0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas116 páginas

Pablo Escobar

El documento presenta el acta de necropsia de Pablo Escobar realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. La necropsia encontró que Escobar murió por heridas de bala, incluyendo orificios de entrada y salida en la oreja, hombro y muslo izquierdo. También presentaba fracturas craneales y cerebrales, así como daños a órganos internos, consistentes con haber sido alcanzado por múltiples disparos de arma de fuego.

Cargado por

wilmerparedes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas116 páginas

Pablo Escobar

El documento presenta el acta de necropsia de Pablo Escobar realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. La necropsia encontró que Escobar murió por heridas de bala, incluyendo orificios de entrada y salida en la oreja, hombro y muslo izquierdo. También presentaba fracturas craneales y cerebrales, así como daños a órganos internos, consistentes con haber sido alcanzado por múltiples disparos de arma de fuego.

Cargado por

wilmerparedes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PROYECTO

PABLO ESCOBAR
ACTA DE NECROPCIA DE PABLO ESCOBAR

República de Colombia
Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
Regional Nor - occidente de Medellín
Necropsia No NC 93.6791
Nombre Pablo Emilio Escobar Gaviria
Fecha de la Muerte 2 de diciembre 1993 hora: 18:00
Funcionario que ordena la necropsia: Fiscalía Seccional
Circunstancias de la muerte: Arma de fuego (según el
levantamiento)
REPUBLICA DE COLOMBIA
MINISTERIO DE JUSTICIA
INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL

FORMARIO NACIONAL DE ACTA DE LEVANTAMIENTO DE CADÁVER

1. FECHA. Diciembre 2 de 1993 HORA: 4:20 p.m. No 6030


OFICINA: FISCALIA SECCIONAL PRIMES PERMANENTE, TURNO B

2. MUNICIPIO: MEDELLÍN ANTIOQUIA

3. OCCISO:
NOMBRES: PABLO EMILIO APELLIDOS: ESCOBAR GAVIRIA

4. SEXO: M ESTADO CIVIL: CASADO OCUPACIÓN: COMERCIANTE


DIRECCIÓN: Clandestinidad.

5. MUERTE: LUGAR: Carrera 79 # 45D-91 (Techo)

6. DESCRIPCIÓN DEL LUGAR DEL HECHO: Lugar residencial, de calle amplias,


de buena iluminación, con regular afluencia peatonal y vehicular, en el techo de
tejas de barro de una casa de 1 pis, de donde se divisa, en la parte de atrás unos
muros de ladrillo y en el interior de una vivienda, de dos pisos, con una ventana
que da al techo en mención.

6.1 ORIENTACION DEL CADÁVER: Cabeza al Sur Occidente, pies al Nor


Oriente.

6.2 POSICION DEL CADÁVER: De cubito lateral derecho, con el brazo izquierdo
sobre la cabeza y la mano debajo de la misma, la mano derecha sobre las tejas en
semi flexión hacia el sur, con las piernas hacia el oriente, cruzadas, la derecha en
semi flexión.

6.3 PRENDAS DE VESTIR: Camiseta de manga corta, color azul oscuro con el
cuello y los puños color vino tinto, jeans azul claro, con las botas recogidas, sin
zapatos, interior color blanco.

6.4 DESCRIPCION DE LAS HERIDAS: PRESENTA: 1) Herida con hematomas,


en el infra escapular derecho, 2) Equimosis párpado inferior izquierdo y edema, 3)
Lesiones hipocrómicas en el antebrazo izquierdo y derecho, 4) Orificio de entrada,
sin tatuaje, en pabellón auricular derecho, parte superior, orifico de salida 2 cms
en región prearicular inferior izquierda, 5) Contusión equimótica en región frontal
derecha, 6) equimosis en región clavicular derecha con fractura de huesos
adyacente, 7) orificio de entrada circular de 8 cms en región intraósea.

7. MUERTE NATURAL---------------------------------------------------------------------------
8. EXAMENES SUGERIDOS: NECRODACTILA, CARTA DENTAL, BALÍSTICA

ORDEN DE NECROPSIA
A LOS SEÑORES MEDICOS LEGISTAS DE MEDICINA LEGAL SE SOLICITA
PARACTICAR LA NECROPSIA CORRESPONDIENTE AL CADÁVER AL CUAL
PERTENECE LA PRESENTE ACTA DE LEVANTAMIENTO.

Examen Exterior del Cadáver


Cadáver de sexo masculino, raza blanca 44 años de edad, talla 1,66 mts. Tibio a
la palpación del cuerpo con flacidez generalizada y sin livideces dorsales. Cabello
negro largo, con canas, con entradas frontoparietales prominentes, frente amplia,
cejas pobladas, hendiduras palpebrales horizontales, ojos color miel, pupilas
midriáticas, conjuntivas congestivas, nariz recta con cicatriz antigua en la base
nasal derecha de 0,8 cm de forma irregular con rino-septoplastia ,orificios nasales
amplios, bigote abundante corte corto, labios gruesos, cara ovalada, barba
abundante y con canas en forma difusa que solamente llega al cuello, pabellones
auriculares grandes, extremidades superiores presentan áreas hiocrómicas de 0,5
CMS en tercio distal de ambos antebrazos, miembros inferiores: Cicatriz antigua
horizontal en cara externa de la rodilla derecha de 2 cm, cicatrices hipocrómicas,
antiguas verticales, en tercio medio anterior de ambas piernas, la izquierda mide
14x3 cm. Y la derecha 12x12 cm. Quien presenta los siguientes signos de
violencia externa por proyectiles de arma de fuego.
1. Orificio de entrada de 0,8 x 0,8 cm, con bandeleta contusita sin tatuaje en la
parte superior de la concha del pabellón auricular derecho. 1. orificio de salida de
2x1 cm. De forma irregular a nivel preauricular inferior izquierdo de bordes
evertidos.
2. Orifico de entrada de 1 x 0,8 cms con bandeleta contusita, sin tatuaje a nivel
dela escápula derecha cara postero-infero externa sin orifico de salida
recuperándose proyectil a nivel del maxilar entre los dientes 35 y36.
3. Orifico de entrada de 1,8 x 1. con bandeleta contusiva sin tatuaje, a nivel de
la cara posterior tercio inferior e interno del muslo izquierdo. 3. Orificio de salida
adyacente situado hacia la cara externa de 3,2 x 2 cm. En la misma región que
compromete piel y tejido celular subcutáneo.

Además, presenta las siguientes lesiones externas: erosión hemorrágica


deprimida frontal derecha de la cara parte media de 2 cm. Vertical, contusión
equimótica de 3 x 2 cm. a nivel frontal derecho de la cara.
Equimosis en párpado superior izquierdo con edema leve, equimosis edema y
hematoma en tercio proximal de la clavícula derecha con fractura conminuta de la
clavícula derecha, equimosis y edema de 7 x 6 cm. a nivel del reborde costal
derecho y equimosis de 1 cm. a nivel de la región escapular izquierda cara interna.
Cianosis distal de todas las uñas de las manos. En cara posterior tercio superior y
externo del muslo izquierdo presenta equimosis y edema horizontal de 2 x 2 cm.
En dorso del pie derecho presenta erosión epidérmica hemorrágica de 4 x 1 cm. A
nivel de la parte superior del maléolo interno izquierdo presenta erosiones
hemorrágicas epidérmicas de 0,5 cm, erosión epidérmica metatarso falángica
izquierda. De 1 x 1 cm.
Viste camisa azul oscura de manga corta, con cuello y parte terminal de la manga
de color vinotinto, no presenta tatuaje ni quemón en el orificio de entrada a nivel
de la región escapular derecha, pantaloncillos color blanco, bluyín claro con
marca TRIPPES y con dobles en ambas botas del bluyín.

EXAMEN EXTERIOR

1. SISTEMA OSEO Y ARTICULACIONES


Facturas del peñasco bilateral conminutas y en bisagra de la fosa craneal media y
del esfenoides y de la porción basilar del occipital, fractura irregular de la base
derecha del occipital, fractura lineal temporal derecha, destrucción del oído
derecho y parcial del oído derecho y parcial del oído izquierdo, fractura conminuta
de la clavícula tercio medio y proximal derecha, fracturas conminutas de la
segunda y tercera costillas derechas a nivel de la parte media, fractura conminuta
de la mandíbula en su cuerpo, perforación de los músculos de la base de la
lengua, músculos infrahiodeos, músculos escalenos, músculo dorsal ancho y
músculo subescapular derecho.

SISTEMA NERVIOSO CENTRAL


Encéfalo: Peso 1.400 gramos, con hemorragia subaracnoidea de la convexidad y
de la base. Laceración hemorrágica del cerebelo (ambos hemisferios cerebelos y
vermis), sección completa del mesencéfalo lado derecho y parcial del lado
izquierdo y sección parcial de la protuberancia.
Sistema nervioso periférico: Compromiso parcial de las ramas terminales del
plexo branquial derecho.

CAVIDAD TORACICA
Hemorragia de la pared del hemotórax derecho parte superior.
APARATO RESPIRATORIO
Pulmones: Peso 700 gramos en conjunto. El lóbulo superior derecho presenta
contusión hemorrágica por onda expansiva.

APARATO CIRCULATORIO
Corazón: Peso 360 gramos. Arterias coronarias permeables. Aorta con placas de
ateroma y calcificaciones más marcadas a nivel abdominal, aorta grado IV/VII.
Perforación de la arteria axilar derecha de 2 cm. de longitud y de la vena axilar
derecha por debajo de la clavícula. Hematoma en región axilar derecha de 700
cm.

SISTEMA LINFATICO Y HEMATOPOYETICO


Bazo congestivo.

CAVIDAD ABDOMINAL
Sin lesiones

APARATO DIGESTIVO
Estómago en su interior tiene un volumen de 200 cc, de bolo alimenticio.
Hígado congestivo de color marrón, sin masas ni nodulaciones. Vesícula y vías
biliares permeables, páncreas normal, intestino delgado y grueso con fecales en
su interior.

APARATO URINARIO
Riñones congestivos. Diferenciación entre la corteza y la médula.
Uréteres normales. Vejiga urinaria con 200 cc de líquido de color ámbar.

APARATO GENITAL
Sin lesiones
GLANDULAS ENDOCRINAS
Sin lesiones

EXAMENES ESPECIALES
Balística: se recupera un proyectil que corresponde al proyectil No 2 se pide
exámenes de alcoholemia, depresores y estimulantes del sistema nervioso central
en orina y contenido gástrico. Se anexa carta dental
DIAGNOSTICO MACROSCOPICO
Heridas por proyectil de arma de fuego con bandeleta contusita, sin tatuaje a nivel
de la parte superior de la concha del pabellón auricular derecho, el proyectil se
dirigió de derecha a izquierda, de arriba abajo y de atrás adelante y produjo
fracturas bilaterales del peñasco porción basilar del occipital además, laceraciones
hemorrágicas del cerebelo, protuberancia y mesencéfalo, con hemorragia
subaracnoidea y el proyectil sale por la región preauricular inferior izquierda.

Herida con bandeleta contusita sin tatuaje a nivel de la escápula derecha cara
postero-infero-externo, el proyectil se dirigió de abajo arriba, de atrás adelante y
de derecha a izquierda y produjo un túnel hemorrágico a nivel de los músculos
dorsal ancho derecho subescapular derecho vena y arteria axilar derecha ramas
terminales del plexo branquial, hematoma en región axilar y clavícula derecha,
fractura de clavícula derecha, túneles hemorrágicos en músculos infrahiodeos
derechos, músculos de la base de la lengua y fractura conminuta del cuerpo de la
mandíbula y se halla alojado en la boca a nivel Inter-proximal derecho entre el 35
y 36 dientes.

Heridas por proyectil de arma de fuego con bandeleta contusiva sin tatuaje, a nivel
de la cara posterior tercio inferior e interno del muslo izquierdo. El proyectil se
dirigió en forma horizontal de derecha a izquierda y sale adyacente a su orificio de
entrada lesionando piel y tejido celular subcutáneo
CONCLUSIÓN
El deceso de quien en vida respondió al nombre de PABLO EMILIO ESCOBAR
GAVIRIA fue consecuencia natural y directa del shock traumático por las heridas
en cráneo y cuello causadas por proyectil de arma de fuego No 1 y No 2. Lesiones
que tuvieron un efecto de naturaleza esencialmente mortal. Conceptuamos la
supervivencia en 22.3 años más.
Finca "La Cerámica" donde nació Pablo Escobar

2 de DICIEMBRE DE 1949
Finca "La Cerámica" en la vereda "El Tablazo" de Rionegro - Antioquia. Aunque el
entorno ha cambiado con lo años, todavía se observa la casita original de la
finca. En el lindero está la finca que fue de Joaquín Vallejo Arbelaez que no se ve
en la fotografía.
Partida de Bautismo de Pablo Escobar
Escuela primaria de Pablo Escobar en El Tablazo

Esta escuelita aún existe empezando la vereda "El Tablazo", en Rionegro, cerca del
aeropuerto. Aquí enseñó doña Hermilda como maestra rural y aquí estuvieron Pablo
y Roberto en algo que podría llamarse kinder, mientras comenzaban una primaria
formal en el pueblo.
Escuela "Julio Sanín" de Rionegro

Esta escuela del centro de Rionegro que todavía conserva la casa original fue donde
comenzaron su primaria Pablo y Roberto Escobar. Hasta aquí venían en bicicleta
desde la casa rural.
Primera Comunión de Pablo Escobar

La conocida foto maquillada o iluminada de Escobar en la primera comunión. Existe


algo de la mirada que conservó toda su vida.
Escuela Caracas en Boston

La Escuela Caracas fue el sitio donde Escobar terminó la primaria cuando la familia
llegó de Rionegro a las lomas de Patibilca en Enciso, antes de irse a vivir a Envigado.
Pablo Escobar adolescente

Una de las pocas fotos en solitario de Pablo Escobar de unos 10 años. Existen otras
fotos familiares pero pocas como esta.
Escuela del Barrio La Paz de Envigado

La escuela La Paz en Envigado quedaba muy cerca de la casa de la familia


Escobar Gaviria. Aquí enseñó durante un tiempo doña Hermilda y Escobar
participó en reuniones de acción comunal en donde fue bastante activo.
Los comics de Pablo Escobar

Escobar y su primo hacían pequeños negocios en el liceo. El más rentable fue el


intercambio de comics o revistas de muñequitos. También hacían rifas, vendían
exámenes, prestaban dinero a bajo interés.

Liceo Universidad de Antioquia


NOVIEMBRE DE 1969
El Liceo de la Universidad de Antioquia que era el mismo Liceo "Lucrecio
Jaramillo Vélez", en horas de la tarde, con otros profesores. En esta jornada
Escobar terminó el bachillerato en 1969. Aquí además de la foto del liceo se
observa un folio de matrícula, firmado por él y su madre.
Wartburg de Roberto Escobar Gaviria

Este es el primer carro conocido de la familia Escobar Gaviria. Lo


consiguió Roberto y lo usaba para su trabajo y llevar a Pablo al Liceo
Antioqueño donde estudiaba bachillerato.
Lambretta de Pablo Escobar

El Escobar negociante no se quedó quieto; inicialmente tuvo un taller de reparación y


alquiler de bicicletas en el barrio “La Paz” de Envigado, todo legal; con el producto de
sus trabajos en el taller se compró una moto Lambretta con la que comenzó el trabajo
de hacer vueltas de todo tipo, ganando menos de lo que necesitaba, por lo que pronto
terminó atracando establecimientos comerciales a mano armada, sobre todo graneros y
salsamentarías de barrio; algunos dicen que incluso se convirtió en “asesino de la moto”
u “hombres de la moto”, que llegaron a ser tan frecuentes en esta época en Medellín.
Cédula de Ciudadanía de Pablo Escobar

Junio de 1971
La cédula de Pablo Escobar número 8.345.766 de Envigado - Antioquia,
expedida en 1971 cuando cumplió 21 años, ha pasado a ser una especie de
fetiche que llega a venderse en las calles para turistas e interesados.
Universidad donde intento estudiar Pablo Escobar

Escobar alcanzó a matricularse en Economía en la Universidad Autónoma


Latinoamericana, pero la familia no tuvo presupuesto para continuar.

Apuestas Prieto: Trabajo de Pablo Escobar

En el chance de Prieto (apuestas Prieto) en pleno centro de Medellín, empezó Pablo


Escobar su vida laboral. Era un mandadero clásico y de aquí pasó a sus enredos con
el robo de carros.
Primera reseña carcelaria de Pablo Escobar 1974

Septiembre de 1974
Esta es la primera acusación registrada en contra Escobar por su delito
preferido, el "robo de carros". El denunciante fue un abogado de nombre
Guillermo García Salazar, quejoso por la pérdida de un Renault 4 modelo 73,
placas LK-8028; es un robo que se produjo sin violencia, al estilo de la banda
de Escobar, usando el duplicado de la llave del carro. En apenas cuatro días
se vio involucrado en una segunda denuncia de robo, esta vez de un Renault
12 de propiedad de León Javier Duque Giraldo; el carro se encontraba
estacionado y Escobar con habilidad lo rondó, lo abrió, lo encendió y se lo
llevó; muy rápido lo capturaron porque el dueño lo había visto pasar
repetidas veces por la calle del hurto en un Renault 4 rojo de placas LW 8344
y con un letrero bien visible en el parabrisas con la leyenda de "Antioquia
Federal" que era un singular movimiento independentista que estaba de moda
por esos días. Cuando la policía lo detuvo a pocas cuadras, el Renault 4 que
conducía resultó ser el mismo robado a Guillermo García Salazar, pero con las
placas cambiadas; de entrada pesaron sobre él dos acusaciones por robo;
como coartada le pidió entonces a un vendedor de carros chocados que
conocía, Francisco Hugo Pizano Jiménez, que declarara que el carro era
suyo, “que lo habían tomado de un remate de chatarras de una compañía
de seguros y lo habían reparado y que por tanto que no había ningún
delito”; pero el juzgado comprobó que del supuesto carro del seguro Escobar
sólo había tomado las placas y que era en realidad el carro robado a García
Salazar.

Entonces Escobar involucró también en su declaración al dueño del taller de


nombre José Dolores Galeano Cadavid, donde había llevado el Renault 4 del
remate; pero Galeano explicó que su única relación con Escobar era reparar
en su taller los vehículos que él llevaba; como la coartada y los testigos poco
le funcionaron, Escobar fue enviado por primera vez directo a la cárcel de "La
Ladera" en el barrio Boston de Medellín. Nunca les perdonó a Pizano y
Galeano su delación.
Segunda reseña carcelaria de Pablo Escobar 1976

JUNIO 1976
La segunda reseña carcelaria de Pablo Escobar tendría mayor impacto en su
vida futura. El delito era narcotráfico y fue detenido el 9 de junio de 1976.
Debe decirse que durante este carcelazo estuvo en tres sitios: Itagui,
Yarumito y finalmente en la cárcel municipal de Pasto, adonde fue remitido
buscando un tratamiento más blando que efectivamente consiguió
Primer artículo de El Espectador sobre Pablo Escobar

JUNIO 1976
Esta noticia intrascendente, perdida en las páginas de sangre de los
periódicos, fue la que recordaría años después Guillermo Cano, director de El
Espectador y sería el comienzo del fin de su carrera como político. Aparece
al lado de su primo Gustavo Gaviria y de su cuñado Mario Henao Vallejo.
"El Osito", el último sobreviviente del cartel de Medellín, un
hombre que afirma que tiene la vacuna contra el sida, que tiene
un museo del capo en su casa y que está vivo por no abrir la
boca.

Roberto Escobar trata de identificar la mancha oscura que atraviesa el horizonte:


un avión de Satena que se prepara para aterrizar en la pista del aeropuerto Olaya
Herrera, el mismo donde él aterrizó en helicópteros y aviones privados que su
hermano, Pablo Escobar, disponía para su familia. Un viento agradable se estrella
contra la fachada de la casa, construida en la avenida de Las Palmas. Roberto
Escobar no es ciego, pero no puede ver el avión. Hace más de dos décadas que
una bomba, mimetizada dentro de un sobre de manila que llegó a sus manos
cuando estaba preso, destrozó los nervios vitales de sus ojos.

Él dice que ve en blanco y negro, y en ocasiones, dependiendo del efecto de las


gotas que le medicaron, descubre manchones parecidos a las pinceladas de
Obregón. La casa de Roberto, sin embargo, no es un museo de arte y los
manchones son de otro tipo. En la entrada de la casa hay una foto gigante del
capo con un pantalón de lino azul y camisa blanca, abierta a la altura del pecho,
mientras se baja de un jet. Está sonriente, algo obeso y tiene el bigote bien
cuidado. En la foto también está su esposa, Victoria Eugenia, o "la Tata", embutida
en un grueso abrigo de cuero con cuello de piel animal; cuando atraviesa la puerta
de su casa, Roberto duda en salir, siempre se queda plantado en la terraza viendo
la ciudad.

"El osito" rara vez sale de su hogar y solo oye el mundo de afuera en forma de
pitos de carros y ronquidos de motocicletas de alto cilindraje que apuestan
carreras improvisadas sobre la avenida El Poblado. Ese rumor es de los pocos
ruidos que llegan con claridad a su sistema auditivo: el bombazo de la cárcel
también le causó una sordera parcial de por vida. Perdió el oído en un sesenta por
ciento. Hay que hablarle fuerte para que escuche, especialmente por el oído
derecho. Ya no sale a ese alborotado mundo exterior. Sus placeres, desde hace
ya una década, se limitan a la compañía de sus hijos y a descifrar los misterios de
un invento que, según él, va a revolucionar la humanidad.

- La vida de ahora es mucho mejor que la de antes, es más tranquila, antes uno
vivía en una zozobra muy grande, muy acosado sentencia desde la comodidad de
su poltrona de cuero descolorido y cuarteado.

En una mesa hay una docena de libros que han escrito sobre su hermano. El
narcotraficante más poderoso del mundo. Hoy Roberto sobrevive con lo justo. Casi
todo lo que tuvo terminó en manos del Estado por vía de los procesos de extinción
de dominio. Los procesos judiciales concluyeron que su patrimonio fue producto
de los negocios de narcotráfico de Pablo. Roberto jura, cada vez que le tratan el
tema, que jamás se inmiscuyó en los negocios de su hermano, aunque sí sabía
que los hacía, pero dentro de sus múltiples confesiones ante los jueces luego de
su entrega voluntaria, incluyó el delito de narcotráfico y recibió condena. Él dice
que esa confesión fue un invento de su hermano para que pudieran estar juntos
en la cárcel.

- Pablo consiguió unos testigos falsos que me involucraron en un negocio ficticio


de droga, y eso fue suficiente para entregarme. La condición del gobierno era que
tenía que confesar un delito. La prueba de que no tuve nada que ver con
narcotráfico es que jamás fui pedido en extradición por Estados Unidos.

Le pesa admitir que cada vez que ve la foto de su hermano bajándose del jet, le
llegan a su cabeza los recuerdos de sus años "mozos", de plata, aviones y carros
de lujo. Aunque intenta no demostrarlo, se nota que esos recuerdos todavía lo
tocan. La del avión no es la única fotografía de Pablo que cuelga de las paredes
de la casa. Además de las imágenes que hay tiradas sobre una mesa, al lado de
los libros sobre el capo, hay otros cuatro retratos del jefe del Cartel de Medellín
exhibidos en diferentes lugares, dos de ellos a manera de afiche.
Hay dos fotos que llaman especialmente la atención. En una de ellas el capo posa
vestido de arriero paisa.

- Esa fue en un cumpleaños de la niña, de Manuela -explica Roberto.

Sobre la imagen se ve un orificio de más o menos un centímetro de diámetro.


- Ese fue el tiro que me hicieron la semana pasada, cuando se me metieron a la
casa a secuestrarme -dice mientras levanta el marco para mostrarlo por su parte
posterior, donde también se ve la salida de la bala. Y señala la pared que sostiene
la foto, en la que se ve el final de la trayectoria de la bala.

- Pablo me salvó la vida -continúa-. Cuando el tipo entró, se encontró de frente con
mi hermano y se asustó pensando que era una aparición del más allá, y le disparó
al estómago. ¿No le parece eso muy verraco?

La bala que impactó el estómago de Pablo Escobar hizo parte de una seguidilla de
por lo menos diez disparos de cinco hombres fuertemente armados en la
madrugada de un lunes de octubre de este año en un intento por secuestrarlo.
Hasta donde ha trascendido, ex empleados suyos querían llevárselo para obligarlo
a que les revelara el paradero de las supuestas caletas que dejó su hermano. La
Policía, advertida por Roberto, alcanzó a llegar a la casa justo antes de que los
asaltantes entraran en la vivienda. Uno resultó muerto, dos más heridos y otros
dos fueron capturados.

"El osito" no sale de su asombro. Dice que no entiende por qué razón hay gente
que quiere hacerle daño, cuando él mismo se encargó de pedirle perdón a cada
una de las personas a las que su hermano les causó algún mal y se esmeró por
saldar todas las cuentas que quedaron pendientes y sanar las heridas que
siguieron abiertas tras la muerte del capo.

- Le he cumplido al país, le he cumplido a mis amigos, a mi familia. Yo creo que


soy de las pocas personas que ha hecho verdaderamente lo que prometió cuando
salió de la cárcel, lo he cumplido al pie de la letra.
Se refiere a las promesas que hizo a quienes fueron los enemigos a muerte de su
hermano Pablo, y a la justicia de Colombia y Estados Unidos. Con los primeros, "la
gente de Cali" como los sigue llamando, reconoció los crímenes que cometió su
hermano y les juró no involucrarlos en ningún asunto, ni atacarlos jurídica o
militarmente, o tomar represalias. Persuadió a los sobrevivientes miembros del
Cartel de Medellín para que siguieran su ejemplo. Le prometió a la justicia no
volver a delinquir, no meterse en negocios ilícitos como el narcotráfico y hacer
gestiones para lograr la paz de Colombia.

- Hoy yo no tengo peleas con nadie, arreglé los problemas que tenía mi hermano y
la gente se dio cuenta de que yo soy sincero, que no busco problemas; mi modo
de ser es muy diferente -dice

... mientras acaricia la cara de su hijo menor.

Casi todos los miembros del Cartel de Medellín están muertos, y un par siguen
desaparecidos. Solo "el osito" y "Popeye" siguen vivos y "Popeye" está seguro de
que el día que salga de la cárcel, lo matan a los quince minutos. En ese contexto,
"el osito" es el único que puede autoproclamarse sobreviviente de todas las
guerras.

- ¿Por qué?

- Porque Dios todavía no me ha necesitado, aunque muchas veces he visto la


muerte demasiado cerca; Dios quiere que yo siga en este mundo, para darle algo
muy importante a la humanidad. No me han matado porque yo no soy delator, uno
como hombre, como varón, tiene que responder por lo que uno hace y que los
demás respondan por lo que hagan; sapear no es una cosa correcta.

Por eso nunca ha cedido a las propuestas de hablar de los políticos que ayudaron
a su hermano, o de las reinas de belleza y modelos que fueron a "La Catedral" a
fiestas de 48 horas seguidas. Dice que sigue el ejemplo de su hermano, que
nunca habló de nadie, ni siquiera de los políticos que recibieron su dinero.
- Pablo era leal con todo el mundo, tanto que ningún político en Colombia llegó a
la cárcel porque él dijera algo.

Y para refrendar esos principios, concluye: "Hay cosas que yo sé que nadie sabe,
y que nadie sabe lo que yo sé, y nunca se van a saber".

"El osito" confiesa que en sus oraciones nocturnas, cuando invoca a la Virgen de
Guadalupe y al Niño Dios de Otocha, ruega por la paz de los Rodríguez Orejuela.

- Le pido a Dios que donde estén, tengan estabilidad de salud, emocional, y que
sepan resistir ese calvario que es una cárcel, yo la viví, y ellos tienen familia, hijos,
yo no quiero el mal para nadie.

La otra fotografía que Roberto mira entrañablemente, muestra a un Pablo Escobar


vestido de charro mejicano, ataviado de dos carrileras de balas que cruzan por su
pecho, con un sombrero gigante y dejando ver una sonrisa tan amplia como todas
las que ponía para los retratos.

- Esta la tomaron en La Catedral, para una fiesta de disfraces. La traje de allá


mismo, donde la tenía colgada en su pieza, y era la que más le gustaba.

En el estudio hay una docena de fotos que no son de su hermano sino suyas. En
la mayoría Roberto aparece entrando triunfal en varias etapas de ciclismo de alta
montaña. Fue campeón panamericano en representación de Colombia y participó
en varias vueltas y clásicos nacionales, al lado de viejas glorias del ciclismo. De su
paso por este deporte le quedó el remoquete que por cariño le puso un periodista,
y que después, sin que pudiera evitarlo, se transformó en el alias con el que lo
clasificaron en los anaqueles judiciales de Colombia y el mundo: "el osito".

Y todo porque, durante un arribo de la caravana a Medellín, con él punteando en


la competencia, llovía a cántaros sobre la carretera destapada que ya se había
transformado en un río de fango. Las llantas de su bicicleta le enviaron el barro a
la cara hasta taparla por completo, dejando al descubierto únicamente sus ojos.
Cuando llegó a la meta, el periodista radial que transmitía la etapa dijo: "Ahí llega
Roberto Escobar Gaviria, que más bien parece un osito".

A un lado del computador del estudio, debajo de las fotos, tiene estacionada la
bicicleta con la que corrió varias vueltas a Colombia. Antes de llegar a su cuarto
principal, hay una foto de su madre, la profesora Hermilda Gaviria, amiga de
arzobispos y monseñores, de quienes sacó docenas de bendiciones hasta para el
barrio que su hijo Pablo construyó para los pobres de una comuna de sicarios.

Una tercera fotografía de Pablo descansa en la mesa de noche de Roberto: la de


la reseña de su primera captura, de su primer carcelazo, con todo y la escritura en
la parte de abajo: "Cárcel del Distrito Judicial de Medellín, reseña número
128482". En ella, "el patrón" se ríe con algo de sarcasmo, con una barba de dos
días que le mancha la cara, y está vestido con una camisa florida, como si
estuviera de vacaciones en Hawái.

Esta casa es la única que quedó del emporio criminal luego de demostrar que la
obtuvo con dinero lícito. Está plagada de cosas y que alguna vez fueron costosas
y que ahora se ven fuera de lugar. La despensa del hermano de Pablo Escobar
permanece con lo básico. Él dice que ya no requiere tanto lujo y recuerda -como
quien no quiere la cosa- que alguna vez, en un apartamento de El Poblado de
Medellín, su hermano le dejó ver una caleta con 40 millones de dólares en
efectivo. Hoy, en el bolsillo del pantalón, no tiene más de 50.000 pesos.

- Una vez Pablo me pidió que echara al río Samaná un maletín repleto de dólares
y de pesos, unos 500 millones -cuenta a quemarropa, como si estuviera hablando
de echar la bolsa de la basura por el tobogán del shut de un apartamento. La
Policía nos hizo un allanamiento en Aquitania, a mediados de los años ochenta.
Yo cargaba dos maletines, uno con diez millones de pesos y otro con 100.000
dólares, y atravesamos toda la selva del Magdalena Medio; como a los 22 días de
estar huyendo, pensé que esos maletines no me servían de nada.
Eran un encarte. Al principio me sirvieron de almohadas, pero después el olor de
los billetes se hizo insoportable. Esa plata, además, pesaba sus buenos kilos y no
servía de nada en el monte. Una mañana Pablo me dijo que botara los maletines
al río para desencartarme. Después de un kilómetro de camino, boté el de los
dólares, pensando que me podían servir más los pesos. Al otro día, cuando
llegamos a la casa de un campesino que nos alquiló la casa y nos preparó comida,
se los regalé a él, recuerdo que se llamaba Manuel. Nunca más lo volví a ver.

Cuando termina el relato, le pide a su hijo, Joseph, de diez años, que le traiga las
gotas de los ojos. Son las seis de la tarde y la presión le ha empezado a causar un
suave lagrimeo y algo de dolor. Él mismo se las echa, una por una, tres en cada
ojo. Pone la cabeza hacia atrás, para que el líquido se introduzca por entre todos
los nervios, los viejos, los nuevos y los reconstruidos por el médico que lo trató en
el Hospital Militar de Bogotá tras el atentado. Manda a preparar tinto y pide que lo
excusen porque le está entrando una llamada de Francia.

- Una paciente -dice.

"El osito" no mide más de 1,70 m, y debe pesar unos 70 kilos. Hoy en día se queja
de no estar recibiendo un solo peso de esa especie de "fuente de dinero" en que
se convirtieron la memoria y los pasos de su hermano. Sobre Pablo Escobar se
han escrito libros en todo el mundo, en varios idiomas, y se han rodado varias
películas.
-Todo el mundo hace películas, escribe libros y hace documentales, y gana en
dólares, a costillas mías -reniega.

Hace tres años estuvo a punto de firmar un contrato millonario con una productora
de Hollywood, para hacer una película que iba a ser dirigida por Oliver Stone, con
quien hablaba telefónicamente cinco días a la semana. La cinta estaría basada en
las historias y secretos que el mismo Roberto reveló en su libro Mi hermano Pablo.
Por cuenta de los abogados intermediarios, el negocio se dañó.
Fue la única vez que acarició la posibilidad de volverse millonario por cuenta de
las regalías que genera ese mito en que se convirtió su hermano. Por esa
frustración decidió cobrar hasta por conceder entrevistas. Y tal vez por esa misma
razón -aunque tampoco lo admite-, está convirtiendo su casa en un museo.
Además de las fotografías -él dice que guarda unas cinco mil-, tiene manuscritos,
casetes de audio, ropa, objetos de uso personal y hasta el sombrero cosaco con el
que se hizo fotografiar en la cárcel La Catedral detrás de una reja.

Cuando terminó de hablar con su paciente, Roberto sacó de un baúl la ruana de


lana virgen que su hermano usaba cuando salía a la terraza de la prisión. La ruana
fue un obsequio que le hizo al capo su consejero espiritual, el padre Rafael García
Herreros, del Minuto de Dios. Hoy, la ruana comparte un lugar en la misma mesa
con los libros, en una especie de altar. En el garaje Roberto tiene un wartburg
azul, único en Colombia, que según aclara, fue el carro preferido de su hermano,
en el que el capo de capos se movilizaba sin problemas por las calles de Medellín,
aun en plena guerra contra el Estado y contra el Cartel de Cali.

- Ya no le debo nada a nadie -dice.

Según él, hizo las paces con "la gente de Cali" y por eso viaja por todo el país sin
ningún problema y descansa de vez en cuando en su finca del municipio de Irra,
en el departamento de Caldas. Hace poco comenzó a hacer trámites con el fin de
recobrar la visa de ingreso a Estados Unidos para recorrer otra vez el país como lo
hizo con su hermano.

En los años ochenta lo hizo como un turista común y silvestre, al lado de su


hermano y de otros jefes del Cartel de Medellín; incluso -dice- entró a las sedes de
la DEA y la CIA, y se tomó fotos en la Casa Blanca. En otro viaje estuvieron en
Las Vegas, donde cenaron en el restaurante del Ceasar's Palace con Frank
Sinatra y se lo llevaron a dar un paseo en helicóptero.

- Él creía que Pablo era un prestigioso político colombiano.


"El osito" tiene cinco hijos en total, dos de su primer matrimonio: Nicolás, que en
un "gesto de buena voluntad", se atrevió a llevar a Cali, en un avión chárter
pagado por los Escobar Gaviria, el cadáver de uno de los jefes del cartel de esa
ciudad, José Santacruz Londoño, abatido en las calles de Medellín por
desconocidos. Contra todo pronóstico, Nicolás fue recibido por los capos del Valle,
que además de agradecerle la gestión de entregarles el cuerpo, lo vieron como un
acto que, a la postre, selló un insólito y abreviado proceso de paz firmado
verbalmente entre los dos carteles.

Y José Roberto, que fue asesinado en un gimnasio de Medellín hace once años
con cinco tiros en la cabeza; de su segundo matrimonio, con la ex señorita
Guajira, Claudia Azcárraga, tiene tres hijos: el pequeño Joseph, de quien no
quiere desprenderse nunca, y dos niñas adolescentes. Ya se separó y vive solo;
su única compañía ocasional es su amigo ex ciclista que lo ayuda a moverse por
la casa y a recoger a sus hijos del colegio en una camioneta Chevrolet Dimax de
platón, que también le sirve para traer de la finca racimos de plátano, yuca, y una
que otra caneca de leche de las vacas que sobrevivieron a los procesos de
extinción de dominio.

En una época quiso montar un taller de electrónica en el centro, pero sus ojos no
daban para tanto. "Yo hice el primer radio que hubo en mi casa, el primer equipo
de sonido y el primer televisor, con el que me gané el primer puesto en un
concurso de electrónica y me sirvió de tesis de grado. En mi primer trabajo en
Medellín reparaba entre 20 y 30 televisores diarios, a cambio de que me pagaran
el estudio y me patrocinaran en el ciclismo".

Antes de retirarse a dormir, recibe una nueva llamada de París, donde reside una
mujer que tiene el virus del sida. Aunque prefiere no hablar del tema, Roberto
Escobar ha dedicado los últimos años de su vida a encontrar la cura para ese mal.
Varias personas han recibido un tratamiento que, según él, ha sido efectivo para
combatir el sida, y que ahora quiere patentar. El tema ronda su cabeza desde los
tiempos en que acompañaba a su hermano. El primer paciente experimental de su
proyecto iba a ser la ex presentadora de televisión Virginia Vallejo, la amante del
capo. "El patrón" estuvo a punto de convencerla de que se dejara aplicar la
vacuna.

- Pablo le dijo: "Ve, Roberto tiene el medicamento para que nunca te peguen el
sida", pero ella no quiso.

Son las doce de la noche y se va a dormir, después de haberle dictado una receta
a su paciente. Se despide y recuerda el juramento que le hizo una tarde
dominguera todo el clan familiar que sobrevivió a Pablo -unas cuarenta personas
entre niños, jóvenes y adultos- a doña Hermilda, la mamá: "Nunca jamás ningún
Escobar volverá a estar metido en negocios ilícitos, y menos de droga. Como
Pablo, nunca habrá otro".
PASADIZOS SECRETOS DE PABLO ESCOBAR

Aun cuando no existen cifras, las autoridades creen que pueden contarse con los
dedos de la mano los electricistas, constructores, plomeros y arquitectos del Cartel
de Medellín que han escapado con vida al brazo armado de la organización, en los
últimos 365 días de persecución contra Pablo Emilio Escobar Gaviria. La razón es
contundente: fueron los trabajadores de confianza de El Patrón durante más de
una década en la construcción de sofisticadas caletas y serían los únicos que
podrían llevar a las autoridades a esos refugios que ahora le sirven a Escobar
para ocultarse.

Los investigadores saben, ahora, que estos hombres han sido asesinados por los
lugartenientes del Cartel bajo órdenes de Escobar para eliminar cualquier
posibilidad de que las autoridades puedan localizarle.

Escobar dice un analista del servicio de inteligencia nunca ha concebido en los


últimos nueve años una vivienda rural o urbana que no cuente con por lo menos
uno o dos refugios para huir u ocultarse de las autoridades.

Y es cierto. En los últimos doce meses se han localizado cerca de ochenta caletas
por fuera de las descubiertas en la prisión de La Catedral que Escobar previó
como medio para ocultarse o para camuflar fusiles, granadas, radios de
comunicación, uniformes del Ejército y la Policía y dinamita.

Por eso, ahora, electricistas, plomeros y constructores acompañan a las unidades


élites encargadas de la persecución de Pablo Escobar. Aún más, los hombres del
Bloque de Búsqueda realizan operaciones armados no solo de fusiles y granadas,
sino de destornilladores, hombres solos y linternas.
La experiencia de los últimos doce meses ha demostrado que las caletas incluyen
desde puertas falsas hasta pasadizos de quince metros que conectan a baños y
habitaciones, a los que solo se tiene acceso mediante el conocimiento de
sofisticados mecanismos electrónicos.

Tales refugios, sin embargo, no son el único frente de la estrategia de Escobar


para ocultarse. En todos los casos, el jefe del Cartel utiliza lo que las autoridades
definen como fincas caleta, denominadas así porque han sido diseñadas de tal
forma que existan por lo menos cuatro vías de escape.

Esos lugares, en gran parte, garantizan ahora la seguridad personal de Escobar.


Por eso, los investigadores del Bloque de Búsqueda y el Departamento
Administrativo de Seguridad (DAS) tienen la certeza de que Escobar ha ordenado
el aniquilamiento sistemático de quienes diseñaron y construyeron esos refugios.

Las caletas del Cartel empezaron a ser localizadas a partir de la Operación


Cocorná, desplegada en julio de 1990, cuando el propio Escobar y Jorge Luis
Ochoa Vásquez, escaparon a un cerco tendido por las autoridades para lograr su
captura en la hacienda El Oro, en el Magdalena Medio.

Esa finca los investigadores lo descubrieron dos meses después poseía dos
pasadizos secretos y cuatro vías de escape que al final le permitieron escapar al
cerco tendido por el Cuerpo Elite de la Policía.

Buscando al sapo A partir de entonces, Escobar ha procurado eliminar a sus


potenciales delatores. Una comunicación captada por el servicio secreto de la
Policía, lo confirma. En ella, un hombre explicaba a Escobar: ¿Te acordás del
viejito ese que estaba al lado de la carretera? Ese sabía de la caleta, a lo que
Escobar contestó: sí, tranquilo, que de ese me encargo yo.

Sólo dos meses después de la evasión de La Catedral, los persecutores de


Escobar lograron descubrir las numerosas caletas que el jefe del cartel empleó no
solo para ocultar armamento sino para efectuar el juicio a sus socios.
La caleta que sirvió para mantener secuestrados a los hermanos Moncada y
Galeano, agentes financieros del cartel, fue localizada en una habitación de la
guardia penitenciaria que era ocupada por los hombres nombrados por Escobar
para la seguridad de la prisión.

Esa caleta estaba dotada de un mecanismo electrónico conectado a un grifo del


agua que, al oprimirse, liberaba una chapa de seguridad y abría una puerta
forrada en baldosa de color azul claro, situada en la regadera del baño principal.
En ese sitio, según los investigadores, Escobar mantuvo secuestrados a sus
antiguos socios, antes de asesinarlos.

El compartimiento secreto tenía un cuarto de baño y una pequeña estancia de seis


metros por cinco de diámetro que comunicaba al sanitario de la guardia a través
de otra puerta de concreto reforzada con varillas de hierro.

A ese respecto, un agente destinado a la vigilancia de La Catedral, recuerda:


duramos dos meses bañándonos en esos baños y nunca encontramos nada.
Después descubrimos que por ambos se llegaba a una piecita con un baño y todo.
Una vez un muchacho anduvo por detrás y se le fue el fusil en la pared. Así lo
encontramos.

Otros lugares similares fueron encontrados en la habitación que servía de celda a


Escobar. Allí, detrás de un cuadro de la virgen, mantenía una caleta para ocultar
armas y dinero. Y aún quedan sitios por explorar.

El autor de esas construcciones también adecuó un sitio, aún más amplio, en la


habitación de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, bajo una nevera de 80
centímetros de profundidad. Una tercera caleta fue localizada en las cabañas que
servían de bunker, bajo un armario. El acceso a ésta era posible mediante la
apertura de un chifonier en el que estaba mimetizado un mecanismo que abría
una puerta falsa de concreto y daba a un cuarto de 8 metros cuadrados.
Aún hay más caletas por localizar. Hace treinta días un abogado de Escobar, con
permiso de las autoridades judiciales, ingresó a La Catedral en busca de un lugar
en donde, presumen los investigadores, estaba localizada una caleta del Cartel.

Caminó doce pasos dijo un agente del Cuerpo Elite a partir de las celdas en línea
recta, luego dobló a la izquierda y empezó a cavar, pero no encontró nada y se fue
.

Esas construcciones en La Catedral fueron realizadas por un conocido arquitecto


de Medellín, según el testimonio de un agente del cartel actualmente detenido,
que aún, como pocos, permanece con vida.

Y es que para Escobar cualquier lugar es adecuado para establecer una caleta.
Se han localizado en muebles, chimeneas, piscinas, cielos rasos y el suelo de las
edificaciones del Cartel. En ocasiones, los mecanismos son manuales.

Escobar les ha puesto a cada una su nombre: La Supersecreta , en el Magdalena


Medio; El Hueco , en la vía a Las Palmas, en donde se planeó el retén en que fue
asesinado un oficial de la Policía; La Rojita , en Girardota; y Los Lagos , en El
Poblado.

En Girardota, los investigadores localizaron una verdadera obra de arquitectura en


una finca que tenía un túnel subterráneo que concluía al otro lado de una piscina.
Como esta han sido ubicadas otras cuatro caletas en cuatro casaquintas en
Envigado y El Poblado.

Enfriar la caleta Los espacios utilizados por el Cartel para ocultar armas o dinero,
dicen los investigadores, generalmente están ubicados en muebles con doble
cajón difícilmente detectables, al punto de que la Fiscalía ha devuelto algunos sin
saber.

La Fiscalía devolvió los muebles a los hombres que se fueron entregando por
segunda vez a la justicia y después descubrimos que eran caletas, dijo un oficial
de la Policía.
Durante las operaciones realizadas por el Bloque de Búsqueda las autoridades
han localizado once lugares considerados como verdaderas obras de arquitectura
con pasadizos de 10 a 20 metros cuyo trayecto culmina fuera de una propiedad.

Los baños son revisados por plomeros, los interruptores y la toma de los bombillos
por electricistas y la estructura por maestros en construcción. Si el diámetro de la
vivienda no coincide se acude a los constructores para volar las paredes, dice un
oficial.

Gran parte de esos escondites han sido develados por delatores de la


organización. Inclusive se sabe que Escobar tenía planeada la construcción de
una caleta en el apartamento que servía de refugio a Mario Alberto Castaño
Molina, donde fue muerto el 19 de marzo pasado.

Un informante nos reveló que Escobar estuvo en el apartamento de El Chopo


antes de su muerte y le dijo durante una conversación que pretendía adecuar una
caleta en ese lugar, dijo a este diario un oficial del Bloque de Búsqueda.
LAS VERDADES Y MENTIRAS SOBRE PABLO ESCOBAR
Por: KienyKe

Publicado 3:30 pm, julio 13, 2012

El periodista Germán Castro Caycedo siempre quiso escribir un libro sobre Pablo
Escobar, pero por cosas del destino nunca pudo hacerlo. Sin embargo, en los
años ochenta, buscando la manera de llevar a cabo su empresa, el escritor logró
reunirse ocho veces con el capo para dilucidar una metodología que diera cuenta
de la historia del narcotráfico según los recuerdos del propio Escobar.

En el libro ‘En Secreto’ quedaron registrados pequeños apartes. Castro Caycedo


se valió sólo de su memoria porque, como él mismo cuenta, nunca grabó las
entrevistas. Entre líneas se puede descubrir que muchos de los rumores que se
crearon entorno a la figura y el mundo de Escobar fueron tan solo mitos. Estos son
algunos de ellos:
1. Ni Pablo Escobar ni los mafiosos del Cartel de Medellín ofrecieron pagar la
deuda externa del país a cambio de eliminar la extradición. Varias personalidades
intervinieron en una salida negociada en la que los capos propusieron entregar
sus cocinas cocaleras, pistas de despegue, rutas y dejar por fin el narcotráfico. La
propuesta quedó inscrita en un memorando oficial que los narcos enviaron al
presidente Belisario Betancur y a la DEA, pero nunca se habló de pagar las
deudas del país.

2. Gabriel García Márquez jamás se reunió personalmente con Pablo Escobar. Un


par de años después del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla y con el
recrudecimiento de la violencia en el país, se dijo que el escritor se había reunido
con el capo para buscar acercamientos con el Gobierno. Castro Caycedo deja
claro el respeto que profesaba Escobar por García Márquez, a quien llamaba ‘El
Maestro’, los acercamientos siempre se hicieron con mensajeros.
3. Los asesores económicos de Escobar pudieron constatar que ‘Tranquilandia’, el
laboratorio cocalero más grande de todos los tiempos, dio en sólo ocho meses de
producción más utilidades que la compañía Coltejer en sus primeros veintidós
años.

4. La avioneta que adornaba la entrada de la Hacienda Nápoles no fue la primera


aeronave del capo. Su primera avioneta bimotor cayó al mar con 75 kilos de
cocaína. Escobar compró una similar, a la que inscribió con el mismo número de
matrícula.
5. El emblemático vehículo Ford de 1938 que Escobar tenía en Nápoles y del cual
se decía era de Al Capone, no era el mismo. La verdad es que el capo compró un
Ford similar, de un modelo más reciente, y él mismo le disparó los balazos para
que se asemejara más al verdadero.

6. Cuando Escobar importó los animales que poblaron la hacienda Nápoles ocurrió
algo curioso: solo había comprado un hipopótamo macho y le faltaba la hembra.
Por eso, a la semana siguiente compró el mamífero que le hacía falta para su arca
de Noé. También es cierto que, luego de que las autoridades incautaran las cuatro
cebras que traía, Escobar mandó pintar cuatro burros como si fueran cebras y los
cambió por los animales decomisados que fueron a parar al zoológico de Medellín.

7. Cuentan que Escobar compró el edificio de Coltejer en Medellín como una


promesa que de niño le hizo a su mamá, pero esto nunca se pudo confirmar. Lo
cierto es que el capo compró la casa de Envigado donde vivió su infancia. La
vivienda se la regaló a una anciana a quien le advirtió que debía mantenerla
intacta, como la había dejado la familia Escobar Gaviria. Lo mismo ocurrió con la
moto Lambretta, color gris y rojo, en la que empezó a delinquir el capo y su primo
Gustavo Gaviria. El vehículo permaneció como una reliquia en los sótanos del
edificio Mónaco hasta el decomiso de todos los bienes del narco.
8. Escobar escondió a Carlos Lehder en su hacienda de Puerto Triunfo. El último
recuerdo que Castro Caycedo registra en sus memorias es el de un Lehder pobre,
vestido como ‘Rambo’; de fusil, cuchillo, binoculares, con una pañoleta en la
cabeza y viviendo con una mujer de rasgos indígenas.

9. Durante las ocho ocasiones en las que se reunieron capo y periodista, Castro
Caycedo nunca lo vio tomando licor, su bebida favorita era una cerveza importada
sin alcohol. Sin embargo, sagradamente, a las 3 de la mañana Pablo Escobar
Gaviria fumaba un cigarrillo de marihuana, que por cábala, nunca traficó.
LAS CIFRAS DE LA DROGA: LA VIUDA DE ESCOBAR TIENE 500
MILLONES DE DÓLARES PARA LAVAR, MÁS OTROS MIL
MILLONES EN PROPIEDADES EN COLOMBIA

DÓNDE Y CÓMO LA VIUDA DE ESCOBAR LAVÓ MILES DE MILLONES DE


NARCODÓLARES EN EL URUGUAY

Durante casi dos años nadie sospechó que esa amable señora, joven y regordeta,
que diseñaba ropa de cama en el piso 17 N de la calle Jaramillo al 2010 de
Buenos Aires, guardaba un secreto que ponía en riesgo su vida y la de sus dos
hijos. Un contador que primero la enamoró, luego la descubrió y finalmente la
extorsionó, fue la clave para que la Justicia argentina descubriera que esa mujer
era en realidad la viuda del narcotraficante Pablo Escobar, jefe del Cártel de
Medellín. La investigación siguiente mostró que el lavadero del dinero de la droga
estaba en Uruguay. Los narcodólares llegaban desde Nueva York a la sucursal de
un banco extranjero en Montevideo, y de allí a la casa matriz de la Inversora
Galestar en esta ciudad. Después, viajaban a la sucursal del banco en Buenos
Aires y de allí a la Filial Inversora Galestar S.A bonaerense.

El 29 de diciembre pasado el juez argentino Gabriel Cavallo envió a prisión a


Victoria Eugenia Henao Vallejo, viuda de Pablo Escobar Gaviria, el mítico jefe del
Cártel de Medellín. La acusan de “asociación ilícita para lavar dinero del
narcotráfico”. Además de otras varias personas, también marchó a la cárcel el
contador Juan Carlos Zacarías que contribuyó a armar la red de lavado en
Uruguay. Para ello contó con el aporte de por lo menos otros dos profesionales
uruguayos; se usaron sociedades anónimas creadas bajo leyes uruguayas y se
requirieron los servicios de sucursales locales de dos bancos extranjeros, como
fue informado en nuestra edición de la víspera.
Henao Vallejo ingresó a la Argentina como María Isabel Santos Caballero, titular
del D.N.I. 93.206.958, colombiana, nacida en Palmiro, el día 3 de marzo de 1960.
De estado civil viuda, se desempeñaba como decoradora y diseñaba ropa de
cama en su casa, con un ingreso mensual de cinco mil dólares. Junto a ella
estaban sus hijos Sebastián Escobar (alias) “Sebastián Marroquín Santos”, nacido
en Medellín, Colombia, el 24 de febrero de 1977, técnico superior en Diseño de
Productos con orientación al diseño industrial con un ingreso mensual de 500
dólares y Manuela Escobar (alias) “Juana Manuela Marroquín Santos”, quien
registra un ingreso mensual de 300 dólares.

En su declaración ante el juez Cavallo, la viuda de Escobar manifestó que “tiene


un litigio civil en la República de Colombia por los bienes de su marido, ya que la
herencia de Pablo Escobar están en manos del gobierno colombiano, y no se ha
determinado el destino que se les dará a los mismos; a través de sus abogados
está ejerciendo acciones judiciales para la restitución de esos bienes”.

Según dijo “en Colombia le correspondería acceder a bienes de la herencia de su


padre, pero como no quiere revelar su nueva identidad, confía en la buena
voluntad de su familia, en cuanto a que le den lo que le corresponde”. Reconoció
haber trabajado en asesoramiento inmobiliario, en la oficina del contador Juan
Carlos Zacarías, con quien posteriormente entablara una relación de pareja.
También reconoció haber constituido la empresa Galestar S.A. por recomendación
de Zacarías, a fin de operar con su dinero y que a pesar de estar a nombre de
otros accionistas, en realidad ella es la dueña del 100% de dicha sociedad.
Respecto al negocio denominado “La Rueda”, dijo que era el nombre de fantasía
con el que llamaban a los negocios de compraventa de departamentos que
estaban en mal estado para refaccionar, como los tres ubicados en Mario Bravo,
uno en Honorio Pueyrredón, uno en Boulogne Sur Mer, uno en Alberti, uno en
Rivadavia y otro en Culpina, todos en Buenos Aires. Dichos inmuebles los
compraban a nombre de Zacarías o de empleados u otras personas que el
contador designara, aunque aclaró que “el dinero siempre era mío”.
Reconoció que todas las propiedades por las cuales se estaban peleando con
Zacarías, su ex pareja, eran de su propiedad compradas con dinero proveniente
de Colombia, el que debía pasar por New York, para ser girado a Uruguay y
finalmente ingresado en la República Argentina. Desconoce la razón por la cual
debía pasar por dichos países pero ella abrió cuentas a su nombre y de Galestar
en los mismos. Expresó que habría ingresado al país alrededor de 1.200.000
dólares y que con las utilidades logradas habría incrementado su patrimonio a
1.500.000 de dólares. Respecto del dinero sacado de Colombia manifestó que
“era la ayuda económica que le daban ciertos familiares y el producido de la
herencia de su padre, quien falleció aproximadamente en los años 1991/92, de los
que hasta la fecha había recibido 300.000 dólares”.

Los millones y la muerte

Sin embargo cuando se allanó la finca donde estaba la caja de seguridad de


Henao Vallejo, se descubrió la verdadera cuantía de la fortuna que estaba en
posesión de la mujer y que los investigadores creen pretendía traer a esta región.
La siguiente es una sintética relación de los documentos encontrados:

-Fotocopia de la Investigación de la Dirección Regional de Fiscalías de Medellín


(Exposición de Policía Judicial) del 9 de marzo de 1999, de la investigación
patrimonial realizada en relación a Victoria Eugenia Henao Vallejo, Luz Marina
Henao Vallejo y María Helena Valencia de Ochoa, durante el período comprendido
desde el 1 de agosto de 1989 hasta el 31 de diciembre de 1993, en la que se
concluye en relación a la imputada en autos que aparece registrada con actividad
económica de Rentista de Capital, datacrédito informa que no posee información
comercial, sin embargo se encontraron 13 C.D.T. de los años 1991/92 los cuales
suman 84.620.083 de dólares abiertos en el banco Extebandes de Colombia. De
acuerdo con la información suministrada por las oficinas de catastro municipal se
pudo verificar la posesión de bienes inmuebles por valor de 962.535.703 de
dólares. Se aprecia que el edificio Mónaco de propiedad de Pablo Escobar Gaviria
y Victoria Eugenia Henao Vallejo fue vendido el 29 de diciembre de 1987 a Luz de
Henao y el 30 de diciembre del mismo año ésta lo vendió a Manuela Escobar, hija
de Pablo Escobar y Eugenia Henao. Según comparación patrimonial para el año
1992 hubo un incremento en los activos fijos por encima del 30,04 por ciento es
decir 5.619.000 de dólares, además se presenta una diferencia patrimonial por
valor de 152.204.000 de dólares. De acuerdo con lo anterior tendría que explicar el
incremento por valor de 157.823.000 de dólares.

-Fotocopia de declaración indagatoria de Victoria Eugenia Henao Vallejo prestada


el 14 de abril de 1999, ante la Fiscalía General de la nación, Dirección Regional de
Fiscalías Medellín. Fue asistida por su abogado defensor, Dr. Francisco Salazar.
Se le preguntó por el terreno denominado Las Palmas, ubicado en el municipio de
Envigado, a lo que le contestó que es de la sociedad Valencia y Henao, de
propiedad de sus dos hijos y que en esos momentos está de cuenta de la
Dirección Nacional de estupefacientes por la incautación de la que fue objeto en
setiembre de 1989. Asimismo le preguntaron por el edificio Ovni de propiedad de
su hijo y Edificios Dallas y Mónaco de su hija Manuela.

-Hojas de agenda sueltas, con fecha 25 de octubre de 1999, que dicen: “Resumen
al día de hoy en dólares: 430.000 ventas subastas. 80.000 tenía de varios, 68.000
traje a Buenos Aires, 300.000 consignaciones Miami, 142.000 cambié por pesos…
Los 300.000 de estados Unidos se gastaron en 50.000 Los Vergaras, 50.000 Inv.
W personal Señora y 50.000 Inv. W de la familia… 84.000 quedan en E.E.U.U. en
la cuenta de Mayuya.” Asimismo hay otros gastos por 440.000.- En la otra hoja de
la agenda dice: “Resumen total, quedamos así: …520.000.000 de dólares gran
total en el pueblo…. Estas inversiones están en manos de María Eugenia de
Forero con mi conocimiento…”.

-Fotocopia de promesa de compraventa realizado el 28 de diciembre de 1995


entre el Dr. Carlos Iván Fernández Hernández y la Sra. María Isabel Santos
Caballero por una parte y por la otra Jesús Betancur, en la que la primera se
obliga a enajenar a la otra parte los inmuebles de Colombia detallados por un
monto de 300.000.000 de dólares.
-Fotocopia de promesa de compraventa realizada el 28 de diciembre de 1995
entre el Dr. Carlos Iván Fernández Hernández y María Isabel Santos Caballero por
una parte y por la otra Miriam Vasco, Orley Acosta y Edgar García, en la que la
primera se obliga a enajenar a la otra parte los inmuebles de Colombia allí
detallados por un monto de 840.000.000 de dólares.

-Carpeta marrón conteniendo: 7 pagarés de María Isabel Santos Caballero a la


orden de Valencia y Henao y Cía. Colectiva Civil por la suma de 210.000.000 de
dólares; 2 pagarés de María Isabel Santos a la orden de Ana Sofía Vergara
Castaños por las suma de: 45.720.000 dólares; 3 pagarés de María Isabel Santos
Caballero a la orden de Gabriel Henao Betancur por las sumas de: 67.865.000
dólares y 10 pagarés de María Isabel Santos Caballero a la orden de
Transacciones y Proyectos S.A. por la suma de 280.000.000 de dólares. Todos los
pagarés individualizados fueron firmados en la ciudad de Medellín.

-Carpeta celeste conteniendo en su interior:

1) letra de cambio del 10 de agosto de 1999 por 10 millones a la orden de Dolly


Paniagua Escalante extendida por María Isabel Ochoa y Pablo Andrés Echeverri,

2) pagaré del 1 de febrero de 1999 de Jorge Eudes Paniagua a la orden de María


Isabel Santos Caballero por la suma de $30 millones,

3) pagaré del 1 de octubre de 1999 de Francisco Javier Rodríguez a la orden de


Sara Paniagua Escalante por la suma de $10 millones,

4) pagaré de Francisco Javier Sierra Gómez a la orden de Sara Paniagua


Escalante por $ 10 millones,

5) contradocumento en el que Paniagua Escalante hace saber “que el contrato


que hizo días atrás con el Sr. Luis Emilio Perez….. Es todo propiedad de la Sra.
María Isabel Santos Caballero….. La elaboramos a mi nombre porque ella no se
encontraba en Colombia…”,
6) contrato de consignación entre Paniagua y Luis Emilio Perez por 47 cuadros de
varios autores entre los que se encuentra Botero, Dali, Rodan, etc,

7) documentos firmados por Lilia Vallejo Zuluaga, María Fernanda Vallejo


Gamboa, Dolores Paniagua escalante, Francisco Javier Rodríguez y Vanesa
Paniagua Escalante, en los que hacen saber que determinados inmuebles de
Colombia pertenecen en la realidad a María Isabel Santos Caballero, pese a estar
a nombre de los firmantes.

De enamorado a estafador

Juan Carlos Zacarías nació en Buenos Aires día 12 de octubre de 1953, de estado
civil casado y de profesión contador y martillero público, domiciliado en la localidad
de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. En su declaración ante el magistrado
dijo que María Isabel Santos Caballero le fue presentada por el abogado Tomás
Lichtman, para realizar operaciones inmobiliarias. A tales fines se constituyó la
empresa “Galestar S.A.” en el Uruguay. Previo a ser contratado fue entrevistado
por dos personas colombianas de nombres Alvaro Forero y Paniagua. Reconoció
que la mujer le había dicho que su familia en Colombia había tenido
inconvenientes por actividades del narcotráfico, pero que ella en particular no
participaba “aunque el dinero que poseía provenía de dichas actividades”.

Se dedicaron entonces a la compra de inmuebles y abrieron cuentas en la


Argentina. Asimismo, manifestó que sabía que habían abierto una cuenta en el
exterior, siendo el asesor un señor de nombre Raúl Whanon, “pero el imputado no
intervino en dichas operaciones dado que no es conocedor de temas bursátiles” y
dejó que dichas cuentas fueran manejadas por María de los Angeles Sarmiento y
María Isabel Santos Caballero. “Lo único que supo era que querían invertir en la
compra de acciones de una empresa de juguetes por un interés que tenía sobre
esos temas Sebastián, el hijo de la señora”.
Con respecto a la actividad de Galestar S.A. manifestó que cuando fue designado
apoderado nombró al señor Granado Peralta como contador, a quien no le dijo
nada sobre la verdadera identidad ni su relación con el narcotráfico hasta febrero
de este año, momento en que el hombre decidió desvincularse. Reconoció
haberse enterado de la verdadera identidad de Santos Caballero a fines de 1997,
cuando ésta se lo dijo personalmente. En relación al ingreso del dinero al país
manifestó que si bien nunca se lo dijo explícitamente cree que lo traían los
familiares de la mujer “ya que siempre que se iban ella se volvía a interesar en
inversiones”. También lo ingresaban mediante aportes a Galestar desde la casa
matriz en el Uruguay: a tales fines abrieron una cuenta en el (cita a un banco
extranjero) en Montevideo, la que recibía sumas de dinero provenientes de New
York y luego las giraba a Buenos Aires, al Banco Río. Este circuito de dinero fue
recomendado por el colombiano Alvaro Forero. Si bien Zacarías dice saber que el
dinero venía de Colombia, “no tiene conocimiento de cómo se sacaba sin tener
inconvenientes”.

En cuanto a sus viajes a Colombia, manifestó que el primero de ellos se realizó


para conocer al abogado de Santos Caballero, Carlos Iván Fernández. En la
reunión se encontraban además Sara Paniagua, una asistente y María de los
Angeles Sarmiento, novia de Sebastián, el hijo de Escobar. El abogado, le dijo que
tenía intenciones de invertir 10 millones de dólares en la compra y venta de
inmuebles. En esa ocasión Zacarías respondió que no tenía la estructura
inmobiliaria para dicho monto, “aunque tenía capacidad para dos millones”.
Asimismo, María de los Angeles dijo que quería independizarse con Sebastián,
comprar un departamento y comenzar a trabajar ya que él se había recibido de
diseñador industrial, a lo que el abogado contestó que era imposible porque no
podían tener bienes a su nombre. Después realizó un segundo viaje a Colombia, a
pedido de Santos Caballero para buscar dinero. En esa oportunidad trajeron
400.000 dólares, “en una valija de doble fondo donde también traían legumbres
dado que las mismas son muy controladas en la Aduana y no revisan el resto”.
En Buenos Aires le dio el dinero a María Isabel Santos Caballero, para ser
invertido en la compra de inmuebles del negocio denominado “La Rueda”. En este
contexto ella le comentó que Sebastián había realizado un diseño de un mueble
de un bar para departamentos que tenía un doble fondo y una caja de seguridad
adentro para guardar dinero. Este mueble lo instalaron en un departamento
ubicado en la calle Ruggeri 2930 piso 27 “D”, complejo Torre La Señoría, lugar
alquilado por el imputado cuando comenzó la relación sentimental con Santos
Caballero. Luego pudo ver cómo la nombrada colocó en dicho mueble una suma
aproximada a los 800.000 dólares.

En relación al negocio denominado “La Rueda” manifestó que consistía en la


compra de inmuebles de poco monto, para venderlos en un corto plazo, incluso
antes de escriturarlos, de modo tal que la escritura la otorgue el dueño anterior al
nuevo comprador, para que no queden asentados sus nombres en ningún registro.
Explicó que las compras se realizaban con la fórmula “en comisión”, ya que en el
futuro se pensaba crear varias sociedades para distribuir la ganancia que
produjera dicho negocio y así no llamar la atención de los órganos de control
fiscal, mediante la generación de ganancias significativas en una sola empresa,
teniendo en cuenta que Iván Fernández quería invertir diez millones de dólares.
Respecto de la supuesta herencia del padre de Santos Caballero, dijo que “no
sabía si existe, pero por comentarios de la nombrada su marido le dio dinero a
toda su familia”. Finalmente reconoció que “las empresas Promad S.A., Sekurus,
Priority, Bozzeto y Marro Design fueron creadas a fin de justificar los gastos del
negocio “La Rueda”.

La ruta

Zacarías fue quien escribió la siguiente carta a su asesorada: “El ingreso de


fondos, como le comentaba más arriba, debería hacerlo con la siguiente rutina: a
continuación realizó un cuadro explicativo: “Nueva York, banco en Montevideo,
casa matriz Inversora Galestar, banco en Buenos Aires Filial Inversora Galestar
S.A”. Luego explica: “María Isabel Santos Caballero, cobra honorarios como
apoderada de la S.A.. y paga sus gastos personales con el producto de su trabajo.
Los gastos fijos del auto y la casa los paga la S.A.; Sebastián será inscripto como
personal de la S.A. y cobrará honorarios para justificar gastos y María de los
Ángeles igual a Sebastián, trabajará en publicidad. Recomiendo este esquema ya
que el Ministerio de Economía sacó una circular expresando que las cuentas
existentes en Nueva York, que giren dinero a Buenos Aires por un valor mayor a
10.000 dólares serán informados a la D.G.I... Por lo tanto ya que hemos
establecido una casa matriz de Montevideo los fondos deberán provenir de ese
lugar, por lo que estaríamos fuera del problema comentado”.

En algún impreciso momento la ambición de Zacarías pudo más que los


sentimientos que tenía por Henao Vallejo. Comenzó a reclamar más y más dinero
y como no logró satisfacción la amenazó con denunciarla ante “los medios de
comunicación”. Finalmente, y aunque también marchó preso por los mismos
delitos que la mujer, su testimonio fue clave para conocer los detalles de la
operación desbaratada.

Aunque el juez argentino Cavallo mantiene varias justas dudas: “¿Tenía la mujer
identidad protegida?, ¿sabía de su presencia el gobierno argentino? ¿Cuánto
dinero hay depositado en Uruguay? ¿Tienen socios en este país? Tal vez ahora la
jueza uruguaya Anabella Damasco encuentre alguna respuesta.
EL TESTAMENTO

En medio de las fricciones entre los familiares de Pablo Escobar por su


herencia, aparece el testamento del jefe del cartel de Medellín, hecho en
1983.

EN SEPTIEMBRE DE 1983, Pablo Escobar Gaviria no vivía una situación


tranquila. Después del debate que los carteles dc la droga le habían montado al
entonces ministro de Justicia, Rodrigo Lara, por un cheque que meses atrás el
dirigente galanista había recibido de manos del narcotraficante Evaristo Porras
para financiar su campaña política, Lara resolvió demostrarle al país su inocencia
persiguiendo a los narcos con una decisión sin precedentes.

Pero no todo fue malo en septiembre para el congresista Escobar: su esposa,


Victoria Eugenia, le dio la buena noticia de que esperaba a su segundo hijo, que
nacería en mayo del siguiente año. Sin embargo, el embarazo no transcurrió en un
ambiente de tranquilidad. Las acusaciones contra Escobar comenzaron a aparecer
en los medios dc comunicación y su círculo de allegados empezó a temer que se
desencadenara una persecución por parte de la Fuerza Pública. Una mañana de
noviembre, preocupada porque el acoso parecía crecer y crecer, su hermana Alba
Marina planteó la necesidad de garantizar el futuro de la familia -en especial ahora
que venía un segundo hijo- y para ello sugirió la elaboración de un sencillo
testamento.

Hubo consenso sobre la idea y dos días después Alba Marina llevó un documento
de tres páginas en el que recopiló -de manera premonitoria, si se quiere- las
normas del Código Civil que se refieren a "la sucesión por causa de muerte y de
las donaciones entre vivos", con el fin de que se redactara un testamento, que
días después fue registrado en una notaría de Medellín. El tema se olvidó pronto.
Lo que ninguno de los Escobar pensó era que la última voluntad de Pablo Escobar
iría a convertirse, 11 años más tarde y pocos meses después de su muerte, en
motivo de discordia entre las personas que recibirían algún porcentaje de la
fortuna del jefe del cartel de Medellín.

Así lo pudo establecer SEMANA, que investigó el tema durante varios días,
entrevistó a los abogados de los distintos afectados, habló con algunos de ellos -
entre los cuales está Roberto Escobar Gaviria- y conoció los elementos más
importantes del contenido del testamento con base en el cual los herederos tratan
hoy de dividir los bienes del extinto jefe del cartel de Medellín.

Dos semanas después de la muerte de Escobar, en diciembre pasado, Victoria


Eugenia Henao de Escobar y sus hijos Juan Pablo y Manuela recuperaron en la
notaría la copia del testamento, uno de los pocos documentos de Escobar que
jamás fue hallado por las autoridades, y comenzaron a estudiar el asunto. Pero
aparte de tratar de aplicar su contenido a los cambios en la fortuna de Escobar en
la última década, tuvieron que enfrentar otros problemas. Por un lado, buena parte
de los bienes estaba en poder de las autoridades y muchos otros en manos de
testaferros que, una vez muerto Escobar, no parecían muy dispuestos a
devolverlos.

Pocos días antes del año nuevo, Victoria Eugenia y sus hijos decidieron informar a
los demás miembros de la familia sobre la existencia del testamento y plantearles
la manera como pensaban aplicarlo. No hubo ningún problema con doña Hermilda
y Abel, padres de Escobar, ni con su tía, ni con sus hermanas Gloria y Alba
Marina. Algo muy distinto ocurrió con Roberto Escobar Gaviria, más conocido
como 'Osito', recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itaguí, y una de las
personas más cercanas a Pablo Escobar en los últimos siete años. Pese a su
cercanía con el jefe del cartel, 'Osito' desconocía la existencia del testamento y al
ser enterado por su cuñada y sus sobrinos del documento con la última voluntad
de su hermano, se sorprendió mucho.
Personas cercanas a la familia afirmaron que 'Osito' no fue informado de la
elaboración del testamento porque en esa época vivía en Manizales, donde era un
próspero industrial y dueño de algunas fincas ganaderas. Y otras fuentes
enteradas del proceso de sucesión, le dijeron a SEMANA que Roberto Escobar
rechazó la forma como su hermano repartió su fortuna. "El cree que hay un
desequilibrio entre la porción que recibirán sus sobrinos y su cuñada y lo que
recibirán los demás miembros de la familia", aseguró una de las fuentes
consultadas.

Las divergencias parecen haber llegado a tal extremo que hoy, nueve meses
después de la muerte del narcotraficante, no hay total acuerdo entre los
herederos. No obstante, Roberto Escobar, en declaraciones a esta revista, le resta
importancia al incidente, aunque afirma que ojalá la sucesión se haga de manera
equilibrada y sin roces entre las dos familias (ver entrevista).

EL INVENTARIO

¿Pero qué es lo que dice el testamento que hoy está despertando la controversia
familiar? Personas allegadas al extinto jefe del cartel y que han comenzado a
dividirse en dos grupos por cuenta de la disputa, revelaron a SEMANA algunos
apartes del contenido del documento suscrito hace 11 años.

El valor del testamento sorprende por modesto pues se ha calculado por


especialistas de la Fiscalía en unos 120 millones de dólares, lo cual es
insignificante ante estimativos como el de la revista Forbes, que hace unos años
hablaba de 3.500 millones de dólares. Obviamente hay que tener en cuenta que
esta cifra se refería solamente a los bienes en Colombia ya que hasta ahora no se
han encontrado cuentas en el exterior.
Después de cumplir con los artículos del Código Civil que se tienen en cuenta en
estos casos, Escobar redactó la parte sustantiva en la cual distribuyó su herencia
por porcentajes. El 50 por ciento lo constituye la sociedad conyugal, en cabeza de
su esposa, Victoria Eugenia. Está conformada básicamente por bienes raíces,
entre ellos una finca y dos lujosos apartamentos.

El 50 por ciento restante fue dividido en cuatro partes iguales. Una para Juan
Pablo, otra para Manuela, otra más que la ley denomina la Cuarta de Mejoras
también para ellos dos y una última parte de este 50 por ciento para sus
hermanos, sus padres y su tía. Lo curioso de esto es que cuando Escobar redactó
el testamento su hija Manuela no había nacido, pero ya era esperada por su
madre. Para referirse a ella en el documento, el entonces jefe del cartel de
Medellín hablaba de "la hija que llegaré a tener". Manuela nació meses después
en Panamá, a donde huyeron los jefes del cartel y sus familias tras el asesinato de
Rodrigo Lara el 30 de abril de 1984.

Las fuentes conocedoras del testamento aseguraron que las propiedades que
heredarían Juan Pablo y Manuela están constituidas principalmente por tres
lujosos edificios en Medellín, avaluados por la familia en alrededor de 25.000
millones de pesos. Se trata de los edificios Ovni y Dallas, y del tristemente célebre
Mónaco, donde vivía la familia Escobar cuando estalló la guerra con el cartel de
Cali y un poderoso carro-bomba explotó frente a la edificación. Los tres inmuebles
están hoy en manos de la Fiscalía, como resultado de incautaciones realizadas
hace varios años en medio de la guerra jurídica contra el cartel.
También hace parte del paquete destinado a Juan Pablo y a Manuela la mitad de
la hacienda Nápoles, de 3.000 hectáreas de extensión. La parte que les
corresponde a Juan Pablo y a Manuela fue evaluada por peritos contratados por
ellos mismos, en 4.500 millones de pesos, pero también se encuentra intervenida
por las autoridades. Además, los dos hijos del jefe del cartel de Medellín son
herederos de la hacienda La Manuela y de un buen número de pequeñas fincas y
apartamentos en edificios de la capital antioqueña.
En su testamento, Escobar también les dejó otros bienes a sus dos hijos. Juan
Pablo debía recibir la valiosa colección de vehículos antiguos que su padre
adquirió desde comienzos de 1980 y que luego fueron destruidos por los 'Pepes' el
año pasado, en una bodega donde la Fiscalía los mantenía tras su decomiso.

A "la hija que llegaré a tener" le correspondieron todos los muebles, enseres,
antiguedades y obras de arte del apartamento que ocupaban los Escobar cn Altos
del Campestre. Esos bienes están avaluados en 700.000 dólares, es decir, 560
millones de pesos.

Según el documento, la cuarta parte restante debe ser para los hermanos de
Pablo Escobar, Gloria, Alba Marina y Roberto, para sus padres Abel y Hermilda, y
para una tía. Y eso es justamente lo que parece no satisfacer al 'Osito'. Según
fuentes cercanas a la familia consultadas la semana pasada en Medellín y Bogotá,
Roberto Escobar habría planteado la necesidad de incluir los edificios Mónaco,
Dallas y Ovni -que en el testamento aparecen destinados a Juan Pablo y Manuela
Escobar-, para ser repartidos de "una manera más equilibrada".

TRAS LAS HUELLAS DE LOS TESTAFERROS

Pero este complejo asunto parece sencillo al lado de otros que ocupan por estos
días la atención de los herederos. La familia Escobar Henao ha detectado por lo
menos un centenar de bienes que Escobar le entregó a testaferros cuando arreció
la persecución de las autoridades, con el fin de que no le fueran incautados. "La
familia está decidida a recuperar esos bienes, pero se trata de un proceso lento
que requiere de mucha paciencia", le explicó a SEMANA una fuente allegada al
proceso.

Se trata de propiedades adquiridas en diferentes épocas de la narcoguerra.


Después del asesinato de Luis Carlos Galán y cuando las circunstancias
comenzaron a indicar que a las autoridades ya no les quedaba más remedio que
emprenderla toda contra el cartel, el j efe de éste comenzó a colocar en cabeza de
subalternos suyos y amigos de confianza esos bienes, de tal modo que no fueran
detectables por la justicia. Pero el grueso de las adquisiciones es posterior a la
fuga de la Catedrnl en julio de 1992.

"Nosotros siempre supimos que a partir ve ese momento Escobar adquirió


numerosas casas rurales y urbanas en donde permaneció escondido hasta que lo
dimos de baja en diciembre pasado", le dijo a SEMANA un oficial de seguridad. En
efecto, el jefe del cartel empezó a comprar las casas donde se escondía a las
pocas horas de la fuga. Según la descripción de las autoridades, Escobar y
algunos de quienes lo acompañaron en la escapada, llegaban a una casa en las
montañas cercanas a Envigado y en vez de pedir posada, la compraban
pagándola en efectivo con dinero que habían guardado en La Catedral y, cuando
éste se les acabó, con plata que les llevaban estafetas de confianza.

Las personas allegadas a la familia relataron que en las travesías tratando de


evadir la persecución, Escobar llegaba a la casa de un campesino y le ofrecía una
buena cantidad de dinero por el predio. "El promedio que hemos detectado -
explicó una de las fuentes- es de 30 millones de pesos por cada caleta, como
llamábamos nosotros a las viviendas donde ellos llegaban".

La búsqueda de esta parte de la herencia ha llevado a los Escobar y a sus


abogados a realizar largas caminatas por las zonas montañosas que rodean a
Medellín y Envigado. No siempre han corrido con suerte pues no todo quedó
registrado, ni existe total claridad sobre lo que Escobar efectivamente compró. "El
problema -agregó la fuente- es que Pablo no dejaba documentos firmados y
mucho menos una escritura. El llegaba, compraba la casa, ahí dormía dos o tres
días, se iba, compraba otra, volvía a la anterior y así sucesivamente. En realidad
son muy pocos los campesinos que han reconocido que les compraron".
En cuanto a los testaferros que pusieron sus nombres para adquisiciones
anteriores a los tiempos de La Catedral, el asunto tampoco ha resultado sencillo.
Muchos simple y llanamente han decidido hacerse los desentendidos y
respaldarse en los documentos que poseen y en los cuales aparecen sus nombres
en calidad de propietarios. "Con Escobar muerto, la palabra empeñada a él por
esos testaferros ha llegado, en algunos casos, a perder su valor", anotó un ex
funcionario de un organismo de seguridad.

Un abogado que asesora a la familia en estas materias explicó que "respecto de


los bienes no decomisados en poder de terceros, todo dependerá de la certeza
que se tenga del hecho, de la anuencia del propietario y del alcance de las
negociaciones, aunque creo que esta es una materia de buena fe, que exige
elasticidad de ambas partes y que no puede extenderse en el futuro".

EL OTRO LADO

Pero la verdad es que Escobar no sólo dejó propiedades, sino al parecer también
algunas deudas. Alrededor de ellas ha surgido otro elemento de disputa familiar,
pues según allegados a Escobar Henao, Roberto ha firmado numerosas cartas en
las que reconoce deudas de su hermano y le pide a Victoria Eugenia que las
pague. Tal es el caso de algunos hombres, señalados por las autoridades como
jefes de sicarios del jefe del cartel de Medellín, que pretenden cobrar supuestos
honorarios, otorgados de palabra por su extinto patrón.

Los abogados les han hecho ver a Juan Pablo, a Manuela y a Victoria Eugenia,
que la carga financiera de la guerra contra el Estado no se ha acabado y que van
a tener que pagarles a muchas personas, entre ellas a una docena de abogados
que en los últimos meses han enviado mensajes cobrando deudas adquiridas por
Escobar para defender a sus hombres cuando eran detenidos por las
autoridades."Por eso hemos querido hacerle entender a Roberto Escobar que hay
que darle un orden a las cosas. No se puede sacar dinero como de una canasta
sin fondo. No puede pretenderse que éstos conozcan al dedillo la conformación y
estado de un patrimonio construido y manejado en medio de una batalla", dijo uno
de ellos.

Como puede verse, el asunto está bastante enredado. Y no es para menos. Se


trata de una de las herencias más jugosas de la historia de Colombia, construida
tras años y años de mezclar informalidad con legalización, guerra con paz y
documentos debidamente redactados con palabras empeñadas. Para Roberto
Escobar, todo debe resolverse por las buenas y por la vía de lo que él llama "el
equilibrio”. Para los Escobar Henao, el asunto no puede convertirse en objeto de
una nueva disputa, esta vez entre familiares. "Ellos preferirían -asegura una fuente
que los asesora- salir del país, olvidarse de todo y dejar el problema en manos de
sus abogados". Pero si se tiene en cuenta lo que está en juego, debe darse por
descontado que la solución al conflicto no será sencilla.

'QUE VAMOS A REPARTIR SI TODO ESTA DECOMISADO'

ROBERTO ESCOBAR, QUIEN SE encuentra detenido en la cárcel de máxima


seguridad de Itaguí, habló con SEMANA sobre el testamento que dejó su hermano
Pablo Escobar y contó su versión acerca de las divergencias familiares por la
repartición de la herencia.

SEMANA: ¿Cuándo le informaron que su hermano Pablo había dejado un


testamento?

ROBERTO ESCOBAR: El testamento sólo lo vine a conocer 20 días después de la


muerte de mi hermano. También me enteré de que él me había incluido entre sus
herederos.
SEMANA: ¿Por qué razón el testamento se ha convertido en punto de discordia
entre su familia y la esposa y los hijos de Pablo Escobar?

R.E.: Lo que pasa es que hay gente que quiere crear conflictos, buscar enfrentar a
la familia. Pero si vamos a repartir los bienes, yo no puedo decir qué va a pasar
dentro de un mes. Lo más seguro es que no pase nada. Nosotros hemos sufrido
mucho y no vamos a pelear por plata.

SEMANA: De acuerdo con la información obtenida de quienes conocen el


testamento, su hermano Pablo le dejó a usted una mínima parte de su fortuna.
¿Usted está satisfecho?

R.E.: Hay un testamento muy claro en el que se dice qué tanto por ciento le toca a
cada una de las familias. El testamento es muy claro y habla de repartición en
porcentajes. Lo que pasa es que el 60 por ciento de los bienes que conforman el
testamento está decomisado. Entonces las cosas tienen que ir en orden. Primero
tenemos que pedirle a la Fiscalía que nos entregue las propiedades y luego sí
hacer una reunión familiar para que se haga la repartición. Qué nos vamos a
repartir si todo está decomisado.

SEMANA: Pero se dice que usted ha solicitado que los bienes dejados por Pablo
Escobar a sus hijos Juan Pablo y Manuela, pasen a engrosar el listado de
propiedades de la sucesión.

R.E.: Nosotros no podemos pedir cosas que no estén en el testamento. Eso está
escrito y vamos a tratar de que la repartición se haga de una manera equilibrada,
muy normal, en la que no se presenten roces ni enfrentamientos. Eso es lo que
queremos.
SEMANA: Pero de todas maneras la herencia que dejó su hermano es cuantiosa.
Se habla de que al sumar el valor de las propiedades la cifra supera los 100
millones de dólares.

R.E.: Nadie sabe exactamente a cuánto ascendía la fortuna de Pablo. Yo viví siete
años al lado de él y nunca supe qué tenía porque Pablo compraba muchas cosas
a nombre de terceras personas y a esa gente le entregaba las propiedades y le
decía que se quedara viviendo en ellas y que él sólo los molestaría de vez en
cuando, cuando fuera a dormir. Así lo hizo toda la vida y en especial después de la
fuga de La Catedral.

SEMANA: ¿Entonces la fortuna qué se hizo?

R.E.: Alrededor de Pablo se crearon muchos mitos. Se dijo, entre otras cosas, que
él era multimillonario. El sí tuvo su plata, pero mucha de ella la perdió en la guerra,
porque la guerra es como una empresa, en la que se invierte mucho pero no se
gana nada. En la última etapa de su vida gastó mucho dinero. Para estar seguro
en sus escondites, él compraba las fincas y las casas donde permanecía por uno
o dos días. Pagaba mucho por ellas y además cuando llegaba a esos sitios
regalaba entre uno y dos millones de pesos. Y nunca hizo escrituras, porque
siempre había el peligro de que le llegaran. Por eso a Pablo nadie lo delató. A él lo
que lo mató fue una llamada por teléfono.

SEMANA: ¿Y usted está de acuerdo en que lo que quedó de la fortuna se reparta


teniendo como base un testamento hecho hace más de 10 años?

R.E.: Jurídicamente no se puede hacer otra cosa diferente. Además, yo tengo mis
cosas y si algo me toca, bienvenido es. Pero lo único que yo le pido a mi Dios es
recuperar mi vista.
SEMANA: ¿Usted es un hombre rico?

R.E.: Tengo lo suficiente para vivir. Todo está en mi declaración de renta. Tengo
un motel en Manizales, dos fincas en la misma zona y entre cinco y seis
propiedades más. Todo eso está decomisado por la Fiscalía, pero yo sé que algún
día me los tienen que devolver.

SEMANA: Usted ha enviado una serie de cartas a personas que fueron cercanas a
Pablo Escobar, donde les dice que se entrevisten con Victoria Eugenia Henao
para arreglar algunas cuentas. ¿Su hermano dejó muchas deudas? ¿Usted está
disponiendo de una plata que todavía no ha entrado a la sucesión?

R.E.: Sí, yo he enviado esas cartas. Pablo debía dinero y estamos tratando de
pagar esas platas para no tener deudas con nadie. El en vida nunca dejó de pagar
una deuda y ahora la familia quiere estar a paz y salvo con los acreedores. Yo no
estoy disponiendo de nada, sólo quiero que se paguen unas deudas. Cada quien
puede interpretar esas cartas como quiera.
UNA HERENCIA QUE INCLUYE DESDE ELEFANTES HASTA AUTOS
ANTIGUOS

En Colombia, las autoridades hablan de una fortuna difícil de calcular. Y a casi


seis años de su muerte, Pablo Escobar Gaviria sigue generando polémicas.
Muchos de sus bienes fueron expropiados por el Estado

A casi seis años de su muerte, en Colombia nadie parece ponerse de acuerdo


sobre la magnitud de la fortuna que dejó el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria,
el legendario jefe del cartel de la ciudad de Medellín. Lo único en lo que coinciden
las autoridades es en que es incalculable y multimillonaria. Según archivos de la
policía secreta DAS; de la Policía Nacional; de la Fiscalía General y de la
Dirección de Estupefacientes, la herencia que dejó Escobar se estima en un
mínimo de 3.000 millones de dólares. Desde el mismo instante de su muerte, el 3
de diciembre de 1993, se desató una guerra jurídica por sus bienes entre el
Estado colombiano y la familia del narcotraficante, representada por su esposa
Victoria Henao, sus hijos Juan Pablo y una nena de 13 años, y su madre Hermilda.

El clan familiar también lo integran Roberto Escobar -hermano de Pablo, quien


está preso en Medellín- y su hijo Nicolás. El primer gran inventario de propiedades
de Escobar incluyó unas 500.000 hectáreas de tierras, equivalentes a una de las
32 provincias colombianas. Entre 1993 y 1996 fueron allanadas e incautadas
distintas propiedades Pero la propiedad que más simbolizó el poder y la fortuna de
Escobar fue la Estancia Nápoles, donde construyó un gigantesco zoológico que
abarcó 7.000 hectáreas y demandó la construcción de cinco lagos. En vuelos
clandestinos desde África y el Amazonas, y con la ayuda de varios circos, compró
120 gacelas, 60 cigüeñas, 80 patos y flamencos, 40 cacatúas, 90 faisanes, loros y
guacamayos, 30 búfalos, 15 grullas, 10 cebras, 9 alces, 6 hipopótamos, 4
avestruces, 3 elefantes, 3 orix, 3 antílopes, 8 tortugas, 2 rinocerontes, 2 camellos y
un emú. La mayoría de estos animales fueron donados a zoológicos de las
ciudades de Medellín, Pereira y Cali. A estos bienes se sumaron colecciones de
40 autos clásicos y antiguos -entre ellos el que se usó para una película sobre Al
Capone- y 44 motos de tierra y agua. También había obras de arte de importantes
pintores y escultores colombianos (como Fernando Botero) y figuras en oro.

También se descubrieron empresas de la familia Escobar, como una fábrica de


bicicletas, una constructora y otra de gaseosas. Y 18 locales comerciales y lujosos
hoteles en Colombia, Venezuela y Panamá. Sin embargo, el principal obstáculo
para los investigadores de la fortuna de Escobar es que la gran mayoría de sus
propiedades no estaban a nombre suyo o de sus familiares sino de terceras
personas que alegan ser propietarios de buena fe. Una fuente de la Unidad de
Extinción de Dominio de la Fiscalía General de Colombia dijo ayer a Clarín que es
claro que buena parte de la fortuna es manejada por la esposa e hijos de Escobar.

La nena, que ahora tiene 13 años, declaró renta por primera vez cuando tenía
cuatro años. En ese entonces figuraba como dueña de 66 garajes, 34
estacionamientos, 8 oficinas, 12 depósitos y 13 departamentos en Medellín.
Durante el gobierno del presidente César Gaviria, entre 1990 y 1994, los hijos de
Pablo Escobar se acogieron a una amnistía tributaria y legalizaron muchos bienes
que sus apoderados aseguraron fueron comprados gracias a premios de loterías
que los chicos ganaron. En total hay 1.190 predios urbanos y rurales en pleito
judicial, y aunque no está demostrado legalmente que sean de Escobar, la Fiscalía
de la Nación trabaja en ello.
El problema es que el Estado no cuenta con la capacidad operativa suficiente para
mantener bajo control tantas propiedades y muchas de ellas están siendo
asignadas a agrupaciones políticas y a todo tipo de entidades. En Colombia se le
llama a este fenómeno la narcopiñata porque todos quieren adueñarse de lo que
fueron las propiedades de los grandes jefes narcos. Pero quizás el dato más
contundente de la fortuna de Escobar Gaviria lo dio el propio jefe narco en 1980:
esa vez, él encabezó una propuesta de un grupo de narcotraficantes que ofreció al
entonces presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen, pagar la deuda
externa del país a cambio de que los dejaran en paz. La propuesta nunca fue
aceptada.

UN RELOJ ES LA ÚNICA HERENCIA QUE PABLO ESCOBAR


DEJÓ A SU HIJO

Él mismo señaló que su padre no tuvo pericia para administrar su


incalculable fortuna.

Sebastián Marroquín, hijo del extinto capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar
Gaviria, reveló que la única herencia que recibió de su padre fue un reloj que aún
conserva "con cariño".

Señaló que su papá no era muy bueno ejerciendo las labores de contabilidad de
sus pertenecias y que está convencido de que nunca tuvo verdadera conciencia
de lo que tenía.

"Mi papá no era muy bueno para las cuentas, para los números, creo que él ni
sabía cuántos millones tenía. Cuando salimos del país después de la muerte de él,
el Gobierno se quedó con todo. Todo está en manos de las autoridades y no de
las víctimas, como debería ser", indicó.

Dijo que la fortuna del hombre más buscado del mundo y uno de los más ricos fue
puesta al servicio de una cruenta guerra que libraron los carteles de la droga
contra el Estado.

Marroquín, quien cambió su nombre de Juan Pablo Escobar por el que tiene
actualmente, recientemente protagonizó la elaboración de un documental en la
que pide perdón a los familiares de algunas de las víctimas de su padre, como los
fueron los dirigentes del Nuevo Liberalismo Rodrigo Lara, quien fungía como
Ministro de Justicia, y su fundador Luis Carlos Galán, quien aspiraba a la
Presidencia.

LAZOS FAMILIARES

La millonaria herencia de Pablo Escobar divide a la familia entre sus hijos Juan
Pablo y Manuela, y su hermano el ‘Osito’.

CUANDO PABLO ESCOBAR Gaviria cayó abatido el 2 de diciembre de 1993 en el


tejado de una casa del populoso sector del barrio La América, en Medellín,
muchos pensaron que la historia del hombre más buscado del mundo y que por
más de 10 años le declaró una guerra sin cuartel al Estado colombiano, había
llegado a su fin.

Sin embargo, la muerte del jefe del cartel de Medellín no fue el epílogo de una
historia que por años llenó las páginas de la crónica roja.
Después de que el capo perdiera su última batalla, se inició un largo litigio. Esta
vez los protagonistas eran el Estado, su esposa, sus dos hijos y sus más cercanos
familiares, que entraron en una pugna para dirimir quién heredaría la inmensa
fortuna amasada por este hombre a través de una industria tan lucrativa como el
narcotráfico. Esa pelea por la herencia de Escobar ha abarcado muchos capítulos,
que van desde incautaciones, devoluciones, disputas familiares, y testaferrato,
hasta la mediación de la propia Fiscalía que intervino en procura de obtener para
el Estado una buena tajada de esa fortuna ilícita.

La historia se remonta a mayo de 1984, cuando el Estado allanó por primera vez a
Nápoles, lo que hizo que los colombianos se familiarizaran con el patrimonio de
Escobar. Acababa de ser asesinado el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla,
lo que motivó al presidente Belisario Betancur a ordenar una gran ofensiva contra
el narcotráfico y sus bienes. El principal de ellos fue la legendaria hacienda,
enclavada en el corazón de la Magdalena Medio, erigida como el símbolo del
poder y la riqueza de Pablo Escobar Gaviria.

Alrededor de Nápoles se tejieron muchas leyendas. Se decía que la avioneta que


adornaba la entrada principal de la hacienda era la misma con la que el jefe del
cartel de Medellín hizo su primer envío de cocaína a Estados Unidos.

Obsesionado con convertir a su hacienda en un paraíso, Escobar construyó en


sus predios uno de los zoológicos más exóticos del mundo.

Como resulta casi obvio, la fortuna del ‘Doctor’ no solo estaba representada en
esa inmensa propiedad. Un primer balance divulgado hace varios años por las
autoridades, estimó que el patrimonio del delincuente estaba representado en 12
edificios, 25 casas, casaquintas y apartamentos, 23 haciendas, cuatro discotecas,
14 aviones, un muelle en Panamá, una decena de buses y numerosas colecciones
de carros clásicos y antiguos y varias obras de arte.
Lo cierto es que a lo largo de su vida, a pesar de muchos intentos, nunca se logró
hacer un inventario real de los bienes del extinto jefe del cartel de Medellín. El
primero que lo intentó fue el gobierno de Virgilio Barco, pero los tentáculos del
testaferrato no permitieron establecer qué era lo que realmente poseía Escobar. Y
una y otra vez las propiedades del narcotraficante, entre ellas Nápoles, le fueron
devueltas tras la acción de un ejército de abogados entrenado para ‘rescatar’ los
bienes del jefe.

Sólo después de su muerte, Estado y herederos han logrado elaborar un primer


inventario relativamente confiable de los bienes que en la actualidad están
decomisados. Los resultados de este cotejo han permitido establecer un listado de
29 propiedades, entre edificios, fincas, discotecas y casas, localizadas a lo largo y
ancho del país, que están a disposición del Ministerio de Justicia y vinculadas a un
proceso judicial ante la Fiscalía (ver recuadro).

LA PRIMERA BATALLA

Veinte días después de la muerte de Escobar, es decir, a finales de diciembre del


año pasado, su esposa María Victoria Henao de Escobar y sus hijos Juan Pablo y
Manuela, designaron a un conocido abogado penalista de Medellín para que
entrara en contacto con la Fiscalía y tratara de obtener la ayuda necesaria por
parte del Estado para abandonar el país.

La reunión se produjo en el despacho del entonces fiscal general, Gustavo de


Greiff. Después de dialogar sobre el peligro que acechaba a los Escobar Henao en
el país, De Greiff llamó a su oficina a la directora nacional de Fiscalías, Ana
Montes, quien llegó con un documento en la mano y se lo entregó a su jefe. De
Greiff fue al grano. Luego de repasar varias páginas le dijo al abogado que tal
como ya había ocurrido con otra familia de narcotraficantes, le prestaría su
colaboración a cambio de que los herederos de Escobar le entregaran al Estado
150 propiedades que, según la Fiscalía, pertenecían al jefe del cartel de Medellín,
pero que no habían sido decomisadas. De Greiff le explicó que la lista de la
Fiscalía incluía otros 150 bienes, pero que podrían quedarse con ellos.

El inventario que ese día De Greiff le mostró al abogado había sido elaborado a
partir de información obtenida por los cuerpos de inteligencia y por las confesiones
hechas por los lugartenientes de Escobar que se encontraban en pleno proceso
de sometimiento a la justicia.

La propuesta de la Fiscalía no recibió en principio una respuesta de los Escobar,


quienes se mostraron desconcertados cuando se enteraron del número de
propiedades, pues según ellos no tenían idea de que Escobar hubiera adquirido tal
cantidad de bienes.

En los siguientes días la familia del jefe del cartel de Medellín estudió a fondo qué
sería lo más conveniente para ellos. De acuerdo con fuentes de la familia
consultadas por SEMANA, en un principio los Escobar estuvieron tentados a
negociar con la Fiscalía. “Frente a un litigio jurídico que tomaría muchos años, se
vio la posibilidad de entregar la mitad de los bienes y quedarnos con la otra mitad.
Pero la duda que teníamos era si el número de bienes mencionado por la Fiscalía
correspondía a la realidad, porque nosotros nunca conocimos el inventario hecho
por ellos “.

Con la decisión de negociar, pero con las dudas que les asaltaban sobre el
número de propiedades que tenía la lista de la Fiscalía, María Victoria y sus hijos
se reunieron de nuevo con su abogado. En esa reunión las cosas cambiaron. El
jurista les explicó que la negociación no era buena por cuanto en Colombia no
existían leyes que le permitieran al Estado el decomiso de bienes a familiares de
personas muertas que tuvieran problemas con la ley y que tarde o temprano la
totalidad de esos inmuebles quedarían en su poder. Además, les dijo que tenía
serias dudas sobre el número de inmuebles que había inventariado la Fiscalía.

Así, el 4 de febrero el abogado de los Escobar se reunió de nuevo con De Greiff y


le manifestó que la propuesta no había sido aceptada por sus representados. En
la conversación, el jurista dijo que la negociación era inaceptable por cuanto había
sido interpretada como una indemnización de guerra.

Los argumentos de la familia quedaron plasmados en dos documentos a los


cuales SEMANA tuvo acceso. En ellos el abogado de los Escobar rechazó la
propuesta de la Fiscalía. En ese documento el apoderado señaló como primera
razón que “Pablo Escobar tenía pocos bienes a su nombre y se ignoraba cuáles
bienes estaban en cabeza de mandatarios” (el eufemismo para designar a los
testaferros). ” Y en el evento de que el mandatario fuese conocido, habría que
establecer su voluntad para colaborar”.

La segunda razón expuesta por el abogado se refería a que “los bienes


decomisados en cabeza de los menores Escobar Henao y su sociedad son más y
más valiosos que aquellos que no están decomisados”.

Y El tercer argumento afirmaba que “existían probablemente bienes de Escobar


decomisados en cabeza de terceros, que no necesariamente fueran testaferros y
que estuvieran dispuestos a entregar dichos bienes”.

Antes de abandonar la reunión, el abogado le expresó al Fiscal General de la


Nación que “los herederos no son sujetos de la acción penal y por ende los bienes
deberían serles devueltos sin trabas ni condiciones “.

Hoy, la familia Escobar está dedicada a pelear jurídicamente por la devolución de


las 29 propiedades que están en manos del Consejo de Estupefacientes (entre
ellas los edificios Ovni, Mónaco y Dallas y las haciendas Nápoles y La Manuela) y
a localizar los bienes que el difunto dejó en manos de testaferros. Por lo pronto,
fuentes de la Fiscalía aseguraron que los Escobar tiene pleno control sobre el
patrimonio incluido en una veintena de sociedades.
De esa forma se frustró el primer intento de la Fiscalía de negociar la herencia de
Pablo Escobar con sus familiares, en una estrategia encaminada a que el Estado
se beneficiara de un porcentaje de esa fortuna. Fuentes cercanas a la familia
manifestaron a SEMANA que la negociación se frustró principalmente porque
nunca creyeron en la cifra de 300 bienes inmuebles en cabeza de Pablo Escobar.

DECLARACION DE RENTA

Hasta ahora lo único seguro que tienen las autoridades sobre el patrimonio del jefe
del cartel de Medellin son dos cosas: primero, un certificado de impuesto predial,
expedido en 1988. en el que Escobar pagó más de un millón de pesos por 106
predios registrados en la Oficina de Catastro de Medellín, y segundo, las
declaraciones de renta presentadas entre 1986 y 1988 a nombre de Manuela
Escobar Henao (ver facsímiles).

En 1986, cuando solo tenía un año de edad, la hija menor de Escobar, de acuerdo
con la declaración de renta, tuvo un patrimonio líquido de 206 millones de pesos,
invertidos así: 100 millones en Certificados de Depósito a Término (CDT), cédulas
hipotecarias, bonos, títulos valores y cuentas por cobrar. Los otros 160 millones
estaban representados en dinero en efectivo y depósitos en cuentas de ahorros y
bancos, mientras que el rubro de deudas y patrimonio exento estaba en cero. Ese
año Manuela Escobar Henao presentó su declaración de renta ante Impuestos
Nacionales en Medellín y justificó sus ingresos como rentista de capital. Además,
la hija menor de Pablo Escobar se acogió a la amnistía patrimonial decretada en
ese entonces por el ministro de Hacienda, César Gaviria, y logró que el Estado la
eximiera del pago de impuesto a la renta.

En 1987, la declaración presentada a nombre de la niña justificó un patrimonio


líquido de 217 millones 357.000 pesos, representados en 50 millones en efectivo y
cuentas de ahorro, 166 millones en bienes raíces y vehículos y 1.500.000 pesos
en CDT y bonos, sin que hubiera pasivos de ninguna clase. Los impuestos que
pagó al fisco ascendieron a 11 millones 61.000 pesos en ese año.

En 1988, la nueva declaración de Manuela registró un patrimonio líquido de


423,332.000 pesos, que virtualmente duplicó al del año inmediatamente anterior.
Se discriminaba en 364 millones en bienes raíces y vehículos, 21 millones en
efectivo, 24 millones en acciones y 13 millones en bonos y títulos valores. Como
impuestos, el pago ascendió a ocho millones 234.000 pesos.

Ese año de 1988 es el último en que aparecen Escobar y su hija como


contribuyentes. A partir de entonces, según la Policía, Escobar se dedicó a
esconder su fortuna, que había sido estimada por la revista estadounidense
Forbes en cerca de 3.500 millones de dólares, lo que ponía a Escobar como uno
de los hombres más ricos del mundo.

Ese estimativo es cuestionable, pero da una idea de las dimensiones del


fenómeno. Por eso no es raro que, para camuflar sus bienes, Escobar hubiera
creado unas 20 sociedades que empezaron a manejar una parte de sus bienes. El
resto se lo entregó a numerosos testaferros, todos cercanos a su familia.

Una de esas personas, que aparecen legalmente como mandatarios, es la señora


Noemí del Socorro Arcila Torres, quien figura como compradora de más de 20
propiedades de Escobar, representadas en apartamentos, edificios y fincas. Varios
de esos bienes han sido decomisados por la Fiscalía, pero devueltos de nuevo
porque los investigadores no han encontrado pruebas que los vinculen con dineros
del narcotráfico. Precisamente el jueves pasado, la Fiscalía Regional de Medellín
le devolvió a la señora Arcila la posesión de la finca Peña Rubia, situada en las
afueras de la capital antioqueña.
PELEA FAMILIAR

Hasta el día de la muerte de Escobar, él y su hermano Roberto (conocido como


“Osito”) fueron muy unidos. Cuando el jefe del cartel de Medellín se entregó a las
autoridades en junio de 1991 y fue recluido en la cárcel de La Catedral, una de las
principales exigencias que hizo fue que su hermano fuera recluido en la misma
prisión, con el fin de evitar un atentado contra su vida.

En La Catedral, ‘Osito’ tenía un apartaestudio similar al de su hermano. Era


respetado por los lugartenientes de la organización y sus órdenes eran ejecutadas
sin discusión alguna. La relación de familia era tan estrecha que los hijos de los
dos hermanos -Juan Pablo y Nicolás- permanecían siempre juntos.

Después de la fuga de La Catedral y tras la reentrega de Roberto Escobar con


varios de los jefes militares del cartel de Medellín, el ‘Osito’ asumió el liderazgo de
la cárcel de Itaguí, donde fueron recluidos. Ese mando se mantuvo después de la
muerte de su hermano Pablo, y a pesar de que Roberto hoy se encuentra ciego y
parcialmente sordo a raíz del atentado con una carta bomba que recibió en su
celda, él sigue siendo el líder del grupo.

Roberto fue también el apoyo de María Victoria, Juan Pablo y Manuela, tras la
muerte del jefe de la familia. Fuentes próximas a ellos a la familia señalaron a
SEMANA que el ‘Osito’ se convirtió en el consejero y consultor de los negocios de
sus parientes.

Pero la multimillonaria herencia se interpondría entre ellos. Por su causa, las


cosas empezaron a cambiar desde hace cerca de dos meses y hoy, las relaciones
familiares se deterioraron hasta el punto de que prácticamente están rotas.
Fuentes de la familia Escobar, de la Fiscalía y del Ministerio de Justicia,
confirmaron a SEMANA que la pelea tiene su origen en la disputa por la propiedad
de la hacienda Nápoles. ‘Osito’ la reclama como suya, mientras María Victoria y
sus hijos la defienden como el legado más importante que les dejó Pablo Escobar.

De acuerdo con altos funcionarios de la Fiscalía, hace 20 días Roberto Escobar


inició una terminación anticipada del proceso y en la diligencia en la que ofreció la
entrega de varios bienes inmuebles al Estado relacionó a Nápoles como suya.

Las mismas fuentes de la Fiscalía revelaron que una vez la familia de Pablo
Escobar conoció las pretensiones de su pariente, envió una carta al fiscal general,
Alfonso Valdivieso, para informarle del enfrentamiento familiar por razones
patrimoniales.

La pelea de Roberto Escobar no solo busca que se le reconozca como propietario


de la legendaria hacienda, sino que también aspira a tener participación en varias
de las propiedades que dejó su hermano. Las fuentes confirmaron que ‘Osito’
quiere que se le declare como dueño de algunos apartamentos, casas y fincas.

Es sabido que el dinero es capaz de dañar cualquier relación, y que los parientes
más entrañables a veces son capaces de todo para sacar el mejor partido de una
herencia. Si eso es verdad en términos generales, cuando se trata de una fortuna
de las dimensiones de la de Pablo Escobar, cuya inmensidad nadie conoce a
ciencia cierta, el resultado parece bastante lógico. Porque si la cifra de los 3.500
millones de dólares que maneja Forbes es verídica, y el inventario de las 300
propiedades a nombre de Escobar que maneja la Fiscalía se confirma, Juan Pablo
y Manuela estarían luchando con su tío por figurar entre los herederos más ricos
del mundo
PABLO ESCOBAR QUEMÓ DOS MILLONES DE DÓLARES PARA ABRIGAR A
SU HIJA

El abatido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria hizo una hoguera quemando dos
millones de dólares en billetes para producir calor y evitar que su hija muriera
congelada mientras se escondían en una finca de las montañas que rodean a la
ciudad colombiana de Medellín.

Así lo aseguró Juan Pablo Escobar Henao, en una entrevista concedida a la


revista colombiana Don Juan que comenzó a circular esta semana y en la que
además asegura que su padre, independiente de la situación de peligro en que
estuviera, veía los noticieros de televisión del mediodía y de la noche.

Según Escobar Henao, que ahora vive legalmente en Argentina bajo el nombre de
Sebastián Marroquín, su padre quemó el dinero porque la gente que lo
acompañaba en el escondite comenzó a sentir frío y hambre, pues no tenían
provisiones.

La más afectada por el frío era su hermana, Manuela, por lo que su padre hizo una
hoguera con el dinero y evitó que ella muriera.

Por otra parte, detalló que una de las costumbres invariables de su padre era ver
los telediarios y leer todos los periódicos del país que tuviera a la mano.

"No importaba en la situación de peligro que estuviera. En las mañanas se leía


todos los periódicos de Colombia. Al mediodía y en la noche se sentaba a ver los
noticieros. Jamás decía una palabra. Observaba, a veces apuntaba cosas y
cuando terminaba el noticiero simplemente apagaba el televisor", afirmó.

Relató también que su padre era obsesivo en cuanto a la protección de su esposa,


María Victoria Henao, y sus dos hijos.
Juan Pablo explicó que esa situación se presentó porque en un atentado que les
hicieron estuvieron a punto de morir: a él le cayó una pesada viga encima,
mientras que a su hermana, que estaba en una cuna, le cayó un ventanal y un
cristal partió en dos un biberón que tenía, pero no le pasó nada.

Escobar Gaviria tenía diseñado una serie de escondites diseminados por Medellín
y, cada vez que la familia llegaba a uno de esos sitios, les decía que lo recorrieran
y si alguno era capaz de saber en dónde estaban, inmediatamente, lo
abandonaban.

Esto, porque el narcotraficante estaba seguro de que si alguno de los integrantes


de su familia caía en poder de sus enemigos lo torturarían hasta hacerle decir en
dónde se escondían y ese podría ser el primer paso para ubicarlos.

Pablo Escobar, capo del cartel de las drogas de Medellín, fue abatido en diciembre
de 1993 en el tejado de una vivienda de Medellín, mientras intentaba escapar de
un cerco policial.
HABLA EL HIJO DE PABLO ESCOBAR: “HAY VÍCTIMAS LUCRÁNDOSE
INDEBIDAMENTE CON LA IMAGEN DE MI PAPÁ”

Hace casi 20 años que el líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, fue
abatido en el tejado de una casa en el barrio Los Olivos. Sin embargo se habla de
él mucho más que cuando estaba vivo, pues constituye una especie de leyenda
que la humanidad no deja morir. Se trata de una fascinación inexplicable que en
algunos casos pasa a ser veneración, como ocurre en los sectores más populares
de Medellín, donde Pablo regaló casas a familias que vivían en basureros y
construyó decenas de canchas de fútbol, una de sus pasiones.

En Colombia el fenómeno Escobar desata reacciones diversas, porque es odiado


y amado en la misma medida. Pareciera que la segunda opción triunfa, a juzgar
por la cantidad de material que sobre “el patrón” se consigue en las calles: libros,
franelas, pulseras, gorras, álbumes de barajitas y hasta ringtones. En las radios
colombianas causa furor un “remix” en el que Escobar invita a las chicas a pasar el
fin de semana en su Hacienda Nápoles. Sin duda alguna Escobar es un gran
negocio, pero ¿acaso sus herederos han dado autorización para ello? Sebastián
Marroquín, antes Juan Pablo Escobar, primogénito del capo, asegura en una de
sus primeras entrevistas para Venezuela que no. “Si yo me dedicara a luchar
contra todo el que se lucra con la figura de mi padre tendría que ser un hombre de
guerra. Esta historia no termina nunca, hemos visto de todo”. La queja incluye a la
telenovela de moda, Escobar el patrón del mal, para la cual nadie pidió su opinión.
“Me molesta que violen nuestros derechos y los de la familia con total impunidad,
que usen el nombre y la imagen de mi papá, más allá de que sea un personaje
público, nosotros jamás los hemos autorizado. A base de argucias legales le
restan credibilidad a su proyecto y al país”.
Como una manera de desmitificar al llamado Zar de la Cocaína, Sebastián
Marroquín decidió utilizar la imagen de su padre para enviar un mensaje contrario
a lo que se ha mostrado sobre Escobar en los últimos 30 años: que el narcotráfico
no tiene nada de bueno. De esta manera nace Escobar Henao, una línea de
camisas en la que se grafican documentos personales no conocidos hasta ahora
del narco, pero acompañadas con peculiares frases como “¿De qué te sirve un
nombre si estás en la lista de los más buscados?”.

El hijo mayor de Escobar le encuentra sentido a la contradicción. “Esta familia es


la última en entrar al negocio de la explotación de la imagen de mi padre, la
diferencia es que desmitificamos al superhéroe de las drogas que crearon los
medios de comunicación. Hay muchos personajes parecidos a él que actúan
incluso con mayor violencia y nadie dice nada. Creo que hay que tener una mirada
más amplia del problema, ver cómo está diseñada la democracia. Las situaciones
de extrema pobreza llevan a la gente a buscar soluciones de ese tipo ante la falta
de oportunidades. Esto no justifica la violencia, pero Pablo es consecuencia de
cómo está diseñado el país”.

Fabricadas con materiales de alta calidad, Escobar Henao está presente con su
bandera de paz en Los Angeles, New York, México, África, Australia, India,
Sudáfrica, Chile, Ecuador y ahora Venezuela a través
de [Link]. “Mi proyecto se diferencia de todos los que existen
sobre Pablo Escobar. Es el primero en el mundo que utiliza su imagen como un
puente hacia la crítica y la autorreflexión, no como una oda, lo ponemos sobre la
tierra y le decimos a los jóvenes que esa historia no debe repetirse, no los
alentamos a convertirse en Escobar como sí lo están haciendo otros productos”.

El proyecto ha desatado críticas en Colombia por parte de las víctimas, que


rechazan el hecho de que el hijo de Pablo Escobar tome la imagen del capo para
comerciar, pese a que ninguna de las prendas se vende en ese país. “No odio a
Pablo Escobar, no soy un juez para decidir lo que mi padre hizo bien o mal, pero
me pongo en la postura autocrítica de su historia para utilizarlo como vehículo de
comunicación. Fui el primero que tuvo la opción de seguir los pasos de mi papá y
fui la primera persona en rechazar esa opción para escoger un camino diferente.
Me encantaría tener la fórmula mágica para no herir a las víctimas”.

Escobar Henao es, según la descripción que presenta en su web, una empresa
que produce prendas de vestir con las cuales transmitir mensajes de paz,
convivencia pacífica y de bien a los jóvenes de hoy a través de la industria de la
moda. Bajo esta premisa, parte de las ganancias de la compañía son invertidas en
Colombia a través de aportes que van dirigidos a dar cultura, arte y educación a
familias que lo necesitan. “Fuimos discriminados para ayudar. Queremos dar
absoluta transparencia con donaciones directas a empresas que se han dedicado
por décadas a ello en Colombia, pero no fuimos aceptados. Por eso contactamos
con familias que están a punto de caer en garras de la violencia, no tienen
educación o no están conectados ni con el arte ni con la cultura. Les hacemos
llegar computadoras, pagamos tratamientos de salud, damos sillas de ruedas… La
idea es hacerlo en toda Colombia, y ojalá pudiéramos hacerlo en cada país donde
llegan nuestras prendas”.

Marroquín añade que la empresa quiere contribuir al desarrollo de Colombia, por


eso las franelas se fabrican allá. En otros países la producción sería muchísimo
más económica, pero a juicio del joven empresario, “estamos convencidos de que
brindar ayuda laboral a nuestros compatriotas es mejor, es una persona menos en
la violencia”.

La colección Poder Poder muestra documentos personales de Escobar,


acompañado por una frase escrita con su propia letra. “La caligrafía la sacamos de
cartas que me escribía. Graficamos por ejemplo su libreta de ahorros porque la
gente se pregunta cuánto dinero tenía, y así tumbar el mito que crearon los
medios con su presunta fortuna. Estamos invitando a los jóvenes a pensar que el
negocio del narcotráfico no es tan rentable como se piensa porque podrías perder
tu vida, libertad y la de tu familia. Queremos generar un debate, y lo estamos
logrando”. Sebastián comenta con orgullo que uno de los países con mayor interés
en la marca es Venezuela, de donde recibe numerosas peticiones vía internet, y
afirma que una vez superados ciertos problemas con las aduanas, los seguidores
de su propuesta pueden obtener los productos vía [Link].

Peor que los Pepes

El 19 de junio de 1991 Pablo Escobar se entregó a las autoridades en La


Catedral, una cárcel de máxima seguridad, una vez que logró negociar su no
extradición. Para dicha entrega su hijo jugó un papel importante. En un
comunicado a los medios, el jefe del cartel de Medellín declaró: “Deseo con mi
sometimiento a la justicia rendir también un homenaje a mis padres, a mi
irreemplazable e inigualable esposa, a mi hijo pacifista de 14 años, a mi pequeña
bailarina sin dientes de 7 años y a toda mi familia que tanto quiero”.

Ser pacifista ha sido la opción de vida de Sebastián desde entonces, además de la


Arquitectura y el Diseño Industrial, carreras que estudió en Argentina, país que lo
recibió junto a su familia y su nueva identidad al salir de Colombia. “Yo no pude
parar a mi papá, pero sí discutía con él para que abandonara la violencia como
camino. Eso ayudó a su entrega. Con su fuga todo quedó en el mismo lugar, pero
en ese momento hubo la intención, un gesto suyo como respuesta a mis
discusiones frontales frente a la violencia. No puedo como hijo hacerme
responsable por los daños que él causó al país. A mi papá no lo paraba nadie,
sólo la muerte. No pudo toda la policía del planeta, menos iba a poder un niño de
14 años cambiar su actitud”.

Aunque ha sido investigado prácticamente desde su nacimiento, Sebastián


Marroquín no tiene manchas en su expediente, más allá de las acusaciones de
lavado de dinero que un contador hizo en Argentina, por lo cual él y su mamá,
ahora María Isabel Santos, purgaron condenas cortas en la cárcel. “Ese caso a la
larga se cerró a nuestro favor. Aquí nos han investigado hasta la saciedad pero no
pudimos ser condenados porque hay inocencia para ser defendida y fue
demostrada ampliamente. Involucró años aclarar el origen de nuestro dinero junto
a Interpol y la DEA. Queremos recuperar nuestros derechos como personas de
bien”.

Mucha gente cree que por ser familia de un hombre que según la Revista Forbes
era el séptimo más rico del mundo, sus herederos nadan en la opulencia. Nada
más alejado de la realidad. Los Marroquín Santos viven de su trabajo en suelo
argentino. Pero sin duda alguna, el mito es el mito. Incluso John Jairo Velásquez
Vásquez, alias Popeye, el último sicario de Escobar que queda con vida, lanzó
duras acusaciones contra Sebastián Marroquín, de quien afirma heredó el imperio
criminal del famoso narcotraficante. “Él no me conoce, habla de cuando yo era
niño y tengo como 25 años que no lo veo. ¿Cómo puede alguien de 14 años dirigir
el Cartel de Medellín? Él siempre habló maravillas de nosotros y casualmente
ahora recuerda detalles que pudo haber contado en su libro y no lo hizo. Aquí lo
que se evidencia es que el Instituto Penitenciario de Colombia ha fallado en la
labor de reeducar a los presos, porque Popeye aún dice que se muere por salir a
descuartizar y matar gente. A él se le ha dado un protagonismo que no tiene. Se
autodenomina como jefe de sicarios, ¿y sabes cuántos tuvo mi papá? CIENTOS.
Como es el único sicario vivo del Cartel de Medellín se abroga el derecho a decir
que es dueño de la verdad pero no es así”.

Sebastián explica que Popeye entró a la organización criminal en 1989, por lo que
no entiende su protagonismo en delitos cometidos en años anteriores. “Yo ya fui
investigado por la justicia de Colombia, jamás me he negado a ello y no soy
culpable de nada. Quiere involucrarme en la muerte de un capitán de la DIJIN y
ese caso se desbarató a nivel judicial porque no hay pruebas. Mi expediente está
limpio. Popeye no es más que un bandido”.

“Respondo por mis actos”

Recientemente la sociedad colombiana se sorprendió ante la insólita demanda


que Luz María Escobar, hermana del capo Pablo Escobar, interpuso contra el
diario El Espectador, la revista Cromos, Caracol Televisión, el ex alcalde de
Medellín Alonso Salazar y los creadores de la serie Escobar el patrón del mal. Luz
María acudió a la acción de tutela para reclamar su derecho a la dignidad, el buen
nombre, la privacidad e intimidad, identidad social, igualdad y propiedad intelectual
que la serie de televisión y dos publicaciones en El Espectador y Cromos,
supuestamente habían vulnerado.

La indignación no se hizo esperar, pues fue justamente Pablo Escobar Gaviria


quien ordenó el asesinato del director del Espectador, Guillermo Cano, por
denunciar reiteradamente sus acciones criminales, y también mandó a dinamitar la
sede del diario y atacó su pauta comercial haciéndole atentados a quienes
anunciaran en El Espectador. Finalmente, luego de días de discusión, la demanda
fue declarada improcedente por un juez civil de Medellín.

“No tengo ninguna relación con la familia de mi padre, tenemos diferencias que no
nos permiten llevar una relación normal de familia. En este caso algunos
periodistas generalizan. No dicen que fue la hermana de Escobar sino ‘la familia
de’, y ahí volvemos a ser protagonistas de una noticia que no nos corresponde. Yo
respondo por mis actos, no por los de ellos. No coincido con los términos de esa
demanda, que además fue muy mal planteada”.

Como colombiano y pacifista, Sebastián Marroquín tiene la esperanza de que el


proceso de paz entre el gobierno de su país y las FARC llegue a buen término. “Al
igual que todas las veces que se mencionó el tema anteriormente, espero que
esta vez sí se pueda concretar. Celebro que haya un diálogo respetuoso, directo y
franco para que se pueda dar fin a una guerra que nos tiene sometidos a todos los
colombianos desde tiempos inmemoriales. Creo que estamos ante una
oportunidad histórica para resolver esta situación, y si no es así, la única salida es
la de la oposición en bloque del pueblo colombiano”.
PABLO ESCOBAR CONTRAS LAS RATAS

A sus 39 años Pablo Escobar era un multimillonario. La cabeza del cartel de las
drogas de Medellín en Colombia, según Forbes, tenía una fortuna estimada de $3
mil millones de dólares. Todas sus ganancias fueron mal habidas — su cartel
controlaba el comercio de tres cuartas partes de la cocaína que se consumía en el
mundo, además a Escobar lo querían tanto los oficiales de policía de Estados
Unidos como los de Colombia. Esta combinación de riquezas y crimen crearon un
problema para Escobar: simplemente tenía demasiado dinero en efectivo.

Escobar desconfiaba de los banqueros – y viceversa. Escobar no podía


arriesgarse su dinero en los bancos, dado que no tenía ningún recurso legal si su
dinero simplemente “se perdía”. Claro, tenía otras formas de buscar venganza, por
lo que le tenían un temor exagerado. Si Escobar llegaba a caer por un crimen todo
su dinero podía ser congelado o retirado por las autoridades. O pero aún, algún
fiscal despiadado habría podido relacionar a Escobar con los banqueros como sus
cómplices. Después de todo no es nada común que las personas caminen por las
calles de Colombia para hacer depósitos de seis cifras en moneda
estadounidense.

Escobar gastaba dinero en grandes cantidades. En su comunidad tenía una


reputación de Robin Hood, usaba el dinero de las drogas para construir escuelas,
hospitales, iglesias y campos de juego. También gastaba para sí mismo de forma
exagerada y extravagante, tenía una propiedad de más de 2225 hectáreas con
pista de aterrizaje, docenas de estatuas gigantes de dinosaurios y animales
salvajes de todo tipo. Escobar tenía varias jirafas, elefantes, cebras e incluso
cuatro hipopótamos.
Pero al final, no pudo gastar el dinero lo suficientemente rápido. Así que decidió
hacer fajos de $100 dólares y guardarlos en un almacén. De acuerdo con el libro
“The Accountant’s Story” de Roberto Escobar – Hermano de Pablo y el contador
principal del cartel. Escobar (Pablo) tenía tanto dinero que gastaba $2,500 dólares
mensuales en bandas de caucho (ligas), necesarias para hacer las fajas de $100.
Para nosotros que no somos capos de ningún cartel gastar $30,000 dólares al año
en ligas parece un gasto exagerado, pero para Pablo Escobar era un error de
redondeo.
De hecho, el almacén de Escobar tenía un problema mucho mayor: las ratas. La
bodega tenía un problema enorme de plaga de ratas y Escobar perdió alrededor
del 10% de su riqueza por estas ratas. Las ratas entraban al almacén por la noche
y se daban un festín con los retratos de Benjamin Franklin atrapados por las
bandas de goma.

Dato curioso: Escobar murió en un tiroteo en 1993, un día después de cumplir 44


años. Su finca fue saqueada por buscadores de tesoros y la mayoría de sus otros
bienes confiscados por las autoridades. Pero los cuatro hipopótamos se quedaron
– eran demasiado pesados para moverlos. Desde entonces han multiplicado su
número, llegando hasta 30 según un conteo en julio de 2011, y generalmente se
les considera una amenaza.
LOS CAPRICHOS DE LA HIJA DE PABLO ESCOBAR

El periodista y escritor José Alejandro Castaño Hoyos estuvo 20 días en casa de


la familia Escobar Henao, conformada por la esposa y los dos hijos del extinto
narcotraficante Pablo Escobar Gaviria. Los mismos que en 1994 se vieron
obligados a asilarse en Argentina tras la muerte del capo. Al principio, la visita del
periodista tenía un fin: escribir un libro sobre la vida de los herederos del narco
más famoso del mundo. Sin embargo, por temas de seguridad, convenios y
posturas íntimas de los Escobar Henao, el propósito tomó un viraje que anuló toda
posibilidad de construir un relato periodístico.

Fueron tres semanas inolvidables para el periodista en los que compartió


desayuno, almuerzo y comidas con los Escobar Henao en Buenos Aires. Habían
pasado 14 años desde la muerte del capo cuando su esposa, María Victoria
Henao, y sus hijos, Juan Pablo y Manuela, se vieron forzados a dejar Colombia y
buscar asilo en alguna parte del mundo. Argentina les abrió las puertas y allí María
Victoria encontró un nuevo amor, rehízo su vida y sus hijos crecieron con nuevos
nombres y apellidos. Pablo Escobar pasó de ser una pesadilla a convertirse
incluso en una oportunidad de negocio para su hijo conocido ahora como
Sebastián Marroquín.

Cuando los visitó en Buenos Aires, Castaño tenía en mente un proyecto editorial
que al final fracasó. Entre todos los momentos que vivió en los intensos días en la
intimidad de la familia Escobar, uno permaneció en su mente: la huella de dolor de
Manuela, la hija adorada del capo. Aunque la jovencita salía antes de la llegada
del periodista, la melancolía de Manuela quedaba impregnada en el apartamento.
Recientemente solo María Victoria Henao y Juan Pablo Escobar han
concedido entrevistas, pero la figura actual de Manuela es un misterio,
nunca se ha dejado ver.

José Alejandro Castaño se obsesionó por reconstruir la vida de una niña triste
convertida en una mujer de 23 años que aún no le encontraba sentido a su vida.
Comenzó entonces una reportería de cinco años en los cuales entrevistó a
decenas de personas que la conocieron cuando era la hija mimada de Pablo,
quien la trataba de complacer a cualquier precio.

Castaño se encontró con una familia que pasó de vivir en palacios y mansiones a
habitar un discreto apartamento y tener, como máximo lujo, una casa de campo a
las afueras de Buenos Aires. Los hijos de Escobar dejaron de llamarse Juan Pablo
y Manuela para convertirse en Sebastián y Juana Manuela Marroquín Santos,
hijos no de María Victoria Henao sino de Isabel Santos. En 1999, cuando se
descubrió que eran los legítimos herederos del capo, la justicia argentina apresó a
Victoria y a Juan Pablo durante 15 meses, curiosamente más tiempo que los días
que pasó en la cárcel Pablo Escobar.

Las autoridades trataron de evidenciar actos ilegales durante su estadía en


Argentina relacionados con lavado de activos, suplantación de identidades y hasta
narcotráfico, pero nunca les pudieron comprobar delito alguno. Cinco fiscales
pasaron por el caso, todos le dijeron lo mismo al famoso juez Cavalli: “aquí no hay
nada”. Una vez liberados de toda acusación judicial, los Escobar reiniciaron su
vida con un dinero que el gobierno colombiano le dio a manera de indemnización
por aquella guerra que había suscitado el narcotráfico. Porque de la herencia
quedó poco. La familia fue obligada a reunirse con los líderes del grupo ‘Los
Pepes’ (perseguidos por Pablo Escobar) y forzados a entregar cientos de
propiedades que estaban a nombre del capo, a cambio de que ‘Los Pepes’ les
perdonaran la vida. Lista en mano, fueron entregadas escrituras de casas,
apartamentos, fincas, predios, carros y pinturas entre otros bienes de valor.

Gran parte de los animales que adquirió el capo para su Hacienda Nápoles
eran caprichos de su hija Manuela.

La reconstrucción de la vida de Manuela significó un esfuerzo especial. En


Panamá, Castaño halló a quien había sido la nana de la niña, una mujer que
recordó cómo la vestían, sus alimentos predilectos, los juegos, el miedo y hasta
los programas de televisión que la entretenían.

Otra persona con quien Castaño habló fue una mujer que quedó en embarazo de
Escobar y a quien el narco obligó a abortar, al parecer, en una de las famosas
discotecas de la ciudad. La razón: Escobar le había jurado a Manuela que ella
sería la última descendiente, “el final del cuento”. Pero lo más impactante son las
anécdotas que contaron los lugartenientes del capo que protegían la familia,
quienes la conocieron en la intimidad.
Recordaron muchos episodios, como el del unicornio que en una navidad pidió la
niña y cómo ellos mismos tuvieron que aparecerse, por solicitud del patrón, con un
caballo blanco al que le pegaron con grapas un cuerno bajo su crin y adhirieron
largas alas de papel a su torso. El animal murió como consecuencia de una
infección. Si Manuela quería una jirafa, había que mandarle traer el animal de la
lejana África. Si la princesa quería ver en persona a los personajes del programa
de moda, sus deseos se cumplían. Archivos fotográficos así lo demuestran.

El Pablo Escobar que recordaron quienes los rodearon era un hombre afectuoso,
juguetón y creativo con la niña. Un hacedor de fantasías creadas para sorprender
los días de su hija. Cuando la llevaba a los escondites del cartel, empujaba
puertas ocultas diciendo “ábrete sésamo” y entonces, como por arte de magia,
bóvedas llenas de dinero se abrían. “¿cuánto son mil millones de dólares, papá? /
Lo que valen tus ojos princesa”, le respondía.

El proyecto editorial sobre los Escobar Henao lo tuvieron en sus manos


Random House, Norma y Planeta, pero cuando se enteraron de las
exigencias de los protagonistas echaron para atrás sus apuestas.
Finalmente la novela ‘Cierra tus ojos princesa’ ha sido lanzada por la
editorial independiente Icono.

Mercenarios estuvieron presentes cuando ‘Don Pablo’, en plena persecución del


Bloque de Búsqueda, con gran tranquilidad inventaba juegos para la niña. Le
pedía a la mamá el delineador de ojos, le pintaba bigotes y le decía: “ya vienen los
gatos, hay que esconderse”.

Castaño logró entrevistar al cantante argentino Piero, de quien se decía que


había conocido al capo. El artista le confirmó que estaba en Residencias
Tequendama en Bogotá cuando se enteró de la muerte de Escobar, donde,
coincidencialmente, se hallaba hospedada la familia. Piero decidió visitarlos en la
suite y, conmovido, le cantó a Manuela su famosa canción infantil Sinfonía
inconclusa en la mar. Tocado por la tristeza que intuyó en la menor, la invitó a
cantar en un coro de niños que estaba formando para el show que haría ese
diciembre en Bogotá. Sus intenciones quedaron frustradas porque los padres de
los demás niños que conformarían el coro pusieron el grito en el cielo al enterarse
de la posibilidad de que la hija de Pablo Escobar pudiera cantar con sus hijos.

Estas y otras historias aparecen transformadas con toques de ficción en la novela


de José Alejandro Castaño que tituló Cierra los ojos princesa. Como es de
suponerse, la obra no gustó en la familia Escobar Henao. Algunos emisarios han
hecho llegar sus mensajes de inconformidad, pero el autor se defiende explicando
que la idea inicial surgió de los 20 días que compartió con los Escobar en Buenos
Aires, pero que de allí en adelante, decenas de personas aportaron para
reconstruir la tragedia humana detrás de la hija del “Capo de Capos”, cuyos
deseos eran órdenes para quien fuera el hombre más buscado del mundo.
ASÍ ESTÁ ‘LA CATEDRAL’ DE PABLO ESCOBAR

Aún se conserva la garita que hacía las veces del primer retén. Por allí entraban
los camiones de doble fondo con los visitantes autorizados por Pablo Escobar.
Llegaban socios narcotraficantes, subalternos, familiares y prostitutas para
entretener al ‘Patrón’ y a los ocho mantones que se entregaron con él, el 19 de
junio de 1991. El sacerdote eudista Rafael García Herreros, el Procurador Carlos
Gustavo Arrieta, el director de Instrucción criminal Carlos Eduardo Mejía, el
congresista Alberto Villamizar y el periodista Luis Alirio Calle no escondieron su
sorpresa con la construcción que encontraron, en medio de los árboles y la neblina
del cerro La Paz, cuando llegaron a las 5 de la tarde a la cárcel de La Catedral.

La garita donde se hacía el


primer retén para acceder a Pablo Escobar en La Catedral, en 1991, aún se
conserva intacta.
Escobar calculó todo para su entrega. En 1989, dos años antes, pensando en una
posible negociación con el Estado, el capo instruyó a su abogado, Guido Parra,
para que acordara con el alcalde de Envigado la construcción de la cárcel en un
terreno adquirido por él en el cerro de la Paz. El cerro formaba parte de la
geografía de su infancia. Aledaño al barrio del mismo nombre en Envigado, a
donde llegó la familia en 1961 después de haber vivido en El Tablazo y Titiribí,
Pablo Escobar lo conocía de memoria por aquellos paseos juveniles que no
olvidaba y que le sirvió de escondite en muchos momentos de la guerra contra el
gobierno. Allí quedaba la tradicional finca La Catedral, enclavada en un terreno
quebrado cubierto de bosques en donde nacían viejos caminos coloniales que por
el oriente conducían al municipio del Retiro, por el sur hacia Sabaneta y Caldas y
por cuya ruta llevaba a Itagüí y la Estrella. Eran vías de escape que necesitarían
ante cualquier eventualidad, tal como sucedió. El 22 de julio de 1992, cuando el
general Pardo Ariza llegó con tropas desde Bogotá para tomar el control de La
Catedral, no encontró sino el rastro de la huida por uno de los caminos que aún se
conservan intactos entre las ruinas de La Catedral. Con él habían huido ‘Popeye’,
‘Arcángel’, ‘Angelito’, ‘Valentín’, ‘Palomo’, ‘Juan Garra’, ‘Juan Urquijo’, ‘Otoniel’ y
‘el Osito’. En el penal se quedaron ‘El Mugre’, ‘Tato Avendaño’ y ‘El Arete’.

Por este camino que lo llevaba a El Retiro, se escapó el capo en julio de


1992.
El camino nacía en la parte alta de la finca donde terminaba el bunker subterráneo
que edificó para defenderse de posibles ataques aéreos y al que solo entraban
sus dos hombres de confianza: ‘el Limón’ y ‘Papocho’, los mismos que lo atendían
en su habitación. En la entrada se conserva el ‘ojo’, un pequeño orificio porque
vigilaban desde el interior a quienes se acercaban, así como el puente de acceso
que atravesaba la quebrada que los proveía de agua.

Al búnker sólo tenía acceso el círculo inmediato de Escobar.


La activa vida del penal ocurría alrededor de las oficinas y la cancha de futbol
donde aterrizo el helicóptero que lo trajo junto con ‘el Mugre’ y ‘Otoniel’, con el
Padre García Herreros como garante. Las oficinas estaban junto a la celda circular
de Pablo Escobar, de la que se conserva el piso, con una amplia vista sobre la
cordillera, el Valle de Aburrá y Medellín. A menos de trescientos metros corre aún
el agua cristalina de una quebrada entre cerros, que se nutre de un grueso chorro
que aprovechaban para bañarse, pero dicen, en los recuerdos fatídicos, que allí se
lavaban ropas, utensilios y hasta armas para borrar las huellas de la sangre.

Desde su celda se divisaba el Valle de Aburrá. La garita que protegía esta


parte de la cárcel también se conserva, aunque su techo fue reparado
recientemente.
En la cancha se realizaban los juicios que condujeron a decenas de asesinatos
como el de sus socios Kico Moncada y el Negro Galeano que ocurrió en vísperas
de la huida de Escobar y que significó el comienzo del fin del capo.

En la cancha aterrizó el helicóptero con el padre Rafael García Herreros. Allí


se realizaban los juicios que terminaban en torturas y asesinatos.

Esta sección de La Catedral estaba flanqueada por las celdas en las que
permanecía la guardia personal de Escobar. Entre los acuerdos que hizo para su
entrega fue la de lograr seleccionar con el alcalde de Envigado la mitad de los
cuarenta guardianes. Debían ser antioqueños y generarle la confianza para que el
capo y su gente pudieran moverse a su antojo.

Alrededor de La Catedral y de la vida de Pablo Escobar allí se tejen todo tipo de


leyendas, que repiten los nuevos ocupantes, un grupo de sacerdotes de la
comunidad Benedictina Fraternidad Monástica Santa Gertrudis, a la cual el
municipio de Envigado le cedió el terreno en comodato.
El municipio de Envigado le entregó a la comunidad Dominica el terreno para
construir el Monasterio de Santa Gertrudis.

Cuentan que se oyen gritos desesperados y voces nocturnas, de dolor, cuando el


camino se acerca al que fuera el territorio del capo más buscado del mundo. Son
capaces de reconstruir a partir de los cimientos y escasas hileras de ladrillos que
se conservan la vida del capo en esos intensos catorce meses en los que mantuvo
el negocio del narcotráfico a sus anchas y sin las restricciones de la guerra. En
diciembre de 1991 celebró el cumpleaños 42, junto a su esposa María Victoria
Henao, entre música y comida típica y la navidad corrió por cuenta de su madre,
doña Hermilda, quien le llevó de regalo un gorro ruso que había traído de Moscú
en un viaje con sus amigas, para que soportara las frías noches del penal.
Para las navidades de 1992, doña Hernilda, la madre del capo, le llevó este
gorro ruso que utilizó para la única foto que se conoce de su tiempo en La
Catedral.

Cuando Pablo Escobar se entregó, estaba preparado para permanecer, cómodo,


al menos dos gobiernos, tal como se había comprometido con Alberto Villamizar
en la última visita que le hizo a La Catedral antes de viajar como embajador a
Holanda. Pero todo terminó por cuenta de la información que Rodolfo Ospina,
alias ‘Chapulín’ y los llamados 12 del Patíbulo le entregaron a l Fiscal Gustavo De
Greiff sobre las irregularidades de La Catedral a raíz del asesinato de Mocada y
Galeano. Pero Escobar no estaba dispuesto a dejarse controlar y el fantasma de
la extradición apresuró aún más su fuga. El capo huyó con su familia, de escondite
en escondite, durante catorce meses. El gobierno Gaviria no tenía opción distinta
a recapturarlo o asesinarlo y armó con tal propósito un frente común con la policía
nacional, el servicio de inteligencia de los Estados Unidos y el grupo irregular de
Los Pepes comandados por Carlos Castaño y Don Berna. El 2 de diciembre de
1993 cayó muerto de varios disparos, con alias ‘Limón’ como único escudero, en
una casa en el barrio Los Olivos, un día después el que el capo cumplía 44 años
de edad.
Pablo Escobar está enterrado en el cementerio Jardines de Montesacro, en
Medellín.
ESCALOFRIANTE TESTIMONIO DEL LUGARTENIENTE DE PABLO ESCOBAR

Angels Barceló entrevistó esta semana a John Jairo Velasquez, alias ‘Popeye’, el
lugarteniente de Pablo Escobar, uno de los fundadores del Cartel de Medellín
(Colombia). 'Popeye', que permanece encarcelado como testigo protegido,
asesinó a más de 250 personas y participó en la muerte de otras miles de
personas. "Jugué a ser Dios"

John Jairo Velasquez, alias ‘Popeye’ cumple condena en un penal de Colombia,


como asesino confeso de, al menos, 250 personas y su participación indirecta en
la muerte de otras 3.000, a lo largo de su vida como Lugarteniente, y hombre de
confianza de Pablo Escobar, uno de los fundadores del Cartel de Medellín
(Colombia). Angels Barceló pudo entrevistarle la semana pasada en el programa
de Unión Radio, 'Hora 25 Global'. Su testimonio resultó escalofriante. 'Popeye'
minimizó el impacto moral de su faceta como asesino profesional, justificándolo
por el contexto de violencia en que vivían en aquellos años.

"Jugué a ser Dios"

John Jairo Velasquez realizó el curso de grumete en la Marina colombiana. De


esta época en la que ya despuntaba la facilidad con la que recurría a la violencia
para resolver sus problemas personales le llegó su apodo, 'Popeye'. "Me han
herido varias veces. Jugué a ser Dios. Anduve al lado del criminal civil más grande
del mundo (Pablo Escobar). Yo soy un filósofo del pavimento". Preguntado por
Barceló sobre el valor de la vida, Velasquez respondió, con naturalidad
determinista: "Cambié mi vida (para ejercer como asesino), al fin y al cabo la mía
la tenía perdida". Y sobre el miedo: "El arte del bandido es saber controlar el
miedo (...). A la tortura sí le tengo miedo, a la muerte no".
"Cada muerte era un éxito para nosotros"

El clima de violencia en que vivía Pablo Escobar, con tres frentes abiertos, el
ejército colombiano, los otros clanes y los paramilitares, le obligaba a utilizar la
violencia, prácticamente sin límites. No podían matar niños directamente, "lo tenía
prohibido Pablo Escobar", aunque sí murieron muchos indiscriminadamente con
las bombas. "Una vez me tocó asesinar a una mujer embarazada, porque se
convirtió en una delatora, y tuve que eliminarla (...) Cada muerte era un éxito para
nosotros, porque significaba contribuir a la causa de Pablo Escobar".

"Asesinar a mi mujer fue muy duro para mí"

'Popeye', el único que queda vivo del Cartel de Medellín de Escobar, tuvo que
asesinar a su propia mujer. "Había sido novia de Pablo Escobar, y mi mujer, pero
tuve que matarla porque se alió con el enemigo, y Pablo Escobar me ordenó
matarla. Fue muy duro para mí".

"Ya es demasiado tarde"

Angels Barceló le preguntó si hoy, con diecinueve años de condena cumplidos,


no se arrepiente de lo que hizo. "Ahora, que tengo 47 años, que tengo canas y
llevo 19 años de cárcel encima, ahora sí me doy cuenta de que detrás de cada
muerte hay una familia, un núcleo familiar, pero ya es demasiado tarde”. 'Popeye'
afirmó que entonces no tenía conciencia, "defendía una causa, y no pensaba en
otra cosa. Ahora, que he recibido tratamiento psicológico, he cambiado, si todos
los asesinos tienen un monstruo dentro, el mío –ahora- es muy pequeñito, y lo
manejo yo a él y no él a mí”.
"Uno coge callo en el alma"

"No me lo cuestionaba… La guerra era muy grande…Nosotros también perdíamos


gente… yo encontraba a mis amigos con la columna vertebral taladrada, cortados
los dedos, reventados los dientes, con los ojos sacados, cortados los dedos de los
pies, y todo eso alimentaba el fuego de la guerra. Y la guerra crecía porque
teníamos tres guerras abiertas, y la guerra tenía su dinámica, éramos asesinos y
hacíamos lo que teníamos que hacer… Uno coge callo en el alma… Ojalá pudiera
llorar… pero nunca lo he podido hacer… Hay mucho odio en el corazón y sed de
venganza".

John Jairo Velasquez, alias ‘Popeye’ concluirá su condena dentro de tres años.
Añora "ir a pasear, ir a la iglesia, abrazar a un familiar".
DRAMATICO RELATO DE ULTIMA PERSONA QUE VIO VIVO A PABLO
ESCOBAR

Medellín. Colombia. 04.12.93. "Apareció frente a mis ojos encima del techo y
moviendo sus manos como para decirme que cerrara la puerta. No pude
confundirlo con nadie. Asombrada pronuncié su nombre: !Pablo Escobar!".

Así comienza el relato de una mujer -última persona que vio vivo al narcotraficante
Pablo Escobar- sobre el momento en que comenzó la persecución contra el jefe
del cartel cocainero de Medellín.

La mujer, vecina del centro de Medellín donde el jueves fue abatido Escobar, hizo
un relato al diario El Colombiano sobre los últimos instantes del capo.

"No comprendo por qué me hizo esa señal. Venía caminando descalzo sobre el
techo, con un arma en su mano derecha. A unos pasos de él, a punto de
conquistar el alero para lanzarse a la calle, también armado, caminaba un
muchacho en pantaloneta", continuó.

La testigo señaló que se refugió y comenzó a escuchar disparos de


metralleta y la gente (aparentemente oficiales que participaron del operativo)
gritaba "!Pablo, te van a matar!, Pablo, te van a matar!". Otros también gritaban "
De esta cueva no se nos va!".

Otro testigo cuenta cómo miembros de la policía, que calculó en unos 20,
rodearon el lugar, en una acción rápida al tiempo que pedían a la gente entrar en
sus casas y no asomarse a las ventanas.

El mismo testigo señaló que vio cómo el hombre que acompañaba a Escobar caía
a la calle mientras el narcotraficante quedaba tendido en el techo.

A continuación narró cómo los hombres de la policía daban gritos de júbilo por
haber cumplido exitosamente la operación. (AFP)
YO COMPRÉ LA CASA DONDE MURIÓ PABLO ESCOBAR

–Tengo que decirle algo ¿Usted sabía que aquí mataron a Escobar?

–No, pero no importa, igual no tuve negocios con él–dice Omar Restrepo quien
firmó los documentos para legalizar la compra de la casa en 2008. La misma
donde murió el capo el 2 de diciembre de 1993.

Un día después de cumplir 44 años, Pablo Escobar hizo una llamada a su hijo
desde un teléfono satelital. La llamada fue rastreada por el Bloque de Búsqueda,
grupo integrado por la Policía Nacional, el ejército colombiano y oficiales
norteamericanos, creado durante el gobierno del presidente Cesar Gaviria. El
Bloque fue cerrando el cerco territorial del capo, arrinconándolo. Cuando éste
advirtió que estaba acorralado huyó por las terrazas del sector Los Olivos en el
occidente de Medellín hasta que dos disparos le penetraron la espalda. Escobar
cayó sobre las lozas de un tejado. Los miembros de la policía que participaron en
la operación se tomaron fotos junto al cadáver del hombre más buscado del
planeta, cuya fortuna sobrepasaba los 3.000 millones de dólares.

Muerto Escobar, la casa se volvió famosa. Los planes turísticos de la capital


antioqueña, aprovechando la fama del difunto, agregaron un recorrido por la
afueras de la vivienda y contaban y recontaban la historia de su muerte. Algunos
añadían al relato aspectos sobrenaturales: decían que el fantasma del capo
deambulaba por las noches cuidando un tesoro escondido.
El 2 de diciembre de 1993 Pablo Escobar fue abatido cuando trataba de
escapar por los tejados del barrio Los Olivos.

Las historias de fantasmas y tesoros despertaron la codicia, y muchos penetraron


la vivienda para escarbar en los muros, romper el suelo y esculcar en los techos.
Mientras se iba resquebrajando por las manos ambiciosas, la fiscalía inició un
proceso de extinción de dominio para investigar si era propiedad de
narcotraficante. Después de quince años de investigaciones concluyeron que lo
único del capo era la sangre derramada en la terraza.

Con los años, la casa se convirtió en un cascarón que albergaba ladrones y


viciosos de la misma droga que el capo traficaba. Era como si la vivienda estuviera
pagando un karma por ser el lugar que recibió su cuerpo inerte. Cuando acabaron
con las paredes y los pisos, se llevaron las cerraduras, los grifos y hasta los
inodoros.

Aunque el mito de Pablo Escobar se expandía por Medellín, Antioquia y el resto


del mundo, y los turistas se tomaban fotos con los rostros sonrientes frente a la
vivienda. Restrepo, su actual dueño, no sabía el pasado de su nuevo hogar.
Después de estampar la firma en los documentos se enteró, pero no le interesó.
Según él, compró una vivienda, no un recuerdo. Por dentro todo es nuevo, tuvo
que rehacer las habitaciones y los baños. No halló fantasmas ni guacas; en
realidad no había nada.

En una ocasión, Sebastián Marroquín, el hijo de Pablo Escobar, que se quitó el


apellido paterno para no tener problemas legales, le hizo una oferta a Omar
Restrepo para comprar la propiedad. El nuevo dueño se negó. Cuando golpean a
su puerta turistas o periodistas, contesta “aquí no vive Escobar, vivo yo”.

PABLO ESCOBAR, UN GENIO DEL MAL

AUTOPSIA DE LA CARRERA CRIMINAL DEL HOMBRE QUE LE DECLARÓ LA


GUERRA AL ESTADO COLOMBIANO Y CASI LA GANA.

La obsesión por Pablo Escobar parece no morir nunca. A casi 20 años de su


muerte, la decisión del Canal Caracol de hacer una serie sobre su vida ha hecho
reaparecer todos los fantasmas. Y como Colombia es un país joven, casi la mitad
de la población no tiene más de 30 años, para ese segmento más que una
telenovela lo que hay es una clase de historia. Los directivos de Caracol
asumieron un gran riesgo al embarcarse en este proyecto. Fue tanto el daño que
el jefe del cartel de Medellín le hizo al país que no se descartaba una reacción
negativa a la realización de este seriado. Sin embargo, las primeras reacciones
han sido más bien favorables. Los colombianos parecen reconocer que Escobar,
para bien o para mal, es parte de la historia, y que para esta no se repita es mejor
conocerla que ignorarla.

Que Escobar era un genio del mal nadie lo duda. Si no hubiera escogido el camino
del crimen hubiera podido ser un multimillonario. El imperio económico que creó, a
través de sangre y plomo, movía más de 100.000 millones de dólares al año. Esto
lo logró cuando apenas sobrepasaba los 30 años y no tenía más experiencia que
haber sido un ‘jalador’ de carros en Rionegro (Antioquia). El negocio era tan ilegal
como complejo. La cadena comenzaba con la compra de la hoja de coca en
Bolivia y Perú, para llevarla luego a los laboratorios de las selvas colombianas. De
ahí se pasaba a la exportación no solo hacia Estados Unidos, sino hacia Europa y
el Oriente. Y eso no era lo más complicado: había que regresar al país con los
bolsillos llenos de dólares sin que las autoridades se dieran cuenta. Esto requería
una operación de lavado de divisas que de por sí desvelaría a cualquier gurú
financiero.

Pero sus ejecutorias como cerebro empresarial palidecen frente a su hoja de vida
en el crimen. Pablo Escobar Gaviria fue el primer particular en la historia que le
declaró la guerra a un Estado, y solo la perdió en diciembre de 1993 cuando la
Policía lo baleó en un tejado de Medellín. Al Capone era un gánster talentoso y
llegó a controlar la ciudad de Chicago a través de la intimidación y el soborno.
Pero de ahí a pensar que le declarara la guerra a Roosevelt y pusiera en jaque a
las instituciones norteamericanas hay un trecho enorme. A Capone, el hombre que
ha inspirado la mitad de las películas de la mafia, en toda su carrera solo le
detectaron 24 asesinatos. Según las autoridades colombianas, Escobar es
responsable directa o indirectamente de no menos de 5.000 homicidios. No es
sino recordar que en el año en que pagó 2 millones de pesos por cada policía
muerto, la cifra de uniformados asesinados se acercó a 1.000.

Su personalidad tenía una franja mesiánica que hacía que no creyera sino en sí
mismo. Irradiaba autoridad incuestionada entre sus subalternos e infundía terror
sin límites entre sus enemigos. También despertaba entre los suyos pasiones que
rayaban en el fanatismo. En una grabación interceptada por los servicios de
seguridad, el jefe del cartel de Medellín le dice a su interlocutor que tiene “locos y
esquizofrénicos” que están dispuestos a hacerse matar por él. Concretamente,
una vez que estaba indignado con el diario El Tiempo, afirmó que tenía pilotos
kamikaze dispuestos a estrellar una aeronave contra el edificio de esa casa
editorial. No en vano el ‘suicidazo’ entró a formar parte del lenguaje de los sicarios.
Muchas decisiones que tomó en la vida desafiaron toda lógica y fueron
directamente en contra de sus intereses. El asesinato de Rodrigo Lara, por
ejemplo, lo sacó del mundo de zoológicos y jets privados en el que vivía y lo puso
en una clandestinidad sin familia y sin futuro. Cuando las cosas estaban
relativamente calmadas, el asesinato de Luis Carlos Galán desató una guerra sin
cuartel en su contra que incluía extradición, hostigamiento y confiscación de
bienes. Posteriormente, cuando la ola de terror había llevado al Congreso a estar
a punto de eliminar la extradición a través de una reforma constitucional, la
voladura del avión de Avianca canceló el proceso.

Su sangre fría y su crueldad sobrepasan los límites de la imaginación. El primer


incidente judicial que se conoció tuvo lugar en 1974. Según Fabio Castillo en su
libro Los jinetes de la cocaína, el 11 de septiembre de 1974, Escobar fue
interceptado por una patrulla de la Policía al timón de un Renault 4. Al ser
interrogado por el origen del vehículo, Escobar dijo que se lo habían prestado y dio
nombres de dos personas. Esas dos personas dijeron que Escobar se lo había
robado. Pocos días después los dos aparecieron muertos, con lo cual el proceso
quedó sin testigos.

Si esta fue su primera ficha judicial, la segunda fue aún más impresionante. En
1976, Escobar había pasado del negocio del robo de carros al de la cocaína. El
jefe seccional del DAS, Carlos Gustavo Monroy Arenas, detectó que se estaba
montando una organización de narcotraficantes encabezada por Pablo Escobar y
su primo Gustavo Gaviria, quienes importaban la droga del Ecuador y luego la
exportaban a Estados Unidos. El jefe del DAS decidió montarles un operativo y
envió a dos de sus agentes encubiertos. El contacto se produjo y esa misión
permitió que tanto Escobar como su primo, después de un intento frustrado de
sobornar a las autoridades, fueran detenidos. Poco tiempo después habrían de
aparecer los cadáveres del director del DAS de Antioquia; de Monroy Arenas, el
jefe seccional, y de los dos agentes encubiertos que participaron en el operativo.
Años después, en junio de 1983, El Espectador, en su campaña contra el
narcotráfico, publicó este episodio. A los pocos días, cinco hombres armados
mataron al celador del Palacio Nacional de Medellín, donde funcionaban los
juzgados, y luego quemaron los archivos donde reposaba ese expediente. A raíz
de todo esto, el juez 11 Superior de Medellín, Gustavo Zuluaga Serna, dictó auto
de detención contra Escobar y su primo Gustavo Gaviria. Al día siguiente de esto,
la esposa del juez fue interceptada en su automóvil por cuatro hombres armados
que la encañonaron, la bajaron del carro y lo echaron a rodar por un precipicio
diciéndole: “La próxima vez no la dejamos bajar”. Tres años después, el 30 de
octubre de 1986, Zuluaga murió acribillado.

Después de estos dos primeros episodios, Pablo Escobar fue acusado de infinidad
de crímenes violentos. Según su prontuario, no pocas veces cometió dos
asesinatos en un mismo día. El propio Luis Carlos Galán fue asesinado en la
tarde, pero en la mañana también había mandado matar al comandante de la
Policía de Antioquia, Franklin Quintero. En otras épocas hubo un atentado
importante cada semana. Entre el asesinato de Galán y la bomba de El
Espectador pasaron apenas dos semanas. Entre la bomba del avión de Avianca y
la bomba del DAS solo diez días. Entre esta y el secuestro de Álvaro Diego
Montoya, hijo del secretario general de la Presidencia, otros diez, y así
sucesivamente. Su crimen más horrible, por innecesario, fue el asesinato de
Enrique Low Murtra. Este firmó extradiciones cuando fue ministro de Justicia y
para protegerlo fue enviado como embajador a Suiza, donde pasó unos años.
Durante este tiempo la guerra del capo contra la extradición había producido
tantos muertos que la Constituyente de 1991 había tomado la decisión de eliminar
la extradición para parar el baño de sangre. A pesar de que había una mayoría
abrumadora a favor de esta medida, Escobar decidió ordenar el asesinato de Low
Murtra ocho días antes de la votación para recordarles a los constituyentes que las
cosas con él eran en serio. Una semana después la extradición fue prohibida por
norma constitucional y el jefe del cartel de Medellín se entregó al día siguiente en
la cárcel de La Catedral.
Esa cárcel la había mandado hacer él, a su medida, en terrenos de su propiedad.
No fue sino más tarde que el país y el mundo se enteraron de que era más bien un
club campestre con tantos lujos que los subalternos de Escobar se entregaron
voluntariamente para acompañarlo. Desde allí, él seguía dirigiendo el negocio del
narcotráfico y ordenando asesinatos.

Un día en un arrebato de furia se le fue la mano. Sus lugartenientes en el negocio


de la coca eran los Galeano y los Moncada. A Escobar le dio porque ellos se
estaban quedando con una tajada de los ingresos superior a la que él permitía.
Por esto, los citó a una cumbre en La Catedral en donde fueron asesinados por
sus sicarios. Las versiones que han salido a flote sobre esta masacre son
horripilantes. Se ha dicho, inclusive, que algunos de los cadáveres fueron
cocinados y servidos a los perros como comida.

Cuando la desaparición de los Moncada y los Galeano fue pública y se filtró que
habían sido asesinados en la cárcel de su jefe, el gobierno de César Gaviria tomó
la decisión de intervenir. Era un escándalo mundial que el preso más famoso del
mundo tuviera ese control y esa capacidad de acción sobre su sitio de reclusión.
Cientos de uniformados fueron enviados para trasladar al capo a una cárcel de
verdad. Como La Catedral no tenía rejas, él y su gente se escaparon simplemente
caminando por la parte de atrás.

Escobar, desde la clandestinidad, intentó a toda costa volver a negociar su


entrega. Sin embargo, el escándalo de La Catedral hacía imposible llegar a
cualquier arreglo. El gobierno, por dignidad, ya no tenía alternativa diferente a
perseguirlo hasta el final. Para esto buscó el apoyo de Estados Unidos, que
contribuyó con asesores y la más alta tecnología. A esta cacería humana se
sumaron los Pepes, Perseguidos por Pablo Escobar. Este grupo de vengadores
estaba integrado por el cartel de Cali, los sobrevivientes de los Moncada y los
Galeano, y todos los mafiosos con los que Escobar había tenido diferencias.
Asediado, recurrió al terrorismo y a poner bombas. Pero el círculo se cerraba
gradualmente y, mientras las autoridades se acercaban, los Pepes destruían o
mataban a todo lo que oliera a Escobar.

Para salvarse, su mujer y sus hijos trataron de salir de Colombia. Ningún país los
recibía y un avión en que se embarcaron fue devuelto a El Dorado. De ahí fueron
llevados al Hotel Tequendama, donde fueron recluidos mientras se definía su
suerte. Escobar los contactó telefónicamente y, durante esa conversación, las
máquinas de triangulación del bloque de búsqueda lograron ubicar exactamente la
casa donde se encontraba en un barrio de Medellín. Los uniformados irrumpieron
inmediatamente y después de dar de baja al sicario que lo acompañaba, el
criminal más buscado del mundo cayó baleado en un tejado de la capital
antioqueña. Así terminó la vida del hombre que cambió la historia del país en los
últimos años del siglo XX, cuya leyenda negra tiene hipnotizados a los
colombianos en frente de los televisores en la actualidad.

Common questions

Con tecnología de IA

La herencia de Pablo Escobar ha generado intensos conflictos tanto legales como familiares desde su muerte. Legalmente, hay múltiples pleitos judiciales relacionados con aproximadamente 1.190 propiedades urbanas y rurales que se disputan entre el Estado colombiano y la familia de Escobar, aunque muchas no están legalmente comprobadas como suyas . Además, la fiscalía de Colombia ha intervenido para obtener parte de la fortuna ilegal . Familiarmente, la herencia ha causado divisiones profundas entre los hijos de Escobar, Juan Pablo (ahora Sebastián Marroquín) y Manuela, y su hermano Roberto Escobar, conocido como 'Osito'. Este último reclama propiedades significativas, como la hacienda Nápoles, lo cual ha provocado que las relaciones se deterioren notablemente . Las propiedades de Escobar estaban con frecuencia a nombre de terceros, lo que complica las reclamaciones legales sobre ellas .

Las percepciones sobre la fortuna de Pablo Escobar tras su muerte varían considerablemente entre estimaciones oficiales y otras percepciones. Las autoridades coinciden en que la fortuna es multimillonaria e incalculable, estimándose en no menos de 3,000 millones de dólares . Sin embargo, existe gran dificultad para rastrear estos bienes debido a que muchas propiedades no estaban registradas a su nombre, sino a nombre de testaferros . Por otro lado, las opiniones de su familia, como su hijo Sebastián Marroquín, sugieren que Escobar no gestionaba bien su fortuna y que gran parte de su riqueza desapareció por el mal manejo y la incautación por parte de las autoridades . Otras fuentes mencionan que además de las incautaciones, había pleitos judiciales sobre propiedades que aún se disputan . Estas diferencias en la percepción reflejan la complejidad jurídica y logística de determinar la magnitud real de la herencia de Escobar.

María Isabel Santos Caballero gestionó su patrimonio en Argentina mediante un esquema de compra de inmuebles y apertura de cuentas, utilizando la empresa Galestar S.A. como vehículo financiero. Galestar S.A., constituida en Uruguay, servía para recibir fondos desde Nueva York, pasándolos por una sucursal en Montevideo, y finalmente ingresarlos en Buenos Aires . Esta estructura permitió realizar inversiones inmobiliarias de manera que no quedaran registradas a su nombre, evitando atraer la atención de las autoridades fiscales . El dinero utilizado supuestamente provenía de actividades de narcotráfico, a pesar de que Santos Caballero afirmaba no estar directamente implicada en dichas actividades . Además, la empresa Galestar también se encargaba de pagar algunos gastos personales de Santos Caballero y su familia .

El negocio denominado 'La Rueda' consistía en la compra de inmuebles de bajo monto, que eran revendidos en un corto plazo, incluso antes de que fueran formalmente transferidos de propiedad, de modo que la escritura la otorgara el dueño anterior al nuevo comprador. Esta estrategia aseguraba que los nombres de los verdaderos compradores no quedaran registrados, y las ganancias se distribuían entre varias sociedades para evitar la atención de los órganos de control fiscal .

La revista Forbes estimó la fortuna de Pablo Escobar en aproximadamente 3.500 millones de dólares, lo que lo posicionaba como uno de los hombres más ricos del mundo. Para evitar la detección de su fortuna, Escobar creó alrededor de 20 sociedades que administraban una parte de sus bienes y utilizó numerosos testaferros, muchos de los cuales eran cercanos a su familia, para camuflar su riqueza .

María Isabel Santos Caballero utilizó varios métodos para eludir el escrutinio fiscal en sus negocios inmobiliarios, incluyendo la compra de inmuebles de manera que las escrituras se otorgaran directamente entre vendedor y comprador final, impidiendo que los registros involucraran su nombre. También se distribuían las ganancias en diversas sociedades para evitar evidenciar grandes sumas de dinero bajo un solo nombre, lo cual minimizaría la atención de las autoridades fiscales .

Las actividades de Pablo Escobar tuvieron un impacto significativo en las operaciones financieras de su viuda, María Isabel Santos Caballero. Según Juan Carlos Zacarías, aunque María Isabel no participó personalmente en las actividades del narcotráfico, el dinero que poseía procedía de dichas actividades. Ella se dedicó a la compra de inmuebles y apertura de cuentas en Argentina y en el exterior, utilizando empresas constituidas en Uruguay como "Galestar S.A." para lavar dinero procedente del narcotráfico. El dinero se movía desde Nueva York a través de bancos en Montevideo, luego a Buenos Aires, siguiendo un circuito diseñado para evadir el control fiscal . Zacarías, involucrado en estas operaciones, declaró que los fondos se ingresaban mediante aportes a través de Galestar y recomendó monedas de inversión para no llamar la atención de las autoridades fiscales .

Las autoridades colombianas enfrentaron dificultades significativas para realizar un inventario real de los bienes de Pablo Escobar debido principalmente a la utilización de testaferros para ocultar sus propiedades. Este amplio uso del testaferrato impidió establecer claramente qué bienes realmente le pertenecían a Escobar . Además, los intentos legales por parte del gobierno se vieron obstaculizados repetidamente por un ejército de abogados que trabajaban para recuperar las propiedades en beneficio de la familia Escobar . Adicionalmente, el hecho de que Escobar tuviera bienes distribuidos en un gran número de propiedades que manejaban terceros, incluyendo socios y testaferros, complicó aún más el proceso de incautación por parte de las autoridades, ya que muchas propiedades no estaban registradas a su nombre directo . Estos factores, sumados a la falta de cooperación inicial de la familia y la confusión sobre el verdadero alcance de sus propiedades, hicieron que fuera extremadamente difícil para las autoridades colombianas establecer un inventario preciso de los bienes de Escobar .

El narcotráfico tuvo un impacto significativo en la economía informal, evidenciado en la manera en que las organizaciones criminales como el Cartel de Medellín de Pablo Escobar operaban. Se utilizaban complejas estructuras de escondites para ocultar dinero y armas, implicando a personas como electricistas, plomeros y maestros de construcción para crear estos espacios clandestinos . Además, la enorme cantidad de dinero manejada por Escobar requería sistemas logísticos para su ocultación y lavado. Dinero en efectivo era almacenado en grandes cantidades, tanto que incluso se registraban pérdidas significativas debido a plagas de ratas, que consumían cerca del 10% de su riqueza . Estas actividades ilícitas forzaban a la economía informal a innovar en métodos para soportar y ocultar estas operaciones, utilizando inclusive sistemas bancarios internacionales para el lavado de dinero, como el caso de la viuda de Escobar en Uruguay y Argentina . Este flujo masivo de dinero sucio afectaba directamente a la economía informal mediante la creación de empleos irregulares y el incentivo de la corrupción.

Sara Paniagua desempeñó un rol en las operaciones financieras de María Isabel Santos Caballero al aparecer su nombre en diversos documentos que en realidad pertenecían a Santos Caballero. Por ejemplo, un contrato se elaboró a nombre de Paniagua porque Santos Caballero no se encontraba en Colombia en ese momento . Además, hubo pagarés a favor de Sara Paniagua Escalante, los cuales estaban relacionados con transacciones que beneficiaban a Santos Caballero . También asistió a reuniones con Zacarías, quienes estaban involucrados en las inversiones de María Isabel Santos Caballero .

También podría gustarte