Sentencia Metassi 3276773
Sentencia Metassi 3276773
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Protocolo de Sentencias
Nº Resolución: 391
Año: 2019 Tomo: 7 Folio: 1970-1980
EXPEDIENTE SAC: 3276773 - METASSI, HECTOR ESTEBAN C/ LIDERAR S.A. - ORDINARIO - ACCIDENTE (LEY DE
RIESGOS)
En la ciudad de Córdoba, a los veinticuatro días del mes de septiembre del año dos mil
Secretaría 4), DE LOS QUE RESULTA: Relación sucinta de causa (art. 64.2 C.P.T.): 1. Con
fecha 25/08/15 comparece Héctor Esteban Metassi, D.N.I. 20.873.442, recurre dictamen de la
Liderar S.A. Plantea la inconstitucionalidad de diversas normas del Sistema de Riesgos del
Trabajo (S.R.T.) (art. 46 inc. 1; 26 del Decreto 717/96). Relata haber ingresado a trabajar a
Sempraco S.A. en la categoría de operario, con una antigüedad de 5 años a la fecha del
siniestro que denuncia. Cumplía sus tareas en el Parque Industrial Ferreyra, en la planta de la
firma Weber, realizando tareas de jardinería y mantenimiento del predio. Precisa que el día
que se dirigía desde su trabajo hacía su domicilio, a bordo de su motocicleta, circulando por
caja metálica que cae al pavimento y al no poder esquivarla, la lleva por delante, se le bloquea
la rueda de la moto y cae hacía adelante al pavimento. Caracteriza dicho hecho como un
accidente in itinere. Refiere que tal evento guarda relación directa con las patologías que le
diagnóstica el doctor Catania. Refiere que presenta secuela de lesión de pulgar derecho y
articulación IF del pulgar derecho 40°”; 4% por “limitación funcional de la articulación MCF del
pulgar derecho 40°”; 4% por “limitación funcional de la articulación muñeca derecha a la flexión
alcanza un porcentaje incapacitante total de 18,60 % T.O. Califica medico legalmente como “
especie. Inicia trámite ante la C.M.J. para que se le determine porcentaje incapacitante. Tal
secuela del siniestro padecido y fija un porcentaje incapacitante deL 4,50% de la T.O. Refiere
legal, no obstante afirma que el organismo omitió valorar la verdadera limitación funcional
que padece, la secuela neurológica, por lo que reclama por un mayor porcentaje de
tenor del memorial que agrega, solicitando el rechazo total con costas. Se tiene por trabada la
afiliación con la empleadora del actor, vigente entre el 01/05/2011 y el 31/11/2014. Efectúa
consideración sobre lo convenido. Afirma que con fecha 20/10/14 se recepta denuncia de
Reina Fabiola, hasta que con fecha 02/10/15 se le otorgó el alta médica con incapacidad a
determinar. El actor solicita intervención de la C.M.J. Tal organismo, con fecha 26/06/15,
dictamina que el actor padecía un porcentaje incapacitante del 4,50% de la T.O. En función de
ello su parte procedió a abonar la suma de $ 27.918,63, con recibo de pago de fecha 13/04/15.
Por lo que plantea que el actor ya cobró y, de modo subsidiario, solicita compensación en
caso que se determine un mayor porcentaje incapacitante. Sostiene que es aplicable al caso la
doctrina de los actos propios. Contesta demanda y efectúa una negativa tanto general como
perfectas condiciones físicas y psíquicas. Niega que el infortunio en función del cual reclama
haya tenido lugar del modo en que lo reclama y que le acarree las consecuencias allí indicas
modo del computar de los intereses. Hace reserva del caso federal. Pide el rechazo de la
demanda, con costas. 4. Abierta la causa a prueba, la parte actora ofrece la que hace a su
derecho a fs. 37/38, mientras que la demandada a fs. 40 se ratifica los medios de prueba
ofrecidos a fs. 33/34. Diligenciada la prueba de pertinencia a la etapa instructora, se elevan los
autos, designándose la audiencia de vista de causa que se lleva a cabo en los términos de las
actas de fs. 114 y 123, fijándose el día de la fecha para el dictado de la sentencia. Examinado
Única cuestión: ¿Es procedente la demanda incoada por la parte actora, y qué
litis: Conforme ha quedado integrada la relación jurídico procesal en los términos que surgen
laboral de la que es portador luego de que, con fecha 20/10/14, sufriera un accidente de
trabajo, y respecto del cual la accionada le brindó las prestaciones médicas, habiendo sido
contingencia y determinó una incapacidad del orden del 4,50% T.O., porcentaje que fue
incapacidad que presenta es del 18,60% T.O., para ello, también, plantea
que le correspondía, entiende es aplicable al caso la doctrina de los actos propios, defiende el
con el derecho aplicable, a través de la regla de la sana crítica racional (art. 63 in fineC.P.T.),
para determinar a quién le asiste razón en derecho. B) Los medios probatorios: B.1)
Documental: a) Certificado médico: A los fines del cumplimiento del recaudo impuesto por el
art. 46 C.P.T., a fs. 12 el pretensor acompaña un certificado expedido por el médico cirujano,
del pulgar derecho 40°” lo que le significa un porcentaje incapacitante del 5%; “Limitación funcional
de la articulación MCF a la del pulgar derecho 40°”un 4%; “Limitación funcional de la articulación
muñeca derecha a la flexión dorsal 30°” un 4%, y “Limitación funcional de la articulación muñeca
derecha a la flexión palmar 40°” un 3%, adjudicando una incapacidad del 18,60% T.O.
correspondiente al periodo junio de 2015, del que surge: empleador Sempreco S.A.; fecha de
ingreso 21/07/09 y categoría operario. B.2) Exhibición: A fs. 101 la actuaria certifica que ante
la ausencia de las partes no tuvo lugar la audiencia en la cual la demandada debía exhibir la
Plan de acción previsto por el art. 4 L.R.T. 3) Historia ocupacional del actor. B.3) Informativa
: a) A fs. 70/77 la C.M.J. remite expediente 05A-L-00419/15, del que surge como
consecuencia de siniestro denunciado con fecha 20/10/14, que ha sido calificado como
accidente de trabajo; con diagnóstico de: “fractura de luxación trapecio metacarpiana de mano
derecha” lo que le significa un porcentaje incapacitante del 4,50% T.O., de tipo permanente,
grado parcial y carácter definitivo. b) A fs. 89/91 la A.F.I.P. remite los aportes realizados al
actor en su periplo laboral con la empresa Sempreco S.A. B.4) Pericial Contable: A fs. 67/68,
la perita contadora oficial, Norma María Cuevas, presenta dictamen pericial, e informa que el
acto pericial fue llevado a cabo en el domicilio de la demandada. Evacúa puntos de pericia e
procesal oportuna, lo que finalmente no cumplimenta, conforme acta de fs. 123. B.5) Pericial
Médica: A fs. 103/106 obra el dictamen médico pericial efectuado por el perito oficial, doctor
anamnesis, indica como síntomas actuales, dolor y limitación funcional de mano y muñeca
derecha. A partir del examen físico de muñeca y mano derecha, refiere que al inspeccionar, no
sensibilidad y funciones de pinza, aro y garra, conservados. Signos de Phalen, Tinel y Durkan
negativos. Similar examen efectúa respecto de dedo pulgar mano derecha e indica que el actor
refiere dolor a la flexión máxima del 1° dedo ante la palpación, como ante algunas maniobras
disminuidos. Función pinza conservada, pero con poca fuerza. En ambos casos describe los
movimientos practicados por el actor y consigna el grado de motilidad verificado. Indica los
derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del 1° dedo de la mano derecha con
como nexo causal de las patologías diagnosticadas. Las calificó médico-legalmente como
accidente in itinere y refiere que el actor, habiendo sido asistido por la Aseguradora queda
afectada. En cuanto a los porcentajes de incapacidad, precisa que atento haber una
aplicar método de capacidad restante (M.C.R.), por lo que toma como porcentaje base un
77,50% T.O. A partir de allí, indica por secuela de traumatismo de 1° dedo un 4,65% -sobre
un porcentaje del 6%-, y por muñeca derecha un 2,18% -sobre un porcentaje de 3%-, suma
tales valores y obtiene un total de 6,83% T.O. luego de aplicar M.C.R. Adiciona por miembro
superior hábil 0,34% -sobre un porcentaje inicial del 5% sobre el subtotal incapacitante- y
alcanza un subtotal de 7,17% T.O. En cuanto a los factores de ponderación indica: por
dificultad para realizar tareas habituales (intermedia) 0,71%, y por edad un 1%. Adiciona tales
valores linealmente y alcanza un porcentaje incapacitante final de 8,88% T.O. A fs. 108 la
argumentos para el momento procesal oportuno, lo que finalmente no cumplimenta (fs. 123).
B.6) Medida para mejor proveer: En la audiencia de vista de la causa (fs. 115), el Tribunal
ordena que el perito médico oficial se expida sobre los puntos que allí se consignan. A fs. 309
presenta informe ampliatorio e indica que en su informe inicial hay concordancia con el
dictamen emitido por la C.M.J. en cuanto a la calificación médica legal y a las lesiones
relación a la mano y muñeca derecha, que la discrepancia radica en que en el acto pericial
constata una limitación funcional a la flexión dorsal de 10% más, como también una leve
limitación funcional a la flexión palmar de 60% lo que no fue constatado por la Comisión (fs.
116 vta.). Asimismo, indica, en relación al 1° dedo de la mano derecha, que en el acto pericial
constata una limitación funcional a la flexión de 10% más que en el dictamen de la C.M.J. el
cual equivale a un porcentaje incapacitante del 2% T.O. Precisa que entre las constataciones
efectuados por el organismo y su parte transcurrió un año y medio. Y que las diferencias de
graduación y porcentuales probablemente sean producto del paso del tiempo. Hasta aquí la
tratamiento del objeto de la litis reseñado más arriba, debo pronunciarme sobre lo
que contiene el art. 46.1, sino también y fundamentalmente, los arts. 8.3, 21 y 22 L.R.T., en
íntimamente vinculado que se encuentra la normativa citada, abordarla en conjunto, desde que
L.R.T. en orden al tránsito por las comisiones médicas. En efecto, el art. 46.1 coloca como
opción para el trabajador el de ocurrir ante la Comisión Médica Central o ante la Justicia
Federal, siempre respecto del pronunciamiento sobre su reclamo efectuado por la Comisión
pretende obtener las prestaciones del sistema. Ciertamente, a partir de la causa “Castillo
reclamo por ante el juez natural, que es el propio de la justicia ordinaria laboral que le
constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar materias que son como principio
propias del derecho común, ejercer una potestad distinta de la que específicamente le confiere el
citado artículo 75, inciso 12. Lo contrario implicaría tanto como reconocer que las pautas limitativas
que fija la Constitución Nacional cuando se trata de derecho común, referentes a la no alteración de
las jurisdicciones locales y a la aplicación de esas leyes por los tribunales de provincias si las cosas o
las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones, pueden ser obviadas por la sola voluntad del
legislador [...]” (Considerando 5º). Y agrega: “Que, en tal orden de ideas, la LRT no satisface los
mentados requerimientos. En primer lugar la norma no contiene disposición expresa alguna que
declare federal el régimen de reparaciones sub lite [...]. Además, por lo que ha sido expresado en los
dos considerandos anteriores y lo que se agregará seguidamente, y dos párrafos más abajo, parece
indudable que el régimen procesal que instrumenta el impugnado art. 46 inc. 1º, no puede revestir,
doble orden de circunstancias surge con toda nitidez a los fines del sub discussio: la citada ley, por un
lado regula sustancialmente sólo relaciones entre particulares y por el otro, de sus preceptos no
aparece manifiesta la existencia de una específica finalidad federal para sustentar una declaración de
tal naturaleza [...]. En tal sentido la aparición de las ART como nuevo sujeto en los nexos aludidos,
lejos de enervar este aserto lo consolida, desde el momento en que aquéllas son ‘entidades de derecho
privado’ [...]” (Considerando 6º. Énfasis agregado). Para terminar claramente estableciendo que:
“La Ley de Riesgos del Trabajo, de tal manera, ha producido dos consecuencias incompatibles con la
Constitución Nacional: impedir que la justicia provincial cumpla la misión que le es propia y
desnaturalizar la del juez federal al convertirlo en magistrado ‘de fuero común’ [...]” (Considerando
7º). Nuestro máximo Tribunal provincial ha acatado esta directiva de la siguiente forma:
“Este Cuerpo advierte -prima facie- que en el sub examen se dirimiría un conflicto de características
similares al resuelto por la C.S.J.N. in re ‘Castillo, Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A.’ (C. 2605.
XXXVIII 07/09/2004), cuyos fundamentos se comparten en orden a que ‘no hay ningún motivo para
través de la interpretación y aplicación por la justicia que las provincias organizaran dentro del
molde constitucional” (T.S.J. Sala Laboral, sent. nº 63 del 13/10/05, “Fredes Mario Ovidio c/ El
Barrial S.A. Y/U Omega C.N.A. A.R.T. S.A.”. Énfasis agregado). A partir de entonces, este criterio
del colectivo de los trabajadores (Los derechos de los trabajadores en la L.R.T. Aspectos
constitucionales, en coautoría con Hugo Rhó, Foro de Córdoba Nº 36, año 1997, ps. 55/65). Y
alteración del principio de reserva de jurisdicción local in re ‘Berga, Elvezio c/ La Rural Cía. de
materias que son en principio propias del derecho común, ejercer una ‘potestad distinta’ a la que
reconocer que las pautas limitativas que ésta fija cuando se trata de legislar sobre derecho común,
referidas a la no alteración de las jurisdicciones locales y a la aplicación de esas leyes por los
tribunales de provincias si las cosas o las personas cayesen bajo sus ‘respectivas jurisdicciones’,
puedan ser obviadas o alteradas por la sola voluntad del legislador”. Y agregó también: ‘... el
juzgamiento en materia de derecho común por los jueces y tribunales de provincias se incorpora al
conjunto de facultades ‘reservadas’ a que alude el art. 104 de la Constitución. Y esta Corte, por su
parte, ha reconocido desde antiguo la amplitud en el ejercicio de esas facultades reservadas”. Desde
los Actos Propios”, que la demandada en su responde plantea -con carácter dirimente, a su
entender, para invalidar la presente instancia judicial- al señalar que el actor transitó el
pretendía; y que por tal razón, carece de acción para litigar. Al respecto también me he
aplicación de los actos propios como descalificantes de una pretensión luego contraria. Dable
es recordar los basamentos de esta teoría, que sintéticamente se puede formular como: “El
sometimiento voluntario, sin reserva expresa, a un régimen jurídico, decisión judicial o determinada
posterior con base constitucional”. Así, precisamente en relación a la aplicación de ella en los
reclamos que involucran la ley 24.557, he expresado: “Por nuestra parte disentimos con que
devenga aplicable la teoría de los actos propios y del voluntario sometimiento en estos casos, desde
que entendemos que se está soslayando verificar el cumplimiento de uno de los requisitos de
procedencia. Efectivamente, como hemos visto, ha sido a través de la doctrina jurisprudencial tanto
de nuestra Corte Suprema como del Tribunal Supremo de España, que se ha perfilado la exigencia
dirimente de un requisito esencial, cual es la existencia de una libre expresión de voluntad de parte
del sujeto que incurre en la contradicción. Nuestro derecho común confiere especial importancia a la
voluntariedad del hecho o acto jurídico. Específicamente se exige para considerar voluntario a un
hecho, que sea ejecutado con discernimiento, intención y libertad (arg. arts. 897 y 944 del CC). Y
difícilmente pueda predicarse la existencia de, al menos la libertad, en un trámite que resulta
existencia de la voluntad como constitutiva de ese acto que ha llevado a cabo, en este caso, el
requisitos que permiten la aplicación de la doctrina. La libertad, sin ánimo de incurrir en una
disquisición filosófica sobre la misma, en donde existen otros matices a considerar, en su uso jurídico,
presupone al menos la posibilidad de una opción para el sujeto. Y por cierto no hay opción alguna
condicionamiento cierto y efectivo en el plano de los hechos, tenemos que para el trabajador, ser
humano concreto, la situación que se le presenta lo es en un plano de suma precariedad, ya que nada
laboral, lo cual subordina aún más la toma de decisiones dentro de un régimen -riesgos del trabajo-
completamente inflexible” (“Buena fe, actos propios y el ejercicio funcional de los derechos”, en
TOSTO, Gabriel, SECO, Ricardo, SAMUEL, Osvaldo y REQUENA, Cristián, Nuevo Enfoque
Jurídico, Cba., 2006, ps. 114/115. Énfasis agregado) . Lo anterior, se ha visto respaldado
posteriormente, por otro pronunciamiento de la Corte Suprema, en donde indica: “[...] este
Tribunal ha decidido que no media voluntario acatamiento a un régimen jurídico, que obste a su
ulterior impugnación constitucional, cuando no existen opciones legales para no realizar los actos
en cuestión (Fallos: 310:1431), o cuando la realización de actos dentro de ese marco normativo es el
único medio posible para acceder al ejercicio de la actividad profesional del impugnante (Fallos:
321:2086) o para que un ente pueda ejercer los actos designados en su objeto social (Fallos:
311:1132) [...]”. Y agrega: “[...] La exigencia de no contrariar los propios actos debe ser valorada
percibir una indemnización que considera insuficiente, en aras de preservar intacta su acción para
demandar la intensa protección que la Constitución Nacional otorga a sus derechos”(“Llosco Raúl c/
Irmi S.A.”, sent. del 12/06/07. Énfasis agregado).En coincidencia con lo expuesto, la Sala Laboral
del T.S.J., reiterando -y ampliando- argumentos sobre la innecesaridad de transitar por las
comisiones médicas, ha fijado doctrina casatoria, reiterándola desde entonces, en dos fallos
demanda como una apelación y por ende sin reunir sus requisitos de forma y plazo, lo cual no
motivo de las contingencias cubiertas por la LRT. El trabajador víctima de un siniestro laboral (en
cuyo beneficio se ha previsto el sistema de cobertura inmediata) puede optar por tal jurisdicción
para obtener aquellas que -ya sea en especie o en dinero- la LRT determina, sin que por así decirlo
se encuentre obligado a agotar la instancia administrativa ni que tal trámite represente una opción
excluyente de otras acciones. En este orden de ideas es oportuno aludir al reciente fallo de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, in re: ‘Llosco Raúl c/ Irmi S.A.’ (L.334.XXXIX) que expresamente
señala -citando su precedente ‘Cubas’- que un código, una ley o un reglamento pueden contener
dispositivos nulos que no invalidan el resto del estatuto, ni inhabilitan a los interesados para amparar
en éstos su pretensión salvo que entre unos y otros exista interdependencia o solidaridad inexcusable.
2. Ahora bien, la disparidad de interpretaciones que las distintas Salas de las Cámaras del Trabajo de
la Provincia de Córdoba han efectuado respecto del trámite que corresponde atribuirle a los
reclamos que en forma de demanda o de recurso (que en modo independiente o conjunto) se han
atribuirle el carácter de opinión médica anticipada. Sus conclusiones pueden ser impugnadas -en
sentido amplio- ante los Tribunales del Trabajo, conforme las normas procesales vigentes, las que
no receptan una vía de apelación específica. Por lo demás ésta se encontraba reconocida en el
declarado inconstitucional art. 46.1. LRT; luego ha devenido inexistente. Las pretensiones dirigidas
contra las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo y/o los empleadores -sea con base en la
instancia administrativa y cualquiera sea el nombre que se les haya atribuido en el escrito inicial-
se tramitan en el procedimiento laboral local por el juicio ordinario normado en el Título Quinto de
la Ley 7987 (procedimiento común). Lo dicho, sin perjuicio de la validez de los actos cumplidos en
las distintas causas -no observados por las partes- en los que se haya operado la consiguiente
preclusión. Mantener la apelación significaría la sustracción por parte del legislador nacional de la
atribuírsele a la doctrina del más Alto Tribunal cuando declara la inconstitucionalidad del art. 46.1.
de la LRT […]”(T.S.J. Sala Laboral “Montero José Luis c/ Consolidar ART”, sent. n° 95 del 04/07/07.
tránsito por ante las comisiones médicas, sostiene: “Cuando el cuestionamiento traído se encauza
de la ley de riesgos del trabajo por la CSJN -art. 46, que deja abierta la instancia ordinaria; art. 39,
en cuanto a la posibilidad de exorbitarse del sistema, etc.-, ello determina que en el particular no
resulte prudente la exigencia del agotamiento de la etapa administrativa para recién allí acceder a
24.557. De tal modo, corresponde que la pretensión se someta a un nuevo pronunciamiento para
evitar un mayor desgaste jurisdiccional, proteger el derecho de defensa, como asegurar la instancia
recursiva (del voto de los Dres. García Alloco y Rubio) [...]. En función de la doctrina sentada por la
CSJN in re: ‘Castillo...’, cabe sostener que la jurisdicción administrativa ha sido predispuesta para
prestaciones debidas con motivo de las contingencias cubiertas por la LRT. El trabajador víctima de
un siniestro laboral (en cuyo beneficio se ha previsto el sistema de cobertura inmediata) puede optar
por tal jurisdicción para obtener aquellas que -ya sea en especie o en dinero- la LRT determina,sin
que por así decidirlo se encuentre obligado a agotar la instancia administrativa ni que tal trámite
represente una opción excluyente de otras acciones. En este orden de ideas es oportuno aludir al
pronunciamiento del Máximo Tribunal in re: ‘Llosco Raúl c/ Irmi S.A. ...’ (L.334.XXXIX) que
expresamente señala -citando su precedente ‘Cubas...’- que un código, una ley o un reglamento
pueden contener dispositivos nulos que no invalidan el resto del estatuto, ni inhabilitan a los
interesados para amparar en éstos su pretensión salvo que entre unos y otros exista interdependencia
o solidaridad inexcusable. De allí entonces, que el intento por mantener la exigencia al trabajador
del cumplimiento de la etapa recursiva administrativa prevista en la ley 24.557, importa parcializar
en la ya mencionada causa ‘Castillo...’ (Vocal Blanc)” (T.S.J. Sala Laboral, sent. n° 2 del 13/02/08,
“Di Giambernardino Pedro Serafín c/ Consolidar A.R.T. SA”. Énfasis agregado). Como se colige, el
normativa que exige acudir inexorablemente a las comisiones médicas. De nuestra parte sí
incompatibilidad con nuestro ordenamiento jurídico, razón por la cual y por los fundamentos
jurídicos dados y los que se agregan, corresponde declarar la inconstitucionalidad tanto del
art. 46.1 como de los arts. 8.3 -sólo en cuanto refiere a las comisiones médicas en sus
exclusivas atribuciones-, 21 y 22 L.R.T., como de toda otra norma legal, como el art. 4 de la
ley 26.773, o reglamentaria, como el decreto 717/96, o cualquier otra, que provoque igual
resultado, en tanto excluyen la jurisdicción natural a que tiene derecho el pretensor en virtud
de lo dispuesto por el art. 1.2 de la ley 7987. Es que la forma en que está diseñado el actual
sistema por ante las comisiones médicas, es como indiqué, irrazonable y con afectación de
juzgado por el juez natural. A los fines de no abundar en más argumentos sobre una temática
otro Tribunal superior de provincia, el de la Suprema Corte de Buenos Aires: “En razón del
carácter de la intervención que la norma les encomienda en las controversias surgidas entre el
717/96) puede concluirse que las comisiones médicas de la L.R.T. son organismos administrativos
este aspecto del régimen normativo en cuestión, se supedita a que éste observe la exigencia de un
control judicial suficiente de las resoluciones que emanen de tales comisiones. Y es, precisamente,
en esta materia donde los arts. 21, 22 y 46 de la ley 24.557, al igual que su reglamentación, lucen
reñidos a la Constitución (art. 18, C.N.). En efecto, basta repasar el sistema organizado por el
trámite que un trabajador damnificado debe seguir para obtener la reparación de un infortunio
laboral y cuán grave puede ser la indefensión que podría experimentar en el ejercicio de sus reclamos
dada la estrechez de la fiscalización judicial de los actos de las comisiones médicas. No cabe sino
descalificar toda limitación que circunscriba en extremo la actuación del justiciable en sede
judicial, pues con ello, ninguna oportunidad se le brinda de plantear las cuestiones de hecho,
reconocimiento o restablecimiento postula. Sobre todo, en casos como el sub lite, sin motivo valedero
para justificar algún grado de morigeración en el control judicial, se cercena a la parte más débil de
la relación jurídica el derecho de hacer oír su voz, con amplitud y sin ataduras objetables [...]”. “[...]
Pues bien, cabe concluir que los arts. 21, 22 y 46 de la L.R.T. -y el decreto reglamentario 717/96-
restringen indebidamente el adecuado control judicial ulterior de las decisiones de las autoridades
efectuada en el fallo recurrido. Ello así por cuanto contrarían la garantía de la defensa en juicio y la
efectividad de la tutela jurisdiccional (arts. 1º, 18, 31, 75 inc. 22 C.N. y 8º inc. 1 y 25 inc. 1, del Pacto
de San José de Costa Rica) en función, además, de la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación, acuñada en “Fallos”, 247:646” (Actualidad Jurídica de Córdoba Nº 31, ps. 1788 y sgtes.
SCBA, “Meza Juan Omar c/ C.E.P.A. S.A.”, sentencia del 08/09/04. Énfasis agregado). Pues bien,
ante todas las dificultades que presenta el sistema pergeñado por la L.R.T. -y del cual dan
cuenta en parte los fallos citados-, cabe preguntarse, como lo ha hecho calificada doctrina
autoral, hasta dónde más puede exigírsele actitudes heróicas al trabajador, siendo que el bien
más precipuo de las personas, la salud, se encuentra comprometida. Considero que está claro
que el trabajador, ante el accidente padecido recibió las prestaciones médico asistenciales de
la A.R.T., e incluso aceptó concurrir a la C.M.J., siéndole determinada una incapacidad del
4,50% que le fue abonada; acudir a este camino no lo compromete en sus propios actos,
atento a que es la vía más rápida para percibir la indemnización resultante del accidente
incapacidad, es procedente que sea realizada en sede judicial. En consecuencia, por todo lo
comisiones médicas, es perfectamente posible en tanto éste, por las razones dadas, deviene
inconstitucional y así lo he declarado. C.2) Objeto de la litis: El actor pretende demostrar que
posee. Para ello, no se aparta de los términos de la ley, es decir, no intenta una acción
desde que las partes se someten a lo normado por dicho régimen jurídico, y que la A.R.T. no
deviene en sofisma, por cuanto la pretensora busca la reparación completa que otorga el
sistema, sin salirse de él. El actor transitó un tramo del sistema administrativo, el cual
cual la propia parte actora reconoce que cobró (4,50%, por lo cual la A.R.T. abonó $
ante el juez natural que le garantiza la Constitución, a fin de demostrar los extremos que
sostiene. Luego, la acción está perfectamente bien dirigida en contra de quien debe resarcir
una contingencia cubierta, en el caso que se cumplimenten los demás presupuestos legales
defensa de lo que considera sus derechos vulnerados, como en todo juicio, éste depende de la
prueba que se produzca en orden al objeto perseguido. Finalmente, dable es indicar que lo que
cierto la prueba pericial médica se convierte en fundamental, en tanto como se trata de una
acción sistémica corresponde respete los postulados del Sistema, es decir se aplique idéntico
evaluación del informe pericial, considero que en tanto ha sido efectuado considerando los
estudios médicos aportados, como a partir de una detallada anamnesis y examen físico, se
encuentra debidamente fundado. A la vez que, no ha sido cuestionado en forma razonada por
las partes, dado que la impugnación practicada por la demandada haciendo reserva de ampliar
cuestionado el porcentaje incapacitante al que arriba el galeno (fs. 121). Por consiguiente y
ante la falta de una impugnación científica, confiero plena validez a la pericial médica oficial.
Luego, en tal informe -como lo refiere el perito interviniente en el informe ampliatorio- hay
coincidencia en cuanto a las zonas afectadas; lesiones verificadas como calificación médico
legal con lo dictaminado por la C.M.J., por lo que la discrepancia se reduce al porcentaje
incapacitante verificado. En este sentido, el perito médico, al evacuar la medida para mejor
proveer ordenada, refiere que el mayor porcentaje incapacitante otorgado por su parte
obedece: respecto a la mano y muñeca derecha en que constata una limitación funcional a la
flexión dorsal de 10% más, como también una leve limitación funcional a la flexión palmar de
60% que no había sido constatada por la Comisión, y en relación al 1° dedo de la mano
derecha, que en el acto pericial constata una limitación funcional a la flexión de 10% más que
corresponde sea extendido al porcentaje otorgado por miembro hábil, por lo que este
corresponde sea sumado linealmente, lo que eleva el subtotal por las incapacidades
verificadas al 7,33% T.O. [(6,83) + (0,50)]. Luego, a este último valor corresponde aplicar la
respecto por el T.S.J. a través de su Sala Laboral in re“Sánchez, Alberto Mario c/ Consolidar
A.R.T.” (Sentencia n° 119, del 08/08/08), por lo que, si el valor de ambos factores (dificultad
para realizar tareas y edad) asciende a 1,71% [(0,71) + (1)], éste debe calcularse
porcentaje incapacitante un 0,13. Por lo que la incapacidad total asciende al 7,46%, al cual
debe deducírsele el 4,50% ya abonado. Luego, la diferencia que arroja a favor del pretensor la
2,96% (7,33 – 4,50), el cual luce razonable y se encuentra dentro de los márgenes de
discreción con el que suelen evaluar los galenos las patologías, atento a que no se trata de una
ciencia exacta. C.4) Procedencia del reclamo: En suma, habiéndose verificado que el
pretensor posee, como consecuencia del infortunio acaecido el 20/10/14, las patologías de:
“Secuela del traumatismo de muñeca derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del
1° dedo de la mano derecha con limitación funcional”, conforme surge del cálculo especificado
abonada en la C.M.J., que es del 2,96% T.O., razón por la cual se manda a pagar la suma que
surja de la misma. A efectos de la determinación del monto, en los términos del art. 14.2.a)
, tramite un oficio por ante la empleadora, la empresa Sempraco S.A., a efectos que remita los
recibos de haberes del actor por el período del año anterior al accidente (20/10/14)
comprensivo de los S.A.C. abonados, y una vez obrantes en autos, confeccionar una planilla
invalidante corresponde sea fijada en la del accidente, esto es el 20/10/14. El coeficiente por
decir, contando con 45 años al momento del siniestro, calculado a la fecha del accidente es del
“1,44”. Por consiguiente, debe mandarse a pagar la suma que resulte en concepto de capital
plenamente aplicable la ley 26.773 (B.O. 26/10/12 y vigente desde el 04/11/12). Por
consiguiente, debe mandarse a pagar la suma que resulte en concepto de capital conforme los
único que prescribe la norma (20%) del art. 3 de la ley 26.773, en tanto considero, por
corresponde hacer lugar a dicho adicional. En efecto, in re “Páez Alfonzo Matilde y otro c.
Asociart ART SA”, sentencia de fecha 27/09/18, por mayoría, el cimero Tribunal indica: “Con
solo atenerse a la literalidad del precepto y sin necesidad de hacer un mayor esfuerzo intelectivo, es
posible concluir que la intención del legislador plasmada en la norma ha sido la de circunscribir el
beneficio a los infortunios laborales producidos u originados en el ámbito del establecimiento laboral
y no a los accidentes in itinere. Tal inteligencia de la norma -que puede inferirse de lo expuesto en el
considerando 5 del precedente ‘Espósito’- es, además, la que condice con la intensificación de la
responsabilidad de las ART cuando el siniestro se produce en el lugar de trabajo propiamente dicho,
en tanto es ese ámbito donde las aseguradoras tienen la posibilidad de ejercer un control mayor para
apelada por no ser derivación razonada del derecho vigente con aplicación a las circunstancias
resuelto y las garantías constitucionales que se dicen vulneradas” (énfasis agregado). A su vez, la
aplicación del índice R.I.P.T.E. se efectuará según lo prescriben los arts. 8 y 17.6 de la ley
26.773, y decreto 472/14 (B.O. 11/04/14), conforme la planilla a realizarse. Las costas del
juicio deben imponerse a la demandada por resultar objetivamente vencida (art. 28, ley 7987).
la tasa pasiva promedio mensual que publica el B.C.R.A., Resolución “A” Nº 14.920, con
más un dos por ciento (2%) nominal mensual -conforme criterio sentado por la Sala Laboral
del T.S.J. en autos “Hernández, Juan Carlos c/ Matricería Austral S.A.”(Sentencia n° 39 del
25/06/02). Los intereses se calcularán desde que la obligación es debida, esto es a partir de la
El honorario de los profesionales intervinientes: Héctor Daniel Bertello y Flavia Cuello por la
parte actora y Héctor Quiroga por la parte demandada, corresponde sean diferidos para
cuando exista base económica definitiva, conforme las previsiones de los arts. 29, 31, 33, 36,
39, 49, 97, sus correlativos y concordantes del C.A. De igual modo corresponde diferir la
regulación del honorario de los peritos intervinientes. La sentencia deberá cumplirse dentro
RESUELVO:
I. Hacer lugar al planteo de inconstitucionalidad de los arts. 46.1, 8.3, 21, 22 y de toda otra
igual resultado.
II. Hacer lugar a la demanda promovida por Héctor Esteban Metassi, en contra de A.R.T.
Liderar S.A. en concepto de “accidente in itinere”, amparado por la ley 24.557, y por el mayor
muñeca derecha con limitación funcional, y secuela de traumatismo del 1° dedo de la mano derecha
con limitación funcional”, y que le producen una diferencia de incapacidad parcial, permanente
y definitiva del 2,96% T.O., sobre la determinada por la Comisión Médica Jurisdiccional
así como la aplicación de los intereses. La sentencia deberá cumplirse dentro del plazo de
III. Imponer las costas a la demandada, difiriendo la regulación del honorario de los letrados
IV. Emplazar a la demandada para que cumplimente en el plazo de quince (15) días de quedar
firme el auto determinativo de capital e intereses, con la tasa de justicia y con los aportes a la
Caja de Abogados y Procuradores de la Provincia de Córdoba, art. 17.a) de la ley 6468 (t.o.
ley 8404), bajo apercibimiento de certificar la deuda conforme lo dispuesto por los arts. 288
V. Emplazar al accionante para que en el plazo de cinco (5) días, confeccione y diligencie el
informe al Registro Público de Accidentes y Enfermedades Labores, prescripto por el art. 3.3
Protocolícese.
Fecha: 2019.09.24
Fecha: 2019.09.24