Diagnóstico punto de vista fisiológico condiciones actuales cultivo
También conocido con el nombre de tomate de árbol, el tamarillo es muy similar al tomate, pero
de forma más ovalada. Se cultiva en zonas tropicales como Colombia y Brasil, pertenece a la
familia de las Solanáceas y es muy rico en calcio, magnesio, fósforo, hierro, y vitaminas A y C.
El tamarillo ofrece un sabor dulzón y tiene una pulpa jugosa repleta de unas semillas negras (que
también son comestibles). Con esta fruta se elaboran mermeladas, zumos y batidos, combina muy
bien con otras frutas para preparar macedonias o ensaladas, y es el compañero ideal de quesos y
yogures. Incorporar a nuestra dieta el tamarillo significa regalarnos vitaminas, minerales y nutrientes
esenciales fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y el sistema
inmunitario.
Descripción morfológica
Descripción planta El tamarillo es un pequeño árbol (1-5 m de altura) de corto período de
vida (5-12 años). Tiene un sistema radical poco profundo con raíces superficiales y un único tronco
que ramifica a una altura de 1.5-2 m (Prohens et al., 2004). El crecimiento vegetativo sigue un
patrón modular, donde cada unidad que se repite consiste en un brote de cuatro nudos, u hojas,
terminado en una inflorescencia racimosa. Las dos yemas axilares más cercanas a la inflorescencia
subsiguiente crecen y forman brotes continuos. Este patrón se repite en cada nuevo brote (Clark y
Richardson, 2002). Las hojas del tamarillo son grandes (20-40 cm de largo y 20-35 cm de ancho),
persistentes, simples, alternas, pubescentes en la cara abaxial y con un olor fuerte y desagradable.
Las inflorescencias son racimos de 10-50 flores que cuelgan de ramas cerca de brotes jóvenes y
que producen entre 1 a 5 frutos (Prohens et al., 2004). La flor es pentámera, radialmente
simétrica, estilada y hermafrodita y con un diámetro de 24 mm cuando los pétalos están
completamente abiertos. Los pétalos son relativamente largos y carnosos y varían en color de
blanco a rosa pálido y de blanco a manchas púrpuras (Lewis y Considine, 1999a). Las
inflorescencias se ubican en la madera del año.
- Biología floral La floración es en primavera, mientras que la maduración de frutos se da a
comienzos de otoño (Prohens et al., 2004), presentándose inflorescencias con flores abiertas hasta
Mayo (Lewis y Considine, 1999b). El periodo extendido de floración se debe al hábito de
crecimiento indeterminado de esta especie y al patrón de floración dentro de la inflorescencia,
que puede tener flores abiertas por más de 60 días (Lewis y Considine, 1999b). Las flores abren en
una secuencia acropétala en intervalos de 2 a 3 días, por lo que pueden estar al mismo tiempo
presentes en un racimo frutos, flores y yemas florales. Es usual que la yema floral apical de cada
racimo caiga antes de abrir, especialmente si hay un fruto cuajado dentro del racimo. Las yemas
florales inmaduras presentes en inflorescencias formadas tarde en la temporada también caen, y
en algunas ocasiones sólo una o dos flores por racimo se desarrollan completamente (Lewis y
Considine, 1999a). Las flores generalmente abren antes de mediodía y los pétalos se cierran
alrededor de estilo y anteras por la tarde. Cada flor se abre nuevamente a la mañana siguiente y
esta dinámica continúa por otros 2-3 días antes de que se cierre definitivamente. Hay que destacar
que la madurez de los órganos sexuales masculinos y femeninos coincide en el tiempo (singamia;
Lewis y Considine, 1999ª
- Crecimiento y desarrollo del fruto El crecimiento del fruto sigue una curva simple
sigmoidea, mostrando un incremento de peso fresco y de volumen rápido y lineal entre la 6º y 16º
semanas después de antesis; después de este período el crecimiento cesa. Sin embargo, el peso
seco del fruto continúa incrementándose hasta llegar a un máximo en la 20º semana después de
antesis. Los tamarillos se consideran comercialmente maduros entre la 21º y 24º semanas después
de antesis (Portela, 1999).
Requerimientos del cultivo
- Clima En las regiones andinas el tamarillo es cultivado en sectores con altitud de 1.000-
2.800 msnm. Es un frutal adaptado a climas de temperatura moderada (promedio anual entre 15 y
25 ºC). En la región andina se recomiendan climas de temperatura promedio de entre 17 y 19ºC
(Osorio, 1992, Prohens et al., 2004). Es sensible a heladas severas, por lo que presenta algunos
problemas de adaptación en regiones de clima mediterráneo (Prohens et al., 2004). A -2 ºC hay
muerte de ramas pequeñas y hojas maduras. Durante el primer año las plantas son especialmente
sensibles a las bajas temperaturas. Por otra parte, el cultivo del tamarillo en zonas tropicales no da
buenos resultados, ya que se requiere de noches frías y si esta condición no está habrá muy poca
cuaja. El tamarillo es originario de zonas nubladas, por lo que la exposición directa exposición a
altos niveles de radiación puede afectar su desarrollo (Prohens et al., 2004).
- Suelos El tamarillo requiere de suelos francos a franco-arenosos, con buen drenaje y un
alto contenido de materia orgánica (Sudzuki y Defilippi, 1996). Por el contrario, el crecimiento y
desarrollo de los árboles se ve seriamente perjudicado si se cultiva en suelos arcillosos y saturados
(Prohens et al., 2004). Ya que la maduración de los frutos toma varias semanas, estando durante
ese periodo la planta fuertemente cargada con fruta, sumado a que las ramas son muy frágiles y se
quiebran fácilmente, el cultivo del tamarillo puede verse muy afectado en zonas ventosas
(Prohens et al., 2004).. Además, el sistema radical superficial acrecienta los problemas por viento.
Propagación y plantación
- Propagación El tamarillo se puede propagar por semilla, por estacas o injertos. La
reproducción por semillas da origen a plantas más vigorosas, con raíces más resistentes a
condiciones adversas, de entrenudos largos (Osorio, 1992). Se deben extraer las semillas de los
frutos seleccionados, luego se lavan, desinfectan y se dejan secando en condiciones de sombra,
Posteriormente se siembran en almácigos y la germinación se logra a los 15-25 días. A los 2 meses
se tienen plantas listas, con 20 cm de altura aproximadamente. En Chile el tamarillo no se cultiva
como frutal propiamente tal, y sólo existe como árbol frutal en casas particulares o pequeños
huertos. En estos casos, la propagación se hace enterrando frutos sobremaduros, de cuyas
semillas se producirán las nuevas plantas. También hay plantines alrededor del árbol que
provienen de semillas de frutos que cayeron al suelo y no fueron colectados. La reproducción por
estacas implica utilizar madera de 1 o 2 años, con un diámetro mínimo de de 1,5 cm y un largo de
45-75 cm. Las estacas deben tener por lo menos 3-4 yemas. Se señala que la brotación comenzaría
a las 3-4 semanas de enterradas las estacas. Las plantas obtenidas de estacas son más pequeñas,
arbustivas, de entrenudos cortos, ramificadas desde la base, lo que constituye una ventaja si se
planta en zonas ventosas. También es posible obtener plantas mediante la micropropagación, lo
que permite contar con un gran número de plantas (Contreras y Almeida, 2003). - Plantación Para
suelos fértiles se recomienda utilizar marcos de plantación de 2,5 x 4m ó 3 x 5m (Sudzuki y
Defilippi, 1996). En las regiones andinas de Colombia se recomienda usar una densidad de 625
plantas/há con un marco de plantación de 4x4 m (Osorio, 1992). En zonas donde hay mucho
viento se recomienda utilizar altas densidades. Se llevan a terreno plantas con una altura de 15- 30
cm. La plantación se debe hacer en Marzo, Abril o en primavera después de haber pasado los
peligros de las heladas (Sudzuki y Defilippi, 1996). El hoyo de plantación debe ser de 50x50 cm o
60x60 cm. Además, debe fertilizarse con una mezcla de NPK y guano bien descompuesto, y debe
considerarse una desinfección ya que la planta es susceptible a la antracnosis y los nemátodos
(Sudzuki y Defilippi, 1996)
Manejo de cultivo
- Riego Las necesidades hídricas del tamarillo oscilan entre los 600 a 800 mm anuales/ha,
destacando que es un frutal que no tolera sequías prolongadas (CUC, 2009).
- Poda La poda de formación consiste en despuntar la planta cuando tiene una altura de
30- 40 cm, seleccionando luego 3 a 4 brotes que serán las futuras ramas madres. La poda de
mantención consiste en eliminar las ramas secas, las ramas que ya produjeron y las ramas mal
ubicadas (interior de la copa). También se deben eliminar las sierpes (Osorio, 1992). La poda se
realiza en primavera, tan pronto como el peligro de heladas ha pasado. Las podas tempranas de
primavera dan por resultado una maduración temprana de los frutos (lo mismo sucede si las
plantas no se podan). En cambio, podas realizadas en el mes de noviembre retrasarán la
maduración de los frutos (Sudzuki y Defilippi, 1996).
- Nutrición mineral Las recomendaciones de fertilización para producción de tamarillo en
Nueva Zelanda sugieren dividir las aplicaciones de N en poda (septiembre), noviembre y Febrero
(un tercio del total en cada época) y las aplicaciones de K en septiembre y Diciembre. Las tasas de
fertilización de nutrientes usualmente recomendadas son 170 kg de N, 45 Kg de P, 160 kg de K, 30
kg de Mg y 65 kg de Ca por hectárea para producir 16 ton/há de fruta (Clark y Richardson, 2002).
- Polinización La planta de tamarillo puede ser polinizada con su mismo polen
(autopolinización) o con polen de otra planta (polinización cruzada). En un estudio realizado en
Nueva Zelanda afirma que no hay diferencias en la magnitud de la cuaja frutal entre plantas auto-
polinizadas y con polinización cruzada (Lewis y Considine, 1999a). El viento y las abejas favorecen
la polinización. Los abejorros también pueden ayudar a la polinización del tamarillo (Bombus
terrestres o B. hortorum) (Lewis y Considine, 1999a). Plagas y enfermedades
- Plagas Dentro de las especies fitófagas citadas para países productores, la literatura
destaca a Leptoglossus zonatus, hemíptero que además de atacar frutos y producir su
momificación es el transmisor de la Antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides) (Osorio, 1992).
En Chile está presente como plaga secundaria de manzanos y carozos Leptoglossus chilensis
(Chinche pardo de los frutales), sin tener antecedentes de su comportamiento en tamarillo.
También es citado para su zona de origen el género Margarodes spp (Osorio, 1992), estando
presente en el país Margarodes vitis. Según Sudzuki y Defilippi (1996) en Chile la principal plaga es
el pulgón. El tamarillo se ve muy afectado por la presencia de nemátodos en el suelo (Sudzuki y
Defilippi, 1996). Los siguientes nemátodos han sido asociados al tamarillo: Xiphinema
americanum, Meloidogyne sp. y Pratylenchus sp. (Knight, 2001).
- Enfermedades
Entre las enfermedades más importantes citadas para países productores se encuentran la
Antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides) y la Marchitez Bacterial (Pseudomonas
solanacearum). Otros géneros menos importantes son Alternaria sp., Botrytis sp., Oidium sp.,
Cercospora sp. y Phoma sp (Osorio, 1992). Sudzuki y Defilippi (1996) citan para Chile a los agentes
patógenos Pseudomonas syringae (mancha bacterial), Sclerotinia sclerotiorum y Phytophthora
cryptogea (pudrición de la raíz). En Colombia Colletotrichum gloeosporioides causa pérdidas
superiores al 50% en tomate de árbol, manzano y mora. Se ha reportado a este hongo como el
agente causal de la enfermedad; su manejo se basa fundamentalmente en la aplicación de
fungicidas, con resultados poco satisfactorios, lo que motivó la realización de estudios de la
verdadera etiología de la enfermedad. La caracterización morfológica del hongo se complementó
mediante pruebas moleculares usando oligonucleótidos específicos, dando como resultado que C.
acutatum es el agente causal de la enfermedad, permitiendo además diferenciar a C.
gloesoporioides de C. acutatum (Saldarriaga-Cardona et al., 2008).
Referencias bibliográficas
Prohens, A., A. Rodriguez-Burruezo y F. Nuez. 2004. Breeding Andean solanaceae fruit crops for
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Lewis D.H. y J.A. Considine. 1999. Pollination and fruit set in the tamarillo (Cyphomandra betacea
(Cav.) Sendt). 1. Floral biology. New Zealand Journal of Crop and Horticultural Science, Vol. 27:
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Portela, S.I. 1999. Fisiología y manejo de postcosecha del tamarillo (Cyphomandra betacea).
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Osorio, G. 1992. Avances en el cultivo del tomate de árbol (Cyphomandra betacea). Acta
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Sudzuki, F. y B. Defilippi. 1996. El cultivo del tamarillo. El Campesino Vol. 127 Nº12.
Saldarriaga-Cardona, A., J. Castaño y R. Arango. 2008. Caracterización del agente causante de la
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Clak C.J. y A.C. Richardson. 2002. Biomass and mineral nutrient partitioning in a developing
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