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3 Duelo

1) El documento habla sobre el duelo y su abordaje terapéutico. 2) Explica que el duelo implica aceptar la realidad de la pérdida, trabajar las emociones asociadas, y adaptarse a un entorno sin la persona fallecida. 3) Señala que completar estas cuatro tareas es necesario para elaborar el duelo de manera saludable.

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1) El documento habla sobre el duelo y su abordaje terapéutico. 2) Explica que el duelo implica aceptar la realidad de la pérdida, trabajar las emociones asociadas, y adaptarse a un entorno sin la persona fallecida. 3) Señala que completar estas cuatro tareas es necesario para elaborar el duelo de manera saludable.

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DUELO Y SU ABORDAJE TERAPÉUTICO

INTRODUCCIÓN

El duelo tiene lugar tras cualquier clase de perdida, aunque suele ser más intenso
tras el fallecimiento de un ser querido. No es un sentimiento único, si no más bien
una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser
superados.
Antes de poder entender plenamente el impacto de una pérdida y el comportamiento
humano al que va asociada, se debe entender un poco el significado del apego.
La tesis de Bowlby es que estos apegos provienen de la necesidad que tenemos de
protección y seguridad; se desarrollan a una edad temprana, se dirigen hacia algunas
específicas y tienden a perdurar a lo largo de gran parte del ciclo vital.
La conducta de apego la ilustran muy bien las crías de animales y los niños
pequeños que, a medida que crecen, se alejan de la figura de apego durante
períodos de tiempo cada vez más largos, para buscar en un radio cada vez más
amplio de su ambiente. Pero siempre vuelven a la figura de apego en busca de
protección y seguridad. Cuando dicha figura desaparece o se ve amenazada, la
respuesta es de intensa ansiedad y fuerte protesta emocional.
En dichas circunstancias se activan las conductas de apego más poderosas:
aferrarse, llorar y quizás coaccionar mediante el enfado. Cuando estas acciones
son exitosas, se restablece el lazo, las actividades cesan y se alivian los estados de
estrés y malestar. Si el peligro no desaparece sobrevendrá el rechazo, la apatía y
el desespero.
Todos los humanos sufren en mayor o menor medida el duelo por una pérdida. Los
antropólogos que han estudiado otras sociedades, sus culturas y sus reacciones ante
la pérdida de seres amados, dicen que en cualquier sociedad estudiada de cualquier
parte del mundo se produce un intento casi universal por recuperar el objeto perdido,
y/o existe la creencia en una vida después de la muerte donde uno se puede volver a
reunir con el ser querido.
Pues bien ¿QUÉ ES EL DUELO?
Es un conjunto de sentimientos, emociones, pensamientos y comportamientos que
aparecen tras la muerte de un ser querido. Durante el duelo la persona se adapta
gradualmente a la nueva realidad hasta que llega el momento en que está preparada
para aceptarla.
Ante esta situación es difícil saber cómo se va a reaccionar, cómo seguir, cómo
recuperar el sentido de la vida, qué hacer, qué decir...

¿Es necesario elaborar el duelo?


¡Sí!. Después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que se deben realizar para
restablecer el equilibrio y para completar el proceso de duelo.
El duelo (la adaptación a la pérdida) se puede ver como un proceso que implica
tareas básicas y es esencial que la persona las complete antes de poder acabar el
duelo.
LAS CUATRO TAREAS DEL DUELO

1
Tarea I aceptar la realidad de la pérdida

Cuando alguien muere, incluso si la muerte es esperada, siempre hay cierta


sensación de que no es verdad. La primera tarea es afrontar plenamente la realidad
de que la persona está muerta, que se ha marchado y no volverá; asumir que el
reencuentro es imposible. Mucha gente que ha sufrido una perdida se encuentra a sí
misma llamando en voz alta a la persona perdida y, a veces la confunde con otras
personas de su entorno.
Lo opuesto de aceptar la realidad de la pérdida es no creer mediante algún tipo de
negación.
Negar la realidad de la pérdida puede variar en el grado, desde una ligera distorsión a
un engaño total. Por ejemplo aquellos en los que la persona en duelo guarda el cuerpo
del fallecido en casa durante varios días antes de notificar a alguien la muerte, o los
padres que pierden un hijo conservan la habitación tal como estaba antes de la
muerte.
Otra manera que tiene la gente de protegerse de la realidad es negar el significado de
la pérdida «No era un buen padre», «No estábamos tan unidos» «No le echo de
menos» o acabar con todos los recuerdos del fallecido.
Algunas personas hacen más difícil la realización de la tarea I negando que la muerte
sea irreversible.
Otra estrategia usada para negar la finitud de la muerte es el espiritismo. Aceptar la
realidad de la perdida lleva tiempo porque implica no solo una aceptación intelectual sino
también emocional.
Los rituales tradicionales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse
hacia la aceptación, soñar que el fallecido está vivo es, no sólo un deseo de que se
haga realidad, sino una manera que tiene la menté de validar la realidad de la muerte
mediante el contraste intenso qué se produce al despertar de dicho sueño.

Tarea II: trabajar las emociones y el dolor de la pérdida

Es necesario reconocer y trabajar el dolor físico, emocional y conductual asociado


con la pérdida. Es necesario que la persona elabore el dolor emocional para realizar el
trabajo del duelo, y cualquier cosa que permita evitar o suprimir de forma continua
este dolor es probable que prolongue el curso del duelo. No todo el mundo
experimenta el dolor con la misma intensidad ni lo siente de la misma manera. La
negación de esta segunda tarea, de trabajar el dolor, es no sentir, evitando
pensamientos dolorosos. Algunas personas lo controlan estimulando sólo
pensamientos agradables del fallecido que les protegen de la incomodidad de los
pensamientos desagradables. Idealizar al muerto, evitar las cosas que le recuerdan
a él y usar, alcohol o drogas, o bien intentar una cura geográfica, esto es lo opuesto
a permitirse a sí mismos dar rienda suelta al dolor; sentirlo y saber que un día se
pasará.
Los propósitos del asesoramiento psicológico en procesos de duelo es ayudar a
facilitar esta segunda tarea para que la gente no arrastre el dolor a lo largo de su
vida.

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Tarea III: adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente

Este darse cuenta muchas veces empieza alrededor de tres meses después de la
pérdida e implica asumir vivir solo, educar a los hijos solo, enfrentarse a una casa
vacía y manejar la economía solo.

El superviviente no es consciente de todos los roles que desempeñaba el fallecido


hasta algún tiempo después de la pérdida.
Muchos supervivientes resienten el tener que desarrollar nuevas habilidades y asumir
roles que antes desempeñaban sus parejas.
Las personas en duelo no sólo se han de adaptar a la pérdida de los roles que
desempeñaba antes el fallecido, sino que la muerte les confronta también con el
cuestionamiento que supone adaptarse a su propio sentido de sí mismos.
El duelo puede suponer una regresión intensa en la que las personas se perciben a sí
mismas como inútiles, inadecuadas, incapaces, infantiles o personalmente en
quiebra.
No es extraño, sentir que se ha perdido la dirección en la vida.
Detener la tarea III es no adaptarse a la perdida. Los resultados de un duelo giran en
torno a cómo se logre resolver esta tarea III o el progreso hacia el reconocimiento
del cambio de circunstancias, una revisión de sus modelos representacionales, y
una redefinición de sus metas en la vida, o un estado de detención del crecimiento,
en el que se encuentra aprisionado por un dilema, que no puede resolver.

Tarea IV: recolocar emocionalmente al fallecido

Uno nunca pierde los recuerdos de una relación significativa. El duelo acaba cuando la
persona ya no necesita reactivar el recuerdo del fallecido con una intensidad
exagerada en el curso de la vida diaria. Un lugar que es importante pero que deja un
espacio para los demás.
La tarea del asesor es ayudarle a encontrar un lugar adecuado para él en su vida
emocional, un lugar que le permita continuar viviendo de manera eficaz en el mundo
La cuarta tarea se entorpece manteniendo el apego del pasado en vez de continuar
formando otros nuevos. Algunas personas encuentran la pérdida tan dolorosa que
hacen un pacto consigo mismos de no volver a querer nunca más. El popular
mercado de las canciones está repleto de este tema, que le da una validez que no
merece.

Determinantes del duelo

Para algunos el duelo es una experiencia muy intensa, mientras que para otros es
bastante leve. Para algunos el duelo empieza en el momento en que conocen la
pérdida, mientras que para otros es una experiencia retardada. En algunos casos el
duelo dura un período de tiempo relativamente breve, mientras que en otros parece
durar siempre.
Si quisieras predecir como responderá una persona a una perdida ¿Qué
necesitaras saber? determinantes mas importantes.

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1. Quien era la persona.

2. La naturaleza del apego; a) la fuerza del apego, es decir, la reacción


emocional aumentara su gravedad proporcionalmente a la intensidad de la
relación afectiva. b) la seguridad del apego; ¿ cómo era de necesario el
fallecido para la sensación de bienestar del superviviente? y c) la ambivalencia
en la relación: normalmente los sentimientos positivos sobrepasan con
diferencia a los negativos, pero en el caso de una relación muy ambivalente en
la que los sentimientos negativos coexisten en una proporción casi igual,
habrá una reacción emocional más difícil en el duelo.

3. Tipo de muerte. Tradicionalmente las muertes se han catalogado baja las


categorías NASH: natural, accidental, suicidio y homicidio. Incluyen dónde se
produjo la muerte a nivel geográfico, si ocurrió cerca o lejos, y si había algún
aviso previo o se trata de una muerte inesperada.

4. Antecedentes históricos: para predecir como va a elaborar el duelo cada persona


hay que saber si ha tenido perdidas anteriores y como se elaboraron dichos
duelos.

5. Variables de personalidad: que se tenga en cuenta la estructura de personalidad


de la persona en duelo cuando se intenta entender su respuesta ante la perdida,
edad y el sexo, la inhibición de sentimientos que tiene, como maneja la ansiedad
y como afronta las situaciones estresantes.

6. Variables sociales. Para predecir adecuadamente como va a elaborar el duelo


alguien, se han de conocer los antecedentes sociales étnicos y religiosos del
superviviente.

7. Otros tipos de estrés simultáneos. Niveles altos de desorganización después de


una muerte, incluyendo graves cambios económicos.

CARACTERÍSTICAS DEL DUELO NORMAL

SENTIMIENTOS
Tristeza: más común, señal que evoca reacción de comprensión y protección.

Enfado: puede ser uno de los sentimientos más desconcertantes para el


superviviente.

El enfado proviene de dos fuentes: I) de una sensación de frustración ante el


hecho de que no había nada que se pudiera hacer para evitar la muerte, y 2) de una

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especie de experiencia regresiva que se produce después de la pérdida de
alguien cercano.

Hay una tendencia a la regresión, a sentirse desamparado, incapaz de existir sin esa
persona y luego, a experimentar enfado y ansiedad.

La gente culpa a los miembros de la familia, a un amigo insensible y a Dios.

Una de las desadaptaciones mas peligrosas del enfado es la postura de dirigirlo hacia
adentro, hacia el sí mismo. En caso grave de retroflexión, podría desarrollar una
conducta suicida.

Culpa y autorreproche: son experiencias comunes entre los supervivientes: culpa por
no haber sido suficientemente amable, por no haber llevado a la persona al hospital
antes, y cosas por el estilo.

.Ansiedad: puede oscilar desde una ligera sensación de inseguridad a fuertes


ataques de pánico y cuanto más intensa y persistente sea la ansiedad más sugiere
una reacción de duelo patológico. La ansiedad proviene normalmente de dos
fuentes. La primera es que los supervivientes temen que no podrán cuidar de sí
mismos solos y con frecuencia hacen comentarios como " podré sobrevivir sin él». La
segunda es que la ansiedad se relaciona con una conciencia más intensa de la
sensación de muerte personal: la conciencia de la propia mortalidad aumentada por
la muerte de un ser querido (Worden, 1976).

Soledad: es un sentimiento del que hablan con mucha frecuencia los supervivientes,
particularmente los que han perdido al cónyuge.

Fatiga: puede experimentar como apatía o indiferencia, puede ser sorprendente y


molesto para la persona que normalmente es muy activa.

Impotencia: se presenta a menudo en las primeras fases de la pérdida.

Shock: muy a menudo en el caso de las muertes repentinas.


Anhelo: se ha observado que el anhelo es una experiencia normal. Cuando diminuye
puede ser señal de que el duelo se esta acabando.

Alivio: sobre todo si ese ser sufrió una enfermedad larga o particularmente dolorosa.
Sin embargo normalmente a esta sensación de alivio le acompaña una sensación de
culpa.

Insensibilidad: ausencia de sentimientos.

El bloqueo de las sensaciones como defensa frente a lo que de otra manera sería un
dolor desbordante parece ser extremadamente normal.

Todos los sentimientos que aparecen son normales en un duelo y que no hay

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nada patológico en ninguno de ellos. Sin embargo, los sentimientos que duran
períodos de tiempo anormalmente largos y con una intensidad excesiva pueden
presagiar un duelo complicado.

SENSACIONES FÍSICAS

1. Vacío en el estómago.

2. Opresión en el pecho.
3. Opresión en la garganta.
4. Hipersensibilidad al ruido.
5. Sensación de despersonalización: «Camino calle abajo y nada parece real,
ni siquiera yo.
6. Falta de aire.
7. Debilidad muscular
8. Falta de energía.
9. Sequedad de boca.

COGNICIONES.

Patrones de pensamiento diferentes que marcan la experiencia del duelo son


normales y generalmente desaparecen después de un breve espacio de tiempo.
Pero a veces persisten y desencadenan sentimientos que pueden producir una
depresión o problemas de ansiedad.

Incredulidad: especialmente si la muerte es súbita.

Confusión: parece que no pueden ordenar sus pensamientos, que tienen dificultad
para concentrarse o que olvidan las cosas.

Preocupación: obsesión con pensamientos sobre el fallecido, sobre como recuperar


a la persona perdida.
Sentido de presencia: la persona en duelo puede pensar que el fallecido aun esta de
alguna manera en la dimensión de espacio y tiempo de los vivos.

Alucinaciones: tanto visuales como las audiovisuales se incluyen en esta lista de


conductas normales porque son una experiencia normal de las personas en duelo.

CONDUCTAS

Trastornos del sueño: en las primeras fases de la pérdida experimentan trastornos del
sueño, dificultad para dormir y despertar temprano por las mañanas.

Si el trastorno del sueño, persiste puede indicar un trastorno depresivo más serio,
que se debería explorar. Los trastornos del sueño pueden simbolizar algunas veces
miedos, incluso miedo, a soñar, miedo a estar en la cama solo/a y miedo a no
despertarse.

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Trastornos alimentarios: se pueden manifestar comiendo demasiado o demasiado
poco.

Conducta distraída: las personas actuando de manera distraída v haciendo cosas


que al final les producen incomodidad o les hacen daño.

Aislamiento social: incluye una pérdida de interés por el mundo externo, como no
leer los periódicos o no mirar la televisión.

Soñar con el fallecido: es muy normal tener sueños con la persona muerta, tanto
sueños normales como sueños angustiosos o pesadillas. Muchas veces dichos
sueños sirven a diversos propósitos, como dar alguna clave diagnóstica sobre la
situación de la persona en el curso.

Evitar recordatorios del fallecido: algunas personas evitarán los lugares o cosas que
les provocan sentimientos dolorosos. Pueden evitar el lugar donde murió el fallecido, el
cementerio y pueden evitar objetos que les recuerdan a la persona querida que han
perdido.
Cuando la persona en duelo se libra rápidamente de todas las cosas asociadas con
el fallecido, deshaciéndose de ellas o haciéndolas desaparecer de cualquier manera
posible, puede derivar en, un duelo complicado.

Buscar y llamar en voz alta.

Suspirar: es un correlato cercano a la sensación física de falta de respiración.

Hiperactividad desasosegada.

Llorar: las lágrimas alivian el estrés emocional, pero cómo lo .hacen es todavía una
incógnita.
Visitar tugares o llevar consigo objetos que recuerdan al fallecido: esto es lo opuesto a la
conducta de evitar los recuerdos de la persona.

Atesorar objetos que pertenecían al fallecido.

Si estas, experiencias persisten durante mucho tiempo en el proceso del duelo


pueden ser indicadoras de un duelo más complicado.

DUELO CRÓNICO

Es aquel que tiene una duración excesiva y nunca llega a una conclusión
satisfactoria, la persona que lo sufre es muy consciente de que no consigue
acabarlo.
Pueden anhelar una relación que nunca fue pero que podría haber sido, sobre
todo en personas con pasado de alcoholismo, abuso físico o sexual.

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Tenían una relación muy dependiente con el fallecido
La pérdida les hace sentir inseguros e incapaces de elaborarla solos.
Pueden necesitar apoyo y ánimo para establecer nuevas relaciones que les
ayuden a cubrir alguna necesidad.
La persona que ha sufrido la pérdida no quiere desprenderse de posesiones
materiales que pertenecían al fallecido.
No tienen familia u otro apoyo social durante el periodo de duelo

DUELO RETRASADO (inhibidos, suprimidos o pospuestos):

La persona puedo haber tenido una reacción emocional en el momento de la


pérdida, pero no fue suficiente.
En un momento del futuro puede experimentar los síntomas del duelo
respecto a una pérdida posterior e inmediata, pero la intensidad de duelo
parece excesiva.
La persona generalmente tiene la impresión clara de que la respuesta que
experimentan es exagerada respecto a la situación.
Un ejemplo interesante de duelo retrasado se produjo en un caso en el que
una mujer perdió a varios de sus hijos en un accidente. En aquel momento
estaba embarazada y se le pidió que no se entristeciera demasiado pues los
sentimientos intensos podrían poner en peligro su embarazo.
Puede surgir también años después de un aborto espontáneo o provocado
Las reacciones retrasadas no sólo se pueden desencadenar con una pérdida
que está directamente relacionada con la experiencia vivida por el sujeto, sino
también viendo a otra persona que ha sufrido una pérdida o viendo una
película, la televisión o cualquier otro acontecimiento en el que el tema
principal sea la pérdida.

Una tristeza inexplicable que se produce en cierto momento como vacaciones


y aniversarios.
Conserva el ambiente del fallecido tal como estaba cuando se produjo la
perdida.
Evitan visitar el cementerio o participar en rituales o actividades relacionadas
con la muerte.

DUELO EXAGERADO

La persona que está siendo entrevistada no puede hablar del fallecido sin
experimentar un dolor intenso y reciente.

La persona que experimenta la intensificación de un duelo normal se siente


desbordada y recurre a una conducta desadaptativa.
La persona es consciente de que los síntomas y las conductas que está
experimentando están relacionadas con la pérdida y busca terapia porque su
experiencia es excesiva e incapacitante.

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Se crea fobia respecto a la enfermedad o la muerte
Sentimientos de desesperanza que se transforman en desesperación
irracional
Acompañados por características depresivas.
La ansiedad es otra respuesta común, pero se experimenta en forma de
ataques de pánico o de conductas fóbicas.
Se da un abuso de alcohol u otras sustancias, producido o exacerbado por
una muerte.
Un examen de la historia médica de la persona revela que ha desarrollado
síntomas físicos como los que experimentaba el fallecido antes de la muerte.
Hay algunos que sufren de una pérdida, normalmente de naturaleza
catastrófica, que desarrollan signos y síntomas del trastorno por estrés
postraumático.

DUELO ENMASCARADO

La persona no es consciente de que sus síntomas están relacionados con una


pérdida
Algún conocimiento relativamente poco importante desencadena una intensa
reacción emocional.
Experimentan síntomas y conductas que les causan dificultades pero no se
dan cuenta ni reconocen que están relacionados con la pérdida.
Enmascarado como síntoma físico o a través de algún tipo de conducta
aberrante o desadaptativa. Como una depresión inexplicable o hiperactividad.
En la entrevista clínica aparecen temas de pérdidas.
La persona que experimenta una falsa euforia después de una muerte
Hacen cambios radicales en su estilo de vida después de una muerte o que
evitan a sus amigos, miembros de la familia y/o actividades asociadas con el
fallecido.

Por otra parte Freud, (1917) en su articulo de Duelo y melancolía, intentó señalar
que la depresión, o «melancolía» como él la llamaba, era una forma patológica de
duelo y era muy parecida al duelo normal pero tenía ciertos rasgos característicos
propios es decir, los impulsos de enfado hacia la persona querida «de manera
ambivalente» se dirigían hacia dentro de uno mismo. El duelo puede trasformarse en
una depresión real.

Las principales distinciones entre el duelo y la depresión son éstas:


en ambos se pueden encontrar los síntomas clásicos de trastorno del sueño,
trastornos del apetito e intensa tristeza.
Sin embargo, en el duelo no hay pérdida de autoestima que se encuentra en la
mayoría de las depresiones clínicas.
Freud creía que en el duelo el mundo parece pobre y vació mientras que en la
depresión la persona se siente pobre y vacía.

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Una de las funciones del asesor que esta en contacto con personas durante los
momentos de duelo agudo es evaluar que pacientes pueden sufrir el desarrollo de
una depresión mayor. Estos pacientes pueden recibir ayuda adicional, como
evaluación medica y posiblemente seria correcto usar medicación antidepresiva.

ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Ayudar a ser real la perdida: hablar de las circunstancias que rodearon la muerte.

Ayudar a identificar y expresar sentimientos de:

Enfado: frustración e impotencia. Hacia otras personas o el mismo (depresión).


Investigar ideación suicida

Culpa: se centra en las circunstancias de la muerte, se rinde ante la


confrontación con la realidad (que hizo, que mas hizo), se apoya en la técnica del
psicodrama.
Ansiedad: proviene de pensar que no pueden vivir solos y la conciencia de la
propia muerte. Mediante reestructuración cognitiva: reconocer estrategias que
usaban para funcionar solos antes de la pérdida, ayudar a expresar miedos y
emociones.
Tristeza: se manifiesta con el llanto, darse permiso para llorar porque es algo que
se niegan a si mismos.
Ayudar a vivir sin el fallecido: adaptarse a la perdida y facilitar su capacidad para vivir
solo y para tomar decisiones de manera independiente. Usar enfoque de solución de
problemas, habilidades de afrontamiento,

Facilitar la recolocación emocional del fallecido: encontrar un lugar nuevo en


su vida para la persona que han perdido. Fortalecer el grupo primario.
Dar tiempo para elaborar el duelo: Ayudar a la familia a entender que requiere
tiempo y es un proceso gradual.
Interpretar la conducta como normal: ayudar a comprender que sus conductas
y sentimientos son normales.
Permitir las diferencias individuales: cada uno vive el duelo de distinta forma.
Examinar defensas y estilos de afrontamiento: subrayar estilos y valorar su
eficacia. (Alcohol, drogas, objetos).

• Fortalecer las redes sociales


• Trabajar tecnología del amor
Role Playing:
• Organización individual
• Desarrollar nuevas habilidades interpersonales ( asertividad )

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• Animarle a realizar alguna actividad física
• Salir de paseo preferentemente en compañía de alguien cercano
• Crear metas alcanzables para que el futuro tenga sentido y se continué
creciendo
• Definir nuevas estrategias de afrontamiento del duelo
• Reconocer que cosas solían hacer y ahora no lo hacen para retomar o crear
nuevos intereses.
• Proponer actividades manuales
• Trabajar con álbum de fotos, para facilitar los recuerdos y para explorar el
entorno emocional del recuerdo
• Fortalecer el grupo primario
• Crear o restaurar el grupo primario
• Intensificar cosas agradables
• Intervención con medicamentos cuando hay depresión profunda, trastornos
del sueño o demasiada ansiedad.
Escribir
Dibujar
Diario
Solución de problemas
Cartas
Silla vacía
Trabajar la Relajación y sugerir masajes para disminuir la tensión corporal

Música: como disparador de sensaciones agradables para el paciente

Películas: para generar acciones, actitudes y hábitos nuevos

¿CUANDO BUSCAR AYUDA?

El duelo es un proceso natural que en la mayoría de los casos no precisa


tratamiento psicológico ni farmacológico. Sin embargo, es conveniente que se
solicite ayuda profesional cuando:

- Se busque aliviar el dolor mediante el alcohol u otras drogas.

- El aislamiento sea cada vez mayor, sin que la familia o amigos puedan
evitarlo

- Hayan ocurrido varias pérdidas de seres queridos en poco tiempo.

- La pérdida sobreviene durante un periodo de depresión.

- Las emociones y sentimientos interfieren de forma importante en la


actividad cotidiana y en la calidad de vida, manteniendo un elevado nivel de
sufrimiento

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- Se considera que el dolor que se experimenta se prolonga excesivamente
en el tiempo.

- Tras un período de tiempo razonable, continúan las dificultades para


reiniciar las actividades sociales, laborales etc.

METAS DE LA TERAPIA

Facilitar las tareas del duelo a la persona que esta elaborando uno reciente
para que el proceso del mismo finalice con éxito.

Identificar y resolver los conflictos de separación que imposibilitan la


realización de las tareas correspondientes en personas cuyo duelo no
aparece, se retrasa, es excesivo o prolongado.

Ayudar a tratar tanto las emociones expresadas como las latente

Establecer contrato y alianza terapéutica

Animar a decir un adiós apropiado y a sentirse cómodo

¿Cuándo ha acabado el duelo?


Bowlby y Parkes dicen que el duelo ha acabado cuando una persona acaba la última
fase del duelo, la restitución.
Un punto de referencia de un duelo acabado es cuando la persona es capaz de
pensar en el fallecido sin dolor; puede volver a invertir sus emociones en la vida y en
los vivos.
Cuando la persona recupera el interés por la vida, se siente más esperanzada,
experimenta gratificación de nuevo y se adapte a nuevos roles.

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