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TESINA Sinodalidad

Este documento resume un trabajo académico sobre la sinodalidad y los consejos diocesanos de pastoral. Explica que el objetivo es profundizar en la esencia sinodal de estos consejos desde una perspectiva jurídica. Después de introducir el tema y la metodología, el documento contiene cuatro capítulos sobre el origen y desarrollo de la sinodalidad y los consejos, su marco jurídico actual y un caso práctico sobre el consejo diocesano de Almería. El trabajo utiliza fuentes bí

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TESINA Sinodalidad

Este documento resume un trabajo académico sobre la sinodalidad y los consejos diocesanos de pastoral. Explica que el objetivo es profundizar en la esencia sinodal de estos consejos desde una perspectiva jurídica. Después de introducir el tema y la metodología, el documento contiene cuatro capítulos sobre el origen y desarrollo de la sinodalidad y los consejos, su marco jurídico actual y un caso práctico sobre el consejo diocesano de Almería. El trabajo utiliza fuentes bí

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1UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA

FACULTAD DE DERECHO CANÓNICO

SINODALIDAD E IGLESIA
PARTICULAR: LOS CONSEJOS
DIOCESANOS DE PASTORAL

AUTOR: FELIPE ALFONSO DE MENDOZA ALEMÁN


DIRECTOR: DR. D. JOSÉ SAN JOSÉ PRISCO

Salamanca 2022
1
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

2
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

Esta dedicatoria va dirigida a Dios y a mis dos familias:


A mi madre, Patricia, por su amor y apoyo incondicionales.
A la Iglesia de Almería, especialmente en las personas
de D. Adolfo, obispo emérito, por confiar en mí para esta tarea;
y de D. Antonio, obispo actual, por permitirme concluirla.

3
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
ÍNDICE

SIGLAS Y
ABREVIATURAS……………………………………………………...………6

INTRODUCCIÓN……………………………………………………………...7

CAPÍTULO I: LA SINODALIDAD COMO MARCO DE REFERENCIA


PARA LA COMPRENSIÓN DEL CONSEJO DIOCESANO DE
PASTORAL……………………………………………………………………11

1. Sinodalidad:……………………………………………………………..11
2. La sinodalidad en la sagrada escritura:………………………………….12
2.1. Sinodalidad en el Antiguo Testamento ……………………………..13
2.2. Sinodalidad en el Nuevo Testamento……………………………….14
3. Antecedentes históricos de la sinodalidad………………………………16
3.1. El primer milenio……………………………………………………17
3.2. El segundo milenio…………………………………………………..18
4. Marco jurídico de la sinodalidad………………………………………...22
5. La sinodalidad y la colegialidad…………………………………………24
6. La cuestión del voto …..………………………………………………...25
7. Sinodalidad y participación del laicado…………………………………27
8. Estructura sinodal de la Iglesia particular……………………………….30

CAPÍTULO II: EL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL: ÓRGANO DE


PARTICIPACIÓN SINODAL EN LA IGLESIA
PARTICULAR…………………………………………………………………31

1. Lugar del consejo diocesano de pastoral en la Iglesia particular…….


…..31
2. El consejo pastoral en el magisterio de Francisco…………………….…
31
3. Origen del consejo pastoral: el Concilio Vaticano II……………………33
4. El consejo diocesano pastoral en la normativa posterior al CVII……….36
4.1.El motu proprio Ecclesiae sanctae…………….……………………36
4.2.Omnes christifideles…………………………………………………38
4.3.Primeros pasos en España……………………………………………
39

CAPÍTULO III: ANÁLISIS JURÍDICO DEL CONSEJO PASTORAL EN LA


LEGISLACIÓN
VIGENTE………………………………………………………………………41

4
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

1. Sesiones de trabajo previas a la codificación del código del 83:…………


41
1.1.Sesión VII……………………………………………………………
41
1.2.Sesión 8……………………………………………………………...42
1.3.Sesiones 9, 14 y 16…………………………………………………..43
2. Marco jurídico del consejo diocesano de pastoral…………………...….43
2.1.Canon 511…………………………………………………………...44
a. Constitución……………………………………………………...44
b. Naturaleza y funciones…………………………………………...45
c. Límites…………………………………………………………...46
2.2.Canon 512…………………………………………………………...47
a. Composición……………………………………………………...47
b. Requisitos para formar parte del consejo…………………………48
c. Designación de los miembros del consejo
pastoral……………….48
d. Criterios de designación de los miembros del consejo……………
49
2.3. Canon 513…………………………………………………………..50
2.4.Canon 514…………………………………………………………...51
a. Convocatoria y presidencia del consejo
pastoral………………….51
b. órgano consultivo…………………………………………………52
3. El consejo pastoral en el directorio Apostolorum succesores……………
53
4. Relación entre el consejo pastoral y los otros
consejos………………….54

CAPÍTULO IV: ACTUALIDAD DEL CONSEJO DIOCESANO DE


PASTORAL EN LA DIÓCESIS DE ALMERÍA……………………………...57

1. Estatutos del consejo pastoral diocesano de Almería:……………………


57
1.1.Naturaleza:…………………………………………………………..57
1.2.Fines…………………………………………………………………58
1.3.Composición………………………………………………………...58
1.4.Duración, renovación y cese…………………………………………
59
1.5.Órganos y funcionamiento…………………………………………..59
1.6.Disolución…………………………………………………………...60

CONCLUSIÓN………………………………………………………………...61

5
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA………………………………………………..64

ANEXO I……………………………………………………………………….68

ANEXO II………………………………………………………………………
69

ANEXO III……………………………………………………………………..75

ANEXO IV……………………………………………………………………..76

ANEXO V……………………………………………………………………...82
SIGLAS Y ABREVIATURAS

AAS Actae Apostolicae Sedis


BAC Biblioteca de Autores Cristianos
c. Canon
Cf. Confrontar
Const. Ap. Constitución Apostólica
Const. Dog. Constitución Dogmática
Const. Past. Constitución Pastoral
Coord. Coordinadores
DGDC Diccionario General de Derecho Canónico
ed. Edicción
Exh. Ap. Exhortación Apostólica
Ibid. Ibidem
m.p. Motu proprio
n.º Número
op. cit. Obra citada
Ref. Referencia
vol. Volumen

6
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
INTRODUCCIÓN

El día 10 de octubre del año 2021, el Papa Francisco convocaba el llamado


Sínodo de la sinodalidad. Éste sínodo, cuyo lema es «Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación y misión», ha puesto en marcha a todas las diócesis del
mundo con la fase diocesana. Esta fase diocesana consiste en una consulta desde
las diócesis a cada una de sus parroquias, siguiendo las directrices de la CTI.
Una vez se concluye el trabajo en las parroquias, realizado a través de los grupos
sinodales creados en cada una de ellas, cada diócesis elaborará una síntesis que
será enviada a su Conferencia Episcopal. La fase concluye, principalmente, con
la elaboración de una síntesis general que contenga los trabajos de cada diócesis
de dicha conferencia, y que será enviada para la posterior fase continental.

Los objetivos de esta fase diocesana los podríamos resumir de la siguiente


manera: impulsar la experiencia sinodal en cada comunidad; conocer hasta qué
grado se trabaja sinodalmente en las parroquias y diócesis de cada región; y, por
último, posibilitar a los padres sinodales las herramientas necesarias para que,
conociendo el sentir del Pueblo de Dios disgregado por el mundo, puedan
ofrecer al santo padre una reflexión adecuada sobre el camino a seguir para
alcanzar una Iglesia más sinodal.

Teniendo en cuenta el papel protagonista que otorga esta nueva metodología


sinodal a las Iglesias particulares, se hace imperiosa conocer las estructuras
sinodales ya existentes en cada diócesis. El organismo que, a nuestro juicio,
destaca a nivel diocesano, en cuanto a la práctica sinodal habitual, es el consejo
diocesano de pastoral. Por ello dedicaremos el presente estudio a la sinodalidad
y al consejo pastoral en sí.

El objetivo del presente documento es profundizar, desde el punto de vista


jurídico, en la esencia sinodal del consejo diocesano de pastoral. Para alcanzar
dicho objetivo necesitaremos concretar qué entendemos por sinodalidad, y cuál
es su relación con el consejo de pastoral. Teniendo claro estos precedentes, será
mucho más fácil el análisis canónico de cada uno de estos conceptos, estudio
que nos permitirá descubrir que, el ser y estructura de nuestro consejo, es
profundamente sinodal.

La metodología será clara en ambos casos: buscaremos y estudiaremos el


origen de la sinodalidad y del consejo de pastoral; nos adentraremos en los
antecedentes históricos de cada uno de ellos para conocer su evolución hasta el
presente; analizaremos canónicamente ambos conceptos, deteniéndonos
especialmente en aquellos apartados que nos resulten destacables como nexo
entre sinodalidad y consejo pastoral. Siguiendo este hilo conductor, no solo
tendremos una visión de conjunto de la temática que nos atañe, sino que

7
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
podremos entender, claramente, la importancia sinodal del consejo pastoral para
la Iglesia particular y, desde ella, para la Iglesia en su conjunto.

El trabajo bibliográfico para alcanzar el conocimiento necesario que


complete nuestros objetivos tiene varios niveles. En primer lugar, acudiremos a
las fuentes bíblicas, magisteriales y canónicas. Éstas serán camino seguro de
conocimiento y punto de partida para nuestra investigación. Posteriormente,
acudiremos a autores especializados, tanto teológica como canónicamente, que
nos brindarán un análisis más detallado. Sus reflexiones y estudios, encontrados
en un nutrido número de libros y artículos de revistas especializadas, serán clave
para conocer los puntos fuertes y límites, tanto de la sinodalidad, como del
consejo de pastoral. Por último, acudiremos a los comentarios de los canonistas,
concretamente de las escuelas de Salamanca, Navarra y Estados Unidos. Sus
conocimientos de los textos legislativos nos brindarán las concreciones
necesarias para situar, tanto a la sinodalidad como al consejo diocesano de
pastoral, en el marco jurídico contemporáneo.

El texto está dividido en cuatro capítulos. En el capítulo primero haremos un


acercamiento al concepto de sinodalidad. Para ello acudiremos a su origen
bíblico, veterotestamentario y neotestamentario. Después, desde el punto de
vista de la historia, analizaremos la comprensión del término durante el primer y
segundo milenio. Finalmente, analizaremos jurídicamente la sinodalidad, y nos
detendremos en aquellas cuestiones que, canónicamente, requieren un trato más
extenso.

Con el capítulo segundo damos comienzo al estudio del consejo diocesano


de pastoral. Aclarado el término sinodalidad y su concreción contemporánea,
podemos dar inicio a descubrir qué es el consejo de pastoral y cuál es su relación
con la sinodalidad. Para ello, comenzamos situando al consejo pastoral dentro de
la estructura de la curia de la Iglesia particular. Después de situar al consejo en
su entorno natural, lo situaremos en el marco de compresión contemporáneo.
Para ello, iremos de la mano del Papa Francisco estudiando sus intervenciones
principales, escritas u orales, acerca del consejo diocesano de pastoral. Como
conclusión, acudiremos al origen del consejo pastoral en el CVII, y
estudiaremos los principales documentos que lo trabajan de forma inmediata tras
su creación.

El capítulo tercero continúa estudiando el consejo de pastoral, pero esta vez


únicamente desde el prisma canónico. Primeramente, estudiaremos las sesiones
de trabajo que dieron lugar a los cánones del CIC de 1983 acerca del consejo de
pastoral. Posteriormente, ahondaremos en el contenido de los cánones
principales que versan, entre otras cosas, sobre la formación del consejo, sus
funciones, la presidencia y sus miembros, y su ser consultivo. Concluiremos con

8
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
las aportaciones de Apostolorum succesores y con una puntualización necesaria
sobre la relación que ha de darse entre el consejo de pastoral y el resto de
consejos y organismos pastorales presentes en las diócesis.

El cuarto y último capítulo busca el acercamiento aún más práctico a la


realidad del consejo de pastoral. Para ello tomaremos como ejemplo unos
estatutos de un consejo diocesano de pastoral de una diócesis española:
acudiremos al estudio de los estatutos vigentes de la diócesis de Almería.

Esta obra busca atender a la llamada sinodal de redescubrir y fortalecer las


estructuras sinodales. El conocimiento del consejo diocesano de pastoral desde
el punto de vista sinodal supone una revalorización del mismo, muy necesaria en
nuestros tiempos, ya que es darse cuenta de los errores cometidos y realzar sus
potencialidades. Además, esta visión muestra el camino para hacer que ese
fortalecimiento de la figura del consejo pastoral pase, del plano teórico, al plano
de lo práctico, gracias a las concreciones que el propio Derecho hace del mismo,
y que marcan los posibles cambios que facilitarán su puesta en valor.

9
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

10
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

CAPÍTULO I
LA SINODALIDAD COMO MARCO DE REFERENCIA PARA LA
COMPRENSIÓN DEL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL

Con este capítulo pretendemos conocer qué es la sinodalidad, y cuál es su


alcance con respecto a la reforma y renovación de las estructuras eclesiales. De
esta manera, la comprensión del ser sinodal de la Iglesia nos servirá de puente
para la posterior explicación sinodal del consejo diocesano de pastoral.

1. SINODALIDAD:

La sinodalidad se ha convertido en una cuestión de primordial importancia en


nuestra Iglesia actual del año 2022, no solo porque sea el tema de referencia del
proceso sinodal en el que nos encontramos 1, sino porque se proyecta como la
forma de ser Iglesia, a la que le está llamando el Espíritu Santo, para que
continúe cumpliendo con su misión evangelizadora en el tercer milenio . 2

La sinodalidad no es una característica accesoria de la Iglesia que se


redescubre como novedosa en la actualidad, podemos decir, sin llegar a
equivocarnos, que la sinodalidad es una de las dimensiones constitutivas de la
Iglesia. En la Iglesia la sinodalidad caracteriza su vida y misión: una asamblea
que camina en conjunto como pueblo de Dios (formada por todos: jóvenes y
ancianos, hombres y mujeres de todas las culturas, consagrados y laicos) y que
sale al encuentro de Cristo y del hermano3.

Para entender el concepto sinodalidad, acudiremos a su raíz etimológica.


Sinodalidad proviene del vocablo griego syn que significa conjuntamente, y de
hodos que significa camino/viaje, y se puede traducir por camino común;
sinodalidad es «el camino y el proceso de la Iglesia como comunión. Es la
comunión de todos los bautizados que se escuchan, dialogan y oran juntos para
escuchar la voz del Espíritu Santo mientras todos buscamos la santidad y
proclamamos el Evangelio»4. Este camino común hace referencia a la forma de
ser y trabajar de la propia Iglesia que, como veremos posteriormente en los

1
La XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos intitulada «Por una Iglesia
sinodal: comunión, participación y misión», fue convocada por el Papa Francisco el 10 de
octubre de 2021, cuya conclusión está prevista para el mes de octubre de 2023.
2
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, La sinodalidad en la vida y misión de la
Iglesia, Ciudad del Vaticano: Editrice Vaticana, 2018, nº 1.
3
Cf. SÍNODO DE LOS OBISPOS, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el
discernimiento vocacional, documento final, Ciudad del Vaticano: Editrice Vaticana, 2018, nº
121.
11
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
apartados escriturísticos e históricos, es una característica que acompaña a la
propia Iglesia desde su origen.

El hecho de «caminar juntos» podría parecer que no aporta algo nuevo para
la praxis eclesial. Sin embargo, sí que tiene nuevas aportaciones en cuanto a la
corresponsabilidad dentro de la Iglesia y la forma en que se han de ejercer la
autoridad, específicamente en cuanto a la toma de decisiones (con sus obligadas
consecuencias canónicas posteriores). El DGDC nos dirá que la sinodalidad
«expresaría la participación de los fieles en la vida de la Iglesia según el modo
propio de cada uno, con sus propios ministerios, oficios y carismas»5. Esta
breve, pero densa definición, nos deja ya entre ver la importancia sinodal de
temas canónicamente relevantes como el estado de vida, los oficios eclesiásticos
y los ministerios eclesiales. Desde la perspectiva actual, la sinodalidad trata no
solo de reconocer los modos en los que ya la Iglesia actúa sinodalmente según el
modo propio de cada uno, sino también de purificar dichos modos y de
encontrar otros nuevos. Y el derecho canónico será una herramienta eficaz para
llevar a la práctica los nuevos caminos sinodales6.

2. LA SINODALIDAD EN LA SAGRADA ESCRITURA:

El Derecho canónico no tiene su origen ni su fin en sí mismo. Estas


características significativas las encontramos en Dios, la Sagrada Escritura y la
Tradición de la Iglesia como su origen primario; en la Iglesia y la salvación de
las almas como su fin último. De igual modo, la sinodalidad carecería de sentido
si no respondiera a un origen y fines similares.

Es necesario especificar que querer encontrar el termino sinodalidad en la


Escritura, según la concepción que tenemos actualmente del mismo, es un
postulado anacrónico. Sí que vamos a encontrar en la Escritura algunos modelos
con elementos sustancialmente análogos a la sinodalidad 7. Entonces ¿qué nos
vamos a encontrar? Vamos a encontrar relatos con características que nos darán

4
DIÓCESIS DE AUSTIN, Por una Iglesia sinodal: Guía del participante, (ref. de 29 mayo
2022): https://austindiocese.org/documents/2022/1/AUS-Synod-Participants%20Guide%20ES
%2020211214.pdf.
5
Cf. SANTOS, M. A., Sinodalidad, in OTADUY, J.; VIANA, A.; SEDANO, J. (coord.),
DGDC, vol. VII, Pamplona: EUNSA, 2012, 341.
6
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., Sinodalidad: Perspectivas teológicas, canónicas y pastorales,
Salamanca: Sígueme, 2022, 11.
7
Cf. RAVASI, G., Fondamenti biblici della sinodalità, in: BALDISSERI, L., A cinquantánni
dallÁpostolica sallicitudo: Il Sinodo dei Vescovi al servicio di una Chiesa sinodale, Ciudad
del Vaticano: Editrice Vaticana, 2016, 21.
12
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
a entender el origen de la sinodalidad en la Iglesia y el por qué hemos llegado a
la compresión actual del término. Así, la sinodalidad de tal manera entendida no
aparecerá expresamente, más bien será el prisma a través del cual pondremos el
acento al leer e interpretar la Palabra en los relatos más relevantes.

A continuación, vamos a realizar un breve recorrido sobre los principales


pasajes bíblicos en los que podemos ver referencias claras a la sinodalidad.

2.1.SINODALIDAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO:

En el AT nos encontramos con el relato creacional del hombre y la mujer de


Gn 1,26-28. En dicho relato el ser humano es creado como un ser relacional: es
creado a imagen de Dios que es Trinidad, no es creado e soledad, sino que,
desde el principio, los seres humanos coexisten entre ellos y con los demás seres
de la creación. Es fácil apreciar que el hecho de caminar juntos es algo
intrínseco al ser humano desde su creación.

De modo relevante tenemos a la figura de Moisés y el modo peculiar en el


que se sucede el ejercicio de su autoridad sobre el pueblo elegido en nombre de
Yahveh. Hay tres textos que nos servirá de referencia en los libros del Éxodo,
Números y Deuteronomio:

 En el relato de Ex 18, 13-27 Moisés establece un colegio de jueces


para que le ayuden en el gobierno. Así, nos encontraríamos con dos
brazos gobernantes que tienen la misma raíz: en primer lugar, el
magisterio pleno de Moisés; en segundo lugar, el campo de acción
sectorial/regional de los jueces.

 En el relato de Nm 11,16-17.24-30 nos encontramos con que


Moisés debe hacer frente a la revuelta de su pueblo por la falta de
alimentos. Aquí es donde Moisés establece el senado de los 70
ancianos que sean un descargo en su actividad de gobierno, poder
judicial y militar.

 En el relato de Dt 1,5-18 nos encontramos con el establecimiento


de una estructura colegiada de jefes con Moisés como legislador
central.

Con respecto a estos tres pasajes bíblicos, el cardenal G. Ravasi concluirá


que en el AT el antiguo Israel presenta una estructura colegial, que tiene su
vértice a Moisés, pero que incluye personas (jueces, anciano, jefes) que ejercen
una autoridad cuasi subordinada al mismo. Estructura colegial que el autor llega
a comparar con una diócesis, dónde Moisés sería el Obispo, y el resto de
13
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
personas sus presbíteros8. Aunque no es un símil perfecto, resulta interesante
descubrir estos elementos de semejanza, y la relación existente entre los
términos colegialidad y sinodalidad.

2.2.SINODALIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO:

El NT se inicia con la figura de Jesús. Con la llegada de Cristo, Mesías y


Señor, se revela de forma contundente que Dios es comunión de amor con una
apertura eterna hacia la humanidad. La actuación de Jesús en su peregrinar por
la tierra nunca fue individual, actuaba con/por el Padre en el Espíritu Santo.
Jesús predicó la llegada inminente del reino de Dios, mostrando un camino claro
hacia el encuentro con el Padre. Como elemento clave de dicho camino
transmitió a la humanidad el mandamiento nuevo, mandamiento que significa
caminar juntos en la historia como Pueblo de Dios de la nueva alianza 9.

El concilio apostólico de Jerusalén: en el capítulo 15 del libro de los Hechos


nos encontramos ante un acontecimiento sinodal de la Iglesia apostólica que, a
lo largo de los siglos, fue considerado figura paradigmática de los Sínodos
celebrados por la Iglesia10. El tema que trata este capítulo es muy importante
para la Iglesia primitiva, pues supone la independencia total del cristianismo
frente a las prácticas y rituales de los judíos, confirmándose la apertura a todo
pueblo, cultura y raza sobre la faz de la tierra 11. Se trata de algo tan fundamental
como la universalidad de la salvación traída por Cristo. Sin embargo, antes de
adentrarnos en el relato de Hch 15 puntualizaremos que, para las Iglesias de
tradición oriental, la sinodalidad tiene su origen fundacional en otros relatos.
Para nuestros hermanos orientales la importancia se encuentra en los relatos de
Hch 1,15-26 (cuando los apóstoles eligen a Matías) y Hch 6,1-6 (cuando los
apóstoles eligen a los siete)12.
En este relato nos encontramos con una diversidad de elementos
claramente sinodales:

 La escucha al Espíritu Santo y el discernimiento de la asamblea.

8
Ibid., 23-24.
9
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, op. cit., nº 15-16.
10
Ibid. nº 20.
11
Cf. PASTOR RAMOS, F., Asamblea de Jerusalén, in: Comentario al Nuevo Testamento, 5ª
ed., Madrid: La Casa de la Biblia, 1995, 372.
12
Cf. ALMEIDA, A. J., Laicos y laicas en la práctica de la sinodalidad, in: LUCIANI, R.,
SILVEIRA, M. P., La sinodalidad en la vida de la Iglesia, Madrid: San Pablo, 2020, 266.
14
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

 La existencia de un colegio, con Pedro a la cabeza, y la


intervención de toda la asamblea eclesial según los diferentes
carismas y ministerios recibidos.
 La colaboración entre Iglesias y su conciencia de unidad, Antioquía
y Jerusalén.
 La apertura al diálogo y a la escucha.
 Aunque aún no en ese orden, la presencia de los principios de
acción sinodales del «todos, algunos, uno» a la hora de tomar
decisiones.

Para analizar detenidamente el relato, iremos de la mano de la


interpretación realizada por el cardenal Ravasi, el cual lo divide en tres
sesiones13:

 Primera sesión: En esta primera etapa, que coincide con el inicio


del capítulo, nos encontramos con el reconocimiento de la gran
obra de Dios en la Iglesia de Antioquía, que es recibida con gran
alegría y como un signo de la presencia del Espíritu. Aquí se sucede
el acto preparatorio en el cual se consultará a toda la comunidad
jerosolimitana, y el primer movimiento de una Iglesia al encuentro
de otra: de Antioquía hacia Jerusalén.

 Segunda sesión: Podríamos decir que es el propio evento sinodal.


Inicia a partir del versículo 6º, en él vemos claramente lo que
nuestro autor llama «presencia jerárquica bipolar» en las dos
Iglesias: representando a Jerusalén tenemos a Pedro y a Santiago;
representando a Antioquía, tenemos a Pablo y Bernabé. La
intensidad del debate que deja entrever nuestro relato, remarca
claramente la importancia del tema en cuestión para aquellas
comunidades, intensidad que no impidió que se tratase el tema con
discernimiento y parresía. Pedro expone un discurso basado en su
experiencia en Cesarea con la familia del centurión (Hch 10,44) y
se alinea con la teología que presentan Pablo y Bernabé. Santiago
en su discurso se adhiere a Pedro y, guiado por el Espíritu Santo,
toma la decisión en nombre de la comunidad jerosolimitana, pero
expone una serie de cláusulas a cumplir por los paganos conversos,
a saber: abstenerse de lo que está contaminado por los ídolos, de la
impureza, de la carne de animales estrangulados y de la sangre.
 La tercera y última sesión da comienzo en el versículo 22. Se trata
ahora del segundo movimiento entre Iglesias, ahora contrario yendo
de Jerusalén a Antioquía. Así que se constituye una delegación

13
Cf. RAVASI, G., op. cit., 26-29.
15
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
oficial que les haga saber lo decretado en Jerusalén a los
antioquenos. Dicha carta, avalada por toda la comunidad, y su
recepción, representan la conclusión de este evento sinodal
neotestamentario.

Con el análisis del texto de Hechos damos por concluida la aproximación al


concepto sinodal en la Sagrada Escritura, reafirmando la dimensión constitutiva
de la sinodalidad en la Iglesia. Dicho análisis también es luz para el presente
sinodal que, evitando anacronismos, encuentra en la sagrada Escritura una roca
firme sobre la cual edificarse.

3. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA SINODALIDAD:

Tras los acontecimientos de esa Iglesia naciente que acabamos de analizar,


continuó el crecimiento y estructuración social de la Iglesia a lo largo de los
siglos acompasado con el avance de la propia humanidad. A continuación,
vamos a detenernos en la concatenación de los principales hitos históricos de la
Iglesia, pero vistos desde la perspectiva de la sinodalidad. Así, nos acercaremos
a las enseñanzas al respecto de los Padres de la Iglesia y de los principales
concilios; acudiremos a la aparición del sínodo de obispos y de las conferencias
episcopales; y observaremos los modos sinodales en los que la propia Iglesia ha
ejercido su autoridad.

La Iglesia es una sociedad dentro de otras sociedades, por tanto, no es ajena


al devenir de los acontecimientos históricos, más bien, es permeable a ellos y
tiene el deber de iluminarlos con la luz del Evangelio. Como nos recuerda el
Concilio Vaticano II «la Iglesia, entidad social visible y comunidad espiritual,
avanza juntamente con toda la humanidad, experimenta la suerte terrena del
mundo, y su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad,
que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios»14.

La Iglesia como sociedad está organizada jerárquicamente por mandato


divino. Así lo quiso su fundador y así ha sido a lo largo de los siglos. No
obstante, la forma de ejercer la autoridad en la Iglesia la podríamos definir como
una «autoridad tradicional adaptativa». ¿A qué nos referimos con esta
expresión? A que, siendo fiel al mandato de Cristo que la organizó
jerárquicamente, su modo de ejercer la autoridad no ha sido estático o férreo,
sino que se ha ido adaptando

14
Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. Past. Gaudium et Spes, (7 diciembre
1965), in: AAS 58 (1966), nº40.
16
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
a las condiciones de cada época y a las sensibilidades de la propia sociedad 15. El
hecho de comprender este postulado nos hace comprender el planteamiento
presente de la sinodalidad que, sin pretender una democratización de la Iglesia,
sí que posee y responde al deseo de que algunas de las condiciones positivas que
se dan dentro de los sistemas democráticos entren a formar parte de la misma
Iglesia. Así, la máxima «Ecclesia semper reformanda est» es un clásico de la
historia y una realidad revestida de vigencia en nuestra época y las que están por
venir. Una reforma que, acompasada con la sociedad civil, es iluminada por el
Espíritu y manufacturada por todos: pastores, religiosos, laicos… en definitiva,
por todo el Pueblo de Dios.

3.1.EL PRIMER MILENIO:

En el primer milenio podríamos decir que comenzó a formarse la conciencia


de pertenencia, y se caracteriza por una eclesiología de comunión entre las
distintas Iglesias locales. En dichas Iglesias destacarán especialmente las figuras
de sus obispos, dando muestras de un binomio de autonomía y comunión 16. Así,
en el siglo II Ignacio de Antioquía en sus cartas nos muestra su concepción de
que los miembros de las distintas Iglesias locales son compañeros del mismo
viaje, una expresión sinodal fundamentada en la consagración bautismal que los
une. En el siglo III, Cipriano de Cartago formula un principio sinodal y
episcopal: «nihil sine episcopo». Cipriano manifestó de esta manera que los
actos en las Iglesias locales, aunque realizados en el consenso de los consejos de
presbíteros y diáconos y el consentimiento del pueblo, deben realizarse siempre
con el Obispo, legislador primero y garante de unidad 17. En este punto ya es
necesario comenzar a tratar sobre los sínodos regionales y provinciales. En estos
primeros sínodos se trataban cuestiones de fe, y se procuraba clarificar
controversias mediante anatemas. Una vez tomadas as decisiones doctrinales,
éstas se comunicaban a otras Iglesias buscando su reconocimiento y aprobación.
Un ejemplo de esto lo tenemos en el Concilio de Antioquía en el año 268, en el
que es depuesto como obispo Pablo de Samosata por cuestiones heréticas. Dicha
decisión se envió a Roma y Alejandría para su conocimiento y adhesión a su
juicio18.

La formación de las provincias eclesiásticas se sucede en el siglo IV, y están


formadas por varias Iglesias locales bajo la presidencia del Metropolitano. Aquí
15
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., op. cit., 15.
16
Ibid., 16.
17
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, op. cit., nº 25.
18
Cf. SCHATZ, K., Fondamenti biblici della sinodalità, in: BALDISSERI, L., op. cit., 32.
17
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
surgirá la llamada pentarquía, que estaba constituía por las sedes de Roma,
Constantinopla (las más preeminentes, jerárquicamente hablando), Alejandría,
Antioquía y Jerusalén. Podemos decir que el referente de dichas sedes fue
garante de comunión de toda la Iglesia, articulada así en forma sinodal. La
formación/reconocimiento de dicha pentarquía se realizó de forma conciliar: el
Concilio de Nicea en el año 325 reconoció las sedes de Roma; Alejandría y
Antioquía; el Concilio de Constantinopla en el año 381añade a Constantinopla;
el Concilio de Calcedonia en el año 451 añade por último a la sede de
Jerusalén19. El hecho de esta unión entre distintas sedes e Iglesias, no debe verse
solamente como un avance a nivel estructural/organizativo, o como un avance
que posibilitó la comunión doctrinal. Desde un punto de vista sinodal, este
trabajo conciliar y en comunión de estos primeros siglos resulta ser una señal
clara de que ese caminar juntos sea transversal y omnipresente en todos los
ámbitos eclesiales. Una sinodalidad que impregne toda la vida comunitaria de
cada Iglesia local, pero que también se haga presente en el trabajo conjunto de
las estructuras de alcance superior, hasta llegar a su culmen cuando la
sistemática sinodal se hace presente en las estructuras de cuanto afecte a la
totalidad de la Iglesia.

Resulta decisiva la cuestión del reconocimiento de los concilios por parte de


Oriente y Occidente. Aquellos que no tuvieron dicho reconocimiento fueron
realmente concilios fallidos. Y ¿Cuál fue el principal criterio para dicho
reconocimiento? No era la autoridad que los presidió o convocó principalmente,
sino el hecho de que las decisiones de dichos concilios fueran acogidas por la
totalidad de la Iglesia20.

3.2.EL SEGUNDO MILENIO:

Entramos en el segundo milenio, y nos encontramos con dos sucesos que


resultaron determinantes para la historia de la Iglesia, tal y como la acabamos de
relatar: en primer lugar, el llamado cisma de Oriente, que separó a las Iglesias de
Oriente y Occidente, y que se produce en el siglo XI con la ruptura entre la
Iglesia de Constantinopla y Roma; en segundo lugar, la aparición del Islam y su
expansión, que llegó a poner bajo su dominio los territorios de los Patriarcados
de Alejandría, Antioquía y Jerusalén.

En estos siglos del primer milenio la Iglesia gozó de libertad y del


beneplácito del fuero civil en muchos aspectos, hasta tal punto que emperadores
o sus legados, por ejemplo, tenían voz y voto en los concilios. Incluso el
19
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, op. cit., nº 26.
20
Cf. ALMEIDA, A. J., op. cit., 267.
18
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
emperador tenía la autoridad para convocar dichos concilios. Tras el Cisma de
Oriente la conciencia sobre la figura del Papa comenzó a cambiar en Occidente.
La posición del papado se fue fortaleciendo pues ya no era únicamente el
sucesor de Pedro, pasó a ser considerado vicario de Cristo, esto es, cabeza de
toda la Iglesia, único representante de Cristo en la tierra, rey temporal y
espiritual del mundo21. Esto supuso, entre otros asuntos, que se dieran las
condiciones perfectas para la realización de una reforma en pos de la libertad de
la Iglesia frente a la influencia del poder temporal. Inicia así en este periodo la
Reforma Gregoriana con el papa Gregorio VII (1073-1085) que concebía que en
la cristiandad coexistían dos poderes, el espiritual y el temporal, representados
por el Papa y el Emperador. La reforma del papa Gregorio VII trajo consigo la
prohibición de la investidura laica de los obispos, que los laicos tuvieran en
posesión edificios de culto (nombrando para ello ministros de culto a su
arbitrio), combatió la simonía y el nicolaísmo. Sin embargo, aunque trajo claros
beneficios para la Iglesia y fue motivo del esplendor de los siglos
inmediatamente siguientes, no se trató de una reforma buscando la separación de
poderes (algo prematuro para esta época). Podemos decir que esta exaltación del
papado producía una quiebra del principio de autonomía de poderes, porque se
pretendía que el Papa tuviera una jurisdicción total, tanto sobre los laicos como
sobre el clero y no solo en asuntos espirituales.

En la búsqueda de poseer un ordenamiento jurídico propio (distinto del civil)


y fiable, la Iglesia concentró su estudio del derecho en las decretales de
Graciano (que contenían las principales fuentes de derecho del siglo primero) y
la compilación de las nuevas decretales papales que fueron surgiendo en el
segundo siglo. Será a lo fruto de lo vivido en estos primeros siglos que surgirán
dos tesis que resultan claramente relevantes para nuestro trabajo sinodal:

 Una que afecta a la concepción de la Iglesia frente a la sociedad


temporal: La Iglesia como sociedad perfecta. Surgida en el siglo
XVIII, resaltará el carácter soberano e independiente de la Iglesia
frente al control de los Estados temporales. Así, teología y derecho se
centraron en fundamentar esta posición, presentando a la Iglesia como
una realidad asimilable a la estatal, pero poseedora de una superioridad
moral y espiritual que conlleva una jurisdicción plena sobre todos los
bautizados (ministros y laicos), jurisdicción que sería independiente de
la temporal y sin sus limitaciones territoriales (podríamos decir que su
jurisdicción era supraestatal, ya que las delimitaciones fronterizas no
dependían de las de los Estados, sino de la presencia de fieles
bautizados)22.
21
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., op. cit., 17.
22
Ibid., 20.
19
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

 Otra que afecta a la autoridad primacial del papado: el conciliarismo.


¿En qué consiste y cómo surge? Podemos afirmar que la tesis
conciliarista nace en respuesta a la concepción del papado como
depósito agente de la autoridad suprema de la Iglesia. El conciliarismo
pretendía recuperar la práctica sinodal de los primeros siglos en la
toma de decisiones que concernían a toda la Iglesia, para hacerlo
postulaba que la autoridad suprema la tenía el concilio por encima del
papado. Sus tesis no triunfaron, pero el hecho de su planteamiento y
las disputas generadas al respecto, pusieron de manifiesto dos cosas
principalmente: que la centralización del poder en Roma y el Papa se
alejaban de la práctica sinodal de la Iglesia; que la praxis sinodal, en
línea con la Tradición, exige como garantía propia la autoridad
primacial del Papa23.

Será en este punto cuando demos paso a los tres últimos concilios que
trajeron una novedad frente a sus predecesores: pasan de ser concilios de la
cristiandad, a ser concilios solo de la Iglesia. Sus integrantes serán solo los
obispos y los superiores generales de las órdenes religiosas y de las
congregaciones monásticas. Son dirigidos por el Papa o sus representantes, se
recuperan la positiva discusión y la controversia en el planteamiento de los
temas24. A continuación, vamos a especificar las principales diferencias
existentes entre cada concilio y sus más importantes aportaciones en cuanto a la
sinodalidad:

 Concilio de Trento: Convocado en el año 1545, tenía como objetivos


principales responder a los postulados de la Reforma protestante,
reformar la disciplina y la moral dentro de la Iglesia, y conseguir la paz
dentro de la misma Iglesia. En este concilio sí que hubo presencia del
ámbito temporal: existió la presencia de legados de los estados
temporales que participaban en las sesiones, pero que no poseían el
derecho a voto en las mismas. También poseía una representación de
teólogos (enviados por el Papa, por obispos y por príncipes). Su
función no era votar en las sesiones, sino trabajar paralelamente a ellas,
sino iluminar a los padres conciliares a través de consultas 25. Si bien no
encontramos una conciencia sinodal de corresponsabilidad de todo el
pueblo de Dios, es cierto que la presencia tan rica de padres, legados y
teólogos, y el diálogo en las sesiones, sí que es una muestra sinodal

23
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, op. cit., nº 34.
24
Cf. SCHATZ, K., Fondamenti biblici della sinodalità, in: BALDISSERI, L., op. cit., 41.
25
Ibid., 42.
20
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
clara que posteriormente será sistematizada jurídicamente para
concilios posteriores. Además, Trento promulgó la norma de la
celebración periódica de Sínodos diocesanos anuales y provinciales
trienalmente.

 Concilio Vaticano I: Convocado por el papa Pío IX en el año 1869, fue


el primero con una mentalidad «realmente ecuménica» pues estaba
invitada la mayor parte del episcopado, y su participación era plena
(con derecho a voto). La presencia y dirección del concilio por parte
del Papa estuvo mucho más marcada que en Trento: como ejemplo
tenemos que eligió a los presidentes de los distintos consejos y,
además, eligió los temas que se expondrían en el aula conciliar. En
cuanto a la participación del orden temporal, ya no fueron invitados al
concilio los legados de los estados temporales porque se tenía
conciencia de que existía una verdadera separación entre Iglesia y el
orden temporal. Una novedad la entrada en escena de los medios de
comunicación modernos: el periodismo se posicionó a cubrir el evento
conciliar. En respuesta a esta novedad, se estableció que las
discusiones conciliares quedaban bajo absoluto secreto (normativa que
resultó ineficaz)26. Será este concilio quien establezca la doctrina del
primado y de la infalibilidad papal.

 El Concilio Vaticano II: fue convocado por el Papa Juan XXIII en el


año 1959, continuó con la práctica de la dirección del concilio por
parte del Papa instaurada, como vimos, en el concilio anterior. La
presencia del orden temporal aparece de una manera totalmente nueva:
ahora tenemos presencia de observadores de las Iglesias cristianas no
católicas, y la posibilidad de publicitar cuanto se discutiera en el aula
conciliar (no tendrías secreto, como sí sucedió en el CVI).

Una de sus principales aportaciones a la sinodalidad fue que, a la


hora de la definición de los postulados conciliares, tuvo primacía el
consenso por encima de la búsqueda del apoyo mayoritario: en
ocasiones se alcanzaron acuerdos en mayoría, pero en otras ocasiones
incluso se trabajó en el consejo teniendo en cuenta postulados
minoritarios. En cuanto a la presencia y papel de los teólogos en el
concilio, sí que fueron invitados y escuchados, propusieron textos y
fueron consultados sobre cómo proceder en determinados asuntos.

26
Ibid., 42-43.
21
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
El CVII supuso un impulso para la actividad sinodal, ya que
ocasionó la realización de múltiples Sínodos nacionales, el desarrollo
de las Conferencias Episcopales y la creación de la institución sinodal
del Sínodo de los Obispos27. Sobre Conferencias Episcopales podemos
decir que constituyeron institución novedosa, que aparece previamente
a su legislación canónica concreta (que trataremos posteriormente). Se
trata de la reunión de la totalidad de los obispos de una nación o
territorio concretos. Es un signo claro de una sinodalidad creciente que
se va adaptando a el devenir de los tiempos.

No podemos terminar este acercamiento al CVII sin hacer mención


del giro eclesiológico que introdujo en la Iglesia. La eclesiología del
concilio supuso el abandono eclesiológico de la Iglesia como sociedad,
en la que se proclama la igualdad y dignidad entre bautizados (LG 32).
Así, los padres conciliares decidieron comenzar por el Pueblo de Dios
en la constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, y dejará
para después su constitución jerárquica28.

4. MARCO JURÍDICO DE LA SINODALIDAD:

La sinodalidad comporta un modo de vivir y de obrar. Como consecuencia


las expresiones sinodales han de ser recogidas por el ordenamiento jurídico que
las encauce y explicita la forma de su ejecución. ¿De qué forma se hace presente
la sinodalidad en el CIC? No aparece de manera explícita, ya que la palabra
sinodalidad como tal no aparece una solo vez en el código. Su presencia se
encuentra en su sustrato doctrinal eclesiológico29, y se muestra de forma
embrionaria en: La codificación de la normativa de cada una de las estructuras
sinodales; el reconocimiento de que todos los bautizados han de participar de la
misión de la Iglesia según la condición y carismas de cada uno.

El canon 96 nos dirá que:

27
Ibid., 43-47.
28
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., Sinodalidad, 22-23.
29
Ibid., 50-51.
22
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
«Por el bautismo, el hombre se incorpora a la Iglesia de Cristo y se constituye
persona en ella, con los deberes y derechos que son propios de los cristianos,
teniendo en cuenta la condición de cada uno, en cuanto estén en la comunión
eclesiástica y no lo impida una sanción legítimamente impuesta».

La personalidad jurídica en la Iglesia se recibe por el bautismo, el cual nos


hace acreedores de derechos y deberes. La existencia de dichos derechos y
deberes expone la existencia de un compromiso real que debe existir en cada
bautizado, y deja entrever la confianza de la Iglesia en su corresponsabilidad
hacia la consecución de su misión salvífica en el mundo. En cuanto a la
condición de cada uno, aplicado a la sinodalidad, su interpretación es rica: en
cuanto a estado de vida, a saber: soltero, casado, clérigo, religioso; en cuanto al
orden: diácono, presbítero, obispo; a cuanto a los sacramentos recibidos; en
cuanto a su mayoría o minoría de edad o nivel de estudios, etc.

En cuanto al c. 96 hemos de añadir que todo bautizado tiene un medio


concreto para salvarse, ese modo es su estado de vida, en el cual debe vivir su fe
con responsabilidad. Si se vive según los derechos y deberes propios de su
estado, el bautizado coopera con la gracia y realiza su destino sobrenatural. Hay
que decir que, por el hecho del mismo bautismo ya todos participan del ejercicio
de predicación, santificación y gobierno de Cristo, pero la forma participación
dependerá de su estado de vida, especialmente si el bautizado accede al orden
sacerdotal30.

El canon 204 §1 añade unos elementos importantes:

«§1 Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se


integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de
la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia
condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir
a la Iglesia en el mundo».

Cf. MCINTYRE, L., P., Introducción a los cc. 96-112, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.;
30

GREEN, T., J. (Coord.), New Commentary on the Code of Law, New York: Paulist Press,
2001, 140-141.
23
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
El canon nos dice que los bautizados participan de la triple misión de Cristo.
Con el ofrecimiento de la vida y la participación en el culto y sacramentos,
forman parte de la función sacerdotal; con su testimonio y anuncio participan de
la función profética; asumiendo su responsabilidad dentro de la Iglesia según la
condición de cada uno, participan de su misión real.

Esta igualdad de todos los fieles ha de comprenderse dentro del propio ser de
la Iglesia, es decir, en conexión con el principio de variedad y el institucional.
Esto evitará desigualdades, o una errada concepción del concepto igualdad que
equipare el sacerdocio común y el ministerial.31
Más adelante nos detendremos en el análisis canónico de las estructuras
sinodales recogidas por el código, y concretaremos el modo de participación
sinodal de los laicos en las estructuras eclesiales.

5. LA SINODALIDAD Y LA COLEGIALIDAD:

Analizado el término sinodalidad y visto su alcance, resulta clarificante


diferenciar entre sinodalidad y colegialidad episcopal. El c. 336 trata la
naturaleza del Colegio Episcopal:

«El Colegio Episcopal, cuya cabeza es el Sumo Pontífice y del cual son
miembros los Obispos en virtud de la consagración sacramental y de la
comunión jerárquica con la cabeza y miembros del Colegio, y en el que
continuamente persevera el cuerpo apostólico, es también, en unión con su
cabeza y nunca sin esa cabeza, sujeto de la potestad suprema y plena sobre
toda la Iglesia».

En dicho canon podemos apreciar que: Los elementos constitutivos del


Colegio Episcopal son la sucesión apostólica y la colegialidad; que para ser
miembro del Colegio son necesarias la consagración episcopal (de carácter
sacramental y de derecho divino) y la comunión jerárquica (de carácter jurídico
y de derecho positivo).

En cuanto a la potestad, esta se recibe por la consagración sacramental, pero


requiere, para su ejercicio, de la misión canónica. De esta manera el Obispo
llega a ser miembro de pleno derecho del Colegio Episcopal32.

Cf. FORNÉS, J., Comentario al canon 204, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
31

OCAÑA, R., Comentario exegético al Código de Derecho Canónico, Vol. II, 3ª ed. Pamplona:
EUNSA, 35.
Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario al canon 336, in: PROFESORES DE DERECHO
32

CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA, Código de Derecho


Canónico. Edición bilingüe comentada, 10ª ed., Madrid: BAC, 2021, 216-217.
24
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
La sinodalidad, sin embargo, tiene un campo de acción más amplio que el de
la colegialidad episcopal, ya que incluye:

 A todos los fieles cristianos (incluyendo a los laicos en virtud de su


consagración bautismal) en función de su servicio y/o ejercicio de un
ministerio en la Iglesia;

 A toda la Iglesia y sus estructuras, desde la comunidad más pequeña,


hasta la parroquia, la Iglesia local o la Iglesia en su conjunto 33.

Debemos decir, además, que no existe contraposición alguna entre


sinodalidad y colegialidad. Ambos son modos del ser eclesial, que remiten al
propio sentido del término Iglesia/asamblea. Ambos términos están íntimamente
unidos y se complementan34.

6. LA CUESTIÓN DEL VOTO:

Vista la relación y diferencias entre la colegialidad episcopal y el


planteamiento sinodal, vemos necesaria la necesidad de tratar algunas cuestiones
referentes al voto. Si bien, no todos los actos sinodales requieren de una
votación, y menos aún de una votación jurídicamente organizada, sí que
podríamos decir que todos los actos colegiales donde se requiere del voto sí que
deben impregnarse de los principios sinodales.

Canónicamente, el voto adquiere su relevancia en los órganos colegiales ¿por


qué? Porque el voto es el instrumento para que la persona jurídica (conformada
por el órgano colegial) pueda manifestar su pensamiento. En el ordenamiento
jurídico canónico tenemos dos tipos de voto: el voto deliberativo y el voto
meramente consultivo. Este último solo es la emisión de una voz que, al ser
escuchado su consejo u opinión, le convierte en voz autorizada, pero nada más,
no tiene poder decisorio alguno35.

Existe otra distinción que debemos tener en cuenta: cuando es preceptivo que
dicho voto consultivo sea escuchado previamente, y puede darse de dos
maneras: Una menos intensa, cuando solo se tiene que oír el consejo antes de

33
Cf. PIÉ-NINOT, S., Eclesiología: la sacramentalidad de la comunidad cristiana, Salamanca:
Sígueme, 2007, 566.

Cf. BRIGHENTI, A., El referente del estatuto teológico de las Conferencias Episcopales, in
34

LUCIANI R., SILVERIA, Mª. P., op. cit., 101-104.

Cf. GARCIA HERVAS, D., Régimen jurídico de la colegialidad en el Código de Derecho


35

Canónico, Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela, 1990, 131-132.


25
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
tomar la decisión. Otra de mayor intensidad, cuando la autoridad deba acatar la
decisión tomada a través del voto36.

En la siguiente tabla de contenido encontraremos los cánones en los que se


requiere voto consultivo de menor intensidad en la Iglesia particular:

El Obispo debe Colegio de consultores Consejo presbiteral Consejo de asuntos


oír: económicos
c. 494 §1 y 2 nombramiento c. 461 §1 c. 494 §1 y 2
o remoción del ecónomo celebración de un nombramiento de
Sínodo ecónomo y su
remoción
c. 1277 actos c. 500 §2 asuntos c. 1263 imposición
administración más de mayor de tributos a las
importantes importancia personas jurídicas
públicas
c. 1292 §1 enajenación de c. 515 §2 erección, c. 1277 actos
ciertos bienes de la diócesis supresión o cambio administración más
y elección de la autoridad de parroquias importantes
competente para dar
licencia a dicha enajenación
c. 531 legislar c. 1281§2
sobre el destino de determinar qué
las ofrendas y la actos son de
retribución de los administración
clérigos que extraordinaria
cumplen dicha
función
c. 536 §1 c. 1292 §1
constitución del enajenación de
consejo de pastoral ciertos bienes de la
parroquial diócesis y elección
de la autoridad
competente para dar
licencia a dicha
enajenación
c. 1215 §2 c. 1305 determinar
edificación de una el destino del dinero

36
Ibid., 141.
26
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Iglesia y bienes muebles
que son dote de
fundaciones
c. 1222 §2 c. 1310 §2
reducción de una disminución de
Iglesia a uso cargas de causas
profano pías
c. 1263 imposición
de tributos a las
personas jurídicas
públicas

27
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
El administrador c. 272 para conceder
diocesano: excardinación,
incardinación o licencia
de traslado a otra Iglesia
particular
c. 485 remoción de su
oficio al canciller y
notarios de curia
c. 461 §1 dar letras
dimisorias

En solo un caso encontramos la necesidad del voto consultivo de mayor


intensidad: el c. 1277 pide el consentimiento del Colegio de consultores y del
Consejo de asuntos económicos para los actos de administración extraordinaria.

7. SINODALIDAD Y PARTICIPACIÓN DEL LAICADO:

En la presentación del marco histórico del término sinodalidad, hacíamos


alusión a la separación clérigos/consagrados y laicos a nivel eclesiológico hasta
la llegada del CVII. Aunque jurídicamente el c. 207 nos dirá:

«§ 1. Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros


sagrados, que en el derecho se denominan también clérigos; los demás se
denominan laicos».

Sí que encontramos esta distinción, pero en cuanto a estado de vida (no


como contrapuestos). Tenemos claro que la eclesiología de fondo en el CIC, y
su posterior aplicación canónica, son fieles a los postulados eclesiológicos del
Vaticano II.

Todos los bautizados son sujetos de derechos y deberes en la Iglesia. En


cuanto estos derechos, vamos a analizar los cc. 212 y 228, buscando en ellos
perspectivas que nos ayuden a situar correctamente su forma de participación en
la misión de la Iglesia.

«c. 212 § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia
sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.
§ 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio
conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados
su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a
los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la
reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la
dignidad de las personas».

28
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

«c. 228 § 2. Los laicos que se distinguen por su ciencia, prudencia e integridad
tienen capacidad para ayudar como peritos y consejeros a los Pastores de la
Iglesia, también formando parte de consejos, conforme a la norma del
derecho.»

Este parágrafo 2º del c. 212, invita a la existencia de un verdadero diálogo


entre fieles y pastores. Nos encontramos con dos derechos: el derecho de
petición ante las propias necesidades y deseos; el derecho de opinión pública,
que entra dentro del sensus fidelium (del que hablaremos posteriormente), y es
un servicio para encontrar o enriquecer la verdad. Este derecho está
condicionado para que una opinión, aunque está muy calificada, nunca esté por
encima del Magisterio auténtico de los pastores. En el parágrafo 2º del c. 228 se
da el siguiente paso para la participación institucional del laicado en las
estructuras sinodales de pastoral y gobierno: su participación como peritos o
consejeros, o integrando consejos, entra a formar parte de los procesos de toma
de decisiones en la Iglesia37. Incluso, como vimos en el epígrafe anterior sobre el
voto, algunas veces formando parte de consejos para los que se requiere
jurídicamente el consentimiento del consejo (c. 1277). Hay que especificar que
la actividad colaborativa que trata el parágrafo 2 del c. 228, no hace referencia a
un derecho que posean per se todos los laicos; se trata más bien de una
habilidad/capacidad que posee el laico idóneo y preparado en un campo
determinado38.

Debemos resaltar el derecho de opinión del que nos habla el parágrafo 3 del
c. 212. Nos dice que todos los fieles tienen derecho e incluso el deber de formar
rectamente y manifestar su opinión a los Pastores. Pero ¿sobre qué tipo de
cuestiones? Sobre asuntos de la vida de la Iglesia que aún no hayan sido
definitivamente zanjados por la autoridad eclesiástica. El fundamento de tal
derecho lo encontramos: en el derecho natural de las propias personas; en la
participación activa de los fieles en la misión del Pueblo de Dios; en el sensus
fidei; y en los carismas verdaderos. Este derecho, además, requiere por parte de
los fieles la suficiente ciencia, competencia y prestigio que hagan que sus
opiniones tengan mayor peso. Para la jerarquía la existencia y salvaguarda de
este derecho supone el deber de facilitar los cauces para dicha opinión 39. Uno de
37
Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario a los cc. 212 y 228, in: PROFESORES DE
DERECHO CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA op. cit.,
134-135 y 143.
38
Cf. CAPARRÓS, E., Comentario al canon 228, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.;
RODRÍGUEZ-OCAÑA, R., Comentario exegético al Código de Derecho Canónico, Vol. II,
3ª ed. Pamplona: EUNSA, 188.
39
Cf. CENALMOR, D., Comentario al canon 212, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.;
RODRÍGUEZ-OCAÑA, R., Comentario exegético al Código de Derecho Canónico, Vol. II,
3ª ed. Pamplona: EUNSA, 87-90.
29
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
los cauces principales ofrecidos por la Iglesia es el consejo diocesano de
pastoral. consejo que tiene en cuenta la idoneidad de los fieles en su elección,
confía en ellos asuntos de relevancia y tiene en cuenta su opinión/voto.
Todos los bautizados, nos recuerda el CVII, gozan de la misma dignidad y
participan en la misión salvífica de la Iglesia 40. Sin embargo, esta igualdad no
siempre se ve reflejada en la participación en la vida de la Iglesia. Es por esto
que en la actualidad existe una alarma frente al clericalismo intraeclesial que
dichas acciones (o ausencia de ellas) reflejan. Entonces ¿cómo conciliar la
igualdad originada en el bautismo y la diferenciación originada por el orden?
Debemos decir que sí que existe una desigualdad, o más bien diversidad, pero
esta es funcional, y es de derecho divino, por tanto, querida y así fijada por
Cristo41.

Por tanto, tal y como nos lo marca el camino sinodal, la relación y trabajo
eclesial entre fieles y pastores ha de ser complementaria y en comunión. El
matiz que tenemos poner en este momento es que, quizás, el papel del laico debe
cobrar un protagonismo mayor en las estructuras de gobierno de la Iglesia.
Dicho papel protagónico no ha de superar su condición ni socavar el papel
legítimo de los pastores. La sinodalidad no viene a suprimir las instituciones de
la Iglesia, viene a renovarlas desde su sentido originario.

Como freno al clericalismo y verdadero avance sinodal, la figura y actuación


de los pastores resulta esencial. Esto requiere, no solo una escucha al Espíritu y
al Magisterio, sino también de un esfuerzo de la Iglesia para que sus pastores
comprendan que este paso no es tan novedoso (pues responde al propio ser de la
Iglesia), no resulta peligroso (no viene a alterar el munus regendi), y es
absolutamente necesario para la madura actuación de la Iglesia del tercer
milenio. El CIC nos dirá a este respecto que es deber de los clérigos reconocer la
vocación del laico y hacerlo partícipe de la misión de la Iglesia:

«c. 275 § 2. Los clérigos deben reconocer y fomentar la misión que, por su
parte, ejercen los laicos en la Iglesia y en el mundo.»

El canon resulta una forma de protección del derecho de los fieles laicos a
desempeñar su misión en la Iglesia y el mundo. Podríamos decir que viene a ser
una especie de revulsivo ante las formas de clericalismo que pretenden
desvirtuar la misión del laicado dentro de la Iglesia y de fermento en la
sociedad42.

40
Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. Dog. Lumen Gentium (21 noviembre
1964), in: AAS 57 (1965), nº 32.
41
Cf. SANTOS, M. A., op. cit., 344.
30
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Podemos concluir manifestando que al hablar de la participación de los laicos
no olvidamos su vocación de ser testimonio en el mundo secular. Más bien,
expresamos la necesidad que la propia Iglesia se vea enriquecida con un aporte
laical más amplio. El compromiso de los laicos en el mundo también es
presencia y acción de la misma Iglesia, solo no es el tema que nos ocupa en
estas líneas.

8. ESTRUCTURA SINODAL DE LA IGLESIA PARTICULAR:

31
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
El Papa Francisco plantea que la sinodalidad se da a tres niveles 43:

 En el primer nivel tenemos las Iglesias particulares: donde tendríamos


los organismos del sínodo diocesano, Asamblea eparquial, el consejo
presbiteral, el colegio de consultores, el consejo de asuntos
económicos (diocesano y parroquial) y el consejo de pastoral
(diocesano y parroquial) y la asamblea (diocesana y parroquial).

 El segundo nivel es más amplio, y correspondería a las provincias y


regiones eclesiásticas. Tenemos las Conferencia Episcopales, los
concilios particulares y aquellas entidades de nivel continental.

 El tercer y último nivel es el de la Iglesia universal con el Sínodo de


los Obispos y el Concilio Ecuménico.

Este orden que acabamos de presentar, es un cambio introducido por el Papa


Francisco en cuanto al orden que tenemos en el CIC. El CIC pone en primer
lugar el Sínodo de los obispos (cc. 330-367), después las Iglesias particulares

32
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
(cc. 338-430) y, al final, las agrupaciones de Iglesias particulares (cc. 431-

33
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
459)44. Podemos entender esta modificación en el orden, no como algo aleatorio,
sino como una manifestación del camino que el santo padre quiere marcar a la
Iglesia en su avance sinodal. Se trataría de una sinodalidad que impregne la
totalidad de la Iglesia, de tal manera que todo el pueblo de Dios forme parte de
esta dinámica a todos los niveles. Si bien podríamos analizar cada una de estas
estructuras, centraremos nuestros esfuerzos en comprender el consejo diocesano
de pastoral como organismo de especial importancia para el trabajo y la
implantación de la sinodalidad en la Iglesia particular.

34
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
CAPÍTULO II

EL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL: ÓRGANO DE


PARTICIPACIÓN SINODAL EN LA IGLESIA PARTICULAR

En el presente capítulo nos acercaremos a la formación del consejo diocesano


de pastoral, comprendiendo los principales postulados teológicos que dieron
lugar a su existencia, y que nos permiten considerarlo un organismo revestido de
gran importancia para la Iglesia de la sinodalidad.

1. LUGAR DEL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL EN LA


IGLESIA PARTICULAR:

Debemos situar, en primer lugar, la posición que ocupa el consejo de pastoral


en el organigrama de la Iglesia particular. El consejo de pastoral forma parte de
la curia diocesana que, según Miras J. y Cenalmor D., es el conjunto de
organismos y personas que colaboran con el Obispo en su función de gobierno,
concretamente en la actividad pastoral, la administración y el ejercicio de la
potestad judicial45. Con esta breve definición de la curia diocesana podríamos
decir, sin temor a equivocarnos, que el consejo diocesano de pastoral es uno de
los organismos principales de la curia diocesana, dirigido especialmente a la
colaboración en el gobierno de la acción pastoral en la diócesis. El consejo
diocesano de pastoral es uno de los organismos de participación propios de las
Iglesias particulares46, una participación que incluye a todos los estados de vida
de los creyentes y a todos los carismas y servicios dentro de la Iglesia. Tal
alcance participativo nos lleva a entender que la CTI lo llame «la estructura
permanente más propicia para la actuación de la sinodalidad en la Iglesia
particular»47.

Cf. OTADUY, J., Comentario al canon 275, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
42

OCAÑA, R., Comentario exegético al Código de Derecho Canónico, Vol. II, 3ª ed. Pamplona:
EUNSA, 328.
Cf. FRANCISCO, Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los
43

Obispos, (17 octubre 2015) in: AAS 107 (2015), 1144.

Cf. ALBERTOS, A. C., Actuales expresiones canónicas de sinodalidad, in: SCRIPTA


44

THEOLOGICA 48 (2016), 709.


45
Cf. CENALMOR, D., MIRAS, J., El Derecho de la Iglesia, curso básico de Derecho
canónico, 3ª ed., Pamplona: EUNSA, 2010, 293.
46
Cf. PERISSET, J-C., Consejo pastoral diocesano in: OTADUY, J.; VIANA, A.; SEDANO,
J. (coord.), op. cit., 590.
47
Cf. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, op. cit., nº 81.
35
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
2. EL CONSEJO PASTORAL EN EL MAGISTERIO DE FRANCISCO:

Una vez entendido en su lugar estructural diocesano, vamos a situar al


consejo diocesano de pastoral en el presente. Para ello, nos acercaremos a la
mente del actual pontífice sobre dicho organismo sinodal. Esto nos servirá como
marco de comprensión y guía de conclusión de la relación existente entre la
sinodalidad y el consejo diocesano de pastoral.

El Papa Francisco, al tratar del Sínodo de los obispos, explica que el primer
nivel para el ejercicio sinodal se da en la Iglesia particular. Para ello dirige la
atención a la forma en la que el CIC presenta el colegio presbiteral, el colegio de
consultores, el cabildo de canónigos y el consejo de pastoral. Este apunte es
destacable por dos motivos: en primer lugar, es un recordatorio de la
importancia de que exista una legislación que dé cauce a la vida pastoral de la
Iglesia; en segundo lugar, nos lleva a percatarnos del grado de relevancia
canónica que tienen estos organismos sinodales en el CIC. El Papa continúa
alertándonos de dos peligros a los que se enfrentan estos organismos en la
actualidad: primero, la desconexión entre la estructura eclesial y la realidad
cotidiana de los fieles; segundo, el desánimo, producido por la ausencia de una
escucha y participación reales48. Estos peligros han de comprenderse y
transformarse en uno de los puntos de arranque de la renovación de nuestros
consejos.

En cuanto a la relación del Obispo diocesano y su consejo de pastoral, el


Papa Francisco nos dirá de una forma llana que «un Obispo no puede guiar una
diócesis sin el consejo de pastoral»49. Aunque tal afirmación no pretende
reformar la cualidad optativa, en cuanto a su existencia o no en la diócesis, del
consejo diocesano de pastoral (y que trataremos posteriormente cuando
analicemos el canon correspondiente), sí que pone de relieve que su existencia
en la diócesis resulta casi imprescindible. Podríamos interpretar sus palabras
entendiendo que guiar una diócesis sin el consejo de pastoral sería hacerlo de
forma incompleta. Al hacerlo de esa manera no se aprovecharía un recurso
participativo que haría que la guía pastoral del Obispo tuviera un alcance aún
mayor.

En la que fue llamada la intención programática de su pontificado, Evangelii


Gaudium, el Papa Francisco hace alusión a los mecanismos de participación

Cf. FRANCISCO, Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los


48

Obispos, op. cit., 1144.


49
FRANCISCO, Discurso en Asís, el 4 de octubre de 2013, in:
https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/october/documents/papa-
francesco_20131004_clero-assisi.html
36
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
diocesanos del CIC (dentro de los que se incluye el consejo diocesano de
pastoral) como un medio eficaz para llegar a todos. Esta visión sinodal del santo
padre sobre estos organismos nos lleva a descubrir que el consejo diocesano de
pastoral sirve como: medio para que más creyentes (incluyendo a los contrarios
en opinión en algunos casos) sean escuchados; y como impulso
misionero/evangelizador en la diócesis, ya que nos dice que evangelizar es su
principal objetivo50. El hecho de que el Papa Francisco, al tratar estos consejos,
ponga el acento en la
evangelización y no en la organización de la Iglesia, puede ser un punto de
inflexión a nivel práctico. Puede hacer que parte de ese desánimo, que el santo
padre manifestaba existente en los consejos, vaya desapareciendo al cambiar una
aparente burocratización por un celo evangelizador por crecer y llegar al alejado.

Francisco pone en estrecha relación las recientes consultas del Sínodo de los
obispos en las diócesis con los organismos de participación de la Iglesia
particular. Dice concretamente que la participación del consejo presbiteral y del
consejo pastoral son especialmente importantes para esta fase diocesana de los
sínodos de obispos. Incluso habla de dichos organismos como una especie de
cimiento para que la Iglesia pase a ser verdaderamente sinodal 51. Esto es un
postulado más que acertado, ya que en el momento en que se refuercen y
renueven los organismos de participación diocesanos, la sinodalidad no será un
deseo sino un hecho que formará parte del día a día de la Iglesia en su conjunto.

En último lugar, hemos de destacar las palabras del Papa Francisco en Río de
Janeiro. El santo padre explica que el funcionamiento de estos organismos es
determinante, pero matiza que no siempre forman parte del discernimiento
pastoral en la Iglesia, y hace un llamamiento a examinar la participación y figura
del laicado en estos consejos52.

3. ORIGEN DEL CONSEJO PASTORAL: EL CONCILIO VATICANO II.

Como hemos visto anteriormente, los organismos consultivos en la Iglesia


tienen una larga trayectoria. Sin embargo, al fijarnos específicamente en la
figura del consejo diocesano de pastoral, podemos decir que no posee un
antecedente histórico claro. Su origen concreto lo encontramos en la Concilio
50
Cf. FRANCISCO, Exh. Ap. Evangelii Gaudium (24 noviembre 2013), in: AAS 105 (2013),
nº31.
51
Cf. FRANCISCO, Const. Ap. Episcopalis Communio (15 septiembre 2018), in: AAS 110
(2018), nº7.
52
Cf. FRANCISCO, Encuentro con el Comité de coordinación del CELAM (28 julio 2013),
(ref. de 29 mayo 2022): https://www.vatican.va/ content/francesco/es/speeches/2013/july/
documents/papa-francesco_20130728_gmg-celam-rio.html.
37
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Vaticano II, cuyo inicio y clausura lo datamos entre los años 1962 y 1965. Este
concilio supuso una verdadera reforma para la Iglesia en muchos aspectos,
queriendo abrir sus puertas al mundo de una manera nueva.

El documento conciliar más relevante con respecto al consejo diocesano de


pastoral será el Decreto sobre el ministerio pastoral de los obispos, Christus
Dominus, concretamente en el número 27. En el anexo I podremos encontrar
detalladamente la estructura del documento para una mejor comprensión del
mismo.
Desde su propia estructuración, el CVII nos presenta claramente cuál es el
lugar de nuestro consejo dentro de una diócesis. No es un ente autónomo, sino
que existe al servicio del Obispo diocesano, dentro de la curia diocesana, para la
atención pastoral de la diócesis, y en total cooperación con los demás
colaboradores del Obispo.

El nº 27, antes de tratar el consejo diocesano de pastoral, trata del vicario


general, los vicarios episcopales, el cabildo catedral y otros consejos. Alienta a
los miembros de la curia a prestar una correcta ayuda al ministerio del Obispo, y
pide que la curia se a un instrumento del Obispo para la administración de la
diócesis y el apostolado en la misma. A continuación, nos dirá:

«Es muy de desear que se establezca en la diócesis un consejo especial de


pastoral, presidido por el Obispo diocesano, formado por clérigos, religiosos y
seglares especialmente elegidos. El cometido de este consejo será investigar y
justipreciar todo lo pertinente a las obras de pastoral y sacar de ello
conclusiones prácticas53.»

De este número podemos extraer las siguientes características del consejo


diocesano de pastoral:

Institución: Lo instituye el CVII y pide que se establezca en cada diócesis.


Obligatoriedad: No la establece, es solo «deseable».
Presidencia: El Obispo diocesano.
Integrantes: Clérigos, religiosos y seglares.
Misión: Investigar y valorar todo lo referente al ámbito pastoral y sacar
conclusiones prácticas.

Estas características dadas por Christus Dominus serán el punto de partida


para su implantación en la Iglesia, el trabajo en documentos posteriores y su
posterior normativización canónica en el código del 83. Está claro que es un
organismo de participación eminentemente sinodal desde su origen, donde se

53
Cf. CONCÍLIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Christus Dominus (28 octubre
1965), in: AAS 58 (1966), nº27.
38
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
invita a trabajar en comunión, corresponsabilidad y confianza mutua a Obispo,
clérigos, religiosos y seglares.

Como antecedentes de este número 27 y del consejo diocesano pastoral en


sí, encontramos que algunas diócesis tenían órganos que cumplían dicha
función. Pero no eran para nada uniformes ni estaban regulados de manera
alguna. Así que su introducción al debate conciliar fue algo difusa. Hubo alguna
alusión al consejo en algunas propuestas y reflexiones sobre temas muy amplios
a nivel eclesial, pero en la fase antepreparatoria no encontramos referencias
explícitas. La primera
mención la encontramos en el esquema De animarum cura in genere, en 1962,
ya en la fase preparatoria del concilio 54. Por tanto, podemos decir que su
redacción fue fruto del espíritu conciliar en su conjunto, que veía en los
organismos de participación una necesidad para un trabajo más preciso y
evangelizador en las diócesis.

Otro documento conciliar que trata sobre el consejo diocesano de pastoral es


el decreto Ad gentes. En su número 30, cuando trata la ordenación local de las
misiones, pide al Obispo establecer en cuanto sea posible un consejo de pastoral
con la participación de clérigos, religiosos y seglares por medio de delegados
escogidos55.

Podríamos ver en el decreto Ad gentes cierta obligatoriedad cuando dice:


«en cuanto sea posible». Esto nos puede llevar a pensar que contradice lo dicho
por Christus Dominus. Sin embargo, debemos remarcar que la literalidad del
documento va dirigida primariamente a los territorios de misión y, por tanto, no
podemos extrapolar esta petición a la totalidad de la Iglesia 56. Así pues, debemos
pensar que es una petición singular para unos territorios concretos que
comienzan a conformar embrionariamente una Iglesia local.

Es muy interesante la indicación acerca del consejo diocesano de pastoral


que realizará la nota aclaratoria al nº 7 del decreto Presbyterorum ordinis. Nos
dirá que dicho consejo es distinto al consejo de pastoral, específicamente en sus
integrantes y función: lo conforman también laicos y su tarea son las obras
pastorales57.

54
Cf. PERISSET, J-C., op. cit., 590-591.
55
CONCÍLIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Ad Gentes (7 diciembre 1965), in:
AAS 58 (1966), nº30.
56
ARRIEGA, J. I., El régimen jurídico de los consejos presbiteral y pastoral, in: Ius
Canonicum 42 (1981), 595.
57
Cf. CONCÍLIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Presbyterorum Ordinis (7
diciembre 1965), in: AAS 58 (1966), nº7.
39
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Al terminar el CVII, la figura del consejo diocesano de pastoral fue acogida
con entusiasmo. Sin embargo, nos encontramos con la triste dinámica
nacimiento/entusiasmo/descenso. ¿Por qué? Como nos dirá San José Prisco, J.
«se presentó como el órgano más cualificado de corresponsabilidad, al que
habría que llevar los temas vitales de la acción pastoral en reuniones
periódicas; incluso se propuso que se le otorgara fuerza deliberativa. Sin
embargo, el paso del tiempo y el uso menguado de sus posibilidades provocó
que, en no pocas diócesis, sufriera un gran desgaste»58. Esta debe ser una gran
lección que se ha de tener en cuenta en el impulso sinodal, dado por el papa
Francisco, con el sínodo sobre la sinodalidad: que el entusiasmo inicial no se vea
menguado por el desgaste y el desuso de las prácticas sinodales y sus
organismos de trabajo.

4. EL CONSEJO DIOCESANO PASTORAL EN LA NORMATIVA


POSTERIOR AL CVII:

Terminado el CVII era necesario dar comienzo a la aplicación de los decretos


conciliares. El consejo diocesano de pastoral debía comenzar su andadura en las
Iglesias particulares, pero ¿Qué lo diferenciaría de los otros consejos? ¿qué
alcance tendrías las decisiones tomadas por los miembros del consejo? ¿cómo
habría de formarse? ¿qué periodicidad de reunión sería la adecuada? Había que
ir dando respuestas a las preguntas existentes en la época, y a aquellas que
surgirían con la experiencia. Sin adentrarnos aún en el CIC, vamos a navegar
por algunos documentos que vinieron a dar vida a lo expuesto por Christus
Dominus, y a clarificar los puntos que quedaban pendientes.

4.1.EL MOTU PROPRIO ECCLESIAE SANCTAE:

Este documento normativo para la aplicación de 4 decretos conciliares


dedicó una parte conjunta a los consejos presbiteral y pastoral. Sus principales
aportes fueron el detallar por primera vez la naturaleza consultiva del consejo,
especificar que la elección de sus miembros corresponde al Obispo, y dar a las
conferencias episcopales la posibilidad de tomar decisiones y dar normas a las
distintas diócesis59.

Vamos a detenernos en algunos de sus puntos más relevantes.

Ecclesiae Sanctae60
Christus Dominus Novedad
«§ 1. Es propio del Consejo pastoral Se trata de la definición de la labor

58
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., Sinodalidad,121-122.
59
Cf. PERISSET, J-C., op. cit., 592.
40
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
examinar y considerar cuanto se del consejo que, en líneas
refiere a la labor pastoral y deducir generales, sigue la misma línea que
de ahí conclusiones prácticas con el No. el decreto conciliar.
fin de fomentar la conformidad de la
vida y actividad del Pueblo de Dios
con el Evangelio».
«§ 2. El Consejo pastoral, que goza Aparece por primera vez la
solamente de voz consultiva, puede naturaleza consultiva, sin dejar
organizarse de diversas formas. abiertos otros caminos.
Ordinariamente, aunque sea por
su

41
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
misma naturaleza una institución Sí. Lo establece como permanente por
permanente, sin embargo, por lo que naturaleza, aunque no así en sus
a sus miembros y actividad respecta, miembros y actividad.
puede ser temporal y ejercer su
oficio en ocasiones dadas. El Obispo Quien convoca es el Obispo, y será
puede convocarlo cuantas veces le de él de quien dependa la
parezca oportuno». periodicidad de sus reuniones.
«§ 3. En el Consejo pastoral pueden La novedad radica en que
tomar parte los clérigos, religiosos y especifica que la elección de sus
laicos, elegidos especialmente por el Sí. miembros corresponde al Obispo.
Obispo».
«§ 4. A fin de que la finalidad de Por primera vez se comienza a
este Consejo realmente se cumpla, tratar su forma de trabajo,
conviene que antes de la labor en sirviéndose de un estudio previo a
común se proceda a un estudio Sí. las reuniones.
previo, sirviéndose, si el caso lo
exige, de los Institutos o
departamentos que trabajen en este
sentido.»
«§ 5. Cuando en un mismo territorio Trata de la inclusión en el consejo
existan Jerarquías de diverso rito, se de pastoral de ritos diversos, si los
recomienda vivamente que, en la hay. ¿De qué manera? Haciendo
medida de lo posible, el Consejo que todos los ritos presentes en el
pastoral sea interritual, es decir, Sí. territorio diocesano tengan
formado por clérigos, religiosos y representatividad como miembros
laicos de los diversos ritos». del consejo.
«17. § 1. Conviene que los Obispos, Las conferencias episcopales
especialmente reunidos en las pueden tomar decisiones y dar
Conferencias, tomen decisiones normas a las distintas diócesis
comunes y den normas semejantes acerca del funcionamiento de los
en todas las diócesis del territorio distintos consejos presentes en su
acerca de las cuestiones relativas al Sí. territorio. Además, habla del
Consejo presbiteral, al Consejo trabajo coordinado de todos los
pastoral y a la organización de los consejos diocesanos.
mismos, tanto en sus relaciones
mutuas como con los Consejos del
Obispo ya existentes en virtud del
derecho vigente.
Procuren también los Obispos que
todos los Consejos diocesanos se
encuentren perfectamente
coordinados entre sí mediante la
cuidadosa determinación de la
respectiva competencia, la
participación mutua de sus
miembros, la celebración de
sesiones comunes o sucesivas y con

60
Cf. PABLO VI, Carta Ap. en forma de m.p. Ecclesiae Sanctae (6 agosto 1966), in AAS 58
(1966), 757-787.
42
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

otras providencias».

Ad gentes Novedad
«4. En cada diócesis nómbrese un La figura de este sacerdote
sacerdote encargado de promover encargado de la promoción
eficazmente las iniciativas en favor Sí. misionera es novedosa en cuanto a
de las misiones, el cual deberá que sea miembro obligado del
formar parte también del Consejo consejo de pastoral.
pastoral de la diócesis».
«Constitúyase debidamente el Es una aplicación de lo ya dicho
Consejo pastoral, al cual por Christus Dominus y Ad gentes.
corresponde a tenor del Decreto
Christus Dominus N° 27, "estudiar y
sopesar lo que atañe a las obras
pastorales y sacar del estudio No.
conclusiones prácticas", así como
prestar su colaboración en la
preparación del Sínodo diocesano y
en el cuidado del cumplimiento de
los Estatutos del Sínodo»

4.2.OMNES CHRISTIFIDELES:

Es una carta circular que redactó la Congregación para el Clero tratando


específicamente la cuestión de los consejos pastorales. Este breve documento
daba indicaciones más precisas acerca de su composición y modo de reunirse, su
modo de ser como órgano consultivo del Obispo, y las cuestiones que pueden
ser tratadas por el consejo de pastoral.

Este documento tiene unos aportes valiosos en el plano sinodal. En cuanto a


la participación de todos los fieles en la misión de la Iglesia, especifica el papel
diferenciado (en esencia y grado) entre el sacerdocio común y el ministerial.
Aunque remarca bastante el papel jerárquico de los clérigos, no por ello deja de
lado la corresponsabilidad de todos los creyentes en cuanto a la misión
evangelizadora de la Iglesia61. Así, podemos decir que estas puntualizaciones
sientan las bases para una forma correcta de vivir la sinodalidad, en la que todos
trabajan en estrecha colaboración respetando el estado y misión de cada uno.

En cuanto a la composición del consejo de pastoral, explicita que los


miembros no son representantes de la comunidad diocesana en sentido jurídico;
pero sí hace un llamamiento a la representatividad: que esté compuesto por
61
Cf. CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Carta circular Omnes Christifideles (25 enero
1973), (ref. de 29 mayo 2022): https://www.vatican.va/roman_curia /congregations/
cclergy/documents/rc_con_cclergy_doc_19730125_omnes-christifideles_it.html, nº 3 y 4.
43
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
clérigos, religiosos y laicos, teniendo en cuanta la diversidad de la diócesis y los
diversos apostolados existentes. Añade la importancia de la buena fama de sus

miembros y la imperiosa necesidad de que se encuentren en plena comunión


eclesial. Sin menoscabar la autonomía del Obispo, el documento aconseja que la
mayoría de sus integrantes sean laicos (en consonancia con la realidad de la
comunidad eclesial), y que el número total de miembros no sea demasiado
elevado62.

En cuanto a su carácter consultivo, hemos de resaltar su mención a la labor


del Obispo. Le invita a tener en alta estima la opinión del consejo de pastoral,
especialmente en aquellas cuestiones votadas por unanimidad (esto sin perjuicio
a su libertad y autoridad)63.

El punto 9 trata las cuestiones a ser tratadas por el consejo de pastoral:

«Pueden encomendárselas aquellas cuestiones que… se refieren al ejercicio de


la cura pastoral dentro de la diócesis. Excede, sin embargo, sus competencias
juzgar sobre las cuestiones generales que afectan a la fe, a la ortodoxia, a las
costumbres y a las leyes de la Iglesia universal»64.

Esta es una cuestión interesante porque aparece una doble delimitación para
la acción del consejo pastoral: una a nivel territorial, y otra a nivel doctrinal. A
nivel territorial, nos dice que ha de tratar cuestiones referidas a la cura pastoral,
pero dentro del territorio diocesano. La razón sería clara, fuera de dicho
territorio el Obispo carece de competencia y, por tanto, el consejo de pastoral
también. A nivel doctrinal, el documento nos dice que el consejo de pastoral no
tiene competencia de pronunciarse en cuestiones relativas a la fe, la ortodoxia,
las costumbres y las leyes de la Iglesia universal.

4.3.PRIMEROS PASOS EN ESPAÑA:

En el año 1966 la Conferencia Episcopal Española publica unas normas


orientadoras con la intención de unificar los estatutos del consejo presbiteral y el
consejo diocesano de pastoral. Como cuestiones más relevantes de dicho
documento tenemos que divide el consejo de pastoral en dos organismos, a
saber, el Pleno y la Comisión permanente, y le otorga una labor de coordinación
y animación de los sectores pastorales. En el año 1971 se celebró la

62
Cf. Ibid., nº 7.
63
Ibid., nº 8.
64
Ibid., nº 9.
44
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, en la cual trataron la urgencia de
que el consejo diocesano de pastoral se implante en todas las diócesis españolas,
y que se convierta en el órgano más cualificado de corresponsabilidad. Incluso
postula que se le debería dar fuerza deliberativa 65. Estas breves ideas dejan
entrever que nuestro país formaba parte del entusiasmo originado en el CVII en
torno al consejo pastoral. Ese posterior decaimiento del que hablábamos con
anterioridad, también se ha sucedido en nuestras fronteras. Sin embargo, como
veremos posteriormente, el trabajo de los años también ha hecho que el consejo
pastoral forme parte del organigrama de todas las diócesis (al menos en el
papel), convirtiéndose así en una institución ya consolidada en la vida
diocesana. Esta situación facilitará la inserción de la nueva visión sinodal
propuesta por Francisco, en la cual en consejo pastoral debe cobrar una vitalidad
y protagonismo nuevos.

65
Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., el consejo diocesano de pastoral, in: La curia diocesana: la
función consultiva (coord.. SAN JOSÉ PRISCO, J.), Salamanca: UPSA, 2002, 166-167.
45
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
CAPÍTULO III

ANÁLISIS JURÍDICO DEL CONSEJO PASTORAL EN LA


LEGISLACIÓN VIGENTE

El presente es un capítulo eminentemente jurídico. Tiene como principal


objetivo conocer en profundidad la legislación canónica acerca del consejo
diocesano de pastoral.

1. SESIONES DE TRABAJO PREVIAS A LA CODIFICACIÓN DEL


CÓDIGO DEL 83:

Una de las iniciativas paralelas a la convocatoria del CVII fue la creación de


la Pontificia Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico en la
Iglesia de rito latino. Dicha comisión fue constituida el 28 de marzo de 1963, y
se dividió en 13 grupos de trabajo. Como es lógico, nos encontraremos con
múltiples referencias a documentos anteriormente citados (CD o Ecclesiae
sanctae, por ejemplo). Así que nos centraremos en aquellos puntos que aporten
una novedad, que enfaticen alguna cuestión relevante o que presenten cierto
grado de discordancia. Sesión tras sesión de trabajo los cambios serán pequeños
y estarán llenos de matices terminológicos en búsqueda de la mayor precisión
jurídica.

A continuación, vamos a estudiar los puntos más relevantes de las sesiones


de trabajo preparatorias del Código del 83, que trataron el consejo diocesano de
pastoral.

1.1.SESIÓN VII:

Constitución del consejo pastoral:

«In singulis dioecesibus, quatenus pastoralis sollicitudo id suadeat,


constituatur Consilium pastorale cuius est sub auctoritate Episcopi ea omnia
quae opera pastoralia spectant investigare, perpendere atque de eis
conclusiones practicas proponere»66.

Trata la instauración del consejo de pastoral con las siguientes condiciones:


cuando la situación pastoral lo justifique; bajo la autoridad del Obispo; tiene la
misión pastoral de investigar, evaluar y proponer conclusiones que revistan
practicidad.

66
Ibid., 80.
46
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
En cuanto a la composición del consejo de pastoral, sigue la línea marcada
por Omnes christifideles: se debe componer por clérigos, religiosos y laicos en
plena comunión con la Iglesia; la designación es episcopal; aunque debe haber
una diversidad representativa, en su mayoría ha de estar compuesto por laicos.

Periodicidad y extinción:

«§ 1. Consilium pastorale constituitur ad tempus, iuxta praescripta statutorum,


quae ab Episcopo dantur attentis normis ab Episcoporum Conferentia statutis.
§ 2. Sede vacante Consilium pastorale extinguitur»67.

Su constitución es temporal según los estatutos dados por el Obispo,


teniendo en cuenta lo prescrito por le Conferencia Episcopal. En cuanto a su
extinción, se extingue en sede vacante.

Sobre la presidencia del consejo pastoral, se mantiene fiel a lo dicho


anteriormente: preside el Obispo únicamente. Sí que resulta novedosa la petición
de una convocatoria anual.

Coordinación entre consejos:

«Consilium presbyterale in tractandis causis quae ad regimen spectant operum


pastoralium rationem habeat earum quae Consilium pastorale de operibus
pastoralibus perpenderit atque proposuerit»68.

Resulta novedoso el planteamiento colaborativo: el consejo presbiteral debe


tener en cuenta previamente lo expuesto por el consejo pastoral. ¿Cuándo? en
asuntos en asuntos de gobierno de cuestiones pastorales.

1.2.SESIÓN 8:

En esta sesión se procura perfilar controversias y encontrar palabras que


definan mejor las ideas del grupo de trabajo. Solo añadiremos la siguiente
propuesta:

«Ubi iudicio Episcoporum provinciae vel regionis ecclesiasticae id expediat,


Consilium pastorale constituí potest pro universa provincia aut regione, sub
auctoritate respectivae Episcoporum Conferentiae»69.

67
Ibid., 81.
68
Ibid., 82.
69
Cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA INTERPRETRACIÓN DE LOS TEXTOS
LEGISLATIVOS, op. cit., 124.
47
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

Plantea la posibilidad de la creación de un consejo de pastoral para toda una


provincia o territorio. Las únicas condiciones son: a juicio de sus obispos y bajo
la autoridad de la respectiva conferencia episcopal.

1.3.SESIONES 9, 14 y 16:

La sesión número 9 sí que trata del consejo de pastoral, pero no presenta


ninguna novedad reseñable con respecto a las sesiones anteriores. La sesión 14,
en cambio, cuando habla del Sínodo diocesano plantea la representación del
consejo de pastoral en su asamblea, y manifiesta que ésta puede ser hecha por
fieles laicos. De la sesión 16 destacamos la mención sobre el voto: nos dice que
el consejo pastoral tiene voto consultivo únicamente.

2. MARCO JURÍDICO DEL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL:

El comentario al c. 511 de la BAC nos aporta una definición del consejo de


pastoral, dice:

«El organismo colegial, representativo de todo el Pueblo de Dios, de carácter


consultivo, presidido por el Obispo, sea personalmente sea mediante delegado,
con una función técnica de propuesta, no obligatorio pero sí aconsejable y de
carácter diocesano e infradiocesano, nunca supradiocesano»70.

Como podemos apreciar, dicha definición recoge las principales


características del consejo pastoral, la gran mayoría de ellas ya presentes en los
documentos previos al CIC y en sus sesiones previas. Será nuestro objetivo
adentrarnos en cada una de sus partes y comprender así el alcance sinodal ya
presente en el ordenamiento canónico.

En la introducción al estudio de los cánones correspondientes al consejo


diocesano de pastoral, el comentario de la Asociación de Canonistas de América
da una serie de características de nuestro consejo, que resultan complementarias
a la definición que acabamos de presentar. Nos dice que su función pastoral
ayuda a la promoción de la vivencia evangélica del Pueblo de Dios; trata de su
constitución en la diócesis, dice que su convocante es el Obispo, explica su
carácter consultivo y trata sobre su durabilidad; en cuanto a sus miembros nos
recuerda que le pertenecen clérigos, religiosos y laicos; explica que, para
cumplir correctamente su labor, ha de trabajar en coordinación con otros grupos
pastorales; y añade que la composición del colegio puede ser interritual 71. Lo
positivo de su función, la composición de sus miembros y la búsqueda de ese

Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario al canon 511, in: PROFESORES DE DERECHO
70

CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA, op. cit., 321.


48
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
trabajo coordinado y en comunión, nos lleva claramente a descubrir la vocación
sinodal de nuestro consejo.

Será oportuno situar los cánones referidos al consejo de pastoral en su lugar


en el CIC. Se encuentra en el Libro II correspondiente al Pueblo de Dios, cuando
trata de la constitución jerárquica de la Iglesia, específicamente en la paste de la
organización interna de las Iglesias particulares.

Al igual que en organigrama que vimos en el CVII, el consejo de pastoral se


encuentra inserto en la organización interna de las Iglesias particulares. El
capítulo siguiente será ya el de las parroquias y sus presbíteros. Solo viendo este
esquema podemos decir que el consejo de pastoral viene a ser un enlace natural
entre la estructura diocesana de gobierno, y la pastoral y vida de las
comunidades parroquiales. Un perfecto lazo de comunión y corresponsabilidad
sinodal.

2.1.CANON 511:

«En la medida en que lo aconsejen las circunstancias pastorales, se constituirá


en cada diócesis un consejo pastoral, al que corresponde, bajo la autoridad del
Obispo, estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades pastorales en la
diócesis, y sugerir conclusiones prácticas sobre ellas.»

Es el primer canon referido al consejo diocesano de pastoral. En él vamos a


encontrarnos con la constitución del consejo, vamos a descubrir su naturaleza y
las funciones que se le encomiendan, y los límites sobre los cuales puede
trabajar.

a. CONSTITUCIÓN:

El canon solicita que se constituya el consejo de pastoral en cada diócesis.


Sin embargo, tal y como nos dice el comentario de la Asociación de canonistas
de América, es una solicitud y no una obligación. Podríamos decir que es una
proposición que se hace al Obispo diocesano, si lo aconsejan las circunstancias
pastorales. No establecer su constitución como obligatoria se debe a que se tuvo
en cuenta las circunstancias tan diversas que tienen las Iglesias particulares a lo
largo del globo72. Cabría plantearse qué tipo de circunstancias harían imposible

71
Cf. CUSAK, B., A., Introducción a los cc. 511-514, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.;
GREEN, T., J. (Coord.), New Commentary on the Code of Law, New York: Paulist Press,
2001, 667.
72
Ibid., 668.
49
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
la constitución del consejo pastoral, asumiendo que, una vez solventada la
situación adversa, ha de llevar a cabo la constitución del consejo de pastoral.

b. NATURALEZA Y FUNCIONES:

El canon plantea un camino y un límite de funcionalidad estrictos: su


naturaleza y función son específicamente pastorales. Es un organismo de
asesoramiento del Obispo, circunscrito a la pastoral jerárquica diocesana, que no
tiene ninguna función de gobierno73. El consejo pastoral tiene una función en el
ámbito pastoral que es triple: estudiar, valorar y sugerir. Estas funciones
vendrían a configurar una parte muy importante de lo que conocemos como plan
pastoral o planificación pastoral74. Esta cuestión no es para nada menor, porque
si bien el canon no especifica los temas a estudiar, valorar o sugerir, el campo de
acción es bastante amplio.

En cuanto al plan pastoral, aunque esto no sea tratado por el canon, podemos
decir que el consejo puede marcarse objetivos a corto, medio y largo plazo;
proponer programas y los medios para su puesta en marcha; asegurar del
correcto funcionamiento a través de informes, acompañamiento y evaluaciones.
Uno de los errores es la verticalidad jerárquica de sus planteamientos: si todo
está pensando por quienes dirigen y conforman la estructura diocesana, será muy
difícil que sus planteamientos tengan un verdadero calado en la mayor parte de
miembros de la comunidad (quienes deberán llevar a cabo el plan pastoral en el
grueso de su labor). El consejo pastoral bien empleado permitirá invertir estos
valores, haciendo que un gran parte de planteamientos y cuestiones sean «de
abajo a arriba». Así el plan pastoral será mucho más eficaz, ya que contará con
la participación de aquellos mismos que en último término deben llevarlo a la
práctica75.

El comentario al Código de Navarra plantea que no se puede atribuir una


función directiva y coordinadora de toda la pastoral diocesana al consejo de
pastoral. ¿Motivo? Porque la dirección general, por así llamarla, es propia de los
organismos con potestad de régimen, y el consejo pastoral carece de dicha
potestad76. Si bien esto es así, no debemos olvidar que los documentos anteriores
al CIC ya plateaban esta circunstancia, pero también daban por hecho una
profunda comunión y corresponsabilidad entre los distintos organismos
Cf. LOZA, F., Comentario al canon 511, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
73

OCAÑA, R., Comentario exegético al Código de Derecho Canónico, Vol. II, 3ª ed. Pamplona:
EUNSA, 1192.
74
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 511, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 668.
75
Cf. SAN JOSE PRISCO, J., Sinodalidad, 125.
50
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
diocesanos; se pedía que en asuntos pastorales que necesitaran de dicha
potestad, el consejo de presbiterio tuviera en cuenta con anterioridad los
postulados del consejo de pastoral. Además, es necesaria una estrecha
comunicación y colaboración entre el consejo pastoral y las delegaciones o
secretariados dentro de la diócesis. De esta manera no se solaparán sus
funciones y se podrá realizar una verdadera pastoral de conjunto, una pastoral
sinodal que llegue a todos.

El canon muestra claramente que el consejo actúa bajo la autoridad del


Obispo. Pero ¿cómo ha de ser la relación entre ellos? Atendiendo a la
explicación sobre la función estrictamente pastoral del consejo y su ser órgano
colaborador del Obispo, podría pensarse que solo debe actuar sobre los temas
que el Obispo le imponga/sugiera. Sin embargo, el comentario de la Asociación
de canonistas de América plantea un fluir de temas de forma bilateral, es decir,
del Obispo al consejo, y del consejo al Obispo. De esta manera la ayuda del
consejo puede ser doble: primero, resolver las cuestiones que se le plantee;
segundo, darle a conocer al Obispo las áreas de preocupación pastoral de los
fieles a su cuidado y a las que, de otra manera, no tendría fácil acceso 77.

c. LÍMITES:

Cuando estudiamos Omnes christifideles observamos los límites temáticos


en cuanto a la fe, las costumbres, la ortodoxia y las leyes de la Iglesia universal.
El canon viene a remarcar los límites territoriales (también tratados con
anterioridad). Los límites del consejo son estrictamente diocesanos, no pudiendo
extralimitarse territorialmente a otras diócesis, ni dando cabida a consejos
supradiocesanos. No obstante, es bueno tener presente una posibilidad: se
pueden establecer consejos de pastoral en otras circunscripciones jerárquicas
(como la prelatura personal o el ordinariato militar).

2.2.CANON 512:

«§ 1. El consejo pastoral se compone de fieles que estén en plena comunión


con la Iglesia católica, tanto clérigos y miembros de institutos de vida

Cf. LOZA, F., Comentario al canon 511, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
76

OCAÑA, R., op. cit., 1192.


77
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 511, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 669.
51
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
consagrada como sobre todo laicos, que se designan según el modo
determinado por el Obispo diocesano.

§ 2. Los fieles que son designados para el consejo pastoral deben elegirse de
modo que a través de ellos quede verdaderamente reflejada la porción del
pueblo de Dios que constituye la diócesis, teniendo en cuenta sus distintas
regiones, condiciones sociales y profesionales, así como también la parte que
tienen en el apostolado, tanto personalmente como asociados con otros.

§ 3. Para el consejo pastoral deben designarse sólo fieles que destaquen por su
fe segura, buenas costumbres y prudencia.»

Este canon expones quiénes son y qué características deben tener


aquellos integrantes de los consejos de pastoral. Dadas las características
que vamos a presentar, podemos afirmar que es uno de los cánones más
representativos en cuanto a la sinodalidad en la Iglesia. Es toda una
apuesta por el trabajo corresponsable y en comunión que alentó el CVII,
pero también es un punto de partida para que continúe instaurándose en la
Iglesia el estilo sinodal.

Interpretando el canon, estudiaremos la composición de sus


miembros; los requisitos necesarios para formar parte del consejo; de
quien depende la designación de los mismos, y los criterios para ella.

a. COMPOSICIÓN:

El comentario al CIC de los profesores de Salamanca pide poner


nuestra atención en dos criterios: la representatividad de la diócesis; y la
presencia importante de los laicos78. Son dos criterios claramente
sinodales, especialmente en cuanto a la comunión, la participación, y la
demostración de confianza en el protagonismo de los laicos en la misión
eclesial.

Deben formar parte del consejo de pastoral fieles que representen la


diversidad del Pueblo de Dios presente en la Iglesia particular:

Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario al canon 512, in: PROFESORES DE DERECHO
78

CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA, op. cit., 321-322.


52
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

 Clérigos.
 Miembros de Institutos de vida consagrada, los cuales necesitan licencia
de su Superior competente. Por semejanza, aquí podemos incluir los
Institutos de vida apostólica79.
 Los laicos: con mayor importancia pues reflejan la mayoría del Pueblo de
Dios. El adverbio latino «praesertim» nos lleva a que esta presencia de los
laicos ha de ser la más importante y, por tanto, la más numerosa.

b. REQUISITOS PARA FORMAR PARTE DEL CONSEJO:

El primer requisito que pide para los fieles que pertenecen al consejo
pastoral es que deben estar en plena comunión. Para entender mejor la
expresión «plena comunión» debemos acudir al c. 205. Sus condiciones
son: que hayan recibido válidamente el bautismo, y están unidos a la
Iglesia católica mediante la profesión de fe, los sacramentos y el régimen
eclesiástico.

El comentario de Navarra platea el tema de las voces discordantes en


cuanto a la plena comunión. Explica que en el consejo todos sus
miembros gozan de plena libertad para expresar su opinión, y que las
voces discordantes no son un problema. Otra cuestión muy distinta son las
voces disidentes o contestatarias de quienes no están en plena comunión
eclesial. Expone claramente que un consejo diocesano de pastoral no es el
lugar idóneo para ellos, que sus reclamas han de ser escuchadas, pero en
otros foros80.

El segundo requisito que pide el canon es que los miembros destaquen


por su fe segura, buenas costumbres y prudencia. Velar porque estos
requisitos se cumplan es tarea del Obispo.

c. DESIGNACIÓN DE LOS MIEMBROS DEL CONSEJO


PASTORAL:

El modo de su designación corresponde al Obispo diocesano. Puede


ser por designación episcopal de manera directa; que sean designados a la
luz de los
distintos sectores diocesanos; o por un sistema mixto entre las dos anteriores 81.
El comentario de los profesores de Salamanca propone una opción que, si bien

Cf. LOZA, F., Comentario al canon 512, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
79

OCAÑA, R., op. cit., 1195.


80
Ibid., 196.
53
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
se ajustaría a la de los sectores diocesanos, tiene algunas particularidades: que
parroquias u otras instituciones propongan a los candidatos, pero que el Obispo
se reserve el derecho exclusión de aquellos candidatos que no considere
idóneos82.

En cuanto al número de miembros, el tamaño del consejo pastoral


queda a discreción del Obispo. Un buen criterio para ello sería el tamaño
de la diócesis (en extensión, pero también en número de miembros.
Recordemos que existen territorios con diócesis muy amplias, pero con
pocos fieles, y viceversa). Otro criterio sería la complejidad de la diócesis
(que tenga un número elevado de sectores diocesanos, un número elevado
de Institutos de vida consagrada, que posea pastorales específicas que
revistan de cierta complejidad, etc.). Lo ideal es que, proporcionalmente,
no sea tan grande que dificulte el trabajo del propio consejo; ni tan
pequeño que no sea reflejo de la realidad diocesana83.

Es que conveniente que, una vez los candidatos al consejo tengan el


visto bueno del Obispo, se les envíe el nombramiento como miembros del
consejo diocesano de pastoral a cada uno de ellos. Dicho nombramiento
ha de tener las formalidades propias de un documento de este tipo.

d. CRITERIOS DE DESIGNACIÓN DE LOS MIEMBROS DEL


CONSEJO:

El comentario de la Asociación de Canonistas de América utiliza una


expresión que merece ser reflejada: el consejo pastoral debe ser un
«microcosmos de la diócesis en su conjunto»84. Esta expresión refleja
perfectamente la representatividad diocesana que exige el canon para el
consejo pastoral. Podríamos decir que la diócesis es un «todo», y que el
consejo debe reflejar ese «todo» en cada uno de sus miembros y en su
conjunto.

Para llevar a cabo este deseo de reflejar la realidad diocesana en el


consejo, el canon señala una serie de criterios a seguir: se ha de tener en
cuenta la variedad de zonas, las condiciones sociales, las condiciones

81
Ibid., 1196.

Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario al canon 512, in: PROFESORES DE DERECHO
82

CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA, op. cit., 322.


83
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 512, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 670.
84
Ibid., 669.
54
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
profesionales, la dedicación personal al apostolado individual o asociado.
Si se ofrece esta realidad diocesana en el consejo, será más fácil que el
Obispo tenga un acceso cierto a la realidad de su diócesis, de sus
necesidades y de los actos que conviene realizar 85. Si el Obispo se percata
que, una vez realizada la designación total de miembros, el consejo aún
no es reflejo de la diócesis, deberá realizar nombramientos adicionales
para cumplimentar este requisito.

2.3.CANON 513:

«§ 1. El consejo pastoral se constituye para un tiempo determinado, de acuerdo


con lo que prescriban los estatutos dados por el Obispo.
§ 2. Al vacar la sede, cesa el consejo pastoral.»

El canon trata el tiempo que ha de durar el consejo, de sus estatutos y


de cómo se produce su cese. En cuanto a sus estatutos podemos decir que,
si bien el consejo no es persona jurídica, sí que precisa de unos estatutos
que rijan su funcionamiento, y dichos estatutos han de ser emanados de la
autoridad episcopal. Estos estatutos vendrían a ser su ley interna, debe
promulgarlos el Obispo y es él quien debe interpretarlos. Los estatutos
han de fijar la duración del nombramiento de los miembros del consejo86.

Cuando el consejo pastoral es constituido en una diócesis y no se ha


disuelto, el consejo adquiere carácter permanente. Dicha permanencia
puede ser disuelta por el Obispo en cualquier momento y bajo su propio
criterio, pero debería tener en cuenta que han de existir razones que
justifiquen su resolución.

El canon trata también del cese del consejo. Tenemos 3 causas para su
cese: 1) la sede vacante; 2) que se termine el plazo temporal para el que
fue convocado; 3) por decreto del Obispo87.

En cuanto a su duración, podemos exponer dos casos: 1) que se


disuelva el consejo y se reconstruya posteriormente en su totalidad,
determinando una periodicidad específica; 2) que se produzca una
rotación periódica de los

Cf. LOZA, F., Comentario al canon 512, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
85

OCAÑA, R., op. cit., 1197.


86
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 513, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 670.

Cf. SAN JOSÉ PRISCO, J., Comentario al canon 513, in: PROFESORES DE DERECHO
87

CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICA DE SALAMANCA, op. cit., 322.


55
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
miembros del consejo, cada que se cumpla su periodo de pertenencia 88. Hemos
de aclarar que no existe impedimento para que los miembros del consejo puedan
ser sustituidos sin que haya caducado su tiempo de pertenencia. Esta
determinación la tomará el Obispo y será él quien determine las causas que la
justifiquen.

Por último, pero no menos importante, es necesario realizar una


aclaración terminológica. El canon contempla la cesación del consejo, no
su extinción. Cuando, tras la sede vacante, el nuevo Obispo tome posesión
en la diócesis, si desea continuar con el consejo existente, puede
simplemente ratificarlo sin necesidad de un nuevo acto formal
constitutivo (ya que ha cesado, no se ha extinguido a nivel jurídico).
También puede realizar una renovación parcial de sus miembros89.

2.4. CANON 514:

«§ 1. Corresponde exclusivamente al Obispo diocesano, según las necesidades


del apostolado, convocar y presidir el consejo pastoral, que tiene sólo voto
consultivo; corresponde también únicamente al Obispo hacer público lo
tratado en el consejo.
§ 2. Ha de convocarse por lo menos una vez al año.»

Este canon trata principalmente del papel determinante del Obispo


diocesano frente al consejo pastoral, referido a su convocación,
presidencia y forma de trabajo. Así pues, trataremos específicamente la
forma de la convocatoria y cómo es su presidencia; su cualidad
consultiva; la reserva y publicidad de los trabajos del consejo; y su
periodicidad en cuanto a las reuniones del mismo.

a. CONVOCATORIA Y PRESIDENCIA DEL CONSEJO PASTORAL:

El canon reserva la convocatoria y la presidencia del consejo


exclusivamente al Obispo. Y ¿cómo ha de ser esa presidencia? Tenemos
dos maneras posibles: 1) directa: en la que el Obispo preside
personalmente las reuniones; 2) delegada: a través de un representante
legítimo. En cuanto a la presidencia directa, el comentario al CIC de
Navarra dirá que es la más aconsejable, ya que le permitirá oír todas las
cuestiones planteadas y entablar un diálogo enriquecedor con los

88
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 513, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 670.

Cf. LOZA, F., Comentario al canon 513, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
89

OCAÑA, R., op. cit.,1197.


56
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
miembros del consejo. Además, el comentario plantea que la función dar
y recibir

un consejo requiere una relación inmediata y personal 90. En cuanto a la


presidencia delegada, será necesario que la comunicación entre el Obispo u el
delegado sea fluida. De esta manera se podrá garantizar que la actividad de
consulta del consejo es efectiva91.

En cuanto a la convocatoria, serán las necesidades pastorales las que


determinen su frecuencia. Sin embargo, el canon sí que establece un
mínimo a cumplir: una vez el consejo pastoral esté constituido en una
diócesis, ha de convocarse su reunión, al menos, una vez al año.
Establecer unos mínimos no significa tener que ceñirse a ellos, más bien
esa periodicidad de una reunión al año podemos interpretarla como un
número no deseado. Hacerlo así sería minusvalorar la importancia del
consejo y no aprovechar su potencial evangelizador.

La frecuencia de las reuniones del consejo es uno de los puntos donde


el impulso sinodal invita a la renovación de las estructuras eclesiales. Si
realmente se desea que el consejo pastoral tome un protagonismo real,
donde pueda cumplir con sus funciones en la Iglesia particular y, además,
pueda impulsar el trabajo sinodal desde las diócesis al conjunto de toda la
Iglesia, sus reuniones se han de tomar en serio, y han de tener una
periodicidad mucho mayor. La llamada conversión de las estructuras debe
pasar por acciones concretas, que no solo han de tomarse en el momento,
sino que han de mantenerse con la perseverancia del que sabe que está en
el camino correcto.

b. ÓRGANO CONSULTIVO:

El consejo diocesano pastoral tiene una naturaleza consultiva bastante


peculiar. No posee jurisdicción de gobierno alguna, ni su actividad tendrá
la eficacia de una consulta jurídica (la cual es necesaria previamente a la
toma de ciertas decisiones). Los postulados de este consejo son ofrecidos
por él para su escucha (por solicitud del Obispo o por iniciativa del propio
consejo), pero no son deliberativos ni vinculantes. Si se produce alguna
votación, será para verificar el pensamiento del consejo o el criterio
mayoritario de sus miembros, pero nada más. El asumir sus propuestas
queda al prudente juicio del Obispo. No obstante, el Obispo debería

90
Ibid., 1200.
91
Cf. CUSAK, B., A., Comentario al canon 514, in: BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN,
T., J. (Coord.), op. cit., 670.
57
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
tenerlo en cuenta siempre, especialmente cuando el parecer del consejo es
fruto de la unanimidad92.
Podemos decir que la fuerza de su consulta es una fuerza moral. A
éste respecto, el c. 119, al tratar los actos colegiales, nos dirá una máxima
que es necesario aplicar en nuestro consejo: lo que afecta a todos y cada
uno, debe ser aprobado por todos. El peso que le hace importante no está
en las prescripciones jurídicas o en la capacidad deliberativa, su fortaleza
está en la entidad sinodal del propio consejo y en la relevancia para la
función evangelizadora de la Iglesia de los temas que el propio consejo
trata. Así, el Obispo acogerá las propuestas del consejo pastoral
asumiendo con gravedad que provienen del conjunto del Pueblo de Dios
que él preside y a quien el propio consejo representa.

El canon expone que solo el Obispo puede hacer público lo trabajado en cada
sesión del consejo pastoral. Esto lleva una norma implícita: los miembros del
consejo han de guardar secreto de cuanto se trate en él hasta que el Obispo
decida si ha de hacerlo público, cómo y cuándo.

3. EL CONSEJO PASTORAL EN EL DIRECTORIO APOSTOLORUM


SUCCESORES:

Apostolorum succesores93 es un directorio para el ministerio pastoral de los


obispos. En el número 184 lo destina exclusivamente al consejo pastoral de la
diócesis. Al ser un documento posterior al CIC ya sus cánones son una
referencia clara para tratar el consejo de pastoral. Destaremos las expresiones
más relevantes y que no repitan lo ya expuesto en el estudio de los cánones.

Habla del consejo como la forma institucional de la participación de todos


los fieles, de cualquier estado canónico, en la misión de la Iglesia. En cuanto a la
representatividad, explica de manera hermosa que el consejo debe ser una
imagen de la porción del Pueblo de Dios que es la Iglesia particular. También
resulta destacable su manera de tratar la naturaleza consultiva del consejo, con la
jurisdicción episcopal y la autonomía de los fieles.

Para terminar, solo destacaremos su mención a la Conferencia Episcopal.


Pide a los obispos que hablen sobre sus consejos pastorales cuando asistan a la

Cf. LOZA, F., Comentario al canon 514, in: MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-
92

OCAÑA, R., op. cit., 1201.


93
Cf. CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS, Directorio para el ministerio pastoral de los
obispos Apostolorum Succesores (ref. 22 febrero 2004), nº184:
https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cbishops/documents/
rc_con_cbishops_doc_20040222_apostolorum-successores_sp.html
58
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Conferencia Episcopal. El objetivo de esta petición el claramente pastoral: el
enriquecimiento mutuo gracias a la experiencia de todos.

4. RELACIÓN ENTRE EL CONSEJO PASTORAL Y LOS OTROS


CONSEJOS:

Bien es cierto que el núcleo de nuestra investigación es el consejo diocesano


de pastoral, también es cierto que conocemos de la existencia de otros consejos
consultivos en la Iglesia particular, con características distintas del consejo
pastoral, que entran en relación directo con nuestro consejo. Va a resultar
bastante común que estos consejos tengan que actuar sobre las mismas
cuestiones, y cabe preguntarse ¿cómo ha de realizarse su coordinación para
evitar conflictos? A continuación, vamos a intentar acercarnos a esta
problemática.

El c. 443 presenta la relación entre el consejo pastoral y el concilio. Dentro


de la lista de miembros que pueden ser convocados el canon dice que se invite a
todos los consejos diocesanos de pastoral de las Iglesias particulares convocadas
al concilio. No acudirán todos los miembros de cada consejo, sino que deberán
elegir colegialmente a dos miembros que los representen. Además, su presencia
no es de carácter pasivo, los representantes de los consejos contarán con voto
consultivo.

El c. 463 nos plantea lo que podríamos llamar una función extra del consejo
pastoral: la elección de aquellos que deban ser convocados como miembros del
sínodo. Esta es una tarea de responsabilidad que presupone el conocimiento de
la Iglesia particular por parte del consejo. La forma y el modo de elección
corresponde al Obispo, mientras que el consejo deberá elegir a los candidatos
entre los diocesanos laicos o miembros de institutos de vida consagrada.

El consejo pastoral va entrar en relación directa con otras instituciones


diocesanas dedicadas a la pastoral, tales como las delegaciones o secretariados
dedicados a la animación pastoral. Sin embargo, las principales relaciones que
debemos tratar serán las que puedan darse con el consejo presbiteral, y con los
consejos pastorales parroquiales.

El consejo presbiteral es de carácter consultivo, pero participa


consultivamente en el gobierno de la diócesis. El consejo pastoral, como hemos
explicado detalladamente, también es consultivo, pero carece de dicha
participación, centrando su labor en estudiar, valorar y sugerir. Es muy posible
que las cuestiones que trabaje el consejo pastoral puedan derivar en una ayuda
sólida para el gobierno de la diócesis e, incluso, deriven en futuras decisiones de
59
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
gobierno. Así que resulta conveniente que el Obispo traslade las propuestas del
consejo pastoral al consejo presbiteral, y que éste, antes de tomar una decisión,
se tome el

esfuerzo de valorar las propuestas de su consejo hermano 94. Esta forma de


actuación, que sería la correcta, es un claro ejemplo del trabajo sinodal que
debemos reforzar en nuestras comunidades. Este trabajo en corresponsabilidad y
comunión facilita la participación de todos, la escucha, el caminar juntos, y
especialmente encausa el proceso de toma de decisiones, basado en el
discernimiento, que consta del todos, algunos, uno.

Estos dos consejos, pastoral y presbiteral, no han de relacionarse


directamente. Su relación estructural directa se establece con el Obispo, que
actuará de intermediario entre ambos consejos. Él mismo someterá los asuntos
primero a un consejo y luego a otro95.

La relación con los consejos pastorales de las parroquias es diferente. En


primer lugar, hay que decir que esta relación es posible, pero no necesaria. ¿Por
qué? Porque se puede dar el caso que existe el consejo diocesano y no los
parroquiales, y viceversa. Ahora bien, dado el caso que existan los dos, hay que
establecer relación colaborativa entre ellos. Dos formas pueden ser que una parte
de los miembros del consejo diocesano provenga de los consejos parroquiales, o
que los consejos parroquiales tengan facultades de propuesta ante el consejo
diocesano96.

El autor Ciudad Albertos plantea una cuestión realmente interesante. Sugiere


que uno de los motivos del papel menos relevante del consejo diocesano de
pastoral tras el CVII se debe a que otros órganos han fagocitado sus funciones.
Concretamente dice que el consejo episcopal, el presbiteral, el colegio de
consultores y el consejo de economía han delimitado de forma natural la
relevancia y atribuciones del consejo pastoral 97. Esta forma de ver esta
problemática revela uno de los grandes retos de la sinodalidad presente: cómo
darle un lugar relevante al consejo diocesano de pastoral cuando, a nivel
práctico y de forma natural, no tiene una correcta relevancia y acogida en las

94
Cf. VIANA, A., Organización del gobierno de la Iglesia, 3ª ed., Navarra: EUNSA, 2010,
282-283.
95
Cf. ARRIETA, J., I., El régimen jurídico de los consejos presbiteral y pastoral, in: Ius
Canonicum 42 (1981), 602.
96
Cf. VIANA, A., op. cit., 283.
97
Cf. ALBERTOS, A. C., op. cit., 718.
60
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
estructuras de gobierno diocesano. Esta cuestión requerirá no solo un cambio de
mentalidad de todos, sino también alguna modificación legislativa que realce de
forma natural la importancia del consejo pastoral sin menoscabo de otros
organismos igualmente necesarios.

61
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
CAPÍTULO IV

ACTUALIDAD DEL CONSEJO DIOCESANO DE PASTORAL EN LA


DIÓCESIS DE ALMERÍA

Atendiendo a lo expuesto en los capítulos anteriores acerca de la sinodalidad


y el consejo pastoral, en el presente capítulo abordaremos los estatutos del
consejo pastoral diocesano de la diócesis de Almería. Analizaremos su
contenido canónico y la manera en que aplica pastoralmente la normativa
vigente.

1. ESTATUTOS DEL CONSEJO PASTORAL DIOCESANO DE


ALMERÍA:

La existencia y funcionamiento del consejo pastoral en la diócesis de


Almería es una realidad ya constituida. Los estatutos anteriores (anexo II) fueron
dados el 6 de febrero de 2004, siendo obispo de Almería D. Adolfo González
Montes, a través de un decreto de constitución promulgado en la misma fecha
(anexo III). Los estatutos vigentes (anexo IV) fueron dados el 5 de junio de
2022, siendo obispo de Almería D. Antonio Gómez Cantero, también a través de
un decreto promulgado en la misma fecha (anexo V). La estructuración de
ambos estatutos del consejo responde con fidelidad a la legislación vigente, pues
sigue los documentos posconciliares que hemos estudiado, de forma especial se
sirve de los cánones del CIC pertinentes al consejo, e incluso hace uso de la
legislación particular a través del IV sínodo diocesano, el más reciente celebrado
en Almería. A continuación, vamos a analizar brevemente dichos estatutos.

Los estatutos del consejo de Almería constan de 20 artículos, que están


organizados de la siguiente manera:

 Título I: Naturaleza.
 Título II: Fines.
 Título III: Composición.
 Título IV: Duración, renovación y cese.
 Título V: Órganos y funcionamiento.
 Título VI: Disolución.

1.1. NATURALEZA:

Estatutos de 2004: Constituido por 3 artículos, en los que expone en qué


consiste un consejo diocesano de pastoral, sus funciones y las características de
los miembros que han de componerlo (para esta parte se sirve de los cc. 511 y
512). Además, especifica que se regirá por los presentes estatutos dados por el
62
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
Obispo diocesano, y por las normas del derecho común y del derecho particular
que le sean aplicables, a saber, las promulgadas por el IV Sínodo diocesano.

Estatutos de 2022: su principal novedad es la inclusión explícita del término


sinodalidad a través de una cita del documento preparatorio del XVI Sínodo de
los Obispos.

1.2. FINES:

Estatutos de 2004: Se trata de un solo artículo dividido en cinco partes.


Plantea que en sus fines tenemos el conocimiento de la realidad diocesana; en el
plano pastoral, y siguiendo el c. 511, debe estudiar, valorar y sugerir; debe
también revisar periódicamente la eficacia de las acciones del consejo y evaluar
los resultados.

Doy especial relevancia al apartado número 3. Este trata de la colaboración


con el Obispo en la programación pastoral diocesana. Puntualiza varias
cuestiones: 1) dicha programación la aprueba el Obispo; 2) abre la posibilidad
para que la programación sea para todo un curso pastoral o para varios; 3) tiene
un sentido práctico: debe señalar acciones concretas y los recursos necesarios
para su consecución. Considero que es un punto crucial ya que, si se realiza
correctamente, dará sentido al trabajo del consejo, ya que posibilitará que no se
quede todo en teoría, sino que pondrá los medios para llevar los objetivos a
cabo.

Estatutos de 2022: especifica que el consejo es un instrumento de comunión


y sinodalidad entre los distintos organismos pastorales de la curia diocesana.
Además, le otorga una tarea de informar y animar: debe informar a la
comunidad diocesana de las actividades pastorales, animarla a participar y
escuchar sus propias propuestas. Es una aportación claramente sinodal que
servirá como complemento esencial a cuanto se venía trabajando en los años
anteriores.

1.3. COMPOSICIÓN:

Estatutos de 2004: Título compuesto por dos artículos en los que delimita
con detalle quiénes han de formar parte del consejo pastoral. Hace una primera
distinción entre miembros que serían: natos (vicarios y delegados episcopales, a
los que habría que sumar al secretario canciller que participa con voz, pero sin
derecho a voto) y electos. Los electos vendrían a ser realmente los que forman la
parte representativa del conjunto de la diócesis en el consejo. Serían un total un
total de 17 miembros, de los cuales 8 serían obligatoriamente laicos, y 5 tendrían
la posibilidad de pertenecer a cualquier estado de vida canónico.

63
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

A mi modo de ver, esta representatividad laical me parece insuficiente, ya


que puede darse la posibilidad que más de la mitad del consejo pastoral fueran
clérigos. Esto no respondería a la realidad de ninguna diócesis, ni tampoco
encajaría con la petición del CIC que explicitaba la preeminencia laical en dicho
consejo. Aunque es solo una posibilidad, estos detalles han de ser de especial
importancia para la eficacia del propio consejo, y para respetar su entidad
sinodal de comunión y participación.

Estatutos de 2022: Tiene algunas novedades que resultan interesantes en


cuanto a participación. Añade como miembros natos a: el delegado/a para al
Apostolado Seglar, y al presidente de CONFER, los cual puede entenderse como
una forma de tener de forma estable miembros de todos los estados de vida
eclesiales. Aumenta el número de participantes laicos, especialmente de aquellos
provenientes de cada arciprestazgo. Además, especifica la forma en que ha de
realizarse la elección de cada miembro según el organismo diocesano
correspondiente.

1.4. DURACIÓN, RENOVACIÓN Y CESE:

Estatutos de 2004: Título compuesto por dos artículos, centrado en los


plazos para los miembros y para el propio consejo. Los miembros del consejo:
elegidos por un periodo de 3 años y con un máximo de dos mandatos
consecutivos para ser reelegidos. La renovación del consejo en sus miembros
también será trienal y, tal y como lo decía el CIC, podrá ser disuelto por el
Obispo en cualquier momento si tiene razones que lo justifiquen.

Estatutos de 2022: compuesto por un solo artículo, principalmente aumenta


el periodo de duración del mandato a cuatro años.

1.5.ÓRGANOS Y FUNCIONAMIENTO:

Estatutos de 2004: Título conformado por 12 artículos en los que trata un


punto no detallado en el CIC, la organización interna del consejo pastoral. Esta
organización se divide en dos órganos colectivos, a saber, el Pleno Consejo y la
Comisión Permanente.

El pleno consejo: en primer lugar, detalla sus funciones como colaborador


del Obispo y del propio consejo en la figura de la comisión permanente. Otra
función destacable es la solicitud al Obispo de la creación de comisiones
especializadas para el tratamiento de aquellos temas que lo requieran. Se trataría
de la totalidad de los miembros del consejo y, tal como lo solicitaba el CIC,

64
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
tendrá como mínimo una reunión anual. Un detalle práctico es que especifica los
plazos de convocatoria de sus miembros, y que, además, necesitará de la
asistencia con mayoría absoluta para poder constituir cada reunión. Todos los
miembros poseen voz y voto, y las resoluciones finales han de ser votadas con
mayoría absoluta, y requerirán la aprobación del Obispo.

La comisión permanente: es la que preside el consejo pastoral, pero bajo la


dirección plena del Obispo sobre todo el consejo. Principalmente, sus funciones
son las de articular el correcto funcionamiento de todos los trabajos del consejo
pleno y, además, representar al consejo pleno cuando se den las circunstancias.
La periodicidad de sus reuniones es mayor, al dos veces por cada consejo pleno
(reunión previa al consejo pleno, y reunión posterior).

Una vez tratados estos dos órganos colectivos, el título detalla las funciones
del presidente y del secretario. El presidente/Obispo, podríamos decir, tiene un
control casi absoluto sobre el consejo: convoca, sanciona el orden del día,
preside, modera las reuniones y decide qué y cuándo se hace público de cuanto
se decida en el consejo. Es lógico pensar que este control por parte del Obispo se
realiza desde la confianza puesta en los fieles que componen nuestro consejo, de
otra manera, harían que la participación en el mismo resultara contraria a sus
objetivos.

El secretario del consejo lo será de todo el consejo y de la comisión


permanente. Sus funciones serán: la redacción del orden del día; la preparación
de los materiales de trabajo de las reuniones; la elaboración, custodia y posterior
firma de las actas de las reuniones; y citar a cada miembro a las reuniones que le
correspondan.

Estatutos de 2022: conformado por 11 artículos, podemos decir que


mantiene en líneas generales lo expuesto por su predecesor.

1.6. DISOLUCIÓN:

Tratado en los estatutos de 2004 dentro de otro título, el estatuto de 2022


consta de un solo artículo que especifica las 3 formas en las que puede ser
disuelto el consejo. A saber: cumplimiento del plazo de 4 años de mandato; por
disposición episcopal (con causas graves); al quedar la sede vacante.

65
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
CONCLUSIÓN

Nos encontramos con una necesidad y llamada de encontrar la manera


retomar el camino común de todos como Iglesia. Así, la sinodalidad se proyecta
como la forma de ser de la Iglesia en el tercer milenio. Una forma de ser que
tiene su origen mismo en la Escritura, que ha estado presente en los principales
acontecimientos de la misma Iglesia a lo largo de los siglos, y que encuentra en
el Derecho canónico una herramienta eficaz para afianzar los nuevos caminos
sinodales. La sinodalidad en el CIC está presente en el sustrato teológico-
eclesiológico de sus cánones, y será la base para estructurar sinodalmente en
nuevo modo de ser Iglesia. Una Iglesia capaz de trabajar en comunión, teniendo
en cuenta corresponsablemente a todo el Pueblo de Dios; una Iglesia capaz de
escuchar y tener en valor la voz de todos sus fieles, cambiando veladas
discriminaciones por confianza responsable y cierta en su laicado; una Iglesia
cuya estructura es capaz de girar de tal manera que puede mirarse a sí misma
(plano organizativo) y mirar hacia el alejado (plano misionero evangelizador).

Esta Iglesia sinodal posee ya en su estructura unos organismos cargados de


características sinodales. Estos, presentes en la Iglesia universal y en la Iglesia
local, requieren de una purificación renovadora que los cargue con la eficacia
evangelizadora que requiere nuestro tiempo. A nivel de Iglesia particular, el
consejo de pastoral tiene un papel protagonista en el plano sinodal. Es una
herramienta necesaria para la diócesis, y necesaria para su pastor natural, el
Obispo. Será el CVII quien siente las bases de este organismo, el cual se ha ido
desarrollando hasta nuestros días. Pasados estos años posconciliares cabría
preguntarse: organismos como el consejo pastoral ¿han terminado de
desarrollarse e implantarse? Tras estudiar cada documento y su implantación
codicial, y a la luz del trabajo sinodal reciente, podemos decir que no. Es cierto
que se ha recorrido la mayor parte del camino, pero siguen existiendo cosas qué
mejorar y la posibilidad de iniciar otras nuevas.

Uno de los puntos importantes que no debemos olvidar es la participación de


los laicos en la misión evangelizadora de la Iglesia. Dicha participación queda
claramente presente en el consejo pastoral. Sin embargo, es una participación
que se ha visto insuficiente y que ha generado una sensación de trabajo en el
vacío. Dar pasos hacia la sinodalidad será posibilitar que este voto u opinión de
los laicos, dentro de los consejos eclesiales que es el campo que nos atañe, tenga
un verdadero peso y sea tomada en cuenta con seriedad. Esto supone un choque
con la visión clericalista que aún invade muchos sectores eclesiales. Una visión
que, en mi opinión, roza una especie de paternalismo que pretende guiar a los
laicos/infantes que desconocen la verdad, y son inconscientes de cuanto les
conviene. Ser conscientes de la riqueza del bautismo, que no es peligro ni
oposición, sino más bien complemento del ministerio ordenado, será una de las

66
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
claves para que el papel eclesial de los laicos, en una Iglesia sinodal, alcance el
lugar que les corresponde.

Hay que mencionar la cuestión de la no obligatoriedad de los consejos de


pastoral en las Iglesias particulares. Teniendo en cuenta que siempre pueden
existir circunstancias que hagan imposible la implantación del consejo pastoral,
no podemos olvidar que dichas circunstancias siempre serán extraordinarias.
Una de las posibilidades, más cercana a mi parecer, será el cambio de dicha
normativa. Una modificación que haga del consejo de pastoral un organismo, no
solo estable, sino también obligatorio, sentará las bases del fortalecimiento de
este organismo de consulta.

El Papa Francisco alertaba del desánimo que percibía en las diócesis en


torno al consejo pastoral. A la luz de todo cuanto hemos estudiado en las
páginas anteriores, podemos interpretar algunas de las razones de dicho
desánimo:

 Una excesiva burocratización: el hecho de que la estructura en


ocasiones devore la eficacia pastoral, hace que muchos vean sus
esfuerzos y participación inútiles. La existencia de estas estructuras
sinodales no debe perder su operatividad ni su función
evangelizadora en salida, más aún, en aquellas de ámbito
eminentemente pastorales como nuestro consejo;

 Un papel secundario: tal y como vimos en el análisis de nuestro


trabajo, con el paso del tiempo el papel del consejo pastoral, dentro
de la estructura diocesana, pasó a ser secundario. Otros consejos y
estructuras fagocitaron la actividad de nuestro consejo que, en
muchos lugares, se convirtió en un requisito de reunión más a
cumplimentar. Esto nos lleva a dos conclusiones posibles: primera,
que no se tiene del todo claro el papel que debe tener el consejo
pastoral en la diócesis; segunda, que los otros consejos se
extralimitaron en aras de una toma de decisión más directa.
Caminar juntos y escuchar requiere tiempo, en un mundo de
inmediatez ¿la Iglesia sinodal está dispuesta a detenerse a escuchar
como su forma de actuar habitual?;

 La desconexión: la tentación de algunos pastores de creerse


conocedores de la realidad, y de no pararse a escuchar, lleva a
planteamientos pastorales de desconexión con frutos de
indiferencia. Esto tiene dos consecuencias: primera, que la mayor
parte de los fieles no se sienten identificados con los planteamientos
pastorales de sus pastores, porque no responden a su realidad;
67
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
segunda, que los pastores se encuentran con el desconcierto de que
sus propuestas no
tienen acogida entre sus fieles. Si se vive sinodalmente el consejo
de pastoral, siendo fieles a lo que enseña el CIC y el CVII,
tendremos una pastoral conectada y en comunión. Es cierto que
será motivo de sacrificios y de inversión de tiempo, pero será una
inversión en pro del futuro de la propia comunidad eclesial.

Si organizamos jerárquicamente los distintos organismos sinodales de la


Iglesia particular, el consejo de pastoral alcanzaría un lugar preeminente. ¿Por
qué? La respuesta es sencilla: a nivel sinodal, sus características hacen del
consejo pastoral un organismo prioritario. Si bien no goza aún de fuerza
deliberativa, su ser sinodal en cuanto a participación de todo el pueblo de Dios;
en cuanto a una comunión que se materializa en un caminar juntos real; en
cuanto a una corresponsabilidad real que respeta el estado de cada uno y confía
de manera adulta en todos sus miembros; en cuanto a que pone en conexión la
guía del pastor con la necesidad y aliento de su rebaño… hacen del consejo
diocesano de pastoral un organismo privilegiado para la vivencia de la
sinodalidad y el crecimiento de la Iglesia del tercer milenio.

68
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

I. FUENTES

A. UNIVERSALES

I.1. Concilio Ecuménico

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noviembre 1964), in: AAS 57 (1965) 15-67.

__________________________________, Const. Past. Gaudium et Spes, (7


diciembre 1965), in: AAS 58 (1966), 1025-1115.

__________________________________, Decreto Ad Gentes (7 diciembre


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octubre 1965), in: AAS 58 (1966), 673-701.

__________________________________, Decreto Presbyterorum Ordinis (7


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I.2. Romanos Pontífices

FRANCISCO, Const. Ap. Episcopalis Communio (15 septiembre 2018), in:


AAS 110 (2018), 1360-1378.

___________, Exh. Ap. Evangelii Gaudium (24 noviembre 2013), in: AAS 105
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___________, Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo


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2013), (ref. de 29 mayo 2022):
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PABLO VI, Carta Apostólica en forma de m.p. Ecclesiae Sanctae (6 agosto


1966), in: AAS 58 (1966), 757-787.

69
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

I.3. Curia Romana

COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, La sinodalidad en la vida y


misión de la Iglesia, Ciudad del Vaticano: Editrice Vaticana, 2018.

CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Instrucción La conversión pastoral de


la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia,
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_______________________________, Carta circular Omnes Christifideles (25


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PONTIFICIO CONSEJO PARA LA INTERPRETRACIÓN DE LOS TEXTOS


LEGISLATIVOS, Coetus studii De sacra Hierarchia, Sessio VII, in:
Communicationes, 24 (1992).

SÍNODO DE LOS OBISPOS, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la


fe y el discernimiento vocacional, documento final, Ciudad del Vaticano:
Editrice Vaticana, 2018.

I.4. Codificación Canónica

Codex Iuris Canonici promulgado por orden de JUAN PABLO II in: AAS
75/II (1983), 1-317.

B. PARTICULARES

DIÓCESIS DE AUSTIN, Por una Iglesia sinodal: Guía del participante, (ref. de
29 mayo 2022): https://austindiocese.org/documents/2022/1/AUS-Synod-
Participants%20Guide%20ES%2020211214.pdf.

DIÓCESIS DE ALMERÍA, Estatutos del Consejo Pastoral Diocesano, (6 de


febrero de 2004): https://diocesisalmeria.org/estatutos-de-los-consejos-pastoral-
diocesano-pastoral-parroquial-y-diocesano-de-laicos-19-01-2005/

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DIÓCESIS DE ALMERÍA, Decreto de constitución del consejo pastoral
diocesano y de aprobación de sus estatutos (6 de febrero de 2004):
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pastoral-parroquial-y-diocesano-de-laicos-19-01-2005/

II. BIBLIOGRAFIA

II.1. Libros

BALDISSERI, L., A cinquantánni dallÁpostolica sallicitudo: Il Sinodo dei


Vescovi al servicio di una Chiesa sindale, Ciudad del Vaticano: Editrice
Vaticana, 2016.

BEAL, J., P.; CORIDEN, J., A.; GREEN, T., J. (Coord.), New Commentary on
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CENALMOR, D., MIRAS, J., El Derecho de la Iglesia, curso básico de Derecho


canónico, 3ª ed., Pamplona: EUNSA, 2010.

GARCIA HERVAS, D., Régimen jurídico de la colegialidad en el Código de


Derecho Canónico, Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de
Compostela, 1990.

LUCIANI, R., SILVEIRA, M. P., La sinodalidad en la vida de la Iglesia,


Madrid: San Pablo, 2020.

MARZOA, A.; MIRAS, J.; RODRÍGUEZ-OCAÑA, R., Comentario exegético


al Código de Derecho Canónico, Vol. II, 3ª ed. Pamplona: EUNSA.

OTADUY, J.; VIANA, A.; SEDANO, J. (coord.), DGDC, vol. VII, Pamplona:
EUNSA, 2012.

PASTOR RAMOS, F., Asamblea de Jerusalén, in: Comentario al Nuevo


Testamento, 5ª ed., Madrid: La Casa de la Biblia, 1995.

PIÉ-NINOT, S., Eclesiología: la sacramentalidad de la comunidad cristiana,


Salamanca: Sígueme, 2007.

PROFESORES DE DERECHO CANÓNICO DE LA UNIVERSIDAD


PONTIFICA DE SALAMANCA, Código de Derecho Canónico. Edición
bilingüe comentada, 10ª ed., Madrid: BAC, 2021.

SAN JOSÉ PRISCO, J., La curia diocesana: la función consultiva, Salamanca:


UPSA, 2002.

71
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_____________________, Sinodalidad: Perspectivas teológicas, canónicas y
pastorales, Salamanca: Sígueme, 2022.

VIANA, A., Organización del gobierno de la Iglesia, 3ª ed., Navarra: EUNSA,


2010.

II.2. Artículos

ALBERTOS, A. C., Actuales expresiones canónicas de sinodalidad, in:


SCRIPTA THEOLOGICA 48 (2016).

ARRIEGA, J. I., El régimen jurídico de los consejos presbiteral y pastoral, in:


Ius Canonicum 42 (1981).

ARRIETA, J., I., El régimen jurídico de los consejos presbiteral y pastoral, in:
Ius Canonicum 42 (1981).

72
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

ANEXO I.

Capítulo II: los obispos y las Iglesias particulares o diócesis


I Los Obispos diocesanos:
- Noción de diócesis y funciones de los obispos.
- Función de enseñar.
- Métodos para enseñar la doctrina.
- Catequesis.
- La función de santificar.
- La función de regir y apacentar.
- Formas especiales de apostolado.
- Preocupación especial por cierto grupo de fieles.
- Libertad de los obispos en sus relaciones con las autoridades públicas.
- Libertad de la Iglesia en el nombramiento de Obispos.
- Renuncia al ministerio episcopal.

II. Circunscripción de la diócesis:


- Necesidad de revisar las circunscripciones de la diócesis.
- Normas que se han de observar.
- El parecer de la Conferencia Episcopal.

III. Cooperadores del Obispo diocesano en su función pastoral:


1) Obispos coadjutores y auxiliares.
- Norma para su nombramiento.
- Facultades de los obispos auxiliar y coadjutor.
2) Organización de la Curia diocesana e institución del consejo pastoral:
nº 27.

73
SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

ANEXO II.

ESTATUTOS DEL CONSEJO


PASTORAL DIOCESANO

TÍTULO I

NATURALEZA

Artículo 1. El Consejo pastoral diocesano es un organismo colegial, de carácter


consultivo y asesoramiento del Obispo diocesano, que se constituye por un
tiempo determinado, para «estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades
relacionadas con el conjunto de la acción pastoral en la diócesis y sugerir
conclusiones prácticas» (can. 511).

Artículo 2. §1. Por su carácter representativo se compone de miembros de los


diversos estamentos del pueblo de Dios en plena comunión con la Iglesia
Católica, tanto clérigos y miembros de institutos de vida consagrada y
sociedades de vida apostólica como, sobre todo, laicos (cf. CIC, can. 512 §1),
hombres o mujeres, «que destaquen por su fe, buenas costumbres y prudencia»
(cf. CIC, can. 512 §3), conforme a aquella unidad fundada en el bautismo que
les hace corresponsables de la misión de la Iglesia según su vocación específica.
§2. Por su misma naturaleza, el Consejo pastoral, «principal forma de
colaboración y diálogo, como también de discernimiento, en el ámbito
diocesano» (JUAN PABLO II, Exh. Ap. posts. Christifideles laici n.25), se
constituye teniendo en cuenta las distintas regiones, condiciones sociales y
profesiones, dando cabida a la pluralidad de ministerios, carismas y servicios, y
a los distintos apostolados individuales y asociados (cf. CIC, can. 512 §2).

Artículo 3. Este Consejo se regirá por los presentes estatutos dados por el
Obispo diocesano, y por las normas del derecho común y del derecho particular
que le sean aplicables (cf. IV SÍNODO DIOCESANO ALMERIENSE,
Constituciones sinodales, lib. I, cap. III, 4, prop. operat. 157).

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SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

TÍTULO II
FINES

Artículo 4. El Consejo pastoral diocesano tiene los siguientes fines:


1º. Conocer y analizar la realidad pastoral diocesana, para comprender su
problemática y exigencias.
2º. Estudiar y valorar las actividades pastorales de la diócesis y sugerir al Obispo
algunas propuestas y conclusiones prácticas sobre ellas (cf. can. 511).
3º. Ayudar al Obispo diocesano en la elaboración de los objetivos pastorales
diocesanos y en el establecimiento del plan y la programación pastoral,
aprobados por él para uno o más cursos pastorales, señalando acciones y
previendo los recursos necesarios para su realización.
4º. Revisar periódicamente la realización y cumplimiento de las acciones
previstas en los programas pastorales establecidos, y evaluar sus resultados,
sugiriendo nuevas iniciativas, propuestas o prioridades que podrían tenerse en
cuenta en aquellas situaciones que requieran respuestas pastorales específicas.
5º. Sugerir al Obispo diocesano todo aquello que pueda afectar a la mejor
organización y funcionamiento de la acción pastoral, con miras al diálogo de la
Iglesia con la sociedad y la cultura y a su plena evangelización.

TÍTULO III
COMPOSICIÓN

Artículo 5. El Consejo pastoral está presidido por el Obispo y está compuesto de


la forma siguiente:
§1. Como miembros natos: todos los Vicarios del Obispo; y dos Delegados
episcopales de los distintos ámbitos de la pastoral.
§2. Como miembros electos:
1º. Tres presbíteros arciprestes, uno por Vicaría territorial.
2º. Un representante, clérigo o no, elegido por todos los Secretariados
diocesanos de acción pastoral.
3º. Cinco miembros de Institutos religiosos: dos religiosos, elegidos por todos
los Institutos religiosos masculinos, según representación propia; y tres
religiosas, elegidas por todos los Institutos religiosos femeninos según
representación propia
4º. Un representante de las sociedades de Vida apostólica e Institutos seculares
laicales, elegido por todas las sociedades de vida apostólica e Institutos
masculinos y femeninos según representación propia.
5º. Tres fieles laicos, uno por cada Vicaría territorial, elegidos por los miembros
de los Consejos pastorales parroquiales de entre sus miembros.

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SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
6º. Tres fieles laicos representantes de las diversas cofradías, hermandades y
demás asociaciones de fieles laicos de la diócesis.
7º. Dos miembros del Consejo de Laicos.
§3. Como miembros de libre designación: cuatro fieles nombrados por el
Obispo diocesano, clérigos, personas de vida consagrada o laicos.
§4. Como Secretario del Consejo, que lo será también de la Comisión
permanente, actuará el Canciller Secretario general del Obispado, que será a su
vez miembro del Consejo con voz, pero sin voto.

Artículo 6. La elección de los miembros se realizará a tenor de la legislación


canónica al respecto (cf. CIC, can. 119).

TÍTULO IV
ÓRGANOS Y FUNCIONAMIENTO

Artículo 7. Son órganos colectivos del Consejo pastoral el Pleno del Consejo y
la Comisión Permanente.

Artículo 8. §1. El Pleno del Consejo es la máxima expresión de este organismo


consultivo y está constituido por todos los miembros del Consejo.
§ 2. Son funciones propias del Pleno:
1º. Llevar a cabo cuanto se establece en el art. 4 de estos Estatutos.
2º. Estudiar otras propuestas que pueda hacer el Obispo diocesano por iniciativa
propia, o aquellas otras de la Comisión permanente aprobadas por él mismo.
3º. Proponer al Obispo diocesano la creación de aquellas comisiones de estudio
que preparen las ponencias que han de ser debatidas en el Pleno. Estas
comisiones podrán contar con la presencia y la ayuda de expertos ajenos al
Consejo pastoral diocesano, cuando así se estime conveniente.
4º. Enviar al Concilio provincial «como procuradores dos de sus miembros
elegidos colegialmente», que actuarán según la ley de la Iglesia (CIC, can. 443
§5).

Artículo 9. §1. El Pleno, convocado exclusivamente por el Obispo, se reunirá al


menos una vez a lo largo de cada curso pastoral.
§2. El Pleno se convocará al menos con quince días de antelación mediante
citación del Secretario dirigida a cada uno de los miembros, en su propio
domicilio. En la citación constará la fecha, hora, lugar y orden del día de la
reunión.

Artículo 10. §1. El Pleno quedará válidamente constituido cuando esté presente
la mayoría absoluta de sus miembros, esto es, la mitad más uno de los mismos.
§2. Este mismo Pleno, una vez constituido, procederá también a la elección de
los otros miembros de la Comisión Permanente.

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SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL

Artículo 11. §1. Todos los miembros del Pleno tienen derecho a voz y voto en
las reuniones y deliberaciones del mismo.
§2. Las votaciones se efectuarán conforme a derecho (cf. CIC, can. 119). El voto
puede ser afirmativo, negativo, o en blanco. En el voto afirmativo cabe la
modalidad de «sí con enmienda» o voto iuxta modum, en cuyo caso se entregará
la enmienda o modo por escrito.
§3. Serán acuerdos o propuestas del Consejo pastoral diocesano aquellas
decisiones que, hallándose presentes la mayoría de los miembros del Consejo, se
aprueben por mayoría absoluta y sean aprobadas por el Obispo.

Artículo 12. Componen la Comisión Permanente, juntamente con el Obispo


diocesano, que preside el Consejo, los siguientes miembros: además del
Secretario del Consejo, el Vicario responsable de la Acción pastoral o
equivalente,
un presbítero arcipreste, un miembro de todos los Institutos de vida consagrada,
religiosa o laical, y tres fieles laicos seglares, elegidos por todos los miembros
de sus respectivos estamentos.

Artículo 13. Son funciones de la Comisión Permanente:


1º. Preparar el orden del día y los métodos de trabajo de las reuniones del Pleno.
2º. Cuidar el cumplimiento y la ejecución de los acuerdos del Pleno.
3º. Llevar a cabo otras acciones que le encomiende el Pleno con la aprobación
del Obispo diocesano, o éste mismo directamente.
4º. Representar al Consejo cuando así lo decida el Pleno con aprobación del
Obispo.

Artículo 14. §1. La Comisión Permanente se reunirá con la periodicidad que sus
funciones y trabajo requieran, por lo menos antes y después de cada Pleno, y
siempre que la convoque el Obispo.
§2. Su convocatoria se realizará según citación a tenor del art. 9 §2 de estos
mismos Estatutos.

Artículo 15. Son órganos unipersonales del Consejo pastoral diocesano:


1º. el Presidente y
2º. el Secretario del mismo.

Artículo 16. Corresponde al Obispo diocesano, como Presidente:


1º. Convocar, presidir y moderar las reuniones del Consejo, haciendo público lo
tratado, cuando lo considere oportuno (cf. CIC, can. 514 §1).
2º. Sancionar o modificar el orden del día con las propuestas de la Comisión
Permanente.
3º. Aprobar los acuerdos que alcance el Consejo, ya sea de palabra o por escrito.

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PASTORAL
4º. Delegar en cualquiera de sus miembros las tareas o responsabilidades que
juzgue oportuno en relación con las actividades propias del Consejo.

Artículo 17. Corresponde al Secretario del Consejo, que lo será también de su


Comisión Permanente:
1º. Cursar, por orden del Obispo diocesano, las citaciones a los miembros del
Pleno y de la Comisión Permanente.
2º. Redactar el orden del día fijado por el Obispo diocesano junto con la
Comisión Permanente.
3º. Preparar y enviar el material del trabajo a los consejeros.
4º. Elaborar las actas de las sesiones del Pleno y de la Comisión Permanente, en
las que consten los temas tratados y los acuerdos tomados, autentificándolos con
su firma y con la del Obispo diocesano.
5º. Custodiar las actas del Consejo y demás documentos de su archivo y
mediante depósito en Cancillería.
6º. Realizar las demás acciones propias de una secretaría del género.

Artículo 18. Son funciones y deberes propios de los consejeros (cf. IV SÍNODO
DIOCESANO ALMERIENSE, Constituciones sinodales, lib. I, cap. III, 4.1, p.
134):
1º. Asistir al Pleno del Consejo y no declinar la asistencia sin motivación
suficiente.
2º. Dar su parecer o emitir su voto de consejeros, cuando se les requiera,
teniendo en cuenta el parecer de sus electores, pero con plena libertad e
independencia de juicio a la luz de las deliberaciones del Consejo procediendo
en conciencia.

TÍTULO V
DURACIÓN, RENOVACIÓN Y CESE EN EL CARGO Y DISOLUCIÓN

Artículo 19. §1. El mandato de todos los miembros electos del Consejo pastoral
tendrá una duración de tres años, pudiendo ser reelegidos para un nuevo
mandato. Si un miembro ha permanecido en el Consejo durante dos periodos
consecutivos, no podrá volver a ser reelegido hasta que haya transcurrido un
periodo de tiempo no inferior a tres años.
§2. Los miembros que causen baja en el Consejo pueden ser sustituidos por
otros mediante el mismo procedimiento con el que fueron designados a quienes
sustituyen.
§3. El cese de un miembro del Consejo puede estar causado: por renuncia
voluntaria; por traslado o cese en el oficio para el que fue elegido; por ausencia
injustificada a tres convocatorias; cuando deje de cumplir las condiciones de
idoneidad requeridas por el CIC, can. 512 §3, a juicio del Obispo diocesano.

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Artículo 20. §1. El Consejo pastoral diocesano se disolverá transcurridos tres
años desde su constitución, debiendo proceder a la renovación de sus miembros.
§2. El Consejo quedará automáticamente disuelto al quedar vacante la sede
episcopal (cf. CIC, can. 513 §2).
§3. El Consejo podrá ser disuelto por el Obispo diocesano cuando razones
pastorales así lo aconsejen.

DISPOSICIÓN DEROGATORIA Y VIGENCIA DE LOS ESTATUTOS

Los presentes Estatutos entrarán en vigor en la fecha abajo indicada, quedando


abrogados los anteriores a éstos.

Dado en Almería, a 6 de febrero de 2004.


✠ ADOLFO, Obispo de Almería
Por mandato de S. Excia. Rvdma.
JUAN MOLINA SÁNCHEZ
Canciller Secretario general

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PASTORAL

ANEXO III.

EL DOCTOR DON ADOLFO GONZÁLEZ MONTES,


POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SEDE APOSTÓLICA
OBISPO DE ALMERÍA
Prot. N. 21/2004
DECRETO
3/2004 (6 de febrero). Por el que se constituye el Consejo pastoral
diocesano y se aprueban nuevos Estatutos

Acogiendo en su día la propuesta del II Concilio Vaticano, el Obispo de Almería constituyó el consejo
que el Decreto sobre la función pastoral de los Obispos Christus Dominus define como «Consejo
específico de pastoral que esté presidido por el Obispo y del que formen parte clérigos, religiosos y
laicos especialmente elegidos », y cuya misión es la de «estudiar y pensar lo que se refiere a las
actividades pastorales y proponer, en relación con ellas, conclusiones prácticas » (V ATICANO II:
Decreto Christus Dominus, n. 28c).

Siendo el Consejo pastoral diocesano un instrumento muy apto para ayudar al Obispo y al presbiterio
en la programación de las acciones pastorales que conviene aplicar en cada momento, hemos decidido
constituir un nuevo Consejo pastoral que, conforme a los cánones, sea ampliamente representativo de
los diversos estamentos del pueblo de Dios en nuestra Iglesia particular de Almería, de modo que por
la común participación en la vida y misión de la Iglesia, de la cual son corresponsables todos ellos
según su propia identidad, crezca el conocimiento de Cristo y se logre la evangelización de la
sociedad. Así, junto a los presbíteros y los religiosos, religiosas y personas de vida consagrada, los
laicos podrán colaborar con el ministerio pastoral mediante este organismo diocesano creado a tal fin.
Al constituir por el presente el nuevo Consejo pastoral diocesano, damos cumplimiento a la
exhortación del IV Sínodo diocesano de Almería, que propugnó una amplia estima de este Consejo y
propuso la renovación de sus estatutos (cf. IV S ÍNODO DIOCESANO ALMERIENSE, Constituciones
sinodales, Orientaciones pastorales, nn. 155-157) Asimismo, convocamos a los estamentos afectados a
la elección de sus representantes conforme a la ley canónica y a los nuevos Estatutos, que también por
el presente aprobamos, quedando, en consecuencia, derogados los estatutos hasta ahora vigentes.

Las elecciones se llevarán a cabo desde la fecha del presente decreto hasta el sábado día 27 de marzo,
en que quedará constituido el Consejo.

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PASTORAL
En Almería, a 6 de febrero de 2004.
✠ ADOLFO, Obispo de Almería
Por mandato de S. Excia. Rvdma.
JUAN MOLINA SÁNCHEZ
Canciller Secretario general

ANEXO IV.

ESTATUTOS DEL CONSEJO PASTORAL DIOCESANO


DIÓCESIS DE ALMERÍA

TÍTULO I
NATURALEZA
Artículo 1. El Consejo pastoral diocesano es un organismo colegial, de carácter
consultivo y asesoramiento del Obispo diocesano, que se constituye por un
tiempo determinado, para «estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades
relacionadas con el conjunto de la acción pastoral en la diócesis y sugerir
conclusiones prácticas» (c. 511).
Artículo 2. §1. Por su carácter representativo de todo el Pueblo de Dios en su
realidad diocesana, es un organismo de participación y corresponsabilidad de la
comunidad diocesana (cf. CD 27) en el gobierno pastoral de la Iglesia que
camina en Almería, desde la unidad fundada en el bautismo que hace a todos
corresponsables de la misión de la Iglesia según su vocación específica.
§2. Por su misma naturaleza, el Consejo pastoral, «principal forma de
colaboración y diálogo, como también de discernimiento, en el ámbito
diocesano» (ChL 25), se constituye como muestra de la riqueza y pluralidad
ministerios, carismas y servicios, y de los distintos apostolados individuales y
asociados (cf. c. 512 §2), así como una clara expresión de la sinodalidad,
«camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu
y gracias a la escucha de la Palabra» (Por una Iglesia sinodal: comunión,
participación y misión, Documento preparatorio del Sínodo de los Obispos
2023, 9).
Artículo 3. Este Consejo se regirá por los presentes Estatutos dados por el
Obispo diocesano, y por la normativa canónica tanto común como particular que
le sean aplicable.

TÍTULO II
FINES
Artículo 4. El Consejo pastoral diocesano tiene los siguientes fines:
1º. Conocer y analizar la realidad pastoral diocesana desde la escucha y el
discernimiento, para estudiar y valorar la acción evangelizadora de la diócesis y
sugerir al Obispo propuestas y conclusiones prácticas sobre ella (cf. c. 511) para
la mejor organización y funcionamiento de la acción pastoral.

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SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
2º. Señalar los objetivos y aportar elementos y acciones necesarios para la
elaboración de la programación pastoral diocesana, así como la revisión y
evaluación de la misma, buscando siempre una mayor fidelidad al Evangelio en
una pastoral evangelizadora.
3º. Ser instrumento de comunión y sinodalidad en la Iglesia diocesana,
fomentando y manteniendo la relación entre las Delegaciones y Secretariados
diocesanos, Arciprestazgos, Parroquias, Institutos de Vida consagrada,
Sociedades de vida apostólica, Institutos seculares, Movimientos apostólicos y
Asociaciones de fieles, recogiendo sus aportaciones y estimulando el espíritu
apostólico de las actividades pastorales diocesanas.
4º. Informar a la comunidad diocesana de las diversas acciones pastorales,
animándola a que participe activamente en ellas y escuchando sus propuestas,
pues «la capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las
instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la
decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de
discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y
contribuir» (Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión,
Documento preparatorio del Sínodo de los Obispos 2023, 9).

TÍTULO III
COMPOSICIÓN
Artículo 5. El Consejo pastoral diocesano, presidido por el Obispo diocesano,
está compuesto por cristianos en plena comunión con la Iglesia y que destaquen
por su fe, buenas costumbres y prudencia (cf. c. 512 §3), clérigos, miembros de
institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y sobre todo laicos
(cf. c. 512 §1), de la forma siguiente:
§1. Como miembros natos:
1. Todos los Vicarios del Obispo.
2. El/la Delegado/a episcopal para el Apostolado Seglar.
3. El/la Presidente/a de CONFER en la diócesis de Almería.
§2. Como miembros electos:
1. Un laico de cada uno de los Arciprestazgos en los que se divide la
diócesis.
2. Tres miembros de Institutos de Vida consagrada presentes en la diócesis:
un religioso elegido de entre los Institutos religiosos masculinos y dos
religiosas elegidas de entre los Institutos religiosos femeninos.
3. Un representante de las Sociedades de Vida apostólica e Institutos
seculares presentes en la diócesis, elegido de entre sus miembros.
4. Un Arcipreste.
5. Dos sacerdotes del Presbiterio diocesano, miembros del Consejo
Presbiteral.

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SINODALIDAD E IGLESIA PARTICULAR: LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE
PASTORAL
6. Dos representantes de las Delegaciones, Secretariados y Oficinas de
acción pastoral de la diócesis.
7. Tres laicos representantes de las diversas asociaciones públicas y privadas
de fieles existentes en la diócesis.
8. Dos laicos representantes de los diversos Movimientos y asociaciones de
Apostolado seglar existentes en la diócesis.
§3. Como miembros de libre designación: tres fieles nombrados por el Obispo
diocesano, preferentemente laicos.
Artículo 6. La elección de los miembros señalados en el parágrafo segundo del
artículo anterior se realizará, teniendo en cuenta la legislación canónica al
respecto (cf. c. 119), del siguiente modo:
1. El laico representante de cada uno de los Arciprestazgos será elegido de
entre los miembros de los Consejos pastorales parroquiales de las
parroquias que forman el Arciprestazgo, convocados por cada uno de sus
Arciprestes en el modo en el que éstos determinen.
2. Los miembros representantes de Institutos de Vida consagrada y el
miembro representante de las Sociedades de Vida apostólica e Institutos
seculares presentes en la diócesis serán elegidos según su representación
propia, convocados por el Delegado episcopal para la Vida Consagrada en
el modo en el que éste determine.
3. El Arcipreste será elegido por el Colegio de Arciprestes.
4. Los sacerdotes representantes del Presbiterio diocesano serán elegidos por
el Consejo Presbiteral de entre sus miembros.
5. Los representantes de las Delegaciones, Secretariados y Oficinas de
acción pastoral de la diócesis serán elegidos según representación propia,
convocados por el Vicario episcopal para la acción pastoral y
evangelización en el modo en el que éste determine.
6. Los laicos representantes de las asociaciones públicas y privadas de fieles,
Movimientos y asociaciones de Apostolado Seglar existentes en la
diócesis, según representación propia, serán convocados por el Delegado
episcopal para el Apostolado Seglar en el modo en el que éste determine.

TÍTULO IV
DURACIÓN, RENOVACIÓN Y CESE DE LOS MIEMBROS DEL
CONSEJO
Artículo 7. §1. El mandato de todos los miembros del Consejo pastoral tendrá
una duración de cuatro años.
§2. Los miembros que causen baja en el Consejo pueden ser sustituidos por
otros mediante el mismo procedimiento con el que fueron designados a quienes

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sustituyen y por el tiempo restante que se mantenga el Consejo al que se
incorpora.
§3. El cese de un miembro del Consejo puede estar causado: por renuncia
voluntaria, justificada y aceptada por el Obispo diocesano; por traslado o cese en
el oficio o cargo encomendado por el que fue elegido; por ausencia injustificada
a tres convocatorias; por causa grave, después de ser escuchado, al perder las
condiciones de idoneidad requeridas por el c. 512 §3, a juicio del Obispo
diocesano.

TÍTULO V
ORGANOS Y FUNCIONAMIENTO
Artículo 8. Son órganos colectivos del Consejo pastoral diocesano el Pleno del
Consejo y la Comisión Permanente, mientras que son órganos unipersonales el
Presidente y el Secretario.
Artículo 9. §1. El Pleno del Consejo es la máxima expresión de este organismo
consultivo y está constituido por todos los miembros del Consejo.
§2. Son funciones propias del Pleno:
1º. Llevar a cabo cuanto se establece en el artículo 4 de estos Estatutos.
2º. Estudiar las propuestas que haga el Obispo diocesano por iniciativa propia, u
otras de la Comisión permanente aprobadas por él mismo.
3º. Proponer al Obispo diocesano la creación de Comisiones de estudio que
preparen las ponencias que puedan ser debatidas en el Pleno. Estas comisiones
podrán contar con la presencia y la ayuda de expertos ajenos al Consejo, cuando
así se estime conveniente.
4º Enviar al Concilio provincial dos de sus miembros elegidos colegialmente,
para actuar según los señalado que actuarán según lo señalado en el c. 443 §5.
Artículo 10. §1. El Pleno del Consejo, convocado exclusivamente por el Obispo
diocesano, se reunirá al menos dos veces al año en sesión ordinaria, y en sesión
extraordinaria a petición de al menos la cuarta parte de los miembros del
Consejo o cuando el Obispo diocesano lo crea conveniente.
§2. El Pleno se convocará al menos con quince días de antelación mediante
citación del Secretario dirigida a cada uno de los miembros, en su propio
domicilio, por medios postales o electrónicos. En la convocatoria constará el día,
hora, lugar y orden del día de la sesión.
Artículo 11. §1. El Pleno quedará válidamente constituido cuando esté presente
la mayoría simple de la mitad más uno de sus miembros.
§2. Este mismo Pleno, una vez constituido, procederá también a la elección de
los miembros de su Comisión Permanente que se señala en el artículo 14 de
estos Estatutos.
Artículo 12. §1. Todos los miembros del Pleno tienen voz y voto en las sesiones
y deliberaciones del mismo.

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§2 Las votaciones se efectuarán conforme a derecho (cf. c. 119), siendo secretas
si se trata de elección de personas o lo solicite alguno de los consejeros con la
aprobación del Obispo diocesano. El voto puede ser afirmativo, negativo, o en
blanco.
§3. Serán acuerdos o propuestas del Consejo pastoral diocesano aquellas
decisiones que se aprueben por mayoría absoluta de dos tercios de los miembros
del Pleno y sean aprobadas por el Obispo.
Artículo 13. Son deberes y derechos propios de los miembros del Consejo:
1º. Asistir y participar en las sesiones del Pleno del Consejo y no declinar la
asistencia sin justificación suficiente.
2º. Dar su parecer o emitir su voto cuando se les requiera, teniendo en cuenta el
parecer de los que representa, pero con plena libertad e independencia de juicio
procediendo en conciencia y responsabilidad.
Artículo 14. Componen la Comisión Permanente, juntamente con el Obispo
diocesano, que preside el Consejo, los siguientes miembros:
1. El Vicario General y el Vicario episcopal para la acción pastoral y
evangelización de la diócesis, uno de los cuales presidirá las sesiones del
Consejo como delegado del Obispo en sus ausencias.
2. El Secretario del Consejo.
3. Tres miembros del Consejo elegidos por el Pleno, un laico o laica, un
presbítero y un religioso o religiosa.
Artículo 15. Son funciones de la Comisión Permanente:
1º. Preparar el orden del día y los métodos de trabajo de las sesiones del Pleno.
2º. Cuidar el cumplimiento y la ejecución de los acuerdos del Pleno.
3º. Llevar a cabo otras acciones que le encomiende el Pleno con la aprobación
del Obispo diocesano, o éste mismo directamente.
Artículo 16. §1 La Comisión Permanente se reunirá al menos dos veces al año
para preparar las sesiones ordinarias del Pleno y siempre que la convoque el
Obispo diocesano por iniciativa propia.
§2. Su convocatoria se realizará con antelación de al menos siete días, según
citación a tenor del artículo 10 §2 de estos Estatutos.
Artículo 17. Corresponde al Obispo diocesano, como Presidente del Consejo
pastoral diocesano:
1º. Convocar, presidir y moderar, por sí o por su delegado, las sesiones del Pleno
y de la Comisión permanente del Consejo.
2º. Aprobar el orden del día preparado por la Comisión Permanente.
3º. Constituir Comisiones de estudio entre los miembros del Pleno para preparar
los asuntos que deben tratarse en el Consejo.
4º. Aprobar los acuerdos que alcance el Consejo, ya sea de palabra o por escrito,
haciendo público lo tratado, cuando lo considere oportuno (cf. c. 514 §1).
Artículo 18. El Secretario del Consejo pastoral diocesano, que lo será también
de su Comisión Permanente, será elegido por votación secreta una vez

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constituido el Pleno del Consejo, con la misma duración en el oficio que el resto
de sus miembros, quedando a salvo lo señalado en el artículo 7 de estos
Estatutos.
Artículo 19. Corresponde al Secretario del Consejo:
1º. Cursar, por orden del Obispo diocesano, las convocatorias a las sesiones del
Pleno y de la Comisión Permanente.
2º. Redactar el orden del día fijado por el Obispo diocesano junto con la
Comisión Permanente.
3º. Preparar y enviar el material de trabajo a los miembros del Consejo.
4º. Elaborar las actas de las sesiones del Pleno y de la Comisión Permanente, en
las que consten los temas tratados y los acuerdos tomados, autentificándolos con
su firma y con la del Obispo diocesano.
5º. Custodiar las actas del Consejo y demás documentos de su archivo mediante
depósito en Cancillería del Obispado.
6º. Realizar las demás acciones propias de toda secretaría.

TÍTULO VI
DISOLUCIÓN DEL CONSEJO
Artículo 20. §1. El Consejo pastoral diocesano se disolverá:
1º. Transcurridos cuatro años desde su constitución, debiendo proceder a la
renovación de sus miembros.
2º. Por disposición del Obispo diocesano, cuando así lo aconsejen graves
razones pastorales.
3º. De forma automática al quedar vacante la sede episcopal, según lo señalado
en el c. 513 §2.

Dado en Almería, a cinco de junio de 2022.


Solemnidad de Pentecostés.

+ Antonio Gómez Cantero


Obispo de Almería

Por su mandato,
José Juan Alarcón Ruiz
Canciller Secretario general

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ANEXO V.

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