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Acosta V Quintero I El Bolivar de Marx

Texto que analiza desde dos posturas opuestas la mirada sobre Simón Bolívar por parte de Karl Marx

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Inés QuivteRo. Doctora en Historia, es investigadora del Instituto de Estudios Hispanoamericanos, profesora titular de la Universidad Central de Venema ¢ Individuo de Niimero dela Academia Nacional de la Historia. Distinguida con la Cétedra ‘Andrés Bello de la Universidad de Oxford y con una beca de investigacién Fullbright, ha recibido tambien varios premios. En 2006, el jurado del I Premio Jovellanos de Investigacién Histérica del Ateneo de Gijén le otorgé un accési por su obra El marquesa- do del toro. Noblezay sociedad en la provincia de Venezuela, la cual seréeditada en Espatia Ha publicado: Antonio Guzman Blanco y su época (1994); Recuerdos de la revolucién en Venezuela (2001); La conjuara de los mantuanos (2002); Las mujeres de Venezuele. Historia minima (2003); Francisco de Miranda (2006); El sucesor de Bolivar. Antonio José de Sucre, biografia politica (2007) Viapnaie Acosra (venezolane), es historiador, licenciado en Filosofia y Doctor en Ciencias Sociales. Profesor titular dela Universidad Central de Venezuela, hha escrito libros y ensayos sobre liveratura y cultura imedievales y renacentistas europeas; economia politica; ‘marxismo; historia econémica y social de Amética Latina y politica actual venezolana, entre otros. De sus obras destacan: Viajerasy maravilas: lo maravilloso en la lteratura de viajes medieval (1993), Premio Municipal de Literatura 1994; Animalese imaginario. La zoologia maravillosa medieval (1995), Premio Conac de Literatura 1996; Lo de arriba ‘yo de abajo. Exaudio sobre larva ansigua, medieval _y renacentis (2004), Realizé la compilacién y prologo de Independencia, soberania y justia social en el " pensamiento del Libertador Simén Bolivar (2007). ‘4 edicién: septiembre 2007 © Editorial Alfa, 2007 Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibica, sin ‘autorizacién escrita de los titulares del Copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproduccién parcial 0 total de esta obra or cualquier medio © procedimiento, incluidos la reprografie y el trata- miento informatico. Editorial Alta Apartado 50304, Caracas 1050, Venezusla Toll: [+58-2] 762.90.96 / Fax: [+58-2] 762,02.10 e-mail: [email protected] www.editorial-sita.com ISBN: 978-980-354-233-7 Depésite legal: !f50420079003747 Disefio de coleccién Ulises Mila Lacurcia Diagramacion Rocio Jaimes Correccion José Delpino Vivas Fotografias de solapa De Inés Quintero: Claudia Rodriguez De Viadimir Acosta: Adriana Oviedo Imagen de portada Simén Bolivar, de Jean-Gaston Goincre, litografia en papel, siglo XIX, Coleceién Fundacion John Boulton Archivo de la Galerfa de Arte Nacional Impresion Editorial Metvin, Printed in Venezuela EL BOLIVAR DE MARX Estudios ertticos de Inés Quintero y Vladimir Acosta Traduccién del inglés Nora Lopez El EDITORIAL ALFA INDICE Nota dol Gditor. .. ee cece cer ecenserecenenss Sim6n Bolivar y Ponte, el «Libertador Cartos Marx Bolivar dictador, Bolivar revolucionario Ings QuinTERO I. Bolivar dictador EliaBolivary de Marx ons oc cee tee rire eae re 49 Viapimir Acosta Introduccién La historia del texto . . Las fuentes de Marx. . Andlisis del texto . . ; El contexto y las motivaciones de Marx Los grandes hombres. La grandeza de Marx y la de Bolfvar . . 81 Bolivar y Marx en la Venezucla de hoy... 0+ eeee0eeees 87 Anexo. NOTA DEL EDITOR Hay escritos cuya principal virtud consiste en avivar el inagotable discurrir del pensamiento. Tal cualidad podrfamos atribuirle a un controversial texto de Carlos Marx sobre Simén Bolivar, que le fue solicitado por su amigo Charles Dana, editor de The New American Cyclopedia y publicado finalmente en el volumen III, en el afio 1858. Para la traduccién al espafiol hemos utilizado el articulo que circula en Internet a través del sitio del Marxists Internet Archive’. Posteriormente, este articulo en lengua inglesa se ha comparado cuidadosamente con la versién en lengua alemana y con el original inglés que aparecié en The New American Cyclopedia, archivos digitales que hemos obtenido a través del servicio de consulta en linea de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por la atencién de la Doctora Jurretta Jordan Heckscher, investigadora especialista del equipo de Referencia digital, a quien agradecemos especialmente. En el capitulo «Anexo», hemos incluido la repro- duccidn de esas paginas originales como referencia para los lectores y como aporte documental para futuras investigaciones. Finalmente, en esta edicién hemos incluido dos ensayos criticos de los historiadores venezolanos Inés Quintero y Vladimir ‘Acosta, con el objetivo de poner en manos del lector un libro que contribuya a la emergencia de nuevas lecturas: aproximaciones razonadas y «dialégicas» a nuestra realidad histérica y politica. 1 Véase hetp://www.marxists.org/archive/marx/works/ 1858/01 /bolivar.hem. EL «BOLIVAR» DE MARX VLADIMIR ACOSTA VLADIMIR ACOSTA (venezolano), es historiador, licenciado en Filosofia y Doctor en Ciencias Sociales. Profesor ticular de la Universidad Central de Venezuela desde 1990, dicta clases en las Escuelas de Sociologia (Facultad de Ciencias Econémicas y Sociales) y de Letras (Facultad de Humanidades y Educacién). Es autor de articulos, ensayos y libros sobre diversos temas: literatura y cultura medievales y renacentistas europeas; marxismo; economia politica; historia econémica y social de América Latina y politica actual vyenezolana, entre otros, Entre sus obras sc hallan: Reformas liberalesy acumulacién originaria en América Latina: Colombia y Venezuela en el siglo XIX. FACES, UCV, 1987; El continente prodigioso: mitos e imaginario medieval en la Conquista americana. EBUC, UCY, 1992, reimpreso en 1998; Viajeros y maravillas: lo maravilloso en la literatura de viajes medieval, Monte Avila Editores, 1993 (Premio Municipal de Liceratura, mencién Ensayo, 1994); Animalese imaginario. La zoologia maravillosa medieval, Direccién de Culeura, UCV, 1995 (Premio Conac de Literatura, mencién Ensayo, 1996); La humanidad prodigiosa. La antropologia manavillosa medieval. Monte Avila Edicores, 1997 (Premio J.A. Silva Michelena, FACES, UCV, 1997)s Lo de arriba y lo de abajo. Estudio sobre la risa antigua, medieval y renacentista. FACES, UGV, 2004. Realizé la compilacién y prélogo de Independencia, soberania y justcia social en el pensamiento del Libertador Simén Bolivar. La Estancia, PDVSA, 2007. INTRODUCCION Empiezo por el principio, tratando de precisar de entrada ciertas cosas. Aunque se presenta como una colaboracién académica con una enci- clopedia, el trabajo de Marx sobre Bolivar no es una corta biogra- fia cientifica, ni debe ser considerado un trabajo histérico. Hay que evitar la trampa, o la tonterfa, de leerlo como tal. No sélo carece del m{nimo de objetividad requerido en esos casos sino que ni siquiera intenta tenerla. Las fuentes que usa son parciales y la toma de partido del autor es abierta en contra del personaje supuestamente biografiado, Es un panfleto politico (o-politico-ideolégico)-al que una resefia bio- gréfica sesgada y-manipulada le sirve de base argumental; y es dentro de estos pardmetros que debe leérselo si lo que se busca es entender algo al respecto y no confundirse, o confundir a otros, en funcidn de determinados intereses. Como mostraré en lo que sigue, es poco o nada lo que puede aprenderse en términos histdricos sobre Bolivar en el texto de Marx, y como ya sefialaran varios autores~ si de él puede aprenderse algo es mds bien acerca de Marx, de su contexto, de su visién politica y de sus sentimientos personales. El andlisis, pues, mas que histérico tiene que ser politico, tiene que enmarcarse dentro del examen del panorama y de las ideas ¢ inte- reses politicos en juego, tanto de entonces como de ahora. Tocaré lo histérico dentro de esos parémetros; y aunque examinaré por supuesto el texto de Marx en detalle, lo haré sobre todo para mostrar su cardcter sesgado y lo Ileno de errores, chismes y falsedades que esté. Antes de esto haré un recuento de la historia del texto y de su uso desde que se lo puso a circular en la tercera década del siglo pasado. ‘Tras examinar el texto mismo, revisaré el contexto histérico en que Marx lo escribe, lo mismo que la visi6n y los prejuicios que lo caracterizan. Trararé luego de dar una visién de conjunto tanto de Marx como de Bolivar, mos- trando la grandeza de ambos y el absurdo que es pretender reducirlos a ese pobre texto, a Marx como autor y a Bolivar como biografiado, como si Marx no hubiese escrito ni hecho otra cosa y como si Bolivar fuese la triste caricatura que surge del panfleto de Marx. Terminaré con un breve comentario acerca del actual socialismo bolivariano y su necesaria relacién con Marx y con el pensamiento marxista, tratando de exponer algunas opiniones al respecto. LA HISTORIA DEL TEXTO Dos hechos circunstanciales rodean este controvertido texto de Marx acerca de Bolivar. Uno es la casualidad que lleva a Marx a escri- birlos otro, la que leva, casi un siglo después, a su descubrimiento y a ponerlo en manos latinoamericanas. En 1857 Marx y Engels, que tenfan afios colaborando en for- ma mds o menos regular en un periédico estadounidense, el New York Daily Tribune, que dirigia el amigo de ambos Charles Dana, se com- Pprometieron con éste a escribir unos articulos para la New American Cyclopedia que el editor norteamericano estaba preparando. Se trataba de articulos biograficos y temas de historia militar y correspondfan a las primeras letras del alfabeto. Como Engels conoc{a mejor los temas militares, Marx, que vivfa en medio de serias-dificultades cconémi- cas, se dedicé a escribir las cortas biografias y ast le tocé la de Bolivar, personaje al que todo indica que desconocfa entonces por completo. Al intentar documentarse sobre el Libertador sudamericano, en lo esencial con una bibliografia sesgada escrita por enemigos de Bolivar, Marx detesté de entrada al personaje, que le parecié un individuo clitesco, cobarde, petulante, ambicioso, dispuesto a todo para con- vertirse en dictador y lleno de infulas napoleénicas. En consecuencia, dando curso a sus prejuicios contra el personaje y a su odio contra el bonapartismo que vefa recreado y caricaturizado en Bolivar, escribié VLADIMIR. ACOSTA a toda prisa un texto parcializado, lleno de errores y muy distante del rigor y de la objetividad académica propios de una enciclopedia (lo que Dana le reclamé, dando lugar a una respuesta deplorable de su parte). El texto, al que Marx no dio més importancia, fue publicado en forma anénima, como suele ocurtir en esos casos, cayé en el olvido | junto con la enciclopedia, y mas nunca se supo ya de él. Fue entre 1934 y 1935 que se lo redescubrié, cuando los edito- res soviéticos preparaban la edicién en ruso de las Obras completas de Marx y Engels y espulgaron los textos de ambos autores para la olvi- dada Cyclopedia de Dana. La casualidad hizo que a Anibal Ponce, un joven marxista argentino que se hallaba en Moscti revisando archivos en el Instituto Marx-Engels-Lenin, le fuera dado ver el texto. De vuelta a América Latina, Ponce lo tradujo del inglés al espafiol y lo publics en marzo de 1936 con un comentario propio en el primer ntimero de Dialéctica, una revista que empezé a editar entonces en Buenos Aires. Al afio siguiente aparecié en inglés en una antologia rusa de textos de Marx y Engels titulada Revolution in Spain, que se tradujo al espaol poco después como La Revolucién espaiola. Desde entonces el resuci- tado texto de Marx ha sido del dominio puiblico y ha estado sujeto a permanente discusién. Laedicién de Anfbal Ponce merece urrcomentarie;asi-sea-corto. Y lo merece porque Ponce no se limita a traducir y editar el texto sino que le hace una presentacién en J argumentos s de Marx contra Bolivar y le mezqu Ja condicién de Libertador, al mantener el entrecomillado del texto de Marx. No es éste el sitio para analizar los discutibles argumentos de Ponce ni las deficiencias de su formacién marxista cargada de positi- vismo sarmentino, pero s{ me parece necesario hacer resaltar lo lamen- table que es ese falso nacionalismo con el que se ha intentado oponer, tanto en Venezuela como en Argentina, a Bolivar y a San Martin, los dos grandes libertadores sudamericanos, como si la mayor grandeza del uno exigiera necesariamente la reduccién de la del otro. Pero es la derecha latinoamericana, y en especial la colombo- venezolana; la-que-se-apodera del texto y-lo difunde, con la clara fina lidad-de-convertitlo.en instrumento de | marxista-tras una demagégica mascara de p: tra el pensamiento smo bolivariano ofen- a * 4 EL -BOUIVAR: DE MARX dido, marcada por las contradicciones y el oportunismo de su praxis en lo concerniente a la visién y a las propuestas soberanas de Bolivar. Desde entonces es esto lo que ha dominado entre nosotros en Ia his- toria de la difusidn del articulo de Marx: su uso por la derecha al ser- vicio de un supuesto patriotismo bolivariano claramente antimarxista anticomunista y dirigido a colocar a nuestros pueblos en la disyun- va de tener que elegir entre Bolivar y Marx. Conviene recordar en este sentido la temprana respuesta dada a esta falsa disyuntiva por el revolucionario colombiano Gilberto Vieira, quien en 1942, siendo un joven militante comunista, publicé un articulo, «Sobre la senda del Libertador, en el que criticaba la lectura hecha por Marx; resaltaba la gesta libertadora de Bolivar, distinguiendo en ella la etapa revolu- cionaria que llena la mayor parte de su vida, del perfodo final de ésta, en que al poner la unidad por sobre todo se vio obligado a aliarse a los sectores més conservadores; y Ilamaba a rescatar para las Iuchas de nuestros pueblos a ese Bolivar revolucionario del que querfa también apoderarse la derecha. En Venezuela la difusién del texto de Marx por la derecha y por los intelectuales que le sirven ha pasado por varias fases. En los primeros afios cuarenta del siglo XX, tiempos de alianza antifascista-y de crecimiento del Partido Comunista, se lo usd, falso bolivarianismo en mano, para tratar de alejar a los sectores obreros y-populares del marxismo. En _los-afies-cincuenta, en tiempos de maccarthismo-y de dictadura-perezjimenista;-reaparecié en forma ocasional. Sin mucho éxito, porque al caer Pérez, Jiménez el crecimiento del Partido Comu- nista fue notable. Y el de toda la izquierda revolucionatia, estimulada por el triunfo de la Revolucién Cubana. Reaparecié entonces, siem- pre con el mismo objetivo, siempre con escasos resultados, porque el crecimiento de la izquierda y de la lucha revolucionaria no se vieron afectados por ello. Luego de la derrota de las guerrillas y del ulterior ablandamiento y domesticacidn de la izquierda, el texto desaparecié por largo tiempo. Ya no hacia falta. Pero ahora reaparece con més brios; y en estos afios de despertar popular y de lucha por la unidad latinoa- mericana ha vuelto sospechosamente a circular de nuevo, a ponerse de moda y a dar lugar a nuevas intrigas. Y también a discusiones serias, como [a que aqui se intenta. * . ee ¥ & \VLADIMIF| ACOSTA Y no es casual que sea ahora en Venezuela, en esta nueva Vene- zucla, chavista, revolucionaria y bolivariana, abierta ademds al socialis- mo, que el texto de Marx haya sido puesto otra vez de moda. Sélo que esta ver reaparece con nuevos objetivos; o mejor dicho, con un doble objetivo. Doble objetivo porque ahora va al mismo tiempo contra Marx y contra Bolivar. La derecha, presa de su cardcter reaccionario y de su anticomunismo feroz, hoy por cierto bastante trasnochado, ha odiado siempre a Marx y lo sigue odiando como antes. Y por supues- to, sigue interesada en atacar el pensamiento marxista, todo lo que le huela a marxismo, a socialismo, a comunismo, usando en este caso a Bolivar como arma contra Marx, para lo cual el panfleto del autor de El Capital es esencial y debe ser difundido. Pero ahora quiere usar al mismo tiempo a Marx contra Bolivar para acabar de una vez por todas con los dos. La razén de esto tiltimo es que la derecha venezolana.es ahora enemiga de Bolivar. Y este fenémeno es tan nuevo como intere- sante. Antes, esa derecha pasaba por bolivariana, defensora como era de un culto sactalizador de Bolivar que-no-sdlo falseaba su pensamiento y ocultaba buena parte de él sino que mantenfa al Libertador vene- zolano enmohecido, encerrado en el distante panteén de los héroes y uséndolo sélo para encubrir su entregnismo servil y desintegrador de nuestras naciones mediante discursos-vacios llenos.de oportunas referencias al Padre de la Patria. Y los historiadores, de izquierda y de derecha, podian estudiar a Bolivar con tranquilidad, como se estudia frfamente a los personajes y héroes del pasado. Pero ahora las cosas han cambiado. Bolivar ha regresado a la politica. Y ha regresado a la politica, espacio de la polémica, en medio de un proceso conflictivo. Como diria Neruda, ha despertado de nue- vo. ¥ la explicacién es clara. Chavez y el movimiento bolivariano que dirige han empezado-a releer a Bolivar-en funcién del proceso actual de transformacién que vive Venezuela y que se prolonga a lo largo de Sudamérica y-el Caribe, y con ello a rescatar su visién de la Patria Grande latinoamericana y su pensamiento anticolonialista y unifica- dor de nuestros pueblos, lanzando as{ de nuevo-a Bolfvar-ala-calle a participar al lado de los pueblos del subcontinente en-la lucha actual por la independencia y la soberanfa. Esto no lo soporta la derecha, de modo que ella y los intelectuales que le sirven se declaran ahora ary fo MUA Tony — you Ba EL sBOLIVAR: DE MARK abiertamente antibolivarianos y se han dedicado a desmontar a Boli- var para presentarlo en términos parecidos a como lo hace Marx, 0 al menos a describirlo como describen a Chavez, esto es, como dictador y autécrata enemigo de toda democracia. El escrito de Marx sobre Bolivar es un pobre texto. Ese escrito ha sido siempre instrumento de la derecha para enfrentar a Marx con Bolivar. Pero Marx es mucho mas que eso, as{ como Bolivar est muy por encima de la caricatura que nos brinda Marx. De modo que, en mi criterio, para quienes piensan que, descartando al respecto todo dogmatismo, un revolucionario venezolano o latinoamericano puede ser a un tiempo marxista y bolivariano sacando provecho del pensa- miento de ambos, parecerfa entonces lo mds sensato tratar de enfrentar y liquidar de una ver. por todas este problema, leyendo, criticando y desmontando el escrito de Marx, situndolo en su contexto, y resca~ tando, para un proceso revolucionario que los necesita, tanto la figura de Bolivar como la de Marx. LAS FUENTES DE MARX Revisemos entonces el texto de Marx. Y comencemos por lo central, por las fuentes que, segiin su propia declaracién, empleé para escribirlo. Son sélo tres, sefialadas por él al final. La primera, en reali- dad la principal y casi tinica, al menos para la mayor parte del texto, la que toca a la lucha por la independencia de Venezuela y la Nueva Granada, s la obra de Ducoudray-Holstein, Histoire de Bolivar, conti- nude jusqu'a sa mort par Alphonse Viollet, Paris, 1831. La segunda (que Marx cia en tercer lugar) es el relato del coronel (Gustavus) Hippis- ley, Account of his Journey to the Orinoco, Londres, 1819. ¥ la tercera, citada en segundo término, son las Memoirs of General John Miller (in the service of the Republi of Peru), de la que no indica ni lugar de edi- cién ni afio, y que ademés estd mal citada, pues el titulo correcto es Memoirs of General Miller, etc. Necesario es hacer un comentario sobre estas fuentes y sobre sus autores. Estos tiltimos tienen algo en comtin: tuvieron participa- cién, aunque-de-duracién-y-valor muy diferente, en las Iuchas por la MADMIR.ACOSTA 7 faba tsndiussd bee other teen tierste sine Si Gra- nada, el Caribe y Venezuela; Hippisley en esta tiltima, en Guayana y Apure: y Miller en Chile y cl Perit; y tados por diversas razones-yoen diverso grado tuvieron divergencias y enfrentamientos con Bolivar, lo que les Ilevé-a-hacer-criticas, a menudo discutibles o ladas, hay grandes diferencias entre ellos, como difiere igualmente el valor de sus escritos. Empecemos por Ducoudray-Holstein. Ducoudray-Holstein es contra el Libertador, criticas recogidas en sus obras 0 memorias. Pero | la lucha de independencia-sudamericana y alcanzan cierto protago- nismo-en-ella-En realidad no se Ilamaba asf. Habfa nacido en 1763 (cen 1772) en Holsteinborg, un pueblo de Holstein, provincia nérdica entonces alemana y que es hoy parte de Dinamarca. Pero era francés, hijo de padres hugonotes, y se lamaba Henri Louis Villaume, apellido que cambié luego, en 1809 por Ducoudray, agregéndole a continua- cién lo de Holstein por su lugar de nacimiento. Tuvo participacién en las guerras napolednicas y en la invasién francesa de Espafia, donde estuvo preso y aprendié espafiol. Por causas nada claras deserté del ejército francés en Espafia y huyé a la Nueva Granada, donde habia comenzado Ia lucha por la Independencia, y donde particips en 1815 al lado del brigadier Castillo, enemigo-de Bolivar, en la defensa de Cartagena contra éste. De alli escapé a Haiti al producirse la invasién de Morillo y la derrota de los patriotas neogranadinos; y en Haitf, por intermedio de Luis Bridn, se acercé a Bolivar, entonces exiliado y apoyado por Pétion, el presidente haitiano, y tras aceptar el liderazgo del Libertador se incorporé a la expedicién de Los Cayos en 1816 en calidad de jefe de Estado Mayor. Como es sabido, la expedicién, que invadié a Venezuela, terminé en un rotundo fracaso que afecté seria- mente el prestigio de Bolivar. Ducoudray-Holstein intrigé contra el Libertador en Cartipano y éste lo licencié del ¢jército. Guardando un profundo rencor contra Bolfvas, regres6 a Hait(, donde vivié largos afios como librero y profesor de musica, pero pendiente siempre de reunir chismes ¢ informaciones tendenciosas contra Bolivar. Empezé a viajar a los Estados Unidos, donde murié (en Albany) en 1839. Diez afios antes habfa publicado toda Sudaméri 58 EL -BOLIVAR: DE MARX en Boston un extenso libro contra Bolivar (y contra la mayor parte de los jefes militares patriotas), titulado Memoirs of Simon Bolivar, Presi- dent Liberator of the Republic of Colombia and of his principal Generale, libro del que Marx cita la versién francesa, editada en Parts dos afios mas tarde: Histoire de Bolivar, par le Général Ducoudray-Holstein, con- tinuée jusqu’a sa mort par Alphonse Viollet. El libro, que alcanzé mucha difusién en la Europa de entonces, esté todo leno de chismes, intrigas, resentimientos y medias verdades, de todo lo cual se deriva un Bolivar reducido por él a un personaje de operera: felén, mediocre, cobarde, correlén, ambicioso y autoritario, que es una suerte de pobre-carica~ tura de Napoleén, al que imita, y que en medio de huidas, derroches, amantes y fiestas,-sdlo-piensa.cn_imponer su dictadura brutal sobre Ellibro de Hippisley tiene menos importancia, salvo como refuer- zo de algunas de las cosas que dice Ducoudray-Holstein, quien lo cita. Hippisley fue uno de tantos oficiales ingleses que participé en la guerra de Independencia venezolana, en Guayana y en los llanos de Apure, en 1817. Pero permanecié poco tiempo alli; y regresé a la Gran Bretafia furioso por considerarse engafiado, ya que luego de su contratacién como mercenario en Londres por Lépez Méndez, representante patriota en la capital inglesa, y de incurrir, como dice, en una serie de gastos para 41 y los soldados que le acompariaban, Bolivar, en Apure, considers | esos gastos insuficientemente justificados y se negé a pagarlos ademas de que el ascenso a General a que aspiraba como parte de su contrato tampoco le fue reconocido por el Libertador venezolano. A pesar de que-conticne algunas interesantes descripciones y datos sobre cosas que dice haber-visto en-Guayana y en los llanos apurefios,la-mayor parte-de-su-relato est4 dedicada a hablar de sus gastos y aspiraciones y.adespotricar de Bolivar por no haberlos satistecho. Recomienda a sus compatriotas que no se embarquen cn esa lucha, en la que sélo les esperan muerte, malos tratos de parte de los patriotas, pésima alimen- tacién, hambre, miseria y enfermedades mal tratadas. Se expresa bien de indios y criollos, a los que considera «una bella raza. En cuanto a Bolivar, aunque a diferencia de Ducoudray- Holstein, lo considera valiente, dice que es incapaz. como militar; que pierde todas las barallas; que carece.de-visién-estratégica-y-cdctica; MLADIMIR ACOSTA que se da aires de gran hombre; que imita a Bonaparte y quiere ser su copia sudamericana aun careciendo de sus talentos; que derrocha los esfuerzos de sus hombres, a los que considera «de un valor a toda prue- ba», pero-indisciplinados y salvajes y lejos de constituir un verdadero ¢jército; y que para lograr la independencia de Venezuela, contando con el apoyo de Marifio y Paez, bastarfa con dos mil soldados ingleses encabezados por sus propios oficiales. Relata por cierto una anécdora que Marx ignora, en la que Sedefio, el general patriota, es perseguido por sus soldados para lincharlo bajo una acusacién de cobardia por haber huido en batalla, en Calabozo, abandonando a su tropa (lo que, segtin Ducoudray-Holstein, hacfa Bolfvar en cada ocasién). Péez sal- va a Sedefio del linchamiento, y ante el asombro de Hippisley, uno de los oficiales patriotas le dice que ¢so de linchar a los cobardes es normal entre ellos y que incluso si se sospechara cobardia de Bolivar harfan lo mismo con él. Otra cosa que Marx ignora es que Hippisley, afios después, luego del triunfo continental de Bolivar, le dirigié una empalagosa carta en la que no sélo lo compara con Washington sino que le dice que éste esté muy por debajo suyo en todos los terrenos, carta que Bolivar al parecer no respondié. En cuanto a Miller hay que decir que su caso es diferente. De entrada habria que precisar algo acerca suyo, porque la referencia de Marx, que apenas usa esas Memorias para el marco general del perfodo peruano de la vida de Bolivar y para reforzar algunas intrigas contra él, es confusa. El que participa en Ja independencia de Chile y del Perti es | General William Miller, pero quien edita sus afiadiendo de paso observaciones suyas, es su hermano John, aunque todo indi- ca que con autorizacién de aquél. De modo que les Memorias son de ambos hermanos, pese a que por su participacién militar en la inde- pendencia de Chile y Pert: debe pensarse que en ellas predominan el pensamiento, las ideas y los documentos y materiales reunidos por William, y administrados, editados y complementados por su herma- no, que también viajé por Sudamérica. William Miller es un héroe de la Independencia peruana y sus restos reposan en el Panteén limefio. Inglés, nacido en Wingham, condado de Kent, en 1795, participa en las guerras de su pais contra Napoledn; y luego, a partir de 1817, como tantos soldados britnicos, aoe emigra a Sudamérica, a la Argentina, a luchar al lado de los patriotas rioplatenses. Se incorpora al ejército de San Martin y participa en la lucha por liberar a Chile y al Pert al mando del Libertador del Sur, dando frecuentes muestras de valor. Estuvo en la marina chilena con Lord Cochrane y en la expedicién de San Martin al Perti en 1820. Permanecié en el pais y se incorporé a las tropas de Bolivar desde 1823 habiendo tenido destacada participacién al lado de éste en la batalla de Junin y al lado de Sucre en la de Ayacucho. Luego de volver a Inglaterra en 1825 y permanecer all{ cinco afios, regresa al Peri, donde pasa el resto de su vida participando en la politica, y donde muere en 1861. Pero Miller-es ante todo un suibdito inglés, defensor de los inte- reses de su patria, partidari io, del comercio briténico, uidacién de las industrias y aresan{as tradicionales sudame- ‘ricanas y de la subordinacién-de las nuevas reptiblicas a los intereses de Inglaterra. Es esto lo que lo lleva a tener races.con Bolfvas,que se negé a. nombrarlo cénsul de Colombia en Londres. (aunque después de la desaparicidn de Bolivar lleg6.a ser-cénsul-briténico en Ecua- dor). Pero las erfticas de Miller, que se dirigen sobre todo a los planes ¥ proyectos politicos de Bolivar, son serias y no meros chismes.como las de Ducoudray-Holstein y Hippisley (razén por la que Marx casi no lo usa). Ademés, més alld de as, Miller muestra respeto y admiracién por Bolivar, al que considera-en_una carta de noviembre de1825 un héroe que se ha ganado merecidamente la admiracién «de todo el universo civilizado». En sus Memorias mismas lo considera alguien-merecedor-de gloria por sus inmensos servicios prestados a la causa de la libertad de Sudamérica. Esas son, pues, las fuentes que Marx reconoce haber usado, aunque, como veremos, su texto depende casi todo de las calumnias y manipulaciones de Ducoudray-Holstein. Veamos ahora el texto. ANALISIS DEL TEXTO El texto de Marx queda definido desde el inicio. Comienza ast: «Bolivar y Ponte, Simén, el ‘Libertador’ de Colombia (...)» AL titularlo Bolivar y-PonteMarx muestra la clara intencién de destacar el origen VAADIMIRACOSTA o—! 6h mantuano del Libertador, equivocandose por cierto, ya que Bolivar y Ponte eranlos apellides-de-su padre, en tanto que los suyos eran Bolivar y Palacios;.y al colocar Libertador entre comillas cuestiona de una vez por.tedas-que-un-personaje como Bolivar merezca semejante titulo. Lo que sigue es algo que pretende pasar por una corta biografia del héroe venezolano en la que, siguiendo grosso modo su historia per- sonal tal como la narra Ducoudray-Holstein y la de la independencia sudamericana de la que fue protagonista, se va intercalando de manera sesgada en esa historia una interminable secuencia de errores, manipula- ciones, chismes y abiertas falsedades derivadas de Ducoudray-Holstein pero a veces condimentadas por el propio Marx y dirigidas todas a mos- trar a Bolivar como un ser cobarde, mezquino, ostentoso, autoritario y miserable cuya vida es la de un falso héroe carente de todo mérito. Imposible e invitil seria sefialar y desmontar una a una las partes de esta secuencia de errores, medias verdades y abiertas mentiras porque ello alargarfa demasiado un escrito como éste, que debe ser corto, y por- que me parece més importante exponer otros aspectos del asunto. Me limitaré por eso a sefialar en lo que sigue sdlo lo principal. Las frases siguientes contienen una serie de pequefias inexac- titudes, todas derivadas de Ducroudray-Holstein, al que Marx sigue, repite o resume. Es cierto que el joven Bolfvary-como-cra-usual en la lite mantuana, es ent uu adolescencia a Europa, a Espafia. Estuvo_en Paris, pero-no varios afios, como dice Marx, sino apenas unas semanas. Se casa en Espafia en 1802 y regresa a Venezuela. Luego de_enviudar, Bolfvar hace un segundo viaje a Europa, en 1803, que también dura varios afios. Regresa a Caracas en 1807, y no.en 1809 como dice Marx-Tampoco-es cierto que José Félix Ribas haya sido su primo, como dice Marx, porque en realidad era su tio politico. s falso que al regresar_a Venezuela Bolfvar no se haya adherido a la reyolucién de 1810. No estuvo presente el 19 de abril porque habia sido confinado-a-su-hacienda-de San-Mateo por la autoridad espafio- la, como-sospechoso de actividades conspirativas. Pero sf participa en todo lo que sigue, Bolivar es-uno.de los promotores de la Sociedad las vacilaciones-de la Junta ree gobernante, promueve la inde- pendencia de una vez. por todas. Su famoso discurso del 3 de julio a EL «BOLIVAR. DE MARX de 1811 es uno de los hechos que contribuyé a que la declaracién de independencia se hiciera dos dfas mds tarde. Si no hubiese tenido Protagonismo en estos hechos, como quiere Marx, no se entenderia que haya sido enviado a Londres con Lépez Méndez y Andrés Bello a buscar apoyo de Inglaterra (y no meramente a «comprar armas», como dice Marx). Tampoco es verdad que luego de su misién (nada se dice de que en Londres el joven Bolivar haya llamado a Miranda a regresar a Venezuela a ponerse a la cabeza de la lucha por defender la independencia), Bolivar se haya retirado a la vida privada. Asf tampoco se entiende ni a cuenta de qué, «en septiembre de 1811» (nuevo error, es en mayo de 1812), Miranda lo haya sacado de su vida privada para designarlo como comandante de Puerto Cabello. En realidad Bolivar, quien participé en la lucha y se distinguié antes en el intento exitoso de recuperar Valencia para los patriotas, no estuvo muy satisfecho con esta designacién que, pese a su importancia, lo alejaba del centro de decisiones militares y politicas. Estos son empero errores menores, que pasarian-con-facilidad.en un texto de encargo sobre un tema poco importante para » escrito de prisa para ganarse la vida, Las mentiras ¢ intrigas serias empiezan desde aqui y van a cobrar mds importai nedida que protagonismo de Bolivar en la lucha por la independencia. Lo que sigue es la pérdida de Puerto Cabello, la capitulacién de Miranda ante Monteverde con la subsiguiente pérdida de la Reptiblica, y la captura de Miranda por varios patriotas encabezados por Bolivar y su ulterior entrega a los victoriosos espafioles. En cuanto a la pérdida de Puerto Cabello, golpe muy grave para las fuerzas patriotas, Marx presenta a Bolivar, responsable de la plaza, como un incapaz y un felén que, contando con suficientes recursos para hacerlo, no defiende la ciudad y el fuerte frente a un grupo de espafioles casi desarmados, que huye cobardemente del combate dejando luchar solos a sus subordina- dos y que se retira a su hacienda de San Mateo. Todo esto es falso. En Puerto Cabello, donde se hallaban detenidos numerosos jefes, oficiales y soldados espafioles, estaba el parque de los patriotas. La ciudad y el fuerte se pierden por la traicién de un oficial republicano. Los traidores se apoderan del parque y controlan las mejores posiciones. Bolivar es tomado por sorpresa, pero pese a ello y a la inferioridad de condicio- YLADIIR ACOSTA, nes, responde al ataque con su cifta menor de tropa y armas y trata de reconquistar Puerto Cabello luchando varios dias y suftiendo grandes pérdidas. Al final, viendo todo perdido, tras solicitar en vano los auxi- lios de Miranda, se retira con parte de su tropa. Pero no va a meterse en su hacienda de San Mateo (la ciudad estaba por cierto en poder de los realistas) sino que desembarca cn La Guaira y pasa a Caracas, donde permanece unos dias, amargado por su derrota. La Republica esta perdida, Miranda, desmoralizado, capitula ante Monteverde en La Victoria en términos que los espafioles pronto empiezan a violar en forma abierta y que la mayoria de los patriotas desconoce (lo que, en el ambiente de derrota y descomposicién rei- nante en sus filas, genera dudas, especulaciones y rumores de traicién). Bolivar es de los cree en la traicién de Miranda. Este, tras capitular y forzar la entrega de Caracas a los realistas, pasa a La Guaira y deci- de embarcarse en un velero inglés. Todo indica que habia decidido dirigitse a la Nueva Granada a buscar auxilio para retomar la lucha, como hizo Bolivar varias veces después. Pero Bolivar y otros patriotas desconocen esto, sospechan que Miranda ha traicionado y deciden capturarlo para que sea juzgado. El confuso episodio ha suscitado siempre dudas y discusién; y las sigue suscitando atin, porque el papel de Bolivar en esto no es muy heroico, y porque él, que acaba de perder Puerto Cabello, no es el mas indicado para inculpar a Miranda erigiéndose en su juez. Pero el relato de Marx, que resume en este caso a Ducoudray-Holstein, es incom- pleto, sesgado y; como el de su fuente, estd dirigido a hacer de Bolivar un traidor. No son, como dice Marx, Bolivar y Miguel Pefia quienes conyencen a Miranda de quedarse a dormir en tierra para acudir luego en forma alevosa a prenderlo de madrugada. Miranda duerme en La Guaira porque quiere y esto es un claro indicio de que no hay traicién por parte suya, pues pese a la recomendacién del capitén del velero inglés para que pase la noche a bordo antes de zarpar en la mafiana, prefiere pernoctar en el ptierto, después de cenar en un ambiente ten- so con varios de sus oficiales. En la madrugada, Bolivar, Miguel Pena y otros acuden a detenerlo. Pero no lo entregan a Monteverde, como afirma Marx, sino a Manuel Marfa Casas, comandante militar patriota de La Guaira, quien los acompaiia. Es poco después, que los realistas se Co 7 ae _ eee SE BOE ON MAX, apoderan de la plaza y que Casas, siguiendo lo pautado en la capitulacién patriota, les entrega la ciudad y con ella al ilustre prisionero, al que los espafioles, que lo odian y han puesto por afios precio a su cabeza, encar- celan y luego envian a Puerto Rico y de alli a la cdrcel de La Carraca, en Cédiz, donde Miranda muere, enfermo y anciano, en 1816. La culminacién de esta poco gloriosa historia es lo tocante al salvoconducto de Bolfvar, historia que Marx nos cuenta en forma mani- pulada y sélo a medias, reforzando en este caso a Ducoudray-Holstein con lo que dicen las Memorias del General Miller, la otra fuente que dice haber usado pero que casi no usa. Marx dice que la entrega de Miranda alos espafioles le vale a Bolivar «el especial favor de Monteverde», que lo premia por ello dandole como recompensa un salvoconducto para salir del pafs. En realidad Bolivar huye de La Guaria y se esconde en Caracas en casa del marqués de Casa Leén. Este hace gestiones ante Francisco Iturbe, otro amigo de Bolivar, espafiol para més sefias, ¢ Iturbe presiona a Monteverde para que se le conceda el salvoconducto a Bolf- var. Después de varios intentos Monteverde accede, aun siendo Bolivar uno de los que ha luchado armas en mano contra Espafia. Al acudir a recibir su pasaporte acompajiado por Iturbe, Monteverde hace notar en efecto que se le otorga «como recompensa por servicios prestados al Rey de Espafia por haberles entregado a Miranda». Pero Marx corta aqui su relato omitiendo de modo intencional la respuesta de Bolivar, que consta en las Memorias del General Miller. Bolivar, indignado, habria respondido a Monteverde que habia entregado a Miranda «no para servir al Rey sino porque habfa traicionado a su patria». Esta res- Puesta estuvo a punto de hacer que Monteverde anulara el pasaporte; y sdlo los ruegos de Tturbe resolvieron el impasse, Marx sigue repitiendo 0 resumiendo a Ducoudray-Holstein. Me salto lo poco que dice acerca de la participacién de Bolivar en Ia lucha al lado de los patriotas neogranadinos y retomo lo que sigue. En 1813 Bolivar invade a Venezuela desde Cricuta, en lo que se conoce en la historia venezolana como Campafia Admirable. Al respecto Marx nada dice, salvo afirmar, para disminuir los méritos de Bolfvar, que los espa- fioles que se le opusieron durante la campafia eran ineptos y cobardes, y repetir varias veces que el verdadero héroe patriota era Ribas, al que los espafioles oponen resistencia y a los que Ribas habria derrotado en MADMIACOSTA Los Taguanes. Los méritos y el valor de Ribas son innegables lo mismo que el papel central jugado por él en Ia campafa, pero el lider de ésta es Bolivar, quien es por cierto el vencedor de Los Taguanes. La entrada triunfal de Bolivar en Caracas es descrita por Marx siguiendo en esto como de costumbre a Ducoudray-Holstein. Pero dejando de lado que en este caso el autor francés reconoce los méritos de Bolivar, la descrip- cién de Marx se centra en el detalle, adems de que contiene errores y exageraciones. Es verdad que hubo una carroza de la victoria y que doce bellas muchachas de las familias mantuanas caraquefias participaron en el desfile y ofrecieron coronas de laurel a Bolivar, pero no es cierto que arrastraran ellas el carro de la victoria. Tampoco que el propio Bolivar se proclamara Libertador, pues fixe el cabildo caraquefio el que le confirié ese honroso titulo, ni que Bolivar haya creado una Orden del Libertador, porque lo que se cred fue una Orden de los Libertadores. En fin, que en el texto de Marx lejos de encontrarnos con un guerrero que ha libertado a.su pais tras una asombrosa campafia militar y que es festejado por ello luego de sus victorias lo que tenemos es una vez mas un intitil carente de méritos, personalista y adicto a la pompa y los festejos. Marx nos da a continuacién una primera muestra de ese racismo dieciochesco dominante en la Europa de entonces hacia los latinoame- ricanos, racismo que comparte, Ducoudray-Holstein critica a Bolivar y asus oficiales por dedicar demasiado tiempo a fiestas y por caer con facilidad en la molicie. A partir de ello Marx dice de Bolfvar: «Pero, como la mayorfa de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento (...)». No sdlo asombra escuchar esta frase en boca de Marx sino més atin que se la intente aplicar a alguien como Bolivar, quien enfientando miles de obstéculos de todo tipo dedicé toda su vida a luchar por la independencia de su patria americana, que liberé la mitad de Sudamérica, y que tuvo una visién de unidad continental que todavia reclaman nuestros pueblos. Igualmente injusto es apli- carsela a los venezolanos, y con ellos a los colombianos, ecuatorianos, chilenos y argentinos, que lucharon por su libertad durante casi dos décadas y que lograron derrotar al imperio espafiol y conquistar su independencia al precio de su esfuerzo y de su sangre. Sigue Marx acumulando errores al repetir a Ducoudray-Hols- tein, Hundido en la pompa, el derroche y las arbitrariedades, rodeado @ ee. 7 poe sec fe De AK de favoritos, esto es, viviendo como lo que el racismo europeo suele definir como un sdtrapa oriental, Bolivar, nos dice, deja perder por intitil todo lo logrado. La Segunda Reptiblica se derrumba. Convoca una junta en la que su dictadura es ratificada por Hurtado de Mendoza (en realidad se trata del patriota venezolano Cristébal Mendoza, miem- bro del triunvirato que presidié la Primera Republica, cuyos apellidos eran Hurtado Mendoza). En la batalla de La Puerta, Bolfvar y Marifio (poco antes calificado por Marx, es decit, por Ducoudray-Holstein, de «joven ignorante»), huyen ante Boves tras corta resistencia. Como siempre, el tinico que combate valientemente es Ribas. Luego de la derrota de Aragiiita (Argita, en el texto de Marx) Bolivar huye otra vex. Corre a Cumand, y pese a las protestas de Ribas, él y Marifio se embarcan en el Bianchi, cosa bastante dificil por cierto, porque Bian- chi no es ningtin barco sino el apellido de un cotsario italiano estafa- dor que huia con el tesoro de la Reptiblica, tesoro que, antes de dejar Caracas para emigrar a Oriente presionado por la amenaza de Boves, Bolivar se habfa visto obligado a confiarle para evitar su pérdida y que el aventurero querfa apropiarse argumentando que los patriotas no le habfan pagado por sus servicios a la causa republicana. Bolivar recupe- ra la mayor parte del tesoro, cosa que Marx no dice. Lo que sf dice es que los dos Libertadores, Marifio y Bolivar, llegan a Margarita, donde son rechazados por Arismendi y de alli pasan a Cartipano, donde no los acepta Bermuidez. Se van entonces, concluye Marx, a Cartagena, donde publican una altisonante proclama para justificarse. En Cartagena, Bolfvar se dedica a conspirar, explicacién incref- ble por su pobreza y por la forma sesgada en que omite la verdadera conspiracién y las verdaderas intrigas, las del inefable Castillo, militar incapaz y enemigo redomado de Bolivar, de quien Ducoudray-Holstein, que estuvo entonces en Nueva Granada, a su servicio, sf habla larga- mente y en términos muy poco favorables. Marx dice que Bolivar (que al parecer para lo tinico que es bueno, segtin él, es para huir) huye de Nueva Granada anve la inminente llegada de Pablo Morillo, militar espafiol que encabeza una gran expedicién de reconquista. Llegado a Jamaica, nos dice Marx que Bolivar escribe otra proclama para hacerse pasar por victima y defender su fuga ante los espafioles. Todo esto es falso, Es ante las intrigas de Castillo y no queriendo ser un elemento See de divisién entre los patriotas neogranadinos, que Bolfvar abandona la Nueva Granada. Lo hace antes de que se anuncie la venida de Morillo. Bolivar intenta luego regresar a la Nueva Granada; y renuncia a hacerlo cuando, estando ya en camino, se entera de que Morillo ha destruido la resistencia imponiendo a los neogranadinos su gobierno a sangre y fuego. Vuelve entonces a Jamaica, y lo que Marx considera un vulgar panfleto oportunista es nada menos que la famosa y reconocida Carta de Jamaica, una de sus obras fundamentales. Contintia Marx: en Venezuela resisten Arismendi y Ribas, que es asesinado por los espafioles (en realidad Ribas ha sido captura- do y ejecutado antes). Aparece entonces el armador curazolefio Luis Bridn, militar relevante, del que Marx, esta vez dejando de lado a Ducoudray-Holstein, dice que como extranjero que es no puede tener papel auténomo en la lucha independentista venezolana, lo que es un disparate, pues se trataba de una lucha abierta donde atin no se impo- nfa el concepto de patria chica y en ella tenian protagonismo no sélo Jlatinoamericanos sino europeos. Esa seria la razén, segtin Marx, de que Bridn decidiera ponerse al servicio de Bolivar, lo que por cierto no deja de lamar la atencin, porque siendo Bolivar el correlén intitil y desprestigiado que Marx nos describe, habria sido mds coherente que Brién, ansioso del triunfo de las armas patriotas, estimulara el lide- razgo de un jefe més capaz. Lo que sigue es la sintesis que hace Marx del relato, largo y mani- pulado, que dejara Ducoudray-Holstein en su Histoire de Bolivar acerca de la expedicién de Los Cayos y sus desastrosos resultados, en particu lar acerca de lo ocurrido en la playa de Ocumare. Me detendré sdlo en esta parte porque, en cualquiera de sus versiones, los hechos, al parecer confusos y nunca aclarados del todo, dejan mal parado a Bolivar; y su incémodo recuerdo lo persiguié toda su vida. Ducoudray-Holstein, que no estuvo presente porque habia sido echado poco antes del ejérci- to patriota por Bolivar en Cartipano, falsea todo el relato presentando al Libertador como el paradigma de los cobardes. Repitiéndolo, nos dice Marx que luego de una escaramuza cerca de Ocumare entre la vanguardia patriota (dirigida por Soublette) y la tropa del jefe realista Morales, escaramuza en la que la vanguardia patriota se vio forzada a dispersarse, «Bolivar, segiin un testigo presencial, perdié toda presencia Caso de énimo y sin pronunciar palabra volvié grupas répidamente, escapé a toda carrera hacia Ocumare, atravesé el pueblo al galope, llegé hasta la bahfa préxima, bajé del caballo, salté a una lancha y se embarcé.... dejando a todos sus compafieros sin ninguna posibilidad de ayuda». Los testimonios de quienes s{ esttivieron presentes coinciden todos en que esto es falso. Pero para los lectores del mercenario francés, ya convencidos de que Bolivar es un cobarde de siete suclas, esto no es sino la cima de su cobardfa. No se les ocurre pensar que el «testigo presencial» no sdlo es anénimo, esto es, inexistente, sino que, como una sombra, parece haber seguido a Bolivar a todo galope él también hasta que abordara la chalupa en la playa. Aunque con lagunas, silencios y variantes, las versiones més pro- bables (la de Soublette y la de Salom, ambos generales patriotas, ambos testigos, uno cercano, el otro presencial) nos muestran otra cosa, Ni la vanguardia patriota fue desbaratada por Morales, ni Boltvar salié corriendo al ver la supuesta derrota. Hay un cierto tiempo en que no se sabe bien dénde estaba; y Soublette ha sugerido una aventura amorosa, hecho por dems irresponsable de su parte dentro de este contexto, en caso de ser verdadero. Ciertamente hubo un gran desorden en la playa de Ocumare, donde los capitanes de los barcos que habian trafdo a los patriotas desde Oriente, habian hecho descargar el parque. En medio del desorden y ante el anuncio de Ia cercanfa de Morales, Bolivar, en compafiia de Salom, traté de reembarcar el parque mientras se espe- raban noticias de Soublette. Pero no habfa barcos, porque dos de los capitanes, que no cran sino corsarios que apoyaban a los patriotas pero que estaban mds interesados en su negocio, hab/an cargado las embar- caciones con frutas y simplemente se habfan marchado a venderlas en las islas caribefias cercanas, dejando a los pattiotas sin transporte. El mismo Brién, que ademas de almirante patriota era también corsario y comerciante, habfa hecho lo mismo yéndose a Bonaire. Slo quedaba a la vista un pequefio velero, el de Villaret, que estaba igualmente a punto de largarse. Bolfvar habia perdido el contacto con la vanguardia de Soublette y esperaba noticias suyas. En eso sutge un extrafio personaje, un tal Isidro Alzuru, ex ede- cn de Matifio, que informa a Bolivar de parte de Soublette que todo estd perdido y que Morales y sus tropas estan entrando ya a Ocumare. VLADIMIR ACOSTA Nunca se aclaré si Alzuru, que luego desaparecié, era un irresponsable, un cobarde o un traidor. Su informacién era falsa y lo que Soublette le habfa ordenado decir a Bolivar era que estaba acampado cerca de Ocumare esperando érdenes para marchar hacia Choronf. La informa- cién desata el pdnico, y en medio del desastre y de la gente que huye 0 se atroja al mar, uno de los marinos, Bideau, rescata a Bolivar y lo leva al barco que esté zarpando. Esto lo recuerda el propio Bolfvar en mayo de 1830 en carta a Fernandez Madrid, diciendo que, abando- nado en la playa, estaba a punto de suicidarse para no caer en manos de los espafioles cuando Bideau lo rescaté. No hay duda de que, cual- quiera sea la verdadera entre las versiones patriotas del suceso, incluso silo es la que trata de justificarlo diciendo que sus oficiales trataron de salvarlo a toda costa para evitar su captura por los espafioles, algo absolutamente necesario, lo cierto es que Bolivar falld en este caso, no por cobardfa, como quieren Ducoudray-Holstein y Marx, sino por irresponsabilidad o por insuficiente manejo de sus tropas y de la situacién. Fue su noche triste, el punto més bajo en su lucha, una lucha en la que se sucedian éxitos y derrotas con predominio hasta entonces de estas tiltimas, y el momento en que estuvo més cerca de perder no sdlo la vida sino su liderazgo y el respeto de sus inquietos y ambiciosos subordinados. Las tropas de Soublette y McGregor sobrevivieron y marcharon hacia el interior a unirse con las guerrillas de los llanos, pero la expedi- cién fue un desastre y el parque patriota fue capturado al dia siguiente por Morales. Bolivar debié seguir en el barco que lo rescatara hasta Bonaire, donde encontré a Bridn; y luego de reclamarle su conducta, regresé con él hacia Choron{ a reunirse con Soublette, pero sin poder hacerlo porque fueron informados de que Choronf estaba ya en poder de los realistas. Al regresar a Oriente, fue acusado de irresponsable y de cobarde por Piar y por Bermtidez, debiendo sobrevivir a un intento de asesinato por parte de éste y viéndose obligado a retornar derrota- do a Haiti, donde conté de nuevo.con la solidaridad de Pétion para organizar una nueva expedicién hacia las costas venezolanas, esta vez mis exitosa. Contintia Marx resumiendo a Ducoudray-Holstein. En 1817, ya instalados de nuevo los patriotas en tertitorio venezolano, Bolivar, 7 __BL BOLIVAR: DE mano luego de ordenar al coronel Freites defender la Casa Fuerte (Casa de la Misericordia) cerca de Barcelona, ofreciéndole apoyo, lo abandona a su suerte y Freites es masacrado por los espafioles. Luego decide eli- minar a Piar por envidia y odio personal, porque Piar, el conquistador de Guayana, descrito como hombre de color y caudillo de los pardos, se burlaba de Bolivar y lo Ilamaba despectivamente «el Napoleén de Jas retiradas». Bolivar forja un plan para librarse de él: lo acusa de conspirar contra los blancos, lo captura, lo somete a un Consejo de Guerra y lo hace fusilar, lo que atemoriza a Marifio y Io lleva a arras- trarse en forma abyecta ante el Libertador. Repitiendo esta sarta de simplezas y chismes sacados todos de contexto y natrados de manera superficial es imposible acercarse con seriedad al examen de un tema polémico como éste, merecedor de un andlisis que seria muy largo y que no puedo hacer ahora. En su madurez el mismo Bolivar lamenté haber autorizado el fusilamiento de Piar, pero Jo central entonces, en 1817, era la necesidad de poner fin a las rivalidades e intrigas entre lide- res patriotas que habfan hecho fracasar hasta el momento la lucha por la independencia, y lograr la unidad de mando sin la cual la lucha estaba destinada al fracaso. El liderazgo de Bolivar se impuso. Piar fue la trégica victima, el terrible precio que se pagé por ello; y conviene recordar que siempre resulta fécil juzgar y condenar estas draméticas decisiones a distancia, fuera de la propia lucha, desde la comodidad de una biblioteca, de una cétedra o de un gabinete de estudio. Sigue Marx repitiendo las mentitas y simplezas de Ducoudray- Holstein: liberada Guayana por Piar y ahora controlada por Bolivar, éste, teniendo més y mejores tropas que Morillo, no se aprovecha de ello, maneja mal las tropas y pierde todas las batallas. Bolivar deja la direccién de la guerra en manos de Pez y de los otros y se retira a Angostura. Todo esté a punto de derrumbarse por la incapacidad de Bolivar. Y entonces llega la salvacién para los republicanos: se incor- poran a la lucha patriota los legionarios europeos que vienen a poner orden ya darle direccién coherente al proceso. Aqui se pone de nuevo en evidencia ese sesgo despectivo de corte racista que asume Marx con respecto a Bolfvar y a los patriotas venezolanos. Estos no valen nada como soldados y sdlo'la capacidad europea y Ia disciplina britanica son capaces a través de unos cuantos batallones de legionarios de salvar Ss Soe een een ze una lucha que de otro modo esté perdida. Una cosa es reconocer el importante papel desempefiado por los legionarios extranjeros y otra atribuirles todos los méritos. Otro que contribuye a salvar a Bolivar es Juan German Roscio que es segtin Marx quien lo induce a convo- car el Congreso de Angostura, con lo que se logra reclutar un nuevo ¢jército republicano. Y resulta por lo menos asombroso (aunque ya no a estas alturas del texto) que la mencién de Marx al Congreso de Angostura se reduzca a esto, ignorando por completo el Discurso de Bolivar y su significado. Lo que vale la pena sefialar es que la nulidad de Bolivar se muestra a cada paso y que cada uno de sus logros es siempre atribui- do a otto o le es impuesto de algun modo por otro, quienquiera que sea. Clara muestra de esto es lo que Marx afiade a continuacién: que son los oficiales extranjeros los que lo convencen de atacar la Nueva Granada y liberarla para luego liberar a Venezuela. De la expedicién para liberar la Nueva Granada apenas se habla. No hay una sola pala- bra acerca de esa inmensa hazafia que fue el paso de los Andes, y en las batallas que logran la independencia neogranadina los héroes no son los Ilanetos y los venezolanos y colombianos sino los legionarios europeos, sin olvidar que, segiin Marx, todo habria estado muy bien preparado por Santander. Es decir, que el mérito de Bolfvar es como siempre nulo. Dice ahora Marx: liberada Bogoté, Bolfvar encarga del poder a Santander y se va a Pamplona a desperdiciar dos meses dedicado a bai- les y fiestas. Regresa luego a Venezucla. Dispon{a de soldados y recur- sos para atacar a los debilitados espafioles, pero no Jo hizo y prefirié prolongar la guerra cinco afios mas. Reaparece entonces Roscio para persuadir a Bolivar de que proclame a Venezuela y Nueva Granada como Repiiblica de Colombia ¢ instale un Congreso comin que redacte una Constitucién. Bolfvar no hace nada en 1820. Se deja convencer por Morillo y acuerda un innecesario armisticio de seis meses en cuya firma ni siquiera se reconoce a Colombia, algo prohibido de manera expresa por el Congreso. Y cuando al fin est a punto de producirse la batalla de Carabobo, aun contando con un cjército mayor que el de La Torre, el sustituto de Morillo, quien habia regresado a Espafia, Bolivar, asustado de la buena posicién del enemigo, propone a sus @ ____EL-BoLIVAR- DE MARX oficiales solicitar una nueva tregua, lo que es rechazado frontalmente por éstos. Después de lograda la victoria, Bolivar pierde la ocasién de tomar Puerto Cabello y dar asf fin a la guerra porque prefiere hacerse homenajear en Caracas y Valencia. :Es que acaso vale la pena refu- tar estas sandeces? Es que alguien podria explicar cémo una nulidad semejante pudo alcanzar el liderazgo, la gloria, la admiracién y el res- peto alcanzados por Bolivar? De hecho, para Marx la independencia-venezolana sélo se logré debido a dos hechos favorables ajenos al liderazgo de Bolivar y de sus subordinados: el fracaso de la expedicién espafiola de Riego sobre América en 1820 y la presencia de la Legién Briténica. Y Marx cul- mina esta apreciacién superficial y simplista con otra observacién de corte racista y cargada de desprecio por los llaneros y en general por los combatientes y soldados venezolanos y colombianos. Afirma que los espafioles le temfan més a la Legion Britdnica que a un numero diez veces més grande de colombianos, es decir, de llaneros. Discutir esto es necio, pero lo que sf habria que decir es que todos los europeos que combatieron al lado de los llaneros venezolanos reconocen no sélo el valor sino la inmensa capacidad militar de éstos. Y Morillo, ex comba- tiente contra Napoleén en Espafia, que debié enfrentar a esos Ilancros dirigidos por Péez, tras caer varias veces derrotado por ellos, reconocié sin ambages su invencibilidad, Ilegando hasta a decir en una ocasién que si dispusiera de cien mil llaneros se pasearfa como vencedor por toda Europa en nombre del Rey de Espafia. A partir de aqui el texto de Marx se acorta en forma abrupta y pasa a resumir en forma rdpida, y obviando muchas cosas, los afios mis gloriosos de la gesta de Bolivar. El texto deja de tener la vida, la tiqueza en chismes e intrigas menores que ha tenido hasta entonces, lo que se debe a que se le acaba el libro de Ducoudray-Holstein, el cual concluye con la independencia de Venezuela a rafz de la batalla de Carabobo. A partir de entonces, sin perder su cardcter superficial y su interés en destacar todo hecho util para criticar a Bolivar asf sea manipulando las cosas, Marx no tiene otro camino que el de dar una visién general de lo que sigue, resumir los hechos y hacerle a Bolfvar criticas que van més alld de la pequefia intriga y que en cierto sentido son de mayor alcance. Para no alargar demasiado esto y seguir repi- ADR ACOSTA 2B tiendo lo mismo, terminaré esta parte haciendo un breve resumen de algunas de las cosas que Marx dice. En la campafia del sur de Colombia y Ecuador tras decir que la direccién nominal es de Bolivar, y la real de Sucre, reitera que los éxitos se deben integramente a la oficialidad britdnica. En la campafia del Pert y del Alto Perd, Bolivar ya no sigue representando el papel de Comandante en Jefe y delega el mando en Sucre para dedicarse a entradas triunfales, manifiestos y proclamacién de Constitucio- nes. Habla de Bolivia como una tierra «sometida a las bayonetas de Sucre» y no liberada por él. Dice que allf Bolivar da rienda suelta a su tendencia al despotismo y proclama el «cddigo boliviano» (es decir la Constitucién de Bolivia), en su opinién mero remedo del Cédigo napolednico. Y al afirmar que Bolivar querfa aplicarlo a Colombia y al Per, Marx considera a éste territorio «sometido por sus tropas», lo que equivale a calificar a Bol{var de invasor extranjero y no de libertador. Mas adelante acusa a Bolivar de haber alentado en 1826 la revuelta de Pdez contra Santander porque necesitaba sublevaciones como pretexto para implantar su dictadura. Y remata diciendo que en ese mismo afio, cuando su poder empieza a declinar, Bolfvar convoca un Congreso en Panamd con el objeto aparente de promulgar un nuevo cédigo democrtico internacional cuando en realidad lo que querfa no era otra cosa que unificar toda América del Sur en una Republica federal de la que él serfa el dictador. Al fin, en marzo de 1830 (j!), Bolfvar se dirige a Maracaibo, dice, para enfrentar a Péez, pero ante la fuerza y decisin de éste, su valor fla- ques y llegé hasta a pensar en sometérsele. Pero viendo que perdia ascendente, decidié al fin renunciar, muriendo poco después a fines de ese mismo afio. Concluye reproduciendo el retrato de Bolfvar que trazara Ducoudray-Holstein y ofreciendo la bibliograffa utilizada, tres obras, de las que como he dicho antes, todo indica que sdlo usé con profu- sién la primera y apenas hojeé las otras dos. Algo mds para terminar con este lamentable texto. Es dificil. ente uerra laa rf feroz y en una lucha por la independencia contra un imperio poderoso como el espafiol, alguien tan cobarde, initil e incapaz como el Bolivar que Marx coe fee podido alcanzar tanta gloria, conseguir tal liderazgo y sometera su poder absoluto-apafsesenteros Ilenos de guerreros armados. Cegado por su prejuiciado odio contra Bolivar, Marx no parece darse cuenta de esta flagrante contradiccién. Porque lo que esté en el fondo de todo esto es que escribir una biografia de Bolivar a partir de todo lo que contra él dice su enemigo Ducoudray-Holstein es tan absurdo como intentar escribir la biografta de los herejes cristianos medievales a par- tir de las calumnnias y del odio de los inquisidores; 0, algo més cercano de nosotros, intentar escribir la biografia de Chdver basdndose sélo en las calumnias que medios y dirigentes de la oposicién venezolana escriben y difunden a diario contra él. EL CONTEXTO Y LAS MOTIVACIONES DE MARX La pregunta que en forma inevitable surge al leer este escrito de Marx, y que ya se hacta en 1942 Gilberto Vieira, es: smo es posible que un genio como Marx y un investigador tan serio y riguroso como él haya podido escribir un texto semejante? Desde el principio, desde que empezé a circular el texto, la izquierda latinoamericana-ha-intentado-explicar el escaso valor del raté de. or, de 0% escrito sin el menor interés y sélo como recurso de supervivencia; y que ademds Marx-no_pudo_contar sino con unas pocas fuentes | di ponibles, que para colmo eran todas contrarias a Bolivar. Pero esta explicacién es claramente insuficiente. Es verdad que se traté de un trabajo menor, escrito de prisa y como mero recurso para paliar las dificultades econémicas por las que Marx y su familia pasaban, y pasaron, durante casi toda su vida. Ello es tan cierto que varios de los articulos escritos por Engels para la Cyclopedia de Dana le fueron atribuidos por él a Marx para que éste recibiera por ellos los pagos asignados. También es cierto que Marx no se ocupé més del asunto, salvo en dos cortas referencias a Bolivar en las que ratifica y refuerza lo dicho contra el Libertador venezolano en su trabajo. Pero en cam- bio no es verdad que la razén_de su -virulencia contra Balfvar fuera el mero resultado de la escasezde fuentes sobre éste y de haberse visto VLADIMIR ACOSTA obligado-a-usarlas-pocas disponibles, que le eran todas desfavorables. Aqui conviene sefialar dos cosas. La primera, que, como mostrara el escritor norteamericano Hal Draper hace algunas décadas en su articu- lo «Karl Marx y Simén Bolivar», Marx, investigador serio y acucioso, revisé las fuentes disponibles en la Biblioteca del Museo Britdnico en la que solia trabajar de ordinario, y es falso que todas fueran contrarias a Bolivar. Dice Draper que Marx revisé en el Museo varias enciclo- pedias inglesas, francesas y alemanas, como la Encyclopaedia Ameri- cana, la Encyclopaedia Britannica, la Penn Encyclopaedia, la Encyclo- pédie du XIXe sidcle, el Dictionnaire de la Conversation y el Brockhaus Conversations-Lexicon, y que todas ellas eran abiertamente favorables a Bolivar. De donde se deriva que prefirié ignorar las informaciones y ctiterios de estas fuentes. Y la segunda cosa a sefialar es que de las fuentes que s{ usd para su trabajo, las que ya he mencionado, se basé de modo casi exclusivo en una de ellas, la mds adversa a Bolfvar, la que destila a cada paso intrigas, calumnias y odio contra él, apenas usando de modo ocasional las otras dos, una de las cuales, Miller, lo Ree eee Es decir, que noes-una-mera-cuestién de ausencia de fuentes, y laverdad es que Marx escribié su ensayo predispuesto por completo contra Bolivar; que disfruté demoliendo al personaje; y que perdid, en una temética que ademds.no manejaba bien.como eta la revoluci6n de independencia sudamericana, toda posibilidad de redactar sobre el Libertador venezolano un trabajo, si no objetivo, pot lo menos serio. La explain de fondo hay que buscaila enitonces en otra parte, 0 a otro nivel; y en mi opinién hacerlo supone adquirir del asunto una visién al mismo tiempo més amplia y més concreta. Una visién més amplia supone hacerse tanto una idea general del contexto histérico y sociocultural en que Marx escribe el texto como del proceso evolutivo de su pensamiento dentro de ese contexto en que se mueve. Esto, como se ve, supone un examen demasiado exten- so y complejo como para poder tratarlo en este corto ensayo, razén por la que me limitaré s6lo aexponer en forma somera los elementos que me parecen més relevantes. Central en este terreno-es-constatar el auge capitalista que caractetiza a esa Europa de mediados del siglo XIX en que transcurre para entonces a vida de Mare y-en la.que se hacen comprensibles los pardmetros-de su-pensamiento, incluso-cuando con ordinaria visién histérica ubica como sistema concreto al asociado al capital, define sus Ifmites y contradicciones, y denuncia sus mise- rias. Y al mismo tiempo, no olvidar que aun dentro de su genialidad el pensamiento de Marx no constituye un todo fijo o inmodificable, come intentan hacernos ver algunas lecturas dogmdticas del mismo, sino que es evidente que evoluciona, madura, se equivoca, avanza, se enriquece y profundiza, aunque hay en él terrenos siempre mejor explorados por ser considerados prioritarios mientras que hay otros que, sea por razones histéricas 0 de interés personal, permanecen vir- genes, se tocan de manera superficial, o no son integrados como los primeros a visiones de conjunto. El Marx de mediados del siglo XIX esté condicionado en gran parte, y habria sido casi imposible que no lo estuviera, por una visién positiva del progreso y del sentido de la Historia; materialista, sf, inse- parable de ese auge capitalista dominante ya en Europa y ascendente en los Estados Unidos y capaz de ver sus I{mites histéricos, pero aun sujeta a algunos rasgos idealistas de corte hegeliano. Esa visi6n del progreso asociada al ascenso y triunfo del capitalismo (Marx no habla nunca del capitalismo sino del capital) esta presente en toda su obra escrita hasta entonces, sobre todo en La ideologia alemana y el Manifiesto Comunista. En ambas se muestra la fuerza imparable del capitalismo para imponerse como sistema de vocacién mundial, destruyendo a su paso, sometién- dolas a su dominio, a todas las formas de produccién anteriores. Es esa fuerza disolvente y esa capacidad de expandirse por doquiet lo que en su opinién y en la de Engels hacen del capitalismo, del capitalismo de su época, una fuerza revolucionaria, Revolucionaria porque, aun siendo un sistema terrible de explotacién y de injusticia, al destruir las formas anteriores de trabajo, artesanales y campesinas, al crear el moderno sis- tema fabril, ese sistema crea también al moderno proletariado indus- trial, a la clase social llamada a destruirlo y a servir de fuerza motriz en la construccién colectiva de una sociedad democratica, igualitaria, justa: socialista 0 comunista. Por ello Marx y Engels son capaces de justificar dentro de ciertos limites la colonizacién inglesa de la India y de apoyar, en nombre de esa visién del progreso, la anexién de Texas y de la mitad de México por los Estados Unidos. La critica que hacen del capitalismo, VLADIMIR ACOSTA, sobre todo en el mundo colonial o periférico, se limita a condenar los excesos morales o los crfmenes que acompafian esa conquista o esa domi- nacién, sin olvidar que a veces, como en el caso del desmembramiento de México por los Estados Unidos, practicamente se los ignora. Es dentro de ese mismo contexto que se ubica el discutido euro- centrismo de Marx. No obstante su amplitud de miras y su visién uni- versal, es dificil negar que hay rasgos eurocéntricos en el pensamiento del Marx de mediados del siglo XIX. Para Marx la revolucién, que supone la existencia del proletariado moderno, sdlo puede producirse en los paises capitalistas, vale decir, en Europa y los Estados Unidos. El resto del mundo cuenta menos; y sélo se incorporarfa a esa lucha mediante el desarrollo capitalista que dé origen al proletariado y a la consiguiente lucha de clases. Marx escribe mucho sobre India y China, pero lo hace por Ia incidencia del colonialismo briténico sobre ambas. Sélo més adelante, y sobre todo en etapas mas tardias de su vida, Marx descubre realmente el mundo colonial, empieza a apoyar la lucha de los pueblos oprimidos del Asia, de indios y chinos, contra el dominio de los colonialistas ingleses, y comienza a darse cuenta de que lo que en su visién inicial justificaba histéricamente la penetracién capitalis- ta en India y China, esto es, la creacién de plenos y modernos rasgos capitalistas, ha sido un mero espejismo y que lo que esa dominacién ha generado, aplastando la resistencia de los pueblos y apoydndose en las serviles clases dominantes internas, es una caricatura de capitalis- mo. Es lo mismo que descubre en la cercana Irlanda, lo que le lleva, desde los tiempos de la Primera Internacional, a defender la lucha de los irlandeses por su independencia de Inglaterra y a afirmar, igual que hace Engels, que el proletariado inglés se ha beneficiado de la explotacidn de Irlanda y que ningiin pueblo puede ser libre mientras participe de la explotacidn de otro. Marx llega incluso, al final de su vida, interesado como estaba en el desarrollo ruso, a abrirse a la idea revolucionaria de que la vieja comuna campesina rusa, dados sus ras- gos colectivistas y su peso dentro de la sociedad, podria hacer posible que Rusia se saltase la brutal etapa capitalista y pudiese avanzar hacia el socialismo apoydndose en la importancia de esa comuna agraria. Es claro que en ese contexto europeo de mediados del siglo XIX no habfa mucho espacio para una comprensién de América Latina, no 73 7 ____ EL -BOLIVAR» DE MARK obstante ser ésta el 4rea del mundo periférico més cercana de Europa, en especial de Inglaterra y Francia, en términos culturales y econémi- cos. Las costosas y destructivas guerras de independencia, encabezadas por las clases dominantes internas, que fueron sus beneficiarias, habian conseguido la liberacién de estas nuevas naciones del dominio hispa- no-portugués pero sélo para hacerlas caer bajo la hegemonfa inglesa 0 franco-briténica. No eran colonias porque eran nominalmente libres. Pero eran paises atrasados, agrarios, de escaso o nulo desarrollo capita- lista, carentes de un proletariado moderno, dominados por oligarqufas terratenientes, militares o comerciales que trataban de imitar a Euro- pa hasta el nivel de la caricatura, hundidos en crisis, guerras civiles y alzamientos y amenazados por dictaduras militares y procesos internos de disolucién. Comprender la complejidad y las especificidades de los procesos politicos vividos por América Latina desde la independen- cia requerfa un conocimiento de la misma que no estaba al alcance entonces de nadie en Europa y que no estuvo tampoco al alcance de Marx. Todavfa, siglo y medio después, discutimos con virulencia los latinoamericanos en nuestro continente acerca de la interpretacién de esos procesos. ¢Cémo pedirle a Marx, desinformado y pendiente de otras cosas, que los entendiera entonces? Si hay que criticarle algo es que lo hiciera de todos modos; y sobre todo que, como en el caso de Bolivar y de la independencia sudamericana, lo hiciera cargado de prejuicios. La visi6n de América Latina que dominaba-entonces.en_Europa, visién procedente de Ja Iustracién del sigle- XVII pero alin presente en el pensamiento europeo de mediados del siglo XIX, y reforzada, como en el caso de Marx, por_las difundidas ideas de Hegel, era la que hacfa de nuestro continente un mundo inferior tanto en lo fisico como en lo humano; y en el caso de Hegel la que presentaba a nuestros pueblos como pueblos-sin-historia, como pueblos no tocados por la ascendente marcha del Espiritu Universal en su evolucién hacia Esp(- titu AbsolutoEn su Filosofia de la Historia, Hegel, influido por De Pauw, desprecia a los indigenas americanos, a los que describe como débiles, borrachos, imitiles y perezosos (el ejemplo clésico serfa el de los guarantes, de los que dice que necesitaban en las reducciones que los jesuitas sonaran campanas a medianoche para recordarles sus deberes conyugales); ademés desconfia del mestizaje criollo. ¥ aunque deja de lado a todo el Nuevo Mundo por no haber sido tocado por el Espiritu, distingue bien entre la América del Norte, es decir, Estados Unidos, y la América del Sur, o América hispano-portuguesa. Los Estados Unidos, prdsperos, ricos, libres, expansivos, quedan fuera de su esquema sdlo porque son la nacién o el pueblo del futuro, pero la América del Sur, cuyas pobres reptiblicas se basan en el poder militar y carecen de esta- bilidad, queda fuera porque no sélo carece de pasado y de historia sino porque también carece de futuro, Como nos muestra el texto de Marx sobre Bolivar (y el de Engels en 1849 sobre California en la guerra de Estados Unidos y México, en el que habla de los «enérgicos yanquis» y los «perezosos mexicanos») ambos, Engels y Marx, al menos hasta mediados de siglo, son tributarios atin de Hegel en este campo. Y aqui surge un aspecto interesante, también relacionado con Hegel, que nos acerca al centro del problema, y que tocara hace més de dos décadas José Aricé en su trabajo Marx y América Latina. Se trata del tema del Estado, que nos lleva al motivo principal del rechazo de Marx contra Bolivar, més alld de los chismes y calumnias de Ducoudray- Holstein. Pero en este terreno Marx sélo depende de Hegel para opo- nerse a él. Para Hegel los pueblos que carecen de Estado soi sin historia, no la capacidad que hayan tenido par grandes civili Estado, como es sabido, constituye-el.centro de la reflexién ética y politica de Hegel y contiene de alguna forma a la familia y a la sociedad civil, que ¢s. concebida casi como producto de aquél, 0 en todo caso como parte indisoluble del mismo. En Hegel el Estado, por lo demds idcalizado, visto como Espiritu Objetivo, es cen- tro del andlisis de la sociedad. Vale decir, que Hegel en su estudio tiene por je la dimensién polftica. Para Marx, opuesto desde antes a la vision estatal de Hegel, el centro de la reflexién social es el plano econémico 0 socioeconémico asociado a la lucha de clases. El Estado en cambio es visto como instrumento politico de dominio de una clase sobre otras; y todo el esfuerzo tedrico y politico-de Marx en este campo va dirigido a enfrentar al Estado, que es ya Estado capitalista como antes fue feudal o esclavista, a enfrentarlo y a destruir su maquinaria como requisito para construir la sociedad igualitaria y sin explotacién que prevé como resultado del triunfo de los explotados contra el poder del capital. ¥ asf aa) __SLABOLIVAR» De marax como se opone en el plano tedrico al Estado hegeliano, Marx seopo- ; ne en el terreno de la praxis. concreta al Estado bonapartista, régimen | autoricatio y paternalista que intenta ponerse por encima de las clases | yde la lucha de clases y que, como en la Francia de Napoleén IIL,no | essino un instrumento de manipulacidn. de las masas populares para | debilitar sus luchas en beneficio de los explotadores, Asi llegamos a la visién concreta, que nos lleva, como ya dije, jalcentro del problema, a las razones precisas del odio de Marx con | Bolivar. Los criticos y enemigos de Bolivar, al calificarlo de dictad | de vocacién monérquica;y estas criticas también-circulaban. por Euro- | Pa,.loacusaron a menudo de querer imitar.a Napolesn y de imponer | por doquier.a los pafses que habia libertado-con su espada un régi- | men autoritario al servicio de los grupos oligarquicos y apoyado en las | bayonetas del ejército, Eso fue lo que Marx vio en Bolivar. Desde que comenzé a informarse sob i bonapartista, | aun imitador o émulo de Bonaparte, a una versién latinoamericana, oe pounce es decir, caricaturesca, de su odiado Napoleén III, encarnacién del bonapartismo.en esos mediados del antepasado siglo. Marx, que era un terrible polemista, y que a menudo combinaba los ataques politicos a sus adversarios con ataques personales, convierte su odio tedrico y politico contra el Estado hegeliano y su odio empirico contra el bona- partismo encarnado en Napoledn III en odio personal contra Bolivar. Entonces gqué mejor fuente para demoler al personaje que el vene- noso libro de Ducoudray-Holstein contra el Libertador? Y si Bolivar es para Marx un pobre y mediocre Napoledn de esa pobre y atrasada Sudamérica, entonces Smo no compararlo con el dictador haitiano Faustin Soulouque, que de presidente se hizo coronar emperador de Haiti, haciéndose llamar Faustino I, creando una suerte de corte ver- sallesca, y al que en la Europa de esos afios, racista como siempre, se lo vefa como la auténtica caricatura de Bonaparte? Es justamente lo que hace Marx cuando Dana le reclama que su trabajo sobre Bolivar estd lejos de la objetividad y el equilibrio que exige un articulo enciclo- pédico y Marx responde a sus reparos comentandole a Engels en una lamentable carta que «habrfa sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleén I al canalla més cobarde, brutal y miserable» porque «Bolivar es el verdadero Soulouquey. RA! a 81 Quiz habria que hacer entonces, para terminar con este tema, una necesaria referencia al bonapartismo atribuido por Marx y otros a Bolfvar. Este es un tema central, que toca la guerra revolucionaria lati- noamericana y sus caracteristicas politicas y sociales, la relacién entre la guerra y la unidad de mando, la visién politica centralista y unita- ria de Bolivar, el andlisis de su dictadura y la relacién entre ésta y las Constituciones y congresos, su preocupacién por crear para los recién liberados pafses regimenes politicos justos y estables, y sobre todo la descomposicién, las crisis y los caudillismos y rivalidades locales que siguen al logro de la independencia amenazando el proyecto unitario de patria grande de Bolivar, su decisién de salvar a todo precio la unidad lograda con tanto esfuerzo y el costo que asume en Ia tiltima etapa de su vida el mantenimiento de esa unidad, lo que, viéndose enfrentado a una fuerte oposicién y a una creciente demagogia encubridora de pequefios intereses y de serias amenazas de desmembramiento y anar- quia, lo lleva, para mantener su poder, a apoyarse en su control del ejército y en una alianza con sectores conservadores de la reconstitui- da oligarqufa. Pero tratar el complejo tema con seriedad y con detalle, huyendo de ligerezas y lugares comunes, exigirfa un trabajo diferente, por lo que por lo pronto creo que basta con lo dicho. Lo que importa resaltar ahora es que, para Marx, Bolivar habia sido-un-bonapartista, un lo autoritario opresor de las masas,-y-que no habia sido otra cosa que el instrumento de las oligarquias para someterlas a su daminio. LOS GRANDES HOMBRES. LA GRANDEZA DE MARX Y LA DE BOLIVAR De modo que fue la casualidad la que celacioné a Marx con Bolivar, al gran pensador revolucionario europeo con el gran Liberta- dor americano. La casualidad enfrenté a estos dos grandes hombres, a Marx y a Bolivar; 0, para ser mas exactos, a Marx con el fantasma de Bolivar. Creo necesario, para dar fin a este ensayo, hacer algunos cortos comentarios sobre la grandeza de ambos personajes y sobre la posibilidad, 0 mejor atin, sobre la necesidad, de recrear esa relacién sobre otras bases. Esto es necesario porque la gran mayorfa de los venezolanos conoce poco a Marx y tiene de él una visién tan caricaturesca como la que el autor de El Capital nos dejara de Bolivar. Apoyada en inte- lectuales y académicos que le sirven, y llegando al pueblo a través de ellos y de los medios y sectores que controla, y que incluyen a la alta jerarqufa eclesidstica con poderosa influencia entre las masas catélicas, la derecha, la misma que ha sido cémplice del saqueo de nuestros pue- blos y responsable de su miseria, ha difundido esta visién con cierto éxito, utilizando también a menudo para ello el deplorable escrito de Marx contra Bolivar. Marx es entonces, dentro de la caricatura que muestran del marxismo y del comunismo, el creador de ambas doc- trinas, el enemigo de la propiedad privada, y sobre todo el defensor de polfticas totalitarias que acaban con las libertades, que despojan a las gentes de sus bienes, que producen por doquier la miseria y el hambre de los pueblos; algo que por cierto sf han hecho en nuestros paises los gobiernos de esa derecha y sobre todo las frecuentes dicta- duras anticomunistas que hemos suftido, apoyadas siempre por ella y por los imperialistas estadounidenses a los que sive. De Marx no puedo hacer otra cosa que dar aqui una apresurada visién de conjunto acerca de su vida y de su obra. Karl Marx es sin duda uno de los mas grandes pensadores que haya producido la humanidad, uno de los mas influyentes, cuya obra y cuyas ideas siguen moviendo a millones de seres humanos en la lucha por un mundo mejor. ¥ esto es as{ porque Marx no fue slo un gran pensador sino también un auténtico revolucionario, que a costa de grandes sacrificios luché toda su vida por la causa de los trabajadores y de los explotados. Nacido en 1818 en Tréveris, ciudad de la Alemania renana que entonces era parte de Prusia, en una familia judia convertida al protestantismo, Marx, habiendo estudiado en Bonn y en Berlin, habiendo egresado con un doctorado en Filosofia de la Universidad de Jena en 1841 y habién- dose casado dos afios después con Jenny von Westphalen, una bella joven de origen aristocratico, pudo haber clegido vivir como docente universitario una cémoda vida burguesa sin problemas. Pero se hizo tempranamente revolucionario, se comprometié a fondo en la lucha contra las fuerzas reaccionarias dominantes en su patria y contra la despiadada explotacién capitalista que se iba imponiendo entonces por SNE = nt) casi toda Europa, en la lucha por la justicia y la igualdad, en la defensa de los intereses de los trabajadores y explotados, al lado de los cuales, militando y escribiendo, combatié buena parte de su vida. Su mujer, su compafiera de toda esa vida, sacrificé con él y a su lado su origen y sus comodidades burguesas, acompafidndolo en sus luchas y en su vida dificil, a menudo al borde de la miseria, y participando siempre de sus ideas y de esas luchas. Durante varios afios Marx fue un perseguido politico, expulsado de su patria y de varios paises europeos por revolucionario, terminando por convertirse en un apétrida refugiado en Londres, donde permane- cié hasta el fin de sus dias. Acosado por las autoridades prusianas, se ve obligado a trasladarse a Parfs en 1844, donde traba relaciones con el movimiento socialista francés, inicia sus estudios sobre la economia politica inglesa y reencuentra a Friedrich Engels, alemén y renano como 4, con quien traba una sélida amistad y empieza una colaboracién inte- lectual tan fructifera como duradera. Al afio siguiente, por presién de as autoridades prusianas, es expulsado de Parts y se traslada a Bruselas, donde contintia su actividad intelectual y revolucionaria. Después de haber militado en la Liga de los Justos, en 1847 se integra a la Liga de los Comunistas, y al afio siguiente Engels y él publican en Londres el famoso e inmortal Manifiesto Comunista. En 1848, ya en el contexto de las revoluciones que empiezan a incendiar toda Europa, Marx, expul- sado de Bruselas, regresa a Parfs atendiendo una invitacién del gobier- no provisional recién instalado en Francia tras el nuevo derrocamiento de la monarqufa francesa. Al estallar la revolucién en Alemania, Marx, acompafiado por Engels, regresa a su patria a participar en Ja lucha. Derrotada la revolucién en 1849, vuelve a Parfs, pero es expulsado de Francia poco después y debe trasladarse a Londres, donde se instala con su familia como refugiado, y donde, salvo por unos pocos viajes oca- sionales, permanece hasta su muerte en 1883, afio por cierto en el que en Venezuela y en toda América Latina se conmemoraba con grandes ceremonias el centenario del nacimiento de Bolivar. Marx fue un luchador infatigable y un pensador total, estudioso incansable, perseguidor acucioso del saber para ponerlo al servicio de la causa de los explotados, fildsofo, escritor, polemista, investigador, periodista, politico, economista, socidlogo, luchador permanente por * % SL BOLIVAR DE MARX la libertad y la justicia. En sus comienzos recibe influencia de Hegel y forma parte de los Jévenes Hegelianos, hegelianos de izquierda, pero pronto, gracias a la influencia de Ludwig Feuerbach, rompe con el idea- lismo de su maestro y sus discfpulos y se hace materialista. El estudio de la historia lo lleva a ir desarrollando las Iineas matrices de su visién del mundo y del proceso histérico. Ya iniciado en la economia polfti- ca, el contacto con Engels lo estimula a dedicarse a fondo a ella y a ir perfilando los rasgos de su profundo y genial andlisis del capitalismo y de la explotacién. Su obra inmensa empieza con su participacién en 1842 en la Gaceta Renana, de la que pronto es director. Prohibida la Gaceta por las autoridades prusianas, Marx coedita en Paris en 1843 los Anales Franco-Alemanes, pero éstos son también de corta duracién. De la colaboracién con Engels nacen La Sagrada Familia, expresin de su ruptura con los hegelianos de izquierda, y La ideologia alemana, primer gran esbozo de su concepcién de la historia, que permanece inédito hasta 1932. En febrero de 1848 es publicado el Manifesto Comunista. E\ bonapartismo es demolido en sus obras La lucha de clases en Francia, publicada en 1850, y El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, publicada en 1852. Pero su centro de interés luego de trasladarse a Londres es la eco- nomfa politica y el andlisis critico del capitalismo, aunque por varios afios, dadas las dificultades econémicas que confronta, se ve obligado a escribir articulos para la prensa progresista estadounidense, colabo- rando en el New York Daily Tribune y més adelante en la Cyclopedia de su amigo Charles Dana. Uno de esos articulos es el panfleto contra Bolivar. En esos afios acumula numerosas notas y apuntes relativos a su estudio acerca de la historia, y acerca del surgimiento del capitalismo Y Sus rasgos, apuntes que se publican en la década de 1930 y que son conocidos con el titulo de Grundrisse. Pero en 1859 publica la Contribu- cién a la erttica de la economta politica y ocho afios més tarde, producto de casi dos décadas de estudio, daa la luz el primer tomo de El Capital, su obra magna, de la que s6lo publica ese tomo, pues es Engels quien edita, luego de su muerte, en 1885 y 1894 respectivamente, los otros dos, basado en lo que Marx dejara escrito al respecto y en los borra- dores de lo que no pudo terminar. Luego de publicar el primer tomo de El Capital, Marx sigue combinando el estudio tedrico con la praxis wanna ACOSTA + _ 5 politica y en 1864 contribuye a crear la Primera Internacional, de la que se convierte en promotor y Ifder en medio de frecuentes conflic- tos politicos e ideolégicos con las corrientes anarquistas. Estimula en esos afios la fundacién del Partido Socialista Obrero Aleman, cuyas tempranas desviaciones denuncia en varias obras, entre ellas la notable Critica del Programa de Gotha, publicada en 1875. Antes, en 1871, en el contexto de la reciente derrota de la Comuna de Paris, que ha contado con el firme apoyo de la Internacional, escribe y publica La guerra civil en Francia, otra obra importante en la que muestra que la Comuna es Ja verdadera y plena democracia. Su correspondencia es enorme, y rica en andlisis histéricos y sociopoliticos. Aunque cansado y enfermo, en la Ultima década de su vida, Marx, siempre hundido en Ia pobreza, sigue escribiendo, dedicado sobre todo a tratar de concluir El Capital. No lo logra porque su esposa Jenny muere en 1881 y Marx, enfermo y aca- bado, le sigue a la tumba dos afios después. La obra de Marx es, pues, inmensa, cubre todo el campo de las ciencias sociales y sigue alumbran- do entre los pobres y explotados nuevas luchas y nuevas esperanzas; y resulta grotesco, por decir lo menos, que aquellos que nada saben de 4, al menos en Venezuela, crean que su tinica obra fue el lamentable y prejuiciado panflero que en mal dia escribié contra Bolfvar. Pero lo peor es que los venezolanos tampoco conacen bien a Bolivar, y suelen tener de él una visién sacralizada, producto de un viejo e interesado culto a su figura, estimulado por la derecha, culto que ha hecho de aquella la imagen de un ser perfecto ¢ inaccesible y que a menudo ha servido a sectores politicos de esa derecha, que ha dominado siempre el pais, para encubrir tras un ropaje patristico algu- nas de sus fechorfas y de sus conductas entreguistas y antipopulares, 0 para dejarlo olvidado en el bronce de las estatuas y la inaccesibilidad de los panteones. Y también porque esta vision sacralizada de Bolivar como héroe infalible y como modelo de perfeccién humana dificul- ta que se pueda tener de él una imagen més real, mds humana, que resalte su merecida grandeza, la trascendencia de su lucha y de parte importante de su pensamiento, aptos para movilizar fuerzas actuales como sucede hoy, pero que entienda también que los grandes héroes son seres humanos y no dioses, capaces, si, de realizar grandes hazafias y de marcar rumbos para el futuro, pero también de equivocarse, de 8% ___EL-BOLIVARs DE MARX cometer errores y de set merecedores de andlisis y de critica histérica setia para unas y otras cosas. ¥ no sdlo es que los grandes hombres son seres humanos, como lo fueron Bolivar y Marx, sino que a menudo sus obras, sus grandes obras, que tienen muchas veces més de colectivas que lo que suele admitirse, estan hechas de pequefias cosas: de constancia, de sacrificio, de capacidad para aprender de los errores. Mark Twain dijo una vez que el genio se componfa de un 2 por ciento de talento y un 98 por ciento de sudor, es decir, de esfuerzo, de constancia, de dedicacién. Bolivar dedicé toda su vida a la lucha por la libertad de Venezuela y de la América del Sur. Marx pasé mds de dieciocho afios de su vida estudiando, leyendo y reflexionando para escribir el primer tomo de El Capital, ¥ toda su vida estavo dedicada a la revolucién. Y no sélo es que las obras de los grandes hombres, sus grandes obras, estén hechas con frecuencia de pequefias cosas y que el equivocarse es parte importante de su vida sino que hay momentos en que fallan, en que no responden a la idea que se tiene de ellos, sobre todo después de que han sido sacralizados, fundidos en bronce y levantados como estatuas por sobre su condicién humana, la que los caracterizé en vida, Esta condicién humana, estas cualidades y defectos, este fallar a veces, es lo que permite al comtin de los mortales identificarse con ellos, acercarse sin miedo a ellos, y respetatlos y admirarlos, no porque sean o hayan sido dioses, sino porque con su conducta muestran que, siendo seres humanos, capaces de errar y de tener momentos criticos, son capa- ces también de superarlos, de trascender, de cumplir grandes hazafias politicas, militares, intclectuales, y de alimentar en los pueblos nuevas esperanzas para sus luchas. La mayor grandeza de Bolivar esté en haber sabido enfrentar y superar dificultades («Yo soy el hombre de las dificultades», le escribié una vez a Sucre), en haber sabido aprender de sus errores. Bolivar es el luchador infatigable que nos describe Joaquin Mosquera en Pativilea, el revolucionario que sacrifica todo por su patria, que rebasa los Ifmites de su clase para asumir la direccién de todo un pueblo, que libera a sus esclavos, que proclama y defiende la abolicién de la esclavitud, que lucha por la igualdad, y que desea para las nuevas naciones libertadas con su espada «la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de YUADIMI ACOSTA 87 seguridad social y la mayor suma de estabilidad politica». Bolfvar es el visionario que rebasa el marco de su tiempo, que entiende que la patria es América y que sélo la unidad de esa patria grande permitira a nuestros pueblos conquistar la independencia plena y enfrentar la amenaza de imperios més poderosos que el espafiol. Pero Bolivar es eso y mucho mds. Es el héroe que al final de su vida se aferra al poder para defender su obra y que ante la amenaza creciente de desintegracién de ésta se ve forzado en forma trégica a apoyarse en el poder militar para intentar salvarla. Bolivar es en lo personal un hombre pleno, capaz de afrontar peligros y privaciones, de dedicar su vida a la liberacin de su patria, pero también de amar la vida y los placeres, la mtisica y los bailes, de amar el poder, de disfrutar de la pompa, del ceremonial de éste y de la alegrfa de las fiestas, de amar con pasién a las mujeres, aun a riesgo de crearse problemas y rivalidades por ello, como le ocurriera en més de una ocasién. Bolivar es un gran ser humano, lleno de vida y amante de la vida, con todo lo que esto significa, con sus geniales cualidades y también con sus innegables defectos. Ademds, como en todo gran personaje histérico, hay en él un hombre de su tiempo y otro que lo trasciende. Y el culto sacralizador y acomodaticio que se le ha brindado en Venezuela, desde que las mismas clases dominantes que hicieron fracasar sus proyectos decidieron apropiarse de su figura, ha sido en buena parte responsable de que los venezolanos actuales casi no conozcan a Bolfvar y de que hasta hace muy poco haya sido imposible empezar a rescatar, como ahora, para el pueblo, su condi- cién y su grandeza humanas. BOLIVAR Y MARX EN LA VENEZUELA DE HOY El papel de la revolucién bolivariana y la labor del presidente Chavez han sido esenciales en esto. La reyolucién bolivariana en-cur- so ha rescatado del-olvido-y-de la mera retérica vacfa a la que se nos ha tenido acostumbrados el pensamiento de Bolivar, ha revivido.sus luchas por la independencia_y.la soberania, por la igualdad y-lajusti- cia, por la unidad de-nuestros-pucblos-y-por-hacer-realidad el suefio de una gran patria latinoamericana, En este sentido puede afirmarse He . a i wottvan. pe mare con Neruda que Bolivar ha despertado de nuevo, y que su figura, su gesta y lo mucho que sobrevive de su pensamiento se han incorpo- rado en forma activa a esa lucha’de la mayorfa del pueblo venezola- no, y de otros pueblos sudamericanos, por alcanzar la democracia, {a igualdad, la independencia y la soberania que la gesta libertadora les ofreciera pero que les fueran negadas por las oligarquias criollas, tinicas beneficiarias del proceso independentista, y que ahora parece posible conquistar. La derecha venezolana, y los intelectuales y publi- cistas que le sirven, ahora enemigos declarados de Bolivar, hablan de un nuevo culto al Libertador, que Chavez estarfa estimulando y promoviendo en beneficio propio. No entienden nada, 0 no quieren entender. Movidos por un rechazo aprioristico a menudo irracional, © por intereses distintos a los del pais, parecen haber perdido por completo no sélo la perspectiva histérica sino la capacidad misma de entender el presente en que se mueven. Mis alld de detalles meno- res, de érboles que impiden ver l bosque, lo que se desarrolla hoy. en Venezuela bajo la direecién-de-Chéver-en-torno.a la figura de Bolivar No es otra cosa que un intento serio y y sostenido, el primero que se hace‘en el pais, de rescatar a Bolivar para las luchas del pueblo, para animar y fortalecer un proceso de cambios revolucionarios continuos enlos que todo lo que sigue vivo del pensamiento_y_las_luchas-del gran Libertador-venezolano, todo lo que puede contribuira impulsar ese proceso, es recordado, revivido ¢ incorporade-a-ese-renovado e inaplazable combate por la independencia,la-soberanfa-y_la unidad de nuestros pueblos. Ante esto, a la derecha y a los intelectuales y publicistas que le sirven no les queda otro camino que manipular el pensamiento y los hechos de Bolivar, que sacarlos de contexto, como hacen con el tema de la dictadura y la democracia. En el caso de la dictadura igua- lan y confunden de manera expresa el tiempo y el mundo de hace casi dos siglos con el tiempo y el mundo de hoy. Hacen igual que Ducoudray-Holstein: acusan a Bolivar de haber sido un dictador, de haber ejercido la dictadura, pero mientras aquél lo hacia por resen- timiento personal, ellos lo hacen para asimilarlo a los dictadotes del presente, y de paso para llegar a su verdadero objetivo que es acusar en forma absurda de dictador a Chavez. wuxowmacosta 9 Pero gqué era entonces, en tiempos de Bolivar, la dictadura? zno era acaso necesidad impuesta por la guerra, que de ordinario y en todas las épocas se conduce bajo una autoridad tinica, o sobre todo asignacién de poderes extraordinarios provisorios a un jefe politico-militar oa un Presidente por parte de un Congreso 0 una Asamblea representativa, poderes que podian ser renovados 0 suspendidos por esa Asamblea 0 Congreso, igual que ocurrfa entre los antiguos romanos, los romanos de tiempos de la Reptiblica? {Es que no se le otorgan hoy mismo poderes extraordinarios que hace siglo y medio se habrian llamado sin ambages dictatoriales a los gobernantes llamados democraticos en tiempos de crisis 0 de guerra? ;No suspenden acaso esos gobernantes democraticos de hoy las garantias en caso de real o supuesta amenaza, sin que nadie los lame por ello dictadores? ;Significaba acaso dictador entonces lo que significa ahora? ;Es que no lo saben los histotiadores venezolanos? @Por qué en tiempos de Bolivar no era deshonroso declararse dictador y sien cambio lo es ahora? :O es que acaso les parece Bolivar compa- rable con Pinochet, con Somoza o con Chapita? Yen cuanto a la democracia, hablan de democracia y de ser demé- crata como si creyeran una vez més que el mundo de hoy es el mismo de hace casi dos siglos ;Quién era demdcrata entonces? ;Lo eran acaso Jefferson, Madison 0 Jackson? No dominaba acaso entonces, como modelo a seguir por los pensadores mds avanzados, el republicanismo liberal y el consiguiente régimen censitario? Como sabe o deberfa saber cualquier politélogo, desde Aristételes hasta mediados del siglo XIX por lo menos, cuando se aprueba el sufragio universal en Francia (y no en Estados Unidos, como pretenden algunos) democracia fue un concepto desprestigiado y poco usado (uno de los pocos que lo emplea y defiende es Rousseau) y al que se preferia siempre el de Republica © régimen republicano. La diferencia entre una y otra esttiba en que Democracia es poder del pueblo, ejercido mayoritariamente por éste en su interés, mientras que Reptiblica, que se define entonces como Republica liberal y supone’por lo general una Constitucién, es régi- men censitario, que excluye 6 limita la participacién del pueblo, esto es, gobierno de los propictarios y de la Hamada minorfa culta, quie- nes reciben del pueblo la legitimidad de su poder pero que aquél no gjerce nunca en forma directa porque lo delega en ellos. Acompafiado EL sBOLIVAR» DE MARX de divisién de poderes, es ése el modelo politico que desde Locke y Montesquieu es propugnado por la burguesfa en ascenso contra la aristocracia, y que se va imponiendo en las nuevas Repuiblicas inde- pendientes americanas comenzando por los Estados Unidos. Cémo es entonces que la'derecha venezolana y los intelec- tuales que le sirven critican en forma manipuladora a Bolivar «por no haber sido demécrata» mientras consideran demécratas a Iideres estadounidenses como Washington, Jefferson, Madison y Jackson? zEs que saben acaso lo que dicen? Dejando de lado que Washington era un terrateniente esclavista que desprecié toda su vida a los negros y alos indios, zes que ignoran el rechazo, el desprecio y el miedo que destilan Jefferson y Madison contra el pueblo, al que este tiltimo, en los papeles de El Federalista, considera una chusma peligrosa, emotiva, turbulenta y andrquica a la que hay meter en cintura manteniéndola lejos del poder? Y no olvidemos que ellos se refieren alli al pueblo blanco, porque a los negros se los excluye de hecho y de derecho por su condicién de esclavos y a los indios simplemente se los masacta y extermina, {Bran acaso demécratas Jefferson y Madison? ;Lo era acaso su republicanismo racista y excluyente basado en la esclavitud de los negros y el genocidio de los indios? {Lo era acaso Jackson, considerado como el lider del oeste que a la cabeza de su chusma de colonos (asf la calificaron sus elitescos adversarios de entonces) rebajé el régimen censitario original para convertirlo en democracia, pero que en realidad sélo amplié la participacién del pueblo blanco mientras mantenfa la exclusién de los negros y el genocidio indigena porque era él mismo propietario de esclavos y masacrador de indios? Mas bien Bolivar, aun estando condicionado en esto por su tiempo, esté mds cerca de la democracia que estos supuestos demé- cratas estadounidenses que siguen siendo presentados por las derechas como modelos de lo que en realidad no fueron. En.el pensamicnta de Bolivar hay una seria influencia democratizadora derivada de Rousseau; y.aunque teme también a la anarqufa y es partidario de un régimen censitario, hay_en sus discursos y en las Constituciones que propone © elabora una constante preocupacién por el bienestar del pueblo, por la justicia social y por la igualdad.Esté ademas su firme oposicién a la esclavitud, defendida en-cambio-por los terrate VADIMIRACOSTA at Jefferson y Madison; y estén también sus medidas en Bolivia y Peri en favor de los derechos de los indigenas, sande radicalmente distinta esclavista y ee de no sélo de los que se oponfan a su seminolas, sino de los que la aceptaban en forma | a someterse a ella, como los cherokees. En fin, que a la derecha venezo- lana y a los intelectuales y publicistas que le sirven no les queda otro camino que tratar de descontextualizar hoy a Bolivar, que presentarlo como un dictador con el tinico objetivo de acusar de dictador a Chavez, acusacién sin base que no vale la pena discutir. El hecho que si cuenta es que Bolivar es hoy parte de las luchas del pueblo, parte necesaria de esa lucha por Ia justicia social, por el bienestar de las mayorias, por el acceso de éstas al poder, por la defen- sa de la soberania de nuestras naciones frente al imperialismo estado- unidense y por todo avance en el camino de la unidad continental de América Latina. En la lucha por el socialismo que se ha dado en llamar del siglo XXI, en la construccién de una sociedad més democrdtica y més justa, esto es fundamental, como lo es también aprender de Marx, de su pensamiento, de su obra, de su grandeza, de sus combates por la revolucién, por la justicia, y de su suefio por construir un mundo de todos, un mundo de igualdad, sin miseria y sin explotacién. Y poca duda cabe de que, ms all4 de intrigas y panfletos, Bolivar y Marx ter- minardn encontrndose, y combatiendo del mismo lado, en esa dificil pero prometedora batalla que nos espera por la liberacién de nuestros pucblos, para ir forjando, con el concurso de las grandes mayorias, ese otro mundo que es tan posible como urgente y necesario. Caracas, agosto de 2007. BIBLIOGRAFIA Estimo necesario hacer unas observaciones. Para facilitar la lectura de este ensayo sobre el «Bolfvar» de Marx, para no extenderlo en dema- sfa ni recargarlo de notas y citas eruditas, prefer{ prescindir en el texto mismo de esas notas y referencias. De todos modos, como es mi cos- tumbre, todas las referencias que hago a obras y a autores estén abso- lutamente fundamentadas, cosa que puede comprobarse en cualquiera de mis libros anteriores, y por supuesto en esta bibliografia. Ahora bien, en cuanto al texto del ensayo, conviene que sefiale lo siguiente: 1. El contenido de buena parte de él (Ia apreciacién acer- ca del texto de Marx y de su uso, las reflexiones sobre Marx y Bolivar, sobre sus contextos respectivos, y sobre la situacién actual venezola na) corresponde a criterios y opiniones mfas, discutibles por supuesto, pero que creo bien fundadas. De modo que la referencia tinica para esta parte del texto soy yo mismo, y por supuesto soy como siempre responsable de todo lo que digo. 2. Lo relativo al articulo de Marx, a sus fuentes y a su contenido, que constituye otra gran parte del texto de mi ensayo, esté bien explicitado en éste y no cref pertinente recar- garlo dando a cada paso referencias al libro de Ducoudray-Holstein (a ocasionalmente a Hippisley 0 a Miller), ya que esto es perfectamente comprobable teniendo a mano el articulo de Marx y sus fuentes; 0 su fuente casi exclusiva, que es Ducoudray-Holstein. 3. En cuanto a otras referencias a autores, incluyendo al propio Marx, a Engels, y a varios otros mencionados en el texto, esas referencias pueden comprobarse en la bibliografia que sigue. En la que de paso se precisan, para mayor facilidad, algunas de ellas. I. Comienzo por las fuentes de Marx, lefdas, releidas y revisadas: 1. Ducoudray-Holstein. Histoire de Bolivar, par le Général Ducoudray-Hoktein, continude jusqu’t sa mort par Alphonse Viollet, dos tomos. Alphonse Levavasseur (si¢), Paris, Libraire, 1831. 2. Colonel Hippisley. Histoire de Vexpédition aux rivieres d'Ortnoque et d’Apuré dans ' Amérique Méridionale. Traduit de Panglais par M*G.C. Hubert. Paris, Libraire, 1819. 3. Miller, (William y John). Memorias del General Guillermo Miller al servi- cio de la Repiiblica del Pert, dos tomos. Traducidas al castellano por el General Tortijos. Reproduccién de la edicién de Londres, 1829. Madrid, Librerfa General de Victoriano Suérez, 1910. IL. Sefialo luego las ediciones que he utilizado del texto de Marx, «Bolivar y Ponte», Hay numerosas ediciones, varias de ellas cir- culan en Internet. He utilizado basicamente tres: 1. La incluida en la antologia Bolivar visto por marxistas, edicién, compilacién y prlogo de Jerénimo Carrera, segunda edicién, Caracas, Fondo Edi- torial Carlos Aponte, 2006, pp. 311-325. Edicién cuidada, rigurosa y revisada. Cotejada por el compilador con el original publicado en la Gyelopaedia de Danas 2. La incluida en Karl Marx y Friedrich Engels, Materiales para la historia de América Latina, Cordoba, Cuadernos de Pasado y Presente, 1972, pp. 76-93, edicién a cargo de Pedro Scarén, valiosisima por las numero- sas y excelentes notas y comentarios suyos, pp. 105-121. Esa edicién incluye ademés, en la pégina 94, la carta de Marx a Engels, fechada en Londres el 14 de febrero de 1858, en la que aquél compara a Bolivar con Soulouque, y el corto comentario de Marx, también despectivo contra Bolivar, de quien dice que es sdlo un mito creado por la fantasia popular, que aparece de paso en el extenso libro, Herr Vogt, publicado en 1860, que Marx dedicara a responderle a calumnias de Karl Vogt, autor al que acusa de mercenario, de estar a sueldo de Napoleén III, como se confirmé en efecto afios después; y 3, Carlos Marx, Simén Boltvar, Buenos Aires, Ediciones de Hoy, 1959, edicién sin mucha importancia, con corto prdlogo de S. Lopez Montenegro y sub- titulos facilitadores de la lectura, pero que no son del texto de Marx. (® a ne oe tax IL Concluyo organizando en orden alfabético los textos principales que han sido utilizados para la elaboracidn de este ensayo, o que han tenido que ver de alguna manera con él porque he debido de nuevo leerlos o revisarlos en funcién del mismo: Acosta, Vladimir (compilador y prologuista). Independencia, soberanta y jus- ticia social en el pensamiento del Libertador Simén Bolivar. Catacas, Centro de Arte La Estancia / PDVSA, 2007. Acosta Saignes, Miguel. Accién y utopta del hombre de las dificuleades. La Habana, Casa de las Américas, 1977. Aricé6, José. «El Bolivar de Marx», capitulo 8 de su libro Marx y América Latina, México, Alianza Editorial Mexicana, 1982. Bohérquez, Carmen. Francisco de Miranda, precursor de las independencias de 4a América Latina. Caracas, Monte Avila Editores, 2006. Bohérquez, Carmen y Christian Ghymers (coordinadores). 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Mean. while, he engaged in the service of James IIT. the ptetender, as he was called, who made hi his prime minister, and used him in. soliciting the assistance of the French court in the at tempt about to be made to revive the prostrate fortunes of the Stuarts. Bolingbroke contin~ ued in the active of his affairs in France after the prince set out upon his x; dition to effect 4 rising in Scotland. ‘The mi carriage of that scheme, and the dissatisfaction of James with his principal secretary, caused his sudden discharge from his employment ; when, with a versatility of principle quite on a Jevel ‘with the plausibility of his manner, he sought a reconciliation with the Hanoverian party. Walpole, however, apprehensive of his influence in the event of his retum to England, prooured the prolongation of his exile. For ‘Years he remained in banishment, on the conti- nent, residing principally at La Source, an es- tate he owned near Orloans, and devoting his self to belles-lettres, and an. active correspond- enco with Pope, Swift, and other celebrated literary contemporaries. His wife dying in 1718, he was privately married 9 years later to the widow of the marquis de Villette, a niece of the notorious Madame de Maintenon. Té was chiefly throngh her instrumentality, in bribing the duchess of Kendal, a mistress of Eing George, with the eum of £11,000, that he succeded in getting permission to return to his own country in thé year 1723. But he aia not resume a permanent residence there till 1724 when, by the judicious use of a lenge fortune, acquired by tampering in Law’s Miscis- Sippi bubble, he effected tho restoration of his property. |The act was signed by the king lay 81, 1725. His restoration to civil rights ‘was not granted at the same fime, and he found himself excluded from his seat in the house of lords, This denial set his pen in motion against the ministry, eo that for some years his political papers in the “ Craftsman,” under the ‘titles of “An Occasional Writer,” and “Humphroy Oldcastle,” kept the town alive. His ‘Letters upon English History,” and his “Dissertation upon Parties,” subsequently col- lected and published as separate works, formed parts of this series. At the same tims he con- tinued to write, though not to publish, on metaphysical and moral subjects. “Convinced, however, of the futility of his attack upon the government, and not a little frightened, per- haps, by a sureptitions issue of his former letiers to the secretary of the pretender, he yuitted England once moro for France, in 1785. He remained abrood til toe death of hie fhe in 1742, when he returned to take possession: of the family estate at Battersea. The fall of ‘Walpole that came year brought him hopes of recovering his citizenship, but it did not have that effect, nor did he ever again enter into Political life. He passed his leisure in the pre- Paration of his literary works, and in inter- course With his philosophic and literary friends, BOLIVAR ¥ PONTE ‘among whom were numbered many of the most eminent men then living. On his Seay in 1751, he bequeathed bis ‘manuscripts works to David Md Plete edition of them, in 5 vols. 4to, in 1754. Anow edition, with alife by Goldsmith, appeared who published a com- in 1809, in 8 vols. 80. the most notowor- thy of his Writings, beside those a} i are “The Idea of a Patriot King,” a “ on the Spirit of Patriotism,” “Some Reflections on the Present State of the Nation,” “Letters on the Study and the Use of History,” and “Concerning Authority in Matters of Religion.” They are written in a fluent, flexible, and eloquent style, combining a certain scholastic refinement with the easy and natural manner of a man of the world, and mingling an apparently profound philosophy with a sprightly and c wit, Nothing can be more attractive, especially to a young and immature mind, than thes are when they aro first read, but a closer familiar- ity with them soon convinces the reader that ‘the rhetorio is artificial, the sentiments affect the learning a great deal of it borrowed, an the thought intrinsically unimportant. ‘With & marvellous capacity for appre ing the knowledge of others, so far as it snited bis parposes, he ‘isos certain French elegance and clearness in setting it forth, which we not only a momentary charm, but ‘a sem {lanes of profundity, to hi spocclitions, ‘Yet, in spite of their more serious defects, the writ ings of Bolingbroke for » long time influenced lung’ of te ose; bat Sug hee wri is age; are destined to be sock ead event er wal ever occupy a distinguished place in the literary Ristory of het epoch, Ae’ an orator, Boling. broke held a high rank, lthough his reputation rests chiefly of tradition, ahd no complete specimen eloquence is now extant. BOLIVAR, 8 western county of Mississippi, with an area of about 800 sq. m. It is sepa” rated by the Mississippi river from Arkansas on the west and onsite roatnly of ewamp land, tof which is subject to frequent inundations, The climate of the lowlands ys considered am: bealthy, and extensive and highly fertile tracts are consequent}y left uncultivated. In 1850 the county produced 4,723 bales of cotton, 107, 075 bushels of corn, and 29,066 of sweet pota- toes, Capital, Bolivia. Pop. in 1850, 2,577, of whom 2,180 were slaves, BOLIVAR Y PONTE, Suton, the Iibera- tor” of Colombia, born at Caracas, July 24, 1788, died at San Pedro, near Santa Mar” tha, ‘Dee. 17, 1830. ‘He was the son of one of the Peitias Mantuanas, which, at the time of the Spanish supremacy, constituted the creole nobility in Venezuela, Ih complianes with the custom of wealthy Americans of those times, at the early age of 14 he was sent to Ear: From Spain he passed to Franee, and resided for some years in penis Tn 1802 he married in Madrid, and returned to Venezuela, where bis wite died suddenly of yellow fever, After this he BOLIVAR Y PONTE visited Europe a second time, and was present at Napoleon's coronation as emperor, in. 1 nd at his assrmption of the ron eros of Lom: bardy, in 1803. In 1609 he returned home, and despite the importunities of Joseph Felix his cousin, he declined to join in the revolution which broke ont at Caracas, April 19, 1810; but, after the event, he accepted a mission to London to purchase arms and solicit the pro- tection of the British government. Apparently well received by the marquis of Wellesley, then secretary for foreign affairs, he obteined nothing beyond the liberty to export arms for ready cash with the payment of heary duties upon them, On his retura from London, he again withdrew to private life, until, Sept. 1811, he ‘was prevailed upon by Gen. Miranda, then com- mander-in-chief of the insurgent lend and sea forces, to accept the rank of lieutenant-colonel inthe staff, and the command of Puerto Cabello, the strongest fortress of Venezuela, The Span- ish prisoners of war, whom Miranda used regu- larly to send to Puerto Cabello, to be confined in the citadel, having sueceeded in overcoming their guards by surprise, and in seizing the citadel, Bolivar, although they were unarmed, while he had a@ numerons garrison and large magazines, embarked precipitately in the night, with 8 of ‘his officers, without giving notice to his own troops, arrived at daybreak at LaGuayra, and setired fo'his estato at Ban Mateo, On be- coming aware of their commander's fight, the garrison retired im good ordor from the Which was immediately oceapied by the Span iards under Monteverde. This event turned the seale in favor of Spain, and obliged Miranda, on the sathority of the congress, to sign the treat} of Vittoria, July 26, 1813, which resto: Venezuela to the Spanish rule, On July 80 ‘Miranda arrived atLaGuayra, where heintendled to embark on board an English vessel, On his visit to the commander of the place, Col. Man- el Maria Casas, he met with s numerous com- lay, song wifom vere Don Miguel Pena and imon Bolivar, who persaaded him to stay, for one night atleast, in Oasas'shouse. At 2 o'clock in the morning, when Miranda was soundly sleeping, Casas, Pefia, and Bolivar entered. his room, with 4 armed ‘soldiers, cautiously seized. his sword and pistol, then ewakened him, 2b- ruptly told him to rise and dress himself put him into irons, and had him finally surrendered to Monteverde, who dispatched bim to Cadiz, where, after some years’ captivity, he died in irons, ' This act, committed on the pretext that ‘Miranda had betrayed his by the oapit- ‘lation of Vittoria, procured for Bolivar Monte- ‘verdo’s peculiar favor, so that when he demand ed his passport, Monteverde declared “Col. Bo- fivar’s request should be complied with, as a reward for his having served the king of Spain y delivering up Miranda,” Ho was thusallowed to sail for Guragoa, where he spent 6 weeks, and proceeded, in ‘company with his cousin, ‘Ribas, to the little republic of Carthagena. Pre- vious to their arrival, a great number of soldiers, 441 who hed served under Gen. Mirands, had fied Ribas proj to them to un- to dertake an expedition against the Spaniards in ‘Venezuela, and to accept Bolivar as their com- mander-in-chief, ‘The former proposition they embraced eagerly; to the latter they demurred, ‘put at last yielded, on the condition of Ribas Deing thesecond in command. Manuel Rodriguez Torrices, the president of the republic of Car thagena, added to the 800 soldiers thus enlisted under Bolivar, 00 men under the command of his cousin, Manuel Castillo. ‘The expedition starved in the beginning of Jan. 1813. Dissen- sions as to the supreme command breaking out between Bolivar and Castillo, the latter suddenly decamnped with his grenadiers. Bolivar, on his part, proposed to follow Cestillo’s example, and. Fetarn to Carthagena, bat Ribss persuaded him at length to parsue his course at least as far a3 ‘at that time the seat of the congress of New Gratiada. ‘They wore well received, sup- Ported in every way, and were both made gon- brals by the congress, and, after having divided their little army into 3 columos, they marched by different routes upon Caracas, ‘The further they advanced, the stronger grew their resources; the cruel excesses of the Spaniards acting every~ where a5 the recruiting sergeants for the ariny of the independents. “Che power of resistances fon the part of the Spaniards was broken, pees ‘by the ciroumstance of 4 of their army jeing composed of natives, who bolred on every encounter to the opposite ranks, partly by the cowardice of sich generals as Tiscar, Cazigal, and Fierro, who, on every occasion, deserted, their own troops. Thus it happened that San Jago Mario, on ignorant youth, had con- trived to dislodge the ee froma the prov- inces of Cumaua and Barcelona, at the very time that Bolivar was advancing through tho western provinces, The only serious resist- ance, on the part of the Spaniards, was directed against the column of Ribas, who, however, Touted Gen, Monteverde at Loctiguanes, and forced him to shut himself up in Puerto Ca- allo with tho remaicder of his troops. On hearing of Bolivaz’s approach, Gen. Fiorro, the governor of Caracas, sont deputies to propose 5 capitulation, which was concluded at Vitto- tia; but Fierro, strack by a stdden, panic, and not expecting the return of his own emissaries, secretly decamped in the night, leaving more ‘than 1,500 Spaniards at the discretion of the enemy. Bolivar was now honored with a pub- lic triumph, Stending in a triumphal cor, drawn by 12 young ladies, dressed in white, adorned with the national ‘colors, and sll. se- Jected from the first families of Caracas, Bol- ivar, bareheaded, in full uniform, aod wielding ‘a small baton in bis hand, was, in about half ea hour, dragged from the entrance of the city to hisresidence, Having proclaimed himeelf “dic- tator and liberator of the western proviaces of ‘YVenezuela”—Marino had assumed the title of “dictator of tie eastern provinoes”—ho created “the order of the liberator,” estab-

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