Pablo Escobar
Pablo Escobar
PABLO ESCOBAR
ACTA DE NECROPCIA DE PABLO ESCOBAR
República de Colombia
Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
Regional Nor - occidente de Medellín
Necropsia No NC 93.6791
Nombre Pablo Emilio Escobar Gaviria
Fecha de la Muerte 2 de diciembre 1993 hora: 18:00
Funcionario que ordena la necropsia: Fiscalía Seccional
Circunstancias de la muerte: Arma de fuego (según el
levantamiento)
REPUBLICA DE COLOMBIA
MINISTERIO DE JUSTICIA
INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL
3. OCCISO:
NOMBRES: PABLO EMILIO APELLIDOS: ESCOBAR GAVIRIA
6.2 POSICION DEL CADÁVER: De cubito lateral derecho, con el brazo izquierdo
sobre la cabeza y la mano debajo de la misma, la mano derecha sobre las tejas en
semi flexión hacia el sur, con las piernas hacia el oriente, cruzadas, la derecha en
semi flexión.
6.3 PRENDAS DE VESTIR: Camiseta de manga corta, color azul oscuro con el
cuello y los puños color vino tinto, jeans azul claro, con las botas recogidas, sin
zapatos, interior color blanco.
7. MUERTE NATURAL---------------------------------------------------------------------------
8. EXAMENES SUGERIDOS: NECRODACTILA, CARTA DENTAL, BALÍSTICA
ORDEN DE NECROPSIA
A LOS SEÑORES MEDICOS LEGISTAS DE MEDICINA LEGAL SE SOLICITA
PARACTICAR LA NECROPSIA CORRESPONDIENTE AL CADÁVER AL CUAL
PERTENECE LA PRESENTE ACTA DE LEVANTAMIENTO.
EXAMEN EXTERIOR
CAVIDAD TORACICA
Hemorragia de la pared del hemotórax derecho parte superior.
APARATO RESPIRATORIO
Pulmones: Peso 700 gramos en conjunto. El lóbulo superior derecho presenta
contusión hemorrágica por onda expansiva.
APARATO CIRCULATORIO
Corazón: Peso 360 gramos. Arterias coronarias permeables. Aorta con placas de
ateroma y calcificaciones más marcadas a nivel abdominal, aorta grado IV/VII.
Perforación de la arteria axilar derecha de 2 cm. de longitud y de la vena axilar
derecha por debajo de la clavícula. Hematoma en región axilar derecha de 700
cm.
CAVIDAD ABDOMINAL
Sin lesiones
APARATO DIGESTIVO
Estómago en su interior tiene un volumen de 200 cc, de bolo alimenticio.
Hígado congestivo de color marrón, sin masas ni nodulaciones. Vesícula y vías
biliares permeables, páncreas normal, intestino delgado y grueso con fecales en
su interior.
APARATO URINARIO
Riñones congestivos. Diferenciación entre la corteza y la médula.
Uréteres normales. Vejiga urinaria con 200 cc de líquido de color ámbar.
APARATO GENITAL
Sin lesiones
GLANDULAS ENDOCRINAS
Sin lesiones
EXAMENES ESPECIALES
Balística: se recupera un proyectil que corresponde al proyectil No 2 se pide
exámenes de alcoholemia, depresores y estimulantes del sistema nervioso central
en orina y contenido gástrico. Se anexa carta dental
DIAGNOSTICO MACROSCOPICO
Heridas por proyectil de arma de fuego con bandeleta contusita, sin tatuaje a nivel
de la parte superior de la concha del pabellón auricular derecho, el proyectil se
dirigió de derecha a izquierda, de arriba abajo y de atrás adelante y produjo
fracturas bilaterales del peñasco porción basilar del occipital además, laceraciones
hemorrágicas del cerebelo, protuberancia y mesencéfalo, con hemorragia
subaracnoidea y el proyectil sale por la región preauricular inferior izquierda.
Herida con bandeleta contusita sin tatuaje a nivel de la escápula derecha cara
postero-infero-externo, el proyectil se dirigió de abajo arriba, de atrás adelante y
de derecha a izquierda y produjo un túnel hemorrágico a nivel de los músculos
dorsal ancho derecho subescapular derecho vena y arteria axilar derecha ramas
terminales del plexo branquial, hematoma en región axilar y clavícula derecha,
fractura de clavícula derecha, túneles hemorrágicos en músculos infrahiodeos
derechos, músculos de la base de la lengua y fractura conminuta del cuerpo de la
mandíbula y se halla alojado en la boca a nivel Inter-proximal derecho entre el 35
y 36 dientes.
Heridas por proyectil de arma de fuego con bandeleta contusiva sin tatuaje, a nivel
de la cara posterior tercio inferior e interno del muslo izquierdo. El proyectil se
dirigió en forma horizontal de derecha a izquierda y sale adyacente a su orificio de
entrada lesionando piel y tejido celular subcutáneo
CONCLUSIÓN
El deceso de quien en vida respondió al nombre de PABLO EMILIO ESCOBAR
GAVIRIA fue consecuencia natural y directa del shock traumático por las heridas
en cráneo y cuello causadas por proyectil de arma de fuego No 1 y No 2. Lesiones
que tuvieron un efecto de naturaleza esencialmente mortal. Conceptuamos la
supervivencia en 22.3 años más.
Finca "La Cerámica" donde nació Pablo Escobar
2 de DICIEMBRE DE 1949
Finca "La Cerámica" en la vereda "El Tablazo" de Rionegro - Antioquia. Aunque el
entorno ha cambiado con lo años, todavía se observa la casita original de la
finca. En el lindero está la finca que fue de Joaquín Vallejo Arbelaez que no se ve
en la fotografía.
Partida de Bautismo de Pablo Escobar
Escuela primaria de Pablo Escobar en El Tablazo
Esta escuelita aún existe empezando la vereda "El Tablazo", en Rionegro, cerca del
aeropuerto. Aquí enseñó doña Hermilda como maestra rural y aquí estuvieron Pablo
y Roberto en algo que podría llamarse kinder, mientras comenzaban una primaria
formal en el pueblo.
Escuela "Julio Sanín" de Rionegro
Esta escuela del centro de Rionegro que todavía conserva la casa original fue donde
comenzaron su primaria Pablo y Roberto Escobar. Hasta aquí venían en bicicleta
desde la casa rural.
Primera Comunión de Pablo Escobar
La Escuela Caracas fue el sitio donde Escobar terminó la primaria cuando la familia
llegó de Rionegro a las lomas de Patibilca en Enciso, antes de irse a vivir a Envigado.
Pablo Escobar adolescente
Una de las pocas fotos en solitario de Pablo Escobar de unos 10 años. Existen otras
fotos familiares pero pocas como esta.
Escuela del Barrio La Paz de Envigado
Junio de 1971
La cédula de Pablo Escobar número 8.345.766 de Envigado - Antioquia,
expedida en 1971 cuando cumplió 21 años, ha pasado a ser una especie de
fetiche que llega a venderse en las calles para turistas e interesados.
Universidad donde intento estudiar Pablo Escobar
Septiembre de 1974
Esta es la primera acusación registrada en contra Escobar por su delito
preferido, el "robo de carros". El denunciante fue un abogado de nombre
Guillermo García Salazar, quejoso por la pérdida de un Renault 4 modelo 73,
placas LK-8028; es un robo que se produjo sin violencia, al estilo de la banda
de Escobar, usando el duplicado de la llave del carro. En apenas cuatro días
se vio involucrado en una segunda denuncia de robo, esta vez de un Renault
12 de propiedad de León Javier Duque Giraldo; el carro se encontraba
estacionado y Escobar con habilidad lo rondó, lo abrió, lo encendió y se lo
llevó; muy rápido lo capturaron porque el dueño lo había visto pasar
repetidas veces por la calle del hurto en un Renault 4 rojo de placas LW 8344
y con un letrero bien visible en el parabrisas con la leyenda de "Antioquia
Federal" que era un singular movimiento independentista que estaba de moda
por esos días. Cuando la policía lo detuvo a pocas cuadras, el Renault 4 que
conducía resultó ser el mismo robado a Guillermo García Salazar, pero con las
placas cambiadas; de entrada pesaron sobre él dos acusaciones por robo;
como coartada le pidió entonces a un vendedor de carros chocados que
conocía, Francisco Hugo Pizano Jiménez, que declarara que el carro era
suyo, “que lo habían tomado de un remate de chatarras de una compañía
de seguros y lo habían reparado y que por tanto que no había ningún
delito”; pero el juzgado comprobó que del supuesto carro del seguro Escobar
sólo había tomado las placas y que era en realidad el carro robado a García
Salazar.
JUNIO 1976
La segunda reseña carcelaria de Pablo Escobar tendría mayor impacto en su
vida futura. El delito era narcotráfico y fue detenido el 9 de junio de 1976.
Debe decirse que durante este carcelazo estuvo en tres sitios: Itagui,
Yarumito y finalmente en la cárcel municipal de Pasto, adonde fue remitido
buscando un tratamiento más blando que efectivamente consiguió
Primer artículo de El Espectador sobre Pablo Escobar
JUNIO 1976
Esta noticia intrascendente, perdida en las páginas de sangre de los
periódicos, fue la que recordaría años después Guillermo Cano, director de El
Espectador y sería el comienzo del fin de su carrera como político. Aparece
al lado de su primo Gustavo Gaviria y de su cuñado Mario Henao Vallejo.
"El Osito", el último sobreviviente del cartel de Medellín, un
hombre que afirma que tiene la vacuna contra el sida, que tiene
un museo del capo en su casa y que está vivo por no abrir la
boca.
"El osito" rara vez sale de su hogar y solo oye el mundo de afuera en forma de
pitos de carros y ronquidos de motocicletas de alto cilindraje que apuestan
carreras improvisadas sobre la avenida El Poblado. Ese rumor es de los pocos
ruidos que llegan con claridad a su sistema auditivo: el bombazo de la cárcel
también le causó una sordera parcial de por vida. Perdió el oído en un sesenta por
ciento. Hay que hablarle fuerte para que escuche, especialmente por el oído
derecho. Ya no sale a ese alborotado mundo exterior. Sus placeres, desde hace
ya una década, se limitan a la compañía de sus hijos y a descifrar los misterios de
un invento que, según él, va a revolucionar la humanidad.
- La vida de ahora es mucho mejor que la de antes, es más tranquila, antes uno
vivía en una zozobra muy grande, muy acosado sentencia desde la comodidad de
su poltrona de cuero descolorido y cuarteado.
En una mesa hay una docena de libros que han escrito sobre su hermano. El
narcotraficante más poderoso del mundo. Hoy Roberto sobrevive con lo justo. Casi
todo lo que tuvo terminó en manos del Estado por vía de los procesos de extinción
de dominio. Los procesos judiciales concluyeron que su patrimonio fue producto
de los negocios de narcotráfico de Pablo. Roberto jura, cada vez que le tratan el
tema, que jamás se inmiscuyó en los negocios de su hermano, aunque sí sabía
que los hacía, pero dentro de sus múltiples confesiones ante los jueces luego de
su entrega voluntaria, incluyó el delito de narcotráfico y recibió condena. Él dice
que esa confesión fue un invento de su hermano para que pudieran estar juntos
en la cárcel.
Le pesa admitir que cada vez que ve la foto de su hermano bajándose del jet, le
llegan a su cabeza los recuerdos de sus años "mozos", de plata, aviones y carros
de lujo. Aunque intenta no demostrarlo, se nota que esos recuerdos todavía lo
tocan. La del avión no es la única fotografía de Pablo que cuelga de las paredes
de la casa. Además de las imágenes que hay tiradas sobre una mesa, al lado de
los libros sobre el capo, hay otros cuatro retratos del jefe del Cartel de Medellín
exhibidos en diferentes lugares, dos de ellos a manera de afiche.
Hay dos fotos que llaman especialmente la atención. En una de ellas el capo posa
vestido de arriero paisa.
- Pablo me salvó la vida -continúa-. Cuando el tipo entró, se encontró de frente con
mi hermano y se asustó pensando que era una aparición del más allá, y le disparó
al estómago. ¿No le parece eso muy verraco?
La bala que impactó el estómago de Pablo Escobar hizo parte de una seguidilla de
por lo menos diez disparos de cinco hombres fuertemente armados en la
madrugada de un lunes de octubre de este año en un intento por secuestrarlo.
Hasta donde ha trascendido, ex empleados suyos querían llevárselo para obligarlo
a que les revelara el paradero de las supuestas caletas que dejó su hermano. La
Policía, advertida por Roberto, alcanzó a llegar a la casa justo antes de que los
asaltantes entraran en la vivienda. Uno resultó muerto, dos más heridos y otros
dos fueron capturados.
"El osito" no sale de su asombro. Dice que no entiende por qué razón hay gente
que quiere hacerle daño, cuando él mismo se encargó de pedirle perdón a cada
una de las personas a las que su hermano les causó algún mal y se esmeró por
saldar todas las cuentas que quedaron pendientes y sanar las heridas que
siguieron abiertas tras la muerte del capo.
- Hoy yo no tengo peleas con nadie, arreglé los problemas que tenía mi hermano y
la gente se dio cuenta de que yo soy sincero, que no busco problemas; mi modo
de ser es muy diferente -dice
Casi todos los miembros del Cartel de Medellín están muertos, y un par siguen
desaparecidos. Solo "el osito" y "Popeye" siguen vivos y "Popeye" está seguro de
que el día que salga de la cárcel, lo matan a los quince minutos. En ese contexto,
"el osito" es el único que puede autoproclamarse sobreviviente de todas las
guerras.
- ¿Por qué?
Por eso nunca ha cedido a las propuestas de hablar de los políticos que ayudaron
a su hermano, o de las reinas de belleza y modelos que fueron a "La Catedral" a
fiestas de 48 horas seguidas. Dice que sigue el ejemplo de su hermano, que
nunca habló de nadie, ni siquiera de los políticos que recibieron su dinero.
- Pablo era leal con todo el mundo, tanto que ningún político en Colombia llegó a
la cárcel porque él dijera algo.
Y para refrendar esos principios, concluye: "Hay cosas que yo sé que nadie sabe,
y que nadie sabe lo que yo sé, y nunca se van a saber".
"El osito" confiesa que en sus oraciones nocturnas, cuando invoca a la Virgen de
Guadalupe y al Niño Dios de Otocha, ruega por la paz de los Rodríguez Orejuela.
- Le pido a Dios que donde estén, tengan estabilidad de salud, emocional, y que
sepan resistir ese calvario que es una cárcel, yo la viví, y ellos tienen familia, hijos,
yo no quiero el mal para nadie.
En el estudio hay una docena de fotos que no son de su hermano sino suyas. En
la mayoría Roberto aparece entrando triunfal en varias etapas de ciclismo de alta
montaña. Fue campeón panamericano en representación de Colombia y participó
en varias vueltas y clásicos nacionales, al lado de viejas glorias del ciclismo. De su
paso por este deporte le quedó el remoquete que por cariño le puso un periodista,
y que después, sin que pudiera evitarlo, se transformó en el alias con el que lo
clasificaron en los anaqueles judiciales de Colombia y el mundo: "el osito".
A un lado del computador del estudio, debajo de las fotos, tiene estacionada la
bicicleta con la que corrió varias vueltas a Colombia. Antes de llegar a su cuarto
principal, hay una foto de su madre, la profesora Hermilda Gaviria, amiga de
arzobispos y monseñores, de quienes sacó docenas de bendiciones hasta para el
barrio que su hijo Pablo construyó para los pobres de una comuna de sicarios.
Esta casa es la única que quedó del emporio criminal luego de demostrar que la
obtuvo con dinero lícito. Está plagada de cosas y que alguna vez fueron costosas
y que ahora se ven fuera de lugar. La despensa del hermano de Pablo Escobar
permanece con lo básico. Él dice que ya no requiere tanto lujo y recuerda -como
quien no quiere la cosa- que alguna vez, en un apartamento de El Poblado de
Medellín, su hermano le dejó ver una caleta con 40 millones de dólares en
efectivo. Hoy, en el bolsillo del pantalón, no tiene más de 50.000 pesos.
- Una vez Pablo me pidió que echara al río Samaná un maletín repleto de dólares
y de pesos, unos 500 millones -cuenta a quemarropa, como si estuviera hablando
de echar la bolsa de la basura por el tobogán del shut de un apartamento. La
Policía nos hizo un allanamiento en Aquitania, a mediados de los años ochenta.
Yo cargaba dos maletines, uno con diez millones de pesos y otro con 100.000
dólares, y atravesamos toda la selva del Magdalena Medio; como a los 22 días de
estar huyendo, pensé que esos maletines no me servían de nada.
Eran un encarte. Al principio me sirvieron de almohadas, pero después el olor de
los billetes se hizo insoportable. Esa plata, además, pesaba sus buenos kilos y no
servía de nada en el monte. Una mañana Pablo me dijo que botara los maletines
al río para desencartarme. Después de un kilómetro de camino, boté el de los
dólares, pensando que me podían servir más los pesos. Al otro día, cuando
llegamos a la casa de un campesino que nos alquiló la casa y nos preparó comida,
se los regalé a él, recuerdo que se llamaba Manuel. Nunca más lo volví a ver.
Cuando termina el relato, le pide a su hijo, Joseph, de diez años, que le traiga las
gotas de los ojos. Son las seis de la tarde y la presión le ha empezado a causar un
suave lagrimeo y algo de dolor. Él mismo se las echa, una por una, tres en cada
ojo. Pone la cabeza hacia atrás, para que el líquido se introduzca por entre todos
los nervios, los viejos, los nuevos y los reconstruidos por el médico que lo trató en
el Hospital Militar de Bogotá tras el atentado. Manda a preparar tinto y pide que lo
excusen porque le está entrando una llamada de Francia.
"El osito" no mide más de 1,70 m, y debe pesar unos 70 kilos. Hoy en día se queja
de no estar recibiendo un solo peso de esa especie de "fuente de dinero" en que
se convirtieron la memoria y los pasos de su hermano. Sobre Pablo Escobar se
han escrito libros en todo el mundo, en varios idiomas, y se han rodado varias
películas.
-Todo el mundo hace películas, escribe libros y hace documentales, y gana en
dólares, a costillas mías -reniega.
Hace tres años estuvo a punto de firmar un contrato millonario con una productora
de Hollywood, para hacer una película que iba a ser dirigida por Oliver Stone, con
quien hablaba telefónicamente cinco días a la semana. La cinta estaría basada en
las historias y secretos que el mismo Roberto reveló en su libro Mi hermano Pablo.
Por cuenta de los abogados intermediarios, el negocio se dañó.
Fue la única vez que acarició la posibilidad de volverse millonario por cuenta de
las regalías que genera ese mito en que se convirtió su hermano. Por esa
frustración decidió cobrar hasta por conceder entrevistas. Y tal vez por esa misma
razón -aunque tampoco lo admite-, está convirtiendo su casa en un museo.
Además de las fotografías -él dice que guarda unas cinco mil-, tiene manuscritos,
casetes de audio, ropa, objetos de uso personal y hasta el sombrero cosaco con el
que se hizo fotografiar en la cárcel La Catedral detrás de una reja.
Según él, hizo las paces con "la gente de Cali" y por eso viaja por todo el país sin
ningún problema y descansa de vez en cuando en su finca del municipio de Irra,
en el departamento de Caldas. Hace poco comenzó a hacer trámites con el fin de
recobrar la visa de ingreso a Estados Unidos para recorrer otra vez el país como lo
hizo con su hermano.
Y José Roberto, que fue asesinado en un gimnasio de Medellín hace once años
con cinco tiros en la cabeza; de su segundo matrimonio, con la ex señorita
Guajira, Claudia Azcárraga, tiene tres hijos: el pequeño Joseph, de quien no
quiere desprenderse nunca, y dos niñas adolescentes. Ya se separó y vive solo;
su única compañía ocasional es su amigo ex ciclista que lo ayuda a moverse por
la casa y a recoger a sus hijos del colegio en una camioneta Chevrolet Dimax de
platón, que también le sirve para traer de la finca racimos de plátano, yuca, y una
que otra caneca de leche de las vacas que sobrevivieron a los procesos de
extinción de dominio.
En una época quiso montar un taller de electrónica en el centro, pero sus ojos no
daban para tanto. "Yo hice el primer radio que hubo en mi casa, el primer equipo
de sonido y el primer televisor, con el que me gané el primer puesto en un
concurso de electrónica y me sirvió de tesis de grado. En mi primer trabajo en
Medellín reparaba entre 20 y 30 televisores diarios, a cambio de que me pagaran
el estudio y me patrocinaran en el ciclismo".
Antes de retirarse a dormir, recibe una nueva llamada de París, donde reside una
mujer que tiene el virus del sida. Aunque prefiere no hablar del tema, Roberto
Escobar ha dedicado los últimos años de su vida a encontrar la cura para ese mal.
Varias personas han recibido un tratamiento que, según él, ha sido efectivo para
combatir el sida, y que ahora quiere patentar. El tema ronda su cabeza desde los
tiempos en que acompañaba a su hermano. El primer paciente experimental de su
proyecto iba a ser la ex presentadora de televisión Virginia Vallejo, la amante del
capo. "El patrón" estuvo a punto de convencerla de que se dejara aplicar la
vacuna.
- Pablo le dijo: "Ve, Roberto tiene el medicamento para que nunca te peguen el
sida", pero ella no quiso.
Son las doce de la noche y se va a dormir, después de haberle dictado una receta
a su paciente. Se despide y recuerda el juramento que le hizo una tarde
dominguera todo el clan familiar que sobrevivió a Pablo -unas cuarenta personas
entre niños, jóvenes y adultos- a doña Hermilda, la mamá: "Nunca jamás ningún
Escobar volverá a estar metido en negocios ilícitos, y menos de droga. Como
Pablo, nunca habrá otro".
PASADIZOS SECRETOS DE PABLO ESCOBAR
Aun cuando no existen cifras, las autoridades creen que pueden contarse con los
dedos de la mano los electricistas, constructores, plomeros y arquitectos del Cartel
de Medellín que han escapado con vida al brazo armado de la organización, en los
últimos 365 días de persecución contra Pablo Emilio Escobar Gaviria. La razón es
contundente: fueron los trabajadores de confianza de El Patrón durante más de
una década en la construcción de sofisticadas caletas y serían los únicos que
podrían llevar a las autoridades a esos refugios que ahora le sirven a Escobar
para ocultarse.
Los investigadores saben, ahora, que estos hombres han sido asesinados por los
lugartenientes del Cartel bajo órdenes de Escobar para eliminar cualquier
posibilidad de que las autoridades puedan localizarle.
Y es cierto. En los últimos doce meses se han localizado cerca de ochenta caletas
por fuera de las descubiertas en la prisión de La Catedral que Escobar previó
como medio para ocultarse o para camuflar fusiles, granadas, radios de
comunicación, uniformes del Ejército y la Policía y dinamita.
Esa finca los investigadores lo descubrieron dos meses después poseía dos
pasadizos secretos y cuatro vías de escape que al final le permitieron escapar al
cerco tendido por el Cuerpo Elite de la Policía.
Caminó doce pasos dijo un agente del Cuerpo Elite a partir de las celdas en línea
recta, luego dobló a la izquierda y empezó a cavar, pero no encontró nada y se fue
.
Y es que para Escobar cualquier lugar es adecuado para establecer una caleta.
Se han localizado en muebles, chimeneas, piscinas, cielos rasos y el suelo de las
edificaciones del Cartel. En ocasiones, los mecanismos son manuales.
Enfriar la caleta Los espacios utilizados por el Cartel para ocultar armas o dinero,
dicen los investigadores, generalmente están ubicados en muebles con doble
cajón difícilmente detectables, al punto de que la Fiscalía ha devuelto algunos sin
saber.
La Fiscalía devolvió los muebles a los hombres que se fueron entregando por
segunda vez a la justicia y después descubrimos que eran caletas, dijo un oficial
de la Policía.
Durante las operaciones realizadas por el Bloque de Búsqueda las autoridades
han localizado once lugares considerados como verdaderas obras de arquitectura
con pasadizos de 10 a 20 metros cuyo trayecto culmina fuera de una propiedad.
Los baños son revisados por plomeros, los interruptores y la toma de los bombillos
por electricistas y la estructura por maestros en construcción. Si el diámetro de la
vivienda no coincide se acude a los constructores para volar las paredes, dice un
oficial.
El periodista Germán Castro Caycedo siempre quiso escribir un libro sobre Pablo
Escobar, pero por cosas del destino nunca pudo hacerlo. Sin embargo, en los
años ochenta, buscando la manera de llevar a cabo su empresa, el escritor logró
reunirse ocho veces con el capo para dilucidar una metodología que diera cuenta
de la historia del narcotráfico según los recuerdos del propio Escobar.
6. Cuando Escobar importó los animales que poblaron la hacienda Nápoles ocurrió
algo curioso: solo había comprado un hipopótamo macho y le faltaba la hembra.
Por eso, a la semana siguiente compró el mamífero que le hacía falta para su arca
de Noé. También es cierto que, luego de que las autoridades incautaran las cuatro
cebras que traía, Escobar mandó pintar cuatro burros como si fueran cebras y los
cambió por los animales decomisados que fueron a parar al zoológico de Medellín.
9. Durante las ocho ocasiones en las que se reunieron capo y periodista, Castro
Caycedo nunca lo vio tomando licor, su bebida favorita era una cerveza importada
sin alcohol. Sin embargo, sagradamente, a las 3 de la mañana Pablo Escobar
Gaviria fumaba un cigarrillo de marihuana, que por cábala, nunca traficó.
LAS CIFRAS DE LA DROGA: LA VIUDA DE ESCOBAR TIENE 500
MILLONES DE DÓLARES PARA LAVAR, MÁS OTROS MIL
MILLONES EN PROPIEDADES EN COLOMBIA
Durante casi dos años nadie sospechó que esa amable señora, joven y regordeta,
que diseñaba ropa de cama en el piso 17 N de la calle Jaramillo al 2010 de
Buenos Aires, guardaba un secreto que ponía en riesgo su vida y la de sus dos
hijos. Un contador que primero la enamoró, luego la descubrió y finalmente la
extorsionó, fue la clave para que la Justicia argentina descubriera que esa mujer
era en realidad la viuda del narcotraficante Pablo Escobar, jefe del Cártel de
Medellín. La investigación siguiente mostró que el lavadero del dinero de la droga
estaba en Uruguay. Los narcodólares llegaban desde Nueva York a la sucursal de
un banco extranjero en Montevideo, y de allí a la casa matriz de la Inversora
Galestar en esta ciudad. Después, viajaban a la sucursal del banco en Buenos
Aires y de allí a la Filial Inversora Galestar S.A bonaerense.
-Hojas de agenda sueltas, con fecha 25 de octubre de 1999, que dicen: “Resumen
al día de hoy en dólares: 430.000 ventas subastas. 80.000 tenía de varios, 68.000
traje a Buenos Aires, 300.000 consignaciones Miami, 142.000 cambié por pesos…
Los 300.000 de estados Unidos se gastaron en 50.000 Los Vergaras, 50.000 Inv.
W personal Señora y 50.000 Inv. W de la familia… 84.000 quedan en E.E.U.U. en
la cuenta de Mayuya.” Asimismo hay otros gastos por 440.000.- En la otra hoja de
la agenda dice: “Resumen total, quedamos así: …520.000.000 de dólares gran
total en el pueblo…. Estas inversiones están en manos de María Eugenia de
Forero con mi conocimiento…”.
De enamorado a estafador
Juan Carlos Zacarías nació en Buenos Aires día 12 de octubre de 1953, de estado
civil casado y de profesión contador y martillero público, domiciliado en la localidad
de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. En su declaración ante el magistrado
dijo que María Isabel Santos Caballero le fue presentada por el abogado Tomás
Lichtman, para realizar operaciones inmobiliarias. A tales fines se constituyó la
empresa “Galestar S.A.” en el Uruguay. Previo a ser contratado fue entrevistado
por dos personas colombianas de nombres Alvaro Forero y Paniagua. Reconoció
que la mujer le había dicho que su familia en Colombia había tenido
inconvenientes por actividades del narcotráfico, pero que ella en particular no
participaba “aunque el dinero que poseía provenía de dichas actividades”.
La ruta
Aunque el juez argentino Cavallo mantiene varias justas dudas: “¿Tenía la mujer
identidad protegida?, ¿sabía de su presencia el gobierno argentino? ¿Cuánto
dinero hay depositado en Uruguay? ¿Tienen socios en este país? Tal vez ahora la
jueza uruguaya Anabella Damasco encuentre alguna respuesta.
EL TESTAMENTO
Hubo consenso sobre la idea y dos días después Alba Marina llevó un documento
de tres páginas en el que recopiló -de manera premonitoria, si se quiere- las
normas del Código Civil que se refieren a "la sucesión por causa de muerte y de
las donaciones entre vivos", con el fin de que se redactara un testamento, que
días después fue registrado en una notaría de Medellín. El tema se olvidó pronto.
Lo que ninguno de los Escobar pensó era que la última voluntad de Pablo Escobar
iría a convertirse, 11 años más tarde y pocos meses después de su muerte, en
motivo de discordia entre las personas que recibirían algún porcentaje de la
fortuna del jefe del cartel de Medellín.
Así lo pudo establecer SEMANA, que investigó el tema durante varios días,
entrevistó a los abogados de los distintos afectados, habló con algunos de ellos -
entre los cuales está Roberto Escobar Gaviria- y conoció los elementos más
importantes del contenido del testamento con base en el cual los herederos tratan
hoy de dividir los bienes del extinto jefe del cartel de Medellín.
Pocos días antes del año nuevo, Victoria Eugenia y sus hijos decidieron informar a
los demás miembros de la familia sobre la existencia del testamento y plantearles
la manera como pensaban aplicarlo. No hubo ningún problema con doña Hermilda
y Abel, padres de Escobar, ni con su tía, ni con sus hermanas Gloria y Alba
Marina. Algo muy distinto ocurrió con Roberto Escobar Gaviria, más conocido
como 'Osito', recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itaguí, y una de las
personas más cercanas a Pablo Escobar en los últimos siete años. Pese a su
cercanía con el jefe del cartel, 'Osito' desconocía la existencia del testamento y al
ser enterado por su cuñada y sus sobrinos del documento con la última voluntad
de su hermano, se sorprendió mucho.
Personas cercanas a la familia afirmaron que 'Osito' no fue informado de la
elaboración del testamento porque en esa época vivía en Manizales, donde era un
próspero industrial y dueño de algunas fincas ganaderas. Y otras fuentes
enteradas del proceso de sucesión, le dijeron a SEMANA que Roberto Escobar
rechazó la forma como su hermano repartió su fortuna. "El cree que hay un
desequilibrio entre la porción que recibirán sus sobrinos y su cuñada y lo que
recibirán los demás miembros de la familia", aseguró una de las fuentes
consultadas.
Las divergencias parecen haber llegado a tal extremo que hoy, nueve meses
después de la muerte del narcotraficante, no hay total acuerdo entre los
herederos. No obstante, Roberto Escobar, en declaraciones a esta revista, le resta
importancia al incidente, aunque afirma que ojalá la sucesión se haga de manera
equilibrada y sin roces entre las dos familias (ver entrevista).
EL INVENTARIO
¿Pero qué es lo que dice el testamento que hoy está despertando la controversia
familiar? Personas allegadas al extinto jefe del cartel y que han comenzado a
dividirse en dos grupos por cuenta de la disputa, revelaron a SEMANA algunos
apartes del contenido del documento suscrito hace 11 años.
El 50 por ciento restante fue dividido en cuatro partes iguales. Una para Juan
Pablo, otra para Manuela, otra más que la ley denomina la Cuarta de Mejoras
también para ellos dos y una última parte de este 50 por ciento para sus
hermanos, sus padres y su tía. Lo curioso de esto es que cuando Escobar redactó
el testamento su hija Manuela no había nacido, pero ya era esperada por su
madre. Para referirse a ella en el documento, el entonces jefe del cartel de
Medellín hablaba de "la hija que llegaré a tener". Manuela nació meses después
en Panamá, a donde huyeron los jefes del cartel y sus familias tras el asesinato de
Rodrigo Lara el 30 de abril de 1984.
Las fuentes conocedoras del testamento aseguraron que las propiedades que
heredarían Juan Pablo y Manuela están constituidas principalmente por tres
lujosos edificios en Medellín, avaluados por la familia en alrededor de 25.000
millones de pesos. Se trata de los edificios Ovni y Dallas, y del tristemente célebre
Mónaco, donde vivía la familia Escobar cuando estalló la guerra con el cartel de
Cali y un poderoso carro-bomba explotó frente a la edificación. Los tres inmuebles
están hoy en manos de la Fiscalía, como resultado de incautaciones realizadas
hace varios años en medio de la guerra jurídica contra el cartel.
También hace parte del paquete destinado a Juan Pablo y a Manuela la mitad de
la hacienda Nápoles, de 3.000 hectáreas de extensión. La parte que les
corresponde a Juan Pablo y a Manuela fue evaluada por peritos contratados por
ellos mismos, en 4.500 millones de pesos, pero también se encuentra intervenida
por las autoridades. Además, los dos hijos del jefe del cartel de Medellín son
herederos de la hacienda La Manuela y de un buen número de pequeñas fincas y
apartamentos en edificios de la capital antioqueña.
En su testamento, Escobar también les dejó otros bienes a sus dos hijos. Juan
Pablo debía recibir la valiosa colección de vehículos antiguos que su padre
adquirió desde comienzos de 1980 y que luego fueron destruidos por los 'Pepes' el
año pasado, en una bodega donde la Fiscalía los mantenía tras su decomiso.
A "la hija que llegaré a tener" le correspondieron todos los muebles, enseres,
antiguedades y obras de arte del apartamento que ocupaban los Escobar cn Altos
del Campestre. Esos bienes están avaluados en 700.000 dólares, es decir, 560
millones de pesos.
Según el documento, la cuarta parte restante debe ser para los hermanos de
Pablo Escobar, Gloria, Alba Marina y Roberto, para sus padres Abel y Hermilda, y
para una tía. Y eso es justamente lo que parece no satisfacer al 'Osito'. Según
fuentes cercanas a la familia consultadas la semana pasada en Medellín y Bogotá,
Roberto Escobar habría planteado la necesidad de incluir los edificios Mónaco,
Dallas y Ovni -que en el testamento aparecen destinados a Juan Pablo y Manuela
Escobar-, para ser repartidos de "una manera más equilibrada".
Pero este complejo asunto parece sencillo al lado de otros que ocupan por estos
días la atención de los herederos. La familia Escobar Henao ha detectado por lo
menos un centenar de bienes que Escobar le entregó a testaferros cuando arreció
la persecución de las autoridades, con el fin de que no le fueran incautados. "La
familia está decidida a recuperar esos bienes, pero se trata de un proceso lento
que requiere de mucha paciencia", le explicó a SEMANA una fuente allegada al
proceso.
EL OTRO LADO
Pero la verdad es que Escobar no sólo dejó propiedades, sino al parecer también
algunas deudas. Alrededor de ellas ha surgido otro elemento de disputa familiar,
pues según allegados a Escobar Henao, Roberto ha firmado numerosas cartas en
las que reconoce deudas de su hermano y le pide a Victoria Eugenia que las
pague. Tal es el caso de algunos hombres, señalados por las autoridades como
jefes de sicarios del jefe del cartel de Medellín, que pretenden cobrar supuestos
honorarios, otorgados de palabra por su extinto patrón.
Los abogados les han hecho ver a Juan Pablo, a Manuela y a Victoria Eugenia,
que la carga financiera de la guerra contra el Estado no se ha acabado y que van
a tener que pagarles a muchas personas, entre ellas a una docena de abogados
que en los últimos meses han enviado mensajes cobrando deudas adquiridas por
Escobar para defender a sus hombres cuando eran detenidos por las
autoridades."Por eso hemos querido hacerle entender a Roberto Escobar que hay
que darle un orden a las cosas. No se puede sacar dinero como de una canasta
sin fondo. No puede pretenderse que éstos conozcan al dedillo la conformación y
estado de un patrimonio construido y manejado en medio de una batalla", dijo uno
de ellos.
R.E.: Lo que pasa es que hay gente que quiere crear conflictos, buscar enfrentar a
la familia. Pero si vamos a repartir los bienes, yo no puedo decir qué va a pasar
dentro de un mes. Lo más seguro es que no pase nada. Nosotros hemos sufrido
mucho y no vamos a pelear por plata.
R.E.: Hay un testamento muy claro en el que se dice qué tanto por ciento le toca a
cada una de las familias. El testamento es muy claro y habla de repartición en
porcentajes. Lo que pasa es que el 60 por ciento de los bienes que conforman el
testamento está decomisado. Entonces las cosas tienen que ir en orden. Primero
tenemos que pedirle a la Fiscalía que nos entregue las propiedades y luego sí
hacer una reunión familiar para que se haga la repartición. Qué nos vamos a
repartir si todo está decomisado.
SEMANA: Pero se dice que usted ha solicitado que los bienes dejados por Pablo
Escobar a sus hijos Juan Pablo y Manuela, pasen a engrosar el listado de
propiedades de la sucesión.
R.E.: Nosotros no podemos pedir cosas que no estén en el testamento. Eso está
escrito y vamos a tratar de que la repartición se haga de una manera equilibrada,
muy normal, en la que no se presenten roces ni enfrentamientos. Eso es lo que
queremos.
SEMANA: Pero de todas maneras la herencia que dejó su hermano es cuantiosa.
Se habla de que al sumar el valor de las propiedades la cifra supera los 100
millones de dólares.
R.E.: Nadie sabe exactamente a cuánto ascendía la fortuna de Pablo. Yo viví siete
años al lado de él y nunca supe qué tenía porque Pablo compraba muchas cosas
a nombre de terceras personas y a esa gente le entregaba las propiedades y le
decía que se quedara viviendo en ellas y que él sólo los molestaría de vez en
cuando, cuando fuera a dormir. Así lo hizo toda la vida y en especial después de la
fuga de La Catedral.
R.E.: Alrededor de Pablo se crearon muchos mitos. Se dijo, entre otras cosas, que
él era multimillonario. El sí tuvo su plata, pero mucha de ella la perdió en la guerra,
porque la guerra es como una empresa, en la que se invierte mucho pero no se
gana nada. En la última etapa de su vida gastó mucho dinero. Para estar seguro
en sus escondites, él compraba las fincas y las casas donde permanecía por uno
o dos días. Pagaba mucho por ellas y además cuando llegaba a esos sitios
regalaba entre uno y dos millones de pesos. Y nunca hizo escrituras, porque
siempre había el peligro de que le llegaran. Por eso a Pablo nadie lo delató. A él lo
que lo mató fue una llamada por teléfono.
R.E.: Jurídicamente no se puede hacer otra cosa diferente. Además, yo tengo mis
cosas y si algo me toca, bienvenido es. Pero lo único que yo le pido a mi Dios es
recuperar mi vista.
SEMANA: ¿Usted es un hombre rico?
R.E.: Tengo lo suficiente para vivir. Todo está en mi declaración de renta. Tengo
un motel en Manizales, dos fincas en la misma zona y entre cinco y seis
propiedades más. Todo eso está decomisado por la Fiscalía, pero yo sé que algún
día me los tienen que devolver.
SEMANA: Usted ha enviado una serie de cartas a personas que fueron cercanas a
Pablo Escobar, donde les dice que se entrevisten con Victoria Eugenia Henao
para arreglar algunas cuentas. ¿Su hermano dejó muchas deudas? ¿Usted está
disponiendo de una plata que todavía no ha entrado a la sucesión?
R.E.: Sí, yo he enviado esas cartas. Pablo debía dinero y estamos tratando de
pagar esas platas para no tener deudas con nadie. El en vida nunca dejó de pagar
una deuda y ahora la familia quiere estar a paz y salvo con los acreedores. Yo no
estoy disponiendo de nada, sólo quiero que se paguen unas deudas. Cada quien
puede interpretar esas cartas como quiera.
UNA HERENCIA QUE INCLUYE DESDE ELEFANTES HASTA AUTOS
ANTIGUOS
La nena, que ahora tiene 13 años, declaró renta por primera vez cuando tenía
cuatro años. En ese entonces figuraba como dueña de 66 garajes, 34
estacionamientos, 8 oficinas, 12 depósitos y 13 departamentos en Medellín.
Durante el gobierno del presidente César Gaviria, entre 1990 y 1994, los hijos de
Pablo Escobar se acogieron a una amnistía tributaria y legalizaron muchos bienes
que sus apoderados aseguraron fueron comprados gracias a premios de loterías
que los chicos ganaron. En total hay 1.190 predios urbanos y rurales en pleito
judicial, y aunque no está demostrado legalmente que sean de Escobar, la Fiscalía
de la Nación trabaja en ello.
El problema es que el Estado no cuenta con la capacidad operativa suficiente para
mantener bajo control tantas propiedades y muchas de ellas están siendo
asignadas a agrupaciones políticas y a todo tipo de entidades. En Colombia se le
llama a este fenómeno la narcopiñata porque todos quieren adueñarse de lo que
fueron las propiedades de los grandes jefes narcos. Pero quizás el dato más
contundente de la fortuna de Escobar Gaviria lo dio el propio jefe narco en 1980:
esa vez, él encabezó una propuesta de un grupo de narcotraficantes que ofreció al
entonces presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen, pagar la deuda
externa del país a cambio de que los dejaran en paz. La propuesta nunca fue
aceptada.
Sebastián Marroquín, hijo del extinto capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar
Gaviria, reveló que la única herencia que recibió de su padre fue un reloj que aún
conserva "con cariño".
Señaló que su papá no era muy bueno ejerciendo las labores de contabilidad de
sus pertenecias y que está convencido de que nunca tuvo verdadera conciencia
de lo que tenía.
"Mi papá no era muy bueno para las cuentas, para los números, creo que él ni
sabía cuántos millones tenía. Cuando salimos del país después de la muerte de él,
el Gobierno se quedó con todo. Todo está en manos de las autoridades y no de
las víctimas, como debería ser", indicó.
Dijo que la fortuna del hombre más buscado del mundo y uno de los más ricos fue
puesta al servicio de una cruenta guerra que libraron los carteles de la droga
contra el Estado.
Marroquín, quien cambió su nombre de Juan Pablo Escobar por el que tiene
actualmente, recientemente protagonizó la elaboración de un documental en la
que pide perdón a los familiares de algunas de las víctimas de su padre, como los
fueron los dirigentes del Nuevo Liberalismo Rodrigo Lara, quien fungía como
Ministro de Justicia, y su fundador Luis Carlos Galán, quien aspiraba a la
Presidencia.
LAZOS FAMILIARES
La millonaria herencia de Pablo Escobar divide a la familia entre sus hijos Juan
Pablo y Manuela, y su hermano el ‘Osito’.
Sin embargo, la muerte del jefe del cartel de Medellín no fue el epílogo de una
historia que por años llenó las páginas de la crónica roja.
Después de que el capo perdiera su última batalla, se inició un largo litigio. Esta
vez los protagonistas eran el Estado, su esposa, sus dos hijos y sus más cercanos
familiares, que entraron en una pugna para dirimir quién heredaría la inmensa
fortuna amasada por este hombre a través de una industria tan lucrativa como el
narcotráfico. Esa pelea por la herencia de Escobar ha abarcado muchos capítulos,
que van desde incautaciones, devoluciones, disputas familiares, y testaferrato,
hasta la mediación de la propia Fiscalía que intervino en procura de obtener para
el Estado una buena tajada de esa fortuna ilícita.
La historia se remonta a mayo de 1984, cuando el Estado allanó por primera vez a
Nápoles, lo que hizo que los colombianos se familiarizaran con el patrimonio de
Escobar. Acababa de ser asesinado el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla,
lo que motivó al presidente Belisario Betancur a ordenar una gran ofensiva contra
el narcotráfico y sus bienes. El principal de ellos fue la legendaria hacienda,
enclavada en el corazón de la Magdalena Medio, erigida como el símbolo del
poder y la riqueza de Pablo Escobar Gaviria.
Como resulta casi obvio, la fortuna del ‘Doctor’ no solo estaba representada en
esa inmensa propiedad. Un primer balance divulgado hace varios años por las
autoridades, estimó que el patrimonio del delincuente estaba representado en 12
edificios, 25 casas, casaquintas y apartamentos, 23 haciendas, cuatro discotecas,
14 aviones, un muelle en Panamá, una decena de buses y numerosas colecciones
de carros clásicos y antiguos y varias obras de arte.
Lo cierto es que a lo largo de su vida, a pesar de muchos intentos, nunca se logró
hacer un inventario real de los bienes del extinto jefe del cartel de Medellín. El
primero que lo intentó fue el gobierno de Virgilio Barco, pero los tentáculos del
testaferrato no permitieron establecer qué era lo que realmente poseía Escobar. Y
una y otra vez las propiedades del narcotraficante, entre ellas Nápoles, le fueron
devueltas tras la acción de un ejército de abogados entrenado para ‘rescatar’ los
bienes del jefe.
LA PRIMERA BATALLA
El inventario que ese día De Greiff le mostró al abogado había sido elaborado a
partir de información obtenida por los cuerpos de inteligencia y por las confesiones
hechas por los lugartenientes de Escobar que se encontraban en pleno proceso
de sometimiento a la justicia.
En los siguientes días la familia del jefe del cartel de Medellín estudió a fondo qué
sería lo más conveniente para ellos. De acuerdo con fuentes de la familia
consultadas por SEMANA, en un principio los Escobar estuvieron tentados a
negociar con la Fiscalía. “Frente a un litigio jurídico que tomaría muchos años, se
vio la posibilidad de entregar la mitad de los bienes y quedarnos con la otra mitad.
Pero la duda que teníamos era si el número de bienes mencionado por la Fiscalía
correspondía a la realidad, porque nosotros nunca conocimos el inventario hecho
por ellos “.
Con la decisión de negociar, pero con las dudas que les asaltaban sobre el
número de propiedades que tenía la lista de la Fiscalía, María Victoria y sus hijos
se reunieron de nuevo con su abogado. En esa reunión las cosas cambiaron. El
jurista les explicó que la negociación no era buena por cuanto en Colombia no
existían leyes que le permitieran al Estado el decomiso de bienes a familiares de
personas muertas que tuvieran problemas con la ley y que tarde o temprano la
totalidad de esos inmuebles quedarían en su poder. Además, les dijo que tenía
serias dudas sobre el número de inmuebles que había inventariado la Fiscalía.
DECLARACION DE RENTA
Hasta ahora lo único seguro que tienen las autoridades sobre el patrimonio del jefe
del cartel de Medellin son dos cosas: primero, un certificado de impuesto predial,
expedido en 1988. en el que Escobar pagó más de un millón de pesos por 106
predios registrados en la Oficina de Catastro de Medellín, y segundo, las
declaraciones de renta presentadas entre 1986 y 1988 a nombre de Manuela
Escobar Henao (ver facsímiles).
En 1986, cuando solo tenía un año de edad, la hija menor de Escobar, de acuerdo
con la declaración de renta, tuvo un patrimonio líquido de 206 millones de pesos,
invertidos así: 100 millones en Certificados de Depósito a Término (CDT), cédulas
hipotecarias, bonos, títulos valores y cuentas por cobrar. Los otros 160 millones
estaban representados en dinero en efectivo y depósitos en cuentas de ahorros y
bancos, mientras que el rubro de deudas y patrimonio exento estaba en cero. Ese
año Manuela Escobar Henao presentó su declaración de renta ante Impuestos
Nacionales en Medellín y justificó sus ingresos como rentista de capital. Además,
la hija menor de Pablo Escobar se acogió a la amnistía patrimonial decretada en
ese entonces por el ministro de Hacienda, César Gaviria, y logró que el Estado la
eximiera del pago de impuesto a la renta.
Roberto fue también el apoyo de María Victoria, Juan Pablo y Manuela, tras la
muerte del jefe de la familia. Fuentes próximas a ellos a la familia señalaron a
SEMANA que el ‘Osito’ se convirtió en el consejero y consultor de los negocios de
sus parientes.
Las mismas fuentes de la Fiscalía revelaron que una vez la familia de Pablo
Escobar conoció las pretensiones de su pariente, envió una carta al fiscal general,
Alfonso Valdivieso, para informarle del enfrentamiento familiar por razones
patrimoniales.
Es sabido que el dinero es capaz de dañar cualquier relación, y que los parientes
más entrañables a veces son capaces de todo para sacar el mejor partido de una
herencia. Si eso es verdad en términos generales, cuando se trata de una fortuna
de las dimensiones de la de Pablo Escobar, cuya inmensidad nadie conoce a
ciencia cierta, el resultado parece bastante lógico. Porque si la cifra de los 3.500
millones de dólares que maneja Forbes es verídica, y el inventario de las 300
propiedades a nombre de Escobar que maneja la Fiscalía se confirma, Juan Pablo
y Manuela estarían luchando con su tío por figurar entre los herederos más ricos
del mundo
PABLO ESCOBAR QUEMÓ DOS MILLONES DE DÓLARES PARA ABRIGAR A
SU HIJA
El abatido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria hizo una hoguera quemando dos
millones de dólares en billetes para producir calor y evitar que su hija muriera
congelada mientras se escondían en una finca de las montañas que rodean a la
ciudad colombiana de Medellín.
Según Escobar Henao, que ahora vive legalmente en Argentina bajo el nombre de
Sebastián Marroquín, su padre quemó el dinero porque la gente que lo
acompañaba en el escondite comenzó a sentir frío y hambre, pues no tenían
provisiones.
La más afectada por el frío era su hermana, Manuela, por lo que su padre hizo una
hoguera con el dinero y evitó que ella muriera.
Por otra parte, detalló que una de las costumbres invariables de su padre era ver
los telediarios y leer todos los periódicos del país que tuviera a la mano.
Escobar Gaviria tenía diseñado una serie de escondites diseminados por Medellín
y, cada vez que la familia llegaba a uno de esos sitios, les decía que lo recorrieran
y si alguno era capaz de saber en dónde estaban, inmediatamente, lo
abandonaban.
Pablo Escobar, capo del cartel de las drogas de Medellín, fue abatido en diciembre
de 1993 en el tejado de una vivienda de Medellín, mientras intentaba escapar de
un cerco policial.
HABLA EL HIJO DE PABLO ESCOBAR: “HAY VÍCTIMAS LUCRÁNDOSE
INDEBIDAMENTE CON LA IMAGEN DE MI PAPÁ”
Hace casi 20 años que el líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, fue
abatido en el tejado de una casa en el barrio Los Olivos. Sin embargo se habla de
él mucho más que cuando estaba vivo, pues constituye una especie de leyenda
que la humanidad no deja morir. Se trata de una fascinación inexplicable que en
algunos casos pasa a ser veneración, como ocurre en los sectores más populares
de Medellín, donde Pablo regaló casas a familias que vivían en basureros y
construyó decenas de canchas de fútbol, una de sus pasiones.
Fabricadas con materiales de alta calidad, Escobar Henao está presente con su
bandera de paz en Los Angeles, New York, México, África, Australia, India,
Sudáfrica, Chile, Ecuador y ahora Venezuela a través
de [Link]. “Mi proyecto se diferencia de todos los que existen
sobre Pablo Escobar. Es el primero en el mundo que utiliza su imagen como un
puente hacia la crítica y la autorreflexión, no como una oda, lo ponemos sobre la
tierra y le decimos a los jóvenes que esa historia no debe repetirse, no los
alentamos a convertirse en Escobar como sí lo están haciendo otros productos”.
Escobar Henao es, según la descripción que presenta en su web, una empresa
que produce prendas de vestir con las cuales transmitir mensajes de paz,
convivencia pacífica y de bien a los jóvenes de hoy a través de la industria de la
moda. Bajo esta premisa, parte de las ganancias de la compañía son invertidas en
Colombia a través de aportes que van dirigidos a dar cultura, arte y educación a
familias que lo necesitan. “Fuimos discriminados para ayudar. Queremos dar
absoluta transparencia con donaciones directas a empresas que se han dedicado
por décadas a ello en Colombia, pero no fuimos aceptados. Por eso contactamos
con familias que están a punto de caer en garras de la violencia, no tienen
educación o no están conectados ni con el arte ni con la cultura. Les hacemos
llegar computadoras, pagamos tratamientos de salud, damos sillas de ruedas… La
idea es hacerlo en toda Colombia, y ojalá pudiéramos hacerlo en cada país donde
llegan nuestras prendas”.
Mucha gente cree que por ser familia de un hombre que según la Revista Forbes
era el séptimo más rico del mundo, sus herederos nadan en la opulencia. Nada
más alejado de la realidad. Los Marroquín Santos viven de su trabajo en suelo
argentino. Pero sin duda alguna, el mito es el mito. Incluso John Jairo Velásquez
Vásquez, alias Popeye, el último sicario de Escobar que queda con vida, lanzó
duras acusaciones contra Sebastián Marroquín, de quien afirma heredó el imperio
criminal del famoso narcotraficante. “Él no me conoce, habla de cuando yo era
niño y tengo como 25 años que no lo veo. ¿Cómo puede alguien de 14 años dirigir
el Cartel de Medellín? Él siempre habló maravillas de nosotros y casualmente
ahora recuerda detalles que pudo haber contado en su libro y no lo hizo. Aquí lo
que se evidencia es que el Instituto Penitenciario de Colombia ha fallado en la
labor de reeducar a los presos, porque Popeye aún dice que se muere por salir a
descuartizar y matar gente. A él se le ha dado un protagonismo que no tiene. Se
autodenomina como jefe de sicarios, ¿y sabes cuántos tuvo mi papá? CIENTOS.
Como es el único sicario vivo del Cartel de Medellín se abroga el derecho a decir
que es dueño de la verdad pero no es así”.
Sebastián explica que Popeye entró a la organización criminal en 1989, por lo que
no entiende su protagonismo en delitos cometidos en años anteriores. “Yo ya fui
investigado por la justicia de Colombia, jamás me he negado a ello y no soy
culpable de nada. Quiere involucrarme en la muerte de un capitán de la DIJIN y
ese caso se desbarató a nivel judicial porque no hay pruebas. Mi expediente está
limpio. Popeye no es más que un bandido”.
“No tengo ninguna relación con la familia de mi padre, tenemos diferencias que no
nos permiten llevar una relación normal de familia. En este caso algunos
periodistas generalizan. No dicen que fue la hermana de Escobar sino ‘la familia
de’, y ahí volvemos a ser protagonistas de una noticia que no nos corresponde. Yo
respondo por mis actos, no por los de ellos. No coincido con los términos de esa
demanda, que además fue muy mal planteada”.
A sus 39 años Pablo Escobar era un multimillonario. La cabeza del cartel de las
drogas de Medellín en Colombia, según Forbes, tenía una fortuna estimada de $3
mil millones de dólares. Todas sus ganancias fueron mal habidas — su cartel
controlaba el comercio de tres cuartas partes de la cocaína que se consumía en el
mundo, además a Escobar lo querían tanto los oficiales de policía de Estados
Unidos como los de Colombia. Esta combinación de riquezas y crimen crearon un
problema para Escobar: simplemente tenía demasiado dinero en efectivo.
Cuando los visitó en Buenos Aires, Castaño tenía en mente un proyecto editorial
que al final fracasó. Entre todos los momentos que vivió en los intensos días en la
intimidad de la familia Escobar, uno permaneció en su mente: la huella de dolor de
Manuela, la hija adorada del capo. Aunque la jovencita salía antes de la llegada
del periodista, la melancolía de Manuela quedaba impregnada en el apartamento.
Recientemente solo María Victoria Henao y Juan Pablo Escobar han
concedido entrevistas, pero la figura actual de Manuela es un misterio,
nunca se ha dejado ver.
José Alejandro Castaño se obsesionó por reconstruir la vida de una niña triste
convertida en una mujer de 23 años que aún no le encontraba sentido a su vida.
Comenzó entonces una reportería de cinco años en los cuales entrevistó a
decenas de personas que la conocieron cuando era la hija mimada de Pablo,
quien la trataba de complacer a cualquier precio.
Castaño se encontró con una familia que pasó de vivir en palacios y mansiones a
habitar un discreto apartamento y tener, como máximo lujo, una casa de campo a
las afueras de Buenos Aires. Los hijos de Escobar dejaron de llamarse Juan Pablo
y Manuela para convertirse en Sebastián y Juana Manuela Marroquín Santos,
hijos no de María Victoria Henao sino de Isabel Santos. En 1999, cuando se
descubrió que eran los legítimos herederos del capo, la justicia argentina apresó a
Victoria y a Juan Pablo durante 15 meses, curiosamente más tiempo que los días
que pasó en la cárcel Pablo Escobar.
Gran parte de los animales que adquirió el capo para su Hacienda Nápoles
eran caprichos de su hija Manuela.
Otra persona con quien Castaño habló fue una mujer que quedó en embarazo de
Escobar y a quien el narco obligó a abortar, al parecer, en una de las famosas
discotecas de la ciudad. La razón: Escobar le había jurado a Manuela que ella
sería la última descendiente, “el final del cuento”. Pero lo más impactante son las
anécdotas que contaron los lugartenientes del capo que protegían la familia,
quienes la conocieron en la intimidad.
Recordaron muchos episodios, como el del unicornio que en una navidad pidió la
niña y cómo ellos mismos tuvieron que aparecerse, por solicitud del patrón, con un
caballo blanco al que le pegaron con grapas un cuerno bajo su crin y adhirieron
largas alas de papel a su torso. El animal murió como consecuencia de una
infección. Si Manuela quería una jirafa, había que mandarle traer el animal de la
lejana África. Si la princesa quería ver en persona a los personajes del programa
de moda, sus deseos se cumplían. Archivos fotográficos así lo demuestran.
El Pablo Escobar que recordaron quienes los rodearon era un hombre afectuoso,
juguetón y creativo con la niña. Un hacedor de fantasías creadas para sorprender
los días de su hija. Cuando la llevaba a los escondites del cartel, empujaba
puertas ocultas diciendo “ábrete sésamo” y entonces, como por arte de magia,
bóvedas llenas de dinero se abrían. “¿cuánto son mil millones de dólares, papá? /
Lo que valen tus ojos princesa”, le respondía.
Aún se conserva la garita que hacía las veces del primer retén. Por allí entraban
los camiones de doble fondo con los visitantes autorizados por Pablo Escobar.
Llegaban socios narcotraficantes, subalternos, familiares y prostitutas para
entretener al ‘Patrón’ y a los ocho mantones que se entregaron con él, el 19 de
junio de 1991. El sacerdote eudista Rafael García Herreros, el Procurador Carlos
Gustavo Arrieta, el director de Instrucción criminal Carlos Eduardo Mejía, el
congresista Alberto Villamizar y el periodista Luis Alirio Calle no escondieron su
sorpresa con la construcción que encontraron, en medio de los árboles y la neblina
del cerro La Paz, cuando llegaron a las 5 de la tarde a la cárcel de La Catedral.
Esta sección de La Catedral estaba flanqueada por las celdas en las que
permanecía la guardia personal de Escobar. Entre los acuerdos que hizo para su
entrega fue la de lograr seleccionar con el alcalde de Envigado la mitad de los
cuarenta guardianes. Debían ser antioqueños y generarle la confianza para que el
capo y su gente pudieran moverse a su antojo.
Angels Barceló entrevistó esta semana a John Jairo Velasquez, alias ‘Popeye’, el
lugarteniente de Pablo Escobar, uno de los fundadores del Cartel de Medellín
(Colombia). 'Popeye', que permanece encarcelado como testigo protegido,
asesinó a más de 250 personas y participó en la muerte de otras miles de
personas. "Jugué a ser Dios"
El clima de violencia en que vivía Pablo Escobar, con tres frentes abiertos, el
ejército colombiano, los otros clanes y los paramilitares, le obligaba a utilizar la
violencia, prácticamente sin límites. No podían matar niños directamente, "lo tenía
prohibido Pablo Escobar", aunque sí murieron muchos indiscriminadamente con
las bombas. "Una vez me tocó asesinar a una mujer embarazada, porque se
convirtió en una delatora, y tuve que eliminarla (...) Cada muerte era un éxito para
nosotros, porque significaba contribuir a la causa de Pablo Escobar".
'Popeye', el único que queda vivo del Cartel de Medellín de Escobar, tuvo que
asesinar a su propia mujer. "Había sido novia de Pablo Escobar, y mi mujer, pero
tuve que matarla porque se alió con el enemigo, y Pablo Escobar me ordenó
matarla. Fue muy duro para mí".
John Jairo Velasquez, alias ‘Popeye’ concluirá su condena dentro de tres años.
Añora "ir a pasear, ir a la iglesia, abrazar a un familiar".
DRAMATICO RELATO DE ULTIMA PERSONA QUE VIO VIVO A PABLO
ESCOBAR
Medellín. Colombia. 04.12.93. "Apareció frente a mis ojos encima del techo y
moviendo sus manos como para decirme que cerrara la puerta. No pude
confundirlo con nadie. Asombrada pronuncié su nombre: !Pablo Escobar!".
Así comienza el relato de una mujer -última persona que vio vivo al narcotraficante
Pablo Escobar- sobre el momento en que comenzó la persecución contra el jefe
del cartel cocainero de Medellín.
La mujer, vecina del centro de Medellín donde el jueves fue abatido Escobar, hizo
un relato al diario El Colombiano sobre los últimos instantes del capo.
"No comprendo por qué me hizo esa señal. Venía caminando descalzo sobre el
techo, con un arma en su mano derecha. A unos pasos de él, a punto de
conquistar el alero para lanzarse a la calle, también armado, caminaba un
muchacho en pantaloneta", continuó.
Otro testigo cuenta cómo miembros de la policía, que calculó en unos 20,
rodearon el lugar, en una acción rápida al tiempo que pedían a la gente entrar en
sus casas y no asomarse a las ventanas.
El mismo testigo señaló que vio cómo el hombre que acompañaba a Escobar caía
a la calle mientras el narcotraficante quedaba tendido en el techo.
A continuación narró cómo los hombres de la policía daban gritos de júbilo por
haber cumplido exitosamente la operación. (AFP)
YO COMPRÉ LA CASA DONDE MURIÓ PABLO ESCOBAR
–Tengo que decirle algo ¿Usted sabía que aquí mataron a Escobar?
–No, pero no importa, igual no tuve negocios con él–dice Omar Restrepo quien
firmó los documentos para legalizar la compra de la casa en 2008. La misma
donde murió el capo el 2 de diciembre de 1993.
Un día después de cumplir 44 años, Pablo Escobar hizo una llamada a su hijo
desde un teléfono satelital. La llamada fue rastreada por el Bloque de Búsqueda,
grupo integrado por la Policía Nacional, el ejército colombiano y oficiales
norteamericanos, creado durante el gobierno del presidente Cesar Gaviria. El
Bloque fue cerrando el cerco territorial del capo, arrinconándolo. Cuando éste
advirtió que estaba acorralado huyó por las terrazas del sector Los Olivos en el
occidente de Medellín hasta que dos disparos le penetraron la espalda. Escobar
cayó sobre las lozas de un tejado. Los miembros de la policía que participaron en
la operación se tomaron fotos junto al cadáver del hombre más buscado del
planeta, cuya fortuna sobrepasaba los 3.000 millones de dólares.
Que Escobar era un genio del mal nadie lo duda. Si no hubiera escogido el camino
del crimen hubiera podido ser un multimillonario. El imperio económico que creó, a
través de sangre y plomo, movía más de 100.000 millones de dólares al año. Esto
lo logró cuando apenas sobrepasaba los 30 años y no tenía más experiencia que
haber sido un ‘jalador’ de carros en Rionegro (Antioquia). El negocio era tan ilegal
como complejo. La cadena comenzaba con la compra de la hoja de coca en
Bolivia y Perú, para llevarla luego a los laboratorios de las selvas colombianas. De
ahí se pasaba a la exportación no solo hacia Estados Unidos, sino hacia Europa y
el Oriente. Y eso no era lo más complicado: había que regresar al país con los
bolsillos llenos de dólares sin que las autoridades se dieran cuenta. Esto requería
una operación de lavado de divisas que de por sí desvelaría a cualquier gurú
financiero.
Pero sus ejecutorias como cerebro empresarial palidecen frente a su hoja de vida
en el crimen. Pablo Escobar Gaviria fue el primer particular en la historia que le
declaró la guerra a un Estado, y solo la perdió en diciembre de 1993 cuando la
Policía lo baleó en un tejado de Medellín. Al Capone era un gánster talentoso y
llegó a controlar la ciudad de Chicago a través de la intimidación y el soborno.
Pero de ahí a pensar que le declarara la guerra a Roosevelt y pusiera en jaque a
las instituciones norteamericanas hay un trecho enorme. A Capone, el hombre que
ha inspirado la mitad de las películas de la mafia, en toda su carrera solo le
detectaron 24 asesinatos. Según las autoridades colombianas, Escobar es
responsable directa o indirectamente de no menos de 5.000 homicidios. No es
sino recordar que en el año en que pagó 2 millones de pesos por cada policía
muerto, la cifra de uniformados asesinados se acercó a 1.000.
Su personalidad tenía una franja mesiánica que hacía que no creyera sino en sí
mismo. Irradiaba autoridad incuestionada entre sus subalternos e infundía terror
sin límites entre sus enemigos. También despertaba entre los suyos pasiones que
rayaban en el fanatismo. En una grabación interceptada por los servicios de
seguridad, el jefe del cartel de Medellín le dice a su interlocutor que tiene “locos y
esquizofrénicos” que están dispuestos a hacerse matar por él. Concretamente,
una vez que estaba indignado con el diario El Tiempo, afirmó que tenía pilotos
kamikaze dispuestos a estrellar una aeronave contra el edificio de esa casa
editorial. No en vano el ‘suicidazo’ entró a formar parte del lenguaje de los sicarios.
Muchas decisiones que tomó en la vida desafiaron toda lógica y fueron
directamente en contra de sus intereses. El asesinato de Rodrigo Lara, por
ejemplo, lo sacó del mundo de zoológicos y jets privados en el que vivía y lo puso
en una clandestinidad sin familia y sin futuro. Cuando las cosas estaban
relativamente calmadas, el asesinato de Luis Carlos Galán desató una guerra sin
cuartel en su contra que incluía extradición, hostigamiento y confiscación de
bienes. Posteriormente, cuando la ola de terror había llevado al Congreso a estar
a punto de eliminar la extradición a través de una reforma constitucional, la
voladura del avión de Avianca canceló el proceso.
Si esta fue su primera ficha judicial, la segunda fue aún más impresionante. En
1976, Escobar había pasado del negocio del robo de carros al de la cocaína. El
jefe seccional del DAS, Carlos Gustavo Monroy Arenas, detectó que se estaba
montando una organización de narcotraficantes encabezada por Pablo Escobar y
su primo Gustavo Gaviria, quienes importaban la droga del Ecuador y luego la
exportaban a Estados Unidos. El jefe del DAS decidió montarles un operativo y
envió a dos de sus agentes encubiertos. El contacto se produjo y esa misión
permitió que tanto Escobar como su primo, después de un intento frustrado de
sobornar a las autoridades, fueran detenidos. Poco tiempo después habrían de
aparecer los cadáveres del director del DAS de Antioquia; de Monroy Arenas, el
jefe seccional, y de los dos agentes encubiertos que participaron en el operativo.
Años después, en junio de 1983, El Espectador, en su campaña contra el
narcotráfico, publicó este episodio. A los pocos días, cinco hombres armados
mataron al celador del Palacio Nacional de Medellín, donde funcionaban los
juzgados, y luego quemaron los archivos donde reposaba ese expediente. A raíz
de todo esto, el juez 11 Superior de Medellín, Gustavo Zuluaga Serna, dictó auto
de detención contra Escobar y su primo Gustavo Gaviria. Al día siguiente de esto,
la esposa del juez fue interceptada en su automóvil por cuatro hombres armados
que la encañonaron, la bajaron del carro y lo echaron a rodar por un precipicio
diciéndole: “La próxima vez no la dejamos bajar”. Tres años después, el 30 de
octubre de 1986, Zuluaga murió acribillado.
Después de estos dos primeros episodios, Pablo Escobar fue acusado de infinidad
de crímenes violentos. Según su prontuario, no pocas veces cometió dos
asesinatos en un mismo día. El propio Luis Carlos Galán fue asesinado en la
tarde, pero en la mañana también había mandado matar al comandante de la
Policía de Antioquia, Franklin Quintero. En otras épocas hubo un atentado
importante cada semana. Entre el asesinato de Galán y la bomba de El
Espectador pasaron apenas dos semanas. Entre la bomba del avión de Avianca y
la bomba del DAS solo diez días. Entre esta y el secuestro de Álvaro Diego
Montoya, hijo del secretario general de la Presidencia, otros diez, y así
sucesivamente. Su crimen más horrible, por innecesario, fue el asesinato de
Enrique Low Murtra. Este firmó extradiciones cuando fue ministro de Justicia y
para protegerlo fue enviado como embajador a Suiza, donde pasó unos años.
Durante este tiempo la guerra del capo contra la extradición había producido
tantos muertos que la Constituyente de 1991 había tomado la decisión de eliminar
la extradición para parar el baño de sangre. A pesar de que había una mayoría
abrumadora a favor de esta medida, Escobar decidió ordenar el asesinato de Low
Murtra ocho días antes de la votación para recordarles a los constituyentes que las
cosas con él eran en serio. Una semana después la extradición fue prohibida por
norma constitucional y el jefe del cartel de Medellín se entregó al día siguiente en
la cárcel de La Catedral.
Esa cárcel la había mandado hacer él, a su medida, en terrenos de su propiedad.
No fue sino más tarde que el país y el mundo se enteraron de que era más bien un
club campestre con tantos lujos que los subalternos de Escobar se entregaron
voluntariamente para acompañarlo. Desde allí, él seguía dirigiendo el negocio del
narcotráfico y ordenando asesinatos.
Cuando la desaparición de los Moncada y los Galeano fue pública y se filtró que
habían sido asesinados en la cárcel de su jefe, el gobierno de César Gaviria tomó
la decisión de intervenir. Era un escándalo mundial que el preso más famoso del
mundo tuviera ese control y esa capacidad de acción sobre su sitio de reclusión.
Cientos de uniformados fueron enviados para trasladar al capo a una cárcel de
verdad. Como La Catedral no tenía rejas, él y su gente se escaparon simplemente
caminando por la parte de atrás.
Para salvarse, su mujer y sus hijos trataron de salir de Colombia. Ningún país los
recibía y un avión en que se embarcaron fue devuelto a El Dorado. De ahí fueron
llevados al Hotel Tequendama, donde fueron recluidos mientras se definía su
suerte. Escobar los contactó telefónicamente y, durante esa conversación, las
máquinas de triangulación del bloque de búsqueda lograron ubicar exactamente la
casa donde se encontraba en un barrio de Medellín. Los uniformados irrumpieron
inmediatamente y después de dar de baja al sicario que lo acompañaba, el
criminal más buscado del mundo cayó baleado en un tejado de la capital
antioqueña. Así terminó la vida del hombre que cambió la historia del país en los
últimos años del siglo XX, cuya leyenda negra tiene hipnotizados a los
colombianos en frente de los televisores en la actualidad.
La herencia de Pablo Escobar ha generado intensos conflictos tanto legales como familiares desde su muerte. Legalmente, hay múltiples pleitos judiciales relacionados con aproximadamente 1.190 propiedades urbanas y rurales que se disputan entre el Estado colombiano y la familia de Escobar, aunque muchas no están legalmente comprobadas como suyas . Además, la fiscalía de Colombia ha intervenido para obtener parte de la fortuna ilegal . Familiarmente, la herencia ha causado divisiones profundas entre los hijos de Escobar, Juan Pablo (ahora Sebastián Marroquín) y Manuela, y su hermano Roberto Escobar, conocido como 'Osito'. Este último reclama propiedades significativas, como la hacienda Nápoles, lo cual ha provocado que las relaciones se deterioren notablemente . Las propiedades de Escobar estaban con frecuencia a nombre de terceros, lo que complica las reclamaciones legales sobre ellas .
Las percepciones sobre la fortuna de Pablo Escobar tras su muerte varían considerablemente entre estimaciones oficiales y otras percepciones. Las autoridades coinciden en que la fortuna es multimillonaria e incalculable, estimándose en no menos de 3,000 millones de dólares . Sin embargo, existe gran dificultad para rastrear estos bienes debido a que muchas propiedades no estaban registradas a su nombre, sino a nombre de testaferros . Por otro lado, las opiniones de su familia, como su hijo Sebastián Marroquín, sugieren que Escobar no gestionaba bien su fortuna y que gran parte de su riqueza desapareció por el mal manejo y la incautación por parte de las autoridades . Otras fuentes mencionan que además de las incautaciones, había pleitos judiciales sobre propiedades que aún se disputan . Estas diferencias en la percepción reflejan la complejidad jurídica y logística de determinar la magnitud real de la herencia de Escobar.
María Isabel Santos Caballero gestionó su patrimonio en Argentina mediante un esquema de compra de inmuebles y apertura de cuentas, utilizando la empresa Galestar S.A. como vehículo financiero. Galestar S.A., constituida en Uruguay, servía para recibir fondos desde Nueva York, pasándolos por una sucursal en Montevideo, y finalmente ingresarlos en Buenos Aires . Esta estructura permitió realizar inversiones inmobiliarias de manera que no quedaran registradas a su nombre, evitando atraer la atención de las autoridades fiscales . El dinero utilizado supuestamente provenía de actividades de narcotráfico, a pesar de que Santos Caballero afirmaba no estar directamente implicada en dichas actividades . Además, la empresa Galestar también se encargaba de pagar algunos gastos personales de Santos Caballero y su familia .
El negocio denominado 'La Rueda' consistía en la compra de inmuebles de bajo monto, que eran revendidos en un corto plazo, incluso antes de que fueran formalmente transferidos de propiedad, de modo que la escritura la otorgara el dueño anterior al nuevo comprador. Esta estrategia aseguraba que los nombres de los verdaderos compradores no quedaran registrados, y las ganancias se distribuían entre varias sociedades para evitar la atención de los órganos de control fiscal .
La revista Forbes estimó la fortuna de Pablo Escobar en aproximadamente 3.500 millones de dólares, lo que lo posicionaba como uno de los hombres más ricos del mundo. Para evitar la detección de su fortuna, Escobar creó alrededor de 20 sociedades que administraban una parte de sus bienes y utilizó numerosos testaferros, muchos de los cuales eran cercanos a su familia, para camuflar su riqueza .
María Isabel Santos Caballero utilizó varios métodos para eludir el escrutinio fiscal en sus negocios inmobiliarios, incluyendo la compra de inmuebles de manera que las escrituras se otorgaran directamente entre vendedor y comprador final, impidiendo que los registros involucraran su nombre. También se distribuían las ganancias en diversas sociedades para evitar evidenciar grandes sumas de dinero bajo un solo nombre, lo cual minimizaría la atención de las autoridades fiscales .
Las actividades de Pablo Escobar tuvieron un impacto significativo en las operaciones financieras de su viuda, María Isabel Santos Caballero. Según Juan Carlos Zacarías, aunque María Isabel no participó personalmente en las actividades del narcotráfico, el dinero que poseía procedía de dichas actividades. Ella se dedicó a la compra de inmuebles y apertura de cuentas en Argentina y en el exterior, utilizando empresas constituidas en Uruguay como "Galestar S.A." para lavar dinero procedente del narcotráfico. El dinero se movía desde Nueva York a través de bancos en Montevideo, luego a Buenos Aires, siguiendo un circuito diseñado para evadir el control fiscal . Zacarías, involucrado en estas operaciones, declaró que los fondos se ingresaban mediante aportes a través de Galestar y recomendó monedas de inversión para no llamar la atención de las autoridades fiscales .
Las autoridades colombianas enfrentaron dificultades significativas para realizar un inventario real de los bienes de Pablo Escobar debido principalmente a la utilización de testaferros para ocultar sus propiedades. Este amplio uso del testaferrato impidió establecer claramente qué bienes realmente le pertenecían a Escobar . Además, los intentos legales por parte del gobierno se vieron obstaculizados repetidamente por un ejército de abogados que trabajaban para recuperar las propiedades en beneficio de la familia Escobar . Adicionalmente, el hecho de que Escobar tuviera bienes distribuidos en un gran número de propiedades que manejaban terceros, incluyendo socios y testaferros, complicó aún más el proceso de incautación por parte de las autoridades, ya que muchas propiedades no estaban registradas a su nombre directo . Estos factores, sumados a la falta de cooperación inicial de la familia y la confusión sobre el verdadero alcance de sus propiedades, hicieron que fuera extremadamente difícil para las autoridades colombianas establecer un inventario preciso de los bienes de Escobar .
El narcotráfico tuvo un impacto significativo en la economía informal, evidenciado en la manera en que las organizaciones criminales como el Cartel de Medellín de Pablo Escobar operaban. Se utilizaban complejas estructuras de escondites para ocultar dinero y armas, implicando a personas como electricistas, plomeros y maestros de construcción para crear estos espacios clandestinos . Además, la enorme cantidad de dinero manejada por Escobar requería sistemas logísticos para su ocultación y lavado. Dinero en efectivo era almacenado en grandes cantidades, tanto que incluso se registraban pérdidas significativas debido a plagas de ratas, que consumían cerca del 10% de su riqueza . Estas actividades ilícitas forzaban a la economía informal a innovar en métodos para soportar y ocultar estas operaciones, utilizando inclusive sistemas bancarios internacionales para el lavado de dinero, como el caso de la viuda de Escobar en Uruguay y Argentina . Este flujo masivo de dinero sucio afectaba directamente a la economía informal mediante la creación de empleos irregulares y el incentivo de la corrupción.
Sara Paniagua desempeñó un rol en las operaciones financieras de María Isabel Santos Caballero al aparecer su nombre en diversos documentos que en realidad pertenecían a Santos Caballero. Por ejemplo, un contrato se elaboró a nombre de Paniagua porque Santos Caballero no se encontraba en Colombia en ese momento . Además, hubo pagarés a favor de Sara Paniagua Escalante, los cuales estaban relacionados con transacciones que beneficiaban a Santos Caballero . También asistió a reuniones con Zacarías, quienes estaban involucrados en las inversiones de María Isabel Santos Caballero .