posible víctima. Los
delincuentes entran en contacto con las víctimas haciéndose
pasar por “hackers” y asegurando que obtuvieron información
personal de su ordenador, tableta electrónica o celular. En otros
casos, el extorsionador envía imágenes e información de la
supuesta víctima a sus familiares, a quienes les pide realizar un
pago a cambio de su liberación.
¿CÓMO SABER SI ES UNA EXTORSIÓN?
En los casos de extorsión y secuestro virtual hay varios indicios
que permiten a la víctima darse cuenta que se trata de un engaño:
¿CÓMO SABER SI SE TRATA DE UNA
EXTORSIÓN O ENGAÑO?
➢ El origen de la llamada es un número privado o del que no
aparece registro en el identificador.
➢ Quien llama se identifica con un nombre o alias como
“comandante x”, “ingeniero y”, etcétera.
➢ Existe demasiado diálogo en las llamadas, en las que el
sujeto detalla de dónde viene, cuándo llegó, la zona en la que
circula, su función en la supuesta organización criminal, el
uso del dinero y aspectos similares.
➢ El delincuente usa la amenaza, principalmente de privar la
vida, contra quien atienda la llamada o bien, a los familiares
para evitar que interrumpan la comunicación.
➢ La primera llamada se recibe en un teléfono fijo; luego el
delincuente hace lo posible por pasar la llamada al celular
para no interrumpir la comunicación y dar movilidad a la
víctima. Pide dejar el teléfono fijo descolgado, lo que causará
alerta a los familiares.
➢ El extorsionador simula que tiene a una víctima con él. Para
ello hace uso de la herramienta de comunicación tripartita
o conferencia, que puede detectarse con facilidad, pues la
supuesta víctima se escucha en un tono más bajo. También
es común que utilicen grabaciones con sonidos ambientales
como animales en una granja, oficinas, sirenas, sonidos de
calle y carretera.
➢ El delincuente exige un pago al inicio y luego aceptará los
recursos que la víctima tenga a la mano. Además, solicita
pagos a través de depósitos bancarios o envíos de dinero,
pues no cuenta con estructura ni capacidad para realizar los
pagos de forma directa, a excepción de aquellos casos en
donde otras víctimas, mediante amenazas del mismo tipo,
acuden para recoger los pagos y realizar los depósitos.
CONCLUSIÓN
Con el paso del tiempo, la extorsión se ha convertido en un
fenómeno generalizado en México.
En la mayoría de los casos, independientemente de quién lo
cometa, se llega a vincular con redes estructurales del crimen
organizado y con la corrupción que debilita notablemente a las
instituciones del Estado. Asimismo, hemos apreciado que
absolutamente nadie está exento de ser víctima, dado que
cualquiera puede caer en un engaño telefónico y,
lamentablemente, por la situación de violencia e inseguridad,
cualquiera de nosotros podría ser víctima de algún extorsionador,
tras ser amenazado y obligado a pagar derecho de piso.
No olvidemos que, cuando una persona o incluso una comunidad
entera es víctima de extorsión, la sociedad en general padece en
mayor o menor grado los distintos impactos económicos,
políticos y psicosociales de esta conducta delictiva. Las posibles
consecuencias que pueden generar las extorsiones afectan de
manera importante el desarrollo económico del país.