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Inscripción en RUV: Tutela y Víctimas

La Corte Constitucional ordenó a la UARIV inscribir a María Luisa y su grupo familiar en el Registro Único de Víctimas (RUV), luego de que la UARIV se negara a inscribirla argumentando que los hechos victimizantes fueron producto de actividades de grupos criminales y no del conflicto armado. La Corte encontró que la noción de conflicto armado debe interpretarse de manera amplia e incluir hechos atribuidos a grupos post-desmovilización.

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Inscripción en RUV: Tutela y Víctimas

La Corte Constitucional ordenó a la UARIV inscribir a María Luisa y su grupo familiar en el Registro Único de Víctimas (RUV), luego de que la UARIV se negara a inscribirla argumentando que los hechos victimizantes fueron producto de actividades de grupos criminales y no del conflicto armado. La Corte encontró que la noción de conflicto armado debe interpretarse de manera amplia e incluir hechos atribuidos a grupos post-desmovilización.

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Sentencia T-163/17

REGISTRO UNICO DE VICTIMAS-Caso en que se niega inscripción


a mujer por cuanto hechos victimizantes padecidos fueron producto de
actividades realizadas por las Bacrim

ACCION DE TUTELA DE SUJETOS DE ESPECIAL


PROTECCION-Procedencia excepcional

Cuando la acción de tutela es promovida por personas que requieren especial


protección constitucional, como niños, niñas y adolescentes, personas cabeza
de familia, en situación de discapacidad, de la tercera edad o población
desplazada, entre otros, el examen de procedencia de la acción de tutela se
hace menos estricto, a través de criterios de análisis más amplios, pero no
menos rigurosos.

ACCION DE TUTELA PARA LA PROTECCION DE LOS


DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA POBLACION
DESPLAZADA-Procedencia

Es pertinente señalar que en consideración a la vulnerabilidad de la población


desplazada, esta Corporación ha advertido, en numerosas ocasiones, que la
acción de tutela es el mecanismo judicial idóneo para garantizar el goce
efectivo de sus derechos fundamentales. Este razonamiento se justifica en que,
por una parte, pese a la existencia de otros medios de defensa judicial, los
mismos carecen de la entidad suficiente para dar una respuesta completa,
integral y oportuna respecto de las víctimas del desplazamiento forzado; por la
otra, debido a su condición de sujetos de especial protección, resultaría
desproporcionado imponerles la carga de agotar los recursos ordinarios para
garantizar la procedencia del medio de defensa constitucional, no sólo por la
urgencia con que se requiere la protección sino por la complejidad técnico
jurídica que implica el acceso a la justicia contencioso administrativa.
Además, la Corte Constitucional ha reiterado que la acción de tutela es el
mecanismo idóneo y procedente para que las personas en situación de
desplazamiento soliciten su inclusión en el Registro Único de Víctimas (RUV),
en aquellos casos en los cuales su petición fue denegada con fundamento en
que los hechos victimizantes se originaban en actos de delincuencia común.

VICTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO-Protección especial

VICTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO-Alcance del concepto


contenido en la Ley 1448 de 2011

El artículo 3° de la Ley 1448 de 2011 reconoce como víctimas, para los


efectos de dicho estatuto legal, a las personas que individual o colectivamente
hayan sufrido un daño como consecuencia de graves violaciones a los
derechos humanos o infracciones al Derecho Internacional Humanitario,
2

ocurridas con ocasión del conflicto armado interno. De igual modo, se


especifica en el parágrafo 3° de dicha disposición que la definición de
víctimas allí establecida no cobija a quienes fueron afectados por actos de
delincuencia común.

VICTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO-Aspectos característicos


de su definición

Así, estableció como aspectos característicos de la definición de víctima que


los hechos victimizantes: (i) hayan ocurrido a partir del 1 de enero de 1985;
(ii) se deriven de una infracción al DIH o de una violación grave y manifiesta
a las normas internacionales de derechos humanos; y (iii) se hayan originado
con ocasión del conflicto armado.

DELINCUENCIA COMUN-Concepto

CONFLICTO ARMADO INTERNO-Debe entenderse a partir de una


concepción amplia/CONFLICTO ARMADO INTERNO-Noción
estrecha o restrictiva vulnera los derechos de las
víctimas/CONFLICTO ARMADO INTERNO-Hechos atribuidos a
grupos post-desmovilización se han considerado ocurridos en este
contexto, siempre que se logre establecer su relación de conexidad con
la confrontación interna

REGISTRO UNICO DE VICTIMAS CONTENIDO EN LA LEY


1448 DE 2011-Requisito declarativo y no constitutivo de la condición
de víctima de desplazamiento para acceder a los beneficios legales y a
los diferentes mecanismos de protección

REGISTRO UNICO DE VICTIMAS-Inscripción en el Registro


Único de Víctimas como derecho fundamental de la población
desplazada al reconocimiento de su especial condición

REGISTRO UNICO DE VICTIMAS-Importancia/REGISTRO


UNICO DE VICTIMAS-Beneficiarios/REGISTRO UNICO DE
VICTIMAS-Reglas jurisprudenciales para inscripción

REGISTRO UNICO DE VICTIMAS-Jurisprudencia constitucional


respecto a la inscripción de personas víctimas de desplazamiento
forzado presuntamente ocasionado por bandas criminales

ACCION DE TUTELA EN MATERIA DE DESPLAZAMIENTO


FORZADO-Orden a la UARIV inscribir a la accionante y a su grupo
familiar en el RUV
3

Referencia: Expediente T-5.871.483

Acción de tutela presentada por María


Luisa contra la Unidad Administrativa
Especial para la Atención y Reparación a
las Víctimas -UARIV-.

Procedencia: Sala Única del Tribunal


Superior del Distrito Judicial de Ciudad
Capital.

Asunto: Inscripción en el Registro Único


de Víctimas (RUV) de persona en
situación de desplazamiento forzado,
presuntamente ocasionado por bandas
criminales.

Magistrada Ponente:
GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO

Bogotá, D. C., trece (13) de marzo de dos mil diecisiete (2017).

La Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Iván Humberto Escrucería Mayolo y Aquiles Arrieta Gómez, y la
Magistrada Gloria Stella Ortiz Delgado, quien la preside, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

En el trámite de revisión del fallo de segunda instancia, proferido por la Sala


Única del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ciudad Capital, el 24 de
mayo de 2016, que confirmó la decisión adoptada por el Juzgado Primero
Penal del Circuito para Adolescentes con Función de Conocimiento de
Ciudad Capital el 12 de abril de 2016, en el proceso de tutela promovido por
la señora María Luisa contra la Unidad Administrativa Especial para la
Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV-.

Conforme a lo consagrado en los artículos 86 de la Constitución Política y 33


del Decreto 2591 de 1991, la Sala de Selección Número 11 de la Corte
Constitucional escogió, para efectos de su revisión, el asunto de la referencia 1.

ADVERTENCIA PRELIMINAR
1 El expediente de la referencia fue seleccionado y repartido a la Magistrada Sustanciadora por la Sala de
Selección Número Once de la Corte Constitucional, conformada por los Magistrados Jorge Iván Palacio
Palacio y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo el día 25 de noviembre de 2016, de acuerdo con el criterio
orientador del proceso de selección de carácter subjetivo denominado urgencia de proteger un derecho
fundamental.
4

Esta Sala ha adoptado como medida de protección a los derechos


fundamentales a la vida, la integridad, la seguridad y la intimidad de la
demandante, la supresión de los datos que permitan su identificación. Por este
motivo, su nombre será remplazado por el de María Luisa, el de su cónyuge
por el de Pablo y las referencias geográficas también serán modificadas.
Adicionalmente, en la parte resolutiva de esta sentencia se ordenará a la
Secretaría General de esta Corporación y a las autoridades judiciales de
instancia, guardar estricta reserva respecto a la identificación de la accionante.

De acuerdo con el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991, esta Sala de


Revisión procede a dictar la sentencia correspondiente, con fundamento en los
siguientes:
I. ANTECEDENTES

El 29 de marzo de 2016, la señora María Luisa, obrando en nombre propio,


interpuso acción de tutela contra la Unidad Administrativa Especial para la
Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV-, por considerar que la entidad
accionada vulneró sus derechos fundamentales a la vida, a la dignidad
humana, al debido proceso, a la igualdad y a la seguridad jurídica. Lo
anterior, en razón de que la citada entidad negó la inclusión de la actora en el
Registro Único de Víctimas (RUV).

A. Hechos y pretensiones
1. Relata la accionante, de 46 años de edad 2, que vivía con su cónyuge Pablo
en un predio rural ubicado en la vereda Agua Bonita, del municipio de
Tierrabuena, Departamento de La Cabaña.

2. Afirma que su esposo recibió amenazas contra su vida y que, debido a la


gravedad de la situación, el 16 de julio de 2014 aquel presentó una denuncia
penal por el delito de extorsión.

3. En su declaración ante la Fiscalía General de la Nación (seccional Ciudad


Capital), el señor Pablo narró los siguientes hechos3:

3.1. El día 15 de julio de 2014, se presentaron en su residencia dos


individuos, quienes le pasaron al teléfono a un hombre a quien se
referían como “el patrón.”

3.2. En la comunicación telefónica que sostuvo con esta persona, su


interlocutor se identificó como integrante de las “Águilas Negras” y
le solicitó “una colaboración” de diez millones de pesos y le advirtió
que “por ahí para arriba ya sabía que la gente había colaborado”.

2 A folio 15 del cuaderno de primera instancia (en adelante Cuaderno No. 1) se encuentra la copia de la cédula
de ciudadanía de la accionante.
3 A folios 32 a 38 del Cuaderno No. 1 obra copia de la denuncia presentada por el señor Pablo por el delito de
extorsión.
5

3.3. Durante la llamada expresó que carecía del dinero suficiente para la
“contribución” solicitada, ante lo cual el sujeto le respondió que
debía reunir la suma de cinco millones de pesos y que, en caso
contrario, debía abandonar su finca o afrontaría las consecuencias de
no hacerlo.

4. Asegura la actora que la Fiscalía tomó medidas para salvaguardar la vida


de su esposo. Sin embargo, la protección fue retirada aproximadamente 15
días después.

5. El 16 de agosto de 2014, exactamente un mes después de haber interpuesto


la aludida denuncia, el señor Pablo fue asesinado4.

6. Indica la accionante que, tras el deceso de su cónyuge, ella comenzó a


recibir las amenazas y extorsiones. Por tal motivo, la actora se vio obligada a
desplazarse junto con sus hijos de su vivienda rural a Ciudad Capital5.

7. El 6 de febrero de 2015, la actora acudió a la Fiscalía Seccional URI de


Ciudad Capital y presentó una denuncia penal por las conductas delictivas
anteriormente expuestas. En particular, expresó lo siguiente en relación con la
extorsión de la cual ella ha sido víctima6:

7.1. La noche del homicidio del señor Pablo, la tutelante recibió una
llamada en la que su interlocutor señalaba que “sentían mucho la
muerte de su esposo.” Sin embargo, el presunto delincuente asumió
la autoría del homicidio y argumentó que tal crimen se debía a que su
cónyuge no había pagado el dinero requerido por medio de la
extorsión y había, en cambio, denunciado dicha conducta delictiva.

7.2. A partir de ese momento, recibió llamadas en las que continuamente


se le solicitaba dinero, incluso bajo la amenaza de atentar contra su
vida y la de sus hijos. Por tal motivo, adujo que abandonó su finca y
no ha podido regresar allí.

8. Debido a lo anterior, la peticionaria acudió ante la Personería Delegada


para las Víctimas de Bogotá y rindió declaración el 21 de noviembre de 2014,
con el fin de obtener su inscripción en el Registro Único de Víctimas (RUV),
por los hechos victimizantes de amenaza, desplazamiento forzado y
4 Como evidencia de este hecho, la actora aporta: (i) copia de una constancia emitida por el Fiscal Quinto
Delegado ante el GAULA, fechada el 21 de octubre de 2014, en la cual se certifica que en dicho despacho se
adelanta la investigación por el homicidio de su esposo (Folio 28, Cuaderno No. 1); (ii) copia de un acta de
conformidad por los servicios exequiales que recibió su difunto esposo (Folios 43 y 44, Cuaderno No. 1); (iii)
copia de un oficio de la Fiscalía General de la Nación, en relación con el delito de homicidio en contra de
Pablo, en la cual se solicita a Medicina Legal que el cadáver del occiso sea entregado a su hijo (Folio 45,
Cuaderno No. 1); y, (iv) copia de la denuncia presentada por la accionante por el homicidio de su esposo
(Folios 39 a 42, Cuaderno No. 1).
5 El desplazamiento de la actora se encuentra soportado por varios de los medios probatorios documentales
allegados por ella. Así, la accionante aportó, entre otros: (i) copia de la denuncia que ella misma presentó por
los hechos descritos (Folios 39 a 42, Cuaderno No. 1); y, (ii) un documento titulado “Certificado de
desplazamiento” en el cual la Junta de Acción Comunal de la Vereda Agua Bonita manifiesta que la
peticionaria y sus hijos fueron desplazados de su vivienda. (Folio 29, Cuaderno No. 1).
6 A folios 39 a 42 del Cuaderno No. 1 figura copia de la denuncia interpuesta por la accionante.
6

homicidio. Dicha solicitud fue remitida a la Unidad Administrativa Especial


para la Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV-7.

9. Mediante Resolución No. 2015-XXXXX del 20 de febrero de 2015, la


UARIV negó la inclusión de la accionante María Luisa y de su grupo familiar
en el RUV. Dicha decisión se fundamentó en las siguientes razones8:

9.1. La entidad esgrimió que, pese a encontrar acreditada la existencia de


un homicidio de acuerdo con la ley, la definición de dicho tipo penal
para efectos de la valoración de la inscripción en el RUV debe
enmarcarse en la privación de la vida en el marco del conflicto
armado.

9.2. En este orden de ideas, después de analizar los elementos de tiempo,


modo y lugar contenidos en la descripción de los hechos narrados por
la actora, la UARIV determinó que no era posible “tener certeza que
(sic) los hechos a los que hace referencia la deponente hayan tenido
la debida ocurrencia y hayan sido ejecutados por un actor armado
ilegal y que estén relacionados con motivos ideológicos y políticos.
En este sentido, no existen suficientes elementos que permitan
establecer que los hechos victimizantes de homicidio, amenazas y
desplazamiento forzado tuvieran lugar y se enmarcan en condiciones
de la contienda interna que vive el país”.

9.3. Así las cosas, sostuvo que existen ciertas conductas que, a pesar de
desobedecer postulados de convivencia social, no constituyen
infracciones al Derecho Internacional Humanitario, no violan
derechos humanos y no siempre se cometen con ocasión del conflicto
armado. Por ende, afirmó que se trata de actos de delincuencia
común que deben ser castigados por la justicia penal ordinaria.

9.4. Por consiguiente, con fundamento en los artículos 3º de la Ley 1448


de 2011, y 40, numeral 1º del Decreto 4800 de 2011, concluyó que
no era viable jurídicamente efectuar la inscripción de la solicitante en
el RUV ni reconocer los hechos victimizantes aducidos. No obstante,
se le indicó a la peticionaria que podía interponer los recursos de
reposición y apelación ante la Dirección de la UARIV.

10. Inconforme con la anterior determinación, la accionante interpuso recurso


de reposición y, en subsidio, apelación en contra del mencionado acto
administrativo. En su argumentación, la actora señaló que se desconocían los
principios de favorabilidad, debido proceso y buena fe de las víctimas del
conflicto armado, así como el deber del Estado de probar que los hechos
acaecidos no se encontraban asociados a la confrontación armada.
7 La Resolución No. 2015-XXXX del 20 de febrero de 2015, expedida por la UARIV da cuenta de este hecho.
(Folios 16 y 17, Cuaderno No. 1).
8 A folios 16 y 17 del Cuaderno No. 1 obra la Resolución No. 2015-XXXX del 20 de febrero de 2015 “Por la
cual se decide sobre la inscripción en el Registro Único de Víctimas, en virtud del artículo 156 de la Ley
1448 de 2011 y el artículo 37 del Decreto 4800 de 2011”, proferida por la UARIV.
7

Además, en su impugnación aseveró que la decisión administrativa


desconocía la situación de orden público del municipio de Tierrabuena
(Departamento de La Cabaña), en la medida en que allí opera el grupo
armado al margen de la ley denominado “Águilas Negras”. En este sentido,
explicó que varios de sus vecinos también han sido amenazados, desplazados
y asesinados por esta agrupación ilegal9.

11. El 3 de septiembre de 2015, la Dirección Técnica de Registro y Gestión


de la Información de la UARIV resolvió el recurso de reposición interpuesto
contra la Resolución de 20 de febrero de 2015 y decidió confirmar el aludido
acto administrativo. En criterio de la entidad, las evidencias aportadas por la
recurrente no eran conducentes para probar que los hechos se produjeron con
ocasión del conflicto armado. Además, observó que no se configuraban los
supuestos que dan lugar a la aplicación de la Ley 1448 de 2011 en tanto
norma especial.

Así mismo, consideró que la presencia de la banda delincuencial en el


departamento de La Cabaña para el momento en que se produjeron los hechos
no era alta y que, a partir de los elementos de contexto, no resultaba factible
concluir que el homicidio del cónyuge de la accionante fuera consecuencia de
la confrontación armada interna que ha tenido lugar en el país.

Finalmente, la UARIV advirtió que el desplazamiento de la accionante “se


ocasionó por la presencia de grupos de delincuencia común” 10 y recordó que
la peticionaria dispone de las acciones previstas por el derecho penal, motivo
por el cual no se vulnera su debido proceso al negar su inscripción en el
RUV11.

12. La actora manifiesta que, tras la pérdida de su esposo, se encuentra en


situación de desplazamiento forzado y es madre cabeza de hogar y de ella
dependen dos hijos menores de edad12.

13. Con fundamento en los hechos anteriormente expuestos, el 29 de marzo


de 2016, la señora María Luisa interpuso acción de tutela en contra de la
UARIV por considerar que la negativa de esta entidad a inscribirla en el RUV
vulnera sus derechos fundamentales a la igualdad, al debido proceso, a la
seguridad jurídica, a la buena fe y a la vida. Por lo tanto, solicita que se dejen
sin efectos las resoluciones del 20 de febrero y del 3 de septiembre de 2015,
expedidas por la entidad accionada y que, en su lugar, se incluya a la actora y
a su grupo familiar en el citado Registro Único de Víctimas.

B. Actuación procesal
9 Consta a Folios 18 a 20 del Cuaderno No. 1 la impugnación de la Resolución No. 2015-XXXX del 20 de
febrero de 2015.
10 Folio 25 del Cuaderno No. 1.
11 Resolución No. 2015-45178 del 3 de septiembre de 2015 “Por la cual se decide el Recurso de reposición
interpuesto contra la Resolución No. 2015-XXXX del 20 de febrero de 2015 la cual decide sobre la
inscripción en el Registro de Víctimas – RUV”. (Folios 21-27, Cuaderno No. 1).
12 Esta afirmación se pone de presente en la impugnación, la cual obra a folios 87-89 del Cuaderno No. 1.
8

Mediante auto del 29 de marzo de 2016, el Juzgado Primero Penal del


Circuito para Adolescentes con Función de Conocimiento de Ciudad Capital
admitió la acción de tutela y ordenó vincular a la Procuraduría Regional de
Departamento de La Cabaña y a la Defensoría del Pueblo Regional
Departamento de La Cabaña para que dichas instituciones brindaran un
acompañamiento permanente y continuo en el trámite de amparo 13.

Respuesta de la Procuraduría Regional de Departamento de La Cabaña

La entidad solicitó su desvinculación del trámite de la acción, por considerar


que la instancia competente era la Procuraduría 24 Judicial II Apoyo de
Víctimas de Ciudad Capital14.

Respuesta de la Unidad Administrativa Especial para la Atención y


Reparación a las Víctimas -UARIV-.

La institución guardó silencio dentro del término procesal oportuno. Sin


embargo, de manera extemporánea, allegó su contestación y pidió negar las
pretensiones formuladas por la accionante15.

Expresó que la tutela resultaba improcedente para controvertir el acto


administrativo que negó la inscripción de la peticionaria en el RUV. Al
respecto, precisó que la solicitante puede acudir a los recursos del
procedimiento administrativo y, en sede judicial, a la jurisdicción de lo
contencioso administrativo para debatir las violaciones de derechos
fundamentales que alega, habida cuenta del carácter subsidiario del amparo.

Agregó que, en el asunto de la referencia, se configuró un hecho superado,


toda vez que la respuesta brindada a la actora fue clara, oportuna, precisa,
congruente y de fondo.

Defensoría del Pueblo (Regional Departamento de La Cabaña)

La entidad guardó silencio durante el trámite de tutela.

C. Decisiones objeto de revisión

Sentencia de primera instancia

El Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes con Función de


Conocimiento de Ciudad Capital, en sentencia de 12 de abril de 2016 16,
declaró improcedente el amparo impetrado.

13 Folio 47, Cuaderno No. 1.


14 Folio 52, ibídem.
15 La contestación de la UARIV, fechada el 15 de abril de 2016, figura a folios 63-67 del Cuaderno No. 1.
16 La sentencia de primera instancia obra a folios 53-59, Cuaderno No. 1.
9

Resaltó que el recurso de apelación interpuesto por la accionante en el marco


del procedimiento administrativo se encontraba aún pendiente de ser resuelto.
En tal sentido, afirmó que no se había agotado aún la vía gubernativa17.

De igual forma, aseveró que la tutela no es el recurso adecuado para dirimir


esta clase de conflictos, dado su carácter residual. Por ende, estimó que la
accionante debe acudir ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo
para que, por medio de las vías ordinarias, logre dirimir la controversia
suscitada en torno a su inclusión en el RUV. En consecuencia, y ante la
ausencia de un perjuicio irremediable debidamente acreditado, el fallador
declaró improcedente la acción de tutela.

Impugnación

Mediante escrito radicado el 19 de abril de 2016 18, la actora impugnó la


decisión del juez de primera instancia. En su criterio, las acciones ante la
jurisdicción contencioso administrativa no resultaban idóneas pues sus
pretensiones van más allá del pago de una indemnización monetaria. Así las
cosas, considera que de su inscripción en el RUV se derivan muchos otros
beneficios diferentes al interés meramente patrimonial.

Igualmente, en contraste con lo sostenido por el a quo, manifestó que se


configura un perjuicio irremediable dado que en la actualidad es madre
cabeza de hogar con dos hijos menores de edad, se encuentra en situación de
desplazamiento en Ciudad Capital, aún es víctima de amenazas y teme que
pueda sucederle a ella o a algún miembro de su familia lo mismo que a su
esposo. Por otra parte, la solicitante denunció lo que, a su juicio, constituye un
trato desigual puesto que a algunas víctimas se les presta más atención que a
otras y se otorga prevalencia a asuntos formales por encima de sus derechos
fundamentales, los cuales considera que se encuentran en evidente riesgo.

Sentencia de segunda instancia

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ciudad Capital, Sala Única, en


providencia del 24 de mayo de 2016,19 confirmó la decisión proferida por el
juez de primera instancia. En relación con la falta de cumplimiento del
requisito de subsidiariedad, compartió plenamente las consideraciones
vertidas en la sentencia impugnada. En efecto, estimó que resultaba necesario
que la apelación ante la UARIV fuera resuelta y que la tutela no es un
mecanismo alterno a los medios ordinarios de defensa. De igual modo, la Sala
Única descartó la existencia de un perjuicio irremediable que ameritara la
intervención transitoria del juez constitucional.

II. CONSIDERACIONES

17 Folio 10, Cuaderno No. 1.


18 El escrito de impugnación obra a folios 87-89 del Cuaderno No. 1.
19 La sentencia de segunda instancia obra a folios 3-7, del cuaderno de segunda instancia (En adelante
Cuaderno No. 2.)
10

Competencia

1. La Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional es competente para


conocer los fallos de tutela proferidos dentro del trámite de la referencia, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y 241, numeral 9, de la
Constitución Política, en concordancia con los artículos 31 a 36 del Decreto
2591 de 1991.

Asunto objeto de análisis y problema jurídico

2. La señora María Luisa formuló acción de tutela en contra de la Unidad


Administrativa Especial para la Atención y Reparación a las Víctimas -
UARIV- con el propósito de que se protegieran sus derechos fundamentales a
la vida, a la dignidad humana, al debido proceso y a la igualdad. La actora
sostuvo que la afectación de los derechos invocados se produjo como
consecuencia de la negativa de la entidad accionada a inscribirla como víctima
en el Registro Único de Víctimas (RUV).

La accionante fundamentó su solicitud ante la UARIV en que: (i) su cónyuge


fue extorsionado (por sujetos que se identificaron como miembros de “las
Águilas Negras”) y, posteriormente, asesinado por denunciar la conducta
punible de la que fue víctima; y, (ii) ella también fue víctima de extorsión,
desplazamiento forzado y abandono de tierras, en la medida en que recibió
amenazas contra su vida y se vio obligada a trasladarse a Ciudad Capital con
el fin de proteger su integridad y la de su familia.

Por su parte, pese a encontrar acreditados los hechos victimizantes


denunciados por la tutelante, la accionada argumentó que los mismos no
habían sido ejecutados por un actor armado ilegal y no estaban relacionados
con motivos ideológicos o políticos, por lo cual no habían ocurrido con
ocasión del conflicto armado. En tal sentido, sostuvo que la solicitante no se
enmarcaba en la definición de víctima contenida en el artículo 3º de la Ley
1448 de 2011 y, por consiguiente, no resultaba viable jurídicamente inscribirla
en el RUV.

En contra de la anterior decisión administrativa, la tutelante interpuso los


recursos de reposición y, en subsidio, apelación. El primero de estos medios
de impugnación fue negado y el segundo de ellos se encontraba aún pendiente
de resolverse al momento en que se presentó la tutela.

3. En desacuerdo con la acción de tutela presentada, la UARIV -de manera


extemporánea- allegó su contestación al amparo y pidió que se negaran las
pretensiones de la actora. En su criterio, el mecanismo constitucional era
improcedente para controvertir los actos administrativos que no permitieron la
inscripción de la peticionaria en el RUV. Por tanto, advirtió que se debía
agotar el procedimiento ante la entidad accionada o acudir al juez contencioso
administrativo para discutir la validez de la decisión administrativa.
11

4. El juez de primera instancia declaró improcedente el amparo solicitado. En


su decisión, destacó que el recurso de apelación en el procedimiento
administrativo estaba pendiente. Además, estableció que la actora disponía del
mecanismo jurisdiccional para reclamar sus pretensiones ante la autoridad
judicial competente.

5. En la impugnación del fallo de primera instancia, la señora María Luisa


adujo que las acciones ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo no
resultan idóneas, toda vez que sus pretensiones no se agotan en el aspecto
patrimonial. Así mismo, recalcó que se configura un perjuicio irremediable en
su situación, dada su condición de madre cabeza de hogar, víctima de
amenazas y desplazamiento forzado.

6. Por su parte, el juez de segunda instancia confirmó la providencia del a quo


y ratificó la mayoría de fundamentos expuestos en el fallo impugnado. De esta
manera, consideró que no se satisfacía el requisito de subsidiariedad puesto
que no se había resuelto el recurso de apelación ante la UARIV.

7. De acuerdo con los antecedentes resumidos anteriormente, la Sala Quinta


de Revisión de la Corte Constitucional deberá determinar lo siguiente:

¿Se vulneran los derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad, al


mínimo vital, a la vida digna y al reconocimiento de la condición de víctima
de desplazamiento de una mujer cabeza de familia que alega ser víctima del
conflicto armado, cuando se niega su inscripción en el Registro Único de
Víctimas (RUV) con fundamento en que los hechos victimizantes de
homicidio, amenazas y desplazamiento forzado que ha padecido
supuestamente no sucedieron con ocasión del conflicto armado toda vez que,
presuntamente, fueron cometidos por una banda criminal y por tanto,
ejecutados por un actor armado sin móviles ideológicos o políticos?

Para responder al problema jurídico anunciado la Sala examinará,


inicialmente, la procedencia general de la acción de tutela. Así, de superarse el
análisis de procedibilidad de la acción, se abordarán los siguientes asuntos: (i)
el concepto de víctima del conflicto armado establecido por el artículo 3° de la
Ley 1448 de 2011; (ii) el derecho fundamental a ser incluido en el Registro
Único de Víctimas (RUV) y la importancia del mismo; (iii) el precedente
constitucional respecto a la inscripción en el RUV de personas víctimas de
desplazamiento forzado presuntamente ocasionado por bandas criminales; y
finalmente, (iv) el estudio del caso concreto.

Procedencia de la acción de tutela20.

Legitimación en la causa por activa


20 Con el objetivo de respetar el precedente constitucional, promover una mayor eficiencia en la
administración de justicia y habida cuenta de que la Corte Constitucional ha decantado un estándar para
resumir de manera detallada las reglas jurisprudenciales sobre los requisitos de procedencia de la acción de
tutela se tomarán como modelo de reiteración los parámetros fijados por la Magistrada Sustanciadora en las
sentencias T-594 de 2016, T-662 de 2016 y T-400 de 2016.
12

8. Conforme al artículo 86 de la Carta Política, toda persona podrá presentar


acción de tutela ante los jueces para procurar la protección inmediata de sus
derechos constitucionales fundamentales, cuando estos resulten vulnerados o
amenazados por la acción u omisión de cualquier autoridad pública o
particular.

9. Por su parte, el artículo 10º del Decreto 2591 de 1991, regula la


legitimación para el ejercicio de la acción de tutela. La norma en cita establece
que la solicitud de amparo puede ser presentada: (i) a nombre propio; (ii) a
través de representante legal; (iii) por medio de apoderado judicial; o (iv)
mediante agente oficioso.

En consecuencia, se encuentra legitimado por activa quien promueva una


acción de tutela siempre que se presenten las siguientes condiciones: (i) que la
persona actúe a nombre propio, a través de representante legal, por medio de
apoderado judicial o mediante agente oficioso; y (ii) procure la protección
inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales.

10. En el caso objeto de estudio, se encuentra acreditado que María Luisa


tiene legitimación por activa para formular la acción de tutela de la referencia,
en la medida en que es titular de los derechos constitucionales fundamentales
cuya defensa inmediata invoca.

Legitimación en la causa por pasiva

11. La legitimación en la causa por pasiva dentro del trámite de amparo hace
referencia a la capacidad legal de quien es el destinatario de la acción de tutela
para ser demandado, pues está llamado a responder por la vulneración o
amenaza del derecho fundamental, en el evento en que se acredite la misma en
el proceso21. Según el artículo 86 de la Constitución Política y el artículo 1º
del Decreto 2591 de 1991, la acción de tutela procede contra cualquier
autoridad pública y, excepcionalmente, contra particulares.

12. En el expediente de la referencia, la acción de tutela se dirige en contra de


la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación a las
Víctimas -UARIV-. Se trata de una entidad pública de origen legal 22 que tiene
capacidad para ser parte, por lo que se encuentra legitimada en la causa por
pasiva para actuar en este proceso según los artículos 86 Superior y el 5º del
Decreto 2591 de 1991.23

Subsidiariedad
21 Sentencia. T-373 de 2015 M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
22 Ley 1448 de 2011. Artículo 166. De la Unidad Administrativa Especial para la Atención y
Reparación a las Víctimas. Créase la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas como una
Unidad Administrativa Especial con personería jurídica y autonomía administrativa y patrimonial, adscrita al
Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.
23 Decreto 2591 de 1991. Artículo 5. Procedencia de la acción de tutela. La acción de tutela procede contra
toda acción u omisión de las autoridades públicas, que haya violado, viole o amenace violar cualquiera de los
derechos de que trata el artículo 2º de esta ley.
13

13. El principio de subsidiariedad, conforme al artículo 86 de la Constitución,


implica que la acción de tutela solo procederá cuando el afectado no disponga
de otro medio de defensa judicial, salvo que se utilice como mecanismo
transitorio para evitar un perjuicio irremediable. En otras palabras, las
personas deben hacer uso de todos los recursos ordinarios y extraordinarios
que el sistema judicial ha dispuesto para conjurar la situación que amenaza o
lesiona sus derechos, de tal manera que se impida el uso indebido de este
mecanismo constitucional como vía preferente o instancia judicial adicional
de protección.

Esta Corporación ha señalado que el ordenamiento jurídico dispone de una


serie de recursos y procesos que tienen como propósito la protección de los
derechos de las personas. En este orden de ideas, desconocer el carácter
subsidiario de la acción de tutela vaciaría de contenido los otros mecanismos
de defensa judicial que han sido previstos en las normas constitucionales y
legales para proteger los derechos invocados.

Sobre el particular, la Corte Constitucional ha determinado que cuando una


persona acude a la administración de justicia con el fin de que le sean
protegidos sus derechos, no puede desconocer las acciones judiciales
contempladas en el ordenamiento jurídico, ni pretender que el juez de tutela
adopte decisiones paralelas a las del funcionario que debe conocer dentro del
marco estructural de la administración de justicia, de un determinado asunto
radicado bajo su competencia24.

14. De acuerdo con la norma constitucional citada, es procedente el amparo


cuando el actor no cuenta con un mecanismo ordinario de protección No
obstante, como ha sido reiterado por la jurisprudencia constitucional, el
presupuesto de subsidiariedad que rige la acción de tutela, debe analizarse en
cada caso en concreto. Por ende, en aquellos eventos en que existan otros
medios de defensa judicial, este Tribunal Constitucional ha determinado que
existen dos excepciones que justifican su procedibilidad25:

(i) Cuando el medio de defensa judicial dispuesto por la ley para resolver
las controversias no es idóneo y eficaz conforme a las especiales
circunstancias del caso que se estudia, procede el amparo como
mecanismo definitivo; y,
(ii) Cuando, a pesar de existir un medio de defensa judicial idóneo, éste
no impide la ocurrencia de un perjuicio irremediable, caso en el cual
la acción de tutela procede como mecanismo transitorio.

Adicionalmente, cuando la acción de tutela es promovida por personas que


requieren especial protección constitucional, como niños, niñas y adolescentes,
personas cabeza de familia, en situación de discapacidad, de la tercera edad o

24 Sentencia T-373 de 2015. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado; sentencia T-313 de 2005. M.P. Jaime Córdoba
Triviño.
25 Sentencia T-662 de 2016. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
14

población desplazada, entre otros, el examen de procedencia de la acción de


tutela se hace menos estricto, a través de criterios de análisis más amplios, pero
no menos rigurosos26.

15. Las anteriores reglas implican que, de verificarse la existencia de otros


medios judiciales, siempre se debe realizar una evaluación de la idoneidad del
mecanismo en el caso concreto, para determinar si dicho medio tiene la
capacidad de restablecer de forma efectiva e integral los derechos invocados.
Este análisis debe ser sustancial y no simplemente formal y debe tener en
cuenta que el juez de tutela no puede suplantar al juez ordinario. Por tanto, en
caso de evidenciar la falta de idoneidad del otro mecanismo, la acción puede
proceder de forma definitiva.

16. La Sala estima que, en el caso analizado, se cumple con el requisito de


subsidiariedad. En primer lugar, si bien la accionante en principio dispone de
los mecanismos previstos por la jurisdicción de lo contencioso administrativo,
resulta claro que tales medios judiciales carecen de la suficiente idoneidad para
la protección de los derechos fundamentales reclamados por la actora.

Al respecto, es pertinente señalar que en consideración a la vulnerabilidad de la


población desplazada27, esta Corporación ha advertido, en numerosas
ocasiones, que la acción de tutela es el mecanismo judicial idóneo para
garantizar el goce efectivo de sus derechos fundamentales 28. Este razonamiento
se justifica en que, por una parte, pese a la existencia de otros medios de
defensa judicial, los mismos carecen de la entidad suficiente para dar una
respuesta completa, integral y oportuna respecto de las víctimas del
desplazamiento forzado29; por la otra, debido a su condición de sujetos de
especial protección, resultaría desproporcionado imponerles la carga de agotar
los recursos ordinarios para garantizar la procedencia del medio de defensa
constitucional,30 no sólo por la urgencia con que se requiere la protección sino
por la complejidad técnico jurídica que implica el acceso a la justicia
contencioso administrativa.

26 Sentencias T-328 de 2011 M.P. (Jorge Ignacio Pretelt Chaljub); T-456 de 2004 (M.P. Jaime Araujo
Rentería), T-789 de 2003 (M.P. Manuel José Cepeda Espinosa), T-136 de 2001 (M.P. Rodrigo Uprimny
Yepes), entre otras.
27 “Desde la sentencia T-025 de 2004, la Corte ha sostenido reiteradamente que las personas en situación de
desplazamiento, y en general todas las víctimas del conflicto armado, son sujetos de especial protección
constitucional. La violación constante de sus derechos lleva a que estas personas se encuentren en una
situación de especial vulnerabilidad, por lo que requieren de la asistencia del Estado en su conjunto. Esa
ayuda debe estar encaminada no sólo al apoyo necesario para garantizar la subsistencia de las víctimas, sino
también a la estructuración de proyectos que promuevan el desarrollo de esas personas en la sociedad, del
mismo modo se debe buscar garantizar el derecho de retorno de la población en situación de desplazamiento
en un ambiente de paz y seguridad” (Sentencia T-293 de 2015. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado).
28 Sentencias T-556 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-293 de 2015. (M.P. Gloria Stella Ortiz
Delgado); T-834 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-598 de 2014 (M.P. Luis Guillermo Guerrero
Pérez); SU-254 de 2013 (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva), entre otras.
29 Sentencias T-707 de 2014 (M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez);
T-598 de 2014 (M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez); T-192 de 2010. (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio).
30 Sentencias T-573 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-374 de 2015 (M.P. Luis Guillermo
Guerrero Pérez); T-192 de 2010 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-025 de 2004 (M.P. Manuel José Cepeda
Espinosa)-
15

Además, la Corte Constitucional ha reiterado que la acción de tutela es el


mecanismo idóneo y procedente para que las personas en situación de
desplazamiento soliciten su inclusión en el Registro Único de Víctimas (RUV),
en aquellos casos en los cuales su petición fue denegada con fundamento en
que los hechos victimizantes se originaban en actos de delincuencia común 31.

17. En el caso bajo estudio, concurren varias razones que sustentan la


procedencia de la acción de tutela: (i) la accionante ha acreditado su condición
de víctima de desplazamiento forzado mediante varios medios probatorios 32;
(ii) la actora solicitó su inclusión en el RUV y la UARIV negó dicha petición
con base en que los hechos victimizantes no se produjeron con ocasión del
conflicto armado; y (iii) la peticionaria es madre cabeza de hogar, condición
que agrava la situación de vulnerabilidad que padece como víctima de
desplazamiento. Por tanto, dada su calidad de sujeto de especial protección
constitucional y su estado de debilidad manifiesta, en tanto mujer desplazada y
cabeza de familia33, el análisis de procedibilidad debe fundarse en criterios más
amplios.

De acuerdo con lo anterior, se verifican los requisitos que ha establecido la


jurisprudencia para determinar la procedencia de la acción de tutela como
mecanismo idóneo para la protección de derechos fundamentales en el presente
caso. Lo anterior, debido a que la accionante es una mujer cabeza de familia,
en condición de desplazamiento que, además, reclama su inscripción en el
RUV, para obtener asistencia y protección del estado ante su difícil situación.
Luego, en su caso concurren los elementos personales y sustanciales que la
jurisprudencia de esta Corporación ha señalado para la viabilidad del amparo.

18. Finalmente, es necesario advertir que no es de recibo la argumentación


desplegada por los falladores de instancia según la cual la acción de tutela es
improcedente por hallarse pendiente la resolución de la apelación en el proceso
administrativo ante la UARIV. Se debe recordar que el artículo 86 de la
Constitución Política determina que la tutela será improcedente cuando el
afectado disponga de otro medio de defensa judicial lo cual excluye, en
principio, la obligación de agotar otros mecanismos de carácter administrativo.
Además, tampoco es válido admitir la procedencia del proceso contencioso
administrativo por su falta de idoneidad para la solución de este tipo de
asuntos.

Inmediatez

31 Sentencias T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos); T-556 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa)
T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-692 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo)
T-006 de 2014 (M.P. Mauricio González Cuervo).
32 El desplazamiento de la actora se encuentra soportado por varios de los medios probatorios documentales
allegados por ella. Así, la accionante aportó, entre otros: (i) copia de la denuncia que ella misma presentó por
los hechos descritos (Folios 39 a 42, Cuaderno No. 1); y, (ii) un documento titulado “Certificado de
desplazamiento” en el cual la Junta de Acción Comunal de la Vereda Agua Bonita manifiesta que la
peticionaria y sus hijos fueron desplazados de su vivienda. (Folio 29, Cuaderno No. 1).
33 Sentencia T-293 de 2015. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
16

19. Esta Corporación ha reiterado que uno de los principios que rigen la
procedencia de la acción de tutela es la inmediatez. De tal suerte que, si bien
la solicitud de amparo puede formularse en cualquier tiempo, es decir, no tiene
término de caducidad34, su interposición debe hacerse dentro de un plazo
razonable, oportuno y justo35, habida cuenta de que su razón de ser es la
protección inmediata y urgente de los derechos fundamentales vulnerados o
amenazados36. En tal sentido, la regla de inmediatez se encuentra orientada a
la protección de la seguridad jurídica y los intereses de terceros 37.

20. En el asunto de la referencia, el requisito de inmediatez se encuentra


verificado toda vez que entre la fecha en que la UARIV resolvió el recurso de
reposición (3 de septiembre de 2015) y el momento en el cual se interpuso la
acción de tutela (29 de marzo de 2016), transcurrieron seis meses y 26 días.

La Sala estima que el lapso que existió entre la expedición del acto
administrativo más reciente que se pronunció sobre la solicitud de la actora y
la presentación de la tutela es razonable pues es lógico pensar que la
accionante se encontraba pendiente de la decisión del recurso en segunda
instancia y, pese a superar los términos establecidos en la ley para resolverlo,
cuando se presentó la acción de tutela este aún no se había desatado, lo que
permite inferir válidamente que la urgencia con que debe asumirse este asunto
justifique que se hubiere acudido al amparo aún sin la respuesta de la
autoridad administrativa competente.

Así las cosas, el tiempo transcurrido desde la última decisión administrativa


(seis meses y 26 días) exige valorar, no sólo que aún se encontraba pendiente
la decisión del recurso de apelación sino también las condiciones de la
demandante: mujer cabeza de hogar, víctima de amenazas contra su vida y la
de su familia, lo que permitía inferir la razonabilidad del plazo 38 que, como lo
ha determinado la jurisprudencia constitucional, no es un concepto estático y
debe atender a las circunstancias de cada caso concreto.

21. Además, debe tenerse en cuenta que el amparo constitucional es actual


dado que la peticionaria permanece en una situación de gravedad y urgencia,
dada su calidad de víctima de desplazamiento forzado y en tanto las amenazas
contra su vida se mantienen39. Por consiguiente, en el presente caso se
encuentra satisfecho el requisito de inmediatez.

22. Con fundamento en la anterior, se encuentra establecida la procedencia de


la acción de tutela en el presente caso. Por tanto, a continuación se presentarán
los aspectos de fondo anunciados para pasar a la solución del problema
jurídico formulado.

34 Sentencia T-805 de 2012. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio, entre otras.
35 Sentencias T-834 de 2005. M.P. Clara Inés Vargas Hernández y T-887 de 2009. M.P. Mauricio González
Cuervo.
36 Sentencia T-246 de 2015. M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez.
37 Sentencia T-662 de 2016. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
38 Sentencia T-293 de 2015. M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
39 Sentencias T-556 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa.
17

El concepto de víctima del conflicto armado establecido por el artículo 3°


de la Ley 1448 de 2011. Reiteración de jurisprudencia.

23. La Ley 1448 de 201140 es el marco jurídico general para lograr la


protección y garantía del derecho fundamental de las víctimas del conflicto
armado interno a la reparación integral 41. Con el objetivo de establecer límites
razonables que permitan su aplicación42, esta norma legal define el universo de
víctimas que tienen derecho a acceder a las medidas allí establecidas.

24. Al respecto, la Corte Constitucional señaló en la sentencia C-069 de 2016


que el artículo 3º de la referida norma legal “no define la condición fáctica de
víctima sino que incorpora un concepto operativo” 43 de dicho término, toda
vez que se encamina a determinar su marco de aplicación, en relación con los
destinatarios de las medidas especiales de protección previstas en dicho
ordenamiento.

Concretamente, el artículo 3° de la Ley 1448 de 2011 reconoce como


víctimas, para los efectos de dicho estatuto legal, a las personas que individual
o colectivamente hayan sufrido un daño como consecuencia de graves
violaciones a los derechos humanos o infracciones al Derecho Internacional
Humanitario, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno44. De igual
modo, se especifica en el parágrafo 3° de dicha disposición que la definición
de víctimas allí establecida no cobija a quienes fueron afectados por actos de
delincuencia común45.

25. Para el cabal entendimiento de esta definición legal, es indispensable


resaltar que este Tribunal Constitucional ha sostenido de forma reiterada que
la expresión “con ocasión del conflicto armado interno”, contenida en la
citada norma jurídica, debe entenderse a partir de un sentido amplio 46, pues
dicha noción cobija diversas situaciones ocurridas en un contexto de
confrontación armada.

40 “Por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto
armado interno y se dictan otras disposiciones.”
41 Sentencia SU-254 de 2013. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
42 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa; sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis
Guillermo Guerrero Pérez.
43 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez. En esta decisión, se reiteraron varios fallos
de la Corte Constitucional que aluden al carácter operativo de la definición de víctimas contenida en el
artículo 3 de la Ley 1448 de 2011. Ver, entre otras: Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle
Correa; Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo.
44 “Artículo 3°. Víctimas. Se consideran víctimas, para los efectos de esta ley, aquellas personas que
individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985,
como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y
manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado
interno. (…)”
45 “Parágrafo 3°. Para los efectos de la definición contenida en el presente artículo, no serán considerados
como víctimas quienes hayan sufrido un daño en sus derechos como consecuencia de actos de delincuencia
común.” (Negrillas fuera de texto)
46 Sentencia C-781 de 2012 (M.P. María Victoria Calle Correa); sentencia C-253A de 2012 (M.P. Gabriel
Eduardo Mendoza Martelo).
18

Desde este punto de vista, la sentencia C-253A de 201247 declaró la


exequibilidad del parágrafo 3° del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011 48. En
este caso, los demandantes afirmaban que la expresión “delincuencia común”
era excesivamente indeterminada y, por ende, cabía la posibilidad de formular
interpretaciones que excluyeran a ciertas víctimas de infracciones al Derecho
Internacional Humanitario y graves violaciones a los derechos humanos
únicamente con el pretexto de que tales hechos victimizantes habían sido
cometidos por miembros de grupos catalogados como delincuencia común,
particularmente las denominadas “bandas criminales”49.

26. En relación con dicho cargo, esta Corporación determinó que la


interpretación de la noción de “delincuencia común” debía hacerse por
oposición al concepto operativo de “víctima”50 contenido el inciso primero del
artículo 3° de la referida norma legal. Así, estableció como aspectos
característicos de la definición de víctima que los hechos victimizantes: (i)
hayan ocurrido a partir del 1 de enero de 1985; (ii) se deriven de una
infracción al DIH o de una violación grave y manifiesta a las normas
internacionales de derechos humanos; y (iii) se hayan originado con ocasión
del conflicto armado.

En oposición al concepto de actuaciones en el marco del conflicto armado,


concluyó que por actos de “delincuencia común” deben entenderse “aquellas
conductas que no se inscriban dentro de los anteriores elementos definitorios
y, particularmente, que no se desenvuelvan dentro del conflicto armado
interno51”. A partir de ello, la Corte consideró necesario establecer el alcance
de la expresión “conflicto armado interno” con el fin de precisar la adecuada
interpretación de la categoría “delincuencia común” presente en el parágrafo
demandado52.
47 Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo
48 “Parágrafo 3°. Para los efectos de la definición contenida en el presente artículo, no serán considerados
como víctimas quienes hayan sufrido un daño en sus derechos como consecuencia de actos de delincuencia
común”. (Negrillas fuera de texto)
49 Los demandantes se refirieron, “en particular, al caso de las llamadas bandas criminales emergentes, que
han sido calificadas por el Gobierno como delincuencia común, pero que, sin embargo, comparten rasgos
estructurales con los que han sido reconocidos como grupos armados al margen de la ley dentro del conflicto
armado interno, específicamente con los paramilitares” (Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo
Mendoza Martelo).
50 “La fijación del concepto de delincuencia común, debe hacerse por oposición a la definición de víctimas
que, para efectos operativos, se hace en el primer inciso del artículo 3º, no sólo porque la expresión acusada
es un desarrollo normativo que hace parte de ese mismo artículo, sino, además, porque hay una remisión
expresa a dicha definición, en la medida en que la referida exclusión se hace ‘(…) para los efectos de la
definición contenida en el presente artículo’ ” (Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza
Martelo).
51 Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo
52 Para establecer el alcance y la definición del conflicto armado interno y determinar los actos que deben
entenderse cobijados por las normas que regulan tales confrontaciones, la Corte citó la sentencia C-291 de
2007 (M.P. Manuel José Cepeda Espinosa). La referida providencia explicó que, “[e]n términos materiales,
para que un determinado hecho o situación que ha ocurrido en un lugar en el que no se han desarrollado los
combates armados quede cubierto bajo el ámbito de aplicación del Derecho Internacional Humanitario, es
necesario que tal hecho o situación guarde una relación cercana y suficiente con el desarrollo del conflicto”.
Igualmente, la citada decisión recalcó que “[l]a jurisprudencia internacional ha proporcionado distintos
criterios para determinar la existencia de un nexo cercano entre un determinado hecho o situación y el
conflicto armado internacional o interno en el que ha tenido lugar; así, ha señalado que tal relación cercana
existe “en la medida en que el crimen sea moldeado por o dependiente del ambiente en el que se ha
cometido –v.g. el conflicto armado-” Sobre este particular, puso de presente la Corte que, “[a]l determinar
19

27. De este modo, en la sentencia C-253A de 2012 -que a su vez reiteró las
reglas establecidas en la sentencia C-291 de 200753-, esta Corporación
consideró que la exequibilidad de la expresión “delincuencia común” se
deriva de la comprobación de que su contenido “puede ser fijado con base en
criterios objetivos”. Por consiguiente, advirtió que se presentan tres
posibilidades para la aplicación de la Ley 1448 de 2011 respecto de la relación
de los hechos victimizantes con el conflicto armado interno: (i) casos en los
cuales existen elementos objetivos que permiten encuadrar ciertas conductas
dentro del conflicto armado; (ii) “extremos en los que, por el contrario,
también resulta claro que se está frente a actos de delincuencia común no
cubiertos por las previsiones de la ley 54“; y (iii) “zonas grises”, en las cuales
no es posible predeterminar de antemano si existe relación con el conflicto
armado, pero tampoco es admisible excluirlas a priori de la aplicación de la
Ley 1448 de 2011 con base en una calificación meramente formal. En estos
supuestos, el análisis de cada situación debe llevarse a cabo en consonancia
con el objetivo mismo de la ley y con un criterio tendiente a la protección de
las víctimas.

En consecuencia, la Corte Constitucional declaró exequible la exclusión


derivada del parágrafo 3° del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011, pero advirtió
que, “en la aplicación de la misma habrá de atenderse a criterios objetivos en
orden a establecer si la conducta a partir de la cual alguien pretende que se
le reconozca la condición de víctima para los efectos de la ley, se encuadra o
no en el ámbito del conflicto armado interno 55”. Para rematar, enfatizó en que
los daños originados por infracciones al DIH y violaciones al Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, “cometidas por actores armados con
estructura militar o dominio territorial, como consecuencia de acciones que
guarden una relación cercana y suficiente con el desarrollo del conflicto
armado, podrán ser invocados por sus víctimas, en los términos de la Ley
1448 de 2011, para los fines en ella previstos, previa la demostración
respectiva56.”

28. Así mismo, en la sentencia C-781 de 201257 la Corte Constitucional


reiteró la posición jurisprudencial anteriormente referida. En esta decisión, se
estudió una nueva demanda de inconstitucionalidad, esta vez contra la

la existencia de dicha relación las cortes internacionales han tomado en cuenta factores tales como la
calidad de combatiente del perpetrador, la calidad de no combatiente de la víctima, el hecho de que la
víctima sea miembro del bando opuesto, el hecho de que el acto pueda ser visto como un medio para lograr
los fines últimos de una campaña militar, o el hecho de que el acto haya sido cometido como parte de los
deberes oficiales del perpetrador, o en el contexto de dichos deberes” (Resaltado por fuera del texto original).
Finalmente, la Corte señaló que, en los casos de comisión de crímenes de guerra, “es suficiente establecer que
‘el perpetrador actuó en desarrollo o bajo la apariencia del conflicto armado’”, y que “el conflicto no debe
necesariamente haber sido la causa de la comisión del crimen, sino que la existencia del conflicto debe
haber jugado, como mínimo, una parte sustancial en la capacidad del perpetrador para cometerlo , en su
decisión de cometerlo, en la manera en que fue cometido o en el objetivo para el que se cometió” (Resaltado
por fuera del texto original).
53 Sentencia C-291 de 2007 (M.P. Manuel José Cepeda Espinosa).
54 Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo
55 Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo
56 Sentencia C-253A de 2012. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo
57 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.
20

expresión “con ocasión del conflicto armado interno”, contenida en el inciso


primero del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011.

En dicho pronunciamiento, se recordó que la Corte ha adoptado una


concepción amplia del concepto “conflicto armado58”, a partir de criterios
objetivos decantados por la jurisprudencia constitucional (tanto en sede de
revisión como de control abstracto de constitucionalidad), con el fin de
garantizar una atención adecuada y oportuna a las víctimas y asegurar el goce
efectivo de sus derechos. En esta decisión, la Corte afirmó que una noción
amplia del conflicto armado es aquella que “reconoce toda la complejidad
real e histórica que ha caracterizado a la confrontación interna
colombiana59”.

En este sentido, la Corte ha reconocido que el entendimiento del concepto de


conflicto armado desde una perspectiva amplia se contrapone a “una noción
estrecha” de dicho fenómeno, en la cual éste: (i) se limita a un conjunto
específico de acciones y actores armados, (ii) se caracteriza por el uso de
ciertas armas y medios de guerra, o, (iii) se circunscribe a áreas geográficas
específicas. Así, esta Corporación ha determinado que esa concepción
estrecha de conflicto armado vulnera los derechos de las víctimas y, además,
“reduce las posibilidades de cumplimiento del deber de prevención, atención
y protección que deben brindar las autoridades a todos los habitantes del
territorio colombiano frente a actos violentos60.”

29. Igualmente, la sentencia C-781 de 2012 destacó las notorias dificultades


que presenta, en la práctica, la distinción entre víctimas de la violencia
generada por delincuencia común y del conflicto armado, pues con frecuencia
esta “requiere de un ejercicio de valoración y ponderación en cada caso
concreto, de distintos factores del contexto del conflicto armado interno para
determinar si existe esa relación cercana y suficiente amparada por la Ley
1448 de 2011.61” Por lo tanto, la Corte sostuvo que resulta indispensable que
en cada caso concreto se evalúe el contexto en que se produce la vulneración
de los derechos de las víctimas y se valoren distintos elementos para
determinar la relación de conexidad con el conflicto armado, habida cuenta de
la complejidad de tal fenómeno.

No obstante lo anterior, la providencia resaltó que la propia jurisprudencia


constitucional ha esclarecido el asunto, en la medida en que ha reconocido
expresamente, como hechos acaecidos en el marco del conflicto armado: “(i)

58 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.


59 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.
60 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.
61 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa. Adicionalmente, el fallo explicó que la
noción de conflicto armado “recoge un fenómeno complejo que no se agota en la ocurrencia confrontaciones
armadas, en las acciones violentas de un determinado actor armado, en el uso de precisos medios de
combate, o en la ocurrencia del hecho en un espacio geográfico específico, sino que recogen la complejidad
de ese fenómeno, en sus distintas manifestaciones y aún frente a situaciones en donde las actuaciones de los
actores armados se confunden con las de la delincuencia común o con situaciones de violencia
generalizada.”
21

los desplazamientos intraurbanos62, (ii) el confinamiento de la población 63;


(iii) la violencia sexual contra las mujeres 64; (iv) la violencia generalizada65;
(v) las amenazas provenientes de actores armados desmovilizados 66; (vi) las
acciones legítimas del Estado67; (vi) las actuaciones atípicas del Estado 68;
(viii) los hechos atribuibles a bandas criminales 69; (ix) los hechos atribuibles
a grupos armados no identificados70, y (x) por grupos de seguridad privados71,
entre otros ejemplos72.”(Resaltado por fuera del texto original).

30. En consideración de lo anterior, la Corte Constitucional declaró la


exequibilidad de la expresión “con ocasión del conflicto armado” al constatar
que la misma: (i) no conlleva una lectura restrictiva sino amplia del concepto
de “conflicto armado” y (ii) cobija diversas situaciones ocurridas en el
contexto del conflicto armado73. Por último, la decisión reiteró que, en caso de
duda, debe aplicarse la interpretación del citado segmento normativo que
resulte más amplia y, por tanto, favorable a los derechos de las víctimas 74.

31. Recientemente, esta Corporación acogió nuevamente una noción amplia


de conflicto armado en la sentencia C-069 de 201675, en la cual la Sala Plena
declaró condicionalmente exequible la expresión “[s]iempre que cuenten con
la certificación de desvinculación de un grupo armado organizado al margen
de la ley expedida por el Comité Operativo de la Dejación de las Armas”
contenida en el artículo 190 de la Ley 1448 de 201176, “en el entendido que la
certificación de desvinculación que expide el Comité Operativo de la
Dejación de las Armas (CODA) se debe entregar a todas las víctimas de
reclutamiento ilícito, en el contexto del conflicto armado, que cumplan la
62 Sentencia T-268 de 2003. M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
63 Auto 093 de 2008. M.P. Manuel José Cepeda Espinosa y sentencia T-402 de 2011. MP: Gabriel Eduardo
Mendoza Martelo)
64 Auto 092 de 2008. M.P. Manuel José Cepeda Espinosa y sentencia T-611 de 2007. MP. Nilson Pinilla
Pinilla)
65 Sentencia T-821 de 2007. M.P. Catalina Botero Marino.
66 Sentencia T-895 de 2007. M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
67 Ver las sentencias T-630 y T-611 de 2007. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto, T-299 de 2009. M.P.
Mauricio González Cuervo, y el Auto 218 de 2006. M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
68 Sentencia T-318 de 2011. M-P. Jorge Iván Palacio Palacio.
69 Sentencia T-129 de 2012. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.
70 Sentencias T-265 de 2010. M.P. Juan Carlos Henao Pérez y T-188 de 2007. M.P. Álvaro Tafur Galvis.
71 Sentencia T-076 de 2011. M-P. Luis Ernesto Vargas Silva.
72 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.
73 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa. En relación con las distintas acepciones
de la expresión “con ocasión del conflicto armado”, la Corte sostuvo: “Tanto de la evolución de las normas
que han planteado mecanismos de protección y reparación para las víctimas del conflicto armado, como de
la jurisprudencia de la Corte Constitucional, la expresión “con ocasión del conflicto armado”, ha sido
empleada como sinónimo de “en el contexto del conflicto armado,” “en el marco del conflicto armado”, o
“por razón del conflicto armado”, para señalar un conjunto de acaecimientos que pueden rodear este
fenómeno social, pero que no se agotan en la confrontación armada, en el accionar de ciertos grupos
armados, a la utilización de ciertos métodos o medios de combate o a ocurridos en determinadas zonas
geográficas.”
74 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa. “De manera que ante la ocurrencia de
una afectación grave de derechos humanos o de una infracción de las normas del derecho humanitario, en
caso de duda sobre si tal hecho ha ocurrido en el marco del conflicto armado interno, debe darse prevalencia
a la interpretación en favor de la víctima.”
75 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
76 El artículo 190 de la Ley 1448 de 2011 hace referencia a los derechos de los niños, niñas y adolescentes
víctimas del reclutamiento ilícito y sus derechos. En el segundo inciso de dicha norma, se regula la facultad
de los menores de edad para que, una vez cumplan la mayoría de edad, puedan ingresar al proceso de
reintegración social y económica.
22

mayoría de edad, sin importar el grupo armado ilegal del que se hayan
desvinculado77.” La Corte estudió si el aparte acusado establecía un trato
diferenciado y discriminatorio entre víctimas de grupos armados al margen de
la ley y víctimas de grupos armados post desmovilización78.

32. Para resolver esta cuestión, esta Corporación, con fundamento en su propia
jurisprudencia y en el derecho internacional, sostuvo que la condición de
víctima de reclutamiento ilícito en el contexto del conflicto armado interno del
país “no puede determinarse con base en la calidad o condición específica del
sujeto que incurrió en el hecho victimizante, sino a partir de la relación
existente entre el grupo armado generador de la violación de los derechos y el
marco del conflicto armado interno79”.

Así, de conformidad con los pronunciamientos de la Corte Constitucional que


han delineado los conceptos de víctimas (en el marco de la Ley 1448 de 2011)
y de conflicto armado, la sentencia concluyó que “la condición de conflicto
armado tiene lugar cuando los hechos acaecidos guardan una relación de
conexidad suficiente con este, sin que sea posible establecer límites al
concepto de conflicto armado, entre otros factores, a partir de la calidad o
condición específica del sujeto que cometió el hecho victimizante 80”. Por lo
tanto, la calidad del perpetrador de la acción no es determinante para
establecer si se trata de un hecho sucedido en el contexto del conflicto armado.

33. A juicio de la Corte, la disposición acusada tiene dos posibles


interpretaciones: una amplia, que incluye a todo niño, niña o adolescente que
haya sido víctima de reclutamiento ilícito en el marco del conflicto armado
interno y otra restrictiva, de conformidad con el marco normativo del Comité
Operativo para la Dejación de las Armas (CODA), de acuerdo con el cual,
sólo hacen parte del conflicto armado los grupos guerrilleros y los
paramilitares (artículo 2 del Decreto 1208 de 2013).

34. Este Tribunal Constitucional consideró que la aludida interpretación


restrictiva generaba un trato discriminatorio, contrario a los derechos a la
igualdad y a la reparación toda vez que, a partir de dicha lectura, la norma
excluía injustamente del acceso al proceso de reintegración social y
económica a las víctimas de reclutamiento ilícito desvinculadas de los
denominados grupos ilegales post-desmovilización81, es decir, aquellas
77 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez. En esta providencia, la Corte estudió
una demanda en contra del artículo 190 de la Ley 1448 de 2011 y se ocupó de “establecer si la regla
contenida en la expresión acusada, al exigirle a los niños, niñas y adolescentes desmovilizados que cumplen
su mayoría de edad, un certificado expedido por el CODA, como requisito previo para ingresar al programa
de reintegración social y económica ofrecido en favor de las víctimas de reclutamiento ilícito, establece un
trato discriminatorio, en razón a que dicho documento no es entregado a menores de edad que se han
desvinculado de grupos armados ilegales post-desmovilización, por considerarse que dichas estructuras
criminales no forman parte de los actores del conflicto armado.”
78 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
79 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
80 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
81 La sentencia C-069 de 2016 (M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez) entendió como grupos post-
desmovilización a los actores armados ilegales surgidos con posterioridad al proceso de desmovilización de la
Ley 975 de 2005, es decir, “aquellas organizaciones criminales que, no obstante que han dejado de tener la
condición de actores directos del conflicto armado interno, conservan características de estructura y modus
23

organizaciones criminales que, no obstante haber perdido la condición de


actores directos del conflicto armado interno, conservan determinados
aspectos de estructura y modus operandi que permiten establecer una relación
de conexidad cercana con la confrontación armada. Dentro de las
características enunciadas por la sentencia, se encuentran las siguientes: (i)
tener una estructura jerarquizada; (ii) mando único; (iii) cierto control
territorial; y (iv) presencia armada y capacidad disuasiva de efecto continuado.
Además, la Corte destacó que, eventualmente, cabrían dentro de esta
descripción “algunas bandas criminales o algunos grupos armados no
identificados82.”

Finalmente, la sentencia C-069 de 2016 indicó, en lo pertinente, que “los


hechos atribuidos a los grupos post-desmovilización, se han considerado
ocurridos en el contexto del conflicto armado 83”, siempre y cuando se logre
establecer su relación de conexidad con la confrontación interna, habida
cuenta del carácter complejo de la misma. Por este motivo, “las víctimas de
tales grupos no pueden ser descalificadas para los efectos del ejercicio de sus
derechos y de los beneficios reconocidos por la Ley 1448 de 201184”.

35. En síntesis, para la aplicación del concepto de víctima del conflicto


armado establecido por el artículo 3º de la Ley 1448 de 2011, se deben tener
en cuenta las siguientes reglas jurisprudenciales:

(i) Esta norma contiene una definición operativa del término “víctima”, en la
medida en que no define la condición fáctica de víctima, sino que determina
un ámbito de destinatarios para las medidas especiales de protección
contempladas en dicho estatuto legal.

(ii) La expresión “conflicto armado interno” debe entenderse a partir de una


concepción amplia, es decir, en contraposición a una noción estrecha o
restrictiva de dicho fenómeno85, pues esta última vulnera los derechos de las
víctimas.

(iii) La expresión “con ocasión del conflicto armado” cobija diversas


situaciones ocurridas en el contexto del conflicto armado. Por ende, se debe
atender a criterios objetivos para establecer si un hecho victimizante tuvo
lugar con ocasión del conflicto armado interno o si, por el contrario, se halla
excluido del ámbito de aplicación de la norma por haber sido perpetrado por
“delincuencia común”.

operandi que permiten establecer una relación de conexidad cercana con el mismo, como es el de tener una
estructura jerarquizada, mando único, cierto control territorial, presencia armada y capacidad disuasiva de
efecto continuado; situación en la que, eventualmente, podrían estar inmersas algunas bandas criminales o
algunos grupos armados no identificados, en la medida en que cumplan con las señaladas características”.
82 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
83 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
84 Sentencia C-069 de 2016. M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
85 Como fue expresado anteriormente, una perspectiva estrecha de conflicto armado es aquella en la cual este
fenómeno (i) se limita a un conjunto específico de acciones y actores armados, (ii) se caracteriza por el uso de
ciertas armas y medios de guerra, o, (iii) se circunscribe a áreas geográficas específicas.
24

(iv) Con todo, existen “zonas grises”, es decir, supuestos de hecho en los
cuales no resulta clara la ausencia de relación con el conflicto armado. En
tales eventos, es indispensable llevar a cabo una valoración de cada caso
concreto y de su contexto para establecer si existe una relación cercana y
suficiente con la confrontación interna. En estos casos, no es admisible excluir
a priori la aplicación de la Ley 1448 de 2011.

(v) En caso de duda respecto de si un hecho determinado ocurrió con ocasión


del conflicto armado, debe aplicarse la definición de conflicto armado interno
que resulte más favorable a los derechos de las víctimas.

(vi) La condición de víctima no puede establecerse únicamente con base en la


calidad o condición específica del sujeto que cometió el hecho victimizante.

(vii) Los hechos atribuidos a los grupos post-desmovilización se han


considerado ocurridos en el contexto del conflicto armado, siempre que se
logre establecer su relación de conexidad con la confrontación interna.

El derecho fundamental de las víctimas del conflicto armado interno a la


inclusión en el Registro Único de Víctimas (RUV). Importancia del
registro. Reiteración de jurisprudencia.

36. De conformidad con los artículos 154 de la Ley 1448 de 2011 86 y 17 del
Decreto 4800 de 201187, la Unidad Administrativa Especial para la Atención y
Reparación Integral a las Víctimas -UARIV- es la entidad responsable del
Registro Único de Víctimas (RUV), el cual reemplazó al Registro Único para
la Población Desplazada (RUPD) 88.

A su turno, el citado decreto define al RUV como “una herramienta


administrativa que soporta el procedimiento de registro de las víctimas. 89”
Además, aclara que la condición de víctima es una situación fáctica que no se
encuentra supeditada al reconocimiento oficial a través de la inscripción en el
Registro. “Por lo tanto, el registro no confiere la calidad de víctima, pues
cumple únicamente el propósito de servir de herramienta técnica para la
identificación de la población que ha sufrido un daño en los términos del
artículo 3° de la Ley 1448 de 2011 y de sus necesidades90”.

86 Ley 1448 de 2011. “Artículo 154. Registro Único de Víctimas. La Unidad Administrativa Especial para
la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, será la responsable del funcionamiento del Registro Único
de Víctimas. Este Registro se soportará en el Registro Único de Población Desplazada que actualmente
maneja la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional para la atención a la
población en situación de desplazamiento, y que será trasladado a la Unidad de Atención y Reparación
Integral a las Víctimas dentro de un (1) año contado a partir de la promulgación de la presente Ley”.
87 Decreto 4800 de 2011. “Artículo 17. Entidad responsable del manejo del Registro Único de Víctimas. La
Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas será la encargada de
la administración, operación y funcionamiento del Registro Único de Víctimas.”
88 En este sentido, la Corte Constitucional ha indicado que las reglas jurisprudenciales aplicables al Registro
Único de Población Desplazada (RUPD) son trasladables a la inscripción en el Registro Único de Víctimas
(RUV) (sentencia T-067 de 2013. M.P. Alexei Julio Estrada).
89 Artículo 16 del Decreto 4800 de 2011.
90 Artículo 16 del Decreto 4800 de 2011.
25

Igualmente, el artículo 19 del Decreto 4800 de 2011 enuncia, como mandatos


que orientan las normas sobre Registro Único de Víctimas, los principios de
favorabilidad, buena fe, prevalencia del derecho sustancial propio del Estado
Social de Derecho, participación conjunta y confianza legítima, entre otros 91.

37. En consonancia con lo anterior, la Corte Constitucional ha señalado que el


RUV es una herramienta de carácter técnico que no define u otorga la
condición de víctima, sino que la reconoce para efectos de identificar a los
destinatarios de determinadas medidas encaminadas a la protección específica,
prevalente y diferencial de sus derechos 92. Por ende, ha sostenido que la
condición de víctima del conflicto armado interno genera el derecho a la
inclusión en el RUV de forma individual o con su núcleo familiar 93, en los
términos del artículo 3º de la Ley 1448 de 2011.

38. Adicionalmente, esta Corporación ha reconocido la importancia del


Registro Único de Víctimas en múltiples pronunciamientos 94 y ha resaltado
que la inscripción en el RUV constituye un derecho fundamental de las
víctimas específicamente de aquellas que han padecido daños ocasionados por
el desplazamiento forzado95.

Al respecto, este Tribunal ha puesto de presente que el registro de las víctimas


del desplazamiento forzado “permite hacer operativa la atención de esa
población por medio de la identificación de las personas a quienes va
dirigida la ayuda; la actualización de la información de la población
atendida y sirve como instrumento para el diseño, implementación y
seguimiento de las políticas públicas que busquen proteger sus derechos. El
registro guarda una estrecha relación con la obtención de ayudas de carácter
humanitario, el acceso a planes de estabilización económica, y a
los programas de retorno, reasentamiento o reubicación, y en términos más
generales, con el acceso a la oferta estatal96.”

91 Artículo 19 del Decreto 4800 de 2011. En consonancia con ello el artículo 61 de la Ley 1448 de 2011
indica que la valoración del funcionario encargado de recibir la solicitud de registro debe respetar los
principios constitucionales de dignidad, buena fe, confianza legítima y prevalencia del derecho sustancial.
92 Sentencia T-004 de 2014. (M.P. Mauricio González Cuervo). En esta decisión, la Corte señaló que la
inscripción en el Registro Único de Víctimas “es un requisito meramente declarativo y no constitutivo de la
condición de víctima, en donde, a través de un trámite de carácter administrativo, se declara la condición de
desplazado, a efectos de que las víctimas de este delito puedan acceder a los beneficios legales y a los
diferentes mecanismos de protección de derechos, con carácter específico, prevalente y diferencial, para
dicha población.” Igualmente, véase, entre otros: Sentencia T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos); auto
119 de 2013. (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva).
93 Ver, entre otros: Sentencia T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos); auto 119 de 2013. (M.P. Luis
Ernesto Vargas Silva).
94 Sentencias T-004 de 2014 (M.P. Mauricio González Cuervo); T-087 de 2014 (M.P. Jorge Ignacio Pretelt
Chaljub); T-525 de 2014 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-573 de 2015 (M.P. María Victoria Calle
Correa); T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos); entre otras.
95 Auto 119 de 2013. (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva); Sentencias T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio
Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-525 de 2014 (M.P. María Victoria Calle
Correa); T-573 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-692 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza
Martelo); T-689 de 2014 (M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez); T-834 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio
Palacio); T-556 de 2015 (María Victoria Calle Correa); T-417 de 2016 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio);
entre otras.
96 Sentencias T-834 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); Auto 119 de 2013 (M.P. Luis Ernesto Vargas
Silva). El resaltado se encuentra presente dentro del texto original.
26

39. En efecto, la inclusión de una persona en el Registro Único de Víctimas


(RUV) implica, entre otros beneficios:

(i) La posibilidad de afiliación al Régimen Subsidiado de salud por el solo


hecho de la inclusión en el RUV, en caso de carecer de capacidad de pago
suficiente para acceder al Régimen Contributivo97.

(ii) Determina el momento en el cual se adquiere el derecho a recibir la ayuda


humanitaria de emergencia o de transición (según el caso) y cesa, por lo
tanto, la asistencia humanitaria inmediata 98. Una vez superadas dichas
carencias, permite la priorización para el acceso a las medidas de reparación y
particularmente a la medida de indemnización, así como a la oferta estatal
aplicable para avanzar en la superación de la situación de vulnerabilidad.

(iii) Implica el envío de la información relativa a los hechos delictivos que


fueron narrados como victimizantes para que la Fiscalía General de la
Nación adelante las investigaciones necesarias99.

(iv) Permite el acceso a los programas de empleo contemplados para la


población desplazada100.

(v) En general, posibilita el acceso a las medidas de asistencia y reparación


previstas en la Ley 1448 de 2011, las cuales dependerán de la vulneración de
derechos y de las características del hecho victimizante 101. Particularmente, se
observa que las medidas de asistencia y atención en salud, educación y
auxilios funerarios están dirigidas principal y exclusivamente “las víctimas a
que se refiere la presente ley102”.

97 Artículo 52 de la Ley 1448 de 2011.


98 Artículos 62 a 65 de la Ley 1448 de 2011. Decreto 2569 de 2014. De acuerdo con estas normas, se
establecen tres etapas o fases de la atención humanitaria de las víctimas del desplazamiento forzado: “1.
Atención Inmediata, 2. Atención Humanitaria de Emergencia y 3. Atención Humanitaria de Transición.” La
asistencia humanitaria inmediata es la ayuda “entregada a aquellas personas que manifiestan haber sido
desplazadas y que se encuentran en situación de vulnerabilidad acentuada y requieren de albergue temporal
y asistencia alimentaria. Esta ayuda será proporcionada por la entidad territorial de nivel municipal
receptora de la población en situación de desplazamiento. Se atenderá de manera inmediata desde el
momento en que se presenta la declaración, hasta el momento en el cual se realiza la inscripción en el
Registro Único de Víctimas.” Por su parte, la atención humanitaria de emergencia y la atención humanitaria
de transición son las ayudas a las cuales tienen derecho las víctimas del desplazamiento forzado a partir del
momento en el cual se expide el acto administrativo que ordena su inclusión en el RUV. En este sentido,
mientras que la ayuda humanitaria de transición “es la ayuda humanitaria a la que tienen derecho las
personas u hogares en situación de desplazamiento… y se entregará de acuerdo con el grado de necesidad y
urgencia respecto de su subsistencia mínima”, la ayuda humanitaria de emergencia es aquella “que se
entrega a la población en situación de Desplazamiento incluida en el Registro Único de Víctimas que aún no
cuenta con los elementos necesarios para su subsistencia mínima, pero cuya situación, a la luz de la
valoración hecha por la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las
Víctimas, no presenta las características de gravedad y urgencia que los haría destinatarios de la Atención
Humanitaria de Emergencia.”
99 Artículo 64 de la Ley 1448 de 2011.
100 Artículo 65 de la Ley 1448 de 2011.
101 Artículo 156 de la Ley 1448 de 2011.
102 Artículos 49 a 59 de la Ley 1448 de 2011.
27

40. De igual forma, la jurisprudencia constitucional ha establecido las


siguientes reglas en relación con la inscripción en el Registro Único de
Víctimas103:

(i) La falta de inscripción en el RUV de una persona que cumple con los
requisitos necesarios para su inclusión, no solo afecta su derecho fundamental
a ser reconocido como víctima, sino que además implica la violación de una
multiplicidad de derechos fundamentales como el mínimo vital, la unidad
familiar, la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, entre otros 104.

(ii) Los funcionarios encargados del registro deben suministrar información


pronta, completa y oportuna sobre los derechos involucrados y el trámite
que debe surtirse para exigirlos105;

(iii) Para la inscripción en el RUV únicamente pueden solicitarse los


requisitos expresamente previstos por la ley106;

(iv) Las declaraciones y pruebas aportadas deben tenerse como ciertas en


razón del principio de buena fe107, salvo que se pruebe lo contrario108; y,

(v) La evaluación debe tener en cuenta las condiciones de violencia propias de


cada caso y aplicar el principio de favorabilidad109, con arreglo al deber de
interpretación pro homine110.

103 En este punto, se reiteran las consideraciones vertidas en las sentencias T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván
Palacio Palacio) y T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio Estrada).
104 Sentencias T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio);
T-556 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos)
105 Sentencias T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio);
T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos)
106 Sentencias T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio);
T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos)
T-556 de 2015 (María Victoria Calle Correa); T-417 de 2016 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); entre otras.
107 Esta interpretación debe acompasarse con lo dispuesto en el artículo 5º de la Ley 1448 de 2011, de
acuerdo con el cual “[e]l Estado presumirá la buena fe de las víctimas de que trata la presente ley. La
víctima podrá acreditar el daño sufrido, por cualquier medio legalmente aceptado. En consecuencia, bastará
a la víctima probar de manera sumaria el daño sufrido ante la autoridad administrativa, para que esta
proceda a relevarla de la carga de la prueba. En los procesos en los que se resuelvan medidas de reparación
administrativa, las autoridades deberán acudir a reglas de prueba que faciliten a las víctimas la
demostración del daño sufrido y aplicarán siempre el principio de buena fe a favor de estas.”
108 Sentencias T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio);
T-692 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo); T-556 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa);
T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos).
109 Sentencias T-025 de 2004 (M.P. Manuel José Cepeda Espinosa); T-067 de 2013 (M.P. Alexei Julio
Estrada); T-517 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-692 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza
Martelo); T-556 de 2015 (M.P. María Victoria Calle Correa); T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos).
Igualmente, debe tenerse en cuenta lo dispuesto por el artículo 158 de la Ley 1448 de 2011, con fundamento
en el cual se debe observar el principio de favorabilidad en las actuaciones que se adelanten en relación con el
registro de las víctimas.
110 Sentencia T-692 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo) “Así, restringir la configuración de
la condición de persona desplazada en casos relacionados con el conflicto armado implicaría una
interpretación restrictiva que iría en contra del principio de favorabilidad en la interpretación de las normas
a favor de esa población.” Del mismo modo, debe tenerse en cuenta lo preceptuado por el artículo 27 de la
Ley 1448 de 2011, de acuerdo con el cual “[e]l intérprete de las normas consagradas en la presente ley se
encuentra en el deber de escoger y aplicar la regulación o la interpretación que más favorezca a la dignidad
y libertad de persona humana, así como a la vigencia de los Derechos Humanos de las víctimas.”
28

41. En conclusión, el Registro Único de Víctimas (RUV) es una herramienta


administrativa de gran importancia pues ella materializa la realización del
derecho fundamental de las víctimas del desplazamiento forzado a ser
reconocidas como tales y soporta el procedimiento de registro de las víctimas,
que se encuentra a cargo de la UARIV. En su labor, dicha institución debe
observar los principios de favorabilidad, buena fe, confianza legítima y
prevalencia del derecho sustancial, entre otros. Por ende, para la inclusión en
el RUV únicamente pueden exigirse los requisitos que la ley prevé
expresamente.

Precedente constitucional respecto a la inscripción en el Registro Único de


Víctimas (RUV) de personas víctimas de desplazamiento forzado
presuntamente ocasionado por bandas criminales. Reiteración de
jurisprudencia.

42. De manera reiterada, la Corte Constitucional ha amparado los derechos


fundamentales de personas víctimas de desplazamiento forzado a quienes la
Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación a las Víctimas
--UARIV- les ha negado su derecho a la inscripción en el Registro Único de
Víctimas (RUV), con fundamento en que los hechos victimizantes: (i) fueron
perpetrados por las denominadas Bandas Criminales Organizadas (BACRIM);
(ii) se originaron en actos de delincuencia común; (iii) no ocurrieron con
ocasión del conflicto armado interno; o (iv) el peticionario no logró probar su
relación con dicho fenómeno.

En forma invariable, en todas estas situaciones se han amparado los derechos


fundamentales de los accionantes y se ha ordenado su inclusión en el RUV. A
continuación, se presenta una recopilación de algunas decisiones de esta
Corporación que, en sede de revisión, han protegido las garantías
constitucionales de quienes solicitan su inscripción en el RUV con los
fundamentos previamente señalados.

43. Uno de los primeros pronunciamientos de esta Corporación en relación


con el deber de la UARIV de inscribir en el RUV a las víctimas de violaciones
a derechos humanos ocasionadas por las llamadas bandas criminales fue el
auto 119 de 2013111, proferido por la Sala Especial de Seguimiento a la
sentencia T-025 de 2004112. Allí, la Corte Constitucional advirtió una serie de
dificultades y retrocesos en la implementación del Registro Único de
Víctimas. Particularmente, observó que “las personas desplazadas por las
BACRIM no están siendo inscritas en el Registro de Víctimas por varias
razones, empezando, y de manera preponderante, por el “rótulo” de los
actores catalogados como de delincuencia común113”
111 Auto 119 de 2013. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
112 La sentencia T-025 de 2004 (M.P. Manuel José Cepeda Espinosa) declaró “la existencia de un estado de
cosas inconstitucional en la situación de la población desplazada.”
113 Añadió la Corte en el citado auto 119 de 2013 (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva) que, “en los casos en
los que el desplazamiento fue provocado por el accionar de las BACRIM las personas no fueron registradas
y, en consecuencia, dejaron de acceder a un conjunto de medidas que son posteriores a la ayuda inmediata,
como la ayuda humanitaria de emergencia y demás medidas de atención y reparación integral a las víctimas
que dependen de la inscripción en el registro y que están contempladas en la Ley 1448 de 2011. Sumado a lo
29

A partir de lo anterior, la providencia puntualizó que aspectos como la


calificación del actor como grupo organizado al margen de la ley no deben ser
un requisito para considerar que el daño guarda una relación cercana y
suficiente con el conflicto114. De esta forma, la Corte consideró vulnerados los
derechos fundamentales de las víctimas de desplazamiento forzado que
sufrieron tal conducta debido a la actuación de las denominadas BACRIM.

44. En consecuencia, declaró que la práctica de la UARIV, “que consiste en


no inscribir en el Registro Único de Víctimas a las personas que se vieron
forzadas a desplazarse por situaciones de violencia generalizada, como la
producida por las acciones de las BACRIM cuando no se presentan con
ocasión del conflicto armado y en general, en aquellas situaciones en las que
el desplazamiento no guarda una relación cercana ni suficiente con el
mismo115” era inconstitucional, toda vez que desconocía el esquema de
protección a favor de la población desplazada por la violencia y los
pronunciamientos de esta Corporación acerca de: (i) la definición operativa de
víctima incorporada por la Ley 1448 de 2011; (ii) los elementos mínimos para
adquirir la condición de persona desplazada; y (iii) el derecho fundamental a
ser reconocida mediante el registro116.

45. Posteriormente, a través de la sentencia T-006 de 2014117, la Sala Segunda


de Revisión estudió el caso de una mujer cabeza de hogar y víctima de
desplazamiento forzado a quien la UARIV le negó su inclusión en el RUV. De
acuerdo con lo expuesto por la entidad, de los hechos narrados por la actora no
se derivaba una conexión cercana y suficiente con el conflicto armado pues
estos habían sido perpetrados por delincuencia común. La Corte
Constitucional ordenó a la UARIV la inclusión de la peticionaria en el citado
registro118 y señaló que la negativa de la institución a inscribir a la accionante
anterior, la decisión de no registrar a las personas desplazadas por las BACRIM las vuelve invisibles frente a
las autoridades locales, incentiva su falta de respuesta, aumenta su grado de estigmatización, y motiva el
accionar de tales bandas” Igualmente, agregó que aproximadamente el 6% de los casos de solicitudes para
ingresar al registro se fundamentaron en desplazamientos en los cuales participaron las bandas criminales.
Así, la Sala Especial de Seguimiento concluyó que “el “rótulo” o denominación del actor como parte del
conflicto armado o de la delincuencia común, no puede ser un argumento a priori y formal para definir de
antemano si un determinado daño se enmarca o no dentro del conflicto armado, para efectos de definir el
acceso de las personas desplazadas por la violencia a los derechos a la verdad, la justicia y la reparación
114 Auto 119 de 2013. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva. También, la Sala Especial de Seguimiento expresó
que no resulta necesario que confluyan todos los criterios señalados por la jurisprudencia constitucional
respecto a la determinación de la existencia de un conflicto armado, en el momento de evaluar si
determinados daños ocasionados por el accionar de las BACRIM se presentan en el marco de la confrontación
interna, habida cuenta de que esos parámetros son a título enunciativo e indicativo.
115 Auto 119 de 2013. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
116 Auto 119 de 2013. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva. En consonancia con lo anterior, esta Corporación
ordenó a la UARIV adoptar las medidas necesarias para la inscripción en el RUV de toda la población que se
ve forzada a desplazarse, de conformidad con los criterios establecidos en la Ley 387 de 1997, “con
independencia de si el desplazamiento forzado se presenta con ocasión del conflicto armado y sin
distinciones en razón de la calidad o motivos del actor (política, ideológica o común) y de su modo de
operar.” Además, se estableció que dicha orden debía implementarse de manera inmediata e ininterrumpida
desde su comunicación, sin perjuicio de las demás medidas estructurales que fueron dispuestas por la citada
providencia.
117 Sentencia T-006 de 2014. M.P. Mauricio González Cuervo.
118 Sentencia T-006 de 2014. M.P. Mauricio González Cuervo. En esta oportunidad, la Sala Segunda de
Revisión señaló lo siguiente: “Los desplazados son víctimas del conflicto armado interno, no por la calidad
del sujeto perpetrador, sino por las circunstancias objetivas. El Estado debe ser consciente de que existen
30

en el RUV, con base en circunstancias ajenas a los dos elementos que integran
la condición de desplazado119, era inconstitucional y se basaba en razones
insuficientes.

46. También, la sentencia T-517 de 2014120 analizó la decisión de la UARIV


consistente en negar la inclusión en el RUV del accionante y su núcleo
familiar en razón de que los hechos victimizantes correspondían a actos de
delincuencia común. La entidad sustentó dicha aseveración en información de
contexto que indicaba que en dicha zona existía presencia de bandas
criminales organizadas, por lo cual esgrimió que la situación narrada por el
solicitante no había tenido lugar “con ocasión del conflicto armado121”.

Sin embargo, la Sala Quinta de Revisión no compartió los razonamientos de la


UARIV y estableció que no era admisible negar la solicitud del accionante con
base en que el desplazamiento no tuvo lugar con ocasión del conflicto armado
sino por actos de delincuencia común 122. Finalmente, en la parte resolutiva del
fallo, previno a la UARIV acerca de la inconstitucionalidad de dicha
práctica123.

47. De igual forma, es pertinente mencionar la sentencia T-689 de 2014124.


Aunque en este caso una de las accionantes había solicitado únicamente la
entrega de ayuda humanitaria, el juez de tutela de primera instancia entendió
que la pretensión real de la tutelante era su inscripción en el RUV, petición
que desestimó con fundamento en la inexistencia de pruebas suficientes que
acreditaran que el desplazamiento había ocurrido con ocasión del conflicto
armado interno, en los términos del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011. No
obstante, la Sala rechazó enfáticamente la argumentación expuesta por el juez
de instancia y recalcó que la inclusión en el RUV no puede negarse con base
en el citado argumento125.
factores marginales a la situación del conflicto armado que inciden directamente en la generación del
desplazamiento forzado, y que, independientemente de la causa, constituyen una vulneración múltiple de
derechos humanos. Las personas que han sufrido el desplazamiento forzado, son víctimas por el sólo hecho
de haber sufrido un riesgo tal, ocasionado por el conflicto armado, que se vieron obligadas a dejar su
hogar.”
119 Sentencia T-006 de 2014. M.P. Mauricio González Cuervo. “En conclusión, la condición de persona
desplazada por la violencia se adquiere como consecuencia de la violencia generalizada, sin que se limite a
situaciones de conflicto armado, independiente de los motivos de la violencia y de la calidad del actor
(política, ideológica, común o legitima), puede tener lugar a nivel rural, urbano, o en una localidad,
municipio o región y no es necesario que se acompañe de amenazas, hostigamientos o ataques, sino que
basta que se dé un temor fundado.”
120 Sentencia T-517 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
121 Sentencia T-517 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
122 Sentencia T-517 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio. En tal sentido, precisó que para la inclusión
del actor en el RUV bastaba la verificación de la configuración de las circunstancias mínimas de hecho que
dan lugar al desplazamiento.
123 Sentencia T-517 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio. En la parte resolutiva de esta decisión la
Corte Constitucional previno a la UARIV en los siguientes términos “la práctica de negar la inclusión en el
Registro Único de Víctimas a personas que manifiestan ser desplazadas por la violencia, bajo el único
argumento de que los hechos victimizantes no se hayan dado con ocasión del conflicto armado, es
inconstitucional”.
124 Sentencia T-689 de 2014. M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez. En este fallo se reiteró la posición
fijada por la Corte en las decisiones anteriores sobre el deber de incluir a las víctimas de desplazamiento
forzado en el RUV sin que pueda negarse tal inscripción con fundamento en que los hechos no tuvieron
relación con el conflicto armado interno.
125 Sentencia T-689 de 2014. M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez.
31

48. En idéntico sentido se pronunció la Sala Quinta de Revisión mediante la


sentencia T-834 de 2014126, en la cual se analizó otro caso con similitudes
fácticas a los expuestos anteriormente. La actora y su núcleo familiar fueron
obligados a desplazarse de su lugar de residencia debido a las graves
violaciones a derechos humanos de las cuales fueron víctimas por la actuación
de un grupo de hombres armados, presuntamente pertenecientes a las
BACRIM127.

Ante la solicitud de la accionante para que fuera incluida en el RUV, la


UARIV contestó que “los hechos ocurrieron por causa diferente a lo
dispuesto en el artículo 3º de la Ley 1448 de 2011 y que las BACRIM no
tienen carácter insurgente, ni ideología política, razón por la cual no cometen
infracciones al Derecho Internacional Humanitario128.” Sin embargo, la Corte
estimó que la negativa de la entidad no se fundamentó en razones
constitucionalmente válidas. Al respecto, enfatizó en el carácter de sujeto de
especial protección de la actora (como víctima de desplazamiento forzado y de
violencia sexual), así como en la aplicación del principio de favorabilidad 129.

49. En esa misma línea, la sentencia T-556 de 2015130 estudió las acciones de
tutela formuladas por dos víctimas del desplazamiento forzado. En ambos
casos, la UARIV decidió no inscribirlos en el RUV “por cuanto a su juicio las
circunstancias fácticas narradas correspondían a actos desplegados por
delincuencia común131”. No obstante, este Tribunal Constitucional concluyó
que la postura asumida por la UARIV desconoció los lineamientos expuestos
en la jurisprudencia sobre la materia132. Por tal motivo, la Sala Primera de
Revisión concedió el amparo de los derechos fundamentales y, nuevamente,
previno a la UARIV acerca de la inconstitucionalidad de negar la inclusión
en el RUV con el único fundamento en que los hechos victimizantes no
tuvieron lugar con ocasión del conflicto armado133.

50. Por otra parte, la sentencia T-290 de 2016134 consideró que la UARIV
había vulnerado los derechos fundamentales de la accionante al negar su
inclusión en el RUV con base en que los hechos narrados por la solicitante no
se enmarcaban en los parámetros establecidos en el artículo 3° de la Ley 1448
de 2011. En este caso, la peticionaria solicitó su inscripción en el registro por
el homicidio de su esposo el cual, de acuerdo con la sentencia dictada en el
126 Sentencia T-834 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
127 Sentencia T-834 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
128 Sentencia T-834 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
129 Sentencia T-834 de 2014. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio. En la parte resolutiva de esta decisión la
Corte Constitucional previno a la UARIV en los siguientes términos “la práctica de negar la inclusión en el
Registro Único de Víctimas a personas que manifiestan ser desplazadas por la violencia, bajo el único
argumento de que los hechos victimizantes no se hayan dado con ocasión del conflicto armado, es
inconstitucional”.
130 Sentencia T-556 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa.
131 Sentencia T-556 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa.
132 Sentencia T-556 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa. Del mismo modo, la providencia estimó
que se vulneraron los derechos fundamentales de los accionantes y se omitió valorar las circunstancias de
emergencia y vulnerabilidad de los actores
133 Sentencia T-556 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa.
134 Sentencia T-290 de 2016. M.P. Alberto Rojas Ríos.
32

respectivo proceso penal, se produjo por el accionar delictivo de la


organización delincuencial denominada “Nueva Generación de los
Rastrojos.”

La Sala Octava de Revisión encontró acreditado que se trataba de un grupo


armado post-desmovilización que adelantó múltiples actividades ilícitas en la
zona durante la época de los hechos victimizantes objeto de la solicitud, de
acuerdo con lo expresado por la sentencia condenatoria. Así, estimó que
existía una relación suficiente entre tales hechos y el conflicto armado interno.
Por tal razón, ordenó a la UARIV la inscripción de la actora y de su hija en el
RUV, aun cuando no se trataba de una víctima de desplazamiento forzado135.

51. Finalmente, la sentencia T-417 de 2016136 es relevante por cuanto en ella


se analizó la carga probatoria que corresponde a las víctimas del conflicto
armado para efectos de su inclusión en el RUV. En esta ocasión, la UARIV
negó la inscripción de una persona que alegaba la desaparición forzada de su
cónyuge por cuanto no existía un documento que acreditara “que la comisión
del hecho victimizante… fue producto del accionar del Grupos Organizados
Armados al Margen de la Ley 137”. En este caso, la Sala Sexta de Revisión
estimó que la exigencia probatoria requerida por la entidad era
desproporcionada e injustificada, pues se invirtió la carga de la prueba 138 y se
desconocieron los principios los principios de buena fe, pro homine, prueba
de contexto, in dubio pro víctima y credibilidad del testimonio coherente de la
víctima139.

52. Como se evidencia de la anterior línea jurisprudencial, esta Corporación


ha admitido de manera pacífica y reiterada que se vulneran los derechos
fundamentales de las víctimas de desplazamiento forzado cuando se niega
su inclusión en el Registro Único de Víctimas con el único fundamento de
que los hechos victimizantes no se dieron con ocasión del conflicto armado
interno. De este modo, la afirmación según la cual tales conductas no
ocurrieron con ocasión del conflicto armado porque fueron perpetrados por las
denominadas bandas criminales, no es una razón objetiva para negar la
inscripción de las víctimas de desplazamiento forzado en el citado registro.

Tal precedente jurisprudencial se sustenta en varias razones, entre las cuales se


enuncian las siguientes: (i) desde su misma definición, la Ley 387 de 1997 no
restringe ni circunscribe la condición de desplazamiento a la existencia de un
conflicto armado interno; (ii) la interpretación que ha realizado la Corte
Constitucional del concepto de víctima contenido en el artículo 3º de la Ley
1448 de 2011 y sus distintos componentes, según la cual se debe atender a una
noción amplia de la expresión “con ocasión del conflicto armado interno”;
(iii) las víctimas de desplazamiento forzado son titulares de un derecho

135 Sentencia T-290 de 2016. M.P. Alberto Rojas Ríos.


136 Sentencia T-417 de 2016. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
137 Sentencia T-417 de 2016. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
138 En estos eventos, la carga de la prueba corresponde a la UARIV según el artículo 35 del Decreto 4800 de
2011.
139 Sentencia T-417 de 2016. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
33

fundamental a ser reconocidas como tales mediante el registro y, por


consiguiente, a acceder al RUV cuando cumplan las condiciones previstas por
la ley; (iv) las víctimas de desplazamiento forzado son sujetos de especial
protección constitucional que tienen derecho a medidas particulares de
salvaguarda, retorno, reasentamiento y reubicación así como a un trato
urgente, preferente, distinto y excepcional; (v) el RUV tiene una gran
importancia para el goce efectivo de los derechos fundamentales de las
víctimas del desplazamiento forzado; y (vi) la diferencia de trato entre
víctimas por razón de la naturaleza del victimario constituye una
discriminación prohibida en la Constitución.

53. Adicionalmente, es importante resaltar que las citadas sentencias han


enfatizado en la necesidad de aplicar una noción amplia de conflicto armado
en relación con los hechos victimizantes presuntamente ocasionados por las
denominadas bandas criminales o grupos post-desmovilización. De este
modo, han puesto de presente que el conflicto armado interno colombiano es
un fenómeno altamente complejo y que, tanto para efectos de la inclusión en
el RUV como respecto de la definición de víctima establecida en el artículo 3º
de la Ley 1448 de 2011, se debe aplicar una perspectiva amplia, que tenga en
cuenta los diversos escenarios y contextos que se han derivado o que han
ocurrido en el marco del conflicto.

Solución del caso concreto

54. La señora María Luisa presentó acción de tutela en contra de la Unidad


Administrativa Especial para la Atención y Reparación a las Víctimas -
UARIV- con el propósito de obtener la protección inmediata de sus derechos
fundamentales a la vida, a la dignidad humana, al debido proceso y a la
igualdad, los cuales estimó vulnerados por la negativa de la entidad accionada
a incluirla a ella y a su núcleo familiar en el Registro Único de Víctimas
(RUV).

La accionante manifestó que su cónyuge fue extorsionado (por sujetos que se


identificaron como miembros de las “Águilas Negras”) y, posteriormente,
asesinado por denunciar la conducta punible que había padecido. Igualmente,
expresó que ella también fue víctima de extorsión, desplazamiento forzado y
abandono de tierras, toda vez que recibió amenazas contra su vida y debió
trasladarse a Ciudad Capital con el fin de proteger su integridad y la de su
familia.

No obstante, pese a encontrar acreditados los hechos victimizantes


denunciados por la tutelante, la accionada argumentó que los mismos no
habían sido ejecutados por un actor armado ilegal y no estaban relacionados
con motivos ideológicos o políticos, por lo cual estimó que no habían tenido
lugar con ocasión del conflicto armado. Por tanto, expresó que la solicitante
no se enmarcaba en la definición de víctima contenida en el artículo 3º de la
Ley 1448 de 2011 y, por consiguiente, negó su inclusión en el RUV.
34

55. Durante el presente trámite de tutela, en sede de instancia la entidad


accionada solicitó que se negaran las pretensiones de la actora. En su criterio,
el mecanismo constitucional era improcedente para controvertir los actos
administrativos que negaron la inscripción de la peticionaria en el RUV. Por
tanto, adujo que se debía agotar el procedimiento ante la entidad accionada o
acudir al juez contencioso administrativo para tal efecto.

56. De conformidad con lo anterior, en esta oportunidad la Corte


Constitucional debe analizar si la UARIV desconoció los derechos
fundamentales de la accionante y su núcleo familiar al negar su inscripción en
el Registro Único de Víctimas (RUV) con base en que los hechos
victimizantes presuntamente fueron cometidos por una banda criminal y, en
tal sentido, supuestamente no fueron ejecutados por un actor armado ilegal ni
estaban relacionados con móviles ideológicos o políticos.

57. La Sala Quinta de Revisión considera que se encuentran acreditados los


siguientes hechos relevantes para el presente fallo:

(i) La accionante es víctima de desplazamiento forzado 140, de amenazas141 y


del homicidio de su esposo142.

(ii) La actora es madre cabeza de hogar pues al momento de la presentación


del amparo tenía dos hijos menores que, según sus afirmaciones, dependían
económicamente de ella143.

(iii) La tutelante solicitó ante la UARIV el 21 de noviembre de 2014 su


inclusión al Registro Único de Víctimas, petición que fue negada mediante
resolución del 20 de febrero de 2015 y confirmada a través de acto
administrativo expedido el 3 de septiembre de 2015. Tal negativa se motivó en
lo siguiente: (a) en cuanto al hecho victimizante de homicidio, se determinó
que no podía encuadrarse en una privación de la vida en el marco del conflicto
armado; (b) que no era posible tener certeza de que los hechos alegados
hubieran “tenido la debida ocurrencia”, se hubiesen ejecutado por un actor
armado ilegal y se relacionaran con móviles políticos o ideológicos; (c) que no
existían suficientes elementos de juicio que permitieran demostrar que los
hechos victimizantes narrados por la peticionaria se enmarcaran en el conflicto
armado que vive el país; (d) que las evidencias aportadas por la solicitante no
140 El desplazamiento de la actora se encuentra soportado por varios de los medios probatorios documentales
allegados por ella. Así, la accionante aportó, entre otros: (i) copia de la denuncia que ella misma presentó por
los hechos descritos (Folios 39 a 42, Cuaderno No. 1); y, (ii) un documento titulado “Certificado de
desplazamiento” en el cual la Junta de Acción Comunal de la Vereda Agua Bonita manifiesta que la
peticionaria y sus hijos fueron desplazados de su vivienda. (Folio 29, Cuaderno No. 1).
141 A folios 39 a 42 del Cuaderno No. 1 figura copia de la denuncia interpuesta por la accionante.
142 Como evidencia de este hecho, la actora aporta: (i) copia de una constancia emitida por el Fiscal Quinto
Delegado ante el GAULA, fechada el 21 de octubre de 2014, en la cual se certifica que en dicho despacho se
adelanta la investigación por el homicidio de su esposo (Folio 28, Cuaderno No. 1); (ii) copia de un acta de
conformidad por los servicios exequiales que recibió su difunto esposo (Folios 43 y 44, Cuaderno No. 1); (iii)
copia de un oficio de la Fiscalía General de la Nación, en relación con el delito de homicidio en contra de
Pablo, en la cual se solicita a Medicina Legal que el cadáver del occiso sea entregado a su hijo (Folio 45,
Cuaderno No. 1); y, (iv) copia de la denuncia presentada por la accionante por el homicidio de su esposo
(Folios 39 a 42, Cuaderno No. 1).
143 Esta afirmación se pone de presente en la impugnación, la cual obra a folios 87-89 del Cuaderno No. 1.
35

eran conducentes para probar que los hechos se produjeron con ocasión del
conflicto armado; (e) que, a partir de los elementos de contexto, no resultaba
factible que el homicidio del cónyuge de la accionante se derivara de la
confrontación armada interna; y, (f) que el desplazamiento de la accionante
“se ocasionó por la presencia de grupos de delincuencia común”.

58. A partir de lo anterior, la Sala advierte que la Unidad Administrativa


Especial para la Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV- vulneró los
derechos fundamentales de la accionante al debido proceso, a la igualdad, al
mínimo vital, a la vida digna y al reconocimiento mediante el registro de la
calidad de víctima de desplazamiento forzado.

59. En primer lugar, la accionada desconoció abiertamente los


pronunciamientos de constitucionalidad de esta Corporación que rigen la
interpretación y aplicación del artículo 3º de la Ley 1448 de 2011,
particularmente las sentencias C-253A de 2012 y C-781 de 2012. En efecto,
la UARIV hizo una lectura de la expresión “con ocasión del conflicto armado
interno” desde una perspectiva estrecha o restrictiva, la cual se encuentra
proscrita por los fallos de constitucionalidad antes citados.

Por ende, la entidad incurrió en una omisión de sus deberes legales y


constitucionales al negar la inscripción de la accionante en el Registro Único
de Víctimas con fundamento en que el actor que perpetró los hechos
victimizantes alegados no podía considerarse como parte del conflicto armado
interno y que se trataba de un grupo de “delincuencia común.” De este modo,
la UARIV restringió la condición de grupo armado al margen de la ley a
aquellos que tienen “móviles políticos o ideológicos” lo cual, como fue
expuesto anteriormente, responde a una noción estrecha de conflicto armado
que vulnera los derechos fundamentales de las víctimas144.

60. También, la UARIV infringió los derechos fundamentales de la tutelante


al esgrimir que las conductas victimizantes padecidas por la actora y su
núcleo familiar no se enmarcaban en el conflicto armado interno lo cual,
una vez más, omitió la aplicación de las reglas vertidas en las decisiones de
constitucionalidad de esta Corporación, que fijaron el ámbito de aplicación del
artículo 3° de la Ley 1448 de 2011.

61. En segundo lugar, la entidad demandada vulneró los principios de buena


fe y favorabilidad que deben regir la actuación de la administración en
relación con el RUV al aducir que las evidencias aportadas por la accionante
“no eran conducentes” para probar que las conductas denunciadas se hubieran
presentado con ocasión del conflicto armado, que no existía certeza de que los
hechos alegados hubieran “tenido la debida ocurrencia” y que la peticionaria
no había acreditado los elementos de juicio suficientes para demostrarlos. Tal
actuación reviste una gravedad aún mayor debido a que las evidencias
allegadas por la actora eran suficientes, pertinentes, idóneas y relevantes.

144 Sentencia C-781 de 2012. M.P. María Victoria Calle Correa.


36

Además, se invirtió la carga de la prueba en la medida en que se exigió a la


solicitante una demostración probatoria que permitiera desvirtuar lo
manifestado por la UARIV, aspecto que resulta desproporcionado e
injustificado frente a quienes solicitan su inscripción en el RUV,
especialmente cuando el peticionario se encuentra en situación de debilidad
manifiesta, como sucede en el presente caso.

A juicio de la Sala, resulta francamente absurdo imponerle a una persona que


tuvo que abandonar el sitio donde la amenazaron y asesinaron a su esposo, que
demuestre con pruebas más allá de las testimoniales lo sucedido, pues tal
exigencia no solamente la revictimiza sino que, además, la expone a padecer
un nuevo hecho delictivo.

62. Ahora bien, en relación con el principio de buena fe, se debe señalar que
este exigía que la UARIV tuviera como ciertas las declaraciones y pruebas
aportadas, salvo prueba en contrario. En contraste, la entidad accionada valoró
indebidamente los medios de convicción allegados por la peticionaria.

Igualmente, el principio de favorabilidad demandaba que, ante las dudas


expresadas por la UARIV en sus actos administrativos, se llevara a cabo la
inscripción en el RUV de la peticionaria, en aplicación de la interpretación pro
homine en la cual se basa el aludido mandato.

63. Por todo lo anterior, la UARIV desconoció la jurisprudencia reiterada


de esta Corporación que ha establecido con claridad que negar a las
víctimas de desplazamiento forzado su inscripción en el RUV con el
argumento de que los hechos victimizantes no tuvieron lugar con ocasión del
conflicto armado interno porque fueron generadas por bandas criminales
organizadas, es inconstitucional. De este modo, cuando la actuación de las
denominadas bandas criminales en el marco del conflicto armado
ocasiona un desplazamiento forzado, sus víctimas tienen derecho a ser
inscritas en el RUV. En este punto, resulta necesario distinguir entre el
desplazamiento forzado y las conductas de homicidio y amenazas.

64. En relación con el desplazamiento forzado alegado por la accionante, se


observa que cumple con las dos condiciones determinadas por la Ley 387 de
1997, toda vez que (i) su traslado se hizo necesario por la coacción ejercida, o
la ocurrencia de hechos de carácter violento, y (ii) permaneció dentro de las
fronteras de la propia nación. Por ende, bastaba con que la UARIV
corroborara la existencia de tales circunstancias para que procediera a la
inscripción de la actora en el registro, de conformidad con el precedente
constitucional decantado sobre esta materia145.

65. Así mismo, en lo que respecta a las conductas de homicidio y amenazas,


se observa que las razones aducidas por la accionada pueden sintetizarse en
145 Como fue explicado anteriormente, la jurisprudencia constitucional determina que para proceder al
registro de las víctimas de desplazamiento forzado, basta con que se cumplan las dos condiciones citadas. Es
menester recalcar que dicho precedente se compone incluso de pronunciamientos anteriores a la Ley 1448 de
2011.
37

una única motivación: la imposibilidad de probar que los hechos victimizantes


alegados por la actora ocurrieron con ocasión del conflicto armado interno. En
este sentido, se desconocieron los elementos que ha establecido la
jurisprudencia de esta Corporación en relación con: (i) la interpretación de la
expresión “con ocasión del conflicto armado interno” y (ii) los principios de
favorabilidad y buena fe que deben gobernar la conducta de la administración
pública en relación con el RUV.

Conclusiones:

66. A partir de lo anterior, la Sala concluye que la denegación de la


inscripción en el RUV por parte de la Unidad Administrativa Especial para la
Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV- vulneró los derechos
fundamentales de la accionante al debido proceso, a la igualdad, al mínimo
vital, a la vida digna y al reconocimiento mediante el registro de la calidad de
víctima de desplazamiento forzado. Por tal motivo, se revocará la decisión de
la Sala Única del Distrito Judicial de Ciudad Capital que, a su vez, confirmó
el fallo de primera instancia para, en su lugar, conceder el amparo de los
derechos fundamentales invocados por la accionante.

67. En consecuencia, se ordenará a la UARIV que, en el término máximo de


cinco (5) días hábiles contados a partir de la notificación de la presente
providencia, si aún no lo ha hecho, incluya a la señora María Luisa y a su
núcleo familiar en el Registro Único de Víctimas, para que puedan gozar de
los beneficios legales que de ello se derivan, en los términos de la parte
motiva de este fallo.

La Sala considera pertinente precisar que, en el presente caso, el derecho a la


inscripción de la accionante en el RUV tiene fundamento en la relación
cercana y suficiente de los hechos victimizantes denunciados con el conflicto
armado interno. En este orden de ideas, se insiste en que la UARIV se
encuentra siempre obligada a analizar si se presenta la aludida conexión
próxima y suficiente con la confrontación armada interna. Por ende, resulta
inadmisible que la entidad descarte de plano el carácter de víctima del
conflicto armado únicamente con base en que el posible perpetrador fue una
de las denominadas bandas criminales.

Igualmente conviene resaltar que, en todo caso, las víctimas de


desplazamiento forzado y otros hechos victimizantes presuntamente
ejecutados por bandas criminales tienen derecho a acceder a los beneficios
derivados del registro y a las medidas de reparación administrativa a las que
haya lugar, sin discriminación alguna frente a las demás víctimas del conflicto
armado.

68. De igual forma, en atención a que la actora solicitó a la UARIV su


inclusión en el RUV desde el 21 de noviembre de 2014 y han transcurrido más
de dos años y tres meses desde dicho momento, se ordenará a la accionada,
en el término máximo de ocho (8) días contados a partir de la notificación de
38

la presente decisión, realizar una evaluación complementaria de las


condiciones de la accionante, con el fin de establecer de la manera más exacta
posible su situación actual.

A partir de dicha valoración y dentro de los ocho (8) días siguientes, la


accionada deberá iniciar las gestiones propias del trámite del Plan de
Asistencia, Atención y Reparación Integral de las Víctimas (PAARI), previa
verificación de las circunstancias alegadas por la señora María Luisa.

También, deberá establecer las medidas de reparación y beneficios a los que


tiene derecho la accionante en el marco de la Ley 1448 de 2011 y demás
normas que la regulan, así como a las rutas y programas en los que debe ser
incluida.

69. Por otra parte, observa la Corte que la Defensoría del Pueblo (Regional
Departamento de La Cabaña) se encuentra vinculada al presente proceso146 y
que su labor puede ser de gran importancia para el restablecimiento pleno de
ciertas garantías que, prima facie, podrían estar vulnerados o amenazados
como sus derechos de acceso a la justicia y a la restitución de tierras. Por
ende, ordenará a dicha institución que, en el marco de sus funciones
constitucionales y legales, oriente a la accionante en el ejercicio y defensa de
sus derechos ante las autoridades competentes.

Concretamente, se dispondrá que la Defensoría del Pueblo asesore a la actora


en relación con su facultad de acudir a la Unidad Administrativa Especial de
Gestión de Restitución de Tierras Despojadas para presentar la
correspondiente solicitud de restitución de tierras y acerca de los derechos de
los cuales eventualmente puede ser titular con ocasión de dicho
procedimiento147. De igual manera, se requerirá a la entidad vinculada que
instruya a la tutelante sobre su posibilidad de solicitar medidas de protección
para ella y su grupo familiar ante la Unidad Nacional de Protección.

70. Finalmente, la Sala advierte que, desde el año 2013, se ha decantado un


precedente judicial que ha amparado invariablemente los derechos
fundamentales de las víctimas de desplazamiento forzado ante la negativa de
la UARIV para incluirlos en el RUV148, como fue expuesto de forma extensa
en el acápite correspondiente de la parte considerativa de esta sentencia.

Además, desde esa misma fecha, varias Salas de Revisión de esta Corporación
y la Sala Especial de Seguimiento a la sentencia T-025 de 2004 han
146 La Defensoría del Pueblo (Regional Departamento de La Cabaña) fue vinculada mediante el auto
admisorio de 29 de marzo de 2016 el cual obra a Folio 47 del Cuaderno No. 1.
147 En tal sentido, se considera especialmente relevante que se instruya a la tutelante sobre la posibilidad de
obtener el decreto de medidas cautelares sobre su bien y la inscripción del mismo en el registro
correspondiente, bien sea en el Registro Único de Predios y Territorios Abandonados (RUPTA) o en el
Registro de Tierras Despojadas y Abandonadas Forzosamente (RTDAF).
148 Ver, entre otras providencias el Auto 119 de 2013 (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva); Sentencias T-067 de
2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-004 de 2014 (M.P. Mauricio González Cuervo); T-517 de 2014 (M.P.
Jorge Iván Palacio Palacio); T-689 de 2014 (M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez); T-692 de 2014 (M.P.
Gabriel Eduardo Mendoza Martelo); T-834 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-556 de 2015 (M.P.
María Victoria Calle Correa).
39

prevenido a la entidad accionada acerca de la inconstitucionalidad de las


actuaciones consistentes en negar la inclusión en el Registro Único de
Víctimas (RUV) a personas que manifiestan ser desplazadas por la violencia
con fundamento en que los hechos victimizantes no tuvieron lugar con ocasión
del conflicto armado149.

71. Sobre este particular, la Sala Quinta de Revisión considera que la UARIV
se encuentra debidamente advertida y tiene pleno conocimiento de que las
referidas prácticas (como la que se presentó en el asunto de la referencia) son
contrarias a la Carta. Por ende, esta Corporación se abstendrá de prevenir
nuevamente a la UARIV en relación con dicha circunstancia.

Con todo, al constatar que existe una conducta reiterada por parte de la entidad
demandada que contradice la jurisprudencia que la Corte Constitucional ha
sentado en numerosos pronunciamientos, la Sala ordenará a la UARIV que,
en el término máximo de tres (3) meses, contado a partir de la notificación de
esta providencia, realice las gestiones administrativas necesarias para
capacitar a los funcionarios encargados de resolver las peticiones y solicitudes
relacionadas con la inscripción en el Registro Único de Víctimas (RUV), en
relación con los parámetros establecidos por la jurisprudencia de la Corte
Constitucional (tanto en sede de control abstracto de constitucionalidad como
de revisión de tutelas) para la interpretación del artículo 3° de la Ley 1448 de
2011.

Particularmente, se deberán abordar los siguientes asuntos, de acuerdo con lo


expuesto en la parte considerativa de esta sentencia: (i) la obligación de incluir
en el citado registro a las víctimas del desplazamiento forzado; (ii) el deber de
analizar si existe una relación cercana y suficiente con el conflicto armado en
cada caso concreto, sin importar la identidad del presunto perpetrador; y (iii)
el derecho de las víctimas de las actuaciones de las bandas criminales en el
marco del conflicto armado interno a acceder a los beneficios derivados del
registro y a las medidas de reparación administrativa a las que haya lugar, sin
discriminación alguna frente a las demás víctimas del conflicto armado.

En todo caso, dicha capacitación deberá realizarse y finalizarse dentro de los


seis (6) meses siguientes, contados a partir del vencimiento del término
mencionado anteriormente.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución Política,

149 Ver, entre otras providencias el Auto 119 de 2013 (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva); Sentencias T-067 de
2013 (M.P. Alexei Julio Estrada); T-004 de 2014 (M.P. Mauricio González Cuervo); T-517 de 2014 (M.P.
Jorge Iván Palacio Palacio); T-689 de 2014 (M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez); T-692 de 2014 (M.P.
Gabriel Eduardo Mendoza Martelo); T-834 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio); T-556 de 2015 (M.P.
María Victoria Calle Correa); T-290 de 2016 (M.P. Alberto Rojas Ríos) y T-417 de 2016 (M.P. Jorge Iván
Palacio Palacio).
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RESUELVE:

PRIMERO.- REVOCAR la sentencia de segunda instancia, proferida el


veinticuatro (24) de mayo de 2016 por la Sala Única del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Ciudad Capital que, a su vez, confirmó el fallo emitido el
doce (12) de abril de 2016, por el Juzgado Primero Penal del Circuito para
Adolescentes con Función de Conocimiento de la misma ciudad. En su lugar,
CONCEDER el amparo de los derechos fundamentales de la señora María
Luisa al debido proceso, a la igualdad, al mínimo vital, a la vida digna y al
reconocimiento de la condición de víctima de desplazamiento mediante el
registro, por las razones expuestas en esta decisión.

SEGUNDO.- ORDENAR a la Unidad Administrativa Especial para la


Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV- que, en el término máximo de
cinco (5) días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia,
incluya a la señora María Luisa y a su núcleo familiar en el Registro Único de
Víctimas, si aún no lo ha hecho, para que puedan gozar de los beneficios
legales que de ello se derivan.

TERCERO.- ORDENAR a la Unidad Administrativa Especial para la


Atención y Reparación a las Víctimas -UARIV- que, en el término máximo de
ocho (8) días contados a partir de la notificación de la presente decisión,
realice una evaluación complementaria de las condiciones de la accionante,
con el fin de establecer de la manera más exacta posible su situación actual.

A partir de dicha valoración y dentro de los ocho (8) días siguientes a la


misma, la accionada deberá INICIAR las gestiones propias del trámite del
Plan de Asistencia, Atención y Reparación Integral de las Víctimas (PAARI),
previa verificación de las circunstancias alegadas por la señora María Luisa.

También, deberá establecer las medidas de reparación y beneficios a los que


tiene derecho la accionante en el marco de la Ley 1448 de 2011 y demás
normas que la regulan, así como a las rutas y programas en los que debe ser
incluida.

CUARTO.- ORDENAR a la Defensoría del Pueblo (Regional Departamento


de La Cabaña) que, en el término máximo de diez (10) días hábiles contados a
partir de la notificación de esta sentencia, localice e intente un acercamiento
con la señora María Luisa en el marco de sus funciones constitucionales y
legales, para que la oriente en el ejercicio y defensa de sus derechos ante las
autoridades competentes, en los términos de la parte motiva de esta
providencia (numeral 69). Culminada esta etapa, la entidad accionada deberá
remitir al juez de primera instancia, dentro de los cinco (5) días siguientes, un
informe sobre el cumplimiento de la presente orden.
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QUINTO.- ORDENAR a la Unidad Administrativa Especial para la Atención


y Reparación a las Víctimas -UARIV- que, en el término máximo de tres (3)
meses, contados a partir de la notificación de esta providencia, realice las
gestiones administrativas necesarias para capacitar a los funcionarios
encargados de resolver las peticiones y solicitudes relacionadas con la
inscripción en el Registro Único de Víctimas (RUV), en relación con los
parámetros establecidos por la jurisprudencia de la Corte Constitucional (tanto
en sede de control abstracto de constitucionalidad como de revisión de tutelas)
para la interpretación del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011.

Particularmente, se deberán abordar los siguientes asuntos, de acuerdo con lo


expuesto en la parte considerativa de esta sentencia: (i) la obligación de incluir
en el citado registro a las víctimas del desplazamiento forzado; (ii) el deber de
analizar si existe una relación cercana y suficiente con el conflicto armado en
cada caso concreto, sin importar la identidad del presunto perpetrador; y (iii)
el derecho de las víctimas de las actuaciones de las bandas criminales en el
marco del conflicto armado interno a acceder a los beneficios derivados del
registro y a las medidas de reparación administrativa a las que haya lugar, sin
discriminación alguna frente a las demás víctimas del conflicto armado.

En todo caso, dicha capacitación deberá realizarse y finalizarse dentro de los


seis (6) meses siguientes, contados a partir del vencimiento del término
mencionado anteriormente.

Culminada esta etapa, la entidad accionada deberá remitir al juez de primera


instancia, dentro de los cinco (5) días siguientes, un informe sobre el
cumplimiento de la orden de capacitación contenida en esta sentencia.

SEXTO.- ORDENAR a la Secretaría General de la Corte Constitucional que


el nombre real de la accionante sea suprimido de toda publicación del presente
fallo. Igualmente, ORDENAR por intermedio de la Secretaría General de esta
Corporación, al Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes con
Función de Conocimiento de Ciudad Capital que se encargue de salvaguardar
la intimidad de la demandante, manteniendo la reserva sobre el expediente.

SÉPTIMO.- Por Secretaría General de esta Corporación, líbrese la


comunicación prevista en el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional


y cúmplase.

GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO


Magistrada
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AQUILES ARRIETA GOMEZ


Magistrado (E)

IVÁN HUMBERTO ESCRUCERÍA MAYOLO


Magistrado (E)

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

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