III Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología
XVIII Jornadas de Investigación Séptimo Encuentro de Investigadores en
Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos
Aires, Buenos Aires, 2011.
Habitar el espacio.
Bazán, Claudia Iris y Siedl, Alfredo Claudio
José.
Cita:
Bazán, Claudia Iris y Siedl, Alfredo Claudio José (2011). Habitar el
espacio. III Congreso Internacional de Investigación y Práctica
Profesional en Psicología XVIII Jornadas de Investigación Séptimo
Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de
Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
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HABITAR EL ESPACIO
Bazán, Claudia Iris; Siedl, Alfredo Claudio José
Universidad de Buenos Aires
RESUMEN HABITAR EL ESPACIO
El presente artículo analiza el proyecto de una OGN, “Habitar, para el individuo o para el grupo, es apropiar-
asociada al Estado, y dedicada a la construcción de vi- se de algo. Apropiarse no es tener en propiedad, sino
viendas para los sectores más vulnerables de la pobla- hacer su obra, modelarla, formarla, poner el sello pro-
ción. El estudio gira en torno a la posibilidad de fortaleci- pio” (Lefebvre, 1971).
miento de los beneficiarios, es decir la capacidad de
agencia de los habitantes que les permita apropiarse de INTRODUCCIÓN
los nuevos espacios. Para eso examina los obstáculos El presente artículo se inscribe en el marco del proyec-
que les impide alcanzar el cambio y apropiarse de las vi- to “Narrativas del desamparo: conformismo, mesianis-
viendas otorgadas, así como del espacio ampliado del mo, opciones críticas” (Programación Científica UBA-
barrio. Algunos de dichos obstáculos son: las tensiones CyT 2008-2010, Código y Nº P058), cuyo objetivo es
al interior del staff del proyecto respecto de cuál es el pa- analizar el impacto psíquico producido por los sufri-
pel que cumplen en la organización, así como respecto mientos que padecen personas y familias que viven en
de quién es el otro, destinatario de las políticas públicas; condiciones precarias de hábitat y trabajo en grupos fa-
el hecho de que el proyecto esté centrado en la vivienda, miliares vulnerabilizados; y relevar e indagar distintas
separada del entorno, perdiéndose el ‘derecho a la ciu- propuestas públicas, privadas y auto gestionadas frente
dad’; y el sentimiento de no pertenencia de los beneficia- a la problemática planteada.
rios, respecto del barrio. En la medida en que no se con- El espacio urbano implica tanto el ámbito geográfico, la
sideraron las diferencias de experiencia, de ‘vida cotidia- ciudad; los efectores de políticas públicas, el gobierno y
na’, este modelo ideal de transformación encontrará difi- las Organizaciones no Gubernamentales (ONG), como
cultades de aplicación en el terreno. Una práctica donde los usuarios que lo habitan; todo esto problematizado
los beneficiarios permanecen mudos remite a una espa- por el gran emergente de las políticas de ajuste, que es
cialidad rígida como la organización que la construye. la pobreza. En ese contexto, se pueden pensar las polí-
ticas del Estado y las acciones de las ONGs frente a la
Palabras clave crisis habitacional como un paliativo, o bien con un ca-
Habitat Espacialidad Subjetividad rácter restitutivo del derecho a una vivienda, que no es
más que una parte del derecho al hábitat urbano. Ésta
ABSTRACT es una propuesta de corte estructural.
LIVING SPACE Las políticas estatales que intentan paliar el déficit habi-
This article discusses the project of an NGO, associated tacional urbano popular, incluso una ley como la ley 341
with the state and dedicated to building homes for the (2002) de corte netamente cooperativo, se concentran
most vulnerable sectors of the population. The study en los hechos en la posesión de la vivienda, dejando en
deals with the possibility of strengthening of the benefi- un segundo plano el ‘derecho a la ciudad’, es decir, a la
ciaries, the agency of people to appropiate the new referencialidad urbana, al equipamiento social, a la
spaces. For that, it examines the obstacles that prevent identidad. Asumirse como sujetos de derechos implica
them from changing and given appropriate housing as un cambio de posición subjetiva de los actores popula-
well as the expanded space of the neighborhood. Some res, en especial porque “Propiamente hablando, se
of these obstacles are: the tensions within the staff of puede ocupar físicamente un hábitat sin habitarlo si no
the project about the role they play in the organization, se dispone de los medios tácitamente exigidos, comen-
and about who is the ‘other’ recipient of public policies; zando por un cierto habitus. Si el habitat contribuye a
the fact that the project is focused on housing, separat- formar el habitus, éste hace lo mismo con aquel, a tra-
ed from the environment, losing the ‘right to the city’; vés de los usos sociales...” (Bourdieu, 2003). Bourdieu
and the feeling of not belonging of the beneficiaries in opone en este caso hábitat con hábitus. Si no hay un
respect of the neighborhood. To the extent that differ- cambio de hábitus no se produce el fortalecimiento, la
ences in experience, of ‘everyday life’, are not consid- capacidad de agencia de los habitantes que les permita
ered, the ideal model of transformation will find difficul- apropiarse de los nuevos espacios. Sumado a esto, la
ties in the implementation on the ground. A practice densificación urbana hace que sea cada vez más difícil
where the beneficiaries remain silent refers to a rigid organizar el espacio de modo de crear nuevas zonas de
spatiality as well as the organization that builds it. socialización compartida, o ‘lugares comunes’ de en-
cuentro, pues muchas veces el territorio se hace objeto
Key words de disputas, como veremos en los testimonios de distin-
Habitat Spatiality Subjetivity tos actores.
PSICOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y COMUNITARIA 23
Estas y otras situaciones se apreciaron en el proyecto subjetivo, por el cual los pobladores modifiquen un or-
de una OGN, “Sueños compartidos”, asociada al Esta- den o jerarquía urbana internalizado, y se produza un
do, y dedicada a la construcción de viviendas. Este lazo social diferente. Dussel (1973) propone en su ética
equipo de investigación realizó observaciones en el de la liberación orientada a reproducir la vida humana,
campo (‘Ciudad Oculta’, ‘Piletones’ y ‘Castañares’), y la participación democrática y la factibilidad de las pro-
entrevistas al equipo técnico y a ‘beneficiarios’ que pa- puestas de agencia. Esta última característica hace hin-
saron a ocupar las viviendas recién construidas. capié en la posibilidad efectiva de un cambio, pues una
transformación urbana sin un enfoque antropológico o
LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS A TRAVÉS DE psicológico-social, sin un enlace con las experiencias
LA ONG previas, con los imaginarios y hábitus de los sujetos,
El proyecto “Sueños” se presentó como “un nuevo mo- puede resultar contraproducente o al menos esteril.
delo de territorialización (…) con una apropiación mate- En el análisis de las entrevistas realizados por el equipo
rial y simbólica del espacio social urbano, (…) pertenen- de investigación, se pudo observar que un primer obstá-
cia e identidad”, lejano a la “gestión mercantilista, la culo para que se alcance el cambio es que entre los inte-
asignación impersonal y la lógica segregadora de loca- grantes del proyecto analizado, se observan tensiones
lización”. Además, se propone intervenir sobre otros respecto de cuál es el papel que cumplen, así como res-
factores generadores de exclusión, como la falta de tra- pecto de quién es ese otro -¿el marginal, el diferente, el
bajo y los temas de género. Para ello, se contrató par- pobre?- destinatario de las políticas públicas. En sus dis-
cialmente a habitantes del barrio, 50 % de ellos muje- cursos se encuentran las trazas de representaciones en-
res, y se les ofreció capacitación en oficios y beneficios frentadas acerca de los usuarios de las políticas públi-
atípicos en los obradores: beneficios sociales -trabajo cas, que sostienen prácticas y lógicas diferentes.
en blanco- comedor, guardería y colateralmente ‘acce- Siguiendo a Dussel (2005) podemos decir que por un
so a bienes culturales’. Este acceso a la cultura si bien lado están los operadores sociales que toman al Otro,
se orienta a la alfabetización de los adultos o la capaci- “los pobres, los huérfanos y las viudas”, desde una po-
tación en distintos oficios, pone especial énfasis en los sición de ‘solidaridad’ en la medida que se hacen res-
niños, que por ejemplo son llevados a museos, con visi- ponsables del otro, se comprometen en su ayuda. Es
tas que luego se integran en talleres -por ejemplo de es- decir, sacan la cara por el Otro. La defensa del indefen-
cultura- “para lograr cambios en la posición subjetiva de so, por solidaridad, ubica a los agentes sociales en el
las familias”, como menciona una de las educadoras del lugar del Otro, poniéndose en juego la afectividad y el
proyecto. compromiso. Como contracara se convierten en enemi-
La preocupación por lograr cambios subjetivos es reve- gos del sistema (explotador). Por otro lado están quie-
ladora del modo en que se propone saldar las brechas nes asumen una fraternidad dominadora, una fraterni-
culturales: ofreciendo aquellos bienes que forman parte dad que no conlleva empatía con el otro, ni ponerse en
del capital social y cultural hegemónico. En esta línea su lugar. Puede decirse que ambas representaciones
se puede entender el tipo de vivienda que se ofrece: de coexistían en la organización analizada. Comenta un
83 metros cuadrados, 4 ambientes, dos baños, total- trabajador social:
mente equipadas, porque, justamente, “no son vivien- Había dos lógicas en el dispositivo de Sueños en equili-
das (de) pobres”. Sin embargo, Bourdieu (2003) men- brio precario, dos lógicas compartimentadas, lo que ha-
ciona la existencia de ‘hábitus de clase’, reglas tácitas cía un equilibrio problemático: el área de formación y de
que dificultan la apropiación de distintos bienes para di- trabajo social (por un lado), y el área técnica y de avan-
ferentes clases sociales. En la medida en que no se ces de obra. Para nosotros (área social), si de 100 obre-
consideraron estas diferencias de experiencia, de ‘vida ros faltaban 20, era un problemón, porque seguro que
cotidiana’, este modelo ideal de transformación desde eran los peores, los que tenían problemas de alcohol,
arriba, como era esperable, encontró dificultades de etc.. En cambio para los técnicos era mejor que los pro-
aplicación en el terreno. blemáticos se fueran porque hacían peligrar los tiem-
pos, la realización del proyecto.
EL ROL DE LOS EFECTORES DE POLÍTICAS PÚBLI-
CAS Y EL LUGAR DE LOS DESTINATARIOS El proyecto Sueños se plasmó con una gran impronta
En los comienzos del siglo XXI, la política del Estado ar- técnica, sostenida en la idea de que estaban constru-
gentino (nacional, local) como promotor de soluciones yendo viviendas tecnológicamente innovadoras, con
para el hábitat urbano, fue fomentar la participación de patentes propias. Los encargados principales de su rea-
los sectores populares mediante la conformación de lización eran los ingenieros o arquitectos, que traslada-
cooperativas, o de ONGs, a las cuales se les entregó fi- ban su exigencia de eficiencia a obreros que no tenían
nanciación, mientras el Estado se comprometía a ejer- capacitación previa en éste u otro trabajo. En el área so-
cer el control de las obras. La organización en coopera- cial del proyecto decía un entrevistado:
tivas o en agrupaciones intermedias, distintas de los Se dice: (que los sectores pauperizados) ‘no tienen la
grandes agentes del suelo como el Estado y las empre- cultura del trabajo’. Igual yo problematizo esto, porque
sas inmobiliarias, puede resultar interesante siempre y ¿qué quiere decir que no tienen la cultura del trabajo? Si
cuando se vea cómo realizar el salto de fortalecimiento en realidad trabajar trabajan, por ahí más que los que
24 PSICOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y COMUNITARIA
están insertos en el trabajo formal. Tienen trabajos in- se borraban del trabajo por unos días, nos decían ‘usted
formales, cartonean, están en el servicio doméstico. piensa que son unos nenes, que se arreglen, hay que
Por ahí es cierto que son trabajos a corto plazo, tal vez seguir construyendo’.
no es todo el día o trabajan un tiempo y hasta que con-
siguen de nuevo pasa un tiempo. Es una experiencia de HABITAR EL ESPACIO: la casa, el barrio, los veci-
trabajo fragmentada. Tal vez es que cambió el modelo nos…
de empleo. Son experiencias durísimas, de inseguri- Se ha mencionado el tema del habitus, de la persisten-
dad. No hay reconocimiento de experiencias previas y cia de formas de habitar el espacio que continúan pre-
eso hace ruido. Hay un enfrentamiento de modelos. sentes aún cuando aparentemente éste se modifica.
Cuando se habla de cultura del trabajo, hay que pensar Por eso, un segundo obstáculo para la apropiación sub-
que hay otra cultura del trabajo distinta a la que solemos jetiva del hábitat es que la experiencia de Sueños Com-
conocer, es el trabajo informal, los cartoneros. Hubo partidos se centró en la vivienda, y ésta quedó separa-
destrucción de un tipo de trabajo hace años. da del entorno; como se advierte en el testimonio de
otro entrevistado, se trabajó en el diseño de la vivienda
Hay en esta argumentación el cuestionamiento a una pero no del espacio: “El tema de los espacios recreati-
meritocracia, en el sentido de enfrentamiento entre lo vos está pendiente, ojalá que algún día nos escuchen,
desvirtuado y lo virtuoso (Ferrari, Bazán, Logiudice, estaría bueno hacer un trabajo interdisciplinario con los
2010). Lo virtuoso es lo propio del buen ciudadano, del arquitectos que planifican. Está bien la vivienda digna,
hombre común, la cultura del trabajo. Lo desvirtuado es baño, habitaciones, pero también necesitamos espa-
lo desconocido, el cartoneo, el trabajo informal. Esto cios comunes: plaza, canchita…”. Nótese que el que pi-
plantea un enfrentamiento entre nosotros y los otros, de ser escuchado es parte del staff del proyecto.
con un carácter fuertemente etnocéntrico, de califica- Las viviendas de ‘Ciudad Oculta’ (Villa 15), de propie-
ción de lo propio y descalificación de lo ajeno. Poner en dad horizontal, son otro ejemplo. Son departamentos
cuestión la cultura del trabajo, nuevamente, remite a la con espacios de circulación común internos, separadas
’solidaridad’ de que habla Dussel (2005), a partir de la de las adyacencias por un cerco de alambre tejido.
cual se reconoce al Otro (…) Lo ideal es que no haya alambrado, hacer mesas y
(esta vez con mayúsculas) que quedó marginado del una parrilla, y detrás se pueden hacer una canchita de
sistema y a quien hay que tejo, volley, un espacio recreativo. Pero los vecinos di-
incluir en la historia: “Si en realidad trabajar trabajan, cen: ‘Sacame esto de acá porque este lugar es nuestro’.
por ahí más que los La gente se sienta afuera de la casa, en la puerta, y al
que están insertos en el trabajo formal. (…) Son expe- no tener mesas adelante, se sientan en la vereda. Y el
riencias durísimas, de alambrado no da posibilidad de meter unas mesas. (El
inseguridad”. alambrado) Es el tejido perimetral del obrador que se
Esta misma disyuntiva puede observarse en relación dejó.
con el trabajo en la obra. Nuevamente aquí aparecen Hay en el barrio una lucha intensa por el espacio de la
dos lógicas enfrentadas, los cuerpos técnicos respon- cual el alambre es un buen analizador. Para los propios
sables de la construcción -arquitectos, ingenieros- y el trabajadores sociales y sociólogos entrevistados ese lí-
área social -asistentes sociales, psicólogos sociales, mite producía un efecto de ‘barrio cerrado’. Aunque no
sociólogos. Los primeros asumen una posición empre- es tan cerrado, sí es cierto que varias torres tienen una
sarial según la cual lo que importa es la productividad; sola entrada al espacio común, y sus propietarios du-
asegurar la construcción de viviendas en el menor tiem- dan en hacer otras entradas debido a la ‘inseguridad’.
po posible y al menor costo. El área social, desde una Sin embargo, el alambrado que contribuye a distanciar
posición más empática, se ocupa de ‘resolver’ los pro- a los habitantes de ‘Ciudad Oculta’ de los que no parti-
blemas particulares y colectivos que obstaculizaban el cipan del proyecto, no alcanza para afianzar los lazos
desarrollo de la tarea, pero sin perder de vista el com- en su interior, como se ve en los problemas de convi-
promiso subjetivo que implican estos procesos. Decía vencia que surgen entre los adjudicatarios, según un
un entrevistado del área social: entrevistado del área social:
En el obrador de Madres muchos compañeros se nos El conflicto no aparece el primer día que es de fiesta,
caían, faltaban algunos días a la obra…. Además, tener pero después roban una garrafa. Un vecino puso enton-
un capataz es una estructura inmensa encima. Eso te ces la garrafa adentro, pero el diseño del arquitecto es
da una dificultad vincular. También está el arrasamiento que vaya afuera por seguridad, o te pasa que te pongan
liberal de los 90, el desánimo, no te deja energía para un parlante a todo volumen. Y estás en un lugar con una
encarar proyectos largos, para poder mirar al futuro, te mesa, gente que no sabía lo que era comer en familia
queda la desesperanza, la desconfianza, la inmediatez. porque antes comían en una cama, y ahora podían invi-
La pobreza se da a todo nivel: mental, físico, vincular. tar a su casa…pero también el vecino te pone el parlan-
(…) Es un trabajo pesado, todo el día. Mucha gente se te afuera.
va por eso, porque no es fácil sostener el ritmo diario. Frente a estos conflictos, los moradores de las nuevas
Había dos lógicas; por ejemplo cuando queríamos ha- viviendas, si estaban en una situación de debilidad, en
blar con los capataces o los jefes de obra sobre los que algunos casos recurrían a los trabajadores sociales,
PSICOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y COMUNITARIA 25
quienes en las entrevistas hicieron hincapié en la nece- en la defensoría. Es más: pasan y te escupen cuando
sidad de contar con psicólogos en los equipos. Como limpiás los espacios comunes. Me dicen ‘mirá como se
una solución posible, pensaron en establecer un ‘regla- cree limpia’.
mento de convivencia’, pero este es difícil de implemen-
tar por la carencia de un poder de policía o porque los La señora se muestra como una persona luchadora en
vecinos no tienen sentido de pertenencia. Comenta un cuanto al tema de la vivienda, entre otros, y con expe-
entrevistado: riencia como delegada y líder comunitaria. Pero dice
Yo creo que el proyecto de Madres, que es fantástico, que no sabe cómo resolver estos problemas nuevos.
no funcionó porque los vecinos no lo vieron como una Por momentos, quiere retomar una esperanza; mira el
necesidad propia. Siempre se deposita el problema en reglamento y dice ‘No sé si con esto…’. Explica que
el otro (desde la organización). Todo era como forzado. además de sus vecinos conflictivos, dos hijas de ellos
Si había conflictos, decían: ‘Esto es imposible, esto se viven en otras viviendas de este edificio, con lo que ella
soluciona cuando lo cague a tiros’. O se deposita el pro- siente que se encuentra en minoría frente a una familia
blema en el otro, en el actor externo. ‘Hay que organi- que posee el 25% del total del edificio, y más del 25%
zarse’, se decía, pero nosotros éramos los depositarios de sus habitantes. Se pregunta qué pasará si no acatan
de la organización. las normas de convivencia, dice que la policía no se me-
El sentimiento de no pertenencia que acompaña al he- te nunca para solucionar este tipo de problemas de la
cho de no ‘vivir’ al proyecto de Madres como propio se villa; habla de hacer una denuncia civil, luego otra pe-
instala como un tercer obstáculo para el cambio, que se nal, y piensa que para eso necesitaría requerir recursos
sostiene en una falta de identidad compartida. Tal vez de Madres, vale decir, ‘una abogada’. Pero no está muy
por eso, según los entrevistados, los usuarios oscilaban convencida de la efectividad de estos recursos (relato
entre el fatalismo y la dependencia: de uno de los entrevistadores).
Sí; o era imposible, o nosotros éramos vistos como los La ruptura del entramado social no sólo se evidencia
‘solucionadores de problemas’, por lo tanto si algo no se entre los vecinos, también aparece en relación con la
resolvía era culpa nuestra, nadie se hacía cargo de lo ONG. Promediando la entrevista, la mujer con experien-
que le tocaba. Ellos nos decían: ‘Cuando se vayan, cia como delegada comenta que mucha gente no habla
¿qué va a pasar?’. Teníamos que encontrar el equilibrio porque tienen miedo: “No hablan porque tienen miedo
entre funcionar como la mamá y ser abandónicos. de que los echen”. Frente a la pregunta del entrevista-
dor respecto de a quiénes temen, ella se refiere a “los
Es decir, los usuarios de las viviendas fluctuaban entre ingenieros”. Es decir, los obreros preferirían no llevar
el fatalismo que les impedía encontrar soluciones por problemas (de convivencia) a los ingenieros, ni tampo-
fuera de la violencia o el abandono, y la consideración co las fallas constructivas que hubieran encontrado,
de que los ‘solucionadores’ sólo pueden ser agentes ex- aún cuando sean solucionables -fragmentos de pisos
ternos: los que proveyeron la vivienda, que se consti- levantados, por ejemplo- por temor a ser despedidos.
tuían así en una esperanza de salvación de tipo mesiá-
nica, o en un plano más próximo, los trabajadores so- CONCLUSIÓN
ciales, encargados de resolver las dificultades día a día. En el presente trabajo se consideraron algunas políticas
Pero en general estos problemas no encontraban nin- del Estado y acciones de las ONGs frente a la crisis ha-
guna de estas dos ‘soluciones’ sino que se perpetua- bitacional. A partir del análisis realizado se pudieron de-
ban, como ocurrió en el caso de una señora que debe tectar algunos obstáculos que no permiten que el dere-
pagar peaje a un vecino para llegar a su casa. Este tipo cho a la vivienda adquiera un carácter restitutivo, como
de conflictos pueden estar también relacionados con la parte de un derecho más amplio que involucra al hábitat
forma en que se hicieron las adjudicaciones, que permi- urbano. En primer lugar, en la experiencia analizada no
tió la aparición de relaciones vecinales conflictivas: por se ha evaluado el imaginario de los futuros ‘beneficia-
ejemplo una familia numerosa a la que se le dio más de rios’: cómo piensa la familia el espacio, qué orden jerár-
un departamento, tiene capacidad de presión sobre una quico urbano tienen interiorizado. Lefebvre (1969) habla
vecina que vive sola. de espacios: vivido, percibido, concebido, y critica que
El fatalismo vuelve a poner en el centro de la escena; los planificadores urbanos lo vean como valor de mer-
ahora entre los vecinos del barrio; al etnocentrismo que cancía; habla de ‘derecho a la ciudad’, de restituir la di-
diferencia lo virtuoso, es decir ‘nosotros’ de lo desvirtua- mensión histórica de las comunidades. Establece una
do, ‘ellos’. Una propietaria dice: tensión entre la vida cotidiana y la planificación tecnoló-
gica. A esto lo llama el ‘habitar’. Esta dimensión no fue
En todas las reuniones (de consorcio) lloro (…). No ha- hallada en la experiencia relatada. Tampoco se trabajó
go otra cosa que rezar, tengo el alma desgarrada. Ten- sobre las representaciones de quienes forman parte del
go que irme a cualquier lado. No doy más (…). Este sec- equipo de la ONG, quienes presentan lógicas de funcio-
tor es de gente de riesgo, es tierra de nadie. Atrás se namiento enfrentadas. Asimismo se dejó de lado la in-
masturban, se pelean; a veces se escucha que traen un clusión de los vecinos en el entramado social en el inte-
caballo, ovejas. Y esta gente no apoyó nuestra lucha ini- rior del barrio y por fuera de él. Quizás esto explique el
cial, cuando cortamos la calle; ninguno de ellos estuvo comentario de un trabajador social:
26 PSICOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y COMUNITARIA
No mucha gente está interesada en mudarse porque las BIBLIOGRAFÍA
viviendas tienen un gran defecto: no hay posibilidades Bourdieu (2003) Las estructuras sociales de la economía. Barce-
de ampliación. Las familias son numerosas y unidas, lona: Anagrama.
por ejemplo una hija se hace madre, y en las otras ca- Bourdieu (2010), Las miserias del mundo, cap. “Efectos de lugar”,
sas le hacen una habitación al lado, y con estos edifi- México, FCE.
cios no se puede. Además la inversión, el ahorro de la Cravino (2006) Las villas de la ciudad. Mercado e informalidad
gente es construir, hacer una piecita y alquilarla. Ellos urbana. Buenos Aires: UNGS.
alquilan una piecita en la villa, es así, van construyendo
Dussel (1973): Para una ética de la liberación latinoamericana.
de a piezas y las subalquilan porque es un ingreso más Buenos Aires: Siglo XXI.
que ellos tienen. Y eso en las casas de madres no lo
Dussel (2005). De la fraternidad a la solidaridad (Hacia una Polí-
pueden hacer. tica de la Liberación) . UAM-Iz., México, 2005.
Consultado on line el 20-06-11: [Link]
Esta cita, que abre nuevos planteos que ameritan ser [Link]
objeto de futuros trabajos, también nos remite a pensar
Bauman, Z. (2006). Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus
la espacialidad como flexible o rígida. En la medida en
parias. Buenos Aires: Paidós.
que se penalizan de algún modo las ampliaciones, que
no se pueda poner un quiosquito, que haya alambres de Fiasché, A. (2003). Psicopatología de la pobreza. Buenos Aires:
Madres de Plaza de Mayo.
púa..., esta espacialidad es rígida como la organización
que la construyó. Siguiendo a Lefebvre (1969) la organi- Lefebvre, H. (1969). El derecho a la ciudad. Barcelona: Península.
zación plantea un urbanismo de clase, que oculta una Malfé, R. (1994). Fantásmata. El vector imaginario de procesos e
estrategia de clase, y que implica un doble fetichismo. instituciones sociales. Buenos Aires: Amorrortu.
Por un lado el de la satisfacción, que conlleva la falsa hi- Robertazzi, M.; Ferrari, L.; Pertierra, I. y Siedl, A. (2010). Urgencias
pótesis de que es posible conocer y clasificar las nece- habitacionales, fantasías de salvación y retorno del desamparo.
sidades de los otros a partir de las propias y desde ahí, Anuario de Investigaciones, Vol. XVII. Aceptado para su publica-
ción.
proporcionarles un objeto. Por otro, el del espacio, no
logrando resolver el conflicto entre el uso y el intercam-
bio, incluso cuando el proyecto termina obstaculizando
al uso y oprimiendo al usuario. Porque, qué práctica es
posible si permanecen mudos el habitante y el usuario.
PSICOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y COMUNITARIA 27