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Exclusión Q’eqchi’ en Guatemala

El documento describe la historia de exclusión y discriminación sistémica que ha sufrido el pueblo maya Q'eqchi' en Guatemala. A pesar de constituir más de un millón de habitantes, los Q'eqchi' han sido marginados históricamente y privados de participación política y liderazgo. Actualmente enfrentan violaciones de derechos, falta de acceso a la justicia y recursos naturales, lo que amenaza su cultura. Los Acuerdos de Paz reconocieron la necesidad de superar esta situación, pero su implementación ha sido lenta.
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Exclusión Q’eqchi’ en Guatemala

El documento describe la historia de exclusión y discriminación sistémica que ha sufrido el pueblo maya Q'eqchi' en Guatemala. A pesar de constituir más de un millón de habitantes, los Q'eqchi' han sido marginados históricamente y privados de participación política y liderazgo. Actualmente enfrentan violaciones de derechos, falta de acceso a la justicia y recursos naturales, lo que amenaza su cultura. Los Acuerdos de Paz reconocieron la necesidad de superar esta situación, pero su implementación ha sido lenta.
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Exclusión de los Pueblos Q’eqchi’

A los alemanes se les permitió la doble nacionalidad, los hijos de los alemanes
podían ser guatemaltecos por nacer y vivir acá sin perder el ser alemanes por sus
padres. El historiador Francis Polo Sifones cuenta que durante la Segunda Guerra
Mundial muchos alemanes fueron llamados para prestar servicio militar en su país.
Después de la guerra, alemanes quedaron prisioneros en los campos de
concentración en Rusia, y algunos alegaban que eran guatemaltecos para evitar la
prisión.

Sin embargo, con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) empezó el fin de esta
colonia europea: Estados Unidos pidió la Salida de todos los alemanes de
Guatemala. Pese a que el presidente Jorge Ubico era simpatizante de la Alemania
nazi, no pudo resistir a las presiones estadounidenses, por lo que se dio la
intervención y expropiación de los bienes, así como la repatriación de los
ciudadanos menores de edad y mujeres mientras que los hombres fueron
encerrados en campos de concentración en Estados Unidos.

Es claro además que al producirse las dos guerras mundiales, todos los alemanes
que llegaron a Alta Verapaz, tuvo que dejar el país durante la Primera Guerra
Mundial. Se lo llevaron a México, pero pudo regresar.

Según los registros cerámicos, el pueblo Q’eqchi’ se estableció aproximadamente


600 años antes de Cristo, en los alrededores de algunos cerros cercanos a los
ríos Chixoy y Polochic. Tuvieron contacto con otras civilizaciones como la pipil,
tolteca y chichimeca. Con el pasar de los siglos, al inicio de los años 1500, el
pueblo vivía en comunidad. Ellos eran gobernados por caciques que a su vez
dependían de un gran señor elegido por todos los principales, los cuales
establecieron comunidades en donde los habitantes ocupaban varias leguas de
distancia entre sí. Así vivieron hasta la llegada de los españoles.

Al intentar conquistar el territorio se toparon con un fuerte bloqueo. Por ello, en


1528, se unieron a los Tz’utujil del Lago de Atitlán, logrando capturar al cacique
principal. Un año más tarde, tras quedar vulnerables, el pueblo entero fue
esclavizado. Pese haber dejado un pelotón de soldados españoles en Cobán, se
dieron a la retirada por los constantes ataques de defensa Q’eqchi’. De esa
manera, los aliados Tz’utujiles se unieron a la comunidad y les enseñaron técnicas
de combate usadas por los españoles, para defenderse.

Guatemala es una sociedad multiétnica, pluricultural y multilingüe donde conviven


los pueblos indígenas mayas, q´eqchi´, xinca, garífuna y los ladinos. Estos pueblos
indígenas sufren una situación de desigualdad y exclusión consecuencia del
racismo y la discriminación estructural.

Si bien se ha dado iniciativas estatales para atender a la situación de


discriminación y exclusión de los pueblos indígenas, estas se han presentado de
modo desintegrado y sin ser concentradas con los pueblos indígenas.

La impunidad, la corrupción, el crimen organizado, la intolerancia y la violencia


política, así como la exclusión social, representan un serio peligro de retroceso en
la vigencia efectiva del Estado de Derecho y restringe el pleno goce de los
derechos humanos.

Por su parte, el actual Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas José Francisco Calí Tzay, resalto que el Comité de Naciones Unidas
para la Eliminación Discriminación Racial el (CERD) expresó su preocupación por
los efectos continuos de la discriminación estructural la que se enfrentan los
pueblos indígenas en Guatemala, que se manifiestan en altos índices de pobreza,
exclusión social y obstáculos pleno disfrute de los derechos económicos, sociales
culturales y por la persistencia manifestaciones de discriminación racial en los
medios de comunicación, además de las recomendaciones de los Estados
miembros de la ONU, durante el Examen Periódico EPU de Guatemala que han
instalado al Estado a reformar la legislación relativa al acceso de los indígenas a la
frecuencias de radio.

El pueblo Maya Q’eqchi’ que representa más de un millón de los habitantes de


Guatemala población pobre y que vive en áreas rurales de los departamentos de
Alta Verapaz, Izabal y Petén, han sido excluido históricamente de la participación y
el liderazgo e incluso de la vida política democrática de Guatemala, sin
representación ante el Estado.

Constantemente sufre violaciones a sus derechos individuales y colectivos; sin


acceso a justicia, vida digna, goce de su territorialidad y el manejo de sus recursos
naturales; lo que propicia perdida en la relación de su forma de vivir con prácticas
ancestrales y de convivencia pacífica con su entorno; no cuenta con información
por parte del Estado en relación a las empresas nacionales y transnacionales que
están ingresando a su territorio.

En Guatemala la mayoría de la población es indígena y perteneciente a los


pueblos maya, garífuna y xinca q’eqchi’. La diversidad étnica hace de Guatemala
un país de una riqueza humana inmensa y de una identidad cultural propia. A
pesar del sometimiento de los pueblos indígenas desde el período colonial y la
discriminación étnica por parte de las estructuras de poder, éstas han mantenido
su identidad cultural, reflejada en sus tradiciones, valores comunitarios, idiomas,
derecho y espiritualidad. En Guatemala la marginación de los pueblos indígenas
es innegable. Aproximadamente el 40% de los indígenas viven en extrema
pobreza y cerca del 80% son pobres, padeciendo los índices de alfabetización e
ingresos de más bajos de la sociedad guatemalteca.

Guatemala es un país mayoritariamente rural; dentro de ella, la mitad de la


población es indígena. La población rural representa aproximadamente el 57% de
los hogares del país y cerca del 61% de la población nacional constituyendo el
73% de los hogares en situación de pobreza y el 93,2% de los hogares en extrema
pobreza. Estos datos colocan a los pueblos indígenas en una situación de
particular vulnerabilidad, marginación y exclusión social, siendo los más afectados
los niños y niñas indígenas. En Guatemala aproximadamente el 67% de los niños
y niñas indígenas padecen desnutrición crónica.
Durante el conflicto armado se evidenció dramáticamente la exclusión y
discriminación a la cual fueron sometidos los pueblos indígenas en Guatemala,
que llevó a que el 83% de las víctimas se encontraran miembros del pueblo maya
y contra el cual se cometieron actos de genocidio.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) expresó en su informe que el


racismo como doctrina de superioridad, revelado en el actuar del Estado
guatemalteco, fue una de las causas del conflicto armado y “constituye un factor
fundamental para explicar la especial saña e indiscriminación con que se
realizaron las operaciones militares contra centenares de comunidades mayas en
el occidente y noroccidente del país, en particular entre 1981 y 1983, cuando se
concentraron más de la mitad de las masacres y acciones de tierra arrasada en su
contra”. Según la CEH, En relación con la responsabilidad estatal por estos
hechos, la Comisión de Esclarecimiento Histórico sostuvo que:

Agentes del Estado de Guatemala, en el marco de las operaciones


contrainsurgentes realizadas en los años 1981 y 1982, ejecutaron actos de
genocidio en contra del pueblo maya. (…) Sin perjuicio de que los sujetos
activos fueron los |autores intelectuales o materiales del crimen, en los
actos de genocidio cometidos en Guatemala existe también responsabilidad
del Estado, debido a que, en su mayoría, esos actos fueron producto de
una política preestablecida por un comando superior.

La Comisión observa que esta situación de exclusión y discriminación se ha


mantenido luego del fin de conflicto armado. De hecho, el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo sostuvo en el año 2002 que la relación
entre composición étnica de la población guatemalteca y pobreza son el
reflejo de una exclusión sistemática de la población indígena de la dinámica
social, económica y política del país, en claro detrimento de su bienestar y
desarrollo, tanto a nivel individual como colectivo.

Los Acuerdos de Paz, en especial el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los


Pueblos Indígenas, representaron la oportunidad histórica para superar los
flagelos de la exclusión y la discriminación de los pueblos indígenas. Sin embargo,
a ocho años de su firma, la Comisión constató que es el Acuerdo con menor grado
de cumplimiento, cuestión reconocida el 24 de marzo de 2003 por el propio
Presidente de la República, en el marco de la presentación de la Comisión
Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas
de Guatemala. El 7 de mayo de 2003, el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de
los Pueblos Indígenas continuaba registrando grandes demoras en su
implementación a pesar de su obvia trascendencia en el país.

El Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas expresa que el


reconocimiento de la identidad de los pueblos maya, xinca y garífuna es
fundamental para la construcción de la unidad nacional basada en el respeto y
ejercicio de los derechos políticos, culturales, económicos y espirituales de todos
los guatemaltecos y considera que los pueblos indígenas han sido particularmente
afectados a niveles de discriminación de hecho, explotación e injusticia por su
origen, cultura y lengua, y que sufrirán de tratos y condiciones desiguales e
injustas por su condición económica y social .

A partir de este reconocimiento de la identidad de los pueblos indígenas, el


Gobierno de Guatemala se obligó a realizar acciones específicas, entre ellas la
lucha contra la discriminación, los derechos culturales, los derechos civiles,
políticos, sociales y económicos, incluyendo el derecho consuetudinario indígena,
los derechos relativos a la tierra y la regularización de la tenencia de la tierra de
los pueblos indígenas. Durante la visita in loco diversas organizaciones indígenas
manifiestan que si bien el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos
Indígenas no representaba la totalidad de las demandas históricas y aspiraciones
de los pueblos indígenas de Guatemala, el cumplimiento de los compromisos
generados a partir de su firma era una materia pendiente. Según las
organizaciones mayas, la falta de implementación integral por parte del Estado de
Guatemala “ha significado continuar con pautas de discriminación, explotación e
injusticia por razones de origen, cultura y lengua a la cual han estado sometidos
los pueblos indígenas y ha contribuido a un deterioro constante de las condiciones
de vida de los pueblos indígenas”.

En septiembre de 2001, MINUGUA sostuvo que los compromisos relativos a los


pueblos indígenas adquiridos por el Estado de Guatemala en los Acuerdos de Paz
registraron muy bajo cumplimiento, por lo cual recalendarizó el cumplimiento de
los compromisos pendientes, entre ellos los árbitros a multiculturalidad, la reforma
educativa con sus componentes de bilingüismo e interculturalidad, la promoción
del uso de los idiomas indígenas, y la regularización de la titulación de
tierras. También se recalendarizaron los compromisos sobre la tenencia de la
tierra de las comunidades indígenas, la lucha contra la discriminación legal y de
hecho, la protección jurídica de los derechos de las comunidades indígenas, la
conservación y administración de los templos y la protección de los centros
ceremoniales, el reconocimiento de la normatividad consuetudinaria,

En agosto de 2002, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas,


MINUGUA reiteró su preocupación por el grave retraso que registró la aplicación
del Acuerdo de Paz sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas y de
otros instrumentos del sistema internacional como el Convenio N° 169 sobre
pueblos indígenas y tribales en países independientes, el Convenio N° 50 sobre el
reclutamiento de trabajadores indígenas y el Convenio N° 64 sobre los contratos
de trabajo (trabajadores indígenas), todos ellos de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT ), la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las
formas de Discriminación Racial, la Convención sobre la Eliminación de todas las
formas de Discriminación contra la Mujer, incluyendo otras Convenciones y
Declaraciones pertinentes para la erradicación de la discriminación.

El incumplimiento de tales compromisos continúa aumentando los niveles de


exclusión social, política y económica para los miembros de los pueblos indígenas
e intolerables en una auténtica democracia. Es necesario que el Estado ponga en
marcha inmediatamente políticas públicas para superar la marginación de los
pueblos indígenas.

Al respecto, el Estado en sus observaciones al presente informe expresó que


entre abril de 2001 y marzo de 2003 se crearon 16 comisiones específicas
derivadas del cumplimiento de los Acuerdos de Paz; se emitieron 65 disposiciones
legales (Acuerdos Gubernativos, Decretos, Acuerdos Ministeriales, etc.), que no
sólo legalizan y ordenan el cumplimiento de los compromisos de paz sino, a la
vez, contribuyen a la institucionalización del proceso de paz.

A pesar del retraso en el cumplimiento total del Acuerdo, las organizaciones


indígenas establecieron que las iniciativas del Estado de Guatemala hasta hoy
realizadas para implementar el Acuerdo de Paz han permitido abrir espacios de
diálogo y han propiciado -aunque aún en forma incipiente- la participación
indígena en el debate de la realidad guatemalteca. La Comisión recibió
información sobre las actividades realizadas por el Estado con el fin de cumplir
con los compromisos adquiridos en el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los
Pueblos Indígenas. Entre abril de 2001 y marzo de 2003 el Estado llevó adelante
la ampliación de la cobertura en el marco del Programa Nacional de Educación
Bilingüe, en el cual maestros (Kaqchikel, Mam, Q'eqchi', Q'anjob'al, e Ixil) fueron
capacitados en lector escritura en su propio idioma; la consolidación del
funcionamiento de trece Escuelas Normales Bilingües en siete idiomas mayas; la
implementación de seis Defensorías penales étnicas que contribuyen al
fortalecimiento pluricultural y multilingüe del derecho; A pesar de ello, la Comisión
señala nuevamente que la mayoría de estas iniciativas se encuentran aún en
estado incipiente y distan de ser implementadas debidamente.

La legislación en Guatemala contiene normas de rango constitucional y legales


relacionadas con los pueblos indígenas. La tendencia legislativa de la última
década en esta materia se ha caracterizado por incorporar en el ordenamiento
jurídico, de manera dispersa, normas de reconocimiento y protección en favor de
los derechos indígenas; por ejemplo, en relación con la promoción de la bilingüe
intercultural, la creación de instituciones de protección y defensa de la mujer
indígena, la incorporación del delito de discriminación, y el reconocimiento de los
idiomas indígenas como nacionales, entre otras. Sin embargo, debido a su falta de
implementación efectiva, estas normas -muchas de ellas antiguas- no han traído
aparejados los resultados que las normas perseguían.

Es importante que las iniciativas legislativas en materia de Pueblo Indígenas sean


compatibles con el Convenio N° 169 de la OIT, sobre pueblos indígenas y tribales
en países independientes y con los compromisos adquiridos en el Acuerdo sobre
Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas. Desde el año 1997 en Guatemala
está vigente el mencionado convenio de la OIT, que es el instrumento
internacional más relevante sobre los derechos humanos de los pueblos
indígenas. En cuanto a la incidencia del Convenio N° 169 en la legislación interna,
Guatemala habría cumplido con la aplicación de estas normas únicamente en un 22
%. La Comisión reconoce la reciente aprobación de la Ley de Idiomas Nacionales,
la cual tiene por objeto el reconocimiento y promoción de los idiomas de los
pueblos indígenas de Guatemala en las comunidades lingüísticas respectivas,
tanto en el ámbito público como en el privado. La CIDH insta al Estado a
implementar efectiva e inmediatamente las disposiciones de esta ley.

En sus observaciones al Informe, el Estado expresó que a través de esta Ley de


Idiomas, “velará porque en la prestación de bienes y servicios públicos, se observe
la práctica de comunicación en el idioma propio de la comunidad lingüística,
fomentando a su vez esta práctica en el ámbito privado. Además, se facilitará el
acceso a los servicios de salud, educación, justicia, seguridad, como sectores
prioritarios, para los cuales la población deberá ser informada y atendida en el
idioma propio de cada comunidad lingüística, sin menoscabo de la incorporación
gradual de los demás servicios”.

Por otra parte, el 11 de septiembre de 2002 el Congreso de la República de


Guatemala emitió el Decreto 57-2002, que agrega el artículo 220 bis al Código
Penal, con el objeto de sancionar con prisión y multa al que por acción u omisión
incurra en discriminación que impida o dificulte a una persona, grupo de personas
o asociaciones el ejercicio de un derecho legalmente establecido, incluyendo el
derecho consuetudinario o costumbre; y establece como circunstancia agravante
del tipo penal la discriminación por razón idiomática, cultural o étnica.

La nueva figura penal fue criticada por diversas organizaciones indígenas que, en
términos generales, expresaron que los legisladores no consultaron a las
organizaciones indígenas respecto del texto de la ley, no consideraron las
recomendaciones que estas hicieron llegar al Congreso Nacional y no adecuaron
la reforma al espíritu del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos
Indígenas, al Convenio N° 169 de la OIT, a la Constitución Política de Guatemala
ya la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial. Esto significó, en definitiva, una norma de carácter
general, La Comisión considera que la norma penal establecida en el Código
Penal no refleja todos los motivos de discriminación prohibidos por el artículo 1 de
la Convención Americana. Durante la visita in loco la Comisión recibió información
según la cual se habrían presentado una serie de denuncias ante los organismos
guatemaltecos pertinentes para la aplicación de la nueva norma penal; sin
embargo, no habrían sido investigadas y sancionadas con la diligencia requerida.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos consideró que el texto de esta


norma penal debió realizarse previa consulta a los pueblos indígenas en
Guatemala. A su vez, la Comisión nota que independientemente de lo que implica
esta normativa, es indispensable su correcta aplicación por parte de los tribunales
internos. En este sentido, la Comisión considera que la aprobación de normas
penales contra la discriminación racial, en sí mismos, no lograrán solucionar este
grave problema en Guatemala, para lo cual es vital impedir la impunidad con la
cual se cometen este tipo de delitos y además, estableció mecanismos judiciales
efectivos para obtener indemnizaciones civiles por los daños sufridos producto de
la discriminación.

El 9 de octubre de 2002 fue publicado el Acuerdo Gubernativo N° 390-2002, que


creó la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los
Pueblos Indígenas de Guatemala, [263] integrada por cinco personas nombradas
por el Presidente de la República, en consulta con las organizaciones
indígenas. El 21 de marzo de 2003 en un acto encabezado por el Presidente
Alfonso Portillo fueron presentados a la opinión pública los miembros de la
Comisión Presidencial compuesta por tres líderes maya, un xinca y un garífuna. La
Comisión reconoce que está en una iniciativa importante, y espera que la
Comisión Presidencial en la práctica pueda efectivamente cumplir sus objetivos,
en especial el de formular políticas públicas que garanticen la eliminación de la
discriminación y el racismo contra los pueblos indígenas.

La Comisión ha tenido presente que los compromisos adquiridos en el Acuerdo


sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas significan una modificación
del patrón cultural racista y discriminatorio de la sociedad guatemalteca y
reconoce que llevar a la práctica dicho cambio requiere de un profundo proceso de
modificaciones económicas, sociales y culturales, para lo cual se precisa un
trabajo permanente e integrado entre el Estado, los agentes económicos y
sociales y los pueblos indígenas. Asimismo, reconoce que se han realizado
esfuerzos por los Gobiernos de los últimos años para su cumplimiento. Sin
embargo, la realidad de la situación actual de los pueblos indígenas demuestra
que estos han sido insuficientes.

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