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Poética del Prerromanticismo

Este documento contiene poemas y fragmentos de varios autores románticos alemanes como Goethe, Novalis, Holderlin, William Blake, Bécquer y otros. Los poemas tratan temas como la luna, la naturaleza, el amor, la muerte y la búsqueda de la verdad.

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Este documento contiene poemas y fragmentos de varios autores románticos alemanes como Goethe, Novalis, Holderlin, William Blake, Bécquer y otros. Los poemas tratan temas como la luna, la naturaleza, el amor, la muerte y la búsqueda de la verdad.

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GOETHE

A la luna
¡Oh tú, la hermana de la luz primera,
símbolo del amor en la tristeza!
Ciñe tu rostro encantador la bruma,
orlada de argentados resplandores;
Tu sigiloso paso de los antros
durante el día cerrados cual sepulcros (*),
a los tristes fantasmas despabila,
y a mí también y a las nocturnas aves.

Tu mirada domina escrutadora


y señorea el dilatado espacio.
¡Oh, elévame hasta ti, ponme a tu vera!
No niegues a mi ensueño esta ventura;
y en plácido reposo el caballero
pueda ver a hurtadillas de su amada,
las noches tras los vidrios enrejados.

Del contemplar la dicha incomparable,


de la distancia los tormentos calma,
yo tus rayos de luz concentro, ¡oh luna!,
y mi mirada aguzo, escrutadora;
poco a poco voy viendo los contornos
del bello cuerpo libre de tapujos,
y hacia él me inclino, tierno y anhelante,
cual tú hacia el de Endimión en otro tiempo.

NOVALIS
Camino al otro lado,
y sé que cada pena
va a ser el aguijón
de un placer infinito.
Todavía algún tiempo,
y seré liberado,
yaceré embriagado
en brazos del Amor.
La vida infinita
bulle dentro de mí:
de lo alto yo miro,
me asomo hacia ti.
En aquella colina
tu brillo palidece,
y una sombra te ofrece
una fresca corona.
¡Oh, Bienamada, aspira
mi ser todo hacia ti;
así podré amar,
así podré morir.
Ya siento de la muerte
olas de juventud:
en bálsamo y en éter
mi sangre se convierte.
Vivo durante el día
lleno de fe y de valor,
y por la Noche muero
presa de un santo ardor.

Gérmenes o Fragmentos

El mundo es la suma del pasado y de lo que se desprendió de


nosotros.
Hay que estar orgulloso del dolor; cada dolor es un recuerdo de
nuestro alto rango.
Quien conciba la vida de otra manera que como una ilusión que se
aniquila a sí misma, es aún prisionero de la vida.
La vida es una enfermedad del espíritu, una acción apasionada.
¿Serán los cuerpos del sistema solar petrificaciones? acaso de
ángeles.
La vida es principio de la muerte. La vida es por la muerte. La muerte
es al mismo tiempo final y comienzo, separación y unión, más íntima,
consigo misma. Con la muerte se acaba la limitación.
Hay que escribir libros como quien compone música.
Un inglés es una isla.
La poesía es el gran arte de construir la salud trascendental. El poeta,
por consiguiente, es el médico trascendental.
Los azares de nuestra vida son materiales con los cuales podemos
hacer lo que queramos.
Hace falta que no seamos meramente hombres, sino más que
hombres. O dicho de otra manera: ser hombre es tanto como ser
Universo. No es nada determinado. Tiene y debe ser al mismo tiempo
algo determinado e indeterminado.
Donde hay niños, existe la Edad de Oro.
El mundo es el resultado de una inteligencia infinita, y nuestra propia
pluralidad interior es el fundamento del concepto del mundo.
Para los antiguos la religión era ya hasta cierto punto lo que tendrá
que llegar a ser para nosotros: poesía práctica.

HOLDERLIN

2. VISION
Imágenes que la plenitud del día a los hombres muestran,
En el verdor de la llana lejanía,
Antes de que la luz decline en el crepúsculo,
Y la tenue claridad dulcemente serene los sonidos del día.

Oscura, cerrada, parece a menudo la interioridad del mundo,


Sin esperanza, lleno de dudas el sentido de los hombres,
Mas el esplendor de la Naturaleza alegra sus días
Y lejana yace la oscura pregunta de la duda.

19. EL PASEO
Hermosos bosques que cubren la ladera,
En la verde pendiente dibujados,
Por cuyas sendas me guío,
Calmado en mi corazón
Dulcemente cada espina
Cuando más oscuro es el sentido
Del dolor del pensamiento y del Arte
Que desde tan antiguo en mí pesan.
Deliciosas imágenes del valle,
Jardines, árboles,
Estrecho puentecillo,
Arroyo que apenas puedo ver,
Qué hermoso en la despejada lejanía
Brilla el soberbio cuadro
De este paisaje que amorosamente
Visito, cuando el tiempo es benigno.
Dulcemente la divinidad nos lleva
Hacia el azul primero,
Luego con nubes dispone
La enorme y cenicienta bóveda,
Y abrasadores rayos y estruendo
De relámpagos, con embeleso de los campos,
Con belleza unida
A la fuente de la primitiva imagen.

WILLIAM BLAKE

Canción loca
Llora el viento salvaje,
Y es la noche muy fría;
Oh sueño, ven a mí,
Envuelve mi pesar;
Mas ved; la mañana se asoma
Por las sierras del este,
Y las aves que cantan en el alba
A la tierra desdeñan.

¡Mira!, a la bóveda
Azul del cielo claro,
Preñadas de dolor
Mis notas son llevadas:
Golpean el oído de la noche,
Entristecen los ojos de los días
A los vientos que rugen enloquecen,
Con las tormentas juegan.

Al igual que un demonio en una nube


Aullando de pesar,
Voy en pos de la noche,
Con la noche huiré;
He de volver mi espalda hacia el oriente,
De donde acrecentó nuestro consuelo,
Porque la luz ha asido mi cerebro
Con furioso dolor.

A la mañana
¡Oh, sagrada virgen!, con el más puro blanco ataviada, Abre las
puertas doradas del cielo y sal;
Despierta al alba que duerme en el azul, deja a la luz
Levantarse de su cámara del este, y trae
El rocío de miel que viene con el día que despierta.
¡Oh radiante mañana!, saluda al sol,
Que como un cazador presto a la caza, se levanta,
Y con botas altas, sobre nuestras colinas aparece.

La mosca
Mosquita,
Tu juego de estío
Destruyó mi mano,
Ciega, sin saberlo.

¿No soy una mosca


Lo mismo que tú?
¿No eres tú persona
Lo mismo que yo?

Yo danzo,
Yo bebo y canto,
Hasta que una mano
Destruya mis alas.

Si pensar es vida
Y ftierza y aliento,
No pensar es muerte;

Entonces yo soy
Una feliz mosca,
Si vivo,
Si muero.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

RIMA XVIII
Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo,
del salón se detuvo en un extremo.

Entre la leve gasa


que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en compasado y dulce movimiento.

Como en cuna de nácar


que empuja el mar y que acaricia el céfiro,
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.

¡Oh, quién así ?pensaba?


dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!

RIMA LV
Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído,
como nota de música lejana,
el eco de un suspiro.

El eco de un suspiro que conozco,


formado de un aliento que he bebido,
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombrío.

Mi adorada de un día, cariñosa,


?¿En qué piensas?? me dijo.
?En nada... ?En nada, ¿y lloras? ?Es que tengo
alegre la tristeza y triste el vino.

RIMA LVI
Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.

Moviéndose a compás, como una estúpida


máquina, el corazón.
La torpe inteligencia del cerebro,
dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso,


buscándole sin fe,
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.

Voz que, incesante, con el mismo tono,


canta el mismo cantar,
gota de agua monótona que cae
y cae, sin cesar.

Así van deslizándose los días,


unos de otros en pos;
hoy lo mismo que ayer...; y todos ellos,
sin gozo ni dolor.

¡Ay, a veces me acuerdo suspirando


del antiguo sufrir!
Amargo es el dolor, ¡pero siquiera
padecer es vivir!

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