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Sentencia Metassi 3276773

El documento presenta un resumen de una sentencia judicial número 391 del 24 de septiembre de 2019. La sentencia trata sobre una demanda laboral presentada por Héctor Metassi contra la compañía de seguros Liderar S.A. por un accidente de trabajo ocurrido en 2014. La sentencia describe brevemente los antecedentes del caso, la posición de ambas partes, y las pruebas presentadas.
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Sentencia Metassi 3276773

El documento presenta un resumen de una sentencia judicial número 391 del 24 de septiembre de 2019. La sentencia trata sobre una demanda laboral presentada por Héctor Metassi contra la compañía de seguros Liderar S.A. por un accidente de trabajo ocurrido en 2014. La sentencia describe brevemente los antecedentes del caso, la posición de ambas partes, y las pruebas presentadas.
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SALA 2 CAMARA DEL TRABAJO -SEC.

4
Protocolo de Sentencias
Nº Resolución: 391
Año: 2019 Tomo: 7 Folio: 1970-1980

EXPEDIENTE SAC: 3276773 - METASSI, HECTOR ESTEBAN C/ LIDERAR S.A. - ORDINARIO - ACCIDENTE (LEY DE

RIESGOS)

PROTOCOLO DE SENTENCIAS. NÚMERO: 391 DEL 24/09/2019

SENTENCIA NUMERO: 391.

En la ciudad de Córdoba, a los veinticuatro días del mes de septiembre del año dos mil

diecinueve, previa deliberación se constituye en audiencia oral y pública, en ausencia de las

partes, el Tribunal de la Sala Segunda de la Cámara Única del Trabajo, integrada

unipersonalmente por su vocal Cristián Requena, en presencia de la actuaria, a fin de dar

lectura a la sentencia dictada en autos: “METASSI, HÉCTOR ESTEBAN C/ LIDERAR

S.A. – ORDINARIO – ACCIDENTE (LEY DE RIESGOS)” (Expte. 3276773 – 2016 –

Secretaría 4), DE LOS QUE RESULTA: Relación sucinta de causa (art. 64.2 C.P.T.): 1. Con

fecha 25/08/15 comparece Héctor Esteban Metassi, D.N.I. 20.873.442, recurre dictamen de la

Comisión Médica Jurisdiccional (C.M.J.) e incoa demanda laboral en contra de A.R.T.

Liderar S.A. Plantea la inconstitucionalidad de diversas normas del Sistema de Riesgos del

Trabajo (S.R.T.) (art. 46 inc. 1; 26 del Decreto 717/96). Relata haber ingresado a trabajar a

Sempraco S.A. en la categoría de operario, con una antigüedad de 5 años a la fecha del

siniestro que denuncia. Cumplía sus tareas en el Parque Industrial Ferreyra, en la planta de la

firma Weber, realizando tareas de jardinería y mantenimiento del predio. Precisa que el día

20/10/14 a final de la jornada, siendo aproximadamente las 16.55 horas, en circunstancias en

que se dirigía desde su trabajo hacía su domicilio, a bordo de su motocicleta, circulando por

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un ingreso a la circunvalación desde un camión, que circulaba delante de él, se desprende una

caja metálica que cae al pavimento y al no poder esquivarla, la lleva por delante, se le bloquea

la rueda de la moto y cae hacía adelante al pavimento. Caracteriza dicho hecho como un

accidente in itinere. Refiere que tal evento guarda relación directa con las patologías que le

diagnóstica el doctor Catania. Refiere que presenta secuela de lesión de pulgar derecho y

muñeca derecha, lo que le significa una incapacidad de un 5% por “limitación funcional de la

articulación IF del pulgar derecho 40°”; 4% por “limitación funcional de la articulación MCF del

pulgar derecho 40°”; 4% por “limitación funcional de la articulación muñeca derecha a la flexión

dorsal 30°”, y un 3% por “limitación funcional de la articulación muñeca derecha a la flexión

palmar”. Considera porcentaje por factores de ponderación (edad y tipo de actividad) y

alcanza un porcentaje incapacitante total de 18,60 % T.O. Califica medico legalmente como “

accidente de trabajo”. Afirma que la Aseguradora aceptó el siniestro y brindó prestaciones en

especie. Inicia trámite ante la C.M.J. para que se le determine porcentaje incapacitante. Tal

organismo dictamina y objetiva limitación funcional de muñeca y pulgar derechos, como

secuela del siniestro padecido y fija un porcentaje incapacitante deL 4,50% de la T.O. Refiere

que en este planteo no controvierte la contingencia denunciada ni su calificación médico

legal, no obstante afirma que el organismo omitió valorar la verdadera limitación funcional

que padece, la secuela neurológica, por lo que reclama por un mayor porcentaje de

incapacidad. Impugna dictamen de la C.M.J. Cuantifica montos reclamados, cita el derecho y

hace su petitum. 2. Conferido trámite, a fs. 35 tiene lugar la audiencia de conciliación.

Fracasado el avenimiento, la parte actora ratifica la demanda y la demandada la contesta a

tenor del memorial que agrega, solicitando el rechazo total con costas. Se tiene por trabada la

litis y se abre la causa a prueba. 3. A fs. 29/34 se agrega el memorial de contestación. La

demandada precisa su denominación social. Reconoce que su parte celebró contrato de

afiliación con la empleadora del actor, vigente entre el 01/05/2011 y el 31/11/2014. Efectúa

consideración sobre lo convenido. Afirma que con fecha 20/10/14 se recepta denuncia de

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siniestro y, con posterioridad, su parte brinda prestaciones médicas en la Clínica Privada

Reina Fabiola, hasta que con fecha 02/10/15 se le otorgó el alta médica con incapacidad a

determinar. El actor solicita intervención de la C.M.J. Tal organismo, con fecha 26/06/15,

dictamina que el actor padecía un porcentaje incapacitante del 4,50% de la T.O. En función de

ello su parte procedió a abonar la suma de $ 27.918,63, con recibo de pago de fecha 13/04/15.

Por lo que plantea que el actor ya cobró y, de modo subsidiario, solicita compensación en

caso que se determine un mayor porcentaje incapacitante. Sostiene que es aplicable al caso la

doctrina de los actos propios. Contesta demanda y efectúa una negativa tanto general como

especifica de los hechos relatados y de la autenticidad de la documentación acompañada. En

lo relevante, niega aspectos de la relación de trabajo y que el actor haya ingresado en

perfectas condiciones físicas y psíquicas. Niega que el infortunio en función del cual reclama

haya tenido lugar del modo en que lo reclama y que le acarree las consecuencias allí indicas

(patología y porcentaje incapacitante). Impugna liquidación practicada. Contesta planteos de

inconstitucionalidad. Cuestiona la cuantificación efectuada. Efectúa consideraciones sobre el

modo del computar de los intereses. Hace reserva del caso federal. Pide el rechazo de la

demanda, con costas. 4. Abierta la causa a prueba, la parte actora ofrece la que hace a su

derecho a fs. 37/38, mientras que la demandada a fs. 40 se ratifica los medios de prueba

ofrecidos a fs. 33/34. Diligenciada la prueba de pertinencia a la etapa instructora, se elevan los

autos, designándose la audiencia de vista de causa que se lleva a cabo en los términos de las

actas de fs. 114 y 123, fijándose el día de la fecha para el dictado de la sentencia. Examinado

el caso, se establece para resolver:

Única cuestión: ¿Es procedente la demanda incoada por la parte actora, y qué

pronunciamiento corresponde dictar?

A LA ÚNICA CUESTIÓN EL VOCAL CRISTIÁN REQUENA, dijo: A) Extremos de la

litis: Conforme ha quedado integrada la relación jurídico procesal en los términos que surgen

de los escritos de demanda y contestación, reseñados en la relación de causa que antecede, el

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objeto de la litis gira en torno al reclamo que efectúa el pretensor en orden a una incapacidad

laboral de la que es portador luego de que, con fecha 20/10/14, sufriera un accidente de

trabajo, y respecto del cual la accionada le brindó las prestaciones médicas, habiendo sido

incluso determinado en su existencia por la C.M.J., quien calificó médico legalmente la

contingencia y determinó una incapacidad del orden del 4,50% T.O., porcentaje que fue

abonado por la A.R.T. En definitiva, el pretensor acude a la vía jurisdiccional reclamando,

siempre en forma sistémica, un mayor porcentaje incapacitante, en tanto sostiene que la

incapacidad que presenta es del 18,60% T.O., para ello, también, plantea

inconstitucionalidades de la ley 24.557. La accionada, por su parte, sostiene haber abonado lo

que le correspondía, entiende es aplicable al caso la doctrina de los actos propios, defiende el

sistema, y contesta planteos de inconstitucionalidad. Conforme esta postura agonal,

corresponde verificar el material probatorio aportado a la causa, y analizarlo, conjuntamente

con el derecho aplicable, a través de la regla de la sana crítica racional (art. 63 in fineC.P.T.),

para determinar a quién le asiste razón en derecho. B) Los medios probatorios: B.1)

Documental: a) Certificado médico: A los fines del cumplimiento del recaudo impuesto por el

art. 46 C.P.T., a fs. 12 el pretensor acompaña un certificado expedido por el médico cirujano,

Claudio Catania, el cual contiene el diagnóstico: “Limitación funcional de la articulación IF a la

del pulgar derecho 40°” lo que le significa un porcentaje incapacitante del 5%; “Limitación funcional

de la articulación MCF a la del pulgar derecho 40°”un 4%; “Limitación funcional de la articulación

muñeca derecha a la flexión dorsal 30°” un 4%, y “Limitación funcional de la articulación muñeca

derecha a la flexión palmar 40°” un 3%, adjudicando una incapacidad del 18,60% T.O.

contabilizando los factores de ponderación, y calificando como “accidente de trabajo”. Está

fechado el 11/05/15. b) Recibo: Acompaña la parte actora un recibo de haberes

correspondiente al periodo junio de 2015, del que surge: empleador Sempreco S.A.; fecha de

ingreso 21/07/09 y categoría operario. B.2) Exhibición: A fs. 101 la actuaria certifica que ante

la ausencia de las partes no tuvo lugar la audiencia en la cual la demandada debía exhibir la

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siguiente documentación laboral: 1) Exámenes médicos de ingreso, periódicos y de egreso. 2)

Plan de acción previsto por el art. 4 L.R.T. 3) Historia ocupacional del actor. B.3) Informativa

: a) A fs. 70/77 la C.M.J. remite expediente 05A-L-00419/15, del que surge como

consecuencia de siniestro denunciado con fecha 20/10/14, que ha sido calificado como

accidente de trabajo; con diagnóstico de: “fractura de luxación trapecio metacarpiana de mano

derecha” lo que le significa un porcentaje incapacitante del 4,50% T.O., de tipo permanente,

grado parcial y carácter definitivo. b) A fs. 89/91 la A.F.I.P. remite los aportes realizados al

actor en su periplo laboral con la empresa Sempreco S.A. B.4) Pericial Contable: A fs. 67/68,

la perita contadora oficial, Norma María Cuevas, presenta dictamen pericial, e informa que el

acto pericial fue llevado a cabo en el domicilio de la demandada. Evacúa puntos de pericia e

informa contrato de afiliación y fecha de vigencia; fecha de denuncia; que se le brindaron

prestaciones en especie y dinerarias. No contó con información para calcular el I.B.M.

Acompaña constancia de la denuncia del accidente por el pretensor de fecha 23/10/14 y de

pago de la incapacidad. A fs. 86 la parte demandada impugna formalmente este informe

pericial por entenderlo infundado y se compromete a ampliar sus argumentos en la etapa

procesal oportuna, lo que finalmente no cumplimenta, conforme acta de fs. 123. B.5) Pericial

Médica: A fs. 103/106 obra el dictamen médico pericial efectuado por el perito oficial, doctor

Rubén Ángel Li Gambi. En su informe, luego de describir la información que surge de la

anamnesis, indica como síntomas actuales, dolor y limitación funcional de mano y muñeca

derecha. A partir del examen físico de muñeca y mano derecha, refiere que al inspeccionar, no

constata alteraciones morfológicas ni anatómicas como, tampoco, constata alteraciones

anatómicas a la palpación de muñeca, mano y dedos. El actor manifiesta dolor en la región

radial de la muñeca. Tono, trofismo y fuerza muscular levemente disminuidos. Reflejos,

sensibilidad y funciones de pinza, aro y garra, conservados. Signos de Phalen, Tinel y Durkan

negativos. Similar examen efectúa respecto de dedo pulgar mano derecha e indica que el actor

refiere dolor a la flexión máxima del 1° dedo ante la palpación, como ante algunas maniobras

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de las articulaciones interfalángicas de los dedos. Tono, trofismo y fuerza muscular levemente

disminuidos. Función pinza conservada, pero con poca fuerza. En ambos casos describe los

movimientos practicados por el actor y consigna el grado de motilidad verificado. Indica los

estudios complementarios considerados. Diagnostica: “Secuela del traumatismo de muñeca

derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del 1° dedo de la mano derecha con

limitación funcional”. Concluye que la contingencia denunciada, de constatarse, ha actuado

como nexo causal de las patologías diagnosticadas. Las calificó médico-legalmente como

accidente in itinere y refiere que el actor, habiendo sido asistido por la Aseguradora queda

con limitaciones funcionales. Refiere que no se aportan exámenes pre-ocupacionales, ni

periódicos ni se presentan pruebas que demuestren una sintomatología previa en la zona

afectada. En cuanto a los porcentajes de incapacidad, precisa que atento haber una

preexistencia, que le significó un porcentaje incapacitante del 22,50% T.O. corresponde

aplicar método de capacidad restante (M.C.R.), por lo que toma como porcentaje base un

77,50% T.O. A partir de allí, indica por secuela de traumatismo de 1° dedo un 4,65% -sobre

un porcentaje del 6%-, y por muñeca derecha un 2,18% -sobre un porcentaje de 3%-, suma

tales valores y obtiene un total de 6,83% T.O. luego de aplicar M.C.R. Adiciona por miembro

superior hábil 0,34% -sobre un porcentaje inicial del 5% sobre el subtotal incapacitante- y

alcanza un subtotal de 7,17% T.O. En cuanto a los factores de ponderación indica: por

dificultad para realizar tareas habituales (intermedia) 0,71%, y por edad un 1%. Adiciona tales

valores linealmente y alcanza un porcentaje incapacitante final de 8,88% T.O. A fs. 108 la

parte demandada impugna formalmente el informe pericial, comprometiéndose a ampliar sus

argumentos para el momento procesal oportuno, lo que finalmente no cumplimenta (fs. 123).

B.6) Medida para mejor proveer: En la audiencia de vista de la causa (fs. 115), el Tribunal

ordena que el perito médico oficial se expida sobre los puntos que allí se consignan. A fs. 309

presenta informe ampliatorio e indica que en su informe inicial hay concordancia con el

dictamen emitido por la C.M.J. en cuanto a la calificación médica legal y a las lesiones

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constadas. Sin embargo, en cuanto a la cuantificación del porcentaje incapacitante indica, en

relación a la mano y muñeca derecha, que la discrepancia radica en que en el acto pericial

constata una limitación funcional a la flexión dorsal de 10% más, como también una leve

limitación funcional a la flexión palmar de 60% lo que no fue constatado por la Comisión (fs.

116 vta.). Asimismo, indica, en relación al 1° dedo de la mano derecha, que en el acto pericial

constata una limitación funcional a la flexión de 10% más que en el dictamen de la C.M.J. el

cual equivale a un porcentaje incapacitante del 2% T.O. Precisa que entre las constataciones

efectuados por el organismo y su parte transcurrió un año y medio. Y que las diferencias de

graduación y porcentuales probablemente sean producto del paso del tiempo. Hasta aquí la

prueba. C) Respuesta jurisdiccional: C.1) Inconstitucionalidades: Como cuestión liminar al

tratamiento del objeto de la litis reseñado más arriba, debo pronunciarme sobre lo

concerniente al acceso jurisdiccional, entendiendo por ello no sólo lo relativo a la prescripción

que contiene el art. 46.1, sino también y fundamentalmente, los arts. 8.3, 21 y 22 L.R.T., en

tanto el primero involucra inevitablemente a los segundos. Si bien la propia accionada en su

responde ha aceptado expresamente la jurisdicción laboral provincial para entender en la

causa, lo cual me releva de mayores comentarios, igualmente considero inevitable, por lo

íntimamente vinculado que se encuentra la normativa citada, abordarla en conjunto, desde que

sí se ha cuestionado el apartamiento realizado por el pretensor del sistema pergeñado en la

L.R.T. en orden al tránsito por las comisiones médicas. En efecto, el art. 46.1 coloca como

opción para el trabajador el de ocurrir ante la Comisión Médica Central o ante la Justicia

Federal, siempre respecto del pronunciamiento sobre su reclamo efectuado por la Comisión

Médica Jurisdiccional. A su vez aquéllas obligan al trabajador a transitar su camino, si

pretende obtener las prestaciones del sistema. Ciertamente, a partir de la causa “Castillo

Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A.”(07/09/04), la C.S.J.N. definitivamente dirimió sobre

este condicionamiento y exclusión de posibilidad de transitar de parte del trabajador con su

reclamo por ante el juez natural, que es el propio de la justicia ordinaria laboral que le

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corresponda, conforme los términos del art. 75.12 C.N. En efecto, dijo la Corte: “[...] no es

constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar materias que son como principio

propias del derecho común, ejercer una potestad distinta de la que específicamente le confiere el

citado artículo 75, inciso 12. Lo contrario implicaría tanto como reconocer que las pautas limitativas

que fija la Constitución Nacional cuando se trata de derecho común, referentes a la no alteración de

las jurisdicciones locales y a la aplicación de esas leyes por los tribunales de provincias si las cosas o

las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones, pueden ser obviadas por la sola voluntad del

legislador [...]” (Considerando 5º). Y agrega: “Que, en tal orden de ideas, la LRT no satisface los

mentados requerimientos. En primer lugar la norma no contiene disposición expresa alguna que

declare federal el régimen de reparaciones sub lite [...]. Además, por lo que ha sido expresado en los

dos considerandos anteriores y lo que se agregará seguidamente, y dos párrafos más abajo, parece

indudable que el régimen procesal que instrumenta el impugnado art. 46 inc. 1º, no puede revestir,

si de intencionalidad inequívoca se trata, un carácter siquiera indicativo. En segundo término, un

doble orden de circunstancias surge con toda nitidez a los fines del sub discussio: la citada ley, por un

lado regula sustancialmente sólo relaciones entre particulares y por el otro, de sus preceptos no

aparece manifiesta la existencia de una específica finalidad federal para sustentar una declaración de

tal naturaleza [...]. En tal sentido la aparición de las ART como nuevo sujeto en los nexos aludidos,

lejos de enervar este aserto lo consolida, desde el momento en que aquéllas son ‘entidades de derecho

privado’ [...]” (Considerando 6º. Énfasis agregado). Para terminar claramente estableciendo que:

“La Ley de Riesgos del Trabajo, de tal manera, ha producido dos consecuencias incompatibles con la

Constitución Nacional: impedir que la justicia provincial cumpla la misión que le es propia y

desnaturalizar la del juez federal al convertirlo en magistrado ‘de fuero común’ [...]” (Considerando

7º). Nuestro máximo Tribunal provincial ha acatado esta directiva de la siguiente forma:

“Este Cuerpo advierte -prima facie- que en el sub examen se dirimiría un conflicto de características

similares al resuelto por la C.S.J.N. in re ‘Castillo, Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A.’ (C. 2605.

XXXVIII 07/09/2004), cuyos fundamentos se comparten en orden a que ‘no hay ningún motivo para

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pensar [...] que la protección de los intereses que la ley 24.557 pone en juego, dejaría de ser eficaz a

través de la interpretación y aplicación por la justicia que las provincias organizaran dentro del

molde constitucional” (T.S.J. Sala Laboral, sent. nº 63 del 13/10/05, “Fredes Mario Ovidio c/ El

Barrial S.A. Y/U Omega C.N.A. A.R.T. S.A.”. Énfasis agregado). A partir de entonces, este criterio

ha sido mantenido invariablemente. De mi parte, desde lo doctrinario autoral, en los albores

mismos de la aparición de esta normativa, hemos sostenido su inconstitucionalidad, en tanto

su irrazonabilidad es productora de una violación de los derechos y garantías fundamentales

del colectivo de los trabajadores (Los derechos de los trabajadores en la L.R.T. Aspectos

constitucionales, en coautoría con Hugo Rhó, Foro de Córdoba Nº 36, año 1997, ps. 55/65). Y

en lo relativo al trámite por ante las comisiones médicas y el acceso a la jurisdicción,

sostuvimos, en respaldo de nuestros argumentos, lo manifestado por el más Alto Tribunal

desde antiguo: “[...] c) La C.S.J.N. tuvo oportunidad de expedirse sobre la inconstitucionalidad de la

alteración del principio de reserva de jurisdicción local in re ‘Berga, Elvezio c/ La Rural Cía. de

Seguros’, sosteniendo: ‘Que no es constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar

materias que son en principio propias del derecho común, ejercer una ‘potestad distinta’ a la que

específicamente le confiere el art. 67 inc. 11 de la Constitución. Lo contrario implicaría tanto como

reconocer que las pautas limitativas que ésta fija cuando se trata de legislar sobre derecho común,

referidas a la no alteración de las jurisdicciones locales y a la aplicación de esas leyes por los

tribunales de provincias si las cosas o las personas cayesen bajo sus ‘respectivas jurisdicciones’,

puedan ser obviadas o alteradas por la sola voluntad del legislador”. Y agregó también: ‘... el

juzgamiento en materia de derecho común por los jueces y tribunales de provincias se incorpora al

conjunto de facultades ‘reservadas’ a que alude el art. 104 de la Constitución. Y esta Corte, por su

parte, ha reconocido desde antiguo la amplitud en el ejercicio de esas facultades reservadas”. Desde

luego, íntimamente vinculado a esta temática, se encuentra lo relacionado con la “Doctrina de

los Actos Propios”, que la demandada en su responde plantea -con carácter dirimente, a su

entender, para invalidar la presente instancia judicial- al señalar que el actor transitó el

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camino impuesto por la ley, pero lo abandonó cuando no obtuvo el resultado favorable que

pretendía; y que por tal razón, carece de acción para litigar. Al respecto también me he

pronunciado desde el plano doctrinario autoral, al abordar precisamente esta teoría y su

variante utilizada por la C.S.J.N. en muchos pronunciamientos, denominada “voluntario

sometimiento a un régimen jurídico”, y con ello la configuración de los presupuestos de

aplicación de los actos propios como descalificantes de una pretensión luego contraria. Dable

es recordar los basamentos de esta teoría, que sintéticamente se puede formular como: “El

sometimiento voluntario, sin reserva expresa, a un régimen jurídico, decisión judicial o determinada

jurisdicción, comporta un inequívoco acatamiento que fija la improcedencia de impugnación

posterior con base constitucional”. Así, precisamente en relación a la aplicación de ella en los

reclamos que involucran la ley 24.557, he expresado: “Por nuestra parte disentimos con que

devenga aplicable la teoría de los actos propios y del voluntario sometimiento en estos casos, desde

que entendemos que se está soslayando verificar el cumplimiento de uno de los requisitos de

procedencia. Efectivamente, como hemos visto, ha sido a través de la doctrina jurisprudencial tanto

de nuestra Corte Suprema como del Tribunal Supremo de España, que se ha perfilado la exigencia

dirimente de un requisito esencial, cual es la existencia de una libre expresión de voluntad de parte

del sujeto que incurre en la contradicción. Nuestro derecho común confiere especial importancia a la

voluntariedad del hecho o acto jurídico. Específicamente se exige para considerar voluntario a un

hecho, que sea ejecutado con discernimiento, intención y libertad (arg. arts. 897 y 944 del CC). Y

difícilmente pueda predicarse la existencia de, al menos la libertad, en un trámite que resulta

obligatoriamente impuesto de transitar por la ley. Ergo, no puede invocarse debidamente la

existencia de la voluntad como constitutiva de ese acto que ha llevado a cabo, en este caso, el

trabajador. Y si no hay auténtica voluntad -intención- libremente expresada, no se dan los

requisitos que permiten la aplicación de la doctrina. La libertad, sin ánimo de incurrir en una

disquisición filosófica sobre la misma, en donde existen otros matices a considerar, en su uso jurídico,

presupone al menos la posibilidad de una opción para el sujeto. Y por cierto no hay opción alguna

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cuando se impone un camino a transitar obligatoriamente. Por otra parte y como un

condicionamiento cierto y efectivo en el plano de los hechos, tenemos que para el trabajador, ser

humano concreto, la situación que se le presenta lo es en un plano de suma precariedad, ya que nada

menos que su integridad psicofísica se halla comprometida por el padecimiento de un infortunio

laboral, lo cual subordina aún más la toma de decisiones dentro de un régimen -riesgos del trabajo-

completamente inflexible” (“Buena fe, actos propios y el ejercicio funcional de los derechos”, en

Derechos y Obligaciones en el Contrato de Trabajo – Estudios de Derecho Práctico Laboral 2, de

TOSTO, Gabriel, SECO, Ricardo, SAMUEL, Osvaldo y REQUENA, Cristián, Nuevo Enfoque

Jurídico, Cba., 2006, ps. 114/115. Énfasis agregado) . Lo anterior, se ha visto respaldado

posteriormente, por otro pronunciamiento de la Corte Suprema, en donde indica: “[...] este

Tribunal ha decidido que no media voluntario acatamiento a un régimen jurídico, que obste a su

ulterior impugnación constitucional, cuando no existen opciones legales para no realizar los actos

en cuestión (Fallos: 310:1431), o cuando la realización de actos dentro de ese marco normativo es el

único medio posible para acceder al ejercicio de la actividad profesional del impugnante (Fallos:

321:2086) o para que un ente pueda ejercer los actos designados en su objeto social (Fallos:

311:1132) [...]”. Y agrega: “[...] La exigencia de no contrariar los propios actos debe ser valorada

en consonancia con la situación real del trabajador incapacitado y su posibilidad de abstenerse de

percibir una indemnización que considera insuficiente, en aras de preservar intacta su acción para

demandar la intensa protección que la Constitución Nacional otorga a sus derechos”(“Llosco Raúl c/

Irmi S.A.”, sent. del 12/06/07. Énfasis agregado).En coincidencia con lo expuesto, la Sala Laboral

del T.S.J., reiterando -y ampliando- argumentos sobre la innecesaridad de transitar por las

comisiones médicas, ha fijado doctrina casatoria, reiterándola desde entonces, en dos fallos

dirimentes al respecto. El primero que he de transcribir, da a su vez respuesta a otro de los

cuestionamientos planteados por la accionada en su responde, relativo a que entiende a la

demanda como una apelación y por ende sin reunir sus requisitos de forma y plazo, lo cual no

es aceptado: “[…] 1. La jurisdicción administrativa ha sido predispuesta para garantizar -conforme

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requerimiento legal- la automaticidad, integralidad e inmediatez de las prestaciones debidas con

motivo de las contingencias cubiertas por la LRT. El trabajador víctima de un siniestro laboral (en

cuyo beneficio se ha previsto el sistema de cobertura inmediata) puede optar por tal jurisdicción

para obtener aquellas que -ya sea en especie o en dinero- la LRT determina, sin que por así decirlo

se encuentre obligado a agotar la instancia administrativa ni que tal trámite represente una opción

excluyente de otras acciones. En este orden de ideas es oportuno aludir al reciente fallo de la Corte

Suprema de Justicia de la Nación, in re: ‘Llosco Raúl c/ Irmi S.A.’ (L.334.XXXIX) que expresamente

señala -citando su precedente ‘Cubas’- que un código, una ley o un reglamento pueden contener

dispositivos nulos que no invalidan el resto del estatuto, ni inhabilitan a los interesados para amparar

en éstos su pretensión salvo que entre unos y otros exista interdependencia o solidaridad inexcusable.

2. Ahora bien, la disparidad de interpretaciones que las distintas Salas de las Cámaras del Trabajo de

la Provincia de Córdoba han efectuado respecto del trámite que corresponde atribuirle a los

reclamos que en forma de demanda o de recurso (que en modo independiente o conjunto) se han

planteado, fuerzan obiter dictum a adelantar lo siguiente: la resolución de la Comisión Médica

constituye un dictamen despojado de validez de cosa juzgada administrativa al que corresponde

atribuirle el carácter de opinión médica anticipada. Sus conclusiones pueden ser impugnadas -en

sentido amplio- ante los Tribunales del Trabajo, conforme las normas procesales vigentes, las que

no receptan una vía de apelación específica. Por lo demás ésta se encontraba reconocida en el

declarado inconstitucional art. 46.1. LRT; luego ha devenido inexistente. Las pretensiones dirigidas

contra las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo y/o los empleadores -sea con base en la

disconformidad de la opinión de la Comisión Médica o aun cuando no se haya concurrido a la

instancia administrativa y cualquiera sea el nombre que se les haya atribuido en el escrito inicial-

se tramitan en el procedimiento laboral local por el juicio ordinario normado en el Título Quinto de

la Ley 7987 (procedimiento común). Lo dicho, sin perjuicio de la validez de los actos cumplidos en

las distintas causas -no observados por las partes- en los que se haya operado la consiguiente

preclusión. Mantener la apelación significaría la sustracción por parte del legislador nacional de la

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competencia legislativa local (arts. 5 CN, 152 y 160 Const. Prov.) y parcializar los alcances que debe

atribuírsele a la doctrina del más Alto Tribunal cuando declara la inconstitucionalidad del art. 46.1.

de la LRT […]”(T.S.J. Sala Laboral “Montero José Luis c/ Consolidar ART”, sent. n° 95 del 04/07/07.

Énfasis agregado). Y el segundo en el tiempo, concluyente en cuanto a la innecesaridad del

tránsito por ante las comisiones médicas, sostiene: “Cuando el cuestionamiento traído se encauza

en un proceso de transición generado por la declaración de inconstitucionalidad de diversas normas

de la ley de riesgos del trabajo por la CSJN -art. 46, que deja abierta la instancia ordinaria; art. 39,

en cuanto a la posibilidad de exorbitarse del sistema, etc.-, ello determina que en el particular no

resulte prudente la exigencia del agotamiento de la etapa administrativa para recién allí acceder a

la vía jurisdiccional;más si se tiene en cuenta que se denuncian contingencias previstas en la ley

24.557. De tal modo, corresponde que la pretensión se someta a un nuevo pronunciamiento para

evitar un mayor desgaste jurisdiccional, proteger el derecho de defensa, como asegurar la instancia

recursiva (del voto de los Dres. García Alloco y Rubio) [...]. En función de la doctrina sentada por la

CSJN in re: ‘Castillo...’, cabe sostener que la jurisdicción administrativa ha sido predispuesta para

garantizar -conforme requerimiento legal- la automaticidad, integralidad e inmediatez de las

prestaciones debidas con motivo de las contingencias cubiertas por la LRT. El trabajador víctima de

un siniestro laboral (en cuyo beneficio se ha previsto el sistema de cobertura inmediata) puede optar

por tal jurisdicción para obtener aquellas que -ya sea en especie o en dinero- la LRT determina,sin

que por así decidirlo se encuentre obligado a agotar la instancia administrativa ni que tal trámite

represente una opción excluyente de otras acciones. En este orden de ideas es oportuno aludir al

pronunciamiento del Máximo Tribunal in re: ‘Llosco Raúl c/ Irmi S.A. ...’ (L.334.XXXIX) que

expresamente señala -citando su precedente ‘Cubas...’- que un código, una ley o un reglamento

pueden contener dispositivos nulos que no invalidan el resto del estatuto, ni inhabilitan a los

interesados para amparar en éstos su pretensión salvo que entre unos y otros exista interdependencia

o solidaridad inexcusable. De allí entonces, que el intento por mantener la exigencia al trabajador

del cumplimiento de la etapa recursiva administrativa prevista en la ley 24.557, importa parcializar

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el alcance que debe atribuírsele a la invalidez constitucional del art. 46.1. ib. declarada por la Corte

en la ya mencionada causa ‘Castillo...’ (Vocal Blanc)” (T.S.J. Sala Laboral, sent. n° 2 del 13/02/08,

“Di Giambernardino Pedro Serafín c/ Consolidar A.R.T. SA”. Énfasis agregado). Como se colige, el

Superior local ni siquiera amerita, para no aplicarla, declarar la inconstitucionalidad de la

normativa que exige acudir inexorablemente a las comisiones médicas. De nuestra parte sí

entendemos que la única forma de no aplicar un precepto legal es estableciendo su

incompatibilidad con nuestro ordenamiento jurídico, razón por la cual y por los fundamentos

jurídicos dados y los que se agregan, corresponde declarar la inconstitucionalidad tanto del

art. 46.1 como de los arts. 8.3 -sólo en cuanto refiere a las comisiones médicas en sus

exclusivas atribuciones-, 21 y 22 L.R.T., como de toda otra norma legal, como el art. 4 de la

ley 26.773, o reglamentaria, como el decreto 717/96, o cualquier otra, que provoque igual

resultado, en tanto excluyen la jurisdicción natural a que tiene derecho el pretensor en virtud

de lo dispuesto por el art. 1.2 de la ley 7987. Es que la forma en que está diseñado el actual

sistema por ante las comisiones médicas, es como indiqué, irrazonable y con afectación de

legítimos derechos constitucionales, tales como de defensa, el acceso a la justicia y a ser

juzgado por el juez natural. A los fines de no abundar en más argumentos sobre una temática

en donde ya existe coincidente doctrina judicial y autoral, he de concluir citando un fallo de

otro Tribunal superior de provincia, el de la Suprema Corte de Buenos Aires: “En razón del

carácter de la intervención que la norma les encomienda en las controversias surgidas entre el

trabajador damnificado y la compañía aseguradora de riesgos laborales (Conf. art. 10 decreto

717/96) puede concluirse que las comisiones médicas de la L.R.T. son organismos administrativos

que ejercen atribuciones parangonables a las jurisdiccionales. En tales condiciones, la validez de

este aspecto del régimen normativo en cuestión, se supedita a que éste observe la exigencia de un

control judicial suficiente de las resoluciones que emanen de tales comisiones. Y es, precisamente,

en esta materia donde los arts. 21, 22 y 46 de la ley 24.557, al igual que su reglamentación, lucen

reñidos a la Constitución (art. 18, C.N.). En efecto, basta repasar el sistema organizado por el

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decreto 717/96 en función del citado precepto de la L.R.T. para apreciar cuán complejo resulta el

trámite que un trabajador damnificado debe seguir para obtener la reparación de un infortunio

laboral y cuán grave puede ser la indefensión que podría experimentar en el ejercicio de sus reclamos

dada la estrechez de la fiscalización judicial de los actos de las comisiones médicas. No cabe sino

descalificar toda limitación que circunscriba en extremo la actuación del justiciable en sede

judicial, pues con ello, ninguna oportunidad se le brinda de plantear las cuestiones de hecho,

derecho y prueba que estimare inherentes al resguardo de la situación subjetiva cuyo

reconocimiento o restablecimiento postula. Sobre todo, en casos como el sub lite, sin motivo valedero

para justificar algún grado de morigeración en el control judicial, se cercena a la parte más débil de

la relación jurídica el derecho de hacer oír su voz, con amplitud y sin ataduras objetables [...]”. “[...]

Pues bien, cabe concluir que los arts. 21, 22 y 46 de la L.R.T. -y el decreto reglamentario 717/96-

restringen indebidamente el adecuado control judicial ulterior de las decisiones de las autoridades

administrativas y, por tal motivo, ha sido ajustada a derecho la declaración de inconstitucionalidad

efectuada en el fallo recurrido. Ello así por cuanto contrarían la garantía de la defensa en juicio y la

efectividad de la tutela jurisdiccional (arts. 1º, 18, 31, 75 inc. 22 C.N. y 8º inc. 1 y 25 inc. 1, del Pacto

de San José de Costa Rica) en función, además, de la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la

Nación, acuñada en “Fallos”, 247:646” (Actualidad Jurídica de Córdoba Nº 31, ps. 1788 y sgtes.

SCBA, “Meza Juan Omar c/ C.E.P.A. S.A.”, sentencia del 08/09/04. Énfasis agregado). Pues bien,

ante todas las dificultades que presenta el sistema pergeñado por la L.R.T. -y del cual dan

cuenta en parte los fallos citados-, cabe preguntarse, como lo ha hecho calificada doctrina

autoral, hasta dónde más puede exigírsele actitudes heróicas al trabajador, siendo que el bien

más precipuo de las personas, la salud, se encuentra comprometida. Considero que está claro

que el trabajador, ante el accidente padecido recibió las prestaciones médico asistenciales de

la A.R.T., e incluso aceptó concurrir a la C.M.J., siéndole determinada una incapacidad del

4,50% que le fue abonada; acudir a este camino no lo compromete en sus propios actos,

atento a que es la vía más rápida para percibir la indemnización resultante del accidente

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reconocido, con incapacidad, por la propia A.R.T. El cuestionamiento posterior de dicha

incapacidad, es procedente que sea realizada en sede judicial. En consecuencia, por todo lo

indicado, el apartamiento de la exigencia de transitar íntegramente el camino de las

comisiones médicas, es perfectamente posible en tanto éste, por las razones dadas, deviene

inconstitucional y así lo he declarado. C.2) Objeto de la litis: El actor pretende demostrar que

la incapacidad determinada por el accidente de trabajo reconocido, no es correcta, y busca a

través de la demanda interpuesta que se le determine la real incidencia incapacitante que

posee. Para ello, no se aparta de los términos de la ley, es decir, no intenta una acción

extrasistémica, sino una sistémica. La postura de la accionada pasa por cuestionar

formalmente la admisibilidad de la acción, ya que en todo momento insiste en que la

legitimidad de la pretensión no encuentra sustento en la L.R.T. ni en el contrato de afiliación,

desde que las partes se someten a lo normado por dicho régimen jurídico, y que la A.R.T. no

cubre juicios, sino las prestaciones de la ley, dinerarias y en especie. La argumentación

deviene en sofisma, por cuanto la pretensora busca la reparación completa que otorga el

sistema, sin salirse de él. El actor transitó un tramo del sistema administrativo, el cual

reconoció la existencia del accidente, calificó médicolegalmente y otorgó una incapacidad, la

cual la propia parte actora reconoce que cobró (4,50%, por lo cual la A.R.T. abonó $

27.918,63). La disconformidad es por el porcentaje incapacitante, razón por la cual ocurre

ante el juez natural que le garantiza la Constitución, a fin de demostrar los extremos que

sostiene. Luego, la acción está perfectamente bien dirigida en contra de quien debe resarcir

una contingencia cubierta, en el caso que se cumplimenten los demás presupuestos legales

previstos, ya que a eso se ha obligado contractual y legalmente. Determinada la existencia de

la garantía constitucional que le asiste al trabajador para accionar jurisdiccionalmente en

defensa de lo que considera sus derechos vulnerados, como en todo juicio, éste depende de la

prueba que se produzca en orden al objeto perseguido. Finalmente, dable es indicar que lo que

se encuentra en disputa no es un análisis de lo efectuado por la C.M.J., sino el planteo

Expediente SAC 3276773 - Pág. 16 / 21 - Nº Res. 391


jurisdiccional, más allá de lo que tal informe significa. C.3) Análisis de la prueba: Y por

cierto la prueba pericial médica se convierte en fundamental, en tanto como se trata de una

acción sistémica corresponde respete los postulados del Sistema, es decir se aplique idéntico

baremo al prescripto por la L.R.T. en relación a las patologías. Ingresando concretamente a la

evaluación del informe pericial, considero que en tanto ha sido efectuado considerando los

estudios médicos aportados, como a partir de una detallada anamnesis y examen físico, se

encuentra debidamente fundado. A la vez que, no ha sido cuestionado en forma razonada por

las partes, dado que la impugnación practicada por la demandada haciendo reserva de ampliar

sus argumentos, con posterioridad, no fue cumplimentada, por lo que carece de

fundamentación (fs. 108 y 123), y en relación a la parte actora, ésta al alegar no ha

cuestionado el porcentaje incapacitante al que arriba el galeno (fs. 121). Por consiguiente y

ante la falta de una impugnación científica, confiero plena validez a la pericial médica oficial.

Luego, en tal informe -como lo refiere el perito interviniente en el informe ampliatorio- hay

coincidencia en cuanto a las zonas afectadas; lesiones verificadas como calificación médico

legal con lo dictaminado por la C.M.J., por lo que la discrepancia se reduce al porcentaje

incapacitante verificado. En este sentido, el perito médico, al evacuar la medida para mejor

proveer ordenada, refiere que el mayor porcentaje incapacitante otorgado por su parte

obedece: respecto a la mano y muñeca derecha en que constata una limitación funcional a la

flexión dorsal de 10% más, como también una leve limitación funcional a la flexión palmar de

60% que no había sido constatada por la Comisión, y en relación al 1° dedo de la mano

derecha, que en el acto pericial constata una limitación funcional a la flexión de 10% más que

en el dictamen de la C.M.J. No obstante, en orden al porcentaje de incapacidad, si bien el

galeno aplica el método de capacidad residual respecto de las patologías verificadas, no

corresponde sea extendido al porcentaje otorgado por miembro hábil, por lo que este

corresponde sea sumado linealmente, lo que eleva el subtotal por las incapacidades

verificadas al 7,33% T.O. [(6,83) + (0,50)]. Luego, a este último valor corresponde aplicar la

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incidencia de los factores de ponderación, la cual corresponde sea calculada porcentualmente

y no de modo directo, es decir a través de una sumatoria lineal, como lo ha efectuado el

galeno. Ello, conforme lo prescripto en el baremo de la ley y la interpretación efectuada al

respecto por el T.S.J. a través de su Sala Laboral in re“Sánchez, Alberto Mario c/ Consolidar

A.R.T.” (Sentencia n° 119, del 08/08/08), por lo que, si el valor de ambos factores (dificultad

para realizar tareas y edad) asciende a 1,71% [(0,71) + (1)], éste debe calcularse

porcentualmente sobre el 7,33%, resulta como valor en que corresponde incrementar el

porcentaje incapacitante un 0,13. Por lo que la incapacidad total asciende al 7,46%, al cual

debe deducírsele el 4,50% ya abonado. Luego, la diferencia que arroja a favor del pretensor la

incapacidad determinada por el peritaje oficial en confrontación con la de la C.M.J., es del

2,96% (7,33 – 4,50), el cual luce razonable y se encuentra dentro de los márgenes de

discreción con el que suelen evaluar los galenos las patologías, atento a que no se trata de una

ciencia exacta. C.4) Procedencia del reclamo: En suma, habiéndose verificado que el

pretensor posee, como consecuencia del infortunio acaecido el 20/10/14, las patologías de:

“Secuela del traumatismo de muñeca derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del

1° dedo de la mano derecha con limitación funcional”, conforme surge del cálculo especificado

más arriba, una incapacidad mayor a la determinada administrativamente, deducida la ya

abonada en la C.M.J., que es del 2,96% T.O., razón por la cual se manda a pagar la suma que

surja de la misma. A efectos de la determinación del monto, en los términos del art. 14.2.a)

L.R.T., en tanto el pretensor no ha acreditado fehacientemente el ingreso base, ya que sólo

acompaña un recibo de haberes, corresponde que, en la etapa previa de ejecución de sentencia

, tramite un oficio por ante la empleadora, la empresa Sempraco S.A., a efectos que remita los

recibos de haberes del actor por el período del año anterior al accidente (20/10/14)

comprensivo de los S.A.C. abonados, y una vez obrantes en autos, confeccionar una planilla

en donde determine el I.B.M. en base a dichos recibos. La fecha de la primera manifestación

invalidante corresponde sea fijada en la del accidente, esto es el 20/10/14. El coeficiente por

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edad, habiendo el actor nacido el 30/07/69 (conforme surge de las constancias de fs. 22) es

decir, contando con 45 años al momento del siniestro, calculado a la fecha del accidente es del

“1,44”. Por consiguiente, debe mandarse a pagar la suma que resulte en concepto de capital

conforme los cálculos a realizarse. Por la fecha de la primera manifestación invalidante, es

plenamente aplicable la ley 26.773 (B.O. 26/10/12 y vigente desde el 04/11/12). Por

consiguiente, debe mandarse a pagar la suma que resulte en concepto de capital conforme los

cálculos a realizarse. No obstante, no resulta procedente mandar a abonar el adicional de pago

único que prescribe la norma (20%) del art. 3 de la ley 26.773, en tanto considero, por

compartir lo allí decidido, que a partir de que se expidiera la C.S.J.N. al respecto, no

corresponde hacer lugar a dicho adicional. En efecto, in re “Páez Alfonzo Matilde y otro c.

Asociart ART SA”, sentencia de fecha 27/09/18, por mayoría, el cimero Tribunal indica: “Con

solo atenerse a la literalidad del precepto y sin necesidad de hacer un mayor esfuerzo intelectivo, es

posible concluir que la intención del legislador plasmada en la norma ha sido la de circunscribir el

beneficio a los infortunios laborales producidos u originados en el ámbito del establecimiento laboral

y no a los accidentes in itinere. Tal inteligencia de la norma -que puede inferirse de lo expuesto en el

considerando 5 del precedente ‘Espósito’- es, además, la que condice con la intensificación de la

responsabilidad de las ART cuando el siniestro se produce en el lugar de trabajo propiamente dicho,

en tanto es ese ámbito donde las aseguradoras tienen la posibilidad de ejercer un control mayor para

adoptar todo tipo de medidas tendientes a la ‘prevención’ de accidentes y la reducción de la

siniestralidad. Se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia

apelada por no ser derivación razonada del derecho vigente con aplicación a las circunstancias

comprobadas de la causa ya que ha quedado demostrada la relación directa entre lo debatido y

resuelto y las garantías constitucionales que se dicen vulneradas” (énfasis agregado). A su vez, la

aplicación del índice R.I.P.T.E. se efectuará según lo prescriben los arts. 8 y 17.6 de la ley

26.773, y decreto 472/14 (B.O. 11/04/14), conforme la planilla a realizarse. Las costas del

juicio deben imponerse a la demandada por resultar objetivamente vencida (art. 28, ley 7987).

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Al monto de capital que se determine, se le adicionará un interés moratorio tomando para ello

la tasa pasiva promedio mensual que publica el B.C.R.A., Resolución “A” Nº 14.920, con

más un dos por ciento (2%) nominal mensual -conforme criterio sentado por la Sala Laboral

del T.S.J. en autos “Hernández, Juan Carlos c/ Matricería Austral S.A.”(Sentencia n° 39 del

25/06/02). Los intereses se calcularán desde que la obligación es debida, esto es a partir de la

fecha en que acaeció el accidente de trabajo y hasta su efectivo pago.

El honorario de los profesionales intervinientes: Héctor Daniel Bertello y Flavia Cuello por la

parte actora y Héctor Quiroga por la parte demandada, corresponde sean diferidos para

cuando exista base económica definitiva, conforme las previsiones de los arts. 29, 31, 33, 36,

39, 49, 97, sus correlativos y concordantes del C.A. De igual modo corresponde diferir la

regulación del honorario de los peritos intervinientes. La sentencia deberá cumplirse dentro

del plazo de cinco (5) días a partir de que quede firme.

A mérito de lo dispuesto por el art. 63 del C.P.T.;

RESUELVO:

I. Hacer lugar al planteo de inconstitucionalidad de los arts. 46.1, 8.3, 21, 22 y de toda otra

norma legal o reglamentaria de la L.R.T. (decreto 717/96 y concordantes) que provoquen

igual resultado.

II. Hacer lugar a la demanda promovida por Héctor Esteban Metassi, en contra de A.R.T.

Liderar S.A. en concepto de “accidente in itinere”, amparado por la ley 24.557, y por el mayor

porcentaje de incapacidad reclamado, conforme el diagnóstico de: “Secuela del traumatismo de

muñeca derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del 1° dedo de la mano derecha

con limitación funcional”, y que le producen una diferencia de incapacidad parcial, permanente

y definitiva del 2,96% T.O., sobre la determinada por la Comisión Médica Jurisdiccional

interviniente y oportunamente abonada al actor (4,50%). Los cálculos se efectuarán en la

etapa previa de ejecución de sentencia conforme lo indicado en el considerando respectivo,

así como la aplicación de los intereses. La sentencia deberá cumplirse dentro del plazo de

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cinco (5) días a partir de que quede firme el auto determinativo de capital e intereses.

III. Imponer las costas a la demandada, difiriendo la regulación del honorario de los letrados

y peritos oficiales intervinientes, para cuando exista base económica definitiva.

IV. Emplazar a la demandada para que cumplimente en el plazo de quince (15) días de quedar

firme el auto determinativo de capital e intereses, con la tasa de justicia y con los aportes a la

Caja de Abogados y Procuradores de la Provincia de Córdoba, art. 17.a) de la ley 6468 (t.o.

ley 8404), bajo apercibimiento de certificar la deuda conforme lo dispuesto por los arts. 288

3° párrafo y 295 7° párrafo del Código Tributario, y dar intervención a la Dirección de

Servicios Administrativos del Poder Judicial y a la Caja referida.

V. Emplazar al accionante para que en el plazo de cinco (5) días, confeccione y diligencie el

informe al Registro Público de Accidentes y Enfermedades Labores, prescripto por el art. 3.3

de la ley 8380, conforme lo establecido en Acuerdo Reglamentario N° 2 Serie “B”.

VI. Dejar constancia que he valorado la totalidad de la prueba existente en la causa y si

alguna no se menciona es por no considerarla dirimente en su resolución (art. 327 C.P.C.C.).

VII. Dar por reproducidas las citas legales.

Protocolícese.

Texto Firmado digitalmente por:


REQUENA Cristián
VOCAL DE CAMARA

Fecha: 2019.09.24

FERRERO Amalia Carolina


PROSECRETARIO/A LETRADO

Fecha: 2019.09.24

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