100% encontró este documento útil (3 votos)
803 vistas100 páginas

Clio Grandes Batallas

La guerra ha servido como motor de desarrollo y progreso para la creación de la sociedad actual, aunque también ha causado innumerables muertes. Las sociedades prehistóricas eran más violentas, mientras que el siglo XX fue el período más pacífico a pesar de las dos guerras mundiales. La guerra ocasionó la muerte de entre el 1-2% de la población mundial del siglo XX, una tasa diez veces menor que en las sociedades de la Edad de Piedra.

Cargado por

tempo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (3 votos)
803 vistas100 páginas

Clio Grandes Batallas

La guerra ha servido como motor de desarrollo y progreso para la creación de la sociedad actual, aunque también ha causado innumerables muertes. Las sociedades prehistóricas eran más violentas, mientras que el siglo XX fue el período más pacífico a pesar de las dos guerras mundiales. La guerra ocasionó la muerte de entre el 1-2% de la población mundial del siglo XX, una tasa diez veces menor que en las sociedades de la Edad de Piedra.

Cargado por

tempo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

E

DE L VER
EN DA
RIQ DE
UE RO
IV D ROS
E C TRO
AS
TIL
LA

HISTORIA
REVISTA DE

[Link]

CIENCIA E HISTORIA

EL DESCUBRIMIENTO
DEL HELIO

LA GUERRA DE
HISTORIA MILITAR

CIEN AÑOS DE
LEGIÓN ESPAÑOLA TROYA
DE JUANA “LA LOCA” A
JUANA “LA BELTRANEJA”
LOS ORÍGENES
DE LA
RELIGIÓN Y
LA FIGURA
DE CRISTO EN
LA ANTIGÜEDAD

TEMPLARIOS
AUGE Y CAÍDA DE LOS MONJES GUERREROS
LA RUTA DE LA PRIMERA PABLO
LA SEDA DINASTÍA DE CARRIÓN
Y DE LAS EMPERADORES LOS PRIMEROS
PERLAS ROMANOS DE FILIPINAS
( Editorial)

el pasado presente

DIRECTORA: María Lorente


[Link]@[Link]

COLABORADORES
Óscar Fábrega, Raquel Berenguel

C/ Aragón, 186, 1º 4ª.


08011 Barcelona.

LAS GRANDES BATALLAS DE


Tel.: 93 368 75 61
Fax: 93 237 58 46

LA HISTORIA DE ESPAÑA
EDITA

͏W
Administración
C/ Aragón, 186, 1º 4ª.
08011 Barcelona. ARA QUÉ SIRVE LA
Tel.: 93 368 75 61
Fax: 93 237 58 46 'hZZ͍͏h>^^KE
>^'ZE^d>>^
DISTRIBUYE
GRUPO BOYACÁ Yh,EDZK
M-206; km 4,5. 28890 Madrid
>sE/Z>
,/^dKZ/^WH͍En este número especial de
CLÍO recogemos algunos de los conflictos bélicos más
IMPRIME
MCC Graphics
importantes de nuestro pasado, con el objetivo de
Impreso en España
entender mejor cómo afectaron al transcurso de la
Sobreprecio para Canarias 0,15 €
ISSN 2565-1684 historia de nuestro país.
Depósito Legal D.L.B. 5168-2017
08/2021

Dedicamos una especial atención a las batallas de


carácter naval, y también destacamos algunos de
los conflictos más recientes, como la Guerra Civil
Casual Magazines1 española y algunos episodios de las guerras mundiales
1. Reservados todos los derechos. Se prohibe la reproducción total
o parcial por ningún medio, electrónico o mecánico, incluyendo foto-
que estuvieron también relacionados con España.
copias, grabados o cualquier otro sistema, de artículos aparecidos
en este número sin autorización expresa por escrito del director.
CLÍO no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus
Quién sabe si podremos aprender de ellos para que la
colaboradores.

Historia, en este caso, no se repita.


La publicación no se hace responsable de las opiniones
expresadas por los autores de los artículos.
Esta revista ha recibido una ayuda de la
Dirección General del Libro, Archivos y
Bibliotecas para su difusión en bibliotecas,
centros culturales y universidades de España,
para la totalidad de los números del año.
María Lorente
Directora CLÍO

CLÍO 3
6

14
30

38
62 70

54
4 CLÍO
(Sumario)
3 Editorial

INTRODUCCIÓN
6 GUERRA ¿para qué sirve?
14 La guerra en la EDAD MEDIA

HISTORIA DE ESPAÑA
22 La batalla de las NAVAS DE TOLOSA
30 La batalla de LEPANTO
38 El 2 de MAYO

22
46 La primera GUERRA CARLISTA. La otra guerra civil

COMBATES NAVALES
54 ¡A tocapenoles! El COMBATE NAVAL “a la española”
62 La carrera del GLORIOSO. La gesta de don PEDRO MESÍA
DE LA CERDA

GUERRA CIVIL
70 El hundimiento del BALEARES

46 CONFLICTOS MUNDIALES
78 JUTLANDIA y las grandes BATALLAS NAVALES de la
PRIMERA GUERRA MUNDIAL
86 El DESEMBARCO DE NORMANDÍA
94 STUKA. El terror NAZI desde el aire que llegó a ESPAÑA

94

78 86
CLÍO 5
BATALLAS INTRODUCCIÓN

GUERRA
¿PARA QUÉ SIRVE?

6
6 C
C LL ÍÍ O
O
ANÁLISIS HISTÓRICO DE LOS MOVIMIENTOS BÉLICOS
LA GUERRA ESCONDE UN TRASFONDO QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DEL PURO CONFLICTO BÉLICO, YA QUE
TAMBIÉN HA ACTUADO DE MOTOR DE DESARROLLO Y DE PROGRESO PARA LA CREACIÓN DE LA SOCIEDAD
ACTUAL. ESTA ES LA OTRA CARA DE LA GUERRA.
POR IAN MORRIS, CATEDRÁTICO DE HISTORIA EN LA UNIVERSIDAD DE STANFORD

CLÍO 7
BATALLAS INTRODUCCIÓN

E
N REALIDAD, EL
SIGLO XX Y EL
PRINCIPIO DEL
XXI SE CARACTE-
RIZAN POR SER
EL PERÍODO MÁS
PACÍFICO DE LA
HISTORIA PAR A
EL SER HUMANO. El siglo XX fue
testigo de dos guerras mundiales,
una cadena sin fin de genocidios y
múltiples hambrunas inducidas por
la mala gestión de los gobiernos, ca-
tástrofes que, sumadas, supusieron el
exterminio de entre cien y doscientos
millones de personas. Las bombas
atómicas de Hiroshima y Nagasaki
mataron a más de ciento cincuenta
mil personas, probablemente más
gente de la que poblaba el mundo
en el año 50000 a.C. Pero en 1945, LAS SOCIEDADES DE LA EDAD DE
había más de dos mil quinientos mi- PIEDRA ERAN VIOLENTAS. EN ELLAS ERAN
FRECUENTES LAS DISPUTAS QUE ACABABAN
llones de personas en la tierra y, a lo EN VENGANZA E INCESANTES INCURSIONES.
largo del siglo XX, vivieron en nues-
tro mundo unos diez mil millones de
personas. Es decir, que los dos cen-
tenares de millones aproximados de
muertes debidas a la guerra durante OBRA VITAL
ese siglo ascienden solamente a un 1 IAN MORRIS es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge. Ocupa la
o 2 por ciento de la población total cátedra Jean y Rebecca Willard de Clásicos y es profesor de Historia en la Universidad
de personas que vivieron a lo largo de Stanford. Es miembro del Centro de Arqueología de Stanford y director de las
del siglo. Si uno tuvo la fortuna de excavaciones de la Universidad de Stanford en Monte Polizzo, Sicilia.
Nació en Stoke-on-Trent, Inglaterra y se graduó en Historia y Arqueología por la
nacer en el industrializado siglo XX, Universidad de Birmingham en 1981, estudios que completó con un doctorado en
las probabilidades de morir violenta- Cambridge. Empezó a trabajar en yacimientos arqueológicos cuando tenía catorce
mente (o debido a las consecuencias años.
de la violencia) eran una media de Asimismo, fue profesor de investigación en el Jesus College de Cambridge de
diez veces menores que las de al- 1985 a 1987, y luego se mudó a Estados Unidos. Fue profesor de Historia y Cultura
Clásica en la Universidad de Chicago hasta 1995, cuando se mudó a las montañas
guien nacido en una sociedad de la de Santa Cruz, en California –donde todavía vive junto a su esposa, gatos y perros–
Edad de Piedra. para enseñar Historia del mundo, Arqueología y Cultura Clásica en la Universidad
de Stanford. En esta universidad ha sido director del Departamento de Cultura
DESDE LA EDAD DE PIEDRA clásica, Director del Instituto de Historia de las Ciencias sociales y del Centro de
Esta observación se apoya en uno Arqueología, así como decano adjunto de la Facultad de Humanidades y Ciencias.
En 2009 fue galardonado con el Dean’s Award por la excelencia de sus clases. Ha
de los mayores descubrimientos que dirigido excavaciones arqueológicas en Gran Bretaña, Grecia e Italia.
han realizado arqueólogos y antro- También ha publicado diez libros y más de ochenta artículos sobre Arqueología
pólogos durante el pasado siglo: que e Historia. Los libros más recientes son Cazadores, campesinos y carbón (Ático de
las sociedades de la Edad de Piedra los Libros, 2016), The Greeks: History, Culture and Society (2009) y The Diynamics
eran, por lo general, muy pequeñas. of Ancient Empires (2009). Su libro ¿Por qué manda Occidente… por ahora? (Ático
de los Libros, 2013) se convirtió en un fenómeno de ventas mundial que alcanzó
Principalmente por lo difícil que re- el número 1 de más vendidos en la lista de The New York Times, y más de 30.000
sultaba encontrar comida, la gente ejemplares vendidos en lengua castellana.
vivía en bandas de unas pocas doce- Ian Morris ha sido galardonado con premios de la Fundación Guggenheim, la
nas de miembros, en pueblos de es- Fundación Mellon, la National Geographic Society y el National Endowment for the
casos centenares de personas o bien Humanities.
(ocasionalmente) asentamientos que

8 CLÍO
IAN MORRIS.

alcanzaban unos miles de habitantes.


Dichas comunidades no precisaban
EN LA EDAD DE PIEDRA la gran mayoría de
una gran organización y solían vivir las muertes se producía a pequeña escala, en
en términos de suspicacia o incluso disputas que buscaban venganza e incesantes
de hostilidad abierta hacia aquellas
personas ajenas al clan. Por lo ge-
incursiones, aunque de vez en cuando, la
neral, la gente optaba por resolver violencia podía llegar a afectar a un grupo o
sus diferencias de manera pacífica, población enteros.
pero si alguien prefería usar la fuerza,
existían muchos menos mecanismos provocaba una cantidad de muertes a incorporar a los perdedores en
de contención para frenarlo –o, en horriblemente alta. La mayoría de las sociedades cada vez mayores; este
menos ocasiones, para frenarla (la estimaciones determinan que entre el mecanismo se replicó por todo el
violencia era en su abrumadora ma- 10 y el 20 por ciento de los humanos planeta.
yoría masculina)–, como a los que que vivieron en las sociedades de la La única forma de que las socie-
están acostumbrados los ciudadanos Edad de Piedra murieron a manos de dades más grandes funcionaran
de los estados modernos. La gran sus congéneres. Es un porcentaje al- consistía en que sus gobernantes
mayoría de las muertes se producía tísimo que revela una violencia y un construyeran instituciones más fuer-
a pequeña escala, en disputas que riesgo mucho mayores que los de los tes, y una de las primeras tareas que
buscaban venganza e incesantes in- siglos XX y XXI. dichos gobiernos debían empren-
cursiones, aunque, de vez en cuando, ¿Qué sucedió para que pasáramos der, si querían conservar el poder,
la violencia podía llegar a afectar a un de las pequeñas tribus de cazado- era suprimir la violencia en el seno
grupo o población enteros con tanta res-recolectores con un alto nivel de de su propia sociedad. Los hombres
saña que la enfermedad y la ham- violencia a nuestras actuales socie- que dirigían estos gobiernos casi
bruna eliminaban a todos sus miem- dades, con un nivel muy inferior de nunca seguían políticas pacifistas
bros. Pero como los grupos humanos violencia? Bien, diez mil años, atrás, por la simple bondad de sus cora-
eran tan reducidos, el goteo cons- en ciertas partes del mundo, los ga- zones. Sencillamente, luchaban con
tante de violencia de baja intensidad nadores de las guerras empezaron todas sus energías contra la vio-

CLÍO 9
BATALLAS INTRODUCCIÓN

lencia porque los súbditos que se


portaban bien eran más fáciles de
gobernar y porque resultaba más
sencillo recaudar impuestos de una
población dócil que de un puñado
de violentos asesinos.
La consecuencia accidental, sin
embargo, fue que las tasas de muer-
tes violentas descendieron casi un
90 por ciento entre la Edad de Pie-
dra y el siglo XX. El proceso no fue
fácil ni bonito.
Ya fueran los romanos en Gran
Bretaña o los británicos en India,
los gobiernos que buscaban pacifi-
car a la población se comportaban
de forma tan brutal como aquellos
elementos violentos a los que de-
seaban erradicar. Tampoco fue una
transformación sin altibajos: en pun-
tos concretos, las muertes violentas LA BATALLA DE ROCROI.
llegaron a alcanzar, durante breves
períodos de tiempo, los niveles de la

>&hdhZK>'hZZ
E'hZZ͗͏WZYh mitad de siglo. Pero solo si humanidad, pues ha hecho
^/Zs͍͕>WZK&^KZ/E entendemos para qué sirve que vivamos en sociedades
DKZZ/^͕dZd/K la guerra podremos saber más seguras donde muere
,/^dKZ/E> adónde nos lleva. mucha menos gente.
hE/sZ^/ Sin duda, este libro Pero hay un rayo
^dE&KZ͕ se centra en lo no dejará indiferente a de esperanza para los
que considera el principal nadie, como ya sucedió amantes de la paz en las
factor de la evolución con el anterior volumen conclusiones de Morris.
de las sociedades: la de este historiador, ¿Por Hemos llegado a un
guerra, sin la cual no qué manda Occidente… punto en que somos tan
habríamos prosperado por ahora? La mayoría eficientes en la guerra
tan rápido. Una tesis de los lectores de Guerra que deja de tener sentido
que ha levantado mucha empiezan, como es combatir a ultranza. ¿Es
polémica pero que es difícil comprensible, horrorizados posible que, después de
de rebatir, ya que, desde por la idea de que la haber forjado el mundo
las conservas a internet, guerra pueda ser un factor moderno, la guerra total
pasando, desde luego, por positivo en la historia vaya a acabar consigo
la investigación médica, de la humanidad pero, a misma?
muchos de los avances medida que se suceden Para responder a esta
con los que contamos se las páginas de la obra, los pregunta, vale la pena
crearon para ayudar a los argumentos de Morris son embarcarse en uno de
ejércitos. Su exhaustivo muy difíciles de rebatir. La los libros de historia
estudio demuestra que, inevitable conclusión final más provocadores,
por mucho que queramos es que la guerra, aunque apasionantes y
cumplir el idílico sueño de cruel e inhumana para las sorprendentes de la
acabar con la guerra, no personas que la sufren, es última década: Guerra:
será posible en la próxima buena para los estados y la ¿para qué sirve?

10 CLÍO
PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

Edad de Piedra. Entre 1914 y 1918, ADICIONALMENTE, LA GUERRA CREA LAS


por ejemplo, cerca de un serbio de
cada seis murió por causas violen- CONDICIONES NECESARIAS para algo que
tas, víctima de una enfermedad o a también es muy importante para una sociedad:
causa de hambruna. Y, por supuesto, el crecimiento económico y el desarrollo del nivel
no a todos los gobiernos se les daba
bien preservar la paz. Puede que la de vida. De nuevo, es un proceso imperfecto y
democracia sea un sistema político desigual.
imperfecto, pero rara vez devora a
sus vástagos; las dictaduras suelen ALTERNATIVAS A LA VIOLENCIA bas parecen indicar que es correcta.
conseguir los resultados deseados Pero ¿existe alguna otra alternativa La especie humana no parece haber
por el dictador, pero, en el ínterin, a la guerra? Si el Imperio romano se descubierto a lo largo de la Historia
tienden a ejecutar, gasear y matar hubiera construido sin masacrar a una forma de crear sociedades más
de hambre a mucha gente. Pero millones de galos y griegos, si Esta- grandes que no pase por el uso de
todas las variaciones, matices y ex- dos Unidos hubiera nacido sin matar la guerra (aunque es cierto que, en
cepciones no deben impedirnos ver a millones de nativos americanos, si algunos casos, también la guerra fra-
la pauta general, que es muy clara, tanto en estos dos casos como en casa en ese propósito. Cuando eso
y muestra que, a lo largo de los últi- otros tantos, incontables, los conflic- sucede, se produce lo que denomino
mos diez mil años, la guerra ha im- tos se hubieran resuelto mediante el una guerra contraproducente).
pulsado a los gobiernos, y estos, a diálogo y no mediante el recurso a la Adicionalmente, la guerra crea las
su vez, han impulsado la paz. Y diré violencia, quizá la Humanidad podría condiciones necesarias para algo que
todavía más: la guerra ha hecho que haber disfrutado de los beneficios de también es muy importante para una
estos gobiernos, al asimilar a los de- las sociedades más grandes y desa- sociedad: el crecimiento económico
rrotados, creen sociedades cada vez rrolladas sin tener que pagar un pre- y el desarrollo del nivel de vida. De
mayores, extendiendo así los bene- cio tan alto por ello. Pero no fue así. nuevo, es un proceso imperfecto y
ficios de la paz sobre una población Esta es una reflexión deprimente, desigual: cuando una facción gana
cada vez mayor. a buen seguro, pero todas las prue- una guerra, suele darse al saqueo y

CLÍO 11
BATALLAS INTRODUCCIÓN

la rapiña, vende a los miles de super-


vivientes como esclavos y les roba
sus tierras y pertenencias. Los perde-
dores viven sumidos en la pobreza
durante generaciones. Es terrible y
desolador. Y, sin embargo, con el
paso del tiempo –décadas, quizá si-
glos– el nacimiento de una sociedad
más grande suele mejorar la vida de
todos los habitantes de dicha pobla-
ción, tanto la de los descendientes
de los vencedores como la de los del
bando perdedor.
La pauta a largo plazo es inequí-
voca: al construir sociedades más
grandes y gobiernos más fuertes y
proporcionar más seguridad a los
ciudadanos, la guerra enriquece el
mundo.
La guerra ha producido sociedades
más grandes, lideradas por gobiernos
más fuertes que han sido capaces de
imponer la paz y crear los requisitos
necesarios para la prosperidad. Hace
diez mil años, en la tierra solamente
vivían alrededor de seis millones de
personas. Estas vivían una media de
unos treinta años y lo hacían gas-
tando el equivalente a dos dólares AUNQUE RESULTE UNA AFIRMACIÓN
norteamericanos al día. Ahora hay INCÓMODA, es un hecho que, a largo plazo,
más de mil veces más personas (siete
mil millones, de hecho), que viven
la guerra ha convertido el mundo en un lugar
más del doble (la esperanza de vida más seguro y próspero. Esto convierte a la
global es de sesenta y siete años) y guerra en un elemento clave de la Historia.
ganan una cantidad más de doce
veces superior (la media de ingresos Mi respuesta sería que el tipo de UN NEGOCIO PRÓSPERO
mundial es de unos veinticinco dóla- persona que ha quedado asombrada Aunque resulte incómodo, es un
res al día). ante los resultados de su propia in- hecho que, a largo plazo, la guerra
Si bien la guerra es la peor ma- vestigación. Si alguien me hubiera ha convertido el mundo en un lugar
nera imaginable de crear sociedades dicho hace diez años que algún día más seguro y próspero.
más grandes y pacíficas, es básica- escribiría estas líneas, probable- Uno de los motivos por los cuales me
mente la única que los seres huma- mente no le habría creído y, desde lancé a escribir Guerra, ¿para qué sirve?
nos han descubierto. Se trata, sin luego, estas conclusiones no eran, fue precisamente porque me di cuenta
duda, de un mal, pero de un mal ni mucho menos, las que esperaba de la importancia de la guerra y el con-
menor. Y como enfrentarnos al mal encontrar cuando inicié mi inves- flicto en la Historia de la Humanidad,
menor nos incomoda, es probable tigación sobre el fenómeno de la después de dos décadas ejerciendo
que la lectura de Guerra, ¿para qué guerra y su papel en la evolución como historiador, muchos de mis libros,
sirve?, no sea fácil. Al fin y al cabo, de las sociedades humanas. Pero si en los que trataba del auge y declive de
la guerra es un asesinato en masa. algo he aprendido es que las prue- las civilizaciones, estaban llenos de in-
¿Qué tipo de persona puede afirmar bas que nos ofrece la Historia (y la formación sobre la guerra. Comprendí
que se puede sacar algo bueno de arqueología y la antropología) no que así era porque la guerra es un ele-
una experiencia así? son ambiguas. mento clave de la Historia.

12 CLÍO
HIROSHIMA.

Y también de nuestro futuro: du- EN EL PASADO LIBRAMOS INNUMERABLES


rante milenios, la guerra ha creado
(a largo plazo) las condiciones para
GUERRAS PORQUE HACERLO NOS BENEFICIABA,
la paz, y la destrucción que provoca pero en el siglo XX la compensación que obteníamos
ha traído consigo, en último tér- por participar en un conflicto menguaba. Encontramos
mino, riqueza. Pero, en nuestra era,
la Humanidad se ha vuelto tan efi-
otras maneras de resolver nuestros problemas sin
ciente en el desarrollo de técnicas desencadenar el Armagedón.
de combate (con armas tan destruc-
tivas y organizaciones tan eficaces) quizá ya no quedara ni rastro de la Por supuesto, no hay ninguna ga-
que estamos imposibilitando que se raza humana. rantía de que sigamos siendo razo-
libren guerras como se había hecho Las buenas noticias son que esto no nables y evitemos autodestruirnos
hasta ahora. sucedió y también que, francamente, es definitivamente, pero, a pesar de
Si durante la Guerra Fría alguien muy improbable que ocurra jamás: la todo, tenemos razones para pensar
hubiera apretado el botón nuclear razón básica es que a los humanos se que seguiremos evitando el peor re-
y mil millones de personas hubieran nos da notablemente bien adaptarnos sultado posible: la erradicación de
muerto en las semanas siguientes, la a entornos cambiantes. En el pasado, nuestro mundo.
tasa de muertes que hubiera tenido libramos innumerables guerras porque El siglo XXI será testigo de cam-
lugar durante el siglo XX habría al- hacerlo nos beneficiaba, pero, en el bios sorprendentes en todos los
canzado o superado los niveles de la siglo XX, a medida que la compensación aspectos, incluido el papel de la
Edad de Piedra. Y si el legado tóxico que obteníamos por participar en un violencia. El inveterado sueño de un
de todas las cabezas nucleares hu- conflicto menguaba, encontramos otras mundo sin guerra quizá se convierta
biese sido tan terrible como algunos maneras de resolver nuestros problemas en realidad, aunque cómo será ese
científicos temían, a estas alturas sin desencadenar el Armagedón. mundo es otro asunto.

CLÍO 13
BATALLAS INTRODUCCIÓN

14 CLÍO
LA GUERRA EN LA
EDAD MEDIA
LA GUERRA EN EL MAR DURANTE LA EDAD MEDIA ESPAÑOLA SUFRIÓ UNA
CONSTANTE EVOLUCIÓN. SE TRATA DE UN PERIODO MUY LARGO DE TIEMPO,
Y CÓMO ES LÓGICO, TANTO LOS BARCOS Y TÉCNICAS DE CONSTRUCCIÓN,
COMO LAS ARMAS QUE LLEVABAN, SUFRIERON NOTABLES CAMBIOS, QUE
CULMINARON CON LA EXTENSIÓN DEL USO DE LA ARTILLERÍA A PARTIR DE LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV.

POR MIGUEL DEL REY, HISTORIADOR

CLÍO 15
BATALLAS INTRODUCCIÓN

S
E PODRÍA PENSAR ƚƌĂƚĂƌůĂŵĂĚĞƌĂ͕ŚĂĐĞƌůĂƐǀĞůĂƐ͕ůĂĐŽƌĚĞůĞ-
ARTILLERÍA NAVAL QUE LA BASE DE UN ría, y fabricar los elementos de gobierno de
COMBATE ENTRE DOS ůĂŶĂǀĞ͘WĂƌĂĞůůŽŚĂĐşĂŶĨĂůƚĂĐĂƌƉŝŶƚĞƌŽƐ͕
RESPECTO A LA ARTILLERÍA
BARCOS EN LA EDAD ŚĞƌƌĞƌŽƐ͕ ƚĞũĞĚŽƌĞƐ͕ ĞƚĐ͘ ƌĂ ƵŶĂ ĞƐĐƵĞůĂ
NAVAL, SU ORIGEN
ESTÁ ENVUELTO EN LA MEDIA CONSISTÍA EN dura y exigente, pues mandar un buque de
LEYENDA, pero no hay duda BUSCAR EL CHOQUE guerra precisaba de notables conocimien-
de su empleo en la batalla Y EL ABORDAJE, DECIͳ tos técnicos que no se aprendían de la no-
de Arnemuiden el 23 de DIENDO LA LUCHA LA ĐŚĞĂůĂŵĂŹĂŶĂ͘
septiembre de 1338, entre PERICIA NÁUTICA EN LA MANIOBRA DE EŽŽďƐƚĂŶƚĞ͕ĚŝƐƉŽŶĞƌĚĞƵŶĂŇŽƚĂŽƚŽƌ-
Inglaterra y Francia, en la que APROXIMACIÓN Y ALCANCE, Y LA CAPAͳ gaba ventajas estratégicas interesantes, y
el buque inglés Christopher CIDAD OFENSIVA Y DE COMBATE DE LAS el dinero que se ponía en ella, era a la larga
disponía de tres pequeños RESPECTIVAS TRIPULACIONES. Sin embar- una buena inversión. Por lo pronto, permi-
cañones y una culebrina. go, las cosas no eran tan sencillas, pues, por ơĂĞůĐŽŵĞƌĐŝŽ͕ůŽƋƵĞĂŵƉůŝĂďĂůĂƌŝƋƵĞnjĂ
Durante todo el siglo XIV no lo pronto, disponer de barcos y gentes con de cualquier estado y mejoraba sus condi-
fue extraña la incorporación
capacidad para dirigirlos no era algo fácil, ciones de vida. Además, tener barcos de
de diversos tipos de cañones
ƉŽƌ ůĂ ĚŝĮĐƵůƚĂĚ ĚĞ ĞŶĐŽŶƚƌĂƌ ŐĞŶƚĞƐ ĨŽƌ- guerra dispuestos y preparados era una no-
a los buques principales de
las armadas más importantes, madas en las artes de la mar, y disponer de table baza defensiva, y disuadía a posibles
pero hasta el siglo XV no se pilotos y capitanes. A eso se sumaba el cos- enemigos, animándoles a actuar contra
hizo habitual equipar las naves te de construir y mantener un barco, una njŽŶĂƐ ŵĞŶŽƐ ĚĞĨĞŶĚŝĚĂƐ͕ ƉŽƌ ƷůƟŵŽ͕ ƉĞƌ-
con artillería, especialmente suma más que considerable que no estaba ŵŝơĂƉƌŽLJĞĐƚĂƌĞůƉŽĚĞƌƉƌŽƉŝŽLJĞdžƚĞŶĚĞƌ
las naves a vela, pues en las al alcance de cualquier Estado, por lo que LJ ĂŵƉůŝĂƌ Ğů ƚĞƌƌŝƚŽƌŝŽ͕ ĐŽŵŽ ŚŝĐŝĞƌŽŶ ůŽƐ
galeras era más complicado, si disponer de navíos fue siempre una prueba monarcas de Aragón, primero en las islas
bien se instalaban falconetes ĚĞĞƐƚĂƚƵƐLJƉƌĞƐƟŐŝŽ͕ƋƵĞŚĂĐşĂĐĂƐŝŝŵƉŽ- vecinas a sus costas del Mediterráneo Oc-
y otras armas idóneas para sible tener algo más que barcos pequeños ĐŝĚĞŶƚĂů͕LJŵĄƐĂĚĞůĂŶƚĞĞŶKƌŝĞŶƚĞĞŶƟĞ-
proteger la nave en los de cabotaje. ƌƌĂƐĚĞů/ŵƉĞƌŝŽďŝnjĂŶƟŶŽ͕ŽůŽƐĐĂƐƚĞůůĂŶŽƐ
abordajes, o servir para dar En España, los conocimientos y la ex- y portugueses en la Macaronesia –formada
fuego de apoyo contra las
ƉĞƌŝĞŶĐŝĂ ƉƌĄĐƟĐĂ ŚĞƌĞĚĂĚĂƐ ĚĞ ZŽŵĂ ƐĞ ƉŽƌůŽƐĂƌĐŚŝƉŝĠůĂŐŽƐĚĞnjŽƌĞƐ͕/ƐůĂƐ^ĂůǀĂ-
cubiertas y castillos de los
barcos enemigos.
ŵĂŶƚƵǀŝĞƌŽŶ ĐŽŶ ŐƌĂŶ ĚŝĮĐƵůƚĂĚ ĚƵƌĂŶƚĞ jes, Madeira, Canarias y Cabo Verde–, que
los años del reino visigodo, y tras la inva- conquistaron en su totalidad a lo largo del
sión musulmana y los constantes ataques siglo XV.
vikingos, sobre todo en las costas del norte
de la Península, la navegación casi llegó a DESAFÍOS NÁUTICOS
desaparecer. Su recuperación fue un pro- Durante los primeros siglos de la Edad Me-
ĐĞƐŽůĞŶƚŽ͕ƉƵĞƐƵŶĂŇŽƚĂŶŽƐĞĐƌĞĂĚĞůĂ dia las batallas navales fueron muy escasas.
nada; costó generaciones formar de nuevo >Ă ĚĞƐĂƉĂƌŝĐŝſŶ ĚĞ ůĂƐ ŇŽƚĂƐ ƌŽŵĂŶĂƐ ĞŶ
un núcleo de marinos solvente. ĞůƐŝŐůŽsLJĞůŚƵŶĚŝŵŝĞŶƚŽĚĞůƉŽĚĞƌǀĄŶ-
ŽŶƐƚƌƵŝƌ ƵŶ ďĂƌĐŽ Ğdžŝպà ĚĞ ƉĂƌƟĚĂ ůĂ dalo en el VI, despejó el Mediterráneo de
existencia de una industria básica, capaz de Estados con capacidad para disponer de un

1
CURIOSIDAD
DZ/E
>DZy/^dE/hE
WKZK^DZ/E>/&>E
>ͳE>h^͕WKZ:DW>K͕,/K
Yh>K^s/</E'K^>/'/^E
KE^DEK^WZKd'/^KDK
K:d/sK^h^dYh^͘

16 CLÍO
ƉŽĚĞƌŶĂǀĂůĐĂƉĂnjĚĞĂůƚĞƌĂƌŽŝŶŇƵŝƌĞŶůŽƐ
ƐƵĐĞƐŽƐƉŽůşƟĐŽƐŵĄƐĂůůĄĚĞƵŶĄŵďŝƚŽŵĞ-
ƌĂŵĞŶƚĞůŽĐĂů͕LJĞů/ŵƉĞƌŝŽZŽŵĂŶŽKƌŝĞŶƚĂů͕
ĂďƌƵŵĂĚŽ ƉŽƌ ůŽƐ ƉƌŽďůĞŵĂƐ ŝŶƚĞƌŶŽƐ LJ Ğdž-
ƚĞƌŶŽƐ͕ĚĞũſĚĞƐĞƌƵŶĂĨƵĞƌnjĂŝŵƉŽƌƚĂŶƚĞ͘
Ŷ Ğů ƚůĄŶƟĐŽ ĨƵĞ ĂƷŶ ƉĞŽƌ͕ LJ Ğů ƉŽĚĞƌ
ŶĂǀĂůŶŽŝŶŇƵLJſĞŶŶĂĚĂĞŶůŽƐƐƵĐĞƐŽƐƋƵĞ
ĚĞĐŝĚşĂŶĞůĨƵƚƵƌŽĚĞůŽƐƉƵĞďůŽƐĚĞůĂƌĐŽƋƵĞ
ŝďĂĚĞ'ĂůŝĐŝĂĂ&ƌŝƐŝĂ͕ŚĂƐƚĂůĂĂƉĂƌŝĐŝſŶĚĞ
ůĂƐƉƌŝŵĞƌĂƐŇŽƚĂƐǀŝŬŝŶŐĂƐLJĂĞŶĞůƐŝŐůŽ/y͕ůŽ
>KDdEs>^>hz^͕>Ϯϰ:hE/KϭϯϰϬ͕&h>WZ/DZ'ZEE&ZEdD/EdKZDK ƋƵĞŽďůŝŐſĂůŽƐĨƌĂŶĐŽƐĂƌĞĨŽƌnjĂƌůĂƐĚĞƐĞŵ-
EdZ/E'>^^z&ZE^^E>DZK>'hZZ>K^/EHK^͘>K^hYh^&ZE^^^
K>KZKEEdZ^KhdZK>1E^WZ>>^͕hYhdKKEDZKD^>K^s/EK^ ďŽĐĂĚƵƌĂƐĚĞůŽƐƌşŽƐƉƌŝŶĐŝƉĂůĞƐLJĂĨŽƌƟĮĐĂƌ
DK^>K^͕WZKE^'h/ZhEDzKZW>d&KZDKDd͘>^Es^DzKZWKZd ƐƵƐƉƵĞƌƚŽƐ͘WĞƌŽ͕ĞŶƌĞĂůŝĚĂĚ͕ĂƉĞƐĂƌĚĞůŽ
^h/ZKEEsE'hZ/͕&/EWZKd'Z>^D^WYhH^͕YhYhZKEdZ^͘
/>/KdE/KE>&ZE/͕WZ1^͘ ƋƵĞƐĞĐƌĞĞ͕ůŽƐǀŝŬŝŶŐŽƐũĂŵĄƐĨƵĞƌŽŶĐĂƉĂ-
ĐĞƐĚĞĚĂŹĂƌĂůƐƚĂĚŽĨƌĂŶĐŽŚĂƐƚĂĚĞƐƉƵĠƐ
ĚĞůĐŽůĂƉƐŽƉŽůşƟĐŽĚĞůƐƚĂĚŽĂƌŽůŝŶŐŝŽƚƌĂƐ
ůĂŵƵĞƌƚĞĚĞ Luis el PiadosoĞůϴϰϬ͘
dƌĂƐĞůĐŽůĂƉƐŽŵƵƐƵůŵĄŶĞŶƐƉĂŹĂƋƵĞ
ƉƌŽĚƵũĞƌŽŶůĂƐƚĂŝĨĂƐ͕ĂƉƌŝŶĐŝƉŝŽƐĚĞůƐŝŐůŽ
y/͕ ĨƵĞƌŽŶ ůĂƐ ĐŝƵĚĂĚĞƐͲĞƐƚĂĚŽ ŝƚĂůŝĂŶĂƐ͕
ĐĂĚĂ ǀĞnj ŵĄƐ ƌŝĐĂƐ LJ ƉŽĚĞƌŽƐĂƐ͕ ůĂƐ ƋƵĞ
ŝŵƉůĂŶƚĂƌŽŶƐƵƉŽĚĞƌĞŶĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͕
ŝŵƉŽŶŝĠŶĚŽƐĞ Ă ďŝnjĂŶƚŝŶŽƐ LJ ĨĂƚŝŵşĞƐ͕ LJ͕
ƉĂƌĂ ůĂ ŵŝƚĂĚ ĚĞů ƐŝŐůŽ y//͕ LJĂ ĐŽŶƐƚŝƚƵşĂŶ
ƵŶĂĨƵĞƌnjĂĐŽŶƐŝĚĞƌĂďůĞ͘
>ĂƐŐĂůĞƌĂƐŝƚĂůŝĂŶĂƐĚĞĮŶĂůĞƐĚĞůƐŝŐůŽy/
ĞƌĂŶŵĄƐƌŽďƵƐƚĂƐ͕ůŝŐĞƌĂƐLJƌĄƉŝĚĂƐƋƵĞůĂƐ
ĚĞůĂŶƟŐƺĞĚĂĚ͘hŶďƵĞŶĂƉƌŽǀĞĐŚĂŵŝĞŶƚŽ
ĚĞůĂƐƚĠĐŶŝĐĂƐƵƟůŝnjĂĚĂƐƉŽƌůŽƐŶŽƌŵĂŶĚŽƐ͕
ĂŵƉůŝſůĂĐŽŶƐƚƌƵĐĐŝſŶĚĞďĂƌĐŽƐ͕ƋƵĞƐĞŚĂ-
ĐşĂŶ ƉĂƌƟĞŶĚŽ ĚĞ ůĂƐ ĐƵĂĚĞƌŶĂƐ ƋƵĞ ůƵĞŐŽ
ƌĞĐŝďşĂŶ ƉůĂŶĐŚĂƐ ĐůĂǀĞƚĞĂĚĂƐ͕ ĨƌĞŶƚĞ Ăů ĂŶ-
ƟŐƵŽ ƐŝƐƚĞŵĂ ĚĞ ĞďĂŶŝƐƚĞƌşĂ ĚĞ ŵŽƌƚĂũĂ LJ
>ZK:DW>KdYhEs>EWZ>>K͵/Yh/Z͵͕zEWZWE/h>Z͘ ĞƐƉŝŐĂ͕ŵĞũŽƌĄŶĚŽƐĞĞůĂƉĂƌĞũŽLJĐŽŵĞŶ-

2 WKZEs>
>sEK^dK/^>D/K^WHK>^1^ZZK>>MhE
WKZEs>EKd>/DWKZdE/WZd/Z>^'hE
D/d>^/'>K/y͕WZK͕E'EZ>͕^h^MEhED/dK
ZEK^hEdZKdZZ/dKZ/>͕zEKWZKzdM^hWKZ
D^>>^hEdKZEK͕^//E:Z/MhE/DWKZdEd&ZEK
3 d>>^DDKZ>^
>/EZDEdK>Z/Yh>K^Z/EK^>Z/^d/E
hZEd>^/'>Ky///z>hDEdK^hW/WZ
WZKh/ZZK^,/KYhEhsK>^d>>^Es>^&h^E
D^,/dh>^͘WKZ:DW>K͕dZ^>KEYh/^d^d>>E
E>h1K/Ed>zDhZ/͕z>1EDEK^Z'ME
>Z/EKD>>KZzs>E/͕>K^zWKZK^K^^dK^
>^D//KE^&d/D1^zKEdhsKKEy/dK>K^W/Zd^
>^WHZ/^d/E͕KdK^^EdKE^WKZK^^
EMZ/K^͕YhWKZ>>:E1^h^^^:D^&hZKE͕
&hZ^Es>^͕^s/ZKEW^/E>h^K^&/Z>WKZ
W^Z>K^D/dK^͕hEZ/s>KE^/Z/ME͘
>K^^dK^/d>/EK^͕&ZE/͕K>^&>Kd^ZZ/^^͘

>1K 17
BATALLAS INTRODUCCIÓN

njĂŶĚŽĂĞdžƚĞŶĚĞƌƐĞůĂǀĞůĂůĂƟŶĂĨƌĞŶƚĞĂůĂ ĂŚĂĐĞƌ͕ƉŽƌůŽƋƵĞƐĞďƵƐĐĂďĂƵƟůŝnjĂƌůŽƐ
ĐƵĂĚƌĂĚĂ͕ůŽƋƵĞďĞŶĞĮĐŝĂďĂůĂŶĂǀĞŐĂĐŝſŶ ďĂƌĐŽƐ ƉĂƌĂ ĚĂŹĂƌ Ğů ĐŽŵĞƌĐŝŽ ĞŶĞŵŝŐŽ͕
ĐŽŶŵĂůǀŝĞŶƚŽLJŚĂĐşĂƋƵĞůĂƐŐĂůĞƌĂƐŐĂŶĂ- atacar sus mercantes o desembarcar en
ƐĞŶĂŐŝůŝĚĂĚLJǀĞůŽĐŝĚĂĚ͘ ƐƵƐĐŽƐƚĂƐƉĂƌĂƐĂƋƵĞĂƌůĂƐLJŽďƚĞŶĞƌďŽơŶ
ƐƚĞƟƉŽĚĞďĂƌĐŽƐŵĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽƐĨƵĞůĂ LJƉƌŝƐŝŽŶĞƌŽƐ͕ƉĞƌŽŶŽŝŶƚĞŶƚĂƌŝŵƉŽŶĞƌƵŶ
base de las nuevas armadas creadas en los ŽƌĚĞŶĚŝƐƟŶƚŽĂůĞƐƚĂďůĞĐŝĚŽ͘
ƌĞŝŶŽƐ ĞƐƉĂŹŽůĞƐ ĞŶ Ğů ƐŝŐůŽ y//͕ Ă ůŽƐ ƋƵĞ
ƐĞƵŶŝĞƌŽŶůŽƐĚĞƚƌĂĚŝĐŝſŶŵĂƌĐĂĚĂŵĞŶƚĞ ARMAMENTO, EQUIPO Y TÁCTICAS
ŶſƌĚŝĐĂƋƵĞ͕ĂŶƚĞƐĚĞůƐŝŐůŽy///͕ĞƌĂŶLJĂůĂ >ĂƐ ŇŽƚĂƐ ďŝnjĂŶƟŶĂƐ LJ ĄƌĂďĞƐ ƋƵĞ ƐĞ ĚŝƐ-
ĞƐƉŝŶĂĚŽƌƐĂůĚĞůĂƐŇŽƚĂƐĚĞůƚůĄŶƟĐŽLJƐĞ ƉƵƚĂƌŽŶ Ğů ĚŽŵŝŶŝŽ ĚĞů DĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ ĚƵ-
ĞŵƉĞnjĂďĂŶĂŝŵƉŽŶĞƌĞŶĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ ƌĂŶƚĞƐŝŐůŽƐ͕ŶŽĚŝĨĞƌşĂŶĞŶƐƵĂƌŵĂŵĞŶƚŽ
ĐŽŵŽŶĂǀĞƐĚĞĐĂƌŐĂ͕ĞƐƉĞĐŝĂůŵĞŶƚĞƉŽƌĞů ĚĞ ůĂƐ ƌŽŵĂŶĂƐ Ž ǀĄŶĚĂůĂƐ ĚĞ ůŽƐ ƐŝŐůŽƐ s
ŝŵƉĂĐƚŽĚĞůĂƐƌƵnjĂĚĂƐ͕ƋƵĞŵŽƟǀĂƌŽŶůĂ Ž s/͘ >ŽƐ ďŝnjĂŶƟŶŽƐ͕ ŚĞƌĞĚĞƌŽƐ Ăů ĮŶ LJ Ăů
ĞŶƚƌĂĚĂĐĂĚĂǀĞnjŵĄƐŶƵŵĞƌŽƐĂĚĞďƵƋƵĞƐ ĐĂďŽĚĞů/ŵƉĞƌŝŽƌŽŵĂŶŽʹƉƵĞƐĞƐůŽƋƵĞ
ĚĞůEŽƌƚĞĚĞƵƌŽƉĂĞŶĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽLJ ĞƌĂŶʹĚŝƐƉŽŶşĂŶĚĞůĂƌŵĂŵĄƐĂǀĂŶnjĂĚĂĚĞ
D/E/dhZ>^/d/K
ƉƌŽǀŽĐĂƌŽŶ ƚĂŶƚŽ ƵŶ ĞŶƌŝƋƵĞĐĞĚŽƌ ŝŶƚĞƌ- ƐƵ ƟĞŵƉŽ͗ Ğů ůůĂŵĂĚŽ ĨƵĞŐŽ ŐƌŝĞŐŽ͕ ĚĞƐĂ- D/dϭϮϰϵ͘
ĐĂŵďŝŽĚĞŝĚĞĂƐĐŽŵŽůĂůůĞŐĂĚĂĂů^ƵƌĚĞ ƌƌŽůůĂĚŽĐŽŶŶĂŌĂLJƐŽďƌĞĞůƋƵĞƐĞĨŽƌũĂƌŽŶ >^K^Z/^d/E^
^WZKy/DE>
ƵƌŽƉĂ ĚĞ ŶŽǀĞĚŽƐŽƐ ƐŝƐƚĞŵĂƐ ĚĞ ĐŽŶƐ- ĞŶKĐĐŝĚĞŶƚĞƚŽĚŽƟƉŽĚĞůĞLJĞŶĚĂƐŶĂĐŝĚĂƐ K^dhZEd>
ƚƌƵĐĐŝſŶŶĂǀĂů͘ƐƚŽƐƉŽĚĞƌŽƐŽƐďĂƌĐŽƐĚĞ ĞŶůĂĠƉŽĐĂĚĞůĂƐƌƵnjĂĚĂƐ͘ ^Wd/DZh͘
d/EE^d/>>K^
ŶƵĞǀĂĨĂĐƚƵƌĂĚĞŵŽƐƚƌĂƌŽŶƐƵĞĮĐĂĐŝĂĞŶĞů ĂůĞŶƚĂĚŽ ĞŶ ĐĂůĚĞƌĂƐ Ă ƉƌĞƐŝſŶ͕ ĞƌĂ WKWzWZKzs>^
ƚƌĂŶƐƉŽƌƚĞĚĞƚƌŽƉĂƐ͕ƉĞƌĞŐƌŝŶŽƐ͕ŵĂƚĞƌŝĂů ůĂŶnjĂĚŽĂƚƌĂǀĠƐĚĞƵŶƐŝĨſŶ͕ƉĞƌŽƐĞĚŝĐĞ hZ^͘

ĚĞ ĂƐĞĚŝŽ͕ ĂƌŵĂƐ LJ ŵƵŶŝĐŝŽŶĞƐ LJ ŐĂŶĂĚŽ͕ ƋƵĞƐĞĂƌƌŽũĂďĂƚĂŵďŝĠŶĞŶũĂƌƌĂƐĚĞĐĞ-


ůŽƋƵĞŝŶĐƌĞŵĞŶƚſĞůƉŽĚĞƌĚĞůŽƐƐƚĂĚŽƐ ƌĄŵŝĐĂ ĞŶ ůŽƐ ĂďŽƌĚĂũĞƐ͘ ĂƉĂnj ĚĞ ĂƌĚĞƌ dK^>^
ZD^D/s>^
ůĂƟŶŽƐĚĞdŝĞƌƌĂ^ĂŶƚĂ͘ ŝŶĐůƵƐŽĞŶĐŽŶƚĂĐƚŽĐŽŶĞůĂŐƵĂ͕ŝŶĨƵŶ̺à DW>^E
^ŝŶ ĞŵďĂƌŐŽ͕ Ă ĚŝĨĞƌĞŶĐŝĂ ĚĞ ůŽ ƋƵĞ ƉĂǀŽƌĂůŽƐĞŶĞŵŝŐŽƐĚĞŝnjĂŶĐŝŽ͘^ŝďŝĞŶ >K^ZK^͕EK
,zE/E'hE
ŽĐƵƌƌĞ ĞŶ ůĂ ŐƵĞƌƌĂ ŽĐĐŝĚĞŶƚĂů ŵŽĚĞƌŶĂ͕ ŚĂLJƉƌƵĞďĂƐĚĞƐƵĞŵƉůĞŽƉŽƌŇŽƚĂƐŝƐůĄ- D^/DWKZdEd
ĚŽŶĚĞ ůĂƐ ŇŽƚĂƐ ŶŽƌŵĂůŵĞŶƚĞ ƐĞ ďƵƐĐĂŶ ŵŝĐĂƐ ʹƉŽƌ ĞũĞŵƉůŽ͕ ĚĞů ĂůŝĨĂƚŽ ĚĞ ſƌ- Yh>>>^d͘
KEdZKEhEK^
ƉĂƌĂ ƌĞƐŽůǀĞƌ Ğů ĐŽŶŇŝĐƚŽ ĞŶ ƵŶĂ ďĂƚĂůůĂ ĚŽďĂʹLJƚƵǀŽƵŶĂŐƌĂŶŝŵƉŽƌƚĂŶĐŝĂĞŶŚĞ- DZ/EK^͕zhEYh/WK
/E/^dZK
ĚĞĐŝƐŝǀĂ͕ƌĂƌĂǀĞnjƐĞĞŶĨƌĞŶƚĂďĂŶŇŽƚĂƐĚĞ ĐŚŽƐ ƚƌĂƐĐĞŶĚĞŶƚĞƐ ĐŽŶŽ Ğů ĂƐĞĚŝŽ ĄƌĂďĞ >>^dZK^
ŝŵƉŽƌƚĂŶĐŝĂ͘ ,ĂƐƚĂ Ğů ƐŝŐůŽ y///͕ ůĂƐ ŇŽƚĂƐ ĚĞ ŽŶƐƚĂŶƟŶŽƉůĂ ĞŶ Ğů ĂŹŽ ϳϭϳ͕ ŶƵŶĐĂ WK1^hWKEZ>
/&ZE/EdZ>
ƌĞƵŶŝĚĂƐƐĞƵƟůŝnjĂďĂŶƉƌŝŶĐŝƉĂůŵĞŶƚĞƉĂƌĂ ĨƵĞƚĂŶĚĞĐŝƐŝǀŽĐŽŵŽĂŵĞŶƵĚŽƐĞŚĂĚŝ- s/z>DhZd͕z
ůŽƋƵĞŚŽLJůůĂŵĂƌşĂŵŽƐĂĐĐŝŽŶĞƐĂŶĮďŝĂƐ ĐŚŽ͕ƉŽƌƋƵĞƐĞŽůǀŝĚĂƋƵĞŶŽĞƌĂƵŶĂƌŵĂ YhE>K^KDd^
Es>^^,1E
ĐŽŵďŝŶĂĚĂƐ͕ĞƐĚĞĐŝƌ͕ĚĞƐĞŵďĂƌĐĂƌƚƌŽƉĂƐ ĐŽŶƚƌĂďĂƌĐŽƐ͕ƐŝŶŽĐŽŶƚƌĂΗƉĞƌƐŽŶĂƐΗ͕ƉŽƌ WKK^WZ/^/KEZK^͕
LJ ůůĞǀĂƌ ŵĂƚĞƌŝĂů͕ ĞƋƵŝƉŽ LJ ĂƌŵĂƐ͘ ƌƌŝĞƐ- ůŽƋƵĞƐƵƵƐŽĞƐƚĂďĂŵƵLJůŝŵŝƚĂĚŽ͘:ĂŵĄƐ z>K&ZhEd
ZZZK:Z>K^
ŐĂƌ ƵŶĂ ŇŽƚĂ͕ ĚŝİĐŝů ĚĞ ƌĞƵŶŝƌ͕ ĐŽŵƉůŝĐĂ- ƉĞƌŵŝƟſĐŽŶƐƚƌƵŝƌĞŶƚŽƌŶŽĂĠůƵŶĂƚĄĐƟ- sE/K^WKZ>
KZ͘
ĚĂ ĚĞ ĂƌŵĂƌ LJ ƉĂŐĂƌ͕ LJ ĐĂƐŝ ŝŵƉŽƐŝďůĞ ĚĞ ĐĂĚĞĐŽŵďĂƚĞ͘
ƐƵƐƟƚƵŝƌ Ɛŝ ƐĞ ƉĞƌ̺à ĞŶ ƵŶĂ ƐŽůĂ ďĂƚĂůůĂ͕ ůƵƐŽĚĞĐĂƚĂƉƵůƚĂƐLJŽƚƌŽƐůĂŶnjĂĚŽƌĞƐ
ĞƌĂ ĂůŐŽ ƋƵĞ ĐĂƐŝ ŶĂĚŝĞ ĞƐƚĂďĂ ĚŝƐƉƵĞƐƚŽ ĚĞ ƉƌŽLJĞĐƟůĞƐ ŝŶĐĞŶĚŝĂƌŝŽƐ Ă ĚŝƐƚĂŶĐŝĂ

,^d>^/'>Ky///͕>^&>Kd^ZhE/^^hd/>/E
WZ/E/W>DEdWZ>KYh,Kz>>DZ1DK^ACCIONES
ANFIBIAS COMBINADAS͕^/Z͕^DZZdZKW^z
>>sZDdZ/>͕Yh/WKzZD^͘

ϭϴ >1K
LA MEJOR ARMA fue también más limitado de lo que nos ĚĞ ǀŝĞŶƚŽ Ă ĨĂǀŽƌ͕ ĞƐƉĞĐŝĂůŵĞŶƚĞ ůŝŐĞƌŽ͕
DE TODAS LAS ARMAS EMPLEADAS ƉƌĞƐĞŶƚĂĞůĐŝŶĞ͕ƉƵĞƐƐƵĞĮĐĂĐŝĂĞƌĂŵƵLJ también mejoraba el alcance en caso de
PARA EL COMBATE NAVAL, NINGUNA SE dudosa en el mar, dado que el movimiento ůĂŶnjĂƌĨůĞĐŚĂƐŽũĂďĂůŝŶĂƐ͘
DEMOSTRÓ ENTRE LOS SIGLOS XI Y XV ĚĞůŽƐďĂƌĐŽƐ͕ĞůďĂůĂŶĐĞŽ͕ĞůƌĞƚƌŽĐĞƐŽLJ Debía de ser frecuente intentar esta-
MEJOR QUE LA BALLESTA. MEJORADA ůĂĚŝĮĐƵůƚĂĚƉĂƌĂŵĂŶƚĞŶĞƌůĂƚĞŶƐŝſŶĂĚĞ- blecer amplias plataformas de combate,
PROGRESIVAMENTE DURANTE SIGLOS,
ĐƵĂĚĂ͕ŚĂĐşĂŶĚŝİĐŝůƐƵƉƌĞĐŝƐŝſŶ͘ĚĞŵĄƐ͕ uniendo barcos entre sí, aferrándolos con
RELATIVAMENTE FÁCIL DE FABRICAR
Y SOBRE TODO, DE APRENDIZAJE Y
los combates se resolvían en distancias cadenas, lo que conocemos por un comen-
MANEJO MÁS SENCILLO PARA OBTENER ŵƵLJĐŽƌƚĂƐ͕ůŽƋƵĞŚĂĐşĂŵƵLJƉŽĐŽƉƌĄĐ- tario en Heimskringla, un texto escandina-
BUENOS RESULTADOS PRÁCTICOS QUE ƟĐŽƐƵƵƐŽ͘ ǀŽĚĞůƐŝŐůŽy///ƋƵĞŵĞŶĐŝŽŶĂĞƐƚĞƐŝƐƚĞŵĂ͕
EL DEL ARCO, SE CONVIRTIÓ EN EL ARMA Un buen capitán maniobraba para in- similar al empleado por los franceses en la
OFENSIVA NAVAL POR EXCELENCIA. ƚĞŶƚĂƌ ďƵƐĐĂƌ ůĂ ƉŽƐŝĐŝſŶ ŵĄƐ ĨĂǀŽƌĂďůĞ ďĂƚĂůůĂ ĚĞ ^ůƵLJƐ Ğů ĂŹŽ ϭϯϰϬ͘ Ɛ ĞǀŝĚĞŶƚĞ
PROTEGIDOS POR LAS BORDAS, LOS con respecto al viento, pero también ƋƵĞůŽƋƵĞƐĞďƵƐĐĂďĂĞƌĂƉĞƌŵŝƟƌĐŽŶƌĂ-
CASTILLOS, O ESCUDOS Y PAVESES, LOS
ĞƌĂ ŶĞĐĞƐĂƌŝŽ ĐŽŶƚƌŽůĂƌ ůĂ ƉŽƐŝĐŝſŶ ĚĞů pidez el paso de hombres armados de una
BALLESTEROS PODÍAN LANZAR UNA
LLUVIA MORTAL DE SAETAS Y VIROTES
ƐŽů͕ ƉĂƌĂ ĞǀŝƚĂƌ ĚĞƐůƵŵďƌĂŵŝĞŶƚŽƐ LJ ůĂ nave a otra para defender mejor el punto
CONTRA SUS ENEMIGOS CON GRAN ƐŝƚƵĂĐŝſŶ ĂŶƚĞ ůĂ ĐŽƐƚĂ͕ LJĂ ƋƵĞ ĞƌĂ ŵƵLJ más amenazado, a cambio de perder la ca-
POTENCIA Y PRECISIÓN. TAMBIÉN SE frecuente que los combates se desarro- ƉĂĐŝĚĂĚĚĞŵĂŶŝŽďƌĂ͘
INSTALARON BALLESTAS MÁS GRANDES, llaran cerca del litoral, junto a los puertos >Ă ůůĞŐĂĚĂ Ăů DĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ ĚĞ ůŽƐ ŐƌĂŶ-
CAPACES DE LANZAR PIEDRAS CALIZAS o en las bocas de los ríos, lo que podía des veleros de los mares del Norte, supuso
QUE SE ROMPÍAN COMO METRALLA Y suponer durante un combate desfavora- ƉĂƌĂůĂƐŇŽƚĂƐĐƌŝƐƟĂŶĂƐƵŶĂŐƌĂŶǀĞŶƚĂũĂ͕
QUE SE MONTABAN SOBRE SOPORTE,
ble ser empujado contra las rocas o las ƉƵĞƐ ĞƌĂŶ ĐĂƉĂĐĞƐ ĚĞ ŵŽŶƚĂƌ ŐƌĂŶĚĞƐ ƚŽ-
AMARTILLADAS CON CABRESTANTES.
ƉůĂLJĂƐ͕ ĚŽŶĚĞ ĞƌĂ ĨĄĐŝů ƉĞƌĚĞƌ Ğů ďƵƋƵĞ ƌƌĞƐĂƉŽƉĂLJƉƌŽĂ͕LJƚĂŵďŝĠŶĞŶĞůĐĞŶƚƌŽ
ŽĞŵďĂƌƌĂŶĐĂƌ͘ŽŵŽĞƐůſŐŝĐŽĚŝƐƉŽŶĞƌ ĚĞů ďƵƋƵĞ͕ ůŽ ƋƵĞ ƉĞƌŵŝơĂ ĚĞƐĚĞ ĞƐĂƐ

>1K ϭϵ
BATALLAS INTRODUCCIÓN

plataformas ganar altura sobre sus enemi-


ŐŽƐĂůůĂŶnjĂƌůĞƐůŽƐƉƌŽLJĞĐƟůĞƐLJĐŽŶǀĞƌƟƌƐĞ
Dh,KD^Yh en excelentes defensas en caso de ser abor-
s/dh>>D/EdK^ ĚĂĚŽƉŽƌƵŶĂŶĂǀĞĞŶĞŵŝŐĂ͘
Sin duda, la mejor arma para el comba-
8QDŴRWDPHGLHYDOLJXDOTXHRFX- ƚĞ ŶĂǀĂů ĞƌĂ ůĂ ďĂůůĞƐƚĂ͘ >Ă ĞĮĐĂĐŝĂ ĚĞ ůŽƐ
UUHHQODDFWXDOLGDGGHE¯DGHHVWDU ďĂůůĞƐƚĞƌŽƐ ĞŶ ůĂ ŐƵĞƌƌĂ ŶĂǀĂů ŵĞĚŝĞǀĂů ƐĞ
ELHQDEDVWHFLGD\HVRUHVXOWDED demostró en centenares de combates; solo
PXFKRP£VGLI¯FLOGHORTXHVHYH los experimentados arqueros ingleses se les
HQODVSHO¯FXODVGRQGHWRGRVXHOH ƉŽĚşĂŶ ĐŽŵƉĂƌĂƌ͘ Ŷ ůĂ ďĂƚĂůůĂ ĚĞ WŽŶnjĂ͕
HVWDU\DELHQGLVSXHVWR(UDSUHFL-
ƉŽƌĞũĞŵƉůŽ͕ƋƵĞƚƵǀŽůƵŐĂƌĞůϭϰĚĞũƵŶŝŽ
VRGLVSRQHUGHSHUVRQDVFDSDFHV
GHFDOFXODUWDQWRHODJXDFRPROD
ĚĞ ϭϯϬϬ͕ Ğů ĂůŵŝƌĂŶƚĞ ĂƌĂŐŽŶĠƐ ǀĞŶĐĞĚŽƌ
FRPLGDTXHGHE¯DHPEDUFDUVHSRU ordenó que se cortase las manos de los ba-
SHUVRQDHQUHODFLµQDOWLHPSRTXH ůůĞƐƚĞƌŽƐŐĞŶŽǀĞƐĞƐƉƌŝƐŝŽŶĞƌŽƐ͕ĞŝŶĐůƵƐŽŶŽ
VHSUHWHQG¯DSDVDUHQDOWDPDU ůŽĐŽŶƐŝĚĞƌſƐƵĮĐŝĞŶƚĞ͕ĞŚŝnjŽƋƵĞůŽƐƐĂĐĂ-
ORTXHREOLJDEDDHVWDEOHFHUXQ ƌĂŶůŽƐŽũŽƐ͕ƉĂƌĂƋƵĞŶŽƉƵĚŝĞƌĂŶǀŽůǀĞƌĂ
P¯QLPRVLVWHPDHVW£QGDUGHSHVDV ĐŽŵďĂƟƌ͘ 'ĞŶŽǀĞƐĞƐ LJ ĂƌĂŐŽŶĞƐĞƐ ƌŝǀĂůŝnjĂ-
\PHGLGDVGHWLSRVGHWRQHOHV\ ďĂŶ Ă ůĂ ŚŽƌĂ ĚĞ ĐŽŶƐŝĚĞƌĂƌƐĞ ůŽƐ ŵĞũŽƌĞƐ
FDMDVP£VWRGRHOHTXLSRE£VLFR ďĂůůĞƐƚĞƌŽƐ ŶĂǀĂůĞƐ͕ ƉƵĞƐ ůƵĐŚĂƌ ĞŶ Ğů ŵĂƌ͕
GHOEXTXHFRPRYHODV\FRUGDMH LJĞƐƚĂƌĂĐŽƐƚƵŵďƌĂĚŽĂŶĂǀĞŐĂƌŶŽĞƌĂĂůŐŽ
GHUHSXHVWRFDQDVWDVGHHVSDUWR ŵƵLJĨƌĞĐƵĞŶƚĞĞŶůĂƵƌŽƉĂDĞĚŝĞǀĂů͘,ĂďşĂ
\PDWHULDOGLYHUVRGHVGHFDOGHURV
ĐĂƐŽƐĚĞĞdžĐĞůĞŶƚĞƐĐŽŵďĂƟĞŶƚĞƐĞŶƟĞƌƌĂ͕
DYDVRVWD]DVMDUUDVRF£QWDURV
ĐŽŵŽůŽƐŵŽŶƚĂŹĞƐĞƐĚĞEĂǀĂƌƌĂŽůŽƐĚƵ-
(OPDWHULDO\ORVY¯YHUHVQR
VLHPSUHHVWDEDQGLVSRQLEOHVHQHO ƌŽƐĐĂƐƚĞůůĂŶŽƐĚĞůŝŶƚĞƌŝŽƌĚĞůĂWĞŶşŶƐƵůĂ͕
SXHUWRGRQGHVHDUPDEDODŴRWD que tenían problemas para adaptarse a la
SRUORTXHKDE¯DTXHFRQWDUFRQ ŐƵĞƌƌĂĞŶĞůŵĂƌ͘
XQDLPSRUWDQWHEDVHORJ¯VWLFDTXH Ŷ ůŽƐ ŵĂƌĞƐ ĚĞů EŽƌƚĞ͕ Ğů ŵĂƐŝǀŽ ƵƐŽ
SHUPLWLHVHVXHQY¯RSRUORVFDPL- desde mediados del siglo XII de la coca, un la aparición de las armas de fuego, por sus
QRVŋQRUPDOPHQWHHQPDOHVWDGR barco de grandes dimensiones con un único ĂůƚĂƐďŽƌĚĂƐ͘
\SHOLJURVRVOOHQRVGHVDOWHDGRUHV ƉĂůŽ ĞŶ Ğů ƋƵĞ ŝďĂ ŵŽŶƚĂĚĂ ƵŶĂ ǀĞůĂ ĐƵĂ- >ŽƐ ĐĂƐƚĞůůĂŶŽƐ͕ Ă ƉĂƌƚŝƌ ĚĞ ůĂ ƚŽŵĂ ĚĞ
\EDQGLGRVŋ\TXHH[LJ¯DDGHP£V ĚƌĂĚĂ͕ ĐĂŵďŝſ Ğů ĐŽŵĞƌĐŝŽ͕ ƉĞƌŽ ƚĂŵďŝĠŶ DƵƌĐŝĂLJƐƵĐŽŶǀĞƌƐŝſŶĞŶĞůƌĞŝŶŽΗĚĞůŽƐ
FDUUHWDVDUULHURV\SHUVRQDOHQ ůŽƐĐŽŶĐĞƉƚŽƐĚĞůĂŐƵĞƌƌĂŶĂǀĂů͘^ƵƐŽůŝĚĞnj ƚƌĞƐ ŵĂƌĞƐΗ͕ ƌĞƐŽůǀŝĞƌŽŶ Ğů ƉƌŽďůĞŵĂ ĐŽŶ
Q¼PHURVXƓFLHQWHSDUDOOHYDUOR LJ ƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂ ŚŝnjŽ ƋƵĞ ƐĞ ĨƵĞƌĂ ĞdžƚĞŶĚŝĞŶ- eficacia al combinar en los enfrentamien-
GHVGHHOLQWHULRUDODORFDOLGDGR ƚŽƐ ŐĂůĞƌĂƐ ĐŽŶ ĐŽĐĂƐ͘ Ŷ Ğů ƐŝŐůŽ y/s͕ ƐĞ
ĚŽƉŽƌƚŽĚĂƵƌŽƉĂLJ͕ƉŽƌƐƵƉƵĞƐƚŽ͕ůůĞŐĂƌĂ
ORFDOLGDGHVGHHPEDUTXH
Ăů DĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͘ ^ŝ ůŽƐ ƚƌŝƉƵůĂŶƚĞƐ ĚĞ ƵŶĂ ĐŽŶǀŝƌƚŝĞƌŽŶ ĞŶ ƵŶŽƐ ǀĞƌĚĂĚĞƌŽƐ ĞdžƉĞƌ-
/RVIXQFLRQDULRVRDJHQWHVGH
ĐŽĐĂ͕ĚŽƚĂĚĂĚĞĐĂƐƟůůŽƐĚĞƉƌŽĂLJƉŽƉĂ͕ŶŽ ƚŽƐ ĞŶ ƵƐĂƌ ůĂƐ ǀĞŶƚĂũĂƐ ĚĞ ĂŵďŽƐ ƚŝƉŽƐ
OD&RURQDRGHOQREOHRFRQFHMR
TXHDUPDEDXQDŴRWDGHE¯DQGH ƐĞƋƵĞĚĂďĂŶƐŝŶŵƵŶŝĐŝŽŶĞƐ͕ĞƌĂŶƉƌĄĐƟĐĂ- ĚĞŶĂǀĞƐLJĂŵŝŶŽƌĂƌƐƵƐĚĞĨĞĐƚŽƐ͕ĐƵĂŶĚŽ
DFWXDUFRQLQWHOLJHQFLDSDUDHYLWDU ŵĞŶƚĞ ŝŵďĂƟďůĞƐ ƉĂƌĂ ƵŶĂ ŐĂůĞƌĂ͕ ƉƵĞƐ͕ Ă ĞŵƉĞnjĂƌŽŶĂĂůƋƵŝůĂƌƐƵƐŶĂǀĞƐƉĞƐĂĚĂƐĂ
TXHORVSUHFLRVVXELHUDQDOVDEHU- pesar de su superior capacidad de manio- ůŽƐ ŵŽŶĂƌĐĂƐ ĂƌĂŐŽŶĞƐĞƐ͕ LJ ƉŽĐŽ ĚĞƐƉƵĠƐ
VHODQRWLFLDDOJRTXHWDPEL«Q ďƌĂ͕ůĂƐŐĂůĞƌĂƐƚĞŶşĂŶĞŶŽƌŵĞƐĚŝĮĐƵůƚĂĚĞƐ ƵƐĂƌůĂƐĐŽŶƚƌĂĞůůŽƐĂƉĂƌƚŝƌĚĞůĂ'ƵĞƌƌĂĚĞ
GHSHQG¯DGHOD«SRFDGHOD³R para imponerse a las cocas, incluso antes de ůŽƐWĞĚƌŽƐ;ϭϯϱϲͲϲϵͿ͕ĂůŐŽƋƵĞůƵĞŐŽĐŽƉŝĂ-
GHODUHJLµQRGHODVH[LVWHQFLDV
GLVSRQLEOHVSRUORTXHHOWLSR
GHFRPLGDTXHVHHPEDUFDED
FDPELDEDPXFKR/DH[LVWHQFLDGH EN LOS ABORDAJES SE USABAN TODO TIPO DE IDEAS
XQGHWHUPLQDGRSURGXFWRHQXQ INGENIOSAS PARA LOGRAR VENTAJA, DESDE LANZAR CAL
PRPHQWRGDGRSRG¯DQRVHUYLU
GHQDGDVLQRKDE¯DPDWHULDOHV VIVA A LOS ENEMIGOS, A JABÓN PARA QUE RESBALASEN;
DGHFXDGRVSDUDFDUJDUORSRU INCLUIDO EL ACEITE, PARA QUE LUEGO INTENTAR
HMHPSORHUDLQ¼WLOHQFRQWUDUHQ
INCENDIARLOS.

ϮϬ >1K
INGIMAGE
LA BATALLA DE DOVER, QUE TUVO
LUGAR EL 24 DE AGOSTO DE 1217,
ENTRE INGLESES Y FRANCESES. SE
APRECIAN PERFECTAMENTE LAS
PLATAFORMAS CONSTRUIDAS A
MAYOR ALTURA PARA ARROJAR
PROYECTILES DE TODO TIPO AL
ENEMIGO.

FUEGO GRIEGO rían todas las potencias mediterráneas. A ůĂƐůĂƟŶĂƐLJůĂƐŵĞũŽƌĂƐĚĞůĂƉĂƌĞũŽƋƵĞƐĞ


FUEGO GRIEGO UTILIZADO POR UN pesar de tenerlo más fácil, solo Portugal, dieron en el siglo XV.
BARCO EN COMBATE. LA IMPRESIÓN un reino atlántico que, por proximidad, Una vez lograda la aproximación se
QUE EL FUEGO GRIEGO PRODUJO EN historia y tradición, actuaba también ůĂŶnjĂďĂŶ ůŽƐ ŐĂƌĮŽƐ ƉĂƌĂ͕ ůŝƚĞƌĂůŵĞŶƚĞ͕
LOS CRUZADOS FUE DE TAL MAGNITUD como un "jugador" mediterráneo, pudo ΗĂŐĂƌƌĂƌͩΗĂů ďĂƌĐŽ ĐŽŶƚƌĂƌŝŽ LJ ƉĞƌŵŝƟƌ
QUE EL NOMBRE PASÓ A SER UTILIZADO
equipararse a Castilla. Francia tenía cos- que los ballesteros, arqueros y soldados
PARA TODO TIPO DE ARMA INCENDIARIA,
INCLUIDAS LAS UTILIZADAS POR
tas atlánticas y mediterráneas, pero care- dominasen desde la altura la cubierta del
LOS ÁRABES, CHINOS Y MONGOLES. cían de comunicación fácil entre ellas, y ĞŶĞŵŝŐŽ͕ĐƵLJŽŽďũĞƟǀŽ͕ƐŝĞƌĂƵŶďĂƌĐŽĚĞ
SUPUESTAMENTE LA MEZCLA QUE sus flotas nunca combinaron tan bien las vela, era intentar dar la popa o la proa, para
UTILIZABA BIZANCIO FUE INVENTADA tradiciones de ambos mares como caste- disponer de la ventaja de la altura de sus
POR UN REFUGIADO CRISTIANO SIRIO llanos y portugueses. ĐĂƐƟůůŽƐ LJ͕ Ɛŝ ĞƌĂ ƵŶĂ ŐĂůĞƌĂ͕ ĚĂƌ ůĂ ƉŽƉĂ͕
LLAMADO CALÍNICO, ORIGINARIO DE En combate, los capitanes de veleros in- para mantener la fuerza de maniobra de los
HELIÓPOLIS. BIBLIOTECA NACIONAL,
tentaban maniobrar para atrapar al enemi- remos e intentar escapar del abrazo mortal.
MADRID.
go a contraviento –la denominada "ventaja ŶůŽƐĂďŽƌĚĂũĞƐ ƐĞ ƵƐĂďĂŶƚŽĚŽ ƟƉŽ ĚĞ
de barlovento"–, decidiendo cual resultaba ideas ingeniosas para lograr ventaja, desde
el momento idóneo de comenzar la bata- lanzar cal viva a los enemigos, a jabón, para
lla. Lo ideal era cuando se pudiera atacar que resbalasen; incluido aceite, para luego
al barco enemigo en ángulo recto sobre el intentar incendiarlo. Pero si se lograba acce-
centro de cualquiera de los costados, ya ĚĞƌĂůďĂƌĐŽĐŽŶƚƌĂƌŝŽ͕ůĂůƵĐŚĂƐĞĐŽŶǀĞƌơĂ
fuese babor o estribor, si bien casi ningún en un combate terrestre, en el que los caba-
barco de la época podía lograr ángulos con- lleros usaban armas como las de la justa a
tra el viento menores de 80º, lo que no se pie, si bien se aligeraban las protecciones en
conseguiría hasta la introducción de las ve- las piernas para moverse mejor.

CLÍO 21
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

LA BATALLA DE LAS
NAVAS DE TOLOSA, OBRA
DE FRANCISCO DE PAULA
VAN HALEN REALIZADA EN
1864. PALACIO DEL SENADO,
MADRID.

MIGUEL DEL REY


ES MIEMBRO DE VARIAS ASOCIACIONES NACIONALES E
INTERNACIONALES OCUPADAS EN LA INVESTIGACIÓN DE
LA HISTORIA MODERNA Y MEDIEVAL. AUTOR DE DECENAS
DE ARTÍCULOS Y ENSAYOS HISTÓRICOS, OBTUVO EN EL AÑO
2011 EL IX PREMIO ALGABA DE BIOGRAFÍA, MEMORIAS E
/Es^d/'/ME,/^dMZ/͵DKKKDWZd/K͵z͕EdZ
2012 Y 2106, SE ENCARGÓ DE LA COLECCIÓN TRAZOS DE LA
HISTORIA, PUBLICADA POR LA EDITORIAL EDAF.

22 CLÍO
LA BATALLA DE LAS
NAVAS
DE TOLOSA
EN 1212, LOS CRISTIANOS OLVIDARON SUS DISENSIONES
Y SUS PELEAS TERRITORIALES Y ADOPTARON UN OBJETIVO
COMÚN. UNO DE LOS MOMENTOS MÁS DECISIVOS DE ESE AÑO
FUE LA ALIANZA ENTRE ALFONSO VIII DE CASTILLA, SANCHO
VII DE NAVARRA, PEDRO II DE ARAGÓN Y ALFONSO II DE
PORTUGAL, QUE EL LUNES 16 DE JULIO LOGRARON DERROTAR
EN UN CHOQUE CAMPAL CERCA DE LA ACTUAL LOCALIDAD
DE SANTA ELENA, JAÉN, A LOS ALMOHADES. LA VICTORIA SE
CONOCERÍA CON EL TIEMPO COMO DE LAS NAVAS DE TOLOSA,
Y PERMITIRÍA OCUPAR TODA LA REGIÓN SUR A EXCEPCIÓN DEL
REINO NAZARÍ DE GRANADA.

POR MIGUEL DEL REY, HISTORIADOR

CLÍO 23
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

A
FINALES DEL SIGLO XII LA RECONͳ
QUISTA PARECÍA HABER LLEGADO
A UN PUNTO MUERTO. EN LA ZONA
MUSULMANA HABÍA UN NUEVO
PODER: LOS ALMOHADES, PROCEͳ
DENTES DEL SUR DE MARRUECOS.
En la parte cristiana existían diferen-
cias entre sus reyes. Alfonso VII de
Castilla pactó con los almorávides para contener a los al-
mohades. A su muerte accedió al trono su hijo Alfonso VIII
que intentó prolongar la obra de su progenitor.
En paralelo, el 20 de abril de 1194 Castilla y León firma-
ron el Tratado de Tordehúmos, Valladolid, mediante el que
el monarca castellano se comprometía a devolver las pose-
siones leonesas que había ocupado, y el leonés a contraer
matrimonio con la hija de Alfonso VIII, Berenguela. En el
caso de que Alfonso IX de León falleciera sin descenden-
cia, su reino se anexionaría a Castilla.
Los acuerdos con el reino de León permitieron a Alfon-
so VIII centrarse en los almohades y romper la tregua que
mantenía con ellos. De inmediato emprendió una serie de
incursiones que, de la mano del arzobispo de Toledo, Mar- en construcción situada a pocos kilómetros de la actual
tín López de Pisuerga, llegaron hasta Sevilla. Ciudad Real, junto al río Guadiana. Allí, el 19 de julio de
Abu Yaqub Yusuf al-Mansur, el califa almohade en ese 1195, sufrió una contundente derrota. Fue una desastre
momento, no era de los que estaban dispuestos a permitir militar y político que dejó al alcance de los musulmanes
afrentas. Se encontraba en el norte de África, cruzó el es- la conquista de Toledo. Se prolongó con solo pequeñas
trecho de Gibraltar y desembarcó en Tarifa camino de tie- escaramuzas hasta 1211. En los últimos meses del año,
rras castellanas. Al recibir la noticia, Alfonso VIII reunió a Alfonso VIII comenzó los preparativos para una gran ex-
su ejército en Toledo y, aunque consiguió el refrendo de los pedición militar. No solo movilizó efectivos castellanos,
reyes de León, Navarra y Aragón, no esperó la llegada de también logró que acudieran tropas del resto de reinos
sus tropas y se dirigió hacia Alarcos, una ciudad-fortaleza de la Península.

LOS PREPARATIVOS
EL NUEVO ARZOBISPO DE TOLEDO El nuevo arzobispo de Toledo, Antonio Jiménez de Rada,
aconsejó a Alfonso VIII que se dirigiera al Papa, Inocen-
ACONSEJÓ A ALFONSO VIII QUE SE cio III, para pedirle que proclamara cruzada su campaña
DIRIGIERA AL PAPA, INOCENCIO III, contra los musulmanes. Lo hizo a finales de abril de 1212
y enseguida fue predicada por toda Europa. El rey de Na-
PARA PEDIRLE QUE PROCLAMARA varra acabó por prestar apoyo a Castilla. El monarca de
CRUZADA SU CAMPAÑA CONTRA LOS León no lo hizo de forma directa, pero, sí consintió que
muchos caballeros leoneses y gallegos se incorporasen a
MUSULMANES. LO HIZO A FINALES DE las fuerzas castellanas. El rey de Aragón acudió con 3.000
ABRIL DE 1212. soldados; y así, durante varias semanas, miles y miles de
24 CLÍO
EL TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ EN
LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA.
OBRA DE MARCELIANO SANTA
MARÍA SEDANO. MUSEO DEL PRADO,
MADRID.

EL DATO
lín en tierras cristianas –la deformación del título árabe Amir
LA FALTA DE ABASTECIMIENTOS IMPIDIÓ LA
al-Mu'minin o Príncipe de los Creyentes–, tras haber inverna-
CAÍDA DE LA CAPITAL CRISTIANA DE TOLEDO.
DADO QUE LOS MUSULMANES NO TENÍAN do en Sevilla, se había dirigido a Jaén y los había bloqueado.
FUERZAS SUFICIENTES PARA ATRAVESAR EL El 13 de julio se presentó ante Alfonso VIII un pastor, Mar-
VALLE DEL TAJO Y LOS CRISTIANOS CARECÍAN DE tín Alhaja, que decía conocer un paso seguro que los almo-
RECURSOS PARA CRUZAR SIERRA MORENA, LOS hades no vigilaban. Nada se perdía con probar. El veterano
DOS BANDOS FIRMARON EN 1197 UNA TREGUA Diego López de Haro, acompañado de García Romeo y un
DE 10 AÑOS. destacamento de exploradores, marcharon junto a Alhaja.
Fueron primero al oeste y luego hacia el sur, a través de los
actuales parajes del Puerto del Rey y Salto del Fraile, por al-
gunos tramos de la calzada romana del Empedraíllo. Salieron
combatientes europeos, sobre todo franceses y portu- a la explanada de la Mesa del Rey.
gueses, se dieron cita en Toledo el 20 de mayo, octava López de Haro comunicó al rey que el paso era perfecto,
de Pentecostés. Un mes después, comandado por Al- justo lo que necesitaban. Al siguiente amanecer, el grueso del
fonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho el ejército levantó el campamento y acampó en la Mesa del Rey.
Fuerte de Navarra, el arzobispo de Toledo y los obis- Los dos inmensos ejércitos se encontraban así frente a fren-
pos de Narbona, Burdeos y Nantes, el enorme ejército te, apenas a cuatro o cinco kilómetros, sin ningún obstáculo
se puso en marcha por el camino de Córdoba. Cuando natural que impidiera su encuentro.
llegó a los pasos de Sierra Morena, comprobó que esta- Perdida su ventaja inicial y obligado a combatir sobre un te-
ban en poder de los musulmanes. El califa Muhámmad rreno que no había elegido, An-Nasir decidió plantear la bata-
an-Násir, conocido con el sobrenombre de Miramamo- lla lo antes posible para evitar que los cansados cristianos
CLÍO 25
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

y sus caballos se repusieran de las fatigas de la camina-


ta. Formó a sus tropas, se situó de la mejor manera posible
EL SECRETO DE LOS JINETES
en una posición elevada –el cerro de los Olivares– y envió TURCOS RADICABA EN SUS ARCOS
columnas de caballería y arqueros para que empezaran a ESPECIALMENTE POTENTES Y EN LA
hostigar a las posiciones enemigas. Los reyes cristianos no
aceptaron su envite. Esa jornada la actividad bélica se re- TÁCTICA QUE EMPLEABAN: PODÍAN
dujo a pequeñas escaramuzas sin importancia. DISPARAR CON EL CABALLO A GALOPE
Al día siguiente, domingo 15 de julio, los almohades ama-
necieron formados en orden de combate y se mantuvieron Y EN CUALQUIER DIRECCIÓN.
así hasta mediodía. Nuevamente los cristianos eludieron el
encuentro y se contentaron con librar escaramuzas poco
decisivas. las tropas de Castilla, con López de Haro en vanguardia;
Durante la noche circuló por el campamento cristiano a su izquierda, las de Aragón con Pedro II al frente, y a la
la orden de prepararse para la lucha. Los clérigos admi- derecha, los navarros de Sancho el Fuerte. Las dos alas se
nistraron la absolución a los cruzados, que aprestaron sus reforzaron con tropas de varios concejos castellanos. Cada
arreos y armas, y, cuando amaneció, ya estaban las fuerzas uno de estos cuerpos estaba dividido a su vez en tres hile-
desplegadas. Tras las bendiciones pertinentes, a las 9 de ras ordenadas en profundidad.
la mañana del 16 de julio, Alfonso VIII ordenó finalmente La segunda línea la formaron los caballeros templarios,
el ataque. al mando del maestre de la Orden, Gómez Ramírez; los ca-
balleros hospitalarios, los de Uclés y los de [Link] la
LA LUCHA retaguardia iba Alfonso VIII acompañado por el arzobispo
Tres cuerpos de ejército dispuestos en línea ocuparon la de Toledo y otra media docena de obispos castellanos y
llanura. El central, que sería el eje de la lucha, formado por aragoneses.

26 CLÍO
ABAJO, MONUMENTO A LA BATALLA EN LA CAROLINA, JAÉN.

SOBRE ESTAS LÍNEAS, INOCENCIO III, A LA DERECHA, TIENE UNA VISIÓN DE SAN
FRANCISCO DE ASÍS QUE LE LLEVARÁ A ACEPTAR EN LA IGLESIA CRISTIANA A LA ORDEN
FRANCISCANA. DE ORIGEN NOBLE Y EMPEÑADO EN TERMINAR CON LOS HEREJES
Y LOS INFIELES, EN 1212 DECLARÓ CRUZADA LA LUCHA EN LA PENÍNSULA. OBRA DE
MANUEL DE LA CRUZ VÁZQUEZ REALIZADA EN 1788. MUSEO DEL PRADO, MADRID.

Los nobles caballeros y freires de las órdenes militares almohade, vía Egipto, unos veinticinco años atrás. El padre
eran combatientes profesionales que se hacían acompañar de An-Nasir, el vencedor de Alarcos, uno de los más exper-
de peones y servidores con gran experiencia, pero a las tos generales de su tiempo, los había incorporado a su ejér-
tropas de los concejos, aportadas por las ciudades caste- cito y los pagaba espléndidamente. El secreto de los jinetes
llanas, les faltaba entrenamiento. Se dispuso por ello que turcos radicaba en sus arcos especialmente potentes y en
combatieran mezclados con los profesionales, para que la táctica que empleaban: podían disparar con el caballo a
formaran una fuerza homogénea y la infantería y la caba- galope y en cualquier dirección.
llería se prestaran apoyo mutuo. Una vez que el enemigo se hubiese desgastado y estu-
El dispositivo almohade no era menos formidable. Tro- viese en terreno desfavorable, entrarían en combate los
pas de las más variadas procedencias, representantes de almohades para dar el golpe definitivo. Si alguna carga de
cada kabila y tribu del imperio, habían acudido a la llama- los cruzados llegaba hasta la retaguardia musulmana, las
da de guerra santa, y tras convivir durante año y medio se formidables defensas de su palenque y la guardia bastarían
habían preparado para el encuentro. Su plan era simple y para detenerla. Los componentes de la guardia eran fanáti-
efectivo. Primero, sus tropas ligeras, fanáticos voluntarios cos voluntarios, los imesebelen –desposados– que, ligados
árabes, bereberes, almohades y andalusíes, aspirantes a por un juramento, ofrecían sus vidas en defensa del islam
ganar el Paraíso, desorganizarían al enemigo. Luego, los y se hacían atar por las rodillas o al suelo –hay opiniones
hábiles arqueros de An-Nasir sembrarían la muerte en las dispuestas a confirmar ambos argumentos– para asegurar-
líneas castellanas. Eran agzaz, turcos llegados al Imperio se de que se sacrificarían llegado el caso. La de los ime-

CLÍO 27
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

sebelen es una institución que con diversos nombres ha El campo de batalla era relativamente estrecho –entre
perdurado hasta nuestros días. dos y tres kilómetros de ancho– y estaba delimitado en
Aunque es difícil calcular las fuerzas que iban a enfrentar- ambos lados por fuertes desniveles y barrancos formados
se, pues las fuentes varían enormemente, ambos conten- por los arroyos del Rey y de la Campana. La vanguardia
dientes estaban próximos a los 100.000 efectivos, cifra pro- cristiana descendió de la Mesa del Rey y cargó contra el
bablemente superada por los musulmanes y algo inferior enemigo a lo largo del llano. Las avanzadas musulmanas
para los cristianos; unos ejércitos de enormes dimensiones se dispersaron y los cristianos prosiguieron su galopada
para la época. hacia los altozanos contiguos, donde estaba apostado un
gran contingente enemigo. Allí se produjeron los prime-
ros choques.
EL CAMPO DE BATALLA ERA La táctica seguida por los cristianos era la clásica de
los ejércitos europeos de la época que tenían en la ca-
RELATIVAMENTE ESTRECHO Y ballería acorazada su principal fuerza ofensiva. Todos los
ESTABA DELIMITADO EN AMBOS movimientos estaban orientados a lanzar oleadas suce-
sivas de caballeros que cabalgaban muy unidos contra la
LADOS POR FUERTES DESNIVELES formación enemiga con el objetivo de desbaratarla. Si la
Y BARRANCOS FORMADOS POR carga no era profunda y la absorbía la formación atacada,
los caballeros quedaban a merced del enemigo. En Las
LOS ARROYOS DEL REY Y DE LA Navas, el éxito del ejército cristiano se debió en buena
CAMPANA. parte a que el número de combatientes fue suficiente

28 CLÍO
ABAJO, MAPA DEL SIGLO XIX QUE CONTEMPLA EL ESCENARIO DE LA BATALLA.
EͳE^/Z,1W>EdK^hD>Dd/d/EZK:͕E>EdZKhE
FORTIFICACIÓN CONSTRUIDA POR UNA AMPLIA EMPALIZADA DE TRONCOS UNIDOS Y
REFORZADOS POR CADENAS.

SOBRE ESTAS LÍNEAS, CHOQUE ENTRE CABALLERÍA CRISTIANA Y MUSULMANA.


CÁNTIGAS DE SANTA MARÍA.

como para lanzar sucesivas cargas a un ritmo que hizo im- la tradición que Sancho VII de Navarra fue el primero en
posible que lo soportara el cuerpo central del ejército ene- romper sus cadenas, lo que obligó al califa a huir a toda
migo almohade. prisa. Sus últimos súbditos leales le prestaron un caballo
Frente a la brutal potencia de la caballería acorazada para que pudiera refugiarse tras los muros de Jaén.
cristiana, los musulmanes presentaban una estrategia que Cuando los almohades, los árabes y los kabilas bereberes
consistía en atacar, retirarse y, por último, contraatacar. vieron que los voluntarios habían sido exterminados por
Era la misma que les había dado la victoria en Alarcos. La completo, que los andaluces huían, que el combate arre-
imposibilidad de ponerla en práctica, las rivalidades inter- ciaba contra los que quedaban, y que cada vez los cristia-
nas y las numerosas deserciones finales, llevarían al inevi- nos eran más numerosos, se desbandaron y abandonaron
table fracaso almohade. al califa. Desde ese momento cada musulmán intentó es-
Después de un duro enfrentamiento inicial, los atacan- capar del campo de batalla como pudo mientras los cris-
tes, que comenzaban a desorganizarse, atravesaron con di- tianos llevaban a rajatabla la máxima tradicional de la ca-
ficultad la segunda línea. Allí los esperaba el grueso de los ballería: perseguir y destruir por completo al enemigo. El
almohades y los arqueros turcos, que los recibieron en un degüello de musulmanes duró hasta la noche. Esa jornada
alto, los contuvieron y los atacaron pendiente abajo. hubo pocos cautivos.
Los caballeros se mantuvieron firmes, pero las endebles Con la victoria, la puerta de Andalucía quedó abierta. Al-
tropas de los concejos comenzaron a ceder terreno. Cuan- fonso VIII conquistó después Navas, Vilches y Baños, Baeza
do todo parecía estar perdido, caballeros de los tres rei- y Úbeda. El empuje cristiano era ya imparable. Sin embar-
nos, unidos en una potente carga final, consiguieron abrir- go, diversas circunstancias, incluida la peste, retrasarían la
se camino hasta caer sobre la guardia de An-Nasir. Dice Reconquista todavía casi tres siglos.

CLÍO 29
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

LA BATALLA DE
LEPANTO
DURANTE EL SIGLO XVI LAS DOS POTENCIAS DOMINANTES EN EUROPA
ERAN EL IMPERIO ESPAÑOL Y EL OTOMANO. AUNQUE MUY DIFERENTES EN
SU ESTRUCTURA, POBLACIÓN, SISTEMA ECONÓMICO Y RÉGIMEN POLÍTICO,
AMBAS SE ENCONTRABAN EN EL APOGEO DE SU PODER. LA DEFENSA QUE
HACÍAN DE MUNDOS Y CULTURAS ANTAGÓNICAS LAS HABÍA LLEVADO A
UN ENFRENTAMIENTO INEVITABLE Y, DURANTE LOS AÑOS TRANSCURRIDOS
DE CENTURIA, LOS COMBATES FUERON CONSTANTES. ESPECIALMENTE
CUANDO LOS TERRITORIOS DEL NORTE DE ÁFRICA, NIDOS DE PIRATAS
BERBERISCOS, COMENZARON A SER CONVERTIDOS EN PROTECTORADOS
DE LA SUBLIME PUERTA. EN LEPANTO EL CHOQUE SE IBA A DAR CON LO
MÁS SOBRESALIENTE QUE TENÍAN AMBOS BANDOS, LO QUE EN ESA ÉPOCA
ERA TANTO COMO DECIR LO MEJOR DEL MUNDO.
POR MIGUEL DEL REY

L
A MENTE RACIONAL Y MATERIALISTA DE LOS ũƵŶƚĂƉĂƌĂŝŵƉĞĚŝƌůŽ͘&ƌƵƚŽƐŽůŽĚĞůŵŝĞĚŽƐĞĐƌĞſƵŶĂůŝŐĂĐĂƚſůŝĐĂ
EUROPEOS, EN UN ENTORNO COMPETITIͳ ĐŽŶĞůŽďũĞƟǀŽĚĞĂĐĂďĂƌĐŽŶůĂĂŵĞŶĂnjĂŵƵƐƵůŵĂŶĂ͘ůƉƌŝŶĐŝƉĂů
VO QUE ACUMULABA MÁS Y MÁS CONOͳ ƉƌŽďůĞŵĂĞƐƚƵǀŽĞŶƋƵĞůŽƐƉƌŽƉſƐŝƚŽƐĚĞƐƵƐƉĂƌƟĐŝƉĂŶƚĞƐŶƵŶĐĂ
CIMIENTO, SITUÓ A SUS NACIONES, Y POR ĨƵĞƌŽŶůŽƐŵŝƐŵŽƐ͘
ENDE A SUS EJÉRCITOS, EN UNA SITUACIÓN sĞŶĞĐŝĂŶŽƚĞŶşĂŶŝŶŐƷŶŝŶƚĞƌĠƐĞŶĂLJƵĚĂƌĂƐƉĂŹĂ͘EŽƋƵĞƌşĂƵŶĂ
CADA VEZ MEJOR. La industria metalúrgica, ŐƌĂǀĞĂůƚĞƌĂĐŝſŶĞŶĞůĞƋƵŝůŝďƌŝŽĚĞĨƵĞƌnjĂƐĐŽŶĞůƌĞƐƚŽĚĞƉĂşƐĞƐ͕LJĞƐ-
esencial para fabricar avanzados cañones, pro- taba obsesionada con lo que podía ocurrir si la rama española de los
gresaba día tras día, pero también lo hacía la agri- ŽĚŝĂĚŽƐ,ĂďƐďƵƌŐŽ͕ƐĞĐŽŶǀĞƌơĂĞŶůĂƐĞŹŽƌĂĚĞůŵĂƌDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͘
ĐƵůƚƵƌĂ͕ůĂĂƐƚƌŽŶŽŵşĂ͕ůĂŵĞĚŝĐŝŶĂ͕ůĂİƐŝĐĂŽůĂŝŶŐĞŶŝĞƌşĂ͕LJŚĂƐƚĂ dĂŵďŝĠŶƉĂƌĂƐƉĂŹĂůŽƐŽďũĞƟǀŽƐĞƌĂŶŽƚƌŽƐ͘WƌŝŶĐŝƉĂůŵĞŶƚĞŐĂƌĂŶ-
ĞůŵŝƐŵŽLJƉŽĚĞƌŽƐŽ/ŵƉĞƌŝŽƚƵƌĐŽŶĞĐĞƐŝƚĂďĂĐĂĚĂǀĞnjŵĄƐ͕ĚĞů ƟnjĂƌůĂƐĞŐƵƌŝĚĂĚĚĞƐƵƐĐŽƐƚĂƐLJĞůĐŽŵĞƌĐŝŽŵĂƌşƟŵŽĞŶƚƌĞůĂWĞŶşŶ-
ŝŶŐĞŶŝŽLJƉƌŽĚƵĐƚŽƐĚĞƐƵƐĞŶĞŵŝŐŽƐ͘ ƐƵůĂŝďĠƌŝĐĂ͕ůĂƐŝƐůĂƐŵĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞĂƐĞ/ƚĂůŝĂ͘
En un momento en que la Sublime Puerta decidió ampliar sus Felipe II siempre dudó de la lealtad de los venecianos, estaba seguro
ĂƐƉŝƌĂĐŝŽŶĞƐŚĞŐĞŵſŶŝĐĂƐĂƚŽĚŽĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͕ĐŽŶĞůƉĞůŝŐƌŽ que en cuanto pudiesen llegar a una paz con Selim II de la que saliesen
que eso suponía para Europa, se optó por dar una respuesta con- ďĞŶĞĮĐŝĂĚŽƐ͕ĚĞũĂƌşĂŶĞŶůĂĞƐƚĂĐĂĚĂĂƐƵƐΗĂůŝĂĚŽƐΗ͘

30 CLÍO
LUJOSAMENTE ORNAMENTADA, LACADA EN NEGRO Y
CON ADORNOS DE ORO, LA REAL, GALERA DE FANAL, FUE
LA CAPITANA DE LA FLOTA DE LA LIGA SANTA EN LEPANTO.
DESDE DONDE DON JUAN DE AUSTRIA DIRIGIÓ LA BATALLA.
ERA UNA MÁQUINA DE GUERRA SOBERBIA, TRIPULADA
POR 400 MARINEROS Y SOLDADOS, Y CON 290 REMEROS A
BORDO. DESPLAZABA 231 TONELADAS Y ESTABA ARMADA
CON TRES CAÑONES LIGEROS Y SEIS PESADOS. TENÍA
DOS MÁSTILES Y 691 M2 DE VELAMEN. LA FOTOGRAFÍA
CORRESPONDE A LA REPRODUCCIÓN QUE EXISTE EN EL
MUSEO MARÍTIMO DE BARCELONA, EQUIVOCADAMENTE
PINTADA DE ROJO Y FUENTE DE AMPLIOS DEBATES SOBRE SU
AUTENTICIDAD.

CLÍO 31
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

LA LIGA ĚŽ͕ĐŽŵŽĞůĚĞƐƵƐƚƌŝƉƵůĂĐŝŽŶĞƐ͕ŶŽƉĂƌĞĐşĂŶƐĞƌůŽƐŵĞũŽƌĞƐƉĂƌĂĚĞĐŝ-
ŽŶůĂ>ŝŐĂ͕ĞůWĂƉĂůŽŐƌſĞůĐŽŵƉƌŽŵŝƐŽĨŽƌŵĂůĚĞĂďƌŝƌĚĞŶƵĞǀŽůĂƐ ĚŝƌůĂůƵĐŚĂŵŽƌƚĂůƋƵĞƐĞƉƌŽĚƵĐŝƌşĂƐŝƐĞůůĞŐĂďĂĂƵŶĞŶĨƌĞŶƚĂŵŝĞŶƚŽ
ŚŽƐƟůŝĚĂĚĞƐĐŽŶƚƌĂůŽƐƚƵƌĐŽƐ͘WĂƌĂĞůůŽ͕ĂŶƚĞƐĚĞůĮŶĂůĚĞůĂƉƌŝŵĂ- ĚĞŐƌĂŶĞŶǀĞƌŐĂĚƵƌĂĐŽŶƚƌĂůĂŇŽƚĂƚƵƌĐĂ͘
ǀĞƌĂĚĞďĞƌşĂƌĞƵŶŝƌƐĞƵŶĂĞƐĐƵĂĚƌĂƉƌĞƉĂƌĂĚĂƉĂƌĂŵĂŶƚĞŶĞƌƐĞĞŶ &ŝŶĂůŵĞŶƚĞ͕ƌĞƐƉĞĐƚŽĂůƉůĂŶƚĞĂŵŝĞŶƚŽĚĞůĂĐĂŵƉĂŹĂ͕ůĂŽďƐĞƐŝſŶ
ĐĂŵƉĂŹĂƉŽƌƟĞŵƉŽŝŶĚĞĮŶŝĚŽ͘>ĂĨŽƌŵĂƌşĂŶϮϬϬŐĂůĞƌĂƐLJϱϬ͘ϬϬϬ ǀĞŶĞĐŝĂŶĂĞƌĂ͕ĚĞĨŽƌŵĂĞǀŝĚĞŶƚĞ͕ůŝďĞƌĂƌůĂƐƌƵƚĂƐĐŽŵĞƌĐŝĂůĞƐĚĞƐĚĞ
ŚŽŵďƌĞƐĚĞƚŽĚĂƐůĂƐŶĂĐŝŽŶĞƐĂĚŚĞƌŝĚĂƐLJƐĞĞůĞŐŝƌşĂŶƚƌĞƐĐŽŵĂŶ- ƵŶĂƉŽƐŝĐŝſŶĚĞĨƵĞƌnjĂLJŽďůŝŐĂƌĂůŽƐƚƵƌĐŽƐĂĂůŐƷŶƟƉŽĚĞĂĐƵĞƌĚŽ͘
ĚĂŶƚĞƐ͕ƋƵĞƋƵĞĚĂƌşĂŶƐƵďŽƌĚŝŶĂĚŽƐĂůĂƐſƌĚĞŶĞƐĚĞƵŶĐŽŵĂŶĚĂŶ- hŶĂƉŽƐƚƵƌĂĐŽƌƚĂĚĞŵŝƌĂƐLJĚĞƉŽĐŽĂůĐĂŶĐĞ͕ƋƵĞĂĚĞŵĄƐƐĞŽůǀŝĚĂ-
ƚĞĞŶũĞĨĞĞŶĐĂƌŐĂĚŽĚĞƉŽŶĞƌĞŶƉƌĄĐƟĐĂƚŽĚŽƐůŽƐƉůĂŶĞƐŶĞĐĞƐĂ- ďĂĚĞƐƵƐĂůŝĂĚŽƐ͘ůƌĞƐƚŽĚĞůŽƐŝƚĂůŝĂŶŽƐLJůŽƐĞƐƉĂŹŽůĞƐƚĞŶşĂŶƵŶŽƐ
ƌŝŽƐ͘ůϱϬйĚĞůĐŽƐƚĞĚĞůĂŇŽƚĂůŽĮŶĂŶĐŝĂƌşĂƐƉĂŹĂ͕ĞůϯϱйsĞŶĞĐŝĂ ŽďũĞƟǀŽƐĚŝĨĞƌĞŶƚĞƐ͕ŽƌŝĞŶƚĂĚŽƐĂƉƌŽƚĞŐĞƌƐƵƐĐŽƐƚĂƐ͕ďůŽƋƵĞĂƌůĂĞdž-
LJĞůϭϱйƌĞƐƚĂŶƚĞĞůWĂƉĂ͘ ƉĂŶƐŝſŶƚƵƌĐĂŚĂĐŝĂĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽKĐĐŝĚĞŶƚĂů͕LJĚĞďŝůŝƚĂƌĂůĂŇŽƚĂ
ůƉŽĚĞƌLJĞůĚŝŶĞƌŽƉĞƌŵŝƟĞƌŽŶƋƵĞĞůŵĂŶĚŽƐĞůĞŽƚŽƌŐĂƌĂĂů ĞŶĞŵŝŐĂŚĂƐƚĂůŽŐƌĂƌƋƵĞĚĞũĂƐĞĚĞƐĞƌƵŶĂĂŵĞŶĂnjĂ͘
ũŽǀĞŶŚĞƌŵĂŶŽĚĞůƌĞLJ&ĞůŝƉĞ//͕ĚŽŶJuan de Austria͕ƌĞĐŝĞŶƚĞǀĞŶĐĞ- EŽĞƐƚĄĐůĂƌŽĐƵĂŶĚŽƐĞƌĞƵŶŝſĞůƉƌŝŵĞƌŽŶƐĞũŽƌĞƐƚƌŝŶŐŝĚŽ͕ĂƵŶ-
ĚŽƌĞŶůĂƌĞďĞůŝſŶŵŽƌŝƐĐĂĚĞ'ƌĂŶĂĚĂ͘>ŽƐƚƌĞƐũĞĨĞƐĞŶĐĂƌŐĂĚŽƐĚĞ ƋƵĞƐĞĚĠĐŽŵŽĨĞĐŚĂŵĄƐŚĂďŝƚƵĂůĞůϯϬĚĞĂŐŽƐƚŽ͘>ŽƋƵĞƐşĞƐƐĞŐƵƌŽ
ĂƉŽLJĂƌůĞƐĞƌşĂŶMarco Antonio Colonna͕^ĞďĂƐƟĄŶsĞŶŝĞƌŽLJGian ĞƐƋƵĞƉĂƌĂĞŶƚŽŶĐĞƐʹLJĞƐŽƋƵĞĂƷŶŶŽŚĂďşĂůůĞŐĂĚŽůǀĂƌŽĚĞĂ-
Andrea Doria͘ŚŽƌĂƐŽůŽƋƵĞĚĂďĂƌĞƵŶŝƌůŽƐŚŽŵďƌĞƐLJůĂƐŶĂǀĞƐ͕ njĄŶʹ͕ƐĞĐŽŶƚĂďĂLJĂĐŽŶůŽƐƌĞĨƵĞƌnjŽƐĚĞĂŶĂůLJYƵŝƌŝŶŝ͕ƋƵĞŚĂďşĂĂƌƌŝ-
njĂƌƉĂƌĞŶďƵƐĐĂĚĞůŽƐƚƵƌĐŽƐLJĚĞƐƚƌƵŝƌůŽƐ͘ ďĂĚŽĐŽŶƐƵƐϲϬŐĂůĞƌĂƐĚĞĂŶĚŝĂ͘>ĂĚĞĐŝƐŝſŶƚŽŵĂĚĂƉŽƌůŽƐŐƌĂŶĚĞƐ
ƵĂŶĚŽƐĞĚĞĐŝĚŝſďƵƐĐĂƌƵŶůƵŐĂƌĞŶĞůƋƵĞĐŽŶŐƌĞŐĂƌĂůĂƐŶĂǀĞƐĚĞ ũĞĨĞƐĚĞůĂƐƚƌĞƐŇŽƚĂƐĞƌĂĐůĂƌĂ͕LJƌĞƐƉŽŶĚşĂĂůĂƚĞŽƌşĂƋƵĞLJĂŚĞŵŽƐ
ůĂ>ŝŐĂƐĞĂƚĞŶĚŝſĐŽŶĐƵŝĚĂĚŽĂůŽƋƵĞŚĂďşĂŽĐƵƌƌŝĚŽĞŶĞůƉĂƐĂĚŽ͕ĂĮŶ ĂƉƵŶƚĂĚŽ͕ůĂĨŽƌŵĂĞƚĞƌŶĂĞŝŵƉĞƌĞĐĞĚĞƌĂĚĞŚĂĐĞƌůĂŐƵĞƌƌĂĚĞůŽƐ
ĚĞŶŽǀŽůǀĞƌĂĐŽŵĞƚĞƌůŽƐŵŝƐŵŽƐĞƌƌŽƌĞƐ͘ĂĚŽƋƵĞůĂĚŝƐƉĞƌƐŝſŶĚĞ ŽĐĐŝĚĞŶƚĂůĞƐ͗ŝƌĂƉŽƌĞůĞŶĞŵŝŐŽLJĂĐĂďĂƌĐŽŶĠů͘
ůĂƐĞƐĐƵĂĚƌĂƐĐƌŝƐƟĂŶĂƐůĂƐŽďůŝŐĂƌşĂĂƌĞƵŶŝƌƐĞƉŽƌƐĞƉĂƌĂĚŽƐĞĞůŝŐŝſƵŶ >ĂůůĞŐĂĚĂĚĞŽƌŝĂLJĂnjĄŶ͕ĞŶƚƌĞĞůϯϬĚĞĂŐŽƐƚŽLJĞůϱĚĞƐĞƉƟĞŵ-
ůƵŐĂƌƋƵĞĞƐƚƵǀŝĞƐĞůĞũŽƐĚĞůĂnjŽŶĂĚĞƉĂƚƌƵůůĂĚĞůĂƐŶĂǀĞƐŵƵƐƵůŵĂ- ďƌĞ͕ƉĞƌŵŝƟſĂĚŽŶ:ƵĂŶƉƌĞƉĂƌĂƐĞƉĂƌĂƉĂƌƟƌ͕ƉĞƌŽĐŽŵĞŶnjĂƌŽŶůĂƐ
ŶĂƐ͗DĞƐŝŶĂ͘ůůş͕ĞŶƵŶďƵĞŶĨŽŶĚĞĂĚĞƌŽ͕ďĂũŽĨĠƌƌĞŽĐŽŶƚƌŽůĞƐƉĂŹŽů͕LJ ĚŝƐĐƌĞƉĂŶĐŝĂƐLJůĂƐůĂƌŐĂƐŶĞŐŽĐŝĂĐŝŽŶĞƐĞŶƚƌĞůŽƐŵŝĞŵďƌŽƐĚĞůĂ>ŝŐĂ
ďŝĞŶĚĞĨĞŶĚŝĚŽ͕ƐĞƉŽĚşĂŶĐŽŶŐƌĞŐĂƌůĂƐĂƌŵĂĚĂƐĚĞůŽƐŵĂƌĞƐdŝƌƌĞŶŽ͕ ƐŽďƌĞĞůƌĞƉĂƌƚŽĚĞƉŽĚĞƌ͕ƋƵĞƌĞƚƌĂƐĂƌŽŶŝŶĚĞĮŶŝĚĂŵĞŶƚĞůĂƐĂůŝĚĂ͘
ĚƌŝĄƟĐŽ͕:ſŶŝĐŽ͕LJůĂĚĞWŽŶŝĞŶƚĞ͕ƐŝŶƉĞůŝŐƌŽĂůŐƵŶŽ͘ĚĞŵĄƐ͕ĚĞƐĚĞƐƵ dŽĚŽĐĂŵďŝſĞůϱĚĞŽĐƚƵďƌĞ͘ƐĞĚşĂƐĞƚƵǀŽĐŽŶŽĐŝŵŝĞŶƚŽĚĞůĂĐĂş-
ƉŽƐŝĐŝſŶĐĞŶƚƌĂůĞŶĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͕ďůŽƋƵĞĂŶĚŽĞůĂĐĐĞƐŽĂůĚƌŝĄƟĐŽ͕ ĚĂĚĞ&ĂŵĂŐƵƐƚĂĞŶŵĂŶŽƐĚĞůŽƐƚƵƌĐŽƐLJƐĞƐƵƉŽƚĂŵďŝĠŶƋƵĞƐƵ
DŽƌĞĂLJůĂƐĐŽƐƚĂƐĂůďĂŶĞƐĂƐ͕DĞƐŝŶĂŽĨƌĞкÎƚƌĂƐǀĞŶƚĂũĂƐŶĂĚĂĚĞƐ- ŇŽƚĂƐĞĐŽŶĐĞŶƚƌĂďĂĞŶĞůŐŽůĨŽĚĞ>ĞƉĂŶƚŽ͘>ĂƐŶŽƟĐŝĂƐĚĞůŽŽĐƵƌƌŝĚŽ
ĚĞŹĂďůĞƐ͘WŽƌƵŶůĂĚŽ͕ĞƐƚĂďĂĞƋƵŝĚŝƐƚĂŶƚĞĚĞĐĂƐŝƚŽĚŽƐůŽƐůƵŐĂƌĞƐĚĞ ĞŶůĂĐŝƵĚĂĚĞƐƉĂŶƚĂƌŽŶĂůŽƐĐŽŵƉŽŶĞŶƚĞƐĚĞůĂŇŽƚĂĚĞůĂ>ŝŐĂLJůůĞ-
ƉĂƌƟĚĂĚĞůĂƐĚŝǀĞƌƐĂƐŇŽƚĂƐ͕ůŽƋƵĞůĂƐƉĞƌŵŝơĂĞƐƚĂƌĂƵŶĂĚŝƐƚĂŶĐŝĂ ŶĂƌŽŶĂůŽƐǀĞŶĞĐŝĂŶŽƐĚĞĚĞƐĞŽƐĚĞǀĞŶŐĂŶnjĂ͘^ĞĂƌĚşĂĞŶĚĞƐĞŽƐĚĞ
ƐŝŵŝůĂƌĚĞůƉƵŶƚŽĚĞƌĞƵŶŝſŶĐŽŵƷŶLJ͕ƉŽƌŽƚƌŽ͕ŶŽŵĞŶŽƐŝŵƉŽƌƚĂŶƚĞ͕ ĐŽŵďĂƟƌLJŵĂƚĂƌƚƵƌĐŽƐ͕ƚŽĚŽůŽĚĞŵĄƐ͕LJĂĚĂďĂŝŐƵĂů͘
ĞƌĂĨĄĐŝůĚĞĂďĂƐƚĞĐĞƌĚĞůŽƐƉĞƌƚƌĞĐŚŽƐLJĂƉƌŽǀŝƐŝŽŶĂŵŝĞŶƚŽƐŶĞĐĞƐĂ-
ƌŝŽƐĚĞƚĂůĐĂŶƟĚĂĚĚĞďƵƋƵĞƐLJŚŽŵďƌĞƐ͘ ARMAS Y HOMBRES
>ĂƌĞƵŶŝſŶĞŶďůŽƋƵĞĚĞůĂĞŶŽƌŵĞĨƵĞƌnjĂƋƵĞƌĞƉƌĞƐĞŶƚĂďĂŶůĂƐ ĞƐĐĞŶĚŝĞŶƚĞƐĚĞůĂƐďŝƌƌĞŵĞƐLJƚƌŝƌƌĞŵĞƐŐƌŝĞŐĂƐLJƌŽŵĂŶĂƐ͕ůĂƐŐĂ-
ŶĂǀĞƐĂůŝĂĚĂƐĐŽĂůŝŐĂĚĂƐĞƌĂ͕ĂĚĞŵĄƐ͕ƵŶĂĂŵĞŶĂnjĂŵƵLJƐĞƌŝĂƉĂƌĂůŽƐ ůĞƌĂƐ͕ďĂƌĐŽƐơƉŝĐĂŵĞŶƚĞŵĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽƐ͕ĐĂLJĞƌŽŶĞŶĞůŽůǀŝĚŽĚƵƌĂŶ-
ƚƵƌĐŽƐ͕ĐƵLJĂŇŽƚĂ͕ĚĞƐƉƵĠƐĚĞŵĞƐĞƐĚĞŝŶƚĞŶƐĂĐĂŵƉĂŹĂĞŶĞůĚƌŝĄƟ- ƚĞůĂĚĂĚDĞĚŝĂ͘^ƵĐŽŶƐƚƌƵĐĐŝſŶĨƵĞƌĞĐƵƉĞƌĂĚĂƉŽƌůŽƐǀĞŶĞĐŝĂŶŽƐ
ĐŽLJĞŶŚŝƉƌĞ͕ŶŽƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂďĂĂƷŶůŝƐƚĂ͘ ĚƵƌĂŶƚĞĞůƐŝŐůŽy///ƉĂƌĂĞŵƉůĞĂƌůĂƐĞŶůƵŐĂƌĚĞůĂƐƉĞƐĂĚĂƐLJůĞŶƚĂƐ
ƉĞƐĂƌĚĞĞƐƚĂƐǀĞŶƚĂũĂƐŝŶŝĐŝĂůĞƐ͕ĞůƉƌŽĐĞƐŽĚĞƌĞƵŶŝſŶĚĞůĂƐŇŽƚĂƐ ŶĂǀĞƐΗƌĞĚŽŶĚĂƐΗLJƐƵƵƐŽ͕ƌĞĂĐƚƵĂůŝnjĂĚĂƐĐŽŵŽĂƌŵĂƐĚĞŐƵĞƌƌĂ͕ƌĞĐŝ-
ĨƵĞŵƵLJůĞŶƚŽ͕LJƐĞĞdžƚĞŶĚŝſĚĞƐĚĞůĂůůĞŐĂĚĂĚĞůĂƐŶĂǀĞƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐ ďŝſƵŶĞŶŽƌŵĞŝŵƉƵůƐŽĚĞůŽƐƚƵƌĐŽƐĞŶĞůƐŝŐůŽys/͕ŶĞĐĞƐŝƚĂĚŽƐƉĂƌĂ
ĚĞsĞŶŝĞƌŽLJůĂƐƉŽŶƟĮĐŝĂƐĚĞŽůŽŶŶĂ͕ĞůϮϯĚĞũƵůŝŽ͕ŚĂƐƚĂƋƵĞĞůϱĚĞ ƐƵƐĐĂŵƉĂŹĂƐĚĞƵŶďƵƋƵĞůŝŐĞƌŽLJŵĂŶŝŽďƌĂďůĞ͕ŝŵƉƵůƐĂĚŽĂǀĞůĂLJĂ
ƐĞƉƟĞŵďƌĞůůĞŐĂƌŽŶůĂƐŐĂůĞƌĂƐĞƐƉĂŹŽůĂƐĚĞůǀĂƌŽĚĞĂnjĄŶ͘ĞƐŐƌĂ- ƌĞŵŽ͕ƋƵĞŶŽĚĞƉĞŶĚŝĞƌĂĞŶůĂŶĂǀĞŐĂĐŝſŶĐŽƐƚĞƌĂĚĞůŽƐŝƌƌĞŐƵůĂƌĞƐ
ĐŝĂĚĂŵĞŶƚĞ͕ƚĂŶƚŽůĂĐĂůŝĚĂĚLJĞůĞƐƚĂĚŽĚĞůĂƐŐĂůĞƌĂƐƋƵĞŝďĂŶůůĞŐĂŶ- ǀŝĞŶƚŽƐĚĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽ͘^ƵŵĂLJŽƌƉƌŽďůĞŵĂĞƌĂƋƵĞĐŽŶŵĂůƟĞŵƉŽ
ƵŶŐŽůƉĞĚĞŵĂƌƉŽĚşĂĂŶĞŐĂƌůĂƐŽƋƵĞďƌĂƌůĂƐ͕ƉŽƌůŽƋƵĞĞŶŝŶǀŝĞƌŶŽ
WZ^'Z/>K^ ƉĞƌŵĂŶĞĐşĂŶĞŶĞůƉƵĞƌƚŽ͘
ŶƚƌĞůĂƐĂƌŵĂƐĚĞĨƵĞŐŽƋƵĞŵŽŶƚĂďĂŶůĂƐŐĂůĞƌĂƐƐĞŝŶĐůƵşĂŶƚĂŵ-
dhZK^͕DON JUAN ERA UN ďŝĠŶůŽƐŵŽƐƋƵĞƚĞƐĚĞƉŽƐƚĂŽƉĂƌĂƉĞƚŽ͘^ƵŶƷŵĞƌŽĞƌĂǀĂƌŝĂďůĞLJŽƐ-
yWZ/DEdKKDd/Ed͘ ĐŝůĂďĂĞŶƚƌĞĚŝĞnjLJĐƵĂƌĞŶƚĂ͘/ďĂŶƵďŝĐĂĚŽƐĞŶůĂƐďĂŶĚĂƐĐŽŶĞůĮŶĚĞ
ŽĐĂƐŝŽŶĂƌďĂũĂƐĞŶůĂƐĚŽƚĂĐŝŽŶĞƐĞŶĞŵŝŐĂƐĂƉĂƌƟƌĚĞůŵŽŵĞŶƚŽĞŶ
dE1Dhz>Z^>^/^ ƋƵĞĞŶƚƌĂƌĂŶƐƵƐŶĂǀĞƐĞŶůŽƐϮϬϬŵĞƚƌŽƐʹĂƉƌŽdžŝŵĂĚĂŵĞŶƚĞʹ͕ĚĞƐƵ
Z>K^WhEdK^&hZd^ ĂůĐĂŶĐĞĞĨĞĐƟǀŽ͘ůŽƐŵŽƐƋƵĞƚĞƐƐĞƵŶşĂŶ͕ĞŶƐƵĨƵŶĐŝſŶĚĞĚĞƐŐĂƐƚĞ͕
ůŽƐĂƌĐĂďƵĐĞƐ͕ĐŽŶƵŶĂůĐĂŶĐĞĚĞĂůŐŽŵĄƐĚĞϱϬŵĞƚƌŽƐ͘
^h&>KdzEK>/E >ĂƐŐĂůĞƌĂƐƚƵƌĐĂƐĞŵƉůĂnjĂďĂŶ͕ĚĞĨŽƌŵĂŐĞŶĞƌĂů͕ƵŶĐĂŹſŶƉƌŝŶĐŝƉĂů
K'ZWKZ^KZWZ^͘ ĂĐƌƵũşĂ͕ĚŽƐƉŝĞnjĂƐĚĞůƟƉŽůŽŵďĂƌĚĂŽƉĞĚƌĞƌŽ͕ŇĂŶƋƵĞĄŶĚŽůŽƉŽƌ

32 CLÍO
LEPANTO FUE UNA LUCHA ÚNICA, YA
cada uno de sus lados, y doce esmeriles, aunque a veces suprimían par-
QUE SE TRATÓ DE UNA GIGANTESCA ƚĞĚĞƐƵĂƌƟůůĞƌşĂƉĂƌĂĂůŝŐĞƌĂƌĞůƉĞƐŽLJĐŽŶƐĞŐƵŝƌŵĄƐǀĞůŽĐŝĚĂĚ͘
COMBINACIÓN DE FEROCES COMBATES A
CORTA DISTANCIA, EN UN MEDIO HOSTIL
ĚŝĨĞƌĞŶĐŝĂĚĞƐƵƐŽƉŽŶĞŶƚĞƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͕ĐŽŶƟŶƵĂďĂŶƵƟůŝnjĂŶĚŽ
DEL QUE ERA IMPOSIBLE ESCAPAR. SE ĞůĂƌĐŽLJůĂďĂůůĞƐƚĂ͕ƉƵĞƐĐŽŶƐŝĚĞƌĂďĂŶƋƵĞĚƵƌĂŶƚĞĞůƟĞŵƉŽĚĞ
PLANTEÓ POR AMBOS BANDOS COMO
LO QUE FUE FINALMENTE, UNA BATALLA ĐĂƌŐĂĚĞƵŶĂƌĐĂďƵnjƐĞƉŽĚşĂŶůůĞŐĂƌĂĚŝƐƉĂƌĂƌǀĂƌŝĂƐǀĞĐĞƐƉĂƌĂ
DE ANIQUILACIÓN. ĂƌƌŽũĂƌƵŶŵĂLJŽƌŶƷŵĞƌŽĚĞƉƌŽLJĞĐƟůĞƐ͘>ĂƌĞĂůŝĚĂĚĚĞŵŽƐƚƌſƋƵĞ
ĞƐƚĂďĂŶĞƋƵŝǀŽĐĂĚŽƐLJƋƵĞůĂŐƵĞƌƌĂĞŶĞůŵĂƌĞǀŽůƵĐŝŽŶĂďĂŚĂĐŝĂ
ĞůƵƐŽĐƌĞĐŝĞŶƚĞĚĞůĂƐĂƌŵĂƐĚĞĨƵĞŐŽƉĂƌĂŝŶĐƌĞŵĞŶƚĂƌůĂĞĮĐĂĐŝĂ
ĚĞƐƚƌƵĐƟǀĂĨƌĞŶƚĞĂůĞŶĞŵŝŐŽ͘
ůĐŽŵďĂƚĞĚĞŐĂůĞƌĂƐƐĞŝŶŝĐŝĂďĂƉŽŶŝĞŶĚŽƉƌŽĂŚĂĐŝĂĞůĞŶĞŵŝŐŽ
ĂůĂŵĂLJŽƌǀĞůŽĐŝĚĂĚƉŽƐŝďůĞ͘ƵƌĂŶƚĞůĂĨĂƐĞĚĞĂƉƌŽdžŝŵĂĐŝſŶƐĞĚŝƐ-
ƉĂƌĂďĂŶĞŶƉƌŝŵĞƌůƵŐĂƌůĂƐƉŝĞnjĂƐĚĞŵĂLJŽƌĂůĐĂŶĐĞ͕ůĂƐĐƵůĞďƌŝŶĂƐ͕LJ
ƐĞƉƌŽƐĞŐƵşĂŚĂĐŝĞŶĚŽĨƵĞŐŽĐŽŶůŽƐĐĂŹŽŶĞƐĚĞĂůĐĂŶĐĞŵĞĚŝŽ͕ƉĂƌĂ
ĮŶĂůŝnjĂƌĐŽŶůŽƐƉĞĚƌĞƌŽƐ͕ŵŽƐƋƵĞƚĞƐLJĂƌĐĂďƵĐĞƐ͘
>ĂĂƌƟůůĞƌşĂƐĞƐŽůşĂĐĂƌŐĂƌĐŽŶŵĞƚƌĂůůĂŽƉƌŽLJĞĐƟůĞƐĚĞƉŝĞĚƌĂĐĂůŝnjĂ
ƋƵĞ͕ĂůŝŵƉĂĐƚĂƌĐŽŶƚƌĂĞůďƵƋƵĞĞŶĞŵŝŐŽ͕ƐĞƋƵĞďƌĂďĂŶĞŶĐŝĞŶƚŽƐĚĞ
ƉĞƋƵĞŹŽƐƚƌŽnjŽƐ͘^ƵŝŶƚĞŶĐŝſŶŶŽĞƌĂĚĂŹĂƌĂůďƵƋƵĞ͕ƐŝŶŽƉƌŽǀŽĐĂƌĞů
ŵĂLJŽƌŶƷŵĞƌŽĚĞďĂũĂƐƉĂƌĂůƵĞŐŽƉĂƐĂƌĂůĂďŽƌĚĂũĞ͘
ƵŶŽƐϮϬŽϯϬŵĞƚƌŽƐĚĞĚŝƐƚĂŶĐŝĂůĂĂƌƟůůĞƌşĂŚĂĐşĂĨƵĞŐŽƉŽƌ
ƷůƟŵĂǀĞnj͘>ƵĞŐŽ͕ĐŽŶĞůŵĄdžŝŵŽĚĞĨƵĞƌnjĂƋƵĞĚĂďĂŶůŽƐƌĞŵŽƐ͕
ƐĞĞŵďĞƐơĂĂůĐŽŶƚƌĂƌŝŽĐŽŶĞůĞƐƉŽůſŶƉĂƌĂƋƵĞďƌĂŶƚĂƌƐƵĐĂƐĐŽ͕
ĚĞƐŽƌŐĂŶŝnjĂƌƐƵĚĞĨĞŶƐĂ͕LJĐŽŶƐĞŐƵŝƌŝŶŵŽǀŝůŝnjĂƌůŽ͘ĞƐƉƵĠƐ͕ĞŶůĂ
ĨĂƐĞŵĄƐĚĞĐŝƐŝǀĂ͕ůĂŝŶĨĂŶƚĞƌşĂĚĞůŽƐƚĞƌĐŝŽƐ͕ƐŝƚƵĂĚĂĞŶĞůĐĂƐƟůůŽĚĞ
ƉƌŽĂLJƉƵĞƐƚĂĂĐƵďŝĞƌƚŽƚƌĂƐƵŶĂĂŵƵƌĂĚĂ͕ƉĂƐĂďĂĂůĂďŽƌĚĂũĞƉĂƌĂ
ĞŶƚĂďůĂƌůĂůƵĐŚĂƋƵĞĚĞĐŝĚŝƌşĂĞůƌĞƐƵůƚĂĚŽ͘ƐƚĂƚĄĐƟĐĂŐĞŶĞƌĂůŝnjĂĚĂ
ǀĂƌŝĂďĂƐĞŐƷŶĞůĐƌŝƚĞƌŝŽĚĞůĐĂƉŝƚĄŶŐĞŶĞƌĂůƋƵĞŵĂŶĚĂƌĂĐĂĚĂĂƌŵĂ-
ĚĂ͕ƉƵĞƐůĂĚŝĮĐƵůƚĂĚƋƵĞĞŶƚƌĂŹĂďĂƌĞĐĂƌŐĂƌůĂĂƌƟůůĞƌşĂŚĂĐşĂƋƵĞ
ĨƵĞƌĂŵŽƟǀŽĐŽŶƐƚĂŶƚĞĚĞĚŝƐĐƵƐŝſŶƐŝƐĞĚĞďşĂĚĞĚŝƐƉĂƌĂƌƉƌŝŵĞƌŽ͕Ž
ƐĞĚĞďşĂĚĞĞƐƉĞƌĂƌĂůĂĚĞƐĐĂƌŐĂĚĞůĞŶĞŵŝŐŽ͘
>ŽƐƚĞƌĐŝŽƐĚĞŝŶĨĂŶƚĞƌşĂĐŽŵďĂơĂŶƚĂŵďŝĠŶĞŶĞůŵĂƌ͘zĂĞŶϭϱϯϳ͕
el emperador CarlosŚĂďşĂĂƐŝŐŶĂĚŽĚĞĨŽƌŵĂƉĞƌŵĂŶĞŶƚĞůĂƐŽŵ-
ƉĂŹşĂƐsŝĞũĂƐĚĞůĂDĂƌĚĞEĄƉŽůĞƐĂůĂĞƐĐƵĂĚƌĂĚĞŐĂůĞƌĂƐĚĞůĂŵŝƐ-
ŵĂĐŝƵĚĂĚ͕ĚĂŶĚŽůƵŐĂƌĂůŶĂĐŝŵŝĞŶƚŽĚĞůƉƌŝŵĞƌĐƵĞƌƉŽĚĞŝŶĨĂŶƚĞƌşĂ
ĚĞŵĂƌŝŶĂĚĞůŵƵŶĚŽ͕ĞŶĞůƐĞŶƟĚŽŵŽĚĞƌŶŽĚĞůƚĠƌŵŝŶŽ͘ĞĞƐĂ
ĨŽƌŵĂůŽƐĂŶƟŐƵŽƐƚƌĞŝŶƚĂĂƌĐĂďƵĐĞƌŽƐƋƵĞŝďĂŶĞŶĐĂĚĂŐĂůĞƌĂĂƌŵĂ-
ĚĂΗĞŶŐƵĞƌƌĂΗ͕ƐĞĂŐƌƵƉĂƌŽŶĞŶƵŶĂƵŶŝĚĂĚĞƐƉĞĐŝĂůĞdžƉƌĞƐĂŵĞŶƚĞ
ƉƌĞƉĂƌĂĚĂƉĂƌĂĐŽŵďĂƟƌΗƉŽƌŵĂƌLJƉŽƌƟĞƌƌĂΗ͘
ƐŽƐĚĞƐƚĂĐĂŵĞŶƚŽƐ͕ĞŶϭϱϲϲ͕ƚƌĂƐĞůƐŝƟŽĚĞDĂůƚĂLJƉŽĐŽƐĂŹŽƐ
ĂŶƚĞƐĚĞ>ĞƉĂŶƚŽ͕ƐĞǀŝĞƌŽŶƌĞĨŽƌnjĂĚŽƐƉŽƌŽƌĚĞŶĚĞůƌĞLJ&ĞůŝƉĞ//ĐŽŶ
ǀĂƌŝŽƐĚĞůŽƐƚĞƌĐŝŽƐĞdžŝƐƚĞŶƚĞƐ͕ĞŶƚƌĞŶĂĚŽƐƉĂƌĂĐŽŵďĂƟƌĞŶĞůŵĂƌ͘^Ğ
conocieron desde el primer momento como "tercios de la armada" o
ΗŝŶĨĂŶƚĞƌşĂĚĞůĂĂƌŵĂĚĂΗLJĂůŝŐƵĂůƋƵĞůŽƐƚĞƌĐŝŽƐŽƌĚŝŶĂƌŝŽƐĐŽŶƚĂďĂŶ
ĐŽŶŵĂŶŐĂƐĚĞĂƌĐĂďƵĐĞƌŽƐ͕ƉŝƋƵĞƌŽƐLJƌŽĚĞůĞƌŽƐ͘
Ŷ>ĞƉĂŶƚŽĐŽŵďĂƟĞƌŽŶůŽƐƚĞƌĐŝŽƐĚĞEĄƉŽůĞƐLJ^ŝĐŝůŝĂLJĚŽƐĐŽŵ-
ƉĂŹşĂƐĚĞůdĞƌĐŝŽĚĞ>ŽŵďĂƌĚşĂ͕ŵĄƐůŽƐƚĞƌĐŝŽƐĚĞLope de Figueroa y
Miguel de Moncada͕ƌĞƉĂƌƟĚŽƐĞŶƚƌĞůĂƐŐĂůĞƌĂƐĚĞůĂŇŽƚĂ͘hŶĂŝŵ-
ƉŽƌƚĂŶƚĞĚĞĐŝƐŝſŶĚĞĚŽŶ:ƵĂŶĚĞƵƐƚƌŝĂƋƵĞƚĞŶĚƌşĂƵŶĞĨĞĐƚŽŵƵLJ
ďĞŶĞĮĐŝŽƐŽƉĂƌĂůĂƐƵĞƌƚĞĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂĞŶůĂďĂƚĂůůĂ͘
:ƵŶƚŽĂůŽƐƐŽůĚĂĚŽƐĚĞůŽƐƚĞƌĐŝŽƐŚĂďşĂƵŶĂĞŶŽƌŵĞĐĂŶƟĚĂĚĚĞ
ŚŝĚĂůŐŽƐLJĐĂďĂůůĞƌŽƐĂǀĞŶƚƵƌĞƌŽƐƋƵĞƐĞƵŶŝĞƌŽŶĞŶŵĂƐĂĂůĂůƵĐŚĂ
contra los turcos.

CLÍO 33
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

EL MOMENTO DE LA VERDAD
El capitán general de la Liga Santa dividió sus galeras en cuatro es-
cuadras. Serían las mismas para la navegación y el combate, con solo
ligeros retoques, debido a pequeños cambios necesarios, como la
incorporación a la línea de batalla del grupo de exploración que iba
en vanguardia al mando de Cardona. Con él iban 8 galeras y las 2 fra-
ŐĂƚĂƐĞŶĐĂƌŐĂĚĂƐĚĞƚƌĂƐůĂĚĂƌůŽƐŚĂůůĂnjŐŽƐĚĞůĂŇŽƟůůĂĞdžƉůŽƌĂĚŽƌĂ
a La Real, la galera capitana de don Juan.
Sin asignar a ninguna escuadra quedaron las 6 galeazas de Fran-
cisco Duodo, que irían situadas, dos cada una, en las tres primeras
escuadras, y las 20 naves de don César de Ávalos, que navegaban
separadas de las galeras.
Para desgracia de los turcos, y a pesar de su juventud, don Juan
ĞƌĂ ƵŶ ĞdžƉĞƌŝŵĞŶƚĂĚŽ ĐŽŵďĂƟĞŶƚĞ͘ dĞŶşĂ ŵƵLJ ĐůĂƌĂƐ ůĂƐ ŝĚĞĂƐ
ĂĐĞƌĐĂĚĞůŽƐƉƵŶƚŽƐĨƵĞƌƚĞƐĚĞƐƵŇŽƚĂLJŶŽůĞŝďĂŶĂĐŽŐĞƌƉŽƌ
sorpresa. Si se evitaba el desorden, la lucha aislada, y no se dejaba
a las ágiles galeras enemigas moverse a placer alrededor de las
ƉĞƐĂĚĂƐŐĂůĞƌĂƐĐƌŝƐƟĂŶĂƐ͕ĐƌĞşĂƋƵĞůĂǀŝĐƚŽƌŝĂĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂƐĞ-
ría segura. Más aún, si la formación no se deshacía y aguantaban >>h,>/^>DKEdZ>
Z/^d/E͕hE&KZDhKdZ͕
ĮƌŵĞƐ LJ ĐŽŚĞƐŝŽŶĂĚŽƐ͕ Alí Bajá no tendría ninguna posibilidad. ^,DEdE/KKE^dEd^
Dentro de esta estrategia, don Juan ordenó cortar parte de los es- >D/^DKDKDEdKEYhD^
/s/>//KE^^Wh^/ZKEEKEddK͘
polones de las galeras. E>^/'>Kys/͕K^WKdE/^E
ƐƚĂďůĞĐŝĚŽĞůĐůĂƌŽŽďũĞƟǀŽĚĞĞǀŝƚĂƌĞůĚĞƐďŽƌĚĂŵŝĞŶƚŽƉŽƌůŽƐ yWE^/ME͵^WHzdhZYh1͵͕KDK
^^h^Z^Wd/sK^/DWZ/K^͕
extremos sur y norte de la línea, don Juan ordenó colocar sus galeras ^EKEdZZKE&ZEd&ZEd͘>
más rápidas y maniobrables en el sector situado al norte de la línea 'hZZZ/Es/d>͘

ĐƌŝƐƟĂŶĂ͕ĞůƋƵĞĞƐƚĂďĂĂůŵĂŶĚŽĚĞŐŽƐƟŶŽĂƌďĂƌŝŐŽ, quedando
las más poderosas de las galeras venecianas, las lanternas o galeras de
fanal, en el centro, junto a él. La misión de Barbarigo era evitar que las
ágiles galeotas y falúas de Sirocco, se colasen por el extremo norte de
la línea. Finalmente, Juan de Cardona y sus siete rápidas galeras, que
habían sido enviadas en vanguardia para reconocer el avance turco,
debían dirigirse a su regreso al lugar más amenazado.
Los turcos se desplegaron en forma similar, de "águila", sin "pico",
pues carecían de vanguardia. Al norte, frente a la costa, quedaron
las galeras de Sirocco, en el centro el propio Alí Bajá, y al sur su
"cuerno" izquierdo, con Uluj Alí.
>ĂƐſƌĚĞŶĞƐƋƵĞƐĞŝŵƉĂƌƟĞƌŽŶĂůŽƐƉƌŝŶĐŝƉĂůĞƐĐŽŵĂŶĚĂŶƚĞƐĚĞ
ůĂŇŽƚĂŽƚŽŵĂŶĂĞƌĂŶŵƵLJĐůĂƌĂƐ͗ƐŽďƌĞůĂƐŶĂǀĞƐĞŐŝƉĐŝĂƐĚĞůĂŐƌĞƐŝ-
vo Sirocco, caía la suerte del combate. Debía de colarse entre la cos-
ƚĂLJůĂůşŶĞĂĚĞůĚĞƐƉůŝĞŐƵĞŶŽƌƚĞĐƌŝƐƟĂŶŽ͕ƉĂƌĂƌŽŵƉĞƌůĂĨŽƌŵĂĐŝſŶ
y meter todas las galeras que pudiese a la retaguardia de Barbarigo.

UN DISPARO DE LA GALEAZA
MANDADA POR FRANCESO
hKK/K>^h>dE͕>K
Yh^/EdZWZdMKDK
KdZKMAL PRESAGIO PARA LOS
dhZK^͘
34 CLÍO
Daba igual su tamaño, pues si conseguía atacarlas por la retaguar-
dia, hasta una de sus fustas podría medirse con una galera pesada.
>ĂƐ ĚŽƐ ŇŽƚĂƐ ĂǀĂŶnjĂƌŽŶ ĐŽŶ ŵƵĐŚĂ ĐĂƵƚĞůĂ͕ ĚĞƐƉůĞŐĄŶĚŽƐĞ ĐŽŶ
ůĞŶƟƚƵĚĂƌŝƚŵŽĚĞΗďŽŐĂĚĞĨŽƌŵĂĐŝſŶΗ͘>ŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐĚĞƐĐĞŶĚŝĞƌŽŶ
desde el norte y los musulmanes se aproximaron desde el sur. Lenta-
ŵĞŶƚĞ͕ůĂŇŽƚĂĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂƌŽĚĞſůĂWƵŶƚĂ^ĐƌŽƉŚĂLJĂůĂƐϬϳ͗ϬϬ͕ĚĞů
ĚŽŵŝŶŐŽϳĚĞŽĐƚƵďƌĞ͕ĚşĂĚĞ^ĂŶDĂƌĐŽƐ͕ĐƵĂŶĚŽůĂŶŝĞďůĂŵĂƟŶĂůƐĞ
ĚŝƐŽůǀŝſ͕ĞůŚŽƌŝnjŽŶƚĞƐĞĐƵďƌŝſĚĞǀĞůĂƐĞŶƵŶƌĂĚŝŽĚĞŵĄƐĚĞϮϱŬŵ͘
>ĂŇŽƚĂƚƵƌĐĂŶĂǀĞŐĂďĂĚĞƐƉůĞŐĂĚĂĞŶƵŶĂůşŶĞĂĚĞďĂƚĂůůĂŶŽƌƚĞͲ
ƐƵƌůŝŐĞƌĂŵĞŶƚĞĞƐĐĂůŽŶĂĚĂ͕ĞŶůĂƋƵĞůĂƐŶĂǀĞƐĚĞ^ŝƌŽĐĐŽ͕ƐĞĞŶ-
ĐŽŶƚƌĂďĂŶĂůĂĚĞƌĞĐŚĂLJĂůŐŽŵĄƐĂĚĞůĂŶƚĂĚĂƐ͘^ƵĂůĂ͕ĞŶĞůĞdžƚƌĞ-
ŵŽŶŽƌƚĞ͕ĐŽŶƚĂďĂĐŽŶϮŐĂůĞŽƚĂƐĞŐŝƉĐŝĂƐLJϲϬ͕ƐŝĞŶĚŽϮϬƚƵƌĐĂƐ͕ĚĞ
ŽŶƐƚĂŶƟŶŽƉůĂ͕ϱƚƌŝƉŽůŝƚĂŶĂƐ͕ϭϯĂŶĂƚŽůŝĂƐLJϮϮĞŐŝƉĐŝĂƐ͘
ŶĞůĐĞŶƚƌŽ͕ĚŝƌŝŐŝĚĂƉŽƌĞůƉƌŽƉŝŽůşĂũĄ͕ĞƐƚĂďĂůĂĨƵĞƌnjĂƉƌŝŶĐŝ-
ƉĂů͕ĐŽŶϴϳŐĂůĞƌĂƐ͖ϮϮƚƵƌĐĂƐĚĞŽŶƐƚĂŶƟŶŽƉůĂ͕ϭϮĚĞZŽĚĂƐ͕ϭϯĚĞů
DĂƌEĞŐƌŽʹĚĞƵůŐĂƌŝĂLJŝƟŶŝĂʹ͕ϰĚĞ'ĂůşƉŽůŝLJϭϭĚĞůEĞŐƌŽƉŽŶƚŽ͘
ƐƵŝnjƋƵŝĞƌĚĂĞƐƚĂďĂŶůĂƐϲϭŐĂůĞƌĂƐĚĞůŚĄďŝůĐŽƌƐĂƌŝŽhůƵũůş͖ϭϰĚĞ
ŽŶƐƚĂŶƟŶŽƉůĂ͕ϭϰĂƌŐĞůŝŶĂƐ͕ϲƐŝƌŝĂƐ͕ϭϯĂŶĂƚŽůŝĂƐ͕ϭϰĚĞůEĞŐƌŽƉŽŶƚŽ
LJϯϮŐĂůĞŽƚĂƐ͖ϭϵƚƵƌĐĂƐĚĞŽŶƐƚĂŶƟŶŽƉůĂ͕ϵĂůďĂŶĞƐĂƐLJϱĂŶĂƚŽůŝĂƐ͖LJ
ƚƌĂƐĞůůŽƐƵŶĂƌĞƐĞƌǀĂĐŽŵĂŶĚĂĚĂƉŽƌMurat Dragut Reis͕ĐŽŶϰŐĂůĞƌĂƐ
ĚĞůEĞŐƌŽƉŽŶƚŽ͕ϰĚĞŶĂƚŽůŝĂLJƵŶĞƐĐƵĂĚƌſŶŵŝdžƚŽĚĞϮϮŐĂůĞŽƚĂƐ͘
Al igual que había hecho don Juan, galeras de diferentes proce-
ĚĞŶĐŝĂƐĞƐƚĂďĂŶŵĞnjĐůĂĚĂƐĞŶƚƌĞƐş͕ĚĞĨŽƌŵĂƋƵĞĞŐŝƉĐŝŽƐ͕ĂƌŐĞůŝ-
ŶŽƐ͕ƚƵƌĐŽƐĂŶĂƚŽůŝŽƐ͕ƚƵƌĐŽƐĚĞdƌĂĐŝĂLJ'ƌĞĐŝĂ͕ĂůďĂŶĞƐĞƐ͕ďƷůŐĂƌŽƐ
LJůĞǀĂŶƟŶŽƐ͕ĚĞďĞƌşĂŶǀĞŶĐĞƌŽŵŽƌŝƌ͕ũƵŶƚŽƐ͘ĞƚŽĚĂƐĨŽƌŵĂƐ͕ůş
ĂũĄĐŽŶƚĂďĂĐŽŶƵŶĂĨƵĞƌnjĂŵƵLJĞƋƵŝůŝďƌĂĚĂLJƐŝŶĮƐƵƌĂƐ͕ůŽƋƵĞĞŶ
ƉƌŝŶĐŝƉŝŽůĞĚĂďĂƵŶĂŶŽƚĂďůĞǀĞŶƚĂũĂ͘
>ĂƐŐĂůĞƌĂƐĚĞůĂƚĞƌĐĞƌĂĞƐĐƵĂĚƌĂ͕ĚĞŐŽƐƟŶŽĂƌďĂƌŝŐŽ͕ĐŽŶŐĂ-
LA CURIOSIDAD
llardetes amarillos en la pena de la antena mayor, iban a ser las pri-
FELIPE II, DESPUÉS DE LA VICTORIA ŵĞƌĂƐĞŶƚŽŵĂƌĐŽŶƚĂĐƚŽĐŽŶĞůĞŶĞŵŝŐŽ͘^ƵĚŝǀŝƐŝſŶĞƐƚĂďĂƐŝƚƵĂĚĂ
DE LEPANTO, OFRECE AL CIELO ĨƌĞŶƚĞĂůĂƉƵŶƚĂĚĞ^ĐƌŽƉŚĂ͕ƉƌſdžŝŵĂĂůĂĐŽƐƚĂLJĂůĂŝnjƋƵŝĞƌĚĂĚĞů
AL PRÍNCIPE DON FERNANDO. ĚĞƐƉůŝĞŐƵĞĚĞůĂŇŽƚĂĐŽŵďŝŶĂĚĂ͕ŝďĂĞŶůĂůĂŶƚĞƌŶĂĚĞsĞŶĞĐŝĂĐŽŶ
UNA ALEGORÍA DE LA BATALLA Marco Quirini͕ĐŽŵĂŶĚĂŶƚĞĚĞůĞƐĐƵĂĚƌſŶĚĞƌĞƚĂ͕ĞŶůĂĂƉŝƚĂŶĂ
REALIZADA POR TIZIANO ENTRE ĚĞsĞŶĞĐŝĂ͕ĐŽŵŽŐƌƵƉŽĚĞĂƉŽLJŽ͘ŽŶƚĂďĂĐŽŶϮŐĂůĞĂnjĂƐǀĞŶĞĐŝĂ-
1573 Y 1575. ŶĂƐ͕ϯϳŐĂůĞƌĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐ͕ϭϮĞƐƉĂŹŽůĂƐLJŶĂƉŽůŝƚĂŶĂƐ͕ϭƉĂƉĂůLJϭ
EL MONARCA LEVANTA A SU ĚĞ'ĠŶŽǀĂ͘ŶƚŽƚĂůϱϯŐĂůĞƌĂƐLJϮŐĂůĞĂnjĂƐ͘
HIJO, EL RECIÉN NACIDO PRÍNCIPE En el centro, se encontraba la segunda escuadra de don Juan de
DE ASTURIAS HACIA UN ÁNGEL ƵƐƚƌŝĂ͕ĐŽŶŐĂůůĂƌĚĞƚĞƐĂnjƵůĞƐĞŶĞůĐĂůĐĠƐ͕LJƵŶĂŇĄŵƵůĂĚĞŝŐƵĂů
QUE PORTA UNA PALMA CON EL ĐŽůŽƌƉĂƌĂ>ĂZĞĂů͘ŽŶƚĂďĂĐŽŶϮŐĂůĞĂnjĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐLJϲϮŐĂůĞƌĂƐ
>dZZKD/KZd//͵DzKZ^ ĚŝƐƚƌŝďƵŝĚĂƐĚĞůĂƐŝŐƵŝĞŶƚĞĨŽƌŵĂ͗ϮϵĚĞsĞŶĞĐŝĂ͕ϴĚĞ'ĠŶŽǀĂ͕ϭϲ
dZ/hE&K^d^WZE͵͘ ĚĞƐƉĂŹĂLJEĄƉŽůĞƐ͕ϲƉĂƉĂůĞƐʹƋƵĞŝŶĐůƵşĂŶƵŶƉĞƋƵĞŹŽĐŽŶƟŶ-
SUS PIES APARECE UN TURCO ŐĞŶƚĞƚŽƐĐĂŶŽʹLJϯĚĞůĂKƌĚĞŶĚĞDĂůƚĂ͘
ENCADENADO Y DESPOSEÍDO DE
A su derecha al mando de Gian Andrea Doria, en la Capitana de
SU TURBANTE Y ESCUDO, QUE
'ĠŶŽǀĂ͕ĞƐƚĂďĂůĂƉƌŝŵĞƌĂĞƐĐƵĂĚƌĂ͕ĐŽŶŐĂůůĂƌĚĞƚĞƐǀĞƌĚĞƐĞŶůĂ
YACE CAÍDO EN EL SUELO.
ƉƵŶƚĂĚĞůĂƉĞŶĂ͘dĞŶşĂϮŐĂůĞĂnjĂƐ͕ϮϱŐĂůĞƌĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐ͕ϭϬĞƐƉĂ-
EL REY LLEGÓ A TEMER QUE
ŹŽůĂƐLJŶĂƉŽůŝƚĂŶĂƐ͕ϭϲŐĞŶŽǀĞƐĂƐLJϭϲƉĂƉĂůĞƐ͘&ŝŶĂůŵĞŶƚĞ͕ůĂĐƵĂƌ-
LA FAMA DE SU HERMANO AL
ƚĂĞƐĐƵĂĚƌĂ͕ĚĞƌĞƐĞƌǀĂŽΗƐŽĐŽƌƌŽΗ͕ĚĞĚŽŶůǀĂƌŽĚĞĂnjĄŶ͕ĐŽŶ
OBTENER LA VICTORIA ECLIPSARA
EL NACIMIENTO DEL PRÍNCIPE
ŐĂůůĂƌĚĞƚĞďůĂŶĐŽĞŶĂƐƚĂƐĚĞƉŝĐĂĂĐƵĂƚƌŽďƌĂnjĂƐĚĞůĨĂŶĂů͕ĚĞďşĂ
HEREDERO. MUSEO DEL PRADO, ŶĂǀĞŐĂƌĞŶƌĞƚĂŐƵĂƌĚŝĂ͕ĚĞƚƌĄƐĚĞƚŽĚĂƐůĂƐĞƐĐƵĂĚƌĂƐĂŶƚĞƌŝŽƌĞƐ͘
MADRID. ŝƐƉŽŶşĂĚĞůĂĂƉŝƚĂŶĂĚĞEĄƉŽůĞƐ͕ϮŐĂůĞƌĂƐŐĞŶŽǀĞƐĂƐ͕ϭϮǀĞŶĞ-
ĐŝĂŶĂƐ͕ϭϯĞƐƉĂŹŽůĂƐLJŶĂƉŽůŝƚĂŶĂƐLJϯƉĂƉĂůĞƐ͘

>1K ϯϱ
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

ůĂƐϬϵ͗ϬϬ͕ůĂŇŽƚĂƚƵƌĐĂ͕ƋƵĞĚĞƐĚĞŚĂкÌŽƌĂƐƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂďĂ
ĚĞƐƉůĞŐĂĚĂĞŶůşŶĞĂĚĞďĂƚĂůůĂ͕ĐŽŵĞŶnjſĂŵŽǀĞƌƐĞ͕ŵŝĞŶƚƌĂƐĞŶ
ƐƵƐŶĂǀĞƐĐŽŶƟŶƵĂďĂŶůŽƐƉƌĞƉĂƌĂƟǀŽƐ͘>ĞŶƚĂLJƌşƚŵŝĐĂŵĞŶƚĞůŽƐ
ƌĞŵŽƐĞŶƚƌĂƌŽŶĞŶĞůĂŐƵĂLJĚĞĨŽƌŵĂŵĂũĞƐƚƵŽƐĂůĂƐŐĂůĞƌĂƐĐŽ-
ŵĞŶnjĂƌŽŶĂĂǀĂŶnjĂƌ͕ůŽƐƉĞŶĚŽŶĞƐǀĞƌĚĞƐĚĞůŝƐůĂŵƐĞĚĞƐƉůĞŐĂƌŽŶ
LJůşĂũĄŝnjſĞůĞƐƚĂŶĚĂƌƚĞĚĞƉƌŽĨĞƚĂ͘
ŶĨƌĞŶƚĞ͕ĂƚĂŶƐŽůŽƐĞŝƐŬŝůſŵĞƚƌŽƐĚĞĚŝƐƚĂŶĐŝĂ͕ůŽƐďƵƋƵĞƐĐƌŝƐƟĂ-
ŶŽƐŚŝĐŝĞƌŽŶůŽŵŝƐŵŽĐŽŶƐƵƐďĂŶĚĞƌĂƐ͗ĞůůĞſŶĚĞsĞŶĞĐŝĂ͕ůĂĐƌƵnjĚĞ
^ĂďŽLJĂ͕ůĂĐƌƵnjĚĞŽĐŚŽƉƵŶƚĂƐĚĞ^ĂŶ:ƵĂŶ͕ůĂƐďĂƌƌĂƐĚĞƌĂŐſŶLJ͕ĞŶ
ŵĂŶŽƐĚĞĚŽŶ:ƵĂŶ͕ĞůĞƐƚĂŶĚĂƌƚĞďĞŶĚĞĐŝĚŽĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂ͘
 ůŽƐ ƉŽĐŽƐ ŵŝŶƵƚŽƐ ĚĞ ƋƵĞ ĞŶ Ğů ƐĞĐƚŽƌ ŶŽƌƚĞ ůŽƐ ǀĞŶĞĐŝĂŶŽƐ
ĂďƌŝĞƐĞŶĨƵĞŐŽƐŽďƌĞůĂƐŐĂůĞƌĂƐƚƵƌĐĂƐ͕ĞŶůĂnjŽŶĂĐĞŶƚƌĂůĞůĂǀĂŶĐĞ
ĚĞůşĂũĄƐĞǀŝŽŝŐƵĂůŵĞŶƚĞƌĞƐƉŽŶĚŝĚŽƉŽƌůĂƐĚĞƐĐĂƌŐĂƐĚĞůŽƐ
ĐĂŹŽŶĞƐĚĞůĂƐŐĂůĞĂnjĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐ͕LJƵŶĚŝƐƉĂƌŽĚĞůĂŐĂůĞĂnjĂŵĂŶ-
ĚĂĚĂƉŽƌFrancesco DuodoĚĞƐƚƌƵLJſƵŶĨĂŶĂůĚĞ>Ă^ƵůƚĂŶĂ͕ůŽƋƵĞ
ƐĞŝŶƚĞƌƉƌĞƚſĐŽŵŽŽƚƌŽŵĂůƉƌĞƐĂŐŝŽƉĂƌĂůŽƐƚƵƌĐŽƐ͘
hŶĂǀĞnjŵĄƐ͕ĞůŚƵŵŽĚĞůŽƐĐĂŹŽŶĂnjŽƐĚĞůĂƐŐĂůĞĂnjĂƐĐƵďƌŝſ
ƚŽĚŽĞůĨƌĞŶƚĞĚĞĂǀĂŶĐĞĚĞůĂůşŶĞĂƚƵƌĐĂ͕ĚŝĮĐƵůƚĂŶĚŽůĂǀŝƐŝſŶĚĞůŽ
ƋƵĞĞƐƚĂďĂŽĐƵƌƌŝĞŶĚŽĂůŽƐŚŽŵďƌĞƐĚĞĂŵďŽƐďĂŶĚŽƐ͕ŵŝĞŶƚƌĂƐ
ůĂƐŐĂůĞƌĂƐƐĞŐƵşĂŶĂƉƌŽdžŝŵĄŶĚŽƐĞůŝƐƚĂƐƉĂƌĂĞůĐŚŽƋƵĞ͘ >&>KddhZDZZEϭϱϰϯE
>,1dK>ME͕>DzKZWhZdK
>ĂƐƉƌŝŵĞƌĂƐďĂůĂƐĚĞůŽƐĐĂŹŽŶĞƐƚƵƌĐŽƐĐŽŵĞŶnjĂƌŽŶĂƌĂƐŐĂƌĞů &ZE/E>D/dZZEK͘>
ĂŝƌĞLJĂůĞǀĂŶƚĂƌƐƵƌƟĚŽƌĞƐĚĞĂŐƵĂĂůĐĂĞƌ͕ĂƵŵĞŶƚĂŶĚŽĞůƌƵŝĚŽLJ >/EΗKEdZEdhZΗ&ZE^^
zdhZK^&hhE>^/KE^
ůĂĐŽŶĨƵƐŝſŶ͘>ĂƚĞŶƐŝſŶĚĞďşĂƐĞƌĞŶŽƌŵĞĞŶƚƌĞůŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐƋƵĞ D^sZ'KEK^^EZ/Yh//WZ
ĞƐƉĞƌĂďĂŶ͕ƉĞƌŽůŽƐĂƌƟůůĞƌŽƐĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂƐŝŐƵŝĞƌŽŶĂŐƵĂŶƚĂŶĚŽ͕ /EdEdZZKE>WKZ
^WH͘D/E/dhZZ>/WKZ>
ƚĂůLJĐŽŵŽƐĞůĞƐŚĂďşĂŽƌĚĞŶĂĚŽ͕ŚĂƐƚĂƋƵĞĂďƌŝĞƌŽŶĨƵĞŐŽĂŵƵLJ ZdM'Z&KdhZKDdZ</E^h,͕
Yhs/:KE>&>Kd͘
ĐŽƌƚĂĚŝƐƚĂŶĐŝĂ͕ĐƵĂŶĚŽůŽƐĞƐƉŽůŽŶĞƐĚĞŚŝĞƌƌŽĚĞůĂƐŐĂůĞƌĂƐƚƵƌĐĂƐ
ĞƐƚĂďĂŶƉƌĄĐƟĐĂŵĞŶƚĞĞŶĐŝŵĂĚĞĞůůŽƐ͘
ůĐŽŵďĂƚĞƐŝŐƵŝſƌĞŹŝĚŽƵŶƟĞŵƉŽĞŶĞůŐƌƵƉŽĚĞŶĂǀĞƐƋƵĞ
ƌŽĚĞĂďĂŶĂ,ĂƐƐĂŶ͕ƉĞƌŽůŽƐďĂůůĞƐƚĞƌŽƐLJůĂŝŶĨĂŶƚĞƌşĂǀĞŶĞĐŝĂŶĂ͕ ƋƵĞĨƵĞƐĞĂƐĂůƚĂĚĂ͘>ĂůƵĐŚĂĨƵĞĚƵƌşƐŝŵĂ͕ŵŝĞŶƚƌĂƐůĂƐŐĂůĞƌĂƐĚĞ
ĞŶƵŶƟƉŽĚĞůƵĐŚĂƋƵĞďĞŶĞĮĐŝĂďĂĂůŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͕ƋƵĞƐĞŐƵşĂŶ ĂƉŽLJŽĞŶǀŝĂďĂŶŵĄƐLJŵĄƐŚŽŵďƌĞƐĂŵŽƌŝƌĞŶƵŶƵŶĂůƵĐŚĂĨĞƌŽnj͘
ƵŶŝĚŽƐLJĂƉŽLJĄŶĚŽƐĞƵŶŽƐĂŽƚƌŽƐ͕ĂĐĂďĂƌŽŶŝŵƉŽŶŝĠŶĚŽƐĞ͘ ŶůĂƌĞƚĂŐƵĂƌĚŝĂ͕ĚŽŶůǀĂƌŽĚĞĂnjĄŶĞŶǀşŽƌĞĨƵĞƌnjŽƐĂůĐĞŶ-
dƌĂƐůĂŵƵĞƌƚĞĚĞůŚŝũŽĚĞBarbarroja͕ůĂƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂŽƚŽŵĂŶĂƐĞ ƚƌŽ͕LJĚŽƐĚĞƐƵƐŐĂůĞƌĂƐ͕ůĂƐƉĞƌĂŶnjĂLJůĂ&Ğ͕ĂŵďĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐ͕
ĚĞƌƌƵŵďſ͘ůĨƌĞŶƚĞƚƵƌĐŽĞƐƚĂďĂƌŽƚŽLJůŽƐǀŝĐƚŽƌŝŽƐŽƐŝƚĂůŝĂŶŽƐƚĞ- ŚƵŶĚŝĞƌŽŶůĂƐŶĂǀĞƐƚƵƌĐĂƐĞŶǀŝĂĚĂƐƉŽƌDƵƌĂƚZĞŝƐĞŶĂƉŽLJŽĚĞ
ŶşĂŶĂĐĐĞƐŽĂŵĂƌĂďŝĞƌƚŽLJ͕ƉŽƌůŽƚĂŶƚŽ͕ĂƌŽĚĞĂƌůĂĨŽƌŵĂĐŝſŶƚƵƌ- ůşĂũĄ͘ůŵŝƐŵŽƟĞŵƉŽ͕ƵŶĂŐĂůĞƌĂĞƐƉĂŹŽůĂĚĞƐƚƌŽnjſĂůĂŶĂǀĞ
ĐĂLJĂƚĂĐĂƌƉŽƌůĂĞƐƉĂůĚĂĂůĂƐŶĂǀĞƐƋƵĞƐĞŐƵşĂŶĞŶƌĞĚĂĚĂƐĞŶĞů ƚƵƌĐĂƋƵĞĂŵĞŶĂnjĂďĂĐŽŶĂĐĂďĂƌĐŽŶůĂƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂĚĞ>ĂZĞĂůLJůĂ
ĐĞŶƚƌŽ͕ĞŶƵŶĐŽŵďĂƚĞĂƷŶŝŶĐŝĞƌƚŽ͘ ďĂƚĂůůĂĞŶƚƌſĞŶƵŶĂŶƵĞǀĂĨĂƐĞ͘ůĂƐϭϮ͗ϮϬ͕ůŽƐƷůƟŵŽƐƚƵƌĐŽƐĨƵĞ-
ŶĞůŵĞĚŝŽĚĞůĂƐĚŽƐůşŶĞĂƐ͕>Ă^ƵůƚĂŶĂƐĞŚĂďşĂĞƐƚƌĞůůĂĚŽĐŽŶ- ƌŽŶĞdžƉƵůƐĂĚŽƐĚĞůĂĐĂƉŝƚĂŶĂĐƌŝƐƟĂŶĂLJůŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐƐŽůĚĂĚŽƐĚĞ
ƚƌĂĞůĐŽƐƚĂĚŽĚĞďĂďŽƌĚĞ>ĂZĞĂů͕ŽďƚĞŶŝĞŶĚŽƵŶĂƉĞƋƵĞŹĂǀĞŶ- ůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂƐĂůƚĂƌŽŶƐŽďƌĞůĂĐƵďŝĞƌƚĂĚĞ>Ă^ƵůƚĂŶĂ͘
ƚĂũĂĂůĂůĐĂŶnjĂƌĐĂƐŝůĂĂůƚƵƌĂĚĞůĂĐƵĂƌƚĂďĂŶĐĂĚĂ͕ƉĞƌŽůĂĂƌƟůůĞƌşĂ >ŽƐĚŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐĂƐĂůƚŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐĨƵĞƌŽŶƌĞĐŚĂnjĂĚŽƐ͕ĂƵŶƋƵĞĞŶ
ŐŝƌĂƚŽƌŝĂĚĞůĂĐĂƉŝƚĂŶĂĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂLJůŽƐĐĂŹŽŶĞƐƐŝƚƵĂĚŽƐŵĄƐ ĂŵďŽƐůůĞŐĂƌŽŶŚĂƐƚĂĞůŵŝƐŵŽƉĂůŽŵĂLJŽƌ͕ƉĞƌŽƚĂŵďŝĠŶŚƵďŽĚŽƐ
ĂƌƌŝďĂ͕ĂƌƌĂƐĂƌŽŶĂůŽƐũĞŶşnjĂƌŽƐƋƵĞĞƐƚĂďĂŶĞŶůĂƐďŽƌĚĂƐLJƐĞĞǀŝƚſ ĂƚĂƋƵĞƐĚĞůĂĐĂƉŝƚĂŶĂĚĞWĞƌƚĂƵĂũĄĂ>ĂZĞĂůƋƵĞĨƵĞƌŽŶƌĞƉĞůŝĚŽƐ͘
>ĂĞƐĐĞŶĂĞƌĂŚŽƌƌŽƌŽƐĂ͕ĐŽŶĚĞĐĞŶĂƐĚĞĐƵĞƌƉŽƐŵƵƟůĂĚŽƐLJŵƵĞƌƚŽƐ
ƉŽƌĚŽƋƵŝĞƌ͘ůĂƐϭϮ͗ϯϬůĂƐƚƌŽƉĂƐĚĞŽůŽŶŶĂĂĐĂďĂƌŽŶĐŽŶůĂƌĞƐŝƐ-
>^ϭϮ͗ϮϬ͕>K^j>d/DK^ ƚĞŶĐŝĂĚĞWĞƌƚĂƵĂũĄLJƐƵŐĂůĞƌĂĨĂŶĂůĐĂLJſĞŶŵĂŶŽƐĚĞůŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͘
ůĂƐϭϯ͗ϬϬůĂƐϯϱŐĂůĞƌĂƐƋƵĞůĞƋƵĞĚĂďĂŶĂŽƌŝĂƉƵĚŝĞƌŽŶĂůĐĂŶnjĂƌ
dhZK^&hZKEyWh>^K^ ůĂnjŽŶĂĚĞůƵĐŚĂLJĂƉŽLJĂƌĂůŽƐƌĞƐƚŽƐĚĞůĂĨƵĞƌnjĂĚĞĂƌĚŽŶĂ͕ƌĞĐƵƉĞ-
>W/dEZ/^d/Ez ƌĂŶĚŽϱŐĂůĞƌĂƐ͕ƉĞƌŽĂŶƚĞƐĚĞĞƐŽ͕ĞůĂƐƚƵƚŽhůƵũůşƐĞĚŝƌŝŐŝſĐŽŶϯϬ
>K^WZ/DZK^^K>K^> ĚĞƐƵƐŐĂůĞƌĂƐĐŽŶƚƌĂĞůĐĞŶƚƌŽĚĞůĂůşŶĞĂĐƌŝƐƟĂŶĂ͕ƉƌĞƐƚŽĂĂLJƵĚĂƌĂůş
ĂũĄLJĚŝƐƉƵĞƐƚŽĂĚĂƌĞůŐŽůƉĞĚĞĐŝƐŝǀŽĂůŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͘
LIGA SANTA ^>dZKE^KZ> ů ĐĞŶƚƌŽ ĚĞ ůĂ ůşŶĞĂ ĐƌŝƐƟĂŶĂ ĞƐƚĂďĂ ĐĞƌƌĂĚŽ ƉŽƌ ůĂ ĂƉŝƚĂŶĂ ĚĞ
h/Zd>^h>dE͘ DĂůƚĂ͕ĂůŵĂŶĚŽĚĞ'ŝƵƐƟĂŶŽ͕ƉƌŝŽƌĚĞDĞƐƐŝŶĂ͕ƵŶĂĚĞůĂƐƚĞŵŝĚĂƐ

36 >1K
fuerza contra el centro de Alí Baja. Los experimentados soldados de los
tercios se encargaron de terminar el trabajo.
Galera a galera los implacables piqueros españoles demostraron
ĐſŵŽƐĞĂƐĂůƚĂƵŶĂĨŽƌƚĂůĞnjĂŇŽƚĂŶƚĞLJĂǀĂŶnjĂƌŽŶƉŽƌĞůŵĂƌĐŽŵŽƐŝ
se encontrasen en una campo de batalla terrestre. La lucha fue enco-
nada y salvaje, pero los hombres de don Juan lograron la victoria. Los
asaltantes de La Sultana dieron muerte a Alí Bajá en el tercer asalto.
En torno a las 13:20 todas las galeras turcas de la división central ha-
bían sido tomadas o destruidas y sus hombres comenzaban a rendirse
en masa. Unos fueron masacrados y otros se vieron forzados a luchar
ŚĂƐƚĂĞůĮŶĂů͘>ĂƐĞƐĐĞŶĂƐĚĞďşĂŶƐĞƌŝŶĚĞƐĐƌŝƉƟďůĞƐ͕ůŽƐĂƌĐĂďƵĐĞƌŽƐLJ
ƉŝƋƵĞƌŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐƌĞŵĂƚĂďĂŶĂůŽƐĐú̎ƐĂůŵĂƌŽůŽƐĚĞũĂďĂŶĂŚŽ-
ŐĂƌƐĞ͘>ĂŇŽƚĂŽƚŽŵĂŶĂƐĞĚĞƐŵŽƌŽŶĂďĂLJĂůĂƐϭϯ͗ϯϬ͕ƐŽůŽĞůďĞLJĚĞ
Argel contaba con una fuerza de combate en condiciones de luchar.
Tras disiparse el humo, Uluj Alí vio que en el centro la batalla se in-
ĐůŝŶĂďĂŚĂĐŝĂůŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͘>ĂƐŐĂůĞƌĂƐǀĞŶĞĐŝĂŶĂƐĚĞYƵŝƌŝŶŝŚĂďşĂŶ
recorrido la línea turca porla retaguardia y habían caído sobre el centro
ƚƵƌĐŽƉŽƌůĂĞƐƉĂůĚĂ͘ƌĂĞůĮŶĂů͘
ŶƵŶĂĐƚŽĚĞĚĞƐĂİŽ͕hůƵũůşŝnjſĞŶƐƵŶĂǀĞĞůƉĞŶĚſŶĐĂƉƚƵƌĂĚŽ
de los caballeros de San Juan, pero no era más que un gesto y viendo
que no iba a poder remolcar a la Capitana de Malta, cortó los cables y
ůĂĚĞũſĂůƉĂŝƌŽ͕ĚĂŶĚŽŽƌĚĞŶĂƐƵƐƷůƟŵĂƐŶĂǀĞƐĚĞƐĞŐƵŝƌůĞĞŶƐƵƌĞ-
ƟƌĂĚĂ͘WŽĐŽĂŶƚĞƐƵŶĞƐĐƵĂĚƌſŶĚĞŽƌŝĂƐĞŚĂďşĂĂĐĞƌĐĂĚŽƚĂŶƚŽƋƵĞ
pudo recuperar los restos de las galeras maltesas, gracias a un grupo
dirigido por La Guzmana, una galera fanal de Nápoles, que tuvo que
librar un duro combate para recuperarlas en el que cayó su capitán.
ŶƚŽƚĂů͕ĞƐƉŽƐŝďůĞƋƵĞĞŶƚƌĞǀĞŝŶƟĐŝŶĐŽLJƚƌĞŝŶƚĂŐĂůĞƌĂƐĚĞhůƵũůş
consiguieran escapar, pero con el viento en contra, sus remeros tenían
naves de "La Religión", que habían rechazado el primer asalto turco al que hacer un gran esfuerzo y poco a poco las galeras de Doria les fue-
comienzo de la batalla brillantemente. Ahora Uluj Alí se lanzó con sus ron dando alcance. Perseguidas por el grupo de Padilla, que también
galeras sobre ella y sus dos compañeras, la Orden de San Pedro y la se había unido a la caza, fueron atrapadas junto a la isla de Oxia. Allí
Orden de San Juan. Los corsarios norteafricanos atacaron como lobos a cayeron la mayoría, y es posible que Uluj Alí solo lograse escapar con
sus odiados enemigos. Si abordar una galera de Malta podía ser senci- ocho galeras, a las que se unieron solo unas pocas más, entre ellas el
llo, dada la superioridad numérica, tomarla era otra cosa. ŐƌƵƉŽƋƵĞƐĞůůĞǀſůĂƷŶŝĐĂŶĂǀĞĐƌŝƐƟĂŶĂĐĂƉƚƵƌĂĚĂ͘
La lucha fue atroz, superados en una proporción de seis contra uno, WŽƌĮŶ͕ĂƉƌŝŵĞƌĂƐŚŽƌĂƐĚĞůĂƚĂƌĚĞĚĞůϳĚĞŽĐƚƵďƌĞĚĞϭϱϳϭ͕ƉĂƐĂ-
los caballeros de la Capitana de Malta, sus sargentos, escuderos y auxi- das las 16:00, don Juan de Austria era ya consciente de que la victoria
liares malteses murieron todos en sus puestos luchando en medio de obtenida era absoluta. En total 170 galeras turcas habían sido aborda-
una horrible hecatombe, entre aullidos de los que caían, humo, llamas, das y capturadas, o destruidas y hundidas. Las bajas turcas ascendían
disparos de arcabuz y el sonido de los aceros. No hubo piedad ni se a unos 30.000 hombres y más de 3.000 fueron hechos prisioneros. Se
concedió cuartel, solo tres caballeros de la Orden, todos heridos, sobre- ůŝďĞƌĂƌŽŶĞŶƚƌĞϭϬ͘ϬϬϬLJϭϱ͘ϬϬϬĐĂƵƟǀŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐ͘>ĂƐƉĠƌĚŝĚĂƐĞŶůĂƐ
ǀŝǀŝĞƌŽŶ͕ĞŶƚƌĞĞůůŽƐĞůƉƌŽƉŝŽ'ŝƵƐƟŶŝĂŶŽ͘ ĮůĂƐĚĞůĂ^ĂŶƚĂ>ŝŐĂĞƌĂŶĚĞϳ͘ϬϬϬĂϴ͘ϬϬϬŚŽŵďƌĞƐLJƐŽůŽĚŝĞnjŐĂůĞƌĂƐ
El asalto en tres fases de Uluj Alí parecía que iba a tener éxito, pero la habían sido hundidas. La victoria dejaba un espectáculo dantesco.
dura resistencia del escuadrón de Cardona, que se había separado de Por el número de bajas, Lepanto fue la batalla más importante libra-
ůĂůşŶĞĂĚĞŽƌŝĂLJůĂĐĂŶƟĚĂĚĚĞďĂũĂƐƋƵĞŚĂďşĂŶƐƵĨƌŝĚŽƐƵƐŐĂůĞƌĂƐ da hasta esa fecha en Europa desde Cannas, en el 216 a.C., y Adrianó-
ůĞŝŵƉŝĚŝĞƌŽŶůŽŐƌĂƌĞůƚƌŝƵŶĨŽ͘ůĮŶĂů͕ŶŽƉƵĚŽƌŽĚĞĂƌůĂůşŶĞĂĐƌŝƐƟĂŶĂ ƉŽůŝƐ͕ĞŶĞůϯϳϴ͘WĞƌŽůŽƋƵĞŚŝnjŽĂ>ĞƉĂŶƚŽŝŶŽůǀŝĚĂďůĞĞŝŵďŽƌƌĂďůĞ͕ĞƐ
de Doria y tampoco apoyar la lucha que Alí Baja libraba en el centro. A ƋƵĞũĂŵĄƐƐĞŚĂďşĂĐŽŵďĂƟĚŽĐŽŶƵŶĂŝŶƚĞŶƐŝĚĂĚƐĞŵĞũĂŶƚĞ͘
pesar del aparente éxito de Uluj Alí, todo estaba ya decidido. ŶůĂƐƷůƟŵĂƐŚŽƌĂƐĚĞůĂƚĂƌĚĞ͕ůĂĚĞƐƚƌŽnjĂĚĂƉĞƌŽƚƌŝƵŶĨĂŶƚĞŇŽƚĂ
ĚĞůĂ>ŝŐĂ^ĂŶƚĂƉĂƌƟſŚĂĐŝĂƐƵƌĞĨƵŐŝŽĚĞWĞƚĂůĂƐ͘>ŽƐĐƌŝƐƟĂŶŽƐŚĂďşĂŶ
LA MÁS ALTA OCASIÓN QUE VIERON LOS SIGLOS capturado por primera vez en la Historia el estandarte del profeta. El
Don Álvaro de Bazán, que había visto la maniobra turca, taponó la bre- ĞĨĞĐƚŽŵŽƌĂůĚĞůĂǀŝĐƚŽƌŝĂĞŶĞůŵƵŶĚŽĐƌŝƐƟĂŶŽĨƵĞŝŶŵĞŶƐŽLJĂĐĂďſ
ĐŚĂĐŽŶĞĮĐĂĐŝĂ͕ŝŵƉŝĚŝĞŶĚŽƋƵĞůŽŐƌĂƌĂƐƵƉƌŽƉſƐŝƚŽLJůƵĞŐŽĐĂƌŐſĐŽŶ con el mito de la invencibilidad turca.

CLÍO 37
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

MIGUEL DEL REY


ES MIEMBRO DE VARIAS ASOCIACIONES NACIONALES E
INTERNACIONALES OCUPADAS EN LA INVESTIGACIÓN DE
LA HISTORIA MODERNA Y MEDIEVAL. AUTOR DE DECENAS
DE ARTÍCULOS Y ENSAYOS HISTÓRICOS, OBTUVO EN EL AÑO
2011 EL IX PREMIO ALGABA DE BIOGRAFÍA, MEMORIAS E
/Es^d/'/ME,/^dMZ/͵DKKKDWZd/K͵z͕EdZ
2012 Y 2106, SE ENCARGÓ DE LA COLECCIÓN TRAZOS DE LA
HISTORIA, PUBLICADA POR LA EDITORIAL EDAF.

EL 2 DE

38
MAYO
CLÍO
LA FAMILIA DE CARLOS
IV. OBRA DE FRANCISCO DE
GOYA REALIZADA EN 1800.
MUSEO DEL PRADO, MADRID.

LOS SEIS AÑOS QUE TRANSCURREN ENTRE 1808 Y


1814 SE ENCUENTRAN ENTRE LOS MÁS IMPORTANTES
DE NUESTRA HISTORIA. DE ELLOS, PARA LO BUENO Y
PARA LO MALO, NACIÓ LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA.
TRAS EL ALZAMIENTO DE 1808, ESPAÑA JUGÓ UN
HONROSO PAPEL EN EL CONFLICTO EUROPEO. LE DIO
ALAS Y ALENTÓ LA RESISTENCIA EN TODA EUROPA,
QUE VIO COMO UN SOLO PAÍS PODÍA CON ESFUERZO
Y VALOR OPONERSE AL PODEROSO IMPERIO FRANCÉS.
EN CUALQUIER CASO, LA GUERRA EN LA PENÍNSULA
FUE UN TERRIBLE DESASTRE. PROBABLEMENTE, SI
LAS COSAS HUBIESEN SIDO DE OTRA MANERA, LAS
REFORMAS QUE DEBÍAN CONDUCIR A ESPAÑA A LA
MODERNIDAD SE HABRÍAN IMPUESTO DE UNA FORMA
U OTRA, PUES, AUNQUE ES SEGURO QUE HABRÍA
HABIDO UNA ENORME RESISTENCIA DE LOS SECTORES
MÁS INMOVILISTAS, TAMBIÉN ES VERDAD QUE, POCO
A POCO, LAS IDEAS ILUSTRADAS CALABAN EN UNA
BURGUESÍA, TODAVÍA DÉBIL, PERO CADA VEZ MÁS
PUJANTE.

POR MIGUEL DEL REY, HISTORIADOR

CLÍO 39
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

E
N MODERNAS OBRAS DE DIVULGACIÓN ACERͳ
CA DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA SE INͳ
SISTE EN QUE LA NECESIDAD DE CERRAR DE
MANERA EFECTIVA EL BLOQUEO CONTINENͳ
TAL FUE LA VERDADERA CAUSA DE LA DECIͳ
SIÓN DEL EMPERADOR DE ACTUAR EN ESPAͳ
ÑA. ^ŝŶĞŵďĂƌŐŽ͕ĞƐƚĂĞdžƉůŝĐĂĐŝſŶĨĂůůĂĚĞŵĂŶĞƌĂ
ƌĂĚŝĐĂů͘ƉĞƐĂƌĚĞƋƵĞĞƐĐŝĞƌƚŽƋƵĞĞůĐŽŵĞƌĐŝŽ
ĞŶƚƌĞĞůZĞŝŶŽhŶŝĚŽLJƐƉĂŹĂĐƌĞĐşĂĚĞŵĂŶĞƌĂŶŽƚĂďůĞʹƵŶϲϵйĚĞ
ĂƵŵĞŶƚŽĞŶƚƌĞϭϴϬϲLJϭϴϬϳʹ͕ƚĂŵďŝĠŶůŽĞƐƋƵĞůĂƐŝƚƵĂĐŝſŶĚĞŐƵĞ-
ƌƌĂĞŶƚƌĞůĂƐĚŽƐŶĂĐŝŽŶĞƐŶŽĞƐƟŵƵůĂďĂƉƌĞĐŝƐĂŵĞŶƚĞůĂƐƐŝŵƉĂơĂƐ
ŵƵƚƵĂƐ͘ĚĞŵĄƐ͕ĞůĐŽŵĞƌĐŝŽƐĞĐĞŶƚƌĂďĂďĄƐŝĐĂŵĞŶƚĞĞŶůĂŶĂƐ͕ǀŝŶŽƐ
LJĂůŐƵŶŽƐƉƌŽĚƵĐƚŽƐŵĂŶƵĨĂĐƚƵƌĂĚŽƐ͕ƋƵĞƉŽƌŵƵĐŚŽƋƵĞŚŝĐŝĞƐĞŶůĂ
ĐŽŵƉĞƚĞŶĐŝĂĂůŽƐŝŵƉŽƌƚĂĚŽƐĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͕ŶŽũƵƐƟĮĐĂďĂŶĞŶŵŽĚŽĂů-
ŐƵŶŽƵŶĂĂŐƌĞƐŝſŶĐŽŶƚƌĂƐƉĂŹĂ͕ĂůĮŶLJĂůĐĂďŽ͕ŶĂĐŝſŶĂůŝĂĚĂ͘DĄƐ
ƋƵĞĞƐŽ͕ŶĂĐŝſŶƐƵďŽƌĚŝŶĂĚĂ͘
NapoleónLJƐƵŐŽďŝĞƌŶŽƐĂďşĂŶƉĞƌĨĞĐƚĂŵĞŶƚĞƋƵĞůŽƐĚŝƌŝŐĞŶƚĞƐĞƐ-
ƉĂŹŽůĞƐĞƐƚĂďĂŶĂďƐŽůƵƚĂŵĞŶƚĞĞŶƚƌĞŐĂĚŽƐĂƐƵǀŽůƵŶƚĂĚLJƐĂůǀŽůŽƐ >DKd1EZE:h͕KZ'E/KWKZ
>K^WZd/Z/K^E>KZd>WZ1E/W
ĚŽƐĂŹŽƐĚĞůĂ'ƵĞƌƌĂĚĞůZŽƐĞůůſŶLJƵŶďƌĞǀĞĐŽŶŇŝĐƚŽŚĂĐşĂLJĂĐĂƐŝ ^dhZ/^͕^WZKh:K>K^1^ϭϳzϭϴ
ĐŝĞŶĂŹŽƐʹĐƵĂŶĚŽFelipe V ŝŶƚĞŶƚſƌĞĐƵƉĞƌĂƌ^ŝĐŝůŝĂʹ͕&ƌĂŶĐŝĂLJƐƉĂŹĂ DZKϭϴϬϴ͘WZ/W/dM>1'KKz
zK>/'MZ>K^/s/ZE^h,/:K͕
ŚĂďşĂŶƐŝĚŽĮƌŵĞƐĂůŝĂĚĂƐ͕ƉƵĞƐƐŽůŽĚĞƐƵƵŶŝſŶʹLJĚĞůĂĚĞƐƵƐŇŽƚĂƐ YhKhWM>dZKEKKE>EKDZ
ĐŽŵďŝŶĂĚĂƐʹƉŽĚşĂŽďƚĞŶĞƌƐĞĂůŐƷŶĠdžŝƚŽĂŶƚĞ'ƌĂŶƌĞƚĂŹĂ͘ƐĐŝĞƌƚŽ &ZEEKs//͘'ZK&ZE/^K
Wh>DZd1Z>/KEϭϴϭϰ͘WdZ/DKE/K
ƋƵĞ͕ƚƌĂƐůĂǀŝĐƚŽƌŝĂƐŽďƌĞWƌƵƐŝĂ͕EĂƉŽůĞſŶĚĞƐĐƵďƌŝſĂůŐƵŶŽƐŝŶƚĞŶƚŽƐ E/KE>͘
ĚĞůŽŵŶŝƉŽƚĞŶƚĞǀĂůŝĚŽGodoyĚĞĞƐĐĂƉĂƌĂůĨĠƌƌĞŽĐŽŶƚƌŽůŝŵƉĞƌŝĂů͕
ƉĞƌŽĞƐŽŶŽŝŶǀĂůŝĚĂďĂĞůŚĞĐŚŽĚĞƋƵĞƵŶĂĚŝǀŝƐŝſŶĐŽŵƉůĞƚĂĚĞůŽŵĞ-
ũŽƌĚĞůĞũĠƌĐŝƚŽĞƐƉĂŹŽůŚƵďŝĞƌĂĐŽŵďĂƟĚŽĞŶWŽŵĞƌĂŶŝĂĂƐƵƐĞƌǀŝĐŝŽ ƋƵĞƌĞĞŵƉůĂnjſĞŶ&ƌĂŶĐŝĂLJƐƵĐĞƐŝǀĂŵĞŶƚĞĞůŝŵŝŶſĚĞůŽƐƚƌŽŶŽƐĚĞ
LJƐĞƉƌĞƉĂƌĂƌĂĞŶŝŶĂŵĂƌĐĂƉĂƌĂůĂŝŶǀĂƐŝſŶĚĞ^ƵĞĐŝĂ͘ĚĞŵĄƐ͕ĞůƉƌŝ- EĄƉŽůĞƐ͕ƚƌƵƌŝĂLJƐƉĂŹĂ͘ŶĐƵĂůƋƵŝĞƌĐĂƐŽ͕ůĂƐůşŶĞĂƐŵĂĞƐƚƌĂƐĚĞ
ŵĞƌŵŝŶŝƐƚƌŽŶŽƚĞŶşĂĂƌƌĞƐƚŽƐƐƵĮĐŝĞŶƚĞƐƉĂƌĂĞŶĨƌĞŶƚĂƌƐĞĂ&ƌĂŶĐŝĂ͘z ƐƵŝŶƚĞŶĐŝſŶĚĞĐĂĞƌƐŽďƌĞWŽƌƚƵŐĂůʹƚƌĂĚŝĐŝŽŶĂůĂůŝĂĚĂĚĞ/ŶŐůĂƚĞ-
ŚĂďşĂŵĄƐ͘ůϭϭĚĞŽĐƚƵďƌĞĚĞϭϴϬϳ͕ŝŶĐůƵƐŽĞůƉƌŽƉŝŽFernando͕ƉƌşŶ- ƌƌĂʹLJƐŽŵĞƚĞƌƚŽƚĂůŵĞŶƚĞĂƐƉĂŹĂĂƐƵǀŽůƵŶƚĂĚ͕ƐĞĞŶĐƵĞŶƚƌĂŶ
ĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐ͕ŚĂďşĂƐŽůŝĐŝƚĂĚŽĂEĂƉŽůĞſŶůĂŵĂŶŽĚĞƵŶĂƉƌŝŶĐĞƐĂ LJĂĞŶůŽƐƉƌŽƚŽĐŽůŽƐƐĞĐƌĞƚŽƐĚĞůŽƐdƌĂƚĂĚŽƐĚĞdŝůƐŝƚ͕ĮƌŵĂĚŽƐĐŽŶ
ŝŵƉĞƌŝĂů͖ƵŶĂƉƌŽƉƵĞƐƚĂƉŽƌůĂƋƵĞĞƐƚĞůůĞŐſĂĐŽŶƐŝĚĞƌĂƌůĂƉŽƐŝďŝůŝĚĂĚ ZƵƐŝĂĞƐĞŵĞƐĚĞũƵůŝŽĚĞϭϴϬϳ͘
ĚĞĐĂƐĂƌůŽĐŽŶƐƵƐŽďƌŝŶĂCarlota͕ŚŝũĂĚĞƐƵŚĞƌŵĂŶŽLuciano͘ĨŽƌƚƵ- ůϭϮĚĞŽĐƚƵďƌĞ͕EĂƉŽůĞſŶĂƉƌŽǀĞĐŚſůĂĂƐĐĞŶĚĞŶĐŝĂƋƵĞƚĞŶşĂ
ŶĂĚĂŵĞŶƚĞƉĂƌĂĞůůĂůĂŝĚĞĂŶŽƉƌŽƐƉĞƌſ͕LJŶŽƚƵǀŽĞůΗŚŽŶŽƌΗĚĞƐĞƌůĂ ƐŽďƌĞůĂĐĂƐĂƌĞĂůĞƐƉĂŹŽůĂƉĂƌĂĐŽŶƐŝĚĞƌĂƌƐĞĞŶŐƵĞƌƌĂĐŽŶWŽƌƚƵ-
ĞƐƉŽƐĂĚĞƐĞŵĞũĂŶƚĞďƌŝďſŶ͘ ŐĂůLJŽƌĚĞŶĂƌĂůŐĞŶĞƌĂůJunotƋƵĞĐƌƵnjĂƐĞůĂĨƌŽŶƚĞƌĂƉŝƌĞŶĂŝĐĂLJ
ů'ŽďŝĞƌŶŽĞƐƉĂŹŽůƐĞŵŽƐƚƌſƐƵŵŝƐŽLJĚſĐŝůĂůĂƐſƌĚĞŶĞƐĚĞEĂ- ĂǀĂŶnjĂƐĞŚĂƐƚĂ>ŝƐďŽĂ͘'ŽĚŽLJLJĂƌůŽƐ/sƐĞŵŽƐƚƌĂƌŽŶĚĞĂĐƵĞƌĚŽ
ƉŽůĞſŶ͘EŽĞdžŝƐƚĞĚŽĐƵŵĞŶƚŽŽĮĐŝĂů͕ĐĂƌƚĂ͕ĞƐĐƌŝƚŽƵŽƌĚĞŶĚĞŶŝŶŐƵŶŽ ĐŽŶůĂŝĚĞĂ͕LJŽŶĂƉĂƌƚĞůĞƐĚŝƌŝŐŝſƵŶĞƐĐƌŝƚŽŵĞĚŝĂŶƚĞĞůƋƵĞůĞƐ
ĚĞƐƵƐŵŝĞŵďƌŽƐ͕ĞŶůĂĂĚŵŝŶŝƐƚƌĂĐŝſŶŽĞŶĞůĞũĠƌĐŝƚŽ͕ƋƵĞƉƵĞĚĂĚĂƌ ŶŽƟĮĐſƋƵĞůŽƐĞũĠƌĐŝƚŽƐĚĞĂŵďĂƐŶĂĐŝŽŶĞƐĚĞďşĂŶŵĂƌĐŚĂƌũƵŶƚŽƐ
ĂĞŶƚĞŶĚĞƌĐƵĂůƋƵŝĞƌŽƉŽƐŝĐŝſŶĂůďůŽƋƵĞŽĐŽŶƚƌĂůŽƐŝŶŐůĞƐĞƐ͎WŽƌƋƵĠ ƐŽďƌĞůĂĐĂƉŝƚĂůůƵƐĂ͘
ĂŐƌĞĚŝƌĞŶƚŽŶĐĞƐĂƵŶĂŶĂĐŝſŶƋƵĞƐĞƉŽƌƚĂĂƐş͍WŽƌĐŽĚŝĐŝĂ͕ƉŽƌĂŵďŝ- ů ̺à Ϯϳ͕ Ğů dƌĂƚĂĚŽ ĚĞ &ŽŶƚĂŝŶĞďůĞĂƵ ƐĂŶĐŝŽŶſ Ğů ƉĞƌŵŝƐŽ ĚĞ
ĐŝſŶ͕ƉŽƌƐŽďĞƌďŝĂ͕ŽƉŽƌƵŶĂŵĞnjĐůĂĚĞůĂƐƚƌĞƐ͘zƚĂůǀĞnjƉŽƌĂůŐŽŵĄƐ͕ ƉĂƐŽŵŝůŝƚĂƌLJĞƐƟƉƵůſĞŶƵŶĂĐůĄƵƐƵůĂƐĞĐƌĞƚĂůĂĚĞƐŝŐŶĂĐŝſŶĚĞ
ĞůŽĚŝŽLJĚĞƐƉƌĞĐŝŽƋƵĞEĂƉŽůĞſŶƐĞŶơĂŚĂĐşĂůĂĐĂƐĂĚĞŽƌďſŶ͕ĂůĂ ĂƌůŽƐ/sĐŽŵŽĞŵƉĞƌĂĚŽƌĚĞůĂƐŵĠƌŝĐĂƐʹůĂĞƐƉĂŹŽůĂLJůĂƉŽƌ-
ƚƵŐƵĞƐĂʹ͕LJůĂĚŝǀŝƐŝſŶĚĞůƌĞŝŶŽĚĞWŽƌƚƵŐĂůĞŶƚƌĞƐƉĂƌƚĞƐ͖ƵŶĂĚĞ
ĞůůĂƐ͕ ůĂ ŵĞƌŝĚŝŽŶĂů͕ ĐŽŵŽ ƉƌŝŶĐŝƉĂĚŽ ƉĂƌĂ 'ŽĚŽLJ ďĂũŽ ƐŽďĞƌĂŶşĂ
CUANDO SE RECIBIÓ LA NOTICIA ĞƐƉĂŹŽůĂ͘hŶĂĐůĂƌĂƉƌƵĞďĂĚĞƋƵĞŶŽĞƌĂƉƌĞĐŝƐĂŵĞŶƚĞĚĞƐŝŶƚĞƌĠƐ͕
DE LA ABDICACIÓN DE CARLOS IV, ůŽƋƵĞŵŽǀşĂĂůŽƐƌĞLJĞƐLJĂƐƵǀĂůŝĚŽĂŵĂŶƚĞŶĞƌƌĞůĂĐŝŽŶĞƐĐŽŶ
EĂƉŽůĞſŶ͘
EWK>MEEK^d/^Wh^dK DŝĞŶƚƌĂƐƐĞďƵƐĐĂďĂŶůŽƐĂƌƌĞŐůŽƐƉŽůşƟĐŽƐƋƵĞĚĞũĂƌĂŶƐĂƟƐĨĞ-
KEdZKE&ZEEKzWE^ ĐŚĂƐĂƚŽĚĂƐůĂƐƉĂƌƚĞƐ͕ĞůŽĚŝŽƉĂƚĞŶƚĞƋƵĞĞůƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐ
ƉƌŽĨĞƐĂďĂĚĞƐĚĞƐƵŶŝŹĞnjĂůǀĂůŝĚŽĚĞƐƵƉĂĚƌĞ͕ĂƋƵŝĞŶĐŽŶƐŝĚĞƌĂ-
'KZEZ^WHD/Ed ďĂĐŽŵŽƵŶƉŽƐŝďůĞƵƐƵƌƉĂĚŽƌĚĞůƚƌŽŶŽ͕ƐĞǀŝŽĂĮĂŶnjĂĚŽƉŽƌΗůŽƐ
,KDZ^^h>/ME͘ ĨĞƌŶĂŶĚŝƐƚĂƐΗ͕ƵŶŐƌƵƉŽĚĞŽƉŽƐŝĐŝſŶĚĞƐƵĞŶƚŽƌŶŽƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐĚĞ
ƋƵĞĨƵĞƐĞƉƌŽĐůĂŵĂĚŽĐƵĂŶƚŽĂŶƚĞƐƌĞLJ͕ĞŶůƵŐĂƌĚĞĂƌůŽƐ/s͘ůůŽƐ
>ZM>//MEEh>͘ ƚĂŵďŝĠŶĚĞĐŝĚŝĞƌŽŶĂĐƵĚŝƌĂEĂƉŽůĞſŶ͕ĚŝƐƉƵĞƐƚŽƐŝĞŵƉƌĞĂĚĞũĂƌƐĞ

40 CLÍO
ƋƵĞƌĞƌŵŝĞŶƚƌĂƐĞƐŽůĞƉĞƌŵŝƟĞƌĂĂůĐĂŶnjĂƌƐƵƐĮŶĞƐ͘ůĚşĂϮϵ͕ĂůŵŝƐŵŽ
ƟĞŵƉŽƋƵĞƐĞƌĞĨƌĞŶĚĂďĂŶůŽƐƉĂĐƚŽƐĞŶ&ŽŶƚĂŝŶĞďůĞĂƵ͕ƐĞƉƌŽĚƵũŽůĂ
ƉƌŝŵĞƌĂĂĐĐŝſŶĚĞůŽƐĨĞƌŶĂŶĚŝƐƚĂƐĐŽŶƚƌĂĞůWƌşŶĐŝƉĞĚĞůĂWĂnj͕LJĂƚŽƚĂů-
ŵĞŶƚĞŝŶŶĞĐĞƐĂƌŝŽƉĂƌĂůŽƐĮŶĞƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐ͘&ƵĞĞŶůƐĐŽƌŝĂů͕ĚŽŶĚĞƐĞ
ĞŶĐŽŶƚƌĂďĂůĂĐŽƌƚĞ͕LJƚĞƌŵŝŶſĐŽŶůĂĚĞƚĞŶĐŝſŶĚĞůŽƐĐŽŶũƵƌĂĚŽƐ͘ůϯ
ĚĞĚŝĐŝĞŵďƌĞ͕EĂƉŽůĞſŶƐĞƌĞƵŶŝſĞŶsĞŶĞĐŝĂĐŽŶƐƵŚĞƌŵĂŶŽJosé͕ƌĞLJ
ĚĞEĄƉŽůĞƐ͘^ŝŚĂĐĞŵŽƐĐĂƐŽƐĂůŽƐĚŝĂƌŝŽƐĚĞAndré Miot de Melito͕
ĞƐĞĚşĂůĞĂŶƵŶĐŝſLJĂůĂƉŽƐŝďŝůŝĚĂĚĚĞƐĞƌůůĂŵĂĚŽĂůƚƌŽŶŽĚĞƐƉĂŹĂ͘

EL MOTÍN DE ARANJUEZ
>ĂĐŽŶƐƚĂŶƚĞƉƌĞƐĞŶĐŝĂĚĞůĂƐƚƌŽƉĂƐĞdžƚƌĂŶũĞƌĂƐƋƵĞƚĂŶƚĂĂĚŵŝƌĂ-
ĐŝſŶLJĐƵƌŝŽƐŝĚĂĚŚĂďşĂĚĞƐƉĞƌƚĂĚŽĞŶĞůƉƵĞďůŽĞƐƉĂŹŽůĐƵĂŶĚŽĂ
ƚĂŵďŽƌďĂƟĞŶƚĞĂƚƌĂǀĞƐĂďĂŶƉƵĞďůŽƐ͕ǀŝůůĂƐLJĐŝƵĚĂĚĞƐ͕ĞŵƉĞnjſĂ
ƚƌŽĐĂƌƐĞĞŶŝŶƋƵŝĞƚƵĚLJĂůĂƌŵĂƐĞŐƷŶĂƵŵĞŶƚĂƌŽŶůŽƐŝŶĐŝĚĞŶƚĞƐĂůŽ
ůĂƌŐŽĚĞƚŽĚŽĞůƉĂşƐ͘^ŽďƌĞƚŽĚŽ͕ĐƵĂŶĚŽĂůƟĞŵƉŽƋƵĞĂǀĂŶnjĂďĂŶ͕
ůŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐĐŽŵĞŶnjĂƌŽŶĂŽĐƵƉĂƌĨƵĞƌƚĞƐLJĐŝƵĚĂĚĞůĂƐĚĞůŽƐƋƵĞ͕
ƐŽďƌĞĞůƉĂƉĞů͕ĞƌĂŶƐƵƐĂůŝĂĚŽƐ͘
ŶĞůĞŶƚŽƌŶŽĚĞůƐŽďĞƌĂŶŽ͕ŵĄdžŝŵĞĚĞƐƉƵĠƐĚĞůŽŽĐƵƌƌŝĚŽĞŶů
ƐĐŽƌŝĂů͕ĂůŐƵŶŽƐŶŽďůĞƐŝŶŇƵLJĞŶƚĞƐĐŽŶƐŝŐƵŝĞƌŽŶƋƵĞƐĞƚŽŵĂƌĂŶŵĞ-
ĚŝĚĂƐĚĞƵƌŐĞŶĐŝĂĞŶƉƌĞǀŝƐŝſŶĚĞƋƵĞůĂƐĐŽƐĂƐƐĞĐŽŵƉůŝĐĂƌĂŶ͕ƉŽƌůŽ
ƋƵĞ͕ĂƉƌŝŵĞƌŽƐĚĞŵĂƌnjŽ͕ĞůŵŽŶĂƌĐĂLJƚŽĚĂƐƵĨĂŵŝůŝĂƐĞƚƌĂƐůĂĚĂƌŽŶ
ĂůZĞĂů^ŝƟŽĚĞƌĂŶũƵĞnj͘>ĂƌĂnjſŶĞƌĂĞǀŝĚĞŶƚĞ͕ĚĞƐĚĞĞƐĂůŽĐĂůŝĚĂĚĚĞů
ƐƵƌĚĞDĂĚƌŝĚĞƌĂŵĄƐĨĄĐŝůĞŶĐĂƐŽĚĞƉĞůŝŐƌŽƚŽŵĂƌůĂĐĂƌƌĞƚĞƌĂĚĞ
ŶĚĂůƵĐşĂLJĂůĐĂŶnjĂƌ^ĞǀŝůůĂ͘ůůşƚŽĚŽƐƉŽĚƌşĂŶĞŵďĂƌĐĂƌĐŽŶƌƵŵďŽĂ
ŵĠƌŝĐĂ͕ĐŽŵŽŚĂďşĂŚĞĐŚŽĞůƌĞLJĚĞWŽƌƚƵŐĂů͘
>ĂŶŽĐŚĞĚĞůϭϳĂůϭϴĚĞŵĂƌnjŽǀŽůǀŝĞƌŽŶĂĂĐƚƵĂƌůŽƐĨĞƌŶĂŶĚŝƐƚĂƐ͘hŶ
>'hZZ/>>ZK:hED>^H ŶŝŵŝŽĂůƚĞƌĐĂĚŽĞŶƚƌĞƵŶŽƐĐƌŝĂĚŽƐĚĞůƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐƋƵĞƐĞĞŶ-
DhZd>KZZK&ZE^
Yh^^/EZ^h ĨƌĞŶƚĂƌŽŶĐŽŶĂůŐƵŶŽƐŚƷƐĂƌĞƐĚĞůĂŐƵĂƌĚŝĂĚĞ'ŽĚŽLJ͕ƐĞƚƌĂŶƐĨŽƌŵſ͕
,/:DEh>͘KZh'E/K ŝŶƐƟŐĂĚŽƉŽƌĞůĐŽŶĚĞĚĞDŽŶƟũŽ͕ĞŶƵŶŐƌĂǀĞŵŽơŶĐŽŶƚƌĂůĂƉĞƌƐŽŶĂ
>sZhDKEdZ>/E
ϭϴϴϳ͘Dh^K>WZK͕DZ/͘ ĚĞůƉƌŝŵĞƌŵŝŶŝƐƚƌŽ͕ƋƵĞƚƵǀŽƋƵĞĞƐĐŽŶĚĞƌƐĞĚĞůĂƐŝƌĂƐĚĞůĂŵƵůƟƚƵĚ͘
ŽŶŽĐŝĚĂƐůĂƐŶŽƟĐŝĂƐĞŶDĂĚƌŝĚ͕ĞůƉƵĞďůŽĂƐĂůƚſĞůƉĂůĂĐŝŽƋƵĞƵƟůŝnjĂ-
ďĂĐŽŵŽůƵŐĂƌŚĂďŝƚƵĂůĚĞƌĞƐŝĚĞŶĐŝĂ͘
>ĂŵĂŹĂŶĂĚĞůϭϴ͕ůŽƐƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐĚĞ&ĞƌŶĂŶĚŽ͕ƐĞŐƵƌŽƐĚĞƵŶĂƉŽLJŽ
ŵĂLJŽƌŝƚĂƌŝŽĐŽŶƐŝŐƵŝĞƌŽŶƋƵĞĞůƌĞLJĮƌŵĂƌĂůĂĚĞƐƟƚƵĐŝſŶĚĞ'ŽĚŽLJ͕
ƉĞƌŽĞƐŽLJĂŶŽĨƵĞƐƵĮĐŝĞŶƚĞƉĂƌĂůŽƐĂŵŽƟŶĂĚŽƐ͕ƋƵĞĂůĚĞƐĐƵďƌŝƌĂů
ŽĚŝĂĚŽǀĂůŝĚŽŝŶƚĞŶƚĂŶĚŽĂĞƐĐĂƉĂƌƚƌĂƐǀĞŝŶƟĐƵĂƚƌŽŚŽƌĂƐĚĞĞŶĐŝĞƌƌŽ͕
ĞƐƚƵǀŝĞƌŽŶĂƉƵŶƚŽĚĞůŝŶĐŚĂƌůĞĞůĚşĂϭϵ͘^ŽůŽƐĞƐĂůǀſƉŽƌůĂƉƌŽǀŝĚĞŶ-
ĐŝĂůĂLJƵĚĂĚĞůŽƐŐƵĂƌĚŝĂƐĚĞĐŽƌƉƐ͘hŶĂǀĞnjůŽŚƵďŝĞƌŽŶĚĞƚĞŶŝĚŽ͕Ğů
ƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐĂƐĞŐƵƌſĂůŽƐĂŵŽƟŶĂĚŽƐƋƵĞƐĞƌşĂĞŶďƌĞǀĞƉƌŽ-
ĐĞƐĂĚŽLJŽƌĚĞŶſƐƵƚƌĂƐůĂĚŽĂ'ƌĂŶĂĚĂ͘
ƐƵƐƚĂĚŽĂŶƚĞůŽƋƵĞƉĂƌĞĐşĂĞůĐŽŵŝĞŶnjŽĚĞƵŶĂƌĞǀŽůƵĐŝſŶ͕ĂƌůŽƐ
/sƌĞƵŶŝſĞƐĂŵŝƐŵĂƚĂƌĚĞĂůŽŶƐĞũŽĚĞůZĞŝŶŽLJĂďĚŝĐſĞŶĨĂǀŽƌĚĞ
ƐƵŚŝũŽ͘ŶƚƌĞŵĂƐŝǀĂƐŵĂŶŝĨĞƐƚĂĐŝŽŶĞƐĚĞĂůĞŐƌşĂLJũƷďŝůŽĚĞůƉƵĞďůŽ͕
ĨƵĞƉƌŽĐůĂŵĂĚŽĞŶĞůƉƌŽƉŝŽƌĂŶũƵĞnjƌĞLJĚĞƐƉĂŹĂLJůĂ/ŶĚŝĂƐĐŽŶ
ĞůŶŽŵďƌĞĚĞ Fernando VII͘WŽƌƉƌŝŵĞƌĂǀĞnjĞŶƐƉĂŹĂ͕ƵŶŵŽŶĂƌĐĂ
ĞƌĂĨŽƌnjĂĚŽĂĂďĚŝĐĂƌƉŽƌůĂƉƌĞƐŝſŶĚĞůƉƵĞďůŽůůĂŶŽ͘ůϮϰĚĞŵĂƌnjŽ͕
ĞůŶƵĞǀŽƐŽďĞƌĂŶŽŚŝnjŽƐƵĞŶƚƌĂĚĂƚƌŝƵŶĨĂůĞŶůĂĐĂƉŝƚĂů͕ƋƵĞůĞĂĐŽŐŝſ
ĐŽŶĚĞůŝƌĂŶƚĞĞŶƚƵƐŝĂƐŵŽ͘>ŽŵŝƐŵŽŽĐƵƌƌŝſĞŶƚŽĚŽƐůŽƐƉƵĞďůŽƐLJ
ĐŝƵĚĂĚĞƐĚĞůƌĞŝŶŽĂůƐĂďĞƌƐĞůĂŶŽƟĐŝĂĚĞůĂĐĂşĚĂĚĞ'ŽĚŽLJLJĞůĂƐ-
ĐĞŶƐŽĂůƚƌŽŶŽĚĞůƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐ͘
WĞƌŽůĂĂůĞŐƌşĂŚĂкÎůǀŝĚĂƌůĂƌĞĂůŝĚĂĚ͗EĂƉŽůĞſŶĞƌĂLJĂĐĂƐŝĚƵĞŹŽ
ĚĞƚŽĚŽĞůƚĞƌƌŝƚŽƌŝŽ͘ĞŚĞĐŚŽ͕ Joaquín Murat͕ĚƵƋƵĞĚĞĞƌŐLJĐƵŹĂĚŽ
ĚĞůĞŵƉĞƌĂĚŽƌ͕ĐŽŵĂŶĚĂŶƚĞĞŶũĞĨĞĚĞůĞũĠƌĐŝƚŽĨƌĂŶĐĠƐĞŶƐƉĂŹĂ

CLÍO 41
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

desde el 20 de febrero, que estaba en Somosierra con la guardia


imperial y el cuerpo de ejército del mariscal Moncey, cuando los carte-
les del Consejo del Reino publicaron la exaltación del nuevo soberano,
decidió adelantarse y entrar en Madrid el día 23, una jornada antes de
que lo hiciera el ya Fernando VII.
En esa situación no le quedaban al rey más que dos posibles solu-
ĐŝŽŶĞƐ͗ŚƵŝƌĂŶƚĞĞůŝŶǀĂƐŽƌLJĐŽŵďĂƟƌĐŽŶƚŽĚŽƐůŽƐƌĞĐƵƌƐŽƐĚĞƋƵĞ
disponía el país, o conciliarse la voluntad imperial a cualquier precio.
ĞƐĐĂƌƚĂĚĂ ůĂ ŝĚĞĂ ĚĞ ƌĞƐŝƐƟƌ͕ &ĞƌŶĂŶĚŽ ƐĞ ĂƉƌĞƐƵƌſ Ă ƉĂƌƟĐŝƉĂƌ Ăů
ĞŵƉĞƌĂĚŽƌƐƵĂĐĐĞƐŽĂůƚƌŽŶŽ͕ĂůƟĞŵƉŽƋƵĞůĞŵĂŶŝĨĞƐƚſƐƵďƵĞŶĂ
ĚŝƐƉŽƐŝĐŝſŶƉĂƌĂĐŽŶůŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐĂůĞŶĐĂƌŐĂƌĂůŽŶƐĞũŽĚĞĂƐƟůůĂĚĞ
ůŽƐƉƌĞƉĂƌĂƟǀŽƐƉĂƌĂƐƵŵŝŶŝƐƚƌĂƌĂůĂƐƚƌŽƉĂƐŝŵƉĞƌŝĂůĞƐůŽƐĂƵdžŝůŝŽƐLJ
asistencias de que tuviesen necesidad. Incluso ordenó a los ejércitos
movilizados por el Príncipe de la Paz, que retornasen a sus puntos de
ƉĂƌƟĚĂĞŶWŽƌƚƵŐĂů͘
>&E^>ϮDzK
ůϮϳĚĞŵĂƌnjŽ͕ĐƵĂŶĚŽƐĞƌĞĐŝďŝſĞŶWĂƌşƐůĂŶŽƟĐŝĂĚĞůĂĂďĚŝĐĂ- >WZYhZd/>>Z1
ción de Carlos IV, Napoleón, que tenía muy claro que iba a deshacer- DKEd>ME͕EDZ/͕WKZ>^
dZKW^>DEK>h1^K1
se de Godoy, no estaba dispuesto a contar con Fernando y pensaba zWZKs>Z͕KEdZ>K^
gobernar España mediante hombres de su elección, declaró la abdi- ^K>K^&ZE^^͘KZ
:KYh1E^KZK>>Z>/E
cación nula y ofreció la corona a un príncipe de la familia imperial; ϭϴϴϰ͘Dh^K>WZK͕DZ/͘
en un principio, a su hermano Luis, que no le resultaba demasia-
ĚŽƷƟůĐŽŵŽƌĞLJĚĞ,ŽůĂŶĚĂ͘ůƟĞŵƉŽ͕ĞŶǀŝſĂDĂĚƌŝĚĂůŐĞŶĞƌĂů
Savary, como enviado especial, y le encargó llevar a Fernando VII a ZĞƐƉĞĐƚŽ Ă ůĂ ĂĐƟƚƵĚ ŵŽƐƚƌĂĚĂ ĂŶƚĞ DƵƌĂƚ ĨƵĞ ĐůĂƌĂŵĞŶƚĞ ƐƵ-
su presencia para resolver la situación creada. misa, a la espera de que Napoleón refrendase su acceso al trono.
Mientras, las primeras medidas del nuevo rey de España se encami- Murat comprobó hasta qué punto el rey estaba a los pies de Francia
ŶĂƌŽŶ͕ĐŽŵŽĞƌĂĚĞĞƐƉĞƌĂƌ͕ĂƌŽĚĞĂƌƐĞĚĞƐƵƐƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐLJƌĞĨŽƌnjĂƌƐƵ cuando exigió la entrega de la espada tomada a Francisco I en Pavía
poder. Procedió a anular las consecuencias del proceso de El Escorial y y la obtuvo fácilmente en un solemne acto el 5 de abril. En Madrid la
ĂŵŶŝƐƟſĂƐƵƐƉƌŝŶĐŝƉĂůĞƐĂƉŽLJŽƐ͗ĞůĚƵƋƵĞĚĞů/ŶĨĂŶƚĂĚŽ͕ĂůƋƵĞŶŽŵ- gente se daba cuenta poco a poco de que el embajador Beauharnais
ďƌſƉƌĞƐŝĚĞŶƚĞĚĞůŽŶƐĞũŽĚĞĂƐƟůůĂLJĐŽƌŽŶĞůĚĞůĂƐZĞĂůĞƐ'ƵĂƌĚŝĂƐ LJĞůĚƵƋƵĞĚĞĞƌŐĞƌĂŶůŽƐƋƵĞƌĞĂůŵĞŶƚĞŵĂŶĚĂďĂŶ͕ĐŽŶƉƌĞĐŝƐĂƐ
ƐƉĂŹŽůĂƐ͖ĞůĚƵƋƵĞĚĞ^ĂŶĂƌůŽƐ͕ĐŽŶǀĞƌƟĚŽĞŶŵĂLJŽƌĚŽŵŽŵĂLJŽƌĚĞ instrucciones de Napoleón que seguían al pie de la letra. Un ejemplo
WĂůĂĐŝŽLJ͕ƐŽďƌĞƚŽĚŽ͕ĞůĐĂŶſŶŝŐŽƐĐŽŢƋƵŝnj͕ƐƵƉƌŝŶĐŝƉĂůĐŽŶĮĚĞŶƚĞ͕Ăů fue la orden que llegó de Francia y se dio el mismo día 5 para aplazar
que designó miembro del Consejo de Estado y le otorgó la gran cruz de la el juicio contra Godoy.
KƌĚĞŶĚĞĂƌůŽƐ///͘ƵƌŝŽƐĂŵĞŶƚĞůĂĂŵŶŝƐơĂďĞŶĞĮĐŝſƚĂŵďŝĠŶĂĐŽŶŽ-
cidos pensadores de la Ilustración, como Jovellanos, que se encontraba LA TRAMPA DE BAYONA
ĞŶĐĂƌĐĞůĂĚŽĞŶĞůĐĂƐƟůůŽĚĞĞůůǀĞƌ͕ĞŶWĂůŵĂĚĞDĂůůŽƌĐĂ͘>ĂƉŽůşƟĐĂŝŶŝ- Savary llegó a la capital el 7 de abril, se entrevistó con el rey y le pro-
cial de Fernando VII fue, por lo tanto, moderada. Mantuvo a destacados ŵĞƟſƋƵĞĞůĞŵƉĞƌĂĚŽƌůĞƌĞĐŽŶŽĐĞƌşĂĞŶĐƵĂŶƚŽƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂƐĞŶ͕ƉŽƌ
ƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐĚĞ'ŽĚŽLJĞŶƐƵƐĐĂƌŐŽƐ͕ĐŽŵŽCevallos, ministro de Estado lo que sería un detalle muy apreciado que saliese a su encuentro. El
y situó a notables liberales en algunas carteras, como Azanza, ministro deseo de ser reconocido por el emperador era tan grande que Fer-
ĚĞ,ĂĐŝĞŶĚĂLJĂKDz&Ăƌƌŝůů͕ŵŝŶŝƐƚƌŽĚĞůĂ'ƵĞƌƌĂ͘ƵŶƋƵĞůĂƐĚĞĐŝƐŝŽŶĞƐ ŶĂŶĚŽs//LJƚŽĚŽƐůŽƐŵŝĞŵďƌŽƐĚĞƐƵĐŽŶƐĞũŽƉĂƌƟĞƌŽŶŚĂĐŝĂ&ƌĂŶĐŝĂ
importantes quedaron siempre en manos de la "camarilla" formada por el día 10, dejando a la Junta Suprema de Gobierno el control de la
los duques de San Carlos y el Infantado y Escoïquiz. nación, algo que se presentaba cada día más dudoso.
El rey y su séquito hicieron todo el camino por una ruta contro-
lada por las tropas imperiales. Por supuesto se debían dar cuenta
ĚĞůƉĞůŝŐƌŽƋƵĞĐŽƌƌşĂŶ͕ĞŝŶƚĞŶƚĂƌŽŶŶŽƐĂůŝƌĚĞƐƉĂŹĂ͘ŶƵƌŐŽƐ͕
Savary, convenció al monarca para que siguiera ruta hasta Vitoria,
LA POLÍTICA INICIAL DE ĚŽŶĚĞůůĞŐſĞůϭϰ͕LJůƵĞŐŽĐŽŶƟŶƵĂƐĞŚĂƐƚĂĂLJŽŶĂ͘ůŐƵŶŽƐĚĞƐƵƐ
FERNANDO VII&hDKZ͘ acompañantes, como Urquijo, aconsejaron al rey que escapase y
se pusiera a salvo, pero una nota de la Junta Suprema, en la que
DEdhsK^dK^ se le comentaba que Murat consideraba la posibilidad de volver a
WZd/Z/K^'KKzE^h^ ƐĞŶƚĂƌĞŶĞůƚƌŽŶŽĂƐƵƉĂĚƌĞůĞĐŽŶǀĞŶĐŝĞƌŽŶĚĞƋƵĞĚĞďşĂĐŽŶƟ-
nuar la marcha. No iba totalmente desencaminado. Desde París,
Z'K^͕z^/dhMEKd>^ EĂƉŽůĞſŶ͕ ƋƵĞ ŶĞĐĞƐŝƚĂďĂ ƟĞŵƉŽ͕ ŽƌĚĞŶĂďĂ ŝŶĐĞƐĂŶƚĞŵĞŶƚĞ Ă
>/Z>^E>'hE^ZdZ^͘ DƵƌĂƚƋƵĞƌĞƐƟƚƵLJĞƌĂĂĂƌůŽƐ/s͕ƐĂůǀĂƌĂĂ'ŽĚŽLJLJĚĞƐĂƵƚŽƌŝnjĂƌĂ

42 >1K
garon el 30, los recibieron como soberanos no solo los franceses, sino
también los españoles, que tenían órdenes al respecto. Los monarcas
se reunieron allí con Godoy y con su hijo al que la reina reprochó
ƐƵĐŽŶĚƵĐƚĂ͘>ĂůĂŵĞŶƚĂďůĞĨĂŵŝůŝĂƋƵĞƌĞŐşĂůŽƐĚĞƐƟŶŽƐĚĞƐƉĂŹĂ
ƚĞŶĚƌşĂĂƷŶƟĞŵƉŽƉĂƌĂƐŽŵĞƚĞƌƐĞĂůĂŵĂLJŽƌĚĞůĂƐŝŶĚŝŐŶŝĚĂĚĞƐ͘
ĂƌůŽƐ/s͕ŝŶƐƟŐĂĚŽƉŽƌ'ŽĚŽLJ͕ĐŽŶƋƵŝĞŶEĂƉŽůĞſŶLJĂƐĞŚĂďşĂĞŶ-
ƚƌĞǀŝƐƚĂĚŽ͕ƉŝĚŝſƋƵĞůĞƌĞƐƟƚƵLJĞƌĂŶƐƵƐĚĞƌĞĐŚŽƐ͕ƉĞƌŽĂŶƚĞůĂĮƌŵĞ
ĂĐƟƚƵĚĚĞůĞŵƉĞƌĂĚŽƌůŽƐĐĞĚŝſĂĐĂŵďŝŽĚĞƵŶĂƐƌĞŶƚĂƐǀŝƚĂůŝĐŝĂƐ͘
ů ŵŝƐĞƌĂďůĞ ŵŽŶĂƌĐĂ ĞƐƉĂŹŽů ĂĐĂďĂďĂ ĚĞ ǀĞŶĚĞƌ͕ ůŝƚĞƌĂůŵĞŶƚĞ͕ ƐƵ
ŶĂĐŝſŶ͘ŶĐƵĂŶƚŽĂƐƵŶŽŵĞŶŽƐŝŶĨĂŵĞŚŝũŽ͕ƐĞĚŝŽĐƵĞŶƚĂĞŶƚŽŶĐĞƐ
de que le habían engañado, e informó al infante don Antonio, en la
:ƵŶƚĂ^ƵƉƌĞŵĂĚĞ'ŽďŝĞƌŶŽĞŶDĂĚƌŝĚĚĞůŽƋƵĞƐƵĐĞĚşĂ͗ƋƵĞƐƉĂŹĂ
estaba sin rey.
EĂƉŽůĞſŶƚĞŶşĂĞŶƐƵƐŵĂŶŽƐĞůĚĞƐƟŶŽĚĞůĂŶĂĐŝſŶ͕LJŚĂƐƚĂƉŽĚşĂ
aprovechar cualquier altercado o algarada callejera en nombre de los
desposeídos monarcas para imponer su voluntad por la fuerza. Lo que
no sabía, ni esperaba, era que el movimiento que se iba a iniciar sería
una de las causas principales de su ruina.

UNA FECHA PARA LA HISTORIA


ŶƚŽƌŶŽĂůĂƐŽĐŚŽĚĞůĂŵĂŹĂŶĂĚĞůϮĚĞŵĂLJŽĚŽƐĐŽĐŚĞƐƐĞĞŶĐŽŶ-
ƚƌĂďĂŶĚĞƚĞŶŝĚŽƐĂůĂƐƉƵĞƌƚĂƐĚĞůƉĂůĂĐŝŽZĞĂůĚĞDĂĚƌŝĚ͘ŶĞůƉƌŝŵĞ-
Ă&ĞƌŶĂŶĚŽ͘hŶĂĂĐƟƚƵĚƋƵĞŵĂŶƚƵǀŽŚĂƐƚĂĮŶĂůĞƐĚĞĂďƌŝů͕ĐƵĂŶ- ro de ellos, los escasos paseantes vieron subir a María Luisa de Borbón,
ĚŽ͕ƚƌĂƐŚĂďĞƌƌĞŚƵƐĂĚŽ>ƵŝƐ͕ƌĞĐŝďŝſůĂĐŽŶƚĞƐƚĂĐŝſŶĂĮƌŵĂƟǀĂĚĞƐƵ ŚŝũĂĚĞĂƌůŽƐ/sLJƌĞŝŶĂĚĞƚƌƵƌŝĂ͕LJŽďƐĞƌǀĂƌŽŶƋƵĞũƵŶƚŽĂůŽƐǀĞŚşĐƵ-
hermano JoséĂƐƵŽĨƌĞĐŝŵŝĞŶƚŽƉĂƌĂƐŝƚƵĂƌůĞĞŶƐƉĂŹĂ͘ los había un pelotón de jinetes franceses. Se fueron acercando algunos
ůĚşĂϭϵ͕ĞŶŵĞĚŝŽĚĞƵŶĐŽŶĂƚŽĚĞĂůŐĂƌĂĚĂĚĞůƉƵĞďůŽƋƵĞůĞĂĐůĂ- curiosos, pues desde hacía días los vecinos de la capital permanecían
maba, contenida por la intervención del duque del Infantado, que tran- atentos a los movimientos que se producían en las inmediaciones del
quilizó las sospechas de los congregados de que el rey iba camino de palacio. Tal vez algunos ciudadanos dedujeron, con acierto, que el se-
&ƌĂŶĐŝĂ͕&ĞƌŶĂŶĚŽĚĞũſsŝƚŽƌŝĂ͘ůĚşĂϮϬĐƌƵnjſůĂĨƌŽŶƚĞƌĂĚĞůŝĚĂƐŽĂ͘ gundo coche era para don Francisco͕ĞůŵĞŶŽƌĚĞůŽƐŝŶĨĂŶƚĞƐ͘ŶĞƐĞ
EĂƉŽůĞſŶ͕ĐſŵŽĚĂŵĞŶƚĞŝŶƐƚĂůĂĚŽĞŶĞůWĂůĂĐŝŽĚĞDĂƌƐĂĐ͕ŶŽŵƵLJ momento, al parecer fue un maestro llamado José Blas Molina y So-
ůĞũŽƐĚĞĂLJŽŶĂ͕ůŽƌĞĐŝďŝſĐŽŵŽƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐ͕ŶŽĐŽŵŽƐŽďĞ- riano, quien se adelantó y gritó: "¡Traición!"͘EŽŚŝnjŽĨĂůƚĂŵƵĐŚŽŵĄƐ͘
rano. Tras una simple cena, convencido de que Fernando era un lelo, >ŽƐĄŶŝŵŽƐĞƐƚĂďĂŶƚĂŶĞŶĐƌĞƐƉĂĚŽƐƋƵĞ͕ĐĂƐŝĚĞŝŶŵĞĚŝĂƚŽ͕ĞůĐĞŶƚĞ-
ĚĞĐŝĚŝſƚƌĂƚĂƌůŽƐĂƐƵŶƚŽƐĚŝƌĞĐƚĂŵĞŶƚĞĐŽŶƐĐŽŢƋƵŝnj͘^ƵƉƌŽƉƵĞƐƚĂĞƌĂ nar de congregados se lanzó hacia las puertas del palacio sin que los
ĚƵƌĂ͗ŶŝŶŐƷŶŽƌďſŶĚĞďşĂĚĞƌĞŝŶĂƌĞŶƐƉĂŹĂ͖ĐŽŵŽĐŽŵƉĞŶƐĂĐŝſŶ͕ guardias reales les impidieran entrar. Al grito de "¡Quieren llevarse al
Ă&ĞƌŶĂŶĚŽƐĞůĞĚĂƌşĂĞůƌĞŝŶŽĚĞƚƌƵƌŝĂʹƵŶĂĞŶƟĚĂĚĂƌƟĮĐŝĂůĐƌĞĂĚĂ infante!" y "¡mueran los franceses!" ƐĞĐŽƌƚĂƌŽŶůŽƐƟƌŽƐĚĞůŽƐĐŽĐŚĞƐ
ĞŶ/ƚĂůŝĂƉŽƌEĂƉŽůĞſŶƋƵĞLJĂƐĞůĞŚĂďşĂĞŶƚƌĞŐĂĚŽĂůĚƵƋƵĞĚĞWĂƌŵĂ LJƐĞĚĞƐĞŶŐĂŶĐŚĂŶůŽƐĐĂďĂůůŽƐ͘ĞƐĚĞƵŶďĂůĐſŶƵŶĐĂďĂůůĞƌŽƌĞƉŝƟſĂ
ƉĂƌĂůƵĞŐŽŝŶĐŽƌƉŽƌĂƌůĂĂ&ƌĂŶĐŝĂʹ͘ŶƌĞĂůŝĚĂĚ͕ĞůƌĞLJŶŽƚĞŶşĂŶĂĚĂƋƵĞ viva voz varias veces: "¡A las armas! ¡A las armas!"͘ůŝŶĨĂŶƚĞƐĂůŝſĂƵŶ
ŚĂĐĞƌ͘EĂƉŽůĞſŶůĞŽďůŝŐſĂĐĞĚĞƌĂůĐĂĞƌůĂƚĂƌĚĞĚĞůϮϭĚĞĂďƌŝů͕ĚĞůŽ ďĂůĐſŶĂĐŽŵƉĂŹĂĚŽĚĞůŽƐĂŵŽƟŶĂĚŽƐLJƐĂůƵĚſĂůĂŵƵůƟƚƵĚĐŽŶŐƌĞ-
contrario negociaría con su padre, que estaba al llegar. gada ante las puertas. A lo largo de las calles que rodeaban el palacio
ŶDĂĚƌŝĚ͕ŶĂĚĂŵĄƐƐĂůŝƌ&ĞƌŶĂŶĚŽŚĂĐŝĂ&ƌĂŶĐŝĂ͕DƵƌĂƚŽƌĚĞŶſ la insurrección se extendió como una mecha de pólvora y pronto la
ƋƵĞƐĞůĞĞŶƚƌĞŐĂƌĂĂ'ŽĚŽLJ͕ƵŶĂƉĞƟĐŝſŶƚŽƚĂůŵĞŶƚĞĨƵĞƌĂĚĞůƵŐĂƌ ciudad estalló en un levantamiento general. Lo que en principio parecía
a la que se opuso la Junta Suprema de Gobierno. Sin embargo, fue ƐĞƌƵŶŵŽơŶŶŽŵƵLJĚŝƐƟŶƚŽĚĞůĚĞƌĂŶũƵĞnjƐĞƚƌĂŶƐĨŽƌŵſĞŶƐĞŐƵŝĚĂ
ƐƵĮĐŝĞŶƚĞƵŶĂĐĂƌƚĂĚĞůŐĞŶĞƌĂůBelliard͕ĞŶůĂƋƵĞĂĮƌŵĂďĂƋƵĞƚĞŶşĂ ĞŶƵŶĂĂƵƚĠŶƟĐĂƌĞǀŽůƵĐŝſŶ͘
autorización del rey Fernando, para que la oposición cediera. Tras salir hŶĞĚĞĐĄŶĚĞDƵƌĂƚƐĞĚŝƌŝŐŝſĂůƉĂůĂĐŝŽĐŽŶŝŶƚĞŶĐŝſŶĚĞĐŽŶŽĐĞƌ
ĚĞƉƌŝƐŝſŶ͕'ŽĚŽLJĞŵƉƌĞŶĚŝſǀŝĂũĞĂĂLJŽŶĂ͕ĚŽŶĚĞůůĞŐſĞůĚşĂϮϲ͘>Ă lo ocurrido y tras él llegó un soldado aislado. Ambos salvaron la vida
ƉƌĞƐĞŶĐŝĂĚĞůǀĂůŝĚŽĞŶ&ƌĂŶĐŝĂLJŽƚƌĂĐĂƌƚĂ͕ĞƐƚĂǀĞnjĚĞEĂƉŽůĞſŶĂ ƉŽƌůĂŝŶƚĞƌǀĞŶĐŝſŶĚĞƵŶŽĮĐŝĂůĚĞůĂŐƵĂƌĚŝĂǀĂůŽŶĂ͘WŽĐŽĚĞƐƉƵĠƐƵŶ
ĂƌůŽƐ/s͕ĞŶůĂƋƵĞĞůĞŵƉĞƌĂĚŽƌĂƐĞŐƵƌĂďĂƋƵĞũĂŵĄƐƌĞĐŽŶŽĐĞƌşĂĂů ĐŽƌƌĞŽĨƌĂŶĐĠƐĨƵĞĂďĂƟĚŽĂŶƚĞůĂŝŐůĞƐŝĂĚĞ^ĂŶ:ƵĂŶ͘
ƉƌşŶĐŝƉĞĚĞƐƚƵƌŝĂƐĐŽŵŽƌĞLJĚĞƐƉĂŹĂ͕ĨƵĞƌŽŶŵĄƐƋƵĞƐƵĮĐŝĞŶƚĞ Murat, que actuaba como gobernador de Madrid y que tampoco
para vencer cualquier resistencia de la vieja pareja real. Tras suplicar al ƉƵĞĚĞĚĞĐŝƌƐĞƋƵĞĨƵĞƌĂƵŶĂǀŝƐƉĂĚŽŶĞŐŽĐŝĂĚŽƌʹĞůŵŝƐŵŽEĂƉŽůĞſŶ
ĐĂƌŝƐŵĄƟĐŽLJŐĂůĂŶƚĞDƵƌĂƚƋƵĞůĞƐƉĞƌŵŝƟĞƐĞŝƌĂĂLJŽŶĂĞƐĐŽůƚĂĚŽƐ dijo de él "ordénele que ataque y destruya a cuatro o cinco mil hombres
por tropas francesas, Carlos IV y su esposa, María Luisa de Parma, que en esa dirección y lo hará en un momento; pero déjele solo y se compor-
ĂůĮŶLJĂůĐĂďŽĞƌĂŶŝĞƚĂĚĞLuis XV͕ƉĂƌƟĞƌŽŶĂ&ƌĂŶĐŝĂĞůϮϯĚĞĂďƌŝůĞŶ tará como un imbécil sin juicio"– decidió imponerse por la fuerza bruta
ŵĞĚŝŽĚĞůĂŝŶĚŝĨĞƌĞŶĐŝĂĚĞůƉƵĞďůŽ͘hŶĂǀĞnjĞŶĂLJŽŶĂ͕ĂůĂƋƵĞůůĞ- a los sublevados. Varias compañías de granaderos de la Guardia Im-

CLÍO 43
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

perial –lo mejor del ejército francés– fueron enviadas al centro de la


ĐŝƵĚĂĚĂĐŽŵƉĂŹĂĚŽƐƉŽƌĚŽƐƉŝĞnjĂƐĚĞĂƌƟůůĞƌşĂ͘ůůůĞŐĂƌ͕ĂĐƌŝďŝůůĂƌŽŶ
ĂďĂůĂnjŽƐĂůĂŵƵůƟƚƵĚĐŽŶŐƌĞŐĂĚĂLJƐĞŵďƌĂƌŽŶĞůƐƵĞůŽĚĞĐĂĚĄǀĞƌĞƐ͘
ůƉĄŶŝĐŽLJůĂĨƵƌŝĂĨƵĞƌŽŶLJĂŝŶĐŽŶƚƌŽůĂďůĞƐ͘^ĞĂůĞƌƚſĂůĂƐƚƌŽƉĂƐĚĞů
mariscal MonceyƋƵĞĂĐĂŵƉĂďĂŶĞŶůŽƐĂůƌĞĚĞĚŽƌĞƐĚĞůĂĐĂƉŝƚĂůLJƐĞ
ůĂƐŽƌĚĞŶſĞŶƚƌĂƌĂƐĂŶŐƌĞLJĨƵĞŐŽ͘>ĂƐŝƚƵĂĐŝſŶĞƌĂLJĂŵƵLJĐŽŵƉůŝĐĂĚĂ͕
ĞůƉƌŽƉŝŽĐĂƉŝƚĄŶMarcellin MarbotʹƉŽƌĞŶƚŽŶĐĞƐĂLJƵĚĂŶƚĞĚĞĐĂŵƉŽ
ĚĞDƵƌĂƚʹƚƵǀŽƋƵĞĂďƌŝƌƐĞƉĂƐŽĂƐĂďůĂnjŽƐĐŽŶƐƵĞƐĐŽůƚĂĚĞĚƌĂŐŽŶĞƐ
LJĂƵŶĂƐşƌĞĐŝďŝſƵŶĂĐƵĐŚŝůůĂĚĂƋƵĞůĞĂƚƌĂǀĞƐſĞůĚŽůŵĂŶ͘
WŽƌƚŽĚĂůĂĐŝƵĚĂĚĐĂLJĞƌŽŶĂƐĞƐŝŶĂĚŽƐƐŝŶĐŽŶƚĞŵƉůĂĐŝŽŶĞƐůŽƐĨƌĂŶ-
ĐĞƐĞƐ͕LJĞŶůĂWƵĞƌƚĂĚĞů^ŽůĐĞŶƚĞŶĂƌĞƐĚĞŵĂĚƌŝůĞŹŽƐƐĞĐŽŶĐĞŶƚƌĂƌŽŶ
ŚĞŶĐŚŝĚŽƐĚĞĨƵƌŝĂ͘>ŽƐũŝŶĞƚĞƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐƋƵĞƐƵďşĂŶƉŽƌůĂĂƌƌĞƌĂĚĞ
^ĂŶ:ĞƌſŶŝŵŽĨƵĞƌŽŶƟƌŽƚĞĂĚŽƐĚĞƐĚĞůĂƐǀĞŶƚĂŶĂƐ͖ůƵĞŐŽ͕ĂůĂǀĂŶnjĂƌ
ƉŽƌůĂƐĐĂůůĞƐĞƐƚƌĞĐŚĂƐ͕ůĞƐƟƌĂƌŽŶƟĞƐƚŽƐ͕ůĂĚƌŝůůŽƐLJƚĞũĂƐ͘sĂƌŝŽƐĐĂLJĞ- >Z>Zz&/E͕:hEdK^hDZ/K
ƌŽŶŵƵĞƌƚŽƐLJŽƚƌŽƐƐĞĚĞƐƉůŽŵĂƌŽŶŚĞƌŝĚŽƐ͘hŶĂǀĞnjĞŶůĂĞdžƉůĂŶĂĚĂ z^h^,/:K^:hE͕&Z/EKz^dE/^>K͕>
WZYhZd/>>Z1DKEd>ME͕,KzW>
ĚĞůĂWƵĞƌƚĂĚĞů^ŽůĐĂƌŐĂƌŽŶĐŽŶƚƌĂůĂŵƵůƟƚƵĚ͘>ŽƐŵĂŵĞůƵĐŽƐĚĞůĂ >K^DzK͘dZ^Z//ZE>&ZEd>
'ƵĂƌĚŝĂ͕ĐŽƌĂĐĞƌŽƐLJĚƌĂŐŽŶĞƐĂĐƵĐŚŝůůĂƌŽŶĂŚŽŵďƌĞƐ͕ŵƵũĞƌĞƐLJŶŝŹŽƐ /DWdKDdZ>>hE>HME͕
DhZ/M>>1D/^DK>ϰϮHK^͘/'h>
LJĂǀŝǀĂƌŽŶůĂĨƵƌŝĂLJĞůŽĚŝŽĚĞůŽƐǀĞĐŝŶŽƐ͘WƌŽŶƚŽůĂƉůĂnjĂƋƵĞĚſƐĞŵ- Yh^hDZ/KzhEK^h^,/:K^͘:hEdK>>͕
ďƌĂĚĂĚĞŵƵĞƌƚŽƐLJŚĞƌŝĚŽƐ͘,ƵďŽƋƵŝĞŶƚƌĂƚſĚĞŚƵŝƌĂůĂĚĞƐĞƐƉĞƌĂĚĂ zMK1͕DEK^>'EZ>>'ZE'͘
KZ>KEZK>EZ>/Eϭϴϯϱ͘
ƐŽůŽƉĂƌĂĐĂĞƌĚĞůĂŶƚĞĚĞƵŶŐƌƵƉŽĚĞĐĂnjĂĚŽƌĞƐĚĞůĂ'ƵĂƌĚŝĂƋƵĞ Dh^K>ZKDEd//^DK͕DZ/͘
ůůĞŐĂďĂƉŽƌůĂĐĂůůĞDĂLJŽƌ͘^ƵƐƐĂďůĞƐŚŝĐŝĞƌŽŶƵŶĂǀĞƌĚĂĚĞƌĂĐĂƌŶŝĐĞƌşĂ͘
WŽĐŽ Ă ƉŽĐŽ ůŽƐ ŽĮĐŝĂůĞƐ ĨƌĂŶĐĞƐĞƐ ŝŵƉƵƐŝĞƌŽŶ ĂůŐŽ ĚĞ ŽƌĚĞŶ LJ
ĚĞƚƵǀŝĞƌŽŶůĂŵĂƚĂŶnjĂ͕ƉĞƌŽĚĞƐĚĞĞůƉĂůĂĐŝŽĚĞůĚƵƋƵĞĚĞ,ŝũĂƌ͕ĞŶůĂ ^ĞƌĞƉĂƌƟĞƌŽŶĨƵƐŝůĞƐLJŵƵŶŝĐŝſŶ͕ƐĞůĞǀĂŶƚĂƌŽŶďĂƌƌŝĐĂĚĂƐLJƐĞ
ĂƌƌĞƌĂĚĞ^ĂŶ:ĞƌſŶŝŵŽ͕ĂůŐƵŶŽƐƐƵďůĞǀĂĚŽƐƐĞŶĞŐĂƌŽŶĂƌĞŶĚŝƌƐĞLJ ƉƌĞƉĂƌſƵŶĐĂŹſŶƉĂƌĂĚĞĨĞŶĚĞƌůĂĞŶƚƌĂĚĂ͘,ĂƐƚĂƋƵĞĞůŐĞŶĞƌĂů
ŵĂŶƚƵǀŝĞƌŽŶĞůĨƵĞŐŽ͘ŶŽƚƌŽŝŶƚĞŶƐŽƉĞƌŽďƌĞǀĞĞŶĨƌĞŶƚĂŵŝĞŶƚŽ͕ůŽƐ Lagrange͕ĂůŵĂŶĚŽĚĞůĂďƌŝŐĂĚĂ>ĞĨƌĂŶĐ͕ůůĞŐſĐŽŶǀĂƌŝŽƐĐĞŶƚĞ-
ĞŶĨƵƌĞĐŝĚŽƐƐŽůĚĂĚŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐ͕ƚƌĂƐƌŽŵƉĞƌůĂƐǀĞŶƚĂŶĂƐLJƉƵĞƌƚĂƐĚĞ ŶĂƌĞƐĚĞŚŽŵďƌĞƐƉĂƌĂĞŶĨƌĞŶƚĂƌƐĞĂůŽƐĂƉĞŶĂƐϭϱϬĚĞĨĞŶƐŽƌĞƐĚĞ
ůĂƉůĂŶƚĂďĂũĂ͕ƉĞŶĞƚƌĂƌŽŶĞŶĞůĞĚŝĮĐŝŽ͕ŵĂƚĂƌŽŶĂƚŽĚĂƐůĂƐƉĞƌƐŽŶĂƐ ůĂƉŽƐŝĐŝſŶ͘
ƋƵĞ ĞŶĐŽŶƚƌĂƌŽŶ͕ ĐƵůƉĂďůĞƐ Ž ŝŶŽĐĞŶƚĞƐ͕ ĚĞƐƚƌŽnjĂƌŽŶ Ğů ŵŽďŝůŝĂƌŝŽ LJ ŶƐƵĂƵdžŝůŝŽƐĞƵŶŝĞƌŽŶĂůĐŽŵďĂƚĞJuan Malasaña LJŽƚƌŽƐƉĂƚƌŝŽ-
ĂƌƌŽũĂƌŽŶůŽƐĐĂĚĄǀĞƌĞƐƉŽƌůĂƐǀĞŶƚĂŶĂƐ͘ ƚĂƐ͘ŶĞůďĂůĐſŶĚĞƐƵĚŽŵŝĐŝůŝŽ͕ĞŶůĂĐĂůůĞ^ĂŶŶĚƌĠƐ͕ŵŝĞŶƚƌĂƐĨĂ-
ŶǀŝƐƚĂĚĞůĐĂƌŝnjƋƵĞƚŽŵĂďĂŶůŽƐĂĐŽŶƚĞĐŝŵŝĞŶƚŽƐ͕ůŽƐŝŶƐƵ- ĐŝůŝƚĂďĂƉſůǀŽƌĂLJŵƵŶŝĐŝŽŶĞƐĂƐƵƉĂĚƌĞ͕ĐĂLJſManuela Malasaña͕
ƌƌĞĐƚŽƐƐĞĚŝƌŝŐŝĞƌŽŶĂůWĂƌƋƵĞĚĞƌƚŝůůĞƌşĂ͕ƐŝƚƵĂĚŽĞŶĞůĂŶƚŝ- ĚĞϭϱĂŹŽƐ͕ĂďĂƟĚĂĚĞƵŶĚŝƐƉĂƌŽ͘>ĂŽƚƌĂǀĞƌƐŝſŶĚĞƐƵŵƵĞƌƚĞĞƐ
ŐƵŽƉĂůĂĐŝŽĚĞůŽƐĚƵƋƵĞƐĚĞDŽŶƚĞůĞſŶ͕ƉĂƌĂŚĂĐĞƌƐĞĐŽŶĂƌ- ŵƵĐŚŽŵĄƐƌŽŵĄŶƟĐĂ͕ƉĞƌŽƐŽůŽĨŽƌŵĂƉĂƌƚĞĚĞůĂƐůĞLJĞŶĚĂƐĚĞůϮ
ŵĂƐ͘ůůş͕ĂůŐƵŶŽƐĂƌƚŝůůĞƌŽƐLJĚŽƐĐĂƉŝƚĂŶĞƐ͕Luis Daoíz LJPedro ĚĞŵĂLJŽ͗DĂŶƵĞůĂ͕ŽďůŝŐĂĚĂƉŽƌůĂĚƵĞŹĂĚĞůƚĂůůĞƌĚĞŵŽĚŝƐƚĂƐĞŶ
Velarde͕ŚĂĐŝĞŶĚŽĐĂƐŽŽŵŝƐŽĚĞůĂƐſƌĚĞŶĞƐĚĞƐƵƐƵƉĞƌŝŽƌ͕Ğů ĞůƋƵĞƚƌĂďĂũĂďĂĐŽŵŽďŽƌĚĂĚŽƌĂ͕ƉĞƌŵĂŶĞĐŝſĞŶĠůŵŝĞŶƚƌĂƐůŽƐ
ĐĂƉŝƚĄŶŐĞŶĞƌĂůFrancisco Javier Negrete͕ƋƵĞŚĂďşĂŝŵƉĂƌƚŝĚŽ ǀĞĐŝŶŽƐĚĞůďĂƌƌŝŽůƵĐŚĂďĂŶĐŽŶƚƌĂůŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐ͘ƵĂŶĚŽĐĞƐĂƌŽŶ
instrucciones a las tropas españolas de permanecer acuartela- ůŽƐĚŝƐƉĂƌŽƐLJƌĞŐƌĞƐĂďĂĂƐƵĐĂƐĂ͕ƵŶĂƉĂƚƌƵůůĂĚĞƐŽůĚĂĚŽƐŐĂůŽƐůĂ
ĚĂƐ LJ ŽďƐĞƌǀĂƌ ƵŶĂ ĂďƐŽůƵƚĂ ŶĞƵƚƌĂůŝĚĂĚ͕ ƐĞ ƵŶŝĞƌŽŶ Ă ůŽƐ ƐƵ- ŝŶƚĞƌĐĞƉƚſĞŝŶƚĞŶƚſƐĞĚƵĐŝƌůĂ͕ƐŝŶůŽŐƌĂƌůŽ͕LJĂƋƵĞƐĞĚĞĨĞŶĚŝſĐŽŶ
ďůĞǀĂĚŽƐ͘ ůĂƐƟũĞƌĂƐƋƵĞƉŽƌƚĂďĂĞŶƚƌĞƐƵƐƌŽƉĂƐ͘>ĂĞũĞĐƵƚĂƌŽŶ͘
^ƵƉĞƌŝŽƌĞƐĞŶŶƷŵĞƌŽ͕ůŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐƚƵǀŝĞƌŽŶĮŶĂůŵĞŶƚĞƋƵĞƚŽŵĂƌ
ĂůĂƐĂůƚŽĞůƉĂƌƋƵĞ͕ĚĞĨĞŶĚŝĚŽŚĞƌŽŝĐĂŵĞŶƚĞŚĂƐƚĂĞůĮŶĂů͘ŶDŽŶƚĞ-
ůĞſŶ͕ĂƚĞŶĚŝĚŽƐƉŽƌůĂƐŵŽŶũĂƐĚĞůǀĞĐŝŶŽĐŽŶǀĞŶƚŽĚĞDĂƌĂǀŝůůĂƐ͕ŵƵ-
rieron Daoíz, Velarde, Clara del ReyLJĚĞĐĞŶĂƐĚĞŚĠƌŽĞƐĂŶſŶŝŵŽƐ͘
EL LEVANTAMIENTO DEL 2 ůůůĞŐĂƌůĂŶŽĐŚĞůĂĐŝƵĚĂĚĞƐƚĂďĂƐŽŵĞƟĚĂ͘DĂĚƌŝĚƉĂƌĞĐşĂƵŶ
DE MAYO DK^dZM>'K ĐĞŵĞŶƚĞƌŝŽLJůĂŐĞŶƚĞĂƚĞƌƌŽƌŝnjĂĚĂŶŽƐĂůşĂĚĞƐƵƐĐĂƐĂƐ͘ƋƵşLJĂůůĄ
ƐŽŶĂďĂŶĂƷŶĚŝƐƉĂƌŽƐĂŝƐůĂĚŽƐ͘>ŽƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐƚĞŶşĂŶĞŶƚƌĞϭϲϬLJϭϳϬ
/DWKZdEd͗Yh,1^/K ŵƵĞƌƚŽƐLJŵƵĐŚŽƐŵĄƐŚĞƌŝĚŽƐ͘>ŽƐŵĂĚƌŝůĞŹŽƐŚĂďşĂŶƉĞƌĚŝĚŽĂ
EK͕>/ZKz ϰϬϲĚĞƐƵƐĐŝƵĚĂĚĂŶŽƐLJϭϳϮĞƐƚĂďĂŶŚĞƌŝĚŽƐ͕ƐĞŐƷŶĚĂƚŽƐ͕ďĂƐƚĂŶ-
ƚĞĮĂďůĞƐĚĞPérez de Guzmán͘ŝĨƌĂƐƋƵĞŶŽĐƵĞŶƚĂŶĂůŽƐŵƵĞƌƚŽƐ
>>sKK^K>KWKZ ƋƵĞŶŽĞƌĂŶŵĂĚƌŝůĞŹŽƐĚĞǀĞĐŝŶĚĂĚLJŚĂŶƐŝĚŽůŝŐĞƌĂŵĞŶƚĞĐŽƌƌĞ-
>Wh>K>>EK͕Wh^>^ ŐŝĚŽƐĞŶůŽƐƷůƟŵŽƐĂŹŽƐŵĞĚŝĂŶƚĞĞƐƚƵĚŝŽƐŵĄƐŵŽĚĞƌŶŽƐ͕ĞŶůŽƐ
ƋƵĞƐĞŚĂŶĐŽŶƚĂďŝůŝnjĂĚŽĂĞƐƉĂŹŽůĞƐƋƵĞŚŽLJƐĞƌşĂŶĚĞWĞƌƷ͕sĞŶĞ-
>^^>d^z>hZ'h^1^ njƵĞůĂŽƵďĂLJĞdžƚƌĂŶũĞƌŽƐĚĞ^ƵŝnjĂ͕ĠůŐŝĐĂĞŝŶĐůƵƐŽWŽůŽŶŝĂ͘DƵƌĂƚ
^dhs/ZKE/EdZsE/Z͘ ƚĞŶşĂĂŚŽƌĂƵŶďƵĞŶƉƌĞƚĞdžƚŽƉĂƌĂŽĐƵƉĂƌŵŝůŝƚĂƌŵĞŶƚĞůĂĐĂƉŝƚĂů

44 >1K
blo llano, pues las clases altas y la burguesía se abstuvieron de
intervenir y, al igual que el ejército, guardaron un bochornoso
silencio mientras mientras "la chusma" era masacrada por los
franceses. Esa madrugada, mientras el silencio de la noche era
atrozmente roto por las descargas de los fusiles en los altos de la
Moncloa, donde se pasó por las armas a los insurrectos, casi na-
die era consciente todavía de lo que acababa de ocurrir. El pue-
blo era por primera vez dueño de su destino. Abandonado por
los altos dignatarios de la Iglesia, por la nobleza y por el ejército,
acababa de dar una señal que pronto sería escuchada en toda
España. La misma tarde del 2 de mayo, fugitivos de Madrid que
huían hacia el sur habían llevado las noticias de lo que ocurría
en la capital; de los muertos, de la represión, de la violencia. Eso
había empujado a Andrés Torrejón, hombre de honor y alcalde
de la pequeña villa de Móstoles, a dictar una proclama a sus
vecinos instándoles a tomar las armas, "pues no hay fuerzas que
prevalecen contra quien es leal y valiente, como los españoles lo
son". Era la primera declaración de guerra contra el invasor de
la patria. No la había hecho un ministro, ni un alto dignatario
del Estado, del Consejo o de la Junta de Gobierno, tampoco un
general. Solo un sencillo alcalde, pero tampoco había nadie más.
El 5 de mayo se conocieron en Bayona los combates de Ma-
sin contemplaciones. La Junta de Gobierno se puso de inmediato drid. También llegaron el infante don Francisco, el infante don
ĂƐƵƐſƌĚĞŶĞƐLJĞůŽŶƐĞũŽĚĞĂƐƟůůĂ͕ƋƵĞŚĂďşĂƉƵďůŝĐĂĚŽĚƵƌĂŶ- Antonio –que había abandonado rápidamente a la Junta de
te el alzamiento una proclama en la que prohibía maltratar a los Gobierno tras los sucesos en la capital– y la depuesta reina de
ĨƌĂŶĐĞƐĞƐ͕ŚŝnjŽŽƚƌĂĞŶůĂĚĞĐƌĞƚĂďĂŝůĞŐĂůĞƐůĂƐƌĞƵŶŝŽŶĞƐĞŶƐŝƟŽƐ Etruria. Con ellos, el enfrentamiento entre Carlos IV y Fernando
públicos y ordenaba la entrega de las armas blancas y de fuego a VII se agravó hasta llegar a extremos vergonzosos. Ese mismo
las autoridades. día Fernando renunció a la corona y admitió que Murat fuera
ƉĂƌƟƌĚĞĞƐĞŵŽŵĞŶƚŽDƵƌĂƚĚĞĐŝĚŝſĂĐƚƵĂƌĚĞĨŽƌŵĂŝŵƉůĂ- nombrado por Carlos IV teniente general del reino. Al empera-
cable. Lo primero era controlar al ejército español, por lo que, tras dor, solo le quedó nombrar rey a su hermano. Para terminar con
ĐŽŶĮƌŵĂƌůĂŽƌĚĞŶĚĞĂĐƵĂƌƚĞůĂŵŝĞŶƚŽĚĞEĞŐƌĞƚĞ͕ĐƌĞſĐŽŵŝƐŝŽŶĞƐ cualquier posible reticencia que tuviera, quitó importancia a lo
ŵŝdžƚĂƐĐŽŶŽĮĐŝĂůĞƐĨƌĂŶĐĞƐĞƐLJŵŝĞŵďƌŽƐĚĞůŽŶƐĞũŽƋƵĞ͕ĐŽŶĂLJƵ- ocurrido: "Ha habido una gran insurrección en Madrid el día 2
da de tropas de ambos países, vigilasen y cuidasen del mantenimien- de mayo –le escribió–; treinta o cuarenta mil individuos se han
ƚŽĚĞůŽƌĚĞŶĞŶůĂƐĐĂůůĞƐ͘>ĂƐĞŐƵŶĚĂŵĞĚŝĚĂĨƵĞĂƉůŝĐĂƌƵŶĐĂƐƟŐŽ amotinado en las calles y casas, haciendo fuego desde las venta-
ejemplar a los rebeldes, para lo cual creó una comisión militar presi- nas. Dos batallones de fusileros de mi guardia y cuatrocientos o
dida por el general Grouchy, en la que había también representantes quinientos caballos les han hecho volver a la razón. Han muerto
del ejército español y que sentenció a muerte a todos a aquellos que más de dos mil hombres del populacho. Se ha aprovechado esta
habían sido cogidos prisioneros con las armas en la mano –es de- ocasión para decretar el desarme de la capital".
cir, a todos– e incluso a los que no entregasen sus armas en el plazo El 24 de mayo Asturias lanzó la primera proclama contra los
ĚĂĚŽƉŽƌĞůŽŶƐĞũŽĚĞĂƐƟůůĂ͘ĚĞŵĄƐ͕ĚŝŽŝŶƐƚƌƵĐĐŝŽŶĞƐƉĂƌĂƋƵĞ franceses, firmada por don Álvaro Flórez Estrada, notable eco-
estas proclamas se aplicasen en toda España. El gran duque de Berg nomista e ilustrado. En los días siguientes, lo hicieron Murcia,
pensaba, casi con seguridad, que se había ganado a pulso la corona Aragón, Andalucía, Galicia... En apenas tres semanas toda la Pe-
ĚĞƐƉĂŹĂ͘ĞŚĞĐŚŽ͕ĮƌŵſůĂƉƌŽĐůĂŵĂƉƵďůŝĐĂĚĂĞŶLa Gaceta de nínsula se alzó en armas contra los franceses. La "úlcera españo-
MadridʹĞůĂŶƚĞĐĞƐŽƌĚĞůŽůĞơŶKĮĐŝĂůĚĞůƐƚĂĚŽʹƐŽůŽĐŽŶƐƵŶŽŵ- la", en palabras del propio emperador, se convertiría a la postre
bre, Joaquín, como si fuese el soberano en ejercicio. En la carta que en un problema sin solución para Francia, pues, además, ofreció
escribió a su cuñado esa misma noche, le dijo que había aniquilado a los británicos un escenario en el que desgastar a su enemigo.
ůĂƐĞƐƉĞƌĂŶnjĂƐĚĞůŽƐƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐĚĞ&ĞƌŶĂŶĚŽs//͕ĚĄŶĚŽůĞĂĞŶƚĞŶ- Es posible que Napoleón entendiese pronto el error que había
der que podría nombrar ya un nuevo monarca. Por supuesto pensaba cometido, pero fue incapaz de enmendarlo. Enfrentados en la
que Napoleón le elegiría a él. Estaba muy equivocado. Península a la resistencia popular, a los animosos e improvisados
ejércitos españoles y a los ejércitos regulares de Gran Bretaña
ESPAÑA SE ALZA EN ARMAS y Portugal, los franceses no lograron ni aniquilar a las guerrillas
El levantamiento del 2 de mayo mostró algo importante, que ha- hispanas que se crearon, ni imponerse en campo abierto a los
bía sido encabezado, liderado y llevado a cabo solo por el pue- aliados.

CLÍO 45
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

LA PRIMERA
GUERRA

46 CLÍO
CARLISTA
LA OTRA GUERRA CIVIL
LA MUERTE DE FERNANDO VII SUSCITÓ UNA CRUENTA GUERRA CIVIL ENTRE
LOS PARTIDARIOS DE QUE OCUPARA EL TRONO DE ESPAÑA SU HIJA ISABEL Y
LOS TRADICIONALISTAS QUE, APELANDO A LA LEY SÁLICA, LO RECLAMABAN
PARA SU HERMANO CARLOS MARÍA ISIDRO DE BORBÓN. EUROPA ENTERA SE
ESTREMECIÓ ANTE UNA CONTIENDA SALVAJE QUE DEJÓ LA NACIÓN A LA
COLA DEL PROGRESO.
POR MONTSERRAT RICO GÓNGORA

CLÍO 47
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

L 9 DE DICIEMBRE DE 1829, EN EL SIͳ

E
TIO REAL DE ARANJUEZ, EL INDESEABLE
“DESEADO”, FERNANDO VII, VOLVIÓ A
CONTRAER MATRIMONIO POR CUARTA Y
ÚLTIMA VEZ. La “afortunada” era esta vez
la joven veinteañera María Cristina de Bor-
bón-Dos Sicilias que acababa de llegar del
reino de Nápoles para darle el “sí quiero” a
su avejentado, obeso y quisquilloso tío. En el mes de marzo ya
se conocía el embarazo de la reina, razón por la cual se aconse-
jó al rey que previese el caso de que su esposa diera a luz una
niña, porque el orden sucesorio a la corona española seguía en
la hora en que Felipe V estableció la Ley Sálica que impedía el
reinado de las mujeres mientras hubiera descendencia mascu-
lina directa o por vía colateral.
Se daba la circunstancia de que ya su padre Carlos IV había
querido modificar esa ley de tradición francesa en las Cortes
de 1789 en el sentido de volver a las leyes hispánicas, de modo
que, a propuesta del conde de Campomanes, se anuló el Auto
Acordado de 1713 y se restableció la españolísima sucesión
de las Partidas –Tratado jurídico que impulsó el rey Alfonso X
el Sabio en la Edad Media–, pero un descuido del ministro de
Gracia y Justicia don Tadeo Calomarde impidió que el cambio
figurara en la Novísima Recopilación de las Leyes de España
publicada en 1805. Fernando VII no demoró mucho en subsa-
nar el error, y el 29 de marzo de 1830 –seis meses antes del
nacimiento de su hija Isabel– publicó la Pragmática Sanción en
la que se mandaba observar la Ley II, Título XV de la Partida VI, ORDEN DE SUCESIÓN
Las Cortes de Cádiz de 1812, tras laboriosas deliberaciones,
expedida, pero no promulgada, a petición de Carlos IV. habían sido las encargadas de establecer el orden de sucesión
La maniobra asestó, como no podía ser de otro modo, el pri- a la corona española de la manera siguiente: Fernando, Carlos
mer golpe al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de María Isidro, doña Carlota Joaquina, doña María Isabel, don
Borbón y a sus partidarios –que fueron conocidos con el nom- Pedro Carlos –nieto de Carlos III– y don Antonio Pascual –hijo
de Carlos III–. Fueron excluidos la infanta María Isabel –reina
bre de “carlistas”.
de Etruria– y el infante Antonio Pascual por ser considerados
bastardos e hijos del intrigante ministro Manuel Godoy,
LUCHA IDEOLÓGICA uno más en la nómina de los amantes de la
El 10 de octubre de 1830 nació Isabel y un año después lo hizo reina consorte María Luisa de Parma
la infanta Luisa Fernanda, lo que motivó que los carlistas se que se llevó el secreto a la tumba
de cuántos hijos de los muchos
reafirmaran en sus reivindicaciones.
que alumbró lo fueron a su vez
Por fin, el 29 de septiembre de 1833, tras una larga enfer- de su anodino esposo Carlos IV.
medad falleció de apoplejía Fernando VII y con su muerte el
país se convirtió en un auténtico polvorín, porque detrás
de aquella aparente disputa familiar subyacía una lucha A la izquierda,
retrato de Fernando
ideológica que enfrentó la tradición y el conservadurismo
VII. A la derecha,
más rancio con el liberalismo y las ansias de progreso. ƌĞƚƌĂƚŽĚĞDĂƌşĂƌŝƐƟŶĂ
No parece exagerado simplificar que la lucha fue en- de Borbón-Dos Sicilias.
tre la España rural y la España de las ciudades. Es por
ello que las huestes de Carlos María Isidro se nutrie-
ron de voluntarios de las entonces llamadas Provin-
cias Vascongadas, de la Cataluña pirenaica o del
agreste Maestrazgo... El ejército, con pocas sal-
vedades, se declaró partidario de Isabel, así
como el cuerpo expedicionario que había

48 CLÍO
ESTALLA LA GUERRA
Obra que retrata el estallido de la guerra carlista en
Cataluña, en concreto en Prats de Lluçanès (Lluçanès).

luchado en 1824 en la Batalla de Ayacucho, una de las últimas memoria lo fue de Alemania–, fue un hombre de piedad sin-
campañas terrestres para sofocar en Perú el movimiento por la cera influenciado por los vaticinios de una monja iluminada,
independencia de América del Sur. que acostumbraba a leer la vida del santo del día y que comul-
El primer manifiesto para sus vasallos ya lo firmó don Carlos gaba y confesaba antes del consejo de ministros. En sus mar-
el 23 de octubre de 1833 desde la población portuguesa de
Castelo Branco. Para evitar cualquier tipo de confrontación civil
el Gabinete de Gobierno se curó en salud y obligó al preten- LA LUCHA fue entre la España
diente y a su familia a emigrar a Inglaterra donde tendría que
vivir de incógnito bajo la identidad de Duque de Elizondo. A
rural y la España de las ciudades.
cambio percibiría una renta de 30.000 libras esterlinas anuales. Es por ello que las huestes de
Los desterrados fijaron su residencia en Portsmouth, pero Carlos María Isidro se nutrieron
don Carlos sabía que su causa tenía que zozobrar si no se pre-
sentaba en el campo de batalla para animar el espíritu de los
de voluntarios de las entonces
jefes carlistas. De modo que entró clandestinamente en el país llamadas Provincias Vascongadas,
burlando la vigilancia de la cuadrupe-alianza (Inglaterra, Por- de la Cataluña pirenaica o del
tugal, Francia y España) que seguía la marcha de los tiempos
impulsada por los vientos liberales. Para ello contó con la ayu-
agreste Maestrazgo...
da de Auguet de Saint-Sylvain cuando desembarcó en el con-
tinente en el puerto francés de Dieppe. A finales de julio de chas montaraces por los pueblos de Navarra un gentilhombre
1834, Carlos María Isidro de Borbón consiguió entrar en Espa- era el encargado de transportar sus medallas, breviarios, es-
ña después de cruzar los Pirineos por caminos impenetrables tampas y reliquias.
teniendo como guía al contrabandista Ganich de Macaye. En-
tonces estableció la corte carlista en Oñate. REGENCIA DESAFORTUNADA
Carlos María Isidro –que de haber subido al trono lo ha- En la primera guerra carlista –porque hubo tres– en el bando
bría hecho como Carlos V, porque el otro que nos viene a la realista dos oficiales destacaron sobre los demás: Tomás de Zu-
CLÍO 49
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

malacárregui –a quien se le atribuye la invención de la tortilla


de patatas– y Ramón Cabrera –conocido por su ferocidad como
el Tigre del Maestrazgo.
En el bando isabelino o liberal solo uno: el general Baldome-
ro Espartero, a quien de manera insólita –pues solo fue el hijo
de un humilde maestro de carretería– se le ofrecería el trono
de España en pugna con Fernando Saxe Coburgo Gotha, con
Leopoldo de Hohenzollern, con Antonio de Orleans –duque de
Montpensier– o con Amadeo de Saboya, que finalmente sería
el candidato elegido en 1871.
Está de más decir que siendo Isabel II solo una niña y ac-
tuando María Cristina en calidad de regente, esta tuvo que
confiar en los liberales la misión de preservar el trono de su
hija. En 1840, sin embargo, la regencia fue transferida al vic-
torioso general Espartero, cuando la reputación de la reina
había caído en el más absoluto descrédito coincidiendo en el
tiempo con la primera guerra carlista, llamada también de los
siete años.
Aquella muchacha joven, bella y simpática que había veni-
do a España para casarse con su decrépito tío despertó enton-
ces la admiración y cariño de sus súbditos, pero todo cambió
cuando, apenas tres meses después de enviudar, se casó se-
cretamente con un apuesto Guardia de Corp llamado Fernan-
do Muñoz, al que los españoles pronto apodarían “Fernando
VIII”, después de comprender que había pasado a reinar en la
alcoba regia. De aquella unión nacieron siete hijos que fueron
despachados con discreción a Francia para ser educados, y
a los que hubo que dotar a costa de las siempre sufridas ͏CARLOS V?
arcas públicas. Su propia vida, tan privada como clandes- Su carácter débil e indeciso quizá le habría hecho renunciar
tina, la convirtió en rehén de los liberales, cuando no dio ĂƐƵƐƉƌĞƚĞŶƐŝŽŶĞƐĚŝŶĄƐƟĐĂƐ͕ƉĞƌŽƐƵƐĚŽƐĞƐƉŽƐĂƐ͕ŶŽ
contenido a las críticas feroces de los carlistas que veían en faltas de ambición, fueron las encargadas de mantener
viva la llama del carlismo. Se llamaron María Francisca de
aquella forma de vida un síntoma más de la depravación de Braganza y María Teresa de Braganza, un par de hermanas
los tiempos. conocidas como princesas de Beira, hijas de la infanta
Carlota Joaquina y del alienado rey Juan VI de Portugal.
LA MEDIACIÓN INTERNACIONAL DEL María Teresa –que era viuda– aportó al matrimonio un hijo:
CONFLICTO Y LOS CAMINOS HACIA LA PAZ el infante don ^ĞďĂƐƟĄŶ, que fue uno de los más
ĂďŶĞŐĂĚŽƐƉĂƌƟĚĂƌŝŽƐĚĞůĐĂƌůŝƐŵŽ͕LJĐƵŝĚſĐŽŶ
A finales del año 1834 la brutalidad de la gue-
desvelos maternales a sus tres sobrinos: Carlos
rra carlista había llegado a extremos inaudi- Luis, Juan y Fernando, El primer consejo que
tos para aquellos tiempos. Europa entera María Teresa dio a su esposo fue el de que
se estremeció al comprobar cómo se ani- se rodeara de consejeros que no supieran
quilaban entre ellos aquellos hombres leer ni escribir, lo que inevitablemente
precipitó la caída de aquel pretendiente
que apenas dos décadas antes habían al trono que arengaba a sus tropas en
hecho causa común para combatir ĞůĐĂŵƉŽĚĞďĂƚĂůůĂLJĐŽŵƉĂƌơĂ
al invasor francés, despertando una sus vicisitudes como un
corriente de simpatía y admiración ĂƵƚĠŶƟĐŽƉƌşŶĐŝƉĞŵĞĚŝĞǀĂů͘
por haber puesto en jaque al mayor Él consiguió envolver la
ĐŽŶƟĞŶĚĂĞŶƵŶŚĂůŽ
ejército del continente. Hasta Lord
ƌŽŵĄŶƟĐŽ͘
Wellington cedió a la adulación:
“Estos españoles hacen sus ejércitos
Infante Carlos
con una cosa que se llama entusias- María Isidro de
mo”. Borbón.

50 CLÍO
En un intento desesperado por humanizar el conflicto llegó en Espagne et en Portugal pedant la guerre civile 1838-1840,
a España en misión diplomática Edward Granville Eliot, con- recogió el testimonio desgarrador de un superviviente, capi-
de de San Germans, que se trasladó a las Vascongadas para tán de Ligeros de Caballería, con el que coincidió en una fonda
arrancar el compromiso a las dos partes beligerantes de res- de Aranjuez el 1 de junio de 1838. La odisea del mismo había
petar la vida de los prisioneros y de canjearlos en su caso. El comenzado con la derrota del general liberal Buerens a ma-
Convenio de Eliot fue firmado los días 27 y 28 de abril de 1835 nos de don Carlos en agosto de 1837 cerca de Villar de los Na-
por el general del ejército isabelino Jerónimo Valdés y por To-
más de Zumalacárregui por el bando carlista, pero solo entró
en vigencia en las Provincias Vascongadas y Navarra, teniendo EN UN INTENTO DESESPERADO
que aguardar el resto del territorio a que se hiciera efectivo
hasta 1838, en que el mismo fue ratificado por los generales
POR HUMANIZAR EL CONFLICTO
Van Halen y Ramón Cabrera. llegó a España en misión diplomática
El Convenio establecía que los prisioneros de un bando po- Edward Granville Elliot, que intentó
dían y tenían que ser canjeados por los prisioneros de otro
bando de igual grado. Se acordó que los prisioneros sobran-
arrancar el compromiso de las dos
tes fueran recluidos en depósitos, en algunos pueblos que partes beligerantes de respetar la
gozarían de la inmunidad de nos ser atacados siempre que en vida de los prisioneros.
ellos no se fabricara armamento. En la práctica estos lugares
se convirtieron en auténticos campos de concentración y ex-
terminio donde se murió de inanición, de frío, de agotamien- varros, donde fueron apresados dos mil quinientos ochenta y
to, y en los que se llegó a practicar incluso el canibalismo por cinco hombres, de los que solo ochenta y cinco eran oficiales.
falta de alimentos. La primera medida que se tomó con ellos fue obligarlos a
El barón Charles Dembowski, autor de unos recuerdos de desnudarse y a vestirse con un pantalón y camisa de suciedad
viaje, que fueron publicados en París bajo el título Deux ans repugnante. Luego comenzó una marcha a pie, cuya finali-
CLÍO 51
BATALLAS HISTORIA DE ESPAÑA

dad fue en en muchos casos la de acabar con ellos por agota-


miento. Sin medios para la asistencia, los enfermos intenta-
ban curar sus heridas con el aceite de las lámparas, cuando
no eran fusilados para no ralentizar el avance de la columna
en su marcha hacia el bajo Aragón.
El periplo siguió por las tierras de Peñarroya, Vinaroz, Mo-
rella y Cantavieja, donde se había establecido uno de los de-
pósitos para el canje de prisioneros. El capitán de Ligeros de
Caballería ofreció a Dembowski este testimonio: “La noche
del 1 de enero estaba yo profundamente aletargado cuando
me desperté con sobresalto bajo la impresión simultánea de
una mano que me apretaba la garganta y de la más doloro-
sa desgarradura en el hombro”. Un loco que lo había creído
muerto había intentado devorarlo. Y añade: “En las noches de
los días 3 y 4, varios de nuestros agonizantes murieron, y por
la mañana se veía en ellos la huella de horribles mordeduras.
Cada cual temblaba por sí. El jefe carlista, instruido de aque-
llos sucesos, ordenó vigilarnos. Durante la noche del 5 nueve
frenéticos fueron sorprendidos mordiendo cadáveres”.
Al día siguiente, ante un consejo de guerra, se mandó fusilar La catedral de la ciudad
a quienes habían practicado el canibalismo, acusados de cri- italiana de Trieste.
men lesa Humanidad. ¡Ironías de la guerra!

LA GUERRA ATEMPORAL
La suerte de la contienda corrió pareja a la de sus principales LAS OTRAS GUERRAS CARLISTAS
Hubo una segunda y una tercera guerra carlista. La primera estalló
protagonistas. El general Baldomero Espartero era un hombre
a raíz del matrimonio de Isabel II con su primo Francisco de Asís,
rudo, al que no hacían mella las batallas, ni las marchas, ni las porque los carlistas creyeron que no había mejor manera de zanjar el
noches de insomnio. Su experiencia en América le sirvió para ƉůĞŝƚŽĚŝŶĄƐƟĐŽƋƵĞĐĂƐĂŶĚŽĂCarlos Luis –conde de Montemolín–,
adaptarse a una lucha de guerrillas, porque los carlistas solían primogénito don Carlos, con la reina. Incluso Inglaterra estuvo
presentar batalla en grupos dispersos, en la peculiar geografía ĚŝƐƉƵĞƐƚĂĂĂƉŽLJĂƌƐƵĐĂŶĚŝĚĂƚƵƌĂƐŝƐĞĐŽŵƉƌŽŵĞơĂĂĞŶƚƌĂƌĞŶĞů
ƐŝƐƚĞŵĂĐŽŶƐƟƚƵĐŝŽŶĂůLJĚĞŵŽĐƌĄƟĐŽƋƵĞŝŵƉĞƌĂďĂĞŶůĂƚƌĂĚŝĐŝſŶ
de las montañas donde se habían hecho fuertes.
ŝŶŐůĞƐĂ͕ůŽƋƵĞĞƌĂůĂĂŶơƚĞƐŝƐĚĞůĐĂƌůŝƐŵŽ͘
Con la muerte inesperada del célebre carlista Tomás de Zu- A la muerte del conde de Montemolín en 1860 su hermano
malacárregui se fraguó la primera victoria de los liberales por JuanƌĞĐŽŐŝſůŽƐĚĞƌĞĐŚŽƐĚŝŶĄƐƟĐŽƐ͕ƉĞƌŽĠůĞƐƚĂďĂŚĞĐŚŽĚĞ
todo cuanto valía su liderazgo. No lo hizo con honor en el otra madera y había abierto los ojos a la realidad histórica hasta
campo de batalla, sino a causa de un una septicemia infeccio- ĞůƉƵŶƚŽĚĞƋƵĞƌĞƌĐŽŶǀĞƌƟƌƐĞĞŶƌĞLJĚĞŵſĐƌĂƚĂLJƵůƚƌĂůŝďĞƌĂů
de España. Actuaciones tan pueriles y grotescas como
sa, cuando se escapó accidentalmente una bala amiga de las
la de aplaudir el despojo que había realizado Víctor
aspilleras del oficial Larrinaga que atravesó su pierna –cuya Manuel de Saboya en Italia con las monarquías
curación fue confiada en la peor de las soluciones al barbero ƚƌĂĚŝĐŝŽŶĂůĞƐ͕ĐƵĂŶĚŽŶŽĐŽŶůŽƐƐƚĂĚŽƐWŽŶƟĮĐŝŽƐ͕ůŽ
Petrequillo. desacreditaron tanto para los liberales como para los
Como en la guerra civil que hubo exactamente un siglo des- carlistas
>ĂĐŚŝƐƉĂĚĞůĂƚĞƌĐĞƌĂŐƵĞƌƌĂůĂŵŽƟǀſůĂĞůĞĐĐŝſŶ
pués, el río Ebro se convirtió en línea divisoria entre los dos
al trono de España de un rey extranjero, Amadeo de
bandos beligerantes en algún punto del territorio nacional. Saboya, cuando los descendientes de Juan de Borbón
Los lugares y las vicisitudes de una y otra parecen a menu- seguían aspirando a él.
do un calco. Sin fecha, algunas crónicas que han llegado has-
ta nuestros días estarían llamadas a confundirnos porque la
crueldad de la guerra es siempre atemporal.
Junto a estas líneas,
El único medio humano para burlar el Ebro era vadearlo, por a la derecha, retrato de
eso en el año 1835 los liberales establecieron su cuartel ge- Amadeo de Saboya, cuyo
neral en Briones y Logroño, y un almacén de víveres para el nombramiento como rey de
España originó la tercerra
aprovisionamiento de la tropa en Haro, enclave estratégico por guerra.
hallarse cerca los vados de Revenga y Tronconegro.
52 CLÍO
Aquí pasó Espartero la mayor parte de ese año forti- Carlos María Isidro de Borbón esta vez sí que marchó a su
ficando la población y dando instrucciones para eri- destierro definitivo, primero a Bourges, hasta que en el año
gir un fortín en el puente de Briñas, cerca del paso 1845 se desplazó a la ciudad italiana de Trieste, en cuya cate-
de las Conchas, entrada natural del río Ebro en dral de San Justo se halla todavía hoy el “Escorial” del carlismo.
La Rioja. En recompensa a sus servicios las Cortes ofrecieron ocho millo-
Después de años de ininterrumpida beligeran- nes de reales al Tío Bargota, de los que solo recibió en diez años
cia Baldomero Espartero tomó la iniciativa de
buscar una solución al conflicto bélico y contra
todo pronóstico mandó llamar a don Martín CARLOS MARÍA ISIDRO DE BORBÓN
Echaure, más conocido como el Tío Bargota. esta vez sí que marchó a su destierro
Este era un rústico, pero honrado, arriero que
había gozado de la libertad de cruzar las líneas
definitivo, primero a Bourges, hasta
del frente para aprovisionar a las tropas, por lo que en el año 1845 se desplazó a la
que conocía bien la zona. ciudad italiana de Triestre, en cuya
Con el pretexto de que tenía que legalizar una he-
rencia en el territorio enemigo, Espartero lo man-
catedral de San Justo se halla todavía
dó llamar a Logroño donde había establecido su hoy el "Escorial" del carlismo.
residencia conyugal y le habló de esta manera: "Es
necesario concluir la guerra y que formemos todos ĚĞĂƌĚƵĂƐƌĞĐůĂŵĂĐŝŽŶĞƐϮϱ͘ϬϬϬĚƵƌŽƐ͕ĐĂŶƟĚĂĚŝŶƐƵĮĐŝĞŶƚĞƉĂƌĂ
una familia. ¿Qué hemos conseguido con siete años ĐŽŵƉĞŶƐĂƌůĂƐƉĠƌĚŝĚĂƐƉŽƌĞůĐĞƐĞĚĞƐƵĂĐƟǀŝĚĂĚĚƵƌĂŶƚĞůĂŶĞ-
de lucha fratricida?"͘ŽŶDĂƌơŶůĞůůĞǀſĞůŵĞŶƐĂũĞĂů gociación entre los dos bandos de la primera guerra carlista. Para
general Maroto, que no tardó en ser exonerado cuando ĐŽůŵŽĚĞŵĂůĞƐƐĞĮůƚƌſƋƵŝĠŶŚĂďşĂƐŝĚŽĞůǀĞƌĚĂĚĞƌŽĂŐĞŶƚĞĚĞůĂ
don Carlos conoció sus intenciones, pero ya no había misma y el Tío Bargota tuvo que abandonar in extremis el territorio
ŵĂƌĐŚĂ ĂƚƌĄƐ ƉĂƌĂ ůĂ ƉĂnj͕ ƋƵĞ ƐĞ ĞƐĐĞŶŝĮĐſ ůĂ ŵĂŹĂ- de las Provincias Vascongadas ante el temor de ser asesinado por
na del 31 de agosto de 1839 en la villa de Vergara –el los descontentos carlistas. Cuando ofreció sus memorias a Benito
Abrazo de Vergara–, aunque Ramón Cabrera mantuvo Hortelano en 1848 ni siquiera pudo pagar su impresión. ¡La mora-
todavía un año más la confrontación en el Maestrazgo. leja sea a cuenta del lector!
CLÍO 53
BATALLAS HISTORIA NAVAL

¡A TOCAPENOLES!
El combate naval
"a la española"
UN PAÍS COMO ESPAÑA, CON EXTENSOS KILÓMETROS DE COSTA, DEBÍA MANTENER UNA BIEN
PERTRECHADA ARMADA LISTA PARA LA LUCHA. CON LA IDEA DE CONSTRUIR UN BARCO CON UN
ARQUEO IMPORTANTE, QUE AUNASE UN CASCO RESISTENTE Y LA MÁXIMA MANIOBRABILIDAD,
CAPAZ DE REALIZAR LARGAS TRAVESÍAS Y DEFENDER SU VALIOSA CARGA, NACIERON LOS
GALEONES. SE CONVERTIRÍAN EN EL ICONO A BATIR EN LAS NOVELAS DE PIRATAS Y LAS
AVENTURAS CINEMATOGRÁFICAS.

WKZD/'h>>Zz͕,/^dKZ/KZzhdKZΗdKW>KE^͘'hZZ'>KE^ΗΈ͘DKh^KWZE/Ή

OS GALEONES ESPAÑOLES SE EMPEZARON A CONSTRUIR EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO

L
XVI COMO BARCOS COMERCIALES. Eran lentos y pesados por su gran tamaño y poder destructivo. Se
utilizaron de manera indistinta para la guerra o para el traslado transoceánico de mercancías al menos
hasta 1567, año en que se comenzó a diferenciar claramente al galeón de las naos y se utilizó el término
militar "galeones del rey" para denominarlos.
Está generalmente admitido que su nombre proviene del de la galera, aunque lo más probable es
que esta derivación sea más etimológica que constructiva, ya que el espolón es el único elemento que
tuvieron en común. A grandes rasgos, un galeón era una nave de casco reforzado, provisto de aberturas
en los costados por las que asomaban y relucían los extremos de sus potentes 50 piezas de artillería. También tenían un
reducto en la popa denominado alcázar, zonas de acastillaje a proa y popa para posicionar tiradores escogidos, y jaretas
para proteger la zona central de la cubierta de los abordajes; además de ese espigado espolón referido que, acostado
sobre el bauprés, le daba a su proa un aspecto característico.
A partir del desarrollo de la artillería y su creciente importancia a bordo de un buque, se empezaron a considerar al-
gunos de los problemas que podría ocasionar su colocación, previendo una serie de factores que debían ser tomados en
cuenta desde el momento del diseño. Entre otros, la altura de la cubierta sobre el nivel del agua y la distancia entre las

54 CLÍO
CLÍO 55
BATALLAS HISTORIA NAVAL

portas inferiores y la línea de flotación


ESTILO ESPAÑOL –por lo general, unos 170 centímetros,
Las averías sufridas durante el combate a distancia eran aunque hubo ocasiones en que la me-
variadas, y dependían de la táctica empleada. El tiro dida era la mitad–. Una batería floreada
para desarbolar se utilizaba para destruir los aparejos era una batería cuya altura sobre el ni-
del buque enemigo y hacer que tuviera dificultades vel del agua era considerada adecuada y
para maniobrar o, mejor aún, que le fuera imposible. no demasiado baja. Era un factor deter-
Era la táctica más utilizada por los galeones españoles, minante, porque en caso de que las con-
que preferían pasar cuanto antes al abordaje y tirar diciones de la mar no fuesen del todo
de espada. Lo malo era que no provocaba más que buenas, unas portas bajas podían dejar
perdidas ligeras en el barco contrario y apenas reducía inoperante la artillería.
su capacidad destructora. Al generalizarse la práctica de correr
los alcázares, a partir de la década de
1630, y el inicio de la construcción de
galeones de tres cubiertas, generalmen-
te para la Carrera de Indias, se subió la
artillería a la segunda cubierta y dejó
condenada la primera, a la que se de-
nominó "de la infantería", con lo que la
altura de las portas respecto del agua se
aumentó considerablemente. Es el caso
de los galeones de tres cubiertas San
Vicente Ferrer, de 803 toneladas y San
Felipe, de 1.000, que entraron en ser-
vicio en el año 1666 y tenían la artille-
ría distribuida ente la segunda y tercera
cubierta.

ESTRATEGIAS DE GUERRA
Los buques a vela se enfrentaban en las
batallas navales con diferentes tácticas,
dependiendo de las maniobras que te-
nían posibilidad de realizar. El viento
era el elemento clave que debían saber
aprovechar para lograr la victoria en
cualquier enfrentamiento. Sin embar-
go, aunque se le tuviera muy en cuen-
ta, en el siglo XVII se entendía también
que, llegado el momento de iniciar un
enfrentamiento entre flotas, había que
realizar una serie de acciones previas
antes de poder entablar combate.
Lo primero que debía hacer el capitán
general tras reunir a su escuadra para
ponerla en formación, era organizar un
destacamento con sus embarcaciones
VISTA DE POPA DE UN GALEÓN más pequeñas y livianas —elegía más o
LOS AUTÉNTICOS GALEONES DE GUERRA SE DEFINIERON COMO UN TIPO ESPECÍFICO DE BUQUE DURANTE menos hasta la cuarta parte de toda su
EL SIGLO XVII, MÁS SÓLIDOS Y ARMADOS QUE ANTERIORMENTE. DIBUJO DE ANTON OTTO FISCHER PARA EL escuadra— para que navegaran a ambos
SATURDAY EVENING POST, REALIZADO EN 1956. COLECCIÓN PARTICULAR. flancos del cuerpo principal y pudieran
ver lo que sucedía a un lado y al otro.

56 CLÍO
Luego, con los barcos más fuertes y más
grandes de que dispusiera, tenía que TÁCTICA INGLESA
formar otro cuarto de flota para atacar,
aferrar, abordar y destruir al enemigo, y
con los barcos menores y más débiles, EL TIRO AL CASCO O EL DISPARO A LA ALTURA DE
otro cuarto, que con su artillería estu- LAS BATERÍAS ERA LA TÁCTICA PREFERIDA POR
viera dispuesto a hostigarlo y perseguir- LOS INGLESES. Buscaba la destrucción de la artillería,
lo si huía, o que pudiese acudir al resca- del material y de los artilleros enemigos. Los disparos
te donde más se necesitase. al casco originaban una lluvia de astillas y escombros
Con el último cuarto disponible, en el descontrolados que ocasionaban más bajas que el
que estarían los barcos que mejor y más propio impacto de la bala. A poca distancia, los disparos
rápido navegasen, debía de organizar a bocajarro con balas, o incluso dobles balas, eran la
un grupo de apoyo en retaguardia. No mayor parte de las veces devastadores, aunque no
tenían que moverse de su posición a la fueran en una compacta andanada.
zaga o en el flanco de la flota, porque
no se enterarían bien de lo que ocurría
y no sabrían el momento de brindar la
ayuda más oportuna si se situaban en
otro lugar donde les fuera difícil obser-
var las señales que les realizara el bu-
que insignia.
Asimismo, debían trabajar para estar
a la espera siempre a barlovento, por-
que si no disponían de otra ventaja,
siempre se mantendrían así libres de
ser cegados por el humo de la pólvora, y
se podrían ver entre ellos; todo lo con-
trario de lo que le ocurriría al enemigo,
hacia el que avanzaría todo el humo y el
fuego de la lucha, que acabaría por im-
pedirle que pudieran verse unos a otros
y tuvieran grandes posibilidades de lle-
gar a dispararse entre ellos.

LOS BUQUES A VELA se


enfrentaban en las batallas
navales con diferentes
tácticas, dependiendo de
las maniobras que tenían
posibilidad de realizar.
BARCO CON MARINEROS Y HOMBRES ARMADOS
LA BAJA EXTRACCIÓN SOCIAL Y LA FALTA DE OPORTUNIDADES QUE
HABÍAN TENIDO EN SU VIDA LA MAYOR PARTE DE LOS MARINEROS
PROVOCABA CONSTANTES PROBLEMAS, ESTO GENERABA UNA
ENORME ALARMA EN LOS PUERTOS EN LOS QUE RECALABAN
LOS NAVÍOS DE LAS FLOTAS. OBRA DE HANS HOLBEIN EL JOVEN
REALIZADA HACIA 1530. MUSEO STAEDEL, FRANKFURT.
BATALLAS HISTORIA NAVAL

EN EL COMBATE
COMBATE ENTRE UN GALEÓN ESPAÑOL Y GALERAS
TURCAS. TODOS LOS MOSQUETES DE LOS
INFANTES EMBARCADOS SITUADOS EN EL ALCÁZAR
ESTÁN DISPARANDO AL MISMO TIEMPO QUE LA
ARTILLERÍA. LA COMPOSICIÓN REPRESENTA LA
TEMIDA ANDANADA SIMULTÁNEA DE LOS GALEONES
ESPAÑOLES. OBRA DE JUAN DE LA CORTE. MUSEO
DEL PRADO, MADRID.

sión que se dejaba a la experiencia de


quien ejerciera el mando, que en caso
de que la flota contraria se hubiese di-
vidido en escuadrones, se actuara de la
misma manera, y se colocaran siempre
las naves más grandes y más potentes
en un cuerpo de vanguardia o escua-
drón central, que se enfrentaría el pri-
mero y recibiría el primer choque. En
ese escuadrón debía estar de manera
ineludible el buque insignia para cono-
cer de primera mano todo lo que ocu-
rriese, tomar las resoluciones que con-
siderase más oportunas y, si se podía,
variar la estrategia en caso de que fuera
necesario.
El resto de los escuadrones debían
navegar en línea con él para que todos
pudiesen ver al enemigo y usar sus ar-
Luego, llegada la hora de entablar nes tuvieran muy claro que debían diri- mas sin interponerse en el camino del
combate, además de conseguir situarse gir sus buques de manera que lucharan otro. Nunca tenía qué situarse un barco
en una buena posición respecto al vien- sin quedar entre dos del enemigo, para detrás de otro, ya que, de hacerlo así,
to, era muy importante que los capita- que no pudieran ser abordados ni enfi- acabarían por dejar solo en la lucha al
lados por ambas bandas a la vez. buque insignia, y eso, a la larga, provo-
Una vez puestos todos estos asuntos caría graves problemas de mando y de
LLEGADA LA HORA DE en claro y considerada de nuevo la posi- toma de decisiones.
ción y la dirección del viento, para apro-
ENTABLAR COMBATE vecharla convenientemente, el capitán LA FLOTA ENEMIGA
era muy importante que general debía considerar la formación En caso de confirmar que la flota enemi-
los capitanes tuvieran en que se estuviera situando el enemi- ga decidía aproximarse en un solo cuer-
go, ya fuera en cuerpos o en una sola po formado en línea, se debía hacer lo
muy claro que debían línea –bien de frente, bien de costado–; mismo, y colocar los buques más grandes
dirigir sus buques de ver si las naves de mayor tamaño esta- y potentes en el centro y los más ligeros
manera que lucharan ban colocadas en el centro o en las alas en los flancos, puesto que los que se si-
y en qué lugar había tomado posiciones tuaban en el centro siempre recibían ma-
sin quedar entre dos del su buque insignia. yor daño, porque necesariamente tenían
enemigo, para que no En este sentido, resultaba muy conve- que combatir por ambos costados.
pudieran ser abordados. niente, y así se disponía en las ordenan- Otra posibilidad, la peor que se podía
zas, aunque fuera a la postre una deci- presentar, era que la flota enemiga deci-

58 CLÍO
diera organizarse en forma de cabeza de
lanza o triángulo; estando en dicha si-
TÉCNICAS DE ATAQUE tuación se aconsejaba formar dos líneas
manteniendo los extremos avanzados
EL TIRO BAJO LA LÍNEA DE FLOTACIÓN, O A LA "LUMBRE más alejados y cerrándose en la parte
DEL AGUA" ERA DE UNA EFICACIA RELATIVA. Había ciertas trasera, para que el enemigo quedara
posibilidades de que una bala suficientemente pesada embolsado y se le pudiera comprome-
atravesara el muro de madera labrada, pero sus fibras tendían a ter por ambos frentes. En ese caso se
enderezarse después de su paso y al carpintero y a sus ayudantes debían colocar las naves más grandes
no les resultaba de una dificultad insuperable conseguir reparar atrás, en el centro, y las más ligeras en
la avería. los puntos avanzados, ya que podían
También recomendaba presentar al enemigo no la proa, atacar más rápidamente al enemigo si-
como se hacía con las galeras, sino el costado, para emplear tuado opuesto a ellas. El problema era
el máximo número de bocas de fuego. Lo ideal, era que el que, si el atacante decidía cambiar de
enemigo ofreciese la proa, o mejor aún la popa, por ser la zona dirección en el último momento, los bu-
más desprotegida y vulnerable de un buque, para fulminarlo ques grandes tardarían mucho en llegar
mediante una andanada sin que pudiera replicar. Además, en en ayuda de los ligeros.
ese caso las balas podían atravesar toda la eslora del buque La última posibilidad, tan mala como
enemigo, causando todavía más daños. la anterior, era que el enemigo se pre-
sentase formado en dos líneas. Ante
este panorama se debía hacer lo mismo,
pero situando siempre las naves más
grandes de forma que se enfrentaran
con las de mayor tamaño del contrario
y, además, buscaran la manera de poder
tomarlas entre dos fuegos. En ningún
caso se debía penetrar en medio de la
formación enemiga, dado que al buque
que lo hiciera, el fuego de la artillería y
el humo lo envolverían por todos lados
y no habría forma alguna de poder soco-
rrerlo en el caso de necesitarlo.
Una vez decidida la manera de enfren-
tarse al contrario, el capitán general de-
bía de explicar la forma en que enviaría
ARRIBA, DISTINTOS MODELOS DE BALAS DE CAÑÓN, ENCADENADAS, COMPACTAS Y HUECAS UTILIZADAS PARA EL las señales, ya fueran con banderas, dis-
COMBATE NAVAL. MUSEO DE LA REAL FÁBRICA DE ARTILLERÍA DE LA CAVADA, CANTABRIA. ABAJO, REPRODUCCIÓN DE paros y banderas, o en mano, mediante
UNA BATERÍA BAJO CUBIERTA CON CUREÑAS A LA ESPAÑOLA DE CUATRO RUEDAS. SE APRECIA PERFECTAMENTE EL los botes auxiliares. Todos los capitanes
ESCASO ESPACIO EN QUE DEBÍAN DESENVOLVERSE LAS DOTACIONES DE TRES DE LAS PIEZAS DE ARTILLERÍA DEL BUQUE. y sus subalternos debían entenderlas y
recordarlas para saber en qué momento
debían atacar, abordar, rescatar, retirar-
se o iniciar una persecución.
Para poder utilizar toda la potencia
artillera embarcada, no tardó en comen-
zarse a utilizar una formación específica
en línea. Consistía en colocar todos los
buques uno detrás de otro, en apreta-
da sucesión, para así lograr lanzar toda
la carga artillera de una de sus bandas
sobre el enemigo, que hacía lo mismo
en paralelo con una formación similar.
El inconveniente era que los combates

CLÍO 59
BATALLAS HISTORIA NAVAL

ENCUENTRO ENEMIGO
ENCUENTRO ENTRE UN GALEÓN ESPAÑOL, A LA
IZQUIERDA, Y OTRO HOLANDÉS. LA RUTINA DIARIA
PODÍA VERSE ALTERADA EN CUALQUIER MOMENTO
POR UN ENCUENTRO CON EL ENEMIGO, LO QUE
OBLIGABA A MANTENER A LA TRIPULACIÓN
ENTRENADA PARA EL COMBATE. OBRA DE CORNELIS
VERBEECK, REALIZADA ENTRE 1605 Y 1637. GALERÍA
NACIONAL DE ARTE, WASHINGTON.

ñonazos en combate, ya que, además


del gran aguante del casco, situados
en ambas bandas del sollado, y junto
a los costados, existían unos pasillos
que corrían de popa a proa, llamados
"callejones de combate". Por ellos se
desplazaba la dotación libremente du-
rante la batalla y se facilitaba tanto el
reconocimiento de los costados, como
la reparación de los balazos a la lumbre
del agua a manos de los carpinteros y
calafates.
Los disparos al alcázar, castillo y toldi-
lla se hacían con munición de metralla,
al estar menos protegidas que las bate-
rías interiores, lo que podía ocasionar
una gran mortandad si la tripulación
atacada estaba agrupada. Normalmen-
te, antes de efectuar un abordaje se
así realizados, si no se tomaban decisio- más que un duelo artillero con muchas disparaba con metralla para "despejar"
nes más drásticas, distaban mucho de o pocas bajas –ya fueran de tipo mate- la zona. A la vez, que para rechazar un
ser concluyentes, y quedaban en poco rial o humano–, cuando una de las dos abordaje se utilizaba también la misma
escuadras decidía cambiar de rumbo y táctica.
retirarse de manera ordenada del lugar Los combates podían prolongarse
LOS COMBATES de la contienda. durante más de diez horas. Eran un
podían prolongarse infierno. La imposibilidad de huir una
durante más de diez LUCHA Y RENDICIÓN vez que los buques estaban enzarzados
Sin embargo, una vez que al navío se le entre sí, hacía que las batallas navales
horas. Eran un infierno. había podido tomar en enfilada, se bus- fueran intensas y encarnizadas.
La imposibilidad de huir caba situarse por la aleta, o la amura en Las heridas eran atroces. Se podía
una vez que los buques su caso, donde poder seguir cañoneán- morir aplastado por el peso de un ca-
dolo a placer. Si el buque atacado per- ñón que se soltara de sus amarres, o
estaban enzarzados día el timón o era desarbolado no podía reventado por la explosión de un tubo
entre sí, hacía que ni siquiera maniobrar para presentar su defectuoso o demasiado utilizado.
las batallas navales costado, lo que normalmente conducía El choque de una bala de cañón con-
a su rendición. tra el casco podía crear una lluvia mor-
fueran intensas y En contra de lo que pueda parecer, tífera de astillas que desangraran a un
encarnizadas. era muy difícil hundir un buque a ca- hombre en cuestión de minutos o lo

60 CLÍO
FLOTAS EN FORMACIÓN
PRIMERA FASE DE LA BATALLA DE LOS ABROJOS,
CON LAS FLOTAS EN FORMACIÓN. LOS HOLANDESES
AVANZAN EN GRUPO CON EL PRINS WILLEM
EN CABEZA Y LOS ESPERA LA FLOTA ESPAÑOLA
FORMADA EN LÍNEAS CON EL SANTIAGO DE OLISTE
EN EL EXTREMO DERECHO Y EL SAN ANTONIO EN EL
EXTREMO IZQUIERDO. OBRA DE JUAN DE LA CORTE
REALIZADA EN 1632. COLECCIÓN PARTICULAR.

dejaran tuerto, y el impacto directo a


gran velocidad en un cuerpo de una de
esas pesadas bolas de metal o una pa-
lanqueta, suponía que fuera arrancado
de cuajo cualquier miembro o la cabe-
za. No era raro morir descabezado o
desangrado sin un brazo o una pierna.
Tras el combate se podían ver despojos
humanos y miembros arrancados por
todas partes.
Menos escandalosa, pero igual de
mortífera era la metralla, o los impac-
tos de los proyectiles de arcabuces y
mosquetes.
En caso de abordaje, las hachas, pi-
cas, espadas y dagas producían heridas
grandes y profundas y cortes traumáti-
cos de brazos, manos y gargantas. Las
vísceras y la sangre corrían por la cu-
bierta y la convertían en una superficie la línea de flotación y lejos del puente que la Corona estaba implicada en una
resbaladiza sumamente peligrosa si, de para no oír sus gritos. dura y sangrienta lucha en la que nunca
pronto, te veías en el suelo a los pies de La vida en alta mar estaba siempre so- cedió, y que, durante décadas, al mando
tus enemigos. metida al peligro, y la muerte acababa de sus esbeltos y hermosos galeones,
Si el enemigo no te alcanzaba con por inmiscuirse poco a poco en la vida los capitanes de las flotas de España se
cualquier cosa que te arrojara o por sí cotidiana del barco para convivir de ma- cubrieron de gloria en duras y oscuras
mismo, siempre podías quedar lisiado o nera constante con toda la tripulación. batallas en los mares tormentosos del
morir aplastado por la caída de vergas, Por mucho que se supiera que si el co- Atlántico, en las azules aguas del Cari-
cabos o maderos de las arboladuras, mandante moría o tenía que dejar de be y junto a las doradas playas de Costa
que destrozados, se abatían sobre las dar órdenes por estar herido, su pues- Firme.
atestadas cubiertas. Un mástil derriba- to en la toldilla lo ocuparía el segundo Hombres de temple bien forjado
do podía aplastar sin ningún problema comandante, y así sucesivamente en la como Oquendo, el caído en desgracia
a un grupo de hombres y atravesar des- cadena de mando, para que el buque Fadrique de Toledo, Tiburcio de Reding,
pués la cubierta para llegar con su im- no estuviera sin gobierno, nunca dejaba Lope de Hoces o Carlos de Ibarra, que
pacto hasta la primera batería. de quedar entre todos un poso de emo- supieron responder a sus enemigos con
Los muertos durante el combate se ciones y miedo por los acontecimientos los medios que tenían a su alcance y
lanzaban por las portas o por la borda futuros. mantener una lucha épica en la que to-
si eran un estorbo, y los heridos, si era Fuera cual fuera el resultado del en- dos los bandos sabían que se jugaban la
posible, se evacuaban al interior, bajo frentamiento, nunca hay que olvidar supremacía naval.

CLÍO 61
BATALLAS HISTORIA NAVAL

LA GESTA LLEVADA A CABO POR DON PEDRO MESÍA DE LA CERDA EN LA GUERRA DE ASIENTO CONTRA
INGLATERRA MARCÓ UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA HISTORIA NAVAL DE LA ARMADA ESPAÑOLA.
SU DESTREZA TRAS EL TIMÓN DEL GLORIOSO CONSIGUIÓ VENCER A LOS GRANDES PESOS PESADOS
INGLESES DEL MAR .
WKZ:s/ZDZd1EͳW/EE͕,/^dKZ/KZ

Y
DE NUEVO COMENZÓ LA PERSE- que enfrentó a España contra Inglaterra durante nue-
CUCIÓN Y LA CONQUISTA DEL ve largos años, entre 1739 y 1748. Nos referimos a la
AUDAZ Y ESCURRIDIZO ENEMI- Carrera del Glorioso, una sucesión de enfrentamientos
GO, PORQUE NUNCA LOS ESPA- entre un navío de línea de la Armada Española de 70
ÑOLES, Y NADIE EN REALIDAD, cañones contra doce navíos y fragatas inglesas que tra-
HAN LUCHADO MEJOR CON taron de capturarlo.
UN BARCO QUE LO HICIERON
ELLOS. EL COMIENZO DE SU HISTORIA
Con esta frase, el oficial británico George Walker re- La travesía del San Ignacio de Loyola (Glorioso) se ini-
sumía uno de los momentos más célebres de entre to- cia en julio de 1747 en el puerto mexicano de Vera-
dos los que sucedieron durante la Guerra del Asiento, cruz. En su interior, el navío de línea español transpor-

62 CLÍO
EL GLORIOSO SE ENFRENTA A
UN BARCO INGLÉS FRENTE A LAS
COSTAS DE FINISTERRE, PINTURA
DE AUGUSTO FERRER DALMAU.

CLÍO 63
BATALLAS HISTORIA NAVAL

ARCHIPIÉLAGO DE LAS
taba una valiosa carga compuesta, AZORES, LUGAR HASTA
entre otras cosas, por más de cua- DONDE EL GLORIOSO LLEGÓ
SIN PROBLEMAS DESDE
tro millones de pesos en monedas VERACRUZ.
de plata, cuya llegada a España se
consideraba fundamental para po-
der sufragar el terrible coste de la
guerra contra el gigante inglés. Por
este motivo, y más aún teniendo
en cuenta la dificultad de atravesar
un océano totalmente plagado de
buques enemigos, el mando de la
misión fue encomendado al presti-
gioso capitán don Pedro Mesía de
la Cerda.
Tras varias jornadas de navega-
ción, el 25 de julio el Glorioso es-
taba cerca de las costas de la isla
de Flores, en el archipiélago de las
Azores. La tranquilidad que hasta
ese momento había tenido la tripu-
lación se desvaneció, cuando uno
de los vigías dio el grito de alerta
anunciado que entre la niebla había
podido divisar un convoy británico
formado por diez buques, tres de
ellos de guerra: el navío de línea
Contra todo pronóstico, DON PEDRO MESÍA HIZO
Warwick (60 cañones), la fragata GIRAR AL GLORIOSO Y CARGÓ CONTRA EL
Lark (40 cañones) y el paquebote MONTAGU, al que dejó pegado a su aleta de estribor
Montagu (16 cañones), además de
un buque de transporte armado con
y, por lo tanto, en una excelente posición de tiro.
otros veinte cañones. La gesta del
Glorioso estaba a punto de iniciarse.
a la caza del Glorioso. Lo alcanzó sar que don Pedro Mesía termina-
PROEZA EN EL ATLÁNTICO a las 21 horas, e inició así un inter- ría rindiendo su barco, pero contra
Siendo consciente de su inferio- cambio de fuego artillero nocturno todo pronóstico hizo girar al Glorio-
ridad, el capitán español decidió con la intención de retrasar la mar- so y cargó contra el Montagu al que
rehusar el combate. Tras ordenar cha de su enemigo y dar tiempo al dejó pegado a su aleta de estribor y,
zafarrancho de combate, don Pe- resto de la escuadra inglesa para por lo tanto, en una excelente posi-
dro Mesía aprovechó el barlovento que se acercasen al solitario navío ción de tiro para ordenar abrir fue-
y continuó navegando en dirección español. go sobre este bergantín. Ante la ágil
al Ferrol, a lo que John Crook- A las 11 horas del día 26, los bar- maniobra de su oponente y el daño
shanks, jefe del convoy inglés, res- cos de guerra ingleses ya se encon- sufrido en su casco, el Montagu no
pondió ordenando la persecución traban cerca del San Ignacio de Lo- tuvo más remedio que huir para no
de un barco español que poco a yola, y, para colmo de males, pocas regresar al combate.
poco logró dejar atrás a todos sus horas más tarde se produjo un chu- El movimiento del español fue
perseguidores. La presa era lo sufi- basco que dejó sin viento al buque magistral porque al mismo tiempo
cientemente jugosa como para de- español, situación que fue aprove- había situado su barco al costado
jarla escapar sin más, por lo que el chada para la escuadra británica de babor de la fragata Lark, por lo
británico mandó al Beaufort prote- para ponerse en orden de combate e que ordenó una descarga cerrada de
ger al convoy, mientras él se lanzó iniciar una desigual lucha contra su todos sus cañones que provocó la
en solitario, a bordo del Montagu, enemigo. La lógica invitaba a pen- destrucción de su mastelero de so-

64 CLÍO
:hEdK^d^>1E^͕>/Yh/Z͕
>GLORIOSOEW>Ed>>Es>͘
:K͕'hZZ>^/EdK͘

LA GUERRA DEL ASIENTO


ƐƚĞĐŽŶŇŝĐƚŽƚƵǀŽůƵŐĂƌĞŶĞůƐŝŐůŽys///͕
bremesa. Totalmente sorprendidos ción española disparaba una carga ĞŶƚƌĞůŽƐĂŹŽƐϭϳϯϵLJϭϳϰϴ͎͘>ĂƌĂnjſŶ͍
por la audacia de los españoles, la cerrada con la fusilería embarcada >ĂĚŝƐƉƵƚĂƉŽƌ>^hWZD1
tripulación de la fragata se dispuso causando estragos entre los marine- DZ1d/DEdZ>K^
a enfrentarse con el Glorioso, pero ros británicos. A partir de ese mo- Z/EK^^WH
después de un intenso cañoneo que mento, los dos barcos iniciaron un z'ZEZdH͘ů
ĞŶĨƌĞŶƚĂŵŝĞŶƚŽĞŶƚƌĞůĂƐĚŝƐƟŶƚĂƐŇŽƚĂƐ
no duró más de cinco minutos, el intercambio de andanadas hasta las
ƚƵǀŽůƵŐĂƌ͕ƉƌŝŶĐŝƉĂůŵĞŶƚĞ͕ĞŶĞůĂƌŝďĞ͖
oficial inglés, Crookshanks, decidió 3 de la madrugada de la jornada si- ĂƵŶƋƵĞƐĞĞdžƚĞŶĚŝſĂŽƚƌĂƐnjŽŶĂƐĐŽŵŽ
escapar y alejarse lo más posible de guiente, en la que el capitán inglés ůĂĐŽƐƚĂĂƚůĄŶƟĐĂĚĞůĂWĞŶşŶƐƵůĂ/ďĠƌŝĐĂ͘
la línea de fuego española. Erskine no tuvo más remedio que ƐƚĂŵĞĚŝĐŝſŶĚĞĨƵĞƌnjĂƐƟĞŶĞƐƵ
Tras varias horas de lucha la nie- emprender la huida. ŽƌŝŐĞŶĞŶĞůdƌĂƚĂĚŽĚĞhƚƌĞĐŚƚ;ϭϳϭϯͲ
ϭϳϭϰͿ͕ĞŶĞůƋƵĞƐĞŚĂďşĂůůĞŐĂĚŽĂƵŶ
bla cayó sobre el Glorioso, circuns-
ĂĐƵĞƌĚŽĞŶĐſŵŽƐĞƌşĂŶůĂƐƌĞůĂĐŝŽŶĞƐ
tancia que bien pudo ser aprove- DE COMBATE EN COMBATE ĐŽŵĞƌĐŝĂůĞƐLJŵĂƌşƟŵĂƐĞŶƚƌĞĂŵďŽƐ
chada por Pedro Mesía para dejar Tras este primer combate, el San Ig- ƌĞŝŶŽƐĞŶĞůĐŽŶƟŶĞŶĞŶƚĞĂŵĞƌŝĐĂŶŽ͕
atrás a sus perseguidores. Pero, nacio de Loyola pudo seguir nave- ĞŶƚƌĞŽƚƌĂƐĐŽƐĂƐ͘>ĂĚŝƐĐŽŶĨŽƌŵŝĚĂĚ
crecido por su victoria sobre los gando en dirección a España, pero ĐŽŶĞůĂĐƵĞƌĚŽĮƌŵĂĚŽLJŽƚƌŽƐ
ĐŽŶŇŝĐƚŽƐ͕ĐŽŵŽĞůĐŽŶƚƌĂďĂŶĚŽLJĞů
dos barcos ingleses, volvió a girar pronto tuvo una nueva ocasión para
ĞŶĚƵƌĞĐŝŵŝĞŶƚŽĞŶůĂƐƌĞůĂĐŝŽŶĞƐĞŶƚƌĞ
en redondo y se dirigió hacia el engrandecer su prestigio. El 14 de ĂŵďŽƐƉĂşƐĞƐ͕ŚŝĐŝĞƌŽŶƋƵĞFelipe V
Warwick, mientras incansablemen- agosto estaba en las proximidades ƐƵƉƌŝŵŝĞƐĞĞůΗĚĞƌĞĐŚŽĚĞĂƐŝĞŶƚŽΗLJĞů
te animaba a todos sus hombres del Cabo de Finisterre, cuando un ΗŶĂǀşŽĚĞƉĞƌŵŝƐŽΗ͕LJƌĞƚƵǀŝĞƐĞƚŽĚŽƐůŽƐ
para armar de nuevo sus cañones grito de alerta anunció la presencia ďĂƌĐŽƐďƌŝƚĄŶŝĐŽƐƋƵĞƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂďĂŶĞŶ
ƉƵĞƌƚŽƐĞƐƉĂŹŽůĞƐ͘ů'ŽďŝĞƌŶŽďƌŝƚĄŶŝĐŽ
y prepararse para la batalla. Cuan- de tres nuevos barcos ingleses que
ĚĞĐůĂƌſĂƐşůĂŐƵĞƌƌĂĂƐƉĂŹĂ͘
do pasó por el costado de un navío ya se divisaban en el horizonte. En hŶĂĚĞůĂƐďĂƚĂůůĂƐŵĄƐŝŵƉŽƌƚĂŶƚĞƐ
inglés, cuya tripulación no pudo esta ocasión, eran tres de los bu- ĚĞĞƐƚĞĐŽŶŇŝĐƚŽĨƵĞĞů^ŝƟŽĚĞ
comprender la rapidez con la que ques de la escuadra del almirante ĂƌƚĂŐĞŶĂĚĞ/ŶĚŝĂƐ͕ĞŶϭϳϰϭ͘ŶĞůůĂ͕
el barco español había caído sobre Byng –el navío de línea Oxford (50 ůŽƐĞƐƉĂŹŽůĞƐĐŽŶƐŝŐƵŝĞƌŽŶƵŶĂĚĞůĂƐ
ŵĂLJŽƌĞƐƉƌŽĞnjĂƐĚĞĞƐƚĂŐƵĞƌƌĂ͘hŶĂ
ellos, toda la línea de cañones de la cañones), la fragata Shoreman (24
ŐƵĂƌŶŝĐŝſŶĞƐƉĂŹŽůĂĚĞϯ͘ϱϬϬŚŽŵďƌĞƐ
banda de babor estalló en un rugido cañones) y la balandra Falcon (14 LJƐĞŝƐŶĂǀşŽƐĚĞůşŶĞĂĚĞƌƌŽƚſĂƵŶĂŇŽƚĂ
ensordecedor que hizo estremecer cañones)–, los cuales navegan con ďƌŝƚĄŶŝĐĂĐŽŵƉƵĞƐƚĂƉŽƌϭϴϲŶĂǀĞƐLJ
al Warwick, mientras que la tripula- todas sus velas desplegadas para ƵŶŽƐϮϳ͘ϬϬϬŚŽŵďƌĞƐ͘

CLÍO 65
BATALLAS HISTORIA NAVAL

OTROS TIPOS DE dar caza al solitario barco español. babor, por lo que evitó el peligro
EMBARCACIÓN A las 4 de la tarde, las embarcacio- de verse rodeado por los ingleses.
nes inglesas ya estaban a la altura Al tiempo, hizo rugir a sus cañones
EL GLORIOSO ERA UN del Glorioso –el Oxford por sota- y disparó sus dos baterías sobre el
NAVÍO DE LÍNEA͕ůŽƋƵĞƐŝŐŶŝĮĐĂ vento y las más pequeñas por barlo- Oxford, cuyo capitán, Smith Callis,
ƋƵĞĞƌĂƵŶďƵƋƵĞĚĞŐƵĞƌƌĂ͕ĚĞƚƌĞƐƉĂůŽƐ
vento–, mostrando su intención de salió huyendo con el rabo entre las
ĐŽŶĂƉĂƌĞũŽƐĚĞǀĞůĂƐĐƵĂĚƌĂĚĂƐLJĚŽƐŽƚƌĞƐ
ĐƵďŝĞƌƚĂƐĚĞĂƌƟůůĞƌşĂ͘>ŽƐŶĂǀşŽƐĞƌĂŶůŽƐ rodear a los españoles para obligar- piernas, seguido bien de cerca por
ďĂƌĐŽƐŵĄƐƉŽĚĞƌŽƐŽƐƋƵĞŚĂŶŚĂďŝĚŽĚĞ les a luchar entre dos fuegos. Pero el resto de barcos ingleses.
ǀĞůĂ͘ŶƚĞƐĚĞĞůůŽƐ͕ĞdžŝƐơĂŶŽƚƌŽƐƟƉŽƐĚĞ nuevamente el capitán español no
ŶĂǀĞƐĐŽŵŽůĂƐĨƌĂŐĂƚĂƐ͕ůŽƐŐĂůĞŽŶĞƐ͕ůĂƐ tardó en demostrar su audacia, y LA LLEGADA A ESPAÑA
ŶĂŽƐ͕ůĂƐĐĂƌĂďĞůĂƐŽůĂƐŐĂůĞƌĂƐ͘ůƐŝŐƵŝĞŶƚĞ
tomó la iniciativa. Y es que hizo gi- Pocos días después, el Glorioso lle-
ƉĂƐŽĞŶůĂƐĞŵďĂƌĐĂĐŝŽŶĞƐŵĂƌşƟŵĂƐƐĞƌşĂ
ĞůǀĂƉŽƌ͕ĐŽŶĞůƋƵĞůůĞŐĂƌşĂůĂZĞǀŽůƵĐŝſŶ rar el barco para dirigirlo hacia el gaba al puerto de Corcubión, en
/ŶĚƵƐƚƌŝĂů͘ Oxford, al que le ganó el barloven- donde pudo desembarcar todo su
to, y dejó al Shoreman y al Falcon cargamento y las enormes riquezas
en su otro costado, lo que le per- transportadas, imprescindibles para
mitió al Glorioso disparar todos los sufragar una guerra en la que el Rei-
cañones de sus dos bandas sobre no de España logró derrotar al flore-
los tres barcos ingleses que apenas ciente Imperio Británico. La misión
habían tenido tiempo de ocupar sus había sido cumplida.
posiciones para entablar combate. Desde ese momento, la épica del
Con una velocidad endiablada, don Glorioso y de su aguerrida tripula-
Pedro Mesía volvió a maniobrar vi- ción comandada por don Pedro Me-
rando en redondo y dejando a los sía, ocupó un puesto de honor en
barcos enemigos a su costado de la historia de la Armada Española,

66 CLÍO
K^d&ZZK>Έ'>//Ή͕>h'Z
>YhYhZ1/Z/'/Z^WZK
D^1dZ^^hW^KWKZ>WhZdK
KZhZ/ME͘

pero los acontecimientos posterio-


res no hicieron más que incrementar
su leyenda. El Glorioso llegaba al puerto de Corcubión,
Tras descargar el valioso carga-
mento, el barco permaneció cerca
en donde pudo desembarcar todo su
de dos meses en la ría de Corcu- cargamento y las ENORMES RIQUEZAS
bión, lamiéndose sus heridas mien- TRANSPORTADAS, IMPRESCINDIBLES PARA
tras esperaba el momento oportuno
de hacerse a la mar. Reparados los
SUFRAGAR LA GUERRA.
principales daños, el Glorioso pudo
por fin zarpar el 5 de octubre, pero
con tan mala suerte que a la maña- El 17 de octubre, los vigías del Glo- que la rendición; una creencia absur-
na siguiente se topó con 15 buques rioso divisaron a la altura del cabo San da porque ante ellos tenían un barco
ingleses, motivo por el cual se vio Vicente una escuadra corsaria inglesa de la Armada Española que nunca en-
obligado a retroceder y buscar co- formada por diez navíos encabezada tregaría su bandera sin luchar.
bijo en la costa hasta que el día 11 por el comodoro George Walker. In- Cuando la King George se aproxi-
pudo partir definitivamente en di- mediatamente cuatro fragatas de gue- mó al Glorioso, Pedro Mesía de la
rección al Ferrol. De nuevo, la mala rra –King George, Prince Frederick, Cerda le lanzó una andanada lo
suerte hizo que tres días más tarde Princess Amelia y Duke–, que suma- suficientemente contundente como
un fuerte viento arrastró al barco, ban 120 cañones y cerca de 1.000 para desmontarle el palo mayor y
obligando al capitán a poner rum- hombres, iniciaron la caza del Glorio- varios de sus cañones, iniciándose
bo al sur, hacia la ciudad de Cádiz, so dejándose llevar por su convenci- un feroz enfrentamiento en el que
atravesando unos mares plagados miento de que en esta ocasión los es- el inglés recibió un duro correctivo.
de navíos ingleses. pañoles no tendrían otra solución más La lucha continuó durante toda la

CLÍO 67
BATALLAS HISTORIA NAVAL

RETRATO DE PEDRO
MESÍA DE LA CERDA.

noche. Sin embargo, a la mañana


siguiente se unieron a la fiesta el
resto de las fragatas y dos navíos de
DON PEDRO MESÍA DE LA CERDA
línea –el Darmouth y el Russell–.
Seis barcos con 250 cañones se PEDRO MESÍA DE LA Ascendió a alférez como comandante
iban a enfrentar contra el solitario CERDA (1700-1783) de fragata y, bajo el general de la escuadra
y maltrecho buque español, aun- FUE UN NOBLE, mando de Rodrigo de del Mediterráneo, se
que al capitán del Glorioso y a su MARINO Y MILITAR Torres, operó por el puso al mando directo
tripulación les dio igual: la lucha ESPAÑOL, que ostentó canal de la Mancha. de una de sus dos
iba a ser hasta el final. el título de Marqués de la Siguió ascendiendo divisiones, formadas
Vega de Armijo y quinto a participando en por dos navíos, una
EL FIN DE LA AVENTURA virrey de Nueva Granada. diferentes hechos de fragata y cuatro
Inesperadamente, el San Ignacio de Profesó como armas. jabeques. En 1757,
Loyola se puso en posición de com- caballero de la Orden de En 1735, ascendió ascendido a teniente
bate, lanzándose hacia una batalla Malta para servir en la a capitán de fragata. general, fue nombrado
que nunca podría haber ganado. recién reformada Real Años más tarde, consejero del Supremo
En primer lugar se abalanzó contra Armada. Y, entre sus siendo ya capitán de Guerra.
el Darmouth para iniciar un duelo misiones, destaca la de navío, se puso al El 13 de marzo de
artillero que hizo palidecer a su ca- expedición a Cerdeña y mando del Glorioso. 1760 fue nombrado
pitán, Hamilton, el cual se vio obli- la conquista de Sicilia. En 1750 recibió el virrey, gobernador
gado a maniobrar con la intención Fue hecho prisionero mando de una fuerza y capitán general
de no exponer todo su costado a y canjeado. Tras su naval destinada de Nueva Granada;
los cañones del Glorioso, una de- regreso, combatió en a combatir a los además de presidente
cisión inteligente pero insuficiente diferentes batallas contra corsarios argelinos. de la Real Audiencia
para evitar la desgracia, porque en el ejército británico. Cinco años después, de Santa Fe.

68 CLÍO
EL GLORIOSO ES RODEADO POR LOS
BRITÁNICOS Y CASTIGADO POR EL NAVÍO
RUSSEL Y DOS FRAGATAS. PINTURA DE
AUGUSTO FERRER DALMAU.

una de las andanadas procedentes


de un barco español que a esas al-
turas de la batalla se defendía como
Con gran solemnidad, el capitán español
gato panza arriba mientras era ro- convocó a los pocos oficiales que seguían vivos,
deado por unas fuerzas infinita- y LES ANUNCIÓ SU DECISIÓN DE ARRIAR LA
mente superiores a las suyas, acertó
a impactar en la santabárbara del
BANDERA Y RENDIR EL NAVÍO.
navío inglés, provocando una tre-
menda explosión que finalmente
desintegró el Darmouth. La munición se había agotado. dir al buque insignia de la escuadra
Nada les duró la alegría a los mari- La imagen que presentaba el barco enemiga, algo que posiblemente
neros españoles, porque poco des- era desoladora: totalmente desarbo- habría conseguido si unos días an-
pués se les vino encima un enorme lado, plano como un pontón y con tes se le hubiesen suministrado las
barco de 80 cañones, el Russell, la cubierta repleta de sangre. Con municiones que había solicitado
dirigido por el intrépido capitán gran solemnidad, el capitán español mientras se encontraba fondeado en
Mathew Buckle, al mismo tiempo convocó a los pocos oficiales que la ría de Concurbión.
que otras dos fragatas enemigas se seguían vivos y les anunció su de- Un año después terminaba la gue-
situaban cerca de su popa. cisión de arriar la bandera y rendir rra del Asiento con la victoria de Es-
Durante la noche del 18 al 19 de el navío. paña sobre el reino de Inglaterra gra-
octubre de 1747 los tripulantes del Cuando don Pedro Mesía de la cias, entre otras cosas, a la valentía
Glorioso siguieron defendiéndose Cerda subió a bordo del Russell y a la destreza de personajes como
y disparando con cualquier tipo de quedó totalmente atónito. El barco Blas de Lezo, Andrés Reggio o nues-
arma que tuviesen a bordo, hasta inglés estaba prácticamente destro- tro Pedro Mesía de la Cerda, cuya
que a las seis de la mañana sus ca- zado. En ese momento comprendió gesta a bordo del Glorioso sigue
ñones dejaron de disparar. lo cerca que había estado de hun- siendo recordada en nuestros días.

CLÍO 69
BATALLAS GUERRA CIVIL

MONUMENTO
A LOS HÉROES
DEL CRUCERO
BALEARES.

70 CLÍO
El hundimiento del
Baleares
AUNQUE EL HUNDIMIENTO DEL CRUCERO "BALEARES" NO TUVO GRANDES
CONSECUENCIAS PARA EL DEVENIR DE LA GUERRA CIVIL, MARCÓ UN ANTES Y UN
DESPUÉS EN ESTA CONTIENDA.
WKZ:hEW>KWZz:s/ZDZd1EͳW/EE

E
L 6 DE MARZO DE 2018 SE virtud del Tratado de Washington de limitación de
CUMPLIERON 80 AÑOS DEL armamentos. Fue diseñado por el ingeniero britá-
HUNDIMIENTO DEL CRUCERO nico Watts con ciertas prescripciones de ingenie-
“BALEARES”, en el combate del ros navales españoles.
Cabo de Palos, considerada la La protección blindada del buque resultaba un
mayor batalla naval de la Guerra tanto escasa debido a las limitaciones que imponía
Civil española, que envió al fon- el citado Tratado. Los ingenieros de las distintas na-
do del mar a casi 800 hombres. ciones que diseñaron este tipo de buques se veían
Hasta principios de 1938 la flota gubernamental obligados a elegir entre armamento, velocidad o
había demostrado una cierta falta de iniciativa, de- blindaje. En nuestros “Baleares” y “Canarias” se optó
jando el dominio del mar en manos de la flota fran- por el armamento (8 cañones de 203 mm y 8 caño-
quista, muy inferior en número pero que utilizaba nes de 120 mm) y por la velocidad, todo ello en de-
sus unidades con gran voluntad ofensiva y eficacia. trimento de la protección blindada, que consistía en
Esta situación provocó un exceso de confianza en PPHQORVFRVWDGRVGHODŴRWDFLµQUHIRU]DGDFRQ
algunos de sus mandos, que estaban convencidos 100 mm a la altura de los pañoles de las torres de ar-
de la incapacidad técnica del adversario. tillería, defendidas a su vez por blindajes de 25 mm
Sin embargo, esta situación en la Armada republi- \FXELHUWDSURWHFWRUDGHHQWUH\PP(OFDVFR
FDQDKDE¯DFDPELDGRDƓQDOHVGHFRQODD\XGD llevaba un largo bulge antitorpedos y una muy estu-
GHO FRPLVDULR SRO¯WLFR GH OD ŴRWD Bruno Alonso, y diada compartimentación interior.
FRQHOQRPEUDPLHQWRFRPRMHIHGHODŴRWD\MHIHGHO En realidad, su armamento previsto nunca se
Estado Mayor de la misma del Capitán de Corbeta, llegó a completar, dada la exigencia de su entra-
Luis González de Ubieta, quienes consiguieron res- da en servicio y por la escasez de los elementos
tablecer la disciplina y mejorar la efectividad de la necesarios para instalarle la artillería secundaria
ŴRWDPHGLDQWHXQDGLHVWUDPLHQWRFRQVWDQWH\HƓFD] y demás componentes, siéndole instaladas provi-
sionalmente unas direcciones de tiro poco menos
LIMITACIONES que artesanales.
El crucero “Baleares”, gemelo del “Canarias”, era Así, desprovisto de sus direcciones de tiro y
un crucero pesado tipo Washington construido en artillería antiaérea, sin las torres de popa de su

CCLLÍÍOO 71
71
BATALLAS GUERRA CIVIL

artillería principal y con otras ca-


rencias, se incorporó a la Flota de
Operaciones Nacional el 28 de
diciembre de 1936 en las accio-
nes para la toma de Málaga. Es-
tas deficiencias salieron a relucir
en el “Combate de Cherchel” el
7 de septiembre de 1937 entre
los cruceros gubernamentales
“Libertad” y “Méndez Núñez” y
el “Baleares”, los cuales entabla-
ron combate artillero a velocida-
des cercanas a los 32,5 nudos y
distancia artillera entre 13.000 y
16.800 metros, sufriendo el “Ba-
leares” vibraciones en su direc-
ción de tiro principal y avería en
el circuito eléctrico, así como fa-
llos en la giroscópica y rotura de
un telémetro, recibiendo dos im-
pactos que le causaron 26 bajas.

OPERACIÓN BALEARES
En febrero de 1938 llegan al Jefe
del Estado Mayor de la Armada en
Burgos, el almirante Juan Cervera
Valderrama, noticias fidedignas
de actividades de adiestramiento
en la flota gubernamental consis- Palma, posiblemente averiados. bombardeado por la aviación re-
tentes en ejercicios de maniobra, Como quiera que los cruceros publicana, siendo alcanzado di-
prácticas de tiro, transmisiones y del bando sublevado han sido rectamente por dos bombas. Una
lanzamiento de torpedos. Otra in- atacados durante los últimos días de ellas, penetra por la chimenea
formación avisa de que esta mis- en la mar y en el puerto por avio- de popa empotrándose en el co-
ma flota prepara un ataque sor- nes de bombardeo enemigos, y lector de la caldera pero sin esta-
presa sobre la flota “nacional” que el mando franquista considera llar; y la otra estalla en el combés,
opera en el Mediterráneo, en la verosímil la continuación de los y varias en el agua a poca dis-
que intervendrán tres cruceros –el ataques contra sus buques, según tancia, siendo alcanzado el bar-
“Miguel de Cervantes”, ya incor- se desprende de la información co por la metralla y causando 15
porado tras su larga reparación, el recibida, el 22 de febrero de 1938 muertos y 66 heridos.
“Libertad” y el “Méndez Núñez”–, el crucero “Almirante Cervera” es El almirante Cervera Valderrama
seis destructores, cuatro submari-
nos, quince lanchas torpederas y
setenta aviones de gran bombar-
deo tipo “Katiuska”.
LO QUE EL MANDO GUBERNAMENTAL
La operación consiste en apro- pretende hacer es asestar un serio golpe a
YHFKDU TXH XQD IUDFFLµQ GH OD ŴRWD los buques de la flota enemiga, atacándoles
sublevada se encuentra alejada de
su base en Palma para atacarla pri-
con torpedos lanzados desde lanchas rápidas
mero con aviones, después con sus cuando aquellos se encuentren fondeados en
EXTXHV \ ƓQDOPHQWH SRU VXEPDUL- la bahía de Palma.
nos cuando se dirijan de regreso a

72 CLÍO
EL CRUCERO
"BALEARES" ERA
GEMELO AL CRUCERO
"CANARIAS". EL OBJETIVO
Lo que el mando gubernamen-
tal pretende hacer en esta ope-
ración es asestar un serio golpe
a los buques de la flota enemiga,
atacándoles con torpedos lanza-
dos desde lanchas rápidas cuando
aquellos se encuentren fondeados
en la bahía de Palma.
Para ello, las lanchas de la flo-
tilla de Portman L-11, L-21 y L-31,
previo relleno de combustible en
el puerto de Alicante, se reunirán
poco antes del ocaso del 5 de mar-
zo con los destructores de la pri-
mera flotilla “Jorge Juan”, “Escaño”,
“Ulloa” y “Almirante Valdés”, en un
punto situado 14 millas al Este de
aquel puerto, para después dirigir-
se a 27 nudos en formación con-
junta hacia Formentera.
A la altura de esta isla, las lan-
chas se abastecerán de gasolina
transportada por los destructores,
prosiguiendo su navegación hasta
Palma para que a las 0.30 horas del
día 6 ataquen a los buques enemi-
gos que se encuentren fondeados
alerta al contralmirante Francisco en la bahía. Una vez efectuado el
FICHA TÉCNICA Moreno en su base de Palma, rea- ataque las lanchas se retirarán a
El desplazamiento estándar del lizándole una serie de recomen- Valencia.
"Baleares"era de 10.000 toneladas, daciones, que este naturalmente Avistados los cruceros “nacio-
y de 13.350 a plena carga, y su ya ha tenido en cuenta. La más nales” fondeados en la bahía de
eslora de 194 metros. Sus máquinas importante, el acompañamiento Palma en el reconocimiento aéreo
proporcionaban una potencia de de los cruceros por destructores efectuado en la mañana del día 5
90.000 caballos y una velocidad de 33 que les den cobertura. de marzo por la aviación republi-
nudos. Su autonomía alcanzaba las Sin embargo, esta instrucción cana, su mando naval decide llevar
ϴ͘ϬϬϬŵŝůůĂƐĂϭϱŶƵĚŽƐ͘ĚŵŝơĂƵŶĂ no es viable, ya que los buques de a cabo la operación prevista para
tripulación de entre 1.000 y 1.200 esta clase disponibles son los vie- la noche del mismo día.
hombres, que se tuvo que completar jos torpederos adquiridos a Italia, En apoyo de esta operación, el
con marineros de reemplazo, que presentan grandes deficien- grueso de la Flota constituido por
soldados de Infantería de Marina, cias en su planta motora; como los cruceros “Libertad” y “Méndez
voluntarios falangistas y marineros de tampoco se considera apropiada Núñez” y los destructores “Sánchez
toda España, incluidos hombres que la participación de los minado- Barcáiztegui”, “Almirante Anteque-
nunca habían visto la mar. res, dado que su velocidad máxi- ra”, “Lepanto”, “Gravina” y “Lazaga”,
ma no supera los 18 nudos, por se hacen a la mar desde su base en
lo que todos ellos son más aptos Cartagena a las 15.40 horas.
para otra clase de misiones. Por A las 17.05 horas el mando de la
tanto, los cruceros se las tendrán flota gubernamental, a bordo del
que arreglar solos. “Libertad”, recibe la noticia de que
la flotilla de lanchas torpederas ha

CLÍO 73
BATALLAS GUERRA CIVIL

EL CRUCERO
"BALEARES" ES
ALCANZADO POR EL
FUEGO ENEMIGO.
siste en escoltar a los mercantes
“Aizkori Mendi” y “Umbe Mendi”,
que transportan un importante
cargamento de material de gue-
rra, hasta la altura del Cabo Tres
Forcas. Se trata de repetir una vez
más una misión rutinaria, de las
muchas realizadas a lo largo de
los meses de guerra, sin oposi-
ción del enemigo.

EL INICIO DE LA BATALLA
Navegando en altamar, a 18 nu-
dos en línea de fila, se establecen
todas las prevenciones de cam-
paña y encuentran el convoy a es-
coltar a las 17.36 horas. Navegan
los cruceros en zig-zag para man-
tener la seguridad contra subma-
rinos, regulando el avance a los
10 nudos que daba el convoy.
Apagan todas las luces, menos las
discretas de alcance, y navegan
con mar llana, ventolinas del nor-
te y regular visibilidad, en línea
vuelto a puerto debido al esta- de fila, a 1.000 metros de distan-
GOLPE PSICOLÓGICO do de la mar y al escaso despla- cia. A 0.40 horas del domingo 6,
El hundimiento del “Baleares”, zamiento de las lanchas. A pesar el “Baleares”, que va en cabeza de
uno de los más importantes navíos de ello, Luis González de Ubieta línea, avista varios buques con las
de la flota sublevada, no tendría decide continuar con el plan que luces apagadas, abiertos unos 25º
grandes consecuencias para el tiene asignado, ordenando al jefe de la proa por estribor, al parecer
desarrollo posterior de la Guerra, de los destructores de la primera un crucero y cuatro destructores;
aunque sí supuso un importante flotilla que se mantenga por los ordena zafarrancho de combate,
impulso en la moral del bando alrededores del punto de reunión elevar la velocidad a 26 nudos y
republicano, especialmente tras con las lanchas, por si mejora la maniobras evasivas, gobernando
de derrota sufrida en la batalla de meteorología y estas pueden in- sobre el lugar donde aparecen
Teruel. corporarse al plan inicial, cosa los buques, metiendo ligeramen-
que no llegaría a suceder. te a estribor.
Ese mismo día, a las 15 horas los Dada la visibilidad que había, se
cruceros franquistas “Baleares”, calcula que estarían a unos 2.000
“Canarias” y “Almirante Cerve- metros de distancia, y como su lí-
ra”, por este orden, al mando del nea era larga, dos de sus bultos
contralmirante Manuel de Vierna, pasan cerca del “Almirante Cerve-
que enarbola su insignia en el “Ba- ra”, que iba en tercer lugar. El con-
leares”, se habían hecho a la mar. voy en ese momento les quedaba
El almirante jefe de la base de a unos 4.000 metros por la aleta
Palma Francisco Moreno queda de babor. Se trata del enemigo,
en tierra aquejado de un ataque lo cual confirman por señales de
de hipertensión. La misión con- Scot el “Canarias” y el “Cervera”.

74 CLÍO
El almirante, que teme un ataque
al convoy, ordena una vuelta com-
pleta sobre babor alrededor de
este, perdiendo contacto con la
formación enemiga.
Por el otro lado, el destructor
republicano “Sánchez Barcaizte-
gui”, que también ha localizado a
la flota enemiga, lanza dos torpe-
dos contra el “Cervera”, sin lograr
alcanzarlo. La evolución sobre
babor dura treinta y cinco minu-
tos, girando un círculo completo
y volviendo a la 1 hora 30 minutos EL INFORME DEL DESASTRE
al rumbo primitivo.
A las 2 horas, vuelve a ver el “Ba-
leares” unas sombras por la amura EN EL INFORME DEL TENIENTE DE NAVÍO MANUEL CERVERA
de babor. A esta hora la cerrazón CABELLO, OFICIAL DE MAYOR GRADUACIÓN A BORDO, SOBRE
era grande y la visibilidad un se- EL HUNDIMIENTO DEL “BALEARES”, EMITIDO EN SÓLLER EL
rio inconveniente, dada la dimen- ϭϮͳϬϯͳϭϵϯϴ͕EdZKdZ^K^Zs/KE^^DE/KEE
sión de los cruceros. El Almirante, COMO CAUSAS DEL DESASTRE: “La falta de exploración aérea
que veía venir unos bultos, ordenó con anterioridad a la salida del convoy. […] La falta de códigos
disparar un proyectil iluminante. especiales y estaciones radiotelegráficas en los buques que forman
Como se vio después, esto supuso el convoy para recibir órdenes de urgencia y ejecución con rapidez,
un grave error. En ese momento la abandonando las señales luminosas tan lentas de interpretación por
escucha antisubmarina del “Balea- los mercantes. […] Exceso de señales luminosas en claro de noche,
res” percibió ruido de turbinas muy las que deberían efectuarse solamente por TSH en ondas fácilmente
próximas a gran velocidad. Los variables […]. La intensidad de la luz de alcance debería ser regulada
cruceros navegaban a 26 nudos, para que a grandes velocidades y con mar llana poder reducir el
cayendo rápidamente la línea a ba- exceso de reflejo que se produce sobre la estela […] El empleo de
bor. Coincidiendo con estas órde- los proyectiles luminosos no creo deba efectuarse sin seguridad de
nes, el crucero encajó algunos im- la situación del enemigo. Solamente para bombardeos de objetivos
pactos de artillería y dos torpedos, fijos y conocidos o para iluminar blancos perfectamente situados,
que provocaron grandes explosio- pero nunca sin esta certeza, pues puede servir para que un enemigo
nes y la voladura de los pañoles de en situación opuesta a la que se le supone reconozca y descubra
municiones de proa, desmantelán- perfectamente al que dispara el luminoso […] Escasez de balsas y
dole las torres y la superestructu- ausencia de salvavidas”.
ra, incluido el puente y desapare-
ciendo todos los hombres que se
encontraban en él. Se produjeron
grandes incendios en el centro y
la popa, y en las cajas de urgen-
EL ALMIRANTE, que veía venir unos bultos,
cia de la artillería antiaérea, que orderó disparar un proyectil iluminante. Como
hicieron explosión. se vio después, esto supuso un grave error. El
Los torpedos causaron el des-
garramiento de los depósitos de
crucero encajó algunos impactos de artillería y dos
combustible, además de grandes torpedos, que provocaron grandes explosiones y la
vías de agua, que hicieron hocicar voladura de la pañoles de municiones de proa.
el buque hacia proa unos 15 gra-

CLÍO 75
BATALLAS GUERRA CIVIL

2.17 horas aumentando velocidad


y colocándose por nuestra Pr ha-
ciendo fuego de artillería sobre el
enemigo. El Almirante Antequera
lanzó a las 2.18 horas cinco tor-
pedos. El Lepanto lanzó tres tor-
pedos. En pleno combate artillero
se vio al buque del centro de la
línea enemiga Baleares volar en
medio de una gran llamarada a
la que se le apreció una altura de
unos 1.200 metros por haber sido
alcanzado por los torpedos”.

EL FIN DEL "BALEARES"


El resplandor de esta llamarada,
provocada por el estallido de los
polvorines, fue observada por
los destructores británicos ”HMS
Boreas” y “HMS Kempenfelt”, que
realizaban labores de patrulla a
40 millas de distancia. Estos se di-
rigieron hacia el lugar a toda má-
EL COMANDANTE DEL "CANARIAS", el quina, viendo que los esfuerzos
capitán de Navío Carlos Estrada, asumió el de los supervivientes del “Balea-
res” por mantener a flote el cruce-
mando de la división de cruceros y gobernó ro eran inútiles.
esta para evitar la colisión con el "Baleares", Con gran riesgo intentaron so-
que se había quedado parado. correr a los náufragos, tratando
varias veces atracarse al costado
del “Baleares”. Pero la peligrosa
dos, inutilizando las cámaras de sión con el “Baleares”, que se ha- escora que este había adquirido,
calderas y dejando, por tanto, el bía quedado parado. con las hélices ya fuera del agua,
barco parado, sin energía eléctri- Luis Gonzalez de Ubieta, en su les hizo desistir de este propósito,
ca y completamente a oscuras. Parte de Campaña sobre el com- procediendo a recoger los hom-
Una gran columna de humo y bate, narra: "A las 2.15 horas se bres con gran dificultad con botes
vapor muy picante subió a gran reconocierbaon los buques ene- y balleneras. A las 5 de la madru-
altura, sucediéndose continuas migos de vuelta encontrada por gada, mientras se afanan en esta
explosiones en los pañoles de Br en línea de fila formada por Ca- tarea, el crucero escoró violenta-
municiones. También estallaron narias, Baleares y Almirante Cer- mente a estribor lanzando al agua
unos depósitos de gasolina, de- vera, que rompieron el fuego con gran número de hombres, muchos
mostrando que el daño en el bar- granadas luminosas sobre nues- de los cuales fueron absorbidos
co era irreparable. El buque esta- tra Flota, siendo inmediatamente por los remolinos originados por
ba perdido. contestado por el Libertad. A las el hundimiento del barco. El “Ba-
En esta situación, el coman- 2.14 horas se le dio al jefe de la leares” se hundió, finalmente, a 75
dante del “Canarias”, capitán de segunda flotilla de destructores millas al norte y 80 al este de Cabo
Navío Carlos Estrada, asumió el orden de ataque. El Sánchez Bar- de Palos, llevándose con él a las
mando de la división de cruceros cáiztegui lanzó cuatro torpedos profundidades del Mediterráneo a
y gobernó esta para evitar la coli- sobre los buques enemigos a las 788 hombres.

76 CLÍO
¡Suscríbete
a CLÍO
mensual!

¡25% de
descuento!

Ahora por solo


44,55 € al año

Dpto. de suscripciones 4 Tel.: 93 368 75 61 4[Link]


BATALLAS GUERRA MUNDIAL

78 CLÍO
Las grandes BATALLAS
NAVALES de la
I GUERRA MUNDIAL

JUTLANDIA

LA MARINA BRITÁNICA, LA MÁS POTENTE DEL MUNDO, SE VIO PUESTA A PRUEBA


POR LA ALEMANA EN LA MAYOR BATALLA NAVAL DE LA PRIMERA GUERRA
MUNDIAL. LA ARMADA REAL SUFRIÓ PÉRDIDAS SIN PRECEDENTES HASTA
ENTONCES, PERO TAMBIÉN LA GERMÁNICA QUEDÓ TOCADA: LA FALTA DE
ESTRATEGIA HIZO QUE FRACASARAN LAS EXPECTATIVAS DE ALEMANIA. RESULTÓ
SER LA GRAN CONTIENDA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE EUROPA PARA SIEMPRE.

POR JAVIER RAMOS

CLÍO 79
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

DIFERENTES
IMÁGENES DE
LA BATALLA DE
JUTLANDIA.

HBS BROKE.

E
L DESARROLLO En los dos primeros mente mediante largos bloqueos na-
TECNOLÓGIͳ
CO QUE HABÍA
años de la GRAN vales. Con ello, las grandes batallas na-
vales para las que se habían preparado
OBLIGADO A GUERRA la Hochsee los almirantes de decenios anteriores
REFORZAR LAS Flotte permaneció parecía que no iban a tener lugar.
TÁCTICAS DE confinada en el puerto En concreto, los enfrentamientos
DEFENSA Y HAͳ por mar entre la Royal Navy británi-
BÍA CONVERTIͳ de Wilhelmshaven, ca y la Kriegsmarine alemana parecía
DO LOS CONFLICTOS EN TIERRA mientras que la Grand que iban a limitarse a la guerra sub-
EN GRANDES TRINCHERAS ALCANͳ Fleet, de la marina marina y que acabarían por negar
ZÓ AL COMBATE NAVAL. Así, las a la flota de Berlín una posición de
inmensas flotas formadas por gran- británica, estaba ventaja.
des navíos armados y acorazados de fondeada en Scapa En los dos primeros años de la Pri-
ambos bandos se controlaron mutua- Flow. mera Guerra Mundial, la Hochsee

80 CLÍO
JUTLANDIA SE HA
CONVERTIDO DE
CAMPO DE BATALLA
EN UN SANTUARIO.

PENÍNSULA DE JUTLANDIA. CRUCERO LÜTZOW, HUNDIDO TRAS LA BATALLA DE 1916.

Flotte (flota de alta mar alemana) cruceros de guerra, 5 cruceros ligeros LA FLORTA CAMINO DE LA BATALLA
permaneció confinada en el puerto y 30 cazatorpederos) y la escuadra Pero los germanos no contaban con
de Wilhelmshaven, mientras que la principal al mando de Scheer (22 aco- que los británicos, gracias al equipo
Grand Fleet, la escuadra principal razados, 6 cruceros ligeros y 32 caza- Room 40, llevaban tiempo intercep-
de la marina británica, estaba fon- torpederos) Debido a la superioridad tando órdenes alemanas. Los ingle-
deada en Scapa Flow y otros puer- británica, el objetivo de la Armada ses eran conscientes de que se esta-
tos vecinos. alemana, manifestado por el propio ba produciendo un gran movimiento
Las hostilidades nacieron de la ne- Scheer, era “dañar la flota inglesa de barcos germanos.
cesidad de Berlín de romper el bloque por medio de ataques rápidos contra El mismo día, la Royal Navy (con
marítimo impuesto desde Londres. las fuerzas navales ocupadas de vigi- algunas horas de diferencia y tras
En mayo de 1916, la Hochsee Flotte lar y bloquear la bahía alemana, así interceptar la difusión del mensaje
dejó Wilhelmshaven y avanzó decidi- como depositar minas en la costa y por la radio alemana) hizo zapar del
da en dos escuadrones: uno a la van- atacar con submarinos siempre que fondeadero escocés de Scapa Flow
guardia mandado por Franz Hipper (5 fuera posible”. al almirante Jelicoe al mando de 18
CLÍO 81
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

acorazados, 12 cruceros ligeros y 52


cazas. Este ordenó desde Rosyth una
en el cálculo de la ruta, se encontra-
ron a mayor distancia de la prevista.
El combate enfrentó
avanzadilla formada por el escuadrón La formación de Jelicoe, a unos 6,5 a ambas ARMADAS
bajo el mando del almirante Beatty kilómetros de distancia del enemi- durante 36 dolorosas
compuesto por diez acorazados, 11
cruceros ligeros, 28 cazatorpederos
go, intentó tomar posiciones con los
cañones apuntando hacia las proas
horas, aunque la
y un portaaviones. Un tercer escua- alemanas, pero Scheer lo previó e in- acción se concentró
drón a cargo del vicealmirante Je- virtió la ruta a las 18.30 horas, apar- en apenas cuatro.
rram zarpó al mismo tiempo y se unió
la resto de la flota en alta mar.
tándose de la línea de tiro, y envió
cazas y cruceros a cubrir la retirada.
Las costas danesas
A las 14 horas del 31 de mayo en el fueron testigo de la
estrecho de Skagerrak, junto a las cos- UNA BATALLA SIN VENCEDORES muerte de alrededor
tas danesas y a unos 177 kilómetros
al oeste de la península de Jutlandia,
Scheer sufrió daños en algunos de
sus barcos, pero también causó gran-
de 8.500 hombres y
se enfrentaron las patrullas ligeras de des daños al Warspite, el acorazado el hundimiento de 25
ambas flotas. Una hora y cuarenta y más potente en guerra. Al mismo embarcaciones.
cinco minutos después seis cruceros tiempo, la escuadra de Hipper perse-
de batalla de Beatty, apostados junto guía al Wiesbaden, un acorazado lige-
a cuatro acorazados de la división del ro, y hundía el Invincible, un crucero pero Scheer y Hipper volvieron a la
contralmirante Evan-Thomas y cinco de guerra contra el almirante Hood a base. Los británicos les siguieron,
de Hipper, abrieron fuego a 14 kiló- bordo, así como el crucero acorazado pero Jelicoe prefirió dirigirse al nor-
metros de distancia. Defence. te, perdiendo la ocasión de destruir
>Ă ĞƐĐƵĂĚƌĂ ĚĞ ĞĂƩLJ ƐŝŐƵŝſ ĂĚĞ- El acorazado británico Marlbo- a un enemigo por entonces inferior.
lante. El crucero Lion fue gravemente rough fue torpedeado y el crucero El combate enfrentó a ambas arma-
alcanzado, mientras que el crucero de Warrior se hundió al día siguiente. El das durante 36 dolorosas horas, aun-
ŐƵĞƌƌĂ /ŶĚĞĨĂƟŐĂďůĞ ƐĞ ŚƵŶĚŝſ ĐŽŶ almirante alemán se retiró a las 19.20 que la acción se concentró en apenas
1.000 marinos a bordo y el crucero horas. Los cazatorpederos se batie- ĐƵĂƚƌŽ͘>ĂƐĐŽƐƚĂƐĚĂŶĞƐĂƐĨƵĞƌŽŶƚĞƐƟ-
Queen Mary perdió a 1.200 hombres. ron hasta las dos de la mañana del 1 go de la muerte de alrededor de 8.500
Scheer y Jelicoe siguieron avanzan- de junio. En la refriega un torpedero hombres y el hundimiento de unas 25
do uno contra otro, pero por un error inglés hundió el acorazado Pommem, embarcaciones. Los ingleses perdie-

82 CLÍO
LOS DOS BARCOS ESTRELLA
EL QUEEN MARY, POR PARTE BRITÁNICA, Y crucero inglés que estaba a la izquierda del
EL ACORAZADO SEYDLITZ ALEMÁN FUERON Queen Mary.
DOS DE LOS GRANDES PROTAGONISTAS Construido en Hamburgo en 1913, el Seydlitz,
DE LA MAYOR BATALLA NAVAL QUE TUVO fue alcanzado el 1 de junio por el disparo de
LA GRAN GUERRA. Aunque la for tuna les un cazatorpedero y por cerca de dos docenas
resultó esquiva. El primero, construido en 1912, de proyectiles que destruyeron cuatro de las
fue herido de muer te por los proyectiles de cinco baterías de 280 mm de las que estaba
los cruceros alemanes Derflinger y Seydlitz. provisto. Gracias a su óptima estructura, pudo
Murieron 1.266 hombres, solo sobrevivieron permanecer a flote y regresar a la base. Era uno
ocho. La explosión fue tal que algunos de los navíos alemanes que se autohundieron
fragmentos del navío alcanzaron el Tiger, el en Scapa Flow.

EL QUEEN MARY.

CLÍO 83
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

Fue una VICTORIA


ALEMANA si se
ĐŽŶƐŝĚĞƌĂŶůŽƐ />h^dZ/ME>
,D^>>ZKW,KE
ŚƵŶĚŝŵŝĞŶƚŽƐLJůĂƐ E:hd>E/͘

bajas; pero un triunfo


inglés si se piensa que
ůĂŚĞŐĞŵŽŶşĂŶĂǀĂů
ďƌŝƚĄŶŝĐĂƉĞƌŵĂŶĞĐŝſ
intacta.
ron 6.000 almas y 14 naves, por 2.500
hombres y nueve barcos los germanos.
>Ž ŵĄƐ ƉƌŽďĂďůĞ ĞƐ ƋƵĞ Ğů ĮŶĂů ĚĞ ůĂ
WƌŝŵĞƌĂ'ƵĞƌƌĂDƵŶĚŝĂů͕ƋƵĞĐŽŶĐůƵLJſ
ĐŽŶ ůĂ ƐŽůŝĐŝƚƵĚ ĚĞ ƵŶ ĂƌŵŝƐƟĐŝŽ ƉŽƌ
ƉĂƌƚĞĚĞůĞŵĂŶŝĂĞůϭϭĚĞŶŽǀŝĞŵďƌĞ
ĚĞϭϵϭϴ͕ŶŽŚƵďŝĞƐĞƐŝĚŽŝŐƵĂůƐŝĞƐƚĂ
ďĂƚĂůůĂŶŽŚƵďŝĞƌĂƚĞŶŝĚŽůƵŐĂƌ͘
Por tanto, fue una victoria alemana
Ɛŝ ƐĞ ĐŽŶƐŝĚĞƌĂŶ ůŽƐ ŚƵŶĚŝŵŝĞŶƚŽƐ LJ ůĂƐ
bajas; pero un triunfo inglés si se piensa
ƋƵĞ͕ ƉĞƐĞ Ă ůĂƐ ƉĠƌĚŝĚĂƐ͕ ůĂ ŚĞŐĞŵŽŶşĂ
ŶĂǀĂůďƌŝƚĄŶŝĐĂƉĞƌŵĂŶĞĐŝſŝŶƚĂĐƚĂ͘ƵŶ-
ƋƵĞ ĂŵďŽƐ ƐĞ ƉƵƐŝĞƌŽŶ ŵĞĚĂůůĂƐ͘ DĄƐ
ĂůůĄĚĞůƌĞƉůĂŶƚĞĂŵŝĞŶƚŽĚĞƐƵĞƐƚƌĂƚĞŐŝĂ
ŶĂǀĂů͕ůĂĐĂŵƉĂŹĂĚĞƐƵďŵĂƌŝŶŽƐůůĞǀĂ-
ĚĂĂĐĂďŽƉŽƌůĞŵĂŶŝĂ͕ĐŽŶƚƌĂǀŝŶŝĞŶĚŽ
ůĂƐŽŶǀĞŶĐŝŽŶĞƐĚĞ>Ă,ĂLJĂĚĞϭϴϵϵLJ
ϭϵϬϳ͕ ƚĞƌŵŝŶſ ůůĞǀĂŶĚŽ ;ĞŶ ƉĂƌƚĞͿ Ă ůĂ
ŐƵĞƌƌĂĂƐƚĂĚŽƐhŶŝĚŽƐ͕ůŽƋƵĞƚĞƌŵŝŶĂ-
ƌşĂĚĞƐĞƋƵŝůŝďƌĂŶĚŽůĂďĂůĂŶnjĂ͘

ϴϰ CLÍO
NAVÍOS DE LA GRAN GUERRA
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL considerarse como la versión ligera de los
SIGLO XIX, SOBRE TODO DESDE LA anteriores.
GUERRA DE SECESIÓN AMERICANA, SE En esta fase de la contienda bélica, se
AFIANZARON LAS NAVES A MOTOR Y distinguieron entre las unidades ligeras los
ACORAZADAS, DOTADAS DE TORRES DE torpederos y cazatorpederos, armados con
MANDO GIRATORIAS, PROTEGIDAS POR pocos y ligeros cañones y con lanzatorpedos
CORAZAS DE ACERO. Al principio eran lentas de diferentes modelos. Eran velocísimos para
y difícilmente maniobrables, bien provistas le época, y ya habían sido probados con éxito
de armamento. Sin embargo, hacia finales de contra los japoneses en 1904 en la batalla de
siglo dieron lugar al crucero acorazado, que Port Ar thur.
aligeró par te del armamento para adquirir más Pero la auténtica novedad apareció en el
velocidad. otoño de 1914: los sumergibles. Armados
A este tipo per tenecieron, en vísperas de básicamente con torpedos, funcionaban
la Gran Guerra, los acorazados Dreadnought, con un motor a naf ta que les concedía una
que se caracterizaban por la homogeneidad autonomía impensable entonces y que les hizo
del armamento (consistente en dos torres con imprescindibles para el dominio bélico del
cuatro cañones de calibre superior y varias mar y contra el tráfico comercial marítimo del
torretas per trechadas con piezas de menor enemigo, así como para apoyar a las fuerzas
calibre), y los cruceros de guerra, que podían navales de superficie.

EL ACORAZADO
DREADNOUGHT.
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

dZKW^>ϯ͘ǒ/s/^/ME
/E&EdZ1Z/dE/
^KE'Z'EEW>z
YhEZ͕>ZKZ
LAS 08:45.

EL DESEMBARCO DE
NORMANDÍA
AL AMANECER DEL 6 DE JUNIO DE 1944, LA PRIMERA OLEADA DE FUERZAS
ALIADAS DESEMBARCÓ EN LAS PLAYAS DE NORMANDÍA. LA OPERACIÓN
OVERLORD HABÍA COMENZADO. UTAH, OMAHA, GOLD, JUNO, SWORD,
FUERON LOS NOMBRES EN CLAVE DE LAS PLAYAS QUE PRESENCIARON LA
MAYOR INVASIÓN EN LA HISTORIA DE LA GUERRA MODERNA: LA LLEGADA DE
MÁS DE 150.000 SOLDADOS EN UN SOLO DÍA.

POR MIGUEL DEL REY

86 CLÍO
MIGUEL DEL REY
ES MIEMBRO DE VARIAS ASOCIACIONES NACIONALES E
INTERNACIONALES OCUPADAS EN LA INVESTIGACIÓN DE
LA HISTORIA MODERNA Y MEDIEVAL. AUTOR DE DECENAS
DE ARTÍCULOS Y ENSAYOS HISTÓRICOS, OBTUVO EN EL AÑO
2011 EL IX PREMIO ALGABA DE BIOGRAFÍA, MEMORIAS E
/Es^d/'/ME,/^dMZ/͵DKKKDWZd/K͵z͕EdZ
2012 Y 2106, SE ENCARGÓ DE LA COLECCIÓN TRAZOS DE LA
HISTORIA, PUBLICADA POR LA EDITORIAL EDAF.

CLÍO 87
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

E
N FEBRERO DE 1943, CUANDO TRAS DERROͳ
TAR A LOS ALEMANES EN STALINGRADO EL
EJÉRCITO ROJO COMENZÓ A RECONQUISTAR
EL TERRITORIO PERDIDO, JOSEPH STALIN,
PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS DE
LA UNIÓN SOVIÉTICA, DECIDIÓ QUE YA ERA
HORA DE QUE EL RESTO DE LOS ALIADOS PUͳ
SIERAN ALGO DE SU PARTE PARA TERMINAR
CON LAS FUERZAS DEL EJE Y CONVOCÓ A SUS LÍDERES PARA TOͳ
MAR DECISIONES ESENCIALES DE CARA AL FUTURO.
Stalin͕Winston Churchill LJ Franklin D. Roosevelt͕ƐĞǀŝĞƌŽŶƉŽƌƉƌŝ-
ŵĞƌĂǀĞnjĞŶdĞŚĞƌĄŶĞůϮϴĚĞŶŽǀŝĞŵďƌĞĚĞĞƐĞŵŝƐŵŽĂŹŽ͘ƵƌĂŶƚĞ
ůĂĐŽŶĨĞƌĞŶĐŝĂ͕ĂƉƌŽƉƵĞƐƚĂĚĞ^ƚĂůŝŶ͕ůŽƐũĞĨĞƐĚĞƐƚĂĚŽĚĞĐŝĚŝĞƌŽŶ
ƉƌĞƉĂƌĂƌƵŶĂǀĂƐƚĂŽĨĞŶƐŝǀĂƋƵĞƉĞƌŵŝƟĞƌĂĂďƌŝƌƵŶƐĞŐƵŶĚŽĨƌĞŶƚĞĞŶ
ƵƌŽƉĂŽĐĐŝĚĞŶƚĂů͘&ĞƌǀŝĞŶƚĞĂŶƟĐŽŵƵŶŝƐƚĂ͕ŚƵƌĐŚŝůůĚĞƐĞĂďĂƐŽďƌĞ
ƚŽĚŽƌĞĚƵĐŝƌůĂŝŶŇƵĞŶĐŝĂƉŽůşƟĐĂĚĞůĂƐƚƌŽƉĂƐƐŽǀŝĠƟĐĂƐĞŶůŽƐĂůĐĂ-
ŶĞƐLJƉƌŽƉƵƐŽĂƚĂĐĂƌĂůůş͘^ƚĂůŝŶ͕ƐĞŶĞŐſ͘WĂƌĂŶŽƌŽŵƉĞƌůĂƌĞƵŶŝſŶ͕
ůŽƐĂŵĞƌŝĐĂŶŽƐƐƵŐŝƌŝĞƌŽŶƵŶĂŽƉĞƌĂĐŝſŶĂŶĮďŝĂĚĞĚĞƐĞŵďĂƌĐŽĞŶůĂ
ĐŽƐƚĂŽĐĐŝĚĞŶƚĂů͘
WŽƌƌĂnjŽŶĞƐůŽŐşƐƟĐĂƐĞƌĂŝŵƉƌĞƐĐŝŶĚŝďůĞƋƵĞĞƐĞĂƚĂƋƵĞĐŽŵĞŶnjĂƌĂ ďƌĂnjŽĂůĮŶĂůĚĞůĂĐŽŶĨĞƌĞŶĐŝĂĨƵĞůĂƉƌŽŵĞƐĂĚĞƋƵĞƚĞŶĚƌşĂůŝďĞƌƚĂĚ
ĚĞƐĚĞ/ŶŐůĂƚĞƌƌĂ͘>ŽƋƵĞŚĂďşĂƋƵĞĚĞĐŝĚŝƌĞƌĂůĂƵďŝĐĂĐŝſŶĚĞůƉƵŶƚŽĚĞ ĂďƐŽůƵƚĂƉĂƌĂĐƌĞĂƌƐƵƉƌŽƉŝĂĄƌĞĂĚĞŝŶŇƵĞŶĐŝĂĞŶůĂƵƌŽƉĂŽƌŝĞŶƚĂů͘
ĚĞƐĞŵďĂƌĐŽ͕ƉĂƌĂƋƵĞĨƵĞƌĂůŽŵĄƐƉƌſdžŝŵŽĂůƚĞƌƌŝƚŽƌŝŽĂůĞŵĄŶLJĐŽŶ dŽĚŽƐĞĂĐĞƉƚſ͕ĂĐĂŵďŝŽĚĞƋƵĞƐĞĐŽŵƉƌŽŵĞƟĞƌĂĂŵĂŶƚĞŶĞƌůĂ
ůĂƐŵĞũŽƌĞƐĐŽŶĚŝĐŝŽŶĞƐ͘ ƉƌĞƐŝſŶĞŶĞůĨƌĞŶƚĞƌƵƐŽ͘
>ĂƐĐŽƐƚĂƐĚĞůƚůĄŶƟĐŽĞƐƚĂďĂŶŵƵLJůĞũŽƐĚĞůŽďũĞƟǀŽĮŶĂůLJůůĞŶĂƐ >ŽƐĂĐƵĞƌĚŽƐĂůŽƐƋƵĞůůĞŐĂƌŽŶŚƵƌĐŚŝůů͕^ƚĂůŝŶLJZŽŽƐĞǀĞůƚƐĞŚŝ-
ĚĞƐƵďŵĂƌŝŶŽƐĂůĞŵĂŶĞƐ͖ůŽŵŝƐŵŽŽĐƵƌƌşĂĐŽŶůĂĐŽƐƚĂĨƌĂŶĐĞƐĂĚĞ ĐŝĞƌŽŶƉƷďůŝĐŽƐůĂƉƌŝŵĞƌĂƐĞŵĂŶĂĚĞĚŝĐŝĞŵďƌĞ͗ůŽƐƉĂƌƟƐĂŶŽƐLJƵ-
ƌĞƚĂŹĂ͘ŶůĂƐĐŽƐƚĂƐďĞůŐĂƐ͕ůĂƐĐŽƌƌŝĞŶƚĞƐŵĂƌŝŶĂƐĞƌĂŶĚĞŵĂƐŝĂĚŽ ŐŽƐůĂǀŽƐƋƵĞůƵĐŚĂďĂŶĐŽŶƚƌĂůŽƐĂůĞŵĂŶĞƐƌĞĐŝďŝƌşĂŶĂƉŽLJŽĂůŝĂĚŽ͖
ĨƵĞƌƚĞƐLJƉŽĚşĂŶŚƵŶĚŝƌƐĞŵƵĐŚĂƐĚĞůĂƐůĂŶĐŚĂƐƵƟůŝnjĂĚĂƐĂŶƚĞƐĚĞ dƵƌƋƵşĂĞŶƚƌĂƌşĂĞŶůĂĐŽŶƟĞŶĚĂƉŽƌĐƵĞƐƟŽŶĞƐĞƐƚƌĂƚĠŐŝĐĂƐ͕LJĞŶĞů
ƋƵĞůůĞŐĂƌĂŶĂƟĞƌƌĂ͘dĂŵƉŽĐŽƐĞƉŽĚşĂƵƟůŝnjĂƌ,ŽůĂŶĚĂ͕LJĂƋƵĞƐƵůŝƚŽ- ĐĂƐŽĚĞƋƵĞƐĞǀŝĞƌĂĂƚĂĐĂĚĂƉŽƌƵůŐĂƌŝĂ͕ůĂhŶŝſŶ^ŽǀŝĠƟĐĂƉŽĚƌşĂ
ƌĂůĞƌĂĚĞŵĂƐŝĂĚŽďĂũŽLJƐĞƉŽĚşĂŝŶƵŶĚĂƌĨĄĐŝůŵĞŶƚĞ͕ůŽƋƵĞĚŝĮĐƵůƚĂƌşĂ ĚĞĐůĂƌĂƌůĂŐƵĞƌƌĂĂůƉĂşƐďĂůĐĄŶŝĐŽ͖ůĂĚĞƐĞĂĚĂKƉĞƌĂĐŝſŶKǀĞƌůŽƌĚƐĞ
ĞŶŐƌĂŶŵĞĚŝĚĂĞůĚĞƐĞŵďĂƌĐŽĚĞĞƋƵŝƉŽ͘>ŽŵĄƐĨĂĐƟďůĞĞƌĂĚĞƐĞŵ- ĚĞƐĂƌƌŽůůĂƌşĂĞŶŵĂLJŽĚĞϭϵϰϰĞŶĞůƐƵƌĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͕LJƵŶĂǀĞnjĂĐĂďĂĚĂ
ďĂƌĐĂƌĞŶĞůŶŽƌƚĞŽĞŶĞůƐƵƌĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͘ ůĂŐƵĞƌƌĂ͕ůĞŵĂŶŝĂƐĞƌşĂĚŝǀŝĚŝĚĂ͘
ŽŶƐĞŶƐƵĂĚŽĞůĂƐƵŶƚŽĚĞůƐĞŐƵŶĚŽĨƌĞŶƚĞ͕ŽƚƌĂĚĞůĂƐƌĞĐůĂŵĂĐŝŽ- EŽƚĂƌĚĂƌŽŶĞŶŝŶŝĐŝĂƌƐĞůŽƐƉƌĞƉĂƌĂƟǀŽƐŵŝůŝƚĂƌĞƐ͘ůŐŝŐĂŶƚĞƐĐŽ
ŶĞƐŵĄƐŝŵƉŽƌƚĂŶƚĞƐƋƵĞŚƵƌĐŚŝůůLJZŽŽƐĞǀĞůƚĐŽŶĐĞĚŝĞƌŽŶĂůůşĚĞƌ ĞƐĨƵĞƌnjŽƉĂƌĂĐŽŶĐĞŶƚƌĂƌƚƌŽƉĂƐ͕ǀĞŚşĐƵůŽƐ͕ĂƌŵĂƐLJďĂƌĐŽƐĞŶ'ƌĂŶ
ƐŽǀŝĠƟĐŽĞŶĂƋƵĞůůĂƐũŽƌŶĂĚĂƐĨƵĞůĂĂŶĞdžŝſŶĚĞůĂƉĂƌƚĞŽƌŝĞŶƚĂůĚĞWŽ- ƌĞƚĂŹĂŶŽƉŽĚşĂƉĂƐĂƌĚĞƐĂƉĞƌĐŝďŝĚŽ͕ĐŽŵŽďŝĞŶƐĂďşĂŶůŽƐĂůŝĂĚŽƐ͘
ůŽŶŝĂ͕ĂƉĞƐĂƌĚĞůĂƐĂŝƌĂĚĂƐƋƵĞũĂƐĚĞůŐŽďŝĞƌŶŽƉŽůĂĐŽĞŶĞůĞdžŝůŝŽ͕ƋƵĞ >ŽƐĂůĞŵĂŶĞƐĞŶƚĞŶĚŝĞƌŽŶƌĄƉŝĚĂŵĞŶƚĞƋƵĞƐĞƉƌĞƉĂƌĂďĂƵŶĂǀĂƐƚĂ
ĐĂLJĞƌŽŶĞŶƐĂĐŽƌŽƚŽ͘>ĂƷůƟŵĂƉĞƟĐŝſŶĐŽŶůĂƋƵĞ^ƚĂůŝŶůůĞŐſďĂũŽĞů ŽƉĞƌĂĐŝſŶĂŶĮďŝĂ͕ƉŽƌůŽƋƵĞĚĞĐŝĚŝĞƌŽŶŝŶĐƌĞŵĞŶƚĂƌůĂĐĂŶƟĚĂĚĚĞ
ĂŐĞŶƚĞƐĚĞŝŶƚĞůŝŐĞŶĐŝĂŝŶĮůƚƌĂĚŽƐĞŶ/ŶŐůĂƚĞƌƌĂ͘
PARA QUE EL DESEMBARCO PUDIERA ŽŵĞŶnjĂƌŽŶůŽƐĞŶŐĂŹŽƐ͕ůŽƐƐĂďŽƚĂũĞƐ͕ůĂƐŽƉĞƌĂĐŝŽŶĞƐĚĞĐŽŶ-
ƚƌĂĞƐƉŝŽŶĂũĞ͕ůĂĂĐƵŵƵůĂĐŝſŶĚĞďĂƌĐŽƐĚĞŐƵĞƌƌĂLJƚƌĂŶƐƉŽƌƚĞĞŶůŽƐ
LLEVARSE A CABO CON ÉXITO EL ƉƵĞƌƚŽƐďƌŝƚĄŶŝĐŽƐLJůĂŝŶƚĞŶƐŝĚĂĚĚĞůŽƐĂƚĂƋƵĞƐĂĠƌĞŽƐĞŶůĂĐŽƐƚĂ
MANDO ALIADO ASIGNÓ A LA ŶŽƌŽĞƐƚĞĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͘ŶůŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐŵĞƐĞƐĚĞϭϵϰϰLJĂŶĂĚŝĞĐƌĞşĂ
ƋƵĞƐĞĨƵĞƐĞĂƉƌŽĚƵĐŝƌƵŶĚĞƐĞŵďĂƌĐŽĞŶĞůƐƵƌĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͖ƐŝŶůƵŐĂƌ
RESISTENCIA FRANCESA UNA SERIE DE ĂĚƵĚĂƐƐĞƌşĂĞŶĞůŶŽƌƚĞ͕ĂƵŶƋƵĞĨƵĞƌĂŶŵƵLJƉŽĐŽƐůŽƐƋƵĞƐƵƉŝĞƌĂŶ
MISIONES EN NORMANDÍA. ĐŽŶƐĞŐƵƌŝĚĂĚĐƵĂůĞƌĂĞůůƵŐĂƌĞůĞŐŝĚŽ͘

ϴϴ CLÍO
SOBRE ESTAS LÍNEAS, SOLDADOS ALEMANES CAMUFLAN CON MALEZA UN PANZER VI
d/'ZE>^WZKy/D/^s/>>Z^ͳK'͕EEKZDE1͘

IMAGEN COLOREADA DE LA
LLEGADA DE REFUERZOS A
PLAYA OMAHA.

Para que el desembarco pudiera llevarse a cabo con éxito, el mando alia-
do asignó a la resistencia francesa una serie de misiones en Normandía.
ůϭĚĞũƵŶŝŽ͕ůĂĞŵŝƟſůŽƐƚƌĞƐƉƌŝŵĞƌŽƐǀĞƌƐŽƐĚĞChant d’automne,
un poema de Paul VerlaineĞůĞŐŝĚŽƉĂƌĂĂĚǀĞƌƟƌƋƵĞůĂŽƉĞƌĂĐŝſŶƚĞŶĚƌşĂ
lugar en menos de una semana. Los tres versos siguientes, que avisaban
ĚĞƋƵĞĐŽŵĞŶnjĂƌşĂĞŶĂƉĞŶĂƐϰϴŚŽƌĂƐƐĞĞŵŝƟĞƌŽŶĞůĚşĂϰ͘ĞƐĚĞĞƐĞ SOBRE ESTAS LÍNEAS, TROPAS IRLANDESAS ENSAYAN EL DESEMBARCO EN UNA PLAYA
BRITÁNICA ANTES DEL DÍA D.
momento se incrementaron los sabotajes de las comunicaciones y las vías
férreas en territorio francés. La noche del 5 de junio ya se habían realizado
más de un millar.

EL DÍA MÁS LARGO


La primera semana de junio de 1944 fue nefasta para el Reich. A las 00.32
del día 6 –dos minutos más tarde de lo previsto–, pusieron el pie en suelo
francés los sesenta primeros paracaidistas que iniciaban la invasión aliada.
^ƵŵŝƐŝſŶ͗ƉƌŽƚĞŐĞƌĞůĚĞƐĞŵďĂƌĐŽĚĞƚŽĚŽĞůŇĂŶĐŽŝnjƋƵŝĞƌĚŽ͘ĐŽŶƟ-
nuación, sin pausa, oleada tras oleada, llegaron los hombres de la 1.ª divi-
sión aerotransportada estadounidense con graves pérdidas de hombres y
material. A las 02.40, el mariscal Von Rundstedt comandante en jefe del
Oeste –con Rommel como subordinado–, aún sostenía que no era una
operación seria. No mucho más tarde, los acorazados aliados comenza-
ƌŽŶĂďŽŵďĂƌĚĞĂƌĐŽŶƐƵƐĐĂŹŽŶĞƐƉĞƐĂĚŽƐůĂƐĨŽƌƟĮĐĂĐŝŽŶĞƐĐŽƐƚĞƌĂƐ͕
ŝŶŝĐŝĄŶĚŽƐĞƵŶĨƵĞƌƚĞĚƵĞůŽĚĞĂƌƟůůĞƌşĂ͘
Pronto, el bombardeo naval acalló a la mayor parte de las baterías
ĂůĞŵĂŶĂƐ͘WƌŽƚĞŐŝĚĂƐƉŽƌĞƐĂŐŝŐĂŶƚĞƐĐĂĐŽƌƟŶĂĚĞĨƵĞŐŽ͕ůĂƐƚƌŽƉĂƐ
SOBRE ESTAS LÍNEAS, LAS TROPAS DE ASALTO ESTADOUNIDENSES SE APIÑAN DETRÁS DEL
de invasión pusieron rumbo a la costa en botes de desembarco. ESCUDO DE UNA LANCHA DE DESEMBARCO QUE SE ACERCA A LA PLAYA UTAH.

CLÍO 89
EFEMÉRIDES II GUERRA MUNDIAL

ƉŽLJĂĚŽƐĞŶĂůŐƵŶĂƐnjŽŶĂƐƉŽƌĐĂƌƌŽƐĂŶĮďŝŽƐƉĂƌĂƌŽŵƉĞƌůĂƐ
ĨŽƌƟĮĐĂĐŝŽŶĞƐŵĄƐĂǀĂŶnjĂĚĂƐ͕ůŽƐďĂƚĂůůŽŶĞƐĚĞĂƐĂůƚŽ͕ůƵĐŚĂŶĚŽ
ĐŽŶƚƌĂĞůĂŐƵĂ͕ĞůǀŝĞŶƚŽ͕ĞůŵĂƌĞŽLJůŽƐƉƌŽLJĞĐƟůĞƐĞŶĞŵŝŐŽƐ͕ƐĞ
ĂďƌŝĞƌŽŶƉĂƐŽŚĂĐŝĂůĂŽƌŝůůĂ͘
,ĂďşĂƋƵĞŵŽǀĞƌƐĞƌĄƉŝĚŽ͕ƉƵĞƐůŽƐĂůĞŵĂŶĞƐĂŐƵĂƌĚĂďĂŶƚƌĂƐĞů
ŚƵŵŽLJůĂƐĐŽůŝŶĂƐ͕ƉĞƌŽĞƌĂĚŝİĐŝůĐŽƌƌĞƌƉŽƌƋƵĞĞůĂŐƵĂůůĞŐĂďĂŚĂƐ-
ƚĂůĂĐŝŶƚƵƌĂ͘>ĂŽŵƉĂŹşĂĚĞůĂŝŶĨĂŶƚĞƌşĂĞƐƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞ͕ƋƵĞƐĞ
ĚŝƌŝŐşĂĂůĂƐĞĐĐŝſŶ&Ždž'ƌĞĞŶĚĞůĂƉůĂLJĂĚĞKŵĂŚĂ͕ĨƵĞůĂĞŶĐĂƌŐĂ-
ĚĂĚĞŝŶŝĐŝĂƌĞůĂƚĂƋƵĞ͘DƵĐŚŽĂŶƚĞƐĚĞůůĞŐĂƌĂůĂƉƌŝŵĞƌĂůşŶĞĂĚĞ
ŽďƐƚĄĐƵůŽƐƋƵĞƉƌĞƚĞŶĚşĂĚĞƚĞŶĞƌůĂ͕ĐĂLJĞƌŽŶŵƵĞƌƚŽƐŽŚĞƌŝĚŽƐĚŽƐ
ƚĞƌĐĞƌĂƐƉĂƌƚĞƐĚĞƐƵƐŚŽŵďƌĞƐ͘
dƌĂƐĞůůŽƐ͕ƵŶĂĞŶŽƌŵĞĐĂŶƟĚĂĚĚĞďƵƋƵĞƐĚĞŐƵĞƌƌĂLJƚƌĂŶƐƉŽƌƚĞ
ĂůŝĂĚŽƐƐĞĐŽŶĐĞŶƚƌĂƌŽŶĞŶůĂƐƉůĂLJĂƐĨƌĂŶĐĞƐĂƐĚĞEŽƌŵĂŶĚşĂĂůŽůĂƌŐŽ
ĚĞϲŬŝůſŵĞƚƌŽƐ͕ĞŶƚƌĞsŝĞƌǀŝůůĞ͕ĂůKĞƐƚĞLJŽůůĞǀŝůůĞ͕ĂůƐƚĞ͘^ş͕ĞƌĂůĂƚĞ-
ŵŝĚĂŝŶǀĂƐŝſŶƋƵĞůŽƐŽĮĐŝĂůĞƐĚĞůĂůƚŽĞƐƚĂĚŽŵĂLJŽƌĚĞůĂtĞƌŚŵĂĐŚƚ
ĞƐƉĞƌĂďĂŶ͘EĂĚĂŵĄƐĐŽŵĞŶnjĂƌĞůĚĞƐĞŵďĂƌĐŽ͕ůĂ>ƵŌǁĂīĞƉƌŽƉƵƐŽ
ǀŝŶĐƵůĂƌĞůĐŽŶƚƌĂĂƚĂƋƵĞƉƌĞǀŝƐƚŽĐŽŶƵŶĂŽƉĞƌĂĐŝſŶĂĞƌŽƚƌĂŶƐƉŽƌƚĂĚĂ͕
ƉĞƌŽĞůK<tůŽƌĞĐŚĂnjſƌŽƚƵŶĚĂŵĞŶƚĞ͘WĂƌĂĞŶƚŽŶĐĞƐ͕ůĂĂǀŝĂĐŝſŶĂůĞ-
ŵĂŶĂLJĂŶŽƚĞŶşĂƉŽƐŝďŝůŝĚĂĚĞƐʹŝŶĐůƵƐŽƐŝƉƵĚŝĞƐĞƌĞĂůŝnjĂƌůĂĐŽŵƉůŝĐĂ-
ĚĂƚĂƌĞĂĚĞĐŽŶƐĞŐƵŝƌůŽƐƚƌĂŶƐƉŽƌƚĞƐŶĞĐĞƐĂƌŝŽƐʹ͕ĚĞůŽŐƌĂƌĞůĐŽŶƚƌŽů
ĂĠƌĞŽĞůƟĞŵƉŽƐƵĮĐŝĞŶƚĞĐŽŵŽƉĂƌĂƉůĂŶĞĂƌŶĂĚĂ͘ LAS PLAYAS ^hZ/ZKEWZKEdK
>ĂƐƉůĂLJĂƐƐĞĐƵďƌŝĞƌŽŶƉƌŽŶƚŽĚĞĐĂĚĄǀĞƌĞƐLJǀĞŚşĐƵůŽƐĚĞƐƚƌŽnjĂĚŽƐ
ƉŽƌĞůŝŶƚĞŶƐŽĨƵĞŐŽĚĞůĂƐĚĞĨĞŶƐĂƐĂůĞŵĂŶĂƐ͘ƉĞƐĂƌĚĞůĞůĞŵĞŶƚŽ
sZ^zs,1h>K^
ƐŽƌƉƌĞƐĂ͕ůŽƐƐŽůĚĂĚŽƐƋƵĞĚĞĨĞŶĚşĂŶĞůDƵƌŽĚĞůƚůĄŶƟĐŽ͕ŽĨƌĞĐşĂŶ ^dZKK^WKZ>/EdE^K
ƵŶĂĨĞƌŽnjƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂ͘ĞƐĚĞhƚĂŚŚĂƐƚĂ^ǁŽƌĚ͕ƉĞƌŽĞƐƉĞĐŝĂůŵĞŶƚĞĞŶ &h'K>^&E^^>DE^͘
KŵĂŚĂ͕ĐŝĞŶƚŽƐĚĞƐŽůĚĂĚŽƐĐĂşĂŶŝŶĐůƵƐŽĂŶƚĞƐĚĞůůĞŐĂƌĂůĂĂƌĞŶĂ͘
ŶKŵĂŚĂ͕ĚŽŶĚĞƚŽĚŽŚĂďşĂĐŽŵĞŶnjĂĚŽ͕ůĂŽƉŽƐŝĐŝſŶĞƌĂŵƵLJƐƵ-
ƉĞƌŝŽƌĂůĂƋƵĞůŽƐǀĞƚĞƌĂŶŽƐƐŽůĚĂĚŽƐĚĞůĂϭ͘ǐĚŝǀŝƐŝſŶĞƐƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞ
ĞƐƉĞƌĂďĂŶŚĂůůĂƌ͕LJĂƋƵĞ͕ĞŶĂƉŽLJŽĚĞůĂϳϭϲ͘ǐĚŝǀŝƐŝſŶĚĞŝŶĨĂŶƚĞƌşĂ͕ƐĞ ƚĂƌŵĞĚŝĂŶƚĞƉůĂŶĞĂĚŽƌĞƐĂŽƚƌŽƐϳϯ͘ϬϬϬ͕ŵƵĐŚŽƐĚĞůŽƐŽďũĞƟǀŽƐ
ĞŶĐŽŶƚƌĂďĂƚĂŵďŝĠŶůĂϯϱϮ͘ǐĚĞůŐĞŶĞƌĂůůĞƵƚŶĂŶƚ Dietrich Kraiss͕ĨŽƌ- ŝŶŝĐŝĂůŵĞŶƚĞƉůĂŶĞĂĚŽƐƚŽĚĂǀşĂŶŽƐĞŚĂďşĂŶĂůĐĂŶnjĂĚŽ͘ĞŚĞĐŚŽ͕
ŵĂĚĂĞŶƐƵŐƌĂŶŵĂLJŽƌşĂƉŽƌĐŽŵďĂƟĞŶƚĞƐƌĞĐŝĠŶůůĞŐĂĚŽƐĚĞůĨƌĞŶƚĞ ĂĚĞŵĄƐĚĞƋƵĞƐĞŵĂŶƚĞŶşĂůĂƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂ͕ƐĞŝƐĐĂƌƌŽƐĚĞĐŽŵďĂƚĞ
ĚĞůƐƚĞ͕ƋƵĞƐĞŚĂďşĂŶƚƌĂƐůĂĚĂĚŽĂůĂnjŽŶĂƉĂƌĂƌĞĂůŝnjĂƌŵĂŶŝŽďƌĂƐ͘ ĚĞůWĂŶnjĞƌͲ'ƌĞŶĂĚŝĞƌͲZĞŐŝŵĞŶƚϭϵϮ͕ƐĞŐƵŝĚŽƐĚĞŝŶĨĂŶƚĞƌşĂŵŽƚŽƌŝ-
Frank Rosier͕ƵŶŽĚĞůŽƐĞƐƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞƐƋƵĞƉŝƐſĂůůşƟĞƌƌĂĨƌĂŶĐĞƐĂůŽ njĂĚĂ͕ůŽŐƌĂƌŽŶŝŶĮůƚƌĂƌƐĞƐŽďƌĞůĂƐϮϬ͗ϬϬĞŶůŽƐĂůƌĞĚĞĚŽƌĞƐĚĞ>ŝŽŶ
ĚĞƐĐƌŝďŝſĂƐşŚĂĐĞƉŽĐŽƐĂŹŽƐĚƵƌĂŶƚĞƵŶĂĞŶƚƌĞǀŝƐƚĂ͗"Cuando llegué a ƐƵƌDĞƌ͕ĞŶůĂƐůşŶĞĂƐďƌŝƚĄŶŝĐĂƐĚĞ^ǁŽƌĚ͘
la playa con la segunda oleada, nunca en mi vida había visto a una per- ƵŶĂƐş͕ůĂĐĂďĞnjĂĚĞƉƵĞŶƚĞĂůŝĂĚĂƉĂƌĞĐşĂĮƌŵĞŵĞŶƚĞĂŶĐůĂĚĂ͕
sona muerta, ni siquiera durante el blitz. La carnicería en esa playa era ĂƵŶƋƵĞƚŽĚĂǀşĂŶŽĨƵĞƌĂŝŶŵƵŶĞĂƵŶĐŽŶƚƌĂĂƚĂƋƵĞĂůĞŵĄŶĂŐƌĂŶ
espantosa. Me detuve un momento. Me dejó sin aliento. Fue horrible"͘ ĞƐĐĂůĂĂƉŽLJĂĚŽƉŽƌĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐďůŝŶĚĂĚĂƐ͘&ƵĞĞůŵŽŵĞŶƚŽĞŶƋƵĞ
ƌŝƚĄŶŝĐŽƐLJĐĂŶĂĚŝĞŶƐĞƐ͕ĞŶůĂƐƉůĂLJĂƐ^ǁŽƌĚ͕'ŽůĚLJ:ƵŶŽ͕ƚƵǀŝĞƌŽŶ HitlerĞŶƚƌſĞŶĞƐĐĞŶĂƉĂƌĂĂLJƵĚĂƌĂůŽƐƌĞĐŝĠŶůůĞŐĂĚŽƐ͗ŽƌĚĞŶſĂ
ƋƵŝnjĄŵĞũŽƌƐƵĞƌƚĞ͘ůŵĞŶŽƐĞŶ'ŽůĚ͕ůĂƐĞŐƵŶĚĂŵĄƐĨĄĐŝůĚĞŽĐƵƉĂƌ ƐƵƐŵĂƌŝƐĐĂůĞƐĂďĂŶĚŽŶĂƌůĂůƵĐŚĂĞŶůĂĐŽƐƚĂ͕ƉĂƌĂƌĞĂŐƌƵƉĂƌƐĞLJ
ĚĞƐƉƵĠƐĚĞhƚĂŚ͕ĞŶĐĂƌŐĂĚĂƚĂŵďŝĠŶĂůŽƐĞƐƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞƐ͘ ƌĞƐŝƐƟƌŵĄƐĂůŝŶƚĞƌŝŽƌ͘ƐşůŽĞŶƚĞŶĚŝſĞůŐĞŶĞƌĂůĚŐĂƌ&ĞƵĐŚƟŶ-
ƵĂŶĚŽĞůƐŽůĐŽŵĞŶnjſĂĚĞĐůŝŶĂƌ͕ĂƉĞƐĂƌĚĞŚĂďĞƌĞŶǀŝĂĚŽĂůĂƐ ger͕ĐŽŵĂŶĚĂŶƚĞĚĞůĂϮϭ͘ǐĚŝǀŝƐŝſŶƉĂŶnjĞƌ͕ƋƵĞ͕ƌĞĐŝĠŶůůĞŐĂĚŽĚĞ
ĐŝŶĐŽƉůĂLJĂƐĂϭϱϲ͘ϭϭϱƐŽůĚĂĚŽƐLJůĂŶnjĂƌĞŶƉĂƌĂĐĂşĚĂƐŽƚƌĂŶƐƉŽƌ- WĂƌşƐ͕ĂůĂƐϮϭ͗ϬϬĐĂŶĐĞůſƐƵƉůĂŶĚĞĂǀĂŶnjĂƌŚĂĐŝĂ:ƵŶŽĐŽŶƚŽĚŽƐ

ϵϬ >1K
ZZ/͕D/K^^dKhE/E^^D/E/^dZE>K^WZ/DZK^hy/>/K^
^K>K^,Z/K^E>W>zhd,͘:K͕WZ//^d^^dKhE/E^^
>ϭϬϭ͘ǒ/s/^/MEKEhE>1hE<h>t'E>DEWdhZKE
CARENTAN.

^KZ^d^>1E^͕hE/^E/E^^^DZE>
1E>WhEdK^/'EKEW>z:hEK͘

ƐƵƐĞĨĞĐƟǀŽƐLJƐŽůŽĞŶǀŝſĂƚƌĞƐĐŽŵƉĂŹşĂƐ͘>ĂƐĞŵďŽƐĐĂƌŽŶůŽƐĐĂ- ƉƌĞŵŽĐŽŶĞůĮŶĚĞƐĂůǀĂƌĂƐƵƐƚƌŽƉĂƐĚĞůĂĚĞƐƚƌƵĐĐŝſŶLJ͕ĐĂƐŝĐŽŶ
ŶĂĚŝĞŶƐĞƐLJůŽƐƐƵƉĞƌǀŝǀŝĞŶƚĞƐƐĞǀŝĞƌŽŶŽďůŝŐĂĚŽƐĂƌĞƚƌŽĐĞĚĞƌĂ ƐĞŐƵƌŝĚĂĚ͕ĂůĂƉƌŽƉŝĂůĞŵĂŶŝĂ͘^ĞƌĞƵŶŝĞƌŽŶĐŽŶ,ŝƚůĞƌĞůϭϳĚĞũƵŶŝŽ
ĂĞŶ͘&ƵĞĞůƷŶŝĐŽĂƚĂƋƵĞĂůĞŵĄŶĚĞůĂũŽƌŶĂĚĂ͘ LJůĞĐŽŶƚĂƌŽŶĐƵĄůĞƌĂůĂƐŝƚƵĂĐŝſŶƌĞĂů͘ZŽŵŵĞůƉŝĚŝſƚĞŶĞƌůĂƐŵĂŶŽƐ
ƐĂŶŽĐŚĞ͕ĚĂĚĂƐůĂƐĐŝƌĐƵŶƐƚĂŶĐŝĂƐ͕ĞůŽŵĂŶĚŽůŝĂĚŽĚĞũſĚĞƚĞ- ůŝďƌĞƐƉĂƌĂƌĞƟƌĂƌĂƐƵƐƚƌŽƉĂƐĂƷŶŵĄƐŚĂĐŝĂĞůŝŶƚĞƌŝŽƌ͕ĨƵĞƌĂĚĞůĂů-
ŵĞƌƋƵĞůŽƐƌĞĨƵĞƌnjŽƐĂůĞŵĂŶĞƐƉƵĚŝĞƌĂŶĞŵďŽůƐĂƌĂŶůĂƐnjŽŶĂƐĐŽŶ- ĐĂŶĐĞĚĞůŽƐďƵƋƵĞƐĚĞŐƵĞƌƌĂĂůŝĂĚŽƐ͕ƋƵĞĞƐƚĂďĂŶĚĞƐƚƌŽnjĂŶĚŽĐŽŶ
ƋƵŝƐƚĂĚĂƐLJƐĞŵŽƐƚƌſŵĄƐŽƉƟŵŝƐƚĂ͘>ĂƐĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐĚĞƌĞĨƵĞƌnjŽĐŽŶ- ƐƵƐďŽŵďĂƌĚĞŽƐĂůĂƐĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐĂĐŽƌĂnjĂĚĂƐ͕ƉĞƌŽĞůĨƺŚƌĞƌƐĞŶĞŐſ͘
ƟŶƵĂďĂŶŇƵLJĞŶĚŽLJůĂƐƉĠƌĚŝĚĂƐĮŶĂůĞƐ͕ĂƵŶƋƵĞƐĞŚƵďŝĞƌĂŶƐƵĨƌŝĚŽ /ŶƚĞŶƚſĐĂůŵĂƌůŽĐŽŶƉƌŽŵĞƐĂƐĚĞŶƵĞǀŽƐĂǀŝŽŶĞƐĂƌĞĂĐĐŝſŶƋƵĞďĂ-
ŵĄƐĚĞϭϬ͘ϬϬϬďĂũĂƐʹƐŽůĚĂĚŽƐƉƌŝŶĐŝƉĂůŵĞŶƚĞďƌŝƚĄŶŝĐŽƐ͕ĞƐƚĂĚŽƵŶŝ- ƌƌĞƌşĂŶĂůŽƐĂůŝĂĚŽƐĚĞůĐŝĞůŽLJďŽŵďĂƐǀŽůĂŶƚĞƐĚĞŶƵĞǀĂŐĞŶĞƌĂĐŝſŶ
ĚĞŶƐĞƐLJĐĂŶĂĚŝĞŶƐĞƐ͕ƉĞƌŽƚĂŵďŝĠŶĂƵƐƚƌĂůŝĂŶŽƐ͕ĨƌĂŶĐĞƐĞƐ͕ƉŽůĂĐŽƐ ƋƵĞůŽŐƌĂƌşĂŶƉĂƌĂƐŝĞŵƉƌĞůĂĚĞƐĂƉĂƌŝĐŝſŶĚĞ'ƌĂŶƌĞƚĂŹĂ͘
LJŶŽƌƵĞŐŽƐ͕ĞŶƚƌĞŽƚƌŽƐʹ͕ĞƌĂŶŵƵĐŚŽŵĞŶŽƌĞƐĚĞůŽĞƐƉĞƌĂĚŽ͘^ŝůĞƐ ĂŵďŽƐŵĂƌŝƐĐĂůĞƐůĞƐƉĂƌĞĐŝſƚŽĚŽŵƵLJŝŶƚĞƌĞƐĂŶƚĞ͕ƉĞƌŽŝŶƐŝƐ-
ĚĞũĂďĂŶĞƐƉĂĐŝŽƉĂƌĂĂĐƵŵƵůĂƌůĂŝŶŵĞŶƐĂĐĂŶƟĚĂĚĚĞŵĂƚĞƌŝĂůƋƵĞ ƟĞƌŽŶĞŶƋƵĞĞŶĞƐŽƐŵŽŵĞŶƚŽƐůĂƐƵƉĞƌŝŽƌŝĚĂĚĞƐƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞLJ
ŚĂďşĂŶƌĞƵŶŝĚŽĂůŽƚƌŽůĂĚŽĚĞůĂŶĂů͕ĐŽŶƐĞŐƵŝƌůĂǀŝĐƚŽƌŝĂĞƌĂƐŽůŽ ďƌŝƚĄŶŝĐĂĞŶĞůĂŝƌĞ͕ĞŶĞůŵĂƌLJĞŶƟĞƌƌĂ͕ƐŝŐŶŝĮĐĂďĂƋƵĞĞůĞŶĞŵŝŐŽ
ĐƵĞƐƟſŶĚĞƟĞŵƉŽ͘ ŶŽƚĂƌĚĂƌşĂĞŶĂďƌŝƌƐĞƉĂƐŽŚĂĐŝĂůĞŵĂŶŝĂ͘ƐŽƐŝŶĐŽŶƚĂƌ͕ĐŽŶƋƵĞ
ƉĂƌĞĐşĂŵƵLJŚŝƉŽƚĠƟĐŽƋƵĞ͕ĂůŵŝƐŵŽƟĞŵƉŽ͕ƐĞƉƵĚŝĞƐĞŵĂŶƚĞŶĞƌ
LA BATALLA DE NORMANDÍA ƚĂŵďŝĠŶůĂůşŶĞĂĚĞůĨƌĞŶƚĞĞŶZƵƐŝĂ͘ŶŝŶŐƵŶŽĚĞůŽƐĚŽƐůĞƐŚŝnjŽ
>ŽƐĚşĂƐƉŽƐƚĞƌŝŽƌĞƐĂůĚĞƐĞŵďĂƌĐŽ͕ĞŶǀŝƐƚĂĚĞĂƚŽĚŽůŽƋƵĞƐĞĞŶ- ĐĂƐŽ͘EŝĞŶĞƐĂƌĞƵŶŝſŶ͕ŶŝĞŶŽƚƌĂƋƵĞŵĂŶƚƵǀŝĞƌŽŶĞůĚşĂϮϵ͘ů
ĨƌĞŶƚĂďĂŶ͕ůŽƐŵĂƌŝƐĐĂůĞƐĚĞĐĂŵƉŽsŽŶZƵŶĚƐƚĞĚƚLJZŽŵŵĞůĚĞ- ĐŽŶƚƌĂƌŝŽ͕sŽŶZƵŶĚƐƚĞĚ͕ĂĚĞŵĄƐĚĞůĂƉĂĐŝĞŶĐŝĂ͕ƉĞƌĚŝſĞůŵĂŶĚŽ
ĐŝĚŝĞƌŽŶƋƵĞĞƌĂŚŽƌĂĚĞƚĞŶĞƌƵŶĂĐŚĂƌůĂĐŽŶƐƵĐŽŵĂŶĚĂŶƚĞƐƵ- ĚĞƚŽĚŽĞůũĠƌĐŝƚŽKĐĐŝĚĞŶƚĂůĞůϮĚĞũƵůŝŽ͘

CLÍO 91
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

Ambos mariscales demostraron tener razón pese a sus errores de


ĂƉƌĞĐŝĂĐŝſŶĂŶƚĞƌŝŽƌĞƐĂůĚĞƐĞŵďĂƌĐŽĂůŝĂĚŽ͘ĮŶĂůĞƐĚĞũƵŶŝŽ͕ůĂƐƚƌŽ-
pas estadounidenses al mando del general Bradley tenían ocupado ya el
ƉƵĞƌƚŽĚĞŚĞƌďƵƌŐŽ͕ĞŶůĂƉƵŶƚĂĚĞůĂƉĞŶşŶƐƵůĂĚĞEŽƌŵĂŶĚşĂ͕ĂŵĞ-
ŶĂnjĂďĂŶĐŽŶĐĞƌĐĂƌĂƚŽĚŽĞůĞũĠƌĐŝƚŽĂůĞŵĄŶƋƵĞƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂďĂĞƐƚĂ-
ĐŝŽŶĂĚŽĞŶůĂƉĞŶşŶƐƵůĂĚĞŽƚĞŶƟŶLJŚĂďşĂŶĐŽŐŝĚŽϮϱ͘ϬϬϬƉƌŝƐŝŽŶĞƌŽƐ͘
DŝĞŶƚƌĂƐ͕ ďƌŝƚĄŶŝĐŽƐ LJ ĐĂŶĂĚŝĞŶƐĞƐ͕ Ă ůĂƐ ſƌĚĞŶĞƐ ĚĞů ŐĞŶĞƌĂů
Montgomery͕ƐƵƉĞƌĂďĂŶƵŶĂĚƵƌĂŽƉŽƐŝĐŝſŶƉĂƌĂƚŽŵĂƌůĂĐŝƵĚĂĚ
ĚĞĂĞŶŚĂĐŝĂĞůĞƐƚĞ͕ĞŶůĂƋƵĞƐĞĞŶĐŽŶƚƌĂďĂŶůĂƐƵŶŝĚĂĚĞƐĚĞůϱ͘Ǒ
ũĠƌĐŝƚŽƉĂŶnjĞƌ͕ĨŽƌŵĂĚŽĐŽŶĞů/ĐƵĞƌƉŽƉĂŶnjĞƌ^^ĚĞJoseph Die-
trich͕Ğů//^^ĚĞůŽďĞƌŐƌƵƉƉĞŶĨƺŚƌĞƌtŝůŚĞůŵŝƩƌŝĐŚ y los cuerpos
y>s//LJ>yyys/ƉĞƌƚĞŶĞĐŝĞŶƚĞƐĂůĞũĠƌĐŝƚŽ͘
 ƉƌŝŶĐŝƉŝŽƐ ĚĞ ĂŐŽƐƚŽ͕ ƚƌĂƐ ďƌƵƚĂůĞƐ LJ ƐĂŶŐƌŝĞŶƚĂƐ ĂĐĐŝŽŶĞƐ ĚĞ
ƉŽĐĂĞŶƟĚĂĚĞŶůĂƋƵĞĂŵďŽƐďĂŶĚŽƐƐĞĂĨĞƌƌĂďĂŶĂĐĂĚĂĐĞŶơ-
ƐĞĂŹŽůĂƐtĂīĞŶ^^ƉƌŽƚĂŐŽŶŝnjĂƌşĂŶĚŽƐĐůĂƌŽƐĞũĞŵƉůŽƐ͕ĚĞ
ŵĞƚƌŽĚĞƟĞƌƌĂĞŶƐƵƉŽĚĞƌ͕ƐŝŶƵŶĨƌĞŶƚĞďŝĞŶĚĞĮŶŝĚŽ͕ƐĞƌŽŵƉŝſ
ƋƵĞůĂĚĞĨĞŶƐĂĚĞůĞŵĂŶŝĂĞŵƉĞnjĂďĂĂƋƵĞĚĂƌĞŶƐƵƐŵĂŶŽƐ͘
ůĂĚĠďŝůƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂƋƵĞƉŽĚşĂŶŵĂŶƚĞŶĞƌůĂƐƚƌŽƉĂƐĂůĞŵĂŶĂƐLJůĂ
hŶŽĞŶdĂƌŶŽƉŽů͕ĞŶĂďƌŝů͕ĐƵĂŶĚŽůĂƐĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐĂƐZĞŝĐŚLJdŽ-
ĐĂŵƉĂŹĂƐĞĐŽŶǀŝƌƟſLJĂĞŶƵŶĂĂǀĂůĂŶĐŚĂĂůŝĂĚĂĚŝİĐŝůĚĞĐŽŶƚĞŶĞƌ͘
ƚĞŶŬŽƉĨĞŶĐĂďĞnjĂƌŽŶůĂƋƵĞĐĂƐŝŝďĂĂƐĞƌůĂƷůƟŵĂĐŽŶƚƌĂŽĨĞŶƐŝ-
WĂƌĂĞŶƚŽŶĐĞƐ͕LJĂŶŽůĞƋƵĞĚĂďĂĂůĐƵĂƌƚĞůŐĞŶĞƌĂůĂůĞŵĄŶŽƚƌĂƐŽ-
ǀĂǀŝĐƚŽƌŝŽƐĂĐŽŶƚƌĂĞůũĠƌĐŝƚŽZŽũŽLJŽƚƌŽĞŶ&ĂůĂŝƐĞ͕ĞŶ&ƌĂŶĐŝĂ͕
ůƵĐŝſŶƋƵĞĨŽƌŵĂƌƵŶŝĚĂĚĞƐŵŝdžƚĂƐĐŽŶĞůĞũĠƌĐŝƚŽLJůĂƐ^^͘WŽƌƐƵĞƌ-
cuando un desastroso intento de cortar el avance aliado en la ca-
ƚĞ͕ůĂƐƵŶŝĚĂĚĞƐĚĞůĂƐtĂīĞŶ^^ĐŽŶŵŝĞŵďƌŽƐĂůĞŵĂŶĞƐŚĂďşĂŶ
ďĞnjĂĚĞƉƵĞŶƚĞĚĞǀƌĂŶĐŚĞƐ͕ƚĞƌŵŝŶſĐŽŶĞůϳ͘ǑũĠƌĐŝƚŽĂůĞŵĄŶ
ŐĂŶĂĚŽLJĂƵŶĞŶŽƌŵĞƉƌĞƐƟŐŝŽĞŶƚƌĞƐƵƐĐŽŵƉĂŹĞƌŽƐĚĞůĞũĠƌĐŝƚŽ͘
encerrado en una enorme bolsa.
>ĂƐƌĞůĂĐŝŽŶĞƐĞŶƚƌĞĂŵďŽƐŶƵŶĐĂĨƵĞƌŽŶŵĞũŽƌĞƐƋƵĞĞŶĂƋƵĞůůŽƐ
ůŵĂŶƚĞŶĞƌĂďŝĞƌƚĂůĂĚŝǀŝƐŝſŶ,ŝƚůĞƌũƵŐĞŶĚůĂďƌĞĐŚĂĞŶƚƌĞ&ĂůĂŝ-
ŵĞƐĞƐĚĞϭϵϰϰ͕ĞŶůŽƐƋƵĞŚĂƐƚĂůŽƐŵĄƐĂůƚŽƐũĞĨĞƐŵŝůŝƚĂƌĞƐĞƐƚĂďĂŶ
ƐĞLJƌŐĞŶƚĂŶ͕ƉĞƌŵŝƟſĚƵƌĂŶƚĞƵŶĂƐĞŵĂŶĂƋƵĞǀĞŝŶƚĞĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐ
ĚŝƐƉƵĞƐƚŽƐĂĂĚŵŝƟƌƐƵĐĂƉĂĐŝĚĂĚ͕ĞŝŶĐůƵƐŽƐƵƐƵƉĞƌŝŽƌŝĚĂĚ͕ĐƵĂŶ-
ĚĞŝŶĨĂŶƚĞƌşĂLJŽĐŚŽĂĐŽƌĂnjĂĚĂƐƉƵĚŝĞƌĂŶƐĂůŝƌʹĂƵŶƋƵĞĨƵĞƌĂƐŝŶƐƵ
ĚŽůĂƐŵŝƐŝŽŶĞƐĞƌĂŶĚŝİĐŝůĞƐŽĚĞƐĞƐƉĞƌĂĚĂƐ͘KĐƵĂŶĚŽ͕ĐŽŵŽĞŶ
ĞƋƵŝƉŽŶŝƐƵƐĂƌŵĂƐƉĞƐĂĚĂƐʹ͕ĚĞůĞŶŽƌŵĞĐĞƌĐŽƋƵĞŝŶƚĞŶƚĂďĂŶĐĞ-
ĞůĐĂƐŽĚĞůĂƐĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐϵ͘ǐʹ,ŽŚĞŶƐƚĂƵĨĞŶʹ͕LJϭϬ͘ǐʹ&ƌƵŶĚƐďĞƌŐʹ͕
ƌƌĂƌďƌŝƚĄŶŝĐŽƐLJĐĂŶĂĚŝĞŶƐĞƐĚĞƐĚĞĂĞŶ͕ĞŶĞů^Ƶƌ͕LJůŽƐĞƐƚĂĚŽƵŶŝ-
ƐĞůĞƐƉĞĚşĂƋƵĞŝŶƚĞƌǀŝŶŝĞƐĞŶƚĂŶƚŽĞŶƵŶĨƌĞŶƚĞĐŽŵŽĞŶĞůŽƚƌŽLJ
ĚĞŶƐĞƐĚĞƐĚĞDŽƌƚĂŝŶ͕ĞŶĞůEŽƌƚĞ͘ŶĞƐĂĠƉŝĐĂďĂƚĂůůĂƋƵĞƉƵƐŽ
ƉĂƌƟĐŝƉĂƌĞŶƚŽĚŽƐůŽƐĐŽŵďĂƚĞƐ͘
ĮŶĂůĂĐĂŵƉĂŹĂĚĞEŽƌŵĂŶĚşĂ͕ůĂ,ŝƚůĞƌũƵŐĞŶĚĐŽŶƐŝŐƵŝſƋƵĞůŽƐ
ĂůŝĂĚŽƐΗƐŽůŽΗƉƵĚŝĞƌĂŶŚĂĐĞƌϱϬ͘ϬϬϬƉƌŝƐŝŽŶĞƌŽƐĚĞůϳ͘ǑũĠƌĐŝƚŽ͕Ă
ĐŽƐƚĂĚĞǀĞƌƐĞƌĞĚƵĐŝĚĂĂůĂŵşŶŝŵĂĞdžƉƌĞƐŝſŶ͘ŶĐƵĂůƋƵŝĞƌĐĂƐŽ͕LJ
A PRINCIPIOS DE AGOSTO, ^/EhE ĂƵŶƋƵĞůĂĐĂŵƉĂŹĂĚĞEŽƌŵĂŶ̺ÌƵďŝĞƐĞƐŝĚŽƵŶĂďĂƚĂůůĂĚĞůĂƐ^^
ʹĚĞůĂƐϭϭĚŝǀŝƐŝŽŶĞƐƋƵĞĐŽŵďĂƟĞƌŽŶ͕ϲĞƌĂŶĚĞůĂƐtĂīĞŶ^^ʹ͕ůŽƐ
&ZEd/E&/E/K͕^ZKDW/M ĐĂŵŝŶŽƐŚĂĐŝĂWĂƌşƐLJĂůĞƐƚĞ͕ĞŶƚƌĞĞůůŽƐůŽƐĚĞůĞŵĂŶŝĂ͕ƋƵĞĚĂďĂŶ
>/>Z^/^dE/YhWK1E ƉƌĄĐƟĐĂŵĞŶƚĞĚĞƐƉĞũĂĚŽƐĚĞƐĚĞĞƐĞŵŽŵĞŶƚŽƉĂƌĂďƌŝƚĄŶŝĐŽƐ͕ĞƐ-
DEdEZ>^dZKW^>DE^ ƚĂĚŽƵŶŝĚĞŶƐĞƐLJĐĂŶĂĚŝĞŶƐĞƐ͘ƵŶƋƵĞŶŽĞƐƚƵǀŝĞƐĞĞŶƚƌĞƐƵƐƉůĂŶĞƐ
ůŝďĞƌĂƌůĂĐĂƉŝƚĂůĚĞ&ƌĂŶĐŝĂ͕ĚŽŶĚĞŚĂďşĂϱ͘ϬϬϬ͘ϬϬϬĚĞƉĞƌƐŽŶĂƐƋƵĞ
z>DWH^KEs/Zd/MzE ĂůŝŵĞŶƚĂƌ͕ƵŶĂĐĂƌŐĂŝŵƉŽƌƚĂŶƚĞƉĂƌĂůŽƐƐƵŵŝŶŝƐƚƌŽƐĚĞůĞũĠƌĐŝƚŽĂůŝĂ-
hEs>E,>//&1/> do mientras no tuviesen en su poder un puerto importante.
EŝƋƵĠĚĞĐŝƌƟĞŶĞƋƵĞůĂƌĞƐŝƐƚĞŶĐŝĂĨƌĂŶĐĞƐĂĂĐƚƵſĞŶĐƵĂŶƚŽ
KEdEZ͘ ƐĞĞŶƚĞƌſĚĞƋƵĞWĂƌşƐƋƵĞĚĂďĂĨƵĞƌĂĚĞůŽƐƉůĂŶĞƐĂůŝĂĚŽƐ͘>Ă

ϵϮ >1K
:K͕>K^Ed/>K^>K^dEKZDE1KDZK^>ϲ
:hE/KWKZs/KE^ͳϮϬ>ϵ͘ǒ&hZZ^dKhE/E^͘

^KZ^d^>1E^͕>WZ/DZd>>ME>ϭϲ͘Ǒ/E&EdZ1
^dKhE/E^KD/E>^DZK>^Ϭϳ͘ϯϬ͘

ciudad se sublevó el 13 de agosto para forzar a que la liberaran. No


ŚĂďƌşĂƉŽĚŝĚŽŵĂŶƚĞŶĞƌŵƵĐŚŽƟĞŵƉŽůĂůƵĐŚĂĂŶƚĞůŽƐĂůĞŵĂŶĞƐƐŝ
el general Leclerc, ignorando las órdenes de sus superiores estadou-
nidenses, no hubiera enviado en su ayuda a su 2.ª división blindada.
Una de sus compañías, la 9.ª, estaba formada, casi exclusivamente,
por españoles del ejército republicano.
^ŽůŽ Ă ŵĞĚŝĂĚŽƐ ĚĞ ƐĞƉƟĞŵďƌĞ͕ ĐƵĂŶĚŽ ůŽƐ ƉĂƌĂĐĂŝĚŝƐƚĂƐ ĚĞ ůĂ
82.ª y la 101.ª divisiones aerotransportadas estadounidenses, los de
la 1.ª británica y la 1.ª brigada independiente de paracaidistas pola-
ĐŽƐ͕ĂƚĞƌƌŝnjĂƌŽŶƌĞƐƉĞĐƟǀĂŵĞŶƚĞĞŶůĂƐƉƌŽdžŝŵŝĚĂĚĞƐĚĞEŝŵĞŐĂ͕ůĂ :K͕&KdK'Z&1ZdKDE:hE/Kϭϵϰϰ>^&E^^
propia Eindhoven y Arnhem, durante la Operación Market-Garden, >DE^E>WE1E^h>,ZhZ'K͘
ĐŽŶĞůĮŶĚĞĞƐƚĂďůĞĐĞƌƵŶĂĐĂďĞnjĂĚĞƉƵĞŶƚĞĂůŽƚƌŽůĂĚŽĚĞůZŝŶʹƐŝŶ
tener en cuenta la presencia de las machacadas divisiones Hohens-
taufen y Frundsberg reunidas en las proximidades para descansar y
ƌĞĂƉƌŽǀŝƐŝŽŶĂƌƐĞʹ͕ƐĞǀŝŽƵŶĂƉŽƚĞŶƚĞƌĞĂĐĐŝſŶĂůĞŵĂŶĂ͘hŶĐŽůĞƚĂnjŽ
de desesperación.
Derrotados en Holanda y detenido en Lorena el 3.º Ejército esta-
dounidense del general WĂƩŽŶ, los aliados perdieron en octubre ese
ímpetu que los había llevado desde Francia hasta la frontera alemana
ĞŶƵŶŐĂůŽƉĞƚĞŵĞƌĂƌŝŽ͕ƐŝŵŝůĂƌĂůĚĞϭϵϰϬ͕ƉĞƌŽĞŶƐĞŶƟĚŽĐŽŶƚƌĂƌŝŽ͘
ƉĂƌƟƌĚĞĞƐĞŵŽŵĞŶƚŽĚĞĐŝĚŝĞƌŽŶƋƵĞ͕ĞŶǀŝƐƚĂĚĞůĂƚĞŶĂnjĚĞĨĞŶ-
ƐĂ͕ůĂůƵĐŚĂƐĞĐŽŶǀĞƌƟƌşĂĞŶƵŶĂƐŝŵƉůĞďĂƚĂůůĂĚĞĂƉůĂƐƚĂŵŝĞŶƚŽ͕
ƋƵĞůĞŵĂŶŝĂŶŽƉŽĚƌşĂƌĞƐŝƐƟƌ͘^ĞĐŽŵĞŶnjſƉŽƌŵĂƐŝǀŽƐďŽŵďĂƌ-
deos aéreos y, luego, se organizó un servicio de abastecimientos más
ĞĮĐĂnjƋƵĞƉĞƌŵŝƟĞƌĂĂĐƵŵƵůĂƌƐƵĮĐŝĞŶƚĞŵĂƚĞƌŝĂůĐŽŵŽƉĂƌĂĚĞƌƌŽ-
ƚĂƌĂůZĞŝĐŚĂĐĂŵƉŽĂďŝĞƌƚŽůĂƉƌŝŵĂǀĞƌĂƐŝŐƵŝĞŶƚĞ͕ĐƵĂŶĚŽŵĞũŽƌĂƐĞ
ĞůƟĞŵƉŽLJůĂƐĐŽŵƵŶŝĐĂĐŝŽŶĞƐ͘

>1K 93
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

ILUSTRACIÓN DE LA EDICIÓN DE STUKA EN


ALGAIDA, OBRA DE JUANJO ALBARES.

EL STUKA FUE UNA MÁQUINA DE MATAR


QUE SE FOGUEÓ DURANTE LA GUERRA
CIVIL ESPAÑOLA Y SEMBRÓ EL PÁNICO
EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA SEGUNDA
GUERRA MUNDIAL, PERO LO QUE LATE EN
ESTA NOVELA ES LA IDENTIDAD SEXUAL
Y LA VIOLENCIA QUE SE EJERCE CONTRA
LAS MUJERES EN TIEMPOS DE GUERRA.
ESTÁ AMBIENTADA EN BERLÍN, DURANTE
LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE 1936, Y EN
CASTELLÓN Y EL ALTO MAESTRAZGO,
BOMBARDEADO POR LA LEGIÓN CÓNDOR
EN LA PRIMAVERA DE 1938, Y DURANTE EL
CERCO DEL EJÉRCITO ROJO EN EL 1945.

ƬƭƮƤƚ
AUTOR: Carlos Fidalgo
EDITORIAL: Algaida, 2020.
Rústica.

94 CLÍO
Z>K^&/>'K
^Z/dKZzWZ/K/^d^WHK>͕'EKZ>WZD/K
dZ/^dE>/dZdhZ&Ed^d/͕>WZD/Kd/&>K^
hEdKz>>dZ^>D/dZZEKEKs>͘^
D^ZdKZzK>hDE/^d>/Z/K>ME͘

STUKA
EL TERROR NAZI DESDE EL AIRE QUE LLEGÓ A ESPAÑA
STUKA ERA UNA MÁQUINA DE MATAR PERFECTA. ERA UNO DE LOS AVIONES MÁS
PERFECTOS EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. SUS CARACTERÍSTICAS: DIENTES DE
UN TIBURÓN; BOCA DE UNA BALLENA; PIERNAS INFINITAS DE UNA MUJER Y UNA
LENGUA BÍFIDA DE UNA SERPIENTE QUE SE RETORCÍA EN EL FUSELAJE Y QUE SIEMPRE
ESTABA A PUNTO DE MORDER... ESTA ES LA CARA DEL TERROR NAZI DESDE EL AIRE.
WKZZ>K^&/>'K

L
OS PILOTOS QUE ĂƌĞŶĂƐĚĞ>ŝďŝĂLJĚĞdƷŶĞnjĂĐŽŵŝĞŶnjŽƐĚĞůĂŐƵĞƌƌĂƋƵĞŝďĂĂĂĐĂďĂƌĐŽŶƚŽĚĂƐ
VOLARON SOBRE ůĂƐŐƵĞƌƌĂƐ͕ůĂƋƵĞŚĂĞdžĐŝƚĂĚŽŵŝŝŵĂŐŝŶĂĐŝſŶĚĞĞƐĐƌŝƚŽƌ͘WŽƌƋƵĞĞƐĂůĞŶŐƵĂ
LOS CIELOS DE EUͳ ƉĂƌƟĚĂƋƵĞĂǀĂŶnjĂŚĂĐŝĂůĂŚĠůŝĐĞƚƌŝƉůĂŶĂ͕ĞƐŽƐĐŽůŵŝůůŽƐĞŶǀĞŶĞŶĂĚŽƐĂůĂĂůƚƵ-
ROPA, DEL NORTE ƌĂĚĞůŵŽƚŽƌĚĞĐŽŵďƵƐƟſŶ͕ƐŽŶůĂŵĞƚĄĨŽƌĂƉĞƌĨĞĐƚĂĚĞůĂůĞŵĂŶŝĂŶĂnjŝ͘zĚĞ
DE ÁFRICA Y DEL ƐƵƌĠŐŝŵĞŶĚĞƚĞƌƌŽƌ͘
LEJANO ORIENTE ZĞĐƵĞƌĚĞŶůŽƐĐĂŵƉŽƐĚĞĞdžƚĞƌŵŝŶŽ͕ůĂƐǀĞũĂĐŝŽŶĞƐ͕ůŽƐĂƐĞƐŝŶĂƚŽƐ͕ůĂ^ŽůƵĐŝſŶ&ŝŶĂů͘͘͘
DURANTE LA SEͳ ĐƵĠƌĚĞŶƐĞĚĞůƌŽĚŝůůŽĚĞůĂƐŝĚĞŽůŽŐşĂƐƚŽƚĂůŝƚĂƌŝĂƐ͕ĚĞůĂůŽĐƵƌĂĚĞƐƵƐĚŝƌŝŐĞŶƚĞƐ͕ĚĞůĂ
GUNDA GUERRA ĂŵĞŶĂnjĂĚĞůĨĂƐĐŝƐŵŽ͕ƋƵĞƐŝĞŵƉƌĞƌĞŶĂĐĞ͘zǀĞƌĄŶůĂƐŽŵďƌĂĚĞƵŶ^ƚƵŬĂ͘
MUNDIAL ADORNABAN SUS AVIOͳ WĞƌŽĞŶĞůŽƌŝŐĞŶĚĞStukaʹůĂŶŽǀĞůĂĞŶůĂƋƵĞƵƐŽůĂŚŝƐƚŽƌŝĂĚĞƵŶĂǀŝſŶƐŝŶŝĞƐƚƌŽ
NES CON PINTURAS DE GUERRA. ĐŽŵŽĞƐƋƵĞůĞƚŽĚĞƵŶĂƚƌĂŵĂĂŵďŝĞŶƚĂĚĂĞŶĞƌůşŶLJĞŶĞůůƚŽDĂĞƐƚƌĂnjŐŽĚĞĂƐƚĞ-
Imágenes agresivas, inquietantes, ůůſŶʹŶŽŚĂLJƵŶĂƐĞƌƉŝĞŶƚĞ͕ƐŝŶŽƵŶĂĐĞƌĚŝƚĂ͘zƐŝŵĞĂƉƵƌĂŶ͕ĐůĂƌŽ͕ƚĂŵďŝĠŶƵŶĐſŶĚŽƌ͘
ĞƌſƟĐĂƐ͕ ĐſŵŝĐĂƐ͕ LJ ƚĂŵďŝĠŶ ŐƵŝŹŽƐ Ă >ĂĐĞƌĚŝƚĂƐĞůůĂŵĂďĂJolantheLJĂĚŽƌŶĂďĂĞůĞŶŽƌŵĞĐĂƌĞŶĂĚŽĚĞůƚƌĞŶĚĞĂƚĞƌƌŝnjĂũĞĚĞ
ƉĞůşĐƵůĂƐ ƉŽƉƵůĂƌĞƐ͕ ƐĞƌǀşĂŶ ƉĂƌĂ ƉĞƌ- ƵŶŽĚĞůŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐ:ƵŶŬĞƌƐϴϳƋƵĞǀŽůſĞŶƐƉĂŹĂ͖ĞƐĞĞƌĂĞůŶŽŵďƌĞĚĞůďŽŵďĂƌĚĞŽ
ƐŽŶĂůŝnjĂƌůĂƐŵĄƋƵŝŶĂƐƋƵĞƐĞŵďƌĂďĂŶ ĞŶƉŝĐĂĚŽ;ĞŶĂůĞŵĄŶ^ƚƵƌŬĂŵƉŋƵŐnjĞƵŐͿƉŽƌĞůƋƵĞĂƉŽƐƚſůĂ>ƵŌǁĂīĞƉĂƌĂĐŽŵƉůĞƚĂƌ
Ğů ƚĞƌƌŽƌ ĚĞƐĚĞ Ğů ĂŝƌĞ͘ WĞƌŽ ĞƐ ůĂ ƐĞƌ- ĞůƌĞĂƌŵĞĂůĞŵĄŶ͘Jolanthe͕ůĂŐŽƌƌŝŶĂĚĞĐŽůŽƌƌŽƐĂĞŶĞůĐĂƌĞŶĂĚŽ͕ŚĂďşĂƐŝĚŽůĂƉƌŽƚĂ-
ƉŝĞŶƚĞŵŽƚĞĂĚĂ͕ĞůƌĠƉƟůƋƵĞƐĞĞƐƟƌĂ ŐŽŶŝƐƚĂĚĞƵŶĂĐŽŵĞĚŝĂƌŽŵĄŶƟĐĂƋƵĞƚƵǀŽŵƵĐŚŽĠdžŝƚŽĞŶůŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐĂŹŽƐĚĞůŶĂ-
ƐŽďƌĞůĂƉŝĞůĚĞĚƵƌĂůƵŵŝŶŝŽĚĞƵŶŽĚĞ njŝƐŵŽ͘dĂŶƚŽƋƵĞůŽƐƉŝůŽƚŽƐĂůĞŵĂŶĞƐƋƵĞĨŽŐƵĞĂƌŽŶůŽƐƉƌŝŵĞƌŽƐ:ƵŶŬĞƌƐϴϳĞŶƐƉĂŹĂ
ůŽƐ^ƚƵŬĂƐƋƵĞƐĞĚĞƐƉůĂnjĂƌŽŶƐŽďƌĞůĂƐ LJƋƵĞǀŝŶŝĞƌŽŶĂůĂŐƵĞƌƌĂĐŽŵŽƋƵŝĞŶǀŝĞŶĞĂǀŝǀŝƌƵŶĂĂǀĞŶƚƵƌĂ͕ƐĞŐƷŶĐƵĞŶƚĂůĂ

CLÍO 95
BATALLAS GUERRA MUNDIAL

historiadora Stephanie Schüler-Springorum, la adoptaron como emblema, para ƷůƟŵŽƐĂŹŽƐ͕ĞƐƉĞĐŝĂůŵĞŶƚĞĞŶĂƐƚĞůůſŶ͘hŶ


desconcierto de quienes no conocían la película. bombardeo que algunos han querido compa-
Y el cóndor, hay que recordarlo una vez más, fue el ave carroñera de plumaje rar con el de Gernika –donde, por ciento, no
negro y una franja blanca en torno al cuello que desde su creación en noviembre ŝŶƚĞƌǀŝŶŽŶŝŶŐƷŶ^ƚƵŬĂʹLJŽƚƌŽƐŚĂŶŝŶƐŝƐƟĚŽ
de 1936 dio nombre a la legión alemana que ayudó a Franco a ganar la guerra. La ĞŶĐŽŶƐŝĚĞƌĂƌƵŶůĂŶĐĞŵĄƐĚĞůĂŐƵĞƌƌĂ͘hŶ
unidad despedida con honores por el dictador español y su comandante alemán, hecho terrible, en cualquier caso, que ha ser-
el primo del Barón Rojo Wolfram von Richthofen, en una ceremonia celebrada vido de base a un documental seleccionado
en el aeródromo leonés de La Virgen del Camino que en la primavera de 1939, para los Premios Goya, Experimento Stuka, en
acabada la Guerra Civil española, anunciaba la llegada de cuarenta años de oscu- el que Rafa Molés y Pepe Andreu ponen voz
ridad. Pero vamos por partes. Diseñado por el ingeniero Hermann Pohlmann, el ĂůĂƐǀşĐƟŵĂƐĚĞĂƋƵĞůůŽƐĂƚĂƋƵĞƐĞŶůƵŐĂƌĞƐ
primer Stuka fabricado por Junkers, en su factoría de Dessau, voló por primera como Benassal o Albocàsser, donde dejaron
vez sobre Alemania en el año 1935. Se trataba de un biplaza nacido para lanzarse una herida profunda.
en picado, soltar una bomba de doscientos cincuenta kilos –después fueron de >ŽƐ ^ƚƵŬĂ͕ ĞƐ ĐŝĞƌƚŽ͕ ŶŽ ĨƵĞƌŽŶ ůŽƐ ƷŶŝĐŽƐ
ƋƵŝŶŝĞŶƚŽƐʹƐŽďƌĞƵŶŽďũĞƟǀŽĞŶƟĞƌƌĂĐŽŶůĂŵĄdžŝŵĂƉƌĞĐŝƐŝſŶƉŽƐŝďůĞ͕LJƌĞ- aviones de la Legión Cóndor que bombardea-
ŵŽŶƚĂƌĞůǀƵĞůŽĚĞĨŽƌŵĂĂƵƚŽŵĄƟĐĂƉĂƌĂĞǀŝƚĂƌƋƵĞƵŶĞǀĞŶƚƵĂůĚĞƐŵĂLJŽĚĞů ron el Alto Maestrazgo en el mes de mayo de
piloto durante la maniobra terminara con el avión estampado en el suelo. ϭϵϯϴ͘WŽƌĂůůşǀŽůĂďĂƚĂŵďŝĠŶƵŶĂŵĄƋƵŝŶĂŶĂ-
ŶĞůǀĞƌĂŶŽĚĞϭϵϯϲ͕ĐƵĂŶĚŽůĂƉĂƌƟĐŝƉĂĐŝſŶĚĞůƌĠŐŝŵĞŶŶĂnjŝĞŶůĂ'ƵĞƌƌĂŝ- cida del ingenio alemán como fue el bombar-
ǀŝůĞƐƉĂŹŽůĂƚŽĚĂǀşĂĞƌĂƵŶƐĞĐƌĞƚŽLJ:ƵŶŬĞƌƐĐŽŵƉĞơĂĐŽŶŽƚƌŽƐĨĂďƌŝĐĂŶƚĞƐĐŽŵŽ dero Heinkel 111, el "lobo con piel de oveja" le
,ĞŝŶŬĞůLJ,ĞŶƐĐŚĞůĞŶďƵƐĐĂĚĞůĨĂǀŽƌĚĞůĂ>ƵŌǁĂīĞ͕ƵŶƉƌŝŵĞƌĂƉĂƌĂƚŽĚĞůŶƵĞ- llamaron, porque parecía un avión de trans-
vo modelo de bombardero llegó al puerto de Cádiz embalado por piezas para ser porte. Hasta que descargaba las bombas.
montado en el aeródromo sevillano de Tablada. Aquel Stuka –recuerda Jesús María Benassal, uno de los escenarios principales
López de UribeĞŶŝůĞŽŶ͘ĐŽŵʹǀŽůſƐŽďƌĞĞů&ƌĞŶƚĞEŽƌƚĞ͕ƉĞƌŽŶŽĨƵĞŚĂƐƚĂĮŶĂůĞƐ de la novela y hoy conocida por su balneario,
de 1937 cuando los alemanes trajeron a España, ahora a través de Vigo, a los tres ĨƵĞĂƚĂĐĂĚĂĞůĚşĂϮϱLJĞůĚşĂϮϴĚĞŵĂLJŽ͘>Ă
ĂǀŝŽŶĞƐƋƵĞŝďĂŶĂŝŶƚĞŐƌĂƌƵŶĂůĂĚĞĐŽŵďĂƚĞĚĞůĂ>ĞŐŝſŶſŶĚŽƌ͖ůĂ^ƚƵŬĂŬĞƩĞ͘ Casa de la Villa desapareció entre escombros, y
ůĂŝŐůĞƐŝĂĚĞůĂƐƵŶĐŝſŶ͕ĐŽŶǀĞƌƟĚĂĞŶŵĞƌĐĂ-
LOS BOMBARDEOS EN EL ALTO MAESTRAZGO do de abastos, también resultó afectada, hasta
DŽŶƚĂĚŽƐĞŶ>ĂsŝƌŐĞŶĚĞůĂŵŝŶŽ͕ďĂƐĞůŽŐşƐƟĐĂĚĞůŽƐĂůĞŵĂŶĞƐ͕ůŽƐƚƌĞƐďŽŵďĂƌ- el punto de que fue necesario desmontar sus
ĚĞƌŽƐďŝƉůĂnjĂ͕ĐŽŶƐƵƐĂůĂƐĚĞŐĂǀŝŽƚĂŝŶǀĞƌƟĚĂLJƐƵŵŽƌƌŽĂĮůĂĚŽ͕ĐŽŶƵŶĂƐƉĂŶĞŐƌĂ restos para reconstruirla después de la guerra.
sobre fondo blanco en la cola y un punto negro en el fuselaje, se desplazaron hasta la EŽƌĞĂďƌŝſĂůĐƵůƚŽŚĂƐƚĂϭϵϲϱ͘hŶĂƋƵŝŶĐĞŶĂ
ƉŝƐƚĂĚĞĂůĂŵŽĐŚĂƉĂƌĂƉĂƌƟĐŝƉĂƌĞŶůĂĂƚĂůůĂĚĞdĞƌƵĞůĞŶĨĞďƌĞƌŽĚĞϭϵϯϴ͘WĂƌĂůĂ ĚĞƉĞƌƐŽŶĂƐŵƵƌŝĞƌŽŶĞŶĞŶĂƐƐĂůLJƐĞĞƐƟŵĂ
primavera, ya operaban en el frente que avanzaba desde Aragón hacia el Mediterrá- ƋƵĞůĂƐǀşĐƟŵĂƐŵŽƌƚĂůĞƐĞŶĞůůƚŽDĂĞƐƚƌĂnj-
ŶĞŽĐŽŶůĂŝŶƚĞŶĐŝſŶĚĞƉĂƌƟƌĞŶĚŽƐĞůƚĞƌƌŝƚŽƌŝŽĐŽŶƚƌŽůĂĚŽƉŽƌůĂZĞƉƷďůŝĐĂ͘ ŐŽĨƵĞƌŽŶϯϴ͕ĞŶƐƵŵĂLJŽƌşĂĐŝǀŝůĞƐ͘>ĂŵĞĚŝĂ
Es en ese momento cuando se produce el bombardeo de los pueblos del Alto docena de pueblos bombardeados estaban,
Maestrazgo del que hablo en mi novela y que tanta polémica ha causado en los dos sin duda, en la línea del frente. Pero fueron un
campo de entrenamiento perfecto para seguir
probando las capacidades de los Stukas.
La novela Stuka͕ƋƵĞƟĞŶĞĐŽŵŽƚĞŵĂĚĞ
EL CÓNDOR, ^^hZ/MEE ĨŽŶĚŽůĂŝĚĞŶƟĚĂĚƐĞdžƵĂůLJůĂǀŝŽůĞŶĐŝĂƋƵĞ
ƐĞ ĞũĞƌĐĞ ĐŽŶƚƌĂ ůĂƐ ŵƵũĞƌĞƐ ĞŶ ƟĞŵƉŽ ĚĞ
EKs/DZϭϵϯϲ͕/KEKDZ> ŐƵĞƌƌĂ͕ ŶŽ ƉƌĞƚĞŶĚĞ njĂŶũĂƌ ŶŝŶŐƷŶ ĚĞďĂƚĞ
>'/ME>DEYhzhM&ZEK en torno a aquellos bombardeos; una cues-
'EZ>'hZZ͘ ƟſŶ ǀŝĐŝĂĚĂ ƋƵĞ ƐĞ ŚĂ ĂďŽƌĚĂĚŽ ĚĞƐĚĞ ůĂ

96 CLÍO
ideología y el enfrentamiento. Pero no se puede negar que el experimento hŶƉŝůŽƚŽƋƵĞƌĞǀĞŶƚſŵĄƐĚĞƋƵŝŶŝĞŶƚŽƐ
ĞdžŝƐƟſ͕ĂƵŶƋƵĞƐĞĂĞǀŝĚĞŶƚĞƋƵĞŶŽƐĞůŝŵŝƚſĂůŽƐĐƵĂƚƌŽƉƵĞďůŽƐĚĞĂƐƚĞůůſŶ ƚĂŶƋƵĞƐ͕ƵŶĂĐŽƌĂnjĂĚŽLJƵŶĐƌƵĐĞƌŽ͖ƵŶĂǀŝĂ-
ĚĞůŽƐƋƵĞŚĂďůĂƵŶĚŽĐƵŵĞŶƚĂůƋƵĞŚŝƐƚŽƌŝĂĚŽƌĞƐĐŽŵŽ Lucas Molina y Rafael ĚŽƌƋƵĞĚĞƌƌŝďſĐŝŶĐƵĞŶƚĂLJƵŶĂǀŝŽŶĞƐLJƋƵĞ
A. PermuyŚĂŶĐĂůŝĮĐĂĚŽĚĞ͞ĨĂůƐĞĚĂĚŚŝƐƚſƌŝĐĂ͘͟ůΗĞdžƉĞƌŝŵĞŶƚŽΗĨƵĞƚƌĂĞƌĂ ĚĞƐƚƌƵLJſ ǀĞŚşĐƵůŽƐ͕ ůĂŶĐŚĂƐ ĚĞ ĚĞƐĞŵ-
ƐƉĂŹĂůŽƐ^ƚƵŬĂ͕ůŽƐ,ĞŝŶŬĞů͕ůŽƐŽƌŶŝĞƌLJŽƚƌŽƐŵŽĚĞůŽƐĚĞĐĂnjĂƐLJďŽŵďĂƌ- ďĂƌĐŽ LJ ƉŝĞnjĂƐ ĚĞ ĂƌƟůůĞƌşĂ ĐĂƐŝ ĐŽŵŽ Ɛŝ
ĚĞƌŽƐƉĂƌĂĨŽŐƵĞĂƌůŽƐĞŶƵŶĂŐƵĞƌƌĂƌĞĂů͘WĂƌĂĐŽŵƉƌŽďĂƌƋƵĞĞƐƚĂďĂŶůŝƐƚŽƐ ƉĂƌƟĐŝƉĂƌĂĞŶůĂŚŝƐƚŽƌŝĂŐƌĄĮĐĂĚĞƵŶǀŝ-
ƉĂƌĂŵĂƚĂƌLJǀĞƌŝĮĐĂƌƐƵƉŽĚĞƌĚĞĚĞƐƚƌƵĐĐŝſŶ͘WŽƌĞƐŽůŽƐŶĂnjŝƐ͕ƋƵĞLJĂŚĂďşĂŶ ĚĞŽũƵĞŐŽ͘džŝůŝĂĚŽĞŶƌŐĞŶƟŶĂĚĞƐƉƵĠƐ
ĞŶƐĂLJĂĚŽĞŶůĞŵĂŶŝĂĞůƵƐŽĚĞďŽŵďĂƐĚĞƋƵŝŶŝĞŶƚŽƐŬŝůŽƐĞŶůŽƐ:ƵŶŬĞƌƐϴϳ͕ ĚĞ ůĂ ŐƵĞƌƌĂ͕ ũĂŵĄƐ ƌĞŶĞŐſ ĚĞů ŝĚĞĂƌŝŽ
ĚŽĐƵŵĞŶƚĂƌŽŶƚĂŶďŝĞŶůĂƐĂĐĐŝŽŶĞƐĚĞůĂ>ĞŐŝſŶſŶĚŽƌĞŶƐƉĂŹĂ͕ŶŽƐŽůŽĞŶ ŶĂnjŝ͘:ĂŵĄƐ͘zƐĞĐŽŶǀŝƌƟſĞŶƵŶƐşŵďŽůŽ
ĞůůƚŽDĂĞƐƚƌĂnjŐŽ͕ĂŶƚĞƐLJĚĞƐƉƵĠƐĚĞĐĂĚĂĂƚĂƋƵĞ͘ ĚĞůĂƵůƚƌĂĚĞƌĞĐŚĂĂůĞŵĂŶĂ͘
ŽŶǀĞƌƟĚŽƐĞŶƵŶĂƌŵĂďŝĞŶĞŶŐƌĂƐĂĚĂ͕ůŽƐ^ƚƵŬĂĞƐƚƌĞŶĂƌŽŶĞŶůĂĐĂŵ-
ƉĂŹĂĚĞWŽůŽŶŝĂĐŽŶůĂƋƵĞĂƌƌĂŶĐſůĂ^ĞŐƵŶĚĂ'ƵĞƌƌĂDƵŶĚŝĂůƵŶĞůĞŵĞŶ- >^dh<>^ZW/Ed
ƚŽƉĞƌǀĞƌƐŽ͕ŝĚĞĂĚŽƉĂƌĂĂƚĞŵŽƌŝnjĂƌĂƷŶŵĄƐĂƐƵƐǀşĐƟŵĂƐ͖ůĂƐĞƐƚƌŝĚĞŶƚĞƐ ů ^ƚƵŬĂ ƉŝŶƚĂĚŽ ĚĞ ĐĂŵƵŇĂũĞ ƚĂŵďŝĠŶ
ƐŝƌĞŶĂƐ͕ďĂƵƟnjĂĚĂƐĐŽŵŽůĂƐdƌŽŵƉĞƚĂƐĚĞ:ĞƌŝĐſ͕ƋƵĞŚŝĐŝĞƌŽŶƐŽŶĂƌƉŽƌ ŽƉĞƌſĞŶĞůDĞĚŝƚĞƌƌĄŶĞŽLJĞŶĞůŶŽƌƚĞĚĞ
ƉƌŝŵĞƌĂǀĞnjĐƵĂŶĚŽƐĞĚĞũĂƌŽŶĐĂĞƌĞŶƉŝĐĂĚŽƐŽďƌĞĞůƉƵĞŶƚĞĚĞŝƌĐŚĂƵ͕ ĨƌŝĐĂ͘zĞƐĞŶ>ŝďŝĂĚŽŶĚĞĞŶĞůĂŹŽϭϵϰϭ
ĞŶĞůƌşŽsşƐƚƵůĂ͕ĞůϭĚĞƐĞƉƟĞŵďƌĞĚĞϭϵϯϵ͘ ǀŽůĂďĂƵŶĞdžƚƌĂŹŽŵŽĚĞůŽƉŝůŽƚĂĚŽƉŽƌƵŶ
ƌĂĞůĐŽŵŝĞŶnjŽĚĞůĂ^ĞŐƵŶĚĂ'ƵĞƌƌĂDƵŶĚŝĂůLJůĂƌĞƉŽƌƚĞƌĂďƌŝƚĄŶŝĐĂClare teniente llamado Hubert Pölz, ƋƵĞ ůƵĐşĂ
Hollingworth͕ƵŶŽĚĞůŽƐƉĞƌƐŽŶĂũĞƐƌĞĂůĞƐĚĞůĂŶŽǀĞůĂ͕ĞƐƚĂďĂĂůůş͕ĞŶůĂWŽůŽŶŝĂ ƵŶĂ ŝŶƋƵŝĞƚĂŶƚĞ ƐĞƌƉŝĞŶƚĞ ĞŶ Ğů ĨƵƐĞůĂũĞ͘
ĂŵĞŶĂnjĂĚĂƉŽƌůŽƐŶĂnjŝƐ͕ƉĂƌĂĂĚĞůĂŶƚĂƌƐĞƚƌĞƐĚşĂƐĂůŝŶŝĐŝŽĚĞůĂŐƵĞƌƌĂLJƉƵďůŝĐĂƌ WƂůnj͕ƋƵĞĨƵĞĚĞƌƌŝďĂĚŽĞŶdƷŶĞnjĞŶϭϵϰϯ͕
ĞŶĞdžĐůƵƐŝǀĂƋƵĞůŽƐĂůĞŵĂŶĞƐĐŽŶĐĞŶƚƌĂďĂŶƚĂŶƋƵĞƐĞŶůĂĨƌŽŶƚĞƌĂ͘ ĐŽŶErwin Rommel͕ĞůŽƌƌŽĚĞůĞƐŝĞƌƚŽ͕
ĞŶƉůĞŶĂƌĞƟƌĂĚĂ͕ƐŽďƌĞǀŝǀŝſĂůĂŐƵĞƌƌĂ͘
>^dZKDWd^:Z/M zƵŶŽƐĞŝŵĂŐŝŶĂĂƵŶŽĚĞĞƐŽƐĂǀŝŽ-
>ŽƐ^ƚƵŬĂĨƵĞƌŽŶƵŶĂƉĞƐĂĚŝůůĂĚƵƌĂŶƚĞĞůůŝnjƚŬƌŝĞŐ͕ƚƌĂŶƐĨŽƌŵĂĚŽƐĞŶĞůůĄƟŐŽƋƵĞ ŶĞƐĚĞĨƵƐĞůĂũĞƐŝŶƵŽƐŽ͘hŶĂĚĞĂƋƵĞůůĂƐ
ƵƐĂƌŽŶůŽƐŶĂnjŝƐƉĂƌĂĚĞƐƉĞůůĞũĂƌĂůŽƐƉŽůĂĐŽƐ͘ƉĂƌĞĐşĂŶĞŶĞůĐŝĞůŽĐŽŵŽƉĄũĂƌŽƐ ŵĄƋƵŝŶĂƐĚĞŵĂƚĂƌ͕ĨĂďƌŝĐĂĚĂƐĞŶĚƵƌĂ-
ĚĞŵĂůĂŐƺĞƌŽLJƐĞĚĞũĂďĂŶĐĂĞƌĐŽŶƵŶĂďŽŵďĂĞŶĞůǀŝĞŶƚƌĞ͕ŵŝĞŶƚƌĂƐƐŽŶĂďĂŶ ůƵŵŝŶŝŽ͕ĂƉĂƌĐĂĚĂĞŶƵŶŚĂŶŐĂƌĚĞůĂĞƌŽ-
ůĂƐƚƌŽŵƉĞƚĂƐĚĞůĂŵƵĞƌƚĞ͘ſŵŽŶŽƉĞŶƐĂƌĞŶĞůƉŽĐĂůŝƉƐŝƐ͘ ƉƵĞƌƚŽĚĞdĞŵƉĞůŚŽĨ͕ĞůŐƌĂŶĞĚŝĮĐŝŽŽǀĂů
ŶůĂƉƌŝŵĂǀĞƌĂĚĞϭϵϰϬƐƵĨĂŵĂĚĞĂǀŝſŶƚĞƌƌŝďůĞĂƵŵĞŶƚſĞŶůŽƐĐŝĞůŽƐĚĞ&ƌĂŶ- ĚĞĞƌůşŶĚŽŶĚĞůĂĞŵƉƌĞƐĂtĞƐĞƌŇƵŐƐĞ
ĐŝĂ͕ĞŶƵŶŶƵĞǀŽĞƉŝƐŽĚŝŽĚĞůĂ'ƵĞƌƌĂZĞůĄŵƉĂŐŽ͖ůĂŐƵĞƌƌĂŵĞĐĂŶŝnjĂĚĂƋƵĞƉŽŶşĂ ŚŝnjŽ ĐĂƌŐŽ ĚĞ ůĂ ƉƌŽĚƵĐĐŝſŶ ĚĞ ^ƚƵŬĂƐ
ĂƵƌŽƉĂĂůŽƐƉŝĞƐĚĞůŶĂnjŝƐŵŽ͘WĞƌŽĞů^ƚƵŬĂŶŽĞƌĂƵŶĂǀŝſŶƉĞƌĨĞĐƚŽ͘ƵĂŶĚŽ ŚĂƐƚĂĨĂďƌŝĐĂƌŵĄƐĚĞĐŝŶĐŽŵŝůƐĞƚĞĐŝĞŶ-
ůĞƚŽĐſĞŶĨƌĞŶƚĂƌƐĞĂůŽƐĄŐŝůĞƐ^ƉŝƞŝƌĞLJĂůŽƐĐŽƌƌĞŽƐŽƐ,ƵƌƌŝĐĂŶĞƐĚĞůĂZ&ĞŶ tas unidades en ƐƵƐĚŝƐƟŶƚĂƐǀĂƌŝĂŶƚĞƐ͘
ůĂĂƚĂůůĂĚĞ/ŶŐůĂƚĞƌƌĂĚĞŵŽƐƚƌĂƌŽŶƐƵƐĐĂƌĞŶĐŝĂƐ͘ƌĂŶůĞŶƚŽƐ͘zƐƵƐŐŝƌŽƐŶĂĚĂ hŶĚĞŵŽŶŝŽĚŽƌŵŝĚŽ͕ƵŶĂďĞƐƟĂƋƵĞƌĞ-
ƚĞŶşĂŶƋƵĞǀĞƌĐŽŶůĂǀĞƌƐĂƟůŝĚĂĚĚĞůŽƐĐĂnjĂƐŝŶŐůĞƐĞƐ͕ŵƵĐŚŽŵĄƐŵĂŶŝŽďƌĂďůĞƐ͘ ĐƵĞƌĚĂĂůďĂƌĐŽĂƐĞƐŝŶŽĚĞůƌĞůĂƚŽĚĞ Joseph
ůƐşŵďŽůŽĚĞůĂƉƌŽƉĂŐĂŶĚĂŶĂnjŝ͕ůĂďĂŶĚĞƌĂĚĞůĂƉŽĚĞƌŽƐĂ>ƵŌǁĂīĞ͕ŶĞĐĞƐŝƚĂďĂ Conrad LJƋƵĞĞƐƉĞƌĂƐƵŽƉŽƌƚƵŶŝĚĂĚ͘zĐŽŵŽ
ůĂĞƐĐŽůƚĂĚĞŽƚƌŽƐĂǀŝŽŶĞƐƉĂƌĂĂĐƚƵĂƌ͘ Heiko Weber͕ĞůƉŝůŽƚŽŶĂnjŝĚĞ^ƚƵŬĂƋƵĞďƵƐ-
ů^ƚƵŬĂƐĞǀŽůǀŝſŽďƐŽůĞƚŽŵƵLJƉƌŽŶƚŽĨƌĞŶƚĞĂŽƚƌŽƐĂĞƌŽƉůĂŶŽƐ͘WĞƌŽƐŝŐƵŝſ ĐĂůĂƌĞĚĞŶĐŝſŶ͕ĂƵŶƋƵĞŶŽůŽƐĂďĞ͕LJƐŝĞŶƚĞ
ƐŝĞŶĚŽƷƟůĂůĂůĞŵĂŶŝĂŶĂnjŝLJƐĞŵĂŶƚƵǀŽĞŶƉƌŽĚƵĐĐŝſŶŚĂƐƚĂϭϵϰϰ͘sŽůſĞŶ ƵŶĐŽƐƋƵŝůůĞŽĐƵĂŶĚŽƌŽnjĂĐŽŶůŽƐĚĞĚŽƐĞů
ůĂĐĂŵƉĂŹĂĚĞůŽƐĂůĐĂŶĞƐLJĞŶĞů&ƌĞŶƚĞKƌŝĞŶƚĂů͕ĚŽŶĚĞƐĞƌĞŝŶǀĞŶƚſĐŽŵŽ ƉĞƌĮůĚĞůĂƐĞƌƉŝĞŶƚĞƉŝŶƚĂĚĂĞŶĞůĨƵƐĞůĂũĞ͕
ƌŽŵƉĞƚĂŶƋƵĞƐ;ĞůĐĂƐĐĂŶƵĞĐĞƐ͕ůĞĂƉŽĚĂƌŽŶͿĚĞƐƉƵĠƐĚĞƋƵĞůĞĂĐŽƉůĂƌĂŶĚŽƐ ƚĂŵďŝĠŶƚĞŶŐŽůĂŝŵƉƌĞƐŝſŶĚĞƋƵĞůĂďŽĐĂ
ĐĂŹŽŶĞƐƐƵƐƉĞŶĚŝĚŽƐďĂũŽůĂƐĂůĂƐ͘ŽŶĞƐĞĂǀŝſŶ͕ĞůĂƐĂůĞŵĄŶHans-Ullrich ǀĞŶĞŶŽƐĂĚĞĞƐĞĂǀŝſŶŵĞǀĂĂŵŽƌĚĞƌĞŶ
Rudel͕ƋƵĞŶĂƌƌĂƐƵǀŝĚĂĞŶPiloto de StukaLJƋƵĞƚĂŵďŝĠŶĂƉĂƌĞĐĞĞŶůĂŶŽǀĞůĂ ĐƵĂůƋƵŝĞƌŵŽŵĞŶƚŽ͘zĂƉƵŶƚŽĚĞĞƐĐƌŝďŝƌůĂ
Stuka͕ƐĞĐŽŶǀŝƌƟſĞŶĞůĂǀŝĂĚŽƌŵĄƐůĂƵƌĞĂĚŽĚĞůdĞƌĐĞƌZĞŝĐŚ͕ĚƵĞŹŽĚĞůĂ ƷůƟŵĂůşŶĞĂĚĞĞƐƚĞĂƌơĐƵůŽĂƉĂƌƚŽůĂŵĂŶŽ
ƌƵnjĚĞ,ŝĞƌƌŽĐŽŶ,ŽũĂƐĚĞZŽďůĞĞŶKƌŽ͕ƐƉĂĚĂƐLJŝĂŵĂŶƚĞƐ͘ ĚĞůƚĞĐůĂĚŽĞŶƵŶĂĐƚŽƌĞŇĞũŽ͘

CLÍO ϵϳ
NÚMEROS ANTERIORES
ISA AN
BE GE TIG LOS EL HAL
E UA
QU L ZEN N DE N
DEL ERAL EN D PRO SC VIR
REIN OR LO
IGE WE
E E DA TAL SÉP CUS ETA IMP STIT IVILIZA N D EN
RRA L, L AT
DIC LA EN E: TIM TER LLE: ERIOUCIÓ CIO EN OS ES E L ROM
AC
Ó L FE
A V RM
O D Y LA
E C LE RO N EN NES AM PAÑ ELE ANO
IRU ER AB YEN MA EL ÉRIC OL BR
ELA A ALL D NO A ES AC
ERÍA A IÓN

PIRATAS
REVISTA DE

HISTORIA
REVISTA DE

HISTORIA

REVISTA DE
REVISTA DE

HISTORIA HISTORIA

REVISTA DE
[Link]
[Link]
[Link] HISTORIA
[Link]
[Link]
DEL CARIBE
LOS TESOROS
PERDIDOS
SEGUNDA HIROSHIMA
GUERRA MUNDIAL DOSIER: NAPOLEÓN REVOLUCIÓN CATALUÑA
LA GUERRA POR LA
EL DESEMBARCO DE
:SU PASO POR MADRID
SUPREMACÍA ATÓMICA CUBANA VS ESPAÑA
:OCASO Y EXILIO LAS RAÍCES HISTÓRICAS
NORMANDÍA, EN IMÁGENES LA MUERTE DE
CAMILO CIENFUEGOS DEL NACIONALISMO
COMUNISMO BATALLA DE LAS HERNÁN CORTÉS
LA LEGALIZACIÓN DEL NAVAS DE TOLOSA 500 AÑOS DE SU
ÚLTIMA CONQUISTA CARLOS II GUERRAS EN
PARTIDO EN ESPAÑA LA CRUZADA ESPAÑOLA EL OCASO DE
LOS AUSTRIA
LA ANTIGÜEDAD
ANIMALES COMO
GAUDÍ TAMERLÁN ARMAMENTO
EL ORIGEN DEL LEE MILLER EL SANGUINARIO GENGIS
LA FOTORREPORTERA DE LOS
GENIO MODERNISTA
CAMPOS DE CONCENTRACIÓN
SUCESOR DE
GENGIS KHAN KHAN MARLENE
SU LEGADO DIETRICH
CONTRA HITLER

LA CORONACIÓN DE LOS ESPÍAS DE


GUERRA CIVIL EL ESCÁNDALO LA REVOLUCIÓN DE
ISABEL II FELIPE II
00235

00237

00239
00236

00238
WATERGATE LA GLORIOSA
8 414090 253567

8 414090 253567

8 414090 253567
8 414090 253567

8 414090 253567
EL GOLPE DE JULIO
LAS CLAVES DE SU REINADO EL FIN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA LOS SECRETOS DE ESTADO DE NIXON LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA DEL IMPERIO EL ADIÓS DEFINITIVO A ISABEL II

235 236 237 238 239

ESPECIALES
VO
VO
O

ESPECIAL
O

ESPECIAL ESPECIAL UE
EV

EV
EV

UE N
U

MONARQUÍA
U

N
REYES CATÓLICOS
JESÚS
N

N
N

LA VIDA
OCULTA DE LA CREACIÓN DE EUROPA LA CREACIÓN DE ESPAÑA ESPECIAL ESPECIAL
CORONAVIRUS ROMA
EL ORIGEN DE LA PANDEMIA DEL COLISEO A LA
QUE CAMBIÓ LA HISTORIA CONSTRUCCIÓN DEL
VATICANO
8 414090 255318

8 414090 255318
00036

EPIDEMIAS CIUDADES
00037
HISTÓRICAS
00035
00033

00034

8 414090 255318
8 414090 255318

8 414090 255318

Y CATÁSTROFES HISTÓRICAS EN ESPAÑA


GRIPE ESPAÑOLA/ACEITE DE COLZA: INTOXICACIÓN MASIVA/ MADRID DURANTE LA GUERRA CIVIL/BARCELONA: LA PRIMERA
EL INCENDIO DE SANTANDER/PALOMARES: LA TRAGEDIA DE LAS EXPOSICIÓN UNIVERSAL/LONDRES VICTORIANO/GRANADA TRAS
NACIMIENTO, MUERTE Y RESURECCIÓN/EL VERDADERO ROSTRO DEL DINASTÍA MEROVINGIA/CARLO MAGNO Y EL IMPERIO CAROLINGIO/ DON PELAYO Y LA BATALLA DE COVADONGA/EL CID CAMPEADOR/ BOMBAS/ACCIDENTE EN EL AEROPUERTO LOS RODEOS/NUBE TÓXICA LA RECONQUISTA/FLORENCIA RENACENTISTA/VIENA Y EL GENIO DE
MESÍAS/LOS AÑOS PERDIDOS/EN BUSCA DE SU TUMBA/LOS DOCE LOS REYES CATÓLICOS Y LA MARCA HISPÁNICA/LOS BORBONES/ LOS REYES GODOS/AUSTRIAS Y BORBONES/ EN LA COSTA DA MORTE/LA INUNDACIÓN DE BARCELONA MOZART/BERLÍN: LA CAÍDA DEL MURO
APÓSTOLES Y SU MENSAJE PROFÉTICO/EL LINAJE DE DIOS MONARQUÍAS EUROPEAS/SIGLO XXI LA ARMADA ESPAÑOLA/GRANDES CONQUISTADORES

33 34 35 36 37

SELECCIÓN Pídelos en la web:


O
[Link]
VO

VO

EV
SELECCIÓN

SELECCIÓN
UE

U
UE

SELECCIÓN SELECCIÓN N SELECCIÓN


N

RELIQUIAS 75 AÑOS
BOMBA
ATÓMICA
75 AÑOS
JUICIOS DE
NÚREMBERG
JACQUES
DE MOLAY
EL ÚLTIMO
TEMPLARIO
HUELLAS
TEMPLARIAS
EN ESPAÑA

SANTO GRIAL 125 AÑOS


INVENCIÓN
ESPAÑA Y EL DEL CINE
CÁLIZ DE CRISTO EL ORIGEN
DE LA EL MOTIVO
ARCA DE LA ALIANZA 75 AÑOS ORDEN DETRÁS
SUS HUELLAS HISTÓRICAS 200 AÑOS SUICIDIO DE SU
REVOLUCIÓN DE HITLER OCASO
NAZISMO ESPAÑOLA
Y OBJETOS DE

2020
PODER
00012
00010

00011

8 401100 301080

TEMPLARIOS
MESA DE SALOMÓN
8 401100 301080

8 401100 301080

MITO Y REALIDAD

EL VERDADERO OBJETIVO
UN AÑO MARCADO POR
NÚMER0 10 / 5,50 euros

NÚMER0 11 / 5,50 euros

LA LANZA DEL DESTINO/ EL SANTO SUDARIO/


LA ESPADA DE TURINGIA/ EL CULTO A LOS SANTOS Y DE LAS CRUZADAS
A LAS VÍRGENES NEGRAS/FALSIFICACIONES MEDIEVALES LA HISTORIA

10 11 12
Suscríbete a...

ESPECIAL
¡25% de
3 NÚMEROS descuento!
al año por solo
12,38 €

¡25% de
descuento!
3 NÚMEROS
al año por solo
12,38 €
SELECCIÓN
Dpto. de suscripciones 4 Tel.: 93 368 75 61 4[Link]

También podría gustarte