ROMPECABEZAS
“Ser adolescente, una oportunidad o una pesadilla para la sociedad”
¿Qué somos?, ¿A dónde vamos?, ¿A dónde pertenecemos?, ¿Realmente somos
necesarios? Que edad tan difícil; no sabes si aún eres un niño o un adulto;
intentamos todavía ser niños, pero cuando queremos, nos volvemos adultos;
evadimos responsabilidades a diestra y siniestra y aún así nos sentimos grandes a
la hora de beber, de salir con nuestros amigos o simplemente al tomar decisiones.
¿Cansado de ser incomprendido?, ¿Cansado de ser desechado o olvidado? Pero
realmente ¿Es así de horrible? La verdad es que NO, ¿En dónde estaría la belleza
de la adolescencia, de esa que tanto hablan los adultos? Esa etapa tan bella que
se ve en las series, en las películas o en los libros; en dónde queda esa flor de la
juventud; si quieres saber más continua leyendo las experiencias cara a cara de
una adolescente en crisis y en busca de esa oportunidad, que es la adolescencia.
Cuando aún era niña; sufría mis propios traumas como algunos, me costaba ser
feliz y de repente, como una ola llena de cambios llegó una de las etapas que
significaría un cambio total para mí, y no solo eso, cambiaría mi vida. Esto
comenzó con la llegada mi periodo; mi mamá me explicó, mi papá lloró; según
ellos su niña se había acabado. Yo consideraba aquello como un miedo, pero
desde este punto de mi vida, solo era un miedo al cambio a aceptar una nueva
parte de mí. Hoy viendo esto 6 años atrás, parece solo una pequeña brisa de
viento, pero en su momento no lo fue; supongo que por esta misma razón los
adultos se olvidan de sus problemas adolescentes, y muchas veces minimizan
estos, sin saber que ellos tienen otros problemas hoy en día, pero en su momento
todos estos problemas adolescentes representaban sus miedos más grandes, sus
inseguridades o todos esos dolores de cabeza.
Cuando cumplí 12 años una amiga de mi mamá me dijo, “En esta edad vas a
descubrir quién eres…”. Para ser sincera desde ese tiempo llevó tratando de
averiguar, ¿Quién soy?, soy una niña aún, pero ya estoy a dos años de ser mayor
de edad, eso me convierte en adulta; podría decir que son preguntas que no me
dejan dormir, pero es todo lo contrario, me quedo dormida con rapidez y puedo
andar con sueño y flojera todo el día. Pero… a los 12, fue un año muy bueno,
tenía muy buenos amigos, me gustó un chico por primera vez, los maestros me
querían, recibí cartas que aún conservo, los niños de primero me adoraban y en
momentos como esos me sentía bien, me sentía infinita.
En esa etapa intente hacer amigos, amigos tenía muchos, pero mi mejor amiga se
alejo y yo quería una amiga, así que para caerles bien hice muchas cosas, desde
tratarlas con amor y cariño, ser amable, apoyarlas aunque no me lo pidieran, ser
su tapete, incluso aceptar hacer cosas que me disgustaban pero lograr que ellas
no lloraran, hasta un día organice un cumpleaños, y todo para qué, para no
sentirme rechazada, para no sentir que no pertenecía ahí, yo solo quería que
también me quisieran. Si piensan como yo, de seguro ya me dijeron mensa
muchas veces, pero no se preocupen no siempre fui así; todo acabo un día. Fue
simple, la persona por la que más me esforcé en agradar, me hizo llorar, y
después de un torneo de fútbol, mientras lágrimas caían por mi rostro y el cielo
expresó como me sentía, un día gris, frío y con lluvia; acurrucarme en los brazos
de Óscar y que él me abrazara, consolara, fue mi mejor decisión; ese día fue la
muerte de mi niña interior, y fue cuando mi adolescente un poco más fuerte que
esa niña surgió, pero también una adolescente soñadora, un tanto loca, y mientras
muchos buscaban su media naranja, yo iba buscando un tornillo que se me perdió;
aunque no todo fue malo, encontré una pieza de mí rompecabezas, aprender a
vivir con mi soledad, para así ser más selectiva y estar con otros porque yo
quisiera, no por evitar sentirme sola; Fue así como después de escuchar las
palabras que me dijo Óscar, y aún a esta edad sirven para levantarme de un mal
día, de un mal momento, de una mala racha, esas palabras me dan el poder de
enfrentarme a lo que venga por delante, como una vez dijo mi madre, “ Hay veces
en las que te puedes caer, pero cuando te levantas por orgullo, no hay nada que te
venza…”. A la vez estaban sucediendo muchas cosas, por primera vez me estaba
gustando alguien, cabe decir que también se me rompió el corazón por primera
vez, fue entonces cuando pare la búsqueda de mi tornillo y me dispuse a
encontrar los pedacitos rotos de mi corazón, trate de encontrarlos escuchando
música deprimente, y estuve así hasta que todo volvió a la normalidad, cabe decir
que esa etapa duró solo tres días.
Mi cuerpo cambiaba diariamente, sufría silenciosamente por mi estatura, me
sentía mal por ser más alta que el resto, deseaba estar más pequeña, mi rostro se
llenó de acné, luego corría al baño porque debía estar al pendiente que no me
manchara durante mi menstruación; no conforme con ello me comenzó a salir
vello, mi piel se volvía grasa, y no solo eso, surgieron inseguridades con mi
cuerpo, fui de las primeras del salón que se le comenzaron a notar sus pechos, yo
me intentaba esconder, estaba todo el día tapada, me cubría lo más que podía,
deje de usar mi playera favorita por eso mismo, y nadie notaba eso, los adultos
demasiado ocupados, no era un momento de notar los cambios naturales de una
adolescente. Pero, no todo es tan malo, hoy en día me hubiese gustado estar más
alta, tener más seguridad durante esa etapa, y hoy agradezco mi menstruación;
todo lo que ella ayuda a las mujeres es increíble, hoy la recibo con gusto y voy a
comprar mis toallas sanitarias con orgullo, no tengo nada que esconder, es un
proceso natural. Pero en ese entonces no lo veía así, quizás demasiado joven,
quizás demasiado inexperta, quizás demasiado tonta; pero ya crecí, ya madure un
poco más.
Llegó la secundaria, una de las mejores etapas de mi vida, mi flor de la juventud,
entre con muchas inseguridades, y salí aún con más, pero estás eran diferentes.
El primer día me quería salir, me sentí rara en ese ambiente, pero ahora que lo
recuerdo, como no sentirme rara, si todos iban en pans y yo iba con traje, pero en
realidad no quería entrar, tenía miedo de no sentirme cómoda, gran error, fue mi
lugar seguro por tres años. Fue mi época Bad Girl, porque rechacé a muchos de
mis compañeros, recibí muchas cartas y regalos, incluso un día un maestro me
preguntó si vendía dulces. En ese momento, fue mi momento, mis calificaciones
iban como pompas de jabón, como el tapón de una botella de champán, para el
cielo, estuve en la cima del cuadro de honor, literalmente, me tocó ser la estrella
del árbol de navidad en el que colocaron al cuadro de honor. En ese momento me
sentía bonita, tenía un tiempo sin sentirme así, así que eso me hizo sentir bien. He
de decir que soy una persona sentimental, así que carta que recibí, carta que
guarde, por una simple razón valoraba el esfuerzo de las personas, el valor de
decir lo que sienten ( Yo no lo haría), pero sobre todo valoraba cada sentimiento o
emoción puestos en esos detalles.
Mi cuerpo seguía cambiando, pero ahora era diferente, más acné me continuó
saliendo, pero ahora era diferente.
Cree muchos amigos, amigos que aún conservo, que hasta el momento continuó
hablando con ellos, amigos que me llenaron de más seguridad y me cuidaron, me
protegieron, me mimaron, me consintieron, hicieron de mi etapa de secundaria
hermosa. Pero no solo eso también me volvió a gustar alguien, solo que esta vez
fue todo más intenso, puedo decir que me enamore por primera vez, aunque
cuando se salió de la escuela, lloré, ¿por qué? No lo sé, solo sé, que yo lo amé,
volví a contactar con él tiempo después, platicaba con él de muchos temas, de mis
días, de mi vida, lo escuchaba, bromeábamos; fue muy bello, aunque al parecer
mi suerte en el amor no era la mejor. Un día me dijo, - me gusta una chica; Eso no
fue lo peor, porque le ayude a que esa chica fuera su novia, le di consejos, y
saben que es lo peor… ¡Funcionó! Cuando fue su novia me dijo – Gracias por tu
ayuda, gracias por ser mi mejor amiga. En efecto soy una gran amiga, pero,
encontré otra pieza de mi vida, de ese rompecabezas de mí vida, experimente el
amor, así que si me preguntan ¿ Lo volverías a repetir? La respuesta sin duda
es… Sí, lo apoye y él sin saberlo me ayudó con mi rompecabezas, sentí ese
sentimiento tan bello, esas emociones vibrantes, por un momento vi la vida de
color rosa. Esto sucedió a lo largo de tres años. Pero… no todo gira en torno al
amor, por aquellos entonces llegó la pandemia y fue como mi descanso de la
escuela, he de confesar que fue mi peor etapa como alumna, no hacía nada en
toda la semana y el viernes hacía todo, no comprendía las clases de un todo,
pero, me gusto esa etapa, porque fue para mí, veía series, vi muchas series,
chinas, coreanas y japonesas, pero mis favoritas fueron las series chinas, decidí
que estaba perdiendo el tiempo así que con mi beca me compré un piano, así que
me dispuse a aprender a tocarlo, hasta el momento no lo domino, pero ya toco
melodías, así que en ese momento descubrí otra pieza de mi rompecabezas, mi
amor al arte, mi alma se alegra al estar en presencia de alguna muestra artística,
comencé a nutrir mi corazón y fui feliz. En mi soledad, no del todo solo, porque el
01 de marzo de 2021 adopte a mi Zeus, un perrito Golden, que me mostró, otra
pieza de mi rompecabezas, me mostró otra forma de amor, un amor
desinteresado, solo me ama a mí , sin esperar nada a cambio. En ese tiempo me
tope con otro gran vicio que desarrolle, uno de los más crueles y atrapantes, la
lectura. Quería escapar de mi mundo, de mis responsabilidades, de mi vida
frustrante, he sido la causante de la cabeza rota de mi mamá (figurativamente),
porque pese a todo eso seguía siendo una adolescente en busca de su propio
camino, en busca de no tanto control, porque he de decir que la convivencia entre
una hija entrando a la adolescencia y entre una madre entrando a la menopausia,
no es nada fácil, así que para que engañarnos, quería escapar de mi mundo, así
que así conocí otros mundos, he vivido muchas vidas, diferentes tiempos y me he
autosanado, ahí encontré otra pieza de mi rompecabezas, una nueva pasión,
descubrí que amo leer, y amo aún más escribir, expresar lo que siento, lo que me
guardo por dentro, porque aunque muchas veces no hablo mucho y otras no me
puedan callar, mi mente es una gran laguna, un lugar en donde solo soy yo, sin
máscaras, sin filtros, un lugar en el bosque junto a un lago; quizás la mente de los
adolescentes se encuentre repleta de ideas y todos somos diferentes, pero
pasamos por procesos similares, porque estamos creciendo, de diferente manera,
pero crecemos con ayuda o muchas veces sin ayuda, en silencio o haciendo
mucho ruido, muchas veces evitamos llamar la atención o solo buscamos la
atención pérdida y que en ocasiones necesitamos, en algunas ocasiones no es de
la mejor manera, pero a todos nos une un mismo sentimiento, ya sea expresado o
no, la vulnerabilidad.
Por la vulnerabilidad, suceden muchas cosas, cometemos muchos errores, incluso
comenzamos a depender de las personas o podemos deprimirnos.
Después de la pandemia volví a la escuela, yo ya era otra persona, yo cambié,
estaba más centrada en mi misma y poco a poco pude ir viendo como los
adolescentes se enamoraban, como iban experimentando, vi a muchos de ellos
cometer errores, caerse, levantarse y volver a caerse; pero, no todo es tan malo, vi
a muchos enamorarse y ser felices, vi a muchos fijarse metas y superarse, vi a
muchos decidir hacer el bien; vi a muchos que daba por perdidos, encontrarse,
quizás aprender un nuevo idioma o quizás mejorar sus calificaciones, o su imagen,
que los llevo hasta ese punto, no lo sé, lo que si sé, es que mejoraron.
Pero también existe una gran cantidad de adolescentes, que estamos perdidos,
aún no sabemos ni qué queremos, mucho menos a dónde vamos; simplemente
que no lo decimos, nos ocultamos y ocultamos lo que sentimos, no es bueno, claro
que no lo es. Pero, vivir así siempre no es bueno. Antes creía que la depresión no
existía, hoy viendo a mis amigos, a mis conocidos, a mis compañeros, a muchos
adolescentes, me doy cuenta que en realidad las etapas oscuras de los
adolescentes si existen, la depresión es triste, pero debe de ser solo eso una
etapa oscura, vivir ahí no es bueno, no lo es, tiene cosas buenas, tiene cosas
bellas, encontrarte a ti. Como todo adolescente también tuve mi etapa oscura,
aquella en la que no escuchaba a mi mamá, en la que más discutí con ella, esa
etapa en la que estaba insoportable, pensando que nadie me comprendía, que no
les interesaba a nadie y tenía ratos de pesimismo y que al parecer sigo ahí, pero
realmente intento lidiar con ello, estoy en busca de una pieza de mi
rompecabezas, una pieza especial, una pieza inigualable, una pieza que será mi
todo, mi identidad, que pese a ser adolescentes, nos perdemos en el camino,
debemos de escuchar a otros y recibir el apoyo que aunque muchas veces no nos
demos cuenta, ahí está, aunque la forma de abordar las situaciones, los
problemas o nuestra actitud no sea la mejor, nuestros padres, están para nosotros,
o muchas veces es una figura paternal o maternal la que cubre esa postura, aún
así hay que saber escuchar y no refutar tanto, por algo nos dieron dos orejas y
solo una boca; hay que saber que la vida es bella y otras veces no tanto, pero la
culpa no es de la vida, por que esta es maravillosa, nos da oportunidades, nos da
la posibilidad de decidir si este ensayo lo vemos como una forma de motivación o
empatizan conmigo y ambos nos hundimos ahí. De nosotros depende si vemos las
situaciones como un problema o lo vemos como una oportunidad.
Las etapas de la vida, desde la niñez, hasta La vejez, son maravillosas, son
experiencias, y forman parte de nosotros, así que debemos de tratar de afrontarlas
de la mejor manera. La adolescencia es la etapa en la que nos formamos para
nuestra adultez, para nuestro futuro y de nosotros depende si vivimos con el
corazón roto, dependiendo de otros ya sea emocionalmente o físicamente, de
nosotros depende si decidimos hundirnos en nuestra vida, y vemos la
adolescencia como una pesadilla, o la vemos como una oportunidad; Una
oportunidad a nuevas experiencias, nuevas emociones, nuevos sueños, una
oportunidad a ser felices y el día de mañana apoyar a las nuevas generaciones en
su adolescencia, y tratar de evitar, tantos sueños rotos, tantos omentos de
depresión, tantos adolescentes incomprendidos, tantos jóvenes que cometen
errores en busca de amor, quizás atención, quizás simplemente no saben que
hacer y empezar a generar conciencia sabiendo que pese a todo lo que digan los
adultos sobre nosotros, nosotros sabemos la verdad sobre nosotros mismos, y
que quizás no se pueda cambiar su opinión equivocada, errónea o un tanto
marginada de nosotros, pero sí demostrarles que somos adolescentes con un gran
futuro por delante, demostrarles que una mala nota, una mala racha, una mala
actitud, no nos va a detener.
Considerando que pese a que me la viví volviendo este ensayo un tanto pesimista,
quería llegar al punto de poder decir que la adolescencia a pesar de tener sus
dificultades, y de que lamentablemente somos una minoría que casi nadie
escucha, somos una minoría poderosa, una minoría que el día de mañana será el
futuro del país, de la nación, del mundo; el día de mañana seremos esos adultos
que hoy en día, no siempre nos escuchan, seremos parte del futuro que queremos
construir, para nosotros y para las generaciones siguientes. Gracias por tomarse el
tiempo de leer los pensamientos de una adolescente en crisis, pero con u millón
de sueños por delante, una adolescente como muchos, en busca de su propio
camino, en busca de poder terminar su propio ROMPECABEZAS, llamado vida,
tratando de hallar su identidad, su independencia, en busca de defender sus
ideales; pero aún así se que me puedo equivocar, aún soy adolescente, aún
puedo cometer errores y tener la bendición de no afrontar mis problemas sola,
porque tengo a mis padres, a mis amigos, maestros, personas cercanas a mí, y
aunque ellos no estén me tengo a mí, a mí maravillosa construcción de mí misma,
mi propia fuerza. Me despido diciendo…
Aún eres adolescente, aún buscas tus propias piezas de tu propio rompecabezas,
esta es una etapa más, una pieza más de ese rompecabezas, atesórala, porque
nunca más se volverá a repetir. Problemas hay muchos, malas circunstancias aún
más, pero adolescencia solo hay una, haz que esta única experiencia se vuelva
maravillosa, al final y al cabo, solo vives para ti, así que procura que vivir al
máximo.