¡ESTO ES UN ASALTO!
Fabián Choque [Adaptada por José Eduardo Morales para una representación de
alumnos de Educación Secundaria del Colegio San José (Espinardo - Murcia)]
Personajes:
El Pillo
María Osete
El Gandaya
Carlos Mata
Cajera1
Elena Fragua
Cajera2
Noelia Nicolás
Clienta Mayte Ortín
Cliente Rafael Martínez
El policía Pedro J. López
La policía Jessica Castellón
El Segurata Luis González
El reponedor Adrián Huéscar
Altavoz Fermín Martínez
ESCENA I
ALTAVOZ: Din, don, dan… Señoras y señores, hoy pueden llevarse a su casa dos
sacos de patatas camperas por el módico precio de tres kilos de aguacate.
CAJERA1: (Al Reponedor.) Oye, nene, tienes que ir al almacén y traerte unos
botes de líquido desmaquillador, que se ha acabado en la sección de
cosméticos…
CAJERA2: Eso, y tráete también una caja de toallitas desmaquillantes, porque
aquí a la compañera le va a hacer falta media tonelada de algodón para quitarse
tooooooodo el maquillaje que se ha puesto en la cara, que parece que se ha caído
de cabeza en un bote de Cola-Cao…
CAJERA1: Sí, sí, tú critica lo que quieras, guapa, pero con esta cara bonita ligo
más que Paris Hilton a la entrada de una discoteca.
REPONEDOR: Eso es cierto, yo el otro día la vi en la puerta de la discoteca y
estaba muuuuy ocupada ligando con un policía, aunque solo vi cómo el poli le
pedía la documentación, ¿o te pidió también tu teléfono?
CAJERA1: Anda, hijos, que os estáis luciendo… Pero yo sé lo que os pasa…
¡Envidiosos, que sois unos envidiosos! Ese policía era un amigo mío y no me
pedía la documentación, sino que estaba enseñándole yo a él unas fotos de la
fiesta que hicimos en la playa el fin de semana pasado.
REPONEDOR: ¿Fiesta? ¿En la playa? Anda que ya podías haber invitado a tus
compis de trabajo…
CAJERA2: Eso digo yo, nena, con lo que te queremos nosotros…
CAJERA1: Siiiiii, claro, si se os nota mucho cuánto me queréis vosotros… Desde
luego…, lo que hay que ver…
CAJERA2: Ay, nena, de verdad, no te mosquees, si sabes que estas cosas que
decimos solo son para reírnos un rato, que este trabajo es muy aburrido, mujer:
una rutina eterna en la que nunca pasa nada...
ALTAVOZ: Din, don, dan… Señoras y señores, hoy tenemos el placer de
recomendarles la oferta de gel de baño con… (En susurros.) Que no, mamá, que
no voy a comer, yo te llamaré luego… Que síííí, ya te lo he dicho, hasta luego.
(Retoma el tono profesional.) … de gel de baño con exfoliantes naturales y
ecológicos procedentes de las Industrias Químicas ‘La Desolación’.
2 ESCENA II
(De repente dos personas con máscara entran y gritan.)
EL PILLO: ¡¡¡Esto es un atraco!!! ¡¡¡Arriba los monos!!! (El Cliente, el reponedor y
las cajeras se miran extrañados. Él pone la punta de la pistola en su cabeza, se
rasca con el cañón y se queda algo pensativo.) No, esperen, esperen..., esto no
era así…, jolines…
EL GANDAYA: (Le dice en el oído y en voz baja.) Muchaaachooo, mira que lo
hemos ensayado veces… ¡Que se dice "arriba las manos"!
EL PILLO: ¡Ay, es verdad! ¡¡¡Arriba las manos todo el mundo!!! (La gente
reacciona y comienza a asustarse.)
EL GANDAYA: ¡Quiero que me den todo el dinero que tengan en las cajas! ¡Y todo
el dinero que haya en sus carteras también! ¡Y rapidito, que es para hoy! LA
CAJERA1: Muy bien, si me dan una dirección les enviamos todo el dinero del
supermercado y de nuestros clientes a través de nuestro cómodo servicio de
entrega a domicilio.
EL PILLO: Anda, pues mucho mejor así, ¿eh, colega? Que nos lo van a enviar a
casa y todo... Anda, anota: la dirección es Avenida de… (El Gandaya golpea la
cabeza de su compañero.)
EL GANDAYA: ¡No seas tonto, hombre! (Mira a las Cajeras.) A ver, vosotras dos,
meted todo el dinero de las cajas en estas bolsas (Le entrega unas bolsas que se
saca del bolsillo.). ¡Venga, más rápido que deprisa!
LAS CAJERAS: ¡Sí, en seguida! (Van a colocar el dinero en las bolsas que le ha
dado.)
LA CLIENTA: (Sale andando con su bastón. Viene con una caja de cereales en la
mano.) Oye, neniiicaaaa, ¿es que no tenéis cereales de esos rellenos de
chocolaaateee? Que son los que quieren mis nietos y si no se los llevo…, pues
luego no se toman la leche y claaaroo….
EL GANDAYA: (A la Clienta.) ¡A ver, señora! ¡Túmbese ahora mismo en el suelo!
LA CLIENTA: (Con la mano en la oreja, pues no oye apenas.) ¿Quéeee? ¿Qué
solo quedan de pomelo?
EL GANDAYA: (Gritando.) ¡¡Señora!! ¡¡Que esto es un atraco!!
LA CLIENTA: ¿Quéee? ¿¿Qué se los llevó Paco??
EL GANDAYA: (Gritando.) ¡Nooo! ¡Que estamos atracando el supermercado!! LA
CLIENTA: ¿Quéeee? ¿Que están decorando el supermercado?
EL GANDAYA: (Suspira profundamente, desesperado. Gritando.) ¡No, señora, no!
¡Qué digo que los cereales están al fondo (señalando), allí al fondo del
supermercado, pero usted siéntese aquí y ahora se los trae el muchacho!
LA CLIENTA: Ahhhh, pues estupendo, así descanso un poquico, hijo, que tengo
las piernas fatal de la circulación. (Se sienta en una silla.)
EL REPONEDOR: ¡Qué disparate! ¿¡Pero dónde está la policía cuando se le
necesita!?
ALTAVOZ: Din, don, dan… Se informa a los señores clientes de que las toallitas
higiénicas tienen hoy un diez por ciento de descuento. Din, don, dan. EL
GANDAYA: (A Cajera2.) Oye, eso que se escucha… ¿lo dice algún trabajador?
CAJERA2: (Mintiendo.) Estooo…, no, no, claro que no, es una grabación, la
cambian cada día según las ofertas que haya…
ESCENA III
(Salen del baño el policía y la policía, totalmente indiferentes ante la situación,
hablando entre ellos.) [Sonido de cisterna.]
EL POLICÍA: (Subiéndose la cremallera.) ¡Ay, qué a gustito me he quedado!
LA POLICÍA: (Tapándose la nariz.) Madre mía, compañero, sí que había algo
podrido ahí dentro de tu estómago, por favor, qué peste… (Se dan la vuelta y ven
a todo el mundo tirado en el suelo boca abajo.) 3
EL POLICÍA: ¿Qué están haciendo ahí? ¿Qué? ¿Está calentito el suelo, o qué?
(La Cajera1 le señala con el dedo a los asaltantes) ¿Qué pasa? (Se da la vuelta y
ve la punta de las pistolas en su cara. Se asusta y comienza a gritar.)
¡¡¡Mamaaaaaaaa!!!! (Al instante se arrodilla y junta sus manos.) ¡Por favor, por
favor, no me maten, que tengo esposa con dos hijos y otros tal vez por ahí que ni
conozco…! ¡Yo que sé…, pero, por favor, no me maten, no me maten!
LA POLICÍA: (Nerviosa.) Pues…, compañero, yo ahora mismo no recuerdo qué
había que hacer en situaciones como esta, así que…, qué quieres que te diga…
(Muy lentamente se agacha y se arrodilla.)
CLIENTE: ¡Oiga! ¿¡Pero qué clase de policías son ustedes, que no cumplen su
deber deteniendo a estos atracadores!?
EL POLICÍA: (Le quita la pistola al Pillo y se la muestra al Cliente.) ¿¡Cómo!?
¿¡Pero es que usted no se ha fijado en el tamaño que tiene este pedazo de pistola
Magnum del calibre 44!? (Se la devuelve al asaltante.)
CLIENTE: (Se coge la cabeza.) ¿Y para esto pago mis impuestos?
LA POLICÍA: Para esto los paga, sí, señor; y además, el día que no los pague verá
para qué sirve la policía.
EL GANDAYA: ¡Al suelo usted también! ¡¡¡Rápido!!!
LA POLICÍA: ¡Ya voy! ¡Ya voy! (Se echa al suelo, al lado del Cliente.)
CLIENTE: (Con sarcasmo al policía.) ¡Ahora que usted está a mi lado, me siento
muchísimo más tranquilo, señor agente de las fuerzas del orden y de la ley…!
EL POLICÍA: ¿Ah, sí? ¿Y qué cree? ¿Que yo soy Superman, que las balas me
chocan y rebotan?
CLIENTE: ¡Anda ya…, por favor…, cállese la boca!
ALTAVOZ: Din, don, dan… Se les comunica a los señores clientes que mañana
estarán a su disposición los nuevos chalecos antibalas, con un descuento del uno
por ciento. Din, don, dan.
ESCENA IV (Se oye a El Segurata, que va a entrar al supermercado.) EL
SEGURATA: (Masticando.) ¡Bueno, ya estoy aquí! (Entra por la puerta. El
Gandaya, que lo esperaba a un lado de la puerta, levanta su pistola.) No tenían
bocatas de jamón serrano, así que me he comprado uno de panceta con bacon,
con pollo y con paté de finas hierb… (El Gandaya le pone la pistola en la nuca. El
Segurata empieza a toser.) Uhum, uhum… (Nervioso.) ¿¿Pero qué pasa aquí??
CLIENTE: Pues nada, hombre, qué va a pasar… Aquí estamos echando una
partidita al parchís… ¿Tú qué crees que pasa, por favor?
EL PILLO: Exactamente, amigo, y llegas justo a tiempo para tirar… Bueno, para
tirarte al suelo… (El Segurata se tumba en el suelo. Llega la Cajera1 con las dos
bolsas de dinero.)
LA CAJERA1: (Atemorizada, entrega las bolsas.) Aquí tienen todo el dinero del
súper, pero, por favor, no nos maten, ¡no nos maten!
EL GANDAYA: Espero que esté todo.
LA CAJERA1: Si quiere, lo puede contar.
EL SEGURATA: Y si falta algo yo les puedo prestar un dinerillo, que me han
sobrado tres euros y medio del bocadillo. (Muestra el bocadillo con la mano.)
EL PILLO: A ver..., vamos a contar esto… (Abre la bolsa y sacando el dinero,
comienza a contar.) 5, 10, 20, mmmm, mmmm, 50, mmm, 100, 200, 300, 350…,
mmm, 380…, 400…, 420…, 450… (El Gandaya toma la mano de su compañero y
lo mira con ojos furiosos.)
EL GANDAYA: (Muy serio.) ¿Se puede saber qué haces…?
EL PILLO: ¡Pero… compañero! Hay que estar seguros de que no nos falte nada…
EL GANDAYA: (Seco.) Guarda… eso… ahora… ¿Vale? 4
EL PILLO: Muy bien, pero luego no vengas a quejarte de que te han robado, ¿eh?
(Sigue contando.) 470…
EL GANDAYA: Si no te callas ahora, vas a acabar atado con ellos en el suelo, y
sin un miserable euro.
EL PILLO: Pues no te quejes después si no está todo…
ESCENA V
EL GANDAYA: ¡¡¡Ya!!! (Mira al Cliente y a la Cajera1.) Bueno, bueno, estos
caballeros se retiran ya. Muchas gracias por su colaboración, señores y señoras,
esperamos que disfruten de este fantástico día.
EL PILLO: Sí, y para cualquier asalto o secuestro, aquí tienen nuestra tarjeta (Las
entrega mientras se le quedan mirando con extrañeza.)
EL GANDAYA: Esto… (Extiende su mano hacia la tarjeta.) ¿Me las prestas un
momento?
EL PILLO: Sí, las acabo de recoger, ¿te gustan? (Comienza a leerlas y, mientras
lo hace, la expresión en su rostro comienza a cambiar.)
EL POLICÍA: ¡Inaudito!, ¡Ahora hasta los asaltantes hacen sus tarjetas de visita!
¿¡Cómo te quedas!?
CLIENTE: ¡Usted cállese, que para policía es un completo inútil!
EL POLICÍA: ¡Oiga, no le permito que me insulte! ¡A la policía se le respeta!
CLIENTE: ¡Que "a la policía se le respeta"! ¡Si usted para lo único que sirve es
para comer e ir al baño! (Los asaltantes discuten en silencio sobre la tarjeta.)
EL GANDAYA: ¿¡Pero te has gastado nuestro dinero en esto!? ¿¡Qué tenías en la
cabeza!?
EL PILLO: ¡Y yo qué sé! Al Ciego, a él le encargué las tarjetas.
EL GANDAYA: Mira, olvídalo y vámonos (Mira a los rehenes.) Bueno, fue un gusto
hacer tratos con ustedes, nos vamos. (Los dos se retiran apuntándoles con sus
armas mientras que los otros se quedan en el suelo asustados, hasta que salen.)
ESCENA VI
(A los pocos segundos, entra El Pillo rápidamente y les reparte una tarjeta a cada
uno.)
EL PILLO: (Habla en voz baja.) Aquí abajo está el número, llámennos si necesitan
ayuda para cualquier atraco, asalto, robo…, desvalijar alguna casa, falsificar
moneda, en fin, para cualquier acto delictivo... ¡Incluso para algún secuestrito, todo
es hablarlo! (Al instante de dejarles la tarjeta, se va. Todos se quedan mirándolo
muy sorprendidos y extrañados. Luego, se levantan.) (Las cajeras van desatando
a los clientes y a los policías.)
EL POLICÍA: (Todo cursi, toma la palabra.) Tuvieron suerte esta vez… Si me
llegan a pillar con el estómago tranquilo se hubiesen enterado… Vamos, ya
estarían en el calabozo... (El Cliente lo mira con indignación.)
CLIENTE: Mire, mejor cállese antes de que me amargue lo que queda de año...
(Va donde la Cajera1 y la encuentra maquillándose.) ¿¡Y usted, qué está
haciendo?
LA CAJERA1: ¡Ay, pues es que con todo este jaleo se me ha estropeado el
maquillaje!
EL POLICÍA: Bueno, yo no sé a ustedes, pero a mí esta pelea me ha dado
hambre. ¡Compañera, vámonos a comer, a ver si calmo las tormentas de mi
estómago! Aunque sea con unos sándwiches.
LA POLICÍA: Venga, pues nos iremos. ¡Nena! (A la Cajera2.) Guárdame la
compra, que está en aquella cesta, luego paso a recogerla.
LA CAJERA2: Descuida, aquí te la guardo. (El Policía y La Policía echan a andar.
El Cliente los interrumpe.)
CLIENTE: ¡Oiga! ¿¡Y usted a dónde cree que va!?
EL POLICÍA: (Como si no hubiese ocurrido nada.) ¿Eh? ¿Es que usted también
quiere un sándwich? En el bar al que vamos tienen una gran variedad, y
riquísimos: de pollo, de salmón con paté, de… 5
CLIENTE: ¡Qué sándwich ni qué ocho cuartos! ¡Lo que deberían ustedes hacer es
investigar ahora mismo este atraco para atrapar a los asaltantes!
LA CAJERA2: Este lo único que atrapa es una tortilla…
EL POLICÍA: Con un poquito de ajo, si puede ser...
CLIENTE: ¡Esto es el colmo de la desfachatez! ¡Me voy ahora mismo a la
comisaría a ponerle una denuncia a este policía! (Se retira totalmente molesto.)
EL POLICÍA: Bueno, ahora sí, nos vamos a comer. (Se va todo despreocupado.
La Policía también.)
LA CAJERA1: Y aprovechando que no hay clientela, voy al baño a maquillarme,
que allí hay mejor iluminación y un espejo más grande... (Se va caminando como
si fuera una modelo de pasarela.)
LA CAJERA2: Espera, que yo te acompaño. (Se va detrás de la Cajera 1.) (Se van
todos. Se queda la Clienta sola.)
CLIENTA: (Se levanta y, despacio, apoyada en su bastón, se dirige al borde del
escenario. Gritando.) Eh… Oyeeee, neniiiicaaa, ¿y los cereales de mi nieeetooo?
Cae el telón.